La trama tras el quiebre que puso fin a La Ley

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LATERCERA Sábado 30 de julio de 2016
Sociedad
Espectáculos
RR El trío que volvió y se
separó (desde la izq):
Mauricio Clavería, Beto
Cuevas y Pedro Frugone.
FOTO: WARNER MUSIC
La trama tras
el quiebre que
puso fin a
La Ley
R Beto Cuevas anunció ayer que el
trío se separaba apenas dos años
después de su regreso.
R La banda ya había cancelado lo
que quedaba de su gira y sus
asuntos hoy los resuelven dos
reputados abogados de EE.UU.
Claudio Vergara
No respondió al cliché de la
crónica de una muerte
anunciada ni a una disputa
pública que tuviera como
desenlace trágico el adiós.
La disolución de La Ley, a
sólo dos años de su última
reunión y anunciada ayer
por Beto Cuevas en su cuenta de Facebook, fue silenciosa, fulminante y, sobre
todo, sorpresiva.
Aunque el grupo había
arrojado pequeñas señales
a principios de este mes, la
separación se cocinó en paralelo a su activa agenda de
presentaciones, y mientras
ofrecían entrevistas subrayando sus proyectos y cierta plenitud alcanzada en esta
segunda vida, además de
abordar el álbum que estrenaron en abril, Adaptación.
A comienzos de julio, el trío
canceló de manera inesperada todos los conciertos que
le restaban a su última gira
regional, tramo que incluía
fechas en Chicago, Cuzco,
Arequipa, Bogotá y Monterrey.
La cancelación más sensible, y que empezó a dar
cuenta de las turbulencias
internas, fue la de EE.UU..
Anunciados como uno de los
cabezas de cartel del reputado Ruido Fest –una de las
citas de música latina más
importantes de Norteamérica y donde compartían ese
sitial con Los Fabulosos Cadillacs y Maldita Vecindad, los chilenos comunicaron
su baja apenas tres días antes de su presentación, sin
ninguna explicación concreta. Para llenar la vacante,
los organizadores llevaron
a Gondwana.
Con los otros conciertos
anulados fue similar: la decisión se informó a los fanáticos dos o tres días antes. Incluso en el caso de Colombia
–donde tocarían en el Palacio de los Deportes de la capital-, algunos medios alcanzaron a publicar entre-
vistas donde Cuevas
expresaba su alegría por volver a presentarse nuevamente en Bogotá.
Debido a la seguidilla de
recitales que nunca se harían, los representantes del
trío empezaron a argumentar a la prensa de cada país
que todo se debía a un complejo problema vocal del
cantante, una supuesta disfonía que lo tendría fuera de
los escenarios por al menos
seis semanas, como consecuencia de la estresante carga laboral de la última temporada. Tal versión nunca
fue confirmada o replicada
por Cuevas, Pedro Frugone
o Mauricio Clavería.
Con abogados
Según distintas fuentes, una
serie de fuertes diferencias
personales y profesionales
entre los integrantes de la
agrupación, las que se arrastrarían desde principios de
año, habrían precipitado el
desenlace.
Consultado por La Tercera,
el representante de los hombres de El Duelo, Pablo Galman, dice que por consejo
de su abogado no puede entregar mayores detalles y
sólo se limita a informar que
el trance que hoy atraviesan
sus ex dirigidos está en manos de dos de los abogados
más cotizados del espectáculo estadounidense, Lawrence Iser y Michael Plonsker.
De hecho, el primero es
uno de los mayores especialistas en conflictos de propiedad intelectual y derechos de autor, y en litigios laborales relativos al mundo
del entretenimiento. Entre
sus clientes figuran Mattel,
SeaWorld y Univisión, además de representar a artistas
como The Beatles, Michael
Jackson y Axl Rose en negocios de distribución digital y
conflictos de marca. Son estos profesionales los que hoy
están resolviendo los asuntos contractuales de La Ley
y el futuro de los músicos.
Desde su sello, Warner
Music, no emitieron mayores declaraciones y también
estaban sorprendidos con la
noticia, ya que en las últimas
semanas no habían recibido
ninguna comunicación formal de parte del grupo. Por
su parte, los tres integrantes
no respondieron las consultas de este diario acerca de la
situación.
En ese sentido, sólo quedan
las frases del cantante en su
Facebook, las que advierten
de las fracturas en su círculo íntimo: “Después de varias conversaciones y meses de gira, hoy se cierra el
último capítulo de un libro
llamado La Ley. Algunos de
ustedes se preguntaran la
razón. Solo puedo decirles
que la vida da muchas vueltas y así como un día nos reunió, hoy nos separa”.
En una de las últimas entrevistas a Cuevas que se publicó, el pasado 15 de julio en
la revista Diners de Colombia, el chileno también deja
COLUMNA DE MUSICA
Anwandter: más
temas que tickets
L
LEGÓ el día de su “gran
noche”. Alex Anwandter
presenta hoy en el Teatro Caupolicán su tercer
disco de estudio, y aunque será
clave constatar si fue capaz o no
de llenar el recinto de calle San
Diego, lo cierto es que Amiga, el
álbum en cuestión, seguirá
siendo sin importar cuántos
asistan a su estreno oficial uno
de los títulos más elaborados y
mejor resueltos del llamado
Nuevo Pop Chileno.
La paradoja por lo tanto está
instalada ¿Te consagras como
popular si llenas un teatro de
4.500 personas? ¿Deberías renunciar a intentarlo si es que no
lo logras con el que a todas luces
es tu mejor trabajo original?
La generación dorada del pop
chileno no sólo empieza a sincerar sus moderados números de
Mauricio
Jürgensen
Crítico de música
convocatoria en vivo y también
de efectividad en los soportes
que uno supone corresponden a
su público específico (basta con
revisar la escasa presencia de
este repertorio en un reciente reporte de Spotify publicado en estas páginas).
Pero el rendimiento en cifras de
la nueva camada de músicos locales también invita a relativizar la
importancia que se le adjudica a
los viejos parámetros con los que
se ha medido la popularidad artística en el país. Esos que indican
que el Caupolicán es el primer techo importante a llenar y el Festival de Viña el destino final.
Los antecedentes concretos es
que tanto Gepe como Francisca
Valenzuela ya superaron con audiencias respetables la valla del
Caupolicán (ambos en 2014 y con
precios bajo la media de los que
entrever algunas fricciones:
“Como en una relación de
pareja te diría que (en una
banda) también hay días
buenos y malos…”.
En lo concreto, el reciente
quiebre de La Ley es mucho
más enrevesado que el primero, acontecido en 2005, el
que fue anunciado con meses de anticipación y que
hasta contó con una gira de
despedida. La segunda vida
del conjunto comenzó en
2014 con su show en el Festival de Viña, aunque desde
un principio tuvo un trayecto algo pedregoso: dos meses
después, el músico que habían anunciado como gran
invitado, Zeta Bosio, se retiró sin motivos claros.
Aunque editaron uno de
los discos más solventes de
su carrera, la última ruptura de La Ley no responde a
ese cliché de la crónica de
una muerte anunciada, pero
si a aquél que reza que las segundas partes jamás serán
mejores que las primeras.b
se cobra habitualmente por otros
shows en ese recinto). Y es muy
probable que pase lo mismo esta
noche con Anwandter y con Javiera Mena el 4 de septiembre
para los 10 años de Esquemas Juveniles y nuevamente con Gepe
el 1 de octubre con un show a la
carta. Pero la intensa actividad
de estos músicos y su objetivo
crecimiento artístico no debería
entrar en cuestionamiento a partir de esta meta heredada y relativa que ni siquiera los más consagrados superan con facilidad.
Estos nombres, llenen lo que llenen y suenen donde suenen, están instalados en el repertorio
nacional y son populares en los
lugares que ocupan con total justicia. Como de seguro pasará esta
noche en el Caupolicán donde
importarán más las canciones
que los tickets cortados.
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