proceso de internacionalización de los derechos humanos

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PROCESO DE INTERNACIONALIZACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS: RECONOCIMIENTO DE LA SUBJETIVIDAD INTERNACIONAL
DEL INDIVIDUO EN TORNO A LOS DERECHOS HUMANOS (LOCUS STANDI VS IUS STANDI)
PROCESO DE INTERNACIONALIZACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS:
RECONOCIMIENTO DE LA SUBJETIVIDAD INTERNACIONAL DEL INDIVIDUO EN
TORNO A LOS DERECHOS HUMANOS (LOCUS STANDI VS. IUS STANDI)
ALEX AMADO RIVADENEYRA*
* Abogado Supervisor en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos del Perú. Egresado de la Universidad de San Martín de
Porres (USMP). Graduado de la Maestría en Derecho Constitucional y Derechos Humanos por la Universidad Mayor de San
Marcos (UMSM). Estudios de Doctorado en Derecho y Ciencia Política por la misma Casa de Estudios. Postítulo en
Administración y Gestión Pública y en Dirección de Recursos Humanos para la Administración Pública ambos por el Centro
Peruano de Estudios Gubernamentales. Postítulo en Derecho Ambiental: Política y Gestión Ambiental por la USMP. Postítulo en
Derecho Parlamentario por el Congreso de la República del Perú. Postítulo en Derecho Procesal Constitucional por el Centro de
Estudios Constitucionales del Tribunal Constitucional del Perú. Postítulo en Derecho Procesal Laboral por el Colegio de
Abogados de Lima Este. Postítulo en Derecho de Trabajo por el USAID y el MINJUS. Postítulo en Derechos Humanos por el
Ilustre Colegio de Abogados de Lima y la Corte Superior de Justicia de Lima. Postítulo en Análisis de la Política Interna y la
Política Internacional del Perú por la Fundación Academia Diplomática del Perú. Especialización en Derechos Humanos en el
Sistema Interamericano por la American University Law Washington College of Law y la USMP. Especialización en Derecho
Procesal Penal por la Pontificia Universidad Católica de Chile y la USMP. Arbitro por el Centro de Estudios en Justicia y
Derechos Humanos del MINJUS. Ha publicado diversos artículos sobre Derecho Internacional, Derecho Constitucional y
Derechos Humanos. Dirección Electrónica: [email protected]
PANORAMA GENERAL
El dogma de la soberanía absoluta y exclusiva del Estado decimonónico, hizo
del individuo un objeto pasivo del derecho de gentes, negándose así, su
calidad de sujeto de Derecho Internacional, sin embargo, paulatinamente a
finales del siglo XIX y, en particular, en los albores del siglo XX, se empieza a
proteger internacionalmente a determinadas categorías de individuos o
personas hasta finalmente reconocerle ius standi o locus standi.
Así las cosas, ab initio, se reconoció la protección diplomática del individuo por
parte del Estado de su nacionalidad, así como por parte de otros Estados a
través de la figura del refugio y el asilo. Será durante el siglo XX que,
progresivamente se confiere al individuo, subjetividad internacional, en
determinados casos específicos1 y, con ello, personalidad jurídica internacional
activa, entre ellos para hacer reclamaciones en materia de violaciones a los
derechos humanos ante instancias jurisdiccionales y cuasi jurisdiccionales
Sobre el particular, Llanos Mansilla advierte antecedentes de la subjetividad del individuo ante instancias internacionales en los
siguientes casos: “(i) La ex Corte de Justicia Centro Americana constituida por la Convención de Washington de 1907, mediante
el cual los particulares de un país centroamericano podían recurrir cuando un país contratante violen tratados o convenciones
vinculantes, (ii) los Tribunales Administrativos de la ONU y el de la OIT, establecido en 1949 y 1927 respectivamente, con sede
en Nueva York-USA, mediante los cuales resuelven las controversias surgidas entre la organización y sus funcionarios, (iii) la
Sala de Controversias de los Fondos Marinos del Tribunal Internacional del Derecho del Mar con sede en Hamburgo-Alemania
(constituido mediante Convención del Mar de 1982 - CONVEMAR) y (iv) el Tribunal de Justicia del Acuerdo de Cartagena con
sede en Quito-Ecuador (Tratado constitutivo de la Comunidad Andina de Naciones de 1979 - CAN, mediante el cual las personas
naturales o jurídicas pueden recurrir para solicitar la nulidad de las decisiones de la Comisión de la Comunidad Andina [órgano
normativo destinado a regular las políticas de libre mercado de la subregión andina]”. En Llanos Mansilla (1983) Teoría y Práctica
del Derecho Internacional Público. Tomo II Santiago: Jurídica, pp. 1-17.
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DEL INDIVIDUO EN TORNO A LOS DERECHOS HUMANOS (LOCUS STANDI VS IUS STANDI)
transnacionales, ello en aras de garantizar su máxima protección a escala
global y hemisférica.
Precisamente, con la ebullición y creciente sinergia y armonización de normas
internacionales y nacionales, se ha impulsado una globalización de derechos
o de estándares mínimos erigidos sobre la base del denominado Derecho
Internacional de los Derechos Humanos, el cual sin duda constituye una
importante muestra de esta tendencia hacia la integración de un orden
jurídico universal, en donde el ser humano y el respeto de su dignidad,
constituyen
los
pilares
más
importantes
del
sistema
internacional,
estableciéndose un engranaje supranacional para su protección y defensa.
Sin embargo, en el marco del Derecho Internacional, la calidad del individuo,
como sujeto internacional, no está considerada plenamente. Y ello es así, por
cuanto no tiene ius tractandi o treaty making power2 (capacidad para
celebrar tratados), ni mucho menos ius legationem (derecho de legación para
acreditar agentes y misiones diplomáticas ), como si lo tienen, los Estados y las
Organizaciones Internacionales, tampoco gozan de capacidad plena para
acudir directamente a cualquier tribunal internacional, ello como regla
general salvo el caso de tribunales regionales o organismos internacionales
cuasi jurisdiccionales de protección de derechos humanos, en los cuales se les
ha reconocido ius standi o locus standi respectivamente.
De allí que, para el caso de protección internacional de derechos humanos, se
ha reconocido subjetividad internacional a las presuntas víctimas, sus familiares
o sus representantes, además, del ámbito cuasi jurisdiccional; el jurisdiccional
supranacional y, con ello, legitimación o capacidad procesal activa.
En términos generales, y “en línea de principio, si un Estado comete un hecho
ilícito internacional en perjuicio de un extranjero, persona física o jurídica, la
presente situación del Derecho Internacional no habilita al perjudicado a
entablar una reclamación en el plano internacional contra el Estado infractor.
Efectivamente, en línea de principio, el particular no puede dirigir una
El ius tractandi o ius ad tractandun, es la capacidad para celebrar tratados de los Estados y el treaty making power es la
capacidad de las Organizaciones Internacionales para celebrar tratados, igual al ius tractandi de los Estados.
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reclamación directa en la esfera internacional contra el Estado autor del
hecho ilícito ni puede llevarlo ante una jurisdicción u otro órgano internacional.
Es muy significativo a esto respecto lo que dispone el artículo 34º del Estatuto
del Tribunal de La Haya según el cual sólo los Estados pueden ser partes en los
casos que conozca el Tribunal. Por ello, en los supuestos en que un particular
extranjero sea una víctima de una violación de Derecho Internacional por
parte de un Estado, aquel no tiene en principio otro recurso que reclamar en el
plano del derecho interno del Estado infractor, y si en él no obtiene
satisfacción, acudir al Estado de su nacionalidad para que sea este el que
reclame, bien directamente, bien ante un órgano internacional competente.
Si el Estado de la nacionalidad del ofendido lo hace así, ejercita lo que se
llama la protección diplomática. Existe, pese a todo, como sabemos en la
sociedad
internacional,
un
proceso,
modesto
y
sectorial,
de
institucionalización, que comenzó en el Derecho internacional clásico y que se
ha acentuado en el Derecho Internacional contemporáneo. Pues bien, este
proceso ha permitido articular convencionalmente unas fórmulas y unos
cauces que posibilitan en casos concretos el acceso directo de individuos
ante instancias internacionales que controlan la aplicación de determinadas
normas del Derecho de Gentes. Tales fórmulas y cauces permiten hablar con
fundamento de una subjetividad limitada del individuo dentro de un marco
convencional.”3
En esa línea, en el ámbito de la protección internacional de los derechos
humanos, “un paso importante significó el que se haya otorgado legitimación
a la persona o grupo de personas para recurrir ante los órganos
supranacionales – jurisdiccionales o cuasi jurisdiccionales-, demandando la
efectiva protección del derecho que considere ha sido lesionado en el
ordenamiento interno. Surge de este modo una garantía más de la protección
de los derechos, en la que los órganos supranacionales son competentes para
declarar la responsabilidad internacional del Estado por violación a los
derechos humanos”4. Al respecto, cabe indicar que los mecanismos,
PASTOR RIDRUEJO, José Antonio (2001), Curso de Derecho Internacional Público y Organizaciones Internacionales. Octava
Edición. Madrid: Editorial Tecnos, pp. 191-192.
3
CASTAÑEDA OTSU, Susana Ynes (2003) (Coordinadora), Jurisdicción Supranacional, En Derecho Procesal Constitucional.
Jurista Editores. Pág. 496.
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instituciones y tribunales de alcance universal, no impiden la creación de
organismos multilaterales de carácter regional que se constituyan con fines de
protección de derechos humanos o de integración comercial, económica,
aduanera, etc, siempre que no vayan en contra de principios universales, los
mismos que deben estar orientados a promover la paz mundial, la solidaridad,
integración y seguridad internacionales entre otros, es decir, organismos
internacionales instituidos con fines lícitos y pacíficos. De allí que, “la Carta de
Naciones Unidas en su art. 525 permite el establecimiento de organismos
regionales siempre que no se opongan [a dichos valores y principios, asi como
normas ius cogens]. En base a esta disposición, es que se han creado en el
sistema regional, tres subsistemas. Europeo, interamericano y africano”6, los
cuales se rigen por un procedimiento de comunicaciones o peticiones
interestatales e individuales.
En efecto, es en el marco de las peticiones individuales, que se manejan dos
conceptos básicos: locus standi y ius standi. Precisamente, el reconocimiento
del ius standi del individuo, es su legitimación procesal activa para acudir
directamente
ante
un
Tribunal
o
Corte
de
Derechos
Humanos,
sin
intermediarios, cuando sean vulnerados o amenazados derechos y libertades
fundamentales; tal es el caso del sistema de derechos humanos del Consejo
de Europa, en el cual la persona, individual o colectivamente, puede recurrir
directamente ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, al igual que en
el caso de la Corte Africana de Derechos Humanos, en donde los particulares
y las ONG, tienen acceso directo, sin embargo, bajo este esquema regional, el
Estado parte del Protocolo a la Carta Africana de Derechos Humanos y de los
Pueblos, instrumento instituyente de dicho tribunal regional, debe realizar una
declaración previa, mediante el cual acepta la competencia de la Corte
Africana de Derechos Humanos, ello como requisito sine qua non.
El Art. 52 (1) de la Carta de N.U. señala que “ninguna disposición de esta Carta se opone a la existencia de acuerdos u
organismos regionales cuyo fin sea entender en los asuntos relativos al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales y
susceptibles de acción regional, siempre que dichos acuerdos u organismos, y sus actividades, sean compatibles con los
Propósitos y Principios de las Naciones Unidas”.
5
6
CASTAÑEDA OTSU, Susana Ynes (2003), Jurisdicción Supranacional, Ut Supra. Pág. 489.
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Por su parte, el individuo en el sistema de derechos humanos de la OEA, no
goza de ius standi sino de locus standi, toda vez que la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, es el
filtro, de carácter pre
jurisdiccional. De allí que, el individuo, no cuenta con legitimidad procesal
activa para recurrir directamente ante la Corte IDH.
En ese sentido, toda denuncia de violación de derechos garantizados por la
Convención Americana de Derechos Humanos (CADH) o amenaza cierta e
inminente de vulneración de los mismos, debe efectuarse ante la Comisión
Interamericana (CIDH) como única vía acceso al Sistema Interamericano de
Protección de Derechos Humanos, por cuanto en éste sistema regional, los
únicos que pueden someter casos contenciosos ante la Corte IDH, son la CIDH
y los Estados partes que hayan reconocido su competencia contenciosa, ello
de conformidad con el artículo 61º de la CADH.
Al respecto, cabe resaltar que con las últimas reformas reglamentarias
efectuadas al marco jurídico de la Corte IDH, concretamente a partir del año
2001, se ha reconocido al individuo facultades procesales respecto a su
participación ante la Corte IDH. Así las cosas, “las víctimas o las presuntas
víctimas, o sus representantes, podrán presentar directamente a ésta una
solicitud de medidas provisionales”7 en casos urgentes y excepcionales,
asimismo, “presentar de forma autónoma su escrito de solicitudes, argumentos
y pruebas y continuarán actuando de esa forma durante todo el proceso”8.
Sobre
el
particular,
CANCADO
TRINDADE
refiere
que
“el
necesario
reconocimiento del locus standi in judicio de las presuntas víctimas (o sus
representantes) ante la Corte Interamericana constituye un avance de los más
importantes, pero no necesariamente la etapa final del perfeccionamiento. A
partir de dicho locus standi, la evolución apunta hacia el reconocimiento
futuro del derecho de acceso directo de los individuos a la Corte (ius standi)
para traer un caso concreto directamente ante ella (…). En el sistema
interamericano de protección, el derecho de petición individual alcanzará su
plenitud el día que ya no se recurra ante la Comisión Interamericana, sino
7
8
Art. 27 del Reglamento de la Corte IDH.
Art. 39 del Reglamento de la Corte IDH.
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directamente ante la Corte [IDH]”9, posición similar tienen otros juristas como el
ex Presidente del Tribunal Constitucional del Perú César Landa.
No obstante ello, otro sector académico, es aun renuente a esa posibilidad
debido a la experiencia comparada, contexto en el que se generó una
excesiva carga procesal, asi como obstruccionismo, las cuales derivaron en la
urgencia de impulsar y ejecutar reformas y, con ello, una implementación
progresiva, tal es el caso del sistema europeo de derechos humanos, en el que
como corolario de la entrada en vigor del Protocolo Nº 11, fue necesario
impulsar la denominada reforma tras la reforma, materializado con la entrada
en vigor del Protocolo Nº 14 al Convenio Europeo de Derechos Humanos
(CEDH), que fuera aprobado en junio de 2004 y vigente desde el 1 de junio de
2010, introduciéndose de esta forma, nuevas pautas procesales y de
calificación de demandas, asi también cambios dentro de la estructura
orgánica y funcional interna del tribunal europeo destinado a dotar de mayor
celeridad al sistema, al momento de calificar y resolver. A ello debe agregarse,
la problemática de la ejecución de las sentencias supranacionales en general
y, en particular, de los mecanismos coercitivos para su cabal cumplimiento,
todo lo cual colisiona con la eficacia jurídica de las mismas.
Ciertamente, el reconocimiento del individuo como sujeto de derecho
internacional no ha sido pacífico, durante “los siglos XIX y XX operó un proceso
lento pero progresivo hacia la internacionalización de la protección de los
derechos humanos que se intensificó sobre todo después de la Segunda
Guerra Mundial. El Derecho Internacional Público estableció como uno de sus
fines esenciales la protección de los derechos humanos y paso a paso, desde la
proscripción de la trata de esclavos por los tratados de Viena de 1815, hasta la
Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos del
Hombre aprobada por la Asamblea General de la ONU, el 10 de diciembre de
1948, fue consagrando una normatividad internacional progresista y progresiva
que ha ido creando cada vez más y mejores sistemas de protección de estos
CANCADO TRINDADE, Alberto (2001), El acceso directo del individuo a los Tribunales Internacionales de Derechos Humanos.
Publicaciones Deusto Pág. 57. En DONDERO UGARRIZA, Flavia, Sistema Europeo e Interamericano de Protección de Derechos
Humanos: Similitudes y diferencias. Pág. 8. En Revista Virtual “Ita Est”: Lima (Perú). Dirección Web:
www.derecho.usmp.edu.pe/.../articulose.htm. Consulta: 15/12/09.
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PROCESO DE INTERNACIONALIZACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS: RECONOCIMIENTO DE LA SUBJETIVIDAD INTERNACIONAL
DEL INDIVIDUO EN TORNO A LOS DERECHOS HUMANOS (LOCUS STANDI VS IUS STANDI)
derechos. Esta protección se ha ido dando a través de esquemas tanto
universales como regionales”10.
Al respecto,
PASTOR RIDRUEJO refiere que “la sociedad internacional que
empezó a configurarse tras 1945 postula (…) una concepción distinta del
Derecho
Internacional.
Es
la
concepción
del
Derecho
Internacional
Contemporáneo que sería un ordenamiento jurídico de carácter social,
institucionalizado y democrático. El Derecho Internacional tendría un acusado
carácter humanista y social. Se interesa así por lo pronto de la protección de
los derechos fundamentales del hombre, y no solo de la definición de los
mismos, sino también de los mecanismos procesales para su defensa, aunque
en este último aspecto las manifestaciones realmente eficaces tengan lugar
en un campo regional reducido (Convención Europea de los Derechos del
Hombre, firmada en Roma el 4 de Noviembre de 1950).” 11. No obstante ello,
cabe resaltar que, el desarrollo del Sistema Interamericano de Derechos
Humanos, ha sido notable también en la protección y promoción de los
derechos humanos en las Américas.
Bajo lo anteriormente expuesto, se colige que, lo que introduce al individuo
como parte del derecho internacional, es la temática de los derechos
humanos que, "en efecto han experimentado un indiscutible proceso de de
internacionalización pues interesan hoy no solo en el plano de las
Constituciones de los Estados sino también en el del derecho Internacional, ya
que la protección de los derechos humanos, en cuanto garantía de la
integridad moral y física de toda persona, ha quedado recogida tanto en los
ordenamientos
constitucionales
estatales
como
en
el
orden
jurídico
internacional, especialmente en los tratados constitutivos de las organizaciones
internacionales”12.
Ello, como corolario de la segunda post guerra mundial, estadio a partir del
cual, se inicio un proceso de codificación o sistematización de estos derechos
GÓMEZ PÉREZ, Mara (2002), La protección internacional de los derechos humanos y la soberanía nacional. Anuario de Derecho
Constitucional Latinoamericano. México: Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas. Consulta 23/04/11.
11 PASTOR RIDRUEJO, José Antonio (2001), Curso de Derecho Internacional Público y Organizaciones Internacionales, pp. 6061.
12 CARRILLO SALCEDO, Juan Antonio (1995), Soberanía de los Estados y Derechos Humanos en Derecho Internacional
Contemporáneo, Ut Supra. Pág. 20.
10
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PROCESO DE INTERNACIONALIZACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS: RECONOCIMIENTO DE LA SUBJETIVIDAD INTERNACIONAL
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a escala trasnacional, los mismos que han creado un rico cuerpo jurídico
internacional, asi como un orden público regional e universal, en pleno
desarrollo, con valores y principios comunes. En efecto, como bien advierte
GONZALES CAMPOS “algunos derechos, ciertamente, ya [eran] protegidos
internacionalmente desde el siglo XIX (prohibición de la esclavitud, de la trata
de blancas, etc.) y desde 1920 también se potenciaron en el ámbito de la OIT
los derechos y libertades relativo al trabajo. Pero es tras la segunda guerra
mundial como reacción a las violaciones masivas de derechos humanos
realizadas por regímenes totalitarios surge un verdadero reconocimiento
internacional de los derechos humanos”13.
En definitiva, como bien se indico precedentemente, este proceso y cambio
de paradigmas dentro del Derecho Internacional clásico, gravita con mayor
acento desde el año 1945, cuando se inicia un proceso de humanización del
derecho internacional, dando paso a la creación de otras disciplinas como el
Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH) “desarrollado durante
las últimas (…) décadas, a partir de la adopción de la Carta de Naciones
Unidas. Esto no implica que antes de 1945 no existieran normas que en la
actualidad se considerarían parte del derecho internacional de los derechos
humanos. Lo que sucede es que hasta 1945 se carecía de un cuerpo amplio
de normas que protegieran al individuo como ser humano”14.
En este contexto, hay que poner de relieve también que, la categoría de
derechos humanos, es una categoría moderna plasmada en el artículo 55º
inciso c) de la Carta constitutiva de la ONU (Carta de San Francisco) el cual
consagró los derechos humanos y su carácter universal pero sin enumerarlos 15,
ello sería posible recién a través de diversas declaraciones internacionales, las
cuales serían reforzadas convencionalmente por pactos y tratados específicos
sobre la materia, que abarcan hoy en día cada vez más derechos. Asimismo,
se crearían mecanismos de protección de estos derechos y, con ello,
GONZALES CAMPOS (1998), Curso de Derecho Internacional Público, Madrid: Civitas, Pág. 722.
BUERGENTHAL, Thomas (1994), Manual de Derecho Internacional Público. México: Editorial FCE, Pág. 96.
15 “Artículo 55.- Con el propósito de crear las condiciones de estabilidad y bienestar necesarias para las relaciones pacíficas y
amistosas entre las naciones, basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los
pueblos, la Organización promoverá: c. el respeto universal a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos,
sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión, y la efectividad de tales derechos y libertades”.
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PROCESO DE INTERNACIONALIZACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS: RECONOCIMIENTO DE LA SUBJETIVIDAD INTERNACIONAL
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obligaciones internaciones en materia de derechos humanos para los Estados
a favor de los individuos bajo su jurisdicción.
De esta manera, toda una gama de derechos fueron consagrados
internacionalmente tanto en el ámbito universal como regional y constituyen
actualmente la base del Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Así
las cosas, como bien advierte PEDRO NIKKEN, “la irrupción de derechos
humanos en el ámbito internacional se inició con declaraciones, a las que en
un primer momento se rehusó dotar de fuerza vinculante en el tiempo de su
adopción, como ocurrió con la Declaración Americana de los Derechos y
Deberes del Hombre y la Declaración Universal de Derechos Humanos,
adoptadas en 1948 con pocos meses de diferencia, fue más tarde en la
década de los 60 que se profundizo en la tendencia a la regulación
convencional de la protección de derechos humanos a través de diversas
convenciones”16.
Sobre el particular, no cabe duda que fue un hito en el nuevo orden
internacional de la segunda post guerra mundial, la creación de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), como garante de la paz y la
seguridad internacionales17, por cuanto fue el primer esfuerzo normativo
internacional de acción colectiva tras el colapso de la Liga de Naciones, sin
embargo,
como bien se indico, la Carta instituyente de la ONU, no era
suficiente a efectos de enumerar e identificar los derechos humanos, asi como
para establecer mecanismos de protección, para ello fue necesario la
adopción de sendas declaraciones y pactos internacionales.
En esas línea, DIEZ DE VELASCO señala que, “realmente, lo conseguido a través
de la Carta de San Francisco es bien poco; la presión de determinados países
NIKKEN, Pedro (1989), El Derecho Internacional de los derechos humanos. En Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicos y
Políticas. Caracas, Universidad Central de Venezuela.
17
“Artículo 1.- Los Propósitos de las Naciones Unidas son: 1. Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar
medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión u otros
quebrantamientos de la paz; y lograr por medios pacíficos, y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho
internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de
la paz; 2. Fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al
de la libre determinación de los pueblos, y tomar otros medidas adecuadas para fortalecer la paz universal; 3. Realizar la
cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en
el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por
motivos de raza, sexo, idioma o religión; y 4. Servir de centro que armonice los esfuerzos de las naciones por alcanzar estos
propósitos comunes”.
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PROCESO DE INTERNACIONALIZACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS: RECONOCIMIENTO DE LA SUBJETIVIDAD INTERNACIONAL
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miembros fue tan fuerte que se planteó la necesidad de elaborar un Pacto
internacional, bajo los auspicios de las N.U. que definiera y protegiera
internacionalmente al hombre en sus derechos fundamentales. Comienza así
la ardua y dilatada tarea de la Comisión de Derechos Humanos de las N.U.
cuyo primer jalón fundamental fue conseguir la redacción del proyecto de
Declaración Universal, que conduce, después de vivas discusiones en diversos
órganos, a su aprobación por la Asamblea General el 10 de diciembre de 1948
[en París], con 48 votos a favor, ninguno en contra y solo 8 abstenciones
(Arabia
Saudita,
Bielorrusia,
Checoslovaquia,
Polonia,
Ucrania,
Unión
Sudafricana, U.R.S.S., y Yugoslavia). Esta declaración es un paso importantísimo
en la internacionalización de los derechos humanos. Su importancia radica (…)
en su enorme impacto sobre las constituciones de la post – guerra y en la
opinión pública mundial”18
Dicho esto, es de advertir conforme resalta y reseña THOMAS BUERGENTHAL
que:19
“La principal diferencia entre las disposiciones de la Carta de la ONU en
materia de derechos humanos y los acuerdos internacionales consuetudinarios
preexistentes, se encuentra en su campo de acción. El derecho de los
derechos humanos anterior a la Carta tenía como meta ya sea proteger a
ciertas categorías de seres humanos o garantizar ciertos tipos de derecho. La
Carta no impone ninguna limitación de este tipo. Habla de “derechos humanos
y (…) libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de
raza, sexo, idioma o religión” y no solo determinadas categorías de individuos,
propiciando así, la ampliación del espectro de acción y protección
internacional de todo individuo a través de una multiplicidad de declaraciones,
pactos o tratados sobre la materia toda vez que “la Carta de la ONU se refiere
únicamente a derechos humanos y libertades fundamentales, sin definirlos ni
enumerarlos. El primer instrumento que identificó dichos derechos y libertades
es la Declaración Universal de los Derechos Humanos (…). Aunque la
Declaración fue adoptada como una resolución no obligatoria, con el
transcurso del tiempo ha llegado a ser aceptada como una interpretación o
definición auténtica de los artículos 55 y 56 de la Carta de la ONU20. Más aun
varios, tratadistas sostienen que la declaración ha llegado a adquirir el rango
de derecho internacional consuetudinario”.
DIEZ DE VELASCO, M. (1980), Instituciones del derecho Internacional Público. Tomo I. Madrid: Tecnos. Pág. 404.
Thomas (1994), Manual de Derecho Internacional Público, Ut Supra. Pág. 98.
20 Carta constitutiva de la ONU: Artículo 55.- Con el propósito de crear las condiciones de estabilidad y bienestar necesarias para
las relaciones pacíficas y amistosas entre las naciones, basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la
libre determinación de los pueblos, la Organización promoverá: a. niveles de vida más elevados, trabajo permanente para todos,
y condiciones de progreso y desarrollo económico y social; b. La solución de problemas internacionales de carácter económico,
social y sanitario, y de otros problemas conexos; y la cooperación internacional en el orden cultural y educativo; y c. el respeto
universal a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo,
idioma o religión, y la efectividad de tales derechos y libertades. Artículo 56.- Todos los Miembros se comprometen a tomar
medidas conjunta o separadamente, en cooperación con la Organización, para la realización de los propósitos consignados en el
Artículo 55.
18
19BUERGENTHAL,
10
PROCESO DE INTERNACIONALIZACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS: RECONOCIMIENTO DE LA SUBJETIVIDAD INTERNACIONAL
DEL INDIVIDUO EN TORNO A LOS DERECHOS HUMANOS (LOCUS STANDI VS IUS STANDI)
En efecto, la Declaración Universal constituye el núcleo duro del sistema de
protección internacional de derechos humanos y, con ello, ha adquirido
carácter de ius cogen. Ahora bien, si bien la Declaración Universal sólo 21
contiene derechos civiles- políticos, así como derechos económicos, sociales y
culturales, será con la celebración de instrumentos internacionales posteriores
se consagraron derechos colectivos. De esta forma, se subsanaría y abordaría
de manera progresiva, el reconocimiento convencional de los denominados
derechos colectivos o de los pueblos, o derechos de tercera generación, los
cuales se encuentran aun en pleno proceso de positivización .
Dicho esto, cabe advertir que, “el punto más débil, y a la vez el más fuerte, del
derecho internacional público y en esto aplica al DIDH y DIH es que en esta
disciplina, la voluntad de los Estados es el principio y el fin de todo lo que
puede lograrse en estos sistemas de protección de la persona humana. Esto es,
dependiendo de la perspectiva de donde se analice, pues hoy día en virtud
de la voluntad de los Estados y su cooperación es que tenemos desde un
marco jurídico hasta instancias jurisdiccionales internacionales, pero también
por otro lado es que existen graves problemas, situaciones en que se violentan
derechos humanos y nada puede hacerse pues el Estado no juzga y no
permite injerencias de organizaciones o sugerencias de las Comisiones de
Derechos Humanos”22 menos aún la ejecución de sentencias supranacionales
emitidas por tribunales regionales o universales respecto a los cuales
previamente han reconocido jurisdicción.
De allí que, la efectividad de las resoluciones emitidas por los organismos
supranacionales jurisdiccionales de protección de derechos humanos y
organismos cuasi jurisdiccionales, se ve mermada en un contexto de no
acatamiento o cumplimiento parcial, tardío o defectuoso de estas decisiones;
todo lo cual se encuentra estrechamente vinculado a factores políticos,
jurídicos y socioeconómicos disímiles de cada Estado-nación o sistema regional
de protección de derechos humanos, siendo que; en ciertos casos, la eficacia
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, fue aprobada en París mediante la Resolución Nº 217-A de la Asamblea
General de las N.U. y está compuesta por 30 artículos.
22 BUERON VALENZUELA, Renata, Graves violaciones a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario. ¿Por
qué ante una instancia jurisdiccional Internacional?.Ut Supra.
21
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PROCESO DE INTERNACIONALIZACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS: RECONOCIMIENTO DE LA SUBJETIVIDAD INTERNACIONAL
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jurídica de estas resoluciones internacionales pone de relieve serias reticencias
a acatar determinados puntos resolutivos o la integridad de fallos, al ser
muchas veces entendidas como decisiones controversiales o concebidas
como una grave violación al principio de soberanía de los Estados
demandados o sancionados por un sistema jurídico de alcance universal o
continental, respecto a los cuales soberanamente y de manera antelada, han
reconocido expresamente jurisdicción o competencia.
Sin embargo, más allá de la discusión intergubernamental, y la diversa opinión
pública nacional o mundial respecto a su eficacia u efectividad, resulta claro
que el fortalecimiento democrático, es un presupuesto indispensable para el
goce efectivo y observancia de los derechos humanos. Como contraparte,
“los sistemas internacionales de protección [creados por los Estados a favor de
particulares] han de preocuparse no sólo por asegurar el acceso a su
jurisdicción, en términos formales-reales, sino y sobretodo en proveer justicia,
para lo cual es muy importante emitir una sentencia acorde a derecho,
motivada y ejecutable”23 en el ámbito interno de los Estados que hayan
incurrido en responsabilidad internacional.
De esta forma, se concluye que los derechos humanos lograron protección
internacional de manera sistemática y especializada con marcada vocación
universal, tras la segunda guerra post guerra mundial, dotando al individuo de
mayores garantías convencionales a nivel transnacional y, con ello, de ius
standi o locus standi, determinado por tratados sobre derechos humanos,
instituyentes de tales derechos procesales, como correlato de los derechos y
libertades de la persona que, son el objeto y fin de protección supranacional
con carácter complementario y subsidiario a las que brinda las jurisdicciones
internas.
ACOSTA ALVARADO, Paola Andrea (2008), Tribunal Europeo y Corte Interamericana de derechos humanos: ¿Escenarios
idóneos para la garantía del derecho de acceso a la justicia internacional?. Ut Supra. Pág. 8.
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