El Colectivismo Axiológico En la Axiologia Jurídica de

Anuncio
El Colectivismo Axiológico
En la
Axiologia Jurídica de Miguel Reale
∗
(Conferencia presentada en las XIX Jornadas Argentinas
y primeras Argentino-Brasileñas de Filosofia Jurídica e Social. Bariloche, 2005.)
Wambert Gomes Di Lorenzo©
Introducción
El pensamiento de Reale es ampliamente conocido en el Brasil y en el
exterior, lo que convierte a tarea aquí emprendida ser doblemente complicada:
primero, por el riesgo de no traer ninguna contribución; segundo, por el supuesto
desinterés que un posible recalque pueda despertar. Por esta razón,
pretendemos un abordaje puntual, por lo que esperamos encontrar cuál la
relación del valor con el hecho y la norma; cuál el contenido teleológico de la
axiología jurídica de Reale y de qué manera su teoría sugiere un colectivismo
axiológico, un primado de lo colectivo sobre el individuo.
Este ensayo está dividido en tres partes. En la primera parte se
abordará el Tridimensionalismo Jurídico que fundamenta todo el pensamiento
realiano; en la segunda parte se realizará una breve presentación de la Teoría
de los Valores; para la tercera parte, se hilvanará una sucinta crítica tanto a la
Teoría como un todo, así como al consecuente colectivismo axiológico que ella
propone.
Conferencia presentada en las XIX Jornadas Argentinas y primeras Argentino-Brasileñas de
Filosofia Jurídica e Social. Bariloche, 2005.
∗
2
1.
El Tridimensionalismo de Reale
La teoría realiana pretende superar dos obstáculos: Las visiones
unilaterales del Derecho y el tridimensionalismo abstracto.
1
El primero,
comprende el sociologismo, el normativismo y el moralismo jurídico; el segundo,
el tridimensionalismo precedente que ella buscó perfeccionar.
Las
visiones
unilaterales,
Reale
también
las
denomina
explicaciones reduccionistas de la realidad jurídica. La primera, el Sociologismo
Jurídico, que propone la reducción del Derecho al hecho. Tiene como
exponentes Lundstedet y Olivecrona, que rechazan cualquier elemento
axiológico, sosteniendo el Derecho como puro hecho o como un “conjunto de
hechos sociales”.2
El Normativismo Jurídico, que tiene en Kelsen su mayor
exponente, pretendió la reducción del Derecho a la pura norma, y de la Ciencia
Jurídica a una ciencia de la naturaleza puramente normativa, 3 a pesar del
reconocimiento que hace Reale de la tricotomía implícita en toda la teoría
kelseniana.4
©
Profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad Pontificia Católica de Río Grande del Sur.
Coordinador del Departamento de Propedéutica Jurídica de la PUCRS.
1
Cf. BARZOTTO, Luis Fernando. A Teoria Trimensional do Direito de Miguel Reale. [Porto
Alegre: S. N.], 2000. p. 1. Apostilha.
2
Cf. REALE. Filosofia do Direito. (cit). p. 444. Cf. Também BARZOTTO. A Teoria
Trimensional... (cit). p. 1.
3
Cf. REALE. Op. Cit. p, 459.
4
Cf. Id. Ibid. p. 479. Concordando con Kunz, Reale percibe en la base de la teoría de Kelsen una
tricotomía implícita, dado que el jurista austriaco hace distintas abordajes de la experiencia
jurídica: sobre el prisma lógico (Teoría Pura del Derecho), sobre el prisma filosófico (Teoría de la
Justicia) y sobre el prisma sociológico (Sociología Jurídica), pero que ellas demuestran la ficción
de un normativismo puro, pues Kelsen jamás se libera de los enfoques fácticos y axiológicos.
3
El tercer unilateralismo es el moralismo, que concibe el Derecho
como valor, cuyos exponentes, en la lista de Reale son Cathrein, 5 Ripert, 6
Gentile7 e Binder.8
El segundo obstáculo a ser superado es el tridimensionalismo
abstracto o genérico, o sea, la visión tricotómica del Derecho ya revelada y
presente implícitamente en Kelsen, en la cual, incluye Emil Lask, Federico
Münch, Gustav Radbruch, 9 de entre todos aquellos que por detrás de una
división pedagógica, ocultan un problema esencial en cuanto a la estructura de
la experiencia jurídica.10
Uno de los fundamentos de la tridimensionalidad de Reale está en
la proposición que hace al problema gnoseológico: la llamada dialéctica de la
complementariedad. Se trata de una correlación entre sujeto y objeto, términos
que se exigen recíprocamente en una relación de complementariedad.11
Se afirma por lo tanto, la heterogeneidad entre sujeto y objeto, pero
en una correlación onto-gnoseológica que no permite que un término sea
reducido a otro. Así, el conocimiento tiene un carácter dialéctico, abierto siempre
a nuevas síntesis resultantes de la relación entre sujeto y objeto. Esta abertura
5
“Una ley notoriamente perjudicial al bien común, no es, como tal, verdadera ley; no produce
ninguna especie de deber de conciencia; es solamente una apariencia de ley.” (CATHREIN,
Viktor. Filosofia Morale, trad. De Eurico Tommasi, 2. ed. p. 615. Apud: REALE. Op. Cit. p. 485).
6
“No existe entre la regla moral y la regla jurídica alguna diferencia de dominio, de la naturaleza
y de fin. No puede haber, porque el Derecho debe realizar la justicia, y la idea de lo justo es una
idea moral.” (RIPERT, Georges. La Règle Morale dans les Obligations Civiles. Paris, 1925. p.
10. Apud: REALE. Op. Cit. p. 487).
7
“El Derecho amenaza a la Moral de la cual surge, y a la Moral a la cual se destina; y cada
momento de la Historia, así en el individuo como en el conjunto de los hombres que son todos un
individuo, es un momento de moralidad que resuelve una situación jurídica para de ella hacer
nacer una nueva”. (GENTILE, Giovaneni. I fondamenti della Filosofia del Diritto. Florença:
1937, 3. ed. p. 87. Apud: REALE. Op. Cit. p. 490).
8
“La moral es simplemente un escalón para alcanzar el verdadero Derecho”. (BINDER, Julius.
La Fondazione della Filosofia del Diritto, Trad. A. Giolitti. Turim: 1945. pp. 107 e 133. Apud:
REALE. Op. Cit. p. 491).
9
Cf. REALE. Filosofia do Direito. (cit). pp. 511-535.
10
Cf. REALE. Teoria Tridimensional do Direito. São Paulo: Saraiva, 5. ed. 1994. p. 96.
11
Cf. REALE. Id. Ibid. p. 71.
4
será siempre inconclusa en frente de la irreductibilidad de los dos términos
relacionados.12
En ese contexto, el valor ejerce una especie de síntesis a priori,
una mediación en el plano gnoseológico. Este da la medida de la intencionalidad
en la cual la cosa se vuelve objeto, en la dimensión en que esta, en la
conciencia, emerge como objeto valioso.13 Tales valores revelados en el acto de
conocer resultan de un valor primordial y fundacional, esencial al proceso
gnoseológico,
que
posibilita
la
síntesis
en
la
Dialéctica
de
la
Complementariedad.14
De la implicación – en la cual los términos no pueden ser
considerados separados uno de los otros – y de la polaridad – pues también son
irreductibles – viene la llamada dialéctica de la implicación-polaridad.
De esta implicación-polaridad deriva lo que Josef Kunz denominó
de fórmula realeana: “El Derecho es una integración normativa de los hechos
según valores”. 15 Así, la norma no surge de la nada, pero resulta de la
dialecticidad de los tres elementos, que no apenas se correlacionan, también se
dialectizan.16 Brotada la norma de ese proceso axiológico-factual normativo, ella
siempre sufrirá alteraciones semánticas ocasionadas por los cambios en el plano
de los hechos y de los valores, hasta llegar a ser imprescindible su alteración.17
Conforme analiza Barzotto, lo que será examinado a continuación
sobre las siete tesis fundamentales del tridimensionalismo de Reale:
12
Cf. Id. Ibid. p. 72.
Cf. Id. Ibid. p. 73.
14
Según Reale, en la dialéctica de la complementariedad “hay una correlación permanente y
progresiva entre dos o más términos, los cuales no se pueden comprender separadamente uno
de los otros, siendo al mismo tiempo irreductibles a los otros; tales elementos distintos u
opuestos de la relación por otro lado, solo tienen plenitud de significado en la unidad concreta de
la relación que constituyen, en cuanto se correlacionan y de esa unidad participan” (id. Ibid. p.
75).
15
Cf. Id. Ibid. p. 119.
16
Cf. Id. Ibid.
17
Cf. Id. Ibid. p. 101.
13
5
inseparabilidad, dialéctica, división del saber jurídico, Ciencia del Derecho,
positivación, interpretación y Derecho Natural.18
La inseparabilidad se percibe de la observación en la cual los
objetos de la ciencia del derecho, de la sociología o de la filosofía, el hecho valor
y la norma estarán siempre presentes en la experiencia jurídica.19
De la dialéctica de implicación-polaridad, se constata la tensión
entre hecho y valor de la cual resulta la norma.20
La división de las disciplinas jurídicas se da sobre la prevalencia de
un momento, sin embargo este siempre está vinculado a los otros dos; la ciencia
del derecho siempre tendrá como objeto un derecho positivado en el espacio y
en el tiempo, sea pasado o presente.21
Sobre la positivación, se puede afirmar que son los hechos y los
valores que condicionan el poder a fijar determinada norma. Son esos hechos y
valores que van orientar la interpretación de esa norma, juntamente con los
hechos y valores posteriores a ella. 22
Finalmente, la idea de Derecho Natural que, si para Reale no
existe un Derecho Natural trascendente y a-histórico, reconoce, entre tanto, la
existencia de invariantes axiológicas, constantes e inamovibles, presentes en la
propia esencia de la naturaleza humana.23
2.
18
El Concepto de Valor
Cf. BARZOTTO. Op. Cit. p. 5.
Cf. Id. Ibid.
20
Cf. Id. Ibid.
21
Cf. REALE, Miguel. Lições preliminares de direito. São Paulo: Saraiva, 25. ed. 2001. p. 17. O
em el análisis de Barzotto: “A ciência do direito é um saber compreensivo-normativo, tendo em
vista a correlação fático-axiológica que condiciona o momento normativo” (Op. Cit).
22
Cf. BARZOTTO. Op. cit. p. 5.
19
6
Los valores, según la teoría realeana, son objetivados apenas en el
mundo de la cultura y se instalan en la experiencia histórica. El valor es una
realización humana, una proyección del espíritu24. De ahí la denominación que el
autor da a su teoría: Teoría histórico-cultural de los valores o historicismo
axiológico.
Existe una sinonímia entre valor y valía según Reale que,
acompañando Lotze, afirma que el ser del valor es el valer: “valor es lo que
vale”. 25 Tal aserto deriva de la exclusión del valor del mundo de los objetos
naturales, de los objetos ideales y de los objetos culturales.
Como objetos ideales,26 los valores no podrían ser encontrados en
el
tiempo
y
en
el
espacio.
Dado
que
los
objetos
ideales
valen
independientemente de esos factores, los valores solo existen en disposición a
algo existente, estos son cosas valiosas. Tampoco son objetos culturales que,
derivados y complejos, realizan la integración entre ser y deber ser.
En el historicismo cultural de Reale, el valor es excluido del plano
del ser – donde se encuentran los objetos naturales, ideales y culturales – y
establecido en el plano del deber ser. Así, concuerda con la dicotomía kantiana
entre ser y deber ser y separa ser y valor, pues, para él, el mundo del ser no
pasa para el del deber ser.
“A distinção entre ser e dever ser é antiga na Filosofia,
mas começa a ter importância mais acentuada a partir da
Crítica da Razão Pura de Kant. É nesta obra capital que
se estabelece, de maneira clara e com todo o peso de seu
23
“Son constantes axiológicas trascendentales del Derecho, dado que em el fondo fueron ellas
que hicieron la experiencia jurídica posible.” (REALE, Miguel. Teoria Tridimensional... (cit.). p.
109.
24
Cf. Id. Ibid. 206.
25
Cf. REALE, Miguel. Filosofia do Direito. São Paulo: Saraiva, 19. ed. 1999. p. 187.
26
“Por otra parte, aquellos que identifican, o mejor dicho, que consideran los valores como
meras especies de objetos ideales, conciben la justicia también como objetividad ideal,
enredándose, como veremos, en un alto grado de dificultad para explicar su correlación con el
Derecho Positivo.” (Id. Ibid. p. 186)
7
significado, a distinção entre ser e dever ser, entre Sein e
Sollen.”27
Y aún:
“Desde Kant se puede declarar verdadera la afirmación de
que el mundo del ser no pasa para el del deber ser.”28
Si el ser no pasa para el deber ser, lo contrario es verdadero: los
valores se realizan, aunque de manera relativa, y esa realización es la que tiene
significado para el hombre. 29 En el plano de la experiencia jurídica, el valor
ejerce tres funciones primordiales según Barzotto: óntica (constituye la
experiencia jurídica); gnoseológica (punto de partida para la comprensión de la
experiencia jurídica) y deontológica (razón determinante de la conducta).30
Entre tanto, son las características del valor que irán clarificando o
fundamentando mejor la dicotomía entre ser y deber ser. Ellas son: bipolaridad,
implicación,
referibilidad,
preferibilidad,
inconmensurabilidad,
graduación
jerárquica, objetividad, realizabilidad e inexauribilidad.
La bipolaridad se da por la necesaria contraposición entre valor y
desvalor. El sentido de un valor siempre se contrapone al sentido de un
desvalor. Lo que Reale llama de valores positivos y negativos (sic).31
La implicación dice respecto a la solidaridad de los valores que
presentes en el mundo de la cultura, viven la interdependencia necesaria de sus
27
Id. Ibid. p. 188.
Id. Ibid. p. 200.
29
Cf. Id. Ibid. p. 192.
30
Cf. Op. Cit.
31
Cf. Id. Ibid. p. 189. Anticipo la opinión de que no se sustenta tal clasificación. No es posible
algo no ser (desvalor) y ser (ser) al mismo tiempo, aunque en la figura ficticia de valor negativo.
No hay valores negativos. Es positivo o no es valor, no apenas en la línea del argumento del
próximo capítulo, también contextualizando en la propia sinonímia que Reale hace entre valor y
valía. ¿Se Concebiría también un deber ser al contrario, de un no deber ser? Nótese que la
contradicción remite de inmediato para la también equivocada distinción entre ser y deber ser.
Ahora, todo que no debe ser, por sí, no es, el movimiento para el desvalor lleva en dirección al
no ser, a la nada. El desvalor es una negación del valor, así, una negación del ser.
28
8
factores, lleva a que los valores jamás se realicen por sí solos. La realización de
un valor siempre influencia directa o indirectamente en la realización de los
otros. Tal implicación se da también entre el valor y el hecho. El valor no se
reduce al hecho, por el contrario, lo trasciende, pero depende de él para
realizarse, lo que retrata la distinción entre el valor y
lo dado, la situación de
este ante la realidad. 32 Sin embargo, afirma Reale, entre valor y realidad no hay
un abismo, antes, es el valor que da sentido a la propia historia.33
La referibilidad dice respecto al sentido emanado del espíritu
humano, que también condiciona la bipolaridad y la implicación. El valor importa
en una toma de posición del hombre de cara a lo dado.
Esta orientación transcurre del sentido dado por él espíritu que es
intrínseca a la preferibilidad, o sea, una orientación para un fin. Esta
característica es la nota teleológica del valor.
La inconmensurabilidad se da por la total imposibilidad de la
cuantificación de los valores. Lo que es, vale resaltar, una de las distinciones de
estos con los objetos ideales, más allá de la absoluta ausencia de elementos
temporales o espaciales en la configuración del valor.34
La inconmensurabilidad no obstaculiza que la sociedad ordene por
la preferencia, o gradúe por la jerarquía. La construcción de una escala de
valores se da también en la experiencia histórica y configura la sexta
característica de los valores señalada por Reale: La graduación jerárquica.
La comprensión de la quinta característica requiere la percepción
de la distinción entre valor y valoración o entre valor e interés. Dice la objetividad
32
Cf. Id. Ibid. p. 190.
Cf. Id. Ibid. p. 207.
34
Cf. Id. Ibid. p. 187.
33
9
respecto a la imposición que hacen los valores en frente de nuestras
experiencias subjetivas.35
Siendo proyección de la conciencia, una toma de posición de lo
dado visando un fin, el valor, situado en el mundo del deber ser, objetiva la
realización del ser. El valor siempre se contrapone a lo dado, al hecho realizado,
trascendiéndolo, pero no puede prescindir de él, ya que es condición de su
realizabilidad. Valor que no se realiza es simplemente apariencia de valor, una
quimera.36 La realizabilidad es un atributo del valor, sin el cual, siquiera el pueda
ser considerado como tal. 37
Con todo, esa realizabilidad no puede reducir el valor a lo real, ni
puede identificarse plenamente con él, pues un valor íntegramente realizado se
vuelve dado, perdiendo su esencialidad de siempre superar la realidad que lo
hace revelarse, sin todavía agotarlo; por mas que se realice un valor, hay
siempre algo más a ser realizado. De ahí a su inexauribilidad.38
Del raciocínio de encima, se deduce un carácter esencial
teleológico en el valor. Valor es la realización de un fin, un fin que no es del ser,
pero lo presupone. Es una toma de conciencia del espíritu que se realiza cuando
objetiva “ser como debe ser”.39 El proprio Reale afirma que de toda teoría del
valor deriva una teleologia o una teoría de los fines. De ahí su concepto de fin:
35
Se percibe ahí una sustentación débil. Los valores son objetivos apenas en el mundo de la
cultura. ¿Cómo distinguir el valor del desvalor?. ¿Cuál criterio para que el valor resultante de la
experiencia histórica de la mayoría se sobreponga a la experiencia de la minoría. Puede haber
choque de valores?. La idea induce a una conclusión positiva. Además, no basta la intuición de
la síntesis a priori afirmada en sus propias palabras: “Os valores se impõe objetivamente às
nossas experiências subjetivas, exige que façamos uma referência, embora sumária, às
principais doutrinas sobre a gênese e a força vinculante ou normativa dos valores. Só então
poderemos compreender uma das notas fundamentais dos valores, que consiste em não
coincidirem nunca, inteiramente, com a consciência que possamos ter deles, superando-a
sempre em um processo dialético que envolve a dimensão histórica do homem” (Cf. Filosofia do
Direito. (cit.) p. 192). Veasé que aunque bastase esa síntesis, ella no está accesible a la
intuición del hombre común, pero a la de alguién que se aplique al estudio de la cuestión.
36
Cf. REALE. Teoria Tridimensional… (cit.). p. 94.
37
Cf. Filosofia do Direito. (Cit). p. 207.
38
Cf. Id. Ibid.
39
Cf. Id. Ibid. p. 190.
10
“fim não é senão um valor enquanto racionalmente reconhecido como motivo de
conduta”.40
3.
El Colectivismo axiológico
Valor no es una generación del espíritu humano como pretende
Reale. El espíritu apenas lo aprehende, lo reconoce. El valor es objetivo, no por
objetivación de la historia y de la cultura, pero por trascender al sujeto. No se
sustenta la contradicción de la objetividad – en cuanto característica del valor –
decir respecto a la imposición que hacen los valores en frente de nuestras
experiencias subjetivas, si ellos están en el plano de la cultura y de la
experiencia histórica.
Sustenta Reale que el hombre construye un segundo mundo sobre
el mundo dado. Se Trata de un mundo cultural y histórico, apenas posible por
ser el hombre un ser espiritual. Esto es, el hombre es un ser libre dotado de
poder de síntesis, proyectando sobre la naturaleza una nueva dimensión. Esta
nueva dimensión, resultante del poder nomotético del hombre son los valores.
Tales valores, aún define, son una autoconciencia espiritual del hombre. Son
objetivados en la historia y por la historia, en el reencuentro del espíritu humano
consigo mismo, dando origen a los “ciclos culturales” (o civilizaciones).41
¿Si los valores son objetivados apenas en el mundo de la cultura y
de la historia, cómo distinguir el valor del desvalor? ¿Cuál él criterio para que el
valor resultante de la experiencia histórica de la mayoría se sobreponga a la
experiencia de la minoría?. ¿Puede haber choque de valores? La idea induce a
una conclusión positiva. Además, no basta la intuición de la síntesis afirmada a
priori en sus propias palabras:
40
41
Cf. Id. Ibid. p. 191.
Cf. Filosofia… (cit.). p. 206.
11
“Os valores se impõem objetivamente às
nossas experiências subjetivas, exige que
façamos uma referência, embora sumária, às
principais doutrinas sobre a gênese e a força
vinculante ou normativa dos valores. Só então
poderemos compreender uma das notas
fundamentais dos valores, que consiste em
não coincidirem nunca, inteiramente, com a
consciência que possamos ter deles,
superando-a sempre em um processo dialético
que envolve a dimensão histórica do
homem”.42
Véase que, mismo que bastase esa síntesis, ella no está accesible
a la intuición del hombre común, pero a la de alguien que se aplique al estudio
profundizado de la cultura y de la historia.
¿Qué es lo que hace prevalecer una síntesis sobre la otra? ¿Cuál
su fundamento de validez? Responde él propio Reale:
“O valor, portanto, não é projeção da consciência
individual, empírica e isolada, mas do espírito mesmo,
em sua universalidade, enquanto ser realiza e se projeta
para fora, como consciência histórica, no processo
dialógico da história que traduz a interação das
consciências individuais em um todo de superações
sucessivas.”43
La respuesta abre una cuestión más grave que la anterior: ¿Quién
será el mensajero de esas conciencias individuales integradas, el intérprete de
esta síntesis del espíritu universal, de los valores objetivos que se imponen a
nuestras experiencias subjetivas?
La cuestión no está abierta. Tal teoría es campo fértil para el
totalitarismo. Siquiera la idea del espíritu es original. Para el nazismo, el Derecho
42
. Cf. Filosofia do Direito. Cit. p. 192
12
era resultado de la revelación del objectiver Geist (espíritu objetivo) del pueblo.
Algo inmanente: un Volksgeist. Sin embargo ese espíritu del pueblo, de la cual
resulta la síntesis histórica realiana, que somete las experiencias subjetivas y las
visiones axiológicas individuales, vinculando coercitivamente la conducta, en
Alemania tuvo un intérprete: el Führer. La historia nos muestra, que el detentor
de esa síntesis, puede no ser un hombre, quizá un partido, los seguidores de
una ideología, de una religión o talvez una raza o etnia. Nótese que esta
interacción de las conciencias individuales importa por el aniquilamiento de lo
individual frente a lo colectivo.
Ese
colectivismo
axiológico,
que
nulifica
las
experiencias
individuales, que impide la propia síntesis a priori propuesta por Reale, volviendo
irrealizable la pretendida dialéctica de la complementariedad, es, seguramente,
una de las mayores contradicciones internas de su pensamiento.
Es por tanto una ficción en la Teoría histórico-cultural de los
valores, la objetividad. Pues, más allá de todo lo que fue dicho encima en el
plano gnoseológico, el valor es esta síntesis a priori, que media el proceso del
conocimiento. ¡Todavía más grave! él da la medida de la intencionalidad en la
cual la cosa se vuelve objeto. De este error, sucede otro: la sinonímia entre valor
y valía. Lo que expresa el carácter ideal y subjetivo del valor en la teoría del
conocimiento realeana.
Existe una incoherencia explícita entre la afirmación de la
objetividad de los valores y la definición de ellos en cuanto valía. La valía es un
valor ficticio, una estima que el sujeto confiere al objeto, un aprecio subjetivo y
apriorístico, anterior y condicionador del propio proceso de conocimiento.
De todo lo que fue dicho se deduce, la inconsistencia de la
bipolaridad. Es una imposibilidad ontológica los tales “valores negativos”: pues el
valor existe o no existe. Lo negativo es algo nulo, que expresa una negación. El
43
Id. Ibid. (Grifei)
13
desvalor es la negación del valor. Una negación ontológica. El desvalor es el no
ser del valor. Valores negativos se contraponen a la propia idea propuesta de
equivalencia entre valor y valía. Algo no puede valer negativamente. Tampoco
existe una contraposición necesaria entre valor y desvalor para que se
encuentre el sentido tanto de uno cuanto de otro.
Sostengo la opinión de que no se sustenta tal clasificación. No es
posible algo no ser (desvalor) y ser (ser) al mismo tiempo, mismo que en la
figura ficticia de valor negativo. No hay valores negativos, o es positivo o no es
valor. Contextualizando en la propia sinonímia que hace Reale entre valor y
valía. ¿Concebiríais también un deber ser al contrario, un no deber ser? Nótese
que la contradicción remite de inmediato para la también equivocada distinción
entre ser y deber ser. Pues todo que no debe ser, por sí, no es, el movimiento
para el desvalor lleva en dirección al no ser, a la nada. El desvalor es una
negación del valor, así, una negación del ser.
Descargar