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científica del d í a 26 de abril del año rgrg
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c~n'qué
épocade lavida adquiere. el
. niño la personalidad'ju~idica?
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La personalidad jurídica, según la mayor parte de las l&islaciones, *ri,ncipia desde que el niño
nace y terminaconla muerte; de aquí, que el nacimiento sea'la base de la doctrina.de la personalidad
sin distinciones odiosas, que la hagan confusa, dando lugar' a torcidas interpretaciones y la vi&ncia
del nino, como base de la doctrina de la viabilidad talcomo lo exige nuestraley enios artículos
del.
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Código civil ref&entes a este asunto, que dicen:
cArt. zg. El nacimiento determina la personalidad; pero d concebido se tiene por nacido para
todos los efectos que le sean favorables, siempre
en la~condicionesque expresa-el articulo
- que'nazca
siguiente.
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Art. 30. Para los efectos civiles,. sólo se reputará nacido el f6to qué,tuvierc figura humana y
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viviere veinticuatro horas enteramente desvrendido
del'seno matern0.i)
. *
1.
Forma y tiempo son'pues las dós condiciones indispensables para reputarse legalmente nacidas . .
las personas: que el feto tenga forma humana, y qu.eviva veinticuatro horas, contadas desde su des,.
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vrendimiento total del seno' materno.
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: ' Esta cuestión tiene granimp'ortancia,puestoque;segúu nuestrasi.iyes, el niño que r,eúna aquellas
condiciones está cn posesión de l a totalidad de .los derechos civiles. Si el niño concebi$o puede adqui- ' .
rir por testamento o recoger una sucesión, no pqdrá ejercer sus derechos más quc en el caso de tener ..
figura humana, salir.viviente del sino de su madre y poseerla aptitud para ~ontii~uaiviviendo,~or
. '
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espacio precisamente de veinticuatro horas.
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Uno de los asuntos mis discutidos por losautores es si debe fijarseo no Jgiín pl&o deexistencia.'Para muchos Códigos modernos basta que el fetonazca vivo. La ~~abiliclad,
sin término de dura- .
ción, y demostrada por señales exteriores,.es el único requisito que por regla general exigen.para con:'.
-siderar perfectoel nacimiento y otoigar personalidad al nacido.,Quc el hijo nazca viable, d i ~ el
e Có:
digo francés, aunque sólo haya vivido un instante después de estar separado de su, madre, añade el'
de 1á Argentina, én lo que concuerdan los de Portugal, Alemania, Akstiia; Giiat'emal?,, Costa Rica,
Sajbnia y, muchos otros, siguiendo por el contrario-nuestra tradición el de Bolivia, Ecuad?r,'Hondur
ras, Uruguay, Perú, etc. El Código civil italiano especifica que, oen,la duda,' el niño nacido viviente
será reputado viables; el de Austria y eI de la Argentina, si bien exigen [a .+ida en el recién nacido,
dicen que en caso de duda, se presunie que el nacido vivió, incumbiendo la prueba al quealegase lo
contrario, y e1 de Sajoniá llegó al extremo.de disponer que,.en la duda de si un feto ha npcido muerto'
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ovivo, se supondrá lo últimoi>:
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De lo anteriormente expuesto sedesorende que existen ligislaciones. que participan del caiác'ter de la nuestra exigiendo la vivencia de las veinticuatro horas, que forma la basede l a "doctrinade
la viabilidad, quees el estado del feto quc da indicios de vida; diferente de viabre que
se refieie a l s e r . ,
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que puede vivir.
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No se aviene esta doctrina con el rigorismo científico. La ley funda la viabilidad en una falsa pre, sunción, al suponer que el nacido tiene condiciones de vida por el sólo hecho de haber vivido veinticuatro horas, porque puede sucede:, y la realidad presenta de ellb muchos ejemplos, queel reciénna- ' c i d ~viva m&stiempo que el señalado pot la l ~ ~ ; ~ ; s i n e m b a r g por
o , su constitución especial, por las.
condiciones orgánicas con que nació; estar condenado. por decirlo así; a.muerte fatal e irremediable,
mientras .que otros perfectamente desarrollados, y al parecer venidosal mundo para vivir muchos .
años en él, perecen a lospocos instantes de nacer. De aquí que no deb.a admitirse teóricamente la doctambién -que, haya
trina del articulo'de fijar un espacio de tiempo como signo de viabilidad;-dé. aquí
.verdadera oposición entre la natural y l~alegal. '
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Por otra parte, a pesar de las buenas condiciones de organización física queelreciknnacido ofrezca, o no resultando nada en contra de la racionalprobabilidad de que hubiera alcanzado el término
legal de vida de las veinticuatro horas, por una cansa cualquiera independiente y extraña a aquellas
condiciones, por un accidente, y hasta por un. delito, muere antes de cumplir dicho breve plazo. En
todos estos casos ha. de reputarse como,lzo nacido para los efecos civiles, porque la condición de la
ley es terminante y exige, sin distinción de causas que lo impidan, la vida del feto enteramente sepa,
,
rado de la madre por espacjO dev+nticuatro.horas:
Elcaso fortuito 9 el de fuerza mayor y el de delito. bien pudieran ser excepciones consignadas en
preceptos de clara determinación, cuando resultare plenamente demostrado el hechoprevio de una
vida extrauterina deI'recién nacido por cualquier tiempo, aunque fuera.menor que aquel marcado
por la ley.
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Siendo el problema de la viabilidad de tanta importancia, que veces ocasiona compiefa transformación en la familia,. no puede resolverse tomando el tiempo como d a t o básico y fundamental, ..
porque puede~siicánsa deatentados contra la vida del recién nacido, por aquellos que; en la lucha
de intereses encontrados, désean no adquiera personalidad, para dar así satisfacción a sus particula1 '~
res empeños.
Nuestro legislador no ha desconocido,'y así se.dice en el preámbulo de la ley de Matrimonio civil,
que en rigor el feto que se desprende completamente del seno materno én estado de vida, por más
que fallezca al momento siguiente, no puede negarse queha tenido en el único instante en que ha
vivido la capacidad natural necesaria para ser personalidad jurídica; pero se ha arredrado ante los
medios de iqvestigación de quedisponela justicia humana y la posibilidad de fraudes, que ocasionarían grandes perturbaciones e n asunto t a n delicado y trascendental para las familias.
De todas maneras, si esta previsión hace menos posible el fraude,,no lo evita en absoluto, puesto
que no existe,en la generalidad de los casos otro medio para cerciorarse con exactitnd del momento
del nacimicnto en el caso de muerte de un recién nacido, que'la declaración verbal del facultativo o '.
comadrona que haya asistido el parto de si ha fallecido antes o despuécde nacer y la declaración de
los interesados acerca de la hora del nacimiento y del fallecimiento, a excepción de aquellos casos en
,que el marido haya fallecido y la viuda crea habér quedado encinta, que los interesados podrán pedir
al Juez municipal, o al de primera instancia donde lo hubiere, que dicte las piovidencias conven<entes,para evitar la s,uposición de parto, o que la criatura que nazca pase por viablei no siéndolo en
realidad.
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La exageración de nuestro Código estriba en exigir al niño no sólo que
nazca
vivo, sino que sea
viable, esto es, que sea apto para continuar viviendo. Siempre que hay vida, existe presunción de
viabilidad por lo tanto, legalmente, el niño debe ser considerado viab!e siempre que haya nacido
viviente, o sea cuando han sido puestos en acción los órganos propiosdel mismo para la respiraci6.n
',
y la circulacion.
Por tales consideraciones,'ngs parece por demás exigir el a&tamento de la vivencia de las vein-'
ticuatro horas, que nos llevaa sostener la base d,e la doctrina de ia viabilidad, que ya no tiene resonancia sino en una que otra legislación, como-la nuestra, olvidando que existen muchas cuyo fundamento descansa en el hecho del nacimiento.,Lt capacidad de la persona es inviolable, está constituida
en el momento del nacimiento, y desde entonces no puede restringirse ni someterla a condiciones
dependientes de la duración de la existencia.
El principio de la vida extrauterina, laexistencia propia del niño fuera del claustro materno,
debe ser el úni?o.iequisito exigible poyla ley para que el nacimiento produzca efectos jurídicos, Así
lo reconocen la mayoriadclos Códigos de las naciones extranjeras.que hemos tenido ocasión de examinar.
Ahora bien, se me presenta la ocasión de resumir la imp.oitante cuestión de averiguar si los derechos civiles se adquieren con el nacimiento o:Sauiabilidad, o si ellos tienen su origen desde e l momento que se comprueba la vida del feto concebido.
Por el contenido de los siguientes artículos de los Códigos de otros países severá la opinión que
deba obligarnos para inclinar la balanza en un sentido determinado.
\.
Art. x;? del Código alemán: La capacidad jurídica'delhombre comienza con el nacimiento.
Art. 8." del Código de Zurich: La personalidad principia con el nacimiento y termina con la
muerte.
Art. 6.' d ~ CÚdig<>
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I)~>~I~:IIL:s:
1.3 capacidad jiiridica se xlquivrr por el nacinii~~nto.
Art. 1." d1.l Ct;iiic.<,
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.\rrciltin;i:
Dcsdc la ronce~ciónt.n el sello maicriio. cumivn/.r<la exisd
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tencja de las personas,y antes e: su nacimiento pÚedLn adquirir algunos derechos, como si ya hubiesen nacido. Estos dcrcchos quedan iirevocablemente adquiridos si los concebidos en el seno materno
nacieren con vida, aunque fuera por instantes después de estar separados.de sp madre.
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Art. 2." del Código del Perú: El horribre desde que nace tiene los del-eclios qiie le drc1;irari las
leyes.
Art. 22 del Código de Guatemala: El hombre desde que nace tiene los derechos que le conceden las leyes.
Art. 74 del Código de Chile: La existencia lcgal de toda persona principia al nacer, esto es, al
separarse completamente de la madre.
Por esta ligera exposición, se notará que cl hecho primordial del nacimiento es la base sobre la
con espíritu investigador analizamos
que descansa, hasta hoy, la personalidad jurídica. Aliora bien ' %i
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las distinciones indicadas y otras que por no tener a la mano los Códigos respectivos omito corisignarlas, veremos que si bien la doctrina del nacimiento es superior a la de la viabilidad,, no por e:o
encierra ella todo lo que a la nltiiraleza de esa personalidad corresponde, y es por ello que en nuestras investigaciones jamás debemos contentarnos con la letra muerta de las leyes, susceptibles de ser
diversamente interpretadas, para eludirlas; las leyes, si bien son leyes, contienen e? cambio disposiciones hasta erróneas, y no por esto liemos de deiai-las subsistir eternamente, con mcngua del siglo
en que vivimos.
Debem?s dirigir nuestra mirada más allá, buscando otras fuentes que consulten la representación genuina de la verdadera idea de la personalidad.
El nacimiento determina la personalidad, pero el niño, encerrado en el seno de su madre, goza
ya, según lo dispuesto en el articulo 29 de nuestro Código civil, de los mismos derechos y prerrogativas del nacido para todos los efectos que le sean favorables, siempre que nazca en las c«ndici»nes
determinadas en el artículo 30. La concepción es el hecho íundamerital que origina lo$ dcrechos del
individuo, y el nacimiento el dereclio que d a origen a los derechos del misino con relaciiin a sus ascendientes; por eso, no existe ley proliibitiva para que el padre natl<ralpueda reconocer al hijo dentro
del claiistro materno; al contrario, la jurisprudencia ha establecido que la ley favorezca toda sucesión
que no sea ilegítima.
El individuo, desde la concepción, tiene. derecho a la vida; pi>resto se castiga como delito e1 aborto
crin~inalmenteprovocado, y se castiga al delincueiite que administra los elementos iiecesarios paratal
objeto, así como el que los proporciona.
Por consiguiente, si esa personalidad jurídica principia de hecho, nruclzo antes del nacimiento, ¿por
qué a seniejanzade otras naciones no ha de adquirirla el niño en lanuestra al momento del nacinuento,
ya que éste da el sello definitivo de exteriorización a los derechos que podríanios llamar latentes?
Sesión del 31 de mayo de 1919
Gestación ectopica con feto vivo en el noveno mes
POR EL PROFESOR
PEDRO
NUBIOLA
De Bireelwi
La historia de un caco de gestación ectópica con fcto viable diagnosticado ccn mucha anterioridad a la intervención operatoria, observado atentamente cn su evolución, y que operarnos con éxito
completo en la Clinica de Obstetricia de esta Facultad de Medicina, hemos considerado tiene intcr6s
excepcional por las enseñanzas que de ella se desprenden y por la escascz de casos análogos cn lalitcratura obstétrica de nuestro país.
Muy frecuente es el embarazo extrauterino; en todas las clínicas del mundo se registran por docenas casos de preñez cctópica que han ocasionado accidentes diversos, muchas veces graves her.0rragias iiitcrnas por rotura intraperitoneal primaria o secundaria.
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