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2004037. I.11o.C.30 C (10a.). Tribunales Colegiados de Circuito. Décima Época. Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Libro XXII, Julio de 2013, Pág. 1473.
PAGARÉ. CUANDO SE ACREDITAN SU CAUSALIDAD Y LA EXTINCIÓN DEL
NEGOCIO SUBYACENTE QUE LE DIO ORIGEN, CESA LA OBLIGACIÓN DEL
AVAL. La obligación cambiaria nace de la voluntad de quien suscribe o endosa un título de
crédito como obligado principal. En ese sentido y de conformidad con el título I, capítulo II,
sección IV, de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, denominado "Del aval",
se desprende que esa figura jurídica tiene como objeto garantizar en todo o en parte el pago
de un título de crédito, pues el avalista queda obligado solidariamente con aquel cuya firma
ha garantizado y su obligación es válida, aun cuando la obligación garantizada sea nula por
cualquier causa. El aval expresa siempre una relación de garantía, esto es, garantiza el pago
del documento cambiario, pues con su intervención evoca la preexistencia del título y se
solidariza con su avalado en su pago; de ahí que se considere valorizador o garante de la
firma del deudor. Ahora bien, cuando en el juicio ejecutivo mercantil están frente a frente
acreedor, avalista y avalado originales, la abstracción de ese documento se atenúa y permite
al obligado principal y al aval, oponer excepciones personales relacionadas con el negocio
subyacente que dio origen al título de crédito; de ahí que al quedar demostrada la causalidad
y a su vez, la extinción del negocio subyacente, ello genera la inexistencia de la obligación
cambiaria, de manera que no puede producir efectos jurídicos contra el obligado principal ni
contra su avalista, aunque el título de crédito conserve su carácter ejecutivo, porque si bien la
obligación del aval representa una garantía de carácter objetivo, esa responsabilidad es
solidaria con la del avalado. Consecuentemente, si la obligación cambiaria de este último es
causal y el negocio subyacente se extinguió, aquélla será igualmente inexistente. Lo anterior,
en virtud de que la ley establece como requisito que el avalista exprese la persona por la que
responde y la acción contra el avalista está sujeta a los mismos términos y condiciones a los
de la acción contra el avalado. Luego, si se extingue la obligación subyacente o causal del
título de crédito contra el obligado principal, mediante una novación o cualquier otra forma
de extinción de obligaciones respecto al negocio subyacente y que dio origen al pagaré que lo
garantizó, ello debe aprovechar al avalista o garante.
DÉCIMO PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER
CIRCUITO.
Amparo directo 258/2013. Fármacos Especializados, S.A. de C.V. 6 de junio de 2013.
Unanimidad de votos. Ponente: Indalfer Infante Gonzales. Secretario: Tomás Zurita García.
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