Oscar Bustamante C., heredero de una dinastía de arregladores y

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Oscar Bustamante C., heredero de una dinastía de
arregladores y jinetes
Una columna de opinión de Arturo
Montory.
Por Arturo Montory G.
Dinastía que se inicia por años 1900 con Jesús Regalado Bustamante ?don Jecho?, famoso corredor y
arreglador de Teno, ídolo popular, la gente lo adoraba y aplaudía donde quiera que iba con su gran familia.
Sus hijos Oscar, Bartolo, Manuel, Julio, Jesús 2º, son todos reconocidos jinetes campeones, de las década del
1940 al 1960, ganadores y compañeros de aficionados y profesionales.
Manuel y Bartolo fueron jinetes de la Comunidad Darío Pavez, Campeones de Chile; Jesús 2º Campeón de
Chile con Roberto Palacios; Julio y Oscar constantes ganadores de rodeo de Curicó, Talca y Teno.
En tercera generación aparecen en las pistas, Oscar que empató Nacional de Los Ángeles en 1962 y fue 3º en
Osorno 1980; Sergio y Regalado Campeones de Chile en 1973 y Galo dos veces más con Lo Miranda; Nene
Bustamante que representó por muchos años en los nacionales al criadero Muticura; Arturo gran jinete de Lo
Miranda en una época.
En cuarta generación corren los hijos de Arturo, otros primos más, Oscar Bustamante Calderón y su tío
Carlos, hijo de Clemente Bustamante, hijo de don Jecho.
Oscar nos cuenta que su padre era Bustamante Navarro porque su abuela materna era hermana de don
Viterbo Navarro fundador de la conocida dinastia corralera Navarro.
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Los hijos de Oscarito que ya corren en O?Higgins, vienen a corresponder a la quinta generación la familia
Bustamante en los corrales del país, toda una hazaña digna de premiarse y distinguirse.
Este año estarán presentes en Nacional de Rancagua Oscar y Carlos, montados en Olegario y Cencerro.
Sería muy merecido efectuara un homenaje a medialuna llena, durante el campeonato nacional, a los
miembros de esta familia, que han dedicado más de 120 años a trabajar caballos chilenos, a enseñarles el
?arte de la rienda y el correr la vaca?, ellos han hecho posible la subsistencia del rodeo, gracias a su manos
prodigiosas para la boca del caballo, permiten que miles de jinetes los monten y atajen, su labor por las
tradiciones huasas es imborrable.
Fabricar una montura, una rienda demora a los más dos meses, hacer un ?caballo de corrales? demora al
menos 3 a 4 años ininterrumpidos.
El que ama realmente las tradiciones huasas y participe de ellas, comprenderá la importancia lo arriba
expuesto.
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