la falta de planificación y un mal diseño urbano

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LA FALTA DE PLANIFICACIÓN Y UN MAL DISEÑO URBANO CONTRIBUYEN A FOMENTAR EL
CRIMEN Y LA VIOLENCIA
2 de diciembre de 2009
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Expertos urbanistas, arquitectos, sociólogos y psicólogos coinciden en la importancia del
espacio urbano en el problema de la violencia
Se llevó a cabo la tercera mesa del Foro Interdisciplinario sobre los orígenes de la violencia en
México
La violencia es territorial y hay que verla desde ese enfoque para poder articular formas de enfrentarla,
coincidieron la mayor parte de los expertos que hoy participaron en la tercera mesa del Foro
Interdisciplinario sobre los orígenes de la violencia en México. “Estamos viviendo el tsunami del proceso
de urbanización”, se dijo
La falta de planificación y un mal diseño urbano contribuyen a fomentar el crimen y la violencia,
señalaron los especialistas al abordar el análisis de la violencia desde el enfoque del desarrollo urbano.
María Elena Martínez, de la Universidad Iberoamericana, apuntó que las causas de la violencia urbana
son muchas pero lo más común es la exclusión social pues la falta de planeación, el gran deterioro en
zonas urbanas, el hacinamiento, la falta de transporte público, la falta de planeación y la ausencia de
perspectiva de género y de ciudad, plantean una desigualdad social que al final de cuentas provoca
conflicto y violencia.
Explicó que tenemos un modelo de desarrollo urbano “bastante malo, sin orden, asentamientos
precarios, falta de suelo urbano accesible, despoblamiento de las áreas centrales, ausencia de vida en los
centros históricos, desarrollos desvinculados de los centros de población, sin transporte, sin espacios
públicos y aislados de cualquier contexto urbano”.
Propuso rescatar las ciudades para los peatones, hacer ciudades más humanas, volver a la vida de barrio
y con posibilidad de vincularnos con el resto de la ciudad, lo cual requiere tener excelente transporte
público. También planteó identificar las colonias donde se encuentra la delincuencia y que la ciudadanía
sea escuchada a este respecto. Y ahí donde se ubiquen los espacios públicos inseguros, hacer
intervenciones ahí. “En Colombia las mejores obras deben ser ubicadas en los asentamientos precarios;
se construyen bibliotecas, escuelas, etc… pues estas obras tendrán gran influencia en el entorno”.
Por otra parte, destacó que no hay disciplina para medir los resultados de las políticas públicas. Pidió que
se establezcan indicadores básicos para poder hacerlo.
Se manifestó por el establecimiento de controles naturales de los accesos, la vigilancia natural. “Todos
podemos seres vigilantes de nuestra ciudad, exigir el mantenimiento de los espacio y que haya mayor
participación comunitaria”.
Refirió el fenómeno actual de construcción de grandes murallas para proteger a comunidades con
mejores condiciones económicas, para garantizar su seguridad. “Y no interesa lo que pasa afuera. Son
muros ciegos que no vinculan el espacio exterior con el interior y no permite el establecimiento de lazos
comunitarios”.
Rocío Lombera, del Centro Operacional de Vivienda y Poblamiento, aseguró que hay una constante en
las grandes ciudades: el modelo urbano y su crecimiento inacabable no respetan ni cultura ni territorio ni
la naturaleza. La visión de la violencia como actividad delincuencial es una visión corta pues la violencia
es cotidiana y es múltiple. Puso el ejemplo de la falta de servicios que crispa y tensa a las comunidades.
Destacó que la ciudad es espacio muy importante para la construcción de ciudadanía y para la
conformación de tejido social cívico y solidario. Aseguró que hay programas que promueven lo anterior a
partir de propuestas de la sociedad civil, que retomó el gobierno de la ciudad. La gente propone
proyectos de recuperación del espacio público y convivencia social y eso puede ser veta importante para
recuperar la ciudad y vivir los diversos espacios de la ciudad.
Martha Schteingart, del Colegio de México, presentó una posición que relativizó la relación entre el
mejoramiento del espacio público y los menores niveles de violencia. Citó un estudio realizado por ella
misma hace 10 años en ciudades perdidas en donde los principales problemas que ubicaba la gente eran
la falta de agua, las calles sin pavimento y la ausencia de transporte, Una década después, una vez que
mejoraron sustancialmente las condiciones urbanas de la zona, el mayor problema ahora es la violencia.
“Puede haber mejoramiento del espacio físico y aumento de violencia; ésta tiene que ver más con falta
de empleo, la necesidad de que las mujeres trabajen y el hecho de que los niños se queden solos y se
vinculen con la droga. Hay una gran desatención de los jóvenes”.
En su opinión, la violencia tiene que ver más con la desigualdad social y citó el caso de Río de Janeiro,
cuyas favelas no representan las zonas más pobres pero sí las más violentas. Subrayó que el modelo de
ciudad que tenemos plantea una sociedad sumamente segregada, con gran división social del espacio y
con espacios muy grandes en pobreza.
José Luis Cortés, ex director de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Iberoamericana y actual
director de educación continua, enfatizó que estamos viviendo “el tsunami” del proceso de urbanización,
pues el 75% de la población nacional ya vive en las grandes ciudades.
Agregó que el cinturón de miseria se acomodó como pudo alrededor de las ciudades, sin que hubiera
planeación urbana. Y el reto ahora, dijo, es que tenemos que arreglar las ciudades. “El desafío para las
siguientes generaciones es arreglar ese desorden”.
Comentó que como parte de ese desorden vivimos un problema serio de movilidad, con traslados de
cuatro horas para ir y venir al trabajo, lo cual corresponde a la mitad de la jornada de trabajo. Ello
constituye un costo de 20 millones de horas productivas que se pierden todos los días, y con un gran
gasto en transporte. “Eso irrita a la gente en la jungla urbana”.
Agregó que mientras no podamos dosificar los usos del suelo de manera adecuada y acercar la casa al
trabajo, va a ser difícil dejar de tener tantas horas perdidas.
Cortés citó a una estudiosa y dijo que cuando en una calle hay ojos que la miran, estará segura. “Pero en
una ciudad donde hay condominios horizontales, no hay ojos para la calle y ese es problema muy serio.
Desgraciadamente las ciudades se han diseñado de forma que ya no hay ojos sobre las calles ni sobre los
parques.”
Alfonso Vietmeier, de Desarrollo Integral de ciudades, de la Red de Pastoral Urbana, señaló que hay tres
paradigmas en las grandes ciudades: se requiere la construcción de un nuevo cosmos para revertir el
caos; se necesita diálogo y capacidad de sinergias para resolver la complejidad, y hay que repensar y
rearticular todas las dimensiones de la vida para enfrentar el cambio de época
Georgina Sandoval, de Casa y Ciudad, refirió algunos estudios realizados en algunas zonas de la ciudad y
apuntó que en los viejos barrios se guardan equilibrios que permiten la convivencia entre los vecinos,
mediante el establecimiento de reglas entre ellos. Las personas que no viven en la comunidad,
desconocen las reglas y, por lo tanto, las rompen y ello causa conflictos. Propuso trabajar donde la gente
hace comunidad y donde la gente piensa en su futuro y en una mejor vida.
María del Carmen Benlliure, de la Secretaría de Desarrollo Social, señaló que la violencia es una relación
dialéctica entre el individuo y la ciudad, donde los problemas son vivenciales. Tenemos que hacer caso a
nuestra inteligencia emocional y dominarla porque salir de casa es ya una tensión muy fuerte, dijo.
Coincidió en que hay una tipología diferente de delitos y una clasificación enorme de violencia que va
completamente relacionada con el espacio. Aseguró que ello tiene como origen en la gran
descomposición social y en problemas económicos como el desempelo histórico, el 51 % de pobres, la
corrupción, el canibalismo político que trabaja para las elecciones, narcos en guerra ajustando cuentas.
Se preguntó cómo disminuir la violencia en una sociedad que ya no cree en las instituciones, desconfía
de las autoridades y vive la desesperanza de un país que parece no encontrar su rumbo.
Las grandes ciudades y sus espacios se han transformados en el campo de batalla de la lucha de clases,
dijo.
El Foro Interdisciplinario de los orígenes de la violencia en México es convocado por Iniciativa Ciudadana
y Desarrollo Social, INCIDE Social, A. C.; Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra
las Mujeres; Programa Universitario de Estudios Metropolitanos de la UAM-Xochimilco; Instituto para la
Seguridad y la Democracia, INSYDE, A. C.; Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, UACJ; Red de
Especialistas en Seguridad Pública; Universidad Iberoamericana, UIA; Seminario de la Cultura Mexicana y
Cauce Ciudadano, A. C.
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