Derivados de crédito

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Derivados de crédito
L
os derivados de crédito son instrumentos financieros que permiten
transferir, total o parcialmente, el riesgo de crédito inherente a un activo
subyacente o conjunto de activos subyacentes, sin transferir su propiedad.
Los contratos de derivados crediticios son acuerdos bilaterales en los que
el comprador de protección mantiene la tenencia del activo subyacente y
paga al vendedor de protección una prima, o serie de primas durante la
vigencia del contrato. A cambio de ésta última, el vendedor de protección
se compromete a realizar un pago contingente en caso de que ocurra
un “evento crediticio” previamente definido en el contrato. El “evento
crediticio” es definido y negociado en el contrato entre el comprador y el
vendedor de la protección, a fin de establecer los riesgos asociados a los
activos que se cubren. Existen diversos tipos de eventos crediticios. Los
más comunes son bancarrota, incapacidad de pago y reestructuración.
Existen muchos tipos de derivados de crédito. En México, son tres los
instrumentos básicos: derivado de rendimiento total, título con vinculación
crediticia y derivados de incumplimiento crediticio.
Los derivados de rendimiento total son contratos mediante los cuales
el comprador de protección se obliga a pagar los flujos provenientes de
un activo de riesgo, así como los cambios al alza en el valor de dicho
activo. Por su parte, el vendedor de protección se obliga a pagar a su
contraparte una tasa de interés más los cambios a la baja en el valor
del activo de riesgo, pudiendo convenirse que, en caso de que ocurra el
evento crediticio pactado el primero entregará el activo de riesgo y el
segundo el monto acordado.
Los títulos con vinculación crediticia son instrumentos que pagan un
rendimiento cuyo valor está condicionado al desempeño de un activo
de riesgo y que, en caso de ocurrir el evento crediticio, el emisor del
instrumento o título, que actúa como comprador de protección, entrega
al vendedor de protección, que en este caso es el inversionista, el activo
de riesgo o el monto acordado, según se haya pactado.
Los Derivados de Incumplimiento Crediticio (CDS por sus siglas en
inglés) son operaciones en las que, a cambio del pago de la prima, el
vendedor de la protección entrega al comprador la contraprestación
acordada en caso de que ocurra el evento crediticio previsto. Dicha
contraprestación puede definirse en términos de un pago compensatorio
de efectivo o en términos de un pago compensatorio en especie que es el
activo subyacente.
El precio de los CDS se determina de acuerdo con el riesgo del
acreditado. Ese precio puede cambiar en la medida en que los inversionistas
(vendedores de protección) revaloren o vuelvan a analizar la probabilidad
de que ocurra el evento crediticio establecido en el contrato. Es por lo
anterior que los CDS representan una ventaja para los vendedores de
protección, en la medida en que permiten establecer una opinión sobre
la entidad, aún en el caso en que ésta no tenga muchas emisiones en
circulación. Otra ventaja para los vendedores de protección es que los
CDS, al no contemplar una inversión inicial ni tasa de interés, mitigan el
riesgo de financiamiento. En esencia, la naturaleza de estos instrumentos
crea una posición únicamente de riesgo de crédito. La característica
principal de los instrumentos sintéticos es que incluyen dentro de su
estructura un derivado de crédito. Un ejemplo claro de este mecanismo
son los Instrumentos Sintéticos de Deuda Respaldados con Obligaciones
(CDO sintéticos, por sus siglas en inglés), que se protegen a través de
un CDS.
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