Análisis Crítico del Capitalismo Transnacional

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Análisis Crítico Del Capitalismo Transnacional
José G. Vargas-Hernández1
1. Surgimiento del capitalismo
El término capitalismo conlleva una vieja trayectoria de explotación humana, y
durante mucho tiempo, en general, ha sido omitido en los discursos, aunque se aceptara
la existencia de un sistema que de hecho esta vigente con importantes variantes. Weber
(1978) define el espíritu del capitalismo como el conjunto de elementos éticos que
inspiran a los empresarios en sus acciones a favor de la acumulación del capital. Así, el
capitalismo establece una nueva relación moral de las personas con su trabajo.
La Reforma representó una ruptura confusa de las clases dominantes de su época
con el pasado feudal que de acuerdo a Weber sentó las bases ideológicas para el
desarrollo del capitalismo entre la burguesía emergente, los grandes terratenientes y la
monarquía que mantenían bajo control la amenaza representada por los campesinos
pobres, las principales víctimas de las transformaciones sociales. Ni el movimiento del
feudalismo absolutista al constitucionalista, Estados-nación burocráticos, ni las
maquinaciones que ven la ascendencia del mercantilismo británico, pueden ser
considerados como sistemas anárquicos.
Los Estados son miembros del sistema internacional, en donde a diferencia de las
sociedades nacionales, el poder político, social y moralmente, está en la soberanía de los
Estados y no en sus sociedades. En el sistema internacional se involucran varias
entidades en interacciones estratégicas que afectan sus conductas. La propuesta
Waltziana de que la estructura anárquica del sistema internacional condiciona a los
Estados para responder a las acumulaciones de poder con la formación de coaliciones
balanceadoras, es criticada por la falta de especificidad de predicción rinde apoyo al
neorrealismo estructural y lo conduce a un programa degenerativo (Vásquez, 2003).
La multiplicidad y el antagonismo de las naciones son los dos factores de la
sociedad internacional (Morgenthau, (1967: 166). Los conflictos de intereses son
inherentes a la sociedad internacional, al igual que en cada sociedad, que son más
difíciles de controlar que los internos.
En el siglo XX, las ciencias sociales hacen suyos los problemas de
transformación y contradicciones societales de los sistemas económicos que se
1
Profesor Investigador miembro del Sistema Nacional de Investigadores - Departamento de
Mercadotecnia y Negocios Internacionales - Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas
U de G.
introyectan en la modernidad como formas de organización socioeconómica y
culturales.
El surgimiento del capitalismo concurrente con el fenómeno de la modernidad
separa lo político de lo económico. Desde este punto de vista alternativo, la
modernización fue el venero ideológico del capitalismo occidental cuyas incursiones en
el resto del mundo lo mantuvo en un permanente retraso.
Los fenómenos de globalización económica han tenido un proceso evolutivo que
dura varios siglos y han existido inherentes a los procesos de internacionalización
económica que a su vez son el resultado de procesos de acumulación de capital. Las dos
olas expansivas del capitalismo inherente al imperialismo, tuvieron lugar después de la
conquista de América y con la revolución industrial (Amin, 2001). En esta primera fase
se desarrolla el sistema mercantilista y se oponen las fuerzas de liberación que desafían
la lógica de la producción.
El capitalismo que proclama la libertad superó las injustas relaciones económicas
del régimen feudal pero se convirtió en la justificación para el saqueo de los recursos de
los pueblos menos desarrollados durante la colonia en beneficio de las metrópolis. La
herencia colonial ha marcado las estructuras económicas, políticas, sociales y culturales
de los pueblos colonizados. Cohen (2006:22) apunta a las fallas del capitalismo
señalando que lo que llama la atención es su pobre capacidad para difundir el progreso
técnico más que su propensidad a imponer el progreso en todos lados. El capitalismo ha
sido bueno para construir presas, pero no ha sido proficiente en enseñar a otros como
construir presas. . De acuerdo con el supuesto común de que la globalización siempre ha
estado, desde la difusión temprana de la agricultura. .Estas innovaciones que se
difundieron en los períodos tempranos de la globalización, tales como la agricultura y el
alfabeto, viene de las gentes que deben ser llamadas los ancestros de los pobres . Por lo
tanto, las difusiones de las innovaciones han fallado pagar los dividendos a sus
descendientes en la globalización actual. Esta diferencia significativa entre la
globalización del presente y la globalización del pasado es una de las anomalías que se
explican con el capitalismo.
Se enfatiza al Siglo XVII como el período de transición a la era moderna. El
surgimiento del capitalismo a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX se debe
al uso de nuevas tecnologías como la máquina de vapor y de nuevos medios de
transporte como el ferrocarril, los cuales aceleran la producción y los intercambios de la
economía y generan el enriquecimiento de quienes se benefician de estos avances
técnicos. Reus Smit (1999) usa la noción de propósito moral para probar en detalle las
diferencias entre las ciudades-Estado, monarquías absolutistas y Estados-nación y
sustenta que las prácticas capitalistas multilaterales del Siglo XIX son diferentes a las de
dos siglos antes.
El feudalismo monárquico europeo del siglo XVIII es resistido y aniquilado por
las formas de producción capitalistas y los movimientos ilustrados del Siglo XIX que se
convierten al paso del tiempo hasta llegar a nuestros días en un sistema crecientemente
opresivo del capitalismo legitimado por el liberalismo económico que justifica
mecanismos que despojan los trabajadores de sus medios de producción y a cuyos
nuevos dueños entregan sus energías materiales e intelectuales a cambio de un salario
siempre inferior al valor real de la mercancía generada.
Sin embargo, el desarrollo del capitalismo como sistema económico ha degradado
el desarrollo social. El desarrollo de Inglaterra se sustentó en las tesis de la economía
política clásica elaborada por los ingleses Adam Smith, Thomas R. Malthus, David
Ricardo y el francés Jean Baptiste Say basada el ahorro, el trabajo y el libre comercio.
Pero la aplicación de estas tesis son contradictorias e incompatibles con “el empleo
sistemático del poder político, militar y económico del país en una praxis de
colonialismo, proteccionismo y explotación de los pueblos bárbaros” (Dietererich,
2002).
Friedrich List, formador del capitalismo del Estado Alemán a finales del siglo
XVIII y principios del XIX, critica esta doble moral inglesa, la cual se sintetiza en el
análisis de Dietererich (2002) porque desde “la constitución del moderno estado inglés
en la dictadura desarrollista de Oliver Cromwell tal como se había manifestado en el
Acta de Navegación (1651) y el monopolio de la East India Company hasta los días del
encantador Tony Blair, la única política real de crecimiento económico ha sido el
capitalismo proteccionista de Estado”.
2- Expansión y crisis del imperialismo capitalista
La segunda fase de la expansión del imperialismo capitalista se inicia con la
revolución industrial, la cual profundiza la polarización que ha aumentado la
desigualdad y provoca confrontaciones entre los poderes imperialistas, surgen las
revoluciones socialistas en la periferia y las revoluciones de liberación nacional.
El marxismo es un acercamiento dialéctico al desarrollo de la humanidad y un
enfoque desde el materialismo histórico para señalar la lucha de clases que evoluciona
del desarrollo capitalista a una sociedad socialista integrada por un sistema de
producción, distribución y consumo formado por individuos iguales en un Estado
democrático. El concepto de clase proviene de la tradición europea heredera del
pensamiento marxista y tiene su fundamento en la división social del trabajo como
consecuencia de la posición que ocupan los individuos respecto a los medios de
producción.
El concepto de clase social elaborado por Marx en 1867 es un concepto
inacabado. Marx utiliza como acepciones del concepto de clase social, para describir en
forma abstracta, filosófica, el modelo de producción y en una aproximación sociológica
afirma que no hay clases mientras no exista la organización política de la clase (Marx,
1971). El término clase ha sido sustituido por la tradición norteamericana de la
estratificación social elaborado desde la corriente funcionalista.
La ideología se refleja en los conceptos clave como propósito social, autoridad
moral, enajenación, etc. La lógica capitalista es la ideología dominante en occidente
desde la Revolución Industrial y se impulsó fuertemente en el siglo XIX, basada en la
acumulación del capital mediante la obtención del máximo beneficio. El período
comprendido entre 1860 y 1900 es con frecuencia denominada como la Segunda
Revolución Industrial debido al gran número de tecnologías inventadas durante ese
tiempo.
Los no beneficiarios forman una clase social nueva que requieren de una ideología
socialista para oponerse al capitalismo la cual tiene su máximo desarrollo en los siglos
XIX y XX. El concepto de clase social planteado inacabadamente por Marx en 1867, se
basa en la producción y división social del trabajo como una consecuencia de la
posición que ocupan los individuos respecto de los medios de producción.
La crisis de 1929, la mayor que el sistema capitalista ha enfrentado es atribuida al
liberalismo por su confianza en la capacidad de los mecanismos de mercado para
superar las crisis económicas y la asistencia pasiva de los gobiernos los gobiernos. Las
reacciones a la crisis condenan a la confianza en el "libre juego del mercado". Keynes
retó al capitalismo ser la mejor política para los capitalistas cuando dijo que el pleno
empleo es necesario para que el capitalismo crezca y puede lograrse solamente si los
gobiernos y los bancos centrales intervienen para incrementar el empleo.
La política de bienestar socialdemócrata centra la responsabilidad en el Estado
para desmercantilizar la provisión de los beneficios sociales sobre la base de principios
de universalidad. Igualdad y cobertura global. Este modelo de bienestar es incompatible
con el apremiante avance del capitalismo desregulado, ante cuyas presiones de
adaptación, la orientación del bienestar social de la socialdemocracia activamente han
redireccionado la aplicación de recursos y servicios a las familias jóvenes.
El capitalismo competitivo se transforma en capitalismo monopólico durante los
procesos de descolonización ocurridas en el siglo XIX para fortalecer la expansión
global después de la Segunda Guerra Mundial mediante procesos de acumulación y
reproducción de capitales. Durante los procesos de descolonización, la denominación de
países del Tercer Mundo fue asumida por los “países no alineados” con los dos grandes
bloques hegemónicos, el socialismo y el capitalismo, por lo que América Latina no
estaba incluida (Dolors).
Los movimientos de liberación nacional después de la Segunda Guerra Mundial
terminan con un sistema de colonialismo. Sin embargo, al herencia colonia marcó las
estructuras económicas, políticas, sociales y culturales de los pueblos colonizados. Estos
movimientos unieron a comunidades étnicas y religiosas en contra del capitalismo como
un enemigo común. Cuando los movimientos populares nacionales son fuertes, estos
trascienden en un internacionalismo solidario.
3. Neoliberalismo como ideología de impulso del capitalismo
El neoliberalismo se impuso como la mejor alternativa al agotamiento del periodo
de mayor crecimiento expansivo de la economía mundial después de la Segunda Guerra
Mundial, entre 1940 y 1970, considerado como la "era de oro del capitalismo" con un
crecimiento económico global alto caracterizado por la expansión industrial de países de
la periferia capitalista y con el fortalecimiento de las economías de los países socialistas.
El orden económico de la posguerra se manifiesta en una forma particularmente
multilateral de organizaciones formales reflejadas y reforzadas por el predominio de
Estados Unidos.
Los procesos de globalización se intensificaron después de la Segunda Guerra
Mundial con la creación de instituciones globales como expresiones de las
transformaciones que sufren los sistemas productivos y de información y comunicación.
La OMC es sucesora del GATT que junto con otras instituciones como el Fondo
Monetario Internacional y el Banco Mundial emergieron después de la Segunda Guerra
Mundial buscando establecer un nuevo orden mundial en tiempos de transición
turbulenta mundial mediante la imposición unilateral del capitalismo.
Los países más desarrollados promovieron estas organizaciones internacionales
para garantizar sus intereses económicos hegemónicos basados en el libre comercio de
un devorador mercantilismo que promueven bajo los procesos de globalización con
vocación imperialista capaz de concederse subsidios y tarifas que benefician solo a los
más poderosos contra los desposeídos y que dan lugar a un nacionalismo del mundo
desarrollado.
El término “villa global” fue acuñado en 1960. El modelo de globalización
neoliberal que intenta construir una aldea global con ciudadanos del mundo, se
contradice cuando pregona la apertura de las fronteras y en la realidad se refuerzan
fortaleciendo el papel esencial que desempeñan los Estados nacionales.
Otras interpretaciones históricas (Reich, 1998) sobre el desarrollo de los procesos
de globalización lo fechan al final, más que a la mitad, de la década de los setenta y los
inicios de los ochenta, y señalan los eventos concurrentes tales como el impacto
acumulado de la segunda crisis petrolera, una declinación sustancial en el producto
interno bruto, el aumento en las tasas de inflación, el episodio traumático de los rehenes
en la embajada de Estados Unidos en Irán, el ascenso al poder de Thatcher en Inglaterra,
de Reagan en Estados Unidos y Kohl en Alemania.
Partir de la década de los ochenta, el surgimiento de la derecha conservadora llega
al poder con Thatcher en Inglaterra, con Reagan y el Partido Republicano en Estados
Unidos, para luego asaltar totalmente el poder con Bush y los Halcones con sus políticas
reaccionarias impuestas unilateralmente para desmantelar al Estado benefactor que
puede conducir al desastre social y que pone en juego no solamente el orden mundial
sino la misma supervivencia del sistema capitalista.
El neoliberalismo como modelo hegemónico del capitalismo a escala global fue
asumido e impulsado por Thatcher en Inglaterra y Reagan en Estados Unidos con el
apoyo de las instituciones financieras internacionales, el Fondo Monetario
Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, quienes
promueven políticas de liberalización económica y financiera, desregulación,
privatización, apertura de las economías al mercado mundial, precarización de las
relaciones de trabajo y retracción de la presencia del Estado en la economía.
Las manifestaciones de este avance del capitalismo emergente se enmarcan en la
paradoja consistente en que mientras se centra en función de los mecanismos
autorreguladores del mercado, por otro lado desencadena reacciones en contrario para
contrarrestar y compensar los efectos de los mecanismos perversos del mercado.
Los procesos de destrucción creativa del capitalismo, según Schumpeter, explican
con más acierto el desarrollo del capitalismo internacional en su fase superior, la
globalización, que la interpretación neoliberal de Hayek de que “el empresario, bajo su
responsabilidad, decide qué produce, qué servicios ofrece y cómo lo hace; en la
actividad empresarial, es totalmente libre. El consumidor, por su parte, es libre de
elegir, de acuerdo con su renta, entre los valores y servicios que le ofrece el empresario”
(Estefanía, 2002).
El sistema socialista no estaba preparado para competir con los procesos de
destrucción creativa del capitalismo financiero global que promete la prosperidad para
todos. Las crisis financieras son un signo más de que el sistema capitalista está en
constante transformación y destrucción creativa, como por ejemplo el caso de la crisis
del petróleo de la década de los setentas y las crisis de la globalización en los noventas,
en donde no importa a quienes se perjudique mientras que los grandes capitales se
beneficien.
La ideología del neoliberalismo fue empujada por todo el globo condenando toda
acción pública que provenga del Estado-nación, transfiriendo la propiedad de los bienes
públicos a los privados y empleando las intervenciones militares para la defensa de sus
intereses. La elite económico-política y sus agentes realizan campañas para legitimar la
ideología neoliberal del capitalismo transnacional que promueve el libre mercado.
Se puede caracterizar el capitalismo contemporáneo como un amalgamiento de
significados sociales basados en el concepto del dinero valuados en las tasas de
intercambio más que el oro y la legitimidad del salario laboral más que la servidumbre.
4. La globalización, fase superior del imperialismo capitalista
La globalización representa la fase más avanzada del desarrollo capitalista del
cual se benefician las elites económicas mediante los procesos de integración global
sustentados en el neoliberalismo como una doctrina de ideología económica y política.
El concepto de globalización es ambiguo y sólo trata de expresar las evidencias
empíricas. El concepto de globalización comenzó a emplearse con fines académicos a
mediados de los años ochenta. En todo caso este concepto de globalización debe
revisarse desde sus fundamentos, los contenidos y como procesos que caracterizan al
desarrollo del capitalismo mundial y sociedades contemporáneas (Aguirre Rojas, 2000)
La evolución del capitalismo transnacional, o neocapitalismo, ha resultado en la
globalización económica, la cual en los términos de Márquez Ayala (2001), se sustenta
en cuatro pilares: el ideológico que exalta el mercado, la marca es el neoliberalismo, la
base teórica es el monetarismo y su slogan es “la esperanza del acceso colectivo a la
aldea global de la prosperidad y el bienestar”. Para algunos analistas (Pudelko, 2006), la
globalización es considerada como un mito o un eufemismo por los procesos de
desregulación orientados por la supremacía del capitalismo anglo-americano y por una
economización de áreas bajo la presión de la competitividad y el libre mercado.
El desarrollo en la globalización ha sido en general capitalocéntrica porque sitúa
al capitalismo “en el centro de las narrativas de desarrollo, tendiendo en consecuencia, a
devaluar o marginar cualquier posibilidad de desarrollo no capitalista". “... la
naturalidad de la identidad capitalista como plantilla de toda identidad económica puede
ser puesta en cuestión" (Graham y Gibson 1996:146) por diversas opciones de
desarrollo económico propias del mismo posdesarrollo que valoran los modelos locales
no necesariamente complementarios, ni opuestos ni subordinados al capitalismo.
El capitalismo transnacional construye un sistema de instituciones que se
sobreponen a las estructuras del Estado-nación, exceden sus funciones, facilitan las
redes de integración supranacional entre los grupos que pertenecen a un mismo estrato,
reconfiguran las fuerzas sociales globales en grupos dominantes y grupos dominados
profundizando la división global entre los que se benefician de los procesos de
globalización y los que no. La teoría de la estratificación social analiza los estilos de
vida conforme al consumo de las personas, ya sea influida por una ideología
conservadora o radical, que pueden ser explicadas desde una sociología conservadora o
radical
Sin embargo, la globalización de las actividades económicas es "promovida por
los gobiernos, los sectores empresariales y otros grupos. Hace cambiar la vida cotidiana
y crea nuevos sistemas y fuerzas trasnacionales, transforma las instituciones de las
sociedades en que vivimos y tiene que ver con el surgimiento del individualismo"
(Centro Tepoztlán AC, 1999) El surgimiento de este individualismo es debido en parte,
a que la competencia se extiende a los mismos individuos y es preocupante porque
puede determinar el nivel latente de autoritarismo existente en el capitalismo.
El autoritarismo es una de las variables psicológicas del Siglo XX más estudiadas
y desarrollado como concepto por Adorno et al. (1950) con la fusión de la teoría
psicoanalítica y la teoría crítica de la escuela de Frankfurt con la tecnología de
investigación de encuestas, Stenner (2006; 329) clama que el autoritarismo es una
entidad fija de la personalidad innata, fundamentalmente y relativamente una
predisposición inmutable ala intolerancia o diferencia. Stenner ha reconceptualizado el
autoritarismo como un proceso dinámico en la cual una predisposición autoritaria
innata, el deseo por uno mismo o por semejanza, usualmente definido como varianza en
la opinión pública o pérdida de confidencia en líderes.
Los efectos interactivos esperados de la interacción autoritaria y amenaza
normativa, intolerancia de diferencia o diversidad, tanto del conservadurismo
intolerante del cambio o del capitalismo libertario del laissez faire. Estas distinciones
ayudan a entender a los moralistas tradicionales autoritarios contra los dueños de la
riqueza laissez faire contra los tradicionalistas. El alineamiento autoritarismo –
conservadurismo se daría si cambiaran juntos, lo que sería atractivo para los autoritarios
pero no para los conservadores, o si se ofreciera la diversidad con el apoyo de los
conservadores pero no de los autoritarios.
El análisis de Stener (2006) sobre el autoritarismo es el resultado de una
interacción de predisposición autoritaria y amenaza que lleva a una importante
conclusión sustantiva: Los libertarios bajo condiciones de amenaza normativa no evitan
la intolerancia. La idea de que el autoritarismo es una disposición latente solamente
despliega sus efectos característicos cuando son involucrados por la amenaza. Fromm
(1941) argumentó que la amenaza y realidad del caos económico llevó a los germanos a
escapar de la libertad en al autoritarismo.
Este individualismo competitivo forma el cimiento de la crisis del sistema
económico globalizador. La competencia como un mecanismos de motivación es
impulsada por los Estados imperiales rivales y en general por el mismo sistema
imperial. Al decir de Petras (2001c) la competencia “en términos capitalistas está
mediatizada, influenciada y dirigida por los Estados”.
Así a la consecución de una racionalidad y eficiencia del mercado se asocian los
valores de la cultura democrática basada en la competencia, bajo el razonamiento de que
la democracia liberal y el capitalismo se explican por razones económicas y por la lucha
por el reconocimiento. Latham (1997) critica el papel de las prácticas y los valores
liberales en la construcción del orden global, conectando la ideología capitalista, la
economía liberal y el militarismo como componentes inseparables del poder de Estados
Unidos.
La economía liberal del mercado se caracteriza por bajos niveles de coordinación
entre las firmas competitivas, sistemas de negociación colectiva descentralizada y
Estados de bienestar liberal con relativamente medios probados programas y servicios
de transferencia pública junto con la confianza en la seguridad social privada.
La relación entre el mercado y la democracia es una relación tortuosa mientras
que los principios de la economía política en que se fundamenta el capitalismo
transnacional contradicen los principios de la teoría democrática cuando se privilegian
ciertos derechos sobre otros.
Esta teoría democrática liberal tiene como fundamentos los principios de libertad
e igualdad de los individuos, en donde éstos adquieren mayor relevancia que las
comunidades y sus identidades políticas. Así, la democracia se ha convertido en la
herramienta más perfecta para mantener el poder hegemónico del capitalismo
globalizador.
En torno a este principio de la democracia liberal se da un debate entre posiciones
liberales multiculturalistas, democráticos socialistas y los comunistas. Las democracias
liberales más avanzadas se convirtieron en democracias sociales.
Las democracias capitalistas contemporáneas bifurcan el mercado social y las
economías liberales del mercado. Las economías sociales del mercado son
caracterizadas por altos niveles de cooperación entre las firmas privadas a fin de
conseguir bienes colectivos, por ejemplo en la formación de destrezas y habilidades,
administración y finanzas laborales estables, relaciones productor-financiero,
investigación y desarrollo, y transferencia de tecnología. También se caracterizan por
los altos niveles de concentración o coordinación de negociación del sueldo colectivo,
entre el trabajo densamente organizado y centralizado y las asociaciones de empleados o
sindicatos.
Las economías del mercado social son notablemente más igualitarias en términos
de la distribución de salarios y el ingreso disponible final. La negociación colectiva
relativamente centralizada junto con la cobertura extensiva de la fuerza de trabajo por
los acuerdos colectivos, comprime los salarios generalmente y mitiga las crecientes
presiones del mercado por una dispersión más amplia del salario. Los Estados de
Bienestar grandes y generosos ya sean centrados universalmente o por ocupación logran
una igualdad significativa en el ingreso final disponible. Por lo tanto, las tendencias casi
universales hacia una mayor desigualdad en los ingresos familiares son mutadas en las
economías de mercado social por sus Estados de Bienestar.
Sobre la base de una extensiva revisión a la teoría y a la investigación sobre las
presiones en los sistemas de negociación colectiva centralizada y los grandes Estados de
Bienestar redistributivos, de las economías del mercado social (Pontusson, 2006)
encuentra pocas evidencias del retiro del Estado de Bienestar o de una declinación
significativa en la redistribución del Estado de Bienestar. La industrialización y la
globalización presionan en las instituciones de negociación y en las políticas sociales.
No Encuentra evidencias que sugieran que la negociación corporativista social y las
instituciones complementarias se hayan movido hacia un sistema altamente
descentralizado de las economías del mercado liberal,
Las economías del mercado social nórdico tienen movimientos sindicales
relativamente fuertes y Estados de bienestar universales combinan generosas
transferencias con servicios sociales públicamente proveídos para las familias, los
ancianos y los desempleados. A pesar de que son altos los productos internos brutos, los
Estados de bienestar con economías de mercado social continentales son cooperativistas
conservadores o dominados por generosos programas de transferencias de los ingresos
basados en las ocupaciones.
Soros (2002) argumenta que “Al afirmar que el interés público se beneficia al
permitir que las personas persigan sus intereses personales, los fundamentalistas del
mercado han borrado la distinción. Los que se adhieren a esta ideología de conveniencia
no tienen escrúpulos para torcer las reglas en beneficio propio. El resultado no es la
competencia perfecta sino un capitalismo tramposo, en el que los ricos y poderosos se
sienten justificados en disfrutar de su posición de privilegio.”
En los ochenta y noventa se usa ya el término “economía informal” cuya
expansión tiene relación con las condiciones estructurales del capitalismo transnacional
que dan por resultado un aumento en la marginalidad y pobreza en el ámbito global. El
tamaño del sector informal es un buen indicador de la calidad de las instituciones
externas, teniendo en consideración que los costos de estructurar interrelaciones
mediante las instituciones externas tienen relación con la proporción de las
interacciones que aseguran el diseño de las instituciones internas.
Mucho antes de que el término globalización, propuesto en 1983 por Theodore
Levitt para designar una convergencia de los mercados del mundo, y para referirnos a
un objeto que es evasivo e inmanejable, fuera una palabra de moda para significar las
conexiones económicas, el mundo ya estuviera interrelacionado económica y
políticamente. El término globalización adquirió a mediados del decenio de 1990 un eco
mediático en el magma del nuevo orden internacional aireado en 1991 que permitió
arrinconar la imagen negativa que arrastra el capitalismo.
La globalización económica es la globalización del capital que confronta la
autoridad de los Estados nación mediante la creación de un mercado global,
supranacional, sin fronteras. La globalización contemporánea del capital es la
transformación del capitalismo centrado en los Estados nacionales en un nuevo
capitalismo supranacional, en el cual, los mercados de capital, más que los Estadosnación son el elemento constitutivo de la gobernabilidad tanto en el ámbito nacional
como a escala global.
El nuevo orden mundial que emerge, el Estado no desaparece sino que se está
desagregando en partes distintas, separadas, de acuerdo a su funcionalidad. Un nuevo
status de los Estados-nación surge que los estratifica en la unipolaridad política
mundial. El Estado queda así en cautiverio, atrapado en la red de los intereses de los
grupos nacionales dominantes que buscan la transnacionalización de la acumulación de
sus capitales, mediante la penetración de las estructuras del poder del capitalismo
global.
El surgimiento en los países menos desarrollados de una nueva clase capitalista
transnacional conectada a los circuitos financieros internacionales, que bajo un proyecto
hegemónico neoliberal, se han convertido en la nueva elite económica que ha logrado el
ascenso al poder político y que promueve los intereses del capitalismo imperialista. La
elite económico-política y sus agentes realizan campañas para legitimar la ideología
neoliberal del capitalismo transnacional que promueve el libre mercado.
La retórica en torno a la consolidación de la guerra fría dividió al mundo de
acuerdo al grado de desarrollo de sus economías, en aquellas altamente desarrolladas
que conformaban el primer mundo, las que se aglutinaban en torno al socialismo real no
integradas a la economía mundial que formaban el segundo mundo, y finalmente todas
las demás economías no desarrolladas quedaban denominadas como del tercer mundo.
En los tiempos de la Guerra Fría el mundo era bipolar dividido en naciones
democráticas con Estados Unidos al frente y en naciones comunistas alineadas en torno
al poder de Rusia. En la cúspide de la Guerra Fría, las intervenciones de Estados Unidos
en los Estados latinoamericanos pudieron haber sido brutales para liquidar a la izquierda
con el apoyo de las élites de la derecha y los regímenes militares para mantener la
estabilidad y el orden, sin embargo, Kennedy optó por adoptar un acercamiento liberal
blando para promover la justicia social y la democratización.
La caída del muro de Berlín y las desilusiones que causó las políticas económicas
nacionalistas en numerosos Estados-nación, se creyó que esto representaba el triunfo de
la democracia liberal en todo el mundo. Igualmente, la caída estrepitosa del socialismo
soviético y de los países de Europa del Este, de los que curiosamente, Gorvachov ha
sostenido que su esencia era la competencia en el sentido Hegeliano-Marxista. El
colapso del comunismo legitimó a la democracia como el sistema político más viable.
Al final de los ochentas, el fin del bloque soviético dio el empuje final hacia la
consolidación de la teoría neoclásica como la dominante, como el único acercamiento
mayor al desarrollo nacional, con las estrategias de crecimiento más centradas en el
Estado, tales como las de los estados comunistas, ahora desacreditados, el camino
estaba libre para la expansión global del capitalismo y con ello la hegemonía de la
escuela teórica más orientada al mercado. Sin embargo, la hegemonía no elimina las
tensiones ideológicas ni tampoco evitan confrontaciones a las políticas de las
organizaciones multilaterales como es evidente en los debates sobre la globalización.
Por lo tanto, el socialismo real entró en un período de decadencia total, en una
crisis sin retorno. Frente a los excesos del capitalismo, es necesario encontrar
explicaciones y enseñanzas de esta caída a efecto de redefinir las nuevas formas de
organización. Si bien hay que aceptar que el socialismo no fracasó del todo porque llevó
a cabo importantes contribuciones al desarrollo de los pueblos que lo experimentaron,
más, sin embargo, no pudo resistir los ataques ideológicos del capitalismo globalizador.
Con la desaparición de las economías en torno al socialismo real y la apertura de
China Comunista, el segundo mundo queda conformado por un conjunto de economías
que tienen un papel relevante y que constituyen la periferia más rentable para el primer
mundo y para el desarrollo del capitalismo globalizador que con una nueva
geoeconomía se expande a todos los confines del globo. Estas economías periféricas del
segundo mundo tienen intereses contrapuestos en función de las negociaciones de
condiciones preferenciales para sus economías.
En el orden mundial, aparecen hoy dos caracteres del capitalismo: en primer
lugar, la utilización del poder bélico sin mayores límites, y en segunda instancia la
preeminencia del poder financiero especulativo. Las características que definen al
capitalismo hoy son las siguientes: a) propiedad privada de los medios de producción,
los servicios públicos y los recursos naturales estratégicos, con alta concentración de
empresas multinacionales. b) mercado oligopolizado y dependiente de los centros
hegemónicos externos, y c) extrema mercantilización de la relación capital-trabajo, con
el consecuente crecimiento de la plusvalía en favor del capitalista y en la inferiorización
del trabajador.
Cuando desde los inicios del capitalismo, la propiedad y posesión se funden, el
propietario puede tener un control total de los procesos de producción. La escisión entre
propiedad y control durante el capitalismo avanzado, separa las funciones empresariales
entre los propietarios, dueños del capital y los administradores que como empleados
realizan funciones de control.
La referencia espacial del desarrollo se ha movido del nivel nacional con el
debilitamiento del Estado nación al nivel supranacional y local con el fortalecimiento de
los bloques regionales de integración y con la descentralización de funciones en los
gobiernos locales. La dinámica de transformación que está trabajando en los Estado –
nación tiene enormes consecuencias en la redistribución de responsabilidades para la
producción y distribución de los bienes públicos alentando la emergencia de nuevas
formas de gobernabilidad privada y la generación de redes de políticas y asociaciones
privadas-públicas. Estas consecuencias no necesariamente significan la desaparición del
Estado – nación.
Sólo que ahora el fenómeno se aparece como un verdadero paradigma montado
sobre varias falacias, mitos o slogans que conduce a la democracia, al bienestar y al
progreso de la humanidad.
El capital transnacional tiene la capacidad de poder para disolver su compromiso
por el bienestar de la clase trabajadora, la que independientemente de sus delimitaciones
territoriales, constituye una reserva para el capitalismo transnacional. En la dicotomía
propiedad – no propiedad de los medios de producción, según el pensamiento marxista,
se constituyen como clases sociales aquellos que detentan el capital y aquellos otros que
solo tienen su trabajo asalariado. Así, en esta coyuntura histórica, más que como una
característica propia, el capital transnacional tiene un amplio poder por sobre las clases
populares.
Una propuesta democrática global que no se ajusta a las situaciones locales y
viceversa y que “se asimila cada vez más a la defensa de los derechos del hombre y de
la propiedad y no a la construcción y al desarrollo de un espacio público” (Laïdi, 2000).
La expansión financiera del capitalismo que toma como base las crisis periódicas,
aceleró los procesos de movilidad, concentración y rentabilidad financiera y cuestionó
las políticas monetarias de las instituciones nacionales, derivando en una
reestructuración de los sistemas productivos a escala global. La creación de bloques
monetarios vinculados a zonas de libre comercio ("un mercado, una moneda") agrava el
riesgo de inestabilidad y de competencia internacional, hasta que surja – por necesidad
- una moneda de referencia mundial, la del país convertido en "líder"
La crisis del capitalismo fordista que encontró sus propias limitaciones y
contradicciones como sistema de producción con los procesos de acumulación
capitalista, fue la causa que disparó la revolución científico tecnológica que reorganiza
el sistema productivo en agencias multinacionales que promueven los procesos de
globalización. Se descuida el enorme poder que tienen las agencias multilaterales como
el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para manejar el presupuesto de
muchos países en desarrollo porque es un punto ciego.
El monopolio tecnológico de las corporaciones transnacionales concentra los
recursos y excluye de los beneficios a quienes no tienen las capacidades para
incorporarse a los procesos de la revolución científico tecnológica, y se condenan a una
dependencia y en el mejor de los casos a ser meros repetidores. Las fusiones
empresariales y corporativas son una tendencia de la concentración y acumulación del
capital monopólico a efecto de enfrentar las recurrentes crisis del capitalismo. La
liberación del capital de los procesos rígidos tayloristas, fordistas y keynesianos facilita
el surgimiento de un proyecto transnacional de integración de intereses y movimientos
globales de las elites económico políticas.
Sin embargo, ya no son las corporaciones norteamericanas las únicas ganadoras
en el tablero de la globalización como producto de las contradicciones del desarrollo del
neocapitalismo, de las tensiones que genera en todas las áreas de la actividad humana, y
de los efectos laterales de los mercados globales.
Estas grandes corporaciones norteamericanas aumentan su dependencia de las
filiales en el extranjero para captar sus ganancias, mediante estrategias de exportación,
por lo que son las principales interesadas en impulsar la adopción de los principios del
libre mercado y de la economía neoliberal.
La premisa de la estrategia neoliberal se sustenta en el supuesto de que la
intervención de los gobiernos en los mercados para regular los precios, ha sido la
principal causa de las crisis económicas, por lo que la solución implica dejar en manos
de un mercado desregulado las decisiones económicas porque a largo plazo
proporcionan el equilibrio en los precios y la orientación a un sector privado de la
economía que elige las actividades en que hay que especializarse.
Las corporaciones globales se motivan con el establecimiento de filiales en todos
los rincones del mundo en donde aplican las reglas de origen de “contenido local” para
satisfacer los requerimientos del libre comercio y de sus principales clientes.
De las 500 corporaciones más importantes del mundo, el 46% son de los Estados
Unidos y en menos de una década han incrementado sus ganancias de un 36 a un 43%,
y once de las 13 casas financieras mayores del mundo son controladas por inversores de
Estados Unidos, según datos de Petras (2001a). Los flujos internacionales de las
inversiones de capital toman dos formas, los flujos de portafolio y las inversiones
directas. Los proponentes de las inversiones directas extranjeras argumentan que éstas
proveen empleos, pagan impuestos así como externalidades positivas derivadas de la
tecnología y de capital humano, todo lo cual se orienta a incrementar los niveles de
productividad y competitividad de los países receptores.
En la economía mundial dominan las empresas euroestadounidenses. El 79% de
las 500 mayores multinacionales se ubican en Estados Unidos o Europa. Si se incluye a
las corporaciones japonesas el porcentaje aumenta a 91% (Petras, 2001b). Los acuerdos
internacionales que se perciben como negativos para la captación de utilidades de las
transnacionales y multinacionales estadounidenses son rechazados, buscando siempre
una justificación con “fines humanitarios”.
El crecimiento de la economía capitalista está unido a la expansión imperialista.
En la tercera fase expansiva del imperialismo globalizador, sus objetivos siguen siendo
el control de los mercados mundiales y la explotación de los recursos de los países
menos avanzados. Estos procesos se vinculan multisecularmente a los despliegues
polarizantes del capitalismo mundial.
Son compatibles con la lógica del imperialismo para la dominación y apropiación
de los excedentes (Saxe-Fernández, 1999). La transferencia de estos excedentes se
garantiza mediante el diseño e implementación de políticas en conjunto con las
estructuras del poder global. En esta fase, la globalización económica equivale a la
expansión del capitalismo imperialista de los mercados mundiales.
5. La emergencia de la Nueva Economía
En los dos últimos decenios del siglo pasado (Siglo XX) los procesos de
globalización se extendieron y se profundizaron debido a una serie de factores, entre
otros: La revolución tecnológica con su impetuoso desarrollo de la telemática y las
comunicaciones y la rápida innovación de la base científica y tecnológica.
La interacción de la revolución de la tecnología de la información y la
comunicación, la crisis del Estado benefactor y del capitalismo y el surgimiento de los
nuevos movimientos sociales han provocado la formación de una nueva estructura
social hegemónica que Castells (1998) denomina la “sociedad-red”, la nueva economía
basada en lo informacional/global y una nueva cultura con fundamento en la virtualidad
real. Variaciones en los componentes de la estructura social tales como las normas de la
soberanía y las prácticas de la arbitración, son formas de delinear sistemas que derivan
de cambios macrohistóricos.
Los procesos de globalización desde la sociología histórica, significan evaluar
críticamente el grado en el que en la pos segunda guerra mundial se caracteriza a la
soberanía y al nacionalismo. Estos fenómenos están siendo reemplazados en una época
definida primeramente por una globalización y una desterritorialización, que como
procesos están enraizados en trayectorias históricas a largo plazo que se suceden
secuencialmente y no necesariamente en forma lineal hasta la época actual.
La globalización económica es un fenómeno que ha resultado del avance de las
tecnologías de la información y el conocimiento (TICs) al igual que las tecnologías de
las telecomunicaciones, mediante la integración de las actividades económicas que se
manifiestan principalmente en el aumento acelerado de la movilidad del capital. Este
incremento de la movilidad internacional del capital, junto con el incremento de
alianzas estratégicas, fusiones y adquisiciones es una de las características de la
globalización.
La denominada Nueva Economía como estrategia de desarrollo ha fracasado en
sus expectativas fundamentalmente a que los criterios de rentabilidad son los mismos
que la economía tradicional basada en el capitalismo industrial avanzado que genera la
plusvalía en beneficio del capital y en detrimento de la suma del trabajo y la
información, pero en donde además, la información tiende a sustituir al capital que en sí
mismo es información y por lo tanto también tiende a sustituir al trabajo. La creación
virtual del capital en el mundo digital desaparece la noción del tiempo como factor para
la acumulación.
Hoy, el mundo asiste a la tercera gran revolución capitalista apoyada por una
expansión imperialista, la revolución de la globalización económica, la cual es
cuestionada por quienes promueven la revolución democrática y la transformación de
las formas de apropiación capitalista de la plusvalía por otras más colectivas.
Es en los niveles locales, nacionales y regionales donde se gestiona la dinámica de
la desregulación transnacional de los mercados, por lo que se puede considerar que el
capitalismo como sistema se impulsa a escala nacional. En parte, las políticas
económicas nacionales son ajustadas a las presiones de las elites capitalistas nacionales
integradas a las redes del capitalismo transnacional, más que a las presiones externas de
las instituciones globales.
La expansión del capitalismo aprovechó las ventajas que le proporcionaba el
despojo de las economías periféricas y sus disfuncionalidades, como por ejemplo, el
pago de la deuda externa de las economías latinoamericanas es prioritario en sus
presupuestos públicos por sobre el gasto social en educación, salud, etc., y las
inversiones en infraestructura. El apoyo para manejar las crisis de la deuda de los países
menos desarrollados fue aprovechado por el capitalismo transnacional para imponer el
funcionamiento de sus estructuras y exigir el cumplimiento de condiciones.
La estrategia funcionó perfectamente para tomar como rehenes a los países que se
resistían a aceptar los alcances del nuevo modelo global de desarrollo. A pesar de que el
alivio de la deuda es hecho en nombre de los países pobres, éstos empeoran si los
recursos no son aplicados correctamente en función de programas que estén dirigidos a
lograr el crecimiento económico como un fin en sí mismo. La debilitada cultura de la
dependencia del pobre es sustituida por el impresionante proyecto hegemónico de
expansión del capitalismo alentada por los grandes intereses económicos de los grupos
corporativos. Este programa debe dar credibilidad a la política económica
implementada.
Como resultado, a pesar de que las clases altas y sus agentes de gobierno, incurren
en la carga de grandes deudas en los setenta y en los ochenta, las clases bajas han estado
soportando la carga del pago de la deuda durante los noventa. “Desde que a mediados
de los años setenta se inicia una nueva etapa en la historia del capitalismo mundial
capas importantes de la población cada vez más numerosas contemplan cada vez como
sus condiciones de trabajo y de vida se deterioran…” (Bienefeld, 1991). No obstante, en
vez de inaugurar la profecía del fin de la historia con el triunfo de la democracia
capitalista liberal (Fukuyama, 1992), los primeros años del siglo XXI han traído algunos
de los peores elementos del capitalismo anterior.
Las dos variantes institucionales del capitalismo democrático, el capitalismo
centrado en el mercado social y el capitalismo orientado por una economía de mercado,
en realidad difieren poco cuando se trata de establecer las medidas para el desempeño
económico. En muchos de los indicadores relacionados con los estándares materiales de
vida, crecimiento económico, tasas de desempleo, y en general las economías de
mercado social y liberal difieren poco desde la mitad de los setentas. Sin embargo, hay
dos fundamentalmente importantes criterios de desempeño entre ls economías de
mercado social y las economías de mercado liberal en los que claramente son
divergentes: la igualdad del ingreso y la creación del trabajo.
El poder capitalista o hegemónico cuenta con los recursos y el poder para imponer
como una hegemonía transnacional las reglas del desarrollo del capitalismo global a
través de estructuras supranacionales. Los gobiernos de los Estados imperialistas
transnacionales y las instituciones financieras internacionales de mayor influencia
comparten un concepto del desarrollo global y del alivio de la pobreza centrado en la
expansión económica sin límites de los mercados abiertos y de la liberalización del
comercio y capital.
El capital liberalizado legal y tecnológicamente, se mueve libremente a la
jurisdicción que le ofrezca el más alto rendimiento. Si las políticas gubernamentales
reducen los retornos al capital a los dueños del capital, los países que lo hagan son
castigados en formas como reducción de las inversiones, acceso restringido a los
mercados de capitales, y crecimiento económico más bajo. Se culpa a la movilidad del
capital y de recursos que tienen las grandes corporaciones transnacionales por la erosión
de la protección social y del debilitamiento de la soberanía y autonomía de los
gobiernos locales, a tal punto que se considera a las multinacionales estar involucradas
en relaciones estrechas de corrupción, depredación y abuso con los regímenes
autoritarios.
En un extremo de un continuo normativo del tratamiento a las inversiones
extranjeras en el contexto del desarrollo económico, la literatura se refiere a las
inversiones especulativas volátiles como las únicas responsables de las recientes crisis
financieras de Latinoamérica, Rusia y Asia que han profundizado los niveles de pobreza
y sobre explotación de sus recursos naturales. Es por lo anterior, considerada como una
nueva herramienta de explotación neocolonial (Ahlquist, 2006).
El Estado nacional se ha convertido en un instrumento de colaboración del
desarrollo del capitalismo transnacional. Si se mira al Estado neoliberal como una
continuidad del Estado Benefactor, se legitima la nueva correlación de fuerzas sociales
que surge de las transformaciones del capitalismo y se establecen la estructura y la
infraestructura para la creación de Estado transnacional.
La elite capitalista transnacional requiere de procesos reguladores para estabilizar
al sistema capitalista. Las elites económicas que gobiernan en las democracias de
mercado realizan campañas intensas para convencer a la ciudadanía mundial en el mito
de un poder sin precedentes. La superestructura formada por las instituciones
transnacionales diseña las políticas que los estados nacionales deben implementar.
En los mercados globales, las interacciones entre las empresas y los
consumidores, culturas y capitalismos, transforman las preferencias hasta
homogeneizarlas, lo que provoca que la gente reaccione positiva o negativamente en las
expresiones de fundamentalismos. Para otros la divergencia y la heterogeneidad es una
forma válida de reacción frente a la mercadización de la vida social y la integración
comercial y financiera.
Drucker y Darhendorf proponen como tesis una sociedad post capitalista que
evidencia la forma moderna de la sociedad que ya no conserva la dicotomía entre capital
y trabajo asalariado y cuya descomposición ha introducido cambios profundos en el
capitalismo (Giddens, 2000: 60-62). Darhendorf rechaza el concepto marxista del
conflicto de clase en la sociedad industrial avanzada centrado solamente en los intereses
económicos (Kerbo, 1998: 151).
6. El impacto en Latinoamérica
La implantación formal de esta perspectiva en los Estados latinoamericanos fue
denominada ajuste estructural y consistió básicamente de siete pasos: la apertura
unilateral de los mercados foráneos, privatización extensiva de las empresas del Estado,
desregulación de bienes, servicios y mercados laborales, liberalización del mercado de
capital, con una privatización extensiva de los fondos de pensiones, ajuste fiscal basado
en una reducción drástica de del gasto público, reestructuración y adelgazamiento de los
programas sociales apoyados por el Estado con un enfoque d esquemas compensatorios
para los grupos más necesitados y el fin de la política industrial y cualquier otra forma
de capitalismo de Estado y concentración de la administración macroeconómica (Portes,
1997).
Hay suficientes evidencias que sugieren que el impacto de las reformas
económicas neoliberales globales han generado resultados devastadores para la
estabilidad política, la distribución del ingreso y la sustentabilidad. Los reformadores
neoliberales argumentan que las oportunidades de libre mercado expanden el acceso a
los bienes y servicios globalmente y abren nuevas posibilidades de empleo.
Los países que se someten al programa de ajuste estructural aceptan la
construcción de instituciones afines a los intereses del capitalismo transnacional. Las
reformas estructurales de las políticas social y laboral alientan la desmercantilización, al
mismo tiempo que el capitalismo globalizador relega al Estado el papel de atención a
los sectores excluidos por la competitividad del mercado laboral y los sistemas de
producción flexible a través de la hipótesis de la compensación de niveles de
desigualdad. Los países que tienen considerable latitud en resolver los problemas de la
desigualdad en la medida en que participan en la economía global. La excusa de que la
globalización es la responsable de la desigualdad no siempre se sostiene. Se admite que
las sociedades humanas están ordenadas en un continuo que va de la igualdad total al
otro extremo de desigualdad completa. Esto legitima la desigualdad económica y social
del capitalismo bajo el disimulo del desenvolvimiento y desarrollo (Thomas, 1989).
La economía global tiene la tendencia a incrementar los niveles de productividad
con base en la innovación científica y tecnológica, el abaratamiento y la flexibilidad de
la mano de obra que tiene que adaptarse a las condiciones de la competitividad
internacional. La movilidad de la mano de obra no se ha liberalizado, a pesar de los
posibles beneficios disciplinarios que traerían al dominio del libre mercado. Ya que las
empresas nacionales y locales carecen de los medios para competir en igualdad de
términos con el capitalismo transnacional, tienen pocas posibilidades de elección que
no sea otra que convertirse en los socios junior locales.
Galeano (2002) relata el realismo del capitalismo en Latinoamérica como sistema
económico y político de Iaocca cuando argumenta en una conferencia “El desempleo es
un problema duro. Hoy podemos hacer el doble de autos con la misma cantidad de
gente. Cuando se habla de mejorar el nivel educativo de la población, como solución al
problema del desempleo, siempre digo que me preocupa el recuerdo de lo que pasó en
Alemania: allí se publicitó la educación como remedio a la desocupación, y el resultado
fue la frustración de cientos de miles de profesionales, que fueron empujados al
socialismo y la rebelión. Me cuesta decirlo, pero me pregunto si no sería mejor que los
desocupados actúen con lucidez y se vayan a buscar trabajo directamente a McDonald
´s.”
El empleo es el medio de acceso a los mercados. Los controles de precios parece
ser problemas del pasado, pero el terrorismo ha vuelto a resurgir. Por sobre todo, los
países más ricos son también aquellos que tienen las mejores marcas de los empresarios.
7. Análisis crítico de los efectos del capitalismo
Un análisis crítico de los efectos del capitalismo revela que ha creado extremas
desigualdades en la región así como en el mundo entero. La utilidad de utilizar a las
instituciones como herramientas analíticas procede de las formas en las que se ligan las
prácticas materiales con la construcción simbólica para entender como al capitalismo se
concretiza a través de los derechos de propiedad, posesión, y contratos. El estudio
normativo demuestra la importancia de los efectos distribucionales como una
consecuencia de los cambios en la morbilidad del capital, en tanto que la literatura
positiva de la ciencia política y la economía se encuentran divididas en la
argumentación: Los economistas se enfocan en las causas y consecuencias de los flujos
de capital mientras que los científicos de la política tienen a usar el grado de movilidad
del capital como una variable independiente cuando se examinan los resultados de las
políticas públicas, con algunas excepciones.
La influencia de las variables políticas en los flujos de capital depende de las
diferentes estructuras de propiedad que influencia el riesgo y el retorno sobre las
inversiones. Los factores exógenos de un país inducen los flujos de inversión hacia
fuera mientras que los atributos del país atraen esos flujos. Un factor crítico es la tasa de
retorno de los activos domésticos en contraste con los riesgos de la inversión. El déficit
es visto como señales de la inflación y los riesgos del régimen de libre cambio e
independencia de la autoridad monetaria. El déficit puede ser la causa de que los países
no cumplan con sus compromisos del servicio de la deuda externa.
Las que ganaron más de los procesos de globalización son aquellas que
modificaron sus políticas para insertarse, que aquellas que no lo hicieron, de acuerdo a
Lindert y Williamson, (2001). Pritchett (1996) recomienda olvidarse de la convergencia
porque las evidencias apuntan a que el elemento recurrente de la economía moderna es
una divergencia masiva en los ingresos per cápita entre los países ricos y pobres, una
brecha que continúa creciendo todavía.
Es decir, la globalización está profundizando las relaciones de dependencia y
desarrollo entre los pueblos del mundo mediante procesos que son de saqueo, rapiña y
devastación de recursos naturales, humanos y financieros. Al respecto, González
Casanova (1997) ha dicho que “la actual globalización mantiene y reformula las
estructuras de la dependencia de origen colonial y las no menos sólidas del
imperialismo de fines del siglo XX, y del capitalismo central y periférico que se
estructuró entre 1930 y 1980”.
En otras palabras, la globalización del capitalismo también globaliza la miseria,
aunque tenga como pretensión la reducción del nivel y severidad de la pobreza tomando
ventaja de este fenómeno. Queda claro que no es tanto la cantidad de recursos la que
determina el nivel de pobreza en un país sino que usos se hacen de los recursos. La
pobreza presenta varias dimensiones, desde los que siempre tienen hambre, hasta la
carencia de oportunidades para el desarrollo y la falta de acceso a obras de
infraestructura básica (alumbrado, agua potable, etc.), pasando por aspectos
psicológicos como la impotencia, humillación, dependencia, etc. Se estima que 40
millones de personas mueren de hambre cada año.
En el sistema capitalista, la democracia tiene serios problemas de legitimación. La
democracia liberal legitima encubiertamente al capitalismo en el dominio del hombre
por el hombre mediante los procesos de elaboración de las normas jurídicas que
implementan las políticas económicas formuladas en beneficio de los intereses de las
estructuras del poder económico de grandes corporaciones y del capital financiero
especulativo transnacional que dominan el mercado internacional. Se apoyan en las
decisiones de los tecnócratas de instituciones financieras internacionales
antidemocráticas que imponen sus directrices a los gobiernos con su consecuente
pérdida de soberanía.
El papel del Estado democrático entra en conflicto con el capitalismo
postindustrial globalizador entre los procesos de mercantilización y desmercantilización
de la política social. Lo que se está presenciado es un cambio radical del capitalismo
industrial a una concepción postindustrial de las relaciones económicas.
A pesar de todo, como resultado de la implementación de programas de
liberalización económica, la sociedad se polariza reflejando las contradicciones del
capitalismo industrial, a tal punto que se convierte en una sociedad dual en la que unos
tienen acceso a los beneficios de la era de la información, mientras otros son totalmente
excluidos. Los procesos de globalización neoliberal incrementan las desigualdades
sociales que debilitan al sistema democrático, agudiza sus contradicciones y lo hace
incompatible con el capitalismo.
Durante el estado de capitalismo tardío los procesos económicos dominantes del
capital internacional y de las organizaciones internacionales, tales como el Banco
Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio,
han presionado para que los Estados – nación adopten las políticas económicas
neoliberales de libre mercado y libre comercio como la solución universal para los
problemas sociales y económicos. Como resultado, este capitalismo tardío se caracteriza
porque los servicios sociales públicos se privatizan, las inversiones foráneas se
incrementan, los mercados de capitales y laborales se desregulan, mientras que el
Estado se retrae en el desarrollo del capital humano y cultural. Estos cambios han
generado una multiplicidad de oportunidades, pero también de desigualdades y
subjetividades emergentes
En el última parte del siglo XX ese equilibrio se rompió a favor de los mercados y
he aquí el resultado: la pérdida de confianza de los ciudadanos...´La falsificación y el
fraude destruyen el capitalismo y la libertad de mercado, y a largo plazo los
fundamentos de nuestra sociedad'. No lo ha dicho ningún peligroso izquierdista, sino el
presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan. ¿También Greenspan exagera?”
La teoría de sistemas mundiales se centra en el estudio del sistema social y sus
interrelaciones con el avance del capitalismo mundial como fuerzas determinantes entre
los diferentes países, incluyendo a los pequeños.
La estrategia imperial estadounidense para revertir la tendencia de la decadencia
del capitalismo hegemónico ha provocado más inestabilidad a la economía global y con
ello algunos arreglos geopolíticos que auguran la inminente caída de la hegemonía del
capitalismo imperial. La estabilidad mundial demanda el mantenimiento de esta
estructura de desigualdades, justamente como en la teoría elitista de la democracia. Esta
concepción de estabilidad de la teoría elitista con ideología conservadora y teoría
realista, implica una estratificación estructural de la política, social y global que resaltan
la importancia de una racionalidad, poder y deseo por el poder. Se le puede criticar a
Morgenthau que la realidad y las prácticas políticas no son exclusivamente para la
persuasión del poder y no son exclusivamente racionales.
Desde la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos en el 2002, además
del componente militar con un presupuesto que excede el de todos los países en
conjunto, se promueve la economía global y la democracia al estilo norteamericano.
A pesar de que la hegemonía del sistema capitalista sigue creciendo después de
que desde la década de los sesenta se incrementan los flujos de inversiones de capital,
en las últimas dos décadas la economía global está en continua deflación que pone en
peligro las grandes inversiones imperiales estadounidenses y los intereses hegemónicos
capitalistas, ya en tensión y en confrontación por un locus de poder para mantener una
posición ventajosa que les permita acelerar la acumulación de capital.
En la búsqueda de esa ventaja, la respuesta de los dueños del capital varía en
función de la estructura de la propiedad y el perfil del riesgo de las diferentes
inversiones. Los inversionistas cambian de lugar sus inversiones cuando las políticas
económicas divergen de las que prefieren. Hay pocas razones para esperar congruencia
de los inversionistas directos y de portafolio en sus intereses o acciones contra las
políticas fiscales del país receptor. Los inversionistas directos se preocupan más por la
inestabilidad del aparato político y por las políticas regulatorias que afectan los niveles
micro y meso industriales.
La crisis del objeto del capitalismo cae más en el dominio del valor de uso más
que en el valor de cambio.
Los signos de agotamiento del neoliberalismo se presentaron a partir de las crisis
financieras regionales iniciadas con la mexicana en 1994 y con el caos provocado por la
dinámica de la nueva economía que pretendió ser la locomotora de la economía global
entro en crisis en el 2001.
Los altos niveles de especulación económica determinan la vulnerabilidad del
sistema económico. Basta que una institución nacional tenga ciertas dificultades
financieras para arrastrar después de sí a amplios sectores y para rebasar las fronteras,
convirtiendo al fenómeno en regional. Pero el final de la crisis económica significa la
recuperación de los beneficiarios del capitalismo y una seria disminución del nivel de
vida y de beneficios sociales de las clases populares trabajadoras. El futuro de los
trabajadores es muy incierto. La crisis del objeto del capitalismo se presenta más en el
dominio de su valor de uso que en el dominio del valor de cambio.
8. Custionamientos a los procesos de globalización económica neoliberal
Los nuevos movimientos sociales contra la globalización neoliberal, a partir de
Seattle, consolidan el agotamiento teórico y práctico del neoliberalismo y cuestionan
tanto la efectividad de esas políticas como su pretensión de ser las únicas viables. El
movimiento altermundista tiene sus antecedentes en los últimos 20 años en los países
menos desarrollados aunque se manifiesta fuertemente desde Seattle en 1999 en los
países más desarrollados como un movimiento de democratización que se contrapone a
la imposición de políticas neoliberales. Los activistas críticos del modelo de
globalización neoliberal han construido nuevos papeles y coaliciones dentro de los
movimientos transnacionales y transfronterizos pero al mismo tiempo confrontan
fuerzas globales más poderosas y nuevos adversarios.
Con la crisis ideológica del neoliberalismo que tiene implicaciones con la crisis
económica y social que debilita los sistemas políticos, se cuestionan los principios del
libre mercado, se promueven las acciones de la sociedad civil y se reivindican las
funciones complementarias del Estado. La lucha contra el neoliberalismo es también
contra la mercantilización del mundo.
Los defensores del capitalismo globalizado sostienen que si las condiciones de la
ley y el orden se mantienen, el bienestar económico de la sociedad se elevará, porque es
más consistente con la naturaleza humana, argumentan. No obstante, el capitalismo
globalizador es por naturaleza polarizador del desarrollo de los pueblos, mientras que es
amenazado por un bajo crecimiento económico. Las variables encontradas a nivel
Estado determinan si un Estado amenazado puede balancear contra el poder acumulado,
como lo predice la teoría neorrealista.
La efectividad de la extracción de recursos, cuestiona la efectividad de la
movilidad de recursos, y por lo tanto las operaciones de balanceo son contingentes en
las variables relacionadas con el consenso de las élites acerca de la naturaleza y
extensión de la amenaza, la cohesión de las élites o el grado de persistencia de las
divisiones internas dentro del liderazgo del gobierno central, la cohesión social en el
balanceo de la sociedad y la vulnerabilidad del régimen o gobierno a la oposición
política (Schweller, 2006)
Un análisis crítico de los efectos del capitalismo revela que ha creado extremas
desigualdades en la región así como en el mundo entero. Las desigualdades económicas
y sociales persistentes entre los países del mundo avanzado y muchos países del Tercer
mundo colonial y semicolonial.
Los contrapoderes son lazos, experiencias alternativas, solidaridad que se crea
entre la gente. Los contrapoderes son las múltiples instancias en las que se desarrolla la
política…son los contrapoderes que plantean los interrogantes fundamentales sobre el
mundo que está construyendo el capitalismo. Los foros se convierten en lugares
simbólicos porque se manifiestan y se expresan los diferentes movimientos en
contrapoder, en convergencia o en resistencia, con articulaciones desde las mismas
bases. La multiplicidad de los movimientos sociales es su fortaleza y lo que más teme el
proyecto de la ideología única hegemónica del capitalismo.
Los movimientos sociales tienen un papel fundamental en las aportaciones de una
contestación global mediante el establecimiento de redes transnacionales que, luego de
mitigar imaginables querencias etnocéntricas, pueden ofrecer un contrapeso a los
procesos de globalización del capitalismo neoliberal.
Las actividades de estas organizaciones no representan peligro ni riesgo alguno
para las estructuras del poder de las elites económico-políticas, ni para el Estado nación,
para las instituciones financieras internacionales, para los Estados imperialistas y para
las corporaciones transnacionales. “En el seno de los contrapoderes se van elaborando
las nuevas resistencias, nuevas exigencias, nuevas prácticas políticas, nuevas formas de
lucha y de vida. El impulso vital y la creatividad están en los contrapoderes”, (Proceso,
2001).
Desde una perspectiva histórica el capitalismo muestra algunas contradicciones
que limitan su desarrollo y que ponen en riesgo la 'mitología política de la contención'
para entrar en una incontrolable crisis del imperio colectivo y que para evitarlo requiere
de modelos alternativos para un nuevo orden mundial que en mucho dependerá de las
fuerzas emergentes en oposición al nuevo colonialismo global que se acomoda en una
ideología política cínicamente represiva y excluyente.
El término imperio es usado tanto por los neoconservadores y con la alarma de los
críticos. A diferencia de los antiguos imperios europeos, se ha aceptado la idea de que
Estados Unidos es un imperio, definido no en términos de adquisición formal del
territorio sino en términos de control económico y político. El legado imperial de
Estados Unidos que históricamente inicia en los primeros años de su formación, se
consolida globalmente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando emergió con
mucho poder y auto confidente.
A pesar de la emergencia de una pluralidad de pensamiento crítico de los procesos
de globalización que hablan de modelos alternativos, no se ha concretado organización
social diferente a la basada en el mercado que promueve el capitalismo. El pensamiento
crítico tiene que plantearse en teoría y en experiencia las debilidades del capitalismo y
el diseño de un nuevo orden mundial alternativo en un análisis desde lo local hasta lo
global facilitado por una adecuada política, nuevas prácticas y estrategias de los
movimientos sociales antisistémicos orientados al diseño de una alternativa democrática
y soberana.
9. Conclusión
La conclusión de que la primera causa de la extrema desigualdad social y
económica en Latinoamérica y en cualquier parte del mundo es el resultado de la
expansión del capitalismo en el mundo. Las economías contemporáneas de
Latinoamérica se han convertido en partes integral del nuevo sistema económico global
que es dominado no por naciones Estados, sino por grandes corporaciones
transnacionales que constituyen los principales actores globales en este sistema.
La ideología neoliberal se ha usado para justificar la estrategia de las políticas de
reestructuración y ajuste económico seguidas en la mayor parte de los países
latinoamericanos desde los ochenta. De hecho, los procesos de globalización
estimulados por la expansión mundial y el desarrollo del capitalismo han favorecido
consistentemente solo una proporción limitada de la población latinoamericana mientras
que la mayoría tiene que sufrir los efectos adversos de este proceso. En otros términos,
se trata del Estado subsidiario, propio del modelo neo liberal de capitalismo periférico
dependiente, la ideología y la práctica dominante en los últimos catorce años.
Se necesita de una revolución cultural para no aceptar las formas de dominación,
poder y alineación del capitalismo globalizador y para reconstruir la identidad de las
comunidades mediante la acción individual y colectiva que afirme la autodeterminación,
independencia y autogestión. El capitalismo, por sí mismo, no tiene ningún valor ético.
Esto no significa que no exista una moral capitalista; Moral y Ética no son sinónimas.
Su moral moldea a la naturaleza humana hacia singularidades individualistas y desnuda
las miserias más desgarradoras de los hombres cuando su proyecto de poder no tiene
límite ético.
Una de las soluciones para que Latinoamérica rompa la relación de dependencia
es que desarrolle un capitalismo proteccionista dentro de un bloque comercial que
facilite la formación empresas transnacionales bajo diferentes regímenes de propiedad
y nuevas formas de governance y bajo una estrategia de desarrollo que Dietererich
(2002) denomina como creación de Complejos de Investigación, Producción y
Comercialización global (CIPC), los cuales pueden alcanzar mediante la unión de
holdings, una parte del surplus mundial en su segmento de mercado.
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