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DERECHO FINANCIERO II
Autores: Elvira Mª Consuelo Martínez Giménez, Mª del Mar de la Peña Amorós, Marta Marcos Cardona y
Francisco Javier Plazas Andreu
LECCIÓN 11
EL IMPUESTO SOBRE EL VALOR AÑADIDO II
I.
A)
LA BASE IMPONIBLE.
ENTREGAS DE BIENES Y PRESTACIONES DE SERVICIOS.
Con carácter general, la base imponible en las entregas de bienes,
prestaciones de servicios y adquisiciones intracomunitarias está
constituida por el importe total de la contraprestación. El concepto de
contraprestación no se identifica en todo caso con el precio de la
operación, puesto que la Ley precisa ciertas cantidades exigidas al
cliente que han de entenderse comprendidas en el concepto, así como
otras que han de excluirse del mismo.
Con una lista de carácter ejemplificativo, la Ley trata de precisar el
concepto de contraprestación ayudando al intérprete a fijar sus límites y
resolviendo los casos que con mayor frecuencia pudieran suscitar
dudas. En particular, se incluyen en el concepto de contraprestación:
1. Los gastos accesorios por comisiones, portes, seguros, primas
por prestaciones anticipadas y cualquier otro crédito efectivo a favor de
quien realice la entrega o preste el servicio, derivado de la prestación
principal o de las accesorias a la misma.
2. Las subvenciones directamente vinculadas al precio de las operaciones gravadas.
3. Los tributos y gravámenes de cualquier clase que recaigan sobre
las mismas operaciones gravadas excepto el propio IVA.
4. Las percepciones retenidas con arreglo a Derecho por el
obligado a efectuar la prestación en los casos de resolución de las
operaciones sujetas al impuesto.
5. El importe de los envases y embalajes, incluso los susceptibles de
devolución, cargado a los destinatarios de la operación.
6. El importe de las deudas asumidas por el destinatario de las
operaciones sujetas como contraprestación total o parcial de las
mismas.
La regla general en cuanto a la delimitación de la base imponible se
completa con la mención a determinadas partidas que no se incluyen en la
misma. Y además, la Ley establece también ciertas reglas especiales para fijar
la base.
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MODIFICACIÓN DE LA BASE IMPONIBLE.
El IVA, por ser un impuesto instantáneo, se devenga operación por operación,
siendo preciso determinar la base imponible en relación a cada una de ellas,
atendiendo al importe de la contraprestación en el momento del devengo. Pero la
Ley contempla diversos supuestos en los que debe modificarse la base
inicialmente determinada, por hechos o circunstancias ocurridos con
posterioridad.
La base se reducirá en el importe de los envases y embalajes reutilizables que
hayan sido devueltos, así como en el importe de los descuentos y bonificaciones
otorgados con posterioridad a la operación.
También se reducirá la base cuando por resolución firme, judicial o
administrativa, o con arreglo a Derecho o a los usos de comercio, queden sin
efecto las operaciones gravadas, o se altere el precio después del momento de la
operación.
También se permite la reducción de la base cuando con posterioridad al
devengo de la operación, se dicte auto de declaración de concurso y cuando los
créditos correspondientes a las cuotas repercutidas sean total o parcialmente
incobrables.
ADQUISICIONES INTRACOMUNITARIAS E IMPORTACIONES.
La base imponible de las adquisiciones intracomunitarias de bienes se
determinará aplicando las mismas reglas establecidas para las operaciones
interiores.
En las importaciones la base está constituida, por regla general, por el valor
en aduana al que deben añadirse, si no están incluidos, los derechos de
importación y demás gravámenes que se devenguen fuera del territorio de
aplicación del impuesto, así como los devengados con motivo de la importación,
excepto el IVA (Impuestos Especiales, exacciones reguladoras agrícolas, etc.) y
los gastos accesorios (comisiones, transporte, seguro, etc.) que se produzcan
hasta el primer lugar de destino en el interior de la Comunidad. Están exentas
las prestaciones de servicios cuya contraprestación está incluida en la base
imponible de las importaciones de los bienes a que se refieran, para evitar
precisamente la doble tributación de las mismas como operación interior y como
importación.
La base se determina, en general, por el procedimiento de estimación
directa. Se podrá aplicar, no obstante, el procedimiento de estimación objetiva en
los sectores y actividades y con las limitaciones que especifique el reglamento
del impuesto.
En los casos previstos en la LGT la base podrá ser determinada por la
Administración en régimen de estimación indirecta y comprenderá la
determinación del importe de las adquisiciones de bienes y servicios efectuadas
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por el sujeto pasivo y el impuesto soportado correspondiente a las mismas.
II. TIPOS DE GRAVAMEN Y CUOTA TRIBUTARIA.
La Ley establece tres tipos de gravamen diferenciados: un tipo general del 18 por
100 y dos tipos reducidos del 8 y del 4 por 100, respectivamente. Se trata de
alícuotas proporcionales a través de las cuales se introduce una cierta progresividad
en el gravamen sobre el consumo mediante la aplicación de tipos reducidos a los
bienes y servicios de consumo básico o generalizado.
El tipo del 18 por 100 constituye el tipo general del impuesto, siendo de
aplicación a todas las operaciones sujetas para las cuales la Ley no haya
previsto la aplicación de los tipos reducidos.
El tipo reducido del 4 por 100 se aplica a consumos de primera necesidad
(pan, leche, huevos, fruta), determinados bienes de difusión cultural (libros,
periódicos y revistas), medicamentos y prótesis para uso humano, vehículos para
minusválidos, viviendas de protección oficial, así como a la adquisición de
viviendas por las entidades que apliquen el régimen especial para las entidades
dedicadas al arrendamiento de viviendas regulado en la Ley del Impuesto sobre
Sociedades, siempre que las rentas derivadas de su posterior arrendamiento
tengan derecho a la bonificación establecida a efectos de dicho Impuesto.
El tipo reducido del 8 por 100 se aplica a bienes y servicios de consumo
necesario, como productos para la nutrición humana o animal, transportes de
viajeros, servicios de hostelería, viviendas, etc., así como a objetos de arte y
servicios de difusión cultural.
El tipo de gravamen aplicable a cada operación será el vigente en el
momento del devengo, y aplicado sobre la base imponible, determina el importe
de la cuota tributaria devengada por la operación a repercutir sobre el
destinatario de la operación gravada. No obstante, esta cuota tributaria no es la
cantidad a ingresar en el Tesoro, pues los sujetos pasivos del tributo,
empresarios o profesionales, pueden deducir de ella las cantidades soportadas o
satisfechas por IVA en el ejercicio de su actividad empresarial o profesional.
REPERCUSIÓN DEL IMPUESTO.
La repercusión puede definirse como el derecho-deber que tiene el sujeto
pasivo de exigir la cuota del impuesto devengado por la operación gravada al
adquirente de los bienes o servicios.
Es una institución fundamental dentro de la correcta aplicación y
funcionamiento del impuesto, pues a través de la misma se consigue alcanzar el
objeto-fin del mismo, identificado con el gravamen del consumo. Por ello el sujeto
pasivo viene obligado a trasladar el importe de las cuotas devengadas por las
entregas de bienes y prestaciones de servicios por él efectuadas al destinatario de
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dichas operaciones. Las cuotas que se repercuten son las devengadas por
entregas de bienes y prestaciones de servicios realizadas por el sujeto pasivo, no
las soportadas por el empresario o profesional a través de la repercusión que le
han practicado sus proveedores, pues dichas cuotas, en los límites y condiciones
establecidos en la Ley, serán objeto de deducción respecto del IVA devengado por
sus operaciones.
La repercusión exige que las operaciones gravadas tengan un destinatario distinto al propio sujeto pasivo, por ello no son objeto de repercusión las
cuotas tributarias devengadas en los supuestos de inversión del sujeto pasivo,
importaciones, adquisiciones intracomunitarias y autoconsumo.
La repercusión deberá efectuarse mediante factura o documento sustitutivo
consignando la cuota repercutida de forma distinta y separada de la base
imponible, indicando el tipo impositivo aplicado.
En ciertos casos, la
obligación de expedir factura puede ser cumplida mediante la expedición de
tiquet (documento sustitutivo de la factura) en los que deberá consignarse, entre
otros extremos, el tipo impositivo aplicado o la expresión “IVA incluido” y la
contraprestación total, según establece el Real Decreto 1496/2003, de 28 de
noviembre, por el que se aprueba el Reglamento que regula las obligaciones de
facturación. En todo caso, los empresarios o profesionales podrán exigir la
expedición de factura completa siempre que las cuotas repercutidas sean
deducibles.
En cuanto a los requisitos temporales, la repercusión deberá efectuarse al
tiempo de expedir y entregar la factura o documento sustitutivo correspondiente,
perdiendo el sujeto pasivo el derecho a la repercusión cuando haya transcurrido
un año desde la fecha del devengo. El destinatario de la operación no estará
obligado a soportar la repercusión con anterioridad al momento del devengo del
impuesto.
Las controversias que puedan producirse con referencia a la repercusión se
considerarán de naturaleza tributaria a efectos de las correspondientes
reclamaciones en la vía económico-administrativa.
2.
RECTIFICACIÓN DE LAS CUOTAS REPERCUTIDAS.
La Ley establece la obligación de rectificar las cuotas repercutidas
cuando el importe de las mismas se hubiese determinado
incorrectamente, cuando se produzcan las circunstancias que dan lugar
a la modificación de la base imponible y, por último, cuando no
habiéndose repercutido cuota alguna, se hubiese expedido la factura o
documento sustitutivo correspondiente a la operación.
El plazo para efectuar la rectificación es de cuatro años desde que
se devengó el impuesto o se produjeron las circunstancias determinantes
de la modificación de la base imponible.
No obstante, se excluye expresamente la rectificación de las cuotas
repercutidas en determinados casos.
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La rectificación deberá efectuarse mediante la emisión de nueva factura o
documento en el que se hagan constar los datos identificativos de las facturas o
documentos iniciales y la rectificación efectuada.
III. EL RÉGIMEN DE LAS DEDUCCIONES.
La deducción del IVA soportado es el eje en torno al cual gira el mecanismo
de aplicación del impuesto. La "neutralidad", en relación con los agentes
económicos que intervienen en el proceso productivo, que es una de las
características más importantes del IVA, se logra, precisamente, a través del
mecanismo de la deducción de la cuota. La deducción opera a partir de la suma de
las cuotas tributarias correspondientes a las operaciones sujetas realizadas por el
sujeto pasivo, de cuyo resultado, se resta la suma de las cuotas soportadas, es decir,
las que le han sido repercutidas en las adquisiciones realizadas.
Así lo dispone el art. 92 de la Ley y el derecho a la deducción sólo procederá
en la medida en que los bienes y servicios adquiridos se utilicen, en general, y
salvo excepciones previstas en la Ley, en la realización de operaciones sujetas y
no exentas del impuesto.
La Ley conceptúa la deducción como un derecho de crédito del sujeto pasivo
frente a la Administración que ha de hacerse efectivo, de modo necesario,
mediante compensación con las cuotas devengadas. Sólo cuando las cuotas
devengadas sean inferiores al IVA soportado y deducible, el sujeto pasivo puede
exigir, en los términos fijados en la Ley, la compensación de la parte de cuota a su
favor o, en su caso, si no hay cuota a compensar, la devolución pura y simple del
IVA soportado.
El precepto citado establece los principios generales que rigen el derecho a
la deducción, que se desarrollan a través de diversas normas también legales,
cuyo comentario se expone a continuación.
Desde el punto de vista subjetivo, sólo tienen derecho a la deducción del IVA
soportado los sujetos pasivos del impuesto en los que concurran los siguientes
requisitos:
1. Que tengan la condición de empresarios o profesionales.
2. Que, con carácter general, hayan iniciado la realización de las operaciones
correspondientes a sus actividades empresariales o profesionales, aunque la Ley
permite deducir las cuotas soportadas antes del inicio de la actividad económica
por la adquisición de bienes y servicios para destinarlos a la realización de dichas
actividades.
Desde el punto de vista objetivo, la deducción se practica sobre el IVA
devengado por operaciones realizadas en el territorio de aplicación del impuesto y
tiene por objeto las cuotas que, igualmente devengadas en el territorio de
aplicación del impuesto, se hayan soportado por repercusión directa como
consecuencia de entregas de bienes o prestaciones de servicios efectuadas por
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otro sujeto pasivo del impuesto o que hayan sido satisfechas por el propio sujeto
pasivo titular del derecho a la deducción como consecuencia de la importación
de bienes, operaciones de autoconsumo interno, adquisiciones intracomunitarias
de bienes y operaciones en las que se produce la inversión del sujeto pasivo.
Si las cuotas soportadas se han devengado fuera del territorio de aplicación
del impuesto, el sujeto pasivo podrá solicitar la correspondiente devolución, de
acuerdo con el régimen legal de las devoluciones.
Dichas cuotas serán deducibles en la medida en que los bienes y servicios
adquiridos se utilicen por el sujeto pasivo en la realización de las operaciones
que, de acuerdo con la Ley, originan el derecho a la deducción. Como regla
general, la Ley permite deducir las cuotas soportadas por la adquisición de bienes
y servicios que se utilicen en la realización de operaciones sujetas y no exentas,
con algunas excepciones.
La deducción del IVA soportado plantea ciertos problemas cuando el sujeto
pasivo realiza operaciones que originan el derecho a la deducción y otras que no.
Para solucionarlos, la Ley establece lo que se denomina “regla de prorrata”, que
se expone más adelante.
La regulación de los aspectos objetivos se completa exigiendo en general,
como requisito para poder deducir, que los bienes o servicios adquiridos se
afecten, directa y exclusivamente, a la actividad empresarial o profesional. (No se
consideran afectos los bienes y servicios utilizados simultáneamente para
actividades económicas y para necesidades privadas, ni los bienes o derechos
no contabilizados o no incluidos en los registros oficiales de la actividad del sujeto
pasivo y los que no se integren en su patrimonio empresarial o profesional). Las
cuotas soportadas en la adquisición de bienes no afectos no podrán ser objeto de
deducción.
No obstante, la Ley admite la deducción, en la proporción en que se utilicen
para tales actividades, de las cuotas soportadas por la adquisición de bienes de
inversión que parcialmente se utilicen en el desarrollo de una actividad
empresarial o profesional. Tratándose de vehículos automóviles de turismo,
ciclomotores y motocicletas, la Ley presume afectados al desarrollo de la
actividad el 50 por 100 y algunos hasta en un 100 por cien (vehículos utilizados en
la prestación del servicio de enseñanza de conductores o en los desplazamientos
profesionales de los representantes o agentes de comercio). En los supuestos
de afectación parcial es preciso regularizar las deducciones practicadas cuando
se acredite que el grado efectivo de utilización en el desarrollo de la actividad es
diferente del que se haya aplicado inicialmente, pudiendo acreditar el sujeto
pasivo el grado efectivo de utilización por cualquier medio de prueba admitido en
Derecho.
La Ley, por último, enumera las adquisiciones que no originan el derecho a la
deducción del IVA soportado. Se trata de bienes y servicios cuya adquisición se
considera para el consumo final y no una adquisición para fines empresariales o
profesionales.
Además, el ejercicio del derecho a la deducción se subordina al cumplimiento
de una serie de requisitos formales, cuya exigencia se debe a la necesidad de
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que el sujeto que ejercita el derecho esté en condiciones de acreditarlo. Por ello
únicamente podrán ejercer el derecho a la deducción los sujetos pasivos que
estén en posesión del documento justificativo de su derecho.
Son documentos justificativos, en cuanto se ajusten a los requisitos legales, en
general, las facturas originales expedidas por quienes realicen las entregas de
bienes o presten los servicios.
Atendiendo al hecho de que son deducibles las cuotas generadas por otras
operaciones en las que no hay repercusión del IVA, se considerará documento
justificativo a estos efectos, el DUA o documento único administrativo admitido a
despacho por la Administración aduanera.
En las adquisiciones intracomunitarias de bienes, tiene la consideración de
documento justificativo del derecho a la deducción la factura original expedida por
el proveedor de otro Estado miembro que efectuó la entrega intracomunitaria.
El derecho a la deducción nace, en general, en el momento en que se
devengan las cuotas deducibles, incluidas las importaciones desde el 1 de enero
de 2008.
La deducción del IVA soportado se ejercita en las declaraciones correspondientes
a cada uno de los períodos de liquidación, pudiendo el sujeto pasivo deducir
globalmente el montante total de las cuotas soportadas en dicho período, del
importe total de las cuotas de IVA devengadas durante el mismo período.
El derecho a la deducción sólo podrá ejercitarse en la declaraciónliquidación relativa al período de liquidación en que su titular haya soportado las
cuotas deducibles o en las de los sucesivos, siempre que no hubiera
transcurrido el plazo de cuatro años, desde el nacimiento de dicho derecho.
Se entenderán soportadas las cuotas deducibles en el momento en que el
empresario o profesional reciba o expida, según los casos, la correspondiente
factura o demás documentos justificativos del derecho a deducir o, en su caso,
emita el documento equivalente a la factura.
Cuando la cuantía de las cuotas a deducir supere el importe de las
cuotas devengadas en el mismo período de liquidación, el exceso podrá ser
compensado en las declaraciones-liquidaciones posteriores, siempre que no
hubiesen transcurrido cuatro años contados a partir de la presentación de la
declaración-liquidación en que se origine dicho exceso.
De forma alternativa, el sujeto que no haya podido practicar la
deducción por exceder continuadamente la cuantía de la misma de las cuotas
devengadas, podrá solicitar la devolución del saldo a su favor a 31 de diciembre
de cada año. Transcurrido el plazo señalado por la Ley sin que se haya ejercido
el derecho a la deducción, se entenderá caducado el mismo (sobre este punto
puede verse la STS de 23 de diciembre de 2010, según la cual, caduca el derecho
a la deducción, pero a partir de ese momento, se inicia un plazo de devolución, que
finaliza con el plazo de prescripción).
REGLA DE PRORRATA.
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Como se ha dicho, para que pueda practicarse la deducción es necesario que los
bienes y servicios cuya adquisición ha generado las cuotas soportadas, se
utilicen en la realización de operaciones que den derecho a la deducción. Sin
embargo, puede suceder que un sujeto pasivo realice operaciones que generan
el derecho a la deducción y otras que no. En estos casos, dado que el
empresario destina sus adquisiciones tanto a la actividad sujeta como a la
exenta, el problema es determinar las cuotas deducibles. Para resolverlo, la Ley
establece la denominada “regla de prorrata”.
La prorrata puede ser general y especial.
La prorrata general admite la deducción del IVA soportado en las
adquisiciones, en el porcentaje en que se encuentren las operaciones que
originan el derecho a la deducción, respecto de las totales realizadas por el sujeto
pasivo. La prorrata, pues, consiste en hallar un porcentaje, que se obtiene
multiplicando por 100 el cociente de dividir el importe anual de las operaciones
con derecho a deducción por el importe anual del total de operaciones.
Este porcentaje se aplicará sobre el importe de las cuotas de IVA soportadas
por el sujeto pasivo durante el año natural, excluidas las cuotas no deducibles,
para determinar el importe de IVA deducible.
El porcentaje de la prorrata se fija atendiendo al importe total de las
operaciones realizadas durante el año natural. Por ello, y dado que este dato
sólo puede conocerse a final de año, se establece que los sujetos pasivos
aplicarán un porcentaje de prorrata provisional que coincide con el fijado como
definitivo para el año precedente. En la última declaración-liquidación del año, el
sujeto pasivo calculará la prorrata definitiva regularizará las deducciones
provisionalmente practicadas.
La prorrata especial trata de adecuarse más exactamente a la realidad. Se
permite la deducción íntegra de las cuotas soportadas por la adquisición de
bienes y servicios destinados, de modo exclusivo, a operaciones que dan
derecho a deducción; no se permite ninguna deducción de las cuotas
soportadas por bienes y servicios destinados a operaciones exentas; por último,
se aplica la prorrata general para determinar el porcentaje de deducción de las
cuotas soportadas por la adquisición de bienes y servicios que se destinan a
ambas clases de operaciones.
RECTIFICACIÓN DE LAS DEDUCCIONES.
Los sujetos pasivos podrán rectificar las deducciones practicadas cuando
el importe de las mismas se hubiese determinado incorrectamente o cuando
traiga causa de una previa rectificación de las cuotas repercutidas. La
rectificación será obligatoria cuando implique una minoración del importe
inicialmente deducido.
El plazo para efectuar la rectificación es distinto, según que la misma
determine un incremento de las cuotas deducidas o una minoración.
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En el primer caso, (rectificación con aumento de cuotas) la deducción, con
carácter general, podrá efectuarse dentro del período de cuatro años a contar
desde del devengo de la operación o, en su caso, desde que se hayan
producido las circunstancias que determinan la modificación de la base
imponible.
Si la rectificación determina una minoración de cuotas, el sujeto pasivo
deberá presentar una declaración-liquidación rectificativa, salvo que la
rectificación se base en un error de Derecho o en la modificación de la base
imponible, en cuyo caso, se efectuará en la declaración-liquidación correspondiente al período en que el sujeto pasivo reciba el documento justificativo del
derecho a deducir.
IV. LAS DEVOLUCIONES DEL IMPUESTO.
De acuerdo con el esquema general de funcionamiento del impuesto, el sujeto
pasivo deducirá del importe de las cuotas devengadas y repercutidas las cuotas
de IVA soportadas. Pero puede suceder que la deducción no pueda practicarse
porque el IVA soportado exceda del IVA devengado. Para resolver esa situación
y preservar la neutralidad del impuesto, para que los empresarios y
profesionales no soporten la carga impositiva, la Ley establece con carácter
general el derecho a la devolución del IVA soportado que no ha podido ser objeto
de deducción.
Así, los sujetos que no hayan podido efectuar las deducciones originadas en
un período de liquidación, por exceder continuadamente la cuantía de las
mismas de la de las cuotas devengadas, tendrán derecho a solicitar la
devolución del saldo a su favor a 31 de diciembre de cada año, en la declaraciónliquidación correspondiente al último período de dicho año.
La devolución se solicita a través de la declaración-liquidación del sujeto
pasivo; la Administración dispone de un plazo de seis meses para practicar, en
su caso, liquidación provisional. Transcurrido el mismo sin que se haya practicado
dicha liquidación, la Administración procederá a devolver de oficio el importe solicitado, sin perjuicio de las liquidaciones posteriores que pudieran proceder.
V. GESTIÓN
El mecanismo del impuesto en el que la cuota a ingresar se determina por la
diferencia entre el IVA devengado y el IVA soportado conlleva imponer a los sujetos
pasivos una serie de deberes de facturación, contabilidad, registro, etc., que
tienen por finalidad hacer posible la correcta declaración de las operaciones
sujetas y de las que originan el derecho a la deducción, permitiendo al sujeto
pasivo calcular e ingresar el importe de la cuota tributaria.
Los sujetos pasivos están obligados a presentar declaraciones relativas al
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comienzo, modificación y cese de las actividades que determinen la sujeción al
impuesto. Esta obligación se cumple mediante la presentación de la
correspondiente declaración censal, (Real Decreto 1065/2007, de 27 de julio).
Especial trascendencia tienen los deberes de facturación, estando los sujetos
pasivos obligados a expedir y entregar factura de sus operaciones y conservar
duplicado de las mismas (Real Decreto 1496/2003, de 28 de noviembre). Los
destinatarios de las operaciones gravadas pueden exigir al sujeto pasivo la
expedición y entrega de factura siempre que las cuotas repercutidas sean total o
parcialmente deducibles.
Los sujetos pasivos están igualmente sometidos a deberes contables
orientados a permitir la aplicación del impuesto y su control por la Administración
Tributaria y deben llevar diversos libros registros. En ellos se realizarán las
anotaciones correspondientes, de forma que se pueda determinar con precisión
en cada período de liquidación el importe total del IVA repercutido y soportado
por el sujeto pasivo.
Por regla general, el sujeto pasivo ha de declarar los hechos imponibles
realizados, liquidar la cuota e ingresar la deuda en los plazos y formas
determinados reglamentariamente. El período de liquidación coincidirá con el
trimestre natural, presentándose la declaración-liquidación durante los veinte
primeros días naturales del mes siguiente al período de liquidación que
corresponda. La declaración-liquidación correspondiente al último período del
año se presentará durante los treinta primeros días naturales del mes de enero.
El período de liquidación, no obstante, coincide en determinados supuestos con
el mes natural (grandes empresas y sujetos que pueden solicitar la devolución
del saldo a su favor al término de cada período de liquidación).
Junto a las declaraciones-liquidaciones anteriores, el sujeto pasivo deberá
efectuar una declaración-resumen anual que se presentará conjuntamente con
la declaración-liquidación correspondiente al último período de cada año. Los
sujetos que realicen operaciones intracomunitarias vienen obligados a presentar
periódicamente una declaración de las mismas.
Las operaciones de importación se liquidarán simultáneamente con los
derechos arancelarios o cuando hubieran debido liquidarse éstos de no mediar
exención o no sujeción, con independencia de la liquidación que pudiera
resultar procedente por cualesquiera otros gravámenes. A estos efectos, los
sujetos pasivos deberán presentar en la Aduana la declaración tributaria,
practicándose por la Aduana la correspondiente liquidación.
La Ley autoriza a la Administración Tributaria a practicar liquidación
provisional de oficio en base a los datos, antecedentes, signos, módulos o
demás elementos de que disponga cuando el sujeto pasivo incumpla el deber
de autoliquidar el impuesto y hayan transcurrido treinta días desde la
notificación del requerimiento para ello por parte de la Administración. La
práctica de este tipo de liquidaciones no impide la ulterior comprobación de la
situación tributaria del sujeto pasivo y, en su caso, la liquidación procedente
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como consecuencia de aquélla, con arreglo a las normas generales de la LGT.
V. REGÍMENES ESPECIALES
Los regímenes especiales del impuesto se justifican porque el elevado
número de sujetos pasivos y la diferente condición de los mismos aconsejan
establecerlos para adaptar el impuesto a la realidad de los distintos sectores
económicos. En unos casos se trata de responder a las exigencias simplificando
el cumplimiento de las obligaciones materiales y formales inherentes al régimen
general del impuesto; en otros, de evitar situaciones de doble imposición o los
costes financieros que la aplicación del régimen general implica para determinados sectores.
Dichos regímenes son:
1. Régimen simplificado;
2. Régimen de la Agricultura, Ganadería y Pesca;
3. Régimen de los Bienes Usados, Objetos de Arte, Antigüedades y
de Colección;
4. Régimen del Oro de Inversión;
5. Régimen de las Agencias de Viaje;
6. Régimen del Recargo de Equivalencia;
7. Régimen aplicable a los Servicios por Vía Electrónica;
8. Régimen del Grupo de Entidades.
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Objetos
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