TEMA: A Dios lo mueve tu fe y no tu necesidad.

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GRUPOS DE CRECIMIENTO INTEGRAL - ICCA
TEMA: A Dios lo mueve tu fe y no tu necesidad.
TEXTO CLAVE: En Marcos 4:35-41 / Mateo 15:21-28
OBJETIVOS:
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Reflexionar en la importancia que tiene para Dios el ejercer fe en todo lo que hado.
Desafiar al estudiante confiar más en Dios en medio de la necesidades.
INTRODUCCION
Es inútil que cuando trates de orar, te duelan las rodillas, o le digas que ya no soportas más,
o que no mereces vivir esta situación o que llores hasta que no te queden lágrimas. A Dios
no lo mueve tu necesidad sino tu fe.
DESARROLLO
I. A Dios no lo mueve tu necesidad.
En Marcos 8:23-27 narra que La nave de los discípulos parece que va a darse vuelta como
una frágil cáscara de nuez. Las olas sobrepasan el barco y el mar se ve más enfurecido que
de costumbre. Los hombres tienen pánico, pero Jesús descansa plácidamente en el
camarote. Uno de ellos, se harta de esperar que el Maestro deje de roncar. Y lo despierta de
un sacudón.
Maestro! No ves que perecemos? No te da un poco de lástima que nos estamos por ahogar?
Cómo se te ocurre dormir a bordo del Titanic ? No podrías tener un poco de consideración
con tus apóstoles?
Será mejor que los discípulos sepan, desde ya, que este día no figurará en ningún cuadro de
honor. Esta no será el tipo de historia con las que futuros evangelistas armarán sus
mensajes. Si querían aparecer retratados en la historia grande de los valientes de la fe, tengo
que comunicarles que han errado el camino. De este modo, no se llega a Dios.
No conmoverán al Maestro con un sacudón y gritos desaforados. La histeria no enorgullece
al Señor. Puedo asegurarles que Pedro, Juan y otros tantos querrán olvidarse de este
episodio, y jamás le mencionarán a sus nietos que esto ocurrió alguna vez.
Pese a lo que hayas creído todos estos años, la necesidad, insisto, no mueve la mano de
Dios.
El Señor se levanta un tanto molesto. Este es su único momento para descansar en su
atareada vida ministerial. Y estos mismos hombres que presenciaron como resucitó muertos
y sanó enfermos, lo despiertan de un descanso reparador, por una simple tormenta en el
mar. Se restriega los ojos, mientras trata de calmar a quien lo acaba de despertar de un buen
sueño profundo.
No tengan miedo –dice, mientras bosteza. El Señor sale del camarote y ordena a los vientos
que enmudezcan. Y al mar que se calme. Hombres de poca fe –dice, antes de regresar a la
cama. Uy. Eso si que sonó feo.
No quisiera irme a dormir con esas últimas palabras del Señor acerca de mi persona.
Pensaron que les daría unas palabras de aliento. O que les diría que la próxima vez no
esperen tanto para despertarlo. Quizá que mencionaría que para el próximo viaje, se
aseguren una mejor embarcación, o que chequeen si hay suficientes botes salvavidas. Pero
sólo les dijo que fallaron en la fe.
Alguno de ellos, cualquiera, debió haberse parado en la proa y decir:
-Viento! Mar! Enmudezcan en el nombre del Señor que está durmiendo y que necesita
descansar!
Esa sí hubiese sido una buena historia. Los evangelistas hubiésemos aprovechado ese final
para nuestros mejores sermones.
Es que, sólo la fe es la que mueve la mano de Dios.
II. A DIOS LO MUEVE TU FE.
En Mateo15:21-28 encontramos la historia de la mujer Cananea que tenía una necesidad
muy grande
21. Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. 22. Y he aquí una mujer
cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten
misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.
Observe que Jesús no fue conmovido por la necesidad de la mujer. V.23-24
23. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron,
diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.
24. El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas pérdidas de la casa de Israel.
Lo que si movió a Jesús fue la fe mostrada a través de la insistencia de aquella mujer. v.2528
25. Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! 26. Respondiendo
él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. 27. Y ella dijo: Sí,
Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 28.
Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como
quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.
CONCLUSION
A Dios no lo mueve mis necesidades, sino mi fe en el poder sobre natural que tiene El. Es la
fe la que mueve a Dios a misericordia
APLICACION
Pongamos mayor interés al hecho de confiar en Dios cuando estamos abrumados, pasando
por pruebas
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