Órgano municipal competente para iniciar el procedimiento de

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FRANCISCO JAVIER' CIRIA PEREZ
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Técnico de Grado Medio de Intervención del Ayuntamiento de Tudela
ORGANO MUNICIPAL COMPETENTE
PARA INICIAR EL PROCEDIMIENTO
DE APREMIO EN EL VIGENTE
DERECHO LOCAL NAVARRO
SUMARIO
I.
INTRODUCCION
11. OBJETO DE LA RECAUDACION
111. ÓRGANO MUNICIPAL COMPETENTE PARA INICIAR EL PROCEDIMIEN­
TO DE APREMIO
1. Legislación sobre tesorería en la Ley Foral de la Administración Local de Navarra
2. El personal con funciones de Tesorería es el órgano municipal competente para
dictar la providencia de apremio. Opiniones favorables. Opiniones en contra
IV. CONCLUSION
1. INTRODUCCION
La gestión recaudadora consiste, según indica el artículo 270 del Reglamento de las
Haciendas Locales de Navarra, en el ejercicio de la función administrativa conducente a la
realización de los créditos y derechos que constituyen el haber de la Hacienda Municipal o
Concejil. y el artículo siguiente distingue entre la recaudación en período voluntario y en
período ejecutivo.
En este trabajo se pretende abordar el inicio del procedimiento ejecutivo o vía de
apremio, y, más concretamente, quién es el órgano municipal competente para iniciarlo.
Evidentemente, no es una cuestión baladí, pues dependiendo de quién lo haga se podrá
tachar de nulo de pleno derecho todo el procedimiento, por haberse iniciado mediante un
acto administrativo dictado por órgano manifiestamente incompetente.
Como se sabe, la providencia de apremio es el acto de la Administración que despacha
la ejecución contra el patrimonio de los deudores incluidos en las certificaciones de descubier­
to expedidas por los órganos de intervención a proplJesta de los órganos de recaudación',
l. Artículos 104 Y 106 del Reglamento General de Recaudaci6n. aprobado por Real Decreto 1684/1990, de 20
de diciembre. publicado en el B.O.E. 3-1- 1991. en adelante R.G.R.
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La principal disyuntiva que se produce es si el inicio del procedimiento, mediante la
firma de la providencia de apremio, es competencia del Alcalde o de quien ostente las fun­
ciones de Tesorería, si bien, tras realizar consultas con varios Ayuntamientos de Navarra,
nos hemos enterado de procedimientos de apremio que se siguen sin haberse dictado la pro­
videncia de apremio.
11. OBJETO DE LA RECAUDACION
Coincidimos con la Federación Navarra de Municipios y Concejosl en que las enti­
dades locales deben conseguir una recaudación ágil y eficaz, en beneficio de los vecinos.
Las entidades locales nacen por la necesidad de satisfacer solidariamente las necesidades,
valga la redundancia, de los individuos que cada uno por sí mismo no puede atender. Esto
obliga a que haya que prestar a los vecinos unos servicios, lo que, a su vez, conlleva la
necesidad de recaudar de éstos lo suficiente para prestar tales servicios. Por consiguiente,
ha de extremarse el celo en lo relati va a esta recaudación, de forma que todos los individuos
colaboren en lo que las leyes les señalan.
No es de recibo que algunos ciudadanos no paguen sus tributos' a la vez que gozan
de los bienes y servicios públ icos sufragados por el resto de la ciudadanía, pues, como dice
el artículo 31.1 de la Constitución, "todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públi­
cos de acuerdo con su capacidad económica...".
Tampoco es admisible que la Administración eluda su responsabilidad de hacer pagar a
quien deba hacerlo, bien mediante el uso de un procedimiento ejecutivo. bien por la actividad
inspectora y comprobatoria. El Tribunal Constitucional, en su Sentencia de 26 de Abril de
[990 Y las que en ella se citan, dice que "es imprescindible la actividad inspectora y comproba­
toria de la Administración tributaria, ya que de otro modo se produciría una distribución injusta
en la carga fiscal, pues lo que unos no paguen debiendo pagar, lo tendrán que pagar otros con
más espíritu cívico o con menos posibilidades de defraudar". Como se puede comprobar, estas
palabras del Tribunal Constitucional, aunque referidas expresamente a la inspección, pueden
ser perfectamente trasladables a la recaudación mediante un procedimiento de apremio.
La recaudación, por otra pmte, -y retomamos aquí la editorial de la Federación- debe
reunir otra característica: la de redistribuir la riqueza. Pero tampoco ésta es una de las virtudes
de la recaudación local, cuya progresividad en función de la riqueza es claramente escasa.
Además de deberse evitar las situaciones insolidarias, "la Adminislración Local no
puede permitirse el hecho de no proceder al cobro de los impuestos previstos para cada
ejercicio, y ello por un doble motivo, el económico, es decir, la necesidad de los mismos
para financiar el ejercicio de sus competencias, y el jurídico, ya que la normativa regulado­
ra de los tributos locales exige su recaudación"'.
111. ORGANO MUNICIPAL COMPETENTE PARA INICIAR EL PROCEDIMIENTO
DE APREMIO
Esta puntual cuestión que, como hemos dicho en la introducción, es de suma impor­
tancia porque de dictarse el acto administrativo por el que se inicia el procedimiento de
2. Editorial de la revIsta "Concejo", núm. 59. de septiembre de 1989, 'lue publica la Feueración Navarra de
Municipios y Concejos.
3. Teniendo en cuenla el objeto de este artículo, ul.iliz.amos aquí el ténllln" tributo como sinónimo de deudas
de der~cho público, pue~ el artículo 91 del R.G.R., est:lhlece que "la potestad para utilizar la vía administrativa de
apremio en b recaudación eJecutivu de deudas de derecho público corresponde exclusivamente a: b) ... las Entida­
des locales".
4. "La recaudación Local", por Fermín CABASÉS HITA y Lourdes OROZ VALENCIA; 1991; n° 7 de la colección
"Temas de Administración Lucal" que edita la Federación Navarra de Municipios y ConceJos; pág. 70.
NOTAS YCOMENTARIOS
apremio por órgano incompetente viciaría de nulidad al resto de las actuaciones, Además, el
al1Ículo 99,2 del R.G.R. dice que "la falta de providencia de apremio [yeso es lo que se
produciría si el órgano que la dictase no tuviese competencia para hacerlo] podrá ser moti­
vo de impugnación de las actuaciones ejecutivas sobre el patrimonio del deudor".
Hemos de reconocer ya que prácticamente a todas las consultas que hemos realizado
a Ayuntamientos de Navana sobre quién dicta en ellos la providencia de apremio nos han
respondido que el Alcalde, incluyendo entre ellos a los de Pamplona, Tudela y EstelIa. De
hecho, tan sólo en Burlada las dictaban desde Tesorería. Por tanto, la cuestión con la que
nos enfrentamos tiene, al menos potencialmente, un número muy elevado de interesados.
Conocemos también las opiniones, ambas de 1992, de dos letradas, una del Servicio
de Cooperación Jurídica y Administrativa del Departamento de Administración Local del
Gobierno de Navarra y otra de la Federación Navarra de Municipios y Concejos, que se
posicionan en favor de que las providencias de apremio deben dictarse por el Alcalde. Más
adelante haremos referencia a los fundamentos que esgrimieron para llegar a dicha conclu­
sión.
Pues bien, a pesar de todo eso, nuestra postura, la que vamos a exponer y defender
aquÍ, difiere de la forma de actuar de esos Ayuntamientos y de la opinión de las dos letra­
das.
Nos parece innecesario discunir ahora sobre si la competencia para dictar la provi­
dencia de apremio ha variado en Navarra tras la publicación de la Ley Foral 6/1990, de 2 de
julio, de la Administración Local de Navarra', sino que nos centraremos directamente en las
providencias de apremio dictadas con posterioridad a la entrada en vigor de esta Ley Foral,
hecho que, como se sabe, se produjo el I de octubre de 1990.
1. Legislación sobre tesorería en la Ley Foral de la Administración Local de Navarra
El puesto de trabajo de Tesorero. según el artículo 254 de la Ley Foral de la Admi­
nistración Local de Navarra, existirá necesariamente en los Ayuntamientos cuya población
de derecho exceda de 25.000 habitantes.
El artículo 255 atribuye las funciones de Tesorería a los Interventores en aquellos
Ayuntamientos con población de derecho entre 2.000 y 3,000 habitantes y que hayan opta­
do por incluir el puesto de t.rabajo de Interventor en sus plantillas orgánicas.
Finalmente, el m1ículo 256 permite que, en los Ayunt.amientos en los que no exista
el puesto de trabajo de Tesorero y las funciones de Tesorería no estén atribuidas al Inter­
ventor conforme al artículo anterior, éstas se real izarán por personal funcionario nombrado
5. No obstante, citaremos la Resolución núm. 47, de 4 de febrero de 1992, del Tribunnl AdminiSlrativo de
Navarra, recaída en una reclamación en vía de apremio inici,lda anles de la Ley Foral de la Administración Local
de Navarra, en la que el Tribunal, tras afirmar que "el Depositario no ha sido investido de las funciones de los
Tesoreros", concluye que "la providencia de apremio, donde no hay Tesorero, es materia propia de la competencia
del Alcalde", por lo que declaró nulo de pleno derecho el procedimiento de apremio iniciado en virtud de provi­
dencia de apremio diclada por el Depositario.
Se podría di¡,culir sobre la diferenciación que hizo la Resolución del Tribunal Administrativo de Navarra entre
Depositario y Tesorero, pero vamos a limitarnos a remitir al lector al "rlículo "Historia y elegía de los Depositanos
de Fondos de Administración Local" de Alejandro NIETO, publicado en la Revista de Esludios de Administración
Local y Autonómica n° 234, de abril-junio 1987, págs. 177 a 198, en el que dice: "Las Depositarías parecen haber
desaparecido, aunque la Ley [de Bases de Régimen Local] hable ocasionalmente de 'Tesorerías'. Las funciones
que desempeiiaban se mantienen sin transformaCIones sustanciales. Pero los funcionaJios titulares, denominados
antes Deposilarios de Fondos, ahora sobreviven con el barroco tílUlo de 'funcionarios con habilitación de carácter
nacional que desempeñan un puesto de trabajo específico que tenga alnbuida la responsabilidad administrativa de
las funcione., de tesorería, que incluye el manejo y custodia de fondos y valores de la Entidad y la recaudación'.
(... ) El Depositario es lan antiguo como el propio Ayunlamiento, puesto que no se comprende una Administración
municipal mínimamenle ordenada sin una regulación precisa de las funciones que hoy se llaman de Depositaría o
Tesorería. y de sus correspondientes titulares".
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por la cOfTJoración, encuadrado en el nivel
cOfTJoración.
e ó D o podrán ser atribuidas a miembros de la
Puede suceder también que haya Ayuntamientos que no tengan el puesto de trabajo
de Intervención y que tampoco hayan nombrado a un funcionario de los niveles e ó D o a
un miembro de la corporación para desempeñar las funciones de Tesorería. En estos casos,
entendemos que estas funciones formarán parte del contenido del puesto de trabajo de
Secretaría.
Así pues, a modo de resumen y según tramos de población, las funciones de Tesore­
ría serán realizadas por:
población> 25000 h.
población < 25.000 11.:
- con puesto de trabajo de Interventor
- sin puesto de trabajo de Interventor
Tesorero
Interventor
e, D o corporativo y, a falta de
nombramiento, el Secretario
Las aludidas funciones ele Tesorería están enunciadas en los artículos 253.2 y 300 de
la Ley Foral que venimos citando: la letra b) del primer precepto recoge la función de "la
jefatura de los servicios de recaudación", si bien el propio artículo indica que "el alcance y
contenido de tales funciones se desarrollarán reglamentariamente", y el apartado a) del
segundo precepto habla de "recauclar los derechos", para en el e) encomendar a Tesorería
"las demás [funciones 1que se deriven o relacionen con las anteriormente enumeradas"".
2. El personal con funciones de Tesorería es el órgano municipal competente para
dictar las providencias de apremio. Opiniones favorables. Opiniones en contra
De la legislación que se acaba de citar se desprende que en todo Ayuntamiento de
más de 25.000 habitantes debe haber Tesorero y que un Ayuntamiento. cuya población de
derecho sea inferior a 25.000 habitantes, puede no tener en su plantilla el puesto de trabajo
de Tesorero, pero eso no quiere decir que las funciones de Tesorería no las tenga nadie
asignadas: pueden recaer en el Interventor, en el Secretario, en un funcionario de los niveles
e ó D o, incluso, en un corporativo. No en vano, el artículo 253.1 de la L.F.A.L.N. dice:
"Las funciones de tesorería son de carácter necesario en todas las corporaciones
locales de Navarra".
Por consiguiente, la jefatura de los servicios de recaudación (art. 253.2.b de la Ley),
al ser una función de Tesorería. es llna función de carácter necesario en todas las corpora­
ciones locales de Navarra.
Por su parte, el al1ículo 106.2 del R.O.R. otorga la competencia para dictar la provi­
dencia de apremio a "los Jefes de las Dependencias de Recaudación". Nos parece claro que
esta expresión es similar a la de ''jefatura de los servicios de recaudación". Por lo que de
aquí obtenemos directamente la conclusión de que la competencia en los Ayuntamientos de
Navarra para dictar la providencia de apremio la ostentan quienes tengan asignada. por la
propia ley o por nombramiento realizado por la corporación, las funciones de Tesorería, por
lo que, en principio, el Alcalde no aparece investido con semejante competencia, salvo,
claro está, que, en las corporaciones en que se pueda, haya sido nombrado por el Ayunta­
miento para tal función.
6. El artículo 300 L.F.A.L.N. coincide con el 255 del proyecto de Ley Foral de Haciendas Localc.' de Navarra
(Boletín Oficial del Parlamento de Navarra de ti de mayo de 1994).
NOTAS YCOMENTARIOS
Viene a reforzar esta conclusión el apartado e) del artículo 300 de la L.F.A.L.N., ya
mencionado, pues es incuestionable que las providencias de apremio son actos que derivan
directamente de la función que tiene encomendada la Tesorería de recaudar los derechos del
ente local.
A la vista de lo expuesto, debe convenirse que las providencias de apremio dictadas
en procedimientos de tal naturaleza por los Tesoreros o, mejor, por quienes ejerzan las fun­
ciones de TesoreJÍa, son actos definitivos, pues no podemos olvidar que en la Administra­
ción Local no rige el principio de jerarquía, y deberán ser recurridos en Navarra por cual­
quiera de las dos vías impugnatorias que existen: recurso de alzada ante el Tribunal
Administrativo de Navarra o recurso contencioso-administrativo ante la Sala de 10 Conten­
cioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, previa notificación a la
propia Tesorería de que se va a impugnar la providencia de apremio. Lo que no cabrá nunca
es la interposición de recurso ordinario.
Evidentemente, hay que reconocer que es una novedad el hecho de que el personal
que tiene encomendadas las funciones de Tesorería se haya con vertido en "auténtica admi­
nistración decisoria, cuando han de dictar providencias de apremio, actos administrativos
generadores de derechos y obligaciones"'.
A) Opiniones favorables
En apoyo de esta tesis nos encontramos con opiniones, por supuesto, más autoriza­
das que la nuestra. que pasamos a exponer.
En primer lugar, volveremos a sacar a colación la Resolución del Tribunal Adminis­
trativo de Navarra de 4 de febrero de 1992 (ver Y nota a pie de página) que, si bien no
"resuelve" sobre todos los Ayuntamientos, sí, al menos, lo hace respecto de los que hay
Tesorero: "la providencia de apremio, donde no hay Tesorero, es matería propia de la com­
petencia del Alcalde".
José M a Infante Gómez", en una adaptación de los diversos actos recaudatorios a las
distintas autoridades y órganos de las entidades locales, atribuye a Tesorería consignar la
providencia de apremio en el título ejecutivo.
José Hernández Medialdea" realiza la equivalencia entre Jefe y Dependencia de
Recaudación en las Delegaciones de Hacienda, con el Tesorero y la Dependencia de Teso­
rería en las Corporaciones Locales y dice que "Jos Tesoreros de las citadas Corporaciones,
en materia recaudatoria, realizan funciones equivalentes a las que desempeñan los Jefes de
las Dependencias de Recaudación en las Delegaciones de Hacienda", 10 que deriva en otor­
gar a los Tesoreros municipales la competencia para dictar las plOvidencjas de apremio, por
aplicación del artículo 106.2 del R.G.R.
7. Antonlo PEREZ LUQUE: "Las providencias de apremio de los Tesoreros locales y su impugnación a través
del recur,o de reposición"; El Con,ultor n° 20, de 30 de octubre de 1989. Este autor reproduce en este esrudin
palabra., dichas por Akjandro NtETO en una conferencia pronunciada en Granada. en mayo de 1977, en el "Curso
sobre régimen jurídICO del personal al servicio de las Corpor"ciones Locales": "No hay ... nmguna explicación que
justifique la anomalía de que los funcionarios no tomen deciSIones y. si no hay ninguJla explic~ción .. la tendencia
es ésta, entregar por fin a los funcionmios de Administración Local facultades decisorias con lo cu,1i tendrá m"yor
efiC¡lclH la gesti<in administrativu, evilándo,e la congestiÓn. En su experiencia saben Vds. lo que siglllfica el ir acu­
mulando papeles pam que el atareado Alcalde un día venga a firmar. Si los funcionarios deciden. se produciría una
descongestión" .
R. Adaptación realizada en la ponencia sobre "Problem<ítica recaudatoria de [as elltidades locules", dictada en
el ,eminario sobre el nuevo R.G.R. organizado por Aserlocal. y que se reproduce en la página 120 del librito de
CAllASES y DtAZ citado en la nota 4.
9. José I-IERNANDEZ MEDIALDEA: "Manual de formularios relacionados con la gestiÓn recaudatoria de las Cur­
poraciones Locales"; EdiLOrial Comares; 1992; p¡ígs. 6 y 9. Sin embargo, en la pág. 145, entiende que las provi­
dencias de apremiu dictadas por los Tesoreros de las Corporaciones Locales no se podían recurrir en repnsicilÍlI
-segrín la legislación vigente al tiempo de escribir el libro- ya que el recurso procedent.e hubiese sido el de alzada
propiO (el recurso de alzada ante el Tribunal Administrativo de NavaLTa se considera impropio) ante el Alcalde o
Concejal en que hubiese delegado. Contrasta esta opinión con la de Antonio Pérez Luque (ver nota 7').
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Juan Luis Beltrán Aguirre"', al comentar el m1ículo 253.2 de la L.F.A.L.N., dice que
"hasta que se promulgue el Decreto Foral que desan·olle tales funciones [las de Tesorería],
también puede tomarse como referencia la detallada y completa descripción de las mismas
contenidas en el artículo cinco del RD 117411987, de 18 de septiembre, sobre régimen jurí­
dico de los funcionarios de administración local con habilitación de carácter nacional",
entre las que se incluye, como comprendida dentro de la Jefatura de los Servicios Recauda­
torios, dictar la providencia de apremio en los expedientes administrativos de este carácter
y autorizar la subasta de bienes embargados.
No tendremos que olvidar que el procedimiento de apremio se rige en Navarra por el
R.G .R., por estar asi acordado por la Diputación Foral el 21 de agosto de 1970, al no tener
Navarra legislación propia sobre la materia, por lo que la cita de Beltrán del R.O.
11741l 987 resulta procedente, toda vez que por medio de esta norma se está regulando tam­
bién el procedimiento de apremio, máxime si el artículo 4.2 de la L.F.A.L.N. permite acudir
a la legislación del resto del Estado en defecto de derecho propio regulador de las materias
que corresponden a Navarra y el artículo 5.4 del R.G.R. prevé su aplicación en la Comuni­
dad Foral de Navarra con carácter supletorio, a falta de regulación específica foral.
Juan Ignacio Goñi Saldise" cuando escribe sobre la función de Tesorería de recaudar
los derechos y pagar las obligaciones dice que "esta es la función que más abundante y fre­
cuentemente tiene lugar, pues el cobro de derechos y el pago de obligaciones se produce
diariamente, di~poniendo para la recaudación de los ingresos de Derecho Público de la
potestad de ejecución forzosa, con la vía de apremio".
Salvador Amal Suria", después de reconocer que el cambio del Aléalde al Tesorero
para dictar la providencia de apremio no había sido aceptado unánimemente, quizás debido
al reducido rango formal del R.O. 1174/1987 Y por tener éste como objeto principal una
materia no tributaria, afirma que "lo cierto es que la nueva atribución es congruente con la
remisión que el art. 5.E) LRBRL hace a la legislación general tributaria del Estado, en que,
según el Reglamento General de Recaudación, es el Tesorero el que la expide", Aunque el
artículo 5 de la Ley 711985, de 2 de abril, de Bases del Régimen Local fue declarado
inconstitucional por Sentencia 214/1989, de 21 de diciembre, no empaña en nada, a nuestro
juicio, esa "congruente atribución" sobre la que escribe Amal pues, en cualquier caso, la
remisión a la legislación general tributaria del Estado sería obl igada. Por ello, en 1991, al
escribir sobre la Tesorería de las Entidades Locales'" dirá que "en lo referente a los ingre­
sos de Derecho público se dispone de las prerrogativas inherentes a la pote~tad de ejecución
forzosa, con el empleo de la vía de apremio y la utilización de las prelaciones, preferencias
y demás medios reconocidos a la Hacienda Pública para la efectividad de sus créditos" y
que también forman parte de la función de recaudar derechos y pagar obligaciones '-algunas
manifestaciones, requisitos previos o consecuencias de tales pagos o cobros que necesitan
de técnicas especiales. Entre ellas podemos señalar: en materia de ingresos, las referidas a
facilitar o ejecutar la vía de apremio previstas en el Reglamento General de Recaudación",
B) Opiniones en contra
Hoy en día, creemos que en el resto del Estado, es ya doctrina pacífica, tras la publi­
cación del R.D. 1l74/1987, la competencia de los Tesoreros para dictar las providencias de
\0. Juan Luí, BELTRAN ACilJIRRE: '·CCllllentarios a la Ley Foral de I~ AdminiSlración Local de Navarra", dirigi­
da por Martín M' RAZQtJlN LIZARRAGA y Angel SERRANO AZCONA; Gobierno de Navarra; 1991; págs, 690 a 692.
11. Juan Ignacio GOÑI SALDJSE: "~omentarios a la Ley Foral de la Administrilción Local dc Navarr,,'·, dirigid;¡
por Martín M' RAZQUtN LrZARRAGA y Angel SERRANO AZCONA: Gobierno de Navarra; 1991: p¡ígs. 786 a 788.
12. Salvador ARNAL SUR lA: ··Manual de presupuestus y contabilidad de las Corporaciones Locales"; 2' cch­
ción; El Consultor de 1m, Ayuntamientos y de los Juzgados; )988; piígs. 232 a 234.
)3. Salvador ARNAL SURJA, Jesús M' GONZALEZ-PUCYO y la Redacción dc El COllsultor de los Ayuntamiento"
con la colaboración de Manuel GONZALEZ ESCUDERO: ·'Manual de presupuestos y contabilidad de las Corporacio­
nes Locales (adaptado aJ nuevo régimen legal)": 3' edición; El Consultor de ICls Ayuntamientos y de los Juzgados:
'
1991: págs. 79 y 81.
NOTAS YCOMENTARIOS
apremio. No conocemos doctrina científica propia de Navarra que haya abordado esta cues­
tión tan específica, Por consiguiente, como ya hemos anticipado, examinaremos los funda­
mentos que sirvieron a las dos letradas -una de la Federación Navarra de Municipios y
Concejos y otra del Servicio de Cooperación Jurídica y Administrativa del Gobierno de
Navarra- para concluir que e[ órgano competente, después de la entrada en vigor de la
L.F.A,L.N., para dictar las providencias de apremio en los Ayuntamientos de Navarra
siguen siendo los Alcaldes. No obstante, no los comentaremos para no ser reiterativos y
extender innecesariamente este trabajo, porque entendemos que dichos fundamentos
encuentran cumplida respuesta con los que hemos expuesto anteriormente.
Ambas letradas coinciden en las siguientes razones:
- La potestad para dictar actos administrativos corresponde a los órganos de la enti­
dad local y [os Tesoreros no tienen el carácter de órganos.
- La competencia en favor del Alcalde deriva de los apartados a), d) y ro) del articulo
21.1 de la L.B,R.L., según los cuales el Alcalde ostenta las atribuciones de dirigir el gobier­
no y la administración municipal; dirigir, inspeccionar e impulsar los servicios municipales;
y las demás que expresamente le atribuyan las leyes y aquellas que la legislación del Estado
o de las Comunidades Autónomas asignen al municipio y no atribuyan a otros órganos
municipales,
- La facultad atribuida a los Tesoreros estatales no es extensiva a (os Tesoreros de
Navarra porque Navana ostenta competencia exclusiva en materia de personal y, por tanto,
el R,O, l174/1987 no es aplicable en la Comunidad Foral.
Además, la letrada de la Federación añade un par de fundamentos más: que el artícu­
lo 42.19 del R,O,F. concede como atribución del Alcalde la organización de los servicios de
Recaudación y Tesorería y que el artículo 253.2.b) de la L.F.A.L.N., la jefatura de los servi­
cios de recaudación, no tiene desarrollo reglamentario,
IV. CONCLUSION
Admitiendo que el asunto es ciertamente controvertido, creemos que en Navarra la
competencia para dictar las providencias de apremio la tienen quienes ostenten las funcio­
nes de Tesorería y que el desarrollo reglamentario de tales funciones, previsto en el artículo
253.2 de la L.F.A.L.N" debería aclarar la cuestión de que nos hemos ocupado.
ORGANO MUNICIPAL".
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