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QUE REFORMA LOS ARTÍCULOS 39 Y 90 DE LA LEY ORGÁNICA DEL CONGRESO GENERAL DE
LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS A CARGO DE LA DIPUTADA DOLORES DE LOS ÁNGELES
NAZARES JERÓNIMO DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PRD
La suscrita, Diputada Dolores de los Ángeles Nazares Jerónimo, del Grupo Parlamentario del Partido de la
Revolución Democrática de la LXI Legislatura de la Cámara de Diputados, y presidenta de la Comisión de
Equidad y Género, con fundamento en lo dispuesto en los artículos 71, fracción II, y 72 de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos; 6, numeral 1, inciso I; 77, 78 y 102, fracción VI, del Reglamento de la Cámara
de Diputados, somete a consideración de esta honorable soberanía la presente iniciativa con proyecto de decreto
que reforma los artículos 39 y 90 de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, con
el fin de mudar el nombre de las comisiones ordinarias encargadas de los asuntos de género, con base en las
siguientes
Consideraciones
La presente iniciativa tiene como fin cambiar el actual nombre de las Comisiones de Equidad y Género de ambas
Cámaras por otro que marque el derrotero a seguir. Esto es, dotarlas de un nombre que reconozca que la lucha
actual de las mujeres –y de los hombres comprometidos con esa causa– lo es por la materialización de los derechos
plasmados en la Constitución y en los tratados internacionales de los que nuestro país forma parte.
Para ello, la iniciativa que hoy presentamos propone enmendar los artículos 39 y 90 de la Ley Orgánica del
Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos a efecto de adecuar a las necesidades actuales el nombre de
las comisiones ordinarias responsables de madurar el trabajo legislativo en materia de género.
Al respecto, cabe destacar que los derechos humanos de las mujeres tienen su asidero en numerosos dispositivos
internacionales, algunos vinculatorios para el Estado mexicano y otros que adquieren una catadura moral que
compromete de alguna forma a nuestro país al ser partícipe de su promulgación. Esto ha sido reconocido en los
más importantes instrumentos jurídicos internos vigentes para la protección y desarrollo de las mujeres mexicanas.
Nos referimos a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y a la Ley General para la
Igualdad entre Mujeres y Hombres, las cuales retoman y basan su operatividad en esta circunstancia.
Baste citar que la primera de ellas –la Ley General de Acceso– asienta en su artículo quinto que los derechos
humanos de las mujeres deben entenderse como aquellos derechos que son parte inalienable, integrante e
indivisible de los derechos humanos universales contenidos en la Convención sobre la Eliminación de Todos las
Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), la Convención sobre los Derechos de la Niñez, la
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belem Do Pará) y
demás instrumentos internacionales en la materia.
En tanto que la Ley General para la Igualdad señala el carácter supletorio de los instrumentos internacionales
ratificados por el Estado mexicano.
Dice el artículo cuarto del citado ordenamiento que en lo no previsto en esta ley, se aplicará en forma supletoria y
en lo conducente, las disposiciones de la Ley Federal para prevenir y eliminar la Discriminación, la Ley de la
Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la Ley del Instituto Nacional de las Mujeres, los instrumentos
internacionales ratificados por el Estado mexicano y los demás ordenamientos aplicables en la materia.
Asimismo, es perfectamente identificable que en los artículos 1, 2 y 3 de la Ley General para la Igualdad
dispusimos oportunamente:
• Que el objeto de la misma fuera el de regular y garantizar la igualdad entre mujeres y hombres y proponer los
lineamientos y mecanismos institucionales que orienten a la nación hacia el cumplimiento de la igualdad
sustantiva en los ámbitos público y privado, promoviendo el empoderamiento de las mujeres.
• Que sus principios rectores fueran principalmente los de igualdad y no discriminación en consonancia con la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
• Que son sujetos de los derechos las mujeres y los hombres que se encuentren en territorio nacional, que por
razón de su sexo, independientemente de su edad, estado civil, profesión, cultura, origen étnico o nacional,
condición social, salud, religión, opinión o discapacidad, se encuentren con algún tipo de desventaja ante la
violación del principio de igualdad que esta ley tutela.
Otro ordenamiento interior, es la Ley Federal para prevenir y eliminar la Discriminación en cuyo artículo tres
estipula fehacientemente que las autoridades y los órganos públicos federales adoptarán las medidas necesarias
para que toda persona goce de todos los derechos y libertades consagrados en los tratados internacionales de los
cuales los Estados Unidos Mexicanos sean parte.
Para reforzar estos argumentos, traemos a colación dos de los más importantes tratados internacionales
vinculatorios.
Uno de ellos es la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer
(CEDAW). Luego de definir la discriminación contra la mujer como toda distinción, exclusión o restricción basada
en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la
mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos
humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier
otra esfera, dispone que los Estados Partes adopten medidas para lograr:
• La igualdad del hombre y de la mujer ante la ley.
• La modificación de patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres.
• La supresión de todas las formas de trata y explotación en la prostitución de las mujeres.
• La eliminación de la discriminación contra la mujer en la vida política y pública del país.
• La promoción de la participación de la mujer en la esfera internacional.
• La no discriminación en cuanto a la nacionalidad.
• Igualdad de derechos en el ámbito de la educación, la atención médica y en todos los asuntos relacionados con
el matrimonio y las relaciones familiares.
• Condiciones de empleo justas y favorables.
El otro es la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer
(Convención de Belém do Pará), la cual estipula como derechos de las mujeres:
• A una vida libre de violencia, tanto en el ámbito público como en el privado.
• A que se respete su vida.
• A que se respete su integridad física, psíquica y moral.
• A la libertad y a la seguridad personales.
• A no ser sometida a torturas.
• A que se respete la dignidad inherente a su persona y que se proteja a su familia.
• A la igualdad de protección ante la ley y de la ley.
• A un recurso sencillo y rápido ante los tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus
derechos.
• A la libertad de asociación.
• A la libertad de profesar la religión y las creencias propias dentro de la ley.
• A tener igualdad de acceso a las funciones públicas de su país y a participar en los asuntos públicos,
incluyendo la toma de decisiones.
• A ser libre de toda forma de discriminación, y a ser valorada y educada libre de patrones estereotipados de
comportamiento y prácticas sociales y culturales basadas en conceptos de inferioridad subordinación.
Así, es fácil entender que mujeres y hombres demanden no “igualdad de oportunidades” sino la creación de
condiciones básicas desde los ámbitos de las políticas públicas que les garanticen el pleno ejercicio de los derechos
humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier
otra esfera.
De ese contexto, la propuesta de modificar el actual nombre de las comisiones citadas tiene como fin trascender la
visión prevaleciente –denominada “igualdad de oportunidades”– que en los hechos niega el cabal ejercicio de los
derechos constitucionales a todas las mujeres al considerar que la acción gubernamental debe enfocarse de manera
primordial, casi única, hacia los sectores extremadamente marginados de esa porción de la población total de
nuestro país.
Con la adopción del concepto de igualdad sustantiva y efectiva recogemos puntualmente lo que una gran teórica –
Alda Facio 1 – expuso acerca de estos menesteres:
La CEDAW, al pretender eliminar la discriminación de jure y de facto, pretende lograr no sólo la igualdad de jure,
sino la igualdad de tacto o igualdad real o sustantiva. El objetivo es la transformación social, el cambio social que
va más allá del cambio legislativo, aunque lo incluye. Es más, la igualdad de jure se concibe sólo como un medio
para lograr la realización práctica del principio de igualdad. Es importante notar que tampoco la igualdad de jure se
concibe como un tratamiento exacto por parte de la legislación a hombres y mujeres. Se trata de una igualdad
basada en el goce y el ejercicio de los derechos humanos que por lo tanto, permite trato distinto, aún por parte de la
ley, cuando la situación es distinta.
Dados sus logros –durante casi trece años de la comisión perteneciente a la Cámara de Diputados, por ejemplo–, es
momento de ampliar sus alcances para estar en condiciones de contar con instancias legislativas capaces de hacer
frente a los nuevos retos que derivan de sus responsabilidades.
Las legisladoras y los legisladores deben asumir que urge que las mujeres nos pongamos al frente, en términos
paritarios, sin regateos, en todos los ámbitos de decisión legislativos, judiciales, administrativos, etcétera, y en
todos los niveles de gobierno para empujar los cambios necesarios a favor de una sociedad más justa.
Lo anterior, para incidir en la formulación de acciones, de planes y programas; para incidir en los cambios
legislativos, para incidir en la asignación de presupuestos que detonen el crecimiento económico y no sólo
apuntalen medidas asistencialistas, meros paliativos frente a una pobreza galopante. Todo ello, mediante la
transversalización de la perspectiva de género.
En consecuencia, para concretar esta aspiración y objetivo, teniendo como norte hacer realidad los derechos
plasmados en la Carta Magna y en los instrumentos internacionales de los que nuestro país forma parte, la presente
propuesta legislativa busca cambiar el nombre de las comisiones encargadas de los asuntos de género en ambas
cámaras, por el de Comisión de Igualdad.
Por lo expuesto y fundado, someto a la consideración del pleno de esta Honorable Cámara de Diputados la
siguiente iniciativa con proyecto de
Decreto que reforma los artículos 39 y 90 de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos
Mexicanos, con el fin de cambiar el nombre de las comisiones ordinarias encargadas de los asuntos de
género
Artículo Único. Se reforman la fracción XV del artículo 39 y la fracción XIII del artículo 90 de la Ley Orgánica
del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, para quedar como sigue:
Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos
Título
De la Organización y Funcionamiento de la Cámara de Diputados
Segundo
...
Capítulo Sexto
De las Comisiones y los Comités
Sección Primera
De las Comisiones
Artículo 39.
1. Las comisiones son órganos constituidos por el Pleno, que a través de la elaboración de dictámenes, informes,
opiniones o resoluciones, contribuyen a que la Cámara cumpla sus atribuciones constitucionales y legales.
2. La Cámara de Diputados cuenta con comisiones ordinarias que se mantienen de legislatura a legislatura y son las
siguientes:
I. a XIV. ...
XV. Igualdad.
XVI. a XL. ...
...
Título Tercero
De la Organización y Funcionamiento de la Cámara de Senadores
...
Capítulo Quinto
De las comisiones
...
Artículo 90.
1. Las comisiones ordinarias serán las de:
I. a XII. ...
XIII. Igualdad.
XIV. a XXX. ...
Transitorio
Único. El presente decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Diario Oficial de la
Federación.
Nota
1 Facio, Alda. La Carta Magna de todas las mujeres . Consultada en la página web de la Coordinación General del
Programa de Equidad de Género del Poder Judicial de la Federación, el lunes 27 de febrero de 2012:
http://www.equidad.scjn.gob.mx/spip.php?page=ficha_biblioteca&am p;id_article=1218
Dado en el Palacio Legislativo de San Lázaro, a 8 de marzo de 2012.
Diputada Dolores de los Ángeles Nazares Jerónimo (rúbrica)
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