La gimnasta ultrajada por el entrenador

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Clarín Deportes 50 22/6/1999
UN CASO ABERRANTE: LA RUSA OLGA KORBUT, EX CAMPEONA
OLIMPICA
La gimnasta ultrajada por el entrenador
Reveló que fue esclava sexual de su entrenador, poco antes de Munich 72.
-------------------------------------------------------------------------------VICTOR POCHA
Mucho se ha descubierto sobre la Europa del Este desde la caída del muro de Berlín, y
la sensación en este fin de siglo es que esto recién es el comienzo acerca de las
revelaciones sobre una etapa clave en la historia del siglo XX. En el deporte se está
juzgando a los responsables del doping sistemático llevado a cabo en la antigua
República Democrática Alemana. Pero las atrocidades no terminan allí: la gimnasta rusa
Olga Korbut, ganadora de seis medallas olímpicas entre Munich 72 y Montreal 76,
reveló al diario Komsomólskaya Pravda que en su carrera había sido una “esclava
sexual” de su entrenador, Renald Knysh, según consignó la agencia de noticias EFE.
“La verdad es que muchas gimnastas de la antigua Unión Soviética eran no sólo
`máquinas deportivas´, sino también esclavas de sus entrenadores porque eran obligadas
a mantener relaciones sexuales con ellos. Doncellas para sus servicios personales”,
declaró Korbut, quien está por publicar sus memorias en las que detallará tanto sus
hazañas deportivas como la cara oculta del deporte soviético.
Korbut fue una de las estrellas de los Juegos Olímpicos de Munich 72 al obtener tres
medallas de oro (barra de equilibrio, ejercicios de piso y por equipos) y una de plata
(barras asimétricas). También ganó una de oro en Montreal 76 (por equipos) y otra de
plata (barra de equilibrio). Sin embargo, esas alegrías sólo matizaban por un rato una
vida desdichada. “El proceso de preparación (de Knysh) concluyó poco antes de los
Juegos del 72, cuando vino a mi cuarto con una botella de coñac y me obligó a tomar
varias copas. Lo que ocurrió después son recuerdos terribles que me acompañaron
durante largos años”, contó Korbut, quien sólo tenía 15 años y, según sus propias
palabras, “dependía terriblemente del entrenador”.
Además de la impotencia que la invadía para poder revertir la situación, a Korbut la
rodeaba un halo de miedo que le impedía revelar lo que ocurría. “Temía que si la verdad
salía a la luz, me aplastaría, y también al propio Knysh, porque me golpeó varias veces.
Llegaba a casa con moretones y tenía que mentir diciendo que eran producto de caídas
en los entrenamientos”, añadió. Radicada ahora en Estados Unidos, esta campeona que
entró al Hall de la Fama en 1998 ya no teme que sus declaraciones vayan a afectar su
imagen, sino todo lo contrario: “Una persona que halla fuerzas para contar estas cosas
se gana la simpatía de la gente”.
Con un lugar en la historia
Nada se conocía del equipo soviético cuando llegó a los Juegos de Munich 72, ya que la
cortina de hierro ocultaba a sus atletas y sus métodos de entrenamiento. Nadie se
imaginaba que dentro de ese grupo de talentos estaría la persona que marcaría el final de
una época en la disciplina, ya que hasta ese momento, las gimnastas eran jóvenes
robustas.
Con la irrupción de Korbut nace la explosión de las adolescentes bajitas y veloces que
parecen poderlo todo, una tendencia que continuaría con la rumana Nadia Comaneci en
Montreal 76. Korbut fue la primera que efectuó un salto hacia atrás en la barra de
equilibrio. Pero no imaginó que 27 años después daría otro salto hacia atrás en su vida
para revelar lo que nunca antes se había animado a contar.
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