La responsabilidad y la sanción.

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La responsabilidad y la sanción.
Si las acciones señaladas por nuestra conciencia como
buenas o malas son realizadas por nosotros con pleno
discernimiento y por ejercicio de nuestra voluntad moral, este hecho
implica nuestra responsabilidad, esto significa que debemos aceptar
las consecuencias agradables o desagradables de nuestras
acciones. Estas consecuencias pueden ser castigos o recompensas
y en su conjunto reciben el nombre de sanciones.
Se define la responsabilidad diciendo que es la condición de un ser responsable y libre,
que después de haber realizado voluntariamente una acción, cuyo valor moral conoce,
reconoce que debe responder sobre el ante la sociedad o ante su propia conciencia.
Responder sobre una acción tiene el sentido preciso de aceptar la sanción que la acción
merezca, sea un castigo si es mala o una recompensa si es buena.
Cuando un individuo responde de sus acciones ante la sociedad o ante una autoridad
cualquiera, la responsabilidad se llama civil o legal. Si sólo se responde ante la propia
conciencia, se habla de responsabilidad moral. La diferencia es perfectamente justificada,
porque puede ocurrir que mientras la sociedad nos condena, nuestra conciencia nos absuelva
y a la inversa.
Hay quienes se niegan a aceptar la existencia de la sanción moral pero es imposible
privar al individuo de la satisfacción del deber cumplido, así como también es difícil que
alguien se libre del remordimiento.
Condiciones de la responsabilidad.
Para que la responsabilidad pueda hacerse efectiva, es indispensable la existencia de
algunas condiciones:
a)
Debe existir una ley: esta ley puede ser escrita o no y debe ordenar o
prohibir, sin esto, todas las acciones podrían ser consideradas como legítimas.
b)
Debemos conocer la ley: los niños y las personas con sus facultades
mentales perturbadas son tan irresponsables como lo sería un animal cualquiera que
cometiera una acción prohibida. Se les considera incapaces de conocer la ley moral y
discernir entre el bien y el mal.
c)
Debe existir una intención de practicar el bien y el mal: este requisito
es indispensable y es el fundamento de la responsabilidad moral, cuidando, por
supuesto, de que las intenciones sean verdaderas.
d)
Debemos tener libertad moral para actuar: si no tenemos libertad para
actuar, la responsabilidad moral recae en la fuerza externa que nos obliga a actuar.
Tipos de sanciones.
Las sanciones de las acciones pueden ser muy variadas y pueden resumirse en los
siguientes grupos:
a)
Sanción interna: es la más general de todas las sanciones y no puede
faltar. Aún cuando la severidad de la conciencia puede ser muy diversa, no hay duda
de que cuando actuamos bien experimentamos satisfacción y cuando actuamos mal
nos sentimos, si no culpables, cuando menos con una molestia por los
remordimientos.
b)
Sanciones biológicas: nuestras acciones en pugna con la moral
repercuten casi siempre en nuestro organismo y nos pueden producir grandes
dolores. Las enfermedades de nuestras facultades psíquicas podrían, en algunos
casos, ser debidas a una sanción aplicada en forma inconsciente por nosotros
mismos.
c)
Sanciones sociales: son, en general, las que impone la sociedad y
puede variar entre la simpatía o antipatía de los demás, hasta los premios y castigos
de orden económico (recompensas o multas), las condecoraciones y otros honores
públicos, el encarcelamiento y hasta la muerte.
d)
Sanciones religiosas: son aquellas recompensas o castigos que de
acuerdo a las religiones se recibirán después del término de la vida natural,
dependiendo del comportamiento de cada uno. Es importante destacar que este tipo
de sanciones es negada por aquellas personas que no profesan creencias religiosas,
para las cuales las sanciones que las personas reciban, ya sea castigos o
recompensas, se limitan al período de vida natural. Las sanciones religiosas serían las
que tienen mayor alcance, puesto que actúan más allá de la vida natural de las
personas.
Conflicto entre los instintos y la conciencia
Los mandatos del deber serían relativamente fáciles de cumplir si no fuera por algunas
de nuestras tendencias o nuestros instintos. Estos hechos psíquicos y otros, de igual
naturaleza y parecida fuerza, como las pasiones y los hábitos, suelen ser verdaderos
obstáculos para el cumplimiento del deber moral.
Defectos humanos como la vanidad, la envidia o el orgullo pueden producir conflictos.
La conciencia moral indica cuál es el camino que se debe elegir y con la ayuda de la voluntad
es posible realizar el deber, no obstante, esto siempre involucra una lucha.
Cuando el individuo no escucha el llamado de su conciencia y, sabiendo que está en
contra de la ley moral, cede a sus deseos, se dice que es culpable. La culpa es, entonces, el
resultado de la violación consciente de la ley moral y tiene un especial sentido religioso. Las
morales religiosas castigan no sólo las acciones, sino también las intenciones.
Lea atentamente el texto y luego responda:
1. ¿Qué es la responsabilidad y cual es su relación con la sanción? Explique y de un ejemplo.
2. Distinga entre responsabilidad civil o legal y responsabilidad moral y de un ejemplo para cada caso.
3. Formule para cada una de las condiciones de la responsabilidad un ejemplo de acción en que no se cumpla
dicha condición.
4. Formule dos ejemplos para cada una de los tipos de sanciones distinguidas.
5. ¿Cuál es la relación entre los instintos y la conciencia? Explique y de un ejemplo.
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