Tenencia de estupefacientes. Excarcelación. Cambio de calificación

Anuncio
Tenencia de estupefacientes. Excarcelación. Cambio de calificación.
IPP 9505/I
Número de Orden:262
Libro de Interlocutorias nro. 13
Bahia Blanca, Septiembre 07
de 2.011.
AUTOS Y VISTOS:
El recurso de apelación interpuesto a fs. 1/6 de la
presente incidencia por el Señor Defensor Particular, Doctor Gustavo Avellaneda, contra
la resolución de fs. 49/55 y vta. que resolvió convertir en prisión preventiva la
detención que venía sufriendo H. A. P.,
Y CONSIDERANDO:
Luego de exponer los antecedentes de la causa, se
agravia el defensor en primer término respecto de las tareas investigativas llevadas a
cabo por personal perteneciente a la Delegación de Investigación del Tráfico de Drogas
Ilícitas, esto es: seguimientos, filmaciones, fotografías, los que al no encontrarse
autorizados por la Sra. Juez de Garantías interviniente, los considera violatorios de
garantías constitucionales.
En segundo lugar se agravia del allanamiento practicado en la
localidad de Sierra de la Ventana en fecha 27 de abril del corriente año, y que consta
agregado a fs. 34/40 y vta. de la presente incidencia, cuestionando también la validez
teniendo en cuenta el abusivo número de funcionarios intervinientes, la actuación de los
testigos (que considera extemporánea), requiriendo también su invalidez.
Postula finalmente la defensa -y en forma subsidiaria- el cambio
de calificación legal de los hechos endilgados, al esgrimir que la correcta tipificación
sería, la de tenencia simple de estupefacientes en los términos del primer párrafo del
artículo 14 de la Ley 23.737, al no haberse podido acreditar el elemento subjetivo que
requiere esa figura legal.
En principio aclaramos que el recurso resulta admisible por
estar prevista la impugnación en el art. 164 del Rito.
El primer motivo de agravio no puede prosperar, ya que las
medidas dispuestas lo fueron a partir de lo normado en los artículos 291 y 293 del C.P.P.
En efecto, tal como surge del auto agregado a fs. 10 de esta
incidencia, al haber tomado conocimiento el Funcionario de la Ayudantía Especializada,
Dr. Diego Torres, a través de la Delegación Departamental de Investigaciones del Tráfico
de Drogas Ilícitas, de que dos personas se encontrarían en la localidad de Sierra de la
Ventana, dedicándose a la "...venta de estupefacientes al menudeo...", como asimismo
que uno de los sindicados sería A. H. P. (ver fs. 1/2 vta. de las copias certificadas del
expediente principal agregadas por cuerda a la incidencia), dispuso promover la
instrucción de la Investigación Penal Preparatoria, encomendando al personal policial
referenciado las tareas de investigación y vigilancia (a distancia), así como cualquier otra
medida conducente a determinar la materialidad y los presuntos autores del ilícito en
infracción a la ley 23.737.
Lo expuesto le fue comunicado, conforme la manda del art. 291
referenciado, a la sra. Juez de Garantías en turno (ver fs.10). No se advierte en ese
accionar violación de garantía constitucional alguna, sino más bien cumplimiento de los
deberes que ese Funcionario Judicial tiene a cargo.
Es que en el sistema procesal establecido por la ley 11.922 y
sus modificatorias, la investigación penal preparatoria se encuentra inequívocamente a
cargo del Ministerio Público Fiscal (arts. 267 del C.P.P. y 17 de la ley 12.061), siendo que
para cumplimentar los fines que le encomienda el legislador provincial , reciben la
colaboración de los funcionarios policiales, quienes -éstos últimos- participan de motu
propio cuando situaciones de excepción lo ameritan y con inmediata comunicación a
autoridades Judiciales, y en otras por dirección expresa de la Agencia Fiscal (arts. 294,
296, 267 y ley 12.061 ya citados).
Ninguna autorización de la Sra. Jueza de Garantías era
necesaria para llevar adelante las tareas investigativas que se cuestionan. Distinto lo es
para
efectuar
telefónicas,
allanamientos,
detenciones,
receptaciones
anticipos
de
extraordinarios
correspondencia,
de
prueba,
intervenciones
prohibiciones
de
acercamiento (sólo por mencionar los ejemplos más comunes) pues en estos casos por
expreso mandato constitucional y/o procesal se ha entendido que las garantías
constitucionales e intereses en juego, requerían de la actuación del Organo Jurisdiccional
-imparcial- de Garantías, previa solicitud de la Agencia Fiscal.
Fuera de estos casos el Ministerio Fiscal y la Policía (u otras
Fuerzas de Seguridad actuantes o citadas al efecto) pueden llevar adelante esa actividad
investigativa per se, respetando -claro está- las garantías constitucionales de los
sindicados.
Ahora bien, el Sr. Defensor en particular ataca toda la actividad
de investigación previa al allanamiento efectuado en autos, siendo que entiende que las
actividades previas habrían requerido de la autorización y vigilancia de la Sra. Juez de
Garantías actuante. Como ya lo expresamos ese no es el diseño procesal provincial actual
y tampoco se advierte que en la investigación practicada se hubieran violado las reglas
del debido proceso.
Por el contrario el personal policial hizo saber una mera
sospecha sobre P., la Ayudantía Fiscal actuante permitió diversas tareas de inteligencia y
las maniobras de visualización -a distancia- y las filmaciones practicadas -en la vía
pública- no parecen abusivas (máxime desde el momento en que la actividad de
injerencia fue in crescendo a medida que aparecían más sospechas), sino por el contrario
tareas propias de la investigación en búsqueda de elementos para efectuar pedimentos a
la Jurisdicción, y en cumplimiento de los fines que la normativa constitucional, de fondo y
procesal ponen en cabeza de los funcionarios ya individualizados. Nada más sobre el
tema.
Igual suerte ha de correr el segundo de los agravios.
Más allá de las apreciaciones tenidas en cuenta por la Defensa,
respecto de las dudas que le presenta la diligencia cuestionada, es lo cierto que el
allanamiento efectivizado en el domicilio de calle Coronel Pringles entre las arterias
Sarmiento y Napostá de la localidad de Sierra de la Ventana se encuentra ajustado a
derecho conforme lo dispuesto en los artículos 219, 220, 223 y ccdts. del C.P.P.
Surge que el allanamiento documentado a fs. 34/40 y vta. de la
presente incidencia fue iniciado a las 14:50 hs. (horario hábil) del día 27 de abril de
2.011, dispuesto por la Sra. Juez de Garantías, Dra. Marisa Promé (fs. 79/80 del
expediente de las copias certificadas).
Que en el mismo intervinieron funcionarios pertenecientes a la
Delegación Departamental de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas: Oficial
Principal, Roberto Toarmina, Capitán Orlando Gutiérrez, los Tenientes Primeros Andrea
Ercan, Adriana Castillo, Aldo Pollio; Sub teniente Fernando Leniz, Sargento Mario
Lanfranco, Sargento Natalia Mayer, contando con la colaboración del Sub Comisario
Nicolás Juárez, Jefe de la Sub-Estación Policial de Sierra de la Ventana y personal a su
cargo y el Oficial Inspector Martín Guzmán, Jefe de la Sub-Estación de Saldungaray con
personal a su cargo. Asimismo y según surge del acta, el procedimiento se encuentra
avalado con la presencia del Sr. Secretario a cargo de la la Ayudantía Especializada
actuante, Dr. Diego Torres.
Testigos de la diligencia resultaron ser G. E. G. y G. D. S.,
quienes además declararon en sede de la Fiscalía -y específicamente sobre uno de los
puntos cuestionados por la Defensa- refiriendo ambos que sus ingresos a la finca
allanada se produjo breves instantes después de que lo hicieran los agentes que
ejecutaban la fuerza pública (fs.43/45 vta. y 46/48 y vta. de la presente incidencia.), y
ello basado en que primeramente se despeja el área para aportar seguridad a los testigos
de actuación. No encontramos entonces irregularidad alguna, sino más bien lo contrario.
De las testimoniales ut supra referenciadas, surge claramente
la actuación que les cupo a ambos testigos.
Así y en lo que interesa, G. E. G. manifestó: "... cuando fueron
en principio a la pieza de lo que sería de los chicos y luego a la pieza del muchacho,
revisaron y encontraron abajo del colchón droga y luego unos papeles. Dice que a él le
dieron las bolsitas, el teléfono del muchacho, las llaves del auto, el documento y varios
papeles, y la droga ... que luego de eso lo llevaron a la comisaría y le hicieron el reactivo
para comprobar que era droga y dio positivo ..." (fs. 43/45 vta.).
A su turno G. D. S. depone que él resultó ser un segundo
testigo, que estuvo siempre junto a P., permaneciendo en la cocina y después en el patio.
Que concluído el allanamiento es llevado a la comisaría, donde le piden que elija una
bolsita para hacer una prueba química, ve la droga y luego pesan la sustancia (fs. 46/48
y vta.).
No se advierte entonces irregularidad alguna, y el número de
funcionarios participantes (que la Defensa cree excesivo) sólo pareciera aportar "más
ojos" para la búsqueda emprendida, pero de ninguna manera aporta algún elemento que
resulte invalidante de lo actuado.
Lo
expuesto
hasta
aquí
permite
rechazar
las
nulidades
propuestas, sin perjuicio del mérito que se haga en definitiva, respecto de lo secuestrado
.
Debemos entonces por último analizar la calificación legal
otorgada al hecho enrostrado al -hasta hoy- privado de la libertad, adelantando que no
encontramos debidamente acreditado el tipo subjetivo requerido (en cuanto a los fines de
comercialización con que se habría detentado la tenencia).
Uno de los elementos valorados por la Magistrada de Grado son
las apreciaciones de los agentes prevencionales, quienes abocados a tareas investigativas
tendientes a determinar la presunta venta de estupefacientes por parte del imputado en
su domicilio sito en la calle Coronel Pringles, entre las arterias Sarmiento y Napostá de la
localidad de Sierra de la Ventana, describen en sus declaraciones (y filmaciones) los
movimientos -de ingreso y egreso de personas- que se registraban en el domicilio
pesquisado, los que se efectivizaban por muy cortos períodos de tiempo (ver
declaraciones testimoniales de F. H. L. de fs. 36/37, 38/40, 64/65, 66/67, 68/69 vta. y
de A. E. C. a fs. 52, 53/54 , 62/63 vta., 70/71 vta. y 74/75 de las copias certificadas).
Obviamente este lo consideramos un indicio equívoco; es decir
si con esos elementos conocidos (ingresos y egresos) se pretende llegar a una conclusión
desconocida (que P. vendía estupefacientes), existe allí un quiebre lógico máxime desde
que el procesado tenía -en ese específico sitio- un comercio del rubro peluquería.
Que la Magistrada de Grado (por las tareas de inteligencia que
venía efectuando el personal policial y la testimonial de C. G. de fs. 26/y vta.) expide
orden para proceder al allanamiento del domicilio de calle Coronel Pringles, entre las
arterias Sarmiento y Napostá de Sierra de la Ventana, con el fin de secuestrar sustancias
estupefacientes comprendidas en la ley 23.737, elementos de fraccionamiento, corte,
precursores, productos químicos, envoltorios, balanzas y todo elemento con vinculación
que permitan determinar el comercio, entrega, suministro o facilitación o consumo, como
agendas personales, teléfonos celulares, anotaciones, dinero, sea en poder de los
ocupantes o el habido en la vivienda o el vehículo.
Ahí se incautaron distintos elementos; entre ellos un envoltorio
amarillo conteniendo en su interior dieciseis envoltorios más pequeños de nylon color
amarillo con 41, 5 gramos de cocaína -según pesaje efectuado por el personal policial
actuante y que consta en el acta de allanamiento-, el que se encontraba en el medio de
dos colchones, un blister cortado, un celular marca Samsung modelo GT-S 5230 con su
respectivo cargador, dos cajas de papel para armar cigarrillo marca Ombú, la suma $24 y
dos pastillas de tafirol (ver fs. 34/40 vta. de la presente incidencia).
El único medio con entidad cargosa es la incautación de
cocaína, sin dejar de destacar que la cantidad que en el acta de allanamiento ascendía a
41, 5 gramos, "descendió" (desapareciendo en forma sospechosa) en forma abrupta al
efectuarse la correspondiente pericia química en Superintendencia de Policia Científica,
Delegación Bahía Blanca, en la que se describe el material recibido como: "...Un trozo de
nylon color amarillo que contiene una muestra homogénea de 16 envoltorios de peso
total con envoltorio es de 6,864 gramos. El peso libre de envoltorio es de 6,128
gramos...".
Por ende esa cantidad final tampoco es demostrativa (ni la
forma: distribuída en 16 envoltorios) de los fines de comercialización imputados, no
encontrándose acreditado el elemento subjetivo requerido por la figura que viene
aplicada, no dándose por probada la existencia de la ultraintención que, como elemento
subjetivo del tipo distinto del dolo, requiere la figura del art. 5 inc. c) de la ley 23.737. Es
que no alcanza con acreditar el tipo subjetivo de tenencia de la droga (conocimiento más
voluntad, lo que sí damos por probado) sino que ello debe tener -y así probarse- el fin
distinto y específico de la comercialización.
En ese sentido se ha dicho: "...En efecto, en la tenencia de
estupefacientes con fines de comercialización la figura básica se encuentra agravada por
el fin o propósito con el que se tiene, es decir, la intención de comerciar con ellos en
forma inmediata o remota o su probabilidad de realización. Se la ha definido como un
acto de tentativa de comercio', ya que basta con la tenencia de la sustancia acompañada
del
elemento
subjetivo
específico
del
tipo
legal
-fines
de
comercialización-,
prescindiéndose del segundo acto, el comercio. La finalidad de comercialización, como
ultraintención, así no se ha manifestado en pasos concretos de ejecución y debe
comprobarse tras una cuidadosa referencia a la forma en la que se detentó la droga, por
su cantidad, calidad y todo otro elemento indiciario de una futura actividad mercantil..."
(T.C.P.B.A., Sala II, causa 39.759, de fecha 10/8/2010).
Lo mismo puede aseverarse con respecto al hallazgo de papeles
para armar cigarrillos. Nuevamente son indicios equívocos, ya que no resultan
demostrativos de ser utilizados con fines de venta de estupefacientes, máxime que esos
papeles no son utilizados para consumir el estupefaciente secuestrado.
En refuerzo de lo anterior, cabe destacar a su vez que no fueron
hallados en el domicilio elementos tales como balanzas de precisión, material para
confeccionar envoltorios o sustancias denominadas "de estiramiento", anotaciones de
clientes y o de actos de compraventa, objetos los cuales bien podrían haber contribuído a
sostener la calificación adoptada por la Magistrada de la instancia, demostrándose así,
quizá, la intención de traficar que aquella figura exige.
A la vez, igual consideración puede hacerse en orden a la suma
de dinero hallada -$24-, la cual no sólo no se reputa como cuantiosa o abultada, sino que
tampoco contribuye al objeto de determinar si allí se vendía droga.
Tampoco agregan elementos de importancia los referidos por la
Sra. Juez A-Quo en su numeral a.2) de su resolutorio pues las declaraciones del personal
policial pueden entablar una cierta sospecha, pero que no lleva a la probabilidad positiva
requerida por el inc. 3ero. del art. 157 del Rito. Nótese inclusive que varias de las
presuntas maniobras "sospechosas" no son más que ingresos a una vivienda, que las
filmaciones nada suman a ello y que tampoco se ha requisado a alguno de los sujetos
que de allí salían para determinar si tenían estupefacientes en su poder (similares
razonamientos para los dichos de los testigos R. C. y J. G.).
Por último no podemos compartir que se extraiga indicio alguno
de lo dicho por el imputado al recibírsele declaración en los términos del art. 308 del
Rito. Y aquí no nos estamos refiriendo si la mendacidad de un sujeto pasivo de
imputación penal da lugar a extraer un indicio de cargo o si por el contrario sólo hace
caer su coartada o su defensa material. En autos no encontramos ningún elemento de lo
dicho por el justiciable que pueda ser usado en su contra como indicio y tal como lo hace
la Sra. Juez A-Quo.
Todo lo hasta aquí expuesto conlleva a la residual figura
prevista en el primer párrafo del art. 14 de la ley 23.737, no dando por tanto acreditado
el elemento subjetivo que requiere la figura del art. 5to. inciso c) de la ley 23.737 ,
siendo que se comparte lo afirmado por la doctrina cuando dice: "...Para demostrar la
existencia de ese particular animus por parte del sujeto se habrá de acudir a todo tipo
de factores que lo hagan ostensible. Así la cantidad de droga debe valorarse junto con
otras circunstancias como su grado de pureza, la peligrosidad de la sustancia en sí (no es
lo mismo 100 gramos de marihuana que 100 gramos de cocaína) y las cualidades
subjetivas del grado de dependencia y necesidad de droga que ostenta el presunto
consumidor..." (Código Penal de la Nación comentado y anotado de Andrés José DAlessio
y Mauro A. Divito, 2da. ed. Actualizada y Ampliada, Tomo III, pag. 1024, LA LEY).Que la calificación legal que se le debe atribuir al hecho aquí
investigado y por el que resulta imputado H. A. P. debe ser la de tenencia simple de
estupefacientes en los términos del art. 14 primera parte de la ley 23.737. De allí que las
mismas circunstancias antes valoradas con el fin de descartar el animus de fines para
comercio, sí resultan suficientes para afirmar la tenencia simple, desde que esta figura
residual se da cuanto no resulta de aplicación las agravadas y tampoco aparezca como
probada -en forma inequívoca- la posesión con fines de consumo personal.
Corresponde abordar ahora si pervivirá la prisión preventiva
-pese al cambio de calificación efectuado- o si por el contrario resulta viable la
excarcelación.
Así se advierte que el justiciable se encuentra comprendido en
los alcances del inciso 1ero. del art. 169 del Rito por lo que resulta procedente la
excarcelación ordinaria, bajo caución juratoria, no advirtiéndose además la existencia de
peligros procesales que obsten a la concesión, y ello según las previsiones de los arts.
171 y 148 del mismo Cuerpo Legal.
El único peligro procesal podría emerger del contenido de la
sentencia condenatoria de cinco meses de prisión dictada en el año 2001 (fs. 20 del
incidente de excarcelación extraordinaria) pero tenemos en cuenta que ella no podrá ser
revocada ni acumulada a la presente. También valoramos que el máximo de la pena en
expectativa por la figura aquí enrostrada (seis años), podría conllevar a la conclusión
(junto al antecedente ya referido) a la futura imposibilidad de imponer pena de ejecución
condicional; pero -reiteramos- como único extremo de riesgo, puede ser aventado con el
sujeto excarcelado y sometido a las siguientes obligaciones especiales: 1) Fijar un
domicilio real, del que no podrá ausentarse por más de veinticuatro (24) horas, sin
conocimiento o autorización previa del Juzgado interviniente y 2) someterse al contralor
del Patronato de Liberados local (art. 179 y 180 del C.P.P.) el que podrá derivar el
contralor en la oficina de acción social del Municipio de Tornquist.
En cuanto a la diferencia de cantidad de sustancia ya descripta
y resulta la misma significativa e inexplicable teniendo en cuenta las medidas de
seguridad (ensobrados y lacrados) que se utilizan para resguardar esos secuestros, y
pudiendo resultar de ello la comisión de un delito de acción pública, remitáse copia
certificada del acta de allanamiento obrante a fs. 81/88, de la contancia de fs. 91 y de la
pericia de fs. 127/129, ta la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio en turno.
Y ante el caso de que pudiera resultar una negligencia
administrativa involuntaria, a los fines administrativos que se estimen corresponder,
remítase copia al Ministerio de Seguridad Provincial.
Por
esos
argumentos,
SE
RESUELVE:
HACER
LUGAR
PARCIALMENTE al recurso de apelación interpuesto, modificando la calificación
legal otorgada al hecho intimado, el que será tipificado como tenencia simple de
estupefacientes (art. 14 1era. parte de la ley 23.737).
También REVOCAR la prisión preventiva dictada a fs.
49/55 y vta. de la presente incidencia y otorgar la EXCARCELACION de H. A. P.
bajo caución juratoria con las reglas ya establecidas precedentemente (art.
144, 157 inc. 4to., 169 inc. 1ero., 188, 179, 180, 181, 171 y 148 estos dos a
"contrario sensu" y 440, 447 y ccdts. del C.P.P.), la que se hará efectiva en la
instancia
de
origen
en
caso
de
no
existir
impedimentos
legales.
Por tal motivo solicítese a la Sra. Juez A-Quo que
practique
las
notificaciones
de
rigor.
Descargar