Introducción - FCEA - Facultad de Ciencias Económicas y de

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Trabajo de investigación monográfico presentado ante la Facultad de Ciencias
Económicas y de Administración
Introducción
Los fenómenos culturales, han sido estudiados desde muy diversas perspectivas. La
inexistencia de “motivaciones económicas”
en muchos de sus principales actores, las dificultades teóricas para valorar la producción
cultural, etc., llevó en el pasado a obviar el análisis desde la ciencia económica.
Adam Smith y David Ricardo, consideraban que el gasto destinado al arte pertenecía a
las actividades de esparcimiento y no contribuían a la riqueza de la nación. Alfred
Mashall sostenía en 1891 en su Principles of Economics: “Es imposible evaluar objetos
tales como los cuadros de grandes maestros o las monedas extrañas, puesto que son
únicas en su especie y no tienen ni equivalente ni competidor”.
Progresivamente y de manera aislada, fueron surgiendo desde diversas corrientes de
pensamientos aportes que delineaban posibles bases para economía de la cultura.
Los institucionalitas americanos: Boulding, Galbraith, etc., se dedicaron a definir la
importancia del arte en la vida económica.
Desde un marco más definidamente neoclásico, surgieron importantes aportes, gracias a
los trabajos de los economistas como Gary Becker, Stigler, Baumol, Bowen (estos dos
últimos profundizaron en las particularidades de la economía de los espectáculos en
vivo) . También merecen destacarse los aportes de Alan Peacock y la escuela del Public
Choice.
Max Horkheimer y Themodor Adorno, integrantes de la Escuela de Frankfurt, de raíces
marxistas, analizaron las consecuencias ideológicas y sobre la propia actividad cultural
de la creciente apreciación de empresas de producción y comercialización de bienes y
servicios culturales, guiados por un móvil maximizador de ganancias. En su análisis
introdujeron el concepto, después popularizado de “industrias culturales”.1
Al reconocimiento de la Economía de la Cultura, como ámbito especifico de la ciencia,
han contribuido tres factores: a) la propensión de las actividades culturales a generar
flujos de ingresos y empleo, b) la necesidad de evaluar las decisiones culturales, que
implican recursos económicos y c) en el plano teórico, el desarrollo de la economía
política hacia campos nuevos.2
Estas industrias junto a las “industrias del conocimiento” en general, han experimentado
un desarrollo vertiginoso, superando los índices de crecimiento del producto, y de la
población, en los países más desarrollados.3
Peter Drucker, bautizados por algunos como el “padre del managmet moderno”,
sostiene que las “industrias del ocio”, son las que más han crecido en los últimos años.
“En la actualidad la gente destina más tiempo al descanso, y todo lo que represente un
bien dirigido al ocio generalmente tiene éxito”.4
Autor: José Mourelle. Año 1997. Tutor Luis Stolovich
Trabajo de investigación monográfico presentado ante la Facultad de Ciencias
Económicas y de Administración
Para Chesnais (1996), las “industrias multimedia” son las únicas que,
contemporáneamente, ofrecen posibilidades de expansión. Las novedades introductivas
– anunciadas- por la revolución tecnológica “multimedia” son la “nueva frontera” para
la inversión extranjera directa en los servicios.
En Estados Unidos el peso del sector cultural (con ingresos directos e indirectos por
U$S 130.000 millones) representa el 2,5% del PBI y un porcentaje equivalente del
empleo civil.5 En Francia el complejo cultural alcanzaba en 1992 el 3,7% del PBI.6 En
Argentina, el complejo editorial, sonoro, audiovisual, y las inversiones institucionales
realizadas en la cultura, representan entre el 4-5% del PBI, según datos de 1992,
duplicando el nivel de minas y canteras, e igualando el nivel de la construcción y del
sector transporte y comunicaciones.7
El funcionamiento de estas actividades desempeña un rol vital, dentro de las relaciones
de poder al interior de la sociedad, y también en las relaciones entre los diferentes
estados. Prueba de esto, son las dificultades para lograr acuerdos en el tema de los
“derechos intelectuales” en la Ronda Uruguay del GATT (hoy OMC – Organización
Mundial de Comercio) .
La Economía de la Cultura integra en gran manera la “economía de los servicios”. Los
servicios han tenido una extraordinaria exposición en el mundo contemporáneo, pero la
reflexión teórica no ha acompañado ese desarrollo. En este sentido los aportes de la
“economía de la cultura” podrían contribuir a una mejor comprensión de la “economía
de los servicios”.
En nuestro país, se vive un momento de marcada incertidumbre, acerca de la
especialización productiva futura de nuestra economía. Desde diferentes ámbitos, se ha
insistido acerca de la conveniencia de especializarnos en el área de servicios. Esta
situación hace imprescindible el análisis de un sector de servicios, sumamente dinámico
a nivel internacional, como el que estamos considerando, y en el cual, nuestro país
tendría múltiples ventajas comparativas.
Nuestro estudio busca aportar a la comprensión del funcionamiento de la música (una
de las áreas claves del complejo cultural) como sector económico en nuestro país.
Intentaremos visualizar las características de la demanda, los agentes intervinientes y su
estructura empresarial, las características del empleo, las dimensiones y características
centrales del mercado, los mecanismos de financiación de la producción, las reglas de
distribución, los factores de dinamismo, las políticas desarrolladas, las propuestas
alternativas, etc.
El autor de esta monografía integró, durante 1996, junto a Luis Stolovich y Graciela
Lescano, un equipo de investigadores de CIDUR, que trabajó en el proyecto
denominado: “Impactos económicos y ocupacionales de las actividades culturales”, en
convenio del con el Departamento de Cultura de la IMM. El objetivo del trabajo era
cuantificar económica y ocupacionalmente a las industrias culturales en nuestro país. El
Autor: José Mourelle. Año 1997. Tutor Luis Stolovich
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estudio incluyó la realización de encuestas, relavamiento de documentos y estadísticas
secundarias y entrevistas a informantes calificados, etc.
Los resultados de esa investigación, así como el material recopilado constituyen el
insumo fundamental de nuestro estudio. A esto se le sumó nuevas recopilaciones de
información y entrevistas a informantes calificados, procesamiento de información y
entrevistas a informantes calificados, procesamiento de información, etc., de forma de
dimensionar más precisamente desde el punto de vista económico al sector música,
captando las características centrales de su funcionamiento.
El informe comienza con un análisis del funcionamiento del complejo cultural desde
una perspectiva teórica, enfatizando en los aspectos más relevantes para el caso de la
música. Luego analizamos las dificultades para la descripción económicas de las
actividades culturales en el marco central del sistema de Cuentas Nacionales, y la
alternativa de las cuentas satélites. Más adelante realizamos algunas aproximaciones al
complejo central uruguayo, basándonos fundamentalmente en los resultados del estudio
de CIEDUR. Después nos adentramos al núcleo central de nuestro estudio, el caso
uruguayo de la música. Finalmente incluiremos un capítulo dedicado a las principales
conclusiones de nuestra investigación.
1 Adorno,
T. y Horkheimer, M. La producción industrial de bienes culturales. París, Gallimard, 1974.
Françoise, L’economie de la culture. París, Édition La Cécouverte, 1996.
3 Getino, Octavio. Las industrias culturales en la Argentina. Dimensión economicas y políticas públicas.
Buenos Aires, Colihue, 1995.
4 Drucker, Peter. Cómo responder a las transformaciones del mercado, en Revista Gestión, Nº 1,
enerofebrero
de 1996.
5 Estos datos corresponden a 1990, según estimaciones de David Throsby, incluido en Benhamou,
Françoise, (1996). Ob. cit. Según estimaciones para 1994 del National Assembly of Local Arts Agencies
en Estados Unidos las industrias culturales podrían llegar representar un 6% del PBI de ese país.
6 Estimaciones de Cardona para 1993, citado por Benhamou, Françoise (1996). Ob. cit.
7 Gettino, Octavio (1995). Ob. cit.
2 Benhamou,
Autor: José Mourelle. Año 1997. Tutor Luis Stolovich
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