Declaración de Conflicto de Intereses de la Sociedad Española de

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ARTÍCULO ESPECIAL
Declaración de Conflicto de Intereses de la Sociedad
Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica
del Dolor
Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación
NOTA PREVIA DEL DIRECTOR DE LA REdAR
El documento que sigue fue aprobado en Junta Directiva y Asamblea Ordinaria de la Sociedad Española de
Anestesiología y Reanimación (SEDAR). Este documento
fue insertado en la página web de la SEDAR hace algunos meses y ahora es publicado en la Revista Española
de Anestesiología y Reanimación (REdAR). La Declaración no hace sino recoger la tendencia mundial a que,
ante cualquier actividad científica, se estipule por parte de
los autores cualquier posible influencia -real o remota- de
diversos tipos de intereses sobre sus actividades, cuando
éstas tienen repercusión sobre terceros, bien los pacientes (de manera fundamental), bien otros médicos debido
a la influencia en decisiones posteriores de los mismos; lo
cual se da la mayor parte de las veces.
En lo que atañe a la REdAR, en la actual versión de
las Instrucciones para los Autores (www.sedar.es, icono
Revista, icono Autores) viene recogida desde hace unos
años la obligación de realizar tal declaración de “conflicto de intereses” al remitir un manuscrito, concretamente
en el punto 5 del apartado 1 y en el punto 5 del apartado 3. Sin embargo, la información en dichas Instrucciones es escasa dadas las características de la misma.
Otras publicaciones internacionales disponen de formularios específicos (similares a la actual Declaración aquí
publicada) para ser firmados por los autores. El Comité
de Redacción de la REDAR hace suyo el presente documento, y, hasta la promulgación de una nueva versión de
las Instrucciones para los autores, se recomienda a los
futuros autores de trabajos científicos que, si es posible,
envíen una copia firmada de esta Declaración junto con
sus trabajos. En el punto 5 del apartado 3 se dice específicamente que debe figurar en la “Página frontal” la
descripción del tipo concreto de interés declarado, por
supuesto de manera abreviada. Como se recoge en el
documento que sigue a estas líneas, ante la duda de si
incluir o no un posible conflicto de intereses, el autor o
autores deben incluirlo. Como también se indica claramente, un interés secundario de uno o varios autores no
invalida de ninguna manera el contenido científico de un
artículo del tipo que sea. Simplemente señala un interés
o relación concretos. Los lectores deben considerar así
la declaración y no de otra manera, ya que la revisión de
un artículo por pares (proceso de “peer review”) seguirá
siendo garante de la calidad e imparcialidad de un artículo científico.
DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES
DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ANESTESIOLOGÍA,
REANIMACIÓN Y TERAPÉUTICA DEL DOLOR
I.- La SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ANESTESIOLOGÍA,
REANIMACIÓN Y TERAPÉUTICA DEL DOLOR recomienda a sus socios la declaración de posibles conflictos
de intereses en todas sus actividades científicas, en defensa del derecho que asiste tanto a médicos como a pacientes y usuarios, a recibir la información científica con la
máxima transparencia posible.
Se considera que existe un conflicto de intereses cuando las decisiones de un profesional respecto a un foco primario de interés (el bienestar y la seguridad de los pacientes o la validez y transmisión de información científica de
forma objetiva) pueden verse influenciadas por otro interés
secundario (no sólo un posible beneficio económico, sino
también un posicionamiento ideológico u otros intereses de
promoción y prestigio personal o profesional).
II.- El ámbito sanitario proporciona un marco en el que esta
situación se produce de forma extremadamente compleja, ya
que interactúan cuatro focos principales de interés:
– El proveedor (público o privado) de la atención sanitaria, cuyo principal interés debe ser proporcionar una asistencia sanitaria equitativa y de calidad al conjunto de sus
pacientes.
– El paciente (individual o a través de sus asociaciones),
cuyo principal interés es su propio beneficio.
– Las empresas proveedoras de material sanitario (terapéutico, diagnóstico, etc.), cuyo principal interés es incrementar su cuota de mercado con productos de la mejor
calidad.
– El médico, como administrador de atención sanitaria
del sistema que, además de su interés primordial, proporcionar la mejor atención a sus pacientes, puede tener otros
intereses muy variados (de prestigio profesional, científicos,
económicos, políticos, etc).
III.- En este contexto, una de las principales fuentes de
conflictos de intereses, que no tienen por qué ser ilícitos,
es la necesaria cooperación entre la investigación científica
y el sector productivo, una relación cuyo fomento constituAceptado para su publicación en enero de 2011.
Rev Esp Anestesiol Reanim. 2011;58:119-120
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Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación
ye uno de los ejes básicos de la política científica contemporánea. Tanto es así, que algunas áreas de progreso en
medicina no existirían, ni seguirían desarrollándose, si no
fuera por la financiación directa del sector industrial. En
esta situación, asumida por médicos y administraciones
sanitarias, no debemos ignorar que junto a sus beneficios
indiscutibles deben afrontarse riesgos simultáneos.
Las sociedades científicas como la SEDAR, a través de
sus órganos de gobierno, sus comités de expertos y sus
propios socios, en el desarrollo de sus publicaciones y actividades científicas, tienen una poderosa influencia en el
proceso de toma de decisiones médicas. A su vez, las
sociedades científicas, como organizaciones, y sus miembros, como individuos, están expuestos a influencias y condicionamientos procedentes del sistema sanitario, de los
proveedores y, en menor medida, de los pacientes.
IV.- La Asamblea General de la Asociación Médica Mundial (AMM), celebrada en Nueva Delhi en octubre de 2009
ha aprobado un importante documento de recomendaciones dirigido a identificar aquellos sectores en que pudiera
aparecer algún conflicto de intereses durante la práctica
cotidiana de la medicina y a ayudar los médicos a resolver
dichos conflictos a favor de los intereses de los pacientes.
En dicho documento se reconoce que tradicionalmente,
además de la práctica clínica de la medicina y el cuidado
directo de los pacientes, los médicos han asumido otras
diversas funciones y servido a otros intereses. Dichos intereses, la mayoría de los cuales son respetables y redundan
en bien de la sociedad, incluyen la investigación, la formación de futuros médicos y especialistas, así como actividades y cargos de gestión y administración. A medida que los
intereses privados han ido aumentando en la medicina, en
muchos lugares los médicos también han contribuido a su
expansión con su experiencia, en calidad de consultores
para empresas privadas (y a veces como empleados).
Aún cuando no hay duda que la participación de los
médicos en muchas de estas actividades es definitivamente provechosa para el bien común, el deber fundamental de
cada médico sigue siendo la salud y el bienestar de sus
pacientes. No hay que permitir que intereses ajenos puedan influenciar las decisiones de carácter clínico (ni siquiera tener la menor posibilidad de hacerlo).
En algunos casos, tal vez baste con reconocer la existencia de un conflicto posible o real. En otros, será quizás
necesario tomar medidas para resolver el conflicto. Algunos
conflictos de intereses son inevitables y no hay nada inherentemente antiético a los conflictos de intereses en medicina, pero resulta primordial la forma de abordarlos. Y
especialmente, la transparencia resulta determinante para
la calificación deontológica de tales conflictos, pues una
abierta declaración de la existencia de los mismos permite
al usuario de la sanidad valorar el alcance de las decisiones
clínicas que le afectan directamente.
En el ámbito de la investigación, los intereses del médico y los del organismo o empresa investigadora pueden ser
contradictorios. Cuando una misma persona asume ambas
funciones, como es frecuente que ocurra, deben adoptar-
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se todas las medidas necesarias para proteger al paciente,
incluso revelándole la posibilidad de una posible situación
conflictiva. La Declaración de Helsinki establece que en
“investigación médica en seres humanos, el bienestar de la
persona que participa en la investigación debe tener siempre primacía sobre todos los otros intereses”.
V.- Por todo ello, la SEDAR, en defensa de la ética profesional y de la transparencia que debe presidir todas las
actividades y el funcionamiento de una sociedad científica,
ha elaborado una lista de situaciones en las que se considera que pudiera existir un conflicto de intereses.
VI.- La SEDAR recomienda a todos aquellos médicos
responsables de la difusión de información científica
(ponentes en congresos o reuniones científicas, miembros
de juntas de sociedades científicas, miembros de comités o
grupos de consenso, autores de guías clínicas y publicaciones, y otras actividades análogas), que, con independencia
de que el profesional considere que tales situaciones tengan o no influencia sobre su criterio científico, realicen una
declaración de conflicto de intereses si en los tres últimos
años se han encontrado en alguna de las situaciones
siguientes:
1º) Mantener o haber mantenido relación laboral por
cuenta ajena con una o varias empresas que puedan verse
beneficiadas o perjudicadas por la información proporcionada.
2º) Poseer acciones, participaciones sociales o cualquier
otro activo financiero, de empresas que puedan beneficiarse o verse perjudicadas por la información que aporta.
3º) Poseer patentes relacionadas con el contenido de su
contribución científica.
4º) Pertenecer al comité de asesoramiento o actuar
como consultor remunerado:
a) De empresas que puedan verse beneficiadas por los
datos que aporta.
b) De asociaciones de pacientes.
c) De organismos oficiales.
5º) Percibir honorarios como ponente en conferencias
patrocinadas u organizadas por empresas que puedan verse beneficiadas o perjudicadas por la información que pueda proporcionar.
6º) Recibir financiación de programas educativos o actividades de formación, incluida la financiación indirecta
mediante contratación de personal, alquiler de instalaciones
o cualquier otra.
7º) Recibir apoyo o financiación de fuentes públicas o
privadas, para la realización de la investigación de la que se
deriva la información aportada.
8º) Percibir de las empresas susceptibles de beneficiarse de la investigación cualquier forma de financiación o
apoyo (ayuda económica, dotación de material, contratación de personal, etc.), para el departamento, unidad o servicio que se encuentre bajo responsabilidad directa de alguno de los miembros del grupo.
9º) Tener algún otro posible conflicto de intereses no
económicos que pueda influir en la información proporcionada.
Rev Esp Anestesiol Reanim. 2011;58:119-120
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