Película reaviva el debate sobre Céline, el controvertido escritor

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LATERCERA Sábado 23 de abril de 2016
Sociedad
Cultura
Película reaviva el debate
sobre Céline, el controvertido
escritor francés antisemita
R La cinta Céline se acaba de
estrenar en Francia y es la historia
de un judío que quiso defenderlo.
R El filme indaga en la figura del
admirado y condenado autor de
Viaje al fin de la noche.
RRDenis Lavant como el controvertido escritor en la cinta Céline, dos payasos para una catástrofe. FOTO: ARCHIVO
Evelyn Erlij (París)
En diciembre de 1945, LouisFerdinand Céline no sólo era
uno de los escritores más
grandes de Europa, también
era uno de los enemigos más
famosos de la Francia de
posguerra. Después de haber
escrito Viaje al fin de la noche (1932), una de las novelas capitales de la literatura
francesa, el autor no encontró mejor idea que desatar su
antisemitismo arrebatado
en tres panfletos infames:
Mea culpa (1936), Bagatelas
para una masacre (1937) y
La escuela de los cadáveres
(1938), en los que, lejos de
todo afán poético, escribió
frases como ésta: “Los judíos, racialmente, son
monstruos, son híbridos, lobos cazadores que deben desaparecer”. Tras la caída del
régimen de Vichy y la inminente derrota de Alemania,
Céline huele el peligro de
sus textos y en junio de 1944
abandona París para refugiarse en Dinamarca, donde
pasará 18 meses en la cárcel
tras ser acusado de traición
por la justicia francesa.
Boicoteado por el mundo
literario y perseguido en sus
tierras, el escritor se refugia
junto a Lucette, su mujer,
en una casa de campo en las
afueras de Copenhague, lugar al que, cuatro años más
tarde, arribará una visita
insólita: Milton Hindus, un
joven profesor judío estadounidense, llega con la idea
de pasar dos meses con el
genio literario, al que ha defendido a golpes y por quien
escribió una petición de
apoyo firmada incluso por
Henry Miller. Así comienza
Céline, dos payasos para
una catástrofe, la película
del director Emmanuel
Bourdieu.
“El interés de esta historia
es que se desarrolla en un
período reducido de tiempo
y muy crítico en la vida de
Céline: los tribunales franceses lo persiguen por haber
colaborado con el enemigo,
la resistencia comunista danesa lo amenaza, está solo,
lejos de su hogar y en medio
de una naturaleza que detesta. Es en estas situaciones
críticas que nuestra verdad
más profunda emerge. De
ahí que el exilio danés sea la
ocasión ideal para capturar
su esencia”, explica Bourdieu a La Tercera, quien escribió el guión a partir del libro Céline tal como lo vi,
del propio Milton Hindus.
La película, construida alrededor de tres personajes —
el profesor, el escritor y su
mujer— muestra a un Céline
explosivo y abominable, incapaz de controlar sus arrebatos antisemitas frente al
único hombre que quiere y
puede ayudarlo a volver a
Francia. “¡Un judío que defiende a Céline es una ben-
dición inesperada!”, dice
Lucette sobre Hindus, quien
llega a Dinamarca con la
convicción de que el genio
literario y el racismo de Céline son facetas disociables.
“Hindus apela a una concepción ‘internalista’ de la
crítica literaria, según la que
uno puede y debe separar la
obra de las características
contingentes de su autor.
Esta idea funciona mientras
permanece en el ámbito
teórico, pero vuela en pedazos cuando se confronta con
la personalidad del autor.
Es lo que descubre cuando
visita a Céline”, explica
Bourdieu.
Aunque no es primera vez
que el cineasta aborda el
tema del antijudaísmo en las
letras francesas, el caso de
Céline es particularmente
polémico: considerado uno
de los autores más trascendentes de la literatura del
último siglo, su figura sigue
dividiendo a Francia. En
2011, el ministro de Cultura
de ese país anuló una ceremonia por los 50 años de su
muerte debido a sus “inmundos escritos antisemitas”, mientras que el expresidente Nicolas Sarkozy desató un escándalo tras decir
que es su escritor preferido.
“¡Se puede amar a Céline sin
ser antisemita de la misma
forma en que se puede amar
a Proust sin ser homosexual!”, dijo en su defensa.
De ahí que la cinta haya reavivado los debates en torno
al autor, una de las caras
más visibles del gran tabú
que existe en Francia hasta
hoy: el colaboracionismo
con los nazis.
Pero esa no era la única
arista que a Bourdieu le interesaba. “Se subestima mucho la violencia extrema del
mundo intelectual. Esta violencia oculta, negada, me
interesa, tanto a través de
las figuras tiránicas de los
grandes ‘maestros’ maléficos, como a través de los discípulos atormentados que
corren detrás de ellos. La
cuestión central aquí es
cómo Hindus puede negarse a sí mismo y traicionar
sus valores por amor a su
‘maestro’”, detalla.
Pero Hindus no es el único.
“Céline es mi Proust, incluso si su antisemitismo lo
convierte en una persona
abyecta e intolerable. Para
leerlo, tengo que suspender
mi consciencia judía”, afirmó alguna vez Philip Roth.
El peso aplastante de su talento, según Bourdieu, es lo
que más desconcierta: “A
Céline se le debe una revolución en la novela: la invención de lo que algunos
llaman ‘la novela hablada’.
De ahí que su antisemitismo
sea mucho más difícil de
comprender y mucho más
inquietante cuando se es
amante de la literatura”.b
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