¿Corren peligro los bancos?

Anuncio
¿Corren peligro los bancos?
29.06.2016
“I keep nothing but hundred dollar bills in the bank roll, I got the kind of money that the bank can't hold” 50 cent
Siempre que los economistas de consenso defienden la represión financiera olvidan que con ella destruyen y
ponen en peligro el sistema financiero. Tras añadir más de 58 billones de dólares de deuda en los últimos
ocho años, y bajar los tipos hasta niveles completamente desligados de la realidad, el sistema es cada día
más frágil. Y un evento como el Brexit se convierte en un tsunami. En dos días se han evaporado $2,5
billones de capitalización bursátil, según Bloomberg, y la cantidad de bonos que ofrecen rentabilidad negativa
se ha disparado en 380.000 millones, hasta 8,7 billones de dólares.
Si alguno piensa que la solución para mitigar el riesgo es bajar aún más los tipos o aumentar la liquidez, está
loco. Pero me encuentro, a veces con sorpresa, que algunos analistas están comparando caídas en bolsas
con riesgo de solvencia de los bancos. El desplome de la banca europea no es una novedad y me aterra que
en televisión me digan que capital –solvencia- es lo mismo que capitalización –valor bursátil-.
Que un banco caiga en bolsa no significa que pierda solvencia. El sector bancario europeo ha caído un
18% desde el 23 de julio y un 32% desde principio de año a cierre de este artículo. Sin embargo, según datos
del BCE, su ratio de capital de máxima calidad se ha mantenido, de hecho ha aumentado ligeramente.
Desde 2011 la banca europea, según Bloomberg, ha caído un 4% en bolsa y sin embargo sus ratios de capital
han mejorado de 9,7% a 12,6%. De hecho, parte de su debilidad bursátil es la prioridad por fortalecer su
balance. Ampliaciones de capital, emisiones de cocos (bonos con parte de consideración de capital), hibridos,
desinversiones etc. Las provisiones realizadas por pérdidas y el control de los préstamos de baja calidad
también ha sido muy importante.
La banca, como no puede ser menos, sufre en un entorno muy frágil. Los tipos de interés muy bajos hacen
que la rentabilidad del negocio sea pobre y el riesgo muy parecido. La demanda de crédito solvente no crece
de la misma manera que los bancos centrales desearían y la enorme liquidez no se convierte en más crédito.
Pero repito, es un error de libro equiparar comportamiento bursátil con fortaleza de balance. La volatilidad no
aplica a todos los componentes de sus activos y hay que valorar la concentración y riesgo subyacente de
todos los elementos que conforman eso que se llama “capital de máxima calidad” (CET1). Por ejemplo, los
bancos europeos han sufrido la crisis brasileña, mucho más grave que la del Brexit, o la de otros
petroestados, pero han mantenido la senda de refuerzo de su balance.
Los bancos deben evitar convertirse en las nuevas discográficas. Agarrarse a un modelo obsoleto y de
bajo margen no va a funcionar.
A la banca se le está exigiendo soplar y sorber a la vez. Pero el problema es otro. El mecanismo de
transmisión de la política monetaria ultra expansiva no funciona… Porque el problema de Europa no es de
falta de crédito o de liquidez, sino de sobrecapacidad y exceso de endeudamiento previo. Porque la política
monetaria se ha diseñado esperando que se recupera un nivel de crédito y de endeudamiento que era una
locura y una absoluta burbuja. Porque el banco central piensa que hay un problema de exceso de ahorro con
respecto a la inversión utilizando como “normal” la década de mayor exceso de nuestra historia.
Y por ello baja tipos de interés pensando que se debe “recobrar” ese nivel. Y no ocurre. Ni ocurrirá. Porque
niega la sobrecapacidad y el impacto de fuerzas mucho más relevantes, la demografía en el envejecimiento
de la población, la baja competitividad y la fiscalidad que ataca el consumo y la inversión.
No se puede esperar que la banca refuerce su balance, y lleva haciéndolo a ritmo de casi un 1% anual y a la
vez que “fluya el crédito” y, por supuesto, se reduzca el riesgo al mínimo. Los reguladores simplemente
deliran esperando un enorme flujo de crédito sin riesgo y que se endeude todo el mundo en una Europa de
débil crecimiento y sobrecapacidad industrial superior al 20%.
Los políticos y reguladores están haciendo todo lo posible por evitar que se repita la anterior crisis. Y ese no
es el problema. La próxima crisis se va a generar, como todas, desde aquellos activos que se consideran con
menor riesgo.
Los bancos deben evitar convertirse en las nuevas discográficas. Agarrarse a un modelo obsoleto y de
bajo margen no va a funcionar. Se enfrentan a cuatro grandes problemas:
1-Digitalización y oferta diversificada. Los productos bancarios ya no van a ser un monopolio y los servicios
no pueden seguir anquilosados en “tiene usted que ir a la sucursal” o basados en comisiones que solo
debilitan, porque aparecen los transferwise, los bitgolds, de monopolizar y limitar los fondos en los que
quieren invertir sus clientes. Todas esas prácticas de defender un modelo anticuado solo debilitan, y si no se
lanzan al futuro les pasará exactamente lo mismo que a las discográficas y a los dinosaurios de las
telecomunicaciones.
2-Vivir en un entorno de tipos bajos a casi perpetuidad. Recuerden que hay alguno en MIT que le sugiere
a los bancos centrales que la política expansiva no funciona porque los tipos son demasiado altos y se espera
que la política se normalice, haciendo que el dinero se vaya a activos líquidos. Recuerden que esos mismos
dicen que hay que implementar tipos de -3% -por ejemplo- y a perpetuidad para “obligar” a tomar riesgo
(“reprimir hasta que los inversores claudiquen” decía Krugman). Y recuerden que esos economistas están
muy cerca de unos estados que escuchan estas locuras con ojos como platos pensando “más déficit y más
deuda para mí”.
3-La desbancarización de la economía real es inevitable. Los activos totales de la banca no van a seguir
superando al PIB de Europa en tres veces. Así, la banca necesita asumir que el mundo que ha facilitado su
expansión ha desaparecido, y orientarse a valor añadido, menor tamaño, más flexibilidad y mucha mayor
innovación.
4-No, los bancos no corren peligro porque “bajen en bolsa”. Han estado durante años mejorando su
capital. Que a ustedes no les amarguen con errores de primero de carrera. Pero esa caída, que es ya
plurianual muestra muchas cosas. Bajan en bolsa ante riesgos que demuestran que su estructura actual es
ineficiente, obsoleta y demasiado frágil. Italia, tras años de ayudas y políticas expansivas, tiene una
morosidad del 10% del total comparado con el 5% de la media europea. Los tiempos de exceso de liquidez
hay que aprovecharlos para adelgazar, no para engordar. La época en que una entidad se endeudaba 20-25
veces sus activos hace tiempo que se acabó. No entender que 10-12 veces es también insostenible puede
ser un error.
Descargar