manual de criminologia - Escuela Superior de Policia

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MANUAL DE
CRIMINOLOGIA
TEORIA DEL DELITO, DEL
DELINCUENTE Y LA VICTIMA
Licda. Cicely Sanchez
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LA CRIMINOLOGIA
Relacionada con otras ciencias, la Criminología junto a la Criminalística es una de las
Ciencias más jóvenes, que día a día vienen evolucionando junto a la dinámica del estudio
del delito, del delincuente y de la conducta humana disvaliosa.
Muchos son los precursores tanto Europeos como Americanos quienes dieron origen a la
concreción de esta disciplina, entre los que se pueden señalar a Lombroso, Garofalo,
Nicéforo, Ferri, Benigno Di Tullio, Fratelli-boca, Etiemme De Greeff, Hesnard, Stephan
Huwitz, Seelig, Jean Pinatel, José Ingenieros, etc., quienes supieron con mucho esfuerzo
brindar el científico estudio del delincuente y el delito, desarrollando así los primeros
tratados, hipótesis y la edición de sus trabajos, a través de diversos textos en donde
explicaban los resultados hallados para el tratamiento de la problemática delito delincuente.
La palabra Criminología deriva del latín criminis y del griego logos, significando el tratado o
estudio del crimen y del delito-delincuente.
Las definiciones, incumbencias, divisiones y alcances de esta Ciencia, fueron variando de
acuerdo a los distintos autores, Criminólogos y lugar geográfico de nuestra tierra, según
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los diversos enfoques y encuadres teóricos, como asimismo de acuerdo a la época en las
que fueron expresadas.
Mencionado termino “Criminología” fue expresada por primera vez por el antropólogo
Francés Pablo Topinnard a fines del año 1.883.
Según Rafael Garófalo a fines de 1.885 menciona que la Criminología es la ciencia del
delito. En cual a su vez edita un primer libro llamado precisamente Criminología.
Garófalo la definió como la ciencia general de la criminalidad y de las penas.
Vont Lizt como Mezger la definen como la ciencia que tiene por objeto de indagación la
etiología criminal.
Quintanilla Saldaña en el año 1.929 la define como la ciencia del crimen o estudio
científico de la criminalidad, sus causas y medios para combatirla.
En 1.940 Abrahansen expresa que la Criminología permite la investigación a través de la
etiología del delito, buscando tratar de curar al delincuente y previniendo la conducta
criminal.
Según Hurwitz en 1.945 señala que la Criminología estudia los factores individuales y
sociales que fundamenta la conducta delictual.
Rene Resten refiere que la Criminología es la aplicación de la Antropología diferencial al
delito de los factores criminógenos de origen biológico, fisiológico, psicológico y
sociológico.
Para Gunther Kaiser la Criminología es la ciencia que estudia al delito.
Hans Goppinger refiere que la Criminología es la ciencia empírica e interdisciplinaria,
relacionada con el surgimiento, la comisión y la evitación del crimen.
Garcia Pablos de Molina, la define como la ciencia empírica e interdisciplinaria que se
ocupa del crimen, del delincuente, la víctima y del control social del comportamiento
desviado.
Alfonso Quiroz Cuarón considera a la Criminología como la ciencia sintética, causal
explicativa, natural y cultural de las conductas antisociales.
Luis Marcos del Pont, señala que la Criminología es un poderoso instrumento para la
prevención de los delitos y de las conductas desviadas dentro de un adecuado marco
político criminal.
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Según José Ingenieros la Criminología es la ciencia multidisciplinaria que estudia la
conducta humana peligrosa, constituya delito o no, tanto de los casos en forma individual
como de los fenómenos de masa.
En la Argentina, los primeros estudios y trabajos en cuanto a la aplicación de la
Criminología Clínica fueron desarrollados por José Ingenieros, quien a su vez crea y fue el
primer Director del Instituto de Criminología en el año 1.907.
Mencionado Instituto funciona hasta la actualidad en la ciudad de Buenos Aires, en donde
se desempeñan profesionales con estudios en sociología, psicología, psiquiatría, médicos,
criminólogos, abogados, etc. con estudios versados en Criminología, quienes actúan como
respaldo y consultoría técnica para el tratamiento de internos alojados en el Servicio
Penitenciario Federal Argentino.
Se dice interdisciplinaria, debido a que para el desarrollo de su estudio científico, recurre
al conocimiento de otras disciplinas y/o ciencias tales como la medicina, psiquiatría,
psicología, antropología, sociología, etc, a fin de conocer del caso desde distintas ópticas,
llegar a la formulación de sus hipótesis como génesis de la conducta desviada y aplicar los
remedios o tratamientos necesarios al caso. De tal manera, la Criminología se encuentra
en un estadio superior y abarcativo, en donde mencionadas ciencias dependen de este, en
el estudio del delito y del delincuente.
Esta Ciencia nace con la necesidad de estudiar, determinar y explicar el fenómeno y
estrecha relación existente entre el delito y el delincuente, cuáles son las causas que
llevaron al sujeto para caer en la comisión del hecho y aplicarle remedios o tratamientos
personalizados en busca de su posible reinserción en la sociedad.
Tal vez el error en que cayeron los primeros Criminólogos, fue en centralizar la causa del
delito en un elemento a la vez.
Dichos estudios dieron origen así a las diversas teorías e hipótesis de trabajo como
conclusiones, tales como las teorías biológicas, antropológicas, sociales, psiquiátricas,
psicológicas, jurídico legal, etc en forma individual y separadas unas de otras.
En la actualidad, se afirma que el delito y el delincuente, no es producto de una causa o
elemento en forma independiente, sino que se crea como producto de la sumatoria de
diversos factores que inciden y desarrollan a una personalidad potencialmente proclive a
las conductas desviadas y/o a la comisión de aquellas conductas calificadas como delito.
Tales se tratan de las teorías bio-psico-sociales
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CIENCIAS QUE SE RELACIONAN CON LA CRIMINOLOGIA
Las ciencias criminologicas, por lo general son en su origen ramas, divisiones o
aplicaciones de otras ciencias, sus areas estan claramente determinadas y su metodologia
tiene una gran pureza, asi la Psicologia Criminal sería una rama de la Psicologia General, y
la Sociologia Criminal lo sería de la Sociologia General.
En el momento en que estas ramas buscan integrarse a un todo, que es la Criminología, se
convierten en "criminológicas" y pasan a ser parte integrante de la Criminología General o
Sintética.
El camino de integracion de la Criminología General o Sintética es claro: nace primero el
interes de ciertas ciencias (Biologia, Psicologia, Sociología, Antropología) por el fenomeno
criminal, y crean ramas buscan ampliar sus conocimientos y sin perder su orientacion, se
auxilian de otras ciencias para completar sus explicaciones, dando nacimiento a las
criminologías analitícas o expecializadas.
Otros componentes de la Criminología siguen un camino distinto, pues nacen con gran
independencia, tales son la Penologia y la Victimologia.
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Componentes minimos de la Criminologia son los siguienes:
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


Psicolgia Criminal
Psiquitatria Criminal
Sociología Crininal
Politica Criminal
Victimología
Penología
Fenomenologia
La lista no es limitativa, en un momento dado podemos auxiliarnos de otras cincias o
disciplinas.
La Criminologia es una ciencia abierta a toda nueva conquista del saber, por esto es una
ciencia joven que no puede envejecer ya que se ve continuamente renovada por los
descubrimientos cientificos.
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PSICOLOGIA CRIMINAL
Desde el punto de vista psicológico un criminal es una persona con algún tipo de trastorno
mental. En la gran mayoría de los casos se trata de personas que han sufrido experiencias
traumáticas de abandono o abuso en la niñez que han alterado su proceso de
pensamiento y su conducta o criados en un ambiente con valores opuestos a las normas
que rigen en la sociedad en que viven.
Las lesiones cerebrales son comunes en las personas que tienen problemas de adaptación,
aunque muchas veces no se lleguen a registrar. El cerebro es un órgano que aún no se
conoce completamente.
Una mente criminal puede razonar coherentemente, como por ejemplo los psicópatas,
pero con un razonamiento que parte de premisas falsas. Su modo de ver el mundo difiere
del de la mayoría y no puede aceptar las reglas de convivencia, prefiriendo respetar sólo
sus propios códigos.
No tienen sentimientos de culpa ni remordimientos y pueden pasar desapercibidos,
comportándose relativamente en forma normal hasta que delinquen.
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El diagnóstico de un psicópata es difícil, porque suelen ser muy inteligentes con una
capacidad de razonamiento complejo pero se ponen de manifiesto cuando se descubre su
idea delirante.
Las investigaciones realizadas con personas con reacciones antisociales revelan distintas
formas de comportamiento según los trastornos de la personalidad.
Los que atentan contra la moral manifiestan anomalías del comportamiento sexual, como
el incesto, la pedofilia, la gerontofilia, la bestialidad, el fetichismo, etc.; y también
deformaciones del acto sexual como el sadismo, el exhibicionismo, etc.
Estas conductas anormales se presentan ya sea como impulsiones automáticas
inconscientes, como excesos, o como obsesiones.
Las tendencias incendiarias o piromanías se manifiestan con bastante frecuencia en el
comportamiento de los enfermos mentales, manifestación antisocial que tiene lugar casi
exclusivamente en los medios rurales. Los epilépticos, los débiles mentales agresivos, los
delirantes por actos de venganza, los desequilibrados psicópatas y los alcohólicos, son los
candidatos potenciales para cometer este delito que puede tener consecuencias trágicas.
Ciertos homicidios son realizados en un estado de inconsciencia total o casi total. Por
ejemplo en el caso de asesinatos durante estados de confusión o crepusculares epilépticos
seguidos de amnesia posterior.
Existen actos homicidas perpetrados por enfermos demenciales o confusos, que no
pueden controlar sus impulsiones agresivas debido a su debilitada inteligencia o a su
oscurecida conciencia, como las reacciones homicidas de los dementes y de los confusos.
El homicidio puede también estar determinado por una motivación delirante,
dependiendo de sentimientos o ideas de persecución, o de celos. Puede ocurrir que
enfermos mentales con delirio pasional o de interpretación, o paranoicos reivindicadores,
maten bajo el irresistible impulso de su delirio.
Los enfermos delirantes alucinados obedecen no ya directamente a sus impulsos sino
indirectamente a las voces que oyen que les ordenan las ejecuciones.
El homicidio puede presentarse como una obsesiva impulsión a la cual el sujeto se resiste
hasta el límite de lo posible, como en el caso del homicidio de los esquizofrénicos, que la
mayoría de las veces parecen ser inmotivados.
El caso de los psicópatas perversos constitucionales plantea difíciles problemas médicolegales, ya que desde el punto de vista legal no se pueden considerar patológicos y que
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son punibles, aunque constituyan personas con desequilibrios caracterológicos o
inmadurez afectiva.
Menos dificultades presentan en los peritajes médico-legales los grandes sádicos
(vampiros, destripadores, asesinos de niños, etc.) monstruosidad patológica que se
registra en sus crímenes en forma patética y cruenta.
PSQUIATRIA CRIMINAL
La Psiquiatría criminal nació a partir de la Medicina Legal, que surgió hace siglos como una
disciplina auxiliar del Derecho, cuando en la práctica legal se requirió la presencia de
Médicos en alguna de sus aplicaciones.
Las denominaciones criminal se emplean, en muchas ocasiones, indistintamente, siendo
más habitual la Psiquiatría crminal, cuando se trata de asuntos relacionados con la
Administración de Justicia, y empleando el término de Psiquiatría Legal para otros asuntos
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con menor relación con los Tribunales, como ocurre con referencia a cuestiones
contempladas en las Leyes administrativas, regulación ética, etc.
Los conocimientos específicos de esta disciplina cobran especial importancia en
numerosos ámbitos del Derecho. Por ejemplo, en Derecho Procesal, el conocimiento de la
psicopatología del testimonio es fundamental para determinar la capacidad para declarar
y asistir a juicio de menores, víctimas y enfermos mentales. En Derecho penal, el
conocimiento de la psicopatología general es fundamental para determinar la
imputabilidad y las circunstancias psíquicas que pueden modificar la responsabilidad
criminal, así como para la evaluación de la peligrosidad criminal y el establecimiento de las
medidas de seguridad adecuadas y para la determinación de lesiones y secuelas psíquicas
en víctimas. En Derecho civil, la determinación del estado mental tiene especial relevancia
en casos de incapacitación civil, internamiento psiquiátrico, aspectos legales en causas
matrimoniales y derecho de familia y en capacidad de negociación, contratación y
testamentos. Dado que algunas de los contenidos de esta disciplina ya se imparten en
otras asignaturas (Psicología del testimonio, Victimología, Violencia de género se centra
en la descripción de las alteraciones psíquicas permanentes y transitorias que afectan a la
responsabilidad criminal.
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PARAFILIAS (PERVERSIONES SEXUALES).
Una parafilia (del griego παρά, pará: ‘al margen de’, y φιλία, filía: ‘amor’) es un patrón de
comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en la
cópula, sino en alguna otra actividad. Las parafilias se consideran inocuas salvo cuando
están dirigidas a un objeto potencialmente peligroso o dañino para cualquiera de las
personas involucradas en el acto sexual.
Las consideraciones acerca del comportamiento considerado parafílico dependen de las
convenciones sociales imperantes en un momento y lugar determinados. Ciertas prácticas
sexuales, como el sexo oral o la masturbación fueron consideradas parafilias hasta
mediados del siglo XX, aunque hoy en día se consideran prácticas no parafílicas (siempre
que la actividad del sujeto no se limite únicamente a ellas). Por ello resulta imposible
elaborar un catálogo definitivo de las parafilias.
Las definiciones más usuales recogen comportamientos como el sadismo, el masoquismo,
el exhibicionismo, el voyeurismo, la zoofilia, la coprofilia, la necrofilia, el fetichismo y el
frotismo.
En cuanto al origen de las parafilias, no se ha podido demostrar la existencia de ninguna
alteración orgánica o psicológica que las explique.
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Los tratamientos para este grupo de comportamientos —tanto conductuales como
psicoanalíticos— han demostrado escasa eficacia.
Las parafilias son diez veces más frecuentes en varones que en mujeres.
LISTA DE PARAFILIAS:
Abasiofilia: Excitación sexual por personas minusválidas.
Acomoclitismo: Excitación por los genitales depilados.
Acrofilia: Excitación por parejas sexuales muy altas.
Acrotomofilia: Atracción por los miembros amputados.
Actirastia: Excitación sexual proveniente de la exposición a los rayos del sol.
Agenobiosis: Convivencia matrimonial sin mantener relaciones sexuales.
Agonophilia: Excitación proveniente de una lucha con la pareja.
Agrexofilia: Excitación producida por el hecho de que la actividad sexual sea oída por otras
personas.
Albutofilia: Excitación producida por el solo hecho de pensar en baños y en duchas
calientes.
Algofilia: Excitación producida por el dolor. Se diferencia del masoquismo por la ausencia
del componente erótico.
Agorafilia: Atracción por la actividad sexual en lugares públicos.
Aloerastia: Excitación de la pareja mediante la desnudez de un tercero.
Alopelia: Excitación al ver a otros teniendo una relación sexual.
Alorgasmia: Excitación proveniente de fantasear durante el acto sexual con otra persona
que no sea la pareja.
Altocalcifilia: Atracción por los zapatos de tacones altos.
Alveofilia: Atracción por tener relaciones sexuales en una bañera.
Alvinolagnia: Atracción sexual sólo por las barrigas (abultadas o no).
Amaurofilia: Atracción por las parejas ciegas o con los ojos vendados.
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Amelotasis: Atracción sexual hacia personas con ausencia de algún miembro.
Amiquesis: Excitación sexual al rascar a la pareja durante el acto sexual.
Amokoscisia: Excitación por el deseo de castigar a la pareja sexual.
Amomaxia: Excitación sólo al realizar una relación sexual dentro de un automóvil
estacionado.
Anastimafilia: Atracción sexual por personas con excesiva obesidad
Androginofilia: Atracción sexual por personas andróginas.
Androidismo: Atracción por muñecos o robots con aspecto humano.
Andromimetofilia: Atracción sólo por las mujeres vestidas de hombres. Una mujer
representa y se comporta sexualmente como hombre y el hombre adopta el rol de la
mujer. En la penetración anal el sujeto pasivo será el hombre y el activo, la mujer
(andromimetofilia y ginemimetofilia).
Anisonogamia: Atracción por una pareja sexual mucho más joven o mucho mayor.
Anofelorastia: Excitación al profanar objetos considerados sagrados.
Antolagnia: Excitación por oler flores.
Apotemnofilia: Excitación sexual por la idea de ser amputado.
Aracnofilia: Atracción por las arañas.
Astenolagnia: Atracción por la humildad, la humillación o la debilidad sexual ajena.
Asfixiofilia (estrangulación erótica): Atracción por estrangular, asfixiar o ahogar a la pareja
durante el acto sexual, con su consentimiento y sin llegar a matarla.
Audiolagnia: El estímulo principal proviene de la audición.
Autagonistofilia: Atracción por ser visto por otras personas durante el acto sexual.
Autoabasiofilia: Excitación por estar o volverse cojo.
Autoasasinofilia: Fantasía masoquista de ser asesinado.
Autoasfixiofilia: Excitación por ser asfixiado durante el acto sexual.
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Autocateterismo: Masturbación a través de la introducción de objetos en la vejiga o
uretra.
Autoconsuerofilia: Coserse con aguja e hilo alguna parte del cuerpo con el fin de obtener
placer sexual.
Automisofilia: Atracción por ser ensuciado o corrompido.
Autonepiofilia: Excitación por utilizar pañales y ser tratado como un bebé.
Autopederastia: Encontrar sólo placer introduciendo el pene en el propio ano.
Autoungulafilia: Conseguir placer rascándose sus propios genitales.
Avisodomía: Relación sexual con aves.
Axilismo: Masturbación dentro de la axila de la pareja.
Balloning: Placer sexual que se obtiene sólo al ver mujeres inflando globos, explotándolos,
montándolos, estirándolos y jugando con ellos
Barosmia: Excitación por el olfato.
Basoexia: Excitación sólo producida por los besos.
Belonefilia: Excitación producida por el uso de agujas.
Bestialismo: Acto sexual que involucra animales.
Biastofilia: Excitación sólo al asaltar a alguien contra su voluntad. Excitación sólo cuando la
pareja no consiente el acto sexual.
Blastolagnia: Atracción por mujeres muy jóvenes.
Bukkake: Excitación sexual sólo al recibir eyaculaciones encima, generalmente en la cara.
Candalagnia o candaulismo: Excitación sexual al ver a la pareja copulando con otra
persona.
Canibalismo: Excitación sexual al ingerir partes del cuerpo de otra persona.
Capnolagnia o capnogalia: Excitación sexual producida por ver la manera en que la otra
persona fuma.
Catafilia: La excitación sexual se produce sólo cuando el hombre se somete a su pareja.
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Cateterofilia: Excitación sexual con el uso de algún tipo de catéter.
Chezolagnia: Excitación sexual sólo al masturbarse durante la defecación.
Cinofilia: Excitación al tener relaciones sexuales con perros.
Ciprieunia: Excitación sólo con prostitutas.
Clastomanía: Excitación al romperle a la pareja la ropa que lleve puesta.
Cleptolagnia: Excitación sexual al robar.
Clismafilia: Placer sexual obtenido al inyectar líquido en la cavidad anal, esta práctica
incluye el uso de enemas.
Coitolalia: Excitación producida al hablar durante el acto sexual.
Consuerofilia: Excitación sexual al coserse zonas de la piel con aguja e hilo.
Coprofemia: Excitación sexual proveniente de decir obscenidades en público.
Coprofilia (coprolagnia): Excitación sexual proveniente del uso de excrementos en la
práctica sexual (ya sea observando cómo defeca otra persona o untándose excremento
sobre el cuerpo).
Coprolalia: Estimulación sexual mediante el uso de palabras soeces.
Corefalismo: Excitación sexual sólo practicando sexo anal con niñas.
Coreofilia: Excitación a través del baile erótico.
Cratolagnia: Excitación provocada por la fuerza de la pareja.
Crematistofilia: Excitación producida al pagar por sexo.
Criptoscopofilia: Excitación al contemplar la conducta (no necesariamente sexual) de otras
personas en la intimidad de su hogar.
Crurofilia: Atracción sexual por las piernas.
Cronofilia: Atracción de una persona joven tanto por ancianas como por ancianos (Ver
gerontofilia y graofilia).
Ciesolagnia: Excitación sexual sólo con embarazadas (igual que maieusiofilia).
Dacrifilia o dacrilagnia: Excitación sexual por ver lágrimas en los ojos de la pareja.
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Dendrofilia: Fijación por la vegetación natural durante el acto sexual.
Dipoldismo: Excitación al propinar golpes en las nalgas a niños.
Dismorfofilia: Atracción hacia personas deformadas (mastectomizadas, jorobadas, etc.).
Dogging: Excitación sexual al ser observado practicando sexo en un lugar público, o bien
mirar a otros mientras lo hacen. Suele hacerse en coches y aparcamientos.
Dorafilia: Excitación sexual al tocar pieles animales, sintéticas o de cualquier otro tipo.
Ecdemolagnia: Excitación proveniente de viajar o estar lejos del hogar.
Ecdiosis: Excitación sexual sólo al desnudarse ante desconocidos.
Efebofilia: Atracción sexual de una persona madura hacia un adolescente varón entre 13 a
18 años.
Elefilia: Obsesión sexual por los tejidos.
Electrofilia (electrocutofilia): La excitación sólo se produce al usar choques eléctricos.
Emetofilia: Excitación sexual proveniente del acto de vomitar.
Enditofilia (enditolagnia): La excitación sólo se produce al ver a la pareja vestida.
Epiguanofilia: Excitación sexual con reptiles de todo tipo.
Erotofonofilia: Excitación al realizar llamadas telefónicas utilizando lenguaje erótico.
Erotolalia: Excitación sexual solamente hablando acerca de sexo.
Escopofilia (escoptolagnia o mixoscopía): Excitación al mirar abiertamente a otras
personas en el acto sexual (no subrepticiamente como el voyeurismo).
Escrotismo: Excitación al palpar el escroto.
Espectrofilia: Excitación producida por la imagen en el espejo.
Estigmatofilia: Excitación ante tatuajes, agujereamientos (piercing), sacrificios o cicatrices.
Exofilia o neofilia: Excitación sexual ante lo inusual o bizarro.
Falofilia: Atracción por los penes grandes.
Fetichismo: Intensas fantasías y deseos a partir del uso de objetos o partes del cuerpo que
son el centro de su atención.
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Flatofilia: Excitación proveniente del olor de los gases intestinales propios o de la pareja.
Formicofilia: Excitación sexual al reptar hormigas (también otros insectos —caracoles,
gusanos— o animales pequeños) sobre los genitales.
Fratrilagnia: Atracción por las relaciones sexuales incestuosas (fratri: ‘hermano’).
Fonofilia: Inclinación sexual a escuchar.
Frotismo (froteurismo): Excitación sexual sólo al refregar los genitales contra personas
desconocidas.
Fúrtling: Excitación al meter un dedo a través de un agujero cortado en la zona genital de
una foto o dibujo.
Gerontofilia: Atracción sexual de una persona joven por un hombre de edad mucho
mayor. La atracción de jóvenes por mujeres maduras se llama graofilia y la atracción tanto
por ancianas como por ancianos se llama cronofilia.
Gimnofilia o nudomanía: Excitación por la desnudez.
Ginemimetofilia: Atracción sexual por travestis (no confundir travesti con transexual).
Gomfipotismo: Excitación provocada por los dientes.
Graofilia: Atracción sexual de una persona joven por mujeres maduras.
Grafolagnia, iconolagnia o pictofilia: Excitación sólo ante fotos o cuadros eróticos.
Gregomulcia: Excitación por ser manoseado por una persona desconocida en una
multitud.
Harpaxofilia: Excitación sexual al ser robado.
Hebefilia: Atracción por niñas púberes.
Hemotigolagnia: Atracción sexual por los tampones usados.
Hibristofilia: Excitación sexual al fantasear con tener relaciones con un violador.
Hierofilia: Atracción sexual por las cruces.
Hifefilia: Excitación por la posesión de algún objeto ajeno, ropa, cabellos, piel, etc.
Higrofilia: Excitación producida por cualquier tipo de fluido corporal.
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Hipnofilia: Excitación al contemplar personas dormidas.
Hirsutofilia: Atracción por el vello.
Homiliofilia: Excitación sexual producida por predicar una religión a una persona sencilla y
fácil de convencer de cualquier cosa.
Ipsofilia: Excitación sólo por uno mismo. No es lo mismo que masturbación donde el
objeto sexual puede ser una persona presente una fotografía o una fantasía.
Jactitafilia: Excitación producida por el relato de las propias hazañas sexuales.
Latronudia: Excitación por desnudarse ante el médico, generalmente fingiendo una
dolencia.
Knismolagnia: Excitación sexual producida por las cosquillas.
Lactafilia: Excitación por los pechos en periodo de amantamiento.
Lectolagnia: La única excitación proviene de la lectura de textos de contenido erótico.
Lygofilia: Atracción por lugares oscuros o lúgubres.
Macrofilia: Atracción por personas grandes o rollizas.
Maieusiofilia: Atracción por mujeres embarazadas (igual que ciesolagnia).
Martimaclia (martymaclia): Excitación por ser observado por otras personas durante la
relación sexual. Sexo grupal (tríos, orgías sexuales, etc)
Masoquismo (duololagnia): Placer ligado a la propia humillación o sufrimiento físico
(cachetadas, latigazos, pellizcos) o moral (humillación). Se diferencia de la algomanía por
la presencia del componente erótico.
Matronolagnia: Excitación sexual provocada sólo por mujeres mucho más mayores.
Melolagnia: Excitación sexual provocada por la música (no necesariamente erótica).
Menstruofilia o menofilia: Atracción sexual por mujeres menstruantes.
Merintofilia: Excitación sexual provocada por estar atado.
Microfilia: Atracción sexual por las personas pequeñas o enanas.
Microgenitalismo: Excitación por los penes pequeños.
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Misofilia: Atracción sexual por la ropa sucia.
Mobicofilia: Excitación producida al abrir o cerrar cajones, armarios etc.
Moriafilia: Excitación provocada por chistes sexuales.
Nafefilia: Excitación por tocar o ser tocado.
Narratofilia: Excitación sexual sólo al escuchar narraciones eróticas.
Necrofilia: Atracción sexual por los cadáveres.
Nepirastia: Excitación proveniente de tener alzado a un bebé.
Ninfofilia: Excitación sexual de un adulto por una adolescente.
Nosolagnia: Excitación proveniente de saber que la pareja tiene una enfermedad terminal.
Oclofilia (ochlofilia): La excitación ante una multitud de personas reunidas.
Odaxelagnia: Excitación al morder o ser mordido por la pareja.
Odofilia: Excitación producida por los viajes.
Ofidiofilia: Excitación provocada por serpientes.
Omolagnia: Excitación provocada por la desnudez.
Olfactofilia: Excitación debida al olor de la transpiración, especialmente de los genitales.
Ozolagnia: Excitación sexual por olores fuertes.
Pedofilia: Atracción hacia personas menores de edad.
Picacismo: Excitación sexual al introducir alimentos en alguna de las cavidades del cuerpo
con el fin de que la pareja los recupere con la boca.
Pigmalionismo, agalmatofilia, galateísmo o monumentofilia: Atracción sexual por estatuas
o maniquíes desnudos.
Pigofilia: Excitación por el contacto con las nalgas.
Pigotripsis: Excitación por rozar o masajear las nalgas.
Podofilia o podolatria: Excitación por pies humanos. Es uno de los fetichismos más
comunes en los varones. La excitación se produce al acariciar, besar, chupar, lamer, oler,
tocar o ver los pies de otra persona.
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Politerofilia: Necesidad de tener una serie de parejas sexuales consecutivas antes de
conseguir el orgasmo.
Psicrofilia: Excitación debida al frío o a ver a personas con frío.
Pubefilia o ginelofilia: Excitación producida al contemplar vello púbico.
Pungofilia: Necesidad de ser pinchado con el fin de obtener placer sexual.
Quinunolagnia: Excitación sexual por ponerse en situaciones de peligro.
Rabdofilia: Excitación al ser flagelado.
Renifleurismo: Excitación debida al olor de la orina.
Retifismo: Fetiche por los zapatos.
Sadismo: Experimentar placer erótico al provocar dolor físico o humillación en la pareja.
Se diferencia de la algolagnia por la presencia del componente erótico.
Salirofilia: Excitación al ingerir la saliva de la pareja.
Saliromanía: Ensuciar o dañar la ropa de la pareja.
Somnofilia: Tener relaciones sexuales con una persona desconocida dormida.
Sotofilia: Excitación al tener relaciones sexuales con caballos.
Sudorofilia: Atracción por el sudor de la pareja.
Tafefilia: Excitación proveniente de ser enterrado vivo.
Tlipsosis (thlipsosis): Excitación proveniente de los pellizcos.
Toucherismo: La atracción sólo se produce al tocar personas desconocidas.
Tricofilia: Excitación por el cabello humano. Deriva en varias parafilias según color,
cantidad, largura del cabello, estilo, peinados determinados... Masturbación utilizando el
cabello de otra persona. Excitación por ver el acicalamiento del cabello (peinado, corte,
etc.).
Tripsofilia (tripsolagnia): Excitación por ser masajeado o por hacerse lavar el cabello.
Troilismo (triolismo): Relaciones sexuales con más de una persona, o bien, en presencia de
más de una persona. Obtención de satisfacción sexual mediante el intercambio del
cónyuge (intercambio de pareja).
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Urofilia (urolagnia, ondinismo): Excitación exclusivamente con el uso de la orina durante
en la práctica sexual (lluvia dorada).
Vampirismo: Excitación sexual proveniente de la extracción de sangre.
Zoofilia: Atracción sexual hacia animales.
SOCIOLOGIA CRIMINAL
Definición y concepto de sociología. Consideraciones sobre sociología criminal. Factores
endógenos y exógenos. Visión sociológica de la familia.
Antes de definir la Sociología, quisiera señalar que ésta no pretende de ninguna manera
servir de guía, ni mucho menos dirigir la vida de las sociedades, sino que su función se
limita a realizar un estudio ordenado y científico del desarrollo de dichas sociedades, en
las cuales, el delito es parte fundamental.
Concluyo esto, tomando en cuenta a varios tratadistas que de manera general definen a la
sociología como la ciencia del desarrollo de las sociedades humanas. Esta aplicada al
concepto de sociedad criminal, sería “la ciencia descriptiva que realiza el estudio de la
historia natural de la delincuencia”, esto es, que estudia los caracteres individuales del
delincuente con el fin de determinar las causas del delito y su grado de temibilidad social.
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Según Enrico Ferri, la sociología criminal es una ciencia de observación positiva que,
fundamentándose en la Antropología, la Psicología, la Estadística Criminal, el Derecho
Penal y los estudios penitenciarios, llega a ser la ciencia sintética de los delitos y las penas.
Aquí cabría diferenciar la Sociología general de la Sociología criminal, pues en tanto que la
primera estudia todos los fenómenos en general, la segunda se ocupa únicamente del
fenómeno criminalidad, en uno de sus tantos aspectos que es la relación que existe entre
el autor del delito como sujeto activo con la sociedad, estudiando el acto delictuoso como
un acto puramente objetivo; las condiciones que motiven el hecho y la manifestación de la
voluntad, corresponden a otra auxiliar de nuestro tema a tratar, la Psicología criminal; así
como nos apoyamos en esta rama, lo hacemos también en la Antropología criminal,
Etnografía, Psiquiatría y Neurología.
Ferri clasifica al delincuente desde el punto de vista de su constitución física, esto es, de
sus funciones orgánicas y psíquicas, considera que el tipo de criminal nato es
característico, que encuentra en el medio social las circunstancias favorables que hacen
accionar su problema anormal para llegar a la comisión del delito; asegura que en el caso
de delincuentes pasionales se caracterizan por su falta de dominio para evitar la
realización del delito y que quien delinque, lo hace presa de una anormalidad ya adquirida
o congénita.
Para Garófalo, también la criminalidad tiene su gestión en el ambiente social, por lo que
toda misión represiva del delito debe tener en cuenta que la criminalidad es un fenómeno
social; buscar causas que originen el delito es la misión de la Criminología, síntesis de la
ciencia del delincuente y de la ciencia de la sociedad con relación al delito.
La criminalidad entendida como infracción de la ley penal, se nos muestra como un
fenómeno natural, en el sentido de ser el fruto de la vida en sociedad, pues podríamos
pensar que el hombre en un estado de aislamiento absoluto, no podría llegar a ser
criminal, pues en estas condiciones gozaría de derechos absolutos sin deberes
correlativos, por lo tanto su conducta no podría ser considerada ni social ni antisocial. ¿O
podríamos considerar que el peor de los delincuentes podría llegar a cometer un
asesinato estando en el mas completo aislamiento?, Seguramente que no, pues para que
exista el delito es necesaria la presencia de un agresor y una víctima; en conclusión es
innegable que el crimen social en su origen se torna antisocial en sus consecuencias.
En la criminalidad podemos observar un verdadero conflicto de voluntades, por un lado la
voluntad perversa del hombre delincuente siempre dispuesto a atentar contra la vida,
honra y bienes de sus conciudadanos, y del otro lado, la voluntad de la colectividad,
siempre alerta a defender el bien jurídico tutelado de todos los elementos que la
constituyen.
Licda. Cicely Sanchez
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La infracción es, pues, el producto de dos factores, individuo y sociedad, cada uno de
estos factores tiene una acción propia y caracterizada en la evolución y producción del
fenómeno sociológico y criminal.
Los estudios de la delincuencia y el crimen, creo que se deben centrar en sus orígenes
psicológicos y ambientales, en el conflicto entre padres e hijos, las modernas condiciones
de la vida familiar y la falta de relaciones primarias; la delincuencia es o puede ser un
síntoma de impotencia económica y política de los jóvenes en una cultura que desprecia la
inepcia y concede una gran importancia a los títulos educacionales.
El ideal rehabilitativo, debe hacerse para investigar los orígenes del comportamiento
criminal y delincuente dentro de individuos o medio ambiente determinado y no en los
organismos oficiales constituidos del derecho penal sino
en el desarrollo de la
personalidad y la socialización que conduce al crimen.
Bentham afirma que todo castigo es malo, pues es un daño, y que en caso de ser admitido
solo se debería hacer para excluir un mal mayor y como un medio para asegurar la
tranquilidad de la mayoría, coincido con él, pues en mi opinión el “criminal por
naturaleza” se debe excluir de nuestro lenguaje pues considero que una educación debida
podría contrarrestar las imposiciones de una vida familiar deficiente, de un medio
ambiente corrupto y promiscuo, de hacinamiento y pobreza, adicciones al alcohol o
drogas con la consecuente pérdida de valores tanto morales como religiosos y sociales, en
resumen, considero que con la implementación de programas escolares de psicología
infantil desde la escuela primaria, tendientes a detectar los problemas que pudieran
presentar los menores en sus casas observando sus actitudes de comportamiento en el
aula escolar, su precocidad, sus tendencias, etc., se podría evitar el que estas niños se
convirtieran en futuros delincuentes tan en boga en la actualidad para mala fortuna de
nuestra sociedad, en donde probablemente ésta tenga una gran parte de culpa por ser tan
insensible a un problema tan grave como lo es atención y prevención de la delincuencia.
Licda. Cicely Sanchez
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ASPECTO SOCIAL DE LA CRIMINALIDAD
Maxwel hace un ligero resumen sobre el aspecto social de la criminalidad, en su obra “El
Crimen y la Sociedad”. El carácter esencial de todo acto criminal dice, es el de ser definido
por la ley escrita o consuetudinaria y el de tener señalada una sanción represiva. Este
carácter no es absoluto, sino relativo, pues varía de acuerdo con las costumbres que
profese cada sociedad. Los actos que antiguamente se castigaban con la pena de muerte,
hoy no se castigan, y al contrario, actos que anteriormente no se castigaban, hoy se
castigan con penas demasiado severas.
La noción de la criminalidad de un acto, depende del juicio que se haya formado la
mayoría de los miembros del grupo social, acerca del acto que se ha reputado como
criminoso; la opinión de la mayoría es un término medio y corresponde a las ideas y
sentimientos aceptados por la mayor parte de los ciudadanos. Toda idea o acto contrario
a esa opinión son considerados como punibles y, por consiguiente, criminales. Pero todo
depende de haberse expresado la idea o cumplido el acto. La concepción de la
criminalidad es esencialmente relativa, y su realidad está en relación con cada una de las
sociedades existentes y con el grado de evolución de las mismas.
Como consecuencia de lo anteriormente expuesto, es fácil concluir que la concepción de
la criminalidad no puede tener una uniformidad variable, su uniformidad es apenas
Licda. Cicely Sanchez
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aparente y sus elementos esencialmente variables como todo ser viviente, están
sometidas a la benéfica ley de la evolución. La evolución en una sociedad se manifiesta de
diferentes maneras: ella prepara a veces la modificación de ciertos caracteres étnicos y la
acción de condiciones comunes dotadas de energía sobre la plasticidad de los seres. Este
hecho es más fácil de observar que el de la evolución intelectual mucho más importante
desde el punto de vista criminológico. El cambio rápido y sorprendente que algunas veces
se lleva a cabo en los sentimientos e ideas de un pueblo, es un fenómeno de observación
fácil, permanece como indeleblemente grabado sobre las ideas que ese mismo pueblo se
ha formado acerca de la criminalidad. Estas modificaciones en la conciencia pública,
tienen como resultado trascendental, elevar ciertos actos a la categoría de criminosos,
como también el de dar ese carácter a otros actos que, hasta cierto tiempo, habían
permanecido como indiferentes a la luz de la justicia.
En un movimiento incesante, la opinión pública se encarga de clasificar y desclasificar las
infracciones, y llega muchas veces hasta inventar nuevos delitos; si nosotros llamamos
progreso este movimiento, este intento de cambiar las costumbres existentes, sin
prejuzgar si estas designaciones son verdaderas de una manera absoluta, tenemos que
reconocer necesariamente en la aparente uniformidad de la criminalidad en una época y
en una sociedad determinada, dos elementos bien diferentes el uno corresponde a
aquellas infracciones a las que el progreso conservará su naturaleza criminal, y el otro, a
aquellas que, por el progreso, pierden la citada naturaleza. Se pueden citar ciertos actos
que teniendo en cuenta el lugar, tiempo y época fueron actos de marcado carácter
criminoso y que el tiempo los ha tomado en grandes virtudes. Sócrates quien fue un
criminal a los ojos de los jueces Atenienses y condenado a tomar la cicuta, ha
permanecido en la historia como un modelo de virtudes. Otro ejemplo lo encontramos en
Galileo, condenado a retractarse por lo que había escrito acerca del movimiento de la
Tierra. El fenómeno inverso se observa en la reprobación del poder social al delito
criminoso, el cual es más terrible hoy que en épocas anteriores.
En realidad, la noción del acto de carácter criminal es contingente y relativa. Garófalo
trata de establecer el delito natural y lo define en relación con la piedad y la probidad,
porque, por la evolución, estos sentimientos se vuelven criminales y es preciso que ellos
hieran, no sólo la parte superior y más noble de los demás sentimientos, sino aún, en la
proporción misma y en el aprecio de que gozan dentro de la misma comunidad, ya que
esto es indispensable para la adaptación del individuo en la sociedad.
La criminalidad según algunos autores, puede definirse, como el mayor o menor grado de
nocividad que sobre un acto se forme juiciosamente, la mayoría consciente, de un
conglomerado social.
Licda. Cicely Sanchez
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Delmas y Boll dice: “El perverso en toda ocasión pretende burlar las leyes o violarlas, su
mayor placer está en hacer el mayor daño posible, en destruir cuanto encuentra a su
paso, y en inducir a todos los que le rodean a sus tendencias criminales”.
La criminalidad, entendiendo por tal concepto la infracción de la ley penal, se nos revela
como un fenómeno de la naturaleza social, en el sentido de ser el fruto de la vida en
sociedad, pues el hombre en el estado de aislamiento absoluto, no podría llegar a ser un
criminal, pues el individuo en estas condiciones gozará de derechos absolutos sin deberes
correlativos, y su conducta no podría ser considerada ni social ni antisocial. La voluntad
del individuo criminal pierde el sentimiento de la solidaridad y se coloca en franca rebeldía
contra esa voluntad colectiva expresada por medio de una ley, un hábito o una
costumbre.
¿Estando en el más completo aislamiento, puede el peor de los criminales cometer un
asesinato? Seguramente que no, pues para que exista el delito es menester la presencia
de un agresor y una víctima. “Julio Verne en su novela ‘la Isla Misteriosa’, nos relata que
Ayrton, criminal escapado de Norfolk y pirata, una vez que fue descubierta su identidad se
le amenazó con entregarlo a las autoridades inglesas, pero el prefirió ser abandonado en
una isla desierta del Pacifico, donde jamás volvería a tener tratos con los hombres. Vivió
en su aislamiento doce años aquel criminal, naturalmente sin cometer un solo delito. ¿A
quién podía lesionar injustamente, si vivía en el más completo aislamiento?. En cuanto vio
a Albert uno de los componentes de la expedición que iba a rescatarle, pretendió darle
muerte”.
Por todo lo hasta aquí expuesto, es un hecho innegable que el crimen, social en su origen,
se torna antisocial en sus consecuencias.
En la criminalidad podemos observar un verdadero conflicto de voluntades: de un lado, la
voluntad perversa del hombre delincuente, siempre dispuesto a atentar contra la vida,
honra y bienes de sus conciudadanos, y de otro lado, la voluntad de la colectividad,
siempre alerta a defender no sólo el patrimonio económico sino también el patrimonio
moral de todos los elementos que la constituyen. La infracción es, pues, el producto de
dos factores: factor individuo y factor sociedad. Cada uno de estos factores tiene una
acción propia y caracterizada en la evolución y producción del fenómeno sociológico y
criminal.
Licda. Cicely Sanchez
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POLITICA CRIMINAL
Los principios de Política Criminal fueron receptados por muchos códigos y anteproyectos,
inclusive en nuestro Código priorizando la naturaleza de los móviles del delincuente y los
tipos de criminales: ocasionales, habituales y por predisposición con la consecuente
individualización de la pena.
Según Romagnosi el único medio general para prevenir las ocasiones de tener que
ejercitar el Derecho Penal se hallaba fuera del mismo: en la dinámica moral preventiva en
oposición a la dinámica física represiva. Según este autor las causas sociales más
importantes del delito eran:




Las necesidades de subsistencia;
La carencia de educación;
La deficiente vigilancia;
La injusticia.
Según José Ingenieros la profilaxis o la prevención de la delincuencia tiene más
importancia que la represión misma. Los medios de la prevención son:
Licda. Cicely Sanchez
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 Legislación Social: Conviene adoptar todas aquéllas reformas sociales que puedan
mejorar la situación material y moral de las clases menesterosas;
 Profilaxis de la inmigración: Se impone evitar que ciertos grupos sociales endosen a
otros su población criminal;
 Educación Social de la Infancia: Hay que prevenir la delincuencia protegiendo a la
infancia, haciendo de su adaptación moral y de su salud física la más grave
preocupación de la sociedad;
 Readaptación social de los delincuentes: Es necesario sanear la zona de población
mal adaptada a la vida social.
El delito es una transgresión de las limitaciones impuestas por la sociedad al individuo en
la lucha por la existencia. El Derecho Penal es el resultado de una formación natural que
en cada momento de su evolución tiende a fijar el criterio ético de la sociedad, en él se
coordinan bajo el amparo político del Estado las funciones defensivas contra los individuos
antisociales, cuya conducta compromete la vida o los medios de vida de sus semejantes.
Además el Derecho Penal constituye una garantía recíproca para el libre desenvolvimiento
de la actividad individual.
El estudio de las causas determinantes del delito evidencia que junto a los factores
sociales y físicos existen siempre factores antropológicos del delito, representados por
anormalidades de los delincuentes. Los hombres forman su personalidad dentro de la
sociedad en que viven por lo que la educación es un proceso continuo de adaptación del
individuo a la sociedad. La personalidad es el resultado de las variaciones de la herencia
mediante la educación y es siempre un producto social; está representada por el carácter
y se manifiesta por la conducta.
La adaptación de la conducta individual al medio social depende del equilibrio entre los
elementos constitutivos del carácter y cuando falta ese equilibrio la conducta es
inadaptada y el individuo comete actos antisociales. Además cuando los actos que
exteriorizan el carácter individual no se adaptan a las condiciones sociales, los actos son
socialmente inmorales o delictuosos; la inadaptación social de los actos es el resultado de
desequilibrios diversos entre la personalidad y el medio en que actúa y estos
desequilibrios son originarios de alguna del las funciones psíquicas que componen el
carácter.
La Psicopatología criminal demuestra clínicamente la existencia de varios tipos de
delincuentes en los que predominan las anomalías afectivas, intelectuales y volitivas. Esa
diferenciación sirve de fundamento clínico para clasificar a los delincuentes y dentro de
cada uno de los tipos se observan grupos con anomalías congénitas, adquiridas o
accidentales.
Licda. Cicely Sanchez
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El Derecho Penal Positivista tiene tres características fundamentales:
 La condena condicional,
 La indeterminación del tiempo de la pena
 La liberación condicional.
La prevención del delito es primordial y sus medios son cuatro:




Legislación social;
Profilaxis de la inmigración;
Educación social de la infancia;
Readaptación social de los delincuentes.
Frente a los delitos ya cometidos, la defensa social no se limita a castigar a sus autores
sino que se propone la readaptación social de los reformables y la secuestración de los
irreformables. Sea cual fuere el régimen de delitos y penas vigentes, es indispensable la
organización sistemática de los establecimientos carcelarios conforme a un plan conjunto
y sus condiciones de reforma y seguridad deben adaptarse a las categorías de los sujetos.
Las penas de prisión, penitenciaría y presidio deben corresponder a los delincuentes de
temibilidad mínima, mediana y máxima y en torno a estos tipos carcelarios deben existir
establecimientos especiales: asilos de contraventores y bebedores; asilos de menores;
prisiones de procesados; manicomios criminales y cárceles de mujeres.
Finalmente, según Ingenieros, la readaptación social de los excarcelados complementa el
programa de lucha contra la delincuencia, comprendiendo los patronatos de liberados y la
tutela de los inadaptables.
Establecida la existencia de leyes de aprendizaje las Naciones Unidas y los países más
avanzados han planteado la lucha contra el crimen como "la acción coordinada de las
múltiples áreas de gobierno dirigida a la profilaxis predelictual".
Un reconocido sociólogo de apellido Sutherland elaboró su teoría de "La Asociación
Diferencial", tratando de explicar de un modo sociológico la internalización de pautas
delictivas y sostenía que:
La conducta criminal es producto del aprendizaje;
La conducta criminal es aprendida en interacción a través de un proceso de
comunicación;
La parte fundamental de aprendizaje de la conducta criminal ocurre dentro de la familia y
de los amigos;
Licda. Cicely Sanchez
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Cuando la conducta criminal se aprende, la transmisión incluye las técnicas de ejecución
del delito, una dirección específica en motivaciones, actitudes, racionalizaciones y deseos.
"Una persona deviene delincuente en virtud de un exceso en el contacto con definiciones
favorables a la violación de la ley o favorables a su conformidad". Este es el principio de
Asociación Diferencial, porque los contactos con definiciones favorables y no favorables se
resuelven cuando hay primacía por definiciones no favorables, para convertir a la persona
automáticamente en delincuente.
Las asociaciones diferenciales pueden variar en frecuencia, duración, prioridad e
intensidad;
Todos los problemas que se dan en el aprendizaje se repiten también, en el aprendizaje
de la conducta criminal.
Dentro de las críticas que se le formulan a esta teoría se encuentran:
Sutherland no distingue entre actitud y conducta efectiva, no distingue que una
socialización determinada pueda crear actitudes de tipo negativo hacia un determinado
sistema de normas y que esas actitudes realmente se expresen en conductas.
La actitud es la posibilidad muy firme y decidida de actuación pero en verdad, hay gente
que está inserta en un sistema delincuencial y se asocia más con delincuentes que con no
delincuentes y sin embargo no cae en el delito. Esto se debe a la existencia de otros
factores que bloquean la expresión de esa actitud en la conducta efectiva;
La teoría del aprendizaje dejaría de lado otros agentes de socialización tales como los
medios masivos de comunicación.
Otro aspecto para destacar, es que si no se previene con eficiencia, se refuerza
positivamente la conducta criminal en los delincuentes ya que de esta manera los mismos
pueden gozar del producto del delito, con lo que aumenta la fuerza y frecuencia del
impulso dando lugar a la reproducción geométrica de la realidad. Esta es una de las
consecuencias más nefastas de la "Delincuencia oculta" o "Cifra negra".
"La prevención del delito" es más propicia cuando se combaten las causas estructurales
que generan la inseguridad, a través de programas sociales que fomenten los valores
cívicos, morales y culturales que promueven el respeto a la legalidad y a la convivencia
social ordenada y armónica.
Los programas de prevención del delito deben operar:
Evitando la indiferencia social ante el delito, valiéndose del ejemplo administrativo;
Licda. Cicely Sanchez
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Apoyando la desaprobación social del crimen (desde señales de los grupos de poder,
institutos de enseñanza, los medios masivos de comunicación);
Disminuyendo la corrupción administrativa y de los funcionarios públicos, así como
también evitando y disminuyendo el abuso de poder;
Disminuyendo la tasa de delincuencia oculta con mayor instrucción y capacitación de los
funcionarios encargados a esos efectos;
Impulsando programas dirigidos a la detección primaria o precoz de la criminalidad y
Proveyendo los aportes vitales básicos, incluyendo condiciones de vivienda, trabajo,
salud, educación, justicia, entre otros.
El Pronóstico Criminal "es el enunciado de probabilidad sobre el futuro comportamiento
legal de las personas". El centro de gravedad de la actividad pronosticadora está en los
campos de la práctica penal y la ejecución penal. Existen varios métodos pronosticadores;
ellos son:
Pronóstico Intuitivo: el cual no constituye un método científico, sino que es un
procedimiento elaborado independientemente por los prácticos de la justicia penal, los
asistentes durante el período de remisión condicional de la pena y los encargados de la
ejecución penal;
Pronóstico Clínico: el cual quiere apoyar empíricamente la decisión de pronóstico
mediante el estudio del currículum vitae, de las circunstancias familiares, laborales y de
ocio del examinado también por medio de exploraciones metódicas y la aplicación de
tests psicodiagnósticos.
Son peritos en este método psiquiatras y psicólogos, completándose este procedimiento
con un examen corporal y otras exploraciones clínicas auxiliares;
Pronóstico Estadístico: es el que pretende realizar su labor en base a la acumulación de
características de los delincuentes. Con el aumento de factores criminógenos crece el
número de puntos negativos, permitiendo con ello la elaboración de un pronóstico
desfavorable.
Los factores más característicos se encuentran en las llamadas tablas de pronóstico, con
las cuales el usuario de las mismas, reúne las características más llamativas sacadas de las
actas del delincuente y las valora de acuerdo con la tabla de pronóstico y calcula un
número global.
Licda. Cicely Sanchez
31
Según el número de los llamados puntos positivos o negativos, el pronóstico es favorable
o desfavorable.
POLÍTICA CRIMINAL (CRITERIOS)
A) Actuación Selectiva:
La operatividad exige -entre otras decisiones de política criminal- establecer cuáles son las
conductas delictivas que habrán de perseguirse hasta ser llevadas al juicio oral. Sin una
ponderación selectiva de esas conductas, y ante la cada vez más aguda limitación de
recursos, el sistema se tornaría decididamente atentatorio contra una política criminal
creíble, con miras a desalentar la impunidad de los poderosos.
En este contexto, como principio racionalizador de los recursos, la Policía Judicial -en tanto
órgano de investigación especializado- debe ocuparse de la investigación integral de los
delitos que aparezcan perpetrados por una organización criminal. En una primera etapa
este criterio nos parece como el más razonable. Este planteo significa, sin más, llevar
adelante la implementación de una justicia vecinal que se ocupe de causas de menor
cuantía o de menor entidad, con un perfil de mediadora de conflictos para lo cual sería
necesario la adecuación normativa en ese sentido tanto en materia procesal y sustantiva.
Cuando señalamos investigación integral nos estamos refiriendo a la investigación
completa, incluida la realizada en la calle por los detectives o pesquisas. La instrucción
sumarial y técnica científica debe estar en su totalidad a cargo de la Policía Judicial, con lo
cual no descartamos que fundadas razones de política criminal puedan conducir a una
descentralización operativa de la investigación hacia la policía de seguridad.
La determinación de las conductas delictivas que deban ser investigadas por la Policía
Judicial, debe ser producto de una decisión de Política Criminal moderna sobre la base de
la ponderación de criterios donde el interés social esté comprometido. La utilización de
órganos especializados de investigación criminal como la Policía Judicial en el
esclarecimiento de todos los delitos de acción pública, atentaría contra su propia eficacia.
La bagatela o delitos menores, deberían recibir otros tratamientos a la luz de las
legislaciones sustantivas y procesales modernas.
En el sentido antes expuesto, manteniendo la organización actual de las Unidades
Especializadas, la lucha contra el crimen organizado a cargo de la Policía Judicial con un
cuerpo de investigadores altamente capacitados y entrenados para ese fin, es el gran
desafío.
Licda. Cicely Sanchez
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La integración de un equipo de investigadores es fundamental. Deben ser funcionarios de
impecable trayectoria y altamente capacitados. Debe tratarse de un grupo de elite de
probados antecedentes éticos y profesionales.
La Policía Judicial así entendida es, por una parte, la mejor garante de los derechos
fundamentales, toda vez que está integrada directamente por funcionarios judiciales; y
por otra, siendo profesional, técnica y científica en la investigación de los delitos asegura
una política sostenida de capacitación y entrenamiento de su personal.
B) Asignación Racional de Funciones:
El sistema para lograr su plena funcionalidad debe estar conformado por un órgano
acusador (Ministerio Público) orientado hacia una especialización por tipos delictivos,
asistido por una Policía Judicial que le asegure la integración efectiva y coordinada de los
operadores comprometidos en la investigación.
El Juez de Instrucción, en tanto, como titular de la jurisdicción, asume su verdadero
sentido y misión en el proceso, al convertirse en el árbitro de los contendientes (acusador
y defensa), sin posicionarse a favor de uno u otro, asegurando de este modo su rol
imparcial, garantía suprema del justiciable.
El sistema, así diseñado, resguarda el justo equilibrio de los intereses en juego en el
proceso, a la vez que le confiere celeridad y eficacia.
En síntesis, la investigación eficaz de actividades delictivas organizadas, no sólo necesita
de un órgano acusador (Ministerio Público) especializado y consustanciado con su rol, sino
-además- de un sistema organizativo y procedimental que le asegure la recolección y
conservación de las pruebas de cargo y de descargo, ya sea para acusar o instar el
sobreseimiento. En otras palabras, requiere de la Policía Judicial y de una ley procesal
adecuada.
C) Organización Adecuada:
El diseño organizativo tomado como base para proyectar los distintos servicios que brinda
el sistema judicial, obedece en general a un patrón estándar: el Juzgado. Desde este
modelo se fue desarrollando todo el esquema de organización del Poder Judicial.
Es indudable que el juzgado es el núcleo organizativo que responde a los requerimientos
primarios de la administración de justicia y de allí que se haya convertido en el modelo
impulsor de los restantes estamentos. Desde este punto de vista no resulta criticable, lo es
en cambio el hecho de no haberse distinguido la actividad y naturaleza de la prestación o
producto final tenido en cuenta. En otras palabras, la Policía Judicial es un órgano de
Licda. Cicely Sanchez
33
naturaleza ejecutoria de medidas urgentes. La "inmediatez" con la que actúa es el soporte
fundamental de su eficacia. El modelo de organización de un Juzgado de naturaleza
decisoria para la Policía Judicial, resulta inadecuado en orden a sus fines específicos.
En este sentido no sólo los diseños organizativos físicos, sino de personal (sistema laboral
flexible y adaptable) y legislativos (penal y procesal), necesitan de urgentes adecuaciones.
Fundamentalmente deben convertirse en herramientas útiles para transformar un futuro
incierto en previsible.
La realidad siempre está en movimiento y siendo nuestra misión trabajar sobre ella,
entendemos que el modelo de organización no sólo debe necesariamente contemplar los
valores culturales de la sociedad a la que está dirigido, sino que debe tener la movilidad y
dinámica suficiente para no ser superados por la realidad que pretende captar. En
atención a estas premisas, estimamos que los sistemas organizativos inciden fuertemente
en el resultado final de los objetivos perseguidos.
Es por ello que la búsqueda de fórmulas integradas de tecnificación y profesionalidad para
la gestión investigativa en cualquier ámbito, ante la evolución social, es una de las metas
principales trazadas en el diseño de la organización de la Policía Judicial.
La lucha contra el crimen organizado no puede quedar en manos de entidades
tradicionales, sino que deben reunir ciertos requisitos particulares que la hagan apta y
eficaz para ello. La organización debe ser lo suficientemente ágil y flexible, de modo tal
que permita una rápida adaptación a los cambios y modalidades operativas de la
delincuencia.
D) Sostenido Control de Gestión:
La actuación eficiente y eficaz de la Policía Judicial a través de sus investigaciones es, en
realidad, la que le confiere eficacia al proceso penal. Sin las pruebas que la Policía recoge,
no es posible arribar a la última etapa del proceso que es la del juicio o debate.
Este enorme desafío impone que las organizaciones -tanto Judiciales como Policialesrealicen o diseñen sistemas de control de gestión y de calidad de los servicios que brindan.
Los sistemas de Justicia Criminal en general están constituidos por grandes burocracias,
regidas por normas y reglas rígidas que no contribuyen a establecer estándares de
gestión, y menos aún de calidad. El sistema de Justicia Criminal o Sistema Penal
conformado por los Departamentos de Policía, Justicia Penal, y Servicio Penitenciario
adolecen de estos defectos.
D.1) Dife0rencia entre medir procesos y medir resultados:
Licda. Cicely Sanchez
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Medir procesos de trabajos es obtener datos reveladores de la gestión realizada. En el
caso de Policía Judicial se podría medir o registrar, por ejemplo, cuántas denuncias se
reciben, cuántos detenidos ingresan, cuántos procesos se elevan a las Fiscalías, cuántas
cooperaciones técnico-científicas se realizan, etc. Pero estos datos no garantizan calidad
de los resultados, ni el impacto que causan sobre los destinatarios del servicio.
Por cierto que la buena gestión es importante, y la medición de los procesos puede ayudar
a las organizaciones a optimizar su funcionamiento a partir de la corrección del rumbo,
pero indudablemente, ello no es suficiente.
D.2) Diferencia entre medir eficacia y medir efectividad o eficiencia:
La eficacia es una medida de lo que cuesta cada unidad de resultado. La efectividad o
eficiencia es una medida de la calidad de ese resultado. Cuando medimos la eficacia
sabemos lo que cuesta conseguir un resultado específico. Cuando medimos la efectividad
o eficiencia sabemos si nuestra inversión tiene valor.
D.3) Necesidad de mediciones de amplio impacto:
En general cuando el sistema de justicia desarrolla sus controles de actuación. Pero
difícilmente se persigue obtener resultados más amplios y de mayor interés para el
público en general, tales como el índice de criminalidad, la seguridad pública, la tasa de
condenados y prevenidos, la tasa de reincidencia, la justicia para las víctimas de los delitos
o la satisfacción por el modo en que se resuelven los juicios.
Así por ejemplo, dentro de la Policía Judicial, iniciar un sumario ilustra que se debe calibrar
la salida o proceso, midiendo el número de actuaciones iniciadas. Pero si se desea medir la
entrada o el resultado, habrá que determinar en cuántos sumarios se logró individualizar a
los posibles autores y reunir las pruebas que los involucran. Esta última medida se
convertiría en el resultado del programa.
Un programa político o social que contemple un tema más amplio y que involucre
directamente decisiones de política criminal, consistiría en saber si los ciudadanos están
conformes con la selección de los delitos hacia donde se orienta el mayor esfuerzo
investigativo o represivo.
En conclusión, resulta de vital importancia efectuar análisis cuantitativos y cualitativos en
forma combinada. Los buenos gestores pueden obtener muchas aclaraciones sobre las
actuaciones cuando observan los números correspondientes, pero también pueden tener
valiosas revelaciones si dedican parte de su tiempo a observar el programa, la actividad de
sus sistemas y fundamentalmente a los ciudadanos.
Licda. Cicely Sanchez
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VICTIMOLOGIA
La Victimología es una ciencia nueva que no empezo a consolidarse hasta la década de los
años 70, por ello sus límites no están claros, ni su concepto, ni sus relaciones con otras
ciencias.
Existen tres grupos de autores que sí tratan la problemática del concepto de Victimología
y sus relaciones con la Criminología, negando, en consecuencia la autonomía de dicho
término.
 Ellenber considera que la Victimología es una rama de la Criminología que se
ocupa de la víctima directa del crimen, y que comprende el conjunto de
conocimientos biológicos, sociológicos y criminológicos concernientes a la víctima.
 Goldstein la define como parte de la Criminología que estudia a la víctima, no
como efecto del delito, sino como una de sus causas, a veces principal, que influye
en la producción del delito.
 Nagel afirma que la Criminología actual debe ser entendida como aquella ciencia
que estudia tanto al delincuente como a la víctima y sus relaciones; igualmente
añade que la Victimología forma parte de la Criminología, pero advierte que ello es
algo provisional, y que podría cambiar de criterio, ya que tanto una como la otra
están en proceso de desarrollo y de auge.
El surgimiento de la Victimología se debe, principalmente, a las razones del olvido
científico de la víctima: Gulota definió la Victimología como la disciplina que tiene por
objeto el estudio de la víctima de un delito, su personalidad, características biológicas,
Licda. Cicely Sanchez
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psicológicas, morales y culturales, sus relaciones con el delincuente y el papel que ha
desempeñado en la génesis del delito; y, por otro lado, al redescubrimiento y nuevo
posicionamiento de la víctima en las ciencias sociales.
Los orígenes del movimiento victimológico surgen tras la II Guerra Mundial donde se
empieza a producir la aproximación científica hacia las víctimas; en esas fechas comienzan
los estudiosos a interesarse desde el punto de vista científico por las víctimas. Entre los
pioneros de la Victimología se encuentran H. Von Henting y B. Mendelshon.
El primero se centró en las causas del delito y destacó la importancia de la relación del
delincuente con la víctima y configuró el concepto de "pareja criminal" formada por el
delincuente y la víctima. Su principal obra se titula "The Criminal and the Victim", donde
hace la primera clasificación de las víctimas, prestando atención a los menores, mujeres,
ancianos, deficientes mentales, inmigrantes y a la actitud de la víctima frente al agresor.
Mendelshon, de quien se dice que fue el creador de la palabra Victimología, afirma y
reafirma que "la victimología debe ocuparse de todo tipo de víctimas" y no sólo de las
víctimas de los delitos, sino también de víctimas de catástrofes naturales. Al igual que Von
Henting, también se fija en la "pareja criminal", y realizó una clasificación de las víctimas
que ha sido tenida en cuenta por muchos autores posteriores: Víctima real, Víctima por
ignorancia, Víctima provocadora, Víctima violenta y Víctima agresora (simuladora e
imaginaria).
Por otro lado, en 1.948, Newman creó otra clasificación más moderna: Víctimas
individuales, Víctimas familiares, Víctimas colectivas y Víctimas sociales.
Otros autores como Ellenberger y Shultz ayudaron a la consolidación de la Victimología
como ciencia, al igual que los movimientos feministas, las encuestas de victimización y los
simposio internacionales de victimización.
Con la confluencia de todos estos factores, la victimología ha alcanzado su madurez como
disciplina científica, ocupándose fundamentalmente de las indemnizaciones a las víctimas,
de los programas de ayuda y tratamiento a las mismas, de la intervención de la víctima en
el hecho criminal, de la protección de las víctimas testigo y de la predisposición de la
víctima para poder o no evitar el crimen.
No obstante, se debe tener en cuenta que la victimología no pretende enfrentar los
derechos de la víctima con los derechos del delincuente, sino establecer en sus justos
términos el papel de las víctimas, reconociéndose los derechos que le corresponde, pero
sin confrontarlos con los derechos del delincuente, que en todo caso deberán ser
respetados.
Licda. Cicely Sanchez
37
LA VICTIMA Y EL VICTIMARIO
La idea de victima, en tanto conceptualización, se instituye paulatinamente en el
pensamiento moderno, articulada con el surgimiento del concepto de violencia . Tanto las
víctimas cuanto las violencias están asociadas con los cambios que se produjeron en la
concepción de "la fuerza"
LA DEGRADACIÓN DEL SUJETO PARA TRANSFORMARLO EN VÍCTIMA
En el ejemplo histórico que proviene de los espartanos y el Taigeto encontramos una
caracteristica clave para la descripcion de la víctima: su degradación.Víctima es aquella o
aquel que por alguna razón, no puede .O es enclenque, o pequeño o minusválido; ocupa el
lugar del no-poder, que es un disvalor por impotencia, mientras que el máximo poder es la
opresión, así como la enajenación de la víctima comienza con la amenaza que pronuncia o
evidencia el victimario.
Violencia deriva de uis, fuerza o impulso que supone que aquel que sabe que va a golpear,
da por descontado que tiene el poder, golpee o no.Ese poder le otorga una especie de
imnmunidad.
El poder de decisión es lo que marca la estrategia victima-victimario,y está a cargo de
quien decide que algun dia va a golpear; le alcanza con ello porque no se aprecia a la
victima como persona; se la des-precia como al esclavo, como a los vencidos: es posible
Licda. Cicely Sanchez
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conjeturar,ensayando una aproximación, que así nacería históricamente la victima
coagulando el intento de construír esclavos.
PLACER DEL VICTIMARIO Y DESVALORIZACIÓN DE LA VÍCTIMA
No es habitual que en los avances teóricos acerca de la relación victima-victimario se
insista en el placer que experimenta quien daña o golpea.
El placer reside en violentar a una persona, pero ,ontológicamente, para poder golpear es
necesario des-preciar al otro.Esa posibilidad de pegar es imposible sin registrar al otro
como alguien descalificado: ése es el primer momento en esta relación que se entabla
entre el abusador o golpeador y su víctima.
En ejercicio del poder y de la fuerza de la cual dispone, el violento actúa en función de la
minusvalía del otro, minusvalía que por lo general él decreta: los niños y las mujeres por
ejemplo comienzan por considerarse inferiores e incapaces.Para desvalorizarla, necesita ,
en una primera instancia, reconocerle alguna índole de valor.
Cosificar a la víctima es un mecanismo que cuenta con un primer paso : convertirla en
"menos"y posteriormente, reificarla .
POTENCIA-IMPOTENCIA-IMPUNIDAD
Recordemos los origenes del vocablo poder : patricio, patriarcado, pater, la misma raiz
etimologica.
El poder del varón es directo. No se golpea sin suponer que el otro es un sujeto débil y
entonces se golpea en lugar de proteger a quien es débil.La articulación debilidadprotección por parte de otro no es imprescindible e otras circunstanacias, pero si
parecería adquirir vigencia en la relación víctimas-victimario :" dado que podría
protegerla, , puedo reventarla porque soy el poder: protejo o reviento"
La impunidad se relaciona con el sentimiento de injusticia lo que genera resentimiento en
las victimas y contiene sentimiento de impotencia y furia impotente. No es la furia activa
sino la impotente que se convierte en un caldo de cultivo que luego se gatilla y se tornan
en victimarios. Se observa en el transcurso de los años.
EL VIOLENTO QUE CREA LA ESCENA DE LA VIOLENCIA: ES UN DIOS QUE ACTÚA ¿CONTRA
QUIÉN?
Contra niños y ancianos, porque solo disponen de la potencia de lo que sería una franja
intermedia : El niño no llego a la potencia y el anciano la perdió, "fué". Esta franja de la
impotencia se diseña desde el jardin de infantes al geriatrico, porque niños y ancianos
Licda. Cicely Sanchez
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recortan una minoridad ontológica .Algo semejante ocurre con el género mujer, si bien
este género levantó la voz y avanzó con sus decisiones destinadas a revertir las
impunidades.
Pero tengamos en cuenta, para evaluar algunos niveles de las violencias, que la historia de
la humanidad describe cuál fué, en distint
EL ESTIGMA QUE LA VICTIMA SOBRELLEVA¿POR QUÉ?
Escribe E.Neuman :" (Comparada con el delincuente) la víctima nos parece inocua, sin
incentivos.Nadie desea ser robado,lesionado, torturado"
El imaginario social rubrica la condición pasivizada de la víctima .Dicha pasivización se
supone en ella ya que fracasío en la defensa que quizá logró ensayar, o peor aún, quizá"
encontró placer en ser victimizada" segun la tesis que impregna algunos segmentos del
imaginario social.
VIVENCIA DE PELIGRO FRENTE A LA VICTIMA
La victima produce miedo y angustia(inclusive en quienes deben tratar profesionalmente
con ella, distinguiéndose aquellos que se entrenaron psicologica y técnicamente para
hacerlo) porque encierra peligrosidad: no,es casual que Girard haya incluído en su tesis la
presencia del chivo expiatorio
¿Qué es lo que la torna peligrosa? Ser una perdedora respecto del victimario, cuya
existencia se descubre en la presencia de la victima, pero también la convierte enpeligrosa
que su existencia nos haga flaquear éticamente.
Este mecanismo psiquico se asemeja a un movimiento inercial, inicial, subjetivo que obliga
a quienes trabajan con victimas a sobreponerse a este sentimiento para darle cabido a la
conmiseración y a la píedad como parte de una filosofía política
Licda. Cicely Sanchez
40
SÍNDROME DE ESTOCOLMO: RELACIONES EXTRAÑAS ENTRE
VÍCTIMAS Y VICTIMARIO
Esta nota trata sobre una problemática política y social que atravesó y se instaló en
nuestra sociedad, como consecuencia de la realidad y la existencia del terrorismo de
Estado, donde uno de los efectos fueron, en su mayoría mujeres, las formas que se
involucraron,
sentimentalmente,
secuestradas
con
secuestradores,
torturadores,
violadores. Donde, en la última dictadura militar, se dieron una cantidad de casos
importantes, y que en muchos ámbitos no encontró respuestas satisfactorias a estas
conductas.
En este trabajo se conocen a partir y el porqué se llama Síndrome de Estocolmo,
conocemos a sus protagonistas Kristin y Olafson, y un final: la unión entre captor y
secuestrada.
Octubre 2005
Expuesto a situaciones límites, el instinto de supervivencia lleva al ser humano a recurrir a
impensadas formas de preservar su vida: desarrollar lazos de afecto con aquel que la
amenaza es una de ellas.
Licda. Cicely Sanchez
41
En 1973, la imagen de un hombre y una mujer besándose conmovió al mundo. La
fotografía no hubiera causado sensación si no fuera porque fue captada durante la
liberación de la toma de rehenes en un banco de Estocolmo, Suecia; y tuvo como
protagonistas a Kristin y Olafson, secuestrada y secuestrador respectivamente. Tiempo
más tarde, la prensa dio a conocer un final de telenovela: la mujer había roto su
compromiso
matrimonial
para
unirse
definitivamente
a
su
ex
captor.
Debido a este hecho, los extraños y paradójicos lazos de afecto e identificación que
establecen víctimas y victimarios fueron bautizados como Síndrome de Estocolmo y así se
conocen desde entonces. A nivel psicológico los especialistas lo explican como “una
estrategia inconsciente de supervivencia que se da en casos de extrema indefensión”. Las
guerras, dictaduras y grandes genocidios son, quizás, las situaciones límites que mejor
ilustran la definición del término. Según la Licenciada Alejandra Bo de Besozzi,
psicoanalista especializada en catástrofes colectivas, “en estos casos el ser humano llega a
adaptarse a cualquier circunstancia en pos de preservar la vida. Ya no están en juego los
valores o la ética, sino el instinto de supervivencia”.
Los psicólogos coinciden: cuando existe Síndrome de Estocolmo, el oprimido tiende a
sentirse agradecido hacia su opresor porque éste le perdona la vida y termina, sin darse
cuenta, identificándose con sus conductas y pensamientos.“Esta identificación tiene que
ver con una situación de extremo desamparo psíquico”, explica la Licenciada Bo de
Besozzi, “a nivel inconsciente, se produce una regresión al desvalimiento del nacimiento,
un apego emocional a la figura del opresor para mantener la vida”. El captor toma una
figura paterna: es el que da de comer, el que “cuida” y el que establece los límites. Una
vez que están libres, los rehenes que pasan por este estado suelen también relativizar los
hechos o justificarlos.
Para la Licenciada Mónica Dohmens, especialista en psicología jurídica y victimología y
especialista en Violencia Familiar de la UBA cualquier persona puede padecer este
síndrome. “Una personalidad más lábil va a estar más expuesta, pero nadie está exento
porque la imposición del otro es muy fuerte. Uno queda sometido ciento por ciento a sus
decisiones: mi vida o mi muerte están en sus manos”.
Licda. Cicely Sanchez
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El concepto de Síndrome de Estocolmo se usa también para describir la situación de una
mujer víctima de la violencia familiar (Síndrome de Estocolmo Doméstico, SIES-d); o para
referirse a las sociedades que son víctimas – pero cómplices- de gobiernos autoritarios.
“En el ámbito doméstico, el encierro no siempre es metafórico”, asegura la Licenciada
Dohmens, “incluso puede llegar a darse el cautiverio. A veces un marido golpeador
encierra a su mujer con llave”. El denominado SIES-d presenta además la particularidad de
darse en el seno del hogar, con actores unidos por un vínculo previo. “Pero sigue siendo
una relación basada en el abuso de poder del que manda -en este caso, el marido- que es
el que fija la ley, como el secuestrador en el secuestro”. La especialista resalta que en
ambos casos se observan características en común: cautiverio (aún si la persona no está
literalmente encerrada pide permiso para todo), dependencia emocional, sometimiento y
una relación ambivalente afecto- violencia.
El victimario, por su parte, recurre a diferentes métodos para manipular a la víctima -el
marido para obtener información sobre su mujer y el secuestrador para pedir dinero, ver
con qué integrante de la familia le conviene hablar o ejercer presión.”
Uno de los rehenes tomados en la sucursal Flores del Banco Itaú en julio de 2001, contó
públicamente que las pizzas que él y el resto de los rehenes compartieron con sus
secuestradores fueron como una comida entre amigos. Ese no fue el único absurdo de las
cinco horas que duró el encierro. Uno de los captores dejó salir a una chica que tenía un
parcial en la Facultad y hasta se mostró preocupado porque su rehén no había estudiado.
Otro integrante de la banda ofreció $100 a uno de los cautivos para pagar la cuenta del
celular que le había usado y le pidió que atendiera los llamados de la madre y la
tranquilizara.
Vale aclarar que los asaltantes recalcaron en todo momento que “le estaban robando al
banco y no a la gente”. Incluso, de acuerdo al relato de un testigo, uno de ellos explicó
que “le faltaban $3.000 para terminar de construir la casita”. La Licenciada Bo de Besozzi,
afirma que “en la Argentina influye, además, una identificación que tiene que ver con
‘ponerse del lado de', porque hay una subjetividad social que vale para todos: todos nos
Licda. Cicely Sanchez
43
sentimos vulnerables a la exclusión social. Esa implicancia hace que todos nos sintamos
amenazados y el capturado termine hermanándose con el sentimiento de su captor”.
La identificación de la víctima también puede ser de tipo ideológico, tal como sucedió con
las italianas Simona Toretta y Simona Pari, secuestradas por un grupo de iraquíes mientras
desarrollaban tareas humanitarias en Bagdad, Irak. Sanas y salvas, declararon
públicamente compartir las ideas de sus captores y se mostraron comprensivas con los
motivos de su propio secuestro, calificado “de guante blanco” por el trato “cordial” que
recibieron.
Cualquiera sea la causa del Síndrome de Estocolmo, las consecuencias son muy similares.
“Muchas personas empiezan a padecer pánico o agorafobia, por miedo a que el episodio
se repita”, explica la Licenciada Dohmen. Pesadillas, flashbacks, insomnio y reclusión
también son comunes a quienes han vivido la experiencia de mantener un vínculo
estrecho con sus victimarios. “Algunos secuestrados necesitan asistencia, pero otros no
quieren hacer un tratamiento, y finalmente se recuperan” explica Dohmen. En cambio,
para Bo de Besozzi “la persona se adaptó a cosas que violentan la autoestima y provocan
humillación, vergüenza. Por lo que estos hechos no pueden ser narrados a nadie, excepto
al terapeuta, por la valoración social negativa que implican”. En todos los casos, el
tratamiento parece ser el mejor camino para evitar que los efectos postraumáticos se
prolonguen en el tiempo y el patrón del vínculo se repita en situaciones futuras.
Licda. Cicely Sanchez
44
PENOLOGIA
Estudia la forma en que el Estado o sociedad reacciona ante el delito, esta reacción puede
ser institucional o no. Estatalmente aplicado por los tribunales penales.
El sistema de justicia penal esta conformado por 4 agencias, que son órganos del estado,
La primera agencia es la legislativa, la cual crea las leyes, luego se encuentra el sistema
policial, el cual se encarga de perseguir al delito y al delincuente, Luego esta la agencia
judicial, el cual interpreta y aplica la ley e impone sanciones, y por último se encuentra el
sistema penitenciario en donde el sujeto llega a cumplir la sanción impuesta.
Entendemos por penología, el estudio de la actividad jurisdiccional o administrativa,
posterior a la imposición de una sanción por responsabilidad penal, en la comisión de un
delito o contravención y las actitudes sociales vinculadas a dicha actividad, se ocupa del
estudio de las penas, su objeto, sus características, su evolución histórica, y muy
especialmente de sus consecuencias prácticas, como medidas de disuasivas del crimen.
Eugenio Cuello Calón cita que la penología es el conjunto de doctrinas e investigaciones
relativas a todas las penas y medidas y a su ejecución.
Relación de la penología con otras disciplinas, específicamente de la punibilidad y el
derecho penitenciario.
Según su naturaleza: La punibilidad y el derecho penitenciario son de naturaleza jurídica, y
la penología de naturaleza Criminológica.
Licda. Cicely Sanchez
45
Según el carácter del objeto de estudio La penología y la punibilidad tienen un objeto de
estudio genérico o sea de todas las sanciones penales, Y el derecho penitenciario tiene el
objeto de estudio específico ya que solo se ocupa de la pena privativa de libertad.
En cuanto al momento de reacción institucional de estas disciplinas La punibilidad
reacciona en el momento que se impone una sanción, y el derecho penitenciario y la
penología tienen la reacción institucional en el momento en que se ejecuta una sanción.
TEORIA DEL DELITO
Teóricamente existen dos formas de comprensión del fenómeno cultural denominado
delito:
i)
La unitaria o total y
Licda. Cicely Sanchez
46
ii)
La estratificada o analítica. Se impone la elección de la teoría estratificada o
analítica del delito, tomando en cuenta que la finalidad principal de una
explicación ordenada y sistemática del mismo consiste en una aplicación
segura y uniforme del derecho penal, en resguardo de derechos fundamentales
de la persona como son los referidos a su vida, libertad, honor y propiedad. Al
contrario, el enfoque unitario o total, en lugar de consistir en un análisis
científico del delito representa una aproximación irracional e intuitiva a este
fenómeno, cuyos resultados, particularmente en la aplicación del derecho
penal a los casos concretos, al ser tan disímiles y variados, vulneran el valor
seguridad e igualdad en desmedro de una sana política criminal en un Estado
Democrático de Derecho.
Dentro del enfoque estratificado o analítico del delito, dos corrientes doctrinarias, durante
mucho tiempo, disputaron la primacía en la explicación científica del mismo:
i)
ii)
Causalismo y
Finalismo. La explicación causal del delito parte de un concepto ideal o
idealizado de conducta; en el comienzo de su análisis, concibe a la acción como
un movimiento voluntario físico o mecánico que produce un resultado captado
por el tipo penal, desplazando el análisis y valoración de su finalidad,
principalmente, al momento de ocuparse del elemento del delito denominado
culpabilidad. La explicación final del delito parte de un concepto real de
conducta, concebida como un hacer voluntario final, en cuyo análisis no
pueden ni deben ser escindidos, en ningún momento, los aspectos referidos a
su manifestación exterior de los componentes relativos a la programación de
sus fines. La primera corriente considera preponderantemente los elementos
referidos al disvalor del resultado; la segunda, por el contrario, pone mayor
énfasis, en el disvalor de la acción.
En la aplicación del derecho penal, las consecuencias de seguir una u otra posición
doctrinal son importantes, particularmente en lo relativo:
i)
ii)
A la tipicidad de la conducta, como su definición y alcance, la relevancia del
nexo causal, determinación de la tentativa, participación criminal y concurso de
delitos, tipos activos y omisivos, tipos dolosos y culposos, relevancia de los
elementos subjetivos del tipo penal, capacidad psicológica de reconocimiento
de los elementos del tipo y de actuación conforme al mismo, y causas de
exclusión de la tipicidad;
A la antijuridicidad de la conducta, como la determinación de las causas de
exclusión de la antijuridicidad, el reconocimiento de los elementos que
Licda. Cicely Sanchez
47
iii)
constituyen una causal de justificación, la finalidad de obrar conforme a los
mismos y la capacidad psicológica necesaria para esto; y
A la culpabilidad de la conducta, como su definición y alcance, la determinación
de las causas de exclusión de la culpabilidad, el reconocimiento de los
elementos que constituyen una causal de inculpabilidad, la finalidad de obrar
conforme a los mismos y la capacidad psicológica necesaria para esto.
En esta controversia doctrinal, prácticamente la mayor parte de los países que se basan en
el sistema jurídico de Derecho Continental, han adoptado el esquema teórico finalista de
comprensión y explicación del delito, dejando de lado la interpretación causal por sus
múltiples contradicciones e insuficiencias.
En la parte que sigue de este acápite expondré de manera resumida los aspectos más
importantes de la teoría del delito, según el marco legal de nuestro Código Penal, desde
una perspectiva de la teoría final de la acción, por considerarla la más adecuada para el
cumplimiento de los fines de la dogmática penal.
De las múltiples definiciones de delito, la más corriente es aquella que lo considera como
una conducta, típica, antijurídica y culpable, dejando para la teoría de la pena la
característica de su punibilidad.
CONDUCTA:
La conducta es el pilar fundamental y la base óntica del delito; dato natural del que
podemos predicar en determinadas circunstancias y condiciones su tipicidad (adecuación
a un tipo penal), antijuridicidad (contrariedad con el ordenamiento jurídico) y culpabilidad
(juicio de reproche por la posibilidad de actuar conforme a derecho); características
normativas o valorativas que afirmadas con relación a una conducta determinada
permiten calificar a la misma como "delito". Desde un punto de vista realista, la conducta
consiste en un hacer voluntario final, concepto del que queda excluida la omisión (el no
hacer) que sólo tendrá relevancia jurídico penal a partir del análisis de la característica
denominada "tipicidad". En pruridad de conceptos hablar de hacer voluntario y final es un
pleonasmo puesto que todo hacer por el sólo hecho de ser voluntario ya es final y, a la
inversa, la finalidad forma parte inseparable de la voluntariedad de la conducta. No existe
un hacer voluntario que no tenga una determinada y concreta finalidad.
Todos los tipos penales de la parte especial de nuestro Código Penal están
necesariamente referidos a un autor ( "el qué...", "quiénes....", los "que...", etc.) y, por lo
tanto, a una conducta determinada que se encuentra literalmente mencionada mediante
un verbo típico (matar, apoderarse, etc). Por lo tanto, el aspecto relevante en el análisis
Licda. Cicely Sanchez
48
práctico de la solución de casos o problemas consistirá en la falta o ausencia de conducta
en todos aquellos supuestos en los que el ente materia de nuestro examen no presente
todos los elementos objetivos y subjetivos que son necesarios para afirmar la existencia
de una conducta. Excluida la conducta no tiene sentido entrar al análisis de los restantes
caracteres del delito puesto que nos habremos quedado sin la base o sustrato estructural
de la dogmática jurídico penal.
En cuanto a la ausencia de conducta porque no están dados los elementos o aspectos
objetivos de la misma (exterioridad), en cuanto fenómeno manifestado en el mundo
exterior que produce determinadas consecuencias o efectos, el ejemplo característico lo
encontramos en todos aquellos supuestos en los que se pretende responsabilizar
penalmente a una persona por fenómenos psicológicos que permanecen en la interioridad
de su conciencia, como es el caso de sus ideas, deseos y pensamientos. Para que exista
conducta, estas ideas, deseos y pensamientos, necesariamente tienen que manifestarse
en el mundo exterior y no quedarse recluidos en la interioridad del sujeto al que
pertenecen. Situación diferente es aquella en la que existe la manifestación externa de la
finalidad pero no corresponde a todos los elementos exigidos por el tipo penal, en cuyo
caso sólo estará ausente la tipicidad de la correspondiente conducta.
En cuanto a la ausencia de conducta porque no están dados los elementos o aspectos
subjetivos de la misma (finalidad), en cuanto a la programación de fines y medios para
alcanzarlos, los ejemplos característicos los encontramos en la fuerza física irresistible o
vis absoluta (persona que es empujada por otra contra una vidriera de un comercio,
quedando como resultado roto el cristal, para el tipo penal de daño simple), ya sea que
provenga del hecho de un tercero o de una fuerza de la naturaleza; los movimientos
realizados durante el sueño fisiológico o un estado de inconsciencia por efecto de
narcóticos (madre que se duerme al lado de su hijo recién nacido y lo asfixia);
movimientos realizados en estado de sonambulismo o de hipnósis (sonámbulo o
hipnotizado que da muerte a una persona), aun cuando en estos últimos casos se discute
si se trata de una situación de ausencia de conducta o de inimputabilidad (que excluiría la
culpabilidad de la conducta).
TIPICIDAD
La tipicidad consiste en la adecuación de la conducta a un tipo penal. A los efectos de la
imposición de una pena, no interesan las conductas antijurídicas y culpables que no sean
típicas porque no están contempladas en el catálogo de delitos del Código Penal. Del
universo de hechos ilícitos, el legislador penal, mediante la técnica del tipo legal,
selecciona todos aquellos hechos que por la gravedad o la forma de afectación del bien
jurídico protegido, considera merecedores de pena. Por esto el Derecho Penal, a
Licda. Cicely Sanchez
49
diferencia de otras ramas del derecho, es considerado como un sistema cerrado o
discontinuo de ilicitudes en el que no cabe la extensión de la responsabilidad penal por
medio de la analogía o de otra técnica de interpretación similar que no se ajuste a los
contenidos expresamente establecidos en los correspondientes tipos penales.
El tipo penal es el dispositivo legal que describe la conducta conminada con pena. Según la
finalidad de la conducta existen tipos penales dolosos y culposos; según la forma de
individualizar las conductas prohibidas existen tipos penales activos y omisivos; categorías
típicas que se combinan dando lugar a tipos penales activos, dolosos y culposos, y tipos
penales omisivos, dolosos y culposos. Por otra parte, los tipos penales contienen
diferentes elementos entre los que cabe destacar los descriptivos, normativos y subjetivos
que se caracterizan por su mayor o menor precisión, mayor o menor complejidad, para
identificar la conducta punible.
Básicamente, los tipos activos se caracterizan por describir a la conducta prohibida
merecedora de pena, en cambio los tipos omisivos describen a la conducta debida,
resultando prohibida y merecedora de pena toda conducta distinta de la debida (. Un caso
especial es el de la omisión impropia, en el que sin estar expresamente descrita la
conducta debida, por la especial posición de garante del autor, su conducta equivale a una
conducta prohibida de un tipo penal activo
Básicamente, los tipos dolosos se caracterizan por describir a la conducta cuya finalidad
coincide con la realización de todos los elementos constitutivos del tipo penal; en este
caso, la finalidad en sí misma es el dato determinante de la prohibición; admite diferentes
grados según se trate de dolo directo de primer grado (el autor persigue directamente la
producción del resultado); dolo directo de segundo grado o de consecuencias necesarias
(el autor persigue un resultado que conllevará necesariamente la producción de otro); y
dolo eventual (el autor no persigue directamente el resultado pero lo acepta en su
voluntad al actuar de manera indiferente frente a la lesión del bien jurídico protegido). Los
tipos culposos se caracterizan por describir a la conducta cuya finalidad no coincide con la
realización de todos los elementos constitutivos del tipo penal, pero cuya forma de
ponerla en práctica o llevarla a cabo, viola un deber de cuidado, determinando la
producción del resultado típico; la finalidad en sí misma no es el dato determinante de la
prohibición, sino la forma o modo de obtenerla.
Para que una conducta sea típica tienen que estar presentes todos y cada uno de los
elementos del correspondiente tipo penal, los objetivos y subjetivos. Es suficiente la
ausencia de cualquiera de éstos para que esa conducta resulte atípica y, por lo tanto, no
constituya delito.
Licda. Cicely Sanchez
50
En cuanto a la ausencia de tipicidad de la conducta porque no están dados los elementos
objetivos, constitutivos del tipo penal, se pueden presentar diferentes situaciones, entre
las que cabe destacar la falta o ausencia de tipo por inidoneidad del objeto, del sujeto
activo o del pasivo (Ej: homicidio de un cadáver, prevaricato cometido por un particular,
estupro de un hombre) y la ausencia de resultado típico, en cuyo caso, podría quedar un
remanente de tipicidad por tentativa, si se trata de un tipo penal doloso. Otro caso
importante de atipicidad se presenta en aquellas situaciones en las que no existe un nexo
causal adecuado entre la conducta y el resultado, como son los supuestos de aberración
por desvío del curso causal, error en el golpe y en el objeto. En ciertos casos, la conducta
resulta atípica de un tipo en particular, pero típica de otro que exige menos elementos (Ej:
robo con relación al hurto).
En cuanto a la ausencia de tipicidad de la conducta porque no están dados los elementos
subjetivos, los casos más importantes son los de incapacidad psicológica para conocer los
elementos objetivos del tipo penal (autismo) y de comportarse de acuerdo a este
conocimiento. Tratándose del error de tipo, si el autor yerra de manera invencible sobre
alguno de los elementos constitutivos del tipo penal su conducta no sólo será atípica del
correspondiente tipo doloso sino también del equivalente tipo culposo; por el contrario, si
yerra de manera vencible, tomando en cuenta sus cualidades personales y demás
circunstancias del hecho, su conducta atípica del tipo doloso puede ser calificada como
típica del tipo culposo equivalente.
En este contexto es importante distinguir el error de tipo del error de prohibición; el error
de tipo versa sobre los elementos constitutivos del tipo penal, el de prohibición recae
sobre la antijuridicidad de la conducta; en el error de tipo el autor no sabe lo que hace, en
el de prohibición sabe lo que hace pero no lo considera contrario a derecho. (EJ: el
cazador que dispara a un hombre creyendo que apunta su arma a un oso no sabe que se
trata de un hombre y, por lo tanto, no tiene la finalidad de matarlo - error de tipo -; en
cambio, la víctima de una agresión que dispara su arma contra la persona que considera
es la autora del ataque, sabe que se trata de un hombre y quiere dirigir su conducta
contra este hombre, pero considera que lo hace legítimamente o de forma no contraria a
derecho porque no se da cuenta de que en realidad no es su agresor - error de
prohibición).
Problemas especiales de la tipicidad que, por su extensión, importancia y complejidad,
justifican un curso complementario de capacitación, son los relativos a la tentativa,
participación criminal y concurso de delitos, de cuyo análisis exhaustivo recién se tendrá
una idea acabada acerca de la problemática integral de la tipicidad.
Licda. Cicely Sanchez
51
ANTIJURIDICIDAD O ANTIJURICIDAD
La antijuridicidad consiste en la contradicción de la conducta típica con el ordenamiento
jurídico considerado globalmente. La antijuridicidad no es un concepto específicamente
penal, sino que corresponde a la teoría general del hecho ilícito. Por esta razón, se
considera que el Derecho Penal es eminentemente sancionador y secundariamente
constitutivo, en este último caso, tratándose del ilícito de la tentativa y de los delitos de
peligro.
Por el principio de unidad del ordenamiento jurídico no se puede admitir la existencia de
contradicción entre sus diferentes disposiciones, razón por la cual, es suficiente que exista
una disposición perteneciente a cualquier rama del Derecho que permita la realización de
la conducta típica para que esta resulte justificada y, por lo mismo, exenta de
responsabilidad penal.
En el aspecto finalista y material, la antijuridicidad conlleva la afectación del bien jurídico
protegido por la conminación penal específica, ya sea en su modalidad de daño o lesión
(delitos de resultado) o en la de peligro y perturbación (delitos de peligro y tentativa). El
bien jurídico penalmente protegido cumple la función de determinar el sentido y alcance
de la prohibición, sin cuya existencia la antijuridicidad devendría en un concepto
meramente abstracto y formal, caracterizado únicamente por el incumplimiento del deber
o por la imposición del deber por el deber mismo (concepto autoritario del Derecho
Penal). El sentido teleológico del bien jurídico cobra su máxima expresión en el Derecho
Penal cuando se trata de casos que involucran una colisión de bienes jurídicos protegidos,
en los que solamente es posible salvar uno de estos a costa del sacrificio del otro, en cuyo
caso resulta primordial determinar cual es el valor jurídico preponderante para establecer
si la conducta en cuestión resulta conforme a derecho, o solamente inculpable, o, en el
peor de los casos, culpable pero con una culpabilidad disminuida.
En cuanto a la ausencia de antijuridicidad de la conducta existen varias causales reguladas
en el Código Penal, constituyendo la relativa al ejercicio de un derecho, oficio o cargo,
cumplimiento de la ley o de un deber, la de mayor contacto con las restantes ramas del
ordenamiento jurídico que, en los casos ocurrentes, obligará a realizar una minuciosa
investigación para descubrir su existencia, sentido y alcance (Ej: la influencia del deber de
educar a los hijos menores) en el delito de injurias contra los mismos; . Otras causales de
justificación como la legítima defensa que requiere además de la agresión injusta y actual
la necesidad de la defensa y la racionalidad o proporcionalidad del medio empleado para
defenderse o el estado de necesidad justificante cuya diferencia con el exculpante o
disculpante se basa en la preponderancia del bien jurídico que se salva a costa del que se
Licda. Cicely Sanchez
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lesiona daña a la propiedad para salvar la vida de un menor amenazada por el incendio de
la casa en la que se encuentra -.
Como principio general, lo importante para afirmar la existencia de las causales de
justificación, consiste en la coincidencia de sus elementos objetivos y subjetivos (en este
contexto podemos hablar de un tipo permisivo). Basta que falte cualquiera de estos para
que la conducta típica resulte antijurídica. Por ejemplo, si en la legítima defensa no se
trata de una verdadera agresión sino de la broma pesada de un amigo (ausencia de
elemento objetivo), podrá existir legítima defensa putativa (error de prohibición) que
tenga efecto a nivel de culpabilidad de la conducta, pero la misma no por ello dejará de
ser antijurídica. A la inversa, si existe verdadera agresión de mi enemigo, pero por las
circunstancias de hecho, ignoro esta situación y por esto mi finalidad no fue la de defensa
sino más bien la de ataque contra esta misma persona (ausencia de elemento subjetivo),
la conducta típica no estará justificada sino más bien resultará antijurídica.
Otro aspecto importante en este punto consiste en la capacidad psicológica necesaria
para reconocer los elementos objetivos de la causa de justificación y para comportarse de
acuerdo a esta comprensión; caso contrario los sucesos tendrán una mera significación
objetiva, a lo sumo, casual o coincidente, pero no responderán a una verdadera voluntad
del autor de conducirse conforme a las prescripciones del derecho.
Según la teoría predominante la conducta típica y antijurídica constituye un injusto penal
aún cuando no sea culpable; injusto penal que tiene importantes efectos en materia de
participación criminal, por la teoría de la accesoriedad limitada, y en cuanto a las
indemnizaciones civiles que correspondan por los daños causados.
CULPABILIDAD
La culpabilidad consiste en el juicio de reproche al autor por su conducta típica y
antijurídica sobre la base de que en las circunstancias concretas en las que se manifestó su
conducta le era exigible una conducta distinta conforme a derecho.
El principio de culpabilidad tiene dos manifestaciones: una a nivel de tipicidad, según el
cual no existe responsabilidad penal si el resultado no le puede ser imputado al autor del
hecho por lo menos a título de culpa, razón por la cual no deberían existir delitos
calificados por el resultado; si existen, los correspondientes tipos penales serían
inconstitucionales; otra a nivel de culpabilidad, según el cual no existe responsabilidad
penal si el derecho no le puede exigir al autor, considerado como hombre medio o
normal, tomando en cuenta las condiciones y circunstancias de su conducta, un
comportamiento diferente, ajustado a derecho.
Licda. Cicely Sanchez
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La culpabilidad como característica del delito es reprochabilidad; i) a quién se reprocha: al
autor de una conducta típica y antijurídica, ii) porqué se le reprocha: porque le era exigible
un comportamiento adecuado a derecho, iii) sobre que base se le reprocha: tomando en
cuenta elementos objetivos y subjetivos que configuran las circunstancias reales y
personales en las que se desenvolvió su conducta.
La culpabilidad es un juicio de valor que relieva de manera preponderante la personalidad
del autor con relación a las exigencias del derecho. Si bien el autor y su conducta son
elementos inescindibles del análisis dogmático penal, en el estrato de la culpabilidad
cobran mayor énfasis las condiciones y características personales del autor como son las
referidas a su imputabilidad o capacidad penal de culpabilidad, que al constituir en
muchos casos un estado del autor, no se circunscriben a la concreta conducta realizada,
sino que trascienden este contexto espacial y temporal.
En cuanto a la ausencia de culpabilidad del autor de la conducta, resulta importante
destacar todas aquellas situaciones en las que por sus condiciones mentales o psicológicas
el derecho no puede razonablemente exigirle la comprensión de la antijuridicidad de su
conducta o un comportamiento conforme a esta comprensión. En estas circunstancias,
una comprensión de la antijuridicidad de su conducta o un comportamiento de acuerdo a
esta comprensión significaría por parte del autor un esfuerzo de tal magnitud que pocas
personas en sus mismas condiciones serían capaces de realizarlo.
Esta valoración puede variar según el tipo penal que se esté considerando (no es lo mismo
el grado de comprensión para un complejo delito económico que para un asesinato) y
según el tipo de enfermedad mental e intensidad de la misma que aqueja al autor.
Necesariamente tiene que hacerse caso por caso y de acuerdo con las pericias forenses
disponibles sobre este particular, tomando en cuenta que lo decisivo no consiste en
establecer si el autor, al momento del hecho, padecía o no una enfermedad mental, sino
el esfuerzo que realizó, por esta razón, para comprender la contrariedad a derecho de su
conducta o para comportarse de acuerdo a esta comprensión.
Idéntica valoración cuando estamos en presencia de un estado de necesidad disculpante o
exculpante, siempre que el bien que se salva no sea desproporcionadamente de menor
valor con relación al bien que se lesiona, y con el añadido de lo explicado para el estado
de necesidad justificante en cuanto a la existencia de los elementos objetivos,
reconocimiento de los mismos y finalidad de actuar en consecuencia con ellos. Lo propio
con el error de prohibición, en la medida que sea invencible para que excluya la
culpabilidad; caso contrario, solamente tendrá el efecto de disminuirla pero no de
anularla, con el consiguiente reflejo en la medición de la pena.
Licda. Cicely Sanchez
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Por último, una vez afirmada la existencia de un delito, por la presencia de una conducta
típica, antijurídica y culpable, todo lo referente a las condiciones legales para la efectiva
imposición de una pena, a los tipos o clases de penas y a los criterios para su medición,
tratándose de penas flexibles, corresponde al estudio de la teoría de la coerción penal y
no a la teoría del delito.
QUE ES LA TEORIA DE DELITO
Licda. Cicely Sanchez
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UBICACIÓN DE LA TEORIA DEL DELITO
SISTEMAS QUE EXPLICAN EL DELITO
Licda. Cicely Sanchez
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FENOMENOLOGIA
Es una perspectiva sobre la causalidad de la delincuencia. Sus raíces proceden de la
fenomenología, una idea que sólo es relevante para la mente humana y la conciencia, e
imperceptible para el mundo exterior. Su relación con la criminología sostiene que
cualquier acción de carácter penal que han sido cometidos por una razón cognoscible sólo
a los participantes. En este sentido, es imposible que la víctima o de un servicio
independiente - sistema de justicia - para comprender su significado o propósito.
El término significa el estudio de los “fenómenos”, es decir de lo que aparece en la
conciencia, lo dado; se trata de explorar precisamente eso que es dado, la cosa misma en
que se piensa, de la que se habla, en síntesis, de la constitución de la conciencia. Se trata
de recuperar al sujeto racional que está detrás de todo hecho y que directamente se pone
como razón, pero ésta no se deriva de nada, es absoluta, des-ligada, no depende de
hechos. Tampoco la vida subjetiva con sus modos de experiencia puede ser derivada de
los hechos del mundo, sino al revés, éstos toman su sentido en aquélla. La fenomenología
no parece tratar de la realidad sino de la representación de la realidad, así parece ser
desde el momento en que la propia fenomenología exige prescindir de la realidad, de la
Licda. Cicely Sanchez
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naturaleza, del mundo objetivo. La fenomenología devela el estilo fundamental, o esencia,
de la conciencia del dato inmediato anterior a toda tematización científica, que es la
intencionalidad. En lugar de la tradicional conciencia que ingiere o digiere el mundo
exterior, la fenomenología revela una conciencia que no es nada, salvo una relación con el
mundo.
La fenomenología se ocupa de la conciencia con todas las formas de vivencias, actos y
correlatos de los mismos, es una ciencia de esencias que pretende llegar sólo a
conocimientos esenciales y no fijar, en absoluto, hechos.Es una meditación lógica que
pretende superar las propias incertidumbres de la lógica, orientándose hacia y con un
lenguaje o logos que excluya la incertidumbre. La fenomenología ha reflexionado, se ha
apoyado, ha combatido, contra el psicologismo, contra el pragmatismo, contra una etapa
del pensamiento occidental. Ha sido una meditación sobre el conocimiento, un
conocimiento del conocimiento; y su célebre "poner entre paréntesis" consiste en primer
lugar en dejar atrás una cultura, una historia, en retomar todo saber remontándose a un
no saber radical.
FENOMENOLOGIA DE LA VIOLENCIA.
En la violencia encontraremos con Alonso-Fernández(1984) tres momentos: la
motivación(casi siempre en el pathos de la pasión), la experiencia vivenciada (como
autoafirmación y demostración de poder) y la manifestación o conducta violenta(una
descarga contra el mundo).
Alonso-Fernández(1984) encuentra cinco formas de proyección de la agresividad: directa y
libre(contra el objeto odiado o el obstáculo frustrador), indirecta(dirigida contra el sujeto
débil,
el
marginado),
inhibida(calumnia,
difamación,
demanda
judicial);
enmascarada(amor exigente, celoso y tiránico, el chiste, la manipulación, etc.) y la
negativa(silencio, incomunicación, etc.).
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