Consideraciones sobre principios fundamentales para la policía de

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Consideraciones sobre principios fundamentales para la policía de la Ciudad de Buenos Aires1
Documento presentado a la Comisión de Seguridad de la
Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Buenos Aires, 29 de julio de 2008
En el marco del proceso de creación de una institución encargada de la segundad de la Ciudad de Buenos
Aires, algunos de los proyectos que nos ha enviado la Comisión de Seguridad de la Legislatura responden a
la estructura de una ley orgánica de creación de una nueva institución, y otros se inclinan por una ley marco
que crea y establece formas de coordinación entre una serie de instituciones abocadas a la seguridad pública.
Ya sea que la legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires avance en una legislación general u
orgánica de policía como en una legislación que regule un sistema de seguridad pública, en ambos casos
debe abordar una serie de principios de actuación que guíen las políticas institucionales de los distintos
organismos, así como el accionar de los funcionarios que los integran.
Las propuestas de ley presentadas para promover la creación de la policía de la Ciudad, que la comisión de
Seguridad nos facilitara, no omiten esa necesidad pero debe destacarse que en algunos casos su desarrollo
es escaso y en otros debe fortalecerse a la luz de nuevos avances legislativos, códigos de buenas prácticas
tales como el Código Europeo de Ética de la Policía y resoluciones de organismos internacionales que
comprometen la responsabilidad de las instituciones argentinas, tales como el fallo de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos en el caso “Bulacio”.
Además, es particularmente importante que estos principios sean desarrollados más acabadamente en
aquellos aspectos en los que las instituciones de seguridad hayan demostrado más dificultades para realizar
políticas y prácticas respetuosas de los derechos humanos, o en aquellas áreas de las políticas de seguridad
pública en las que tradicionalmente han existido o existen normativas que entran en colisión con principios
constitucionales elementales.
Principios generales de actuación
Algunos de los proyectos de ley presentados desarrollan principios importantes como el de legalidad,
oportunidad, razonabilidad y gradualidad, sin embargo estos principios deberían ser complementados con
regulaciones más específicas.
Las políticas de seguridad y los funcionarios en cumplimiento de sus funciones deberán ajustarse a los
siguientes principios:
Derechos fundamentales. Proteger los derechos de todas las personas y regir su accionar por el pleno
e irrestricto respeto a los derechos humanos. En el desarrollo de las políticas y en el desempeño de sus
tareas, los funcionarios darán prioridad al derecho a la vida, a la libertad, a la integridad y a la dignidad de
las personas.
Igualdad ante la Ley. Desempeñarse en la protección de los derechos de todas las personas bajo el
principio de igualdad ante la ley. Este principio incluye tanto la omisión de acciones discriminatorias como
el desarrollo de medidas positivas para prevenir un trato desigual que afecte a determinados individuos o
grupos que por sus características resulten particularmente vulnerables al accionar policial.
1 Documento elaborado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) en el marco de la discusión sobre los contenidos de los
proyectos de ley para la creación de la policía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
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Prohibición de discriminación. Los responsables de las políticas de seguridad y los funcionarios
policiales en el ámbito de su actuación deberán evitar cualquier medida o acción discriminatoria basada
en la condición étnica, religiosa, cultural, social, política, ideológica, profesional, de nacionalidad, de
género así como por su opción sexual, por cuestiones de salud o enfermedad, o de adhesión o
pertenencia a organizaciones partidarias, sociales, sindicales, comunitarias, cooperativas, asistenciales o
laborales, o con fines que puedan entenderse como discriminatorios.
Desarrollo de políticas activas o positivas de no discriminación. Los responsables de las políticas de
seguridad y los funcionarios policiales en el ámbito de su responsabilidad, deberán desarrollar políticas y
medidas positivas a fin de evitar efectos discriminatorios en el desarrollo de las políticas y/o en el uso de
las facultades conferidas por la ley.
Principios mínimos de actuación. Las políticas de seguridad deberán asumir como principios mínimos
para regular sus prácticas las normas constitucionales, legales y reglamentarias y los tratados
internacionales ratificados por el Estado Argentino. Las autoridades deberán operacionalizar el
cumplimiento de estos principios mínimos por medio de regulaciones específicas.
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Declaración Universal de los Derechos Humanos (10/12/48)
Convención Americana de los Derechos Humanos (22/11/66)
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (19/12/66)
Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos y Degradantes
(10/12/84)
Declaración sobre la Protección de Todas las Personas contra la Tortura y Otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, aprobada por la Asamblea General (9/12/75)
Convención Interamericana para Prevenir y Castigar la Tortura (9/12/85)
Código de Conducta para los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley (Asamblea
General, Resolución nº 34/169, 17/12/79)
Conjunto de Principios para la Protección de Todas las Personas Sometidas a Cualquier
Forma de Detención o Prisión (Asamblea General, Resolución nº43/173, 9/12/1988)
Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios
Encargados de Hacer Cumplir la Ley (Octavo Congreso de Naciones Unidas sobre la
Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, La Habana, Cuba 1990)
Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (20/11/89)
Prohibición total de la tortura y otros malos tratos. Ningún funcionario podrá infligir, instigar o tolerar
ningún acto de tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes,2 ni invocar la orden de
un superior o circunstancias especiales –como estado o amenaza de guerra, amenaza a la seguridad
nacional, inestabilidad política interna, o cualquier otra emergencia pública- como justificación.3 Otras
situaciones extraordinarias o excepcionales4 -como los secuestros extorsivos, la amenaza o el riesgo
inminente de un atentado terrorista- tampoco pueden utilizarse como legitimantes ni atenuantes de la
tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.
Esta prohibición emana de la Declaración sobre la Protección de Todas las Personas contra la Tortura y Otros Tratos o Penas
Crueles, Inhumanos o Degradantes, aprobada por la Asamblea General. En la Declaración se define la tortura de la siguiente manera:
"[...] se entenderá por tortura todo acto por el cual el funcionario público, u otra persona a instigación suya, inflija intencionalmente a
una persona penas o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una
confesión, de castigarla por un acto que haya cometido o se sospeche que haya cometido, o de intimidar a esa persona o a otras. [...]”.
3 Art. 5 Código de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley Adoptado por la Asamblea General en su resolución
34/169, de 17 de diciembre de 1979.
4 Cf. Art. 23, inc. 2 de la Ley Nacional 26.102 de Seguridad Aeroportuaria.
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Privación de la libertad. En ausencia de orden judicial que lo disponga, el personal policial no está
facultado para privar a las personas de su libertad, salvo que durante el desempeño de sus funciones
deba proceder a la aprehensión de aquella persona que hubiera cometido algún delito de acción pública;
o hubiera perpetrado una agresión o ataque contra la vida o integridad física de otra persona; o existieren
indicios y hechos fehacientes y concurrentes que razonablemente pudieran comprobar su vinculación con
la comisión de algún delito de acción pública. La privación de la libertad deberá ser notificada
inmediatamente a la autoridad judicial competente y la persona detenida deberá ser puesta a disposición
de dicha autoridad en forma inmediata.5
Las razones de la detención deberán ser notificadas con claridad al detenido al momento de la detención
y constar por escrito. La persona detenida deberá ser revisada por un médico ajeno a la institución
policial. Las autoridades policiales tomaran los recaudos necesarios para que la integridad física y
psíquica del detenido sea preservada y no sufra agravamiento como consecuencia de la detención.6
Valoración objetiva. La valoración de las circunstancias que habiliten el uso de facultades policiales que
impliquen restricciones legítimas a los derechos de las personas deberá fundarse en elementos objetivos
a fin de evitar efectos discriminatorios o el uso arbitrario de dichas facultades. No podrán desarrollarse
prácticas que impliquen el uso masivo y discrecional de estas facultades.
Responsabilidad de custodia. Garantizar la integridad física, psíquica y moral de las personas bajo su
cuidado o custodia.
Control intra e interinstitucional. Velar por el respeto a los derechos humanos y el cumplimiento de las
normas constitucionales, legales y reglamentarias de otros funcionarios de la propia institución o de otras
fuerzas, organismos o agencias de seguridad (públicas o privadas) junto a las que se coordinen
acciones7.
Obligación de desobedecer y denunciar órdenes ilegítimas. Desobedecer órdenes manifiestamente
ilegítimas y/o ilegales, cuya ejecución pudiera configurar actos delictivos8. El personal de policía, en todas
las jerarquías, es personalmente responsable de sus actos, de sus omisiones o de las órdenes dadas a
sus subordinados9. El acatamiento de órdenes ilegítimas o ilegales acarrea plena responsabilidad por
parte del funcionario que la ejecute. En estos casos, es responsabilidad de cada funcionario informar en
sede administrativa y judicial de las órdenes que se haya visto obligado a desobedecer10.
Tratamiento digno. Las políticas de seguridad y el accionar de los funcionarios deberán velar por la
dignidad y el respeto de todas las personas involucradas, y la salvaguarda de sus derechos. Se
Cf. Ley Marco General de Seguridad Pública Democrática, Art 22. Elaborada por SURF-LAC, PNUD, ILSED. En: http://www.lacworkspace.undp.org.co/index.php?id=1424
6 Conforme estándares establecidos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Caso Bulacio vs. Argentina. 18 de
septiembre del 2003
7 Cf. Art. 23, inc. 5 de la Ley Nacional 26.102 de Seguridad Aeroportuaria. Otra redacción posible es la establecida por la Ley Marco
General de Seguridad pública que en su artículo 17 plantea “Durante el desempeño de sus funciones, el personal policial deberá
adecuar su conducta a los siguientes preceptos generales: …5. Impedir la violación de normas constitucionales, legales y
reglamentarias durante su accionar o el de otras fuerzas, organismos o agencias con la que se desarrollen labores conjuntas o
combinadas, o en las conductas de personas físicas o jurídicas, públicas o privadas, con las que se relacionen, debiendo dar
inmediata cuenta de la inconducta o del hecho de corrupción a la autoridad superior u organismo de control competente.
8 Cf. Art. 24, de la Ley Nacional 26.102 de Seguridad Aeroportuaria.
9 Recomendación REC. (2001) 10 del Comité de Ministros a los Estados miembros sobre el Código Europeo de Ética de la Policía
(adoptada por el Comité de Ministros el 19 de septiembre de 2001, en la 765ª reunión de los Delegados de los Ministros).
10 Art. 39 de la Recomendación REC. (2001) 10 del Comité de Ministros a los Estados miembros sobre el Código Europeo de Ética de
la Policía (adoptada por el Comité de Ministros el 19 de septiembre de 2001, en la 765ª reunión de los Delegados de los Ministros).
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garantizará al denunciante de un delito o a las personas que solicitaren servicios de los cuales fueran
responsables las instituciones de seguridad, información sobre la tramitación de su denuncia o solicitud.
Los funcionarios de las instituciones de seguridad no deberán cometer, instigar o tolerar ningún acto de
corrupción que suponga abuso de autoridad o exceso en el desempeño de sus funciones y labores,
persigan o no fines lucrativos, o consistan en uso indebido o excesivo de la fuerza, abuso verbal o mera
descortesía.11
Recolección de información. La Policía de la Ciudad de Buenos Aires no podrá obtener información,
producir inteligencia o almacenar datos sobre personas, en razón de su origen, lugar de residencia,
actividad o creencia religiosa, acciones privadas, opiniones políticas, o de adhesión o pertenencia a
organizaciones partidarias, sociales, sindicales, comunitarias, cooperativas, asistenciales, culturales o
laborales, así como por la actividad lícita que desarrollen en cualquier esfera de acción. El hecho de que
acciones violatorias de estos principios se realicen funcionalmente o no en el marco de un área
específicamente dedicada a actividades de inteligencia, no condiciona la naturaleza de la acción. Las
dependencias de control deberán realizar controles sistemáticos y periódicos acerca de la información.
Acceso a la información pública y deber de reserva en cuestiones de carácter confidencial.
Mantener en reserva las cuestiones de carácter confidencial, particularmente las referidas al honor, la
vida y los intereses privados de las personas, de que tuvieran conocimiento, a menos que el
cumplimiento de sus funciones o las necesidades de la justicia exijan estrictamente lo contrario12.
Las políticas de seguridad se regirán por el principio de transparencia y rendición de cuentas, con las
excepciones que requieran la reserva de información para el respeto de la dignidad de las personas o
para el éxito de las acciones de seguridad. La información será accesible y se deberán sistematizar los
datos que permitan controlar el cumplimiento de los principios establecidos en la presente ley.
Salvo en los casos excepcionales que la reglamentación establezca, la información que permita conocer
y evaluar la carrera profesional de los funcionarios de seguridad tendrá carácter público.
Principios de actuación en circunstancias específicas y frente a actores particularmente
vulnerables. En su accionar los funcionarios policiales debe tener en cuenta las características
específicas de sus ámbitos de actuación y las situaciones particulares de las personas con las que
interactúa. Las normas reglamentarias regularán principios de actuación específicos para aquellas
circunstancias especiales como grandes concentraciones de personas, desalojos, y situaciones de
especial complejidad o conflictividad a fin de cumplir con estándares adecuados de actuación en esas
circunstancias.. Dichos reglamentos deberán regular, como mínimo, la identificación del personal y de los
móviles, la estricta regulación del armamento autorizado y de su uso, el control efectivo de antecedentes
de los funcionarios asignados, control interno jerárquico, adecuado registro y conservación de las
actuaciones, acceso público a la información sobre diseño y control de los operativos, medidas de
protección específicas para grupos particulares tales como personas menores de edad, empleados
(periodistas, niños, etc.), respeto de las normativas relativas a inteligencia y de detenciones13. Dichos
Ley Marco General de Seguridad Pública Democrática, Art 17. op. cit.
Ley Marco General de Seguridad Pública Democrática, Art 17. op. cit.
13 El Código Europeo de Ética de la Policía establece que el accionar policial debe tener “especialmente en cuenta la situación de los
individuos que formen parte de grupos particularmente vulnerables” (art. 44 de la Recomendación REC. 2001, 10 del Comité de
Ministros a los Estados miembros sobre el Código Europeo de Ética de la Policía, adoptada por el Comité de Ministros el 19 de
septiembre de 2001, en la 765ª reunión de los Delegados de los Ministros) y las “necesidades específicas de personas tales como los
niños, los adolescentes, las mujeres, los miembros de las minorías, incluidas las minorías étnicas, o las personas vulnerables, y
adaptarse en consecuencia”. Respecto de las circunstancias que dan lugar a la acción policial, como los desalojos, el Comité de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas ha establecido que el Estado debe abstenerse de llevar a cabo
desalojos, los que sólo pueden justificarse ante situaciones excepcionales y advirtió que "los desalojos no deberían dar lugar a que
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protocolos deberán elaborarse en áreas de Ministerio responsable, a través de procedimientos
consultivos y su información será de acceso público.
Regulación del uso de armas. El uso de armas debe limitarse a casos de legítima defensa, propia o de
terceros, cuando exista riesgo inminente y actual para la vida de personas, debiendo actuar de modo de
reducir al mínimo los posibles daños y lesiones. El uso de la fuerza directa será siempre gradual,
proporcional y excepcional. La proporcionalidad debe entenderse en relación con el bien que se procura
proteger, por lo que ninguna vida puede ser puesta en riesgo a menos que la acción se ejecute en
legítima defensa de la vida, propia o de terceros. Anteponer al eventual éxito de la actuación la
preservación de la vida humana, la integridad física de las personas, cuando exista riesgo de afectar
dicho bien14. Deben establecerse formas adecuadas de registro del uso de armas15, regular el tipo de
armamento reglamentario16 y exclusivo17.
Idoneidad de los funcionarios policiales
Criterios de ascenso, selección y nombramiento de funcionarios
Debido a que el principal recurso de la institución policial se encuentra constituido por su personal, los
criterios de ingreso, selección y nombramiento deben ser examinados. La ley debe incluir las siguientes
regulaciones:
haya personas que se queden sin vivienda o expuestas a violaciones de otros derechos humanos". Es indispensable que el Estado
establezca estándares de regulación respecto de los desalojos.
14 Art. 23, inc. 9 de la Ley Nacional 26.102 de Seguridad Aeroportuaria.
15 Art. 3. Código de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley. Adoptado por la Asamblea General en su
resolución 34/169, de 17 de diciembre de 1979. La institución debe instrumentar acciones de permanente monitoreo de uso de la
fuerza, que procure transparencia en el recurso, procurando un uso gradual, proporcional y excepcional, evitando actitudes heroicas o
discrecionales. Este monitoreo, entre otras medidas posibles, implica investigar las circunstancias en las que un funcionario decide
hacer uso de la fuerza; evaluar las condiciones físicas y psicológicas de los funcionarios involucrados en situaciones de uso de armas;
y realizar un seguimiento personalizado de aquellos funcionarios que han estado implicados en enfrentamientos con consecuencias
fatales para alguno de los participantes.
16 La diferenciación entre armas letales y no letales no parece ser un criterio suficiente de clasificación, prevención y control, dado el
uso y los efectos letales que tienen armas consideradas “químicas” o “antidisturbios”. La proliferación del uso de armas denominadas
“no letales” exige una especial atención dado que las medidas de control y seguridad en su uso pueden ser menores que en el caso
de aquellas admitidas como letales, como en el caso del gas pimienta. Estas situaciones requieren que la regulación debe avanzar no
sólo sobre el tipo de armamentos y municiones, sino también sobre la responsabilidad en la forma en la que se los usa.
17 El personal de seguridad de la Ciudad de Buenos Aires deberá hacer uso exclusivamente del armamento reglamentario provisto por
la conducción de la institución, no pudiendo portar ni utilizar otro tipo de armamento. Ver también Artículo 17, numerales 7 a 10 de Ley
Marco General de Seguridad Pública Democrática ya citada “7. Ejercer la fuerza física o la coacción directa en función del resguardo
de la seguridad pública democrática, solamente para hacer cesar una situación en que, pese a la advertencia u otros medios de
persuasión empleados por el funcionario del servicio, se persista en el incumplimiento de la ley o en la inconducta grave; y utilizar la
fuerza en la medida estrictamente necesaria, adecuada a la resistencia del infractor y siempre que no le infligiera un daño
excesivamente superior al que se quiere hacer cesar 8. Recurrir al uso de armas de fuego solamente en caso de legítima defensa,
propia o de terceros y/o situaciones de estado de necesidad en las que exista peligro grave, inminente y actual para la vida de las
personas protegidas, o para evitar la comisión de un delito que entrañe ese mismo peligro, debiendo obrar de modo de reducir al
mínimo los posibles daños y lesiones a terceros ajenos a la situación. 9. Cuando exista riesgo de afectar la vida humana o la
integridad física de las personas, anteponer la preservación de dicho bien al éxito de la actuación del servicio en el cumplimiento de
sus funciones. 10 Cuando el empleo de la fuerza y de armas de fuego sea inevitable, en la medida de lo posible y razonable,
identificarse como funcionarios del servicio y dar una clara advertencia de su intención de emplear la fuerza o armas de fuego, con
tiempo suficiente como para que la misma sea tomada en cuenta, salvo que al dar esa advertencia se pusiera indebidamente en
peligro a las personas protegidas o al funcionario del servicio, se creara un riesgo cierto para sus vidas y el de otras personas, o
resultara evidentemente inadecuada o inútil dadas las circunstancias del caso.
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Establecer que los exámenes para la selección y promoción de funcionarios de la policía de Buenos
Aires sean no discriminatorios18 y promover el reclutamiento de hombres y mujeres, para que sea
reflejo de los diferentes sectores de la sociedad19.
Establecer que la capacitación o experiencia como integrantes de las fuerzas armadas no será
considerada como una ventaja al momento de la selección.20
Las personas que han sido reconocidas culpables de infracciones graves en materia de derechos
humanos no podrán desempeñar funciones en las instituciones del sistema de seguridad pública.21
Designación de personal para integrar los grados superiores y los responsables de las principales
áreas.
La ley debe promover que el proceso de promoción y ascenso de los funcionarios policiales incorpore
mínimos criterios de selección y evaluación ya consolidados en otros espacios de la administración pública.
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La selección de los funcionarios responsables de desempeñar los dos últimos grados
jerárquicos de la carrera profesional deberán ser públicos.
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Para evaluar su idoneidad los postulantes a ocupar los máximos cargos de responsabilidad
de las principales áreas deberán presentar a un comité evaluador un plan integral de
gestión sobre la base de un diagnóstico de los problemas que aquejan a la institución
policial -o el área para cuya dirección se postulan- y sus posibles soluciones, teniendo en
cuenta los recursos disponibles.
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El comité evaluador deberá estar integrado por funcionarios policiales y personal externo a
la institución.
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La reglamentación debe prever los casos y circunstancias en que los concursos puedan ser
abiertos a personas ajenas a la institución policial.
Criterios de evaluación en las instancias de promoción y ascensos
La ley debe establecer que se evalúen de manera integral todas las dimensiones que hacen al desempeño de
la función policial. Entre las dimensiones a contemplar deben, necesariamente, contarse:
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La capacidad para resolver situaciones críticas en el marco de la ley respetando la integridad física
de las personas involucradas;
18 Recomendación REC. (2001) 10 del Comité de Ministros a los Estados miembros sobre el Código Europeo de Ética de la Policía
(adoptada por el Comité de Ministros el 19 de septiembre de 2001, en la 765ª reunión de los Delegados de los Ministros).
19 Recomendación REC. (2001) 10 del Comité de Ministros a los Estados miembros sobre el Código Europeo de Ética de la Policía
(adoptada por el Comité de Ministros el 19 de septiembre de 2001, en la 765ª reunión de los Delegados de los Ministros).
20 Entre otros antecedentes ver Artículo 33º c) de la Ley 24.059 de Seguridad Interior.
21 Recomendación REC. (2001) 10 del Comité de Ministros a los Estados miembros sobre el Código Europeo de Ética de la Policía
(adoptada por el Comité de Ministros el 19 de septiembre de 2001, en la 765ª reunión de los Delegados de los Ministros). También
como exponen Zayat D. y Morales D. (2008) “De acuerdo a lo sostenido por el Comité de la ONU, el estándar que se exige para
inhabilitar a una persona para ejercer cargos públicos, puede ser menos riguroso que el que supone una condena en un proceso
penal. Ello se debe, por un lado, a las anormales circunstancias en las que en general se desenvuelven las instituciones estatales (y
en particular el poder judicial) durante los períodos de gobiernos dictatoriales, y por otro lado, a las dificultades materiales con las que
—con posterioridad— se enfrentan los intentos por identificar, juzgar y sancionar tanto a los responsables de graves violaciones a los
derechos humanos como a los integrantes del régimen saliente con responsabilidades en dichas violaciones (estas dificultades
materiales se deben tanto a la ausencia de registros estatales, como a la inacción de la justicia por temor a provocar intentos de
desestabilización a la incipiente democracia, y en algunos casos a la impunidad garantizada por leyes de amnistía).” Ver en
www.cels.org.ar/common/documentos/documento_ley_impugnaciones.pdf , P. 8.
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El trato con las personas con las que interactúa de modo circunstancial, como por ejemplo en el
marco de un procedimiento, al momento de recepcionar una denuncia, etc.; y las que se encuentran
a su cuidado, por ejemplo al momento de la detención; a raíz de su alojamiento en una comisaría,
etc.
Los indicadores seleccionados deben ser suficientes y adecuados para dar cuenta de cada una de estas
dimensiones de manera acabada. No es posible restringir la evaluación de la aptitud física de un funcionario a
la consideración de los partes de enfermo presentados, ni calificar su conducta únicamente sobre la base de
las sanciones administrativas que recibió en un determinado período.
Los funcionarios policiales que, por su jerarquía, tienen dependencias y personal a su cargo deben asumir la
responsabilidad emergente del accionar de los funcionarios que de él dependen, además de rendir cuentas en
términos personales por sus acciones y omisiones
Tomando en consideración lo anterior, en la evaluación de los funcionarios que hayan tenido personal a cargo
se deben contemplar cuestiones tales como:
-
la gestión de los recursos humanos, teniendo en cuenta fundamentalmente las irregularidades,
ilegalidades y violaciones a los derechos humanos cometidas por el personal a su cargo;
la eficiencia en la administración de los recursos materiales que le fueron asignados, y la efectividad
en el control del delito (para el caso de quien tiene a cargo una comisaría);
el modo en que la comunidad a la cual presta servicios califica su trabajo.
Deberán habilitarse mecanismos que permitan tomar en consideración y analizar en los procedimientos de
evaluaciones y ascensos, las denuncias registradas contra el personal policial por otras agencias y programas
estatales -tales como las secretarías de Derechos Humanos, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, la
procuración General, la Defensoría General y la Asesoría Tutelar, etc.- y organizaciones de la sociedad civil
con reconocida experiencia y trayectoria en el tema.
Trayectoria de respeto a los derechos humanos
Deben establecerse procedimientos adecuados y adoptar todas las medidas necesarias con el fin de asegurar
que aquellas personas que hayan participado en violaciones a los derechos humanos no ocupen ni persistan
en su cargo dentro de la policía de la ciudad. El procedimiento para esta evaluación administrativa debe ser
autónomo del eventual proceso de investigación criminal, pues el primero esta destinado a determinar la
idoneidad del funcionario para continuar ejerciendo una actividad pública de riesgo, y el segundo a resolver la
eventual aplicación de una sanción criminal22.
La ley debe garantizar, en todos los casos que el afectado por la restricción o exclusión tenga la posibilidad de
recurrir la medida ante la justicia.23
Sistemas de control
22 Tal como lo exponen Zayat D. y Morales D. (2008): “El Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (órgano de control de
la aplicación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, con jerarquía constitucional) en sus observaciones de los años
1995 y 2000, recomendó al Estado argentino que estableciera procedimientos adecuados, y adoptase todas las medidas que sean
necesarias con el fin de asegurarse que “aquellos integrantes de las fuerzas armadas y de seguridad, y aquellos funcionarios de la
administración pública sobre los cuales existan pruebas suficientes de participación en violaciones a los derechos contenidos en el
Pacto”, no sigan ocupando un empleo en dichas fuerzas y en la administración pública.” Pag. 8
23 Zayat D. y Morales D. (2008). op. cit. Pag. 9
7
Cada uno de los proyectos presentados contempla la organización de sistemas de control diferentes. Si bien
debe aclararse que el diseño final de estos sistemas puede ser diverso, consideramos que, más allá del
modelo adoptado, es fundamental cubrir los siguientes requisitos básicos.
a) Estructura
El sistema debe contemplar tres funciones específicas y diferencias (la investigación de irregularidades, la
protección de los derechos de los funcionarios policiales y la evaluación de los efectos que las politicas tienen
en relación a los derechos protegidos por los principios de actuación). Asimismo es necesario que la
legislación de la ciudad cubra una deuda que tienen las instituciones de seguridad argentinas, tal es la
ausencia de organismos permanentes y efectivos de control que sean autónomos no solo a la institución
policial sino a las autoridades responsables de las políticas de seguridad.
a) el sistema de asuntos internos o auditoría estará encargado de investigar las faltas de los funcionarios
policiales, determinar la sanción o acusarlo ante el órgano correspondiente, y denunciar ante las autoridades
judiciales los delitos cometidos.
b) Una defensoría del policía, encargada de garantizar los derechos de funcionarios policiales ante denuncias
específicas. Resulta fundamental teniendo en consideración que los funcionarios policiales están sujetos a
restricciones a sus derechos laborales tales como la libertad de asociación o derecho a huelga.
c) Una oficina encargada del control de estándares, la aplicación de protocolos, los efectos de las políticas y
programas y de la supervisión de las consecuencias de las políticas en términos de afectación de distintos
grupos sociales. Seguimiento que no persigue detectar incumplimientos reglamentarios, sino efectos de las
políticas aplicadas.
Corresponde que estas oficinas deben ser externas a la institución policial, si bien pueden tener dependencia
de la cartera responsable del área de seguridad y estar integradas por funcionarios policiales, aun cuando sus
responsables sean externos a la institución policial.
d) Sin embargo es necesario que el sistema contenga una instancia de supervisión externo e independiente
encargado de fiscalizar el funcionamiento del sistema de control y las consecuencias de las políticas. Esta
instancia actúa no solo como supervisión de las anteriores, sino con capacidad de desarrollar investigaciones
b) Selección de los responsables de las oficinas de control
La ley debe prever que el proceso de selección de los responsables de las oficinas de control sea
transparente y este sometidos a procesos de impugnación.
Parece necesario que el proceso de selección del o los responsables de la oficina externa de supervisión
contemple la participación de la legislatura de la ciudad.
c) Acceso a los procedimientos
Los procedimientos administrativos dentro de estas instituciones deben estar claramente pautados. El
denunciante debe tener acceso al proceso administrativo tanto para aportar información, como para poder
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controlarlo y conocer su resultado. A su vez, debe garantizarse la defensa y participación del funcionario
eventualmente investigado en dicho proceso24.
24 Ver por ejemplo Punto segundo el acuerdo de Solución amistosa suscripto por el Estado Argentino y los peticionarios ante la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el caso Nº 12.080 Schiavini. Aprobado por decreto PEN 574/2005. Ver también el
decreto 1646/2003 de la provincia de Buenos Aires que permite que aquellas personas que resultaron víctimas del accionar irregular
de la Policía puedan participar en la tramitación interna de los sumarios administrativos es, en principio.
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