diseo de zonas ribereas - Universidad Austral de Chile

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DISEÑO DE ZONAS RIBEREÑAS
REQUERIMIENTO DE UN ANCHO MÍNIMO1
Jorge Gayoso1y Sylvana Gayoso1
Valdivia, Abril 2003
PROLOGO
Forestal Los Lagos S.A encargó esta revisión del estado del arte en el tema de diseño de franjas ribereñas al
programa de producción forestal y medio ambiente de la Universidad Austral de Chile. Siendo un tema de interés
del sector productivo y académico, Forestal Los Lagos autoriza su difusión.
CONTENIDO
1.
2.
3.
4.
5.
Introducción
Que son las franjas de protección de
cauces
Funciones y características de las franjas
ribereñas
Ancho de las franjas, Fijo o Variable?
Clasificación de los cauces
6.
Ejemplos de ancho mínimo en diferentes
países
7. Consideraciones económicas
8. La protección de cauces en la legislación
chilena
9. Conclusiones
1. INTRODUCCIÓN
Los ríos, arroyos, lagos, lagunas y humedales
crean condiciones únicas a lo largo de sus
márgenes que controlan e influyen las
transferencias de energía, elementos nutritivos y
sedimentos entre los sistemas acuáticos y
terrestres. Estas áreas ribereñas están entre los
rasgos más críticos del paisaje porque ellos
contienen una rica diversidad de plantas y
animales y ayudan a mantener la calidad del agua
y hábitat terrestres y acuáticos (Phillips et al.,
2000). Estas áreas ribereñas, toman diferentes
anchos y comprenden diferentes tipos de
vegetación ocupando en general una pequeña
proporción del paisaje. A pesar de ello, las
actividades relacionadas con la producción
agrícola, pecuaria y forestal invariablemente
entran en contacto con dichas áreas y obligan a
tomar precauciones cuando actúan en su
proximidad.
En la última década numerosas “Mejores prácticas
forestales” han sido desarrolladas con el objeto de
prevenir o minimizar los impactos de las
operaciones forestales sobre la calidad de las
aguas mientras se permite la realización de tales
actividades.
Muchas responden al “sentido
común” y pocas veces se basan en investigación
científica y más veces se importan desde
condiciones diferentes a las donde se les intenta
aplicar.
Un caso particular se refiere al establecimientos
de anchos mínimos para las zonas de manejo de
cauces. Hoy, nadie discute la necesidad de
protección de los cursos de agua permanente,
aunque existe duda respecto de cuál debe ser el
ancho satisfactorio de la protección y bajo qué
variables debiera establecerse. Así, ésta sigue
siendo una discusión abierta, aunque hay acuerdo
respecto de cuáles son los factores que debieran
ser tenidos en cuenta en el diseño de las franjas de
filtraje (Belt et al, 1992).
1
Conocida es la ausencia de investigación nacional
en el establecimiento de modelos o relaciones
funcionales que permitan establecer las razones de
un ancho determinado de protección. Por ello, el
objetivo de este documento es aportar a la
discusión, identificar y analizar la bibliografía
2.
QUE SON FRANJAS DE PROTECCION DE CAUCES
En una cuenca se distinguen tres zonas: la
acuática, la ribereña y las tierras altas. La zona
acuática comprende el cauce y el área del lecho
que normalmente está bajo agua incluida el área
bajo la marca de aguas “vivas”. La zona ripariana
o ribereña está entre la acuática y tierras altas y es
un área de vegetación influenciada por la cercanía
del agua (Belt et al, 1992).
Para proteger los recursos acuáticos y ribereños se
establecen franjas de amortiguamiento en la zona
ribereña directamente a los lados del cauce; estas
son franjas de vegetación inalterada que se dejan
después de la cosecha y se les denomina
comúnmente “franjas de amortiguamiento (buffer
strips), zona de manejo de cauces (streamside
3.
actual basada en investigación sobre la relación de
las franjas de protección de cauces con prácticas
forestales, calidad de agua y hábitat de peces. A la
vez responderá, entre otros, sobre el concepto de
franja de protección, las funciones y cuáles los
criterios para el diseño de estas franjas.
management zone), zona de protección de cauces
(stream or watercourse protection zones), áreas
ribereñas (riparian areas), franjas de filtraje (filter
strips)”.
Si bien falta una definición clara, se acepta que
son áreas frecuentemente de límites indefinidos,
adyacentes a un cauce o humedal, con reconocida
fragilidad biológica y física, que sirven para
atenuar los impactos generados por actividades en
las laderas (Nutter y Gaskin, 1988).
Por
consiguiente el manejo de tales áreas y las
prácticas forestales quedan sujetas a restricciones
mediante
regulaciones
o
instructivos
administrativos.
FUNCIONES Y CARACTERÍSTICAS DE LAS FRANJAS RIBEREÑAS
El diseño apropiado de las franjas puede
contribuir significativamente al mantenimiento del
hábitat acuático y ribereño y al control de la
contaminación. Estas franjas cumplen un amplio
rango de funciones, entre ellas (Wenger y Fowler,
2000; Belt et al, 1992):
-
-
ayudar a mantener la integridad
hidrológica, hidráulica y ecológica del
canal del cauce y el suelo y vegetación
asociada.
o reducir la erosión al dar
estabilidad a las orillas del
cauce
o regular las crecidas
o mantener un flujo base en el
cauce
o mantener buena calidad del agua
ayudar a proteger plantas y animales
acuáticos y ribereños de las fuentes de
contaminación de las tierras altas,
atrapando o filtrando sedimentos,
nutrientes y químicos desde actividades
forestales y agropecuarias
interceptar y atrapar sedimentos
aportados por la escorrentía
o atrapar o quitar fósforo,
nitrógeno y otros nutrientes que
pueden causar eutroficación de
los ecosistemas acuáticos
o atrapar o
remover otros
contaminantes tales como los
pesticidas y otros químicos
proteger peces y vida silvestre
proveyendo
alimento,
abrigo
y
protección térmica.
o mantener hábitat para peces y
otros organismos acuáticos al
moderar los cambios de
temperatura en el agua a través
de la sombra
o proveer de restos leñosos,
materia orgánica y alimento
o proveer hábitat (alimento y
refugio)
para
organismos
anfibios y terrestres
mejorar la apariencia estética de los
cauces y ofrecer oportunidades para
recreación.
o
-
-
2
Un reciente estudio en Nueva Zelanda demuestra
que las franjas de protección en áreas cosechadas
mejoran la comunidad de peces nativos (Rowe et
al, 2002). La efectividad con que la franja cumple
sus funciones depende de las características de la
misma: entre otros, el ancho de la franja, la
continuidad longitudinal, la composición, edad y
condición de la vegetación, la geomorfología y
fragilidad del sitio (Phillips et al, 2000). Otra
característica de las franjas de filtraje es que deben
acercarse a las condiciones de la vegetación
original, es decir que no siempre es necesario que
estén constituidas sólo por bosque. Una franja
ribereña cubierta por empastadas puede cumplir
adecuadamente varias funciones, incluyendo
atrapar sedimentos y contaminantes. Sin embargo,
para cubrir todas las funciones, incluyendo la
protección del hábitat acuático, requiere franjas
con vegetación arbustiva y arbórea (Wenger y
Fowler, 2000).
Por otra parte, no todas las franjas deben satisfacer
todas las funciones sino aquellas relacionadas con
la demanda por uso del agua, ya sea por
requerimiento de la flora y fauna presentes como
de uso humano. En este sentido las características
de la franja se corresponden principalmente con el
tamaño del cauce y la magnitud de las alteraciones
causadas en el terreno adyacente.
En muchas ocasiones, se manifiesta que las
franjas de protección de cursos de agua tiene
como razón la conservación de la biodiversidad y
servir de corredores ecológicos. Ello es cierto, en
cuanto contribuyen al resguardo de la
biodiversidad y vida silvestre y posibilitan la
interconexión con otras unidades de bosques de
protección, sin embargo no es el objeto principal y
no deben reemplazar a los bosques de protección
y corredores cuyo diseño obedece a objetivos
diferentes (McKenzie, 1995). Tampoco se puede
esperar que estas franjas reemplacen los
corredores o hábitat requeridos por ciertos
mamíferos. La literatura indica que buffers de 10 a
30 m son necesarios para proteger el hábitat
4.
acuático. Mientras buffers angostos ofrecen
considerable beneficios de hábitat a muchas
especies, proteger diversa vida silvestre terrestre
ripariana requiere buffers de 100m. Esto lleva a
tener cautela respecto de la amplitud de funciones
que debe cumplir una franja de protección,
especialmente tratándose de cursos de agua
temporales donde cumplen esencialmente con la
contención de sedimentos para evitar que estos
lleguen a cursos de agua de mayor importancia.
Otra consideración de importancia, es que las
ZMC para el caso americano y canadiense, están
conformadas por dos diferentes subzonas según
sus funciones principales, una “la de reserva”
próxima al cauce donde se limita todo tipo de
intervención o alteración. La siguiente, donde se
permite intervenciones selectivas aunque se
restringe el tránsito de equipos, construcción de
caminos y alteración del suelo.
Reducción de erosión y sedimentación.
La
investigación ha demostrado que franjas con
vegetación son efectivas para atrapar sedimentos
desde la escorrentía y reducir la erosión del cauce.
Los estudios recomiendan un amplio rango de
anchos mínimos para las franjas; franjas tan
angostas como de 4.6 m han probado ser bastante
efectivas en el corto plazo, esto teniendo en cuenta
que las tasas de pérdida de suelos disminuyen
drásticamente al año siguiente de una tala rasa
(Gayoso e Iroumé, 1984). Otros estudios sugieren
que para atrapar sedimentos en el largo plazo se
requieren anchos mayores y que 30 m es un ancho
suficiente para atrapar sedimentos bajo la mayor
parte de las circunstancias.
Las franjas han demostrado ser adecuadas también
para atrapar contaminantes químicos. El nitrógeno
es bien controlado ya que es transformado por los
microorganismos. En la mayoría de los casos 30
m debieran proveer buen control, y 15 m debieran
ser suficientes bajo muchas condiciones. Para
atrapar metales, pesticidas y patógenos biológicos
la bibliografía señala que el buffer debiera tener al
menos 15 m.
ANCHO DE LAS FRANJAS, FIJO O VARIABLE
No obstante se aprecia consistencia entre las
recomendaciones de los códigos de prácticas
forestales en los diferentes estados americanos,
existen diferencias respecto del ancho que
debieran tener las franjas y las restricciones de
cosecha.
Algunos argumentan que a mayor ancho de la
zona de manejo de cauce (ZMC) mayor la
protección dada a las funciones de la zona
ripariana. Sin embargo, el aumento del ancho y
mayores restricciones de manejo compiten con
consideraciones económicas, los objetivos de
3
manejo del propietario y los derechos de
propiedad. Mientras las agencias de gobierno y
ONG´s empujan hacia mayores anchos los
privados lo hacen en dirección contraria (Phillips
et al, 2000). Los cauces y zonas ribereñas tienen
valor económico. En el caso de USA la madera de
una zona ribereña puede ser cortada y vendida
(bajo ciertas restricciones). Además, si el cauce es
parte de una cuenca comunitaria donde se puede
practicar usos in situ (pesca, recreación) o es
refugio importante de vida silvestre, la franja de
protección ofrece otros beneficios a la sociedad
aunque son generalmente difíciles de cuantificar.
Dos son las propuestas comunes para establecer el
ancho mínimo para las franjas de protección:
-
-
reservar un ancho fijo o estándar que
puede variar según la pendiente o tipo de
cuerpo de agua
establecer un ancho variable basado en
las condiciones específicas del sitio:
composición, edad y condición de la
vegetación; geomorfología del sitio;
especies de animales y plantas presentes
en el sitio, hidrología de la cuenca, uso
del terreno adyacente, fragilidad del sitio
a la degradación.
La ventaja de un ancho fijo de ZMC es que es de
fácil aplicación y de monitorear su cumplimiento.
Además, la aplicación de un ancho fijo no
requiere de conocimientos de ecología y no
requiere de asistencia técnica. Una desventaja es
que un ancho fijo está basado en un conjunto
restringido de condiciones de sitio que pueden no
corresponder a la situación donde se aplica. El
cumplimiento de la norma de un ancho fijo no
asegura la protección de las funciones de la franja
o en otros casos puede resultar excesiva. El ancho
variable tiene la ventaja de permitir decisiones
flexibles de manejo basada en principios
ecológicos, condiciones específicas del sitio,
intensidad del uso del suelo adyacente o la
necesidad para mantener y proteger funciones
identificadas. Anchos variables son más
recomendables para no dar excesiva protección
donde no es requerida y permite ajustar a
condiciones más frágiles.
El grueso de la protección de la calidad del agua,
hábitat acuático y funciones riparianas ocurre muy
cerca del cuerpo de agua y disminuye con la
distancia. Ello coincide con la definición de zonas
de reserva y manejo dentro de la ZMC.
La determinación apropiada de los anchos de
franjas de protección de cauces debe responder a
la función que se espera satisfacer. Por lo tanto, un
primer criterio a considerar es la importancia del
cauce en cuanto al uso del agua, tamaño y
permanencia del cauce.
Usos como hábitat de peces y abastecimiento de
agua para consumo humano y uso recreativo con
contacto directo debieran requerir mayores
protecciones que cursos de agua que no prestan
esas funciones. Cursos de agua perennes debieran
requerir mayor protección que los intermitentes y
efímeros. Dentro de los cursos de agua
permanentes la importancia puede ser establecida
por el ancho del cauce.
La revisión de la literatura mostró que la mayoría
de las recomendaciones científicas para ancho
mínimo de buffers varía desde 15 a 30 metros.
Ajustar este ancho puede requerir costosa
investigación adicional. Escoger un ancho mínimo
llega a ser un problema de escoger entre el margen
de seguridad y un riesgo aceptable. A mayor
ancho mínimo del buffer mayor margen de
seguridad en términos de calidad del agua y
preservación de hábitat. Estos anchos son
aplicables a cauces perennes e intermitentes. No
aplican a cursos efímeros, aunque sus orillas
deben ser vegetadas.
Diferentes modelos se han desarrollado para ser
usados en el diseño de franjas de protección,
aunque están más orientados a la calidad del agua.
Estos comprenden modelos que simulan la
temperatura del agua frente a acciones de manejo
forestal (TFW, TEMPEST, TEMP-86) y requieren
datos de profundidad del caudal, porcentaje de
sombra, altitud, temperatura de referencia del
agua, entre otros. Otros, se basan en la escorrentía
superficial y en los sedimentos generados por los
caminos (WEPP), (Belt et al. 1992; Elliot, 1999)
4
5.
CLASIFICACIÓN DE LOS CAUCES
Los cauces son cursos de agua con un canal
aluvial formado cuando el agua fluye entre orillas
definidas y continuas. Para la mayor parte de las
normas, el tipo de cauce es determinante en la
fijación del ancho mínimo de la franja de
protección. La literatura muestra sistemas de
clasificación según el uso del recurso agua, el
ancho del cauce, la magnitud del flujo, del orden
en la red hidrológica y la permanencia del flujo.
5.1
Tipología según uso del agua
El Código de Prácticas Forestales de British
Columbia clasifica las áreas ribereñas de acuerdo
a si los cursos de agua perennes e intermitentes
soportan una población de peces (discriminando
entre 4 clases según el ancho del cauce), si
5.2
Clasificación por permanencia del
flujo superficial
Tanto el Código de Prácticas de British Columbia
como diferentes códigos y regulaciones de estados
americanos clasifican los cauces según
permanencia en:
-
-
cauces perennes, los que presentan un
flujo durante todo el año incluso en la
temporada seca y la cantidad de agua no
depende
exclusivamente
de
las
precipitaciones, hay existencia de flujo
sub superficial y recarga desde la napa
freática
cursos intermitentes, los que presentan un
flujo durante la época húmeda del año
cursos efímeros, los que presentan flujo
sólo como consecuencia de las lluvias
5.3
Clasificación por orden de la red
hidrológica
pertenece a una cuenca comunitaria donde se hace
uso para consumo humano o se hace uso del agua
in situ con contacto directo (B.C. Ministry of
Forests, 1995). En caso contrario asigna dos
clases según el ancho del cauce.
En el caso de USA, diferentes estados americanos
clasifican los cursos de agua en cuatro categorías
definidas sobre la base de uso para consumo
humano y pesca (Belt et al, 2000). Un caso
particular se presenta en el Estado de Oregon
donde la clasificación en tres categorías de uso es
semejante a la indicada en el Código de Prácticas
Forestales de British Columbia y luego dentro de
ellas estratifica en tres órdenes de magnitud según
el caudal del cauce.
tributarios se denomina de orden 1. Cauces de
orden 2 son aquellos que reciben cauces de orden
1. Cauces de tercer orden son aquellos donde se
juntan dos cauces de segundo orden. Cauces de
orden 4 son aquellos donde se juntan dos cauces
de orden 3 (British Columbia Ministry of Forests,
1995).
5.4
cauce
Clasificación por ancho del canal del
En British Columbia, los cauces permanentes con
uso pesca o uso comunitario se clasifican en
cuatro niveles:
-
mayor de 20 metros
entre 20 y 5 metros
entre 1,5 y 5 metros
menor de 1,5 metros
Ocasionalmente se levanta una categoría especial
para los ríos de gran tamaño, los que presentan un
ancho de cauce mayor de 100 m.
La clasificación considera cuatro órdenes,
siguiendo un orden creciente de importancia
desde los puntos altos de una cuenca a los bajos.
La primera quebrada o curso de agua que no tiene
Los cauces sin peces y sin uso comunitario, se
clasifican en dos órdenes: bajo y sobre 3 metros
de ancho.
5.5
litros/segundo o menos; medianos con un caudal
entre 56 y 280 litros/segundo; y, grandes con más
de 280 litros/segundo. Además, cualquier cauce
que drene una superficie menor de 81 ha será
clasificado como pequeño sin importar su caudal
(Oregon Department of Forestry, 1996).
Clasificación por magnitud del caudal
El Estado de Oregon señala en su regulación que
los cauces de las tres categorías de uso se
clasificarán según tres tamaños basado en el
caudal medio anual. Pequeños, aquellos con 56
5
6.
EJEMPLOS DE ANCHOS MINIMOS EN DIFERENTES PAISES
Anchos mínimos (m) para ZMC según ordenanzas, regulaciones y códigos de prácticas
Lugar
Alpharetta (USA)
Fulton – MRPA
(USA)
Condado Fulton
Wisconsin (USA)
Carolina del Norte
(USA)
Carolina del Sur
(USA)
Maryland (USA)
Louisiana (USA)
Idaho (USA)
Washington Oeste
(USA)
California (USA)
Oregon - hasta 1994
(USA)
Oregon - desde 1997
(USA)
Montana (USA)
Finlandia
Alemania
Tasmania
Ancho mínimo de la ZMC
Cursos permanentes: flexible, mínimo puntual 15 m, pero promedio a lo largo del
cauce 30 m
Cursos intermitentes y efímeros: no aplica
Cursos principales: 15 m
Tributarios: 7,5 a 10,5 m
Ancho mínimo cursos principales: 22,5 m
Lagos y cursos navegables: 30 m
Cursos interiores: 10,5 m
Aplica a cursos de agua perennes e intermitentes con un tamaño mínimo drenaje
de 20 ha.
Ancho total de la ZMC 15 m (4,5 reserva y 10.5 m donde se puede reducir
cobertura al 50%)
Ríos principales: 30 m
Tributarios: 15 m
Para orden 3 o superior: 30 m
Orden 1 y 2: 15 m
Si la pendiente del valle es mayor de 15% se duplican los valores
Perenne, cauce mayor de 6 m de ancho: 30 m
Perenne, cauce menor de 6 m de ancho: 15 m
Intermitentes: 10,5 m
Cauces Clase I (abastecimiento agua consumo humano o para proteger lugares de
crianza o migración de peces): 22,5 m
Clase II (cauces sin peces): 1,5 m
Clase I y II cauce mayor de 23 m (peces y uso humano): 30 m
Clase I y II cauce menor de 23 m (peces y uso humano): 23 m
Clase III cauce mayor de 1,5 m de ancho: 15 m
Clase IV y V( cauces intermitentes menores de 1,5 m): 7,5 m
Clase I (uso doméstico y peces): 22,5 a 45 m
Clase II(peces): 15 a 30 m
Variable según grado de pendiente del terreno adyacente
Clase III y IV (sin vida acuática presente): se determina por inspección de campo
Clase I: 7,5 a 30 m, variable según tres veces el ancho del cauce
Clase II: ninguna
Tipo F: 30 m (grande), 21 m (mediano), 15 m (pequeño)
Tipo D: 21 m (grande), 15 m (mediano), 6 m (pequeño)
Tipo N: 21 m (grande), 15 m (mediano), 0 m (pequeño)
Tipo F y D es correspondiente a Clase I (peces y/o uso doméstico)
Tipo N es correspondiente a Clase II (sin peces y no uso doméstico)
Clase 1 y 2: 15 a 30 m según se sobrepase o no una pendiente lateral del 35%
Clase 3 (intermitentes) : 15 m sin importar la pendiente del terreno adyacente
20 a 30 m
El tamaño del área de protección y restricciones de manejo son específicas al sitio
Clase 1 (uso doméstico y peces): 40 m (reserva)
Clase 2 (más de 100 ha de drenaje): 30 m
Clase 3 (entre 50 y 100 ha de drenaje): 20 m
Clase 4 (intermitentes): no hay zona de reserva, pero se limita el tránsito de
maquinaria dentro de una franja de 10 m a cada lado del cauce
6
Australia
British Columbia,
CANADA
Nueva Escocia
(CANADA)
Orden 1: mínimo 20 m
Orden 2: mínimo 20 m
Orden 3: mínimo 20 m
Orden 4: mínimo 50 m
Orden 5 y superiores: mínimo 100 m
S1, ancho cauce > 20 m: zona reserva = 50 m, ZMC = 70 m
S2, ancho entre 5 y 20 m: zona reserva = 30 m, ZMC = 50 m
S3, ancho entre 1,5 y 5 m: zona reserva = 20 m, ZMC = 40 m
S4, ancho menor de 1,5 m: zona reserva = 0 m, ZMC = 30 m
S5, ancho mayor de 3 m: zona reserva = 0 m, ZMC = 30 m
S6, ancho menor de 3 m: zona reserva = 0 m, ZMC = 20 m
Todos los cursos de agua marcados en el mapa 1:50000 deben tener una franja de
protección de 20 m a cada lado. Además, el ancho se incrementará en 1 metro por
cada 2% de pendiente que exceda a 20% y menor de 60%.
Notas:
1. Varios estados de USA miden el ancho especificado sobre la pendiente.
2. La ZMC comprende en la mayoría de los casos dos sub zonas, una de reserva adyacente al cauce
donde no se puede practicar ninguna operación o intervención y otra, la restante donde las
intervenciones son permitidas bajo ciertas restricciones.
3. En general Clase I y II comprende uso doméstico y peces, excepto para el estado de Oregon antes de
1994. Las clases restantes son capaces de transportar sedimentos con potencial impacto significativo
aguas abajo.
4. Estas normas generalmente están asociadas a las regulaciones de aguas y por consiguiente no sólo
afectan al sector forestal sino también al agrícola y de desarrollo urbano.
Se percibe que los anchos sugeridos por las
diferentes normas están de alguna manera
asociados a las condiciones locales dominantes y a
la tecnología actual empleada en las operaciones
forestales. Del cuadro anterior, considerando los
valores más frecuentes, se puede resumir la
información para las dos categorías principales,
los cursos de agua permanentes que soportan vida
7.
acuática y abastecen de agua para consumo
humano
y
los
restantes
habitualmente
intermitentes. Para los primeros el rango de ancho
mínimo de la franja de protección varía entre 15 y
30 m dependiendo de la importancia de cauce y
uso. Para los segundos en rango va de 0 a 20 m,
siendo el valor más frecuente 7,5 m.
CONSIDERACIONES ECONÓMICAS
Por otra parte, los cauces y zonas ribereñas tienen
valor económico y la decisión de un mayor o
menor ancho de franja afectará la renta del
propietario. En el caso de USA la madera de una
zona ribereña puede ser cortada y vendida (bajo
ciertas restricciones). Además, si el cauce es parte
de una cuenca comunitaria donde se puede
practicar usos in situ (pesca, recreación) o es
refugio importante de vida silvestre, la franja de
protección ofrece otros beneficios a la sociedad
aunque son generalmente difíciles de cuantificar y
que pueden limitar las actividades productivas.
Donde no se pueda intervenir y donde la sociedad
no esté dispuesta a compensar al propietario por el
servicio ambiental que recibe, un mayor ancho de
protección significará costos adicionales a la
actividad productiva asociada o puede traducirse
en una degradación de las mismas.
7
8.
LA PROTECCIÓN DE CAUCES EN LA LEGISLACION CHILENA
En Chile desde muy temprano se regula sobre la
protección de los cauces. Así, la Ley de Bosques
del año 1931 establece la prohibición de la corta
de árboles y arbustos nativos situados a menos de
400 m sobre los manantiales que nazcan en los
cerros y los situados a menos de 200 m de sus
orillas desde el punto en que la vertiente tenga
origen hasta aquel en que llegue al plano (CHILE,
vvv). Sin embargo, esta regulación genérica, más
que estar orientada a la protección del cauce lo es
también hacia el bosque nativo en general.
Además, la no consideración de las diferencias
topográficas, relieves, suelos, variables climáticas,
vegetación, tipo e importancia de los cauces han
hecho inaplicable la norma.
Para suplir este déficit, la institucionalidad forestal
ha ido incorporando en las normas de manejo,
orientaciones respecto del tratamiento de la
protección de cauces. Así, para el tipo forestal
Roble-Raulí-Coigüe establece que se excluirá de
la intervención el área alrededor de los cursos de
agua permanente: “Estos tendrán en cada orilla
una faja de protección de 30 m de ancho, como
mínimo. Los 30 m se medirán horizontalmente
desde donde empieza la vegetación arbórea que
bordea al curso. La ubicación de estos cursos y su
clasificación en permanentes y no permanentes se
basará en las cartas regulares escala 1: 50.000 del
I.G.M.”. Respecto de los cursos de agua no
permanentes, estos tendrán una faja de protección
de 15 m como mínimo. La norma para el tipo
siempreverde fija en 10 a 20 m el ancho mínimo
9.
a.
b.
de las franjas de protección en cursos de agua no
permanentes y entre 20 y 30 para los permanentes
según la pendiente lateral varíe entre menos de 30
y más de 45%. Las normas aplicables al manejo
de plantaciones de Eucalyptus, Pinus radiata y
otras especies exóticas, señalan que cuando el área
a intervenir colinde
con cursos de agua
permanentes y temporales, se conservará una
franja de bosque de protección cuyo ancho será de
25 metros a cada lado del curso de agua (CONAF,
2003).
Uno de los textos del Proyecto de Ley sobre
recuperación del Bosque Nativo y fomento
forestal propone la no autorización de planes de
manejo para la corta de árboles y arbustos nativos
ubicados en terrenos aledaños a cursos de agua.
Los anchos de protección sugeridos son 25 m para
los cauces permanentes y 15 para los no
permanentes (Comisión de Medio Ambiente y
Bienes Nacionales del Senado, 2001).
Por otra parte, la certificación forestal ha
incorporado criterios adicionales y a veces
referentes externos para asegurar la protección del
agua. Así, las empresas forestales han establecido
en sus procedimientos y códigos internos de
buenas prácticas, diferentes medidas destinadas a
la protección de los cursos de agua, aunque sin
especificar siempre los anchos de protección
(Forestal ARAUCO S.A., 1997; Forestal Mininco
S.A., 1995).
CONCLUSIONES
De la revisión de antecedentes, se puede
concluir que el tema del diseño de las
franjas ribereñas o de protección de
cauces implica cierta complejidad y se
aprecia
escasa
investigación
o
evaluaciones cuantitativas respecto de la
verdadera contribución de estas franjas a
los distintos objetivos de protección.
En cuando al elemento de diseño, ancho
de la franja, que es el objeto esencial de
este documento se llega a un cierto
consenso. Mientras no existan modelos
integrados que relacionen las diferentes
funciones con los atributos de la franja y
del sitio, parece adecuado establecer
anchos de protección fijos pero asociados
c.
a ciertos parámetros del sitio de fácil
determinación. Estos anchos serían
función del tipo de uso de agua, del
ancho del cauce, de su temporalidad y
orden, y de la pendiente del terreno
adyacente, entre otros.
Para aplicar lo anterior, es necesario
realizar la clasificación de los cauces
según una tipología que considere al
menos lo siguiente: orden del cauce en la
red hidrológica, temporalidad del cauce,
uso de las aguas, ancho o caudal medio
anual del cauce, pendiente de las laderas
adyacentes. Igualmente de interés para
evaluar las consecuencias económicas
será establecer la densidad media de la
8
d.
red
hidrológica
según
orden,
fragmentación y ancho medio actual de
las franjas ribereñas en terrenos
forestales y agrícolas, y los costos de las
distintas medidas de restauración.
No obstante, para establecer los anchos
apropiados a las diferentes condiciones
nacionales será recomendable realizar la
10.
investigación de mediano y largo plazo,
correspondiente a validar estudios
realizados en el extranjero y desarrollar
modelos predictivos respecto de los
impactos de las operaciones forestales en
relación a la calidad de las franjas de
filtraje.
BIBLIOGRAFÍA
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British Columbia, Ministry of Forest,
1995. Fish-stream Identification
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