41_ODA AL VISITADOR - Benvenuti a casa d`il Nonno

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ODA AL VISITADOR (Pacho Fullhardt)
Trataré de escribir en verso esquivo;
pues seguir la payada en prosa austera,
es perder de seguro la carrera
ante el sagaz ingenio de mi amigo.
Inútil enseñar cosa concreta
a quien hace del sexo su elemento,
y reacciona ante cualquier evento
echándole la culpa a la bragueta.
La ladilla es su amiga y compañera;
la Medicina Alemana su evangelio,
y si alguno comete el atropello
de decir que el Prolactón no es una fiera,
que no es capaz de parar aborto en cuello,
que no fué experimentada hasta en panteras,
entonces el insigne visitante
(decir visitador suena a cargada)
salta, grita y en pose desgarbada
te anatemiza en frases delirantes.
Oh delirio que sin piedad lo tomas
al sacerdote de un nuevo y raro hechizo,
que piensa que hasta un guacho panadizo
se cura simplemente con hormonas.
Organizan reuniones y Congresos
respetuosos del criterio y la opinión,
más si alguno sin querer dice "Organón"
le muelen sin piedad hasta los huesos.
Si en gesto que eleva y que consuela
alguien osa criticar al Anovlar,
por el recto se lo mandan a guardar
y se lo obligan a usar hasta a su abuela
Después de cinco años geriatrantes
se les ocurre sacar Primogerón,
y una ninfa conocida por Colón
nos la quiere vender como flamante.
Un grupo de señores trasnochados
sigue pensando que aquí somos idiotas,
a punto de creer sin ton y a locas
que se puede androgenear a un jubilado.
Y aquí cambio mi cantar
no sin antes recordarte
que no debes enojarte
con quien esto te escribió.
No pienses que quiero yo
dejarte con la inquietud
de creer que la salud
no la quiero reintegrar
pues si el caso es para usar
al Prolectón o Aprocur,
al gofio o al Felicur
con presteza he de indicar…
y si cabe al Anovlar
encontrarle indicación
(que la tiene y con razón
en este mundo cochino)
como sé que no es dañino
lo recetaré con ganas
olvidando las macanas
que fabricará Organón
Por eso, con la emoción
de un patriótico llamado,
respondo a tu grito airado
que me pide que recete
y hasta un niño que destete
lo hormonearé con agrado.
Y al menopáusico amado
le daré sin compasión
Piramidón; y en elección
no he de sentirme apurado
si prescribo emocionado
también al Primogerón.
Y ya dejo la guitarra
colgadita en el ropero;
viajo hacia allá el veintienero
día del corriente mes;
por supuesto, de esta suerte,
llegaré un día después
a las ocho y treinta y tres
si el viaje no se pervierte
(mi desafío a la muerte
será ahora en Chevalier).
Ruégote avises prontito
al Círculo a tí vecino,
será esta vez con gran tino
mi regreso hacia esos lares;
más si tiembla nuevamente
con potencia moderada,
yo dudo que en la temblada
quede sana mi osamenta,
y en el lugar donde ostenta
su figura tan añeja
el Círculo que me aqueja
quedaré de tal manera
que no habrá una piedra entera
ni pa' remedio de vieja;
pues yo te expliqué rotundo
la relación que se crea
entre la linda y la fea,
entre el pájaro y el mundo,
y en este asunto profundo
la vieja sin pajarera
es capaz, con gesto oriundo,
de usar una piedra entera.
Ruégote por la amistad,
que a nos, nos une y anima,
que esta desolada rima
no leas a Minochita
ni a su familia bendita
de raigambre mendocina.
Si lo hacés, véolo ya,
al viejo de mi adorada
enárbolando una azada
corriéndome sin cesar,
mientras me arroja al azar
toda clase de implementos
que si no me escapo en coche
pasaré tristes mis noches
frotándome linimento.
Yo al punto quiero acabar,
porque esta máquina vieja
sigue y sigue con presteza
tecleando tan febrilmente
que ya no puede mi mente
rimar con delicadeza.
Vibrando la mente mía
de escribir tan alocado,
dejarte con mucho agrado
quiero esta larga poesía;
ella fue mi dulce guía,
ella es cauce a mi lamento,
ella es todo mi sustento
es, en fin, mi misma vida.
Por ella sigo adelante,
su consejo es tan artero
que al dejártela, yo creo,
te estoy haciendo un favor,
pues si sigues con rigor
sus consejos soberanos
ya no habrá nadie en el llano
que se atreva a tu valor.
Yo, en mi vida de varón,
siempre la tengo presente,
y para que seas decente
te la doy, de calefón,
(quise decir colofón,
pero cuando pienso en ella
olvido toda querella
y es tanto mi frenesí
que me equivoco y desligo).
Yo mismo te la transcribo…
Es ya tuya. Hela aquí.
Y conmigo acordarás
que una estrofa tan sentida,
es algo que en nuestra vida
no se puede superar.
Yo te lo quiero dejar
como herencia, como ofrenda;
te doy mi acuerdo mas llano
a darle el uso que creas
con los fines que tú veas
sean de importancia plenas;
y si en juicio temerario
te inclinás a usarla entera
cerca de tu asentadera,
de higiénico intermediario,
no habrá una pena ligera
para uso so estrafalario.
Y ya me alejo doliente,
no sin pedirte con porte
que a jubilada consorte
saludes muy cordialmente.
Y a tí, mi amigo querido,
un fuerte y sincero abrazo
que haga de un golpe pedazos,
cual Falucho revivido,
los momentos que has sufrido
con estos versos tan guasos.
- early 70s
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