Opinión Consultiva

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CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS
OPINIÓN CONSULTIVA OC-21/14
DE 19 DE AGOSTO DE 2014
SOLICITADA POR LA REPÚBLICA ARGENTINA, LA REPÚBLICA FEDERATIVA DE
BRASIL, LA REPÚBLICA DEL PARAGUAY Y LA REPÚBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY
DERECHOS Y GARANTÍAS DE NIÑAS Y NIÑOS EN EL CONTEXTO DE LA MIGRACIÓN
Y/O EN NECESIDAD DE PROTECCIÓN INTERNACIONAL
la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “la Corte Interamericana”, “la
Corte” o “el Tribunal”), integrada por los siguientes Jueces ∗:
Humberto Antonio Sierra Porto, Presidente;
Roberto F. Caldas, Vicepresidente;
Manuel E. Ventura Robles, Juez;
Diego García-Sayán, Juez;
Eduardo Vio Grossi, Juez; y
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot, Juez;
presentes, además,
Pablo Saavedra Alessandri, Secretario, y
Emilia Segares Rodríguez, Secretaria Adjunta,
de conformidad con el artículo 64.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (en
adelante “la Convención Americana” o “la Convención”) y con los artículos 70 a 75 del
Reglamento de la Corte (en adelante “el Reglamento”), emite la siguiente Opinión Consultiva,
que se estructura en el siguiente orden:
∗
El Juez Alberto Pérez Pérez no participó, por motivos de fuerza mayor, en la deliberación y firma de esta
Opinión Consultiva.
2
ÍNDICE
I PRESENTACIÓN DE LA CONSULTA............................................................................ 3
II PROCEDIMIENTO ANTE LA CORTE .......................................................................... 5
III COMPETENCIA ...................................................................................................... 9
IV CONSIDERACIONES GENERALES ........................................................................... 13
V CRITERIOS DE INTERPRETACIÓN .......................................................................... 18
VI OBLIGACIONES GENERALES Y PRINCIPIOS RECTORES ........................................ 22
VII PROCEDIMIENTOS PARA IDENTIFICAR NECESIDADES DE PROTECCIÓN
INTERNACIONAL DE NIÑAS Y NIÑOS MIGRANTES Y, EN SU CASO, ADOPTAR MEDIDAS
DE PROTECCIÓN ESPECIAL ........................................................................................ 27
VIII GARANTÍAS DE DEBIDO PROCESO APLICABLES EN PROCESOS MIGRATORIOS
QUE INVOLUCRAN A NIÑAS Y NIÑOS ........................................................................ 41
IX PRINCIPIO DE NO PRIVACIÓN DE LIBERTAD DE NIÑAS O NIÑOS POR SU
SITUACIÓN MIGRATORIA IRREGULAR ....................................................................... 52
X CARACTERÍSTICAS DE LAS MEDIDAS PRIORITARIAS DE PROTECCIÓN INTEGRAL DE
LOS DERECHOS DE NIÑAS Y NIÑOS MIGRANTES Y GARANTÍAS PARA SU APLICACIÓN
................................................................................................................................. 59
XI CONDICIONES BÁSICAS DE LOS ESPACIOS DE ALOJAMIENTO DE NIÑAS Y NIÑOS
MIGRANTES Y LAS OBLIGACIONES ESTATALES CORRESPONDIENTES A LA CUSTODIA
POR RAZONES MIGRATORIAS ................................................................................... 63
XII GARANTÍAS DE DEBIDO PROCESO ANTE MEDIDAS QUE IMPLIQUEN
RESTRICCIONES O PRIVACIONES DE LA LIBERTAD PERSONAL DE NIÑAS Y NIÑOS POR
RAZONES MIGRATORIAS ........................................................................................... 68
XIII PRINCIPIO DE NO DEVOLUCIÓN (NON-REFOULEMENT) .................................... 77
XIV PROCEDIMIENTOS PARA GARANTIZAR EL DERECHO DE LAS NIÑAS Y NIÑOS A
BUSCAR Y RECIBIR ASILO ......................................................................................... 92
XV DERECHO A LA VIDA FAMILIAR DE LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS EN EL MARCO DE
PROCEDIMIENTOS DE EXPULSIÓN O DEPORTACIÓN DE SUS PROGENITORES POR
MOTIVOS MIGRATORIOS ........................................................................................... 98
XVI OPINIÓN .......................................................................................................... 106
3
I
PRESENTACIÓN DE LA CONSULTA
1.
El 7 de julio de 2011 la República Argentina (en adelante “Argentina”), la República
Federativa de Brasil (en adelante “Brasil”), la República del Paraguay (en adelante “Paraguay”)
y la República Oriental del Uruguay (en adelante “Uruguay”), las cuales en adelante se
denominarán en conjunto “los Estados solicitantes”, con fundamento en el artículo 64.1 de la
Convención Americana y de conformidad con lo establecido en el artículo 70.1 y 70.2 del
Reglamento, presentaron una solicitud de Opinión Consultiva sobre niñez migrante (en
adelante “la solicitud” o “la consulta”) a fin de que el Tribunal “determin[e] con mayor
precisión cuáles son las obligaciones de los Estados con relación a las medidas pasibles de ser
adoptadas respecto de niñas y niños, asociada a su condición migratoria, o a la de sus padres,
a la luz de la interpretación autorizada de los artículos 1.1, 2, 4.1, 5, 7, 8, 11, 17, 19, 22.7,
22.8, 25 y 29 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y los artículos 1, 6, 8, 25
y 27 de la Declaración Americana de [los] Derechos y Deberes del Hombre y el artículo 13 de
la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura” 1.
2.
Los Estados solicitantes expusieron las consideraciones que originaron la consulta y,
entre ellas, señalaron que:
En América Latina y el Caribe, se estima que alrededor de 25 millones de personas han migrado hacia
países de Norteamérica y Europa, mientras que otros seis millones han migrado a otros países dentro
de la región. De ellas, una cantidad creciente, aunque todavía inestimable, son niños, niñas y
adolescentes algunos de los cuales migran junto a sus padres (o con uno de ellos) al tiempo que otros
lo hacen, de manera creciente, en forma no acompañada o separada. […]
[… L]os niños y niñas […] migran por motivos diversos, sea por reagrupación familiar, búsqueda de
mejores condiciones económicas, sociales o culturales, para escapar de la pobreza extrema, la
degradación ambiental, la violencia u otras formas de abuso y persecución a las que se ven sometidos.
[…]
[… L]as personas migrantes en situación migratoria irregular, por un lado, y los niños y niñas, por el
otro, son grupos sociales que se encuentran en una condición de vulnerabilidad. Ambos colectivos
requieren, por ello, un compromiso especial por parte de los Estados que deben procurar el respeto, la
protección y la garantía de sus derechos fundamentales[, teniendo en cuenta] un enfoque transversal
de edad que tenga debidamente en [consideración] los derechos de los niños y niñas afectados por la
migración. […]
En la actualidad, la utilización de la privación de libertad de migrantes (adultos y niños) asociada a la
infracción de las normas migratorias constituye una problemática que suscita una profunda
preocupación en diferentes ámbitos nacionales e internacionales. […]
Sentado el principio de no criminalización, aún restan muchas cuestiones pendientes en relación con el
reconocimiento de los derechos humanos de los migrantes y en particular sobre el reconocimiento y la
protección de los derechos de niños migrantes. […]
En este escenario, resulta fundamental que la […] Corte Interamericana de Derechos Humanos defina
con mayor precisión cuales son los estándares, principios y obligaciones concretas que los Estados
deben cumplimentar en materia de derechos humanos de las personas migrantes, en particular en lo
que respecta a los derechos de las niñas y niños migrantes e hijos/as de migrantes […] en los
siguientes temas: 1. Procedimientos para la determinación de necesidades de protección internacional
y de medidas de protección especial de los niños, niñas y adolescentes migrantes. 2. Sistema de
garantías que debería aplicarse en los procedimientos migratorios que involucran a niños, niñas y
adolescentes migrantes. 3. Estándares para la aplicación de medidas cautelares en un procedimiento
migratorio sobre la base del principio de no detención de niñas y niños migrantes. 4. Medidas de
protección de derechos que deberían disponerse de manera prioritaria y que no implican restricciones
a la libertad personal. 5. Obligaciones estatales en casos de custodia de niñas y niños por motivos
migratorios. 6. Garantías de debido proceso ante medidas que impliquen privación de libertad de niñas
y niños en el marco de procedimientos migratorios. 7. Principio de no devolución en relación con niñas
y niños migrantes. 8. Procedimientos para la identificación y el tratamiento de niños y niñas
1
El texto completo de la solicitud puede ser consultada en el siguiente enlace de la página web de la Corte:
http://www.corteidh.or.cr/solicitudoc/solicitud_esp.pdf
4
eventuales solicitantes de asilo o refugio. 9. El derecho a la vida familiar de los niños y niñas en caso
de disponerse la expulsión por motivos migratorios de sus padres.
3.
Con base en lo anterior, los Estados solicitantes presentaron a la Corte las siguientes
consultas específicas:
[1.] ¿Cuáles son, a la luz de los artículos 1, 2, 5, 7, 8, 19, 22.7 y 25 de la Convención Americana y
de los artículos 1, 25 y 27 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, los
procedimientos que deberían adoptarse a fin de identificar los diferentes riesgos para los derechos de
niños y niñas migrantes; determinar las necesidades de protección internacional; y adoptar en su
caso, las medidas de protección especial que se requieran?
[2.] ¿Cuáles son, a la luz de los artículos 1, 2, 7, 8, 19 y 25 de la Convención Americana y del
artículo 25 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, las garantías de
debido proceso que debieran regir en los procesos migratorios que involucran niños y niñas
migrantes?
[3.] ¿Cómo debe interpretarse, a la luz de los artículos 1, 7, 8, 19 y 29 de la Convención Americana y
el artículo 25 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, el principio de
última ratio de la detención como medida cautelar en el marco de procedimientos migratorios cuando
están involucrados niños y niñas que se encuentran junto a sus padres, y cuando están involucrados
niños/as no acompañados o separados de sus padres?
[4.] ¿Qué características deben tener, a la luz de los artículos 2, 7, 19, 25 y 29 de la Convención
Americana y el artículo 25 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, las
medidas alternativas adecuadas de protección de derechos del niño que debieran constituir la
respuesta estatal prioritaria para evitar cualquier tipo de restricción a la libertad ambulatoria?
¿Cuáles son las garantías de debido proceso que deberían aplicarse en el procedimiento de decisión
acerca de medidas alternativas a la detención?
[5.] ¿Cuáles son las condiciones básicas que debieran cumplimentar los espacios de alojamiento de
niños/as migrantes y cuáles son las obligaciones principales que tienen los Estados respecto de los
niños y niñas (solos o acompañados) que se encuentran bajo la custodia estatal por razones
migratorias, a la luz de los artículos 1, 2, 4.1, 5, 7, 17 y 19 de la Convención Americana y de los
artículos 1 y 25 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre?
[6.] ¿Cuáles son a la luz de los artículos 1, 2, 7, 8, 19 y 25 de la Convención Americana y del artículo
25 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, las garantías de debido
proceso que debieran regir en los procesos migratorios que involucran a niños y niñas, cuando en
estos procesos se apliquen medidas que restrinjan la libertad personal de los niños?
[7.] ¿Cuál es el alcance y contenido del principio de no devolución a la luz de los artículos 1, 2, 4.1,
5, 7, 8, 19, 22.7, 22.8 y 25 de la Convención Americana, artículo 13 inciso 4 de la Convención
Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura y de los artículos 1, 25 y 27 de la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, al adoptarse medidas que puedan implicar el
retorno de un niño/a a un país determinado?
[8.] ¿Qué características, a la luz del artículo 22.7 de la Convención Americana y el artículo 27 de la
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, deberían tener los procedimientos a
emplearse cuando se identifica una potencial solicitud de asilo o de reconocimiento de la condición de
refugiado de un niño/a migrante?
[9.] ¿Cuál es el alcance que debiera conferirse a la protección del derecho de los niños/as a no ser
separados de sus padres en los casos en que pudiera aplicarse una medida de deportación a uno o
ambos progenitores, como consecuencia de su condición migratoria, a la luz de los artículos 8, 17, 19
y 25 de la Convención Americana y los artículos 6 y 25 de la Declaración Americana de los Derechos
y Deberes del Hombre?
4.
Argentina designó al señor Luis Hipólito Alen, como agente, y a los señores Alberto
Javier Salgado y Julio Ayala, como agentes alternos. Brasil designó como agentes a la
Embajadora Maria Dulce Silva Barros y, como agentes alternos, a la señora Juliana de Moura
Gomes y a los señores Carlos Eduardo da Cunha Oliveira, Fábio Balestro Floriano, Rafael
Rodrigues Soares y Francisco George de Lima Beserra. Paraguay designó como agentes a la
señora Inés Martínez Vilanotti y al señor Ricardo González. Como agentes por Uruguay fueron
designados los señores Javier Miranda y Federico Perazza.
5
II
PROCEDIMIENTO ANTE LA CORTE
5.
Mediante notas de 13 de septiembre de 2011 la Secretaría de la Corte (en adelante “la
Secretaría”), de conformidad con lo dispuesto en el artículo 73.1 del Reglamento, transmitió la
consulta a los demás Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos (en
adelante “la OEA”), al Secretario General de la OEA, al Presidente del Consejo Permanente de
la OEA, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “la Comisión
Interamericana” o “la Comisión”), y al Instituto Interamericano del Niño, la Niña y
Adolescentes. En dichas comunicaciones, informó que el Presidente de la Corte, en consulta
con el Tribunal, había fijado el 15 de diciembre de 2011 como fecha límite para la presentación
de las observaciones escritas u otros documentos relevantes respecto de la solicitud
mencionada. Igualmente, siguiendo instrucciones del Presidente y de acuerdo con lo
establecido en el artículo 73.3 de dicho Reglamento, la Secretaría, mediante notas de 23 y 26
de septiembre de 2011 invitó a diversas organizaciones internacionales y de la sociedad civil
así como a instituciones académicas de la región a remitir en el plazo anteriormente señalado
su opinión escrita sobre los puntos sometidos a consulta. Finalmente, se realizó una invitación
abierta a través del sitio web de la Corte Interamericana a todos los interesados a presentar su
opinión escrita sobre los puntos sometidos a consulta. El plazo previamente establecido fue
prorrogado hasta el 17 de febrero de 2012, por lo que contaron con aproximadamente cinco
meses para remitir sus presentaciones.
6.
El plazo otorgado llegó a su vencimiento y se recibieron en la Secretaría los siguientes
escritos de observaciones 2:
Observaciones escritas presentadas por Estados de la OEA:
1)
2)
3)
4)
5)
Brasil
República de Costa Rica (en adelante “Costa Rica”)
República del Ecuador (en adelante “Ecuador”)
República de Honduras (en adelante “Honduras”)
Estados Unidos Mexicanos (en adelante “México”)
Observaciones escritas presentadas por órganos de la OEA:
6)
7)
Comisión Interamericana de Derechos Humanos
Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes
Observaciones escritas presentadas por Organismos Internacionales:
8)
9)
10)
11)
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)
Oficina Regional para América del Sur del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH)
Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Fondo de las Naciones Unidas
para la Infancia (UNICEF)
Oficina Regional para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe de la Organización
Internacional para las Migraciones (OIM)
2
El 22 de junio de 2012 el Estado de Nicaragua presentó observaciones escritas fuera del plazo otorgado a tal
efecto. Al respecto, se le informó que podría presentar los argumentos y la documentación que estimara pertinente
durante la audiencia pública a celebrarse.
6
Observaciones escritas presentadas por organismos estatales, asociaciones
internacionales
y
nacionales,
instituciones
académicas,
organizaciones
no
gubernamentales e individuos de la sociedad civil:
12)
13)
14)
15)
16)
17)
18)
19)
20)
21)
22)
23)
24)
25)
26)
27)
28)
29)
30)
31)
32)
33)
34)
35)
36)
37)
Defensoría General de la Nación de la República Argentina
Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y el Centro para el Desarrollo
de la Justicia Internacional, A.C.
Asociación Interamericana de Defensorías Públicas (AIDEF)
Women’s Link Worldwide
Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer
(CLADEM)
Servicio Social Internacional (SSI) y Red Latinoamericana de Acogimiento Familiar
(RELAF)
Centro de Direitos Humanos e Cidadania do Imigrante (CDHIC)
Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y Servicio de Apoyo y Orientación a
Inmigrantes y Refugiados (CAREF)
Grupo Jurídico de Antioquia (GJA)
Consejo Uruguayo para las Relaciones Internacionales (CURI)
Programa de Defensa e Incidencia Binacional de la Iniciativa Frontera Norte de
México, conformado por el Centro de Derechos Humanos del Migrante A.C, Centro
de Recursos Migrantes, Red de Casas YMCA para Menores Migrantes y Coalición
Pro Defensa del Migrante A.C.
Señoras y señores María Elena Vásquez Rodríguez, Directora del Programa “Niños
y niñas sin fronteras” de la Corporación Colectivo Sin Fronteras de Chile; Carlos
Roberto Muñoz Reyes, vocero de la Red de ONGs de Infancia y Juventud de Chile;
Julio Esteban Cortés Morales, académico de la Clínica de Infancia de la Escuela de
Derecho de la Universidad Central de Chile; e Iskra Leyva Pavez Soto, académica
de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Tecnológica Metropolitana de
Chile
Comisión Nro. 1309 del Departamento de Práctica Profesional de la Facultad de
Derecho de la Universidad de Buenos Aires (en adelante “Comisión Nro. 1309”)
Centro de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lanús
Clínica Jurídica de Migrantes y Refugiados del Centro de Derechos Humanos de la
Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales
Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario
Académicos de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de
México
Centro Estratégico de Litigio Latinoamericano, A.C. y el Programa de Derechos
Humanos de la Universidad Veracruzana
Centro de Derechos Humanos de la Facultad de Jurisprudencia de la Pontificia
Universidad Católica del Ecuador
Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica
del Perú
Centro de Estudios de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la
Universidad de San Martín de Porres
Centro de Derechos Humanos e Instituto de Investigaciones Jurídicas de la
Universidad Católica Andrés Bello
International Human Rights Law Clinic del Washington College of Law de American
University, en representación de Women’s Refugee Commission, Kids in Need of
Defense e Immigrant Children’s Legal Program of the U.S. Committee for
Refugees & Immigrants (anteriormente National Center for Refugee and
Immigrant Children)
Immigration Law Clinic de Southwestern Law School
Child Law Clinic de University College Cork
Señor Boris Wilson Arias López
7
38)
39)
40)
41)
42)
Señores Ezequiel Heffes y Fernando Alberto Goldar
Señor Luis Peraza Parga
Señora Beatriz Eugenia Sánchez Mojica
Señores Álvaro Francisco Amaya-Villarreal, Felipe Franco Gutiérrez y señora
Viviana Ordóñez Salazar
Señora Juliana Poveda Clavijo y señor Oscar Yesid Osorio Barragán
7.
Una vez concluido el procedimiento escrito, el 11 de mayo de 2012 la Presidencia, de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 73.4 del Reglamento, emitió una Resolución 3,
mediante la cual convocó a una audiencia pública e invitó a los Estados Miembros de la OEA, a
su Secretario General, al Presidente del Consejo Permanente, a la Comisión Interamericana, al
Instituto Interamericano del Niño, Niña y Adolescentes y a todos aquellos miembros de
diversas organizaciones, sociedad civil, instituciones académicas y personas que remitieron
observaciones escritas, con el propósito de presentar al Tribunal sus comentarios orales
respecto de la consulta. La audiencia pública se convocó para el 26 y el 27 de junio de 2012 en
la sede de la Corte.
8.
El 25 de junio de 2012 Argentina, en ejercicio de la presidencia pro tempore del
MERCOSUR (Mercado Común del Sur) y en representación de Brasil y Uruguay, solicitó que
“[…] en vista de la situación en la República del Paraguay, que [era] de público conocimiento,
las audiencias citadas [fueran] pospuestas para una fecha [a] ser determinada
oportunamente”.
9.
El 26 de junio de 2012 la Secretaría del Tribunal comunicó que el Pleno de la Corte
acordó, a pedido de tres de los países solicitantes, posponer la realización de la audiencia
pública a la luz de los acontecimientos políticos en Paraguay. De igual forma, informó a los
Estados solicitantes, a los demás Estados Miembros de la OEA, a la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos, así como a los organismos internacionales y estatales, asociaciones
internacionales y nacionales, organizaciones no gubernamentales e instituciones académicas
que habían confirmado su participación en la audiencia, que se les notificaría la nueva fecha
para la realización de la misma.
10.
El 30 de mayo de 2013, tras las consultas formuladas con los Estados solicitantes, se
procedió a retomar el curso normal del procedimiento y se informó que la audiencia pública
sobre la opinión consultiva de referencia se llevaría a cabo durante alguno de los períodos de
sesiones que iba a celebrarse en el último trimestre del 2013.
11.
El 5 de septiembre de 2013 el Presidente, de conformidad con lo dispuesto en el
artículo 73.4 del Reglamento, emitió una Resolución 4, mediante la cual convocó a una
audiencia pública e invitó a los Estados Miembros de la OEA, a su Secretario General, al
Presidente del Consejo Permanente, a la Comisión Interamericana, al Instituto Interamericano
del Niño, Niña y Adolescentes y a todos aquellos miembros de diversas organizaciones,
sociedad civil, instituciones académicas y personas que remitieron observaciones escritas y/o
que confirmaron su participación, a presentar al Tribunal sus comentarios orales respecto de la
consulta.
12.
La audiencia pública se celebró los días 9 y 10 de octubre de 2013 en la ciudad de
México, Estados Unidos Mexicanos, en el marco del 48° Período Extraordinario de Sesiones de
la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
13.
Comparecieron ante la Corte las siguientes personas:
3
Disponible en: http://www.corteidh.or.cr/docs/asuntos/oc21110512esp.pdf
4
Disponible en: http://www.corteidh.or.cr/docs/opiniones/sol_oc_21_esp.pdf
8
Por Argentina, Luis Hipólito Alen, Subsecretario de Protección de Derechos Humanos del Ministerio de
Justicia y Derechos Humanos de la Nación; María Julia Loreto, abogada de la Dirección Contencioso
Internacional en materia de Derechos Humanos de la Cancillería; Víctor Abramovich Cosarín, Secretario
Ejecutivo del Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos (IPPDH) del MERCOSUR, y Francisco
Tropepi, Secretario de la Sección Política de la Embajada de la República Argentina en los Estados Unidos
Mexicanos;
Por Brasil, la Embajadora Maria Dulce Silva Barros, Agente del Estado ante la Corte Interamericana de
Derechos Humanos; Victoria Balthar, Asesora Internacional de la Secretaría de Derechos Humanos de la
Presidencia de la República, y Juliana Soares Santos, Primer Secretaria de la Embajada de la República
Federativa de Brasil en los Estados Unidos Mexicanos;
Por Paraguay, Embajador Carlos Heriberto Riveros Salcedo, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de
la República del Paraguay en los Estados Unidos Mexicanos; María Leticia Casati, Consejera de la Embajada
de la República del Paraguay en los Estados Unidos Mexicanos, y Juan José Mancuello, Primer Secretario de
la Embajada de la República del Paraguay en los Estados Unidos Mexicanos;
Por Uruguay, el Embajador Federico Perazza, Director General Adjunto para Asuntos Políticos del Ministerio
de Relaciones Exteriores;
Por México, el Embajador Juan Manuel Gómez Robledo, Subsecretario para Asuntos Multilaterales y
Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores; Laura Vargas Carrillo, Titular del Sistema
Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia; Max Alberto Diener Sala, Consultor Jurídico de la
Secretaría de Relaciones Exteriores; Erasmo Lara Cabrera, Director General Adjunto de Casos, Democracia y
Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores; Lilian Espinoza Fernández, Directora General
de Enlace Interinstitucional del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia; Ana Cecilia Oliva
Balcarcel, Directora General de Protección al Migrante y Vinculación del Instituto Nacional de Migración;
Lorena Lagarde González, Directora de Asuntos Internacionales del Sistema Nacional para el Desarrollo
Integral de la Familia; Luis Jardón Piña, Director de Litigio Internacional en Materia de Derechos Humanos
de la Secretaría de Relaciones Exteriores, y Carlos Ramírez Bracho, Secretario Particular de la Titular del
Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia;
Por Costa Rica, José Carlos Jiménez Alpízar, Asesor Legal del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, y
Fernando Ching Chang, Asesor de la Presidencia Ejecutiva del Patronato Nacional de la Infancia;
Por Guatemala, Embajador José Rodrigo Vielmann de León, Embajador de Guatemala ante la Organización
de los Estados Americanos; Rodrigo Villagrán Sandoval, Director de Seguimiento de Casos Internacionales
en Materia de Derechos Humanos, y Verónica Jiménez, Subdirectora de la Dirección de Derechos Humanos
del Ministerio de Relaciones Exteriores;
Por República Dominicana, el Embajador Fernando Pérez Memén, Embajador Extraordinario y
Plenipotenciario de la República Dominicana ante los Estados Unidos Mexicanos; Santo Miguel Román,
Subdirector de la Dirección General de Migración adscrita al Ministerio de Interior y Policía, y José CasadoLiberato, Abogado-Analista de Derechos Humanos para asuntos de la OEA ante el Ministerio de Relaciones
Exteriores;
Por Panamá, Magdalena Brandao, Abogada de Derechos Humanos de la Dirección de Asuntos Jurídicos y
Tratados del Ministerio de Relaciones Exteriores; Rosario Granda, Abogada; José Cedeño, Abogado, y Rocío
Medina, Abogada;
Por la Comisión Interamericana, el Comisionado Felipe González; la Comisionada Rosa María Ortiz; Emilio
Álvarez Icaza L., Secretario Ejecutivo; Elizabeth Abi-Mershed, Secretaria Ejecutiva Adjunta; Silvia Serrano
Guzmán, Asesora, y Jorge Humberto Meza, Asesor;
Por ACNUR, Juan Carlos Murillo González, Asesor Jurídico Regional;
Por UNICEF, Karla Gallo, Oficial Nacional de Protección de UNICEF en México;
Por la OIM, Salvador Gutiérrez, Oficial Regional de Enlace y Políticas;
Por la Asociación Interamericana de Defensorías Públicas (AIDEF), Migdalia Brown;
Por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y el Centro para el Desarrollo de la Justicia
Internacional, A.C., Fernando Coronado Franco, Nancy Jocelyn López Pérez, Patricia Uribe Granados, Edgar
Alejandro Gómez Jaimes, Leonardo Mier Bueno, y Mario Patrón Sánchez;
Por el Servicio Social Internacional (SSI) y la Red Latinoamericana de Acogimiento Familiar (RELAF), Leticia
Irene Virosta;
Por el Programa de Defensa e Incidencia Binacional de la Iniciativa Frontera Norte de México, conformado
por el Centro de Derechos Humanos del Migrante A.C, Centro de Recursos Migrantes, Red de Casas YMCA
para Menores Migrantes y Coalición Pro Defensa del Migrante A.C., Silvia Esmeralda Flores Rodríguez;
9
Por el Centro Estratégico de Litigio Latinoamericano A.C. y el Programa de Derechos Humanos de la
Universidad Veracruzana, Rafael Beltrán Ramos y Chasel Colorado Piña;
Por la Comisión Nro. 1309 del Departamento de Práctica Profesional de la Facultad de Derecho de la
Universidad de Buenos Aires, Santiago Gabriel Bertinat Gonnet;
Por la Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, María Teresa Palacios Sanabria;
Por el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lanús, Diego Lorente y Lourdes Rosas
Aguilar;
Por el Centro de Derechos Humanos de la Facultad de Jurisprudencia de la Pontificia Universidad Católica del
Ecuador, Adriana Inés Monesterolo Lencioni;
Por la International Human Rights Law Clinic del Washington College of Law de American University en
representación de Women’s Refugee Commission, Kids in Need of Defense y the Immigrant Children’s Legal
Program of the U.S. Committee for Refugees & Immigrants (anteriormente National Center for Refugee and
Immigrant Children), Richard J. Wilson, Diana Navas y Jacqueline Zamarripa;
Por la Child Law Clinic de University College Cork, Emily Bartholomew;
Por la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, María Leoba Castañeda Rivas, y
Los señores Álvaro Francisco Amaya Villarreal y Luis Peraza Parga.
14.
Con posterioridad a la audiencia, se recibieron escritos complementarios de: 1) el señor
Luis Peraza Parga; 2) ACNUR; 3) la Comisión Nro. 1309; 4) Costa Rica; 5) OIM; 6) Guatemala;
7) el Secretario Ejecutivo del Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos (IPPDH) del
MERCOSUR, en representación de los Estados solicitantes; 8) Child Law Clinic de University
College Cork; 9) la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, y 10) Brasil.
15.
La solicitud de opinión consultiva presentada por los Estados solicitantes, las
observaciones escritas y orales de los Estados participantes, de la Comisión Interamericana,
del Instituto Interamericano de la Niña, Niño y Adolescentes, de diferentes organismos
internacionales, así como de organismos estatales, asociaciones internacionales y nacionales,
instituciones académicas, organizaciones no gubernamentales e individuos de la sociedad civil,
pueden ser consultadas en el sitio web de la Corte 5 y, asimismo, figuran resumidas en el
anexo a la presente opinión 6.
III
COMPETENCIA
16.
Esta consulta ha sido sometida a la Corte por los Estados solicitantes, en uso de la
facultad que les otorga el artículo 64.1 de la Convención Americana. Los Estados solicitantes
son Estados Miembros de la OEA y, por tanto, tienen el derecho de solicitar a la Corte
Interamericana opiniones consultivas acerca de la interpretación de dicho tratado o de otros
tratados concernientes a la protección de los derechos humanos en los Estados americanos.
17.
Asimismo, la Corte considera que, como órgano con funciones de carácter jurisdiccional
y consultivo, tiene la facultad inherente a sus atribuciones, y aún cuando ello no haya sido
controvertido como es lo que acontece en autos, de determinar el alcance de su propia
competencia (compétence de la compétence/Kompetenz-Kompetenz), lo que, por lo dispuesto
en el artículo 64.1 de la Convención, también tiene aplicación en lo referente al ejercicio de su
función consultiva o no contenciosa, tal como ocurre en lo atinente a su competencia
contenciosa 7, en particular, dado que la sola circunstancia de recurrir a aquella presupone la
5
Disponibles en el siguiente enlace: http://www.corteidh.or.cr/index.php/observaciones
6
El anexo con los resúmenes se encuentra únicamente en idioma español.
7
Cfr. Caso del Tribunal Constitucional Vs. Perú. Competencia. Sentencia de 24 de septiembre de 1999. Serie C
No. 55, párr. 33, y Caso J. Vs. Perú. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de
noviembre de 2013. Serie C No. 275, párr. 18.
10
admisión, por parte del Estado o Estados que realizan la consulta, del derecho de la Corte a
resolver sobre el alcance de su jurisdicción al respecto.
18.
Los Estados solicitantes requieren una interpretación de la Convención Americana, de la
Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura y de la Declaración Americana
de los Derechos y Deberes del Hombre (en adelante “Declaración Americana” o “Declaración”).
19.
En cuanto a la Convención Americana, la función consultiva permite al Tribunal
interpretar cualquier norma de la misma, sin que ninguna parte o aspecto de dicho
instrumento esté excluido del ámbito de interpretación. En este sentido, es evidente que la
Corte tiene, en virtud de ser “intérprete última de la Convención Americana” 8, competencia
para emitir con plena autoridad interpretaciones sobre todas las disposiciones de la
Convención, incluso aquellas de carácter procesal 9.
20.
Asimismo, la Corte ha considerado que el artículo 64.1 de la Convención, al referirse a
la facultad de la Corte de emitir una opinión sobre “otros tratados concernientes a la
protección de los derechos humanos en los Estados americanos” es amplio y no restrictivo. Es
decir,
[…] la competencia consultiva de la Corte puede ejercerse, en general, sobre toda disposición,
concerniente a la protección de los derechos humanos, de cualquier tratado internacional aplicable
en los Estados americanos, con independencia de que sea bilateral o multilateral, de cuál sea su
objeto principal o de que sean o puedan ser partes del mismo Estados ajenos al sistema
interamericano 10.
21.
En el caso de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura, este
instrumento ha sido adoptado en el ámbito de la OEA y ratificado por 18 Estados Miembros 11,
e indudablemente constituye un tratado de trascendencia regional que se relaciona con la
protección de los derechos humanos y, específicamente, con la protección contra la tortura en
los Estados americanos.
22.
Además, el artículo 64.1 de la Convención Americana autoriza a la Corte para rendir
opiniones consultivas sobre la interpretación de la Declaración Americana, en el marco y
dentro de los límites de su competencia en relación con la Carta de la OEA (en adelante “la
Carta”) y la Convención u otros tratados concernientes a la protección de los derechos
humanos en los Estados americanos 12. Por ende, la Corte al interpretar la Convención en el
marco de su función consultiva recurrirá a la Declaración Americana cuando corresponda y en
los términos del artículo 29.d) de la Convención.
23.
Al afirmar su competencia, el Tribunal recuerda el amplio alcance de su función
consultiva, única en el derecho internacional contemporáneo, en virtud de la cual y a diferencia
8
Caso Almonacid Arellano y otros Vs. Chile. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 26 de septiembre de 2006. Serie C No. 154, párr. 124, y Caso Liakat Ali Alibux Vs. Suriname.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de enero de 2014. Serie C No. 276, párr.
87.
9
Cfr. Artículo 55 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Opinión Consultiva OC-20/09 de 29 de
septiembre de 2009. Serie A No. 20, párr. 18, y Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez. Vs. Ecuador. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 21 de noviembre de 2007. Serie C No. 170, párr. 15.
10
“Otros Tratados” Objeto de la Función Consultiva de la Corte (art. 64 Convención Americana sobre Derechos
Humanos). Opinión Consultiva OC-1/82 del 24 de septiembre de 1982. Serie A No. 1, punto decisivo primero.
11
Son parte de este tratado: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador,
Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Suriname, Uruguay y Venezuela.
12
Cfr. Interpretación de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre en el Marco del
Artículo 64 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Opinión Consultiva OC-10/89 del 14 de julio de
1989. Serie A No. 10, punto decisivo primero y único.
11
de lo dispuesto para otros tribunales internacionales, se encuentran legitimados para solicitar
opiniones consultivas la totalidad de los órganos de la OEA enumerados en el Capítulo X de la
Carta y los Estados Miembros de la OEA, aunque no fueran partes de la Convención 13. Otra
característica de la amplitud de esta función se relaciona con el objeto de la consulta, el cual
no está limitado a la Convención Americana, sino que alcanza a otros tratados concernientes a
la protección de los derechos humanos en los Estados americanos y, además, se concede a
todos los Estados Miembros de la OEA la posibilidad de solicitar opiniones acerca de la
compatibilidad entre cualquiera de sus leyes internas y los mencionados instrumentos
internacionales 14.
24.
La solicitud cumple formalmente con las exigencias de lo dispuesto en los artículos 70 15
16
y 71 del Reglamento, según los cuales para que una solicitud sea considerada por la Corte
las preguntas deben ser formuladas con precisión, especificar las disposiciones que deben ser
interpretadas, indicar las consideraciones que la originan y suministrar el nombre y dirección
del agente.
25.
En reiteradas oportunidades este Tribunal ha establecido que el cumplimiento de los
requisitos reglamentarios para la formulación de una consulta no implica que esté obligado a
responder a ella 17. Así, la Corte recuerda que su competencia consultiva no debe, en principio,
ejercerse mediante especulaciones abstractas, sin una previsible aplicación a situaciones
concretas que justifiquen el interés de que se emita una opinión consultiva 18.
26.
Al respecto, en la solicitud de opinión consultiva los Estados solicitantes manifestaron
que existe un “déficit de la legislación y de las políticas públicas en relación con diferentes
temas que se examinan en [la] solicitud. […U]n rasgo aún frecuente en algunas leyes y
políticas migratorias, es la falta de la correspondiente articulación con el sistema de protección
de derechos de la niñez, lo que limita la posibilidad de las instituciones públicas de definir de
forma adecuada las medidas que tienen que adoptar cuando ingresa [una niña o un niño] al
país de manera irregular”, lo cual comúnmente resulta en “la ausencia de procedimientos
13
Cfr. “Otros Tratados” Objeto de la Función Consultiva de la Corte (art. 64 Convención Americana sobre
Derechos Humanos), supra, párrs. 14 a 17, y Artículo 55 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
supra, párr. 18.
14
Cfr. “Otros Tratados” Objeto de la Función Consultiva de la Corte (art. 64 Convención Americana sobre
Derechos Humanos), supra, párrs. 14 a 17, y Control de Legalidad en el Ejercicio de las Atribuciones de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (Arts. 41 y 44 a 51 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos).
Opinión Consultiva OC-19/05 de 28 de noviembre de 2005. Serie A No. 19, párr. 18.
15
Artículo 70. Interpretación de la Convención
1. Las solicitudes de opinión consultiva previstas en el artículo 64.1 de la Convención deberán formular con
precisión las preguntas específicas sobre las cuales se pretende obtener la opinión de la Corte.
2. Las solicitudes de opinión consultiva formuladas por un Estado miembro o por la Comisión, deberán indicar,
además, las disposiciones cuya interpretación se pide, las consideraciones que originan la consulta y el
nombre y dirección del Agente o de los Delegados. […]
16
Artículo 71. Interpretación de otros tratados
1. Si la solicitud se refiere a la interpretación de otros tratados concernientes a la protección de los derechos
humanos en los Estados americanos prevista en el artículo 64.1 de la Convención, deberá ser identificado el
tratado y las partes en él, las preguntas específicas sobre las cuales se pretende obtener la opinión de la
Corte y las consideraciones que originan la consulta. […]
17
Cfr. Informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Art. 51 Convención Americana sobre
Derechos Humanos). Opinión Consultiva OC-15/97 del 14 de noviembre de 1997. Serie A No. 15, párr. 31, y Control
de Legalidad en el Ejercicio de las Atribuciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Arts. 41 y 44 a
51 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos), supra, párr. 17.
18
Cfr. Garantías Judiciales en Estados de Emergencia (arts. 27.2, 25 y 8 Convención Americana sobre Derechos
Humanos). Opinión Consultiva OC-9/87 del 6 de octubre de 1987. Serie A No. 9, párr. 16, y Artículo 55 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, supra, párr. 15.
12
adecuados para identificar las diferentes situaciones de riesgo que enfrentan los niños que
integran flujos migratorios mixtos o de composición diversa”.
27.
Desde esa perspectiva, la Corte entiende que su respuesta a la consulta planteada
prestará una utilidad concreta dentro de una realidad regional en la cual aspectos sobre las
obligaciones estatales en cuanto a la niñez migrante no han sido establecidas en forma clara y
sistemática, a partir de la interpretación de las normas relevantes. Esta utilidad se demuestra
por el alto interés manifestado por todos los participantes a lo largo del presente
procedimiento consultivo. En primer lugar, la propia solicitud presentada por cuatro Estados, la
cual ofrece a través de la posición acordada y unificada de los Estados solicitantes un piso
mínimo de estándares consensuados en la materia. Además, fueron recibidos 42 escritos de
observaciones presentados por cinco Estados Miembros de la OEA, la Comisión
Interamericana, el Instituto Interamericano del Niño, Niña y Adolescentes, cuatro organismos
internacionales y 31 instituciones e individuos miembros de diversas organizaciones, sociedad
civil en general e instituciones académicas. De forma similar, se verificó una activa
participación en la audiencia pública por parte de nueve Estados Miembros de la OEA, la
Comisión Interamericana, tres organismos internacionales y 14 instituciones e individuos
miembros de diversas organizaciones, sociedad civil en general e instituciones académicas.
28.
Al recordar que la función consultiva constituye “un servicio que la Corte está en
capacidad de prestar a todos los integrantes del sistema interamericano, con el propósito de
coadyuvar al cumplimiento de sus compromisos internacionales” sobre derechos humanos 19, la
Corte considera de importancia transcendental establecer con mayor precisión los derechos y
garantías de niñas y niños en el contexto de la migración, es decir de aquellas niñas y niños
migrantes y/o en necesidad de protección internacional, así como de hijas e hijos de
migrantes. Esto conllevará a la determinación de los principios y obligaciones concretas que los
Estados deben cumplir en materia de derechos humanos de las niñas y niños a fin de adoptar
las medidas de protección integral que resulten adecuadas y pertinentes en cada situación.
29.
Al respecto, la Corte recuerda, como lo ha hecho en otras oportunidades 20, que la labor
interpretativa que debe cumplir en ejercicio de su función consultiva busca no sólo desentrañar
el sentido, propósito y razón de las normas internacionales sobre derechos humanos, sino,
sobre todo, coadyuvar a los Estados Miembros y a los órganos de la OEA para que cumplan de
manera cabal y efectiva sus obligaciones internacionales en la materia y definan y desarrollen
políticas públicas en derechos humanos, en este caso para las niñas y los niños en el contexto
de la migración. Se trata, en efecto, de interpretaciones que contribuyan a fortalecer el
sistema de protección de los derechos humanos.
30.
Por ende, la Corte estima que no solo no queda necesariamente constreñida a los
literales términos de las consultas que se le formulan sino que, en ejercicio de su competencia
no contenciosa o consultiva y en vista de lo previsto en el artículo 2 de la Convención y del
propósito de las opiniones consultiva de “coadyuvar al cumplimiento de sus compromisos
internacionales” sobre derechos humanos (supra párr. 28), puede también sugerir, en tanto
medidas de otro carácter que fueren necesarias para hacer efectivos los derechos humanos, la
adopción de tratados u otro tipo de normas internacionales sobre las materias objeto de
aquellas.
19
Cfr. “Otros Tratados” Objeto de la Función Consultiva de la Corte (art. 64 Convención Americana sobre
Derechos Humanos), supra, párr. 39, y Control de Legalidad en el Ejercicio de las Atribuciones de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (Arts. 41 y 44 a 51 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos),
supra, párr. 18.
20
Cfr. “Otros Tratados” Objeto de la Función Consultiva de la Corte (art. 64 Convención Americana sobre
Derechos Humanos), supra, párr. 25, y Control de Legalidad en el Ejercicio de las Atribuciones de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (Arts. 41 y 44 a 51 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos),
supra, párr. 18.
13
31.
Del mismo modo, la Corte estima necesario recordar que, conforme al derecho
internacional, cuando un Estado es parte de un tratado internacional, como la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, dicho tratado obliga a todos sus órganos, incluidos los
poderes judicial y legislativo 21, por lo que la violación por parte de alguno de dichos órganos
genera responsabilidad internacional para aquél 22. Es por tal razón que estima necesario que
los diversos órganos del Estado realicen el correspondiente control de convencionalidad 23,
también sobre la base de lo que señale en ejercicio de su competencia no contenciosa o
consultiva, la que innegablemente comparte con su competencia contenciosa el propósito del
sistema interamericano de derechos humanos, cual es, “la protección de los derechos
fundamentales de los seres humanos” 24. A su vez, a partir de la norma convencional
interpretada 25 a través de la emisión de una opinión consultiva, todos los órganos de los
Estados Miembros de la OEA, incluyendo a los que no son Parte de la Convención pero que se
han obligado a respetar los derechos humanos en virtud de la Carta de la OEA (artículo 3.l) y
la Carta Democrática Interamericana (artículos 3, 7, 8 y 9), cuentan con una fuente que,
acorde a su propia naturaleza, contribuye también y especialmente de manera preventiva, a
lograr el eficaz respeto y garantía de los derechos humanos y, en particular, constituye una
guía a ser utilizada para resolver las cuestiones sobre infancia en el contexto de la migración y
así evitar eventuales vulneraciones de derechos humanos.
32.
Dado el amplio alcance de la función consultiva de la Corte que, como ya se expuso,
involucra no sólo a los Estados Partes de la Convención Americana (supra párr. 23), todo lo
que se señala en la presente Opinión Consultiva también tiene relevancia jurídica para todos
los Estados Miembros de la OEA que han acordado la Declaración Americana,
independientemente de que hayan o no ratificado la Convención Americana 26, así como para
los órganos de la OEA cuya esfera de competencia se refiera al tema de la consulta.
33.
En definitiva, la Corte considera que tiene competencia para pronunciarse sobre las
preguntas planteadas por los Estados solicitantes y no encuentra en la presente consulta
razones para abstenerse de absolverla, por lo cual la admite y procede a resolverla.
IV
CONSIDERACIONES GENERALES
34.
Al año 2013, existían a nivel mundial 231.522.215 personas migrantes, de las cuales
61.617.229 correspondían a las Américas 27. A su vez, del total de personas migrantes en
21
Cfr. Caso Fontevecchia y D`Amico Vs. Argentina. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 29 de
noviembre de 2011. Serie C No. 238, párr. 93, y Caso Mendoza y otros Vs. Argentina. Excepciones Preliminares,
Fondo y Reparaciones. Sentencia de 14 de mayo de 2013. Serie C No. 260, párr. 221.
22
Cfr. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Fondo. Sentencia de 29 de julio de 1988. Serie C No. 4, párr.
164, y Caso Masacre de las Dos Erres Vs. Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 24 de noviembre de 2009. Serie C No. 211, párr. 197.
23
Cfr. Caso Almonacid Arellano y otros Vs. Chile, supra, párr. 124, y Caso Liakat Ali Alibux Vs. Suriname, supra,
párr. 124.
24
El Efecto de las Reservas sobre la Entrada en Vigencia de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Opinión Consultiva OC-2/82 del 24 de septiembre de 1982. Serie A No. 2, párr. 29, y Caso Boyce y otros Vs.
Barbados. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de 2007. Serie C No.
169, párr. 15.
25
Cfr. Caso Gelman Vs. Uruguay. Supervisión de Cumplimiento de Sentencia. Resolución de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos de 20 de marzo de 2013, Considerandos 65 a 90.
26
Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados. Opinión Consultiva OC-18/03 de 17 de
septiembre de 2003. Serie A No. 18, párr. 60.
27
Véase Naciones Unidas, Department of Economic and Social Affairs, Population Division (2013), Trends in
International Migrant Stock: The 2013 Revision - Migrants by Age and Sex (United Nations database,
POP/DB/MIG/Stock/Rev.2013/Age).
14
nuestro continente, 6.817.466 eran menores de 19 años 28. Según datos de finales de 2013, en
el continente americano había alrededor de 806.000 personas refugiadas y personas en
situación similar a la de los refugiados 29. En ese año, se presentaron más de 25.300 solicitudes
de asilo individuales de niñas y niños no acompañados o separados en 77 países alrededor del
mundo 30.
35.
Las niñas y los niños se movilizan internacionalmente por muy variadas razones: en
busca de oportunidades, ya sea por consideraciones económicas o educacionales; con fines de
reunificación familiar, a fin de reagruparse con familiares que ya migraron; por cambios
repentinos o progresivos del medio ambiente que afectan adversamente su vida o sus
condiciones de vida; por afectaciones derivadas del crimen organizado, desastres naturales,
abuso familiar o extrema pobreza; para ser transportados en el contexto de una situación de
explotación, incluida la trata infantil; para huir de su país, ya sea por temor fundado a ser
perseguidos por determinados motivos o porque su vida, seguridad o libertad han sido
amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la
violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado
gravemente el orden público. Si bien las niñas y los niños generalmente se trasladan junto a
sus padres, miembros de la familia ampliada u otros adultos, en la actualidad un número
creciente y significativo migra en forma independiente y sin compañía 31.
36.
La migración internacional es un fenómeno complejo que puede involucrar a dos o más
Estados, entre países de origen, de tránsito y de destino, tanto de migrantes como de
solicitantes de asilo y refugiados. En este contexto y, en particular, de los flujos migratorios
mixtos que implican movimientos poblacionales de carácter diverso, las causas y
características del traslado que emprenden niñas y niños por aire, mar o tierra hacia países
distintos a los de su nacionalidad o residencia habitual pueden abarcar tanto personas que
requieren de una protección internacional, como otras que se movilizan en busca de mejores
oportunidades por motivos de índole diversa, los cuales pueden alterarse en el propio
transcurso del proceso migratorio. Esto hace que las necesidades y requerimientos de
protección puedan variar ampliamente.
37.
Por protección internacional se entiende aquella que ofrece un Estado a una persona
extranjera debido a que sus derechos humanos se ven amenazados o vulnerados en su país de
nacionalidad o residencia habitual, y en el cual no pudo obtener la protección debida por no ser
accesible, disponible y/o efectiva. Si bien la protección internacional del Estado de acogida se
encuentra ligada inicialmente a la condición o estatuto de refugiado, las diversas fuentes del
derecho internacional -y en particular del derecho de los refugiados, del derecho internacional
de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario-, revelan que esta noción
abarca también otro tipo de marcos normativos de protección. De este modo, la expresión
protección internacional comprende: (a) la protección recibida por las personas solicitantes de
asilo y refugiadas con fundamento en los convenios internacionales o las legislaciones
internas; (b) la protección recibida por las personas solicitantes de asilo y refugiadas con
fundamento en la definición ampliada de la Declaración de Cartagena; (c) la protección
28
Véase Naciones Unidas, Department of Economic and Social Affairs, Population Division (2013), Trends in
International Migrant Stock: The 2013 Revision - Migrants by Age and Sex (United Nations database,
POP/DB/MIG/Stock/Rev.2013/Age).
29
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), El coste humano de la guerra.
Tendencias Globales 2013, pág. 12.
30
Esta cifra no incluye información respecto de algunos países que son receptores de solicitantes de asilo, como
por ejemplo, los Estados Unidos de América. Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
(ACNUR), El coste humano de la guerra. Tendencias Globales 2013, pág. 28.
31
Cfr. Informe del Relator Especial sobre los derechos humanos de los migrantes, Sr. Jorge Bustamante,
Promoción y Protección de todos los Derechos Humanos, Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido
el Derecho al Desarrollo, UN Doc. A/HRC/11/7, 14 de mayo de 2009, párr. 19.
15
recibida por cualquier extranjero con base en las obligaciones internacionales de derechos
humanos y, en particular, el principio de no devolución y la denominada protección
complementaria u otras formas de protección humanitaria, y (d) la protección recibida por las
personas apátridas de conformidad con los instrumentos internacionales sobre la materia.
38.
Sólo es posible asegurar la protección internacional, de conformidad con los
compromisos internacionales derivados del derecho internacional de los derechos humanos,
del derecho internacional humanitario y del derecho de los refugiados, admitiendo a un
potencial solicitante de asilo en un país seguro, garantizando el derecho a buscar y recibir asilo
y el respeto del principio de no devolución, entre otros derechos, hasta lograr una solución
duradera.
39.
Bajo este panorama, este Tribunal ha insistido en su jurisprudencia consultiva 32 y
contenciosa 33 en el hecho de que, en el ejercicio de su facultad de fijar políticas migratorias 34,
los Estados pueden establecer mecanismos de control de ingreso a su territorio y salida de él
con respecto a personas que no sean nacionales suyas, siempre que dichas políticas sean
compatibles con las normas de protección de los derechos humanos establecidas en la
Convención Americana 35. En efecto, si bien los Estados guardan un ámbito de discrecionalidad
al determinar sus políticas migratorias, los objetivos perseguidos por las mismas deben
respetar los derechos humanos de las personas migrantes 36. Esto no significa que no se pueda
iniciar acción alguna contra las personas migrantes que no cumplan con el ordenamiento
jurídico estatal, sino que al adoptar las medidas que correspondan, los Estados deben respetar
sus derechos humanos y garantizar su ejercicio y goce a toda persona que se encuentre bajo
su jurisdicción, sin discriminación alguna. Además, los Estados deben respetar las obligaciones
internacionales conexas resultantes de los instrumentos internacionales del derecho
humanitario y del derecho de los refugiados.
40.
En esta línea, los Estados se han comprometido a “[p]romover el fortalecimiento de los
derechos humanos como un componente central de las políticas y prácticas migratorias de los
países de origen, de tránsito y de destino, asegurando la protección de los derechos humanos
de los migrantes en el marco del ordenamiento jurídico de cada Estado, independientemente
de su condición migratoria, y cualquiera que sea su nacionalidad, origen étnico, género o
32
Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados, supra, párr. 168.
33
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23
de noviembre de 2010. Serie C No. 218, párr. 97, y Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de noviembre de 2013. Serie C No. 272, párr. 129.
34
La política migratoria de un Estado está constituida por todo acto, medida u omisión institucional (leyes,
decretos, resoluciones, directrices, actos administrativos, etc.) que versa sobre la entrada, salida o permanencia de
población nacional o extranjera dentro de su territorio. Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes
Indocumentados, supra, párr. 163.
35
Cfr. Asuntos Haitianos y Dominicanos de origen Haitiano en la República Dominicana respecto República
Dominicana. Medidas Provisionales. Resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 18 de agosto de
2000, Considerando 4, y Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 97.
36
Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados, supra, párr. 168, y Caso Vélez Loor Vs.
Panamá, supra, párr. 97. De igual forma, el Relator Especial del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas
sobre los derechos humanos de los migrantes, ha sostenido que “[a]unque todos los Estados tienen el derecho
soberano de proteger sus fronteras y regular sus políticas de migración, al promulgar y aplicar la legislación nacional
en materia de inmigración también deben asegurar el respeto de los derechos humanos de los migrantes”. Informe del
Relator Especial sobre los derechos humanos de los migrantes, Sr. Jorge Bustamante, Promoción y Protección de todos
los Derechos Humanos, Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido el Derecho al Desarrollo, UN Doc.
A/HRC/20/24, 25 de febrero de 2008, párr. 14.
16
edad” 37. Asimismo, han reiterado su compromiso con las personas que tienen el derecho a la
protección internacional de los refugiados en América Latina 38.
41.
Lo anterior comporta la necesidad imperiosa de adoptar un enfoque de derechos
humanos con relación a las políticas migratorias 39 y respecto a las necesidades de protección
internacional 40, asumiendo la interrelación y convergencia entre estas diferentes ramas del
derecho internacional. Pero, más aún, por tratarse de niñas y niños debe prevalecer un
enfoque encaminado a la protección y garantía de sus derechos en forma integral 41.
42.
Bajo esta óptica, la Corte considera pertinente, primeramente, establecer la
metodología de la interpretación que utilizará para responder a la consulta planteada, así como
desarrollar las obligaciones generales y los principios rectores que se aplican de forma
transversal a todas y cada una de las cuestiones que serán abordadas. En este sentido, la
Corte advierte que las diversas preguntas presentadas en la consulta sometida por los Estados
solicitantes abarcan una serie de etapas del proceso migratorio, iniciando con la movilización
transfronteriza de la niña o del niño y su contacto inicial con las autoridades del Estado
receptor hasta la consecución de una solución duradera.
43.
La primera pregunta, que será abordada en el capítulo VII, se refiere al momento
posterior al ingreso, que se relaciona con la cuestión de los procedimientos para la
identificación de las necesidades de protección internacional, con base en los diversos riesgos
para los derechos de las niñas y de los niños y, en su caso, la adopción de medidas de
protección especial adecuadas.
44.
Los capítulos VIII a XII se refieren exclusivamente a procesos migratorios relacionados
con una situación irregular, en casos en que no se vislumbran situaciones que requieran una
protección internacional. En este marco, las preguntas que se abordan tocan temas
relacionados con el principio de no detención de niñas y niños por irregularidad migratoria, las
medidas prioritarias que no impliquen privación de la libertad, las obligaciones estatales en
caso de custodia de niñas y niños, así como las garantías aplicables tanto en los procesos
migratorios como en situaciones que afecten la libertad personal.
45.
El capítulo XIII desarrolla la pregunta relativa al principio de no devolución o nonrefoulement, conceptualizándolo como un principio que permite dotar de eficacia al derecho a
buscar y recibir asilo, pero también como un derecho autónomo establecido en la Convención y
una obligación derivada de la prohibición de la tortura y otras normas de derechos humanos y,
en particular, de la protección de la niñez.
46.
El capítulo XIV especifica los procedimientos para garantizar el derecho de las niñas y
niños a buscar y recibir asilo, los cuales solo finalizan hasta lograr una solución duradera, sea
la repatriación voluntaria y en condiciones dignas y seguras al país de origen, la integración
local en el país de acogida, o el reasentamiento en un tercer país seguro.
37
Compromiso de Montevideo sobre Migraciones y Desarrollo de los Jefes de Estado y de Gobierno de la
Comunidad Iberoamericana, adoptado en ocasión de la XVI Cumbre Iberoamericana, realizada en Montevideo,
Uruguay, los días 4 y 5 de noviembre de 2006, párr. 25.g).
38
Cfr. Declaración y Plan de Acción de México para Fortalecer la Protección Internacional de los Refugiados en
América Latina, Ciudad de México, 16 de noviembre de 2004.
39
Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados, supra, párrs. 162 a 171.
40
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité Ejecutivo, Conclusión
sobre los niños en situación de riesgo, UN Doc. 107 (LVIII)-2007, publicada el 5 de octubre de 2007, párr. b).x).
41
Ver, en igual sentido, Informe del Relator Especial sobre los derechos humanos de los migrantes, Sr. Jorge
Bustamante, Promoción y Protección de todos los Derechos Humanos, Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y
Culturales, incluido el Derecho al Desarrollo, UN Doc. A/HRC/11/7, 14 de mayo de 2009, párr. 43.
17
47.
Por último, el capítulo XV toca una situación específica que se relaciona con niñas o
niños cuyos progenitores se enfrentan a una expulsión o deportación por motivos migratorios,
lo que impone fijar el alcance del derecho a la protección de la familia y la no injerencia
arbitraria o abusiva en la vida de familia de aquéllos.
48.
Finalmente, resulta conveniente recordar que es inherente a las facultades de esta
Corte la de estructurar sus pronunciamientos en la forma que estime más adecuada a los
intereses de la justicia y a los efectos de una opinión consultiva. En la presente Opinión
Consultiva, la Corte ha resuelto establecer, en primer término, un glosario con el fin de
delimitar el alcance conceptual de los términos por utilizar y luego procederá al análisis de los
asuntos específicos sometidos a su consideración, para lo cual responderá a las preguntas que
le han sido formuladas en el orden planteado por los Estados solicitantes.
49.
Para efectos de la presente Opinión Consultiva, la Corte utilizará los siguientes términos
con el significado señalado:
toda persona que no haya cumplido 18 años de edad 42, salvo que
hubiese alcanzado antes la mayoría de edad por mandato de ley. El
término “niña o niño” utilizado en la presente Opinión Consultiva
incluye, evidentemente, a los adolescentes.
a) niña o niño
b) niña o niño
acompañado
c)
niña
separado
o
no
niña o niño que está separado de ambos progenitores y otros
parientes y no está al cuidado de un adulto al que, por ley o
costumbre, incumbe esa responsabilidad 43.
niño
niña o niño separado de ambos progenitores o de sus tutores legales
o habituales, pero no necesariamente de otros parientes. Por tanto,
puede encontrarse acompañado por otros miembros adultos de la
familia 44.
d) emigrante
persona que deja un Estado con el propósito de trasladarse a otro y
establecerse en él 45.
e) inmigrar
llegar a otro Estado con el propósito de residir en él 46.
f) inmigrante
persona que llega a otro Estado con el propósito de residir en él 47.
g) migrante
término genérico
inmigrante 48.
h) estatus migratorio
situación jurídica en la que se encuentra un migrante, de
conformidad con la normativa interna del Estado de acogida o
receptor 49.
que
abarca
tanto
al
emigrante
como
al
42
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño. Opinión Consultiva OC-17/02 de 28 de agosto de 2002.
Serie A No. 17, párr. 42.
43
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, UN Doc. CRC/GC/2005/6, 1 de septiembre de 2005, párr. 7.
44
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 8.
45
Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados, supra, párr. 69.
46
Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados, supra, párr. 69.
47
Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados, supra, párr. 69.
48
Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados, supra, párr. 69.
18
i) Estado o país de
origen
Estado o país del cual una persona es nacional o, en caso de la
persona apátrida, Estado o país de residencia habitual.
j) Estado de acogida
o Estado receptor
Estado al cual se moviliza la persona, sea de tránsito o de destino.
k) persona apátrida
aquella persona que no sea considerada como nacional suyo por
ningún Estado, conforme su legislación.
l) solicitante de asilo
aquella persona que ha solicitado el reconocimiento del estatuto o
condición de refugiado y cuya petición está pendiente de resolución.
m) refugiado(a)
aquella persona que debido a fundados temores de ser perseguida
por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un
determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera
del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos
temores, no quiera acogerse a la protección de su país; o que
careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales
acontecimientos fuera del país donde antes tuviera su residencia
habitual, no pueda o, a causa de dichos temores no quiera regresar
a él. El término “refugiado(a)” es aplicable también a aquellas
personas que han huido de sus países de origen porque su vida,
seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia
generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la
violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias
que hayan perturbado gravemente el orden público.
n) protección
internacional
aquella protección que ofrece un Estado a una persona extranjera
debido a que sus derechos humanos se ven amenazados o
vulnerados en su país de nacionalidad o de residencia habitual, y en
el cual no pudo obtener la protección debida por no ser accesible,
disponible y/o efectiva.
50.
A continuación, acorde a lo requerido por los Estados solicitantes, la presente Opinión
Consultiva determina seguidamente, con la mayor precisión posible y de conformidad a las
normas traídas a consulta, las obligaciones estatales respecto de niñas y niños, asociadas a su
condición migratoria o a la de sus padres y que deben, en consecuencia, los Estados
considerar al diseñar, adoptar, implementar y aplicar sus políticas migratorias.
V
CRITERIOS DE INTERPRETACIÓN
51.
La facultad de la Corte Interamericana consiste esencialmente en interpretar y aplicar
la Convención Americana 50 u otros tratados sobre los cuales tenga competencia 51 para
49
Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados, supra, párr. 69.
50
El artículo 62 de la Convención Americana indica que:
1. Todo Estado parte puede, en el momento del depósito de su instrumento de ratificación o adhesión de esta
Convención, o en cualquier momento posterior, declarar que reconoce como obligatoria de pleno derecho y
sin convención especial, la competencia de la Corte sobre todos los casos relativos a la interpretación o
aplicación de esta Convención.
[…]
3. La Corte tiene competencia para conocer de cualquier caso relativo a la interpretación y aplicación de las
disposiciones de esta Convención que le sea sometido, siempre que los Estados Partes en el caso hayan
19
consecuentemente determinar, de acuerdo a la norma internacional, tanto convencional como
consuetudinaria, la responsabilidad internacional del Estado de acuerdo al Derecho
Internacional 52. La Corte recuerda, como lo ha hecho en otras oportunidades 53, que la labor
interpretativa que debe cumplir en ejercicio de su función consultiva difiere de su competencia
contenciosa en que no existen “partes” involucradas en el procedimiento consultivo, y no
existe tampoco un litigio a resolver. El propósito central de la función consultiva es obtener
una interpretación judicial sobre una o varias disposiciones de la Convención o de otros
tratados concernientes a la protección de los derechos humanos en los Estados americanos 54.
52.
Para emitir su opinión sobre la interpretación de las disposiciones jurídicas traídas a
consulta, la Corte recurrirá a la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, la cual
recoge la regla general de interpretación de los tratados internacionales de naturaleza
consuetudinaria 55, que implica la aplicación simultánea de la buena fe, el sentido natural de los
términos empleados en el tratado de que se trate, el contexto de éstos y el objeto y fin de
aquél. En lo pertinente, esta Convención señala:
Artículo 31. Regla general de interpretación. 1. Un tratado deberá interpretarse de buena fe conforme
al sentido corriente que haya de atribuirse a los términos del tratado en el contexto de estos y
teniendo en cuenta su objeto y fin.
[…]
Artículo 32. Medios de interpretación complementarios. Se podrán acudir a medios de interpretación
complementarios, en particular a los trabajos preparatorios del tratado y a las circunstancias de su
celebración, para confirmar el sentido resultante de la aplicación del artículo 31, o para determinar el
sentido cuando la interpretación dada de conformidad con el artículo 31:
a) deje ambiguo u oscuro el sentido; o
b) conduzca a un resultado manifiestamente absurdo o irrazonable.
53.
En el caso de la Convención Americana, el objeto y fin del tratado es “la protección de
los derechos fundamentales de los seres humanos” 56, a propósito de lo cual fue diseñada para
proteger los derechos humanos de las personas independientemente de su nacionalidad, frente
reconocido o reconozcan dicha competencia, ora por declaración especial, como se indica en los incisos
anteriores, ora por convención especial.
51
Cfr. Caso González y otras (“Campo Algodonero”) Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 16 de noviembre de 2009. Serie C No. 205, párrs. 45 a 58 y 77.
52
El artículo 27 (El derecho interno y la observancia de los tratados) de la Convención de Viena sobre el
Derecho de los Tratados dispone que:
Una parte no podrá invocar las disposiciones de su derecho interno como justificación del incumplimiento de
un tratado. Esta norma se entenderá sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 46.
Ver también, Resolución de la Asamblea General de la ONU, Responsabilidad del Estado por hechos internacionalmente
ilícitos, UN Doc. A/RES/56/83, publicada el 28 de enero de 2002, artículo 3 (Calificación del hecho del Estado como
internacionalmente ilícito): “[l]a calificación del hecho del Estado como internacionalmente ilícito se rige por el derecho
internacional. Tal calificación no es afectada por la calificación del mismo hecho como lícito por el derecho interno”.
53
Cfr. Informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Art. 51 Convención Americana sobre
Derechos Humanos), supra, párrs. 25 y 26, y Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados, supra,
párr. 63.
54
Cfr. Restricciones a la Pena de Muerte (arts. 4.2 y 4.4 Convención Americana sobre Derechos Humanos).
Opinión Consultiva OC-3/83 del 8 de septiembre de 1983. Serie A No. 3, párr. 22.
55
Cfr., entre otros, Corte Internacional de Justicia, Caso relativo a la soberanía sobre Pulau Ligitan y Pulau
Sipadan (Indonesia contra Malasia), Sentencia de 17 de diciembre de 2002, párr. 37, y Corte Internacional de Justicia,
Avena y otros nacionales mexicanos (México contra los Estados Unidos de América), Sentencia de 31 de marzo de
2004, párr. 83.
56
El Efecto de las Reservas sobre la Entrada en Vigencia de la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
supra, párr. 29, y Caso Boyce y otros Vs. Barbados, supra, párr. 15.
20
a su propio Estado o a cualquier otro 57. En este punto es fundamental tener presente la
especificidad de los tratados de derechos humanos, los cuales crean un orden legal en el cual
los Estados asumen obligaciones hacia los individuos bajo su jurisdicción 58 y cuyas violaciones
pueden ser reclamadas por éstos y por la comunidad de Estados Partes de la Convención a
través de la acción de la Comisión 59 e incluso ante la Corte 60, todo lo cual tiene como efecto
que la interpretación de las normas deba desarrollarse también a partir de un modelo basado
en valores que el sistema interamericano pretende resguardar, desde el “mejor ángulo” para la
protección de la persona 61.
54.
Es en este sentido que la Convención Americana prevé expresamente determinadas
pautas de interpretación en su artículo 29 62, entre las que alberga el principio pro persona, que
implican que ninguna disposición de dicho tratado puede ser interpretada en el sentido de
limitar el goce y ejercicio de cualquier derecho o libertad que pueda estar reconocido de
acuerdo con las leyes de cualquiera de los Estados Parte o de acuerdo con otra convención en
que sea parte uno de dichos Estados, o bien de excluir o limitar el efecto que puedan producir
la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre y otros actos internacionales
de la misma naturaleza.
55.
Además, la Corte ha reiteradamente señalado que los tratados de derechos humanos
son instrumentos vivos, cuya interpretación tiene que acompañar la evolución de los tiempos y
las condiciones de vida actuales 63. Tal interpretación evolutiva es consecuente con las reglas
generales de interpretación dispuestas en el artículo 29 de la Convención Americana, así como
las establecidas por la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados 64.
56.
Aunado a lo anterior, es preciso considerar que la presente Opinión Consultiva tiene
como foco de atención los derechos y garantías de las niñas y los niños en las diferentes
etapas del proceso migratorio. La Corte estableció en su Opinión Consultiva OC-17/02 que, por
niña o niño, debe entenderse “a toda persona que no ha cumplido 18 años de edad, salvo que
57
Cfr. El Efecto de las Reservas sobre la Entrada en Vigencia de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos (arts. 74 y 75), supra, párr. 33.
58
Cfr. El Efecto de las Reservas sobre la Entrada en Vigencia de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, supra, párr. 29, y Caso Furlan y Familiares Vs. Argentina. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2012. Serie C No. 246, párr. 39.
59
Cfr. Artículos 43 y 44 de la Convención Americana.
60
Cfr. Artículo 61 de la Convención Americana.
61
Cfr. Caso González y otras (“Campo Algodonero”) Vs. México, supra, párr. 33.
62
Artículo 29. Normas de Interpretación
Ninguna disposición de la presente Convención puede ser interpretada en el sentido de:
a) permitir a alguno de los Estados Partes, grupo o persona, suprimir el goce y ejercicio de los derechos y
libertades reconocidos en la Convención o limitarlos en mayor medida que la prevista en ella;
b) limitar el goce y ejercicio de cualquier derecho o libertad que pueda estar reconocido de acuerdo con las
leyes de cualquiera de los Estados Partes o de acuerdo con otra convención en que sea parte uno de dichos
Estados;
c) excluir otros derechos y garantías que son inherentes al ser humano o que se derivan de la forma
democrática representativa de gobierno, y
d) excluir o limitar el efecto que puedan producir la Declaración Americana de Derechos y Deberes del
Hombre y otros actos internacionales de la misma naturaleza.
63
Cfr. El Derecho a la Información sobre la Asistencia Consular en el Marco de las Garantías del Debido Proceso
Legal. Opinión Consultiva OC-16/99 de 1 de octubre de 1999. Serie A No. 16, párr. 114, y Caso Artavia Murillo y otros
(“Fecundación in vitro”) Vs. Costa Rica. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 28
noviembre de 2012. Serie C No. 257, párr. 245.
64
Cfr. El Derecho a la Información sobre la Asistencia Consular en el Marco de las Garantías del Debido Proceso
Legal, supra, párr. 114, y Caso Artavia Murillo y otros (“Fecundación in vitro”) Vs. Costa Rica, supra, párr. 245.
21
hubiese alcanzado antes la mayoría de edad por mandato de ley” 65. Las niñas y los niños son
titulares de los derechos humanos que corresponden a todos los seres humanos y gozan,
además, de derechos especiales derivados de su condición, a los que corresponden deberes
específicos de la familia, la sociedad y el Estado 66.
57.
En esta línea, la Corte ha recalcado reiteradamente la existencia de un “muy
comprensivo corpus iuris de derecho internacional de protección de los derechos de los niños”,
que debe ser utilizado como fuente de derecho por el Tribunal para establecer “el contenido y
los alcances” de las obligaciones que han asumido los Estados a través del artículo 19 de la
Convención Americana 67 respecto a las niñas y niños, en particular al precisar las “medidas de
protección” a las que se hace referencia en el mencionado precepto 68. Específicamente, la
Corte ya ha resaltado que la Convención sobre los Derechos del Niño 69 es el tratado
internacional que posee mayor vocación de universalidad, lo cual “pone de manifiesto un
amplio consenso internacional (opinio iuris comunis) favorable a los principios e instituciones
acogidos por dicho instrumento, que refleja el desarrollo actual de esta materia” 70, habiendo
sido ratificada además por casi todos los Estados Miembros de la Organización de los Estados
Americanos. En el marco de la presente Opinión Consultiva, la Corte desea subrayar que,
aunque no corresponde que emita una interpretación directa de la Convención sobre los
Derechos del Niño pues sus disposiciones no han sido objeto de la consulta, indudablemente
los principios y derechos allí reconocidos contribuyen en forma decisiva a fijar el alcance de la
Convención Americana, cuando el titular de derechos es una niña o un niño. A este respecto, el
propio Comité de los Derechos del Niño ha aclarado que “el disfrute de los derechos
estipulados en la Convención [sobre los Derechos del Niño] no está limitado a los menores que
sean nacionales del Estado Parte, de modo que, salvo estipulación expresa en contrario en la
Convención, serán también aplicables a todos los menores -sin excluir a los solicitantes de
asilo, los refugiados y los niños migrantes- con independencia de su nacionalidad o apatridia, y
situación en términos de inmigración” 71.
58.
En virtud de la materia sometida a consulta, que concierne centralmente a niñas y
niños que se encuentran fuera de su país de origen, bajo la jurisdicción de un Estado del cual
no son nacional o, en su caso, que no corresponde a su residencia habitual, es que la Corte
tendrá en consideración, como fuentes de derecho internacional adicionales, otras
convenciones relevantes en que sean parte los Estados americanos a fin de efectuar una
interpretación armónica de las obligaciones internacionales en los términos de la disposición
citada. En particular, la Corte considerará los tratados aplicables y la jurisprudencia y
65
Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 42.
66
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 54, y Caso Mendoza y otros Vs. Argentina,
supra, párr. 140.
67
Artículo 19. Derechos del Niño
Todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor requieren por parte de su
familia, de la sociedad y del Estado.
68
Cfr. Caso de los “Niños de la Calle” (Villagrán Morales y otros) Vs. Guatemala. Fondo. Sentencia de 19 de
noviembre de 1999. Serie C No. 63, párrs. 192 a 194, y Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr.
24.
69
Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada el 20 de noviembre de 1989, entrada en vigor el 2 de
septiembre de 1990. Los siguientes 34 Estados Miembros de la OEA son parte de este tratado: Antigua y Barbuda,
Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominica, Ecuador,
El Salvador, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú,
República Dominicana, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Suriname, Trinidad y Tobago,
Uruguay y Venezuela.
70
71
Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 29.
Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 12.
22
decisiones al respecto, así como las resoluciones, pronunciamientos y declaraciones referentes
al tema adoptados a nivel internacional.
59.
Por consiguiente, al tratarse de un tema en el cual convergen los derechos de niñas y
niños con los derechos de las personas en el contexto de las diversas situaciones que rodean la
migración, en la presente Opinión Consultiva este Tribunal interpretará y dará contenido a los
derechos reconocidos en la Convención, de acuerdo con la evolución del corpus iuris
internacional existente en relación con los derechos humanos de las niñas y los niños, así
como de las personas migrantes y lo relativo a la protección internacional debida por los
Estados, en específico el derecho internacional de refugiados, tomando en cuenta que la
comunidad internacional ha reconocido la necesidad de adoptar medidas especiales para
garantizar la protección de los derechos humanos de estos grupos en situación de
vulnerabilidad 72.
60.
En suma, al dar respuesta a la presente consulta, la Corte actúa en su condición de
tribunal de derechos humanos, guiada por las normas que gobiernan su competencia
consultiva y procede al análisis estrictamente jurídico de las cuestiones planteadas ante ella,
conforme al derecho internacional de los derechos humanos teniendo en cuenta las fuentes de
derecho internacional relevantes. Al respecto, corresponde precisar que el corpus iuris del
derecho internacional de los derechos humanos se compone de una serie de reglas
expresamente establecidas en tratados internacionales o recogidas en el derecho internacional
consuetudinario como prueba de una práctica generalmente aceptada como derecho, así como
de los principios generales de derecho y de un conjunto de normas de carácter general o de
soft law, que sirven como guía de interpretación de las primeras, pues dotan de mayor
precisión a los contenidos mínimos fijados convencionalmente. Asimismo, la Corte se basará
en su propia jurisprudencia ya sentada, tanto en materia de niñez como de derechos de las
personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiados.
VI
OBLIGACIONES GENERALES Y PRINCIPIOS RECTORES
61.
Sobre este particular y sin perjuicio de que más adelante vuelva a referirse a ellas, la
Corte estima de la mayor importancia aludir expresamente, desde ya y a modo introductorio, a
tres disposiciones de la Convención Americana que inspiran a todo el desarrollo de esta
Opinión Consultiva. Una, es lo dispuesto en el artículo 1.1 de aquella en cuanto establece el
deber estatal de respeto y garantía de los derechos humanos respecto de “toda persona que
esté sujeta a [la] jurisdicción” del Estado de que se trate, es decir, que se encuentre en su
territorio 73 o que de cualquier forma sea sometida a su autoridad, responsabilidad o control, en
este caso, al intentar ingresar al mismo, y ello sin discriminación alguna por cualquier motivo
de los estipulados en la citada norma 74. El término jurisdicción utilizado por dicha norma está
72
La vulnerabilidad de las personas migrantes se funda primeramente en el hecho de su condición de no
nacionales. Esta condición de vulnerabilidad tiene una dimensión ideológica y se presenta en un contexto histórico que
es distinto para cada Estado, y es mantenida por situaciones de jure (desigualdades entre nacionales y extranjeros en
las leyes) y de facto (desigualdades estructurales). Asimismo, los migrantes indocumentados o en situación irregular
son los más expuestos a las violaciones potenciales o reales de sus derechos. Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los
Migrantes Indocumentados, supra, párr. 112; Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 99, y Caso Familia Pacheco
Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 128.
73
Obviamente, el Estado también tiene jurisdicción, ciertamente más limitada, respecto de sus nacionales que
se encuentran en el extranjero. Pero, la Corte ha estimado más conveniente excluir dicha jurisdicción, expresada en la
competencia personal del Estado, de la presente Opinión Consultiva.
74
La Corte ya ha resaltado que el principio de la igualdad y no discriminación tiene carácter fundamental y que
todos los Estados deben garantizarlo a sus ciudadanos y a toda persona extranjera que se encuentre en su territorio.
Sin perjuicio de ello, es permisible que el Estado otorgue un trato distinto a los migrantes documentados en relación
con los migrantes indocumentados, o bien entre migrantes y nacionales, siempre que ese trato sea razonable, objetivo
y proporcional y no lesione derechos humanos. Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados,
supra, párr. 119, y Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 248.
23
referido, entonces, a toda persona respecto de la que el Estado ejerce sea su competencia
territorial 75 sea su competencia personal 76 e incluso, sea su competencia relativa a servicios
públicos 77. Empero, en esta Opinión Consultiva se considerará únicamente la situación
vinculada a la primera, especialmente en su dimensión fáctica, cual es, el efectivo
sometimiento de la persona, en este caso, del menor de edad extranjero, a la jurisdicción de
dicho Estado desde el momento que intenta ingresar a su territorio.
62.
La segunda consideración respecto de la señalada disposición convencional es que dicha
competencia territorial del Estado se encuentra limitada por el compromiso que éste
soberanamente ha contraído 78 de respetar y hacer respetar los derechos humanos de las
personas que sujeta a su jurisdicción. Ello importa, entonces, que no reviste relevancia alguna
el motivo, causa o razón por la que la persona se encuentre en el territorio del Estado a los
efectos de la obligación de éste de respetarle y hacer que se le respeten sus derechos
humanos. En particular, no tiene significancia alguna, a este respecto, si el ingreso de la
persona al territorio estatal fue acorde o no a lo dispuesto en la legislación estatal. El
respectivo Estado debe, en toda circunstancia, respetar tales derechos puesto que ellos tienen
su fundamento precisamente en los atributos de la persona humana 79, es decir, más allá de la
circunstancia de que sea o no su nacional o residente en su territorio o se encuentre
transitoriamente o de paso en él o esté allí legalmente o en situación migratoria irregular.
63.
Empero, la Corte considera necesario agregar que, si bien el principal obligado en la
situación sometida a esta Opinión Consultiva es el Estado que recibe a la niña o al niño
extranjero, ello no implica que el Estado de origen de dicho menor de edad no tenga obligación
alguna referida a la señalada situación, derivada, por cierto, de su competencia personal.
Como se alude más adelante (infra párrs. 126 a 128 y 202 a 203), la institución de la
asistencia consular se inserta en ese marco. Sin embargo, en la presente Opinión Consultiva,
la Corte ha considerado adecuado no incursionar mayormente en las obligaciones del Estado
de origen de la niña o del niño migrante vinculadas, a su respecto, al ejercicio de su
competencia personal o a su competencia relativa a servicios públicos, sino limitarse a lo que
se le ha requerido, cual es, a las obligaciones del Estado receptor, sea de tránsito o de destino,
en relación con las niñas o niños migrantes respecto de los que ejerce su competencia
territorial o que se encuentran de otro modo bajo su jurisdicción.
64.
Aunque la Corte no va a ahondar en las obligaciones del Estado de origen, es pertinente
recordar que éstos deben observar las obligaciones generales referentes a la materia y, en
particular, su deber de prevención, lo cual requiere generar y asegurar las condiciones para
que sus nacionales no se vean forzados a migrar, así como subsanar las causas generadoras
de los flujos migratorios.
75
En virtud de ella, el Estado ejerce en forma plena y exclusiva el poder jurídico que le reconoce el Derecho
Internacional sobre todo su territorio, esto es, sobre todos los bienes y todas las situaciones, actividades y personas
que, por cualquier causa o motivo ingresen, se encuentren o actúen en él, asumiendo en consecuencia las funciones
necesarias, sean ejecutivas, legislativas o judiciales, para la organización de la comunidad que ingresa, habita o actúa
en el mismo.
76
En razón de ella, el Estado ejerce su autoridad respecto de sus nacionales que se encuentran en el extranjero,
regulando su estatuto personal y ejerciendo a su respecto su protección.
77
Implica el derecho del Estado a reglamentar la organización, funcionamiento y defensa y seguridad de sus
servicios públicos, aún los que se encuentren en el extranjero.
78
79
Cfr. Artículo 33 de la Convención Americana.
Cfr. Segundo párrafo del Preámbulo de la Convención Americana que expresa: “Reconociendo que los
derechos esenciales del hombre no nacen del hecho de ser nacional de determinado Estado, sino que tienen como
fundamento los atributos de la persona humana, razón por la cual justifican una protección internacional, de
naturaleza convencional coadyuvante o complementaria de la que ofrece el derecho interno de los Estados
americanos”.
24
65.
La segunda norma convencional que merece ser invocada a modo introductorio, es el
artículo 2 de la Convención. Al efecto, la Corte ya se ha referido a la obligación general de los
Estados de adecuar su normativa interna a las normas de la Convención Americana, recogida
en dicho artículo, que prescribe que cada Estado Parte debe adecuar su derecho interno a las
disposiciones de la misma para garantizar los derechos en ella reconocidos, lo cual implica que
las medidas de derecho interno han de ser efectivas (principio de effet utile) 80. Este deber
implica, por un lado, la supresión de las normas y prácticas de cualquier naturaleza que
entrañen violación a las garantías previstas en la Convención y, por el otro, la expedición de
normas y el desarrollo de prácticas conducentes a la efectiva observancia de dichas
garantías 81. La obligación estatal de adecuar la legislación interna a las disposiciones
convencionales no se limita al texto constitucional o legislativo, sino que debe irradiar a todas
las disposiciones jurídicas de carácter reglamentario y traducirse en la efectiva aplicación
práctica de los estándares de protección de los derechos humanos de las personas
migrantes 82.
66.
La tercera disposición que, en términos generales, inspira a esta Opinión Consultiva es
el artículo 19 de la Convención, que al igual que el artículo VII de la Declaración 83, se refiere a
la obligación de adoptar medidas de protección a favor de toda niña o niño en virtud de su
condición de tal, la cual irradia sus efectos en la interpretación de todos los demás derechos
cuando el caso se refiera a menores de edad. El Tribunal entiende que la debida protección de
los derechos de las niñas y niños, en su calidad de sujetos de derechos, debe tomar en
consideración sus características propias y la necesidad de propiciar su desarrollo,
ofreciéndoles las condiciones necesarias para que vivan y desarrollen sus aptitudes con pleno
aprovechamiento de sus potencialidades 84. Sobre el particular, es procedente por de pronto
resaltar que dichas normas son de las pocas que se contemplan sobre la base o en
consideración de la condición particular o peculiar del beneficiario 85. En este sentido, las niñas
y niños ejercen por sí mismos sus derechos de manera progresiva, a medida que desarrollan
un mayor nivel de autonomía personal 86. Por tal motivo, entonces, dispone que las pertinentes
medidas de protección a favor de las niñas o niños sean especiales o más específicas que las
que se decretan para el resto de las personas, es decir, los adultos. Téngase presente a este
respecto, que la Corte ha señalado que las niñas y niños gozan de los mismos derechos que
los adultos y, además, poseen derechos adicionales y que, por tanto, el artículo 19 “debe
entenderse como un derecho adicional, complementario, que el tratado establece para seres
que por su desarrollo físico y emocional necesitan de protección especial” 87. En tal orden de
80
Cfr. Caso “La Última Tentación de Cristo” (Olmedo Bustos y otros) Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 5 de febrero de 2001. Serie C No. 73, párr. 87, y Caso Heliodoro Portugal Vs. Panamá. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 12 de agosto de 2008. Serie C No. 186, párr. 179.
81
Cfr. Caso Castillo Petruzzi y otros Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de mayo de 1999.
Serie C No. 52, párr. 207, y Caso Mendoza y otros Vs. Argentina, supra, párr. 293.
82
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 286.
83
Artículo VII. Derecho de protección a la maternidad y a la infancia.
Toda mujer en estado de gravidez o en época de lactancia, así como todo niño, tienen derecho a protección,
cuidados y ayuda especiales.
84
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 56, y Caso Familia Pacheco Tineo Vs.
Bolivia, supra, párr. 218.
85
Otras normas son los artículos 4.5 (prohibición de pena de muerte a niños, personas mayores de 60 años y
mujeres en estado de gravidez); 5.5 (menores procesados); 12.4 (derecho de padres y tutores respecto de educación
de hijos o pupilos); 17 (protección a la familia), y 23 (derechos políticos).
86
Cfr. Caso Furlan y Familiares Vs. Argentina, supra, párr. 203, y Caso Mendoza y otros Vs. Argentina, supra,
párr. 143. Ver también, Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 7: Realización de los derechos del
niño en la primera infancia, UN Doc. CRC/GC/7/Rev. 1, 20 de septiembre de 2006, párr. 17.
87
Caso “Instituto de Reeducación del Menor” Vs. Paraguay. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 2 de septiembre de 2004. Serie C No. 112, párr. 147, y Caso Masacres de Río Negro Vs.
25
ideas, la Convención y la Declaración consagran un trato preferente a las niñas o niños en
razón precisamente de su peculiar vulnerabilidad y, de esa forma, procuran proporcionarles el
instrumento adecuado para que se logre la efectiva igualdad ante la ley de que gozan los
adultos por su condición de tales.
67.
Pero, además, la indicada norma es también prácticamente la única que, en la
Convención, consagra una obligación no solo para el Estado 88, sino también para la sociedad y
la familia. Obviamente, es en cuanto a estas últimas que el Estado tiene el deber de hacer que
ellas adopten las medidas de protección que toda niña y niño requiera de su parte. En este
sentido, el derecho de las niñas o niños a que se adopten las citadas medidas de protección es
contemplado en términos más amplios que los otros derechos reconocidos en la Convención,
puesto que en este caso no se trata únicamente que el Estado, adoptando las medidas
pertinentes, respete un derecho humano o que lo haga respetar en su territorio y por todas las
personas sujetas a su jurisdicción, sino que también las correspondientes familia y sociedad,
por su parte, las adopten. Así, las medidas de protección que la niña o el niño requiera por su
condición de tal y sean adoptadas por el Estado, pueden ser, por sí solas, insuficientes y
deban, en consecuencia, ser complementarias a las que deban adoptar la sociedad y la familia.
En esa perspectiva, el estatuto de la niña o del niño no se limita al ámbito de su relación con el
Estado sino que se extiende a la que tenga o deba tener con su familia y la sociedad toda,
relaciones estas últimas que el Estado debe, por su parte, posibilitar y garantizar y, en el caso
de la niña o niño migrante, asegurarse de que los adultos no lo utilicen para sus propios fines
migratorios y que, si ello, pese a todo, aconteciere, en definitiva no resulte perjudicado.
68.
Por todo lo expuesto, la Corte es de la opinión que, al diseñar, adoptar e implementar
sus políticas migratorias relativas a personas menores de 18 años de edad, los Estados deben
priorizar el enfoque de los derechos humanos desde una perspectiva que tenga en cuenta en
forma transversal los derechos de niñas y niños y, en particular, su protección y desarrollo
integral, los cuales deben primar por sobre cualquier consideración de la nacionalidad o el
estatus migratorio, a fin de asegurar la plena vigencia de sus derechos 89, en los términos de
los artículos 1.1, 2 y 19 de la Convención Americana y VII de la Declaración Americana.
69.
Cuando se trata de la protección de los derechos de niñas y niños y de la adopción de
medidas para lograr dicha protección, los siguientes cuatro principios rectores de la
Convención sobre los Derechos del Niño deben inspirar de forma transversal e implementarse
en todo sistema de protección integral 90: el principio de no discriminación 91, el principio del
interés superior de la niña o del niño 92, el principio de respeto al derecho a la vida, la
Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de septiembre de 2012. Serie C No.
250, párr. 142.
88
La otra es el artículo 17.1 (protección a la familia por parte de la sociedad y del Estado).
89
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 91. Ver también, Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité Ejecutivo, Conclusión sobre los niños en situación de riesgo, UN
Doc. 107 (LVIII)-2007, publicada el 5 de octubre de 2007.
90
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 5: Medidas generales de aplicación de la
Convención sobre los Derechos del Niño (artículos 4, 42 y párrafo 6 del artículo 44), UN Doc. CRC/GC/2003/5, 27 de
noviembre de 2003, párr. 12.
91
El artículo 2 de la Convención sobre los Derechos del Niño prevé la obligación de los Estados de respetar los
derechos enunciados en dicho instrumento y de asegurar su aplicación a cada niña y niño sujeto a su jurisdicción, sin
distinción alguna, lo cual “exige que los Estados identifiquen activamente a los niños y grupos de niños cuando el
reconocimiento y la efectividad de sus derechos pueda exigir la adopción de medidas especiales”. Comité de los
Derechos del Niño, Observación General Nº 5: Medidas generales de aplicación de la Convención sobre los Derechos
del Niño (artículos 4, 42 y párrafo 6 del artículo 44), supra, párr. 12. Ver también, Comité de los Derechos del Niño,
Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y separados de su familia fuera de su país de
origen, supra, párr. 1.
92
El párrafo 1 del artículo 3 de la Convención sobre los Derechos del Niño obliga a que el interés superior de la
niña o del niño sea una consideración primordial en todas las medidas que les conciernen. Cfr. Comité de los Derechos
del Niño, Observación General Nº 5: Medidas generales de aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño
26
supervivencia y el desarrollo 93, y el principio de respeto a la opinión de la niña o del niño en
todo procedimiento que lo afecte, de modo que se garantice su participación 94. Al interpretar
las disposiciones traídas a consulta, la Corte también dará aplicación concreta a estos
principios rectores en lo que resulte pertinente para responder cada pregunta e identificar las
medidas especiales que son requeridas para dotar de efectividad a los derechos de niñas y
niños.
70.
Por de pronto, es necesario recordar que el principio de interés superior implica, como
criterio rector, tanto su consideración primordial en el diseño de las políticas públicas y en la
elaboración de normativa concerniente a la infancia, como su aplicación en todos los órdenes
relativos a la vida de la niña o del niño 95. En el contexto de la migración, cualquier política
migratoria respetuosa de los derechos humanos, así como toda decisión administrativa o
judicial relativa tanto a la entrada, permanencia o expulsión de una niña o de un niño, como a
la detención, expulsión o deportación de sus progenitores asociada a su propia situación
migratoria, debe evaluar, determinar, considerar y proteger de forma primordial el interés
superior de la niña o del niño afectado. En estrecha conexión con lo anterior, destaca la
obligación de respetar plenamente el derecho de la niña o del niño a ser oído sobre todos los
aspectos relativos a los procedimientos de migración y asilo y que sus opiniones sean
debidamente tenidas en cuenta 96.
71.
Ahora bien, la Corte considera que es preciso evaluar no sólo el requerimiento de
medidas especiales en los términos expuestos anteriormente, sino también ponderar factores
personales, como por ejemplo el hecho de pertenecer a un grupo étnico minoritario, ser una
persona con discapacidad o vivir con el VIH/SIDA, así como las características particulares de
la situación en la que se halla la niña o el niño, tales como ser víctima de trata, encontrarse
separado o no acompañado 97, para determinar la necesidad de medidas positivas adicionales y
específicas. Por consiguiente, en aplicación del principio del efecto útil y de las necesidades de
protección en casos de personas y grupos en situación de vulnerabilidad 98, la Corte también
pondrá especial énfasis en aquellas condiciones y circunstancias en que las niñas y los niños en
el contexto de la migración pueden encontrarse en una situación de vulnerabilidad adicional
(artículos 4, 42 y párrafo 6 del artículo 44), supra, párr. 12, y Comité de los Derechos del Niño, Observación general
Nº 14 sobre el derecho del niño a que su interés superior sea una consideración primordial (artículo 3, párrafo 1), UN
Doc. CRC/C/CG/14, 29 de mayo de 2013.
93
El artículo 6 de la Convención sobre los Derechos del Niño reconoce el derecho intrínseco de la niña y del niño
a la vida y la obligación de los Estados Partes de garantizar en la máxima medida posible su supervivencia y desarrollo
en su sentido más amplio, como concepto holístico que abarca el desarrollo físico, mental, espiritual, moral,
psicológico y social de la niña y del niño. Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 5: Medidas
generales de aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño (artículos 4, 42 y párrafo 6 del artículo 44),
supra, párr. 12.
94
El artículo 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño establece el derecho del niño a expresar su
opinión libremente en “todos los asuntos que afectan al niño” y a que se tengan debidamente en cuenta esas
opiniones, teniendo en cuenta su edad y grado de madurez. Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación
General Nº 5: Medidas generales de aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño (artículos 4, 42 y párrafo
6 del artículo 44), supra, párr. 12, y Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 12: El derecho del niño
a ser escuchado, UN Doc. CRC/C/GC/12, 20 de julio de 2009.
95
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, punto decisivo segundo.
96
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 12: El derecho del niño a ser escuchado, supra,
párr. 123.
97
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación general N° 14 sobre el derecho del niño a que su interés
superior sea una consideración primordial (artículo 3, párrafo 1), supra, párr. 75. Ver también, Informe del Relator
Especial sobre los derechos humanos de los migrantes, Sr. Jorge Bustamante, Promoción y Protección de todos los
Derechos Humanos, Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido el Derecho al Desarrollo, UN Doc.
A/HRC/11/7, 14 de mayo de 2009, párr. 23.
98
Cfr. Caso Comunidad Indígena Sawhoyamaxa Vs Paraguay. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 29
de marzo de 2006. Serie C No. 146, párr. 189, y Caso Comunidad Indígena Xákmok Kásek Vs. Paraguay. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de agosto de 2010. Serie C No. 214, párr. 250.
27
que conlleve un riesgo agravado de vulneración de sus derechos, a fin de que los Estados
adopten medidas para prevenir y revertir este tipo de situaciones en forma prioritaria, así
como para asegurar que todas las niñas y los niños, sin excepciones, puedan gozar y ejercer
plenamente sus derechos en condiciones de igualdad.
VII
PROCEDIMIENTOS PARA IDENTIFICAR NECESIDADES DE PROTECCIÓN
INTERNACIONAL DE NIÑAS Y NIÑOS MIGRANTES Y, EN SU CASO, ADOPTAR MEDIDAS
DE PROTECCIÓN ESPECIAL
72.
La Corte Interamericana ha sido consultada sobre los procedimientos que deberían
adoptarse a fin de identificar los diferentes riesgos para los derechos de niñas y niños
migrantes, determinar las necesidades de protección internacional y adoptar, en su caso, las
medidas de protección especial que se requieran, a la luz de los artículos 1 99, 2 100, 5 101, 7 102,
99
Artículo 1. Obligación de Respetar los Derechos
1. Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos
en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin
discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra
índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.
2. Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano.
100
Artículo 2. Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno
Si el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el artículo 1 no estuviere ya garantizado por
disposiciones legislativas o de otro carácter, los Estados Partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus
procedimientos constitucionales y a las disposiciones de esta Convención, las medidas legislativas o de otro
carácter que fueren necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades.
101
Artículo 5. Derecho a la Integridad Personal
1. Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral.
2. Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Toda persona
privada de libertad será tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano.
3. La pena no puede trascender de la persona del delincuente.
4. Los procesados deben estar separados de los condenados, salvo en circunstancias excepcionales, y serán
sometidos a un tratamiento adecuado a su condición de personas no condenadas.
5. Cuando los menores puedan ser procesados, deben ser separados de los adultos y llevados ante tribunales
especializados, con la mayor celeridad posible, para su tratamiento.
6. Las penas privativas de la libertad tendrán como finalidad esencial la reforma y la readaptación social de
los condenados.
102
Artículo 7. Derecho a la Libertad Personal
1. Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad personales.
2. Nadie puede ser privado de su libertad física, salvo por las causas y en las condiciones fijadas de antemano
por las Constituciones Políticas de los Estados Partes o por las leyes dictadas conforme a ellas.
3. Nadie puede ser sometido a detención o encarcelamiento arbitrarios.
4. Toda persona detenida o retenida debe ser informada de las razones de su detención y notificada, sin
demora, del cargo o cargos formulados contra ella.
5. Toda persona detenida o retenida debe ser llevada, sin demora, ante un juez u otro funcionario autorizado
por la ley para ejercer funciones judiciales y tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a
ser puesta en libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso. Su libertad podrá estar condicionada a
garantías que aseguren su comparecencia en el juicio.
6. Toda persona privada de libertad tiene derecho a recurrir ante un juez o tribunal competente, a fin de que
éste decida, sin demora, sobre la legalidad de su arresto o detención y ordene su libertad si el arresto o la
detención fueran ilegales. En los Estados Partes cuyas leyes prevén que toda persona que se viera
amenazada de ser privada de su libertad tiene derecho a recurrir a un juez o tribunal competente a fin de que
éste decida sobre la legalidad de tal amenaza, dicho recurso no puede ser restringido ni abolido. Los recursos
podrán interponerse por sí o por otra persona.
28
8 103, 19 104, 22.7 105 y 25 106 de la Convención Americana y de los artículos I 107, XXV 108 y
XXVII 109 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.
7. Nadie será detenido por deudas. Este principio no limita los mandatos de autoridad judicial competente
dictados por incumplimientos de deberes alimentarios.
103
Artículo 8. Garantías Judiciales
1. Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un
juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la
sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus derechos y
obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter.
2. Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se establezca
legalmente su culpabilidad. Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las
siguientes garantías mínimas:
a) derecho del inculpado de ser asistido gratuitamente por el traductor o intérprete, si no comprende o no
habla el idioma del juzgado o tribunal;
b) comunicación previa y detallada al inculpado de la acusación formulada;
c) concesión al inculpado del tiempo y de los medios adecuados para la preparación de su defensa;
d) derecho del inculpado de defenderse personalmente o de ser asistido por un defensor de su elección y de
comunicarse libre y privadamente con su defensor;
e) derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor proporcionado por el Estado, remunerado o no según
la legislación interna, si el inculpado no se defendiere por sí mismo ni nombrare defensor dentro del plazo
establecido por la ley;
f) derecho de la defensa de interrogar a los testigos presentes en el tribunal y de obtener la comparecencia,
como testigos o peritos, de otras personas que puedan arrojar luz sobre los hechos;
g) derecho a no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a declararse culpable, y
h) derecho de recurrir del fallo ante juez o tribunal superior.
3. La confesión del inculpado solamente es válida si es hecha sin coacción de ninguna naturaleza.
4. El inculpado absuelto por una sentencia firme no podrá ser sometido a nuevo juicio por los mismos hechos.
5. El proceso penal debe ser público, salvo en lo que sea necesario para preservar los intereses de la justicia.
104
Artículo 19. Derechos del Niño
Todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor requieren por parte de su
familia, de la sociedad y del Estado.
105
Artículo 22. Derecho de Circulación y de Residencia
[…]
7. Toda persona tiene el derecho a buscar y recibir asilo en territorio extranjero en caso de persecución por
delitos políticos o comunes conexos con los políticos y de acuerdo con la legislación de cada Estado y los
convenios internacionales. […]
106
Artículo 25. Protección Judicial
1. Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro recurso efectivo ante los
jueces o tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales
reconocidos por la Constitución, la ley o la presente Convención, aun cuando tal violación sea cometida por
personas que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales.
2. Los Estados Partes se comprometen:
a) a garantizar que la autoridad competente prevista por el sistema legal del Estado decidirá sobre los
derechos de toda persona que interponga tal recurso;
b) a desarrollar las posibilidades de recurso judicial, y
c) a garantizar el cumplimiento, por las autoridades competentes, de toda decisión en que se haya estimado
procedente el recurso.
107
Artículo I. Derecho a la vida, a la libertad, a la seguridad e integridad de la persona
Todo ser humano tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
108
Artículo XXV. Derecho de protección contra la detención arbitraria
29
73.
La Corte ha reconocido previamente 110 que, tanto la Convención Americana sobre
Derechos Humanos en su artículo 22.7 como la Declaración Americana de los Derechos y
Deberes del Hombre en su artículo XXVII, han cristalizado el derecho subjetivo de todas las
personas, incluidas las niñas y los niños, a buscar y recibir asilo superando el entendimiento
histórico de esta institución como una “mera prerrogativa estatal” bajo las diversas
convenciones interamericanas sobre asilo 111.
74.
En esta línea, es pertinente recordar que el propio texto de los artículos 22.7 de la
Convención y XXVII de la Declaración prescribe dos criterios para la determinación de las
personas titulares del derecho, por un lado, “la legislación de cada país”, esto es, del país en el
que se procura el asilo; y por el otro, “los convenios internacionales” 112. Es decir, es a través
de los convenios internacionales o de la legislación interna que se regula los supuestos en los
cuales la persona puede ejercer el derecho a buscar y recibir asilo y acceder a la protección
internacional 113. Es, entonces que debe tenerse presente que, si bien la noción de asilo se
encontraba inicialmente anclada en la llamada tradición latinoamericana del asilo, que
comprendía el asilo diplomático y territorial así como la no extradición por motivos o delitos
políticos 114, lo cierto es que a partir de la adopción de la Convención de 1951 sobre el Estatuto
de los Refugiados 115 (en adelante “Convención de 1951”) y su Protocolo de 1967 116, la
institución del asilo asumió una específica forma y modalidad a nivel universal: la del estatuto
del refugiado.
75.
Conforme la Convención de 1951 y su Protocolo de 1967, los elementos de inclusión
para el reconocimiento de la condición de refugiado son: a) estar fuera del país de origen, esto
es el país de nacionalidad o, en caso de las personas apátridas, de residencia habitual; b)
Nadie puede ser privado de su libertad sino en los casos y según las formas establecidas por leyes
preexistentes.
Nadie puede ser detenido por incumplimiento de obligaciones de carácter netamente civil.
Todo individuo que haya sido privado de su libertad tiene derecho a que el juez verifique sin demora la
legalidad de la medida y a ser juzgado sin dilación injustificada, o, de lo contrario, a ser puesto en libertad.
Tiene derecho también a un tratamiento humano durante la privación de su libertad.
109
Artículo XXVII. Derecho de asilo
Toda persona tiene el derecho de buscar y recibir asilo en territorio extranjero, en caso de persecución que no
sea motivada por delitos de derecho común y de acuerdo con la legislación de cada país y con los convenios
internacionales.
110
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párrs. 137 a 140.
111
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 137.
112
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párrs. 137 y 140.
113
Evidentemente, y en consonancia con el artículo 29.a) y b) de la Convención Americana, las legislaciones
internas pueden ampliar el ámbito de protección mas nunca restringirlo más allá de los mínimos fijados por el derecho
internacional.
114
El derecho al asilo fue específicamente codificado por medio de tratados de carácter regional, iniciando con el
Tratado sobre Derecho Penal Internacional de Montevideo en 1889 hasta llegar a la adopción de la Convención sobre
Asilo Territorial y de la Convención sobre Asilo Diplomático, ambas en 1954.
115
Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, adoptada el 28 de julio de 1951, entrada en vigor el 22 de
abril de 1954. Los siguientes 28 Estados Miembros de la OEA son parte de este tratado: Antigua y Barbuda, Argentina,
Bahamas, Belice, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Dominica, Ecuador, El Salvador, Guatemala,
Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Saint Kitts y Nevis, San
Vicente y las Granadinas, Suriname, Trinidad y Tobago, y Uruguay.
116
Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados, adoptado el 31 de enero de 1967, entrado en vigor el 4 de
octubre de 1967. Los siguientes 29 Estados Miembros de la OEA son parte de este protocolo: Antigua y Barbuda,
Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Dominica, Ecuador, El Salvador,
Estados Unidos de América, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú,
República Dominicana, San Vicente y las Granadinas, Suriname, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.
30
tener un temor fundado; c) de persecución o amenaza de la misma; d) que el motivo de ésta
haya sido la raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones
políticas, y e) que no se pueda o, a causa de temores, no se quiera acoger a la protección
interna del país de origen. La definición de refugiado es integral, lo cual significa que se debe
cumplir con todos y cada uno de los elementos mencionados para obtener el reconocimiento.
76.
Además, con la adopción hace 30 años, esto es en 1984, de la Declaración de
Cartagena 117, la cual, si bien no es un acuerdo entre Estados, ha sido respaldada por el OEA
desde 1985 118 al recomendar a sus Estados Miembros que apliquen su contenido en el
tratamiento de los refugiados que se encuentren en su territorio, se ha ampliado la definición
de refugiado en los siguientes términos:
Tercera. Reiterar que, en vista de la experiencia recogida con motivo de la afluencia masiva de
refugiados en el área centroamericana, se hace necesario encarar la extensión del concepto de
refugiado, teniendo en cuenta, en lo pertinente, y dentro de las características de la situación
existente en la región, el precedente de la Convención de la OUA (artículo 1, párrafo 2) y la doctrina
utilizada en los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. De este modo, la
definición o concepto de refugiado recomendable para su utilización en la región es aquella que
además de contener los elementos de la Convención de 1951 y el Protocolo de 1967, considere
también como refugiados a las personas que han huido de sus países porque su vida, seguridad o
libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos
internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado
gravemente el orden público.
77.
En concordancia, diversos Estados Miembros de la OEA han incorporado en su
normativa interna lo prescrito en los instrumentos internacionales en materia de refugiados,
inclusive con sustento en lineamientos establecidos por ACNUR 119, y adoptado la definición
117
Declaración de Cartagena sobre Refugiados, adoptada por el “Coloquio sobre la Protección Internacional de
los Refugiados en América Central, México y Panamá: Problemas Jurídicos y Humanitarios”, celebrado en Cartagena,
Colombia, del 19 al 22 de noviembre de 1984, el cual fue auspiciado por el Gobierno de Colombia y copatrocinado por
la Facultad de Derecho de la Universidad de Cartagena de Indias, el Centro Regional de Estudios del Tercer Mundo y el
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.
118
Cfr. Asamblea General de la OEA, Situación jurídica de los asilados, refugiados y personas desplazadas en el
continente americano, Resolución AG/RES. 774(XV-O/85), aprobada en la tercera sesión plenaria, celebrada el 9 de
diciembre de 1985, punto resolutivo tercero.
119
De este modo, la normatividad interna de Argentina, Belice, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica,
Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y
Venezuela refleja un creciente consenso en la región en cuanto a que la protección de las personas refugiadas y
solicitantes de ese estatuto a nivel interno sea regulada de conformidad con las disposiciones del Derecho
Internacional sobre Refugiados, de modo que deba realizarse a través de autoridades competentes y previamente
establecidas, mediante procedimientos específicos y que respeten garantías del debido proceso. Cfr. Ley No. 26.165.
Ley General de Reconocimiento y Protección al Refugiado, promulgada el 28 de noviembre de 2006, artículos 1 a 3 y
36 (Argentina); Refugees Act. August, 16th, 1991, artículo 5 (Belice); Ley Nº 251 de protección a personas
refugiadas, de 20 de junio de 2012, artículo 1 (Bolivia); Ley No. 9.474, de 22 de julio de 1997, artículos 5 y 9 (Brasil);
Ley No. 20.430 - Establece disposiciones sobre protección de refugiados, promulgada el 8 abril de 2010, artículos 10,
19, 20, 25 y 30 (Chile); Decreto No. 2840, por el cual se establece el Procedimiento para el Reconocimiento de la
Condición de Refugiado, se dictan normas sobre la Comisión Asesora para la Determinación de la Condición de
Refugiado y otras disposiciones, de 6 de diciembre de 2013, artículo 13 (Colombia); Ley General de Migración y
Extranjería N° 8764, de 1º de septiembre de 2009, artículos 1 y 41 (Costa Rica); Decreto No. 1.182 - Reglamento
para la aplicación del derecho de refugio, de 30 de mayo de 2012, artículos 1 y 36 (Ecuador); Decreto Ley No. 918 Ley para la determinación de la condición de personas refugiadas, publicada el 14 de agosto de 2002, artículos 2 y 15
(El Salvador); Acuerdo Gubernativo No. 383-2001, Reglamento para la protección y determinación del estatuto de
refugiado en el territorio del Estado de Guatemala, de 14 de septiembre de 2001, artículo 28 (Guatemala); Ley sobre
Refugiados y Protección Complementaria, de 27 de enero de 2011, artículo 5 y Reglamento de la ley sobre refugiados
y protección complementaria, de 21 de febrero de 2012, artículo 27 (México); Ley No. 655 de Protección a Refugiados,
de 26 de junio de 2008, artículo 24 (Nicaragua); Decreto Ejecutivo No. 23, de 10 de febrero de 1998, artículos 3 y 31
(Panamá); Ley No. 1938 General sobre Refugiados, de 9 de julio de 2002, artículo 14 (Paraguay); Ley No. 27.891 –
Ley del Refugiado, publicada el 22 de diciembre de 2002, artículos 1 y 2 (Perú); Decreto No. 2330 - Reglamento de la
Comisión Nacional para los Refugiados, de 10 de septiembre de 1984, artículo 7 (República Dominicana); Ley No.
18.076 – Derecho al refugio y a los refugiados, publicada el 5 de enero de 2007, artículo 31 (Uruguay), y Decreto No.
2.491 - Reglamento de la Ley Orgánica sobre refugiados o refugiadas, asilados o asiladas, de 4 de julio de 2003,
artículo 10 (Venezuela).
31
ampliada de refugiado 120 para abarcar, además de los elementos de la Convención de 1951 y
del Protocolo de 1967, “a las personas que han huido de sus países porque su vida, seguridad
o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los
conflictos internos, la violación masiva de derechos humanos u otras circunstancias que hayan
perturbado gravemente el orden público” 121.
78.
En suma, a través de una interpretación armónica de la normativa interna e
internacional que informa de forma convergente y complementaria el contenido del derecho
previsto en los artículos 22.7 de la Convención y XXVII de la Declaración y tomando en cuenta
las pautas específicas de interpretación contenidas en el artículo 29 de la Convención
Americana (supra párr. 54), la Corte es de la opinión que el derecho a buscar y recibir asilo en
el marco del sistema interamericano se encuentra configurado como un derecho humano
individual a buscar y recibir protección internacional en territorio extranjero, incluyendo con
esta expresión el estatuto de refugiado según los instrumentos pertinentes de las Naciones
Unidas o las correspondientes leyes nacionales, y el asilo conforme a las diversas convenciones
interamericanas sobre la materia.
79.
Adicionalmente, la Corte nota que los desarrollos producidos en el derecho de
refugiados en las últimas décadas han generado prácticas estatales, consistentes en otorgar
protección internacional como refugiados a las personas que huyen de su país de origen debido
a la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva
de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden
público. Atendiendo al desarrollo progresivo del derecho internacional, la Corte considera que
las obligaciones derivadas del derecho a buscar y recibir asilo resultan operativas respecto de
aquellas personas que reúnan los componentes de la definición ampliada de la Declaración de
Cartagena, la cual responde no sólo a las dinámicas de desplazamiento forzado que la
originaron, sino que también satisface los desafíos de protección que derivan de otros patrones
de desplazamiento que suceden en la actualidad. Este criterio refleja una tendencia a
consolidar en la región una definición más incluyente que debe ser tomada en cuenta por los
Estados a fin de otorgar la protección como refugiado a personas cuya necesidad de protección
internacional es evidente.
80.
Ahora bien, es necesario reconocer que los elementos de la definición de refugiado
fueron tradicionalmente interpretados a partir de las experiencias de personas adultas o
mayores de 18 años 122. Por ende, dado que las niñas y los niños son titulares del derecho a
120
Este es el caso de Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras,
México, Nicaragua, Paraguay, Perú y Uruguay. Cfr. Ley No. 26.165. Ley General de Reconocimiento y Protección al
Refugiado, promulgada el 28 de noviembre de 2006, artículo 4 (Argentina); Refugees Act. August, 16th, 1991, sección
4(i)(c) (Belice); Ley Nº 251 de protección a personas refugiadas, de 20 de junio de 2012, artículo 15 (Bolivia); Ley No.
9.474, de 22 de julio de 1997, artículo 1.III (Brasil); Ley No. 20.430 - Establece disposiciones sobre protección de
refugiados, promulgada el 8 abril de 2010, artículo 2.2 (Chile); Decreto No. 2840, por el cual se establece el
Procedimiento para el Reconocimiento de la Condición de Refugiado, se dictan normas sobre la Comisión Asesora para
la Determinación de la Condición de Refugiado y otras disposiciones, de 6 de diciembre de 2013, artículo 1.b)
(Colombia); Decreto Ley No. 918 - Ley para la determinación de la condición de personas refugiadas, publicada el 14
de agosto de 2002, artículo 4.c) (El Salvador); Acuerdo Gubernativo No. 383-2001, Reglamento para la protección y
determinación del estatuto de refugiado en el territorio del Estado de Guatemala, de 14 de septiembre de 2001,
artículo 11.c) (Guatemala); Decreto No. 208 - Ley de Migración y Extranjería, publicado el 3 de marzo de 2004,
artículo 42.3 (Honduras); Ley sobre Refugiados y Protección Complementaria, de 27 de enero de 2011, artículo 13.II y
13.III (México); Ley No. 655 de Protección a Refugiados, de 26 de junio de 2008, artículo 1.c) (Nicaragua); Ley No.
1938 General sobre Refugiados, de 9 de julio de 2002, artículo 1.b) (Paraguay); Ley No. 27.891 – Ley del Refugiado,
publicada el 22 de diciembre de 2002, artículo 3.b) (Perú), y Ley No. 18.076 – Derecho al refugio y a los refugiados,
publicada el 5 de enero de 2007, artículo 2.b) (Uruguay).
121
Declaración de Cartagena sobre Refugiados, adoptada por el “Coloquio Sobre la Protección Internacional de
los Refugiados en América Central, México y Panamá: Problemas Jurídicos y Humanitarios”, celebrado en Cartagena,
Colombia, del 19 al 22 de noviembre de 1984, sección III, tercera conclusión.
122
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices de protección
internacional. Solicitudes de asilo de niños bajo los artículos 1(A)2 y 1(F) de la Convención de 1951 y/o del Protocolo
de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados, publicadas el 22 de diciembre de 2009, UN Doc. HCR/GIP/09/08, párr. 1.
32
solicitar y recibir asilo 123 y pueden, consecuentemente, presentar solicitudes de reconocimiento
de la condición de refugiados en calidad propia, se encuentren acompañados o no, debe darse
a los elementos de la definición una interpretación que tenga en cuenta las formas particulares
en que puede manifestarse la persecución de niñas y niños, tales como el reclutamiento, la
trata y la mutilación genital femenina 124, así como el modo en que éstos pueden experimentar
estas situaciones 125. En este sentido, el Comité de los Derechos del Niño ha resaltado la
necesidad de que la definición de refugiado se interprete también a la luz de la edad y del
género 126. Por otra parte, junto con las referidas causas tradicionales de refugio, resulta
pertinente alertar sobre los nuevos factores que llevan a las personas y, en particular a las
niñas y niños, a desplazarse forzadamente de sus países de origen, entre los cuales destaca el
crimen organizado transnacional y la violencia asociada a la actuación de grupos no estatales.
81.
Este derecho a buscar y recibir asilo comporta, en los términos de los artículos 1.1 127 y
128
de la Convención Americana, determinados deberes específicos por parte del Estado
2
receptor, los cuales incluyen: (i) permitir que la niña o el niño pueda peticionar el asilo o el
estatuto de refugiado, razón por la cual no pueden ser rechazados en la frontera sin un análisis
adecuado e individualizado de sus peticiones con las debidas garantías mediante el
procedimiento respectivo; (ii) no devolver a la niña o al niño a un país en el cual puede sufrir
riesgo de ser afectada su vida, libertad, seguridad o integridad, o a un tercer país desde el cual
pueda ulteriormente ser devuelto al Estado donde sufre dicho riesgo; y (iii) otorgar la
protección internacional cuando la niña o el niño califique para ello y beneficiar con ese
reconocimiento a otros miembros de la familia, en atención al principio de unidad familiar 129.
123
Según ACNUR, incluso a una corta edad el niño puede ser considerado el solicitante de asilo principal. Cfr.
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices de protección internacional.
Solicitudes de asilo de niños bajo los artículos 1(A)2 y 1(F) de la Convención de 1951 y/o del Protocolo de 1967 sobre
el Estatuto de los Refugiados, publicadas el 22 de diciembre de 2009, UN Doc. HCR/GIP/09/08, párr. 8.
124
Según ACNUR, “[o]tros ejemplos incluyen, pero no están limitados a, violencia doméstica o familiar,
matrimonio forzado o de menores de edad, trabajo infantil obligatorio o peligroso, trabajo forzado, prostitución forzada
y pornografía infantil. Tales formas de persecución también abarcan violaciones a la sobrevivencia y derechos de
desarrollo así como discriminación grave a los niños nacidos fuera de las reglas estrictas de la planificación familiar y
niños apátridas como resultado de la pérdida de nacionalidad y derechos concomitantes”. Cfr. Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices de protección internacional. Solicitudes de asilo de niños
bajo los artículos 1(A)2 y 1(F) de la Convención de 1951 y/o del Protocolo de 1967 sobre el Estatuto de los
Refugiados, publicadas el 22 de diciembre de 2009, UN Doc. HCR/GIP/09/08, párr. 18. Ver también, Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité Ejecutivo, Conclusión sobre los niños en situación de
riesgo, UN Doc. 107 (LVIII)-2007, publicada el 5 de octubre de 2007, párr. g).viii).
125
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices de protección
internacional. Solicitudes de asilo de niños bajo los artículos 1(A)2 y 1(F) de la Convención de 1951 y/o del Protocolo
de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados, publicadas el 22 de diciembre de 2009, UN Doc. HCR/GIP/09/08, párrs. 2
a 5.
126
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 59.
127
A la luz del artículo 1.1 de la Convención Americana, los Estados parte tienen la obligación de respetar y
garantizar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que
esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna. Esto es, son exigibles por todas las niñas y niños, sean
solicitantes de asilo, refugiados o migrantes, independientemente de su nacionalidad o condición de apátrida, de su
situación de niña o niño no acompañado o separado de la familia, y de su estatus migratorio o el de su familia. Cfr.
Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y separados de su
familia fuera de su país de origen, supra, párrs. 12 y 18.
128
Por su parte, el artículo 2 de la Convención impone a los Estados parte la obligación general de adecuar su
derecho interno a las normas de la propia Convención, para garantizar así los derechos reconocidos en ésta. Las
disposiciones de derecho interno que sirvan a este fin han de ser efectivas (principio del effet utile), lo que significa
que el Estado debe adoptar todas las medidas necesarias para que lo establecido en la Convención sea realmente
cumplido. Cfr. Caso “La Última Tentación de Cristo” (Olmedo Bustos y otros) Vs. Chile, supra, párr. 87, y Caso
Heliodoro Portugal Vs. Panamá, supra, párr. 179.
129
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 225. Véase, en general, Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Normas procedimentales para la determinación de la condición de
refugiado bajo el mandato del ACNUR, estatuto derivado de refugiado. Ver también, Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices de protección internacional. Solicitudes de asilo de niños bajo los
33
Todo lo anterior conlleva, tal como ha resaltado previamente este Tribunal, el correspondiente
derecho de los solicitantes de asilo a que se asegure una correcta evaluación por las
autoridades nacionales de las solicitudes y del riesgo que pueda sufrir en caso de devolución al
país de origen 130.
82.
Por consiguiente, a raíz del abanico de situaciones que pueden llevar a que una niña o
un niño se desplace de su país de origen (supra párr. 35), resulta relevante diferenciar entre
aquellos que migran en búsqueda de oportunidades para mejorar su nivel de vida, de quienes
requieren de algún tipo de protección internacional, incluyendo pero no limitada a la protección
de refugiados y solicitantes de asilo (supra párr. 37). Es por ello que, para cumplir con los
compromisos internacionales, los Estados se encuentran obligados a identificar a las niñas y
niños extranjeros que requieren de protección internacional dentro de sus jurisdicciones, ya
sea como refugiado o de algún otro tipo, a través de una evaluación inicial con garantías de
seguridad y privacidad, con el fin de proporcionarles el tratamiento adecuado e individualizado
que sea necesario mediante la adopción de medidas de protección especial. La Corte considera
que el establecimiento de procedimientos de identificación de necesidades de protección es
una obligación positiva de los Estados y el no instituirlos constituiría una falta de debida
diligencia 131.
83.
La Corte considera que, en virtud de las normas internacionales invocadas, incluyendo
en especial los artículos 19 de la Convención y VII de la Declaración, las autoridades
fronterizas no deben impedir el ingreso de niñas y niños extranjeros al territorio nacional, aún
cuando se encuentren solos, no deben exigirles documentación que no pueden tener y deben
proceder a dirigirlos de inmediato a personal que pueda evaluar sus necesidades de
protección, desde un enfoque en el cual prevalezca su condición de niñas y niños. En esta
línea, resulta indispensable que los Estados permitan el acceso de la niña o niño al territorio
como condición previa para llevar a cabo el procedimiento de evaluación inicial 132. Asimismo,
la Corte es de la opinión que la creación de una base de datos con el registro de las niñas y los
niños que ingresen al país es necesaria para una protección adecuada de sus derechos 133.
84.
La Corte considera que el procedimiento de evaluación inicial debería contar con
mecanismos efectivos, cuyo objetivo sea obtener información tras la llegada de la niña o niño
al lugar, puesto o puerto de entrada o tan pronto como las autoridades tomen conocimiento de
su presencia en el país, para determinar su identidad, y de ser posible, la de sus padres y
hermanos, a fin de transmitirla a las entidades estatales encargadas de evaluar y brindar las
medidas de protección, de conformidad con el principio del interés superior de la niña o del
niño. En esta línea, el Comité de los Derechos del Niño ha especificado que “[l]a determinación
del interés superior del niño exige una evaluación clara y a fondo de la identidad de éste y, en
particular, de su nacionalidad, crianza, antecedentes étnicos, culturales y lingüísticos, así como
artículos 1(A)2 y 1(F) de la Convención de 1951 y/o del Protocolo de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados,
publicadas el 22 de diciembre de 2009, UN Doc. HCR/GIP/09/08, párrs. 8 y 9.
130
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 139, citando TEDH, Caso Jabari Vs. Turquía, No.
40035/98. Sentencia de 11 de julio de 2000, párrs. 48 a 50.
131
En el caso Velásquez Rodríguez la Corte estableció que la omisión estatal que lleve a violación de derechos
humanos puede acarrear su responsabilidad internacional. Cfr. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Fondo, supra,
párrs. 164 a 177.
132
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 20.
133
El Comité Ejecutivo del ACNUR también ha reconocido que “el registro individual, minucioso y pronto de los
niños puede ser útil para los Estados, el ACNUR y otros organismos y asociadas competentes en la tarea de identificar
niños expuestos a mayor riesgo”. Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité
Ejecutivo, Conclusión sobre los niños en situación de riesgo, UN Doc. 107 (LVIII)-2007, publicada el 5 de octubre de
2007, párr. e).
34
las vulnerabilidades y necesidades especiales de protección” 134. La obtención de dicha
información se debe realizar mediante un procedimiento que tome en cuenta la diferenciación
de niñas y niños con adultos y el tratamiento sea acorde a la situación 135.
85.
Este procedimiento de evaluación inicial debe efectuarse en un ambiente amigable y
que otorgue garantías de seguridad y privacidad, así como encontrarse a cargo de
profesionales competentes formados en técnicas de entrevistas que tengan en cuenta la edad
y el género 136. Además, los Estados deben tomar en cuenta las garantías procedimentales
mínimas acordes a los principios de interés superior de la niña o del niño y su protección
integral, los cuales incluyen, pero no están limitadas a las siguientes: que la entrevista se
realice en un idioma que la niña o el niño pueda comprender 137; que sea centrado en las niñas
y niños, sensible al género, y asegure su participación 138; que el análisis tome en cuenta la
seguridad y la posible reunificación familiar 139; que reconozca la cultura de la niña o niño 140 y
considere su rechazo a pronunciarse en presencia de adultos o familiares 141; que provea de un
intérprete en caso de ser necesario 142; que cuente con personal altamente calificado para
tratar con niñas y niños y facilidades adecuadas 143; que provea asesoría legal en caso de ser
requerida 144; que brinde información clara y entendible sobre los derechos y obligaciones que
tiene la niña o el niño y sobre la continuación del procedimiento 145.
86.
Al ser una etapa inicial de identificación y evaluación, la Corte considera que el
mecanismo procedimental que los Estados adopten, aparte de ofrecer ciertas garantías
mínimas, debe tener como meta, acorde a la práctica generalmente seguida, los siguientes
objetivos prioritarios básicos: (i) tratamiento acorde a su condición de niña o niño y, en caso
de duda sobre la edad, evaluación y determinación de la misma; (ii) determinación de si se
trata de una niña o un niño no acompañado o separado; (iii) determinación de la nacionalidad
de la niña o del niño o, en su caso, de su condición de apátrida; (iv) obtención de información
sobre los motivos de su salida del país de origen, de su separación familiar si es el caso, de
sus vulnerabilidades y cualquier otro elemento que evidencie o niegue su necesidad de algún
134
Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 20.
135
Cfr. Condición jurídica y derechos humanos del niño, supra, párr. 96.
136
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 20.
137
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 31, ii).
138
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices del ACNUR para la
determinación del interés superior del niño, mayo, 2008, pág. 58.
139
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices del ACNUR para la
determinación del interés superior del niño, mayo, 2008, págs. 31 y 32.
140
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices del ACNUR para la
determinación del interés superior del niño, mayo, 2008, pág. 68.
141
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices del ACNUR para la
determinación del interés superior del niño, mayo, 2008, págs. 60 y 61.
142
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 71.
143
Cfr. Condición jurídica y derechos humanos del niño, supra, párrs. 78 y 79.
144
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité Ejecutivo, Conclusión
sobre los niños en situación de riesgo, UN Doc. 107 (LVIII)-2007, publicada el 5 de octubre de 2007, párr. g).viii), y
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices de protección internacional:
Solicitudes de asilo de niños bajo los artículos 1(A)2 y 1(F) de la Convención de 1951 y/o del Protocolo de 1967 sobre
el Estatuto de los Refugiados, UN Doc. HCR/GIP/09/08, publicadas el 22 de diciembre de 2009, párr. 69.
145
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices del ACNUR para la
determinación del interés superior del niño, mayo, 2008, págs. 59 y 60.
35
tipo de protección internacional; y (v) adopción, en caso de ser necesario y pertinente de
acuerdo con el interés superior de la niña o del niño, de medidas de protección especial. Estos
datos deberían recabarse en la entrevista inicial y registrarse adecuadamente, de modo tal que
se asegure la confidencialidad de la información 146.
87.
A continuación, la Corte desarrollará los componentes específicos de dichos objetivos
prioritarios básicos a satisfacer durante el procedimiento de evaluación inicial, sin que ello
implique que las cuestiones a abordar deban indefectiblemente limitarse a las indicadas por la
Corte, es decir, que tengan un carácter taxativo, o que sean etapas necesariamente sucesivas.
Tratamiento acorde a su condición de niña o niño y, en caso de duda sobre la edad,
evaluación y determinación de la misma
88.
La verificación de la edad de una persona es una cuestión crucial, toda vez que la
determinación de que se trata de una persona menor de 18 años exige que el tratamiento
otorgado por el Estado deba ser prioritario, diferenciado y de forma excluyente acorde a dicha
condición. En caso de que haya dudas acerca de la edad 147, se procederá a determinar la
misma con base no sólo en la apariencia física, sino también en la madurez psicológica del
individuo 148 y, en su caso, deberá realizarse una evaluación con criterios científicos, de forma
segura, respetando la dignidad humana, que sea culturalmente apropiada y con
consideraciones de género 149. Cuando no sea posible llegar a una determinación certera de la
edad, debe considerarse que se trata de una niña o niño y brindarle un tratamiento acorde,
esto es, el Estado debe otorgar “al individuo el beneficio de la duda, de manera que, en la
hipótesis de que se trate de un menor, se lo trate como tal” 150.
Determinación de si se trata de una niña o un niño no acompañado o separado
89.
La determinación temprana de la situación de una niña o un niño no acompañado o
separado de su familia (supra párr. 49) debe realizarse con carácter preferente 151, dada su
especial vulnerabilidad bajo dichas circunstancias 152, lo que tiene como consecuencia que el
Estado deba actuar con un mayor escrutinio y rijan algunas garantías diferenciadas, como será
desarrollado en los capítulos subsiguientes. De igual forma, resulta pertinente que consten las
razones por las que se encuentra separado de su familia o no acompañado 153.
146
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párrs. 29 y 30.
147
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité Ejecutivo, Conclusión
sobre los niños en situación de riesgo, UN Doc. 107 (LVIII)-2007, publicada el 5 de octubre de 2007, párr. g).ix).
148
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 31.
149
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 31.
150
Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 31.
151
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 31.
152
Véase artículo 20 de la Convención sobre los Derechos del Niño. Ver también, Observación General Nº 6:
Trato de los menores no acompañados y separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 16, e Informe
del Relator Especial sobre los derechos humanos de los migrantes, Sr. Jorge Bustamante, Promoción y Protección de
todos los Derechos Humanos, Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido el Derecho al Desarrollo,
UN Doc. A/HRC/11/7, 14 de mayo de 2009, párr. 23.
153
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 31.
36
90.
En este sentido, la Corte resalta que la situación de niña o niño no acompañado o
separado los expone a “diversos riesgos que afectan a la vida, supervivencia y desarrollo,
[como] por ejemplo, la trata dirigida a la explotación sexual o de otra índole o la participación
en actividades delictivas de las que puede resultar perjuicio para el menor o, en casos
extremos, la muerte” 154, especialmente en aquellos países o regiones con presencia del crimen
organizado.
91.
En particular, las niñas o niños no acompañados o separados de su familia que se
encuentran fuera de su país de origen son particularmente vulnerables a la trata infantil 155, a
la explotación y los malos tratos 156. La Corte reconoce que las niñas pueden ser aún más
vulnerables a ser víctimas de trata 157, en especial para la explotación sexual y laboral 158. Por
esta razón, resulta esencial que los Estados adopten todas aquellas medidas necesarias para
prevenir y combatir la trata de personas 159, entre las que destacan todas aquellas medidas de
investigación, protección para las víctimas y campañas de información y difusión 160.
92.
Específicamente, los Estados tienen la obligación de adoptar determinadas medidas de
control de frontera con el objeto de prevenir, detectar y perseguir cualquier tipo de trata de
seres humanos 161. Para ello, deben disponer de funcionarios especializados encargados de
154
Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 23.
155
A los fines de definir la trata de personas, resulta relevante recurrir al artículo 3 del Protocolo para prevenir,
reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, el cual adopta la siguiente definición: “a)
Por ‘trata de personas’ se entenderá la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas,
recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de
poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el
consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá,
como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios
forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos”. La trata de
niños recibe un tratamiento diferenciado en el apartado c) del artículo 3 del Protocolo. En estos casos se considera que
la conducta consistente en “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de un niño con fines de
explotación” también se configura en la hipótesis en la que no se utilice ninguno de los medios coercitivos enunciados
en el apartado a). Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños,
que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, adoptado el
15 de noviembre de 2000, entrada en vigor el 25 de diciembre de 2003. Los siguientes 34 Estados Miembros de la
OEA son parte de este instrumento: Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile,
Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos de América, Granada, Guatemala,
Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Saint Kitts y
Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Suriname, Trinidad y Tobago, Uruguay, y Venezuela.
156
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 50.
157
La Convención Americana en su artículo 6.1 prohíbe expresamente la trata de mujeres.
158
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 50.
159
Véase artículo 9.1.a del Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente
mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada
Transnacional.
160
Véase artículo 9.2 del Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente
mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada
Transnacional.
161
Véase artículo 11 del Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente
mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada
Transnacional. Según el Convenio de Naciones Unidas para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de
la Prostitución Ajena, todos los Estados Parte deben adoptar “las medidas adecuadas para garantizar la vigilancia en
las estaciones de ferrocarril, en los aeropuertos, en los puertos marítimos y durante los viajes y en otros lugares
públicos, a fin de impedir la trata internacional de personas para fines de prostitución”, así como “las medidas
adecuadas para informar a las autoridades competentes de la llegada de personas que prima facie parezcan ser
culpables o cómplices de dicha trata o víctimas de ella”. Convenio para la represión de la trata de personas y de la
explotación de la prostitución ajena, adoptado el 2 de diciembre de 1949, entrada en vigor el 25 de julio de 1951,
artículo 17. Los siguientes 10 Estados Miembros de la OEA son parte de este convenio: Argentina, Bolivia, Brasil,
37
identificar a todas aquellas víctimas de la trata de seres humanos, prestando especial atención
a las que sean mujeres, niñas o niños 162. A tal fin, resulta esencial que se tome la declaración
de la víctima con el objeto de establecer su identidad y de determinar las causas que le
obligaron a salir de su país de origen 163, tomando en cuenta que las víctimas o víctimas
potenciales de trata de personas pueden ser refugiadas en caso de reunir los elementos para
ello 164. Para asegurar un trato adecuado a las víctimas o víctimas potenciales de trata infantil,
los Estados deben otorgar las debidas capacitaciones a los funcionarios que actúan en frontera,
sobre todo en materia de trata infantil, con el objeto de poder brindar a la niña o al niño un
asesoramiento eficaz y una asistencia integral 165.
93.
En los casos de niñas y niños que se encuentren acompañados de adultos, la autoridad
fronteriza u otra debe asegurarse que aquellos conozcan a sus acompañantes para evitar casos
de trata y explotación 166. Esto no conlleva, de modo alguno, a que todo caso en que una niña
o niño se haya movilizado en forma independiente y se encuentre acompañado de un adulto
que no sea familiar deba automáticamente ser considerado un caso de trata por las
autoridades correspondientes y devuelto a su país de origen. Al respecto, se exige la más
estricta diligencia por parte de las autoridades fronterizas para identificar las diferentes
situaciones que requieren de una actuación oportuna, adecuada y justa.
Determinación de la nacionalidad de la niña o del niño o, en su caso, de su condición de
apátrida
94.
Un apátrida es “toda persona que no sea considerada como nacional suyo por ningún
Estado, conforme a su legislación” 167. Esta condición podría originarse por varias razones,
entre las cuales destaca la pérdida de la nacionalidad; la privación de la nacionalidad; la
interpretación o aplicación de legislaciones relativas a la adquisición de la nacionalidad, y la
sucesión de Estados. Sobre esta base, la Corte entiende que la prueba de la condición de
apátrida viene de considerar un relato combinado con información del país de origen. La Corte
reitera que la apatridia ocasiona una condición de extrema vulnerabilidad 168 y los Estados
Cuba, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, México, y Venezuela. Ver también, Oficina del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), Principios y Directrices recomendados sobre los derechos
humanos y la trata de personas, UN Doc. E/2002/68/Add.1, publicados el 20 de mayo de 2002.
162
Cfr. Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), Principios y
Directrices recomendados sobre los derechos humanos y la trata de personas, UN Doc. E/2002/68/Add.1, publicados
el 20 de mayo de 2002.
163
Véase artículo 18 del Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución
ajena. Ver también, Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACNUDH), Principios y Directrices
recomendados sobre los derechos humanos y la trata de personas, UN Doc. E/2002/68/Add.1, publicados el 20 de
mayo de 2002.
164
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices de protección
internacional: La aplicación del artículo 1A(2) de la Convención de 1951 o del Protocolo de 1967 sobre el Estatuto de
los Refugiados en relación con las víctimas de la trata de personas y las personas que están en riesgo de ser víctimas
de la trata, UN Doc. HCR/GIP/06/07, publicadas el 7 de abril de 2006.
165
Véase artículo 10.2 del Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente
mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada
Transnacional.
166
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices del ACNUR para la
determinación del interés superior del niño, mayo, 2008, págs. 51 y 69.
167
Convención sobre el Estatuto de los Apátridas, adoptada el 28 de septiembre de 1954, entrada en vigor el 6
de junio de 1960, artículo 1. Los siguientes 18 Estados Miembros de la OEA son parte de este tratado: Antigua y
Barbuda, Argentina, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua,
Panamá, Paraguay, Perú, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago, y Uruguay.
168
Cfr. Caso de las Niñas Yean y Bosico Vs. República Dominicana. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 8 de septiembre de 2005. Serie C No. 130, párr. 142.
38
tienen el deber de identificar 169, prevenir y reducir la apatridia, así como proteger a la persona
apátrida 170. Entre otras, los Estados tienen la obligación de no adoptar prácticas o legislación,
respecto al otorgamiento de la nacionalidad, cuya aplicación favorezca el incremento del
número de personas apátridas y conceder su nacionalidad a la persona nacida en su territorio,
que de otro modo quedaría en condición de ser apátrida 171.
95.
La determinación de la nacionalidad o, en su caso, de la condición de apátrida resulta
relevante en situaciones variadas, tales como las siguientes 172: (i) cuando se cuestiona el
derecho de una persona de permanecer en un país en los procedimientos de expulsión; (ii) en
la identificación del país o países en relación con los cuales la persona alega poseer un temor
fundado de ser perseguida, en el sentido de la definición de refugiado; o (iii) cuando una
persona busca la aplicación de las garantías establecidas en la Convención para Reducir los
Casos de Apatridia de 1961 173.
96.
En el contexto migratorio, constituye una obligación del Estado receptor determinar si
la niña o el niño es apátrida, sea refugiado o no, a fin de asegurar su protección como tal 174 y,
dependiendo de los motivos de salida del país de residencia habitual, referirlo a un
procedimiento de determinación de la condición de refugiado y/o de apátrida, o a un
mecanismo complementario de protección 175.
Obtención de información sobre los motivos de su salida del país de origen, de su
separación familiar si es el caso, de sus vulnerabilidades y cualquier otro elemento que
evidencie o niegue su necesidad de algún tipo de protección internacional
97.
A fin de atender a la situación concreta de la niña o del niño, es necesario recabar
información adicional que permita determinar la posible existencia de necesidades de
protección internacional, en razón de su edad 176, ya sea como refugiado o bajo otras formas, y
una vez identificada la necesidad de protección específica o la potencial necesidad de
protección de la persona, asegurar la remisión de su caso a las entidades competentes.
169
La obligación de los Estados de identificar, dentro de sus jurisdicciones, a las niñas o niños apátridas para
proporcionarles un tratamiento adecuado a su condición, requiere el establecimiento o fortalecimiento, según sea el
caso, de procedimientos justos y eficientes para determinar si es una persona apátrida, que sean sensibles a las
necesidades diferenciadas de las niñas y los niños, de acuerdo a su edad, género y diversidad. Cfr. Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices sobre la apatridia No. 2: Procedimientos para
determinar si un individuo es una persona apátrida, UN Doc. HCR/GS/12/02, publicadas el 5 de abril de 2012.
170
Cfr. Caso de las Niñas Yean y Bosico Vs. República Dominicana, supra, párr. 140. Ver también, entre otros, el
artículo 1.1 de la Convención para Reducir los Casos de Apatridia; el artículo 29 de la Convención Internacional sobre
la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, y el artículo 24.3 de la
Convención sobre los Derechos del Niño, y el artículo 7.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
171
Cfr. Caso de las Niñas Yean y Bosico Vs. República Dominicana, supra, párrs. 142 y 143.
172
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices sobre la apatridia No.
2: Procedimientos para determinar si un individuo es una persona apátrida, publicadas el 5 de abril de 2012, UN Doc.
HCR/GS/12/02, párr. 2.
173
Convención para Reducir los Casos de Apatridia, adoptada el 30 de agosto de 1961, entrada en vigor el 13 de
diciembre de 1975. Los siguientes 7 Estados Miembros de la OEA son parte de este tratado: Bolivia, Brasil, Canadá,
Costa Rica, Guatemala, Panamá y Uruguay.
174
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices sobre la apatridia No.
2: Procedimientos para determinar si un individuo es una persona apátrida, publicadas el 5 de abril de 2012, UN Doc.
HCR/GS/12/02, párr. 6.
175
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices sobre la apatridia No.
2: Procedimientos para determinar si un individuo es una persona apátrida, publicadas el 5 de abril de 2012, UN Doc.
HCR/GS/12/02, párrs. 26 y 27.
176
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 31.
39
98.
En caso de identificarse necesidad de protección internacional, al constatarse los
elementos de inclusión para la determinación de la condición de refugiado, es obligación del
Estado explicar en un lenguaje comprensible a la niña o niño su derecho a solicitar y recibir
asilo conforme el artículo 22.7 de la Convención Americana y XXVII de la Declaración
Americana y referirlo a la entidad encargada del mismo, sea una entidad estatal o un
organismo internacional como el ACNUR 177. Al respecto, la Corte ha interpretado previamente
que el derecho de buscar y recibir asilo, leído en conjunto con los artículos 8 y 25 de la
Convención Americana, garantiza el acceso efectivo a un procedimiento justo y eficiente para
determinar la condición de refugiado, de modo tal que la persona solicitante del estatuto de
refugiado sea oída por el Estado al que se solicita, con las debidas garantías mediante el
procedimiento respectivo 178 (infra Capítulo XIV).
99.
La Corte reconoce que también pueden existir casos de afluencia masiva. En este
supuesto, los Estados podrán proceder a realizar una evaluación inicial con base en el relato de
una de las personas del grupo y, en caso de determinar que del mismo surgen factores que
reflejan necesidad de protección internacional, otorgar la misma con base en el reconocimiento
grupal, colectivo o prima facie (infra párr. 262).
100. Los Estados también se encuentran en la obligación de realizar una identificación
temprana de niñas y niños que huyen por temor al reclutamiento forzoso, ya sea por las partes
en un conflicto armado o por estructuras del crimen organizado, para así poder esclarecer si su
caso amerita la solicitud de asilo o requiere de protección complementaria 179.
101. Ahora bien, la Corte reconoce que no todos los casos de niñas y niños migrantes llegan
al nivel de requerir protección internacional en los términos de los párrafos anteriores. Sin
embargo, pueden presentarse situaciones de afectación de derechos de niñas y niños, que se
encuentran protegidos internacionalmente, las cuales provocan el desplazamiento del país de
origen. Es por ello que se hace necesario recabar información sobre factores personales, tales
como la historia personal y su condición de salud, física y psicológica, así como el entorno
ambiental en que se desarrolló la migración, para determinar la situación concreta de riesgo de
vulneración de derechos en su país de origen, de tránsito o en el receptor que amerite una
protección complementaria o evidencie otras necesidades de protección o asistencia
humanitaria, como las que provienen de la tortura, la violencia, la trata o experiencias
traumáticas 180.
102. Al evaluar las necesidades de protección internacional es necesario recordar que, “si
bien tanto las niñas como los niños hacen frente a muchos de los mismos riesgos que
requieren protección, también pueden verse expuestos a problemas de protección propios de
su género” 181, por lo que la información debe ser recabada y analizada tomando en cuenta la
perspectiva de género. En este sentido, es necesario identificar los riesgos específicos de sufrir
177
En algunos casos, de manera excepcional, el ACNUR puede determinar el que una persona deba tener el
estatuto de refugiado, pero ésta es una práctica que ha estado presente sólo en aquellos países no firmantes de
ningún instrumento internacional de refugiados, donde las autoridades nacionales han pedido al ACNUR desempeñar
este papel. Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, nota al pie 185.
178
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 154.
179
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párrs. 54 a 63.
180
Cfr. Informe del Relator Especial sobre los derechos humanos de los migrantes, Sr. Jorge Bustamante,
Promoción y Protección de todos los Derechos Humanos, Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido
el Derecho al Desarrollo, UN Doc. A/HRC/11/7, 14 de mayo de 2009, párr. 35.
181
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité Ejecutivo, Conclusión sobre
los niños en situación de riesgo, UN Doc. 107 (LVIII)-2007, publicada el 5 de octubre de 2007.
40
violaciones a sus derechos enfrentados por las niñas a raíz de su género, su posición cultural y
socioeconómica y su condición jurídica 182.
Adopción, en caso de ser necesario y pertinente de acuerdo con el interés superior de la
niña o del niño, de medidas de protección especial
103. Una vez recabada la información sobre los diferentes factores que pueden hacer que las
niñas o niños se encuentren en una situación concreta de vulnerabilidad, corresponde al
Estado determinar, en los términos de los artículos 19 de la Convención y VII de la Declaración
y de conformidad con una evaluación del interés superior de la niña o del niño, las medidas de
protección especial que se requieren para asegurar su vida, supervivencia y desarrollo (infra
Capítulo X). En este sentido, el Comité de los Derechos del Niño ha afirmado que se requiere
también la “[e]valuación de aspectos particulares de vulnerabilidad, en especial relativos a la
salud, y de índole física, psicosocial y material, y de otras necesidades de protección como las
derivadas de la violencia en el hogar, la trata o el trauma” 183.
104. En esta línea, resulta necesario que el Estado receptor de la niña o del niño evalúe, a
través de procedimientos adecuados que permitan determinar de forma individualizada su
interés superior en cada caso concreto, la necesidad y pertinencia de adoptar medidas de
protección integral, incluyendo aquellas que propendan al acceso a la atención en salud, tanto
física como psicosocial, que sea culturalmente adecuada y con consideración de las cuestiones
de género 184; que brinden un nivel de vida acorde con su desarrollo físico, mental, espiritual y
moral a través de la asistencia material y programas de apoyo, particularmente con respecto a
la nutrición, el vestuario y la vivienda 185; y aseguren un pleno acceso a la educación en
condiciones de igualdad 186. Y, ciertamente, ésta y las demás obligaciones señaladas
precedentemente, adquieren particular relevancia tratándose de niñas o niños migrantes
afectados por alguna discapacidad física o mental que, consecuentemente, el Estado que los
recibe debe prestarle particular atención y proceder a su respecto con la máxima diligencia 187.
105. En lo que se refiere a las niñas o niños en situación de no acompañados o separados de
su familia, resulta indispensable que los Estados procuren la localización de los miembros de
su familia, no sin antes verificar que estas medidas correspondan al interés superior de la niña
o del niño y, si resulta posible y satisface el interés superior de la niña o del niño, procedan a
su reunificación o reagrupación lo antes posible 188.
182
Cfr., Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices de protección
internacional: La persecución por motivos de género en el contexto del Artículo 1A(2) de la Convención de 1951 sobre
el Estatuto de los Refugiados, y/o su Protocolo de 1967, UN Doc. HCR/GIP/02/01, publicadas el 7 de mayo de 2002, y
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Manual del ACNUR para la Protección de
Mujeres y Niñas, enero de 2008.
183
Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 31.
184
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párrs. 31, 47 y 48.
185
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 44.
186
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párrs. 41 y 42.
187
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 9: Los derechos de los niños con discapacidad,
UN Doc. CRC/C/GC/9, 27 de febrero de 2007, párrs. 42 y 43.
188
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párrs. 13 y 31. Ver también, artículo 10 de la Convención
sobre los Derechos del Niño.
41
106. En cuanto a las niñas y niños víctimas o víctimas potenciales de trata, quienes se
encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad, los Estados tiene el deber de
protegerles contra un nuevo riesgo de victimización 189 y prestarles asistencia jurídica y
médica 190, intentando, en la medida de lo posible, proteger la privacidad e identidad de la
víctima 191. Asimismo, los Estados, en la medida de lo posible, deben considerar la posibilidad
de cumplir con los anteriores propósitos a través del suministro de: a) un alojamiento
adecuado; b) asesoramiento e información, en particular con respecto a sus derechos
jurídicos, en un idioma que las víctimas de la trata de personas puedan comprender; c)
asistencia médica, psicológica y material; y d) oportunidades de educación y/o capacitación 192.
Adicionalmente, debido a la especial situación de vulnerabilidad de las víctimas de este delito,
los Estados deben cuando proceda facilitar la obtención de un permiso para permanecer en su
territorio, sobre todo en aquellos casos en los que su interés superior así lo aconseja o a los
efectos de continuar con la investigación penal del perpetrador del delito 193.
107. Finalmente, la Corte considera crucial que los Estados definan de forma clara y dentro
de su diseño institucional, la correspondiente asignación de funciones en el marco de las
competencias que incumben a cada órgano estatal y, en caso que fuese necesario, adopten las
medidas pertinentes para lograr una eficaz coordinación interinstitucional en la determinación
y adopción de las medidas de protección especial que correspondan, dotando a las entidades
competentes de recursos presupuestales adecuados y brindando la capacitación especializada
a su personal.
VIII
GARANTÍAS DE DEBIDO PROCESO APLICABLES EN PROCESOS
MIGRATORIOS QUE INVOLUCRAN A NIÑAS Y NIÑOS
108. La Corte Interamericana ha sido consultada respecto a cuáles son las garantías de
debido proceso que debieran regir en los procesos migratorios que involucran a niñas y niños
migrantes a la luz de los artículos 1 194, 2 195, 7 196, 8 197, 19 198 y 25 199 de la Convención
189
Véase el artículo 9.1.b del Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente
mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada
Transnacional.
190
Véase el artículo 6 del Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente
mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada
Transnacional.
191
Véase el artículo 6.1 del Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente
mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada
Transnacional.
192
Véase el artículo 6.3 del Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente
mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada
Transnacional.
193
Véase el artículo 7.1 del Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente
mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada
Transnacional. Ver también, Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACNUDH), Principios y
Directrices recomendados sobre los derechos humanos y la trata de personas, UN Doc. E/2002/68/Add.1, publicados
el 20 de mayo de 2002, directriz 8.
194
Artículo 1. Obligación de Respetar los Derechos:
1. Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos
en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin
discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra
índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.
2. Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano.
195
Artículo 2. Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno
Si el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el artículo 1 no estuviere ya garantizado por
disposiciones legislativas o de otro carácter, los Estados Partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus
42
procedimientos constitucionales y a las disposiciones de esta Convención, las medidas legislativas o de otro
carácter que fueren necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades.
196
Artículo 7. Derecho a la Libertad Personal
1. Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad personales.
2. Nadie puede ser privado de su libertad física, salvo por las causas y en las condiciones fijadas de antemano
por las Constituciones Políticas de los Estados Partes o por las leyes dictadas conforme a ellas.
3. Nadie puede ser sometido a detención o encarcelamiento arbitrarios.
4. Toda persona detenida o retenida debe ser informada de las razones de su detención y notificada, sin
demora, del cargo o cargos formulados contra ella.
5. Toda persona detenida o retenida debe ser llevada, sin demora, ante un juez u otro funcionario autorizado
por la ley para ejercer funciones judiciales y tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a
ser puesta en libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso. Su libertad podrá estar condicionada a
garantías que aseguren su comparecencia en el juicio.
6. Toda persona privada de libertad tiene derecho a recurrir ante un juez o tribunal competente, a fin de que
éste decida, sin demora, sobre la legalidad de su arresto o detención y ordene su libertad si el arresto o la
detención fueran ilegales. En los Estados Partes cuyas leyes prevén que toda persona que se viera
amenazada de ser privada de su libertad tiene derecho a recurrir a un juez o tribunal competente a fin de que
éste decida sobre la legalidad de tal amenaza, dicho recurso no puede ser restringido ni abolido. Los recursos
podrán interponerse por sí o por otra persona.
7. Nadie será detenido por deudas. Este principio no limita los mandatos de autoridad judicial competente
dictados por incumplimientos de deberes alimentarios.
197
Artículo 8. Garantías Judiciales
1. Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un
juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la
sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus derechos y
obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter.
2. Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se establezca
legalmente su culpabilidad. Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las
siguientes garantías mínimas:
a) derecho del inculpado de ser asistido gratuitamente por el traductor o intérprete, si no comprende o no
habla el idioma del juzgado o tribunal;
b) comunicación previa y detallada al inculpado de la acusación formulada;
c) concesión al inculpado del tiempo y de los medios adecuados para la preparación de su defensa;
d) derecho del inculpado de defenderse personalmente o de ser asistido por un defensor de su elección y de
comunicarse libre y privadamente con su defensor;
e) derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor proporcionado por el Estado, remunerado o no según
la legislación interna, si el inculpado no se defendiere por sí mismo ni nombrare defensor dentro del plazo
establecido por la ley;
f) derecho de la defensa de interrogar a los testigos presentes en el tribunal y de obtener la comparecencia,
como testigos o peritos, de otras personas que puedan arrojar luz sobre los hechos;
g) derecho a no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a declararse culpable, y
h) derecho de recurrir del fallo ante juez o tribunal superior.
3. La confesión del inculpado solamente es válida si es hecha sin coacción de ninguna naturaleza.
4. El inculpado absuelto por una sentencia firme no podrá ser sometido a nuevo juicio por los mismos hechos.
5. El proceso penal debe ser público, salvo en lo que sea necesario para preservar los intereses de la justicia.
198
Artículo 19. Derechos del Niño
Todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor requieren por parte de su
familia, de la sociedad y del Estado”.
199
Artículo 25. Protección Judicial
1. Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro recurso efectivo ante los
jueces o tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales
43
Americana sobre Derechos Humanos, y del artículo XXV 200 de la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre.
109. La Corte ha señalado que el derecho al debido proceso se refiere al conjunto de
requisitos que deben observarse en las instancias procesales a efectos de que las personas
estén en condiciones de defender adecuadamente sus derechos ante cualquier acto del Estado,
adoptado por cualquier autoridad pública, sea administrativa, legislativa o judicial, que pueda
afectarlos 201. El debido proceso se encuentra, a su vez, íntimamente ligado con la noción de
justicia 202, que se refleja en: (i) un acceso a la justicia no sólo formal, sino que reconozca y
resuelva los factores de desigualdad real de los justiciables, (ii) el desarrollo de un juicio justo
y (iii) la resolución de las controversias de forma tal que la decisión adoptada se acerque al
mayor nivel de corrección del derecho, es decir que se asegure, en la mayor medida posible,
su solución justa.
110. Ahora bien, aunque en términos convencionales el debido proceso se traduce
centralmente en las “garantías judiciales” reconocidas en el artículo 8 de la Convención
Americana, lo cierto es que diversas disposiciones de dicho instrumento internacional, tales
como los artículos 4, 5, 7, 9, 19, 25 y 27 de la Convención, también contienen regulaciones
que se corresponden materialmente con los componentes sustantivos y procesales del debido
proceso. De igual forma, en la Declaración Americana el debido proceso se expresa en la
regulación de los artículos XVIII (Derecho de justicia), XXV (Derecho de protección contra la
detención arbitraria) y XXVI (Derecho a proceso regular). En este capítulo, la Corte se va a
concentrar principalmente en las garantías de debido proceso, interpretadas en conjunto con
los artículos 19 de la Convención y VII de la Declaración Americana, aplicables a los procesos
migratorios, en el entendido que a través de los mismos se definen controversias respecto al
estatus migratorio de una persona y pueden además, en función de tal determinación,
redundar en una expulsión o deportación. Aunado a ello, las decisiones a adoptarse pueden
tener repercusiones profundas sobre la vida y el desarrollo de las niñas y los niños migrantes.
111. En lo que concierne al artículo 8 de la Convención, el Tribunal ya ha establecido que
requisitos establecidos en su inciso 1 no solo resultan aplicables a los procesos ante
órganos estrictamente jurisdiccionales –juez o tribunal-, sino que se hacen extensivas a
decisiones de órganos administrativos a los cuales les corresponda la determinación de
los
los
las
los
reconocidos por la Constitución, la ley o la presente Convención, aun cuando tal violación sea cometida por
personas que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales.
2. Los Estados Partes se comprometen:
a) a garantizar que la autoridad competente prevista por el sistema legal del Estado decidirá sobre los
derechos de toda persona que interponga tal recurso;
b) a desarrollar las posibilidades de recurso judicial, y
c) a garantizar el cumplimiento, por las autoridades competentes, de toda decisión en que se haya estimado
procedente el recurso.
200
Artículo XXV. Derecho de protección contra la detención arbitraria
Nadie puede ser privado de su libertad sino en los casos y según las formas establecidas por leyes
preexistentes.
Nadie puede ser detenido por incumplimiento de obligaciones de carácter netamente civil.
Todo individuo que haya sido privado de su libertad tiene derecho a que el juez verifique sin demora la
legalidad de la medida y a ser juzgado sin dilación injustificada, o, de lo contrario, a ser puesto en libertad.
Tiene derecho también a un tratamiento humano durante la privación de su libertad.
201
Cfr. Garantías judiciales en Estados de Emergencia (arts. 27.2, 25 y 8 Convención Americana sobre Derechos
Humanos), supra, párr. 27; Caso del Tribunal Constitucional Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31
de enero de 2001. Serie C No. 71, párr. 69, y Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 130.
202
Cfr. El Derecho a la Información sobre la Asistencia Consular en el Marco de las Garantías del Debido Proceso
Legal, supra, párr. 117.
44
derechos de las personas o cuando ejerzan funciones de carácter materialmente
jurisdiccional 203, como ocurre en algunos países respecto de los procesos migratorios 204.
112. A su vez, el elenco de garantías mínimas del debido proceso legal es aplicable en lo que
corresponda en la determinación de derechos y obligaciones de orden “civil, laboral, fiscal o de
cualquier otro carácter” 205. De este modo, en procesos tales como los que puedan desembocar
en la expulsión o deportación de extranjeros, el Estado no puede dictar actos administrativos o
adoptar decisiones judiciales sin respetar determinadas garantías mínimas, cuyo contenido es
sustancialmente coincidente con las establecidas en el numeral 2 del artículo 8 de la
Convención 206.
113. Asimismo, las garantías de debido proceso se aplican a cualquier persona independiente
de su edad y condición de estancia en un país. En esta línea, la Corte ha precisado que el
debido proceso legal es un derecho que debe ser garantizado a toda persona,
independientemente de su estatus migratorio 207. Esto implica que el Estado debe garantizar
que toda persona extranjera, aún cuando fuere un migrante en situación irregular, tenga la
posibilidad de hacer valer sus derechos y defender sus intereses en forma efectiva y en
condiciones de igualdad procesal con otros justiciables 208.
114. Las garantías reconocidas en el artículo 8 de la Convención deben ser respetadas y
aseguradas a todas las personas sin distinción, y deben correlacionarse con los derechos
específicos que estatuye, además, el artículo 19 de dicho tratado, de tal forma que se reflejen
en cualesquiera procesos administrativos o judiciales en los que se encuentre en controversia
algún derecho de una niña o niño 209. De esta forma, la protección especial derivada de los
artículos 19 de la Convención y VII de la Declaración implica que la observancia por parte de
los Estados de las garantías de debido proceso se traduce en algunas garantías o componentes
diferenciados en el caso de niñas y niños, que se fundan en el reconocimiento de que su
participación en un proceso migratorio no se da en las mismas condiciones que un adulto 210.
Por ello, el proceso tiene que estar adaptado a las niñas o niños y ser accesible para ellos 211.
115. En definitiva, tal y como lo ha sostenido anteriormente esta Corte 212, si bien el debido
proceso y sus correlativas garantías son aplicables a todas las personas, en el caso de las
niñas y niños migrantes, el ejercicio de aquéllos supone, por las condiciones especiales en las
que se encuentran, la adopción de ciertas medidas específicas con el propósito de asegurar un
203
Cfr. Caso del Tribunal Constitucional Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas, supra, párr. 71, y Caso Barbani
Duarte y otros Vs. Uruguay. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 13 de octubre de 2011. Serie C No. 234,
párrs. 118 y 119.
204
Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados, supra, párrs. 117 y 124.
205
Cfr. Excepciones al Agotamiento de los Recursos Internos (arts. 46.1, 46.2.a y 46.2.b Convención Americana
sobre Derechos Humanos). Opinión Consultiva OC-11/90 del 10 de agosto de 1990. Serie A No. 11, párr. 28, y Caso
Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 130.
206
132.
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 142, y Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr.
207
Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados, supra, párrs. 121 y 122, y Caso Vélez
Loor Vs. Panamá, supra, párr. 143.
208
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 143.
209
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 95, y Caso Mendoza y otros Vs. Argentina,
supra, párr. 148.
210
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 96.
211
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 12: El derecho del niño a ser escuchado, supra,
párr. 66.
212
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párrs. 96 a 98, y Caso Mendoza y otros Vs.
Argentina, supra, párr. 148.
45
acceso a la justicia en condiciones de igualdad, garantizar un efectivo debido proceso y velar
por que el interés superior se erija en una consideración primordial en todas las decisiones
administrativas o judiciales que se adopten 213. Sobre estas consideraciones se deben formular
los procesos administrativos o judiciales en los que se resuelva acerca de derechos de las
niñas o niños migrantes y, en su caso, de las personas bajo cuya potestad o tutela se hallan
aquéllos 214 (infra Capítulo XV), los cuales deben ajustarse a su condición, necesidades y
derechos.
116. Ahora bien, aún cuando la función jurisdiccional compete eminentemente al Poder
Judicial, en algunos Estados otros órganos o autoridades públicas adoptan decisiones, como
sucede en los procesos migratorios, que afectan derechos fundamentales. En estos casos, la
actuación de la administración tiene límites infranqueables, entre los que ocupa un primerísimo
lugar el respeto de los derechos humanos, por lo que se torna necesario que su actuación se
encuentre regulada 215. Teniendo como base las anteriores consideraciones, la Corte se referirá
a continuación a las garantías que, conforme al derecho internacional de los derechos
humanos, deben regir en todo proceso migratorio que involucre a niñas o niños, haciendo
mención especial, cuando corresponda, a aquellas que cobran relevancia crítica en este tipo de
proceso. En consecuencia, la Corte se referirá a los siguientes aspectos: (i) el derecho a ser
notificado de la existencia de un procedimiento y de la decisión que se adopte en el marco del
proceso migratorio; (ii) el derecho a que los procesos migratorios sean llevados por un
funcionario o juez especializado; (iii) el derecho de la niña o niño a ser oído y a participar en
las diferentes etapas procesales; (iv) el derecho a ser asistido gratuitamente por un traductor
y/o intérprete; (v) el acceso efectivo a la comunicación y asistencia consular; (vi) el derecho a
ser asistido por un representante legal y a comunicarse libremente con dicho representante;
(vii) el deber de designar a un tutor en caso de niñas o niños no acompañados o separados;
(viii) el derecho a que la decisión que se adopte evalúe el interés superior de la niña o del niño
y sea debidamente fundamentada; (ix) el derecho a recurrir la decisión ante un juez o tribunal
superior con efectos suspensivos; y (x) el plazo razonable de duración del proceso.
Derecho a ser notificado de la existencia de un procedimiento y de la decisión que se
adopte en el marco del proceso migratorio
117. Todo migrante tiene derecho a que se le notifique la existencia de un proceso en su
contra, pues, de lo contrario, mal podría garantizarse su derecho a la defensa. En el caso de
niñas y niños migrantes, ello se extiende a todo tipo de procedimiento que lo involucre. Es por
ello que la existencia de personal capacitado para comunicarle a la niña o niño, de acuerdo al
desarrollo de sus capacidades cognitivas, que su situación está siendo sometida a
consideración administrativa o judicial garantizará que el derecho a la defensa pueda ser
ejercido por la niña o niño, en el sentido de entender lo que está sucediendo y poder dar su
opinión en lo que estime pertinente 216.
118. Además, esta Corte ya ha destacado la importancia de la notificación de la decisión final
a fin de ejercer el derecho a recurrir la decisión. Sobre el particular, la Corte ha establecido
que la falta de notificación es en sí misma violatoria del artículo 8 de la Convención, pues
213
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación general N° 14 sobre el derecho del niño a que su interés
superior sea una consideración primordial (artículo 3, párrafo 1), supra, párr. 14.b).
214
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 94.
215
Cfr. Caso Baena Ricardo y otros Vs. Panamá. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 2 de febrero de
2001. Serie C No. 72, párr. 126, y Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 141.
216
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 25, y Comité de los Derechos del Niño, Observación
General Nº 12: El derecho del niño a ser escuchado, supra, párrs. 40 a 47 y 82.
46
coloca al extranjero en un estado de incertidumbre respecto de su situación jurídica y torna
impracticable el ejercicio del derecho a recurrir del fallo sancionatorio 217.
119. En consonancia con lo anterior, y para garantizar efectivamente el derecho a recurrir
eventualmente una decisión desfavorable, las decisiones acerca del ingreso, permanencia o
expulsión, deberán ser debidamente notificadas, lo que también refuerza el derecho a que la
resolución sea debidamente motivada 218.
Derecho a que los procesos migratorios sean llevados por un funcionario o juez
especializado
120. En materia migratoria, si el proceso se encuentra a cargo de un juez o tribunal, éste
evidentemente debe cumplir con las características de imparcialidad e independencia. Si se
trata de un funcionario administrativo que tome estas determinaciones debe ser responsable
ante la ley, ante sus superiores jerárquicos y, en su caso, ante organismos de control, por la
legalidad de las mismas.
121. Ahora bien, al tratarse de procesos en los que se ven involucrados migrantes menores
de edad, las decisiones en materia migratoria no pueden ser delegadas a funcionarios no
especializados. En consecuencia, en lo que concierne a procedimientos que involucren a niñas
y niños, los Estados deben garantizar que las personas que intervengan en los mismos se
encuentren debidamente capacitadas, de forma que puedan identificar las necesidades
especiales de protección de la niña o niño, de conformidad con el interés superior.
Derecho de la niña o niño a ser oído y a participar en las diferentes etapas procesales
122. Resulta pertinente primeramente señalar que los Estados tienen el deber de facilitar la
posibilidad de que la niña o niño participe en todas y cada una de las diferentes etapas del
proceso. A estos efectos, la niña o niño tendrá derecho a ser oído, con las debidas garantías y
dentro de un plazo razonable, por la autoridad competente. Dicho derecho debe ser
interpretado a la luz del artículo 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño 219, el cual
contiene adecuadas previsiones, con el objeto de que la participación de la niña o niño se
ajuste a su condición y no redunde en perjuicio de su interés genuino 220. La Corte recuerda
que las niñas y niños deben ser oídos con el objeto de poder resolver de acuerdo a su mejor
interés, siendo que incluso las opiniones de sus padres o tutores no pueden reemplazar la de
las niñas o niños 221. En esta línea, es necesario que los Estados tomen las previsiones
pertinentes para considerar las formas no verbales de comunicación, como el juego, la
217
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 180.
218
Cfr. Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República Dominicana. Fondo Reparaciones y Costas. Sentencia de 24
de octubre de 2012. Serie C No. 251, párr. 175.
219
El artículo 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño dispone que:
1. Los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho de
expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta
las opiniones del niño, en función de la edad y madurez del niño.
2. Con tal fin, se dará en particular al niño oportunidad de ser escuchado, en todo procedimiento judicial o
administrativo que afecte al niño, ya sea directamente o por medio de un representante o de un órgano
apropiado, en consonancia con las normas de procedimiento de la ley nacional.
Ver también, Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 12: El derecho del niño a ser escuchado,
supra, párrs. 65 a 67.
220
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 102, y Caso Atala Riffo y Niñas Vs. Chile.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia del 24 de febrero de 2012. Serie C No. 239, párr. 196. Ver también, Comité
de los Derechos del Niño, Observación General Nº 12: El derecho del niño a ser escuchado, supra, párrs. 65 a 67.
221
Cfr. Caso Atala Riffo y Niñas Vs. Chile. Participación de las niñas. Resolución de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos de 29 de noviembre de 2011, Considerandos 9 a 12.
47
expresión corporal y facial y el dibujo y la pintura, mediante las cuales los infantes demuestran
capacidad de comprender, elegir y tener preferencias 222. De igual forma, constituye una
obligación para los Estados adoptar las medidas pertinentes para garantizar este derecho a las
niñas o niños con discapacidades tales que conlleven dificultades para hacer oír su opinión 223.
123. En el caso de las niñas y niños migrantes, y particularmente, en el caso de aquellos no
acompañados o separados de sus familias, el derecho a ser oído cobra una especial relevancia.
Asimismo, cualquier declaración de una niña o niño debe sujetarse a las medidas de protección
procesal que corresponden a éste, entre ellos, la posibilidad de no declarar, la asistencia del
representante legal y la emisión de aquélla ante la autoridad legalmente facultada para
recibirla 224. En este orden de cosas, a fin de asegurar efectivamente el derecho a ser oído, los
Estados deben garantizar que el proceso se desarrolle en un entorno que no sea intimidatorio,
hostil, insensible o inadecuado a la edad de la niña o niño y que el personal encargado de
recibir el relato esté debidamente capacitado 225, de modo que la niña o el niño se sienta
respetado y seguro al momento de expresar su opinión en un entorno físico, psíquico y
emocional adecuado.
Derecho a ser asistido gratuitamente por un traductor y/o intérprete
124. Con el objeto de poder garantizar el derecho a ser oído, los Estados deben garantizar
que toda niña o niño sea asistido por un traductor o intérprete en el caso de que no
comprendiera o no hablara el idioma del ente decisor 226. En este orden de ideas, la asistencia
de un traductor o intérprete se considera una garantía procesal mínima y esencial para que se
cumpla el derecho de la niña o del niño a ser oído y para que su interés superior sea una
consideración primordial 227. De lo contrario, la participación efectiva de la niña o del niño en el
procedimiento se tornaría ilusoria.
125. Esta garantía debe ser particularmente respetada en el caso de niñas o niños
pertenecientes a comunidades indígenas a fin de respetar su identidad cultural y garantizar un
efectivo acceso a la justicia. Al respecto, la Corte ha interpretado previamente que para
garantizar el acceso a la justicia de los miembros de comunidades indígenas, “es indispensable
que los Estados otorguen una protección efectiva que tome en cuenta sus particularidades
propias, sus características económicas y sociales, así como su situación de especial
vulnerabilidad, su derecho consuetudinario, valores, usos y costumbres” 228.
Acceso efectivo a la comunicación y asistencia consular
222
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 12: El derecho del niño a ser escuchado, supra,
párr. 21.
223
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 12: El derecho del niño a ser escuchado, supra,
párr. 21.
224
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 129.
225
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 12: El derecho del niño a ser escuchado, supra,
párr. 34.
226
Véase artículo 40.2.VI de la Convención sobre los Derechos del Niño. Cfr. Comité de los Derechos del Niño,
Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y separados de su familia fuera de su país de
origen, supra, párr. 31. Ver también, Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Segundo Informe de
Progreso de la Relatoría sobre trabajadores migratorios y miembros de sus familias en el hemisferio,
OEA/Ser./L/V/II.111 doc. 20 rev., 16 de abril de 2001, párr. 99.c).
227
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 71.
228
Caso Comunidad Indígena Yakye Axa Vs. Paraguay. Fondo Reparaciones y Costas. Sentencia 17 de junio de
2005. Serie C No. 125, párr. 63, y Caso Rosendo Cantú y otra Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones
y Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2010. Serie C No. 216, párr. 184.
48
126. La Corte ha entendido previamente que “la Convención de Viena sobre Relaciones
Consulares reconoce, como una función primordial del funcionario consular, el otorgamiento de
asistencia al nacional del Estado que envía en la defensa de sus derechos ante las autoridades
del Estado receptor”, de modo tal que correlativamente el nacional del Estado que envía tiene
derecho a acceder al funcionario consular con el fin de procurar dicha asistencia 229. El acceso
efectivo a la comunicación consular debe darse sin dilación, de manera que puedan disponer
de una defensa eficaz, para lo cual todos los extranjeros deben ser informados de este
derecho 230.
127. En el caso de niñas o niños, el artículo 5, incisos e) y h) 231, de dicho instrumento
internacional, leídos a la luz de la Convención sobre los Derechos del Niño, imponen la
obligación al funcionario consular de velar por los intereses de la niña o del niño, en el sentido
de que las decisiones administrativas o judiciales que se adopten en el país receptor hayan
evaluado y tomado en consideración su interés superior.
128. Debido a la especial vulnerabilidad de las niñas o niños que se encuentran fuera de su
país de origen y, en especial, de aquellos no acompañados o separados, el acceso a la
comunicación y asistencia consular se convierte en un derecho que cobra una especial
relevancia y que debe ser garantizado y tratado de manera prioritaria por todos los Estados,
en especial por las implicancias que puede tener en el proceso de recabar información y
documentación en el país de origen, así como para velar por que la repatriación voluntaria
únicamente sea dispuesta si así lo recomienda el resultado de un procedimiento de
determinación del interés superior de la niña o del niño, de conformidad con las debidas
garantías, y una vez que se haya verificado que la misma puede realizarse en condiciones
seguras, de modo tal que la niña o niño recibirá atención y cuidado a su regreso.
Derecho a ser asistido por un representante legal y a comunicarse libremente con dicho
representante
129. La Corte ha precisado que “las circunstancias de un procedimiento particular, su
significación, su carácter y su contexto en un sistema legal particular, son factores que
fundamentan la determinación de si la representación legal es o no necesaria para el debido
proceso” 232.
130. El Tribunal considera que los Estados tienen la obligación de garantizar a toda niña o
niño involucrado en un proceso migratorio la asistencia jurídica a través del ofrecimiento de
servicios estatales gratuitos de representación legal 233.
229
Cfr. El Derecho a la Información sobre la Asistencia Consular en el Marco de las Garantías del Debido Proceso
Legal, supra, párr. 80.
230
La protección consular no aplica respecto de los solicitantes de asilo y refugiados, dada las consecuencias que
puede acarrear contra el principio de confidencialidad y la propia seguridad del refugiado y sus familiares.
231
El mismo dispone que las funciones consulares consistirán en:
e) prestar ayuda y asistencia a los nacionales del Estado que envía, sean personas naturales o jurídicas;
[…]
h) velar, dentro de los límites que impongan las leyes y reglamentos del Estado receptor, por los intereses de
los menores y de otras personas que carezcan de capacidad plena y que sean nacionales del Estado que
envía, en particular cuando se requiera instituir para ellos una tutela o una curatela[.]
232
Excepciones al Agotamiento de los Recursos Internos (arts. 46.1, 46.2.a y 46.2.b Convención Americana
sobre Derechos Humanos), supra, párr. 28.
233
Cfr. Informe del Relator Especial sobre los derechos humanos de los migrantes, Sr. François Crépeau,
Promoción y Protección de todos los Derechos Humanos, Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido
el Derecho al Desarrollo, UN Doc. A/HRC/20/24, 2 de abril de 2012, párr. 38.
49
131. Asimismo, este tipo de asistencia jurídica debe estar especializada, tanto en los
derechos que asisten al migrante 234, como en atención específica en relación con la edad, de
forma tal que permita garantizar un efectivo acceso a la justicia a la niña o niño migrante y
velar por que su interés superior sea una consideración primordial en toda decisión que lo
afecte.
Deber de designar a un tutor en caso de niñas o niños no acompañados o separados
132. Adicionalmente, en casos de niñas o niños no acompañados o separados de su familia,
el Comité de los Derechos del Niño ha afirmado que el nombramiento de un tutor competente
lo antes posible constituye una garantía procesal importantísima en aras de garantizar el
interés superior de los mismos. La Corte estima necesario recalcar que los procesos
administrativos o judiciales, que involucren a niñas o niños no acompañados o separados de
sus familias, no podrán ser iniciados hasta tanto no haya sido nombrado un tutor 235.
Específicamente, a fin de garantizar eficazmente el derecho a la libertad personal, el acceso
rápido y gratuito a la asistencia jurídica y de otra índole, así como defender sus intereses y
asegurar su bienestar 236.
133. En efecto, los Estados tienen el deber de nombrar a un tutor para las niñas y niños que
son identificados como no acompañados o separados de su familia, aún en las zonas de
frontera, tan pronto como sea posible y mantenerlo bajo su tutela hasta que llegue a la
mayoría de edad, por lo general a los 18 años de edad; hasta que abandone
permanentemente el territorio o la jurisdicción del Estado 237; o, en su caso, hasta que
desaparezca la causa por la cual fue nombrado el tutor. El tutor deberá conocer
suficientemente los intereses y situación de la niña o niño, y estar autorizado a asistir a todos
los procedimientos de planificación y adopción de decisiones, incluidas las comparecencias
ante los servicios de inmigración y órganos de recurso, los encaminados a definir la atención
de la niña o niño y a buscar una solución duradera 238.
134. Deberá, además, poseer los conocimientos necesarios especializados en atención de la
infancia con el fin de garantizar que se vele por el interés superior de la niña o del niño. Por
otra parte, el tutor debe funcionar como un vínculo entre la niña o el niño y los organismos
pertinentes con el fin de asegurar que las necesidades de la niña o niño en materia jurídica,
social, educativa, sanitaria, psicológica y material sean satisfechas 239.
135. Cuando se trata de niñas o niños no acompañados, no podrán ejercer la función de
tutor los organismos o individuos cuyos intereses puedan entrar en conflicto con los de la niña
o niño 240. En el caso de una niña o niño separado de su familia, “normalmente se nombrará
tutor al familiar adulto que lo acompañe o quien le dispense cuidados sin ser familiar directo,
234
Cfr. Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Segundo Informe de Progreso de la Relatoría
sobre trabajadores migratorios y miembros de sus familias en el hemisferio, OEA/Ser./L/V/II.111 doc. 20 rev., 16 de
abril de 2001, párr. 99.d).
235
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 21.
236
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 33.
237
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 33.
238
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 33.
239
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 33.
240
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 33.
50
salvo que haya indicios de que ese arreglo no va a beneficiar al menor, por ejemplo, cuando
éste haya sido maltratado por el adulto acompañante” 241.
136. Como corolario de lo anterior, resulta necesario que los Estados creen mecanismos que
permitan evaluar el ejercicio de la tutoría, a fin de que el interés superior de la niña o del niño
esté debidamente representado durante todo el proceso de adopción de decisiones y, en
particular, se prevengan los malos tratos 242.
Derecho a que la decisión que se adopte evalúe el interés superior de la niña o del niño
y sea debidamente fundamentada
137. Por otro lado, resulta esencial que todas las decisiones adoptadas en el marco de un
proceso migratorio que involucre a niñas o niños estén debidamente motivadas, es decir,
posean la exteriorización de la justificación razonada que permita llegar a una conclusión 243. El
deber de motivación es una de las debidas garantías para salvaguardar el derecho a un debido
proceso 244. La Corte recuerda que el deber de motivar las resoluciones es una garantía
vinculada con la correcta administración de justicia, que protege el derecho de las personas a
ser juzgadas por las razones que el derecho suministra, y otorga credibilidad a las decisiones
jurídicas en el marco de una sociedad democrática 245. Por ello, las decisiones que adopten los
órganos internos que puedan afectar derechos humanos deben estar debidamente
fundamentadas, pues de lo contrario serían decisiones arbitrarias 246.
138. En este sentido, la argumentación de un fallo y de ciertos actos administrativos debe
permitir conocer cuáles fueron los hechos, motivos y normas en que se basó la autoridad para
tomar su decisión, a fin de descartar cualquier indicio de arbitrariedad 247. Además, debe
mostrar que han sido debidamente tomados en cuenta los alegatos de las partes y que el
conjunto de pruebas ha sido analizado.
139. En consonancia con lo anterior, y particularmente en el caso de niñas y niños, la
resolución deberá dar cuenta motivadamente de la forma en que se tuvieron en cuenta las
opiniones expresadas por la niña o niño, como también, la forma en que se ha evaluado su
interés superior 248. Al respecto, el Comité de los Derechos del Niño ha resaltado la íntima
relación existente entre el interés superior de la niña o del niño y el derecho a ser oído, al
afirmar que “no es posible una aplicación correcta del artículo 3 [(interés superior)] si no se
respetan los componentes del artículo 12 [(derecho a participar y que su opinión sea tenida en
241
Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 34.
242
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 35.
243
224.
Cfr. Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez. Vs. Ecuador, supra, párr. 107, y Caso J. Vs. Perú, supra, párr.
244
Cfr. Caso López Mendoza Vs. Venezuela. Fondo Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de
2011. Serie C No. 233, párr. 141.
245
Cfr. Caso Apitz Barbera y otros (“Corte Primera de lo Contencioso Administrativo”) Vs. Venezuela.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de agosto de 2008. Serie C No. 182, párr. 77,
y Caso J. Vs. Perú, supra, párr. 224.
246
Cfr. Caso Yatama Vs. Nicaragua. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de
junio de 2005. Serie C No. 127, párr. 152, y Caso J. Vs. Perú, supra, párr. 224.
247
Cfr. Caso Claude Reyes y otros Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 19 de septiembre de
2006. Serie C No. 151, párr. 122, y Caso J. Vs. Perú, supra, párr. 224.
248
Lo anterior, en palabras del Comité de los Derechos del Niño, consiste en “una garantía de que las opiniones
del niño no se escuchan solamente como mera formalidad, sino que se toman en serio”. Comité de los Derechos del
Niño, Observación General Nº 12: El derecho del niño a ser escuchado, supra, párr. 45.
51
cuenta)]” 249. Del mismo modo, “el artículo 3 refuerza la funcionalidad del artículo 12 al facilitar
el papel esencial de los niños en todas las decisiones que afecten su vida” 250.
Derecho a recurrir la decisión ante un juez o tribunal superior con efectos suspensivos
140. Esta Corte reafirma el derecho de toda persona a recurrir todas aquellas decisiones
finales que se adopten en el marco de procesos migratorios, sean de carácter administrativo o
judicial, especialmente aquellas que ordenen la expulsión o deportación de un país o
denieguen un permiso de ingreso o permanencia. Esto es, en caso de decisión desfavorable, la
persona debe tener derecho a someter su caso a revisión ante la autoridad judicial competente
y presentarse ante ella para tal fin 251. En caso de que la decisión fuera adoptada por la
autoridad administrativa, la revisión por parte de un juez o tribunal es un requisito
fundamental para garantizar un adecuado control y escrutinio de los actos de la administración
que afectan los derechos fundamentales 252.
141. La Corte destaca que este derecho adquiere una relevancia especial en aquellos casos
en los que la niña o el niño considera que no ha sido debidamente escuchado o que sus
opiniones no han sido tenidas en consideración. Por consiguiente, esta instancia de revisión
debe permitir, entre otras cuestiones, identificar si la decisión ha tenido debidamente en
consideración el principio del interés superior 253.
142. En complemento con lo anterior, en aras de que el derecho a recurrir ante una
autoridad judicial y a la protección judicial sea eficaz, es necesario que el recurso judicial
mediante el cual se impugna una decisión en materia migratoria tenga efectos suspensivos, de
manera que de tratarse de una orden de deportación ésta debe ser suspendida hasta tanto no
se haya proferido decisión judicial de la instancia ante la que se recurre 254. Sólo de esa forma
se pueden proteger de manera efectiva los derechos de las niñas y niños migrantes.
Plazo razonable de duración del proceso
143. Finalmente, y debido al particular grado de afectación que podría suponer este tipo
procesos en una niña o niño, es particularmente importante hacer hincapié en que la duración
del proceso hasta la adopción de la decisión final debe respetar un plazo razonable, lo que
implica que los procesos administrativos o judiciales que conciernen a la protección de
derechos humanos de niñas y niños “deben ser manejados con una diligencia y celeridad
excepcional por parte de las autoridades” 255. Lo anterior no solo revela una necesidad de
249
Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 12: El derecho del niño a ser escuchado, supra,
párr. 74.
250
Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 12: El derecho del niño a ser escuchado, supra,
párr. 74.
251
Cfr. Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República Dominicana, supra, párr. 175, y Caso Familia Pacheco Tineo
Vs. Bolivia, supra, párr. 133.
252
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 126.
253
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 14 sobre el derecho del niño a que su interés
superior sea una consideración primordial (artículo 3, párrafo 1), supra, párr. 98.
254
Cfr. TEDH, Caso Čonka Vs. Bélgica, No. 51564/99. Sentencia de 5 de febrero de 2002, párr. 79, y Caso
Gebremedhin [Gaberamadhien] Vs. Francia, No. 25389/05, Sentencia de 26 de abril de 2007, párr. 58.
255
Asunto L.M. respecto de Paraguay. Medidas Provisionales. Resolución de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos de 1 de julio de 2011, Considerando 16. Ver también, TEDH, Caso H. Vs. Reino Unido, No. 9580/81.
Sentencia de 8 de julio de 1987, párr. 85; Caso Paulsen-Medalen y Svensson Vs. Suecia, No. 149/1996/770/967.
Sentencia de 19 de febrero de 1998, párrs. 39 y 42; Caso Laino Vs. Italia, No. 33158/96. Sentencia de 18 de febrero
de 1999, párr. 18; Caso Monory Vs. Rumania y Hungría, No. 71099/01. Sentencia de 5 de abril de 2005, párr. 82, y
Caso V.A.M. Vs. Serbia, No. 39177/05. Sentencia de 13 de marzo de 2007, párrs. 99 y 101.
52
cautelar y de proteger el interés superior de la niña o del niño 256, sino que contribuye
asimismo a mantener la situación de incertidumbre por el menor tiempo posible generando el
menor impacto a la integridad física, psíquica y emocional de la niña o niño. Sin embargo, la
duración debe extenderse lo suficiente como para garantizar que la niña o el niño sea
adecuadamente oído. En este sentido, no se puede afectar el derecho de la niña o niño con
base en justificaciones de mera celeridad del proceso.
IX
PRINCIPIO DE NO PRIVACIÓN DE LIBERTAD DE NIÑAS O NIÑOS
POR SU SITUACIÓN MIGRATORIA IRREGULAR
144. La Corte Interamericana ha sido consultada sobre la interpretación que ha de otorgarse
al principio de ultima ratio de la detención como medida cautelar en el marco de
procedimientos migratorios cuando están involucrados niñas y niños que se encuentran junto a
sus progenitores, así como en aquellos casos en que están involucrados niñas o niños no
acompañados o separados de sus progenitores, a la luz de los artículos 1 257, 7 258, 8 259, 19 260 y
256
Cfr. Asunto L.M. respecto de Paraguay. Medidas Provisionales, supra, Considerando 16.
257
Artículo 1. Obligación de Respetar los Derechos:
1. Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos
en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin
discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra
índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.
2. Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano.
258
Artículo 7. Derecho a la Libertad Personal
1. Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad personales.
2. Nadie puede ser privado de su libertad física, salvo por las causas y en las condiciones fijadas de antemano
por las Constituciones Políticas de los Estados Partes o por las leyes dictadas conforme a ellas.
3. Nadie puede ser sometido a detención o encarcelamiento arbitrarios.
4. Toda persona detenida o retenida debe ser informada de las razones de su detención y notificada, sin
demora, del cargo o cargos formulados contra ella.
5. Toda persona detenida o retenida debe ser llevada, sin demora, ante un juez u otro funcionario autorizado
por la ley para ejercer funciones judiciales y tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a
ser puesta en libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso. Su libertad podrá estar condicionada a
garantías que aseguren su comparecencia en el juicio.
6. Toda persona privada de libertad tiene derecho a recurrir ante un juez o tribunal competente, a fin de que
éste decida, sin demora, sobre la legalidad de su arresto o detención y ordene su libertad si el arresto o la
detención fueran ilegales. En los Estados Partes cuyas leyes prevén que toda persona que se viera
amenazada de ser privada de su libertad tiene derecho a recurrir a un juez o tribunal competente a fin de que
éste decida sobre la legalidad de tal amenaza, dicho recurso no puede ser restringido ni abolido. Los recursos
podrán interponerse por sí o por otra persona.
7. Nadie será detenido por deudas. Este principio no limita los mandatos de autoridad judicial competente
dictados por incumplimientos de deberes alimentarios.
259
Artículo 8. Garantías Judiciales
1. Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un
juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la
sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus derechos y
obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter.
2. Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se establezca
legalmente su culpabilidad. Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las
siguientes garantías mínimas:
a) derecho del inculpado de ser asistido gratuitamente por el traductor o intérprete, si no comprende o no
habla el idioma del juzgado o tribunal;
b) comunicación previa y detallada al inculpado de la acusación formulada;
53
29 261 de la Convención Americana y del artículo XXV 262 de la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre.
145. A fin de abordar la presente temática que tiene como objeto central la interpretación
del derecho a la libertad personal reconocido en los artículos 7 de la Convención Americana y
XXV de la Declaración, resulta pertinente dejar sentado que la pregunta, al hacer referencia al
término “detención”, lo emplea en un sentido amplio equivalente al de privación de libertad. En
esta misma línea, la Corte procederá a utilizar el concepto de privación de libertad pues resulta
más inclusivo. Al respecto, la Corte adopta un criterio amplio, de conformidad con el desarrollo
del derecho internacional de los derechos humanos 263 y autónomo de lo establecido en las
c) concesión al inculpado del tiempo y de los medios adecuados para la preparación de su defensa;
d) derecho del inculpado de defenderse personalmente o de ser asistido por un defensor de su elección y de
comunicarse libre y privadamente con su defensor;
e) derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor proporcionado por el Estado, remunerado o no según
la legislación interna, si el inculpado no se defendiere por sí mismo ni nombrare defensor dentro del plazo
establecido por la ley;
f) derecho de la defensa de interrogar a los testigos presentes en el tribunal y de obtener la comparecencia,
como testigos o peritos, de otras personas que puedan arrojar luz sobre los hechos;
g) derecho a no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a declararse culpable, y
h) derecho de recurrir del fallo ante juez o tribunal superior.
3. La confesión del inculpado solamente es válida si es hecha sin coacción de ninguna naturaleza.
4. El inculpado absuelto por una sentencia firme no podrá ser sometido a nuevo juicio por los mismos hechos.
5. El proceso penal debe ser público, salvo en lo que sea necesario para preservar los intereses de la justicia.
260
Artículo 19. Derechos del Niño
Todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor requieren por parte de su
familia, de la sociedad y del Estado.
261
Artículo 29. Normas de Interpretación
Ninguna disposición de la presente Convención puede ser interpretada en el sentido de:
a) permitir a alguno de los Estados Partes, grupo o persona, suprimir el goce y ejercicio de los derechos y
libertades reconocidos en la Convención o limitarlos en mayor medida que la prevista en ella;
b) limitar el goce y ejercicio de cualquier derecho o libertad que pueda estar reconocido de acuerdo con las
leyes de cualquiera de los Estados Partes o de acuerdo con otra convención en que sea parte uno de dichos
Estados;
c) excluir otros derechos y garantías que son inherentes al ser humano o que se derivan de la forma
democrática representativa de gobierno, y
d) excluir o limitar el efecto que puedan producir la Declaración Americana de Derechos y Deberes del
Hombre y otros actos internacionales de la misma naturaleza.
262
Artículo XXV. Derecho de protección contra la detención arbitraria
Nadie puede ser privado de su libertad sino en los casos y según las formas establecidas por leyes
preexistentes.
Nadie puede ser detenido por incumplimiento de obligaciones de carácter netamente civil.
Todo individuo que haya sido privado de su libertad tiene derecho a que el juez verifique sin demora la
legalidad de la medida y a ser juzgado sin dilación injustificada, o, de lo contrario, a ser puesto en libertad.
Tiene derecho también a un tratamiento humano durante la privación de su libertad.
263
El artículo 4.2 del Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes establece que privación de libertad significa “cualquier forma de detención o
encarcelamiento o de custodia de una persona en una institución pública o privada de la cual no pueda salir
libremente, por orden de una autoridad judicial o administrativa o de otra autoridad pública”. Protocolo Facultativo de
la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, UN Doc. A/RES/57/199,
adoptado el 18 de diciembre de 2002, entrada en vigor el 22 junio de 2006. De conformidad con la Regla 11.b de las
Reglas de las Naciones Unidas para la protección de los menores privados de libertad, por privación de libertad se
entiende “toda forma de detención o encarcelamiento, así como el internamiento en un establecimiento público o
54
legislaciones nacionales 264, en el entendido que el componente particular que permite
individualizar a una medida como privativa de libertad más allá de la denominación específica
que reciba a nivel local 265 es el hecho de que la persona, en este caso la niña y/o el niño, no
pueden o no tienen la posibilidad de salir o abandonar por su propia voluntad el recinto o
establecimiento en el cual se encuentra o ha sido alojado. De este modo, cualquier situación o
medida que sea caracterizada bajo la anterior definición tornará aplicables todas las garantías
asociadas (infra Capítulo XII).
146. Más específicamente, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
ha entendido, en el ámbito de las personas en búsqueda de protección internacional, que la
detención equivale a “la privación de la libertad o al confinamiento dentro de un lugar cerrado
donde al solicitante de asilo no se le permite salir a su voluntad, incluso, aunque sin limitarse,
prisiones o instalaciones de detención, centros de recepción cerrados, instalaciones o centros
de retención” 266. Asimismo, entiende que “[l]as distinciones entre la privación de la libertad
(detención) y restricciones menores a la circulación son de ‘grado o intensidad y no de
naturaleza o sustancia’” 267. Por consiguiente, “[i]ndependientemente del nombre que se le dé a
un determinado lugar de detención, las cuestiones importantes son si el solicitante de asilo
está siendo privado de facto de su libertad y si esta privación es legal según el derecho
internacional” 268. Se otorga así, pues, una precisión adicional al concepto de privación de
libertad en supuestos en que se restringe la libertad ambulatoria pero que dicha restricción
genera, en la situación concreta, una afectación de tal envergadura a los derechos de la
persona, como puede ser el derecho a solicitar y recibir asilo, que dicha restricción resulta
asimilable a una medida privativa de libertad por el “tipo, duración, efectos y forma de
privado del que no se permita salir al menor por su propia voluntad, por orden de cualquier autoridad judicial,
administrativa u otra autoridad pública”. Reglas de las Naciones Unidas para la protección de los menores privados de
libertad, UN Doc. A/RES/45/113, adoptadas el 14 de diciembre de 1990. A los efectos de los Principios y Buenas
Prácticas sobre la Protección de las Personas Privadas de Libertad en las Américas adoptados por la Comisión
Interamericana, se entiende por “privación de libertad”: “[c]ualquier forma de detención, encarcelamiento,
institucionalización, o custodia de una persona, por razones de asistencia humanitaria, tratamiento, tutela, protección,
o por delitos e infracciones a la ley, ordenada por o bajo el control de facto de una autoridad judicial o administrativa o
cualquier otra autoridad, ya sea en una institución pública o privada, en la cual no pueda disponer de su libertad
ambulatoria. Se entiende entre esta categoría de personas, no sólo a las personas privadas de libertad por delitos o
por infracciones e incumplimientos a la ley, ya sean éstas procesadas o condenadas, sino también a las personas que
están bajo la custodia y la responsabilidad de ciertas instituciones, tales como: hospitales psiquiátricos y otros
establecimientos para personas con discapacidades físicas, mentales o sensoriales; instituciones para niños, niñas y
adultos mayores; centros para migrantes, refugiados, solicitantes de asilo o refugio, apátridas e indocumentados, y
cualquier otra institución similar destinada a la privación de libertad de personas”. Comisión Interamericana de
Derechos Humanos (CIDH), Resolución 1/08: Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas
Privadas de la Libertad en las Américas, adoptados durante el 131º período ordinario de sesiones, celebrado del 3 al
14 de marzo de 2008.
264
En particular, considerando lo dispuesto en el artículo 27 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los
Tratados que versa sobre el derecho interno y la observancia de los tratados y establece que “[u]na parte no podrá
invocar las disposiciones de su derecho interno como justificación del incumplimiento de un tratado. Esta norma se
entenderá sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 46”.
265
Esto es, si se denomina aprehensión, detención, encarcelamiento, internamiento, institucionalización, etc.
266
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices del sobre los criterios y
estándares aplicables a la detención de solicitantes de asilo y las alternativas a la detención, publicadas en 2012,
introducción, párr. 5.
267
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices del sobre los criterios y
estándares aplicables a la detención de solicitantes de asilo y las alternativas a la detención, publicadas en 2012,
introducción, párr. 6.
268
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices del sobre los criterios y
estándares aplicables a la detención de solicitantes de asilo y las alternativas a la detención, publicadas en 2012,
introducción, párr. 7, citando TEDH, Caso Guzzardi Vs. Italia, No. 7367/76. Sentencia de 6 de noviembre de 1980,
párr. 93.
55
implementación” 269.
147. En el contexto migratorio, la privación de libertad puede afectar a solicitantes de asilo,
refugiados, apátridas y migrantes en situación irregular. Sin embargo, la Corte entiende que el
ámbito de consulta de esta pregunta se sitúa en aquellos casos relativos específicamente a
niñas o niños en situación migratoria irregular, producto de una entrada o permanencia en el
país sin cumplir con los requisitos de la legislación interna, así como a niñas o niños
solicitantes de asilo que no obtuvieron el reconocimiento del estatuto de refugiado, por no
contar con elementos de inclusión o por razones de exclusión, que son sometidas a un
procedimiento que puede finalizar ordenando la expulsión o deportación al país de origen, o
bien permitiendo la estancia 270. Por otra parte, quedan fuera del ámbito de la pregunta las
medidas privativas de libertad de carácter punitivo o sancionatorio en la esfera del control
migratorio pues, de conformidad con la jurisprudencia de este Tribunal, habrán de reputarse
arbitrarias y, por consiguiente, contrarias a la Convención y Declaración Americana 271.
148. Como puede advertirse de los términos de la propia consulta, la pregunta sometida
parte de dos premisas fundadas en el derecho internacional de los derechos humanos y
acogidas por la jurisprudencia de esta Corte, esto es, (i) el principio de ultima ratio de la
privación de libertad de niñas y niños y (ii) la exigencia de motivar la necesidad de recurrir a
medidas privativas de libertad de carácter cautelar por infracciones a la ley migratoria, como
medida excepcional.
149. En efecto, constituye un principio del derecho internacional de los derechos humanos 272
cristalizado en la Convención sobre los Derechos del Niño 273 y desarrollado por la
jurisprudencia de esta Corte en el marco del derecho a la libertad personal en casos relativos a
269
TEDH, Caso Amuur Vs. Francia, No. 19776/92. Sentencia de 25 de junio de 1996, párr. 42 (traducción de la
Secretaría de la Corte).
270
Respecto a la no detención
salvaguardas específicas contenidas en
Comisionado de las Naciones Unidas
aplicables a la detención de solicitantes
de solicitantes de asilo y refugiados por motivos migratorios, aplican las
el artículo 31 de la Convención de 1951 y los lineamientos de ACNUR. Cfr. Alto
para los Refugiados (ACNUR), Directrices sobre los criterios y estándares
de asilo y las alternativas a la detención, publicadas en 2012.
271
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 169. La Relatora Especial de Naciones Unidas sobre los
derechos humanos de los migrantes ha sostenido que “[l]a detención de los migrantes con motivo de su condición
irregular no debería bajo ninguna circunstancia tener un carácter punitivo”. Informe presentado por la Relatora
Especial, Sra. Gabriela Rodríguez Pizarro, Grupos específicos e individuos: Trabajadores migrantes, de conformidad
con la resolución 2002/62 de la Comisión de Derechos Humanos, UN Doc. E/CN.4/2003/85, 30 de diciembre de 2002,
párr. 73. Asimismo, el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria ha afirmado que “la penalización de la entrada
irregular en un país supera el interés legítimo de los Estados en controlar y regular la inmigración irregular y puede
dar lugar a detenciones innecesarias”. Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, Informe del Grupo, Promoción y
Protección de todos los Derechos Humanos, Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido el Derecho al
Desarrollo, UN Doc. A/HRC/7/4, 10 de enero de 2008, párr. 53. Ver también, Informe del Relator Especial sobre los
derechos humanos de los migrantes, Sr. Jorge Bustamante, Promoción y Protección de todos los Derechos Humanos,
Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido el Derecho al Desarrollo, UN Doc. A/HRC/11/7, 14 de
mayo de 2009, párr. 65.
272
Véase la regla 13.1 de las Reglas mínimas de las Naciones Unidas para la administración de la justicia de
menores (Reglas de Beijing), UN Doc. A/RES/40/33, adoptadas el 29 de noviembre de 1985; la regla 6.1 de las Reglas
mínimas de las Naciones Unidas sobre las medidas no privativas de la libertad (Reglas de Tokio), UN. Doc.
A/RES/45/110, adoptadas el 14 de diciembre de 1990; la regla 17 de las Reglas de las Naciones Unidas para la
protección de los menores privados de libertad (Reglas de la Habana), UN Doc. A/RES/45/113, adoptadas el 14 de
diciembre de 1990, y el principio III de los Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas Privadas
de la Libertad en las Américas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, adoptados durante el 131º
período ordinario de sesiones, celebrado del 3 al 14 de marzo de 2008.
273
que:
El artículo 37.b) de la Convención sobre los Derechos del Niño dispone que los Estados Partes velarán por
Ningún niño sea privado de su libertad ilegal o arbitrariamente. La detención, el encarcelamiento o la prisión
de un niño se llevará a cabo de conformidad con la ley y se utilizará tan sólo como medida de último recurso
y durante el período más breve que proceda.
56
jóvenes en conflicto con la ley penal 274, que la privación de libertad, ya sea en su faceta
cautelar o en tanto sanción penal, constituye una medida de último recurso que debe ser
aplicada, cuando proceda, por el menor tiempo posible 275, dado el objeto fundamentalmente
pedagógico del proceso penal relativo a personas menores de edad 276. Es así que la privación
de libertad en el contexto de la justicia penal juvenil debe respetar los principios de legalidad,
excepcionalidad y máxima brevedad 277. Asimismo, la excepcionalidad de la prisión preventiva
opera con mayor rigurosidad, ya que la regla debe ser la libertad y, en caso de que se
verifique la necesidad de cautela, debe primar la aplicación de medidas sustitutorias 278.
150. En razón de que las infracciones relacionadas con el ingreso o permanencia en un país
no pueden, bajo ningún concepto, tener consecuencias iguales o similares a aquellas que
derivan de la comisión de un delito y en atención a las diferentes finalidades procesales
existentes entre los procesos migratorios y los penales, la Corte estima que el principio de
ultima ratio de la privación de libertad de niñas y niños no constituye un parámetro operativo
en el ámbito sometido a consulta, esto es, a los procedimientos migratorios 279.
151. Por otra parte, en el caso Vélez Loor Vs. Panamá la Corte estableció la incompatibilidad
con la Convención Americana de medidas privativas de libertad de carácter punitivo para el
control de los flujos migratorios, en particular de aquellos de carácter irregular 280.
Específicamente, determinó que la detención de personas por incumplimiento de las leyes
migratorias nunca debe ser con fines punitivos, de modo tal que las medidas privativas de
libertad sólo deberán ser utilizadas cuando fuere necesario y proporcionado en el caso en
concreto a los fines de asegurar la comparecencia de la persona al proceso migratorio o para
garantizar la aplicación de una orden de deportación y únicamente durante el menor tiempo
posible 281. En consecuencia, la Corte objetó por arbitrarias aquellas políticas migratorias cuyo
eje central es la detención obligatoria de los migrantes irregulares, sin que las autoridades
competentes verifiquen en cada caso en particular, y mediante una evaluación individualizada,
la posibilidad de utilizar medidas menos restrictivas que sean efectivas para alcanzar aquellos
fines 282.
274
Cfr. Caso “Instituto de Reeducación del Menor” Vs. Paraguay, supra, párrs. 230 y 231, y Caso Mendoza y
otros Vs. Argentina, supra, párr. 162.
275
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 10: Los derechos del niño en la justicia de
menores, UN Doc. CRC/C/GC/10, 25 de abril de 2007, párrs. 70, 79 y 80. Ver también Comité de los Derechos del
Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y separados de su familia fuera de su país de
origen, supra, párr. 61.
276
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 10: Los derechos del niño en la justicia de
menores, supra, párr. 51.
277
Véase artículo 37.b) y d) de la Convención sobre los Derechos del Niño.
278
Cfr. Caso “Instituto de Reeducación del Menor” Vs. Paraguay, supra, párr. 230. Ver también, las reglas 13.1 y
13.2 de las Reglas mínimas de las Naciones Unidas para la administración de la justicia de menores (Reglas de
Beijing).
279
De hecho, el Comité de los Derechos del Niño ha hecho hincapié en que el respeto de las exigencias del
párrafo b) del artículo 37 de la Convención, en cuanto establece que “la detención, encarcelamiento o prisión se
llevará a cabo de conformidad con la ley y se utilizará tan sólo como medida de último recurso y durante el período
más breve que proceda”, procederá en aquellos supuestos en que la privación de libertad de niñas o niños no
acompañados y separados de su familia fuera de su país de origen esté excepcionalmente justificada “por otras
razones”. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 61.
280
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párrs. 163 a 172.
281
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párrs. 169 y 171.
282
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 171, citando Comité de Derechos Humanos, C. c. Australia
(Comunicación No. 900/1999), UN Doc. CCPR/C/76/D/900/1999, dictamen adoptado el 13 de noviembre de 2002,
párr. 8.2.
57
152. Sobre esta base, la consulta procura que la Corte interprete, a la luz de los artículos 7
de la Convención y XXV de la Declaración, el alcance de las medidas privativas de libertad en
el marco de procedimientos migratorios desglosando dos supuestos diferenciados: cuando se
ven involucrados niñas y niños que se encuentran junto a sus progenitores, así como en
aquellos casos en que las niñas y niños se encuentran no acompañados o separados.
153. Ahora bien, corresponde realizar un análisis de la compatibilidad de la privación de
libertad de niñas y niños por razones de índole migratoria con las disposiciones de la
Convención y de la Declaración traídas a consulta a la luz de los requisitos para proceder a una
restricción legítima del derecho a la libertad personal que se han explicitado en su
jurisprudencia, teniendo en consideración las circunstancias específicas de la niña o del niño,
es decir, su condición de persona en desarrollo y su interés superior. A tal fin y con base en el
artículo 30 de la Convención, la Corte evaluará: (i) que la finalidad de las medidas que priven
o restrinjan la libertad sea compatible con la Convención; (ii) que las medidas adoptadas sean
las idóneas para cumplir con el fin perseguido; (iii) que sean necesarias, y (iv) que sean
medidas que resulten estrictamente proporcionales, de tal forma que el sacrificio inherente a la
restricción del derecho a la libertad no resulte exagerado o desmedido frente a las ventajas
que se obtienen mediante tal restricción y el cumplimiento de la finalidad perseguida 283.
154. Entonces, la medida de privación de libertad, si bien puede perseguir una finalidad
legítima y resultar idónea para alcanzarla, al conjugar los criterios desarrollados y en virtud del
principio de interés superior de la niña o del niño, la Corte es de la opinión que la privación de
libertad de niñas o de niños por razones exclusivas de índole migratoria excede el requisito de
necesidad 284, toda vez que tal medida no resulta absolutamente indispensable a los fines de
asegurar su comparecencia al proceso migratorio o para garantizar la aplicación de una orden
de deportación (supra párr. 151). Aunado a ello, la Corte es de la opinión que la privación de
libertad de una niña o niño en este contexto de ninguna manera podría ser entendida como
una medida que responda a su interés superior 285. En este sentido, la Corte considera que
existen medidas menos gravosas (infra párr. 162) que podrían ser idóneas para alcanzar tal fin
y, al mismo tiempo, responder al interés superior de la niña o del niño. En suma, la Corte es
de la opinión que la privación de libertad de un niño o niña migrante en situación irregular,
decretada por esta única circunstancia, es arbitraria, y por ende, contraria tanto a la
Convención como a la Declaración Americana.
155. En consideración de la condición especial de vulnerabilidad de las niñas y los niños
migrantes en situación irregular, los Estados tienen la obligación, de acuerdo a los artículos 19
de la Convención Americana y VII de la Declaración, de optar por medidas 286 que propendan al
cuidado y bienestar de la niña o del niño con miras a su protección integral antes que a su
283
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 166.
284
Este requisito implica que la medida debe ser absolutamente indispensable para conseguir el fin deseado y
que no existe una medida menos gravosa respecto al derecho restringido, entre todas aquellas que cuentan con la
misma idoneidad, para alcanzar el objetivo propuesto. Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 166.
285
Ver en igual sentido, STEPS Consulting Social, The conditions in centres for third country national (detention
camps, open centres as well as transit centres and transit zones) with a particular focus on provisions and facilities for
persons with special needs in the 25 EU member states, estudio elaborado para la Comisión de Libertades Civiles,
Justicia y Asuntos Internos del Parlamento Europeo, Ref. IP/C/LIBE/IC/2006-181, diciembre de 2007, pág. 22,
afirmando que “[e]l confinamiento de menores de edad debe estar prohibido. El interés superior del niño debe ser la
base de cualquier decisión tomada sobre ese niño. Privar a un niño de su libertad no puede de ninguna manera
corresponder a su mejor interés, otras prácticas pueden utilizarse y ya se han aplicado en algunos países” (traducción
de la Secretaría de la Corte).
286
Cfr. Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, Informe del Grupo, Informe sobre la visita del Grupo de
Trabajo al Reino Unido sobre la cuestión de los inmigrantes y solicitantes de asilo, UN Doc. E/CN.4/1999/63/Add.3, 18
de diciembre de 1998, párr. 33, e Informe presentado por la Relatora Especial, Sra. Gabriela Rodríguez Pizarro,
Grupos específicos e individuos: Trabajadores migrantes, de conformidad con la resolución 2002/62 de la Comisión de
Derechos Humanos, UN Doc. E/CN.4/2003/85, 30 de diciembre de 2002, párrs. 39 y 40.
58
privación de libertad 287 (infra Capítulo X). La Corte considera que el parámetro de actuación
estatal debe, por ende, tener como objetivo asegurar en la mayor medida posible la
prevalencia del interés superior de la niña o del niño migrante y el principio rector de respeto
al derecho a la vida, la supervivencia y a su desarrollo, en los términos desarrollados en el
capítulo siguiente, a través de medidas adecuadas a sus necesidades 288.
156. Como corolario de lo antedicho, la Corte entiende que el alcance de la respuesta estatal
a la luz del interés superior de la niña o del niño adquiere características particulares
dependiendo de la situación concreta en la que se halle la niña o el niño 289, es decir, si se
encuentra junto a sus progenitores o si por el contrario se trata de una niña o un niño no
acompañado o separado de sus progenitores (supra párr. 49). Ello teniendo en cuenta, por un
lado, la especial vulnerabilidad en que se encuentran las niñas y los niños no acompañados o
separados y, por el otro, que corresponde a los progenitores la obligación primaria de la
crianza y el desarrollo de la niña o del niño y, subsidiariamente, al Estado “asegurar [a la niña
o] al niño la protección y el cuidado que sean necesarios para su bienestar, teniendo en cuenta
los derechos y deberes de sus padres, tutores u otras personas responsables de [ella o] él
ante la ley” 290.
157. De acuerdo con las consideraciones precedentes, la Corte considera que, a la luz del
derecho internacional de los derechos humanos, la privación de libertad resulta improcedente
cuando las niñas y los niños se encuentran no acompañados o separados de su familia, pues
bajo esta óptica el Estado se encuentra obligado a promover en forma prioritaria las medidas
de protección especial orientadas en el principio del interés superior de la niña o del niño 291,
asumiendo su posición de garante con mayor cuidado y responsabilidad 292. En la misma línea,
el Comité de los Derechos del Niño ha sostenido:
En aplicación del artículo 37 de la Convención y del principio del interés superior del menor, no debe
privarse de libertad, por regla general, a los menores no acompañados o separados de su familia. La
privación de libertad no podrá justificarse solamente por que el menor esté solo o separado de su
familia, ni por su condición de inmigrante o residente. […] Por consiguiente, deber hacerse todo lo
posible, incluso acelerar los procesos pertinentes, con objeto de que los menores no acompañados o
separados de su familia sean puestos en libertad y colocados en otras instituciones de alojamiento 293.
158. Por otra parte, la Corte ha resaltado que “[e]l niño tiene derecho a vivir con su familia,
llamada a satisfacer sus necesidades materiales, afectivas y psicológicas” 294. De esta forma,
cuando se trata de niñas y/o de niños que se encuentran junto a sus progenitores, el
287
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 63.
288
Cfr. Informe del Relator Especial sobre los derechos humanos de los migrantes, Sr. Jorge Bustamante,
Promoción y Protección de todos los Derechos Humanos, Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido
el Derecho al Desarrollo, UN Doc. A/HRC/11/7, 14 de mayo de 2009, párrs. 60 a 62.
289
Cfr. Caso Furlan y Familiares Vs. Argentina, supra, párr. 126.
290
Véase el artículo 3.2, relacionado con los artículos 18 y 27, de la Convención sobre los Derechos del Niño.
291
Véase el artículo 20.1 de la Convención sobre los Derechos del Niño, que dispone “[l]os niños temporal o
permanentemente privados de su medio familiar, o cuyo superior interés exija que no permanezcan en ese medio,
tendrán derecho a la protección y asistencia especiales del Estado”.
292
Cfr. Caso Furlan y Familiares Vs. Argentina, supra, párr. 126.
293
Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 61. Ver también, Informe presentado por la Relatora
Especial, Sra. Gabriela Rodríguez Pizarro, Grupos específicos e individuos: Trabajadores migrantes, de conformidad
con la resolución 2002/62 de la Comisión de Derechos Humanos, UN Doc. E/CN.4/2003/85, 30 de diciembre de 2002,
párr. 75.a).
294
Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 71, y Caso Fornerón e hija Vs. Argentina.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de abril de 2012. Serie C No. 242, párr. 46. Ver también, el artículo 9
de la Convención sobre los Derechos del Niño.
59
mantenimiento de la unidad familiar en razón de su interés superior no constituye razón
suficiente para legitimar o justificar la procedencia excepcional de una privación de libertad de
la niña o del niño junto con sus progenitores, dado el efecto perjudicial para su desarrollo
emocional y su bienestar físico. Por el contrario, cuando el interés superior de la niña o del
niño exige el mantenimiento de la unidad familiar, el imperativo de no privación de libertad se
extiende a sus progenitores y obliga a las autoridades a optar por medidas alternativas a la
detención para la familia y que a su vez sean adecuadas a las necesidades de las niñas y los
niños 295. Evidentemente, esto conlleva un deber estatal correlativo de diseñar, adoptar e
implementar soluciones alternativas a los centros de detención en régimen cerrado a fin de
preservar y mantener el vínculo familiar y propender a la protección de la familia, sin imponer
un sacrificio desmedido a los derechos de la niña o del niño a través de la privación de libertad
para toda o parte de la familia 296.
159. En definitiva y a juicio de la Corte, la privación de libertad en el ámbito de la justicia
penal juvenil -esto es, cuando se relaciona con la comisión de una conducta tipificada como
delito- solo podrá excepcionalmente justificarse en los casos previstos en la ley y siempre que
se aplique como una medida de último recurso y por el tiempo más breve posible.
160. En cambio y también a criterio de la Corte, los Estados no pueden recurrir a la privación
de libertad de niñas o niños que se encuentran junto a sus progenitores, así como de aquellos
que se encuentran no acompañados o separados de sus progenitores, para cautelar los fines
de un proceso migratorio ni tampoco pueden fundamentar tal medida en el incumplimiento de
los requisitos para ingresar y permanecer en un país, en el hecho de que la niña o el niño se
encuentre solo o separado de su familia, o en la finalidad de asegurar la unidad familiar, toda
vez que pueden y deben disponer de alternativas menos lesivas y, al mismo tiempo, proteger
de forma prioritaria e integral los derechos de la niña o del niño.
X
CARACTERÍSTICAS DE LAS MEDIDAS PRIORITARIAS DE PROTECCIÓN INTEGRAL DE
LOS DERECHOS DE NIÑAS Y NIÑOS MIGRANTES Y GARANTÍAS PARA SU APLICACIÓN
161. La Corte Interamericana ha sido consultada sobre las características que deberían
incorporar las medidas alternativas adecuadas de protección de derechos de la niña o del niño
migrante que debieran constituir la respuesta estatal prioritaria para evitar cualquier tipo de
restricción a la libertad ambulatoria y respecto de las garantías de debido proceso que
deberían aplicarse en el procedimiento en el cual se adopte una decisión al respecto, a la luz
de los artículos 2 297, 7 298, 19 299, 25 300 y 29 301 de la Convención Americana y del artículo XXV 302
de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.
295
Cfr. Informe del Relator Especial sobre los derechos humanos de los migrantes, Sr. François Crépeau,
Promoción y Protección de todos los Derechos Humanos, Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido
el Derecho al Desarrollo, UN Doc. A/HRC/20/24, 2 de abril de 2012, párr. 40. Ver también, Comité de los Derechos del
Niño, Report of the 2012 Day of General Discussion: the rights of all children in the context of international migration
[Informe del Día de Debate General de 2012: los derechos de todos los niños en el contexto de la migración
internacional], 28 de septiembre de 2012, recomendación en párr. 78: “[l]os niños no deben ser criminalizados o
sujetos a medidas punitivas a causa de su situación migratoria o la de sus padres. La detención de un niño debido a su
estatus migratorio o el de sus padres constituye una violación de los derechos del niño y siempre contraviene el
principio del interés superior del niño. En este sentido, los Estados deberían cesar en forma expedita y completa la
detención de los niños sobre la base de su estatus migratorio” (traducción de la Secretaría de la Corte).
296
Cfr. Informe del Relator Especial sobre los derechos humanos de los migrantes, Sr. Jorge Bustamante,
Promoción y Protección de todos los Derechos Humanos, Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido
el Derecho al Desarrollo, UN Doc. A/HRC/11/7, 14 de mayo de 2009, párr. 62; Informe del Relator Especial sobre los
derechos humanos de los migrantes, Sr. Jorge Bustamante, UN Doc. A/65/222, 3 de agosto de 2010, párr. 48, y
TEDH, Caso Popov Vs. Francia, Nos. 39472/07 y 39474/07, Sentencia de 19 de enero de 2013, párrs. 140, 141 y 147.
Ver también, Informe del Relator Especial sobre los derechos humanos de los migrantes, Sr. Jorge Bustamante,
Adición: Misión a los Estados Unidos de América, UN Doc. A/HRC/7/12/Add.2, 5 de marzo de 2008, párr. 125.
297
Artículo 2. Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno
60
Si el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el artículo 1 no estuviere ya garantizado por
disposiciones legislativas o de otro carácter, los Estados Partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus
procedimientos constitucionales y a las disposiciones de esta Convención, las medidas legislativas o de otro
carácter que fueren necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades.
298
Artículo 7. Derecho a la Libertad Personal
1. Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad personales.
2. Nadie puede ser privado de su libertad física, salvo por las causas y en las condiciones fijadas de antemano
por las Constituciones Políticas de los Estados Partes o por las leyes dictadas conforme a ellas.
3. Nadie puede ser sometido a detención o encarcelamiento arbitrarios.
4. Toda persona detenida o retenida debe ser informada de las razones de su detención y notificada, sin
demora, del cargo o cargos formulados contra ella.
5. Toda persona detenida o retenida debe ser llevada, sin demora, ante un juez u otro funcionario autorizado
por la ley para ejercer funciones judiciales y tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a
ser puesta en libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso. Su libertad podrá estar condicionada a
garantías que aseguren su comparecencia en el juicio.
6. Toda persona privada de libertad tiene derecho a recurrir ante un juez o tribunal competente, a fin de que
éste decida, sin demora, sobre la legalidad de su arresto o detención y ordene su libertad si el arresto o la
detención fueran ilegales. En los Estados Partes cuyas leyes prevén que toda persona que se viera
amenazada de ser privada de su libertad tiene derecho a recurrir a un juez o tribunal competente a fin de que
éste decida sobre la legalidad de tal amenaza, dicho recurso no puede ser restringido ni abolido. Los recursos
podrán interponerse por sí o por otra persona.
7. Nadie será detenido por deudas. Este principio no limita los mandatos de autoridad judicial competente
dictados por incumplimientos de deberes alimentarios.
299
Artículo 19. Derechos del Niño
Todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor requieren por parte de su
familia, de la sociedad y del Estado”.
300
Artículo 25. Protección Judicial
1. Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro recurso efectivo ante los
jueces o tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales
reconocidos por la Constitución, la ley o la presente Convención, aun cuando tal violación sea cometida por
personas que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales.
2. Los Estados Partes se comprometen:
a) a garantizar que la autoridad competente prevista por el sistema legal del Estado decidirá sobre los
derechos de toda persona que interponga tal recurso;
b) a desarrollar las posibilidades de recurso judicial, y
c) a garantizar el cumplimiento, por las autoridades competentes, de toda decisión en que se haya estimado
procedente el recurso.
301
Artículo 29. Normas de Interpretación
Ninguna disposición de la presente Convención puede ser interpretada en el sentido de:
a) permitir a alguno de los Estados Partes, grupo o persona, suprimir el goce y ejercicio de los derechos y
libertades reconocidos en la Convención o limitarlos en mayor medida que la prevista en ella;
b) limitar el goce y ejercicio de cualquier derecho o libertad que pueda estar reconocido de acuerdo con las
leyes de cualquiera de los Estados Partes o de acuerdo con otra convención en que sea parte uno de dichos
Estados;
c) excluir otros derechos y garantías que son inherentes al ser humano o que se derivan de la forma
democrática representativa de gobierno, y
d) excluir o limitar el efecto que puedan producir la Declaración Americana de Derechos y Deberes del
Hombre y otros actos internacionales de la misma naturaleza.
302
Artículo XXV. Derecho de protección contra la detención arbitraria
Nadie puede ser privado de su libertad sino en los casos y según las formas establecidas por leyes
preexistentes.
Nadie puede ser detenido por incumplimiento de obligaciones de carácter netamente civil.
61
162. Primeramente, la Corte interpreta que, conforme a las pertinentes normas
internacionales, en la propia ontología del concepto de medida alternativa a la detención se
encuentra la primera característica, es decir, tales medidas deben ser concebidas justamente
por oposición a lo que se entiende por una medida privativa de libertad y conllevar un nivel
menor de lesividad en los derechos de la persona, como por ejemplo la notificación periódica a
las autoridades o la permanencia en centros de alojamiento abiertos o en un lugar
designado 303.
163. Sin embargo, habiendo establecido previamente el alcance del derecho a la libertad
personal (artículos 7 de la Convención y XXV de la Declaración) respecto a las niñas y niños
migrantes por motivo del solo incumplimiento de la legislación migratoria, al interpretar que
éste implica un principio general de no privación de libertad (supra Capítulo IX), la Corte
reafirma que la libertad es la regla mientras se resuelve la situación migratoria o se procede a
la repatriación voluntaria y segura, y las medidas a disponerse no debieran concebirse en sí
como alternativas a la detención, sino como medidas de aplicación prioritaria que deben tener
como principal objetivo la protección integral de derechos, de acuerdo a una evaluación
individualizada y atendiendo al interés superior.
164. A este respecto el preámbulo de la Convención sobre los Derechos del Niño establece
que éste requiere “cuidados especiales”, y los artículos 19 de la Convención Americana y VII
de la Declaración señalan, respectivamente, que debe recibir “medidas especiales de
protección” y “protección, cuidados y ayuda especiales”. Estas medidas de protección deben,
pues, a juicio de la Corte, definirse en la lógica de protección integral, esto es, deben
propender al pleno disfrute de todos los derechos reconocidos en la Convención sobre los
Derechos del Niño y en otros instrumentos aplicables 304, en especial el derecho a la salud, a
una alimentación adecuada, a la educación 305, así como al juego y a las actividades recreativas
propias de su edad. En particular, la Corte considera que deben estar inspiradas en la
promoción del bienestar y el aseguramiento del desarrollo de la niña o del niño través de tres
ejes principales: (i) la satisfacción de las necesidades materiales, físicas y educativas básicas,
(ii) el cuidado emocional y (iii) la seguridad en tanto protección efectiva contra cualquier tipo
de abuso, explotación o forma de violencia 306.
165. En este sentido, adquiere una relevancia central la obligación estatal de disponer de un
conjunto de medidas que procuren los fines indicados, la cual se orienta en dos direcciones:
por un lado, impone en el ámbito de competencia del órgano legislativo el deber de establecer,
a través de la expedición de normas, un abanico de medidas que cumplan con los lineamientos
descritos y, por el otro, sujeta al juez o al funcionario competente a aplicar dichas medidas en
el marco de su esfera de actuación, de conformidad con el interés superior.
Todo individuo que haya sido privado de su libertad tiene derecho a que el juez verifique sin demora la
legalidad de la medida y a ser juzgado sin dilación injustificada, o, de lo contrario, a ser puesto en libertad.
Tiene derecho también a un tratamiento humano durante la privación de su libertad.
303
Cfr. Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, Informe del Grupo, Promoción y Protección de todos los
Derechos Humanos, Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido el Derecho al Desarrollo, UN Doc.
A/HRC/13/30, 18 de enero de 2010, párrs. 61 y 65.
304
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párrs. 26 y 88.
305
Sobre el particular, la Corte ha sostenido que “de acuerdo al deber de protección especial de los niños
consagrado en el artículo 19 de la Convención Americana, interpretado a la luz de la Convención para los Derechos del
Niño y del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, en relación con el deber de desarrollo progresivo contenido en el artículo 26 de la
Convención, el Estado debe proveer educación primaria gratuita a todos los menores, en un ambiente y condiciones
propicias para su pleno desarrollo intelectual”. Caso de las Niñas Yean y Bosico Vs. República Dominicana, supra, párr.
185.
306
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación general N° 14 sobre el derecho del niño a que su interés
superior sea una consideración primordial (artículo 3, párrafo 1), supra, párrs. 71 a 74.
62
166. Ahora bien, sin perjuicio de que corresponde a cada Estado la decisión sobre el diseño
legislativo e institucional para la aplicación de las referidas medidas, el derecho internacional
de los derechos humanos dispone una aproximación al tema considerando que su objetivo
principal es la atención y cuidado que se requiere por su calidad particular de niñas y niños.
Por este motivo, la Corte estima que, por tanto y en este ámbito, debería prevalecer la
aplicación del sistema de protección de la infancia con sus servicios asociados por sobre las
instituciones que ejercen el control migratorio 307.
167. En lo que se refiere a las niñas y niños no acompañados o separados, el derecho
internacional impone sobre el Estado obligaciones específicas atendiendo a esta situación
particular 308. Aún cuando no se cuenta con normativa específica para la protección de niñas y
niños en situación de irregularidad migratoria, las directrices sobre modalidades alternativas
de cuidado a niñas y niños 309 contienen pautas respecto al acogimiento de niñas y niños que
se encuentran en el extranjero “sea cual fuere el motivo” 310 y, en particular, de aquellos no
acompañados o separados. Dado que los Estados deben garantizar que la niña o niño tenga un
lugar adecuado donde alojarse, resulta pertinente tener en cuenta las referidas directrices en
relación con las modalidades de acogida. En este sentido, se deben priorizar soluciones
basadas en la familia o la comunidad antes que la institucionalización 311. Los Estados se
encuentran, además, obligados a adoptar las medidas necesarias tendientes a la
determinación de la identidad y composición familiar de la niña o del niño en tal situación
(supra párr. 84); localizar a su familia y propender a su reunificación familiar 312, teniendo en
cuenta su opinión e interés superior 313, y velar por la repatriación voluntaria y segura a su país
de origen. En caso de no ser posible esto último, otras soluciones duraderas debieran tenerse
en cuenta 314.
168. En lo que se refiere a niñas y niños pertenecientes a comunidades indígenas, la Corte
ha señalado que “para el desarrollo pleno y armonioso de su personalidad, los niños indígenas,
de acuerdo con su cosmovisión, preferiblemente requieren formarse y crecer dentro de su
entorno natural y cultural, ya que poseen una identidad distintiva que los vincula con su tierra,
cultura, religión, e idioma” 315. Por ende, cuando se han desplazado voluntaria o forzadamente
307
Véase Comité de los Derechos del Niño, Report of the 2012 Day of General Discussion: the rights of all
children in the context of international migration [Informe del Día de Debate General de 2012: los derechos de todos
los niños en el contexto de la migración internacional], 28 de septiembre de 2012, párr. 57.
308
Véase el artículo 20 de la Convención sobre los Derechos del Niño. Cfr. Comité de los Derechos del Niño,
Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y separados de su familia fuera de su país de
origen, supra.
309
Cfr. Declaración sobre los principios sociales y jurídicos relativos a la protección y el bienestar de los niños,
con particular referencia a la adopción y la colocación en hogares de guarda, en los planos nacional e internacional, UN
Doc. A/RES/41/85, adoptada el 3 de diciembre de 1986, y Directrices sobre las modalidades alternativas de cuidado
de los niños, UN Doc. A/RES/64/142, adoptadas el 18 de diciembre de 2009.
310
Directrices sobre las modalidades alternativas de cuidado de los niños, párr. 139.
311
Cfr. Comité Internacional de la Cruz Roja y otros, Directrices Generales Inter-Agenciales sobre Niñas y Niños
No Acompañados y Separados, enero de 2004, pág. 26.
312
Cfr. TEDH, Caso de Mubilanzila Mayeka y Kaniki Mitunga Vs. Bélgica, No. 13178/03. Sentencia de 12 de
octubre de 2006, párr. 85.
313
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 80.
314
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párrs. 89 a 92.
315
Caso Chitay Nech y otros Vs. Guatemala. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 25 de mayo de 2010. Serie C No. 212, párr. 169.
63
fuera de su territorio y comunidad, las medidas de protección deben ser adoptadas e
implementadas teniendo en consideración su contexto cultural 316.
169. Específicamente, la Corte considera que el referido conjunto de medidas a ser aplicadas
a niñas y niños por motivo de irregularidad migratoria debe estar contemplado en el
ordenamiento interno de cada Estado. De forma similar, se debe reglamentar la forma
procedimental de la aplicación procurando que se respeten las siguientes garantías mínimas:
contar con una autoridad administrativa o judicial competente; tomar en cuenta las opiniones
de niñas y niños sobre su preferencia 317; velar por que el interés superior de la niña o del niño
sea una consideración primordial al tomar la decisión 318; y garantizar el derecho a revisión de
la decisión en caso de considerarse que no es la medida adecuada, la menos lesiva o que se
está utilizando de forma punitiva 319.
170. En suma, la Corte es de opinión que las niñas y los niños migrantes y, en particular
aquellos en situación migratoria irregular, quienes se encuentran en una situación de mayor
vulnerabilidad, requieren del Estado receptor una actuación específicamente orientada a la
protección prioritaria de sus derechos, que debe ser definida según las circunstancias
particulares de cada caso concreto, es decir, si se encuentran junto con su familia, separados o
no acompañados, y atendiendo a su interés superior. A tal fin, los Estados, en cumplimiento de
sus obligaciones internacionales en la materia, deben diseñar e incorporar en su ordenamiento
interno un conjunto de medidas no privativas de libertad a ser ordenadas y aplicadas mientras
se desarrollan los procesos migratorios que propendan de forma prioritaria a la protección
integral de los derechos de la niña o del niño, de conformidad con las características
descriptas, con estricto respeto de sus derechos humanos y al principio de legalidad.
XI
CONDICIONES BÁSICAS DE LOS ESPACIOS DE ALOJAMIENTO DE NIÑAS Y NIÑOS
MIGRANTES Y LAS OBLIGACIONES ESTATALES CORRESPONDIENTES A LA CUSTODIA
POR RAZONES MIGRATORIAS
171. La Corte Interamericana ha sido consultada sobre las condiciones básicas que debieran
satisfacer los espacios de alojamiento de niñas y niños migrantes, así como sobre las
obligaciones estatales principales respecto a las niñas y niños que se encuentren bajo su
custodia por razones migratorias, a la luz de los artículos 1 320, 2 321, 4.1 322, 5 323, 7 324, 17 325 y
316
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 11: Los Niños Indígenas y sus derechos en
virtud de la Convención, UN Doc. CRC/GC/2009/11, 11 de febrero de 2009.
317
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 14 sobre el derecho del niño a que su interés
superior sea una consideración primordial (artículo 3, párrafo 1), supra, párr. 89.
318
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 14 sobre el derecho del niño a que su interés
superior sea una consideración primordial (artículo 3, párrafo 1), supra.
319
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 14 sobre el derecho del niño a que su interés
superior sea una consideración primordial (artículo 3, párrafo 1), supra, párr. 98.
320
Artículo 1. Obligación de Respetar los Derechos
1. Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos
en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin
discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra
índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.
2. Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano.
321
Artículo 2. Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno
Si el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el artículo 1 no estuviere ya garantizado por
disposiciones legislativas o de otro carácter, los Estados Partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus
procedimientos constitucionales y a las disposiciones de esta Convención, las medidas legislativas o de otro
carácter que fueren necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades.
322
Artículo 4. Derecho a la Vida
64
19 326 de la Convención Americana y los artículos I 327 y XXV 328 de la Declaración Americana de
los Derechos y Deberes del Hombre.
1. Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en
general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente. […]
323
Artículo 5. Derecho a la Integridad Personal
1. Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral.
2. Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Toda persona
privada de libertad será tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano.
3. La pena no puede trascender de la persona del delincuente.
4. Los procesados deben estar separados de los condenados, salvo en circunstancias
excepcionales, y serán sometidos a un tratamiento adecuado a su condición de personas no condenadas.
5. Cuando los menores puedan ser procesados, deben ser separados de los adultos y llevados ante tribunales
especializados, con la mayor celeridad posible, para su tratamiento.
6. Las penas privativas de la libertad tendrán como finalidad esencial la reforma y la readaptación social de
los condenados.
324
Artículo 7. Derecho a la Libertad Personal
1. Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad personales.
2. Nadie puede ser privado de su libertad física, salvo por las causas y en las condiciones fijadas de antemano
por las Constituciones Políticas de los Estados Partes o por las leyes dictadas conforme a ellas.
3. Nadie puede ser sometido a detención o encarcelamiento arbitrarios.
4. Toda persona detenida o retenida debe ser informada de las razones de su detención y notificada, sin
demora, del cargo o cargos formulados contra ella.
5. Toda persona detenida o retenida debe ser llevada, sin demora, ante un juez u otro funcionario autorizado
por la ley para ejercer funciones judiciales y tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a
ser puesta en libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso. Su libertad podrá estar condicionada a
garantías que aseguren su comparecencia en el juicio.
6. Toda persona privada de libertad tiene derecho a recurrir ante un juez o tribunal competente, a fin de que
éste decida, sin demora, sobre la legalidad de su arresto o detención y ordene su libertad si el arresto o la
detención fueran ilegales. En los Estados Partes cuyas leyes prevén que toda persona que se viera
amenazada de ser privada de su libertad tiene derecho a recurrir a un juez o tribunal competente a fin de que
éste decida sobre la legalidad de tal amenaza, dicho recurso no puede ser restringido ni abolido. Los recursos
podrán interponerse por sí o por otra persona.
7. Nadie será detenido por deudas. Este principio no limita los mandatos de autoridad judicial competente
dictados por incumplimientos de deberes alimentarios.
325
Artículo 17. Protección a la Familia
1. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y debe ser protegida por la sociedad y el
Estado.
2. Se reconoce el derecho del hombre y la mujer a contraer matrimonio y a fundar una familia si tienen la
edad y las condiciones requeridas para ello por las leyes internas, en la medida en que éstas no afecten al
principio de no discriminación establecido en esta Convención.
3. El matrimonio no puede celebrarse sin el libre y pleno consentimiento de los contrayentes.
4. Los Estados Partes deben tomar medidas apropiadas para asegurar la igualdad de derechos y la adecuada
equivalencia de responsabilidades de los cónyuges en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso
de disolución del mismo. En caso de disolución, se adoptarán disposiciones que aseguren la protección
necesaria de los hijos, sobre la base única del interés y conveniencia de ellos.
5. La ley debe reconocer iguales derechos tanto a los hijos nacidos fuera de matrimonio como a los nacidos
dentro del mismo.
326
Artículo 19. Derechos del Niño
Todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor requieren por parte de su
familia, de la sociedad y del Estado.
327
Artículo I. Derecho a la vida, a la libertad, a la seguridad e integridad de la persona
Todo ser humano tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
65
172. La Corte estima necesario reiterar, en primer lugar, la posición especial de garante que
asume el Estado con respecto a personas que se encuentran bajo su custodia o cuidado, a
quienes debe de proveer, en tanto obligación positiva, las condiciones necesarias para
desarrollar una vida digna y recibir un trato humano acorde con su dignidad personal 329, de
conformidad con los artículos 4.1 y 5 de la Convención y I y XXV de la Declaración, lo que se
aplica de forma peculiar o preferente a las niñas y a los niños migrantes, que requieren de las
medidas de protección especial de acuerdo a los artículos 19 de la Convención y VII de la
Declaración (supra párr. 66).
173. De conformidad con los criterios desarrollados anteriormente (supra Capítulos IX y X),
los Estados deben, en cumplimiento de sus compromisos internacionales, priorizar las medidas
que propendan al cuidado de la niña o del niño con miras a su protección integral, cuando se
ve involucrado en procedimientos migratorios. En determinadas circunstancias, como por
ejemplo cuando la niña o el niño se encuentra junto a su familia y se comprueba una
necesidad excepcional, ineludible o imperiosa de cautelar en forma preferente los fines del
proceso migratorio y no hay otra opción menos lesiva que la institucionalización en un centro
donde se permita la convivencia entre la niña o el niño y su grupo familiar, o cuando la niña o
el niño se encuentra no acompañado o separado de su familia y no existe la posibilidad de
otorgar una medida basada en un entorno familiar o comunitario de forma tal que es necesario
acogerlo en un centro, es posible que los Estados recurran a medidas tales como el
alojamiento o albergue de la niña o del niño, ya sea por un período breve o durante el tiempo
que sea necesario para resolver la situación migratoria. En este sentido, la Corte recuerda que
ya se ha pronunciado con respecto a la necesidad de separación de las personas migrantes
bajo custodia de las personas acusadas o condenadas por delitos penales, al establecer que los
centros para alojar a las personas migrantes deben estar destinados específicamente a tal
fin 330.
174. Tales centros de acogida pueden ser establecimientos estatales o privados. No
obstante, la delegación a la iniciativa privada de proveer esos servicios, exige, como elemento
fundamental y acorde en especial a lo previsto en el artículo 1.1 de la Convención, la
obligación del Estado de fiscalizar tales centros para garantizar una efectiva protección de los
derechos humanos de las personas bajo su jurisdicción y para que los servicios públicos sean
provistos a la colectividad sin ningún tipo de discriminación, y de la forma más efectiva
posible 331. En el mismo sentido, la Corte considera que los Estados tienen la obligación de
adoptar las medidas necesarias a efectos de regular y fiscalizar que los espacios de
alojamiento cumplan criterios técnicos para su acreditación y habilitación en consonancia con
las necesidades diferenciadas de las niñas y niños migrantes y que, en consecuencia, el
sistema estatal prevea un método de supervisión de dichos espacios de alojamiento 332.
328
Artículo XXV. Derecho de protección contra la detención arbitraria
Nadie puede ser privado de su libertad sino en los casos y según las formas establecidas por leyes
preexistentes.
Nadie puede ser detenido por incumplimiento de obligaciones de carácter netamente civil.
Todo individuo que haya sido privado de su libertad tiene derecho a que el juez verifique sin demora la
legalidad de la medida y a ser juzgado sin dilación injustificada, o, de lo contrario, a ser puesto en libertad.
Tiene derecho también a un tratamiento humano durante la privación de su libertad.
329
Cfr. Caso Bulacio Vs. Argentina. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 18 de septiembre de 2003. Serie
C No. 100, párrs. 126 y 138; Caso “Instituto de Reeducación del Menor” Vs. Paraguay, supra, párr. 151, y Caso
Ximenes Lopes Vs. Brasil. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de julio de 2006. Serie C No. 149, párr. 138.
330
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 208.
331
Cfr., mutatis mutandi, Caso Ximenes Lopes Vs. Brasil, supra, párr. 96.
332
Cfr. Directrices sobre las modalidades alternativas de cuidado de los niños, párrs. 127 a 129.
66
175. En este contexto, la Corte abordará las siguientes obligaciones estatales sobre
condiciones básicas y desarrollará su alcance: (i) principio de separación y derecho a la unidad
familiar, (ii) centros de alojamiento abiertos, y (iii) condiciones materiales y un régimen
adecuado que asegure la protección integral de derechos.
Principio de separación y derecho a la unidad familiar
176. La Corte ha sostenido, con base en el artículo 5.5 de la Convención Americana y 37.c)
de la Convención sobre los Derechos del Niño, que debe separarse a las niñas y niños de los
adultos, ya que mantenerlos en un mismo espacio crea circunstancias que “son altamente
perjudiciales para su desarrollo y los hace vulnerables ante terceros que, por su calidad de
adultos, pueden abusar de su superioridad” 333.
177. Asimismo, el Comité de los Derechos del Niño se ha referido a la aplicabilidad de tal
principio en caso de niñas o niños migrantes indicando que debe disponerse “lo necesario para
que el alojamiento sea adecuado para los menores y esté separado del de los adultos, a menos
que lo contrario se considere conveniente en interés superior [de la niña o] del niño” 334. En
esta línea, la Corte considera que, para valorar la necesidad de la separación respecto de los
adultos, es necesario conocer si se trata de niñas o niños no acompañados o separados, o bien
que se encuentran junto con su familia, y evaluar la decisión a la luz del interés superior de la
niña o del niño. En el caso de niñas y niños no acompañados o separados, la Corte comparte el
criterio del Comité de los Derechos del Niño en orden a que, en tal caso, las niñas y los niños
requieren un cuidado especial por parte de las personas encargadas del centro y en ningún
sentido debe alojarlos junto con adultos 335. En cuanto al caso de niñas y niños que se
encuentran junto a sus familiares, de conformidad con los artículos 17 de la Convención y VI
de la Declaración que disponen el derecho a la protección de la familia, la regla debe ser que
permanezcan con sus padres o quienes hagan sus veces, evitando en lo posible la
desintegración de núcleos familiares 336 en los términos expuestos anteriormente (supra párrs.
158 y 160), salvo que el interés superior de la niña o del niño dicte lo contrario.
178. En suma, al tratarse de migrantes menores de edad el principio de separación adquiere,
según el derecho internacional de los derechos humanos, dos dimensiones: (i) si se trata de
niñas o niños no acompañados o separados, deben alojarse en sitios distintos al que
corresponde a los adultos y (ii) si se trata de niñas o niños acompañados, deben alojarse con
sus familiares, salvo que lo más conveniente sea la separación en aplicación del principio del
interés superior de la niña o del niño.
179. Como cuestión adicional, la Corte considera que, en aplicación de las normas
internacionales pertinentes, se debe tomar en cuenta la edad de las niñas y niños para su
atención y cuidado en el centro de alojamiento, ya que es usualmente un indicativo de
madurez que llega a determinar el comportamiento común de grupos de niñas y de niños, si
bien cada caso debe ser individualizado, en especial en consideración a sus necesidades. Por
consiguiente, la Corte es de opinión que es una obligación internacional del Estado
correspondiente establecer y garantizar que el espacio de alojamiento de niñas y niños no
acompañados o separados esté dividido según las necesidades específicas de grupos etarios y
diferenciados de los centros para familias, y así adecuar los recursos humanos y materiales de
forma acorde.
333
Caso “Instituto de Reeducación del Menor” Vs. Paraguay, supra, párr. 175.
334
Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 63.
335
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 63.
336
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 209.
67
Centros de alojamiento abiertos
180. La Corte es del parecer que se deduce del ordenamiento jurídico internacional en la
materia y en atención a lo establecido previamente en cuanto al alcance de los artículos 7 de
la Convención y XXV de la Declaración Americana, que cualquier medida de alojamiento debe
permitir la salida del establecimiento donde se encuentre la niña o el niño, esto es, debe
desarrollarse en un ambiente no privativo de libertad. En igual sentido, el Tribunal Europeo de
Derechos Humanos ha sostenido que los centros cerrados no son adecuados para la extrema
vulnerabilidad de una niña migrante no acompañada, inter alia, debido a que las instalaciones
no responden a sus necesidades especiales 337. En tal sentido, la Corte estima que las medidas
deben representar y brindar una opción material y cualitativamente distinta a la privación de
libertad en centros cerrados, priorizando un tratamiento que se adecúe a las necesidades de
protección integral.
Condiciones materiales y un régimen adecuado que asegure la protección integral de
derechos
181. Respecto a las condiciones mínimas obligatorias que el Estado debe procurar para las
personas bajo su custodia según las normas citadas, se encuentra la referida a que el
alojamiento de niñas y niños debe, en virtud del principio de interés superior y protección
integral de ellos, permitir su desarrollo holístico. Por lo mismo, es fundamental que los
espacios de alojamiento de niñas y niños migrantes, más allá de si se encuentran junto a su
familia o no acompañados o separados, aseguren condiciones materiales y un régimen
adecuado para las niñas y niños, resguardando en todo momento la protección de sus
derechos 338. En esta línea, resulta relevante tener en cuenta, en cada caso, la diversidad de
las niñas y los niños en cuanto a su origen étnico, cultural, lingüístico y religioso 339.
182. Igualmente, la Corte deduce de las normas internacionales que estos centros deben
garantizar el alojamiento, la manutención, el reconocimiento médico, el asesoramiento legal, el
apoyo educativo y la atención integral a las niñas y a los niños. También deben disponer de
una serie de servicios de atención especializada en razón de las necesidades particulares de
cada niña o niño, atendiendo, por ejemplo, a las niñas y los niños con discapacidad 340, las
niñas y los niños que viven con VIH/SIDA 341, las y los lactantes, las niñas y los niños
pertenecientes a la primera infancia 342, las niñas y los niños víctimas de trata, entre otros.
Asimismo, deben asegurar que no sea un escenario en el cual niñas y niños puedan ser objeto
de violencia, explotación o abuso.
337
Cfr. TEDH, Caso de Mubilanzila Mayeka y Kaniki Mitunga Vs. Bélgica, No. 13178/03. Sentencia de 12 de
octubre de 2006, párr. 103.
338
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 12, e Informe del Relator Especial sobre los derechos
humanos de los migrantes, Sr. Jorge Bustamante, Promoción y Protección de todos los Derechos Humanos, Civiles,
Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido el Derecho al Desarrollo, UN Doc. A/HRC/14/30, 16 de abril de
2010, párrs. 56 y 57.
339
Cfr. Directrices sobre las modalidades alternativas de cuidado de los niños, párr. 141, e Informe del Relator
Especial sobre los derechos humanos de los migrantes, Sr. Jorge Bustamante, Promoción y Protección de todos los
Derechos Humanos, Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido el Derecho al Desarrollo, UN Doc.
A/HRC/14/30, 16 de abril de 2010, párr. 61.
340
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 9: Los derechos de los niños con discapacidad,
UN Doc. CRC/C/GC/9, 27 de febrero de 2007.
341
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 3: El VIH/SIDA y los derechos del niño, UN
Doc. CRC/GC/2003/3, 17 de marzo de 2003.
342
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 7: Realización de los derechos del niño en la
primera infancia, UN Doc. CRC/C/GC/7/Rev.1, 20 de septiembre de 2006.
68
183. La Corte considera que para que un espacio de alojamiento cumpla con las condiciones
para el ejercicio de los derechos establecidos en la Convención sobre los Derechos del Niño,
debe contar con una infraestructura física que permita el desarrollo mencionado. Algunas de
esas condiciones son las siguientes: lograr que las niñas y niños tengan cierto nivel de
privacidad para que su intimidad sea respetada; el espacio de alojamiento debe proveer un
lugar donde tener sus cosas de forma segura; debe asegurarse la alimentación completa y
nutritiva durante el tiempo de estadía; se debe otorgar acceso a servicios de salud, ya sea
física y/o psicosocial; se debe proveer acceso continuo a la educación fuera del
establecimiento; se debe contar con sitio para el esparcimiento y el juego, y las niñas y niños
que quieran participar de actividades culturales, sociales y religiosas, deben contar con un
tutor que los acompañe.
184. En cuanto al personal del centro, deberá estar especializado y recibir formación en
psicología infantil, protección de la infancia y derechos humanos de las niñas y niños 343.
XII
GARANTÍAS DE DEBIDO PROCESO ANTE MEDIDAS QUE IMPLIQUEN RESTRICCIONES O
PRIVACIONES DE LA LIBERTAD PERSONAL DE NIÑAS Y NIÑOS POR RAZONES
MIGRATORIAS
185. La Corte Interamericana ha sido consultada sobre las garantías de debido proceso que
debieran regir en los procesos migratorios que involucran a niñas y niños , cuando en estos
procesos se apliquen medidas que restrinjan su libertad personal, todo ello a la luz de los
artículos 1 344, 2 345, 7 346, 8 347, 19 348 y 25 349 de la Convención Americana y del artículo XXV 350
de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.
343
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 96.
344
Artículo 1. Obligación de Respetar los Derechos
1. Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos
en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin
discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra
índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.
2. Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano.
345
Artículo 2. Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno
Si el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el artículo 1 no estuviere ya garantizado por
disposiciones legislativas o de otro carácter, los Estados Partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus
procedimientos constitucionales y a las disposiciones de esta Convención, las medidas legislativas o de otro
carácter que fueren necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades.
346
Artículo 7. Derecho a la Libertad Personal
1. Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad personales.
2. Nadie puede ser privado de su libertad física, salvo por las causas y en las condiciones fijadas de antemano
por las Constituciones Políticas de los Estados Partes o por las leyes dictadas conforme a ellas.
3. Nadie puede ser sometido a detención o encarcelamiento arbitrarios.
4. Toda persona detenida o retenida debe ser informada de las razones de su detención y notificada, sin
demora, del cargo o cargos formulados contra ella.
5. Toda persona detenida o retenida debe ser llevada, sin demora, ante un juez u otro funcionario autorizado
por la ley para ejercer funciones judiciales y tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a
ser puesta en libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso. Su libertad podrá estar condicionada a
garantías que aseguren su comparecencia en el juicio.
6. Toda persona privada de libertad tiene derecho a recurrir ante un juez o tribunal competente, a fin de que
éste decida, sin demora, sobre la legalidad de su arresto o detención y ordene su libertad si el arresto o la
detención fueran ilegales. En los Estados Partes cuyas leyes prevén que toda persona que se viera
amenazada de ser privada de su libertad tiene derecho a recurrir a un juez o tribunal competente a fin de que
69
éste decida sobre la legalidad de tal amenaza, dicho recurso no puede ser restringido ni abolido. Los recursos
podrán interponerse por sí o por otra persona.
7. Nadie será detenido por deudas. Este principio no limita los mandatos de autoridad judicial competente
dictados por incumplimientos de deberes alimentarios.
347
Artículo 8. Garantías Judiciales
1. Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un
juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la
sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus derechos y
obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter.
2. Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se establezca
legalmente su culpabilidad. Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las
siguientes garantías mínimas:
a) derecho del inculpado de ser asistido gratuitamente por el traductor o intérprete, si no comprende o no
habla el idioma del juzgado o tribunal;
b) comunicación previa y detallada al inculpado de la acusación formulada;
c) concesión al inculpado del tiempo y de los medios adecuados para la preparación de su defensa;
d) derecho del inculpado de defenderse personalmente o de ser asistido por un defensor de su elección y de
comunicarse libre y privadamente con su defensor;
e) derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor proporcionado por el Estado, remunerado o no según
la legislación interna, si el inculpado no se defendiere por sí mismo ni nombrare defensor dentro del plazo
establecido por la ley;
f) derecho de la defensa de interrogar a los testigos presentes en el tribunal y de obtener la comparecencia,
como testigos o peritos, de otras personas que puedan arrojar luz sobre los hechos;
g) derecho a no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a declararse culpable, y
h) derecho de recurrir del fallo ante juez o tribunal superior.
3. La confesión del inculpado solamente es válida si es hecha sin coacción de ninguna naturaleza.
4. El inculpado absuelto por una sentencia firme no podrá ser sometido a nuevo juicio por los mismos hechos.
5. El proceso penal debe ser público, salvo en lo que sea necesario para preservar los intereses de la justicia.
348
Artículo 19. Derechos del Niño
Todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor requieren por parte de su
familia, de la sociedad y del Estado.
349
Artículo 25. Protección Judicial
1. Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro recurso efectivo ante los
jueces o tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales
reconocidos por la Constitución, la ley o la presente Convención, aun cuando tal violación sea cometida por
personas que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales.
2. Los Estados Partes se comprometen:
a) a garantizar que la autoridad competente prevista por el sistema legal del Estado decidirá sobre los
derechos de toda persona que interponga tal recurso;
b) a desarrollar las posibilidades de recurso judicial, y
c) a garantizar el cumplimiento, por las autoridades competentes, de toda decisión en que se haya estimado
procedente el recurso.
350
Artículo XXV. Derecho de protección contra la detención arbitraria
Nadie puede ser privado de su libertad sino en los casos y según las formas establecidas por leyes
preexistentes.
Nadie puede ser detenido por incumplimiento de obligaciones de carácter netamente civil.
Todo individuo que haya sido privado de su libertad tiene derecho a que el juez verifique sin demora la
legalidad de la medida y a ser juzgado sin dilación injustificada, o, de lo contrario, a ser puesto en libertad.
Tiene derecho también a un tratamiento humano durante la privación de su libertad.
70
186. Tomando como punto de partida el alcance otorgado al derecho a la libertad personal
en cuanto a que rige un principio general de no privación de libertad de niñas y niños
migrantes por motivo del solo incumplimiento de la legislación migratoria (supra Capítulo IX),
la Corte especificará e individualizará en el presente capítulo una serie de garantías relevantes
que se tornan operativas ante situaciones de restricción de libertad personal –entre otras,
interferencias severas a la libertad ambulatoria, retenciones, aprehensiones, arrestos o
detenciones breves- que pueden constituir o eventualmente derivar, por las circunstancias del
caso en concreto, en una medida que materialmente se corresponda a una privación de
libertad en el entendido que tales situaciones podrían ocurrir en la práctica.
187. A fin de abordar la presente temática es esencial primeramente definir el concepto de
“restricción de la libertad personal”. A estos efectos, la Corte entiende que restricción de la
libertad personal es toda aquella medida que implique una afectación a este derecho, ya sea a
través de la privación total mediante la reclusión en un lugar cerrado o cualquier otra
restricción menor que, por su forma, duración, efectos y manera de implementación, supone
una injerencia en el derecho de todo ciudadano a la libertad personal 351 (supra párrs. 145 y
146). La diferencia entre la privación de la libertad y la restricción de la libertad radicará en el
grado de intensidad de la medida 352. En tal sentido, bajo determinadas circunstancias una
“demora”, así sea con meros fines de identificación de la persona, puede constituir una
privación de la libertad física 353.
188. Como ha sido señalado, las garantías de debido proceso constituyen un conjunto de
requisitos sustantivos y procesales que deben observarse en las instancias procesales a efectos
de que las personas estén en condiciones de defender adecuadamente sus derechos ante
cualquier tipo de acto del Estado que pueda afectarlos 354. En lo que respecta a las garantías
aplicables a las situaciones de restricción de la libertad, los artículos 7 de la Convención y XXV
de la Declaración adquieren una centralidad manifiesta. Dichas disposiciones, cada una según
sus propios alcances, procuran reconocer la condición de vulnerabilidad de la persona
generada por una situación de privación de libertad, proteger contra toda interferencia ilegal o
arbitraria de la libertad física 355, otorgar garantías que representan límites al ejercicio de la
autoridad por parte de agentes del Estado a fin de prevenir detenciones que puedan reputarse
ilegales o arbitrarias y dotar a la persona de mecanismos de control frente a éstas. En
particular, contienen los mandatos normativos que prohíben la detención ilegal 356 y la
351
Cfr. TEDH, Caso Guzzardi Vs. Italia, No. 7367/76. Sentencia de 6 de noviembre de 1980, párrs. 92 y 93; Caso
Nielsen Vs. Dinamarca, No. 10929/84. Sentencia de 28 de noviembre de 1988, párr. 67, y Caso Medvedyev y otros Vs.
Francia [GS], No. 3394/03. Sentencia de 29 de marzo de 2010, párr. 73. Ver también, Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Refugiados (ACNUR) sobre los criterios y estándares aplicables a la detención de solicitantes de asilo y las alternativas
a la detención, publicadas en 2012.
352
Cfr. TEDH, Caso Engel y otros Vs. Países Bajos, Nos. 5100/71, 5101/71, 5102/71, 5354/72, y 5370/72.
Sentencia de 8 de junio de 1976, párrs. 58 y 59; Caso Guzzardi Vs. Italia, No. 7367/76. Sentencia de 6 de noviembre
de 1980, párr. 93; Caso Amuur Vs. Francia, No. 19776/92. Sentencia de 25 de junio de 1996, párr. 42, y Caso
Medvedyez y otros Vs. Francia, No. 3394/03. Sentencia de 29 de marzo de 2010, párr. 73.
353
Cfr. Caso Torres Millacura y otros Vs. Argentina. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de agosto de
2011. Serie C No. 229, párr. 76.
354
Cfr. Garantías Judiciales en Estados de Emergencia (artículos 27.2, 25 y 8 Convención Americana sobre
Derechos Humanos), supra, párr. 27, y Caso Yatama Vs. Nicaragua, supra, párr. 147.
355
Cfr. Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez Vs. Ecuador, supra, párr. 53, y Caso Cabrera García y Montiel
Flores Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de noviembre de 2010. Serie
C No. 220, párr. 80.
356
Ello implica que “nadie puede verse privado de la libertad sino por las causas, casos o circunstancias
expresamente tipificadas en la ley (aspecto material), pero, además, con estricta sujeción a los procedimientos
objetivamente definidos por la misma (aspecto formal)”. Caso Gangaram Panday Vs. Suriname. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 21 de enero de 1994. Serie C No. 16, párr. 47.
71
arbitraria 357 y establecen, entre otros, los siguientes derechos y garantías procesales a favor
de la persona retenida o detenida: a ser informada de las razones de la detención; a ser
llevada, sin demora, ante un juez u otro funcionario autorizado por la ley para ejercer
funciones judiciales; a ser juzgada en un plazo razonable o a ser puesta en libertad, y la
posibilidad de recurrir ante un juez o tribunal competente, a fin de que éste decidiera, sin
demora, sobre la legalidad de su arresto o detención y, si fueran ilegales, ordenara su libertad.
189. A lo anterior y en virtud de los artículos 19 de la Convención Americana y VII de la
Declaración, cabe sumar garantías especiales de las que gozan las niñas y los niños debido al
impacto mayor que les genera el ser sometidos a una medida privativa de libertad. En
particular, el artículo 37.d) de la Convención sobre los Derechos del Niño dispone que “[t]odo
niño privado de su libertad tendrá derecho a un pronto acceso a la asistencia jurídica y otra
asistencia adecuada, así como derecho a impugnar la legalidad de la privación de su libertad
ante un tribunal u otra autoridad competente, independiente e imparcial y a una pronta
decisión sobre dicha acción”.
190. Las niñas y los niños, especialmente cuando son extranjeros detenidos en un medio
social y jurídico diferente de los suyos y muchas veces con un idioma que desconocen,
experimentan una condición de extrema vulnerabilidad 358. Esta presencia de condiciones de
desigualdad real obliga a adoptar medidas de compensación que contribuyan a reducir o
eliminar los obstáculos y deficiencias que impidan o reduzcan la defensa eficaz de los propios
intereses 359. Es así como se atiende el principio de igualdad ante la ley y los tribunales y a la
correlativa prohibición de discriminación 360. En consecuencia, la Corte se referirá a los
siguientes aspectos: (i) legalidad de la privación de libertad; (ii) prohibición de detenciones o
encarcelamientos arbitrarios; (iii) derecho a ser informado de los motivos del arresto o
detención en un idioma que comprenda; (iv) derecho a ser llevado, sin demora, ante un juez u
otro funcionario competente; (v) derecho a notificar a un familiar, tutor o representante legal y
a comunicarse con el exterior y, en particular, con los organismos internacionales
especializados; (vi) derecho a la información y acceso efectivo a la asistencia consular; (vii)
derecho a la asistencia jurídica a través de un representante legal y, en caso de niñas y niños
no acompañados o separados, a que se nombre un tutor; y (viii) derecho a recurrir ante un
juez o tribunal competente, a fin de que éste decida, sin demora, sobre la legalidad de su
arresto o detención.
Legalidad de la privación de libertad
191. Con respecto a la garantía específica consagrada en los artículos 7.2 de la Convención y
XXV de la Declaración, la Corte reitera que cualquier restricción o privación de la libertad debe
respetar el principio de legalidad y, por consiguiente, ajustarse a las causas y a los
procedimientos establecidos de antemano en la legislación interna. Así, este Tribunal ha
previamente establecido que la limitación de la libertad física, así sea por un período breve,
357
Se prohíbe, en consecuencia, la detención o encarcelamiento por métodos que pueden ser legales, pero que
en la práctica resultan irrazonables, imprevisibles o carentes de proporcionalidad. Además, la detención podrá tornarse
arbitraria si en su curso se producen hechos atribuibles al Estado que sean incompatibles con el respeto a los derechos
humanos del detenido. Cfr. Caso Gangaram Panday Vs. Suriname, supra, párr. 47, y Caso López Álvarez Vs.
Honduras. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de febrero de 2006. Serie C No. 141, párr. 66. El Grupo de
Trabajo sobre la Detención Arbitraria ha afirmado también que cuando la ausencia de garantías o su violación, elusión
o no aplicación son muy graves, puede llegar a la conclusión de que la detención reviste un carácter arbitrario. Cfr.
Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, Informe del Grupo, Los derechos civiles y políticos, en particular las
cuestiones relacionadas con la tortura y la detención, UN Doc. E/CN.4/1999/63, 18 de diciembre de 1998, párr. 70.
358
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 152.
359
Cfr. El Derecho a la Información sobre la Asistencia Consular en el Marco de las Garantías del Debido Proceso
Legal, supra, párr. 119; Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados, supra, párr. 121, y Caso
Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 152.
360
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 152.
72
inclusive aquellas con meros fines de identificación, debe “ajustarse estrictamente a lo que la
Convención Americana y la legislación interna establezcan al efecto, siempre y cuando ésta sea
compatible con la Convención” 361.
Prohibición de detenciones o encarcelamientos arbitrarios
192. En cuanto a la arbitrariedad de la detención a que se refieren los artículos 7.3 de la
Convención y XXV de la Declaración, la Corte ha considerado que “nadie puede ser sometido a
detención o encarcelamiento por causas y métodos que –aún calificados de legales– puedan
reputarse como incompatibles con el respeto a los derechos fundamentales del individuo por
ser, entre otras cosas, irrazonables, imprevisibles, o faltos de proporcionalidad” 362. Por lo
tanto, cualquier detención debe llevarse a cabo no sólo de acuerdo a las disposiciones de
derecho interno, sino que además es necesario que la “la ley interna, el procedimiento
aplicable y los principios generales expresos o tácitos correspondientes sean, en sí mismos,
compatibles con la Convención” 363.
193. En el contexto migratorio y teniendo en cuenta el artículo 1.1 de la Convención, la
Corte pone especial énfasis en que las detenciones no deben conllevar una afectación
desproporcionada a un determinado grupo racial, religioso o de cualquier otra índole o
condición social, sin una justificación razonable y objetiva 364. Esto es, las legislaciones,
políticas y prácticas relativas a la privación de la libertad no podrán establecer de jure o
generar de facto discriminación contra ninguna nacionalidad en particular y, específicamente,
acarrear discriminación contra las personas por, entre otros, motivos de raza, color u origen
nacional 365.
194. Asimismo, una restricción de la libertad por un tiempo excesivo podría desembocar en
una privación de libertad incompatible con las disposiciones de la Convención o Declaración
Americana, al igual que las privaciones de libertad por tiempo indefinido 366.
Derecho a ser informado de los motivos del arresto o detención en un idioma que
comprenda
195. Ha sido jurisprudencia reiterada de esta Corte que la información de los “motivos y
razones” del arresto o de la detención debe darse “cuando ésta se produce”, lo cual
“constituye un mecanismo para evitar detenciones ilegales o arbitrarias desde el momento
mismo de la privación de libertad y, a su vez, garantiza el derecho de defensa del
individuo” 367. De igual forma, la observancia del derecho a ser informado de los motivos del
arresto o de la detención “permite al detenido impugnar la legalidad de la misma, haciendo
uso de los mecanismos legales que todo Estado debe ofrecer” 368.
361
Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República Dominicana, supra, párr. 126.
362
Caso Gangaram Panday Vs. Suriname, supra, párr. 47, y Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República
Dominicana, supra, párr. 133.
363
Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez Vs. Ecuador, supra, párr. 91, y Caso Nadege Dorzema y otros Vs.
República Dominicana, supra, párr. 133.
364
Cfr. Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, Observación General Nº 30: Discriminación contra
los no ciudadanos, UN Doc. A/59/18, 1 de octubre de 2004, párrs. 19 y 21.
365
Cfr. Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, Observación General Nº 30: Discriminación contra
los no ciudadanos, supra, párrs. 19 y 21.
366
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 117. Ver también TEDH, Caso Amuur Vs. Francia, No.
19776/92. Sentencia de 25 de junio de 1996, párr. 43.
367
Caso Juan Humberto Sánchez Vs. Honduras. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 7 de junio de 2003. Serie C No. 99, párr. 82, y Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez. Vs. Ecuador, supra, párr. 70.
368
Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez. Vs. Ecuador, supra, párr. 70.
73
196. La información sobre los motivos y razones del arresto o de la detención
necesariamente supone informar, en primer lugar, de la detención misma. La persona debe
tener claro que está siendo arrestada o detenida 369. En segundo lugar, el agente que lleva a
cabo el arresto o la detención debe informar en un lenguaje simple, libre de tecnicismos, los
hechos y bases jurídicas esenciales en los que se basa la medida 370. De igual forma, en el
ámbito migratorio la Corte estima que resulta relevante que la persona sea informada de los
procedimientos disponibles para cuestionar la restricción o privación de la libertad, a fin de
procurar su puesta en libertad.
197. Al respecto, tratándose de personas extranjeras, la Corte considera relevante
establecer que el idioma que se utiliza debe ser uno que la persona comprenda. Del mismo
modo, al tratarse de niñas o niños debe utilizarse un lenguaje adecuado a su desarrollo y
edad. Es necesario que la niña o el niño tenga a su disposición toda la información necesaria y
que sea comunicada de acuerdo a su edad y madurez, en cuanto a sus derechos, servicios de
los cuales dispone y procedimientos de los cuales se puede hacer valer. Especialmente, deberá
informársele sobre su derecho a solicitar asilo; su derecho a contar con asistencia jurídica; su
derecho a ser oído; su derecho de acceso a la información sobre la asistencia consular y, en su
caso, su derecho a que se le designe un tutor. Aunado a ello, los Estados deben garantizar que
toda niña o niño sujeto a un proceso del que derive una eventual injerencia a su derecho a la
libertad personal sea asistido por un traductor o intérprete, en el caso de que no comprendiera
o no hablara el idioma del país receptor.
Derecho a ser llevado, sin demora, ante un juez u otro funcionario competente
198. De conformidad con lo preceptuado en los artículos 7.5 de la Convención Americana y
XXV de la Declaración Americana, toda persona detenida o retenida debe ser llevada, sin
demora, ante un juez u otro funcionario autorizado por la ley para ejercer funciones
judiciales 371. Esta Corte ya ha interpretado que esta garantía debe ser satisfecha siempre que
exista una retención o una detención de una persona a causa de su situación migratoria,
conforme a los principios de control judicial e inmediación procesal 372. Para que constituya un
verdadero mecanismo de control frente a detenciones ilegales o arbitrarias, la revisión judicial
debe realizarse sin demora y en forma tal que garantice el cumplimiento de la ley y el goce
efectivo de los derechos del detenido, tomando en cuenta la especial vulnerabilidad de
aquél 373. Asimismo, esta Corte ya ha señalado que para satisfacer la garantía establecida en el
artículo 7.5 de la Convención en materia migratoria, la legislación interna debe asegurar que el
funcionario autorizado por la ley cumpla con las características de imparcialidad e
independencia que deben regir a todo órgano encargado de determinar derechos y
obligaciones de las personas 374. Toda vez que en relación con esta garantía corresponde al
369
Cfr. Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez. Vs. Ecuador, supra, párr. 71.
370
Cfr. Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez. Vs. Ecuador, supra, párr. 71.
371
A este respecto, cabe señalar que el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria
estableció que “[t]odo […] inmigrante retenido deberá comparecer cuanto antes ante un juez u otra autoridad”. Grupo
de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, Informe del Grupo, Anexo II, Deliberación No. 5: Situación relativa a los
inmigrantes o a los solicitantes de asilo, 1999, UN Doc. E/CN.4/2000/4, Principio 3. Ver también, Grupo de Trabajo
sobre la Detención Arbitraria, Informe del Grupo, Los derechos civiles y políticos, en particular las cuestiones
relacionadas con la tortura y la detención, UN Doc. E/CN.4/1999/63, 18 de diciembre de 1998, párr. 69, Garantía 3.
372
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 107, y Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República
Dominicana, supra, párr. 136.
373
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 107, y Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República
Dominicana, supra, párr. 136.
374
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 108, y Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República
Dominicana, supra, párr. 137.
74
funcionario la tarea de prevenir o hacer cesar las detenciones ilegales o arbitrarias 375, resulta
imprescindible que dicho funcionario esté facultado para poner en libertad a la persona si su
detención es ilegal o arbitraria 376.
Derecho a notificar a un familiar, tutor o representante legal y a comunicarse con el
exterior y, en particular, con los organismos internacionales especializados
199. La persona arrestada o detenida tiene el derecho a notificar a una tercera persona que
está bajo custodia del Estado 377. Esta notificación se hará, por ejemplo, a un familiar, tutor o
representante legal, según corresponda 378.
200. El derecho de establecer contacto con un familiar, tutor o representante legal cobra
especial importancia cuando se trata de niñas o niños 379 y, en especial, cuando éstos se
encuentran no acompañados. La notificación sobre el derecho a establecer contacto con un
familiar, tutor o representante legal, debe ser hecha al momento de la retención o
detención 380, pero cuando se trata de menores de edad deben adoptarse, además, las
providencias necesarias para que efectivamente se haga la notificación 381, teniendo en cuenta
el interés superior de la niña o del niño.
201. Por otra parte, debe asegurarse que la niña o el niño tenga la posibilidad de
comunicarse por cualquier medio con el exterior y, en especial, de ponerse en contacto con sus
familiares, amigos, representante legal y, en su caso, su tutor, así como recibir la visita de
estas personas 382. La Corte también resalta que, en los casos en que resulte procedente, la
niña o el niño debe tener la posibilidad de contactarse con organismos internacionales, como el
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el Comité Internacional
de la Cruz Roja (CICR), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) o la
Organización Internacional para las Migraciones (OIM) 383.
375
Cfr. Caso Bayarri Vs. Argentina. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de
octubre de 2008. Serie C No. 187, párr. 67, y Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República Dominicana, supra, párr.
137.
376
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 108, y Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República
Dominicana, supra, párr. 137.
377
Cfr. Caso Bulacio Vs. Argentina, supra, párr. 130, y Caso Tibi Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 7 de septiembre de 2004. Serie C No. 114, párr. 112.
378
Cfr. Caso Tibi Vs. Ecuador, supra, párr. 112, y Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, Informe del
Grupo, Los derechos civiles y políticos, en particular las cuestiones relacionadas con la tortura y la detención, UN Doc.
E/CN.4/1999/63, 18 de diciembre de 1998, párr. 69, Garantías 6 y 7.
379
La Corte ha señalado que “[e]l derecho de establecer contacto con un familiar cobra especial importancia
cuando se trate de detenciones de menores de edad. En esta hipótesis la autoridad que practica la detención y la que
se halla a cargo del lugar en el que se encuentra el menor, debe inmediatamente notificar a los familiares, o en su
defecto, a sus representantes para que el menor pueda recibir oportunamente la asistencia de la persona notificada”.
Caso Bulacio Vs. Argentina, supra, párr. 130.
380
Cfr. El Derecho a la Información sobre la Asistencia Consular en el Marco de las Garantías del Debido Proceso
Legal, supra, párr. 106.
381
Cfr. Caso Bulacio Vs. Argentina, supra, párr. 130.
382
Cfr. Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, Informe del Grupo, Anexo II, Deliberación No. 5:
Situación relativa a los inmigrantes o a los solicitantes de asilo, 1999, UN Doc. E/CN.4/2000/4, Principio 2, y Comité
de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y separados de su familia
fuera de su país de origen, supra, párr. 63.
383
Cfr. Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, Informe del Grupo, Anexo II, Deliberación No. 5:
Situación relativa a los inmigrantes o a los solicitantes de asilo, 1999, UN Doc. E/CN.4/2000/4, Principio 10, y Grupo
de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, Informe del Grupo, Los derechos civiles y políticos, en particular las
cuestiones relacionadas con la tortura y la detención, UN Doc. E/CN.4/1999/63, 18 de diciembre de 1998, párr. 69,
Garantía 14.
75
Derecho a la información y acceso efectivo a la asistencia consular
202. Primeramente, resulta pertinente señalar que las niñas y los niños gozan del derecho a
la asistencia consular reconocido a toda persona extranjera detenida fuera de su país de
origen 384. La Corte ya ha especificado que, desde la óptica de los derechos de la persona
detenida, tres son los componentes esenciales del derecho debido al individuo por el Estado 385:
(i) el derecho a ser notificado de sus derechos bajo la Convención de Viena sobre Relaciones
Consulares 386; (ii) el derecho de acceso efectivo a la comunicación con el funcionario consular,
y (iii) el derecho a la asistencia misma.
203. La vigencia de este derecho implica, para la persona detenida, cualquiera sea la
modalidad, que sea notificada al momento de ser privada de la libertad de su derecho de
establecer contacto con una tercera persona, tal como el funcionario consular, para informarle
que se halla bajo custodia del Estado 387. La posibilidad de comunicarse con un funcionario
consular de su país, salvedad hecha del caso de las personas solicitantes de asilo, refugiadas u
otras personas beneficiarias de protección internacional, se erige también en una garantía
fundamental de acceso a la justicia y permite el ejercicio efectivo del derecho de defensa, pues
el cónsul puede asistir al detenido en diversos actos de defensa, como el otorgamiento o
contratación de patrocinio letrado, la obtención de pruebas en el país de origen, la verificación
de las condiciones en que se ejerce la asistencia legal y la observación de la situación de
privación de libertad 388.
Derecho a la asistencia jurídica a través de un representante legal y, en caso de niñas y
niños no acompañados o separados, a que se nombre un tutor
204. Por otro lado, los Estados tienen la obligación de garantizar a todas las niñas y los niños
cuya libertad se ve restringida por asuntos migratorios el derecho a la defensa a través del
ofrecimiento de servicios estatales de representación legal 389. Específicamente, es necesario
que los Estados brinden a las niñas y niños privados de libertad acceso rápido y gratuito a un
representante legal que le brinde asistencia jurídica. La Corte considera que la asistencia
jurídica debe ser ejercida por un profesional del derecho para poder satisfacer los requisitos de
384
Véase el artículo 36 de la Convención de Viena sobre las Relaciones Consulares, adoptada el 24 de abril de
1963, entrada en vigor el 19 de marzo de 1967, de la cual son parte los 35 Estados Miembros de la OEA, y el artículo
16.7 de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de
sus Familiares, UN Doc. A/RES/45/158, adoptada el 18 de diciembre de 1990, entrada en vigor el 1 de julio de 2003.
Los siguientes 17 Estados Miembros de la OEA son parte de este tratado: Argentina, Belice, Bolivia, Chile, Colombia,
Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, San Vicente y las
Granadinas, y Uruguay.
385
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 153.
386
Así, el detenido extranjero tiene el derecho a ser informado de su derecho: 1) a que el Estado receptor le
informe a la oficina consular competente sobre su situación; y 2) a que el Estado receptor transmita sin demora
“cualquier comunicación dirigida a la oficina consular” por el detenido. Cfr. Artículo 36.1.b) de la Convención de Viena
sobre las Relaciones Consulares. Esta notificación le debe ser hecha antes de que “rinda su primera declaración”. Así
como los otros derechos que tiene quien es privado de libertad, éste “constituye un mecanismo para evitar
detenciones ilegales o arbitrarias desde el momento mismo de la privación de libertad y, a su vez, garantiza el derecho
de defensa del individuo”. El Derecho a la Información sobre la Asistencia Consular en el Marco de las Garantías del
Debido Proceso Legal, supra, párr. 106, y Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, nota al pie 157.
387
Cfr. El Derecho a la Información sobre la Asistencia Consular en el Marco de las Garantías del Debido Proceso
Legal, supra, párrs. 106 y 120, y Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 154.
388
Cfr. El Derecho a la Información sobre la Asistencia Consular en el Marco de las Garantías del Debido Proceso
Legal, supra, párr. 86, y Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 154.
389
Véase el artículo 37.d) de la Convención sobre los Derechos del Niño. Cfr. Informe del Relator Especial sobre
los derechos humanos de los migrantes, Sr. François Crépeau, Promoción y Protección de todos los Derechos
Humanos, Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido el Derecho al Desarrollo, UN Doc.
A/HRC/20/24, 2 de abril de 2012, párr. 38.
76
una defensa técnica a través de la cual se asesore a la persona sometida a proceso, inter alia,
sobre la posibilidad de ejercer recursos contra actos que afecten derechos 390.
205. Asimismo, en relación con niñas y niños no acompañados o separados de sus familias
resulta de suma importancia, a fin de garantizar eficazmente el derecho a la libertad personal,
nombrarles un tutor a fin de defender sus intereses y asegurar su bienestar 391.
Derecho a recurrir ante un juez o tribunal competente, a fin de que éste decida, sin
demora, sobre la legalidad de su arresto o detención
206. A su vez, también es de aplicación la garantía contenida en el artículo 7.6 de la
Convención Americana, el cual señala que “toda persona privada de libertad tiene derecho a
recurrir ante un juez o tribunal competente, a fin de que éste decida, sin demora, sobre la
legalidad de su arresto o detención y ordene su libertad si el arresto o la detención fueran
ilegales” 392. Esta Corte ya ha señalado que “los procedimientos jurídicos consagrados en los
artículos 25.1 y 7.6 de la Convención Americana […] no pueden ser suspendidos conforme al
artículo 27.2 de la misma, porque constituyen garantías judiciales indispensables para
proteger derechos y libertades que tampoco pueden suspenderse según la misma
disposición” 393. La Corte también se ha pronunciado sobre dichos preceptos y ha determinado
que el artículo 7.6 posee un contenido jurídico propio, al contemplar específicamente el
derecho de toda persona privada de libertad a recurrir ante un juez o tribunal competente para
que decida sobre la legalidad de su arresto o detención, también denominado hábeas corpus,
que consiste en tutelar de manera directa la libertad personal o física, por medio del mandato
judicial dirigido a las autoridades correspondientes a fin de que se lleve al detenido a la
presencia del juez para que éste pueda examinar la legalidad de la privación y, en su caso,
decretar su libertad 394. El artículo 7.6 de la Convención es claro al disponer que la autoridad
que debe decidir la legalidad del “arresto o detención” debe ser “un juez o tribunal”
independiente e imparcial 395. Al respecto, la jurisprudencia de este Tribunal ya ha referido que
estos recursos no solo deben existir formalmente en la legislación sino que deben ser
efectivos, esto es, cumplir con el objetivo de obtener sin demora una decisión sobre la
legalidad del arresto o de la detención 396. En el caso de niñas o niños migrantes, éste
390
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 132.
391
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 33.
392
De igual forma, véase Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, Informe del Grupo, Los derechos civiles
y políticos, en particular las cuestiones relacionadas con la tortura y la detención, UN Doc. E/CN.4/1999/63, 18 de
diciembre de 1998, párr. 69, Garantía 3.
393
El Hábeas Corpus Bajo Suspensión de Garantías (artículos 27.2, 25.1 y 7.6 Convención Americana sobre
Derechos Humanos). Opinión Consultiva OC-8/87 del 30 de enero de 1987. Serie A No. 8, párr. 44. Ver también,
Garantías Judiciales en Estados de Emergencia (artículos 27.2, 25 y 8 Convención Americana sobre Derechos
Humanos), supra, párr. 30, y Caso Neira Alegría y otros Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 19 de enero de 1995. Serie C
No. 20, párrs. 82 a 84.
394
Cfr. El Hábeas Corpus Bajo Suspensión de Garantías (artículos 27.2, 25.1 y 7.6 Convención Americana sobre
Derechos Humanos), supra, párr. 33, y Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 124. Ver también, el artículo 37.d)
de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus
Familiares.
395
396
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 126.
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 129, y Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República
Dominicana, supra, párr. 141. Asimismo, resulta ilustrativo lo sostenido por el Relator Especial de Migrantes en cuanto
a que “[a]lgunas leyes nacionales no prevén la revisión judicial de la detención administrativa de los migrantes. En
otros casos, la revisión judicial de la detención administrativa se inicia únicamente a petición del migrante. En esos
casos, el desconocimiento del derecho a apelar, el desconocimiento de los motivos de la detención, el difícil acceso a
los expedientes, la falta de acceso a asistencia jurídica gratuita, la falta de intérpretes y servicios de traducción, y una
ausencia general de información en un idioma que puedan entender los detenidos sobre el derecho a contratar a un
abogado y darle instrucciones, así como la ubicación de las instalaciones donde están detenidos, pueden impedir a los
migrantes ejercer sus derechos en la práctica. En ausencia de abogados y/o intérpretes, a menudo los migrantes se
77
procedimiento debiera ostentar un carácter prioritario, de tal forma que permitiera una rápida
decisión sobre la acción interpuesta 397.
XIII
PRINCIPIO DE NO DEVOLUCIÓN (NON-REFOULEMENT)
207. La Corte Interamericana ha sido consultada respecto a cuál es el alcance y contenido
del principio de no devolución a la luz de los artículos 1 398, 2 399, 4.1 400, 5 401, 7 402, 8 403, 19 404,
sienten intimidados y obligados a firmar documentos sin entender su contenido” Informe del Relator Especial sobre los
derechos humanos de los migrantes, Sr. Jorge Bustamante, Promoción y Protección de todos los Derechos Humanos,
Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido el Derecho al Desarrollo, UN Doc. A/HRC/7/12, 25 de
febrero de de 2008, párr. 46.
397
Cfr. Informe del Relator Especial sobre los derechos humanos de los migrantes, Sr. François Crépeau,
Promoción y Protección de todos los Derechos Humanos, Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido
el Derecho al Desarrollo, UN Doc. A/HRC/20/24, 2 de abril de 2012, párr. 38.
398
Artículo 1. Obligación de Respetar los Derechos
1. Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos
en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin
discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra
índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.
2. Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano.
399
Artículo 2. Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno
Si el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el artículo 1 no estuviere ya garantizado por
disposiciones legislativas o de otro carácter, los Estados Partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus
procedimientos constitucionales y a las disposiciones de esta Convención, las medidas legislativas o de otro
carácter que fueren necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades.
400
Artículo 4. Derecho a la Vida
1. Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en
general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente. […]
401
Artículo 5. Derecho a la Integridad Personal
1. Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral.
2. Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Toda persona
privada de libertad será tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano.
3. La pena no puede trascender de la persona del delincuente.
4. Los procesados deben estar separados de los condenados, salvo en circunstancias excepcionales, y serán
sometidos a un tratamiento adecuado a su condición de personas no condenadas.
5. Cuando los menores puedan ser procesados, deben ser separados de los adultos y llevados ante tribunales
especializados, con la mayor celeridad posible, para su tratamiento.
6. Las penas privativas de la libertad tendrán como finalidad esencial la reforma y la readaptación social de
los condenados.
402
Artículo 7. Derecho a la Libertad Personal
1. Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad personales.
2. Nadie puede ser privado de su libertad física, salvo por las causas y en las condiciones fijadas de antemano
por las Constituciones Políticas de los Estados Partes o por las leyes dictadas conforme a ellas.
3. Nadie puede ser sometido a detención o encarcelamiento arbitrarios.
4. Toda persona detenida o retenida debe ser informada de las razones de su detención y notificada, sin
demora, del cargo o cargos formulados contra ella.
5. Toda persona detenida o retenida debe ser llevada, sin demora, ante un juez u otro funcionario autorizado
por la ley para ejercer funciones judiciales y tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a
ser puesta en libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso. Su libertad podrá estar condicionada a
garantías que aseguren su comparecencia en el juicio.
78
22.7 405, 22.8 406 y 25 407 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, del artículo
13.4 408 de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura, y de los
6. Toda persona privada de libertad tiene derecho a recurrir ante un juez o tribunal competente, a fin de que
éste decida, sin demora, sobre la legalidad de su arresto o detención y ordene su libertad si el arresto o la
detención fueran ilegales. En los Estados Partes cuyas leyes prevén que toda persona que se viera
amenazada de ser privada de su libertad tiene derecho a recurrir a un juez o tribunal competente a fin de que
éste decida sobre la legalidad de tal amenaza, dicho recurso no puede ser restringido ni abolido. Los recursos
podrán interponerse por sí o por otra persona.
7. Nadie será detenido por deudas. Este principio no limita los mandatos de autoridad judicial competente
dictados por incumplimientos de deberes alimentarios.
403
Artículo 8. Garantías Judiciales
1. Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un
juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la
sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus derechos y
obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter.
2. Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se establezca
legalmente su culpabilidad. Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las
siguientes garantías mínimas:
a) derecho del inculpado de ser asistido gratuitamente por el traductor o intérprete, si no comprende o no
habla el idioma del juzgado o tribunal;
b) comunicación previa y detallada al inculpado de la acusación formulada;
c) concesión al inculpado del tiempo y de los medios adecuados para la preparación de su defensa;
d) derecho del inculpado de defenderse personalmente o de ser asistido por un defensor de su elección y de
comunicarse libre y privadamente con su defensor;
e) derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor proporcionado por el Estado, remunerado o no según
la legislación interna, si el inculpado no se defendiere por sí mismo ni nombrare defensor dentro del plazo
establecido por la ley;
f) derecho de la defensa de interrogar a los testigos presentes en el tribunal y de obtener la comparecencia,
como testigos o peritos, de otras personas que puedan arrojar luz sobre los hechos;
g) derecho a no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a declararse culpable, y
h) derecho de recurrir del fallo ante juez o tribunal superior.
3. La confesión del inculpado solamente es válida si es hecha sin coacción de ninguna naturaleza.
4. El inculpado absuelto por una sentencia firme no podrá ser sometido a nuevo juicio por los mismos hechos.
5. El proceso penal debe ser público, salvo en lo que sea necesario para preservar los intereses de la justicia.
404
Artículo 19. Derechos del Niño
Todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor requieren por parte de su
familia, de la sociedad y del Estado.
405
Artículo 22. Derecho de Circulación y de Residencia
[…]
7. Toda persona tiene el derecho a buscar y recibir asilo en territorio extranjero en caso de persecución por
delitos políticos o comunes conexos con los políticos y de acuerdo con la legislación de cada Estado y los
convenios internacionales. […]
406
Artículo 22. Derecho de Circulación y de Residencia
[…]
8. En ningún caso el extranjero puede ser expulsado o devuelto a otro país, sea o no de origen, donde su
derecho a la vida o a la libertad personal está en riesgo de violación a causa de raza, nacionalidad, religión,
condición social o de sus opiniones políticas. […]
407
Artículo 25. Protección Judicial
1. Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro recurso efectivo ante los
jueces o tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales
reconocidos por la Constitución, la ley o la presente Convención, aun cuando tal violación sea cometida por
personas que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales.
79
artículos I 409, XXV 410 y XXVII 411 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del
Hombre, al adoptarse medidas que puedan implicar la devolución de una niña o un niño a un
país determinado.
208. La Corte procederá a continuación a establecer el contenido del principio de no
devolución, recordando que las niñas y los niños son titulares de todos los derechos
establecidos en la Convención Americana y la Declaración Americana. Asimismo, precisará el
alcance de dicho principio en casos en que puedan implicar la devolución de una niña o niño a
un Estado determinado, sea este su país de origen o un tercer país desde el cual pueda ser
subsecuentemente devuelto.
209. La Corte ya ha resaltado que el principio de no devolución o non-refoulement constituye
la piedra angular de la protección internacional de las personas refugiadas y de las personas
solicitantes de asilo 412. La Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 fue el
primer instrumento internacional en codificar, en su artículo 33.1, el principio de no devolución
como una medida efectiva para garantizar el ejercicio del derecho a buscar y recibir asilo 413 que bajo dicho tratado asume la modalidad específica del estatuto del refugiado 414- y como un
2. Los Estados Partes se comprometen:
a) a garantizar que la autoridad competente prevista por el sistema legal del Estado decidirá sobre los
derechos de toda persona que interponga tal recurso;
b) a desarrollar las posibilidades de recurso judicial, y
c) a garantizar el cumplimiento, por las autoridades competentes, de toda decisión en que se haya estimado
procedente el recurso.
408
Artículo 13, cuarto párrafo:
[…]
No se concederá la extradición ni se procederá a la devolución de la persona requerida cuando haya
presunción fundada de que corre peligro su vida, de que será sometido a tortura, tratos crueles, inhumanos o
degradantes o de que será juzgada por tribunales de excepción o ad hoc en el Estado requirente.
409
Artículo I. Derecho a la vida, a la libertad, a la seguridad e integridad de la persona
410
Artículo XXV. Derecho de protección contra la detención arbitraria
Todo ser humano tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Nadie puede ser privado de su libertad sino en los casos y según las formas establecidas por leyes
preexistentes.
Nadie puede ser detenido por incumplimiento de obligaciones de carácter netamente civil.
Todo individuo que haya sido privado de su libertad tiene derecho a que el juez verifique sin demora la
legalidad de la medida y a ser juzgado sin dilación injustificada, o, de lo contrario, a ser puesto en libertad.
Tiene derecho también a un tratamiento humano durante la privación de su libertad.
411
Artículo XXVII. Derecho de asilo
Toda persona tiene el derecho de buscar y recibir asilo en territorio extranjero, en caso de persecución que no
sea motivada por delitos de derecho común y de acuerdo con la legislación de cada país y con los convenios
internacionales.
412
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 151, citando Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité Ejecutivo, Conclusiones Generales sobre la protección internacional de
los refugiados, UN Doc. 65 (XLII)-1991, publicadas el 11 de octubre de 1991, párr. c.
413
Aún si la Convención de 1951 no establece el derecho al asilo como un derecho de manera explícita, se
considera incorporado de manera implícita en su texto. Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 139.
414
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 139, sosteniendo que “[e]sto se encuentra
evidenciado en el Preámbulo de la propia Convención del 1951, al plantearse la importancia de la cooperación
internacional para asegurar el otorgamiento del asilo por medio del propio tratado, y ha sido reiterada por el Comité
Ejecutivo del ACNUR”. Este último ha afirmado que “la institución del asilo, que es una emanación directa del derecho
a buscar asilo y a disfrutar de él, enunciado en el párrafo 1 del artículo 14 de la Declaración Universal de Derechos
Humanos de 1948, es uno de los mecanismos más fundamentales para la protección internacional de los refugiados”.
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité Ejecutivo, Conclusión sobre la
80
componente integral de la protección internacional garantizada a las personas solicitantes de
asilo y refugiadas 415, al establecer que “ningún Estado Contratante podrá, por expulsión o
devolución, poner en modo alguno a un refugiado en las fronteras de los territorios donde su
vida o su libertad peligre por causa de su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a
determinado grupo social o de sus opiniones políticas”.
210. Dado el carácter declarativo de la determinación de la condición de refugiado 416, la
protección brindada por el principio de no devolución aplica a todos los refugiados hayan o no
sido reconocidos aún como tales por las autoridades con base en los requerimientos de la
definición del artículo 1 de la Convención de 1951 y su Protocolo de 1967 417 o la legislación
nacional. Es decir, que el mismo se encuentra destinado también a solicitantes de asilo 418,
cuya condición todavía no ha sido determinada, y a los refugiados que no han sido aún
reconocidos oficialmente como tales 419. Igualmente, es oponible por aquellos que quieran
hacer valer su derecho a buscar y recibir asilo 420 y se encuentren ya sea en la frontera o
crucen la misma sin ser admitidos formal o legalmente en el territorio del país 421, pues de lo
salvaguarda de la institución del asilo, UN Doc. 82 (XLVIII)-1997, publicadas el 17 de octubre de 1997, párr. b. El
Comité Ejecutivo, por medio de su Conclusión número 5 de 1977, ya había hecho un llamamiento a los Estados Partes
de la Convención de 1951 y el Protocolo de 1967 a aplicar prácticas liberales y conceder asilo permanente o al menos
temporal a los refugiados que hubiesen llegado directamente a su territorio. Cfr. Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité Ejecutivo, Asilo, UN Doc. 5 (XXVIII)-1977, publicado en 1977, párr. a.
415
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 152.
416
La Corte ha señalado que “[d]e acuerdo con la Convención de 1951, una persona es un refugiado tan pronto
como reúne los requisitos enunciados en la definición, lo que necesariamente ocurre antes de que se determine
formalmente su condición de refugiado. Así pues, el reconocimiento de la condición de refugiado de una persona no
tiene carácter constitutivo, sino declarativo”. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 145.
417
El Protocolo de 1967 amplió la aplicabilidad de la Convención de 1951 al eliminar las restricciones geográficas
y temporales allí contenidas. Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 144.
418
La Corte reitera que “solicitante de asilo” en sentido técnico equivale en el Derecho Internacional a
“solicitante de reconocimiento de la condición de refugiado”. Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, nota al
pie 141.
419
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Opinión Consultiva sobre la
aplicación extraterritorial de las obligaciones de no devolución en virtud de la Convención sobre el Estatuto de los
Refugiados de 1951 y su Protocolo de 1967, publicada el 26 de enero de 2007, párr. 6, y Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Manual y Directrices de Procedimientos y Criterios para Determinar la
Condición de Refugiado en Virtud de la Convención de 1951 y el Protocolo de 1967 sobre el Estatuto de los
Refugiados, diciembre de 2011, UN Doc. HCR/1P/4/ENG/REV.3, párr. 28.
420
Véase Ley No. 26.165. Ley General de Reconocimiento y Protección al Refugiado, promulgada el 28 de
noviembre de 2006, artículos 2, 3 y 39 (Argentina); Decreto Supremo No. 1440 - Reglamento de la Ley Nº 251 de
protección a personas refugiadas, 19 de diciembre de 2012, artículos 4 y 30 (Bolivia); Ley No. 9.474, de 22 de julio de
1997, artículos 8, 9 y 10 (Brasil); Ley No. 20.430 - Establece disposiciones sobre protección de refugiados,
promulgada el 8 abril de 2010, artículos 3 y 4 (Chile); Decreto No. 36831-G de 2011, Reglamento de Personas
Refugiadas, 28 de septiembre de 2008, artículo 134 (Costa Rica); Decreto No. 1.182 - Reglamento para la aplicación
del derecho de refugio, de 30 de mayo de 2012, artículos 5 y 9 (Ecuador); Decreto No. 208 - Ley de Migración y
Extranjería, publicado el 3 de marzo de 2004, artículo 44 (Honduras); Ley sobre Refugiados y Protección
Complementaria, de 27 de enero de 2011, artículos 6 y 21 y Reglamento de la ley sobre refugiados y protección
complementaria, de 21 de febrero de 2012, artículo 9 (México); Decreto Ejecutivo No. 23, de 10 de febrero de 1998,
artículos 28, 53 y 82 (Panamá); y Ley No. 18.076 – Derecho al refugio y a los refugiados, publicada el 5 de enero de
2007, artículos 10, 12 y 32, así como el artículo 45 de la Ley No. 18.250 de Migración, publicada el 17 de enero de
2008 (Uruguay).
421
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité Ejecutivo, No-Devolución,
UN Doc. 6 (XXVIII)-1977, publicado en 1977, reafirmando la importancia fundamental de la observancia del principio
de no devolución, tanto en la frontera como en el territorio de un Estado, de personas que pueden ser objeto de
persecución si regresan a su país de origen, independientemente de si han sido o no formalmente reconocidos como
refugiados. (“(c) Reafirmó la importancia fundamental de la observancia del principio de no devolución - tanto en la
frontera como dentro del territorio de un Estado - de las personas que, reconocidas o no oficialmente como refugiadas,
podían ser objeto de persecución si se las devolvía a su país de origen”). La Declaración de Brasilia sobre la Protección
de Personas Refugiadas y Apátridas en el Continente Americano, establece en su preámbulo lo siguiente: “Reiterando
el respeto irrestricto al principio de la no devolución (non-refoulement), incluyendo el no rechazo en frontera y la no
devolución indirecta, así como de la no sanción por ingreso ilegal, y de la no discriminación, como principios
fundamentales del derecho internacional de refugiados”. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
81
contrario se tornaría este derecho ilusorio y vacío de contenido, es decir, sin ningún valor o
efecto. Esto necesariamente implica que esas personas no pueden ser rechazadas en la
frontera o expulsadas sin un análisis adecuado e individualizado de sus peticiones 422.
211. El principio de no devolución constituye, además, una norma consuetudinaria de
Derecho Internacional 423 y es, por ende, vinculante para todos los Estados, sean o no partes
en la Convención de 1951 o el Protocolo de 1967 424. Sin embargo, tal como ha sido codificado,
dicho principio no es absoluto en tanto permite excepciones. En efecto, el mismo artículo 33 de
la Convención de 1951 especifica los supuestos que permiten a un Estado no brindar la
protección de la no devolución, aún cuando la persona cumpla con la definición de
refugiado 425. Sin embargo, éstas deben ser interpretadas en forma taxativa y restrictiva 426, así
como en relación con las obligaciones derivadas de derechos inderogables, como la prohibición
de la tortura (infra párrs. 224 a 227).
212. En el ámbito del sistema interamericano, este principio se ve reforzado por el
reconocimiento del derecho de toda persona a buscar y recibir asilo, originalmente en el
artículo XXVII de la Declaración Americana y luego en el artículo 22.7 de la Convención
Americana. Por consiguiente, como corolario de los deberes fundamentales de respeto y
garantía del artículo 1.1 de la Convención, contraídos en relación con cada uno de los derechos
(ACNUR), La Declaración de Brasilia sobre la Protección de Personas Refugiadas y Apátridas en el Continente
Americano, publicada el 11 de noviembre de 2010, pág. 1. Ver también las legislaciones de diversos países del
continente, incluyendo Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Honduras, México, Panamá y Uruguay, que adoptan
expresamente la prohibición de rechazo en frontera. Cfr. Ley No. 26.165. Ley General de Reconocimiento y Protección
al Refugiado, promulgada el 28 de noviembre de 2006, artículo 2 (Argentina); Ley Nº 251 de protección a personas
refugiadas, de 20 de junio de 2012, artículo 4.II (Bolivia); Ley No. 20.430 - Establece disposiciones sobre protección
de refugiados, promulgada el 8 abril de 2010, artículo 3 (Chile); Decreto No. 1.182 - Reglamento para la aplicación del
derecho de refugio, de 30 de mayo de 2012, artículo 9 (Ecuador); Ley de Migración y Extranjería, 3 de mayo de 2004,
artículo 44 (Honduras); Ley sobre Refugiados y Protección Complementaria, de 27 de enero de 2011, artículo 6 y
Reglamento de la ley sobre refugiados y protección complementaria, de 21 de febrero de 2012, artículo 9 (México);
Decreto Ejecutivo No. 23, de 10 de febrero de 1998, artículos 53 y 82 (Panamá); y Ley No. 18.076 – Derecho al
refugio y a los refugiados, publicada el 5 de enero de 2007, artículo 12 (Uruguay).
422
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 153, citando Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH), Informe Sobre la Situación de los Derechos Humanos de los Solicitantes de Asilo en el Marco del
Sistema Canadiense de Determinación de la Condición de Refugiado, OEA/Ser.L/V/II.106. Doc. 40. Rev. 1, 28 de
febrero de 2000, párr. 25. Ver también, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR),
Opinión Consultiva sobre la aplicación extraterritorial de las obligaciones de no devolución en virtud de la Convención
sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y su Protocolo de 1967, publicada el 26 de enero de 2007, párr. 8.
423
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 151, citando Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados (ACNUR), Consultas globales sobre protección internacional: Reunión Ministerial de los
Estados Partes de la Convención de 1951 y/o el Protocolo de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados (12-13 de
diciembre 2001) - Declaración de los Estados Partes de la Convención de 1951 y/o el Protocolo de 1967 sobre el
Estatuto de los Refugiados, UN Doc. HCR/MMSP/2001/9, adoptada el 13 de diciembre de 2001, que en su párrafo 4
indica: “Aceptando la continua relevancia y adaptabilidad de este régimen internacional de derechos y principios,
centrado en el principio de no devolución (non-refoulement) cuya aplicabilidad se inserta en el derecho
consuetudinario internacional”. Ver también, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR),
Opinión Consultiva sobre la aplicación extraterritorial de las obligaciones de no devolución en virtud de la Convención
sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y su Protocolo de 1967, publicada el 26 de enero de 2007, párrs. 14 a 16.
424
En las Américas, 28 Estados Miembros de la OEA son Parte en la Convención de 1951, y 29 Estados de la OEA
son Parte en su Protocolo de 1967. A su vez, no son parte de los instrumentos internacionales sobre refugiados los
siguientes cinco Estados Miembros de la OEA: Barbados, Cuba, Granada, Guyana y Santa Lucía. Ver también, Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Opinión Consultiva sobre la aplicación
extraterritorial de las obligaciones de no devolución en virtud de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de
1951 y su Protocolo de 1967, publicada el 26 de enero de 2007, párr. 15.
425
En particular, el artículo 33.2 establece que “[…] no podrá invocar los beneficios de la presente disposición el
refugiado que sea considerado, por razones fundadas, como un peligro para la seguridad del país donde se encuentra,
o que, habiendo sido objeto de una condena definitiva por un delito particularmente grave, constituya una amenaza
para la comunidad de tal país”.
426
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), UNHCR Note on the Principle of
Non-Refoulement [Nota del ACNUR sobre el principio de no devolución], noviembre de 1997, sección F.
82
protegidos y en este caso respecto al derecho de cada persona a solicitar y recibir asilo, se
desprende el principio de no devolución, en virtud del cual los Estados se encuentran obligados
a no devolver o expulsar a una persona -solicitante de asilo o refugiada- a un Estado donde
exista la posibilidad de que su vida o libertad esté amenazada como consecuencia de
persecución por determinados motivos o por la violencia generalizada, la agresión extranjera,
los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que
hayan perturbado gravemente el orden público 427, así como a un tercer Estado desde el cual
pueda ulteriormente ser devuelto al Estado donde sufre dicho riesgo, situación esta última que
ha dado en llamarse “devolución indirecta” 428.
213. Ahora bien, tras reconocer que el derecho de los refugiados ha sido la rama del derecho
internacional pionera en acoger el principio de no devolución, también es importante
evidenciar que, además de incluir el derecho a solicitar y recibir asilo, la Convención
Americana posee una disposición expresa que trata sobre la no devolución. Bajo este
entendido y a fin de responder a esta consulta, la Corte analizará primeramente la
interpretación del artículo 22.8 de la Convención Americana para desentrañar si la norma
equivale al principio de no devolución tal como ha sido desarrollado en los párrafos
precedentes y, posteriormente, abordará las otras disposiciones convencionales que se
encuentran asociadas al principio de no devolución. Al interpretar dichas disposiciones, la Corte
también tendrá en cuenta las otras fuentes de derecho internacional relevantes.
214. La Convención Americana establece en su artículo 22.8 la prohibición de expulsión o
devolución de cualquier “extranjero” a “otro país, sea o no de origen” -es decir, a su país de
nacionalidad o, en caso de una persona apátrida, al de residencia habitual o bien a un tercer
Estado-, en el cual “su derecho a la vida o a la libertad” estén “en riesgo de violación a causa
de raza, nacionalidad, religión, condición social o de sus opiniones políticas” 429.
215. En el caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, la Corte ha tenido la oportunidad de
interpretar dicha norma, de modo tal de concluir que “es posible considerar que en el sistema
interamericano está reconocido el derecho de cualquier persona extranjera, y no solamente a
los asilados o refugiados, a la no devolución indebida cuando su vida, integridad y/o libertad
estén en riesgo de violación, sin importar su estatuto legal o condición migratoria en el país en
que se encuentre” 430. La protección del principio de no devolución establecido en la disposición
bajo análisis de la Convención Americana alcanza, en consecuencia, a toda persona extranjera
y no sólo a una categoría específica dentro de los extranjeros, como sería los solicitantes de
asilo y refugiados. A esta conclusión se llega a partir de una interpretación literal de los
términos del artículo.
427
Declaración de Cartagena sobre Refugiados, adoptada por el “Coloquio Sobre la Protección Internacional de
los Refugiados en América Central, México y Panamá: Problemas Jurídicos y Humanitarios”, celebrado en Cartagena,
Colombia, del 19 al 22 de noviembre de 1984, sección III, tercera conclusión. La Comisión Interamericana de
Derechos Humanos ha afirmado que: “[e]n nuestro hemisferio y también fuera de él, el principio de non-refoulement
se ha extendido gradualmente para incluir a aquellas personas que huyen de situaciones generalizadas de violencia
política o de guerra interna (Declaración de Cartagena de 1984, Declaración de San José de 1994)”. Comisión de
Derechos Humanos (CIDH), Informe Anual de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de 2000: Segundo
Informe de Progreso de la Relatoría sobre Trabajadores Migratorios y Miembros de sus Familias, OEA/Ser./L/V/II.111
doc. 20 rev., 16 de abril de 2000, párr. 97(2). Había hecho un llamamiento similar en el Informe Anual de 1984-1985.
428
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 153, citando Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados (ACNUR), Submission by the Office of the United Nations High Commissioner for Refugees
in the case of Hirsi and Others v. Italy [Comunicación presentada por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados en el caso de Hirsi y otros Vs. Italia] (traducción de la Secretaría de la Corte), marzo de
2010, párr. 4.3.4.
429
Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 134.
430
Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 135.
83
216. Los trabajos preparatorios de la Convención Americana confirman el sentido otorgado a
la referida disposición. Se advierte que la propuesta inicial de incluir el principio de no
devolución a la Convención Americana fue impulsada por la Oficina del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) a tenor de la siguiente redacción: “el derecho
del refugiado a no ser, en ningún caso expulsado o devuelto a otro país donde su derecho a la
vida o a la libertad personal peligran a causa de su raza, nacionalidad, pertenencia a
determinado grupo social o por razón de su situación política” 431. El texto sugerido aludía al
derecho del “refugiado” a no ser expulsado o devuelto y no del “extranjero”, como fue
finalmente enmendado e incorporado a la Convención 432. Por consiguiente, es inequívoca la
voluntad de los Estados de extender el principio de no devolución a todo extranjero y no
limitarlo a los refugiados.
217. En suma, en el marco de la Convención Americana el principio de no devolución
establecido en el artículo 22.8 asume una expresión singular, a pesar de que dicha disposición
fuera incluida a continuación de la consagración del derecho individual a buscar y recibir asilo,
siendo un derecho más amplio en su sentido y alcance que el que opera en la aplicación del
derecho internacional de refugiados. De este modo, la prohibición de devolución establecida en
el artículo 22.8 de la Convención ofrece una protección complementaria para extranjeros que
no son solicitantes de asilo o refugiados en casos en que su derecho a la vida o libertad se
encuentre amenazado por los motivos enlistados. Así, la lectura de los trabajos preparatorios
de la Convención confirma la interpretación desarrollada conforme al sentido corriente de los
términos del artículo 22.8 de la Convención, dentro del contexto del tratado y teniendo en
cuenta su objeto y fin.
218. Ahondando en los componentes de la prohibición de devolución codificada en el artículo
22.8 de la Convención, la Corte es de la opinión que, a partir de la interpretación del artículo
22 en su conjunto, el término “extranjero” incluido en el referido inciso 8, debe entenderse
como toda persona 433, que no sea nacional del Estado en cuestión o que no sea considerada
como nacional suyo por el Estado conforme a su legislación. Ello abarca aquellas personas que
no son consideradas como nacional suyo por el Estado conforme a su legislación, ya sea por
una pérdida ex lege de la nacionalidad o por una decisión de privación de la misma, siempre
que tal pérdida automática o determinación estatal no vaya en contravención con sus
obligaciones internacionales en materia de derechos humanos. A tenor de lo anterior, la Corte
considera que si existe controversia respecto a la conformidad de tal decisión o pérdida con las
obligaciones derivadas de la Convención Americana, y en particular con la prohibición de
privación arbitraria de la nacionalidad u otras normas aplicables, debe primar la consideración
de que la persona es nacional hasta tanto no se emita una decisión definitiva al respecto y, por
ende, no puede ser objeto de una expulsión 434. En esta línea, no sobra recordar que las
normas contenidas en los tratados de derechos humanos, como el artículo 22.5 de la
Convención, prohíben expresamente la expulsión de nacionales.
219. En relación con este punto, debe tenerse en cuenta también los términos del artículo
1.1 de la Convención. Evidentemente, que una persona se encuentre sometida a la jurisdicción
431
Secretaría de la OEA, Conferencia Especializada Interamericana sobre Derechos Humanos, San José, Costa
Rica, celebrada del 7 al 22 de noviembre de 1969, Actas y Documentos, OEA/Ser.K/XVI/1.2, Washington, D.C., 1978,
pág. 301.
432
Cfr. Secretaría de la OEA, Conferencia Especializada Interamericana sobre Derechos Humanos, San José,
Costa Rica, celebrada del 7 al 22 de noviembre de 1969, Actas y Documentos, OEA/Ser.K/XVI/1.2, Washington, D.C.,
1978, págs. 244, 245, 247, 249 y 301.
433
434
Esto es, todo ser humano en los términos el artículo 1.2 de la Convención Americana.
Ver en este mismo sentido, Organización de las Naciones Unidas, Consejo de Derechos Humanos, Informe del
Secretario General, Los derechos humanos y la privación arbitraria de la nacionalidad, UN Doc. A/HRC/25/28, 19 de
diciembre de 2013, párr. 26.
84
del Estado no equivale a que se encuentre en su territorio 435. En consecuencia, el principio de
no devolución es exigible por cualquier persona extranjera sobre la que el Estado en cuestión
esté ejerciendo autoridad o que se encuentre bajo su control efectivo 436, con independencia de
que se encuentre en el territorio terrestre, fluvial, marítimo o aéreo del Estado.
220. Ahora bien, en el contexto del principio de no devolución, la Corte considera necesario
realizar algunas precisiones adicionales. Al respecto, el Comité de los Derechos del Niño ha
afirmado que “[las] obligaciones a cargo del Estado no podrán ser arbitraria y unilateralmente
recortadas, sea mediante la exclusión de zonas o áreas del territorio del Estado, sea
estableciendo zonas o áreas específicas que quedan total o parcialmente fuera de la
jurisdicción del Estado” 437. En cuanto a la interceptación de solicitantes de asilo en aguas
internacionales para no permitir que sus peticiones sean evaluadas en potenciales Estados de
acogida, la Corte entiende que esta práctica resulta contraria al principio de no devolución,
pues no permite evaluar los factores de riesgo concretos de cada persona 438.
221. Respecto al riesgo a los derechos a la vida o libertad de la persona extranjera, es
pertinente precisar que éste debe ser real, es decir, ser una consecuencia previsible. En este
sentido, el Estado debe realizar un examen individualizado a fin de verificar y evaluar las
circunstancias aducidas por la persona que revelen que pueda sufrir un menoscabo en su vida
o libertad en el país al cual se pretende devolverla, es decir, a su país de origen o que siendo
retornada a un tercer país, esa persona corra el peligro de ser enviada luego al lugar donde
sufre tal riesgo. Si su narrativa resulta creíble, convincente o coherente en orden a que puede
haber una probable situación de riesgo para ella, debe regir el principio de no devolución.
435
De igual forma, el artículo 1 del Convenio Europeo dispone que “[l]as Altas Partes Contratantes reconocen a
toda persona bajo su jurisdicción los derechos y libertades definidos en el Titulo I del presente Convenio”. Consejo de
Europa, Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, adoptado
el 4 de noviembre de 1950, entrada en vigor el 3 de septiembre de 1953, artículo 1. El Tribunal Europeo de Derechos
Humanos ha señalado que el deber de asegurar los derechos humanos contenidos en el Convenio Europeo a todas las
personas bajo la jurisdicción del Estado, no está limitado al territorio del Estado parte, sino que se extiende a las
zonas en que ejerce control efectivo fuera de su territorio nacional. Cfr. TEDH, Loizidou Vs. Turquía (Excepciones
Preliminares), No. 15318/89. Sentencia de 23 de marzo de 1995, párr. 62. Ver también, Caso Medvedyev y otros Vs.
Francia [GS], No. 3394/03. Sentencia de 29 de marzo de 2010, párrs. 62 a 67. Aún cuando el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos establece en su artículo 2.1 que “[c]ada uno de los Estados Partes en el presente Pacto se
compromete a respetar y a garantizar a todos los individuos que se encuentren en su territorio y estén sujetos a su
jurisdicción los derechos reconocidos en el presente Pacto”, se ha interpretado que éste es aplicable con respecto a los
actos de un Estado en el ejercicio de su jurisdicción fuera de su propio territorio. Cfr. Corte Internacional de Justicia,
Consecuencias jurídicas de la construcción de un muro en el territorio palestino ocupado. Opinión consultiva de 9 de
julio de 2004, párrs. 108 a 111. Ver también, Comité de Derechos Humanos, Observación General N° 31, La índole de
la obligación jurídica general impuesta, UN Doc. CCPR/C/21/Rev.1/Add.13, 26 de mayo de 2004, párr. 10,
manifestando que “[e]sto significa que un Estado Parte debe respetar y garantizar los derechos establecidos en el
Pacto a cualquier persona sometida al poder o al control efectivo de ese Estado Parte, incluso si no se encuentra en el
territorio del Estado Parte”.
436
En este mismo sentido, lo decidió la Comisión Interamericana: “[l]a Comisión, sin embargo, no cree que la
noción de ‘jurisdicción’ contenida en el artículo 1(1) esté limitada o sea meramente extensiva al territorio nacional.
Más bien, considera que un Estado parte de la Convención Americana puede ser responsable por los actos y omisiones
de sus agentes llevados a cabo, o que tienen efecto, fuera de su territorio […]” y que “[l]a interpretación de la
jurisdicción –y por lo tanto del alcance de la responsabilidad por el cumplimiento con obligaciones internacionales—
como una noción ligada a la autoridad y el control efectivo y no meramente a los límites territoriales, ha sido
confirmada y elaborada en otras decisiones de la Comisión y la Corte Europea”. Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH), Informe de admisibilidad No. 38/99, Víctor Saldaño Vs. Argentina, 11 de marzo de 1999, párrs. 17 y
19.
437
Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 12. Ver también TEDH, Caso Amuur Vs. Francia, No.
19776/92. Sentencia de 25 de junio de 1996, párr. 52.
438
Cfr. Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Informe de fondo No. 51/96, Caso 10.675,
Interdicción de Haitianos Vs. Estados Unidos, 13 de marzo de 1997, párrs. 156, 157 y 163, y TEDH, Caso Hirsi Jamaa
y otros Vs. Italia [GS], No. 27765/09. Sentencia de 23 de febrero de 2012, párrs. 133 y 134.
85
222. En cuanto al riesgo de violación a los derechos de la niña o del niño, la Corte considera
que éstos deben ser entendidos y analizados con un enfoque de edad y de género, así como
dentro de la lógica establecida por la propia Convención sobre los Derechos del Niño, que
contempla la garantía efectiva e interdependiente de los derechos civiles y políticos y la
progresiva plena efectividad de los derechos económicos, sociales y culturales 439, y en el
marco del cual el derecho a la vida incorpora también el componente de desarrollo adecuado y
supervivencia. En este sentido, los artículos 6 y 27 de la Convención sobre los Derechos del
Niño incluyen en el derecho a la vida la obligación del Estado de garantizar “en la máxima
medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño”. El Comité de los Derechos del Niño
ha interpretado la palabra “desarrollo” de una manera amplia y holística, que abarca lo físico,
mental, espiritual, moral, psicológico y social 440. Estas medidas adquieren fundamental
importancia debido a que las niñas y los niños se encuentran en una etapa crucial de su
desarrollo físico, mental, espiritual, moral, psicológico y social que impactará de una u otra
forma su proyecto de vida 441. En esta línea, el Comité listó una serie de circunstancias a
evaluar, que incluyen 442: a) la seguridad personal y pública y otras condiciones, en particular
socioeconómicas, que encontrará el niño a su regreso, efectuando, en su caso, las
organizaciones sociales un estudio sobre las condiciones en el país; b) la existencia de
mecanismos para la atención individual del niño; c) las opiniones del niño manifestadas al
amparo de su derecho en virtud del artículo 12, así como las de las personas que le atienden;
d) el nivel de integración del niño en el país de acogida y el período de ausencia de su país de
origen; e) el derecho del niño a “preservar su identidad, incluidos la nacionalidad, el nombre y
las relaciones familiares” (art. 8); f) la “conveniencia de que haya continuidad en la educación
del niño” y se preste atención “a su origen étnico, religioso, cultural y lingüístico” (art. 20); g)
si los padres o miembros del círculo familiar ampliado no estuvieran en condiciones de atender
al niño, el retorno al país de origen no se efectuará, en principio, sin tomar previamente
disposiciones seguras y concretas de atención y custodia al regreso.
223. Habiendo sentado la interpretación que otorga esta Corte al artículo 22.8 de la
Convención, resulta necesario abordar las otras disposiciones traídas a consulta, en particular
aquellas que se refieren a la prohibición de la tortura. En efecto, los tratados internacionales
generales, como la Convención Americana, contienen disposiciones que recogen el mandato
normativo que prohíbe los actos de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes.
224. La Convención Americana reconoce expresamente el derecho a la integridad personal
en su artículo 5, bien jurídico cuya protección encierra la finalidad principal de la prohibición
absoluta e imperativa de derecho internacional consuetudinario de la tortura y penas o tratos
crueles, inhumanos o degradantes 443. Este Tribunal ha considerado de forma constante en su
jurisprudencia que dicha prohibición pertenece hoy día al dominio del ius cogens 444. De esta
forma, se ha conformado un régimen jurídico internacional de prohibición absoluta de todas las
439
A este respecto el Comité de los Derechos del Niño ha resaltado que el disfrute de los derechos económicos,
sociales y culturales está indisolublemente unido al goce de los derechos civiles y políticos. Cfr. Comité de los
Derechos del Niño, Observación General N° 5: Medidas generales de aplicación de la Convención sobre los Derechos
del Niño (artículos 4, 42 y párrafo 6 del artículo 44), supra, párr. 6. Ver también, Condición Jurídica y Derechos
Humanos del Niño, supra, pág. 86, punto decisivo octavo; el artículo 26 de la Convención Americana, y el artículo 4 de
la Convención sobre los Derechos del Niño.
440
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General N° 5: Medidas generales de aplicación de la
Convención sobre los Derechos del Niño (artículos 4, 42 y párrafo 6 del artículo 44), supra, párr. 12.
441
Cfr. Caso “Instituto de Reeducación del Menor” Vs. Paraguay, supra, párr. 172.
442
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General N° 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párrs. 84 y 85.
443
444
Cfr. Caso Ximenes Lopes Vs. Brasil, supra, párr. 126.
Cfr. Caso Cantoral Benavides Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 18 de agosto de 2000. Serie C No. 69, párr. 95, y
Caso Bayarri Vs. Argentina, supra, párr. 81.
86
formas de tortura, tanto física como psicológica, y respecto a esta última, se ha reconocido
que las amenazas y el peligro real de someter a una persona a graves lesiones físicas produce,
en determinadas circunstancias, una angustia moral de tal grado que puede ser considerada
“tortura psicológica” 445.
225. Desde sus primeras sentencias 446, la Corte se ha pronunciado acerca de la intrínseca
conexión existente entre las obligaciones generales de respeto y garantía señaladas en el
artículo 1.1 de la Convención y los derechos específicos protegidos por este instrumento que
impone, respecto de cada uno de los derechos y libertades reconocidos, deberes concretos que
deben ser determinados caso por caso y según el derecho o libertad de que se trate 447. Una de
las obligaciones internacionales asociadas con la prohibición de la tortura es el principio de no
devolución o non-refoulement 448. Dicho principio busca, de manera primordial, asegurar la
efectividad de la prohibición de la tortura en toda circunstancia y respecto de toda persona, sin
discriminación alguna. Siendo una obligación derivada de la prohibición de tortura, el principio
de no devolución en este ámbito es absoluto y adquiere también el carácter de norma
imperativa de derecho internacional consuetudinario, es decir, de ius cogens 449.
226. Es así que a partir del artículo 5 de la Convención Americana, leído en conjunto con las
obligaciones erga omnes de respetar y hacer respetar las normas de protección de los
derechos humanos, se desprende el deber del Estado de no deportar, devolver, expulsar,
extraditar o remover de otro modo a una persona que esté sujeta a su jurisdicción a otro
Estado, o a un tercer Estado que no sea seguro, cuando exista presunción fundada para creer
que estaría en peligro de ser sometida a tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes 450.
445
Cfr. Caso Cantoral Benavides Vs. Perú, supra, párr. 102, y Caso del Penal Miguel Castro Castro Vs. Perú.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de noviembre de 2006. Serie C No. 160, párr. 272.
446
Cfr. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Fondo, supra, párr. 162; Caso Godínez Cruz Vs. Honduras.
Fondo. Sentencia de 20 de enero de 1989. Serie C No. 5, párr. 171, y Caso Neira Alegría y Otros Vs. Perú, supra, párr.
85.
447
Cfr. Caso Vargas Areco Vs. Paraguay. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de septiembre de 2006.
Serie C No. 155, párr. 73, y Caso García Prieto y otros Vs. El Salvador. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 20 de noviembre de 2007. Serie C No. 168, párr. 98.
448
Cfr. TEDH, Caso Soering Vs. Reino Unido, No. 14038/88. Sentencia de 7 de julio de 1989, párr. 88.
449
Cfr. Informe presentado por el Relator Especial sobre la tortura, Sr. Theo van Boven, Los Derechos Civiles y
Políticos, en Particular las Cuestiones Relacionadas con la Tortura y la Detención, UN Doc. E/CN.4/2002/137, 26 de
febrero de 2002, párr. 14.
450
De igual forma, el artículo 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos establece: “[n]adie será
sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. En particular, nadie será sometido sin su
libre consentimiento a experimentos médicos o científicos”. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,
adoptado el 16 de diciembre 1966, entrada en vigor el 23 de marzo de 1976. Los siguientes 31 Estados Miembros de
la OEA son parte de este tratado: Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia,
Costa Rica, Dominica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos de América, Granada, Guatemala, Guyana, Haití,
Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, San Vicente y las Granadinas,
Suriname, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela. El Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha
interpretado dicha norma en el sentido de incluir un deber de los Estados Partes de “no […] exponer a las personas al
peligro de ser sometidas a torturas o a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes al regresar a otro país tras la
extradición, la expulsión o la devolución”. Comité de Derechos Humanos, Observación General N° 20, Reemplaza a la
Observación General N° 7. Prohibición de la tortura y los tratos o penas crueles (Artículo 7), UN Doc.
HRI/GEN/1/Rev.7, 10 de marzo de 1992, párr. 9. Dicho deber surge de las obligaciones generales del artículo 2 del
Pacto que exige que los Estados Partes respeten y garanticen los derechos del Pacto a todos los individuos que se
encuentren en su territorio y a todas las personas sujetas a su jurisdicción, lo cual entraña “la obligación de no
extraditar, deportar, expulsar o retirar de otro modo a una persona de su territorio, cuando hay razones de peso para
creer que existe un riesgo real de provocar un daño irreparable, como el contemplado por los artículos 6 [derecho a la
vida] y 7 [prohibición de tortura y otros tratos, crueles, inhumanos o degradantes] del Pacto, en el país hacia el que se
va a efectuar esa salida forzada o en cualquier país al que la persona sea expulsada posteriormente”. Comité de
Derechos Humanos, Observación General N° 31, La índole de la obligación jurídica general impuesta, UN Doc.
CCPR/C/21/Rev.1/Add.13, 26 de mayo de 2004, párr. 12. Asimismo, en varias decisiones concernientes a casos
individuales, el Comité ha afirmado que no es posible extraditar, deportar, expulsar o remover de ninguna manera a
una persona del territorio de un Estado si existen motivos suficientes para creer que existe riesgo de daño irreparable
contra sus derechos, y sin antes tomar en consideración los alegatos de la persona sobre el riesgo existente. Comité
87
227. A su vez, los Estados han acordado, tanto a nivel universal 451 como interamericano,
tratados internacionales específicos sobre la temática, que desarrollan las obligaciones que
surgen de las normas sobre prohibición de la tortura 452, al precisar determinadas medidas que
los Estados deben implementar a nivel interno, toda vez que se consideran eficaces para
atender el objetivo y fin último de dichos convenios cual es la prevención y sanción de la
tortura y asegurar su no repetición 453. El sistema interamericano cuenta con un tratado
específico, la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura, que obliga a los
Estados Parte a adoptar medidas efectivas para prevenir y sancionar la tortura y otros tratos
crueles, inhumanos o degradantes en el ámbito de su jurisdicción. Una de las medidas
identificadas es justamente el principio de no devolución, recogido en el cuarto párrafo de su
artículo 13, relacionado con las personas requeridas por casos de tortura, de la siguiente
forma: “[n]o se concederá la extradición ni se procederá a la devolución de la persona
requerida cuando haya presunción fundada de que corre peligro su vida, de que será sometido
a tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes o de que será juzgada por tribunales de
excepción o ad hoc en el Estado requirente”. Por otra parte, el principio, tal como se encuentra
regulado, está asociado también a la protección del derecho a la vida y de determinadas
garantías judiciales, de modo tal que no se limita únicamente a la protección contra la tortura.
228. Ahora bien, el análisis del principio de no devolución, tal como ha sido conceptualizado
en virtud de la interpretación de los artículos 22.7, 22.8 y 5 de la Convención Americana, así
como del artículo XXVII de la Declaración Americana y del artículo 13, cuarto párrafo, de la
Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura, requiere del análisis de la
conexión que éstos guardan con el resto de las disposiciones. En particular, fueron traídos a
consulta los artículos 1 (Obligaciones de respeto y garantía y principio de no discriminación), 2
(Deber de adoptar disposiciones de derecho interno), 4.1 (Derecho a la vida), 7 (Libertad
personal), 8 (Garantías judiciales), 19 (Derechos del niño) y 25 (Protección judicial) de la
Convención Americana y los artículos I (Derecho a la vida, a la libertad, a la seguridad e
integridad de la persona) y XXV (Derecho de protección contra la detención arbitraria) de la
Declaración Americana. Lo contrario conduciría a una interpretación fragmentada de las
normas que desatienda la lógica de la función interpretativa conforme a la regla general
contenida en el artículo 31 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados.
de Derechos Humanos, Comité de Derechos Humanos, Joseph Kindler c. Canadá (Comunicación No. 470/1991), UN
Doc. CCPR/C/48/D/470/1991, dictamen adoptado el 11 de noviembre de 1993, párr. 6.2; Charles Chitat Ng c. Canadá
(Comunicación No. 469/991), UN Doc. CCPR/C/49/D/469/1991, dictamen adoptado el 7 de enero de 1994, párr. 6.2;
Jonny Rubin Byahuranga c. Dinamarca (Comunicación No. 1222/2003), UN Doc. CCPR/C/82/D/1222/2003, dictamen
adoptado el 9 de diciembre 2004, párr. 11.3, y Jama Warsame c. Canadá, (Comunicación No. 1959/2010), UN Doc.
CCPR/C/102/D/1959/2010, dictamen adoptado el 1 de septiembre 2011, párr. 8.3.
451
Véase la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes que en su
artículo 3 dispone:
1. Ningún Estado Parte procederá a la expulsión, devolución o extradición de una persona a otro Estado
cuando haya razones fundadas para creer que estaría en peligro de ser sometida a tortura.
2. A los efectos de determinar si existen esas razones, las autoridades competentes tendrán en cuenta todas
las consideraciones pertinentes, inclusive, cuando proceda, la existencia en el Estado de que se trate de un
cuadro persistente de violaciones manifiestas, patentes o masivas de los derechos humanos.
Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, adoptada el 10 de diciembre
de 1984, entrada en vigor el 26 de junio de 1987. Los siguientes 25 Estados Miembros de la OEA son parte de este
tratado: Antigua y Barbuda, Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El
Salvador, Estados Unidos de América, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú,
República Dominicana, San Vicente y las Granadinas, Uruguay y Venezuela.
452
Véase, por ejemplo, el preámbulo de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura,
adoptada el 9 de diciembre de 1985, entrada en vigor el 28 de febrero de 1987.
453
Cfr. Comité contra la Tortura, Observación General N° 2: Aplicación del artículo 2 por los Estados Partes, UN
Doc. CAT/C/GC/2, publicada el 24 de enero de 2008, párrs. 1 y 2.
88
229. En esta línea, esta Corte ya ha resaltado la vinculación directa e inmediata que existe
entre los derechos a la vida y a la integridad personal con la atención a la salud humana 454.
Así, la expulsión o devolución de una persona podría considerarse violatoria de las obligaciones
internacionales, dependiendo de las circunstancias concretas de la persona en particular, en
casos en que dicha medida redunde en la afectación o el deterioro grave de la salud de la
misma o, incluso, cuando pueda derivar en su muerte. A efectos de evaluar una posible
vulneración de la Convención o de la Declaración habrá de tenerse en cuenta el estado de
salud o el tipo de dolencia que padece la persona, así como la atención en salud disponible en
el país de origen y la accesibilidad física y económica a la misma, entre otros aspectos. Así lo
ha entendido también el Tribunal Europeo de Derechos Humanos 455, el Comité de Derechos
Humanos 456 y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos 457.
230. Esta Corte también ha tenido la oportunidad de expedirse, en el marco de su función
contenciosa, respecto a las garantías mínimas de debido proceso que deben asegurarse a los
extranjeros en procedimientos administrativos relacionados con una situación migratoria
irregular 458, en procedimientos de expulsión o deportación, ya sea para personas que han
ingresado o permanecido sin cumplir con los requisitos de la ley inmigratoria así como aquellos
que se encuentren legalmente en el país 459; y en procedimientos para determinar la condición
o estatuto de refugiado 460. La Corte considera que la flagrante violación de las garantías
mínimas de debido proceso puede acarrear la violación del principio de no devolución 461.
231. Es más, en lo que se refiere a niñas y niños, el Comité de los Derechos del Niño ha
concluido que la obligación de no devolver no se limita al peligro real que pueda existir para la
niña o el niño de daño irreparable a sus derechos contenidos en los artículos 6 462 y 37 463 de la
454
Cfr. Caso Vera Vera y otra Vs. Ecuador. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 19
de mayo de 2011. Serie C No. 226, párr. 43.
455
Véase, en el sistema europeo, TEDH, Caso D. Vs. Reino Unido, No. 30240/96. Sentencia de 2 de mayo de
1997, párr. 53 (“En vista de estas circunstancias excepcionales y teniendo en cuenta la etapa crítica ahora alcanzada
en la enfermedad fatal de la demandante, la ejecución del decisión de enviarlo a St. Kitts equivaldría a un trato
inhumano por el Estado demandado en violación del artículo 3 (art. 3 ). [...] A pesar de que no se puede decir que las
condiciones a las que debería hacer frente en el país receptor son en sí mismas una infracción de las normas del
artículo 3 (art. 3), su expulsión le expondría a un riesgo real de morir bajo las circunstancias más angustiosas y, por
tanto, constituiría un trato inhumano” [traducción de la Secretaría de la Corte]).
456
Véase Comité de Derechos Humanos, C. c. Australia (Comunicación No. 900/1999), UN Doc.
CCPR/C/76/D/900/1999, dictamen adoptado el 13 de noviembre de 2002, párr. 8.5 (“[…] En circunstancias en que el
Estado Parte ha reconocido la obligación de proteger al autor, el Comité considera que la expulsión del autor a un país
donde es poco probable que recibiría el tratamiento necesario para una enfermedad debida, en su totalidad o en parte,
a causa de violación de los derechos del autor por el Estado Parte constituiría una violación del artículo 7 del Pacto”
[traducción de la Secretaría de la Corte]).
457
Véase Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Caso Andrea Mortlock Vs. Estados Unidos,
Informe de admisibilidad y fondo No. 63/08, 25 de julio de 2008, párr. 94 (“En esas circunstancias, la Comisión
concluye que enviar conscientemente a Andrea Mortlock a Jamaica, a sabiendas de su actual régimen de atención
médica y del insuficiente acceso en el país receptor a servicios similares de salud para los portadores de VIH/SIDA,
sería violatorio de sus derechos y constituiría una sentencia de facto a un sufrimiento prolongado y una muerte
prematura”).
458
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra.
459
Cfr. Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República Dominicana, supra.
460
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra.
461
Véase, en el sistema europeo, TEDH, Caso Chahal Vs. Reino Unido [GS], No. 22414/93. Sentencia de 15 de
noviembre de 1996, párr. 79; TEDH, Caso Al-Moayad Vs. Alemania, No. 35865/03. Decisión de 20 de febrero de 2007,
párrs. 100-102; TEDH, Saadi Vs. Italia [GS], No. 37201/06. Sentencia de 28 de febrero de 2008, párr. 127; TEDH,
Caso Z y T Vs. Reino Unido, No. 27034/05. Decisión de 28 de febrero de 2006, pág. 6; TEDH, Caso Bader y Kanbor Vs.
Suecia, No. 13284/04. Decisión de 26 de octubre de 2004, párr. 48; TEDH, Caso Ahmed Vs. Austria, No. 25964/94.
Decisión de 2 de marzo de 1995, y TEDH, Caso Páez Vs. Suecia, No. 29482/95. Decisión de 18 de abril de 1996.
462
Artículo 6:
1. Los Estados Partes reconocen que todo niño tiene el derecho intrínseco a la vida.
89
Convención sobre los Derechos del Niño, sino que también aplica a otras violaciones de los
derechos garantizados por dicho instrumento consideradas graves, como por ejemplo “la
insuficiencia de servicios alimentarios o sanitarios” 464, “sean imputables a actores no estatales
o de que las violaciones en cuestión sean directamente premeditadas o sean consecuencia
indirecta de la acción o inacción” 465. La Corte concuerda con el Comité de los Derechos del
Niño en cuanto a que “[e]l retorno al país de origen sólo podrá contemplarse en principio si
redunda en el interés superior” por lo que se encuentra prohibido cuando “produce un ‘riesgo
razonable’ de traducirse en la violación de los derechos humanos fundamentales del [niño o
niña] y, en particular, si es aplicable el principio de no devolución” 466.
232. Por consiguiente, considerando la norma general en orden a que cuando un extranjero
alegue ante un Estado un riesgo en caso de devolución, las autoridades competentes de ese
Estado deberán, al menos, entrevistar a la persona, dándole la debida oportunidad de exponer
las razones que lo asistan en contra de la devolución 467, y realizar una evaluación previa o
preliminar a efectos de determinar si existe o no ese riesgo y, de constatarse, no debería ser
devuelto a su país de origen o donde exista el riesgo 468, en el caso de niñas y niños se impone
también determinar su interés superior en los términos previamente expuestos.
233. De este modo, la prohibición de devolver, expulsar, deportar, retornar, rechazar en
frontera o no admitir, o de cualquier manera transferir o remover a una niña o niño a un
Estado cuando su vida, seguridad y/o libertad estén en riesgo de violación a causa de
persecución o amenaza de la misma, violencia generalizada o violaciones masivas a los
derechos humanos, entre otros, así como donde corra el riesgo de ser sometido a tortura u
otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, o a un tercer Estado desde el cual pueda ser
enviado a uno en el cual pueda correr dichos riesgos, encuentra en otras normas de derechos
humanos una protección adicional que se extiende a otro tipo de graves violaciones a sus
derechos humanos, entendidos y analizados con un enfoque de edad y de género, así como
dentro de la lógica establecida por la propia Convención sobre los Derechos del Niño, que hace
de la determinación del interés superior rodeada de las debidas garantías un aspecto central al
2. Los Estados Partes garantizarán en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño.
463
Artículo 37. Los Estados Partes velarán por que:
a) Ningún niño sea sometido a torturas ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. No se
impondrá la pena capital ni la de prisión perpetua sin posibilidad de excarcelación por delitos cometidos por
menores de 18 años de edad;
b) Ningún niño sea privado de su libertad ilegal o arbitrariamente. La detención, el encarcelamiento o la
prisión de un niño se llevará a cabo de conformidad con la ley y se utilizará tan sólo como medida de último
recurso y durante el período más breve que proceda;
c) Todo niño privado de libertad sea tratado con la humanidad y el respeto que merece la dignidad inherente
a la persona humana, y de manera que se tengan en cuenta las necesidades de las personas de su edad. En
particular, todo niño privado de libertad estará separado de los adultos, a menos que ello se considere
contrario al interés superior del niño, y tendrá derecho a mantener contacto con su familia por medio de
correspondencia y de visitas, salvo en circunstancias excepcionales;
d) Todo niño privado de su libertad tendrá derecho a un pronto acceso a la asistencia jurídica y otra asistencia
adecuada, así como derecho a impugnar la legalidad de la privación de su libertad ante un tribunal u otra
autoridad competente, independiente e imparcial y a una pronta decisión sobre dicha acción.
464
Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párrs. 26 y 27.
465
Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párrs. 26 y 27.
466
Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 84.
467
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 136.
468
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 136.
90
adoptar cualquier decisión que concierne a la niña o al niño y, especialmente, si el principio de
no devolución se ve involucrado.
234. De todo lo anteriormente expuesto se colige que la competencia de las autoridades
internas para decidir sobre las personas que pueden permanecer en su territorio y, por ende,
la potestad de devolver a una persona a su país de origen o a un tercer país está condicionada
por las obligaciones derivadas del derecho internacional y, en particular, del derecho de los
refugiados, del derecho internacional de los derechos humanos, de la prohibición de la tortura
y del artículo 22.8 de la Convención Americana. En efecto, el principio de no devolución es
consustancial a estas diferentes ramas del derecho internacional en que se ha desarrollado y
codificado el mismo. No obstante, en cada una de estos contextos, el contenido del principio
de no devolución reconoce un ámbito de aplicación personal y material particular y
obligaciones correlativas específicas, las que deben entenderse como de naturaleza
complementaria, en los términos del artículo 29 de la Convención Americana y el principio pro
persona. Ello implica, en definitiva, efectuar la interpretación más favorable para el efectivo
goce y ejercicio de los derechos y libertades fundamentales, aplicando aquella norma que
otorgue mayor protección al ser humano.
235. Aunado a ello, es importante para la Corte resaltar que para satisfacer las obligaciones
generales de respeto y garantía de los derechos humanos y, en este caso en particular del
principio de no devolución, no basta con que los Estados se abstengan de incurrir en una
violación de dicho principio, sino que es imperativa la adopción de medidas positivas.
236. En situaciones en las cuales la persona se encuentra frente a un riesgo de tortura el
principio de no devolución es absoluto. Sin embargo, pueden existir situaciones en las cuales
exista motivos fundados para considerar que una persona extranjera representa una amenaza
a la seguridad nacional o al orden público, pero que no puede ser devuelta al país de origen y
no existe un tercer país seguro donde devolverla 469. La Corte reconoce que en los casos de no
reconocimiento de la condición de refugiado ni de un estatus migratorio regular y ante la
imposibilidad de la devolución, es necesario precisar si la persona en dicha situación solamente
tiene el derecho a no ser devuelta o si, además, es titular de otros derechos que obligarían a la
actuación estatal.
237. La Corte considera que debe existir algún tipo de protección estandarizada para las
personas que no han sido reconocidas como migrantes regulares o no califican como
refugiados pero que su devolución sería, sin embargo, contraria a las obligaciones generales
sobre no devolución bajo el derecho internacional. En el caso M.S.S. Vs. Bélgica y Grecia, el
Tribunal Europeo de Derechos Humanos consideró que el hecho de que se deje a una persona
solicitante de asilo en una situación precaria, sin acceso a determinadas condiciones mínimas
469
La Comisión ha señalado que “[e]n el caso de personas que han sido sometidas a ciertas formas de
persecución, como, por ejemplo, la tortura, el retorno a sus países de origen las colocaría en una situación de riesgo
que no es permisible en virtud del derecho internacional. Como se señaló anteriormente, la prohibición de la tortura
como norma de derecho imperativo -- codificada en la Declaración Americana de manera general y en el artículo 3 de
la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura en el contexto de la expulsión-- se aplica más ampliamente
que los términos de la Convención de 1951. El hecho de que se sospeche o considere que una persona está
relacionada con el terrorismo no modifica la obligación del Estado de abstenerse de devolverla en los casos en los
cuales existen elementos substanciales que indiquen la existencia de un verdadero riesgo de trato inhumano. La
devolución es también altamente problemática en términos prácticos en el caso de personas apátridas o personas con
respecto a las cuales no es posible obtener documentos de viaje. La información con que cuenta la Comisión no indica
claramente cuáles son las otras opciones efectivas de que disponen estas personas o si existen salvaguardas
adecuadas para garantizar que la expulsión no ponga en riesgo su vida o su integridad física.” Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Informe Sobre la Situación de los Derechos Humanos de los
Solicitantes de Asilo en el Marco del Sistema Canadiense de Determinación de la Condición de Refugiado,
OEA/Ser.L/V/II.106. Doc. 40. Rev. 1, 28 de febrero de 2000, párr. 154.
91
de vida, puede llegar a constituir una violación a la prohibición de trato inhumano o
degradante 470.
238. La Corte ha constatado que en algunos países de la región 471 existe la figura que
contempla un tipo de protección similar a la otorgada a solicitantes de asilo y refugiados, que
impediría colocar a una persona en una situación en la cual su vida, libertad, seguridad o
integridad peligren. Dicha figura, conocida como protección complementaria, se podría definir
como la protección que la entidad autorizada en el país de acogida otorga al extranjero que no
tiene regularidad migratoria y que no califica como refugiado bajo la definición tradicional o la
ampliada, consistente, principalmente, en no devolverlo al territorio de otro país en donde su
vida, libertad, seguridad o integridad se verían amenazadas. La Corte considera que la
protección complementaria es una manera en la cual el Estado reconoce la situación de la
persona, identifica su riesgo y tiene conocimiento de sus necesidades 472.
239. Adicionalmente, la Corte observa que los refugiados y aquellos que reciben protección
complementaria tienen en común el haber huido de sus países para evitar la violación o la
continuación de la violación de sus derechos humanos, por lo que la protección que obtengan
debe ser similar. Según el ACNUR, los privilegios y derechos derivados de la protección
internacional se deberían basar en las necesidades de la persona solicitante y no en la clase de
protección internacional otorgada 473.
240. Sobre la base de lo expuesto anteriormente, la Corte considera que la protección
complementaria configura un desarrollo normativo consecuente con el principio de no
devolución, a través del cual los Estados velan por los derechos de las personas que no
califican como refugiados o en otra calidad migratoria, pero no pueden ser devueltas. La
protección complementaria debe contar con el reconocimiento de los derechos básicos de las
personas protegidas. Los Estado podrían limitar el ejercicio de ciertos derechos al otorgar esta
protección, siempre que se basen en motivos objetivos y razonables, y no viole el principio de
no discriminación.
241. En este marco, resulta relevante hacer referencia al artículo 22 de la Convención sobre
los Derechos del Niño, el cual reconoce el derecho a que los Estados logren que el niño que
intente obtener el estatuto de refugiado, o que sea considerado refugiado de conformidad con
el derecho y los procedimientos internacionales o internos aplicables, reciba la protección y
asistencia necesaria para salvaguardar sus derechos. Al respecto, el Comité de los Derechos
del Niño determinó que “[s]i no se cumplieran los requisitos para obtener la condición de
refugiado al amparo de la Convención de 1951, los menores separados o no acompañados
disfrutarán de la protección complementaria disponible en la medida determinada por sus
necesidades de protección[, incluyendo] la obligación [estatal] de atender las necesidades
470
Cfr. TEDH, Caso M.S.S. Vs. Bélgica y Grecia [GS], No. 30696/09. Sentencia de 21 de enero de 2011, párrs.
249 a 264.
471
Véase Ley sobre Refugiados y Protección Complementaria, de 27 de enero de 2011, artículo 2.IV (México);
Ley No. 761 – Ley General de Migración y Extranjería, de 7 de julio de 2011, artículo 220 (Nicaragua), y Ley General
de Migración y Extranjería N° 8764, de 1º de septiembre de 2009, artículos 6.6 y 94.12 (Costa Rica).
472
En algunos países el reconocimiento formal por parte del Estado de la calidad migratoria de personas que no
califican como refugiados y no pueden ser devueltas se ha dado a través del otorgamiento de visas humanitarias. Las
mismas, en diferentes variaciones, son utilizadas en: Argentina, Brasil, Costa Rica, Honduras, Jamaica, México,
Nicaragua, Panamá, Uruguay, Venezuela.
473
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), UNHCR's Observations on the
European Commission's Proposal for a Council Directive on Minimum Standards for the Qualification and Status of
Third Country Nationals and Stateless Persons as Refugees or as Persons Who Otherwise Need International Protection
(Brussels, 12 September 2001, COM(2001) 510 final, 2001/0207 (CNS)) [Observaciones del ACNUR a la propuesta de
la Comisión Europea para la creación de una Directiva de Estándares Mínimos para la Calificación y Estatus de
Nacionales de Estados de Tercer Consejo y Personas Apátridas como Refugiados o Personas que Necesitan Protección
Internacional (Bruselas, 12 de septiembre de 2001, COM(2001) 510 final, 2001/10207 (CNS))] (traducción de la
Secretaría de la Corte), 1 de noviembre de de 2001.
92
específicas de protección del menor no acompañado y separado de su familia” 474. Ello implica
necesariamente que deberá asegurarse, “en la máxima medida posible, [el disfrute] de todos
los derechos humanos que se reconocen a los niños en el territorio perteneciente o sujeto a la
jurisdicción del Estado, con inclusión de los derechos que presuponen la estancia legal en dicho
territorio” 475.
242. En conclusión, una interpretación de las disposiciones relativas al principio de no
devolución, en virtud de la protección especial derivada de los artículos 19 de la Convención y
VII de la Declaración y considerando el régimen establecido por la Convención sobre los
Derechos del Niño, lleva a esta Corte a afirmar la vigencia del muy consolidado principio de no
devolución en el caso de niñas y niños, de modo tal que cualquier decisión sobre su devolución
al país de origen o a un tercer país seguro sólo podrá basarse en los requerimientos de su
interés superior, teniendo en cuenta que el riesgo de vulneración de sus derechos puede
adquirir manifestaciones particulares y específicas en razón de la edad.
XIV
PROCEDIMIENTOS PARA GARANTIZAR EL DERECHO
DE LAS NIÑAS Y NIÑOS A BUSCAR Y RECIBIR ASILO
243. La Corte Interamericana ha sido consultada sobre las características que deberían
incorporar los procedimientos a emplearse cuando se identifica una potencial solicitud de asilo
o de reconocimiento de la condición de refugiado de una niña o niño migrante, a la luz del
artículo 22.7 476 de la Convención Americana y del artículo XXVII 477 de la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.
244. A fin de otorgarle efecto útil al derecho a buscar y recibir asilo previsto en los artículos
22.7 de la Convención y XXVII de la Declaración Americana (supra párrs. 73 a 81 y 98 a 99) y
garantizar su ejercicio en condiciones de igualdad y sin discriminación, la Corte ha resaltado la
necesidad primordial de que los Estados diseñen y hagan operativos procedimientos justos y
eficientes destinados a determinar si la persona solicitante reúne los criterios para ejercer
dicho derecho y solicitar el estatuto de refugiado, tomando en cuenta que las definiciones
contienen elementos subjetivos y objetivos (supra párrs. 75, 76 y 80) que sólo pueden
conocerse por medio de procedimientos individualizados y que, a su vez, permitan un correcto
examen de la solicitud de asilo y prevengan devoluciones contrarias al derecho
internacional 478.
474
Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 77.
475
Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 6: Trato de los menores no acompañados y
separados de su familia fuera de su país de origen, supra, párr. 77.
476
Artículo 22. Derecho de Circulación y de Residencia
[…]
7. Toda persona tiene el derecho a buscar y recibir asilo en territorio extranjero en caso de persecución por
delitos políticos o comunes conexos con los políticos y de acuerdo con la legislación de cada Estado y los
convenios internacionales. […]
477
Artículo XXVII. Derecho de asilo
Toda persona tiene el derecho de buscar y recibir asilo en territorio extranjero, en caso de persecución que no
sea motivada por delitos de derecho común y de acuerdo con la legislación de cada país y con los convenios
internacionales.
478
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párrs. 147 y 159. El Comité Ejecutivo del ACNUR ha
señalado “la importancia de establecer, de conformidad con la Convención de 1951 y el Protocolo de 1967,
procedimientos justos y eficientes, a los que tengan acceso todos los solicitantes de asilo, con el fin de asegurar que
se identifique y se otorgue protección a los refugiados y otras personas que reúnan las condiciones para acogerse a
protección en virtud del derecho internacional o nacional”. Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Refugiados (ACNUR), Comité Ejecutivo, Conclusiones Adoptadas por el Comité Ejecutivo para la Protección
Internacional de Refugiados, publicadas el 8 de octubre de 1993, UN Doc. 71 (XLIV)-1993, párr. (i). Ver también Alto
93
245. Los tratados aplicables del derecho internacional de refugiados, y en particular la
Convención de 1951 y su Protocolo de 1967, no contienen referencias explícitas sobre los
procedimientos a seguir para la determinación de la condición de refugiado y las garantías
procesales, por lo que correspondería a los propios Estados determinar dichos procedimientos
y las autoridades competentes para hacer efectivo ese derecho. Sin embargo, el Tribunal ha
resaltado que todo procedimiento relativo a la determinación de la condición de refugiado de
una persona implica una valoración y decisión sobre el posible riesgo de afectación a sus
derechos más básicos, como la vida, la integridad y la libertad personal. En razón de “la
naturaleza de los derechos que podrían verse afectados por una determinación errónea del
riesgo o una respuesta desfavorable, las garantías de debido proceso resultan aplicables, en lo
que corresponda, a este tipo de procedimientos” 479. Por ello, esta Corte ha considerado que,
en aplicación de los principios de no discriminación y debido proceso, se hacen necesarios
procedimientos previsibles que aseguren a la persona solicitante, incluyendo las niñas y los
niños, su derecho a ser oído con las debidas garantías de conformidad con los artículos 8 y 25
de la Convención Americana 480, así como coherencia y objetividad en la toma de decisiones en
cada etapa del procedimiento para evitar decisiones arbitrarias 481.
246. Ahora bien, en virtud de la protección especial derivada de los artículos 19 de la
Convención y VII de la Declaración, la Corte entiende que la obligación estatal de establecer y
seguir procedimientos justos y eficientes para poder identificar a los potenciales solicitantes de
asilo, y determinar la condición de refugiado a quienes satisfagan los requisitos para obtener la
protección internacional, debe incorporar también los componentes y las garantías específicas
desarrolladas a la luz de la protección integral debida a todas las niñas y niños. De este modo,
los principios contenidos en la Convención sobre los Derechos del Niño deben orientar tanto los
aspectos sustantivos como procedimentales de la determinación de la solicitud de la condición
de refugiado de la niña o del niño 482. Así, cuando son solicitantes, las niñas y los niños deben
gozar, además de las garantías generales en los términos de los artículos 8 y 25 la Convención
Americana, de garantías procedimentales específicas y probatorias para garantizar su acceso a
dicho procedimiento y que decisiones justas sean tomadas en la determinación de sus
solicitudes para la condición de refugiado 483, lo cual requiere de un desarrollo e integración de
Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Consultas globales sobre protección internacional:
Reunión Ministerial de los Estados Partes de la Convención de 1951 y/o el Protocolo de 1967 sobre el Estatuto de los
Refugiados (12-13 de diciembre 2001) - Declaración de los Estados Partes de la Convención de 1951 y/o el Protocolo
de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados, UN Doc. HCR/MMSP/2001/9, adoptada el 13 de diciembre de 2001,
publicada el 16 de diciembre de 2002, párrafo operativo 6. Asimismo, Asamblea General de la ONU, Resolución 52/132
Derechos humanos y éxodos en masa, UN Doc. A/RES/52/132, adoptada y publicada el 27 de febrero de 1998;
Resolución 49/169 de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, UN Doc.
A/RES/49/169, adoptada y publicada el 24 de febrero de 1995, y Resolución 45/140 de la Oficina del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Refugiados, UN Doc. A/RES/45/140, adoptada y publicada el 14 de diciembre de 1990.
El Comité contra la Tortura ha indicado la importancia de “la regulación de procedimientos de tramitación y decisión de
las solicitudes de asilo y refugio, que contemplen la oportunidad del requirente de ser formalmente oído y de hacer
valer lo que convenga al derecho que invoca, incluido su prueba, con resguardo de las características del debido
proceso de derecho”. Comité contra la Tortura, Observaciones finales del Comité contra la Tortura: Venezuela, UN
Doc. A/54/44, 5 de mayo de 1999, párr. 148.
479
Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 157.
480
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 154.
481
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 157.
482
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices de protección
internacional: Solicitudes de asilo de niños bajo los artículos 1(A)2 y 1(F) de la Convención de 1951 y/o del Protocolo
de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados, UN Doc. HCR/GIP/09/08, publicadas el 22 de diciembre de 2009, párr. 5.
483
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices de protección
internacional: Solicitudes de asilo de niños bajo los artículos 1(A)2 y 1(F) de la Convención de 1951 y/o del Protocolo
de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados, UN Doc. HCR/GIP/09/08, publicadas el 22 de diciembre de 2009, párr.
65.
94
procedimientos apropiados y seguros para las niñas y los niños, y un ambiente que les genere
confianza en todas las etapas del proceso de asilo 484.
247. Para cerciorarse que los procedimientos para atender solicitudes de asilo o de
reconocimiento de la condición de refugiado sean adecuados, los Estados deben aplicar a
cabalidad los principios rectores (supra párr. 69). En especial, lo referente al interés superior
de la niña o del niño, como consideración primordial en todas las acciones que los afecten, y a
su participación, que involucra el derecho de las niñas y los niños solicitantes de asilo y
refugiados de gozar de la oportunidad de ser escuchados en todo procedimiento administrativo
o judicial que los afecte. Sobre la relación significativa entre estos dos principios, la Corte ya
ha resaltado que la misma “facilita el papel esencial de los niños en todas las decisiones que
afecten su vida” 485, incluyendo los procedimientos de asilo o para la determinación de la
condición de refugiado. Además, es relevante referirse al contenido del artículo 22 de la
Convención sobre los Derechos del Niño 486, el cual reconoce el derecho a que los Estados
aseguren que el niño que intente obtener el estatuto de refugiado, o que sea considerado
refugiado de conformidad con el derecho y los procedimientos internacionales o internos
aplicables, reciba la protección y asistencia necesaria para salvaguardar sus derechos.
248. Específicamente, el Comité Ejecutivo del ACNUR ha hecho hincapié en que la adaptación
de dichos procedimientos a las necesidades específicas de la infancia incluya “los requisitos de
prueba pertinentes, prioridad en la tramitación de las solicitudes de asilo de niños no
acompañados o separados de su familia, representación letrada cualificada y gratuita o
representación de otra índole para los niños no acompañados o separados de su familias, y […]
la posibilidad de aplicar la Convención de 1951 teniendo en cuenta la edad y el género y
reconociendo, a esos efectos, las manifestaciones y formas de persecución específicamente
dirigidas contra los niños” 487.
249. De este modo, es posible considerar que los artículos 19, 22.7 y 22.8 de la Convención
Americana, VII y XXVII de la Declaración Americana, 22 de la Convención sobre los Derechos
del Niño, así como la Convención de 1951, su Protocolo de 1967 y la definición regional de la
Declaración de Cartagena, conforman el corpus iuris internacional para la protección de los
derechos humanos de las niñas y los niños solicitantes de asilo y refugiados en el continente
americano. Bajo el marco desarrollado, la Corte procederá a continuación a exponer los
componentes esenciales que se derivan de la obligación estatal de establecer y seguir
procedimientos justos y eficientes para poder identificar a los potenciales solicitantes de asilo
y, en su caso, determinar la condición de refugiado a quienes satisfagan los requisitos para
obtener este tipo de protección internacional teniendo en cuenta las formas particulares que
484
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 224.
485
Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 220.
486
El cual dispone:
1. Los Estados Partes adoptarán medidas adecuadas para lograr que el niño que trate de obtener el estatuto
de refugiado o que sea considerado refugiado de conformidad con el derecho y los procedimientos
internacionales o internos aplicables reciba, tanto si está solo como si está acompañado de sus padres o de
cualquier otra persona, la protección y la asistencia humanitaria adecuadas para el disfrute de los derechos
pertinentes enunciados en la presente Convención y en otros instrumentos internacionales de derechos
humanos o de carácter humanitario en que dichos Estados sean partes.
2. A tal efecto los Estados Partes cooperarán, en la forma que estimen apropiada, en todos los esfuerzos de
las Naciones Unidas y demás organizaciones intergubernamentales competentes u organizaciones no
gubernamentales que cooperen con las Naciones Unidas por proteger y ayudar a todo niño refugiado y
localizar a sus padres o a otros miembros de su familia, a fin de obtener la información necesaria para que se
reúna con su familia. En los casos en que no se pueda localizar a ninguno de los padres o miembros de la
familia, se concederá al niño la misma protección que a cualquier otro niño privado permanente o
temporalmente de su medio familiar, por cualquier motivo, como se dispone en la presente Convención.
487
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité Ejecutivo, Conclusión sobre
los niños en situación de riesgo, UN Doc. 107 (LVIII)-2007, publicada el 5 de octubre de 2007, párr. g).viii).
95
puede adquirir la persecución de niñas y niños (supra párr. 80), así como aquellos específicos
que se requieren para asegurar un procedimiento accesible y adecuado para las niñas y niños.
250. En este sentido, cuando se identifica a una niña o un niño migrante como un potencial
solicitante de asilo o de reconocimiento de la condición de refugiado, ésta o éste debe recibir la
orientación necesaria en cuanto al procedimiento que ha de seguirse 488, en un lenguaje y
modo que pueda comprender y, en su caso, se le debe dar la oportunidad de ponerse en
contacto con un representante de ACNUR o la entidad que haga sus funciones en caso de no
encontrarse en el país 489.
251. Del mismo modo, la Corte ha previamente señalado que integra la referida obligación el
otorgamiento al solicitante de asilo de las facilidades necesarias 490, incluyendo los servicios de
un intérprete competente 491, así como, en su caso, el acceso a asesoría y representación
legal 492, tanto para someter su solicitud ante las autoridades 493 como durante el trámite de la
misma. En el caso de niñas y niños, la representación legal debe ser gratuita y contar con
capacitación especializada 494. Al igual que en los procedimientos migratorios (supra párrs. 132
a 136), en caso que se trate de una niña o niño no acompañado o separado, deviene una
obligación ineludible el nombramiento de un tutor que vele por el bienestar e interés superior
de la niña o del niño 495.
252. Una vez que la niña o el niño es referido a la autoridad competente, la cual debe estar
claramente identificada en el marco del procedimiento establecido, corresponde que la misma
realice el examen de la solicitud con objetividad 496. A este efecto, constituye un requisito
ineludible la realización de una entrevista personal a fin de que el solicitante exponga su
caso 497, de modo tal que se garantice su derecho a ser oído. El derecho de las niñas y los niños
a expresar sus opiniones y participar de una manera significativa es también importante en el
contexto de los procedimientos de asilo o para la determinación de la condición de
488
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité Ejecutivo, Determinación
de la condición de refugiado, UN Doc. 8 (XXVIII)-1977, publicada el 12 de octubre de 1977, párr. e(ii).
489
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 159.a). Ver también, Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité Ejecutivo, Determinación de la condición de refugiado, UN Doc.
8 (XXVIII)-1977, publicada el 12 de octubre de 1977, párr. e(iv).
490
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 159.a). Ver también Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Procedimientos de asilo justos y eficientes: Una visión no exhaustiva
de las normas internacionales aplicables, 2 de septiembre de 2005, pág. 3.
491
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 159.a). Ver también Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Procedimientos de asilo justos y eficientes: Una visión no exhaustiva
de las normas internacionales aplicables, 2 de septiembre de 2005, pág. 3.
492
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 159.a). Ver también Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Procedimientos de asilo justos y eficientes: Una visión no exhaustiva
de las normas internacionales aplicables, 2 de septiembre de 2005, pág. 3.
493
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 159.a).
494
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 14 sobre el derecho del niño a que su interés
superior sea una consideración primordial (artículo 3, párrafo 1), supra, párrs. 94 y 96, y Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices de protección internacional: Solicitudes de asilo de niños
bajo los artículos 1(A)2 y 1(F) de la Convención de 1951 y/o del Protocolo de 1967 sobre el Estatuto de los
Refugiados, UN Doc. HCR/GIP/09/08, publicadas el 22 de diciembre de 2009, párr. 69.
495
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices de protección
internacional: Solicitudes de asilo de niños bajo los artículos 1(A)2 y 1(F) de la Convención de 1951 y/o del Protocolo
de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados, UN Doc. HCR/GIP/09/08, publicadas el 22 de diciembre de 2009, párr.
69.
496
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 159.b).
497
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 159.b).
96
refugiado 498, cuyos alcances pueden depender de si la niña o el niño es solicitante o no,
independientemente de que sea acompañado, no acompañado o separado de sus padres o de
las personas encargadas de su cuidado 499. En los supuestos en que las niñas o los niños no
pudieran dar una entrevista, corresponde atender a los métodos de comunicación no verbales
que resulten más idóneos en cada caso concreto para dar cumplimiento al principio de
participación.
253. Asimismo, la Corte considera que se cumple con lo dispuesto en los citados artículos 19
de la Convención y VII de la Declaración, cuando se sigue la práctica de otorgar una atención
prioritaria para la entrevista a niñas y niños no acompañados, luego a los separados, después
de estos a los acompañados de un solo progenitor y, finalmente, a los que vienen como parte
de una familia 500, a fin de atender oportunamente y determinar la urgencia de la necesidad de
protección.
254. La entrevista debe ser realizada en un lugar adecuado a las necesidades y seguridad de
las niñas y niños, lo cual significa un espacio que no resulte amenazante, y por un profesional
que cuente con una capacitación especializada. Al inicio de la entrevista la autoridad debe
informar a la niña o niño lo que sucederá, procurando en todo momento evitar la incomodidad
y resaltando que se trata de una entrevista confidencial. Al respecto, la Corte ya ha
determinado 501 que, con la finalidad de proteger los derechos de los solicitantes que puedan
estar en riesgo, el procedimiento debe respetar en todas sus etapas la protección de los datos
del solicitante y de la solicitud, así como el principio de confidencialidad 502.
255. La Corte estima que la entrevista no sólo constituye una forma de recabar información
sobre la situación actual de la niña o niño solicitante y de obtener y comprobar todos los
elementos de prueba accesibles, sino también permite identificar necesidades inmediatas de
asistencia como ropa, comida e higiene, entre otras.
256. La Corte recuerda que los procedimientos administrativos y judiciales que conciernen la
protección de los derechos humanos de niñas y niños deben ser manejados con una diligencia
y celeridad excepcional por parte de las autoridades (supra párr. 143). Por tal motivo, debe
existir la menor demora posible en el reconocimiento de la condición de refugiado a las niñas y
niños. La Corte considera que el Estado es responsable de brindar protección y cuidado a la
niña o niño solicitante de manera especial durante el tiempo que dure la toma de decisión.
Esto significa asegurar vivienda y comida, así como acceso a la salud, atención psicosocial y
educación 503.
498
La Convención sobre los Derechos del Niño no establece límite alguno inferior de edad en el derecho del niño
para expresar libremente sus opiniones, ya que es evidente que los niños pueden y tienen opiniones desde una edad
muy temprana. Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General Nº 12: El derecho del niño a ser
escuchado, supra, párr. 21.
499
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 223.
500
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité Ejecutivo, Conclusión
sobre los niños en situación de riesgo, UN Doc. No. 107 (LVIII)-2007, publicada el 5 de octubre de 2007, párr. g).viii).
501
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 159.d).
502
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Procesos de asilo (Procedimientos
de asilo justos y eficientes). Consultas globales sobre protección internacional, UN. Doc. EC/GC/01/12, publicado el 31
de mayo de 2001, párr. 50(m). Ver también, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR),
Guidelines on international protection No. 5: Application of the Exclusion Clauses: Article 1F of the 1951 Convention
relating to the Status of Refugees [Directrices sobre protección internacional No. 5: La aplicación de las cláusulas de
exclusión: El artículo 1F de la Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados] (traducción de la Secretaría de
la Corte), UN Doc. HCR/GIP/03/05, 4 de septiembre de 2003, párr. 33.
503
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Guidelines on Policies and
Procedures dealing with Unaccompanied Children Seeking Asylum, febrero de 1997.
97
257. La decisión que adopte la autoridad competente respecto a la solicitud, en cuanto a
reconocer o no la condición de refugiado al solicitante en base a las determinaciones de hecho
y de derecho, debe estar debida y expresamente fundamentada 504, a fin de posibilitar en su
caso el ejercicio del derecho al recurso. Asimismo, dicha decisión debe ser comunicada a la
niña o niño en un lenguaje y modo adecuado a la edad y en presencia de su tutor,
representante legal y/o de otra persona de apoyo 505. En caso de reconocerse la condición de
refugiado, la autoridad competente debe otorgar un documento que lo certifique.
258. Por otra parte, la Corte ya ha indicado que si no se reconoce al solicitante la condición
de refugiado, se le debe brindar la información sobre cómo recurrir la decisión y concedérsele
un plazo razonable para ello, a fin de que se reconsidere formalmente la decisión adoptada 506.
En el caso de niñas y niños se deberá procurar, en tal eventualidad, evitar o reducir cualquier
posibilidad de estrés o daño psicológico 507.
259. De igual forma, la Corte ha señalado que el recurso de revisión o apelación debe tener
efectos suspensivos y debe permitirse al solicitante que permanezca en el país hasta que la
autoridad competente adopte la decisión del caso, e inclusive mientras esté pendiente el medio
de impugnación 508.
260. A tal fin, la Corte señala que la emisión de un documento que demuestre el estatus
migratorio del solicitante constituye una salvaguarda contra la expulsión arbitraria o la
devolución. Este documento debe ser emitido durante la tramitación del procedimiento de asilo
o de determinación de la condición de refugiado y debe permitir el acceso a servicios sin que
estigmatice al solicitante 509.
261. En suma, para garantizar de forma efectiva el derecho comprendido en los artículos
22.7 de la Convención Americana y XXVII de la Declaración Americana, los Estados deben
adecuar los procedimientos de asilo o de determinación de la condición de refugiado para
brindar a las niñas y niños un acceso efectivo a los mismos que permita considerar su
situación específica. La Corte considera que dicha obligación conlleva 510: no obstaculizar el
504
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párrs. 159.c) y 171. Ver también, Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Manual y Directrices de Procedimientos y Criterios para Determinar la
Condición de Refugiado en Virtud de la Convención de 1951 y el Protocolo de 1967 sobre el Estatuto de los
Refugiados, UN Doc. HCR/1P/4/ENG/REV.3, diciembre de 2011, párrs. 29, 203 y 204.
505
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices de protección
internacional: Solicitudes de asilo de niños bajo los artículos 1(A)2 y 1(F) de la Convención de 1951 y/o del Protocolo
de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados, UN Doc. HCR/GIP/09/08, publicadas el 22 de diciembre de 2009, párr.
77.
506
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 159.e). Ver también, Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité Ejecutivo, Determinación de la condición de refugiado, UN Doc.
8 (XXVIII)-1977, publicada el 12 de octubre de 1977, párr. e(vi), y Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Refugiados (ACNUR), Mejorando los procedimientos de asilo: Análisis comparativo y recomendaciones para el Derecho
y Práctica - Principales conclusiones y recomendaciones: Un proyecto de investigación de ACNUR sobre la aplicación de
las disposiciones clave de la Directiva de Procedimientos de Asilo en Determinados Estados Miembros, marzo de 2010,
pág. 89.
507
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices de protección
internacional: Solicitudes de asilo de niños bajo los artículos 1(A)2 y 1(F) de la Convención de 1951 y/o del Protocolo
de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados, UN Doc. HCR/GIP/09/08, publicadas el 22 de diciembre de 2009, párr.
77.
508
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 159.f). Ver también, Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Procesos de asilo (Procedimientos de asilo justos y eficientes).
Consultas globales sobre protección internacional, UN. Doc. EC/GC/01/12, publicado el 31 de mayo de 2001, párr. 43..
509
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Conclusión sobre la recepción de
los solicitantes de asilo en el contexto de los diferentes sistemas de asilo, UN Doc. 93 (LIII)-2002, publicada el 8 de
octubre de 2002, párr. b(i) al (ix).
510
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices de protección
internacional: Solicitudes de asilo de niños bajo los artículos 1(A)2 y 1(F) de la Convención de 1951 y/o del Protocolo
98
ingreso al país; si se identifican riesgos y necesidades dar a la persona acceso a la entidad
estatal encargada de otorgar el asilo o el reconocimiento de la condición de refugiado o a otros
procedimientos que sean idóneos para la protección y atención específica según las
circunstancias de cada caso; tramitar de forma prioritaria las solicitudes de asilo de niñas y
niños como solicitante principal; contar con personal de recepción en la entidad que pueda
examinar a la niña o niño para determinar su estado de salud; realizar un registro y entrevista
procurando no causar mayor trauma o re-victimización; disponer de un lugar para la estadía
de la persona solicitante, si no lo tiene ya; emitir un documento de identidad para evitar la
devolución; estudiar el caso con consideración de flexibilidad en cuanto a la prueba; asignarle
un tutor independiente y capacitado en caso de niñas o niños no acompañados o separados;
en caso de reconocerse la condición de refugiado, proceder a trámites de reunificación familiar,
si fuere necesario de conformidad con el interés superior, y finalmente, buscar como solución
duradera la repatriación voluntaria, el reasentamiento o la integración social, de acuerdo a la
determinación del interés superior de la niña o del niño 511.
262. Ahora bien, es cierto que en la determinación de la condición de refugiado los Estados
generalmente evalúan los casos de forma individual. Sin embargo, en situaciones de afluencia
masiva de personas 512, en que la determinación individual de la condición de refugiado por lo
general no resulta viable, pero existe una apremiante necesidad de brindar protección y
asistencia, particularmente cuando se trata de niñas o niños, los Estados deben garantizar el
acceso “a la protección, la no devolución y un trato humanitario mínimo” 513, pudiendo recurrir
al reconocimiento grupal, colectivo o prima facie. Bajo este precepto, es necesario reconocer la
figura de la responsabilidad compartida que implica, por un lado, que el Estado de acogida
tiene la obligación de admitir a las personas que buscan asilo dentro del territorio sin
discriminación y respetar los principios de no devolución y no rechazo en frontera, así como
otorgar la protección internacional que corresponda, y por el otro, el Estado de origen debe
propender a resolver y eliminar las causas del desplazamiento para poder garantizar una
solución duradera y, en particular, la repatriación voluntaria.
XV
DERECHO A LA VIDA FAMILIAR DE LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS EN EL MARCO DE
de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados, UN Doc. HCR/GIP/09/08, publicadas el 22 de diciembre de 2009, párrs.
65 a 77.
511
Véase Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Directrices del ACNUR para la
determinación del interés superior del niño, mayo de 2008.
512
El ACNUR ha indicado que no es posible definir en términos absolutos aquello que constituye una “afluencia
masiva o a gran escala”, sino que ha de ser definido en función de los recursos de que disponga el país receptor. En
esta línea ha sostenido que “[h]a de entenderse esta expresión como refiriéndose a un elevado número de llegadas a
un país, durante un período breve de tiempo, de personas provenientes del mismo país de origen, que han sido
desplazadas bajo circunstancias que indiquen que los miembros del grupo merecerían protección internacional, y para
los cuales, dado lo elevado de su número, es materialmente imposible llevar a cabo una determinación de estatuto de
refugiado a nivel individual”. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comentario del
ACNUR sobre el Borrador de Directiva de la Unión Europea sobre Protección Temporal en caso de afluencia masiva, 15
de septiembre de 2000, parte 3(a), citado en Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR),
Manual y Directrices de Procedimientos y Criterios para Determinar la Condición de Refugiado en Virtud de la
Convención de 1951 y el Protocolo de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados, UN Doc. HCR/1P/4/ENG/REV.3,
diciembre de 2011, párr. 44. Asimismo, el Comité Ejecutivo del ACNUR ha observado que la afluencia masiva es un
fenómeno que no se ha definido, pero que tal situación estará caracterizada por, entre otros, los siguientes aspectos:
(i) un número considerable de personas que llegan a través de una frontera internacional; (ii) un ritmo rápido de
llegada; (iii) una insuficiente capacidad de absorción o de respuesta en los países de acogida, en particular durante la
emergencia; (iv) los procedimientos de asilo individuales, cuando se encuentren disponibles, son incapaces de hacer
frente a la evaluación de un número tan grande. Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
(ACNUR), Comité Ejecutivo, Conclusión sobre cooperación internacional y distribución de la carga y las
responsabilidades en las situaciones de desplazamientos en gran escala, UN Doc. A/AC.96/1003, No. 100 (XLV),
publicada el 12 de octubre de 2004.
513
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), La protección de los refugiados en
situaciones de afluencia masiva: marco global para la protección, UN Doc. EC/GC/01/4, 19 de febrero de 2001, párr.
6.
99
PROCEDIMIENTOS DE EXPULSIÓN O DEPORTACIÓN DE SUS PROGENITORES POR
MOTIVOS MIGRATORIOS
263. La Corte Interamericana ha sido consultada sobre el alcance que debiera conferirse a la
protección del derecho de las niñas y niños a no ser separados de sus padres en los casos en
los que pudiera aplicarse una medida de deportación a uno o ambos progenitores, como
consecuencia de su condición migratoria, a la luz de los artículos 8 514, 17 515, 19 516 y 25 517 de la
514
Artículo 8. Garantías Judiciales
1. Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un
juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la
sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus derechos y
obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter.
2. Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se establezca
legalmente su culpabilidad. Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las
siguientes garantías mínimas:
a) derecho del inculpado de ser asistido gratuitamente por el traductor o intérprete, si no comprende o no
habla el idioma del juzgado o tribunal;
b) comunicación previa y detallada al inculpado de la acusación formulada;
c) concesión al inculpado del tiempo y de los medios adecuados para la preparación de su defensa;
d) derecho del inculpado de defenderse personalmente o de ser asistido por un defensor de su elección y de
comunicarse libre y privadamente con su defensor;
e) derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor proporcionado por el Estado, remunerado o no según
la legislación interna, si el inculpado no se defendiere por sí mismo ni nombrare defensor dentro del plazo
establecido por la ley;
f) derecho de la defensa de interrogar a los testigos presentes en el tribunal y de obtener la comparecencia,
como testigos o peritos, de otras personas que puedan arrojar luz sobre los hechos;
g) derecho a no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a declararse culpable, y
h) derecho de recurrir del fallo ante juez o tribunal superior.
3. La confesión del inculpado solamente es válida si es hecha sin coacción de ninguna naturaleza.
4. El inculpado absuelto por una sentencia firme no podrá ser sometido a nuevo juicio por los mismos hechos.
5. El proceso penal debe ser público, salvo en lo que sea necesario para preservar los intereses de la justicia.
515
Artículo 17. Protección a la Familia
1. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y debe ser protegida por la sociedad y el
Estado.
2. Se reconoce el derecho del hombre y la mujer a contraer matrimonio y a fundar una familia si tienen la
edad y las condiciones requeridas para ello por las leyes internas, en la medida en que éstas no afecten al
principio de no discriminación establecido en esta Convención.
3. El matrimonio no puede celebrarse sin el libre y pleno consentimiento de los contrayentes.
4. Los Estados Partes deben tomar medidas apropiadas para asegurar la igualdad de derechos y la adecuada
equivalencia de responsabilidades de los cónyuges en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso
de disolución del mismo. En caso de disolución, se adoptarán disposiciones que aseguren la protección
necesaria de los hijos, sobre la base única del interés y conveniencia de ellos.
5. La ley debe reconocer iguales derechos tanto a los hijos nacidos fuera de matrimonio como a los nacidos
dentro del mismo.
516
Artículo 19. Derechos del Niño
Todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor requieren por parte de su
familia, de la sociedad y del Estado.
517
Artículo 25. Protección Judicial
1. Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro recurso efectivo ante los
jueces o tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales
reconocidos por la Constitución, la ley o la presente Convención, aun cuando tal violación sea cometida por
personas que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales.
100
Convención Americana y los artículos VI 518 y XXV 519 de la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre.
264. El artículo 17 de la Convención Americana, así como el artículo VI de la Declaración
Americana, articulan el derecho de protección a la familia, reconociendo que la familia es el
elemento fundamental de la sociedad y que debe ser protegida. La Corte ya ha señalado que
este derecho implica no sólo disponer y ejecutar directamente medidas de protección de los
niños, sino también favorecer, de la manera más amplia, el desarrollo y la fortaleza del núcleo
familiar 520, toda vez que el disfrute mutuo de la convivencia entre padres e hijos constituye un
elemento fundamental en la vida de familia 521.
265. La Corte también ha precisado que el artículo 11.2 de la Convención Americana 522, el
cual reconoce el derecho de toda persona a recibir protección contra injerencias arbitrarias o
abusivas en la vida de familia -también denominada “vida familiar” en lo sucesivo- forma
parte, implícitamente, del derecho a la protección de la familia 523. En esta línea, el Tribunal
considera que para dar respuesta a la consulta planteada es necesario analizar conjuntamente
los artículos 17.1 y 11.2 de la Convención, así como el artículo VI de la Declaración, pues
corresponde a la Corte interpretar el alcance del referido derecho en el marco de un supuesto
específico, que es en los casos de un procedimiento de expulsión o deportación de uno o
ambos progenitores, como consecuencia de su condición migratoria, lo cual puede configurar
una injerencia en el disfrute de la vida familiar al separar a la niña o al niño de uno o ambos
progenitores. En particular, corresponde determinar los parámetros bajo los cuáles tal
interferencia no resulte arbitraria ni abusiva y, por ende, la restricción a la vida familiar sea
legítima.
2. Los Estados Partes se comprometen:
a) a garantizar que la autoridad competente prevista por el sistema legal del Estado decidirá sobre los
derechos de toda persona que interponga tal recurso;
b) a desarrollar las posibilidades de recurso judicial, y
c) a garantizar el cumplimiento, por las autoridades competentes, de toda decisión en que se haya estimado
procedente el recurso.
518
Artículo VI. Derecho a la constitución y a la protección de la familia
Toda persona tiene derecho a constituir familia, elemento fundamental de la sociedad, y a recibir protección
para ella.
519
Artículo XXV. Derecho de protección contra la detención arbitraria
Nadie puede ser privado de su libertad sino en los casos y según las formas establecidas por leyes
preexistentes.
Nadie puede ser detenido por incumplimiento de obligaciones de carácter netamente civil.
Todo individuo que haya sido privado de su libertad tiene derecho a que el juez verifique sin demora la
legalidad de la medida y a ser juzgado sin dilación injustificada, o, de lo contrario, a ser puesto en libertad.
Tiene derecho también a un tratamiento humano durante la privación de su libertad.
520
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 66, y Caso Familia Pacheco Tineo Vs.
Bolivia, supra, párr. 226.
521
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 72, y Caso Fornerón e hija Vs. Argentina,
supra, párr. 47.
522
Artículo 11. Protección de la Honra y de la Dignidad
[…]
2. Nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su vida privada, en la de su familia, en su
domicilio o en su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra o reputación. […]
523
Cfr. Caso Atala Riffo y Niñas Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas, supra, párr. 170.
101
266. Ahora bien, lo anterior requiere realizar una serie de precisiones conceptuales previo a
contestar la consulta planteada. Primeramente, la Corte advierte que en el título de la consulta
se emplea el término expulsión, mientras en la pregunta específica se recurre al de
deportación. Si bien los conceptos de expulsión y deportación son generalmente utilizados
indistintamente, también es cierto que adquieren su particular significado en el marco de las
legislaciones nacionales o en las diferentes ramas de derecho internacional.
267. En el ámbito de sus respectivas competencias, el Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Comisión de Derecho Internacional han
proporcionado definiciones sobre estos términos. Para el ACNUR, de conformidad con el
artículo 32 de la Convención de 1951, la expulsión es el desalojo de una persona refugiada que
reside legalmente en el territorio de un Estado por las autoridades públicas 524. Según la
Comisión de Derecho Internacional, la noción de expulsión se refiere al ejercicio del derecho o
la facultad de un Estado de solicitar a un extranjero, a través de una decisión u orden emitida
por el órgano judicial o administrativo competente de conformidad con el derecho interno del
Estado, que abandone su territorio cuando su presencia continua es contraria a los intereses
del Estado territorial 525. A su vez, el concepto de deportación se relaciona específicamente con
la ejecución de la referida decisión u orden que consiste en enviar obligatoriamente a la
persona a su país de origen o de procedencia, impidiéndole su regreso por un término
determinado 526.
268. El Comité de Derechos Humanos, por su parte, ha adoptado un criterio funcional en la
aplicación del artículo 13 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos 527 relativo a la
expulsión de extranjeros, según se explica a continuación: “[el referido] artículo es aplicable a
todos los procedimientos que tengan por objeto la salida obligatoria de un extranjero, se
describa ésta en el derecho nacional como expulsión o de otra forma” 528.
269. A los efectos prácticos de esta opinión, se adopta una definición funcional como la del
Comité de Derechos Humanos, sin que ello implique pronunciamiento respecto de la validez o
fundamento de las definiciones proporcionadas por ACNUR y la Comisión de Derecho
Internacional en el ámbito de sus respectivas competencias. Por consiguiente, en el marco de
la presente consulta, la Corte entiende la expulsión como cualquier decisión, orden, acto o
procedimiento ante el órgano administrativo o judicial competente, independientemente de la
denominación que reciba en la legislación nacional, relacionado con la salida obligatoria de una
persona del Estado receptor que tiene como consecuencia que ésta efectivamente abandone el
territorio de dicho Estado o sea trasladada fuera de las fronteras del mismo. De este modo, al
referirse a la expulsión, se abarca también lo que en términos específicos o estatales internos
pudiera consistir en una deportación.
524
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Glosario de Términos claves
relativos a la protección internacional de los refugiados, Junio 2006, Rev. 1.
525
Cfr. Comisión de Derecho Internacional, Expulsión de extranjeros: Memorando de la Secretaría, UN Doc.
A/CN.4/565, publicado el 10 de julio de 2006, párr. 67.
526
Cfr. Comisión de Derecho Internacional, Expulsión de extranjeros: Memorando de la Secretaría, UN Doc.
A/CN.4/565, publicado el 10 de julio de 2006, párrs. 91 y 92.
527
El cual dispone:
El extranjero que se halle legalmente en el territorio de un Estado Parte en el presente Pacto sólo podrá ser
expulsado de él en cumplimiento de una decisión adoptada conforme a la ley; y, a menos que razones
imperiosas de seguridad nacional se opongan a ello, se permitirá a tal extranjero exponer las razones que lo
asistan en contra de su expulsión, así como someter su caso a revisión ante la autoridad competente o bien
ante la persona o personas designadas especialmente por dicha autoridad competente, y hacerse representar
con tal fin ante ellas.
528
Comité de Derechos Humanos, Observación General No. 15: La situación de los extranjeros con arreglo al
Pacto, UN Doc. HRI/GEN/1/Rev.7, publicada el 11 de abril de 1986, párr. 9.
102
270. Vinculado con lo anterior, es preciso recordar que pueden existir distintos supuestos
que pueden activar una expulsión. El artículo 32 de la Convención de 1951 determina que la
expulsión de un refugiado únicamente puede justificarse por razones de seguridad nacional o
de orden público. A su vez, en el marco del derecho internacional de los derechos humanos se
prohíbe la expulsión de nacionales y se protege al extranjero que se halle legalmente en el
territorio de un Estado, quien únicamente podrá ser expulsado de él en cumplimiento de una
decisión adoptada conforme a la ley 529. Dichas previsiones, también son operativas en casos
que pueden desembocar en una expulsión o deportación al resolver la controversia en torno a
la licitud de su entrada o permanencia 530.
271. La Corte entiende que la pregunta se centra en este último supuesto, esto es, en
aquellos casos en que la expulsión del progenitor, que no es nacional del Estado receptor, se
funda únicamente en su situación migratoria irregular, excluyendo a aquellos que hubieran
cometido delito en el país de origen o en el receptor.
272. Además, es pertinente recordar que la familia a la que toda niña y niño tiene derecho
es, principalmente, a su familia biológica, incluyendo a los familiares más cercanos, la cual
debe brindar la protección a la niña y al niño y, a su vez, debe ser objeto primordial de
medidas de protección por parte del Estado 531. No obstante, la Corte recuerda que no existe
un modelo único de familia 532. Por ello, la definición de familia no debe restringirse por la
noción tradicional de una pareja y sus hijos, pues también pueden ser titulares del derecho a
la vida familiar otros parientes, como los tíos, primos y abuelos, para enumerar sólo algunos
miembros posibles de la familia extensa, siempre que tengan lazos cercanos personales.
Además, en muchas familias la(s) persona(s) a cargo de la atención, el cuidado y el desarrollo
de una niña o niño en forma legal o habitual no son los padres biológicos. Más aún, en el
contexto migratorio, los “lazos familiares” pueden haberse constituido entre personas que no
529
Véase el artículo 22.6 de la Convención Americana, y el artículo 13 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos.
530
Cfr. Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República Dominicana, supra, párr. 161. Ver también, Comité de
Derechos Humanos, Observación General No. 15: La situación de los extranjeros con arreglo al Pacto, supra, párr. 9.
531
532
Cfr. Caso Fornerón e hija Vs. Argentina, supra, párr. 119.
Cfr. Comité́ para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, Recomendación General No. 21: La
igualdad en el matrimonio y en las relaciones familiares, 4 de febrero de 1994, párr. 13 (“La forma y el concepto de
familia varían de un Estado a otro y hasta de una región a otra en un mismo Estado. Cualquiera que sea la forma que
adopte y cualesquiera que sean el ordenamiento jurídico, la religión, las costumbres o la tradición en el país, el
tratamiento de la mujer en la familia tanto ante la ley como en privado debe conformarse con los principios de
igualdad y justicia para todas las personas, como lo exige el artículo 2 de la Convención”); Comité de los Derechos del
Niño, Observación General No. 7: Realización de los derechos del niño en la primera infancia, supra, párrs. 15 y 19
(“El Comité́ reconoce que ‘familia’ aquí se refiere a una variedad de estructuras que pueden ocuparse de la atención, el
cuidado y el desarrollo de los niños pequeños y que incluyen a la familia nuclear, la familia ampliada y otras
modalidades tradicionales y modernas de base comunitaria, siempre que sean acordes con los derechos y el interés
superior del niño. [...] El Comité́ observa que en la práctica los modelos familiares son variables y cambiantes en
muchas regiones, al igual que la disponibilidad de redes no estructuradas de apoyo a los padres, y existe una
tendencia global hacia una mayor diversidad en el tamaño de la familia, las funciones parentales y las estructuras para
la crianza de los niños”); Comité́ de Derechos Humanos, Observación General No. 19: La familia (artículo 23), UN Doc.
HRI/GEN/1/Rev.9 (Vol. I), 27 de mayo de 2008, párr. 2 (“El Comité́ observa que el concepto de familia puede diferir
en algunos aspectos de un Estado a otro, y aun entre regiones dentro de un mismo Estado, de manera que no es
posible dar una definición uniforme del concepto”); Comité́ de Derechos Humanos, Observación General No. 16:
Derecho a la intimidad (artículo 17), UN Doc. HRI/GEN/1/Rev.9 (Vol. I), 8 de abril de 1998, párr. 5 (“En cuanto al
término “familia‟, los objetivos del Pacto exigen que, a los efectos del artículo 17, se lo interprete como un criterio
amplio que incluya a todas las personas que componen la familia, tal como se entienda ésta en la sociedad del Estado
Parte de que se trate”), y TEDH, Caso X, Y y Z Vs. Reino Unido, No. 21830/93. Sentencia de 22 de abril de 1997, párr.
36 (“Al decidir si una relación puede considerarse como ‘vida familiar’, una serie de factores pueden ser relevantes,
incluyendo si la pareja vive junta, la duración de su relación y si se ha demostrado el compromiso mutuo al tener hijos
conjuntamente o por otros medios” [traducción de la Secretaría de la Corte]). Ver también, TEDH, Caso Marckx Vs.
Bélgica, No. 6833/74. Sentencia de 13 de junio de 1979, párr. 31; Caso Keegan Vs. Irlanda, No. 16969/90. Sentencia
de 26 de mayo de 1994, párr. 44, y Caso Kroon y otros Vs. Países Bajos, No. 18535/91. Sentencia de 27 de octubre
de 1994, párr. 30.
103
necesariamente sean jurídicamente parientes, máxime cuando, en lo que respecta a niñas y
niños, no han contado o convivido con sus padres en tales procesos. Es por ello que el Estado
tiene la obligación de determinar en cada caso la constitución del núcleo familiar de la niña o
del niño 533. Por consiguiente, en el desarrollo de la presente consulta en el marco de la
situación de las personas migrantes, la Corte utilizará en un sentido amplio el término
“progenitores” de la niña o del niño empleado en la consulta formulada a la Corte,
comprendiendo en él a quienes efectivamente constituyen parte de la familia de la niña o del
niño y, por lo tanto, son titulares de la protección a la familia acordada en los artículos 17 de la
Convención y VI de la Declaración Americana. En igual sentido, el Comité de los Derechos del
Niño ha sostenido que “el término ‘familia’ debe interpretarse en un sentido amplio que incluya
a los padres biológicos, adoptivos o de acogida o, en su caso, a los miembros de la familia
ampliada o la comunidad, según establezca la costumbre local” 534, de conformidad con el
artículo 5 de la Convención sobre los Derechos del Niño, y que las previsiones del artículo 9
relativo a la separación de las niñas y los niños de los progenitores, es aplicable “a cualquier
persona que tenga el derecho de custodia, los tutores legales o habituales, los padres
adoptivos y las personas con las que el niño tenga una relación personal estrecha” 535.
273. Habiendo sentado y delimitado el objeto de la presente pregunta, es pertinente
recordar que los Estados receptores tienen derecho a elaborar y ejecutar sus propias políticas
migratorias, incluyendo el control del ingreso, residencia y expulsión de extranjeros 536. A su
vez, cuando un Estado adopta una decisión que involucra alguna limitación al ejercicio de
cualquier derecho de una niña o un niño, debe tomar en cuenta su interés superior y ajustarse
rigurosamente a las disposiciones que rigen esta materia 537. Al respecto, la Corte ha
establecido que “[c]ualquier decisión relativa a la separación del niño de su familia debe estar
justificada por el interés del niño” 538. Específicamente, ha entendido que la niña o “el niño
debe permanecer en su núcleo familiar, salvo que existan razones determinantes, en función
del interés superior de aquél, para optar por separarlo de su familia” 539. Por ende, las
separaciones legales de la niña o del niño de su familia solo pueden proceder si están
debidamente justificadas en su interés superior, son excepcionales y, en lo posible,
temporales 540. En esta línea, la Convención sobre los Derechos del Niño prevé, como parte del
régimen de protección integral, la obligación de prevenir la separación familiar y preservar la
unidad familiar 541, incluyendo a modo ejemplificativo dos situaciones particulares en que la
separación es necesaria en el interés superior de la niña o del niño, a saber: en los casos en
que la niña o el niño sea objeto de maltrato o descuido por parte de sus padres o cuando éstos
viven separados y debe adoptarse una decisión acerca del lugar de residencia de la niña o del
niño 542.
533
Cfr. Caso Atala Riffo y Niñas Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas, supra, párr. 177.
534
Comité de los Derechos del Niño, Observación General N° 14 sobre el derecho del niño a que su interés
superior sea una consideración primordial (artículo 3, párrafo 1), supra, párr. 59.
535
Comité de los Derechos del Niño, Observación General N° 14 sobre el derecho del niño a que su interés
superior sea una consideración primordial (artículo 3, párrafo 1), supra, párr. 60.
536
Cfr. Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 97.
537
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 65.
538
Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 73.
539
Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 77.
540
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 77, y Caso Fornerón e hija Vs. Argentina,
supra, párr. 116.
541
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 14 sobre el derecho del niño a que su interés
superior sea una consideración primordial (artículo 3, párrafo 1), supra, párr. 60.
542
Artículo 9 de la Convención sobre los Derechos del Niño:
1. Los Estados Partes velarán porque el niño no sea separado de sus padres contra la voluntad de éstos,
excepto cuando, a reserva de revisión judicial, las autoridades competentes determinen, de conformidad con
la ley y los procedimientos aplicables, que tal separación es necesaria en el interés superior del niño. Tal
104
274. Bajo las consideraciones precedentes, el derecho de la niña o del niño a la protección
de la familia, y en particular al disfrute de la vida de familia manteniendo la unidad familiar en
la mayor medida posible, siempre prevalecería excepto en aquellos casos en los cuales la
separación de la niña o del niño de uno o ambos progenitores sería necesaria en función de su
interés superior. No obstante, el derecho a la vida familiar de la niña o del niño per se no
supera la facultad de los Estados de implementar sus propias políticas migratorias en
consonancia con los derechos humanos, en el marco de los procedimientos relativos a una
expulsión de uno o ambos progenitores. Lo cierto es que la propia Convención sobre los
Derechos del Niño también contempla la posibilidad de separación familiar a raíz de la
deportación de uno o ambos progenitores 543.
275. Por consiguiente, es posible identificar que surgen dos intereses conflictivos en los
casos en que debe adoptarse una decisión respecto a la eventual expulsión de uno o ambos
progenitores: (a) la facultad del Estado implicado de implementar su propia política migratoria
para alcanzar fines legítimos que procuren el bienestar general y la vigencia de los derechos
humanos, y (b) el derecho de la niña o del niño a la protección de la familia y, en particular, al
disfrute de la vida de familia manteniendo la unidad familiar en la mayor medida posible. No
obstante, las exigencias del bienestar general no debe en forma alguna ser interpretada de
manera tal que habilite cualquier viso de arbitrariedad en detrimento de los derechos. A fin de
sopesar los intereses en conflicto, es necesario evaluar que la medida: esté prevista en ley 544 y
cumpla con los requisitos de (a) idoneidad, (b) necesidad y (c) proporcionalidad, es decir, debe
ser necesaria en una sociedad democrática 545.
276. En cuanto al requisito de idoneidad, la medida debe perseguir un fin legítimo, es decir,
una finalidad acorde con la Convención Americana 546. No obstante, debido a la naturaleza de
determinación puede ser necesaria en casos particulares, por ejemplo, en los casos en que el niño sea objeto
de maltrato o descuido por parte de sus padres o cuando éstos viven separados y debe adaptarse una
decisión acerca del lugar de residencia del niño. […]
543
Artículo 9 de la Convención sobre los Derechos del Niño:
[…]
4. Cuando esa separación sea resultado de una medida adoptada por un Estado Parte, como la detención, el
encarcelamiento, el exilio, la deportación o la muerte (incluido el fallecimiento debido a cualquier causa
mientras la persona esté bajo la custodia del Estado) de uno de los padres del niño, o de ambos, o del niño,
el Estado Parte proporcionará, cuando se le pida, a los padres, al niño o, si procede, a otro familiar,
información básica acerca del paradero del familiar o familiares ausentes, a no ser que ello resultase
perjudicial para el bienestar del niño. Los Estados Partes se cerciorarán, además, de que la presentación de
tal petición no entrañe por sí misma consecuencias desfavorables para la persona o personas interesadas.
544
El primer paso para evaluar si una restricción a un derecho establecido en la Convención Americana es
permitida a la luz del artículo 30 de dicho tratado, consiste en examinar si la medida limitativa cumple con el requisito
de legalidad. Ello significa que las condiciones y circunstancias generales que autorizan una restricción al ejercicio de
un derecho humano determinado deben estar claramente establecidas por ley. La norma que establece la restricción
debe ser una ley en el sentido formal y material. Cfr. Caso Castañeda Gutman Vs. Estados Unidos Mexicanos.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de agosto de 2008. Serie C No. 184, párr.
176, y La Expresión "Leyes" en el Artículo 30 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Opinión
Consultiva OC-6/86 del 9 de mayo de 1986. Serie A No. 6, párrs. 27 y 32.
545
La Corte Interamericana ha sostenido que para que una restricción sea permitida a la luz de la Convención
debe ser necesaria para una sociedad democrática. Este requisito, que la Convención Americana establece de manera
explícita en ciertos derechos (de reunión, artículo 15; de asociación, artículo 16; de circulación, artículo 22), ha sido
incorporado como pauta de interpretación por el Tribunal y como requisito que califica a todas las restricciones a los
derechos de la Convención. Cfr. Caso Castañeda Gutman Vs. Estados Unidos Mexicanos, supra, párr. 185.
546
El segundo límite de toda restricción se relaciona con la finalidad de la medida restrictiva; esto es, que la
causa que se invoque para justificar la restricción sea de aquellas permitidas por la Convención Americana, previstas
en disposiciones específicas que se incluyen en determinados derechos (por ejemplo las finalidades de protección del
orden o salud públicas, de los artículos 12.3, 13.2.b y 15, entre otras), o bien, en las normas que establecen
finalidades generales legítimas (por ejemplo, “los derechos y libertades de las demás personas”, o “las justas
exigencias del bien común, en una sociedad democrática”, ambas en el artículo 32). Cfr. Caso Castañeda Gutman Vs.
Estados Unidos Mexicanos, supra, párr. 180. Ver también, La Colegiación Obligatoria de Periodistas (arts. 13 y 29
105
los derechos que pueden resultar afectados, no puede atender cualquier finalidad sino que
debe satisfacer un interés público imperativo.
277. La medida debe ser necesaria en el sentido que, dentro del universo de medidas
posibles, no exista otra que sea igualmente efectiva y que resulte menos gravosa respecto del
derecho de la niña o del niño a la protección de la familia y, en particular, al mantenimiento de
la unidad familiar. Para ello, evidentemente, los Estados deben contemplar medidas
alternativas a la expulsión que faciliten la unidad familiar y la regularización migratoria 547.
278. Finalmente, la medida debe ser proporcionada en sentido estricto, por lo tanto debe ser
la que restringe en menor grado el derecho protegido y se ajuste estrechamente al logro del
objetivo legítimo 548. En efecto, para evaluar los intereses en conflicto, es preciso tener en
cuenta que una expulsión puede tener efectos perjudiciales sobre la vida, bienestar y
desarrollo de la niña o del niño, por lo que el interés superior debe ser una consideración
primordial 549. De este modo, dado que en abstracto la expulsión de uno o ambos progenitores
prácticamente en ninguna circunstancia redundaría en el interés superior de la niña o del niño
sino que lo afectaría, se impone al correspondiente Estado la obligación de realizar una
adecuada y rigurosa o estricta ponderación entre la protección de la unidad familiar y los
intereses estatales legítimos, correspondiendo determinar, en el contexto de cada caso
concreto, que la expulsión de uno o ambos progenitores, no conlleve una injerencia abusiva o
arbitraria en la vida familiar de la niña o del niño 550.
279. A tal fin, el Estado tendrá subsiguientemente que evaluar las circunstancias particulares
de las personas concernidas, entre las cuales destaca: (a) la historia inmigratoria, el lapso
temporal de la estadía y la extensión de los lazos del progenitor y/o de su familia con el país
receptor; (b) la consideración sobre la nacionalidad 551, guarda y residencia de los hijos de la
persona que se pretende expulsar; (c) el alcance de la afectación que genera la ruptura
familiar debido a la expulsión, incluyendo las personas con quiénes vive la niña o el niño, así
como el tiempo que ha permanecido en esta unidad familiar, y (d) el alcance de la
perturbación en la vida diaria de la niña o del niño si cambiara su situación familiar debido a
una medida de expulsión de una persona a cargo de la niña o del niño, de forma tal de
ponderar estrictamente dichas circunstancias a la luz del interés superior de la niña o del niño
en relación con el interés público imperativo que se busca proteger.
280. En aquellos supuestos en que la niña o el niño tiene derecho a la nacionalidad –
originaria 552, por naturalización o por cualquier otra causa establecida en la legislación interna–
Convención Americana sobre Derechos Humanos). Opinión Consultiva OC-5/85 del 13 de noviembre de 1985. Serie A
No. 5, párr. 67.
547
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Report of the 2012 Day of General Discussion: the rights of all children
in the context of international migration [Informe del Día de Debate General de 2012: los derechos de todos los niños
en el contexto de la migración internacional], 28 de septiembre de 2012, párr. 84.
548
Cfr. Caso Castañeda Gutman Vs. Estados Unidos Mexicanos, supra, párr. 186.
549
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 14 sobre el derecho del niño a que su interés
superior sea una consideración primordial (artículo 3, párrafo 1), supra.
550
Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño, supra, párr. 72.
551
La Corte recuerda que “el estatus migratorio de una persona no se trasmite a sus hijos”, y “la condición del
nacimiento en el territorio del Estado es la única a ser demostrada para la adquisición de la nacionalidad, en lo que se
refiere a personas que no tendrían derecho a otra nacionalidad, si no adquieren la del Estado en donde nacieron”.
Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados, supra, párr. 134, y Caso de las Niñas Yean y Bosico
Vs. República Dominicana, supra, párr. 156.
552
En la mayoría de los países de la región rige el ius soli, que determina que la persona adquiere la nacionalidad
del territorio del Estado en que nació. A su vez, el artículo 20.2 de la Convención Americana establece el derecho a la
nacionalidad del Estado en cuyo territorio nace una persona, si ésta “no tiene derecho a otra”. Sobre esto, la Corte
resalta que es necesario, como garantía del derecho a la identidad y del ejercicio de otros derechos, que los Estados
aseguren el debido registro de los nacimientos que se verifican en su territorio. Véase el artículo 7.1 de la Convención
106
del país del cual uno o ambos progenitores pueden ser expulsados a raíz de una situación
migratoria irregular, o bien cumple con las condiciones legales para residir permanentemente
allí, resulta axiomático que la niña o el niño conserva el derecho a seguir disfrutando de su
vida familiar en el referido país y, como componente de ello, el disfrute mutuo de la
convivencia entre padres e hijos. La Corte encuentra, en aplicación de los criterios sentados,
que la ruptura de la unidad familiar a través de la expulsión de uno o ambos progenitores por
infracciones migratorias relacionadas con el ingreso o permanencia resulta desproporcionada
en estos supuestos, pues el sacrificio inherente a la restricción del derecho a la vida familiar
que puede traer aparejado repercusiones en la vida y el desarrollo de la niña o del niño
aparece como irrazonable o desmedido frente a las ventajas que se obtienen al forzar al
progenitor a abandonar el territorio por causa de una infracción de carácter administrativo.
281. En definitiva, la Corte es de la opinión que cualquier órgano administrativo o judicial
que deba decidir acerca de la separación familiar por expulsión motivada por la condición
migratoria de uno o ambos progenitores debe, al emplear el análisis de ponderación,
contemplar las circunstancias particulares del caso concreto y garantizar, del mismo modo,
una decisión individual 553, de acuerdo a los parámetros desarrollados en los párrafos
precedentes, evaluando y determinando el interés superior de la niña o del niño 554.
282. En esta línea, la Corte estima esencial que, al realizar tal evaluación, los Estados
aseguren el derecho de las niñas y niños de tener la oportunidad de ser oídos en función de su
edad y madurez 555 y que su opinión sea debidamente tenida en cuenta en aquellos
procedimientos administrativos o judiciales en los cuales se pueda adoptar una decisión que
implique la expulsión de sus progenitores 556. En el caso en que la niña o el niño es nacional del
país receptor, pero uno o ninguno de sus padres lo es, escuchar a la niña o al niño es
necesario para entender el impacto que una medida de expulsión del progenitor podría generar
sobre la misma o el mismo. A su vez, otorgarle a la niña o al niño el derecho a ser oído es
fundamental para determinar si hay una alternativa más apropiada a su interés superior.
XVI
OPINIÓN
283. Por las razones expuestas, en interpretación de los artículos 1.1, 2, 4.1, 5, 7, 8, 11, 17,
19, 22.7, 22.8, 25 y 29 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, los artículos I,
sobre los Derechos del Niño y el artículo 29 de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de
Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares. Cfr. Comité Jurídico Interamericano, Opinión “sobre el alcance
del derecho a la identidad”, 71º Período ordinario de sesiones, Río de Janeiro, Brasil, Documento CJI/doc. 276/07 rev.
1, de 10 de agosto de 2007, párrs. 18.3.3 a 18.3.6, aprobado en el mismo período de sesiones mediante Resolución
CJI/RES.137 (LXXI-O/07), de 10 de agosto de 2007, punto resolutivo segundo.
553
El artículo 22.9 de la Convención Americana establece que: “[e]s prohibida la expulsión colectiva de
extranjeros”. En el marco del sistema interamericano de protección de derechos humanos, la Corte ha considerado
que el carácter “colectivo” de una expulsión implica una decisión que no desarrolla un análisis objetivo de las
circunstancias individuales de cada extranjero y, por ende, recae en arbitrariedad. Asimismo, un proceso que pueda
resultar en la expulsión o deportación de un extranjero debe, además de ser individual, observar determinadas
garantías mínimas de debido proceso. Cfr. Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República Dominicana, supra, párrs. 171
y 175.
554
Cfr. Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 14 sobre el derecho del niño a que su interés
superior sea una consideración primordial (artículo 3, párrafo 1), supra, párr. 58.
555
Véase el artículo 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño. Cfr. Informe del Relator Especial sobre los
derechos humanos de los migrantes, Sr. Jorge Bustamante, Promoción y Protección de todos los Derechos Humanos,
Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, incluido el Derecho al Desarrollo, UN Doc. A/HRC/11/7, 14 de
mayo de 2009, párr. 59, y Comité de los Derechos del Niño, Report of the 2012 Day of General Discussion: the rights
of all children in the context of international migration [Informe del Día de Debate General de 2012: los derechos de
todos los niños en el contexto de la migración internacional], 28 de septiembre de 2012, párr. 84.
556
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia, supra, párr. 227.
107
VI, VII, VIII, XXV y XXVII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre
y el artículo 13 de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura,
LA CORTE,
DECIDE
por unanimidad, que:
1.
Es competente para emitir la presente Opinión Consultiva.
Y ES DE OPINIÓN
por unanimidad, que:
1.
Acorde a lo requerido por los Estados solicitantes, la presente Opinión Consultiva
determina seguidamente, con la mayor precisión posible y de conformidad a las normas
citadas precedentemente, las obligaciones estatales respecto de niñas y niños, asociadas a su
condición migratoria o a la de sus padres y que deben, en consecuencia, los Estados
considerar al diseñar, adoptar, implementar y aplicar sus políticas migratorias, incluyendo en
ellas, según corresponda, tanto la adopción o aplicación de las correspondientes normas de
derecho interno como la suscripción o aplicación de los pertinentes tratados y/u otros
instrumentos internacionales.
2.
Teniendo presente, a estos efectos, que es niña o niño toda persona menor de 18 años
de edad, los Estados deben priorizar el enfoque de los derechos humanos desde una
perspectiva que tenga en cuenta en forma transversal los derechos de niñas y niños y, en
particular, su protección y desarrollo integral, los cuales deben primar por sobre cualquier
consideración de la nacionalidad o el estatus migratorio, a fin de asegurar la plena vigencia de
sus derechos, en los términos de los párrafos 34 a 41 y 51 a 71.
3.
Los Estados se encuentran obligados a identificar a las niñas y niños extranjeros que
requieren de protección internacional dentro de sus jurisdicciones, a través de una evaluación
inicial con garantías de seguridad y privacidad, con el fin de proporcionarles el tratamiento
adecuado e individualizado que sea necesario acorde a su condición de niña o niño y, en caso
de duda sobre la edad, evaluar y determinar la misma; determinar si se trata de una niña o un
niño no acompañado o separado, así como su nacionalidad o, en su caso, su condición de
apátrida; obtener información sobre los motivos de su salida del país de origen, de su
separación familiar si es el caso, de sus vulnerabilidades y cualquier otro elemento que
evidencie o niegue su necesidad de algún tipo de protección internacional; y adoptar, en caso
de ser necesario y pertinente de acuerdo con el interés superior de la niña o del niño, medidas
de protección especial, en los términos de los párrafos 72 a 107.
4.
Con el propósito de asegurar un acceso a la justicia en condiciones de igualdad,
garantizar un efectivo debido proceso y velar por que el interés superior de la niña o del niño
haya sido una consideración primordial en todas las decisiones que se adopten, los Estados
deben garantizar que los procesos administrativos o judiciales en los que se resuelva acerca de
derechos de las niñas o niños migrantes estén adaptados a sus necesidades y sean accesibles
para ellos, en los términos de los párrafos 108 a 115.
5.
Las garantías de debido proceso que, conforme al derecho internacional de los derechos
humanos, deben regir en todo proceso migratorio, sea administrativo o judicial, que involucre
a niñas o niños son: el derecho a ser notificado de la existencia de un procedimiento y de la
decisión que se adopte en el marco del proceso migratorio; el derecho a que los procesos
migratorios sean llevados por un funcionario o juez especializado; el derecho a ser oído y a
108
participar en las diferentes etapas procesales; el derecho a ser asistido gratuitamente por un
traductor y/o intérprete; el acceso efectivo a la comunicación y asistencia consular; el derecho
a ser asistido por un representante legal y a comunicarse libremente con dicho representante;
el deber de designar a un tutor en caso de niñas o niños no acompañados o separados; el
derecho a que la decisión que se adopte evalúe el interés superior de la niña o del niño y sea
debidamente fundamentada; el derecho a recurrir la decisión ante un juez o tribunal superior
con efectos suspensivos; y el plazo razonable de duración del proceso, en los términos de los
párrafos 116 a 143.
6.
Los Estados no pueden recurrir a la privación de libertad de niñas o niños para cautelar
los fines de un proceso migratorio ni tampoco pueden fundamentar tal medida en el
incumplimiento de los requisitos para ingresar y permanecer en un país, en el hecho de que la
niña o el niño se encuentre solo o separado de su familia, o en la finalidad de asegurar la
unidad familiar, toda vez que pueden y deben disponer de alternativas menos lesivas y, al
mismo tiempo, proteger de forma prioritaria e integral los derechos de la niña o del niño, en
los términos de los párrafos 144 a 160.
7.
Los Estados deben diseñar e incorporar en sus respectivos ordenamientos internos un
conjunto de medidas no privativas de libertad a ser aplicadas mientras se desarrollan los
procesos migratorios, que propendan de forma prioritaria a la protección integral de los
derechos de la niña o del niño, con estricto respeto de sus derechos humanos y al principio de
legalidad, y las decisiones que ordenen dichas medidas deben adoptarse por una autoridad
administrativa o judicial competente en un procedimiento que respete determinadas garantías
mínimas, en los términos de los párrafos 161 a 170.
8.
Los espacios de alojamiento deben respetar el principio de separación y el derecho a la
unidad familiar, de modo tal que si se trata de niñas o niños no acompañados o separados
deben alojarse en sitios distintos al que corresponde a los adultos y, si se trata de niñas o
niños acompañados, alojarse con sus familiares, salvo que lo más conveniente sea la
separación en aplicación del principio del interés superior de la niña o del niño y, además,
asegurar condiciones materiales y un régimen adecuado para las niñas y los niños en un
ambiente no privativo de libertad, en los términos de los párrafos 171 a 184.
9.
En situaciones de restricción de libertad personal que pueden constituir o
eventualmente derivar, por las circunstancias del caso en concreto, en una medida que
materialmente se corresponda a una privación de libertad, los Estados deben respetar las
garantías que se tornan operativas ante dichas situaciones, en los términos de los párrafos
185 a 206.
10.
Los Estados tienen la prohibición de devolver, expulsar, deportar, retornar, rechazar en
frontera o no admitir, o de cualquier manera transferir o remover a una niña o niño a un
Estado cuando su vida, seguridad y/o libertad estén en riesgo de violación a causa de
persecución o amenaza de la misma, violencia generalizada o violaciones masivas a los
derechos humanos, entre otros, así como donde corra el riesgo de ser sometido a tortura u
otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, o a un tercer Estado desde el cual pueda ser
enviado a uno en el cual pueda correr dichos riesgos, en los términos de los párrafos 207 a
242.
11.
De acuerdo a lo establecido en la Convención sobre los Derechos del Niño y otras
normas de protección de los derechos humanos, cualquier decisión sobre la devolución de una
niña o niño al país de origen o a un tercer país seguro sólo podrá basarse en los
requerimientos de su interés superior, teniendo en cuenta que el riesgo de vulneración de sus
derechos humanos puede adquirir manifestaciones particulares y específicas en razón de la
edad, en los términos de los párrafos 207 a 242.
109
12.
La obligación estatal de establecer y seguir procedimientos justos y eficientes para
poder identificar a los potenciales solicitantes de asilo y determinar la condición de refugiado a
través de un análisis adecuado e individualizado de las peticiones con las correspondientes
garantías, debe incorporar los componentes específicos desarrollados a la luz de la protección
integral debida a todos las niñas y niños, aplicando a cabalidad los principios rectores y, en
especial, lo referente al interés superior de la niña o del niño y su participación, en los
términos de los párrafos 243 a 262.
13.
Cualquier órgano administrativo o judicial que deba decidir acerca de la separación
familiar por expulsión motivada por la condición migratoria de uno o ambos progenitores debe
emplear un análisis de ponderación, que contemple las circunstancias particulares del caso
concreto y garantice una decisión individual, priorizando en cada caso el interés superior de la
niña o del niño. En aquellos supuestos en que la niña o el niño tiene derecho a la nacionalidad
del país del cual uno o ambos progenitores pueden ser expulsados, o bien cumple con las
condiciones legales para residir permanentemente allí, los Estados no pueden expulsar a uno o
ambos progenitores por infracciones migratorias de carácter administrativo, pues se sacrifica
de forma irrazonable o desmedida el derecho a la vida familiar de la niña o del niño, en los
términos de los párrafos 263 a 282.
14.
En atención a que las obligaciones determinadas precedentemente se refieren a un
tema tan propio, complejo y cambiante de la época actual, ellas deben ser entendidas como
parte del desarrollo progresivo del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, proceso
en el que, consecuentemente, esta Opinión Consultiva se inserta.
Redactada en español y portugués, haciendo fe el texto en español, en San José, Costa Rica, el
19 de agosto de 2014.
110
Humberto Antonio Sierra Porto
Presidente
Roberto F. Caldas
Manuel E. Ventura Robles
Diego García-Sayán
Eduardo Vio Grossi
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot
Pablo Saavedra Alessandri
Secretario
Comuníquese y ejecútese,
Humberto Antonio Sierra Porto
Presidente
Pablo Saavedra Alessandri
Secretario
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