Amor necio: Sansón y Dalila

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Libro Complementario
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Amor necio: Sansón y Dalila
Lección 6
Para el 11 de Agosto del 2007
Muchas personas confunden la atracción emocional con amor. A menudo quien experimenta
esa clase de "amor" apenas conoce a la otra persona y está realmente enamorada de una figura
imaginaria e idealizada de esa persona. Sansón es un ejemplo claro porque "él vio", y "él amó"
sin realmente llegar a conocer a la joven. Esa clase de amor se conoce mejor con el nombre de
infatuación.
La palabra latina fatuus nos dio nuestra palabra castellana infatuación, que significa "no
inteligente". Sus sinónimos incluyen necio, tonto, vacío y estúpido. En el nombre del amor, y
por causa del amor, Sansón hizo muchas cosas tontas.
Sansón no se casó con Dalila, pero su nombre está asociado con él en vez de la esposa de la
que no se da el nombre. Sansón se había casado un poco antes, y hay muchas semejanzas en la
experiencia que tuvo Sansón con la mujer con quien se casó (Juec. 14) y con Dalila, la mujer de
la que más tarde se enamoró (Juec. 16).
1.. Ambas mujeres eran filisteas (Juec. 14:2; 16:4)
2.. Ambas fueron reclutadas por los filisteos para entrampar a Sansón (Juec. 14:15; 16:5)
3.. Ambas lo presionaron, usando la manipulación de "Si tú me amas..." (Juec. 14:16;
16:15).
4.. Ambos intentos fueron inicialmente resistidos por Sansón (Juec. 14:16; 16:10, 13, 15).
5.. Ambas tuvieron éxito al fin en descubrir su secreto (Juec. 14:17; 16:17).
En camino a su boda con la primera mujer filistea, Sansón había visto un enjambre de
abejas en el cadáver de un león, que inspiró el enigma que le planteó a los huéspedes filisteos.
Él apostó a que no lo resolverían dentro de los siete días de la fiesta de bodas. La apuesta
consistía en treinta piezas de ropa. Amenazada por los invitados, su novia molestó a Sansón con
halagos y regaños hasta que él neciamente le dijo la respuesta. Antes del fin del tiempo
previsto, los filisteos recitaron la respuesta a Sansón, quien se enfureció cuando se dio cuenta
de que su novia había traicionado su amor.
Enamorándose
La Biblia cuenta que algún tiempo más tarde, Sansón "se enamoró" de Dalila, la segunda
mujer filistea (Juec. 16:4).
En inglés se usa la expresión "caer en amor". Caer tiene una connotación negativa. Uno cae
sin hacer planes para ello. Nadie quiere caerse; porque duele. Lo que queremos es levantarnos
y seguir. Podemos prevenir las caídas estando alerta a los peligros que nos rodean.
Figurativamente, las "caídas" son igualmente trágicas. Pueden describir una pérdida de
posición. Hablamos de la "Caída" cuando nos referimos al primer pecado de Adán y Eva.
También nos referimos a la caída de Satanás del cielo, que significa más que solo ser echado a
la tierra. David describió la muerte de Saúl y de Jonatán con la afirmación: "¡Cómo han caído
los valientes!" (2 Sam. 1:25, 27). El término caer es muy apropiado para Sansón, el hombre más
fuerte que alguna vez vivió.
Sansón es uno de los pocos personajes bíblicos de quienes se dice que "cayeron en amor".
(Amnón, quien se enamoró de su hermana, Tamar, es otro ejemplo.) Esto no es meramente un
evento en la vida de Sansón, sino un estilo de vida.
Las emociones de Sansón fueron guiadas solamente por las apariencias físicas. La primera
vez dijo a sus padres: "Yo he visto en Timnat una mujer […] os ruego que me la toméis por
mujer" (Juec. 14:1, 2; la cursiva fue agregada). Más tarde vio a una prostituta en Gaza y pasó
la noche con ella (Juec 16:1). Casarse con alguien acerca de quien se sabe muy poco, atraído
por su apariencia, es como comprar un producto basado solamente en lo atractivo del envase.
Uno puede generalmente devolver una compra si no está satisfecho con el producto, pero el
matrimonio debe ser para siempre.
Sansón fue más necio de lo que esperaba su suegro. Después que su mujer lo traicionó
arruinando la semana de la fiesta de bodas, Sansón salió enojadísimo. El padre de la novia
supuso, con cierta razón, que Sansón no volvería, y le dio la joven mujer al compañero (Juec.
14:20). Él no contó con la necedad de Sansón. Aun cuando ella había demostrado ser una
traidora, Sansón más tarde llegó para volver a unirse con ella, trayendo un cabrito como
ofrenda de paz (Juec. 15:1).
Pero Sansón no aprendió algo con su primer matrimonio: no casarse hasta conocer a la
persona bastante bien. Sansón se enamoró de Dalila rápidamente sin llegar a conocerla, pero
por lo menos no se casó con ella. La visitó por lo menos cuatro veces, probablemente más.
Cada visita llegaba a ser más obvio que ella era el mismo tipo de mujer como aquella con quien
se había casado antes. Él debería haber recordado su experiencia con su esposa tan pronto
como Dalila mostró rasgos de carácter similares, lo halagaba y lo regañaba pidiéndole su
secreto, traicionándolo repetidamente. Él no podía evitar caer en amor, pero evitó caer en el
matrimonio. No obstante, al jugar con el peligro, tuvo una caída mucho mayor.
La necedad del casamiento mixto
Cuando Sansón presionó a sus padres para que arreglaran su matrimonio con la primera
mujer filistea, ellos contestaron: "¿Acaso no hay ninguna mujer aceptable entre tus parientes o
entre todo nuestro pueblo, que tienes que ir a buscar una esposa entre esos filisteos
incircuncisos?" (Juec. 14:3, NVI). De todas las naciones cananeas, solo se llamaba "incircuncisos"
a los filisteos, y por lo tanto, totalmente paganos (Juec. 14:3; 15:18; 1 Sam. 14:6; 17:26, 36;
31:4; 2 Sam. 1:20; 1 Crón. 10:4). Las alianzas de Sansón con las mujeres filisteas sin duda
produjeron gran preocupación a sus padres (Juec. 14:3, 4).
El Antiguo Testamento contiene numerosas advertencias acerca de los peligros del
casamiento mezclado entre israelitas y personas de otras naciones. Cuando Moisés sacó a los
israelitas y llegaron a la frontera de la Tierra Prometida, Dios le advirtió acerca de los
cananeos y todos los demás "eos". Instruyó a los israelitas a no hacer alianzas con ellos, a
destruir sus objetos de adoración, y no permitir que sus hijos tomaran mujeres cananeas, que
se prostituían a sus dioses porque "harán fornicar también a tus hijos" (Éxo. 34:10-16). La lista
de las siete naciones prohibidas (Deut. 7:1) probablemente no sea completa, sino ilustrativa,
porque la lista de las naciones con las que Salomón equivocadamente se casó incluía varias no
enumeradas por Moisés (1 Rey. 11:1-6).
Los israelitas no obedecieron las instrucciones de Dios. No solo tomaron hijas cananeas en
matrimonio, sino también dieron sus propias hijas en matrimonio a hijos de cananeos, con el
resultado de que sus hijos sirvieron a otros dioses (Juec. 3:5, 6).
Salomón más tarde hizo peor que todos, en materia de matrimonios mixtos. El matrimonio
de Acab tuvo los peores resultados para él mismo y para la nación. Especialmente durante el
exilio babilónico, muchos israelitas, incluyendo sacerdotes, se casaron con mujeres de las
naciones prohibidas. Los hombres de Esdras compilaron una lista de todos los culpables (Esd. 9;
10), y Nehemías echó de su presencia a cierto sacerdote culpable de casamientos con extraños
(Neh. 13:28-30).
Aunque Sansón era rápido para asociarse con personas que no eran de su fe, no obstante, él
nunca vaciló abiertamente en su lealtad a su religión. Sansón frecuentaba las ciudades filisteas
al oeste de su casa, y fácilmente hacía alianzas con las mujeres que le llamaban la atención
allí, pero no se menciona que adorara sus dioses.
Aunque Sansón no adoró a dioses extranjeros, su desobediencia a las leyes de Jehová le
produjo grandes sufrimientos. Él permitió que le cortaran su cabello largo, el símbolo nazareo
de su dedicación a Yahveh. Quitar este símbolo equivalía a rechazar la bendición especial dada
a Sansón manifestada en su asombrosa fuerza física. Sansón reveló su secreto a Dalila, sabiendo
seguramente que ella lo volvería a traicionar como en las ocasiones anteriores. Armada con el
conocimiento de su secreto, ella llegó a ser el instrumento de la separación entre Dios y
Sansón.
Si me amas
Ambas mujeres filisteas relacionadas con Sansón extrajeron sus secretos poniendo en duda
su amor. La amenaza velada era el equivalente de "si no me lo dices, no puedes pretender
amarme y por lo tanto no puedes reclamar mi amor". La esposa de Sansón había dicho: "No me
amas, pues no me declaras el enigma" (Juec. 14:16). Dalila le había dicho: "¿Cómo dices: Yo te
amo, cuando tu corazón no está conmigo?" (Juec. 16:15).
¿Cuán a menudo hemos escuchado estas palabras: "Si me amas, harás…?” Este dicho
representa no aceptar el amor en los términos en que se ofrece, y en cambio demandarlo en
los términos de quien lo recibe. Al amante se le informa indirectamente que su relación
depende de algún sacrificio importante.
Dalila esperaba que Sansón entregara el secreto de su fuerza: "Yo te ruego que me declares
en qué consiste tu gran fuerza, y cómo podrás ser atado para ser dominado" murmuró Dalila
(Juec. 16:6). La segunda parte de su pedido: "y cómo podrás ser... dominado" sugería que ella
no quería conocer su secreto meramente por admirar su gran fuerza, sino que tenía la
intención de que lo dominaran. Una y otra vez Sansón dio la información errada, y cada vez
ella probaba si su palabra era correcta con un intento de tomarlo prisionero. Pero aun después
que se expuso su traición una y otra vez, ella todavía tuvo la audacia de decir: "Si realmente
me amaras, me dirías tu secreto". El flujo de la historia hace que el lector quiera gritarle a
Dalila: "Tú eres la que no tiene amor; no él".
Las campanas de alarma deberían haber sonado en la cabeza de Sansón. Él había escuchado
algo con el mismo tono antes. Su esposa filistea, con halagos, le extrajo la solución de su
enigma con las palabras: "Me aborreces, y no me amas". Ella lloró todos los siete días de la
boda, hasta que él se quebrantó.
Así como la esposa de Sansón quería la respuesta para pasársela a los filisteos, Dalila quería
el secreto de su fuerza para entregarlo a los filisteos que querían matarlo (Juec. 14:15; 16:5).
Por su primer error de cálculo, Sansón tuvo que pagar treinta vestiduras a quienes habían
resuelto su enigma con la ayuda de su esposa. Porque Sansón les sacó las vestiduras a los
filisteos que mató, solo perdió algo de prestigio. Pero el costo fue mayor la segunda vez: él
estaba jugando con su vida.
Como ocurre con frecuencia, la infatuación es suficientemente fuerte para que la persona
que ama no pueda soportar la terminación de la relación, y por eso estará dispuesto a hacer
cualquier sacrificio. Uno que observa y ve las situaciones objetivamente puede ver la necedad
de la entrega. Pero alguien que está ciegamente enamorado no puede medir los valores en
forma objetiva. Sansón cometió el mismo error, a pesar de haber sido atrapado una vez antes,
o tal vez por causa de ello. Él había escapado de la primera experiencia sin ninguna pérdida.
De hecho, él hizo que los filisteos "pagaran" por su error. La segunda vez, él pagó su error con
su vida. El precio para la infatuación ciega puede ser muy alto.
El secreto de la fuerza de Sansón
Dalila quería saber el secreto de la gran fuerza de Sansón, que tenía su verdadero origen en
Dios. A medida que Sansón crecía, el Espíritu de Dios comenzó a manifestarse en él (Juec.
13:24, 25). En el camino para encontrarse con su pretendida novia, el Espíritu de Dios vino
sobre él con poder, y pudo matar a un león (Juec. 14:6). Después que su esposa lo traicionó y
él tuvo que pagar las 30 vestiduras, el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y mató a treinta
filisteos cuyas vestimentas usó para pagar a quienes habían respondido su enigma (Juec.
14:19). Una vez cuando el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, mató a mil filisteos que habían venido para arrestarlo (Juec. 15:14, 15). Pero finalmente, cuando el Espíritu de Dios lo
abandonó, el poder físico de Sansón desapareció (Juec. 16:20, 21).
Aun antes de su nacimiento, Dios había dado la instrucción de que Sansón debía ser nazareo,
que significaba que él estaba dedicado a Dios (Juec. 13:5). Normalmente, un hombre o mujer,
por voluntad propia, tomaba el voto de los nazareos. A veces los padres dedicaban su hijo a
Dios como nazareo. En el caso de Sansón, Dios hizo la selección antes de que naciera. Pero
aunque Sansón no hizo la elección original de ser un nazareo, él podía elegir abandonar esa
relación.
Números 6:1 al 12 da los detalles de las obligaciones de quien tomaba el voto de nazareo de
dedicación a Dios. Involucraba:
1.. Abstenerse de bebidas fuertes: vino, vinagre o cualquier bebida fermentada.
2.. No comer nada de la vid: uvas, pieles, pasas de uva, o semillas.
3.. No afeitarse la cabeza, sino dejar que el cabello creciera largo.
4.. No acercarse a ningún cuerpo muerto.
Los votos eran tomados normalmente por un período definido de tiempo (Núm. 6:5, 8, 13).
Aun si moría un miembro de su familia, el nazareo no debía contaminar su consagración
acercándose al cuerpo muerto. Y si alguien moría repentinamente en su presencia, el nazareo
quedaba automáticamente contaminado. Entonces el nazareo tenía que cortarse el cabello,
ofrecer palomas como ofrenda por el pecado y ofrendas quemadas, sacrificar un cordero, y
comenzar de nuevo el período de consagración. El cabello largo era el símbolo visible de su
consagración a Dios. El cabello largo de Sansón estaba atado en siete guedejas (Juec. 16:19).
Aparentando, pero acercándose
Cuando Dalila lo presionó para que le dijera el secreto de su gran fuerza, Sansón mintió,
dando cada vez diferentes respuestas, pero acercándose cada vez más a la verdad. La primera
vez le dijo que si fuera atado con siete cuerdas de cuero nuevo que no había sido curtido,
podría ser vencido. Había una ligera conexión con el secreto. Su cabello largo fue atado en
siete guedejas, siete, tal vez en conexión con su pacto con Dios. La segunda vez Sansón le dijo
que si se usaban siete sogas nuevas él perdería su fuerza. Parecía que ahora estaba sugiriendo
que el secreto tenía que ver con algo entrelazado. La tercera vez él dijo que el secreto tenía
algo que ver con su cabello, aunque él inventó la parte acerca de tejerlo en un telar. Cada vez,
él entregaba un poco más de su precioso secreto.
La necedad de Sansón es muy visible cuando vez tras vez Dalila llamó a los filisteos para que
vinieran y lo apresaran. Cuando fallaron repetidamente, la mujer no abandonó el esfuerzo
avergonzada, sino que derramó "lágrimas de cocodrilo" y se quejó: "Ya me has engañado tres
veces. Realmente no me amas". Y lo molestó de nuevo. Y él vino más y más cerca de la verdad,
tal vez confiado en que escaparía otra vez. Como los insectos que giran alrededor de la luz de
una vela, y llegan más y más cerca de la llama hasta que se queman, así Sansón jugó con el
peligro, llegando más y más cerca de ser entrampado. Incapaz de resistir a Dalila, él divulgó
plenamente su secreto. Él dijo todo lo que tenía que ver con su consagración a Dios y su
cabello largo como símbolo de ello. Si se lo cortaba, él perdería la fuerza (Juec. 16:17).
¡Hombre necio! Por lo menos Sansón debería haberse ido después de contar su secreto. Aún
si se quedaba, él debiera haberse mantenido despierto. Los filisteos no hubieran sido capaces
de vencerlo si se mantenía despierto. Si tenía que dormir, debiera haber cerrado la puerta con
llave. Si se escapaba o hubiese estado alerta después de eso para que nadie pudiese tocar su
cabello, le daríamos un poco de crédito. Pero Sansón bajó la guardia totalmente y se durmió.
¡Sorprendentemente necio!
Luego le tocó a Dalila hacer de Sansón un necio. No se registra ninguna palabra de ella. Pero
ella puso a dormir sobre su falda al campeón que no sospechaba nada, el hombre más fuerte
que alguna vez vivió, un lugar donde uno pone la cabeza y solamente duerme cuando confía en
esa persona por completo. Tan segura estaba ella de saber el secreto de Sansón, que recogió la
plata que le habían prometido antes de llamar al peluquero para que le rapara la cabeza (Juec.
16:18, 19).
Traicionando por amor al dinero
Los gobernantes de los filisteos habían prometido a Dalila que si podía conseguir que Sansón
revelara el secreto de su gran fuerza, y cómo podían vencerlo, cada uno le pagaría "mil cien
siclos de plata" (Juec. 16:5).
Por cuanto había cinco príncipes filisteos (Juec. 3:3), la suma ofrecida a Dalila sería un total
de cinco mil quinientos siclos de plata. Con treinta siclos compraban un esclavo (Éxo. 21:32),
de modo que Dalila podría haber comprado 170 esclavos con ese dinero. En términos de peso,
los gobernantes le ofrecieron unos 60 kg de plata (cien libras).
Dalila se jugó por el dinero. Sansón se jugó por amor. Pero el juego resultó desigual por las
diferentes intensidades de su amor. Obviamente, Sansón no podía renunciar a Dalila. Por otro
lado, Dalila pudo y lo hizo por dinero. Ambos estaban jugando un juego de engaño, Sansón
escondiendo el secreto de su fuerza, y Dalila escondiendo la razón por la que ella quería saber
el secreto de su fuerza. Como ella jugaba por dinero, el nombre de Dalila está asociado hoy
con la traición del amor por ganancias materiales. Uno se pregunta cuánto dinero fue necesario
para que ella traicionara a su amante. Los filisteos no corrieron riesgos; le ofrecieron una suma
tan grande, que aseguraba su participación.
***
La gran fuerza física de Sansón solo fue igualada por su debilidad por las mujeres que le
hizo hacer cosas necias. De una experiencia tras otra, los filisteos supieron que él nunca
podría ser vencido con la fuerza. También supieron cuál era su gran debilidad, y la
aprovecharon. Por satisfacer esa debilidad, él pagó un precio muy alto. Primero perdió su
libertad. Luego perdió los ojos. Irónicamente, sus ojos, que lo habían llevado a la infatuación
por la belleza y la lujuria, fueron destruidos. Finalmente, lo pagó con su vida.
¡Hombre increíblemente tonto! En cualquier momento podría haberse alejado de Dalila y
ser libre. Pero él estaba atrapado por su infatuación, su pasión ciega por las mujeres. Sansón
se fue a dormir en la falda de ella, sabiendo que estaba poniendo su vida en las manos de
alguien que había demostrado repetidamente su intención de traicionarlo.
Compilador: Dr. Pedro Martínez
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