1 capítulo iv equidad de género y sostenibilidad

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CAPÍTULO IV
EQUIDAD DE GÉNERO Y SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL:
EJES TRANSVERSALES DEL DESARROLLO
Equipo de Fundación IPADE
Karla Priego Martínez
Marta Carballo de la Riva
Ignacio Santos Molina
En los últimos años parece haberse incrementado, tanto a nivel social como en las agendas políticas
nacionales e internacionales, la preocupación por las cuestiones ambientales y las de género. De forma paralela el
cuestionamiento sobre la insostenibilidad del modelo de desarrollo dominante parece extenderse. Un paradigma
caracterizado por la desigualdad en el control de los recursos, ser pernicioso para el medio ambiente e inequitativo para
hombres y mujeres. Por ello, parece evidente transitar hacia un estilo diferente de desarrollo, cimentado en la
sostenibilidad tanto de la dimensión ambiental como de las perspectivas social, económica y política.
El concepto de desarrollo sostenible trata de eliminar el desacuerdo entre progreso y sostenibilidad y fue
formalizado por primera vez, en 1987, en un documento conocido como Informe Brundtland, también llamado Nuestro
Futuro Común, fruto del trabajo elaborado por la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones
Unidas, creada en Asamblea de las Naciones Unidas en 1983. Dicha definición se asumiría en el Principio 3º de la
Declaración de Río de 1992. El desarrollo sostenible hace referencia a “satisfacer las necesidades de las generaciones
presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades”.
Para lograr este objetivo es importante la articulación de tres esferas: ambiental, social y económica,
considerando el medio ambiente como el marco material que permite las relaciones sociales y éstas las que definen los
principios económicos. Naciones Unidas establece la relación entre estos tres ámbitos de la siguiente manera:
• “Crecimiento económico y equidad - La vinculación entre los sistemas económicos del mundo de hoy
exige la aplicación de un enfoque integrado con miras a fomentar un crecimiento responsable a largo plazo,
velando por que ninguna nación o comunidad se quede rezagada.
• Conservación de los recursos naturales y el medio ambiente - A fin de preservar nuestro patrimonio
ambiental y nuestros recursos naturales para las generaciones futuras, hay que elaborar soluciones
económicamente viables para reducir el consumo de recursos, detener la contaminación y conservar los
hábitat naturales.
• Desarrollo social - En todo el mundo, las personas necesitan empleos, alimentos, energía, atención de la
salud, abastecimiento de agua y saneamiento. Al atender a esas necesidades, la comunidad internacional
también tiene que velar por que se respete el rico tejido de la diversidad cultural y social y los derechos de
los trabajadores y por que se fomente el papel de todos los miembros de la sociedad de manera que
1
desempeñen un papel en la determinación de su futuro” .
Así pues, una definición completa del desarrollo sostenible debe ser capaz de establecer la relación entre la
pobreza, la desigualdad de género y la degradación ambiental, además de establecer formas eficientes de solucionar la
distribución desigual de riqueza entre países, comunidades y géneros. Debe cuestionar un progreso construido sobre la
discriminación de las mujeres y la lógica del crecimiento económico que depende de la apropiación ilimitada de recursos
naturales.
1
http://www.un.org/spanish/conferences/wssd/desarrollo.htm
1
No se pueden separar las dimensiones ambiental y humana del desarrollo, y el nexo se produce tanto por el
conjunto de acciones y relaciones sociales que inciden sobre el sistema ecológico natural, como por los efectos de los
2
cambios ambientales sobre la sociedad . Asimismo, para hablar de desarrollo sostenible es necesario concebir la
participación de hombres y mujeres en la gestión del medio ambiente, para satisfacer sus necesidades presentes y
futuras. No se logrará un desarrollo sostenible si el bienestar de unos se produce a costa de otros y si no prevalecen las
mismas oportunidades de acceso y control de los recursos y sus beneficios para hombres y mujeres. Cualquier iniciativa
enfocada a favorecer el desarrollo sostenible debe, en definitiva, transversalizar la perspectiva de género así como la
gestión sostenible de los recursos naturales.
El concepto de gestión ambiental trasciende con creces las actividades de las instituciones públicas
responsables de la gestión de los recursos naturales. Por lo que respecta a la pobreza, el objetivo esencial de la gestión
sostenible del medio ambiente estriba en mantener, a largo plazo, la capacidad de los ecosistemas para suministrar los
bienes y servicios de los que dependen los individuos y la economía. Lo anterior implica realizar un esfuerzo para
mejorar las condiciones ambientales y velar por el acceso equitativo de mujeres y hombres a los recursos ambientales.
Los movimientos de mujeres han exigido que el prerequisito para alcanzar el desarrollo sostenible sea la
adopción de un nuevo modelo de relaciones humanas que incluya la democratización en los ámbitos político, social,
comunitario, familiar y personal, así como cambios en los modos de consumo y producción. El incorporar la dimensión
de género en las políticas ambientales, parte de reconocer que las dimensiones sociales y humanas, son igualmente
importantes frente a otras de carácter técnico y económico.
Es por ello que las agendas de desarrollo y ambientales, a nivel mundial, desde la década pasada, han
reconocido que la pobreza y la degradación ambiental están estrechamente vinculadas y que las mujeres se ven
particularmente afectadas por este deterioro debido a su posición social. Asimismo, se acepta que ellas han
desempeñado un rol de liderazgo en la gestión y uso de recursos naturales para satisfacer necesidades familiares y
comunitarias, además de realizar contribuciones importantes al manejo de recursos, poco reconocidas y valoradas.
Sin embargo, aún en la actualidad, las cuestiones de equidad de género en la conservación y uso sostenible
del medio ambiente no se han planteado de forma relevante. Esto se refleja tanto en las agendas institucionales y
sociales, ambientales y ecologistas, como en aquellas de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.
1. EL MARCO NORMATIVO INTERNACIONAL RELACIONADO CON LA EQUIDAD DE GÉNERO Y LA GESTIÓN
AMBIENTAL
La crisis ambiental ha traído consigo profundas fisuras en la concepción del mundo. Se ha sometido a
discusión el modelo de sociedad basado en el progreso y su inherente antropocentrismo que concibe los servicios
ecosistémicos como inagotables y susceptibles de ser expoliados. La conciencia de la crisis reconoce la finitud de los
bienes ambientales y la inviabilidad de universalizar un modelo de crecimiento basado en la economía y la destrucción
de los recursos naturales.
La problemática ambiental tiene un carácter global, por lo tanto, exige una búsqueda de soluciones de carácter
internacional, a través de acuerdos enmarcados por el replanteamiento de las políticas económicas, sociales, culturales
y tecnológicas. Al mismo tiempo las manifestaciones de la crisis ambiental, cobran especificidades nacionales y
regionales pudiéndose apreciar que, hasta el momento, hay desiguales responsabilidades y compromisos en la
búsqueda de soluciones entre regiones y países.
Todavía son ineficaces las medidas impulsadas para contrarrestar la problemática ambiental. No basta con
poner el maquillaje de “ambientalmente adecuado”, es necesaria una profunda reformulación de nuestra manera de
entender el mundo y redireccionar el desarrollo hacia un camino que aún no se conoce bien y que es muy distinto de los
2
Gallopín, 1986
2
ya emprendidos. Esta es la encrucijada que nos plantea la crisis ambiental y el reto que debemos asumir como
humanidad.
Desde la perspectiva del desarrollo sostenible, se ha considerado que la resolución a la crisis ambiental y las
posibilidades de construcción de procesos sostenibles, no se puede resolver con la búsqueda de alternativas técnicas o
de control demográfico que contrarresten los problemas ecológicos concretos, sino tratando de comprender y explicar
cómo las relaciones sociales conducen a esos problemas ambientales.
La Cumbre Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo, realizada en Río de Janeiro, Brasil, en 1992, marca un
antes y un después en el proceso de promoción del desarrollo que realiza Naciones Unidas a través de sus
conferencias y asambleas, tanto por la inclusión de actores no gubernamentales en el proceso de discusión, como por la
integración efectuada de todos los aspectos del desarrollo.
Dado que la relación entre sociedad y naturaleza implica todos y cada uno de los aspectos del desarrollo
social, económico, tecnológico, cultural y político, puede afirmarse que lo que se hizo en Río fue establecer los
lineamientos para que el modelo de desarrollo a nivel mundial, reconociera los límites que impone la capacidad de los
ecosistemas.
Sin embargo, en el planteamiento inicial del programa oficial de la Cumbre, no se hacía mención acerca del
papel de las mujeres en los procesos de desarrollo y en la conservación del medio ambiente. Su posterior incorporación
resulta de las reuniones realizadas, bajo la iniciativa del PNUMA, en: África (Harare, Zimbabwe, 1989), países árabes
(Túnez, 1990), Asia (Bangkok, 1991), América Latina y el Caribe (Quito, 1991) donde se presentaron propuestas para
incorporar al debate sobre género en el desarrollo de la Cumbre y se analizó la información que se disponía en esos
momentos con respecto a los principales problemas ambientales de cada región y sus efectos sobre las mujeres.
El trabajo realizado culminó, antes de Río, en dos reuniones realizadas en Miami en 1991: la Asamblea
Mundial sobre la Mujer y el Medio Ambiente: Socios en la Vida y el Congreso Mundial de Mujeres por un Planeta Sano.
El consenso alcanzado se presentó en el documento Agenda 21 de Acción de las Mujeres, que constituye un marco
ideológico desde el cual proponer acciones y en el que la democracia participativa, el acceso universal a la información,
las posiciones éticas y la completa participación de las mujeres en igualdad con los hombres, se presentan como bases
para el cambio.
Todo el trabajo realizado por las redes de mujeres se plasmó en el principio 20 de la Declaración de Río que
indica que "las mujeres juegan un rol principal en el manejo ambiental y el desarrollo. Por esa razón su participación
total es imprescindible para lograr un desarrollo sostenible".
La Cumbre Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo proponía, asimismo, mecanismos e instrumentos que
permitieran viabilizar la noción de desarrollo sostenible acuñado por la Comisión Brundtland, a través de la denominada
Agenda 21. Este documento, suscrito por 170 Estados Miembros de Naciones Unidas, incluye los planteamientos de
organismos internacionales y los formulados por grupos prioritarios (mujeres, jóvenes, ONG, iniciativa privada,
trabajadores, academia, etc.). La responsabilidad de dirigir el cambio corresponde principalmente a los gobiernos
nacionales, pero se reconoce que éstos y la ONU misma, necesitan trabajar en amplia colaboración con la sociedad
civil.
El capítulo 24 de la Agenda 21, titulado Medidas Mundiales a Favor de la Mujer para un Desarrollo Sostenible y
Equitativo, está dedicado específicamente a la mujer, aunque se alude a ésta en los 40 capítulos. En el se subraya el
papel crucial que cumplen las mujeres en la consecución de cambios del modelo vigente de consumo y producción y se
destaca que el éxito de la implementación del conjunto de resoluciones de la Cumbre requiere de la participación
efectiva de las mujeres en la adopción de decisiones político-económicas. A la vez, se proponen acciones que
conduzcan a superar la actual situación de discriminación que les afecta. Entre las propuestas se encuentran:
3
• Implementar medidas para fortalecer y estimular instituciones, organismos no gubernamentales y grupos de
mujeres para su capacitación en el uso y manejo de los recursos naturales.
• Promover la reducción de la enorme carga de trabajo de las mujeres a través del establecimiento de
guarderías; la división igualitaria de las tareas domésticas entre varones y mujeres; y la utilización de
tecnologías ambientalmente sanas.
• Otorgamiento de poderes a la mujer mediante la plena participación de ésta en los procesos de adopción de
decisiones.
• Aumentar el número de mujeres en los puestos de adopción de decisiones, planificación, asesoramiento
técnico, dirección y divulgación en las esferas del medio ambiente y el desarrollo.
• Considerar la posibilidad de elaborar y proclamar, a más tardar en el año 2000, una estrategia de cambios
necesarios para eliminar los obstáculos constitucionales, jurídicos, administrativos, culturales, sociales,
económicos y de comportamiento que impiden la plena participación de la mujer en el desarrollo sostenible y
en la vida pública.
• Formular y aplicar políticas oficiales y directrices, estrategias y planes nacionales inequívocos para lograr la
igualdad en todos los aspectos de la sociedad, lo que abarcaría la promoción de la alfabetización, la
instrucción, la capacitación, la nutrición y la salud de la mujer y en la ordenación del medio ambiente, sobre
todo en lo que respecta a su acceso a los recursos, facilitando un mayor acceso a todas las formas de
crédito, en particular en el sector no estructurado; y tomar medidas para asegurar el acceso de la mujer a los
derechos de propiedad, así como a los insumos e implementos agrícolas.
Tanto el desarrollo sostenible como la perspectiva de género fueron adquiriendo relevancia en declaraciones,
planes y programas, a nivel mundial. Así, en el Programa de Acción nacido en la Conferencia Internacional sobre
Población y Desarrollo, realizada en 1994 en El Cairo, se manifiesta que "la habilitación y la autonomía de la mujer y el
mejoramiento de su condición política, social, económica y sanitaria constituyen en sí un fin de la mayor importancia.
Además, son indispensables para lograr el desarrollo sostenible”.
Al mismo tiempo, en la Declaración de Copenhague sobre Desarrollo Social, emanada de la Cumbre Mundial
sobre Desarrollo Social realizada en 1995, en el punto 7 se afirma: "Reconocemos que no se puede lograr un desarrollo
social y económico sostenible sin la plena participación de la mujer y que la igualdad y la equidad entre la mujer y el
hombre constituye una prioridad para la comunidad internacional, y como tal, debe ser un elemento fundamental del
desarrollo económico y social".
En 1995, la Organización de Naciones Unidas llevó a cabo la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, en
Beijing, China, en la que se reunieron más de 35,000 mujeres con el objetivo común de mejorar las condiciones de vida
de la población femenina.
El resultado de los acuerdos alcanzados en esta IV Conferencia se refleja en la elaboración de la Plataforma de
Acción (PAM), firmada por 189 países, que recoge, entre otras, las aportaciones más importantes de las Conferencias
celebradas en esa década a favor de las mujeres. Esta Plataforma de Acción comprende seis capítulos, en el primero se
incide en que las mujeres de todo el mundo comparten problemas comunes en relación a la inequidad de género, que
sólo podrán resolverse trabajando conjuntamente y en asociación con los hombres.
Una de las esferas de preocupación se centró en la relación mujeres y medio ambiente, cuestionando el
modelo de desarrollo económico que agrava la pobreza y la desigualdad y que genera condiciones de degradación en
ecosistemas frágiles. En el punto K de la Plataforma de Acción de Beijing, los gobiernos acordaron “promover la
protección, el uso y la promoción del conocimiento, innovaciones y prácticas que las mujeres desarrollan en las
4
comunidades indígenas y locales, asegurando que éstas sean preservadas de modo ecológicamente sostenible y que
los derechos de propiedad intelectual de las mujeres sean protegidos mediante leyes nacionales e internacionales”.
Se insiste en que es fundamental conceder atención y reconocimiento particular a la función y situación
especial de las mujeres que viven en las zonas rurales y las que trabajan en el sector agrícola, en el que el acceso a la
capacitación, la tierra, los recursos naturales y productivos, los créditos, las plataformas de desarrollo y las estructuras
cooperativas son necesarios para que la población participe en mayor medida en el desarrollo sostenible, y que han sido
históricamente restringidos a las mujeres.
Se menciona que las mujeres siguen sin participar, o no participan en igualdad de condiciones en el proceso de
formulación de políticas y en la adopción de decisiones en materia de ordenación, conservación, protección y
rehabilitación del medio ambiente y de los recursos naturales.
Finalmente, se reitera, al igual que en las recientes Conferencias Mundiales de las Naciones Unidas sobre el
Desarrollo, que las políticas en materia de desarrollo sostenible que no cuenten con la participación equitativa de
hombres y mujeres no lograrán resultados a largo plazo.
3
Posteriormente, en Beijing+5 (2000) , se propusieron nuevos aspectos a incluir en los procesos de
sostenibilidad:
• Protección de los conocimientos, innovaciones y prácticas de mujeres de comunidades indígenas en materia
de medicina tradicional, diversidad biológica y tecnologías indígenas.
• Realizar programas de capacitación para agricultores, y especialmente agricultoras, sobre perspectiva de
género en cooperación con organizaciones no gubernamentales.
Se hace hincapié en que es fundamental el reconocimiento de la situación de las mujeres que viven en zonas
rurales y aquellas que trabajan en el sector agrícola, donde el acceso a la capacitación, la tierra, los recursos naturales y
productivos, los créditos, las plataformas de desarrollo y las estructuras cooperativas son necesarias para que la
población participe en mayor medida en el desarrollo sostenible y que han sido históricamente restringidas a las
mujeres.
Por todo lo señalado, la Agenda 21 y la Plataforma de Acción de Beijing y su revisión, tuvieron una importancia
significativa en el diseño de políticas públicas a nivel mundial. En muchos países proporcionaron una base para generar
por un lado, políticas ambientales y por otro, políticas de igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, el
conocimiento sobre la relación entre género y medio ambiente, aún es exiguo.
2. PERSPECTIVA DE GÉNERO Y GESTIÓN AMBIENTAL EN LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), significan un apoyo político al impulso de los procesos de
desarrollo centrados en las personas, en su bienestar y libertad. Tiene su origen en la Declaración del Milenio efectuada
en septiembre de 2000, donde se formulan las prioridades de desarrollo para el siglo XXI, prioridades que cimientan sus
orígenes en el mismo marco filosófico que inspira los Derechos Humanos. Los ODM se componen de 8 Objetivos y 18
metas cuantificables, evaluados mediante 48 indicadores, que la comunidad internacional debería cumplir para el
2015.
En la Declaración del Milenio, la equidad se considera uno de los seis valores indispensables para las
relaciones internacionales en el siglo XXI: “No debe negarse a ninguna persona ni a ninguna nación la posibilidad de
3
Informe del Comité Especial Plenario del vigésimo tercer periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General, documento completo:
http://www.onu.org/temas/mujer/Beijing5/beijing5.htm
5
beneficiarse del desarrollo. Debe garantizarse la igualdad de derechos y oportunidades de hombres y mujeres.” La
Declaración señala la promoción de la equidad entre los sexos y la autonomía de la mujer como medios pertinentes de
combate contra la pobreza, el hambre y las enfermedades y de estimular un verdadero desarrollo sostenible.
Sin embargo, desde diversos sectores se ha criticado los ODM por su falta de perspectiva de género, se
considera que no puede resumirse la equidad en un único objetivo, cuando se sabe que esta condiciona el cumplimiento
de los otros 7. Los movimientos de mujeres han realizado un exhaustivo seguimiento de la puesta en marcha de los
ODM, elaborando críticas y aportaciones basadas en el enfoque de género y incidiendo en que los Objetivos
únicamente alcanzarán el éxito si se integran la perspectiva de género en sus planteamientos.
Antes del desarrollo de los ODM, la comunidad internacional ya había adquirido numerosos compromisos con
la igualdad de género, ratificando la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las
4
Mujeres (CEDAW), que garantizaba a las mujeres la igualdad en derechos civiles, económicos, políticos y sociales y en
el desarrollo de la VI Conferencia Internacional de las Mujeres, donde se asumieron importantes compromisos para
favorecer el empoderamiento de las mujeres y el mainstreaming de género.
Sin embargo, tras varias décadas de la aprobación de la Plataforma de Acción de Beijing, la estrategia de
mainestreaming está resultando torpe, complicada y laboriosa. Esta transversalización de género en los ODM implica, al
menos, comprender las claves de la relación entre género y cada Objetivo, desagregar sistemáticamente los datos e
indicadores por sexos, incluir aspectos cualitativos que favorezcan el empoderamiento de las mujeres en relación a
cada Objetivo e incluir estrategias que promuevan la igualdad de género.
Lo mismo ocurre con el Objetivo 7, cuyo cometido es garantizar la sostenibilidad ambiental. Como se sabe ya,
el bienestar de las personas depende de los servicios ecosistémicos y la calidad de estos bienes es de vital importancia
para cubrir las necesidades básicas de cualquier sociedad, por más industrializada que esté. A pesar de la demostrada
importancia de los recursos naturales sobre la vida de las personas, se plantean serias dificultades para transversalizar
la gestión ambiental en los ODM. La sostenibilidad de los recursos debe considerarse el eje transversal que sustente el
resto de los Objetivos, pues es la base material que permitirá que sean alcanzados.
2.1 ODM 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre
Meta 1: Reducir a la mitad entre 1990 y 2015 el porcentaje de personas con ingresos inferiores a un dólar
5
1. Porcentaje de la población con ingresos inferiores a 1 dólar por día (BM )
2. Coeficiente de la brecha de la pobreza a 1 dólar por día (BM)
3. Proporción del ingreso o consumo que corresponde a la quinta parte más pobre de la población
(BM)
Meta 2: Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padezcan hambre
6
4. Prevalencia de niños menores de 5 años de peso inferior a lo normal (UNICEF )
5. Porcentaje de la población por debajo del nivel mínimo de consumo de energía alimentaria
7
(subnutrición) (FAO )
ALGUNAS CLAVES SOBRE GÉNERO, POBREZA Y MEDIO AMBIENTE
4
http://www.cinu.org.mx/biblioteca/documentos/dh/c_elim_disc_mutxt.htm
5
Banco Mundial. www.bancomundial.org
6
7
Agencia de Naciones Unidas que tiene como objetivo garantizar el cumplimiento de los derechos de la infancia. www.unicef.es
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, siglas de Food and Agriculture Organization). www.fao.org/index_es.htm
6
Las mujeres, como consecuencia de la discriminación de género, viven la pobreza de forma particular,
presentando mayores dificultades de acceso a activos económicos de todo tipo, enfrentando obstáculos que
restringen su participación en empleos remunerados, en el sector formal de la economía, en cargos de
mayor nivel y mejor remunerados y en sectores más productivos. Además, las limitaciones de las mujeres a
los servicios energéticos reducen, especialmente en zonas rurales, las oportunidades de desarrollo de
sistemas de producción propios.
Las mujeres experimentan una discriminación salarial importante, incluso en la realización de trabajos de
igual valor.
A través de la división sexual del trabajo, se responsabiliza a las mujeres del trabajo reproductivo, que
incluye la manutención de todos los miembros del hogar. El sustento y seguridad alimentaria de las familias
depende en gran medida de los bienes y servicios de los ecosistemas. Cuando los sistemas ambientales
presentan carencias, la situación de pobreza se agudiza y el trabajo que las mujeres invierten en abastecer
su hogar aumenta.
Las mujeres suelen tener pocos derechos sobre los recursos ambientales y un acceso inadecuado a los
mercados, a la toma de decisiones y a la información ambiental, lo que condiciona su capacidad de realizar
un consumo sostenible de los recursos y mejorar su bienestar.
Las necesidades de conciliación de la vida laboral y familiar implican dificultades añadidas para desarrollar
estrategias de mitigación de la pobreza.
Un alto porcentaje de mujeres asumen de manera exclusiva la jefatura del hogar lo que repercute sobre las
oportunidades para superar la pobreza.
Muchos programas de lucha contra la pobreza, utilizan a las mujeres como instrumento, sin promover su
derecho propio a desarrollar sus potenciales.
La desigualdad de género y la posición general de subordinación de las mujeres en la sociedad es, en
definitiva, uno de los factores de reproducción de la pobreza y el subdesarrollo.
Información cruzada a partir de datos obtenidos en Introducción al Medio Ambiente y la Cooperación para el Desarrollo,
Género en los ODM: Argumentos y orientaciones metodológicas para la Cooperación española con Latinoamérica8y análisis
de Fundación IPADE.
2.2 ODM 2: Lograr la educación primaria universal
Meta 3: Velar por que, para el año 2015, los niños y niñas de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo
de enseñanza primaria
9
6. Tasa neta de matrícula en la escuela primaria (UNESCO )
7. Porcentaje de los estudiantes que comienzan el primer grado y llegan al quinto grado de la escuela
primaria (UNESCO)
8. Tasa de alfabetización de las personas de edades comprendidas entre los 15 y los 24 años
(UNESCO)
ALGUNAS CLAVES SOBRE GÉNERO, EDUCACIÓN Y MEDIO AMBIENTE
8
Paula Cirujano e Irene López
9
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization).
www.unesco.org/es/
7
Los avances logrados en la incorporación de las mujeres a la educación en los países en desarrollo son aún
insuficientes. Las cifras son alarmantes. Según los datos que arrojó el PNUD en 2002, el 60% de los cien
millones de niños que estaban sin escolarizar eran niñas, a lo que se suma el hecho de que un gran número
de aquellas que comenzaron el colegio abandonaron en los primeros años, forzadas por sus supuestas
obligaciones domésticas.
Muchas familias consideran a las niñas como un capital humano que hay que aprovechar. Así, a partir de una
edad muy temprana, las niñas ayudan a sus madres en las tareas reproductivas cuidando de sus hermanos
pequeños, recolectando agua o ayudando a sus familias en las labores agrícolas.
Los horarios de las escuelas y centros de alfabetización, a menudo, son incompatibles con la multitud de
actividades que desarrollan las mujeres y las niñas a lo largo del día.
La escasa escolarización y el abandono temprano de la escuela reducen las posibilidades de acceso a
trabajos mejor remunerados, condiciona el bienestar y la autonomía y agudiza el desconocimiento que las
mujeres tienen de los derechos que las amparan.
Muchos informes han relacionado la educación de las niñas con: una mayor confianza para cambiar de
actitudes, mayor propensión a utilizar servicios sociales, aumento de la capacidad para obtener ingresos,
mayor y mejor uso de medios de salud y autocuidado, mejora en la atención y nutrición infantiles, utilización
de medios de planificación familiar, reducción del número de hijos y un creciente interés por los procesos de
alfabetización de generaciones posteriores.
La educación de las niñas y las mujeres es una vía importante para el empoderamiento, así como para
mejorar sus condiciones de vida.
Si los bienes ecosistémicos escasean, la ejecución de las tareas reproductivas como recoger agua y leña y
de las productivas como la agricultura se alargan, en detrimento de su propia educación.
La falta de alfabetización y capacitación en cuestiones ambientales reduce las posibilidades de realizar una
gestión sostenible de los recursos naturales.
Información cruzada a partir de datos obtenidos en Introducción al Medio Ambiente y la Cooperación para el Desarrollo,
Género en los ODM: Argumentos y orientaciones metodológicas para la Cooperación española con Latinoamérica y análisis
de Fundación IPADE.
2.3 ODM 3: Promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer
Meta 4: Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente
para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes del fin del año 2015
9. Relación entre niñas y niños en la educación primaria, secundaria y superior (UNESCO):
10. Relación entre las tasas de alfabetización de las mujeres y los hombres de edades comprendidas
entre los 15 y los 24 años (UNESCO)
10
11. Proporción de mujeres entre los empleados remunerados en el sector no agrícola (OIT )
11
12. Proporción de puestos ocupados por mujeres en el parlamento nacional (IPU )
ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL ODM 3
10
11
Organización Internacional del trabajo. www.ilo.org/public/spanish/
Inter- Parliamentary Union. www.ipu.org
8
En el planteamiento de este Objetivo sólo se hace mención a cuestiones cuantitativas relacionadas con la
educación de las niñas y las mujeres, la incorporación femenina a empleos no agrícolas y la participación
parlamentaria.
En referencia a la igualdad de género, los aspectos cuantitativos son menos importantes que los cuantitativos
y no refleja todas las necesidades y problemas de las mujeres con vistas a promover su empoderamiento y
lograr la igualdad de géneros.
El índice de matriculación de las niñas en educación primaria no da cuenta de los obstáculos que limitan el
acceso y permanencia de estas en la escuela.
Tampoco la proporción de mujeres en trabajos no agrícolas informa sobre la situación de las mujeres en el
mundo laboral y en relación al trabajo reproductivo.
La participación política de las mujeres va mucho más allá del Parlamento nacional y las cuestiones del
empoderamiento van más allá de la participación en los sistemas formales de representación política, sobre
todo para aquellas mujeres que no pertenecen a las élites nacionales.
Llama la atención que no aparece ninguna referencia sobre la violencia de género, ni sobre la salud, los
derechos sexuales y reproductivos y el nivel de acceso a servicios básicos por parte de las mujeres.
No se hace mención al uso y control de bienes y recursos económicos, no sólo de empleo, sino, también, de
la propiedad de activos y bienes como la tierra.
Información obtenida en Género en los ODM: Argumentos y orientaciones metodológicas para la Cooperación española con
Latinoamérica, ODM, Una mirada a mitad de camino y análisis de Fundación IPADE.
2.4 ODM 4: Reducir la mortalidad infantil
Meta 5: Reducir en dos terceras partes, entre 1990 y 2015, la mortalidad de los niños menores de 5 años
13. Tasa de mortalidad de los niños menores de 5 años (UNICEF)
14. Tasa de mortalidad infantil (UNICEF)
15. Porcentaje de niños de 1 año vacunados contra el sarampión (UNICEF)
ALGUNAS CLAVES SOBRE GÉNERO, MORTALIDAD INFANTIL Y MEDIO AMBIENTE
Parece conveniente, en primer lugar, realizar una desagregación de los indicadores por sexos, puesto que la
mortalidad infantil está determinada por las relaciones de género que afectan a las condiciones de niños y
niñas, desde su nacimiento o incluso antes de él.
Las condiciones de vida de las madres durante el embarazo, parto y postparto, pueden modificarse en
función del sexo de los nonatos, produciéndose una incidencia en la tasa de mortalidad infantil diferenciada
entre niños y niñas.
La reducción de la mortalidad de los niños y niñas menores de 5 años está asociada al empoderamiento de
las mujeres, en términos de educación y autonomía.
Las enfermedades ligadas a la insalubridad del agua y a una higiene adecuada y las infecciones respiratorias
relacionadas con la contaminación, son las principales responsables de la mortalidad de los niños menores
de 5 años.
9
Información cruzada a partir de datos obtenidos en Introducción al Medio Ambiente y la Cooperación para el Desarrollo,
Género en los ODM: Argumentos y orientaciones metodológicas para la Cooperación española con Latinoamérica y análisis
de Fundación IPADE.
2.5 ODM 5: Mejorar la salud materna
Meta 6: Reducir, entre 1990 y 2015, la mortalidad materna en tres cuartas partes
12
16. Tasa de mortalidad materna (OMS )
17. Porcentaje de partos con asistencia de personal sanitario especializado (UNICEF)
ALGUNAS CLAVES SOBRE GÉNERO, SALUD MATERNA Y MEDIO AMBIENTE
Hombres y mujeres tiene perfiles diferentes de salud tanto por cuestiones fisiológicas como por razones
culturales. Respirar aire contaminado en el interior de las viviendas y transportar grandes cargas de agua y
leña, actividades todas ellas relacionadas con su rol doméstico, perjudica en gran medida la salud de las
mujeres.
Las dificultades de acceso a los servicios de salud, derivadas de su falta de autonomía, recursos, tiempo y
movilidad, influyen en la tasa de mortalidad tanto materna como infantil.
Una maternidad sana representa un cuidado integral de la mujer a lo largo de todo su ciclo de vida.
Considerar a la mujer desde la perspectiva de la salud materna, que asocia su bienestar al hecho de ser
madre, invisibiliza tanto las cuestiones de salud de aquellas mujeres sin hijos, como el derecho a la salud en
un sentido más amplio. En especial, restringe su derecho a la salud sexual y reproductiva, que incluye el
derecho a la integridad de su cuerpo y su seguridad, los derechos de las parejas y los individuos a decidir la
cantidad y el distanciamiento de los hijos así como el acceso a información y medios para lograrlo y el
derecho a disfrutar de una vida sexual satisfactoria sin discriminación, restricción o violencia.
Información cruzada a partir de datos obtenidos en Introducción al Medio Ambiente y la Cooperación para el Desarrollo,
Género en los ODM: Argumentos y orientaciones metodológicas para la Cooperación española con Latinoamérica y análisis
de Fundación IPADE.
2.6 ODM 6: Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades
Meta 7: Haber detenido y comenzado a reducir, para el año 2015, la propagación del VIH/SIDA
18. Tasa de morbilidad del VIH entre las mujeres embarazadas entre los 15 y los 24 años de edad
13
(ONUSIDA )
19. Uso de preservativos dentro de la tasa de uso de anticonceptivos y Población de 15 a 24 años que
tiene conocimientos amplios y correctos sobre el VIH/SIDA
20. Relación entre la matrícula de niños huérfanos y la matrícula de niños no huérfanos de 10 a 14
años (ONUSIDA)
Meta 8: Haber comenzado a reducir, para el año 2015, la incidencia del paludismo y otras enfermedades
graves
21. Tasa de prevalencia y mortalidad palúdicas (OMS)
22. Proporción de la población de zonas de riesgo de paludismo que aplica medidas eficaces de
prevención y tratamiento del paludismo (UNICEF):
23. Tasa de prevalencia y mortalidad de la tuberculosis (OMS)
24. Proporción de casos de tuberculosis detectados y curados con el tratamiento breve bajo
observación directa (OMS)
ALGUNAS CLAVES SOBRE GÉNERO, VIH/SIDA, PALUDISMO Y OTRAS ENFERMEDADES Y MEDIO AMBIENTE
12
Organización Mundial de la Salud. who.int/es/
13
Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA. www.onusida.org/es/
10
Contar con información sobre el propio cuerpo, la sexualidad, los procesos reproductivos, los métodos
anticonceptivos, las enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el VIH/SIDA, así como con los servicios
de salud necesarios y de calidad, son factores fundamentales para luchar contra la propagación del
VIH/SIDA.
Hasta el 20% de las enfermedades que afectan a los países en desarrollo pueden deberse a factores de
riesgo ambiental, como sucede con la malaria y las infecciones parasitarias. Las medidas preventivas para
reducir los riesgos son tan importantes como el tratamiento en sí y a menudo son más rentables. La
diferencia en el acceso a información y servicios de salud entre hombres y mujeres puede suponer un
desconocimiento o carencia de estas medidas de protección.
Información cruzada a partir de datos obtenidos en Introducción al Medio Ambiente y la Cooperación para el Desarrollo,
Género en los ODM: Argumentos y orientaciones metodológicas para la Cooperación española con Latinoamérica y análisis
de Fundación IPADE.
2.7 ODM 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
Meta 9: Incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales e invertir
la pérdida de recursos del medio ambiente
25. Proporción de la superficie de las tierras cubiertas por bosques (FAO)
26. Proporción de la superficie de las tierras protegidas para mantener la diversidad biológica
14
(UNEP )
15
27. Uso de energía (Kg de petróleo equivalente) por $1000 (PPA ) del producto interno bruto (BM)
28. Emisiones de dióxido de carbono (CO2) per cápita y Consumo de clorofluorcarbonos (CFC) que
agotan la capa de ozono
29. Proporción de la población que utiliza combustibles sólidos (OMS)
Meta 10: Reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas que carezcan de acceso sostenible a
agua potable
30. Proporción de la población con acceso sostenible a mejores fuentes de abastecimiento de agua
potable (OMS/UNICEF)
31. Proporción de la población con acceso sostenible a mejores servicios de saneamiento
(OMS/UNICEF)
Meta 11: Haber mejorado considerablemente, para el año 2020, la vida de por lo menos 100 millones de
habitantes de tugurios
32. Población en tugurios como porcentaje de la población urbana (índice de seguridad de la tenencia)
16
(UN-Habitat )
ALGUNAS CLAVES SOBRE GÉNERO Y MEDIO AMBIENTE
14
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (The United Nations Environment Programme). www.unep.org/
15
La paridad del poder adquisitivo (PPA) es un indicador económico introducido a principios de los años noventa por el Fondo Monetario Internacional
para comparar de una manera realista el nivel de vida entre distintos países, atendiendo al Producto interior bruto per capita en términos del coste de vida
en cada país.
16
El Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (United Nations Humans Settlements Programme). www.unhabitat.org/
11
La degradación ambiental y las catástrofes naturales producen efectos diferentes sobre hombres y mujeres,
basados, por un lado en la diferencia en la gestión del riesgo y la vulnerabilidad y por otro, porque la división
sexual del trabajo hace que las mujeres dependan más directamente de los recursos naturales que los
hombres.
El deterioro ambiental supone para las mujeres una mayor inversión de tiempo y energía para llevar a cabo
su trabajo reproductivo y productivo.
La escasez de agua potable, sistemas de saneamiento y recogidas de basura incide sobre las tareas
asignadas a las mujeres afectando en su salud y la de sus familias.
Las mujeres pocas veces tienen control sobre el uso y destino de los recursos naturales y sus beneficios,
además, están infrarepresentadas en los órganos decisorios de las cuestiones relacionadas con el medio
ambiente.
En muchos proyectos ambientales no se identifica a las mujeres con el uso productivo de los recursos
naturales, sin embargo, estas, siempre están implicadas en la cadena de producción y su trabajo tiende a
invisibilizarse.
Información cruzada a partir de datos obtenidos en Introducción al Medio Ambiente y la Cooperación para el Desarrollo,
Género en los ODM: Argumentos y orientaciones metodológicas para la Cooperación española con Latinoamérica y análisis
de Fundación IPADE.
2.8 ODM 8: Fomentar una alianza mundial para el desarrollo
Meta 12. Desarrollar aún más un sistema comercial y financiero abierto, basado en normas, previsible y no
discriminatorio. Se incluye el compromiso de lograr una buena gestión de los asuntos públicos y la reducción
de la pobreza, en cada país y en el plano internacional.
Meta 13. Atender las necesidades especiales de los países menos adelantados. Se incluye el acceso libre de
aranceles y cupos de las exportaciones de los países menos adelantados; el programa mejorado de alivio de la
deuda de los países pobres muy endeudados y la cancelación de la deuda bilateral oficial, y la concesión de
una asistencia para el desarrollo más generosa a los países que hayan expresado su determinación de reducir
la pobreza.
Meta 14. Atender las necesidades especiales de los países sin litoral y de los pequeños Estados insulares en
desarrollo (mediante el Programa de Acción para el desarrollo sostenible de los pequeños Estados insulares en
desarrollo y los resultados del vigésimo segundo período de sesiones de la Asamblea General)
Meta 15. Encarar de manera general los problemas de la deuda de los países en desarrollo con medidas
nacionales e internacionales a fin de hacer la deuda sostenible a largo plazo.
Meta 16. En cooperación con los países en desarrollo, elaborar y aplicar estrategias que proporcionen a los
jóvenes un trabajo digno y productivo.
Meta 17. En cooperación con las empresas farmacéuticas, proporcionar acceso a los medicamentos esenciales
en los países en desarrollo.
Meta 18. En colaboración con el sector privado, velar por que se puedan aprovechar los beneficios de las
nuevas tecnologías, en particular de las tecnologías de la información y de las comunicaciones.
Asistencia oficial para el desarrollo
12
32. La Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) neta como porcentaje del producto nacional bruto (INB) de
los países donantes del Comité de Asistencia para el Desarrollo (CAD) de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) (los objetivos son destinar el 0,7% del total del
ingreso nacional bruto a la AOD y el 0,15% a los países menos adelantados)
33. Proporción de la AOD destinada a los servicios sociales básicos (educación básica, atención
primaria de la salud, nutrición, abastecimiento de agua potable y servicios de saneamiento)
34. Proporción de la AOD que no está condicionada
35. Proporción de la AOD destinada al medio ambiente de los pequeños Estados insulares en
desarrollo
36. Proporción de la AOD destinada al sector del transporte de los países sin litoral
Acceso a los mercados
37. Proporción de las exportaciones (por su valor y sin incluir las armas) admitidas libre de derechos y
cupos
38. Aranceles y cupos medios aplicados a los productos agrícolas y textiles y el vestido
39. Subsidios a la exportación y la producción de productos agrícolas en los países de la OCDE
40. Proporción de la AOD ofrecida para ayudar a crear la capacidad comercial
Sostenibilidad de la deuda
41. Proporción de la deuda bilateral oficial de los países pobres muy endeudados que ha sido
cancelada
42. Servicio de la deuda como porcentaje de las exportaciones de bienes y servicios
43. Proporción de la AOD ofrecida como alivio de la deuda
44. Número de países que alcanzan los puntos de decisión y de culminación en la iniciativa para la
reducción de la deuda de los países muy endeudados
45. Tasa de desempleo de las personas comprendidas entre los 15 y los 24 años
46. Proporción de la población con acceso estable a medicamentos esenciales a precios razonables
47. Número de líneas de teléfono por 1.000 habitantes
48. Número de computadoras personales por 1.000 habitantes
ALGUNAS CLAVES SOBRE GÉNERO Y MEDIO AMBIENTE
Dentro de la complejidad y variedad de temas incluidos en el Objetivo 8, sobre la asociación mundial para el
desarrollo, la perspectiva de género pone su énfasis en los actores internacionales más poderosos que,
cuando toman las decisiones, permiten crear un contexto propicio para alcanzar los ODM en relación al
cumplimiento de los derechos de las mujeres.
El logro de los ODM depende de que los donantes sean capaces de crear una asociación real que sea
coherente con la igualdad de género y responda a una mutua corresponsabilidad de donantes y receptores.
Hay que señalar la, aún insuficiente representación femenina en los órganos de decisión, tanto políticos como
económicos. La participación de las mujeres en la toma de decisiones en los gobiernos sigue siendo muy
escasa lo que dificulta la integración del enfoque de género en el proceso de desarrollo.
La orientación neoliberal de la economía, dominada por valores patriarcales, ha supuesto una subordinación
e invisibilización de las mujeres y la naturaleza. Las inversiones depredadoras de recursos naturales pueden
hacer aumentar la sobreexplotación de los activos ambientales en los países pobres.
Ayuda al desarrollo
No se hace referencia alguna a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres como medio para
lograr una buena gestión de los asuntos públicos, el desarrollo y la reducción de la pobreza.
Es esencial incluir en los indicadores algunos que, por un lado, midan el grado en que las mujeres se
benefician de los programas y proyectos, evaluando su acceso a servicios básicos y la transversalización de
género en la AOD para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres y que, además, enfaticen la
13
participación de las mujeres como agentes de desarrollo.
Comercio
Los indicadores de acceso al mercado dejan de lado los aspectos sociales y sus implicaciones sobre las
mujeres. Aún no se ha eliminado ni la discriminación económica ni la segregación laboral que sufren las
mujeres. Asimismo, a pesar de que éstas han accedido mayoritariamente al ámbito laboral, no se ha
conseguido distribuir de forma mas equitativa el trabajo reproductivo y las instituciones públicas, por su parte,
no se han adaptado a la participación laboral femenina, lo que supone una sobreexplotación de la fuerza de
trabajo de las mujeres.
Se debe hacer un análisis sobre quienes participan en la toma de decisiones en la relación comercial,
quienes se benefician de dichas relaciones y cuales son las ventajas sociales y las mejoras de la calidad de
vida de los y las trabajadoras.
Deuda
La deuda ha tenido efectos especialmente graves para las mujeres, junto con los programas de ajuste
estructural aplicados en los años 80. Sin embargo ninguna de las medidas previstas para el alivio de la deuda
ha considerado los intereses de las mujeres.
3. GÉNERO Y CAMBIO CLIMÁTICO
3.1 Cambio Climático
Desde el fin del siglo XIX la temperatura media de la superficie terrestre ha aumentado más de 0,6ºC y las
previsiones señalan, para el año 2100, un rango de incremento de entre 1,4ºC y 5,8ºC. Esta evolución, representa una
variación rápida y significativa de la temperatura global. Un incremento superior a cualquier otro acontecido en los
últimos 10.000 años y que por sus consecuencias ambientales y socioeconómicas supone a día de hoy uno de los
fenómenos socio-ambientales más importantes.
Las principales causas de este aumento de la temperatura global son la expansión de la industria, la
intensificación del uso de los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), la deforestación y ciertos métodos de
explotación agrícola. Las actividades humanas antes mencionadas son las responsables del aumento del volumen de
Gases de Efecto Invernadero (GEI) en la atmósfera y del consecuente aumento de la temperatura terrestre.
Algunos de los GEI (dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso) se producen naturalmente y son
indispensables para la vida en la Tierra, impidiendo que parte de la energía solar regrese al espacio y manteniendo así
la temperatura del planeta. El problema surge cuando el volumen de los GEI supera el equilibrio natural. Cuando esto
sucede, se produce un aumento, artificial, de la temperatura. Este efecto, al prolongarse en el tiempo, tiene
consecuencias en el clima, dando lugar a lo que conocemos como el fenómeno de cambio climático.
El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (PICC), define el concepto de cambio climático como
“variación estadísticamente significativa, ya sea de las condiciones climáticas medias o de su variabilidad, que se
mantiene durante un período prolongado (generalmente durante decenios o por más tiempo). El cambio del clima puede
17
deberse a procesos naturales internos o a un forzamiento externo, o a cambios antropógenos duraderos en la
composición de la atmósfera o en el uso de la tierra”.
Por su parte, la Convención Marco sobre el Cambio Climático (CMNUCC), en su Artículo 1, define el cambio
climático como “cambio del clima atribuido directa o indirectamente a actividades humanas que alteran la composición
17
Antropógeno: de origen humano.
14
de la atmósfera mundial, y que viene a añadirse a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo
comparables”.
La CMNUCC hace pues, una distinción fundamental, entre cambio climático, atribuible a actividades humanas
que alteran la composición de la atmósfera, y variabilidad del clima, atribuible a causas naturales.
El cambio climático es un fenómeno complejo, con efectos globales y en el que se entremezclan problemas
socioeconómicos y ambientales como la pobreza, el desarrollo económico, el crecimiento demográfico, la pérdida de
biodiversidad y la desertificación. Probablemente, represente el mayor desafío a corto plazo para la humanidad, y las
posibles soluciones precisan, por tanto, de una acción multidisciplinar, sinérgica, inmediata y global.
3.2 La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático
La Convención Marco de Naciones Unidas de Cambio Climático constituye el marco jurídico de coordinación de
iniciativas intergubernamentales destinadas a la intervención sobre el cambio climático.
El objetivo primordial de la CMNUCC es la estabilización de las concentraciones de GEI a niveles que no
impliquen cambios peligrosos para el sistema climático. A través de la Convención, los estados parte colaboran en:
• La recogida de información sobre las emisiones de GEI.
• La puesta en marcha de estrategias nacionales para abordar el problema de las emisiones de GEI y para
adaptarse a los efectos previstos.
• La prestación de apoyo financiero y la transferencia de tecnología a los países en desarrollo.
18
• La adaptación
19
y mitigación
sobre los efectos del cambio climático.
La CMNUCC fue aprobada en Nueva York el 9 de mayo de 1992 y entró en vigor el 21 de marzo de 1994,
celebrándose hasta hoy las siguientes Conferencias de las Partes de Naciones Unidas de la Convención.
COP 1, Berlín 1995.
COP 2, Ginebra 1996.
COP 3, Kyoto 1997. (Protocolo de Kyoto*)
COP 4, Buenos Aires 1998.
COP 5, Bonn 1999.
COP 6, La Haya y Bonn 2000-2001.
COP 7, Marrakech 2002.
COP 8, Nueva Delhi 2002.
COP 9, Milán 2003.
COP 10, Buenos Aires 2004.
COP 11, Montreal 2005.
COP 12, Nairobi 2006.
COP13, Bali 2007
A través del Mandato de Berlín, en la primera conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático, los
países partes de la Convención pusieron en marcha una ronda de conversaciones para la adopción de compromisos
más firmes y detallados por parte de los países industrializados en materia de reducción de emisiones de GEI.
En base a esa decisión, el 11 de diciembre de 1997 se adoptó el Protocolo de Kyoto, que no entró en vigor
hasta el 16 de febrero de 2005, noventa días después de que Rusia lo ratificara y se cumplieran los requisitos para su
entrada en funcionamiento.
18
La adaptación al cambio climático se refiere a los ajustes en sistemas humanos o naturales como respuesta a estímulos climáticos proyectados o
reales, o sus efectos, que pueden moderar el daño o aprovechar sus aspectos beneficiosos. Se pueden distinguir varios tipos de adaptación, entre ellas la
preventiva y la reactiva, la pública y privada, o la autónoma y la planificada.
19
La mitigación del cambio climático es la intervención antropogénica para reducir las fuentes o mejorar los sumideros de gases de efecto invernadero.
15
El Protocolo de Kyoto tiene los mismos objetivos, principios e instituciones que la Convención, pero refuerza
ésta de manera significativa ya que a través de él, las partes ratificadoras se comprometen a lograr objetivos
individuales y jurídicamente vinculantes para limitar o reducir sus emisiones de GEI.
El objetivo ratificado por las partes en el protocolo es el de alcanzar un recorte total de las emisiones de GEI de
al menos el 5% con respecto a los niveles de 1990, en el período de compromiso de 2008-2012.
3.3 El impacto del cambio climático sobre la vida de las mujeres
Se ha constatado que hombres y mujeres afrontan y perciben el cambio climático de manera diferente. Existen,
además, múltiples referencias a nivel internacional sobre la relevancia de la relación mujeres y medio ambiente. Sin
embargo, los aspectos de género no serán abordados en ningún punto de la Convención Marco de Naciones Unidas de
Cambio Climático ni del Protocolo de Kyoto. Habrá que esperar hasta la celebración de la COP13, en Bali, para que la
relación entre género y cambio climático se incluya en el debate.
Según las previsiones, la tendencia actual de calentamiento global provocará la extinción de numerosas
especies de fauna y flora, especies ya afectadas por otros problemas ambientales como la contaminación o la pérdida
de hábitat.
El ser humano, no se ve tan intensamente amenazado por el cambio climático como otras especies de
animales y vegetales. Pero sin duda alguna, tendrá que afrontar dificultades cada vez mayores, regional y socioeconómicamente distintas, para las que a día de hoy no estamos preparados.
El Panel Intergubernamental de Cambio Climático ha sido claro al respecto: “El cambio climático impactará de
manera diferenciada en las regiones del mundo, las generaciones, los grupos socioeconómicos y los géneros”.
La población pobre será la más afectada y será, también, la que disponga de menores recursos para hacer
frente al cambio climático. Si no se hace nada para evitarlo, una gran parte de la población mundial estará directamente
afectada por estos cambios, convirtiéndose en población extremadamente frágil. Algunos de los efectos del cambio
climático afectarán igualmente a hombres y mujeres, pero otros tendrán consecuencias muy diferenciadas sobre ambos.
Por una parte, las mujeres constituyen el 70% de la población pobre. Población especialmente vulnerable por la
falta de recursos. Además, ellas establecen relaciones más dependientes de los recursos naturales que los hombres,
puesto que sus prioridades y necesidades son diferentes. Las mujeres tienen un vínculo más directo, y tiene que ver con
la accesibilidad, la gestión de agua, de los alimentos o de la leña.
Durante el siglo XX, el nivel del mar subió por término medio, entre 10 y 20 centímetros y para el año 2100 se
20
prevé una subida adicional de 9 a 88 centímetros. Si se llega al extremo superior de este rango, el mar podría invadir
los litorales fuertemente poblados de países como Bangladesh, provocar la desaparición total de algunas naciones
(como los estados insulares de Tuvalu y las Maldivas) y contaminar las reservas de agua dulce de millones de
personas. Según las previsiones, debido, también, al cambio climático, los rendimientos agrícolas disminuirán en la
mayor parte de las regiones tropicales y subtropicales y se prevé un proceso de desertificación de zonas continentales
interiores. El incremento del nivel del mar y la desertificación, provocarán perturbaciones en el sector pesquero y el
aprovechamiento de la tierra; lo que tendrá consecuencias en la seguridad alimentaria de las poblaciones locales. Las
mujeres se verán más afectadas que los hombres por estas perturbaciones ya que son ellas las que cosechan,
producen, consiguen y preparan la mayoría de los alimentos mundiales, además de recolectar el agua y hacer acopio de
materia prima para energía. Las mujeres son responsables del 75% de la producción alimentaria doméstica en el África
subsahariana; el 65% en Asia; y el 45% en América Latina.
20
La subida de las temperaturas hace que el volumen del océano se expanda, y la fusión de los glaciares y casquetes polares aumenta el volumen de
agua.
16
Como resultado de la degradación de las fuentes hídricas y los recursos de los diferentes ecosistemas, y
debido a que el rol reproductivo no es compartido equitativamente con los hombres, las mujeres se ven obligadas a
incrementar su esfuerzo y su tiempo en la obtención de los recursos básicos necesarios para satisfacer las necesidades
de su hogar, lo cual incide directamente sobre su calidad de vida. La desaparición o degradación de las fuentes de
agua y otros recursos naturales, obliga a las mujeres a desplazarse más lejos, lo que imposibilita su participación en
otras actividades como la educación, en el caso concreto de las niñas.
Se prevé también que el cambio climático afecte directa e indirectamente a la salud de la población. Con el
incremento de la temperatura se prevé una intensificación de la mortalidad derivada de las olas de calor así como el
agravamiento de algunas enfermedades cardiorrespiratorias. Del mismo modo, el cambio climático afectará a los
patrones térmicos y pluviométricos de las regiones tropicales, facilitando la expansión de algunos vectores transmisores
de enfermedades como la malaria y el dengue. La degradación de los recursos hídricos derivada del incremento de
temperaturas también intensificará las epidemias de diarrea y cólera.
La información relacionada con sanidad y prevención de riesgos es fundamental para poder enfrentarse a los
efectos del cambio climático. Sin embargo, las mujeres constituyen el 64% de las personas analfabetas del mundo y
tienen mucho menor acceso a los medios de comunicación y los servicios de salud que los hombres, no disponiendo en
muchos casos de la información básica indispensable para afrontar las enfermedades que padecen.
El caso de la comunidad de La Masica, en Honduras, evidencia la importancia de capacitar a mujeres y
hombres equitativamente. Esta comunidad, afectada por el huracán Mitch en 1998, no registró ningún fallecimiento a
consecuencia del desastre. En gran parte, este hecho se atribuye a que seis meses antes, una agencia especializada
en desastres, desarrolló un ciclo de formación sobre sistemas de detección temprana y gestión de riesgo,
transversalizando la perspectiva de género. Los hombres y mujeres de la comunidad se involucraron al mismo nivel en
todas las actividades de gerencia del riesgo. Las mujeres asumieron una vigilancia permanente sobre el sistema de
detección temprana, labor que los hombres habían abandonado. Gracias a que las mujeres mantuvieron dicha tarea,
cuando sobrevino el Huracán Mitch, el municipio pudo evacuar eficazmente el área.
Al escaso acceso a formación específica, hay que añadir que las mujeres suelen permanecer en sus casas, a
veces con un contacto con el exterior limitado, por lo que quedan excluidas también de los programas de difusión
gubernamentales que suelen desarrollarse en el ámbito público. Además, algunas normas sociales les impiden recibir la
capacitación necesaria para reaccionar frente a determinadas situaciones de crisis. Por ejemplo, en algunas regiones
asiáticas, nadar y trepar a los árboles son actividades que se enseñan principalmente a los niños y el prejuicio social
impide a niñas y mujeres aprender a nadar, lo cual reduce considerablemente sus oportunidades de supervivencia
frente a las inundaciones.
Estas premisas se han confirmado con el análisis de los datos de mortalidad recogidos tras diversos desastres
naturales como el tsunami del suroeste asiático en 2006, en el que fallecieron tres mujeres por cada hombre; o el ciclón
que azotó Bangladesh en 1991 y en el que el 90% de las 140.000 víctimas eran mujeres.
3.4. La equidad de género en las estrategias relacionadas con el Cambio Climático
La transversalización de la perspectiva de género en las estrategias de adaptación y mitigación del cambio
climático es un requisito indispensable ya que facilita:
• La visibilización de la diversidad de percepciones, actitudes y tácticas entre mujeres y hombres.
• El fomento de la participación activa de hombres y mujeres, motivando una mayor aceptación de las medidas
propuestas.
• La incorporación de objetivos comunes y medidas que se complementan unas a otras.
La transversalización de la perspectiva de género es prioritaria para el éxito de las políticas, medidas y
mecanismos destinados a la adaptación y mitigación del cambio climático, puesto que:
17
• Las mujeres y los hombres no están involucrados de la misma manera en la gestión de algunos recursos
naturales (leña, tierra, agua, etc.), debido a la división por género del trabajo.
• Las esferas de responsabilidad, la accesibilidad a los ámbitos de gestión y decisión, así como las
necesidades de hombres y mujeres, difieren de acuerdo al reparto tradicional de roles entre ambos.
• La experiencia, las capacidades, las habilidades y los objetivos de las mujeres son diferentes de las de los
hombres, y constituyen un aporte fundamental a tener en cuenta en los procesos de mitigación y adaptación
al cambio climático.
Sin embargo es muy significativo que ni la CMNUCC, ni el Protocolo de Kyoto, incluyan mención alguna acerca
de la transversalización de la perspectiva de género, ni tan siquiera, hacen referencia a la mujer. Es más, ninguno de los
dos instrumentos jurídicos internacionales, hace referencia a la diferenciación de responsabilidades e impactos del
cambio climático, entre hombres y mujeres, detectándose por tanto un error de base en la concepción del problema.
Hasta ahora, se han realizado muy pocos análisis que tengan en cuenta específicamente los aspectos de
género en la adaptación y mitigación del cambio climático. En cambio, existen datos que indican las diferencias en la
percepción y relación con el fenómeno, entre ambos géneros.
Se sabe que las mujeres y los hombres evalúan el riesgo de diferente manera, y esto también se comprueba
respecto al cambio climático. Más de la mitad de las mujeres, frente al 41% de los hombres, clasifican los impactos
ocasionados por el calentamiento global como extremadamente o muy peligrosos. Por consiguiente, las mujeres están
son más conscientes que los hombres del inevitable cambio climático que ha de producirse en los próximos 20 a 50
años.
También varía en función del género la confianza sobre el papel que juega la política ambiental. En Alemania,
las mujeres son más escépticas que los hombres en cuanto a que el país sea capaz de soportar los problemas
relacionados con el cambio climático. A pesar de ello, casi el 62,9% de las mujeres, y sólo el 53,8% de los hombres
están a favor de que Alemania tenga un papel pionero en la política sobre cambio climático.
Estas diferentes percepciones sobre el fenómeno y las posibilidades políticas de reaccionar ante él, afectan a
la motivación de cada género para adaptarse y mitigar los efectos del cambio climático. Así, las mujeres están más de
acuerdo con modificar los comportamientos que originan daños ambientales. No confiando tanto en la ciencia y la
tecnología para solucionar los problemas ambientales; y valorando más la influencia que puede ejercer cada individuo
para prevenir el cambio climático.
Lamentablemente, las mujeres suelen participar raramente en los foros de toma de decisiones y en el ámbito
político, pues estos están mayoritariamente constituidos por hombres, gestores y políticos. Por lo tanto, las demandas o
visiones de las mujeres difícilmente tienen cabida o quedan recogidas.
Por otro lado las áreas de actividad relacionadas con la protección del clima (política energética, transporte,
urbanismo) están generalmente dirigidas por hombres, debido a su enfoque técnico, y en numerosas ocasiones obvian
las necesidades específicas de las mujeres. Mientras que éstas, ocupan mayoritariamente el sector informal y las
pequeñas empresas, más vulnerables a los efectos del cambio climático.
A pesar de todo, y aunque a un ritmo lento, parece que la perspectiva de género empieza a tenerse en cuenta
en materia de cambio climático. En septiembre de 2006, el Consejo de Mujeres Líderes Mundiales, la Organización
Femenina por el Desarrollo y el Medioambiente y la Fundacion Heinrich Boll North America organizaron la mesa
redonda Cómo el cambio climático impacta sobre las mujeres. Los participantes a esta reunión, reconocieron que a
pesar de que no existen referencias a las cuestiones de género en la CMNUCC, las estadísticas muestran que el
cambio climático no afecta igualmente a hombres y mujeres.
En la misma línea, el 7 de diciembre de 2007 en Bali y por primera vez en una reunión de la CMNUCC, hubo
una sesión exclusivamente dedicada al análisis del cambio climático con perspectiva de género. El Consejo de Mujeres
18
Líderes Mundiales (CMLM), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Unión Mundial para la
Naturaleza (IUCN) y el Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA) se reunieron con líderes
participantes en la COP13 de CMNUCC, para reconocer por primera vez que los "asuntos de género son relevantes en
la acción política sobre el clima".
Las principales conclusiones de este encuentro, fueron:
• A nivel internacional, se debe reconocer que las mujeres son poderosos agentes de cambio y que su
participación en las políticas e iniciativas de adaptación y mitigación es crucial. Por lo tanto, se debe
garantizar que las mujeres y los expertos en género participen en todas las decisiones relacionadas con el
cambio climático.
• Hay que tomar medidas orientadas a asegurar el compromiso de la CMNUCC con el marco de los derechos
humanos y otros compromisos nacionales e internacionales sobre equidad e igualdad de género, incluyendo
la Convención sobre la Eliminación de Toda Forma de Discriminación contra la Mujer.
• Hay que desarrollar una estrategia de género. Invertir en investigaciones específicas sobre cambio climático
y género, y establecer un sistema para el uso de indicadores y criterios sensibles al género para que los
gobiernos los utilicen en los informes nacionales para la Secretaría de la CMNUCC.
• Hay que analizar e identificar con perspectiva de género los impactos específicos del cambio climático y las
medidas de protección relacionados con las inundaciones, las sequías, las olas de calor, las enfermedades y
otros cambios y desastres ambientales.
• Dado que millones de mujeres pobres afectadas por el cambio climático viven y trabajan fuera del alcance de
los mercados formales, se deben diseñar e implementar mecanismos de financiación accesibles para ellas y
así reducir su vulnerabilidad. Adicionalmente, debe fortalecerse el acceso equitativo de mujeres y hombres
pobres a enfoques basados en el mercado, como son los Mecanismos de Desarrollo Limpio.
Estas conclusiones representan un primer paso en la transversalización de la perspectiva de género en el
contexto de la adaptación y mitigación del cambio climático. En nuestra mano está, en gran medida, que estas
conclusiones sean una mera declaración de intenciones o que a través de la presión política y la acción individual se
logre interiorizar la relación entre género y cambio climático.
Debemos considerar que sin la inclusión de la perspectiva de género, las políticas de acción difícilmente
podrán mejorar las condiciones de vida de las mujeres y por tanto si nos mantenemos indiferentes, estaremos
contribuyendo a mantener un sistema insostenible e injusto.
4. GÉNERO Y DESERTIFICACIÓN
4.1 Algunos datos sobre desertificación
La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) define este proceso como
«la degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, tales
como las variaciones climáticas y las actividades humanas». Por su parte, la degradación de las tierras se define como
la reducción o pérdida de productividad biológica o económica de las tierras.
• La desertificación afecta a las tierras secas que se extienden por un tercio de la superficie del planeta en
más de 110 países, lo que influye en las vidas de unas 500.000 personas –los denominados “refugiados
ambientales”- incluidas muchas de las poblaciones más pobres y marginadas del mundo. Estos datos los
ofrece el FMAM (Fondo para el Medio Ambiente Mundial) y el FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo
Agrario).
19
• Cada año, el avance del desierto provoca una pérdida de 12 millones de hectáreas, lo que corresponde a un
área en la que podrían cultivarse 20 millones de cereales.
• La desertificación es una amenaza para la subsistencia de 1.000 millones de habitantes en el mundo. Se
estima que la degradación causada por el cultivo excesivo, el sobrepastoreo, la deforestación y el riego
inadecuado afecta a un 20% de las tierras secas del mundo, esto es, una superficie equivalente a China.
• La erosión del suelo inducida por el hombre afecta a 1.035 millones de hectáreas. En África se estima que
desde 1950 se han degradado 500 millones de hectáreas aproximadamente, incluido el 65% de las tierras
agrícolas de la región. El área con mayores daños se encuentra en la región de Asia y el Pacífico y abarca
550 millones de hectáreas En América Latina la degradación de la tierra afecta a unos 300 millones de
hectáreas. En Europa, por su parte, la erosión hídrica y eólica alcanza a 157 millones de hectáreas. En
América del Norte, alrededor de 95 millones de hectáreas se ven perjudicadas por este fenómeno.
• Entre 1957 y 1990 se redujo, en China, a causa de la degradación del suelo, el área ocupada por tierras de
labranza a una superficie equivalente a toda la tierra de cultivo de Alemania, Dinamarca, Francia y Países
Bajos en conjunto.
• A menudo la desertificación es el resultado de las actividades humanas y, por consiguiente, es el hombre
quien puede prevenirla o controlarla. Debido a su magnitud, la desertificación es un problema de alcance
mundial y, como tal, puede solucionarse únicamente mediante una asociación a escala mundial.
• La lucha contra la desertificación, y más en general contra la degradación de la tierra, es una batalla que,
aunque se puede perder, es necesario ganar.
La desertificación y la sequía afectan al 70% de las tierras secas, lo que representa la cuarta parte de la
superficie terrestre. Como es habitual, las poblaciones más pobres y vulnerables –la sexta parte de la humanidad- son
las que padecen mayor riesgo. La erosión de las tierras fértiles aumenta la precariedad de las condiciones de vida de
las personas debido a que se degradan sus recursos naturales. Por este motivo la desertificación debe considerarse
como un problema global que azota directa o indirectamente al conjunto de la ciudadanía.
Pero también la desaparición de terrenos cultivables afecta de manera diferente a hombres y a mujeres.
Cuando la escasez hace acto de presencia, son las mujeres quienes asumen la responsabilidad de caminar distancias
más largas con el fin de abastecer a las familias de agua, leña y alimento. Un informe de la FAO elaborado en 1993
advierte de que estos recorridos se hacen a menudo en condiciones peligrosas, lo que puede amenazar su integridad
física. Además, la menor fertilidad del suelo por causas erosivas disminuye la producción agrícola, lo que implica
prescindir de fuentes de ingreso adicionales. Cuando esto ocurre, la juventud -sobre todo varones de las zonas ruralesemigran en busca de mejores condiciones de vida. Esta circunstancia perjudica más aún a las mujeres, ya que son ellas
las que han de asumir las tareas que antes desempeñaban los hombres, lo que supone un aumento significativo de su
carga de trabajo.
4.2 Relación entre las mujeres y la desertificación
Hombres y mujeres afrontan de manera distinta los efectos de la desertificación. Las mujeres rurales disponen,
habitualmente, de menos recursos financieros, físicos y humanos que los hombres, y en consecuencia sus respuestas a
los efectos de la desertificación resultan más tenues. Por otro lado, las mujeres suelen depender de los recursos
naturales en mayor medida que los hombres. Así, cuando esta riqueza se ve directamente afectada por la
desertificación, los medios de vida de las mujeres también quedan amenazados. De ahí, que las estrategias que ignoren
las diferencias entre hombres y mujeres cuenten con pocas posibilidades de éxito.
Las mujeres de las zonas áridas desempeñan un papel esencial en la preservación de las tierras. En muchos
lugares secos, las mujeres suelen dedicar gran parte de su tiempo cultivar pequeños huertos, criar animales domésticos
20
o trabajar en los campos además de encargarse de la recogida de la leña. En definitiva, son ellas quienes se
responsabilizan de sacar adelante a sus familias y a sus comunidades.
Al igual que en otras regiones, las mujeres de las zonas áridas son las poseedoras de los conocimientos
tradicionales. Ellas saben cuáles son los mejores árboles para leña y qué plantas curan las enfermedades; saben dónde
buscar el agua en la estación seca y qué necesitan los cultivos locales para crecer. Gracias a estos conocimientos han
sido capaces a lo largo de los siglos de elaborar estrategias de supervivencia.
Sin embargo, a pesar de sus capacidades, las mujeres tienen restringido el acceso a los recursos naturales.
Esto se debe a que las normas tradicionales no les permiten la adquisición de propiedades. Los gobiernos, a la hora de
conceder títulos sobre tierras, siguen dando preferencia a los hombres, a quienes consideran los jefes de familia, aun
cuando no estén presentes en el hogar. Pero, además, cuando los efectos de la desertificación comienzan a sentirse, en
términos de escasez, el hombre, jefe del hogar, puede tomar la decisión de vender sus tierras, despojando a la familia
de los pocos recursos con los que sobrevivía. Por suerte esta situación tan injusta ha comenzado a cambiar. Con la
introducción de reformas agrarias en numerosos países de África y de otros continentes, los gobiernos están
modificando las leyes de acceso a la tierra de las zonas rurales, empezando a permitir que también las mujeres tengan
derecho a la propiedad privada.
No cabe duda de que restituir los derechos a la población femenina es un paso importante, sin embargo las
mujeres que viven en las tierras áridas suelen sufrir los mayores índices de pobreza. El 70% de la población pobre está
constituida por mujeres, y esto supone un grave impedimento para lograr un cambio real. Si a esto le añadimos la
distribución de roles en la sociedad (como acarrear agua, colectar leña y proveer de alimento a la familia en el caso de
las mujeres) queda claro que las mujeres son más vulnerables que los hombres a los efectos de la desertificación.
En este sentido, se prevé que la desertificación, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad provoquen
una masiva emigración hacia zonas más favorecidas. Sin embargo, las mujeres, responsables en un 90% del cuidado
de las personas mayores y de los niños, en muchos casos se verán obligadas a permanecer en sus pueblos e
incrementar su carga de trabajo.
Por tanto, en vista de las numerosas e importantes contribuciones que hacen las mujeres, y a que conforman el
50% de la humanidad, se debe contar con su participación a la hora de realizar acciones que frenen la degradación de
las tierras áridas. En este sentido, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD),
asegura sus derechos fundamentales, como el derecho al agua o a la alimentación, pero también el derecho a participar
plenamente en la toma de decisiones.
4.3 La respuesta política
La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULCD) es el marco jurídico
internacional más importante para prevenir la desertificación y rehabilitar las zonas afectadas por ella. Su objetivo
principal se centra en combatir los procesos erosivos y mitigar los impactos de la sequía, sobre todo en África. En este
sentido, Hama Arba Diallo, Secretario Ejecutivo, afirmó lo siguiente: “La desertificación es una de las causas
fundamentales de la pobreza persistente en África, Asia y América Latina. Para millones de personas de todo el mundo,
la pérdida de tierras productivas significa ingresar en el círculo vicioso de la pobreza… la desertificación plantea un
desafío a toda la comunidad mundial, puesto que los agricultores del sur se ven obligados a buscar una manera de vivir
en el Norte. Están en juego los equilibrios social y ambiental”, Con el fin de atajar el problema, se han adoptado una
serie de medidas apoyadas en acuerdos internacionales de cooperación para mejorar las condiciones de vida de las
personas afectadas. La idea es intervenir en las áreas degradadas con estrategias a largo plazo que permitan el
aumento de la productividad de las tierras, así como la rehabilitación, la conservación y el aprovechamiento sostenible
de los recursos naturales.
La CNULCD fue aprobada en junio de 1994, aunque entró en vigor en diciembre de 1996. Hasta el momento
ha sido ratificada por 190 gobiernos, y eso les compromete a suministrar mayores recursos técnicos y financieros para
combatir la desertificación y mitigar los efectos de la sequía en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas de sus
21
propios países y del resto del mundo. España, al igual que otras naciones, está elaborando su propio plan de acción
para frenar el proceso erosivo.
Un dato llamativo es que la Convención reconoce a los habitantes de las tierras secas como poseedores de las
claves para luchar contra la desertificación, y también menciona que la erradicación de la pobreza es una condición
indispensable para lograr el éxito. De igual modo, la Convención reconoce el papel que desempeña la mujer en el
desarrollo sostenible de las zonas de tierras áridas y respalda su participación igualitaria. Prueba de ello es que en 1999
eligió como tema central del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación: “El papel de la mujer en la lucha contra la
desertificación”.
Los artículos 5, 10 y 19 y 19 3(e) de la CNULCD señalan la necesidad de promover la participación de la
población especialmente de las mujeres y los jóvenes, con el apoyo de las ONG, en los esfuerzos por combatir la
desertificación y mitigar los efectos de la sequía. En la planificación de políticas, la adopción de decisiones, la ejecución
y revisión de los programas de acción nacionales…en la ampliación de las capacidades locales y nacionales, así como
la evaluación de las necesidades de educación en las zonas afectadas, son especialmente importantes las jóvenes y las
mujeres.
Desde entonces se han intentado poner en marcha diversas actividades que refuerzan el papel de la mujer.
Así, se han organizado talleres e iniciativas locales para fomentar su participación. En Senegal, por ejemplo, dentro del
plan de acción, se organizó un foro nacional sobre la participación de la mujer. En Kenya, entre el 30% y el 50% de las
personas que intervinieron en el proceso preparatorio del plan nacional de acción fueron mujeres. En Irán, se elaboró un
estudio sobre discriminación por razón de sexo y se recopilaron los métodos tradicionales empleados por las mujeres de
las zonas rurales y nómadas para proteger las tierras de pastoreo.
Sin embargo, estos compromisos han tropezado con algunos obstáculos, tales como la escasa comprensión de
las cuestiones de género, la falta de conocimientos especializados, la escasez de datos desglosados por género (o el
escaso uso de esos datos) o la mentalidad cerrada con respecto a las funciones propias de cada sexo. Pero también se
han detectado dificultades sobre cómo plasmar el género en acciones concretas.
No obstante se hacen esfuerzos para salvar dichos impedimentos. Así, en 1997, un grupo de expertos de la
Oficina de Lucha contra la Desertificación y la Sequía (UNSO), del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo,
diseñó un plan de acción para reforzar el papel de la mujer en la aplicación de la Convención. El objetivo de este plan es
incorporar la perspectiva de género en todas las actividades que se lleven a cabo. Con esta medida, se pretende
asegurar que las mujeres de las zonas áridas ejerzan su derecho a asumir plena responsabilidad como administradoras
de los recursos naturales.
En esta misma línea, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer, y sus asociados, han
trabajado desde 1998 en Ghana y Nigeria para reducir la degradación ambiental y la desertificación. Se trata de un
programa que intenta reforzar la capacidad de las mujeres para implantar, manejar y mantener sistemas alternativos de
energía renovable. En Burkina Faso, el Fondo ha apoyado la producción sostenible de manteca de karité – proveniente
de las nueces del árbol de karité- mediante la capacitación de 300 mujeres productoras.
Este tipo de proyectos, que cuentan con el respaldo de los organismos de desarrollo, pueden contribuir a
eliminar formas tradicionales de desigualdad. Un ejemplo son las mujeres que pueden disfrutar, por primera vez, de la
oportunidad de ser propietarias de animales grandes como los camellos.
En definitiva, y por todo lo expuesto, es imprescindible la incorporación de la perspectiva de género en todas
las cuestiones relacionadas con la desertificación. A veces olvidamos un dato evidente: las mujeres constituyen el 50%
de la población mundial. En consecuencia, tanto mujeres como hombres deberían responsabilizarse, padecer y
contribuir en igual medida a mitigar la erosión de las tierras fértiles. En este sentido es necesario promover la
participación femenina y escuchar la voz de las mujeres en los foros en los que se debate sobre los efectos y las
soluciones de la desertificación. Sin embargo están sub-representadas en los principales órganos decisorios.
22
Pero hay ejemplos muy esperanzadores. Uno de ellos es el que protagoniza Wangari Maathai, ministra de
medio ambiente, recursos naturales y vida salvaje de Kenia. Esta mujer, la primera africana que recibe el premio Nobel
de la Paz gracias a su lucha en favor del medio ambiente, ha alcanzado el reconocimiento mundial por adoptar un
enfoque global con respecto al desarrollo sostenible, un punto de vista que integra la democracia, los derechos
humanos y los derechos de la mujer. En 1997 fundó el Movimiento del Cinturón Verde, el proyecto más exitoso de
reforestación de árboles en África. Ya se han plantado más de diez millones de árboles en Kenia para frenar la erosión
de la tierra. Ante la pregunta que un periodista le hizo sobre cómo se le ocurrió plantar árboles, Maathay respondió:”No
empecé a plantarlos sabiendo qué pasaría. Lo hice para acercarme a las necesidades básicas de las mujeres en las
zonas rurales. Y, trabajando con ellas, vi que degradación ambiental y pobreza van juntas, vi que hay un nexo entre esa
degradación y la falta de agua potable. Conecté la degradación con el reto de solucionar necesidades básicas. Cuanto
más me involucraba, veía que muchos de los problemas se relacionan con la degradación ambiental y el mal gobierno.
Y saqué la conclusión de que sin espacios democráticos es imposible proteger el medio ambiente y solucionar las
necesidades de las comunidades. La pobreza es un problema multidimensional: falta de recursos, de información, de
oportunidades, de poder y de movilidad”
5. LA BIODIVERSIDAD Y LA PERSPECTIVA DE EQUIDAD DE GÉNERO
21
Karla Priego Martínez
La conservación de la biodiversidad se inserta en el paradigma de sostenibilidad en el desarrollo. Hasta la
fecha, se han generado ya una gran cantidad de estudios tanto a nivel de políticas públicas, como estudios de caso y
análisis relacionados con el desarrollo sostenible y la equidad de género. Es evidente, que la sostenibilidad en el
desarrollo necesita de la transformación de las condiciones de injusticia social (económica, ambiental y social), entre
ellas las desigualdades entre las clases sociales, culturas, sexos y generaciones.
Por "biodiversidad" o "diversidad biológica" se entiende la variabilidad de la vida en todas sus formas, niveles y
combinaciones. No es la simple suma de todos los ecosistemas, especies y material genético. Por el contrario,
representa la variabilidad dentro y entre ellos. Es, por lo tanto, un atributo de la vida, a diferencia de los "recursos
22
biológicos", que son los componentes bióticos tangibles de los ecosistemas .
La "diversidad biológica" se describe convenientemente, pero no exclusivamente, en términos de tres niveles
conceptuales:
• Diversidad de ecosistemas: la variedad y frecuencia de los diferentes ecosistemas.
• Diversidad de especies: la frecuencia y diversidad de las diferentes especies.
• Diversidad genética: la frecuencia y diversidad de los diferentes genes y/o genomas.
El ser humano, es parte y resultado de esa compleja red, y como tal, depende de su permanencia para su
propia existencia. Nuestros alimentos, nuestras vestimentas, y muchas de las medicinas que nos curan tienen su origen
en esa Biodiversidad.
En la definición de la diversidad biológica, la diversidad genética está incluida en la frase "diversidad dentro de
cada especie”, que Incluye las variaciones tanto intrapoblación como interpoblaciones.
Ahora bien, desde la óptica social el concepto de diversidad es muy importante. Hace alusión al reconocimiento
de la diferencia, individualidad, especificidad y unicidad. Cuando se hace referencia a la diversidad, su objetivo no es
21
Actualmente estudiante del Master Conjunto Europeo sobre Estudios de Mujeres y de Género de la Universidad de Granada (GEMMA). Antropóloga social egresada de
la Escuela Nacional de Antropología e Historia en México, desde hace más de 8 años forma parte de la Red de Género y Medio Ambiente de México. Ha sido coautora de
varias publicaciones tales como La Agenda Azul de las Mujeres: la gestión del agua bajo la perspectiva de género que se puede encontrar en la página del Programa de
Naciones Unidas de México y la Unión Mundial para la Naturaleza : www.undp.org.mx, y www.uicn.org. Ha sido consultora para la UICN, Naciones Unidas
y la Secretaría de Medio Ambiente del gobierno mexicano sobre políticas ambientales y equidad de género.
22
http://www.prodiversitas.bioetica.org/
23
únicamente reconocer al “otro” diferente, sino entender el conjunto, el universo como la integración de lo diverso. Al
mismo tiempo, el concepto de diversidad permite explicar, reconociendo cada uno de sus elementos, que éstos no son
iguales.
La diversidad es entonces parte de todas las cosas que conocemos y en muchos casos explica el
funcionamiento de los procesos de vida, cultura e historia. Recientemente, el término ha adquirido una mayor difusión y
reconocimiento desde la dimensión política, social y ambiental. Para la finalidad de este análisis, es necesario retomar la
diversidad de la vida en el planeta, tanto desde el plano ambiental como desde el de las personas y grupos que
23
conformamos la humanidad.
“Al relacionar estas ideas con la temática de los derechos, se encuentran en primera instancia los acuerdos
que estipulan los derechos humanos como de carácter universal, es decir, éstos son iguales para todas las personas
como seres humanos plenos. Sin embargo, al analizar a las personas por separado fue necesario el reconocimiento de
los derechos específicos de algunos; por ejemplo, los derechos de la niñez, de igualdad de las mujeres, del respeto de
24
los pueblos indígenas, por mencionar algunos ”.
Este concepto amplio de biodiversidad o diversidad biológica es el que se encuentra en la Convención sobre la
Diversidad Biológica, por lo que no sólo es relevante desde el punto de vista científico, sino jurídico, ya que deberá ser
tenido en cuenta en la aplicación del Convenio en cada país signatario y en el Derecho Internacional.
5.1 Convención de Diversidad Biológica (CDB-1992)
La Convención de Conservación de la Diversidad Biólogica (CBD) es un importante hito dentro de las políticas
ambientales a nivel mundial, desde su adopción en el seno de la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro y
25
convocada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 1992. Un número récord de más de 150 países firmaron
dicho convenio. Aproximadamente 18 meses después, el 29 de diciembre de 1993, el convenio entró en vigor. Esta
Convención no solamente ha permitido diseñar estrategias y mecanismos de conservación ambiental a nivel nacional y
regional, sino que, también, ha puesto de relieve las implicaciones políticas, culturales, jurídicas y éticas que encierra el
manejo sostenible de los recursos naturales, lo que ha favorecido vincular el ámbito científico y las políticas de
desarrollo como las complejas interacciones entre sociedad y medio ambiente.
Este tratado internacional abre un gran campo para la acción social ante los cambios ambientales a los que hoy
se enfrenta el planeta; derivados, en gran parte, por el impacto de las actividades industriales y productivas. Por primera
vez, se tiene una aproximación más amplia e integral sobre la diversidad biológica y la utilización sostenible de los
recursos biológicos. Además se advierte que los ecosistemas, especies y recursos genéticos deben conservarse por
razones éticas, por la repartición equitativa de sus beneficios y para mantener la calidad de vida de la población
presente y futura. También se reconoce implícitamente que la pérdida de la diversidad biológica, no puede ser revertida.
La Convención tiene un preámbulo de 23 párrafos y un conjunto de 42 artículos y varios anexos que retoman
temas fundamentales, tales como medidas de protección, conservación, investigación, incentivos, acceso a recursos
genéticos, transferencia de tecnología y bioseguridad.
Los objetivos de la Convención están estipulados como tales en el artículo primero del mismo, el cual dice:
“Los objetivos de la presente Convención, que se han de perseguir de conformidad con sus disposiciones
pertinentes, son la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la
participación, justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos, mediante,
entre otras cosas, un acceso adecuado a esos recursos y una transferencia apropiada de las tecnologías pertinentes,
23
Rodríguez Villalobos, Giselle, et. al (2004) La Diversidad hace la diferencia: acciones para asegurar la equidad de género en la aplicación del Convenio
de Biodiversidad Biológica. P. 4
24
25
La diversidad hace la diferencia, UICN 2004:4
En la actualidad son ya 190 países que han suscrito el CDB.
24
teniendo en cuenta todos los derechos sobre esos recursos y a esas tecnologías, así como mediante una financiación
apropiada.”
Podríamos decir a grandes rasgos que la Convención abarca tres dimensiones igualmente importantes:
• Su dimensión biológica que define la forma en que se construye la vida y cómo se puede mantener.
• Su dimensión cultural al reconocer que los grupos humanos existen gracias a la amplitud y riqueza de la
biodiversidad, lo que permite explicar la gran variedad de prácticas sociales de utilización de los recursos
naturales.
• Su dimensión política porque su protección y cuidado depende de las normas jurídicas que establezcan los
Estados (aludiendo al sentido ético).
La CDB no sólo identifica acciones para la conservación, sino que reconoce y señala las principales causas de
la pérdida de la diversidad biológica. Por lo tanto, contribuye positivamente a la comprensión de las dificultades del
esquema de desarrollo actual y las contradicciones que encierra. En el preámbulo de la Convención se señala que es
prioritario, prevenir y atacar, en origen, las causas de la reducción o pérdida de la diversidad biológica. Es necesario
enfrentarse a las causas de los problemas y no sólo sus síntomas.
La diversidad biológica se encuentre distribuida de manera desigual en el mundo, este hecho es, también,
reconocido en la Convención. El Norte, biodiversamente más pobre, ha depredado a lo largo del tiempo sus reservas
biológicas; mientras que en el Sur, biodiversamente más rico, aún se conserva una gran parte de ésta. La conservación
de la diversidad biológica, puede suponer una carga, aún más pesada, a los países del Sur, en una época en la cual la
utilización de los recursos biológicos es de importancia capital para su desarrollo. La Convención reconoce que esta
carga sólo puede aliviarse mediante contribuciones adicionales, no sólo financieras, de los países industrializados del
26
Norte y mediante una mayor asociación entre los países desarrollados y aquellos en desarrollo .
De acuerdo con el informe del PNUMA sobre las Perspectivas del Medio Ambiente Mundial, la Tierra alberga
casi 100 tipos diferentes de ecosistemas. Entre ellos, las variedades más ricas de especies se encuentran en los
arrecifes de coral y los bosques tropicales, que cubren menos del 10% de la superficie del planeta. Se estima que en
todo el mundo existen unos 4 millones de especies, de las cuales se han descrito alrededor de 1,75 millones. Pero aún
27
no se ha logrado hacer un registro completo de toda la diversidad biológica de la Tierra .
En el Preámbulo de la CDB se señala que el “desarrollo económico y social y la erradicación de la pobreza son
prioridades básicas y fundamentales de los países en desarrollo” (CDB, Preámbulo, párrafo 19). Por tal razón, los
programas de conservación y utilización sostenible de los recursos deben ser considerados como parte del desarrollo
económico y social de cada uno de los países.
Si una parte importante de la biodiversidad se encuentra en los países que poseen condiciones de mayor
pobreza, sus dinámicas y relaciones sociales son parte del problema de la conservación de la biodiversidad. De esta
manera, la CDB debe ser un instrumento que nos permita vincular la conservación de la diversidad biológica y la
utilización sostenible de sus componentes desde una perspectiva socioeconómica, y como requisito indispensable para
28
el desarrollo sostenible .
Los organismos vivos contribuyen a una amplia variedad de servicios ambientales, entre ellos la regulación del
ciclo hidrológico y el clima, la protección de las zonas costeras, la generación y conservación de suelos fértiles, la
polinización y la degradación de los desechos. La diversidad de especies amortigua los efectos del cambio climático,
garantiza la seguridad alimentaria local y mundial, proporcionando la base genética de la mayoría de los cultivos
29
alimentarios y aumentando la resistencia genética a las enfermedades, obtenida de variedades silvestres .
26
Guía para aplicar el Convenio de Diversidad Biológica http://www.prodiversitas.bioetica.org/
27
PNUMA, 2002; UNDP y otros, 2000; www.millenniumassessment.org
28
La diversidad hace la diferencia, 2004:17
29
PNUMA, 2002; UNDP y otros, 2000; www.millenniumassessment.org
25
Un aporte importante de la CDB es el destacado papel que se otorga a los conocimientos y manejos
tradicionales que han contribuido a la conservación de la biodiversidad. En los artículos 8(j) y 10(c) se reconoce la
estrecha relación que muchas comunidades tienen con sus formas tradicionales de acceso a los recursos biológicos y,
lo indispensable de respetar, preservar y mantener los conocimientos, innovaciones y prácticas de las comunidades
indígenas y locales y fomentar el uso consuetudinario de los recursos biológicos. En la medida que se reconoce el
deseo de compartir equitativamente los beneficios, este párrafo implica que dichas comunidades deberían recibir
beneficios cuando las técnicas o conocimientos derivados de sus prácticas tradicionales pasan a ser ampliamente
utilizados. La forma, magnitud y medios para la distribución de estos beneficios aún no ha sido determinada y es tarea
de los Estados la elaboración de planes, programas y mecanismos que concreten estas disposiciones.
5.2 Relación entre género y biodiversidad
La Convención señala el papel vital que juegan las mujeres en la conservación y uso sostenible de la
diversidad biológica y la necesidad de su completa participación en la formulación y ejecución de políticas para su
conservación, en todos los niveles.
“La protección y el uso de los conocimientos relativos a medicina tradicional, biodiversidad y tecnologías
autóctonas debe ser efectivo. Se debe asegurar la protección y el mantenimiento, al más amplio nivel, de los usos y
descubrimientos de las mujeres de las comunidades indígenas y locales, desde una perspectiva ecológica y sostenible,
fomentando siempre su participación. Se deben, además, salvaguardar, tal como se contempla en la legislación
nacional e internacional, los derechos de propiedad intelectual de dichas mujeres. Se debe trabajar activamente, cuando
proceda, para encontrar medios y medidas que contemplen la protección y el uso efectivo de dichos conocimientos y
prácticas autóctonas, tal como se prevé en la legislación nacional, y de conformidad con el Convenio sobre Diversidad
Biológica y otras leyes internacionales pertinentes y alentar a un reparto justo y equitativo de los beneficios obtenidos
30
por el uso de esos conocimientos, prácticas y descubrimientos ”.
Esta premisa es fundamental para que la equidad de género sea incorporada en las legislaciones nacionales y
en los planes de acción que cada país elabore. Se concede un valor que se había negado a las mujeres sobre su
acervo de conocimientos y experiencias para el uso y la conservación ambiental. Las mujeres han sido excluidas de la
toma de decisiones y de la mayoría de espacios de representación, por lo tanto, se requieren acciones afirmativas que
permitan disminuir las desigualdades y que favorezcan el acceso de las mujeres a las mismas posibilidades que los
hombres en relación a la gestión de la conservación de la biodiversidad y sus beneficios.
Desafortunadamente, la pérdida de diversidad biológica se está acelerando a un ritmo sin precedentes. De
acuerdo con la Lista Roja de especies Amenazadas de la Unión Mundial para la Naturaleza de 2002, hay más de 11.167
especies que corren peligro de extinción. Según la ONU el 12% de las especies de aves y 25% de mamíferos están en
peligro. Las causas más importantes de la pérdida de diversidad biológica son las modalidades insostenibles de
producción y consumo, la falta de equidad en la distribución de la riqueza y los recursos, los fenómenos demográficos,
los conflictos internacionales, y el comercio y las políticas agrícolas internacionales. Estos factores traen aparejada la
conversión de las tierras, cambios climáticos, contaminación, deposición de nitrógeno y la extracción no sostenible de
recursos naturales. A medida que se tambalean los ecosistemas, crecen las amenazas contra la seguridad del
31
suministro de alimentos y agua, la atención de la salud y las economías .
30
párrafo 13 del preámbulo, Guía
31
PNUMA, 2002; UNDP y otros, 2000; www.millenniumassessment.org
26
6. GÉNERO Y MIGRACIONES
Marta Carballo de la Riva
“ … hacer un dinero y volver, pero se dan circunstancias que ya no te permiten cumplir las ideas que tenías
antes y volver enseguida. A veces te piensas que te marchas pensando que te vas dejando a tu familia y te va a esperar
dos años, tres años, pero se van, el abandono... surgen muchas cosas... se dan muchas cosas tanto en la pareja como
en los hijos. Eso te hace cambiar los planes”
Madrid, mujer peruana 41 años
Hablar de migración y género requiere analizar dos campos de estudio complejos, pluridisciplinares y
heterogéneos. Las migraciones son cruzadas por el género y viceversa, el género como variable cruza e incide en las
migraciones, en las decisiones, en el periplo migratorio, en la inserción en origen, en los trabajos que se desarrollan, en
las reconfiguraciones personales asociadas al hecho migratorio, etc., así cómo inciden en los contextos de salida: en las
relaciones sociales, en la asignación de trabajos, en la gestión de los envíos recibidos, etc. También las variables
migratorias, las tipologías (individual, estrategia familiar, reagrupación...), y los desplazamientos tienen distintos
impactos en hombre y mujeres, y en las relaciones entre ellos y sus sociedades. Éstos son solo algunos apuntes que se
intentarán desarrollar a lo largo de las siguientes páginas, no obstante lo que no se puede olvidar es que el género
actúa de manera diferencial en el proceso migratorio entre hombres y mujeres, tanto en los aspectos formales/
32
materiales como en los subjetivos / relaciones de poder: “la nula consideración de los aspectos subjetivos y simbólicos
impide por completo evaluar las interrelaciones entre la migración y sus determinantes socioculturales, Ariza (2000: 37)”
33
Las migraciones se han constituido en uno de los grandes temas del presente siglo , no tanto por su carácter
innovador, ya que han sido una constante en la configuración de la humanidad, ni por el volumen de las mismas, ya que
su incremento ha sido paulatino en relación con el crecimiento total de la población mundial; sino por sus conexiones
con mal llamada globalización, curiosamente los y las migrantes son afectados directamente por esta internalización de
capitales sin precedentes, con una salvedad, las migraciones sólo entran en este proceso como parte rentable del
capital, como fuerza de trabajo rentable para el sistema global, y como pieza clave de los engranajes del sistema norte
sur.
Las personas emigran por diferentes razones: pobreza, desempleo, hambre, guerra, violencia, persecución
política o religiosa, y desastres (ambientales, naturales o provocados por la acción humana). Los fenómenos
34
ambientales tales como sequías e inundaciones son cada vez de manera más frecuente causantes de numerosos
desplazamientos, ya sean internos o de carácter internacional. Debido a ello, tenemos las categorías de migrantes
ambientales y refugiados ambientales (López, 2002).
Así mismo no se puede obviar el proceso de feminización que se ha incorporado a las migraciones, si las
mujeres han estado presentes en estos movimientos poblacionales, destaca, como eterna característica asociada al
sistema patriarcal, la invisibilidad de las mimas en los procesos migratorios. En la actualidad, el proceso de feminización
de la migración mundial se ha acelerado en años recientes, según datos de la Organización Internacional de las
Migraciones más de la mitad de los/las migrantes -documentados e indocumentados- en el orbe son mujeres (y
constituyen el 80% de la población refugiada del mundo).
“… es que nadie está allí, todas las mamás de ellos están fuera, Estados Unidos, Israel, Italia, incluso aquí”.
Madrid, adolescente ecuatoriano, 19 años
32
Cambios identitarios, los aspectos emocionales y las posibles modificaciones en las construcciones sociales que reproducen o modifican las relaciones
entre los géneros.
33
Un 3% de la población mundial, alrededor de 180 millones de personas se encuentra actualmente en situación de inmigrantes.
34
Es necesario reconocer la mayor vulnerabilidad de las mujeres respecto a la pobreza para entender que los impactos medioambientales sobre ellas
serán más acusados. Por tanto es normal encontrar que algunas de las zonas de origen de las/os migrantes se caracterizan por condiciones de
precariedad propias de colectivos de bajos ingresos, que se van a ver modificados por el proceso migratorio (nuevos espacios en los contextos de
destino, así como nuevos escenarios reconfigurados por el impacto de las migraciones en los contextos de origen).
27
La perspectiva de género dentro del estudio de las teorías migratorias, y de las migraciones en un sentido
amplio, se ha incluido hace relativamente poco tiempo, podríamos afirmar que, a pesar de las críticas constructivas que
aportan las distintas corrientes de pensamiento feminista desde la década de los setenta (antropólogas feministas –
Teoría de la Modernización, y marxistas feministas – Teoría de la Dependencia), será a partir de los noventa, con el
35
articulacionismo, y el trasnacionalismo (introducción como objeto de estudio del grupo doméstico y de las redes ),
cuando se empiecen a analizar las migraciones en base a otras variables, donde el género no solo tiene cabida, sino
que es fundamental en su integración analítica.
Las críticas realizadas desde el feminismo han enriquecido la reflexión sobre las migraciones y los procesos
migratorios al integrar el género como categoría de análisis. Por tanto la inclusión de la perspectiva de género en los
procesos migratorios ha permitido visibilizar que las relaciones de poder y la división sexual del trabajo también
estructuran los procesos migratorios.
Así, empiezan a aparecer estudios sobre mujeres migrantes, como parte de los procesos migratorios, bien sea
de manera independiente o familiar. No obstante, los estudios sobre migración, género y medioambiente, continúan
tratándose de un modo residual en comparación con la literatura dedicada a las migraciones.
Es necesario recuperar los aportes realizados desde el feminismo para entender la estructuración del género en los
procesos migratorios, entendiendo que existe diversidad en las causas que generan las migraciones, lo que
condicionara los sujetos, así como heterogeneidad en las tipologías. Lo que parece común e inamovible es el modelo
patriarcal al que hacía alusión anteriormente intentando recuperar las aportaciones desde el feminismo, que defiende
que el mantenimiento de un sistema patriarcal amparado y sustentado por un modelo neoliberal tiene consecuencias en
los países de origen y destino de los flujos migratorios.
De esta manera es, en un contexto global, neoliberal y patriarcal, donde situamos las migraciones
internacionales, intraregionales e internas.
Si se hace alusión a las migraciones internacionales no se puede obviar la ruptura del modelo familiar fordista
(sustentado en el trabajo de las mujeres) que subsumía a la mujer a la esfera de lo privado, donde ésta era la
36
responsable de un trabajo gratuito asociado a “lo doméstico y a los cuidados” . Con la ruptura de este modelo aparece
un nuevo escenario en el que subyace la ruptura de la “estructura de cuidados”, pero donde estos siguen siendo
atribuidos bajo un sesgo de género, a las futuras mujeres. Las mujeres son las responsables del mantenimiento de los
37
grupos domésticos , en muchos de los casos, esto va a tener sus repercusiones, tanto en las sociedades de origen y
en los procesos migratorios que conlleva, como en las sociedades de destino, en sus configuraciones sociales, y en las
estructuras en las que las mujeres migrantes se van a tener que insertar. El mercado y sus necesidades van a ser el/las
protagonista/s; así como las deficiencias y los recortes en los estados de bienestar del flamante norte van a tener sus
interferencias directas e indirectas sobre lo que se ha llamado la construcción de las llamadas cadenas globales de
cuidado, con repercusiones directas en la feminización de los flujos migratorios.
“… con 6 años que te dejen sola en una casa, que tu padre tal vez se vaya por ahí, y tu digas bueno mi madre
se va a otro país y mi madre me deja sola en casa con una hermana. ¿Y ella cuida a otros y a mí?. Yo tenía 6 años y mi
hermana 16, no sabía lo que era cuidar de mí. Yo me crié prácticamente con ella. Yo cuando vine aquí me confundía
porque a mi hermana comencé a llamarla mamá.”
Madrid, adolescente ecuatoriana, 12 años
35
La red migratoria se puede definir como el conjunto de relaciones sociales que organizan y dirigen la circulación de trabajo, capital, bienes, servicios,
información e ideologías entre las comunidades que envían migrantes y las que los reciben” (Gregorio,1998).Existen redes de autoayuda e intercambio, de
trasvase de información, etc. Donde se reproducen las relaciones de género dominantes en la sociedad de origen, pero que debido a su carácter
trasnacional posibilitan cambios en las mismas.
36
Los cuidados han estado subsumidos a lo doméstico, a lo privado, a lo femenino, y vinculados por tanto, a lo gratuito e invisible.
37
El grupo doméstico aparece a estudiarse con el articulacionismo. Gregorio lo define “como un grupo de personas que asegura su mantenimiento y
reproducción a través de la generación de un ingreso colectivo. Está constituido por miembros diferenciados por edad, sexo y lugar en la estructura de
parentesco, constituyendo a la vez relaciones de poder diferenciadas. Así la migración se articulará entre dos modos de producción donde se trasvasa
mano de obra, el capitalista y el doméstico”.
28
Bajo la fórmula de un mundo globalizado subyacen desigualdades que se han transnacionalizado, siendo
especialmente relevantes las de carácter económico, las inequidades laborales, y una preocupante presión sobre los
38
trabajos de cuidados y la mercantilización de lo cotidiano . Este proceso potencia la migración a la vez que trasvasa
trabajadoras de un modo de producción a otro, del sur al norte, con la característica de “lo afectivo/la necesidad de
cuidado” como estandarte de muchos de estos procesos de la fastuosa aldea global.
Si bien antes contextualizábamos un movimiento humano de carácter internacional, la dimensión de género
también actúa en los movimientos sur – sur (migraciones intrarregionales e internas). Los cambios en los patrones de
género derivados de las migraciones van a ser una constante, así como las nuevas relaciones que se gestan. Aunque
también operan las cadenas globales de cuidado a las que hacíamos alusión previamente, son especialmente
reseñables en este tipo de movimientos los factores medioambientales. La dimensión de género no suele considerarse
en las iniciativas relacionadas con el cambio climático, ni en los análisis que cruzan migraciones y aspectos
medioambientales. Así es normal encontrar áreas afectadas de forma periódica por la sequía o inundaciones donde
mujeres y hombres despliegan diversas estrategias diferenciadas por el género (movilidad, diversidad de estrategias en
los accesos al agua y pastos, en la administración de las cosechas, en las relaciones de intercambio, etc).
Tan sólo se han señalado algunos apuntes sobre un tema como es el de las migraciones y el género, y dentro
de la complejidad, y de las numerosas aristas que se deben considerar y no se han podido abordar, si resulta relevante
subrayar que se han de integrar en los análisis de los contextos de origen, tránsito y destino de los flujos migratorios
cómo se construyen esas relaciones de poder que configuran esas sociedades, esas economías, esos sistemas
políticos, y que una vez analizados éstos tendrán que ser cruzados por las variables género y migración. Los resultados
obtenidos nos mostrarán perpetuaciones en los modelos patriarcales, estrategias de quiebra a los mismos, y procesos
de empoderamiento y desempoderamiento constantes. Los procesos migratorios tienen implicaciones para los
contextos de origen y destino, y para las personas que protagonizan los mismos. En este sentido entorno al hecho
migratorio, se van produciendo una serie de cambios/ negociaciones en las relaciones de género, tanto en los contextos
de origen como en los de destino. Así la familia, en su definición amplia, va a verse alterada y reconstruida ante nuevas
realidades, integrando la negociación de roles en la nueva realidad.
”Era más sumisa, más obediente, él era machista. Al llegar a España pensaba que le tenía que consultar todo.
Hablábamos mucho por teléfono, peleábamos mucho por teléfono, luego nos reconciliábamos por teléfono. Hasta que
llegó un momento en que pensé: Margot estás al otro lado del mundo por favor, aprende a ser independiente y liberaté.
Y eso fue lo que hice. Te vuelves fuerte, te tienes que volver fuerte... tienes que adquirir fortaleza y defenderte sola”.
Mujer ecuatoriana, 40 años
7. GÉNERO, MIGRACIONES Y MEDIO AMBIENTE
39
Ignacio Santos Molina
Aunque no es difícil encontrar el término medio ambiente entre la lista de causas que contribuyen al, siempre
calificado como complejo, fenómeno migratorio (junto con factores económicos, sociales etc), el objetivo de estas líneas
es el de aproximarse a la relación “migraciones y medio ambiente” y argumentar que las cuestiones ambientales son
38
Las mujeres del norte que pueden mercantilizar ciertos cuidados los externalizan de la esfera privada hacia lo público, en tanto que mercantil (no
obstante las tareas de cuidado y la sostenibilidad de la vida serán consideradas en términos de inferioridad respecto a tareas que recaen en esferas
asociadas a lo productivo tradicional, androcéntrico, al mercado al que se han incorporado las mujeres del norte, pero que se sigue apuntalado entorno a
un sistema patriarcal). De esta forma muchas mujeres del sur asumen entrar en la espiral del cuidado mercantilizado que se integra como segmento de los
mercados de trabajo más desfavorecidos y desreglados del norte.
39
Estas líneas se basan en el artículo “Migraciones, medio ambiente y desarrollo” que aparece en el nº 19 de la Revista Española de Desarrollo y
Cooperación
29
bastante más importantes de lo que se considera a la hora de plantear la erradicación de la pobreza y el desarrollo; y lo
serán más cada día.
Debe advertirse que este análisis se refieren a las migraciones pensando tanto en los desplazamientos que se
produce dentro de las fronteras de los Estados como de un Estado a otro; así se engloban conceptos como el de
refugiados o el de desplazados internos.
Para analizar el fenómeno se ha pensado, en primer lugar, en todas las posibilidades que ofrece si lo
abordamos desde todos los posibles lugares de partida y de destino, lo que lleva a plantearse los movimientos: ruralurbano, rural-rural, urbano rural y urbano-urbano. Sin embargo, hay también que subrayar, más allá de los problemas
sobre la definición de lo urbano, que las relaciones entre lo rural y lo urbano son complejas y que la simplificación puede
conducir a no entender problemas ambientales importantes (IIED). Tras una revisión de la literatura parece que son la
migración rural-rural y rural-urbana las más relevantes desde el punto de vista que interesa en estas páginas. El artículo
de Bilsborrow (2002) es una muy buena referencia para entender el proceso migratorio rural-rural, mientras que el de
McGranahan (2005) permite entender los principales asuntos ambientales asociados al proceso de urbanización.
A la vez, habrá que pensar en el medio ambiente como algo que no solo se ve afectado por las migraciones
sino también como causa de las mismas.
Los análisis desarrollados alrededor de esta materia son relativamente recientes, como muestra una
bibliografía que comienza a aparecer a finales de los años ochenta. En un primer momento se hablaba del medio
ambiente como algo añadido y de las migraciones como algo igualmente agregado que interactuaban. Sin embargo, en
los últimos años se ha profundizado en el estudio del comportamiento de los hogares y su relación con el medio
ambiente, muy mediatizada, como se muestra en la figura 1, por diferentes factores.
Ante la complejidad del tema, los temas planteados apenas se esbozan y quedan muchos asuntos interesantes
sin abordar, como el impacto ambiental de las remesas, el de los emigrantes retornados o el de los emigrantes en los
lugares de destino más desarrollados, que ven su huella ambiental multiplicada.
Por último, puede afirmarse que el tema admite y necesita, por supuesto, una perspectiva de género, pero si la
cuestión “medio ambiente y migraciones” se ha trabajado poco, resulta todavía más difícil encontrar documentación que
trabaje esa perspectiva transversal.
7.1 El debate sobre los refugiados ambientales
Desde que El Hinnawi pusiera sobre la mesa el término “refugiados ambientales” en 1985 se produce un
debate acerca del concepto y de la idoneidad de la expresión.
Los refugiados ambientales serían “aquellas personas que se hubieran visto forzadas a abandonar su habitat
tradicional… debido a una marcada alteración del medio ambiente… que amenace su existencia y/o afecte seriamente
la calidad de sus vidas”.
Por una parte son numerosos los autores, generalmente del ámbito del medio ambiente, que pone sobre la
mesa cifras tan importantes como la de 150 millones de refugiados ambientales para el año 2050. Dato que el
suplemento dominical de El País recogía recientemente en un artículo sobre los refugiados del clima que además sirvió
de portada. Uno de estos autores de referencia es el profesor Norman Myers de la Universidad de Oxford, que en una
intervención reciente publicaba la escalofriante cifra de 200 millones (Myers 2005). Asimismo, el reciente Informe Stern
40
sobe los aspectos económicos del cambio climático utiliza esas mismas fuentes.
De otro lado se encuentran también numerosos autores, en general del campo de los derechos humanos, que
sin cuestionar una cierta relevancia de lo ambiental, plantean que las migraciones se deben a causas complejas y que
40
http://www.hm-treasury.gov.uk/independent_reviews/stern_review_economics_climate_change/stern_review_report.cfm
30
resulta difícil de aceptar esa monocausalidad. En algunos casos llegan, incluso, a hablar muy críticamente “del mito de
los refugiados ambientales” (Black 2001).
Igualmente se cuestiona la utilización del término refugiado, ya que su aceptación debería, coherentemente,
conducir a una respuesta similar a la que se da a los refugiados, lo que para muchos autores desbordaría el sistema,
pues ya, en el año 1995, el número de estos refugiados ambientales, 27 millones, sobrepasó al de los refugiados
tradicionales. Recuérdese que según la Convención de 1951, el estatus de refugiado se concede a quienes "...son
perseguidos por razones de raza, religión, nacionalidad o pertenencia a un determinado grupo social o político...".
7.2 Pobreza y medio ambiente
41
Los medios de vida de las personas dependen de varios factores, entre ellos el medio ambiente . Sin
embargo, para muchas personas que viven en países en desarrollo y particularmente en sus zonas rurales la
importancia de este factor es fundamental y directa, como muestra, por ejemplo, el complejo entramado de relaciones
entre el medio ambiente y el bienestar humano del marco conceptual proporcionado por la Evaluación de los
42
Ecosistemas del Milenio. De manera más sintética y estandarizada suele hablarse de tres ámbitos en los que las
relaciones entre medio ambiente y pobreza se manifiestan con más claridad: el de los medios de vida, el de la salud y el
de la vulnerabilidad.
Recuérdese que el 75% de los habitantes de este planeta con ingresos menos a 2 $ vive en zonas rurales, es
decir, se habla del 75% de 3000 millones de habitantes.
Muchas de esas personas, cerca de 1300 millones, habitan además sobre las llamadas “tierras frágiles”, es
decir tierras que presentan significativos limitantes para la agricultura intensiva y donde los vínculos entre las personas y
la tierra son cruciales para la sostenibilidad de las comunidades (Banco Mundial 2003).
Sin embargo, la relación entre las personas y hogares con el medio ambiente se ve mediatizada, tal y como
muestra la figura 1, por diversos factores.
41
El marco conceptual de los medios de vida sostenible propone cinco capitales: natural, físico, financiero, social y humano.
42
Sobre todo a partir de la publicación en 2002 de “Linking Poverty Reduction and Environmental Management” (DFID, Comisión Europea, PNUD y
Banco Mundial)
31
Elaboración del autor a partir de una figura contenida en de Sherbinin (2006)
7.3 El impacto de las migraciones sobre el medio ambiente
Buenos ejemplos del avance de la frontera agrícola en detrimento de los bosques dentro de las regiones
tropicales se encuentran en Asía, África y América Latina. De inmediato se piensa en la Amazonia, particularmente en la
brasileña o en el Programa de Transmigración de Indonesia, que el Gobierno del país impulsó sobre todo en los años
ochenta y que desplazó algunos millones de personas desde las islas más pobladas hacia las menos pobladas.
La mayoría de los inmigrantes que llegan a estas zonas son pobres y se desplazan debido a que no disponen
de acceso a la tierra ni de ningún otro capital. En muchos casos la construcción de carreteras para facilitar actividades
de tipo extractivo les abre el camino.
Se ha estimado que el avance de la frontera agrícola ocasiona un 60% de la deforestación en los países en
desarrollo (Bilsborrow 2002 citando al Banco Mundial). Entre las consecuencias de esta deforestación se encuentran el
aumento de las inundaciones, la mayor erosión del suelo, la menor recarga de acuíferos o la destrucción de la
biodiversidad.
Por otro lado, se estima que la mitad de la población mundial vive en ciudades y cerca de unos 1000 millones,
un tercio de la población urbana, en chabolas o tugurios. Para el año 2030, unos 2000 millones vivirán en este tipo de
vivienda infrahumana. La consecuencia directa es que millones de personas viven en zonas peligrosas desde el punto
de vista ambiental tanto desde la óptica de los desastres naturales como de la contaminación.
La urbanización es un fenómeno que se nutre tanto de la migraciones procedentes de las zonas rurales, 40%,
como del propio crecimiento demográfico de la población urbana, 60%.
32
Entre los problemas ambientales que la urbanización supone, tanto para las propias ciudades como para las
zonas adyacentes o situadas dentro del área de influencia, destacan los relacionados con el agua, aire y suelo. Los
asentamientos humanos se han instalado siempre cerca de las fuentes de agua, pero, para satisfacer la creciente
demanda urbana, el agua se transporta desde distancias a veces considerables. A la hora de evaluar como el desarrollo
urbano afecta a los sistemas hídricos de las regiones circundantes conviene tener en cuenta, en primer lugar, como las
medidas destinadas a satisfacer la demanda urbana han cambiado los caudales aguas arriba; en segundo lugar como
los cambios en el uso del suelo y el consumo de agua y la contaminación aguas arriba afectan a las áreas urbanas
aguas abajo; y finalmente, como se afecta a la cantidad y calidad de agua disponible aguas abajo de las zonas urbanas.
Entre los temas que pueden destacarse: conflictos entre los intereses urbanos y rurales por el recurso (en los
que los más pobres, sean rurales o urbanos muchas veces pierden), el aumento de la extensión de las zonas con
restricciones, la tendencia a la negación de los requisitos ecológicos del agua, la no valoración de los beneficios que
tiene el invertir en la parte alta del cauce, el daño a los usuarios situados en zonas bajas del cauce, el efecto sobre las
zonas costeras, etc.
La contaminación del aire ocasiona problemas a diferentes escalas. En relación al ámbito personal de los
hogares y lugares de trabajo debidos a la exposición directa y en el ámbito global ocasionados por el cambio climático.
La expansión física de las áreas urbanas se produce sobre las zonas rurales. El impacto más obvio es la
extensión de la superficie construida y el impacto ambiental de las actividades urbanas, que afecta a zonas mucho más
amplias que las construidas. Entre los cambios de uso del suelo se encuentran: desarrollos residenciales, suelo
destinado a vertedero, vertido de residuos urbanos e industriales, asentamientos espontáneos, instalaciones para el
ocio, industria, depuradoras de agua y planta de tratamiento de aguas residuales, intensificación de actividades
relacionadas con la producción de alimentos, jardines, cementerios etc.
En cuanto a los problemas pueden destacarse: lugares peligrosos para los asentamientos, el vertido de
residuos descontrolado y sin normalizar, las actividades industriales sin regular -sobre todo de PYMES-, la agricultura
intensiva en zona peri urbana sin regularizar y las transformaciones en la ecología local.
Suelen considerarse a las ciudades con monstruos devoradores de recursos naturales y generadores de
contaminación, sin embargo, pueden hacerse lecturas más positivas como la del IIED (2005); para comenzar, afirma
que son fundamentales para el desarrollo económico y social y que los movimientos rurales-urbanos suelen ofrecer
beneficios para ambas partes. Entre las ventajas ambientales que ofrecen las ciudades, sobe todo si se produce una
buena gestión, tanto en relación a las condiciones vida de las zonas urbanas y peri-urbanas, como del entorno regional
o para el medio ambiente global, pueden destacarse: menores costes per capita para la provisión de servicios (agua y
saneamiento, recolección de residuos), menor demanda de ocupación territorial, concentración de contaminadores (lo
que facilita el control), reducción de las distancias en los desplazamientos, más oportunidades para un transporte
público eficiente desde el punto de vista energético, posibilidades para la cogeneración, etc.
Esa atención hacia fenómenos relacionados con las migraciones como la urbanización, el avance de la frontera
agrícola y la desertificación se extiende hacia otros ecosistemas importantes como es el caso de las zonas costeras.
Los ecosistemas costeros proporcionan toda una serie de servicios ambientales de enorme valor que muchos
autores equiparan al de los bosques tropicales Producen pesca, madera, recreación y favorecen el turismo. Como cifra
ilustrativa valga la de que el 90% del pescado que se consume procede de estas zonas.
A mediados de los años 90 alrededor de un 20% de la población mundial vivía en una franja de 25km,
aumentando el porcentaje al 39% si ampliamos la franja hasta los 100km. Esta población se está incrementando, debido
a la inmigración y la urbanización y no al crecimiento natural de la población (Curran 2002).
Algunas fuentes solventes hablan de más de un 50% del litoral seriamente amenazado. La situación de los
manglares ilustra perfectamente esta afirmación, pues han disminuido a la mitad en los últimos 50 años, reduciéndose,
33
en algunos países, hasta el 85%: y lo mismo podría decirse de los arrecifes coralinos que cumplen un papel ecológico
fundamental en relación a los recursos pesqueros.
7.4 El medio ambiente como causa de la migración rural
A la hora de analizar cómo el medio ambiente afecta a las migraciones pueden distinguirse dos tipos de
situaciones: los desastres naturales y la degradación progresiva del medio ambiente local.
Dentro de la primera categoría pueden incluirse terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, inundaciones,
huracanes, etc. En los últimos años el número de personas afectadas por estos desastres se ha multiplicado, quizás no
tanto por un aumento de algunos de ellos sino porque cada vez hay más población expuesta a sus efectos. Pude
decirse también que muchos de estos desastres llamados naturales, quizás no sean tan naturales: todo apunta a que
uno de los efectos del cambio climático sea la intensificación de algunos fenómenos como los huracanes.
Suele encontrarse la cifra, atribuida a la Federación Internacional de Cruces y Medias Lunas Rojas, de 2000
millones de personas afectadas por desastres naturales hasta la fecha y de una media de 211 millones al año, lo que
supera en cinco veces a las afectadas por conflictos (UNHCR 2005).
Con respecto la degradación progresiva del medio ambiente, interesan especialmente, sin que el resto
desmerezca, los problemas ambientales que afectan a la productividad de la tierra, ya que estos reducirán los ingresos
agrícolas. Debido a factores como el crecimiento demográfico, las comunidades pueden verse obligadas a realizar una
extensificación agrícola, lo que significaría más erosión, inundaciones, etc, o a una intensificación agrícola, lo que puede
conducir a una disminución de la calidad del suelo, de las cosechas, contaminación del agua, agotamiento de los
acuíferos, salinización, etc. Son, por desgracia, numerosos los ejemplos que pueden ilustrar este epígrafe.
A la hora de analizar las relaciones entre esta degradación progresiva y las migraciones parece conveniente
ver como los factores ambientales encajan con los determinantes clásicos de la emigración que muestra la figura 2. A
las características de las personas y los hogares habría que sumar el contexto local y el contexto internacional.
Ya se indicaba en la parte introductoria de estas líneas que no sólo el medio ambiente influye en las
migraciones, sino que existen toda una serie de factores que median en la relación entre los hogares y el medio
ambiente; para muchos autores, elementos que definen el uso de los recursos naturales y relacionados con la propiedad
y el acceso a la tierra son cuestiones clave.
Por último, puede mencionarse que aunque parece razonable pensar que la emigración tendría efectos
positivos ocasionados por una disminución en la presión sobre los recursos, en algunos casos la migración ha afectado
negativamente a los lugares de origen. Un ejemplo de esto es lo sucedido en zonas andinas donde no han podido
mantenerse las terrazas ocasionando una mayor erosión del suelo.
34
Figura 2. La decisión de emigrar. Elaborada por el autor a partir de una figura contenida en Bilsborow (2002)
En los últimos años uno de los ámbitos en el que se han concentrado más esfuerzos a la hora de analizar tanto
las consecuencias como las causas ambientales en relación a las migraciones es el fenómeno conocido como
desertificación, es decir “la degradación de la tierra en las zonas áridas, semiáridas y sub-húmedas secas debido a
43
diferentes factores que incluyen la variabilidad climática y las intervenciones humanas”.
Un tercio de la superficie terrestre se considera árida (o semiárida o subhúmeda seca) y suele hablarse de 250
millones de personas directamente afectadas y unos 1000 millones de personas en peligro.
Precisamente en las fechas en las que se cerraban estas líneas se celebraba en Almería el II Simposium
44
Internacional sobre Desertificación y Migraciones , continuación de un I Simposium cuyas conclusiones se recogieron
en una publicación que se incluye en las referencias.
Esta cuestión cobra relevancia en muchos de los países africanos desde los que están partiendo las personas
que intentan llegar hasta nuestro país, como pueda ser el caso de Malí, Senegal y otros países de la zona saheliana.
7.5 Algunas reflexiones sobre género, migraciones y medio ambiente
Las afirmaciones que se efectúan en una reciente publicación sobre migraciones y cambio climático (Brown,
2008) son muy pertinentes a la hora de reflexionar sobre las relaciones del cambio ambiental, en general, y las
migraciones y el género en particular. Suponen, además, una invitación a tener en cuenta la perspectiva de género a la
hora de analizar la importancia del factor ambiental en el contexto de las migraciones, asunto ya de por sí incipiente.
Lejos de resultar neutro desde el punto de vista del género, el cambio climático, y el recurso a la migración
como un mecanismo para afrontarlo, tendrán impactos de género específicos, dado que existe una relación estrecha
43
Definición contenida en la Convención de Lucha contra la Desertificación
44
Página web del II Simposium Internacional sobre Desertificación y Migraciones y desde podrán consultarse las presentaciones y otra documentación:
www.sidym2006.com
35
entre pobreza y vulnerabilidad ante el cambio ambiental, y el hecho de que las mujeres sean más pobres y cuenten con
menos poder que los hombres.
Por ejemplo, cuando las familias rurales intentar abordar el estrés ambiental mediante la migración de un
miembro de la familia a la ciudad, para que pueda hacerse con algún ingreso y contrarrestar la dependencia directa de
los recursos naturales vinculados con el clima, el efecto sobre las mujeres y la dinámica de género es complejo. Por un
lado, las mujeres que se quedan cuando los hombres emigran pueden experimentar una mayor autonomía y disponer
de un mayor poder de decisión porque se convierten, de facto, en cabezas de familia. La emigración masculina puede
reforzar también la situación económica del hogar dejado atrás mediante las remesas, que han crecido dramáticamente
en los últimos años y que exceden la AOD en algunos países en desarrollo.
Por otro lado, la migración masculina puede exacerbar la pobreza de las mujeres rurales. Como Sylvia Chant
explica, “la frágil base de recursos de algunas unidades familiares encabezadas de facto por mujeres se puede ver
conjugada con escasas reservas de trabajo o por la falta de capacidad de movilizar trabajo debido a tabúes sociales
sobre el acceso de las mujeres a la maquinaria y a la participación en ciertas tareas agrícolas”.
Chant indica que en Pakistan y Bangladesh, donde se ha producido migración masculina, “en algunos pueblos
las mujeres pueden no ser capaces de tomar las decisiones importantes sobre la producción o los medios de vida sin
obtener primero el permiso de su pareja ausente o de sus parientes más cercanos”
En África, muchos hombres son trabajadores emigrantes (o buscadores de empleo), tanto en sus propios
países como en otros; debido a que se enfrentan a desastres naturales y con una base de recursos que disminuye, las
mujeres pueden optar por emigrar también, habitualmente a las áreas urbanas. Cuando llegan a estas zonas, las
mujeres se enfrentan a retos diferentes a los de los hombres a la hora de encontrar empleo, vivienda asequible y acceso
a los servicios sociales, provocados por la discriminación debida al género.
La población de muchas ciudades del mundo ha aumentado a un ritmo tal que ha saturado la capacidad de las
infraestructuras urbanas, así como rebasado la creación de empleo en las ciudades. Los problemas y necesidades de
las mujeres que emigran a la ciudad son variadas, aunque algunas de las más evidentes son la feminización de algunos
ámbitos laborales, el escaso acceso a puestos que no estén relacionados con los roles reproductivos, la situación de
inequidad en lo que respecta a los salarios, condiciones de empleo y despidos. Los desplazamientos migratorios suelen
motivarse como resultado de la combinación de diversos factores políticos, económicos y demográficos. En cambio, los
riesgos ambientales han sido y se prevén que sean a medio plazo uno de los principales promotores de la migración de
las poblaciones más pobres.
La llegada a los núcleos urbanos hace a las mujeres especialmente vulnerables frente a los impactos
ambientales registrados en estas áreas. En los nuevos asentamientos, son ellas las que siguen desempeñando las
principales tareas del rol reproductivo (provisión de agua, alimentos y cuidado de dependientes), sin embargo aquí no
disponen de los recursos mínimos para desarrollar estas tareas (pozos, cauces naturales, tierras agrícolas) y
encuentran numerosos obstáculos para acceder a los canales de distribución de servicios en las estructuras
metropolitanas. No disponen de las fuentes naturales de abastecimiento que las aprovisionaban en sus lugares de
origen y tampoco disponen de los recursos mínimos para acceder a servicios básicos en los núcleos urbanos. Además
deben enfrentar nuevos problemas sanitarios derivados del consumo de agua contaminada por la falta de saneamiento
y la acumulación de residuos. Igualmente el establecimiento en las ciudades puede dar lugar a la aparición o
agravamiento de enfermedades respiratorias derivadas de la contaminación atmosférica.
La localización de los asentamientos, en áreas sin ordenación territorial, y la precariedad de las viviendas,
construidas con materiales de desecho, convierten a las poblaciones migrantes, y particularmente a las mujeres, como
responsables del mantenimiento de la familia, en población especialmente vulnerable frente a determinados desastres
naturales, como son los corrimientos de tierra y las inundaciones.
36
Debido tanto a la precariedad de la situación ambiental, como económica, que las mujeres han de afrontar a su
llegada a la ciudad, en ocasiones se ven avocadas a desarrollar trabajos marginales, como única opción para mejorar
su nivel de vida o simplemente para poder subsistir en su nuevo entorno. Aquellas mujeres que logran integrarse en el
mercado laboral formal, suelen desempeñar trabajos vinculados al rol reproductivo (cuidado de dependientes, servicios
de limpieza, etc.) o empleos que requieren baja cualificación (plantas de envasado, trabajos en cadena, etc.), que
generalmente están mal remunerados y ofrecen escasas oportunidades de mejora. La migración por tanto no garantiza
la mejora de sus condiciones de vida y por el contrario puede agravar su situación de pobreza.
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