doctrina del ministerio público 2011

Anuncio
“DOCTRINA DEL MINISTERIO PÚBLICO 2011”
1.- FECHA DE ELABORACIÓN:
20-04-2012
2.- DEPENDENCIA:
FISCALÍA QUINTA DEL MINISTERIO PÚBLICO ANTE LAS SALAS DE CASACIÓN
Y SALA CONSTITUCIONAL DEL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA
3.- TIPO DE DOCTRINA:
DERECHO PENAL ADJETIVO
4.- TEMA:
HOMICIDIO
5.- MÁXIMA
PARA LA ADECUACIÓN TÍPICA DEL DELITO DE HOMICIDIO FRUSTRADO SE REQUIERE
CONSIDERAR Y CONSTATAR UNA SERIE DE ELEMENTOS FÁCTICOS QUE ORBITAN EN
TORNO A LA SITUACIÓN OBJETO DE ANÁLISIS, YA QUE ADEMÁS DE ACREDITARSE EL
ELEMENTO VOLITIVO, INTENCIONALIDAD DEL SUJETO DE CAUSAR EL HECHO
CRIMINALMENTE REPROCHABLE, O ANIMUS NOCENDI QUE TIENE ESPECIAL
INCIDENCIA EN EL RESULTADO DAÑOSO, DEBEN APRECIARSE AQUELLOS OTROS
ELEMENTOS QUE SUBYACEN EN EL MISMO, COMO LO SON EL ÁREA CORPORAL
COMPROMETIDA, O LUGAR DONDE SE RECIBIERON LAS LESIONES, LA REITERACIÓN
DE LAS HERIDAS, LA AGRESIVIDAD DE LA ACCIÓN, LAS AMENAZAS PREVIAS, EL
OBJETO O ARMA INVOLUCRADA QUE SEA CAPAZ DE CAUSAR UN DAÑO LETAL, ES
DECIR, ÁNIMO DE CAUSAR LA MUERTE, CONOCIDO POR LA DOCTRINA COMO ANIMUS
NECANDI, LOS CUALES – EN DEFINITIVA – TIENEN INCIDENCIA DIRECTA Y
DETERMINANTE EN EL RESULTADO JURÍDICAMENTE TÍPICO; YA QUE, A MANERA DE
EJEMPLO, EN EL CASO SUB LITE, LAS LESIONES CAUSADAS CON UN ARMA BLANCA,
TIPO MACHETE E INCENDIAR VIVA A DETERMINADAS PERSONAS, Y ACOMPAÑADO DE
VARIOS SUJETOS, NO PUEDE CONSIDERARSE COMO UNA SIMPLE INTENCIÓN DE
CAUSAR UNA LESIÓN O ANIMUS LAEDENDI, TAL Y COMO LO ASEVERÓ EL QUEJOSO EN
CASACIÓN EN SU ESCRITO IMPUGNATIVO.
6.- CONTENIDO
6.1.- NÚMERO DE ESCRITO
6.2.- FECHA:
S/N
07/06/2011
6.3.- RESUMEN
La prueba busca precisamente la reconstrucción que lo que realmente sucedió (o por lo
menos lo más cercano posible) y con ello determinar si ciertamente el hecho objeto de
enjuiciamiento ocurrió y cómo fueron las circunstancias en las que el mismo se desarrolló, para
finalmente, establecer si ciertamente los dichos o alegaciones del acusador (en este caso el
Ministerio Público), fueron correctos y se hace necesaria la utilización de los Poderes del Estado
para la sanción penal de una conducta y su reparación.
Resulta impretermitible y forzoso para esta Representación Fiscal, señalar que para la
adecuación típica del delito de Homicidio Frustrado se requiere considerar y constatar una serie de
elementos fácticos que orbitan en torno a la situación objeto de análisis, ya que además de
acreditarse el elemento volitivo, intencionalidad del sujeto de causar el hecho criminalmente
reprochable, o animus nocendi que tiene especial incidencia en el resultado dañoso, deben
apreciarse aquellos otros elementos que subyacen en el mismo, como lo son el área corporal
comprometida, o lugar donde se recibieron las lesiones, la reiteración de las heridas, la agresividad
de la acción, las amenazas previas, el objeto o arma involucrada que sea capaz de causar un daño
letal, es decir, ánimo de causar la muerte, conocido por la doctrina como animus necandi, los
cuales – en definitiva – tienen incidencia directa y determinante en el resultado jurídicamente
típico; ya que, a manera de ejemplo, en el caso sub lite, las lesiones causadas con un arma blanca,
tipo machete e incendiar viva a determinadas personas, y acompañado de varios sujetos, no puede
considerarse como una simple intención de causar una lesión o animus laedendi, tal y como lo
aseveró el quejoso en casación en su escrito impugnativo.
El Tribunal de Alzada, al dar respuesta a cada una de las interrogantes planteadas por el
recurrente en apelación sobre las circunstancias de calificación y frustración, estableció a través de
la propia motivación que desarrolló el Tribunal de Instancia, las razones que llevaron a dicho
Juzgado a imponer la sentencia condenatoria impuesta en definitiva y desechando las
consideraciones acerca de la posibilidad de cambio de calificación jurídica, aunado al hecho cierto
del no encuadramiento de la conducta típica en el delito de complicidad correspectiva.
En este sentido, la Sala Accidental de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal
del estado Miranda, a juicio de esta Representación del Ministerio Público no incurrió en el vicio de
falta de motivación de la sentencia dictada en fecha 26 de mayo de 2010, con lo cual
evidentemente debe ser declarada sin lugar la denuncia interpuesta por la Defensa Privada del
ciudadano (…) y con ello confirmada la misma en los términos en que fue proferida por la Alzada.
La Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia, mediante sentencia N° 283
de fecha 22 de junio de 2011, declaró sin lugar el recurso extraordinario de casación propuesto por
la defensa.
Descargar