Obras La joven de la perla (Johannes Vermeer)

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Obras
Las historias y poemas creados por los grandes escritores han servido muchas veces de
inspiración a los artistas. La plasmación artística de escenas de obras literarias es un
fenómeno que con mayor o menor profusión se repite en el arte de todas las épocas, en la
pintura es donde tenemos los ejemplos más claros. Los artistas seleccionan episodios
culminantes de los textos y concentran en ellos toda su fuerza figurativa resaltando los
aspectos más dramáticos y por tanto susceptibles de mayor interpretación. En general el
artista se debate entre la fidelidad al texto y su propia interpretación. Aprovecha la
especificidad de su propia, llevando a buen término el dicho de que una imagen vale más que
mil palabras.
La joven de la perla (Johannes Vermeer)
OBRA LITERARIA
Título original: Girl With a Pearl Earring
Autora: Tracy Chevalier
Año: 1999
Género: Novela histórica
Sinopsis: En la segunda mitad del siglo XVII, el pintor holandés Johannes Vermeer
inmortalizó en una tela a una bella muchacha adornada con un turbante y un pendiente de
perla. Sus labios parecen esbozar una sonrisa sensual, pero sus ojos irradian la tristeza más
profunda. Conocido como la Mona Lisa holandesa, detrás de ese enigmático rostro se
esconde Griet, una joven de origen humilde que a los dieciséis años entra a trabajar como
doncella en casa del artista a cambio de un mísero salario. Su extraordinaria sensibilidad y el
cuidado que pone en todo lo que toca atraen al maestro, quien poco a poco la introduce en
su mundo, un paraíso inundado por una luz mágica y poblado por criaturas femeninas de
singular belleza. La joven de la perla es la historia de una fascinación, de cómo surge un
sentimiento que se mueve entre la admiración y el amor.
En Biblioteca
Obra literaria: LIT 21
Película: DVD WEB-PE 1
OBRA PICTÓRICA
La joven de la perla es una novela histórica inspirada en el afamado cuadro de Vermeer,
La joven de la perla. Mediante la ficción, la escritora imagina y relata las circunstancias bajo
las que el cuadro fue pintado. El retrato se conoce también como Muchacha con turbante o
La Mona Lisa holandesa y es una de las obras maestras del pintor holandés. Como el propio
título indica el artista utiliza un pendiente de perla como punto focal. Además, Vermeer,
reconocido por su maestría en el uso y tratamiento de la luz, juega con la idea de la luz
natural.
ARTISTA
Johannes Vermeer van Delft es uno de los pintores neerlandeses más reconocidos del arte
Barroco. Vivió durante la llamada Edad de Oro neerlandesa, en la cual las Provincias Unidas
de los Países Bajos experimentaron un extraordinario florecimiento político, económico y
cultural. La obra completa de Vermeer es muy reducida, solamente se conocen 33 a 35
cuadros. Esto pudo deberse a que pintaba para mecenas, por encargo, más que para el
mercado de arte. Pintó otras obras, hoy perdidas, de las que se tiene conocimiento por
antiguas actas de subastas. Sus primeras obras fueron de tipo histórico, pero alcanzó la fama
gracias a su pintura costumbrista, muchas veces considerada de género, que forma la
mayoría de su producción. Sus cuadros más conocidos son Vista de Delft y La joven de la
perla. En vida fue un pintor de éxito moderado. No tuvo una vida desahogada, quizá debido al
escaso número de pinturas que producía, y a su muerte dejó deudas a su esposa y once
hijos. Prácticamente olvidado durante dos siglos, a partir de mediados del siglo XIX, la pintura
de Vermeer tuvo un amplio reconocimiento. Actualmente está considerado uno de los más
grandes pintores de los Países Bajos. Es particularmente reconocido por su maestría en el
uso y tratamiento de la luz. (Fuente: Wikipedia)
La nave de los locos (El Bosco)
OBRA LITERARIA
Título original: The Ship of Fools
Autor: Gregory Norminton
Año: 2002
Sinopsis: Un borracho malhablado, un glotón, una monja remilgada y un monje de dudosa
erudición: ésta es solo parte de la tripulación a bordo de 'La nave de los locos', una
embarcación que navega velozmente rumbo a ninguna parte gracias al genio de El Bosco.
Vagamente conscientes del peligro que corren, los nueve pasajeros deberán contar historias
para conjurar su destino. Inspirándose en el Decamerón de Bocaccio. Gregory Norminton teje
en La nave de los locos un tapiz de relatos ingeniosos, surrealistas y ligeramente obscenos
que harán las delicias de los lectores más desinhibidos.
En Biblioteca: LIT 313
La novela de Gregory Norminton, La nave de los locos, teje una historia que surge a partir de
las imágenes de la propia obra pictórica. El cuadro de El Bosco se convierte en el eje que
fudamenta la narración de Norminton e inspira al escritor, quien estructura las anécdotas e
historias que van contando los diferentes personajes retratados por el artista.
OBRA PICTÓRICA
La nave de los locos (The Ship of Fools)es un cuadro del pintor flamenco El Bosco. Como
el resto de obras carece de una datación unánime entre los especialistas, el uso de colores
"frescos" empleados para pintar el cielo y el paisaje apuntan a que se trata de una obra
tardía. Actualmente se encuentra en el Museo del Louvre de París.
El Bosco realiza una crítica de la sociedad de la época en que fue pintada la obra. Mediante
esta, retrata su propia visión del mundo y la de la época en la que le tocó vivir. Y en este
propósito critica aquellas actitudes, conductas y tradiciones presentes en su sociedad, entre
otras, el vicio en la vida monástica, la locura humana que cede a los vicios, las profanidades
presentes en todos los grupos sociales, el juego y la bebida. La pintura tal como se conoce
hoy en día es un fragmento de un tríptico, se completaría con Alegoría de la glotonería y la
lujuria que se encuentra en la galería de arte de la Universidad de Yale, y La muerte de un
avaro hoy en la Galería Nacional de Washington.
La obra del Bosco encuentra también sus fuentes en la literatura de la época:
En 1494 se publicó la obra satírica alemana La nave de los necios o Narrenschiff de
Sebastian Brant. Se trata de un poema compuesto por 2079 octosílabos pareados en donde
se narra el viaje de un grupo de locos, de diferentes clases sociales, a un país llamado
Narragania, la tierra prometida de los insanos; existe además una segunda nave tripulada por
cuerdos que se dirige a la tierra de la Cucaña o país de la eterna juventud. Brant acoge, en
su simbólica nave, locos de todas las categorías, y hace que desfilen las debilidades
humanas, cuestión esta última que refuerza la hipótesis de que el pintor se basara en este
poema para realizar su obra. Cada uno de los tripulantes de la nave de Brant encarna uno de
los vicios de la sociedad, de tal forma que la obra sirve para denunciar la condición mundana
del ser humano.
Según la tesis de Desmonts sobre Dos primitivos holandeses en el Museo del Louvre este
cuadro era parte de toda una serie de pinturas que ilustraban los cantos principales del
poema de Brant. También existen paralelismos con el Elogio de la locura de Erasmo.
Como menciona Michel Foucault en su Historia de la Locura en la Época Clásica, las
diversas formas plásticas y literarias son fiel reflejo de que "desde el siglo XV el rostro de la
locura ha perseguido la imaginación del hombre occidental". Se explica así que la relación
que establece El Bosco entre el vicio y la locura es característica de la literatura del siglo XV.
Con esta obra, advierte sobre la pérdida de los valores eclesiásticos, la negligencia o la
locura de los hombres con relación a la religión, en definitva, sobre todo lo que reina al final
del siglo XV, en el ocaso de la Edad Media.
La subasta del lote 49 (Remedios Varo)
OBRA LITERARIA
Título original: The Crying of Lot 49
Autor: Thomas Pynchon
Año: 1966
Sinopsis: Un buen día, la señora Edipa Maas se entera de que ha sido nombrada albacea de
una inmensa fortuna por su ex amante Pierce, un millonario californiano. Una serie de
sorprendentes coincidencias la pondrán sobre la pista de un delirante misterio en el que se
cruzan personajes tan estrafalarios como su marido, Mucho Maas -aficionado al grupo
británico Dick el Sucio y los Volkswagen, pero en cuyo éxito no cree-, el doctor Hilarius -un
obseso freudiano salido del campo de concentración de Buchenwald-, Gengis Cohen -un
eminente filatélico de Los Angeles-, o los abogados Warpe, Wistfull, Kubitschek y McMingus,
y el entrañable Randolph Driblette?También deberá enfrentarse con las más estrambóticas
organizaciones, como la R.E.S.T.O.S. -una extraña red postal de proscritos-, o la no menos
enloquecida Yoyodyne S.A., hasta caer en la cuenta de que la revelación final radica
precisamente en la subasta del lote 49.
En Biblioteca: LIT 314
En su obra, Thomas Pynchon describe el momento en el que la protagonista de la novela,
Edipa Maas, recuerda su viaje a Ciudad de México y su visita a una muestra de arte de la
artista catalana, Remedios Varo. Una de las obras que llama la atención de Edipa es la parte
central de un tríptico que lleva por título Bordando el manto terrestre. Pynchon lo describe así:
«En Ciudad de México, sin darse cuenta, habían acabado por entrar en una exposición de
cuadros de la guapa española exiliada Remedios Varo; en el panel central de un tríptico
titulado Bordando el manto terrestre había una serie de niñas delgaduchas con cara de
corazón, ojos grandes, cabellera de oro en rama, encerradas en el habitáculo superior de una
torre circular, bordando una especie de tapiz que se salía por las troneras y caía al vacío,
tratando inútilmente de llenarlo; pues los demás edificios y criaturas, olas, barcos y bosques
de la Tierra estaban dentro del tapiz y el tapiz era el mundo. Edipa, con morbo, se había
detenido ante el cuadro y se había echado a llorar. Nadie se había dado cuenta; llevaba
gafas semiesféricas de color verde oscuro. Durante un instante se había preguntado si la
goma que las ajustaba alrededor de las cuencas estaría lo bastante prieta para dejar que
fluyesen las lágrimas y llenaran lo cristales semiesféricos sin secarse nunca. De este modo
podría llevar eternamente consigo la tristeza del momento, ver el mundo refractado por las
lágrimas, por aquellas lágrimas concretas, como si indicaciones no descubiertas aún variasen
significativamente entre un llanto y otro».
"De parte de la crítica literaria ya se ha señalado varias veces la importancia de esta escena
para la estructura y la comprensión de La subasta del lote 49. [...] la intertextualidad de
Pynchon con la pintora Remedios Varo ofrece datos reveladores para una análisis de este
texto complejo, multicodificado y siempre de nuevo enigmático" así describe Susanne Klengel
en su texto Remedios Varo y el undo literario de Pynchon la relación que se genera entre
obra plástica y literaria. El escritor 'lee' la obra de Varo, reconocida por su carácter narrativo,
descriptivo e ilustrador, y a su modo, Thomas la interpreta para posteriormente realizar su
trabajo.
OBRA PICTÓRICA
La obra, Bordando el manto terrestre, de la artista Remedios Varo data de 1961. Junto con
Hacia la Torre y La Huída componen un grupo de tres obras que destacan por la
particularidad de poseer una doble narrativa; por un lado, la de toda pintura, y por otro, una
literaria. De cada una de las obras emana una historia particular, al mismo tiempo que las
tres en conjunto originan un relato distinto.
El velázquez de París
OBRA LITERARIA
Autora: Carmen Boullosa
Año: 2007
Sinopsis: A comienzos de 2001, en un pequeño restaurante de París, un hombre mayor
manosea a las dos jovencitas que lo acompañan. Lo que más extraña a la voyeureuse de la
mesa de al lado, es escuchar a este hombre jactarse de poseer algo tan extraordinario como
el velázquez que fue dado por perdido durante el incendio del Real Alcázar de Madrid en la
nochebuena de 1734. Se trata de La expulsión de los moriscos, cuya realización consagró al
joven pintor como el más grande de todos los tiempos. Esta novela es la historia de ese gran
cuadro, de su largo periplo, y traza para nosotros un vertiginoso camino que nos llevará de
los territorios de la intimidad a los de la Historia, de la alucinación a la introspección realista,
de la fantasía a la intensa relación que el arte mantiene con la vida. Como ya hizo con
Cervantes en su maravillosa novela La otra mano de Lepanto (Siruela, 2005), Carmen
Boullosa fabula sobre la vida y obra de otro de nuestros clásicos, y lo contempla a la luz de
nuestro tiempo.
En Biblioteca: LIT 296
La obra de Boullosa gira en torno a un lienzo de Velázquez, La expulsión de los moriscos,
dado por perdido durante el incendio del Real Alcázar de Madrid en la nochebuena de 1734.
El fuego se propagó rápidamente y se extendió a lo largo de cuatro días; fue de tal intensidad
que algunos objetos de plata quedaron fundidos por el calor. En cuanto al rescate de las
obras pictóricas se presentaban dos problemas, por un lado, su tamaño y, por otro, la
ubicación de las mismas a distintas alturas a lo largo de las diversas salas. La pérdida de
obras de arte fue cuantiosa, entre otras, consumida por el fuego, desapareció La expulsión
de los moriscos de Velázquez.
Boullosa imagina qué es lo que pudo haber ocurrido con esta obra de arte; además, intepreta
las distintas escenas, y describe cómo el lienzo va perdiendo su carácter estático para "ir
cobrando vida", sin duda un ejercicio de imaginación, con el que busca acercar al lector al
arte y a la época concreta en la que sucede tal hecho. La obra pictórica se convierte en
testigo, en un testimonio de nuestra memoria. Como si de un retal de historia se tratase, la
escritora traslada al lector en el tiempo y espacio, en definitiva, seduce con su narración.
Boullosa sitúa al lector en la ciudad de la luz, París, en pleno siglo XXI; lo hace retroceder al
Madrid del siglo XVIII, concretamente al año 1734, en el que el Real Alcázar se incendia y el
cuadro es presuntamente salvado de las llamas, y, finalmente, lo sitúa en el momento
histórico retratado por el el artista, la expulsión de los moriscos.
Guadalupe Martí-Peña, en su estudio Los avatares de un cuadro: arte y literatura en El
sueño de Venecia de Paloma Díaz-Mas y El velázquez de París de Carmen Boullosa,
apunta "La Historia y la historia del cuadro son en El velázquez de París una collage de
historias y de interpretaciones por cuyos rotos se escapa la posibilidad de reproducir
totalmente las escenas pictórica y narrativa que inspiran la (re)creación".
ARTISTA
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (Sevilla, hacia el 5 de junio de 15991 - Madrid, 6 de
agosto de 1660), conocido como Diego Velázquez, fue un pintor barroco, considerado uno de
los máximos exponentes de la pintura española y maestro de la pintura universal. El
reconocimiento de Velázquez como gran maestro de la pintura occidental fue relativamente
tardío. Hasta principios del siglo XIX raramente su nombre aparece fuera de España entre los
artistas considerados mayores.127 Las causas son varias: la mayor parte de su carrera la
consagró al servicio de Felipe IV, por lo que casi toda su producción permaneció en los
palacios reales, lugares poco accesibles al público. Al contrario que Murillo o Zurbarán, no
dependió de la clientela eclesiástica y realizó pocas obras para iglesias y demás edificios
religiosos, por lo que no fue un artista popular. (Fuente: Wikipedia)
Elogio de la madrastra
OBRA LITERARIA
Autor: Mario Vargas Llosa
Año: 1988
Sinopsis: Con la sabiduría del meticuloso observador que es y gracias a la seductora
ceremonia del bien contar, Vargas Llosa nos induce sin paliativos a dejarnos prender en la
red sutil de perversidad que, poco a poco, va enredando y ensombreciendo las
extraordinarias armonía y felicidad que unen en la plena satisfacción de sus deseos a la
sensual doña Lucrecia, la madrastra, a don Rigoberto, el padre, solitario practicante de
rituales higiénicos y fantaseador amante de su amada esposa, y al inquietante Fonchito, el
hijo, cuya angelical presencia y anhelante mirada parecen corromperlo todo. La reflexión
múltiple sobre la felicidad, sus oscuras motivaciones y los paradójicos entresijos del poder
putrefactor de la inocencia, que subyace en cada una de sus páginas, sostiene una narración
que cumple con las exigencias del género sin por ello deslucir.
En Biblioteca: LIT 311
LAS PALABRAS Y LAS IMÁGENES EN LA NOVELA
Intercaladas en los capítulos, aparecen reproducciones pictóricas pertenecientes a obras que
abarcan un amplio período de la historia de la pintura: desde el gótico tardío de las
anunciaciones de Fra Angelico hasta la desgarrada pintura de mediados del siglo XX de
Francis Bacon, pasando por el flamenco Jacob Jordaens, el maestro veneciano del
Renacimiento Tiziano Vecellio, el artista moderno peruano Fernando de Szyszlo y el pintor
cortesano del siglo XVIII François Boucher.
Es una novela en la que palabra e imagen establecen una intensa relación de dependencia
recíproca. La pintura no está al servicio de la literatura con un propósito ilustrativo. Por el
contrario, ambas se potencian de manera conjunta, complementándose y, en una suerte de
encadenamiento, impactando tanto el desarrollo de la novela como las interpretaciones que
pueden desprenderse de la misma. En Elogio de la madrastra las imágenes no sólo cumplen
un rol con su aparición en un lugar específico, sino que, demás, tienen la función de
subrayar o matizar elementos determinantes en el conjunto de la obra.
Lucrecia, la desnudez y la mirada
El cuerpo de doña Lucrecia es aquello que se mira, aquello que se erige ante múltiples
espectadores como objeto de deseo. Lucrecia es un objeto de deseo contemplado desde
varios ángulos: parada y de espaldas en Candaules, rey de Lidia, muestra su mujer al primer
ministro Giges (1648), sentada y de lado en Diana después de su baño de Boucher (1742),
acostada y de frente en Venus con el Amor y la música de Tiziano (1548). Vistas en conjunto,
las tres imágenes podrían constituir una especie de homenaje al Baño turco de Ingres
(1862). La pintura de Ingres no está expuesta en la novela pero aparece mencionada en los
instantes previos a la revelación de Fonchito a su padre.
Don Rigoberto
Don Rigoberto, sumergido en sus rituales higiénicos y sus fantasías, se aparta de lo que lo
rodea. En el capítulo 9, Semblanza de humano: «El cubo de vidrio donde estoy es mi casa.
Veo a través de sus paredes pero nadie puede verme desde el exterior: un sistema muy
conveniente para la seguridad del hogar, en esta época de tremendas asechanzas».
Concentrado en sí mismo, está aislado de todo lo demás, como ese cuerpo monstruoso que
está encerrado en un cubículo de cristal en el cuadro Cabeza 1 de Francis Bacon
Fonchito
Camino de Mendieta 10 de Fernando de Szyszlo. El cuadro tiene una relación estrecha con
Fonchito. A diferencia de las demás pinturas referidas en la novela, esta no es una
reproducción que esté bajo la llave de don Rigoberto, sino un cuadro que está presente en la
sala de la casa. La imagen está pues a la vista de Fonchito y es él quien la trae a colación,
cuando en el reposo del amor le expresa a doña Lucrecia: «Es tu retrato secreto [?]. De lo que
nadie sabe ni ve de ti. Sólo yo. Ah, y mi papá, por supuesto».
De alguna manera es Fonchito quien indirectamente asigna la voz del cuadro a doña
Lucrecia, y en el capítulo 12 , Laberinto de amor, se encarga de enunciar en un lenguaje que
se corresponde con la abstracción de la pintura, las implicaciones del triángulo erótico: «este
aposento triádico [?] es la patria del instinto puro y de la imaginación que lo sirve».
Don Rigoberto y el colapso de su fantasía individual
El universo de la fantasía de don Rigoberto se desploma al enterarse de lo que ha sucedido
entre Fonchito y doña Lucrecia. El narrador trasmite lo que se produce en don Rigoberto en
el capítulo 13, Las malas palabras: «Alcanzó a pensar que el rico y original mundo nocturno de
sueño y deseos en libertad que con tanto empeño había erigido acababa de reventar como
una burbuja de jabón».
Enterarse de lo sucedido representa para don Rigoberto aterrizar en la realidad de su propia
existencia, darse cuenta de que sus ideales pueden tener cabida en su imaginación mas no
en la realidad. Enfrentado a una situación en la que se comprometen sus consideraciones
morales, su rol de padre y de esposo, don Rigoberto vive en carne propia la metamorfosis del
erótico antaseador en casto moralista: "[?] Y, súbitamente, su maltratada fantasía deseó, con
desesperación, transmutarse: era un ser solitario, casto, desasido de apetitos, a salvo de
todos los demonios de la carne y el sexo." Esa noción moral, así como los roles que se
vinculan a la pureza en los que se transmuta su fantasía justifican la presencia en la novela, a
modo de colofón, el cuadro La anunciación de Fray Angelico .
(Fuente: FANTASÍA Y REALIDAD: RELACIONES ENTRE PALABRAS E IMÁGENES EN
ELOGIO DE LA MADRASTRA DE MARIO VARGAS LLOSA de Carlos Andrés Quintero
Tobón)
URL de Origen: http://catalogo.biblioteca.artium.local/dossieres/exposiciones/el-arte-en-la-literatura-y-laliteratura-en-el-arte/obras
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