Lula y Kirchner intentarán reforzar el eje del Mercosur

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Lula y Kirchner intentarán reforzar el eje del Mercosur
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BRASILIA,
Los presidentes de Brasil y Argentina, Luiz Inacio Lula da Silva y Néstor
Kircher, tratarán esta semana de reforzar el eje del Mercosur amenazado por la
tentación uruguaya de negociar un acuerdo de libre comercio con Estados
Unidos, y discutirán luego con el mandatario venezolano Hugo Chávez,
proyectos de integración energética.
Kirchner será recibido el miércoles por Lula con todos los honores (será su
primera visita de Estado a Brasil), y un menú con dos platos fuertes: las
salvaguardias automáticas que reclama Buenos Aires para proteger a su
industria de la "invasión" de productos brasileños y el régimen automotor del
Mercosur.
La Cláusula de Adaptación Competitiva (CAC), como se denomina a las
salvaguardias automáticas que se aplicarán en caso de desequilibrios en
determinados segmentos del mercado, deben entrar en vigor el 31 de enero a
más tardar, indicaron fuentes argentinas.
Los dos países deben resolver asimismo la cuestión de la liberalización del
comercio de autos, que estaba prevista para el 1 de enero de este año, pero
que fue aplazada a pedido argentino. El sistema anterior, que incluye un
mecanismo de compensación de importaciones, fue prorrogado hasta marzo.
Los dos temas están relacionadas con la política argentina de reconstruir su
industria desmantelada en los años 90, de reponerse de la hecatombe
económica y financiera que sufrió el país a fines de 2001, y de equilibrar el
comercio bilateral con su poderoso vecino.
Brasil tuvo en 2005 un récord de exportaciones a Argentina, de 10.000 millones
de dólares, y un superávit de balanza comercial de 3.676 millones, que duplicó
el de 2004.
Chávez se unirá el jueves a Lula y Kirchner, y el proyecto de un gasoducto de
6.000 km que una Venezuela a Argentina, y abastezca a varios países del
área, debe centrar la trilateral.
La cuestión energética se convirtió en punto neurálgico de la integración
regional, con movimientos importantes en el sector, ya sea por el lado de la
cooperación petrolera de Venezuela con sus vecinos o de la redifinición de la
reglas de explotación del gas boliviano, reafirmada por el presidente electo Evo
Morales.
Estas reuniones se dan en momentos en que el Mercosur (formado por
Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay como miembros plenos), vive al mismo
tiempo movimientos centrífugos y centrípetos.
Por un lado reencontró su unidad política en la cumbre continental de Mar del
Plata (Argentina) de noviembre pasado, oponiéndose, con el apoyo de
Venezuela, a la posición liderada por Estados Unidos y México, favorables a
una reactivación de las negociaciones del Area de Libre Comercio de las
Américas (ALCA).
El Mercosur se niega a reactivar el ALCA sin garantías de que ese proyecto
atienda a las asimetrías regionales, y sobre todo de que Estados Unidos abra
sus mercados agrícolas.
En el mismo sentido, Venezuela adhirió al bloque con voz pero sin voto en
diciembre, y se dejó la puerta abierta a una adhesión de Bolivia.
Pero el Mercosur, que es una unión aduanera imperfecta, vive la polémica de
las asimetrías en su propio seno, por los reclamos de sus socios menores.
El ministro uruguayo de Economía, Danilo Astori, se pronunció a favor de un
Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que excluiría automáticamente
a Montevideo del Mercosur; su colega de Ganadería, José Mujica, afirmó lisa y
llanamente que los compromisos del Mercosur "no sirven para un carajo".
La cancillería uruguaya tomó cierta distancia de esas posiciones, señalando
que las negociaciones debían entablarse con la anuencia de sus socios del
Mercosur y si Washington "elimina la lista de 300 productos sensibles", según
el canciller Reinaldo Gargano.
El presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur y
ex vicepresidente de Argentina, Carlos Alvarez, dijo el sábado que el Mercosur
debía "revisar" sus mecanismos para "favorecer por igual a los cuatro socios".
AFP
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