contaminación. Sin embargo, es difícil analizar cada

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contaminación. Sin embargo, es difícil analizar cada procesos por separado porque
el suelo es un sistema dinámico y complejo donde las alteraciones que se produzcan
en una propiedad necesariamente van a provocar efectos en el resto, debido a las
interacciones que existen entre ellas. Como ejemplo, una disminución de la materia
orgánica en el suelo no sólo puede generar pérdidas de nutrientes sino que además
produce cambios en sus propiedades físicas al afectar la estructuración del suelo, la
cual se relaciona directamente con la erosión del suelo (Colomer & Sánchez, 2001).
Acidificación
La acidificación de los suelos se produce por la pérdida de cationes no ácidos (CNA:
Ca+2, Mg+2, K+ y Na+) y por un aumento de los cationes ácidos (H+ y Al+3). La
acidificación del suelo limita el crecimiento de las plantas debido a la toxicidad del
Al y elementos trazas metálicos y por la deficiencia de nutrientes esenciales
(Campillo & Sadzawka, 2002), lo cual se traduce en una reducción considerable de
la capacidad productividad del suelo. La acidificación del suelo puede originarse por
procesos naturales como la alta pluviometría, que produce una lixiviación de los
CNA al ser reemplazados por cationes ácidos, o la descomposición de la materia
orgánica. Sin embargo, la actividad humana puede acelerar el proceso de
acidificación, un claro ejemplo es la depositación ácida de origen industrial
(Lacatusu, 2001; Chopin & Alloway, 2007) o la aplicación de fertilizantes de
reacción ácida en suelos agrícolas (Barak et al., 1997).
Depositación ácida: Las altas tasas de la depositación de óxidos de azufre (SO2) en
suelos forestales centroeuropeos han generado acidificación, además de la pérdida
de cationes no ácidos, reduciendo la saturación de bases (Jandl et al., 2004).
Las emisiones de óxidos de S y N en la fundición Caletones, VI Región de Chile, se
dispersan según la topografía y la dirección del viento; estas emisiones durante su
trayectoria, al estar expuestas a procesos oxidativos, se convierten en ácidos
sulfúrico y nítrico cuya depositación en el suelo aumenta la acidez. En la Figura 1a
se observa una fuerte acidificación del suelo, que se hace más intensa en los sitios
más cercanos a la fuente de emisión (3,9 km); también se aprecia un incremento en
el aluminio intercambiable (Al+3) del orden de 40 veces (Figura 1b). Además, el
efecto de la depositación ácida es más intenso en los primeros 10 cm del suelo lo
que ha generado un deterioro de la calidad del suelo y de la vegetación, siendo
necesario aplicar medidas de restauración del suelo para reestablecer el ecosistema
degradado (Fuentes et al., 2007). En la Figura 2 se puede apreciar un mayor
contenido de CNA, un pH más alto y un menor contenido de aluminio
intercambiable en el punto de control, a 7,2 km de la fundición, donde es menor el
efecto de las emisiones de la fundición.
Fertilización nitrogenada:La aplicación de fertilizantes amoniacales (nitrato de
amonio y fosfato de amonio) y amídicos (urea) induce una acidificación por el
proceso de nitrificación del amonio o bien directamente en el caso de los
amoniacales, cuya intensidad va a depender de la cantidad de fertilizante aplicado y
del manejo del suelo (Campillo & Sadzawka, 2002). Estudios realizados a largo
plazo con fertilización nitrogenada muestran disminuciones en el pH de 2,7
unidades, bajando de 6,85 a 4,10 después de 27 años (Malhi et al., 1998). Otra
fuente de nitrógeno son los biosólidos de aguas servidas, los cuales pueden producir
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