viéndolo por los pocos claros que dejan los bosques espesos y

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OsSOñO.—FERNANDO
PÓO Y EL GOLFO DE GUINEA.
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viéndolo por los pocos claros que dejan los bosques espesos y
continuos, oyendo otras veces próximo el ruido de sus aguas
y alejándome más en otros puntos. Volví á acercarme al rio
y aun lo crucé para llegar á la población Mena de la isla Bikon, la cual, siendo de gran extensión, tiene una jornada de
ancho y más de largo. Siguiendo otra vez por la orilla izquierda, llegué al punto de separación de los dos brazos del
rio y más ó menos distante de sus márgenes continué hasta
lleg ar al monte Bimbilibi, próximo al rio y que presenta su
cima desnuda de árboles, lo que sucede en muy pocos casos,
por lo que me propuse explorar el país contiguo. Subí á su
cima y desde allí se descubrían al N. varias cadenas de elevadas montañas que marchan de Oriente á Poniente y alguna
más lejana todavía al SO. Próximo á dicho monte se halla la
gran catarata Momana Malole, que también visité, y torciendo mi camino, como lo hace también el rio que hasta aquí
viene del SE., llegué al pueblo de Eluma, no lejos del rio
Campo, y en que principian las vertientes del rio Eyo ó San
Benito.
Al marchar hacia este y en el resto de la expedición tomé
la dirección del SO., siguiendo primero próximo al rio Mombé,
que crucé algunas veces, hasta llegar á la confluencia del
Benito, llamado Uolo, en la parte superior y que forma en ella
otro recodo notable, procediendo antes de la parte del SE.
Continué más ó menos alejado de la orilla derecha del San
Benito, hasta cruzarlo por bajo de la catarata Yobe, que marca
el límite de la navegación en el mismo para llegar al pueblo
de Usenye, situado en la orilla izquierda y donde existe una
buena factoría alemana. Tuve ocasión de señalar algunas montañas importantes y otros afluentes, así como visité una porción de poblaciones, muchas de ellas arruinadas y abandonadas por las luchas de los indígenas. En todas las que tenían
habitantes, y que llegan á 109 dejé documentos acreditando
la soberanía de España en aquellos territorios y entregando
banderas á los jefes más importantes del país.
Sin entrar por ahora en mayores detalles, que serán objeto
de u n a Memoria extensa que quizá publique en breve por
conceptuarlo de gran interés, voy á dar una noticia sucinta
de algunas de mis observaciones personales sobre etnografía
y costumbres de las tribus negras que habitan la zona reco-
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