ILUSTRACIÓN Y CONSTITUCIONALISMO: EL SIGNIFICADO DEL

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 ILUSTRACIÓN Y CONSTITUCIONALISMO: EL SIGNIFICADO DEL BICENTENARIO DEL AYUNTAMIENTO Corría el año de 1810 cuando el marqués de Almenara, ministro de Lo Interior del rey José I Bonaparte, portó al Real Sitio de San Ildefonso la orden de nombrar a un grupo de vecinos respetados para conformar la que sería primera corporación municipal bajo la jefatura política de Pedro Marie, capitán y gobernador militar de la posesión real, quedando de esta forma instalado el primigenio Ayuntamiento de este Real Sitio. Puede que, en una Europa inmersa en la catarsis política y social que conduciría de los absolutismos a los regímenes liberales, la instalación del primer ayuntamiento en una pequeña población parezca poco importante. Sin embargo, el proceso de instalación del primer Ayuntamiento en el Real Sitio de San Ildefonso supuso la culminación de un proceso de singularidad iniciado con la creación del propio Real Sitio y que puso en contacto dos de los conceptos más importantes en la historia reciente de Europa: la ILUSTRACIÓN y el CONSTITUCIONALISMO. Creado a principios del siglo XVIII por el primer Borbón, Felipe V, el palacio real de La Granja provocó el nacimiento del Real Sitio de San Ildefonso y el inicio de la singularidad referida: como el origen de la población fue el palacio y no al contrario, su constitución como Real Sitio no precisó de ningún procedimiento legislativo. El Real Sitio de San Ildefonso se constituyó per se. Con la llegada de Carlos III al trono el año 1759, el movimiento cultural, político y científico conocido como la Ilustración empezó a penetrar en la sociedad española, cambiando actitudes y transformando poco a poco la fisionomía político‐social de nuestro país. Ese fenómeno también ilustró nuestro Real Sitio y de qué modo. Con las nuevas ideas, asesorado por sus principales ministros, arquitectos, científicos y artistas, Carlos III remodeló el Real Sitio de San Ildefonso, convirtiéndolo en un banco de pruebas, en el Destino Piloto de la nueva España, paradigma de la Ilustración, un lugar donde realizar los ensayos basados en la planificación que le llevarían a reformar completamente la España que le había tocado gobernar. Así, con la participación de arquitectos como Theodoro Ardemans, Juvara, Sacchetti, Subissati, Villanueva, Gamones, crearon un entramado urbano que respondía a la clásica distribución romana en cuadrícula que hacía de la ciudad luminosa y eficiente, frente a las complejas y caóticas distribuciones de las viejas ciudades españolas heredadas del Medievo. Aplicando el conocimiento científico al desarrollo urbano, Carlos III ordenó la localización del cementerio fuera del casco urbano, por primera vez en España. Fundamentando las decisiones en lo que hoy llamaríamos I+D+I, basándose en la experiencia ilustrada de asesores como Campomanes, Olavide o Gálvez, creó los factores estratégicos de la economía local aunando conceptos tan actuales como desarrollo sostenible y preservación del entorno natural en los dos focos económicos esenciales del Real Sitio: el Real Aserrío de Valsaín y la Real Fábrica de Cristales de La Granja. Esa renovación que arrastró el pensamiento ilustrado alcanzó también a la estructura política. Las ideas de Voltaire, Montesquieu y Rousseau eclosionaron en 1776 en Norteamérica y en 1789 en Francia y alumbraron un nuevo concepto político‐social: el constitucionalismo. Esta corriente socio‐política renovadora llegó a España en 1808, exportada a la fuerza por la Francia de Napoleón Bonaparte, siendo sus frutos primeros la Constitución de Bayona de 1808 y la Constitución de la Monarquía Española de 1812, promulgada en Cádiz. Entre ambas promulgaciones fue instalado el Ayuntamiento del Real Sitio de San Ildefonso: alumbrado por la Constitución de Bayona y confirmado por la Constitución de Cádiz. Por tanto, redundado en la singularidad de la efeméride, cabe destacar que tal evento, la instalación del primer Ayuntamiento del Real Sitio de San Ildefonso, supuso la unión de los dos grandes conceptos de los siglos XVIII y XIX: la Ilustración y el Constitucionalismo. Mientras que la ciudad de Cádiz fue elegida para la celebración de las Cortes Constituyentes por razones estratégicas –era una de las pocas capitales no dominadas por el ejército francés– y logísticas –Cádiz era la Puerta de América–, la aplicación de la Constitución de Bayona en 1810 instalando el Ayuntamiento del Real Sitio como uno de los pocos ayuntamientos josefinos estaba cargada de simbolismo: era en el Real Sitio de San Ildefonso donde se avanzaba del antiguo régimen absolutista a la monarquía liberal de José I. Y dos años después, liberado el Real Sitio de San Ildefonso de la ocupación francesa, el 31 de agosto de 1812 se procedió a la solemne jura de la Constitución de la Monarquía Española en la Iglesia de Santa María del Rosario, confirmándose la instalación municipal y cerrándose el círculo simbólico iniciado años atrás. Han transcurrido doscientos años desde aquel día y el Real Sitio de San Ildefonso mantiene su singularidad. Y, llegada la efeméride, toca celebrarla por varias razones: 1. En estos doscientos años la voluntad legisladora que instaló el primer ayuntamiento, que introdujo en España los ideales liberales, germen social del que se avanzaría hacia la democracia, también provocó el nacimiento de nuestra primera Constitución que en dos años y ocho constituciones después celebraremos su bicentenario, siendo la instalación del Ayuntamiento digno y necesario preludio. 2. La concepción de la efeméride como conexión entre Ilustración y Constitucionalismo une por fin dos conceptos históricos, causa uno y consecuencia el otro, que siempre se ha tendido a concebir por separado, perdiéndose de esa manera la fuerza y valor del símbolo que conjuntamente forman. 3. El Real Sitio de San Ildefonso, como tal, ha simbolizado siempre la esencia del movimiento ilustrado en nuestro país, pero, al considerar la importante significación de la instalación de su ayuntamiento, enlaza con el concepto constitucional y encarna a la perfección dos hermanamientos necesarios en nuestro país: las ciudades de la Ilustración y las ciudades del constitucionalismo. 
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