"Enfoque de la personalidad jurídica de las universidades en la

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"ENFOQUE DE LA PERSONALIDAD JURIDICA DE LAS UNIVERSIDADES EN
LA JURISPRUDENCIA VENEZOLANA"
Antonieta Garrido de Cárdenas
Investigadora del I.D.C.
NOTA:
Está referida a la discusión sobre la Naturaleza Jurídica de las Universidades y su facultad
para dictar Actos Administrativos.
Palabras Claves:
Ente corporativo - Instituto Autónomo - Universidad
Ha sido criterio casi unánime en la Doctrina y en la Jurisprudencia venezolana, distinguir
dentro de las formas organizativas del Derecho Público, a los Establecimientos Públicos
Institucionales, los Establecimientos Públicos Corporativos y los Establecimientos Públicos
Asociativos.
Mereciendo especial atención, el enfoque que como categoría jurídica le ha sido otorgado a
las Universidades Nacionales. Al efecto, existen posiciones divergentes y muy interesantes,
que ponen de relieve la necesidad de unificar criterios en torno a nociones del Derecho
Administrativo como lo son, el Acto Administrativo, la Función Administrativa, Estado,
Servicio Público, Personas Públicas, las cuales pareciera que hoy día se encuentran asentadas
sobre estructuras agotadas.
La Jurisprudencia, se ha referido reiterativamente al actuar administrativo de las
Universidades. Es de hacer notar, que su preocupación no ha estado dirigida a la
consideración de la Personalidad Jurídica de las mismas, sean estas Públicas o Privadas, sino
a la posibilidad de que puedan o no dictar actos administrativos. Pero si se atiende a la
Doctrina, la cuestión ha radicado en considerarlas bien como Entidades Corporativas, o bien
como Institutos Autónomos.
Tales apreciaciones trascienden aún más, si vamos a nuestra Legislación. Así, la regulación
de las Universidades Nacionales, se encuentra encomendada a la Ley de Universidades del 8
de Septiembre de 1.970, la cual las considera en su Artículo 12, como "entes que tienen
personalidad jurídica y patrimonio propio distinto e independiente del Fisco Nacional".
Condiciones suficientes para encuadrarlas de acuerdo a las conceptualizaciones doctrinarias,
como Institutos Autónomos.
Por otra parte, el Artículo 8 ejusdem, señala que, "las Universidades Nacionales adquirirán
personalidad jurídica con la publicación en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela
del Decreto Ejecutivo por el cual se crean". Disposición que llevada al marco constitucional,
el cual en el Artículo 230 establece que "solo por ley y en atención a la Ley orgánica
respectiva podrán crearse Institutos Autónomos" serían igualmente suficientes para otorgar a
las Universidades la condición de instituto Autónomo.
La Corte Primera de los Contencioso Administrativo, en fecha 24 de Noviembre de 1.986,
caso María Josefina Bustamante va. Universidad Católica Andrés Bello, en ponencia del
Magistrado Pedro Miguel Reyes, expresamente declara:
"que la efectiva naturaleza de una Universidad privada, no es otra que la de una persona
jurídica de derecho privado, creada conforme a la forma asociativa o fundacional que esta
adoptada, de acuerdo a su acta constitutiva, y normas estatutarias donde se refleja su
consistencia colectiva y corporativa de estos especiales centros académicos que en busca de
la verdad, también reúne a profesores y estudiantes"... Más adelante expresa "dispone el
artículo 4 de la Ley Orgánica de Educación, que en nuestro país la educación es un servicio
público prestado por el Estado que puede ser impartido por los particulares dentro de los
principios y normas establecidos por la Ley: en tal sentido, la Universidad, por mandato de la
Ley, sea ésta pública o privada, como ente corporativo califica a sus miembros (profesores y
estudiantes) y establece un sistema de vinculación con ellos, que constituye la base de la
regulación del proceso de enseñanza que allí se realiza y, además, se establece una carrera
para el docente y el investigador universitario, situación jurídica que obviamente rebasa el
campo específico del Derecho Privado; en efecto, dicho ámbito está regulado por normas de
Derecho Público que no pueden ser relajadas por los particulares y que, además, son
obligatorias en su cumplimiento".
La Universidad Católica Andrés Bello, cuando realiza actos destinados a cumplir el hecho
educativo universitario, se encuentra, sin lugar a dudas, actuando con fundamento a
prerrogativas de Derecho Administrativo; y en consecuencia, cumple "actos de autoridad"
que están sujetos a esta jurisdicción contencioso-administrativa, y así se declara.
Resalta como se aprecia, el carácter Corporativo de estos Centros de Enseñanza.
En fecha 19 de Enero de 1.988, la Corte Primera de lo Contencioso-Administrativo, en el
caso Ramón Escobar León vs. Universidad Católica Andrés Bello, en ponencia del
Magistrado José Román Duque Corredor, declaro:
"Puede concluirse que la garantía de la reconocida moralidad y de la idoneidad docente
comprobadas, es exigible tanto al Estado como a los particulares en materia de la prestación
del servicio educativo, concretamente del nivel superior, y que por ende, es un principio
general del ingreso del personal docente a dicho nivel la comprobación de los requisitos que
materializan aquella garantía, independientemente del sistema de ingreso escogido para la
selección. En base a esta sola consideración también puede derivarse la conclusión que el
ingreso de dicho personal está sometido a la demostración de los factores que determinen
unos y otros requisitos, o sea, la moralidad y la idoneidad, y no a la libre apreciación del
respectivo plantel. Tratase, por tanto, de actuaciones no discrecionales, si no que requieren de
una labor de evaluación y de selección de criterios objetivos. De otro modo no pudiera lograr
garantizar que la educación a nivel superior esté a cargo de personas de reconocida moralidad
y de idoneidad docente"... "la selección que habrá de hacerse tendrá por fundamento la
apreciación y valoración de los méritos y condiciones de cada uno de los participantes, en
razón de la obligación en que se encuentran los entes universitarios de comprobar la
idoneidad docente de su personal, en base a los criterios legal y estatutariamente
establecidos".
A mi manera de ver, esta ponencia deja entrever que parte de considerar a las Universidades
como entes Corporativos. En efecto, de los comentarios transcritos, el Magistrado Duque
Corredor, destaca el sustrato personal que los caracteriza, así como también la Autonomía de
al cual están dotados. Evidenciando igualmente, la posibilidad de entes privados puedan
emitir actos administrativos, criterio que la Corte en forma reiterada ha mantenido. (Véase al
respecto la Sentencia de la Corte Suprema de Justicia, en Sala Político Administrativa del 2
de Noviembre de 1.967, caso Joaquín Mármol Luzardo vs Universidad de los Andes, en
ponencia del Magistrado Saúl Ron; y la Sentencia de la Corte Suprema de Justicia en Sala
Político Administrativa de fecha 14 de Febrero de 1.996, caso Amado Espinoza, en ponencia
del Magistrado Gonzalo Pérez Luciani).
No obstante, al misma Corte Primera Contenciosa Administrativa, en Sentencia del 14 de
Septiembre de 1.988, en decisión por cobro de bolívares contra la Universidad Central de
Venezuela, asimiló las Universidades a los Institutos Autónomos, pues consideró que la
Jurisprudencia Contencioso Administrativa era competente para conocer dicha acción.
La Doctrina, ha mantenido divergencias con la posición asumida por la Corte. Moles Caubet,
afirma que entre los Institutos Autónomos Venezolanos, se encuentran las Universidades
Oficiales Nacionales.
En el mismo sentido se manifiesta Eloy Lares Martínez, cuando afirma: "Las Universidades
Nacionales son institutos Autónomos, por ser órganos de la Administración Pública Nacional,
creados por el Estado, dotados de personalidad jurídica y patrimonio propio, investidos de
autoridad y encargados de cumplir cometidos estatales".
Brewer Carías e Hildegard Rondón, califican a las Universidades como entes Corporativos,
criterio que ratifican José Peña Solís y Jesús Caballero Ortíz, quién tiene un voto salvado en
la Sentencia que hemos citado de 1.988 (caso U.C.V. ), y en el cual hace todo un marco de las
diferencias que existen entre un Ente Corporativo y un Instituto Autónomo.
Pienso que el problema de tales diferencias tiene mucho que ver, con el llamado "Proceso de
Publicización del campo de lo privado, y la privatización jurídica del campo de lo público",
lo cual ha provocado grandes dificultades, en el momento de la distinción hasta no hace
mucho considerada como simple de lo público con lo privado.
Se presenta a mi modo de ver un dualismo distendido de lo público con lo privado, que la
Jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia no ha sabido canalizar definitivamente.
Comparto con los administrativistas mencionados, el considerar a las Universidades como
Entes Corporativos, en base fundamentalmente a la Autonomía con la que cuentan, y a los
fines especialísimos que persigue y que la misma ley se encarga de señalar, no obstante no
puedo alejarme de la opinión de mi apreciado Maestro Eloy Lares Martínez, cuando afirma,
que una solución al problema "sería establecer en la Ley Orgánica concerniente a los
Institutos Autónomos, que las Universidades Nacionales se consideren establecimientos
públicos corporativos".
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