EL PROYECTO NASA: RESISTENCIA Y ESPERANZA LA

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EL PROYECTO NASA: RESISTENCIA Y ESPERANZA
LA EXPERIENCIA DE TORIBÍO, CAUCA
Mauricio Beltrán
Toribío fue el municipio con el mejor plan de desarrollo del país y ese mismo plan
es ahora realidad. Fue también el municipio en donde la guerrilla entregó un grupo
de policías que habían sido copados a las autoridades indígenas durante una toma
guerrillera. Es el lugar donde el pueblo nasa o paez ejerce su participación como
un acto de su vida cotidiana: presupuesta, ejecuta y evalúa en asambleas, mingas
y reuniones.
¿Cuáles son las circunstancias que les han permitido llegar a este nivel de trabajo
común? ¿Cómo se administra con criterios éticos? y ¿cómo se progresa en una
economía donde el principal insumo es la solidaridad?
Sus características, sus conclusiones y algunos de sus logros son recogidos aquí a
partir de entrevistas y documentos, pero sobre todo a través de la experiencia de
compartir con los comuneros y con los líderes el sentido de un proyecto que les ha
mejorado sus condiciones de vida y los ha reafirmado en su identidad.
SER NASA: UNA HISTORIA CIRCULAR
Como casi todas las carreteras andinas, ésta que
conduce a Toribío es una cornisa que separa el
precipicio del talud. El Valle del Cauca va quedando
atrás con el verde de la caña que se repite, estén
grandes o chicas las plantaciones.
A medida que se asciende por la montaña se dejan
los pueblos de negros para entrar en los pueblos
indios. El primero es Caloto, que se sienta sobre una
silla de rocas como el niño cuyas piernas apenas
alcanzan a tocar el suelo. Se divisa una franja plana
en donde está la hacienda El Nilo, por cuya
recuperación 23 nasas fueron asesinados. Ahora
existe allí el Centro de Investigaciones Agrícolas,
CIAN. Un gran mural recuerda los nombres de los
inmolados mientras a su alrededor las semillas nacen
con tanta fuerza que da la sensación de una tierra distinta a la de todo el rededor.
“Ellos no han muerto”, comenta uno de los comuneros, hombre de hablar pausado
cuyo rostro brilla en tonos cobres al sol del medio día. “Están con nosotros. Si
hubiéramos abandonado su lucha entonces sí se habrían muerto”.
Para los nasas la historia hace círculos en torno a la gente. Va y viene utilizando
como eje a quienes tienen la misión de ser su soporte temporal. Esta noción de la
historia continua, que debe avanzar siempre desde atrás, es la base de un
pensamiento dinámico. Cada hombre y cada mujer tienen tareas que los
sobrepasan, que los hace ser plurales; son miembros de una comunidad que
cuenta el tiempo de una manera circular, no lineal. Así, aunque la Gaitana luchó
por allá en 1535, su nombre aún está en la conversación cotidiana. Por eso
también tiene sentido una canción que al referirse al sacerdote Álvaro Ulcué,
asesinado en 1984, dice “Su semilla nunca muere, más Álvaros nacerán…”. Como
ellos, los nasas saben que cargan con sus antepasados y así mismo tienen una
responsabilidad frente al futuro. De este modo proyectan a los líderes que marcan
su historia. Gabriel Paví, alcalde de Toribío, señala: “Por cada indígena asesinado
nacen diez, o cien”.
No le tienen miedo al cambio, siempre y cuando éste provenga de su propia
entraña. Se cambia sin dejar de ser. Una imagen cotidiana ilustra esta idea de la
vida: la mujer lleva al niño a sus espaldas, ella lleva atrás el futuro. De ahí que el
árbol nasa ilustre su proyecto social, y cada uno de sus integrantes representen la
raíz y la rama y el fruto, como lo han sido para su comunidad Álvaro, la Gaitana,
Benjamín, Quintín Lame, Cristóbal, los 23 de El Nilo, o como Aldemar Pinzón y su
hija Ezalimar de 9 meses de vida, que fueron asesinados el 8 de septiembre del
2002.
La memoria ha sido preservada por la tradición oral, pero acrecentada por la
función histórica de los hechos pasados. La recuperación de la tierra de los
resguardos surgió en los años 70 estimulada por un argumento que expusieron
siempre los abuelos cuando decían “esta tierra es nuestra, de ustedes, y para eso
Juan Tama logró en 1700 la cédula real que nos acredita como dueños”. Y este
hecho histórico propio anduvo de memoria en memoria durante 270 años, a pesar
de la educación que lo negaba y de la fuerza del modelo económico que los
relegaba cada vez más. Las evidencias demostraron que Juan Tama se hizo mito
desde sus luchas y que sus logros estarán ahí mientras ellos sean nasas.
PROYECTO NASA: RESISTENCIA Y ESPERANZA
La conquista fue para los nasas un período de guerras. Los acontecimientos que
siguieron a su negativa de pagar impuestos son una inmensa zaga de batallas
llenas de rituales y de dolores. Según Rafael Gómez Picón, en su libro De
Belalcazar a la Gaitana, la Gaitana fue la encargada de crear una alianza entre los
pueblos de entonces y de dirigir los combates que hicieron retroceder al invasor.
No fue fácil unir vecinos que mantenían contiendas territoriales, pero la fuerza de
la argumentación fue la herramienta que desde aquella época ha servido para
animar la lucha.
Con la conformación de la República los indios se convirtieron en un estorbo para
los intereses de los terratenientes. Grandes haciendas se instalaron dentro de los
resguardos. Los indios pasaron a pagar terraje para poder cultivar sus propio
suelo, su idioma fue prohibido y sus tradiciones proscritas por la religión oficial. Sin
embargo esa religión no fue monolítica; durante el siglo XX muchos religiosos y
religiosas dedicaron su vida a entender a los nasas y uno de ellos, Álvaro Ulcué,
logró convertirse en sacerdote. Con la educación que recibió afirmó su liderazgo y
conjugó su idea de justicia cristiana con el sueño de dignidad para su cultura.
En 1970 se creó el Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, la primera de las
organizaciones indígenas de Colombia; su tarea se resumió en tres principios:
unidad, tierra y cultura. Las luchas por el territorio marcaron esta nueva época.
Sentado en una banda de cemento en el centro del parque de Toribío, Guillermo
Tenorio, líder cofundador del Proyecto Nasa, recuerda: “Llegábamos de noche a
picar la tierra y a sembrar. Al otro día llegaba el ejército y la Policía, a veces nos
teníamos que ir en medio de los gritos y de la sangre, pero por la noche
regresábamos y otra vez a picar y a sembrar: era nuestra tierra”. En treinta años
recuperaron cerca de 50 mil hectáreas, empeño por el que fueron asesinados por
lo menos 300 indígenas, una de sus víctimas fue Álvaro Ulcué.
El padre Álvaro sería fundamental para animar el proceso de resistencia y
esperanza que ha distinguido y mantenido a su pueblo. Bajo su consigna del
“despertar de la conciencia” llegó a estimular las fuerzas vivas de la comunidad y
su trabajo de evangelización se destacó por invitar permanentemente a la
concientización y la participación. Tiempo después, cuando fue posible la
recuperación de la tierra, el padre Antonio Bonanomi recordó que Álvaro decía
“tenemos la tierra para la gente, ahora necesitamos la gente para la tierra”.
Y en efecto, ahora las haciendas son fincas comunitarias o tierras del resguardo.
Hasta el papa Paulo VI en su visita de 1968 a Colombia dejó recursos para
comprar una de las viejas heredades. El caserón de esa hacienda, que hace una
ele cubierta de tejas y sombreada por sauces y eucaliptos, fue elegido como
escenario para la primera reunión de los tres cabildos que componen el municipio
de Toribío. Guillermo Tenorio, uno de los que promovieron y acompañaron esta
reunión hace 22 años, recuerda:
“Aquí se hizo la organización con participación de ochocientas personas de los
tres resguardos. Trabajamos tres días: lunes, martes y miércoles. Lo primero
que se hizo fue promover algunos programas de educación bilingüe. Era
prohibido hablar nuestra lengua, en las escuelas nos prohibían hablar paez,
así que tocó continuar de una manera clandestina, hablándolo, enseñando a
hablar a nuestros hijos. Se trazaron seis escuelas bilingües para tres
resguardos, donde se enseñan a los niños nuestras costumbres, nuestra
propia cultura, así se comenzó. Por aquí estaba lleno de ejército en esta
zona, a muchos compañeros los cogían y los colgaban y torturaban el
ejército”.
Era el año 1980 y el Estatuto de Seguridad promulgado por el gobierno de Julio
César Turbay Ayala sirvió de marco político a la creación del Proyecto Nasa, el plan
de vida paez, que surgió como propuesta netamente civil y de participación social,
pero entonces y ahora ha chocado con un historial de guerra que no cesa.
Esta zona del Cauca elevada sobre la cordillera central con sus montañas
imponentes, sus riscos verticales y sus riachuelos corriendo a favor de la gravedad
fue propicia para la guerrilla liberal. También ha servido como refugio para las
FARC desde los años 60 y fue territorio del M 19, cuyas trincheras aún permanecen
en los páramos. Vio surgir a la guerrilla indígena del Quintín Lame y también fue la
cuna del Ricardo Franco que realizó allí una masacre de más de doscientos de sus
militantes.
En este contexto, la idea de un proyecto civil ha tenido que enfrentar
señalamientos de los distintos bandos, crímenes de sus líderes y reclutamiento de
sus jóvenes. Trabajar en medio del conflicto no diferencia al Proyecto Nasa de
cientos de proyectos comunitarios en Colombia, lo que sí le distingue es su
particular forma de enfrentarlo: Mientras casi todos deben soportarlo en silencio
ellos han definido con claridad su independencia. Durante una asamblea
comunitaria a principios de octubre de 2002 la población de Toribío le pidió
públicamente a las FARC retirarse del pueblo y dejarlos circular libremente. Los
comuneros tomaron la palabra y pidieron a sus líderes guardar silencio, al día
siguiente la presencia guerrillera era menos ostensible.
Los comuneros hablaron a nombre de un proceso ya consolidado cuyos elementos
están contenidos en declaraciones públicas y son el resultado de largas discusiones
en donde cientos de hombres y mujeres fijan posiciones “Es la comunidad y el
cabildo quien delega la vocería o representación y somos nosotros que mediante
asambleas públicas analizamos la realidad, pensamos en nuestro propio futuro y
definimos estrategias de acción”.
Una de esas asambleas puede congregar entre tres y cuatro mil personas. Allí se
discute cada tema de manera profunda, se confrontan las posiciones divergentes.
Los debates son largos: días y noches de discusión van perfilando a los nuevos
líderes que aprenden el arte de la argumentación de una manera muy especial.
Para el nasa una idea no resulta cierta ni falsa y su defensa no depende de la
simple capacidad de oratoria o de convencimiento. Quien expone una idea la
somete a la prueba del examen público, la somete a la duda, incluso tratarán de
reducirla al absurdo, la cuestionarán desde todos los ángulos posibles. Al final, la
conclusión se vuelve colectiva, deja de pertenecer al orador y es propiedad común.
El consenso suele ser el resultado. Para ello, los nasas suelen tener gran paciencia
y acostumbran a volver sobre las ideas una y otra vez. Cuando parece que
avanzan, han dado una vuelta completa, cuando parece que llegan a conclusiones
están otra vez en el comienzo. En cada cabildo las normas de votación varían o se
ajustan. Una vez logrado el consenso hay una votación que tiene por objeto
ratificar su identidad y sentido de pertenencia. Niños y adultos por igual depositan
sus votos y desde allí hacen público un compromiso que llevarán hasta sus últimas
consecuencias. Tal vez por esta razón las elecciones de alcalde, consejo y demás
cargos de elección popular no son más que un formalismo que confirma la decisión
de una asamblea general.
Así votaron recuperaciones de tierras y marchas multitudinarias para reclamar sus
derechos. Así deciden arreglar una carretera que la entidad responsable no asuma
o crear un colegio o una escuela. Es una práctica que ayuda a la inclusión, que
procura evitar las disyunciones y los autoritarismos. Y no hay que ser indio o nasa
para hacer del diálogo una forma de encuentro y del trabajo un ejercicio de la
solidaridad, pero sin duda contar con hábitos que lo hagan realidad es mucho más
eficiente que los discursos en los cuales es frecuente invocarlo sin saber como
llenarlo de contenido.
Estas claridades son las que salen a flote cuando de grupos políticos se trata “No
nos sentimos representados por ningún partido político, organizaciones llámense
de la derecha o de la izquierda, instituciones o personas que dicen ser nuestros
voceros, porque no lo son”.
SENTIDO DE PERTENENCIA Y AUTONOMÍA
La organización espacial de sus municipios tiene la estructura tradicional de un
parque central, con sus instituciones y, por supuesto, su iglesia. No obstante, la
vida no trascurre alrededor de los edificios públicos. En Toribío el ir y venir es
entre las dependencias de la alcaldía y las del Proyecto Nasa. Allí la administración
no se muestra con una arquitectura ostentosa y son más amplios los espacios del
Proyecto Juvenil (una parte del Proyecto Nasa) que los del burgomaestre.
Ser alcalde no da un poder especial o una posición de dominio. El hecho de ser
elegido mediante asamblea le da un carácter de delegación más real y profundo
que aquel emanado de la llamada democracia representativa. Así lo entiende
Gabriel Pavi, actual mandatario local, que en respuesta a la amenaza del Farc
opina: “Lo que yo soy lo debo en parte a mi esfuerzo, pero lo debo en gran parte a
la comunidad, especialmente a los mayores, que me han enseñado el camino y
que me han apoyado valorando mi servicio.
“Ustedes son testigos que no he sido una persona ambiciosa o prepotente: Yo no
me lancé para la alcaldía, fue una Asamblea que me lanzó y fue la comunidad que
me eligió, como representante de un proceso histórico que nació en Toribio en
1971 con la creación del CRIC, y se amplió y fortaleció en 1980 con la creación del
Proyecto Nasa.
“En todos los cargos que la comunidad me ha confiado he tratado de usar el poder
con humildad a beneficio de la comunidad. No le puedo esconder a la comunidad
que en estos días, pensando especialmente en mi familia, he sentido muchas
veces la tentación de renunciar a la alcaldía. Hubiera sido lo más fácil para mí y me
hubiera quitado de encima un gravísimo problema.
“Pero he resistido a la tentación porque he pensado que al renunciar habría
traicionado a la comunidad que me eligió y que en una gran Asamblea, en total
libertad, me confirmó su apoyo y me pidió que no renunciara, y habría también
traicionado el proceso que nos ha costado tanto sufrimiento y tantos muertos.
“Yo no soy alcalde para defender al gobierno de turno, o los intereses de una
oligarquía que tanto daño ha hecho a nuestros pueblos indígenas. Yo soy Alcalde
para defender los intereses de la comunidad, para canalizar recursos a favor del
desarrollo de la comunidad, para fortalecer nuestra autonomía desde este espacio
político”.
El alcalde es más que un funcionario público, es un delegado de la comunidad. Así
lo asumen los comuneros “yo llego a la alcaldía y algún funcionario no me atiende
o no me hace entrar, me hace esperar y eso llegó a críticas por parte nuestra
hasta que mejoraron, ya que uno los nombra para que atiendan nuestras
peticiones”.
LA ASAMBLEA COMUNAL Y
LA ADMINISTRACIÓN
LOCAL
Las asambleas se celebran cada
vez que sea necesario y la
asistencia
suele
ser
abrumadora. La tradición obliga
a una visita en la cual se
convoca a cada familia o
persona de manera directa y los
alguaciles del cabildo son los
encargados de recorrer las
veredas para hablar con cada comunero y comunera. Este método es infalible. Ni
la radio comunitaria con que cuenta desde hace siete años la comunidad es capaz
de reemplazar este diálogo, que confirma la relación de la autoridad indígena con
sus gentes y el valor de la palabra.
En lo que tiene que ver con la administración pública las asambleas son anuales y
en ellas se evalúan los resultados del trabajo y se hacen los correctivos necesarios.
Pero, desde luego, las primeras asambleas son las de planeación, en donde se
definen las prioridades y se distribuye el presupuesto. Así lo relata una presidenta
de junta de acción comunal: “Los presidentes van y miran cuál es la necesidad
más prioritaria dentro de cada vereda y así se le asignan los recursos porque
cuando yo estuve de presidenta y se necesitó la ampliación del acueducto, una
necesidad prioritaria, tocaba que irle asignando los recursos a eso. A todas las
veredas, que son 63, había que asignarles recursos ya que era importante y todas
las comunidades quedaban conformes porque no se escogía una para darles
recursos, sino a todas por igual”.
Este método rompió las divisiones políticas que hasta 1994 incidían en la
distribución presupuestal. Los tres cabildos que conforman el municipio de Toribío
estaban divididos por sus tendencias partidistas: Toribío conservador, Tacueyó
liberal y San Francisco comunista. Este fue uno de los escollos más grandes para la
conformación del Proyecto Nasa, pero la alcaldía y su manejo de recursos ha sido
un factor clave para integrar personas que hasta hace muy poco se consideraban
enemigas entre sí.
El presupuesto del municipio en 1994 fue de 780 millones de pesos. Luego de tres
administraciones a cargo del movimiento indígena se ha llegado a un presupuesto
anual de 8 mil millones; un salto de semejante magnitud obedece sin duda a la
buena administración. Además, este año se consiguieron otros dos mil millones
más. Gabriel Paví explica: “Es que teníamos unas gestiones pendientes, unos
proyectos que habíamos presentado por la actualización de los recursos del predial
con el Agustín Codazzi. Antes nos llegaban 280 millones por período y ahora 530
cada dos años, eso hizo que se incrementara el presupuesto. El otro año nos va
llegar la misma cantidad pero a la vez las obras sociales las vamos a priorizar en
atención en salud y educación propia”.
La definición de los presupuestos se hace a partir de una metodología que se ha
perfeccionado con cada nueva administración. Lo primero es el análisis de la
realidad. Uno de sus impulsores, el ex alcalde Ezequiel Vitonás comenta: “Ese
análisis lo encaminamos a que la gente piense lo bueno y lo malo, de antes y de
hoy; lo que ha cambiado y lo que comparan. Frente a lo malo miramos cuáles son
las causas de esos problemas y cuáles serían las consecuencias y eso permite a la
gente generarse su conciencia. Así prioriza a partir de los sueños más sentidos y
frente a eso viene el compromiso tanto de la comunidad como de la
administración y del mismo Proyecto Nasa. La comunidad por lo general tiene
trabajo, mano de obra, pero no tiene plata y así se hacen acuerdos muy
importantes, se define la inversión dentro de la dinámica que es comunitaria y da
como resultado unos logros concretos. Cada vez que se va olvidando, yo vuelvo a
aplicarla cada vez que voy a las veredas”.
Con este método los representantes de las veredas llegan a las asambleas de
presupuesto con propuestas concretas. Pero muchas veces esos problemas
rebasan el ámbito local y deben ser atendidos con esfuerzo de toda la comunidad.
Para ello entran a jugar nuevas herramientas como la minga.
LA MINGA: CULTURA DE PARTICIPACION
La minga no es solo el trabajo para la tierra también es un mecanismo de
participación en los cambios y en el mejoramiento de la comunidad. Enrique
Vitonás, como alcalde de Toribío en el período 1998 – 2000, involucró la minga
como medio de participación: “Hay un presupuesto, entonces lo que se trabajó
bastante es que ese presupuesto no era del bolsillo del alcalde sino que era una
plata que nos pertenecía y esa plata debía invertirse bien. Contábamos con un
primer recurso y se entró a cofinanciar entre la plata del municipio y la
transferencia de los cabildos, entonces se comenzó a hacer mingas. La minga
consistía en que la gente ponía la mano de obra no calificada y el municipio y los
cabildos ponían los recursos para la parte que la gente no podía hacer, y eso hizo
que la plata rindiera mucho. Por ejemplo, aquí terminamos haciendo aulas con 15
millones, aulas reglamentarias como las que exige el Ministerio de Educación con
la mano de obra de la gente, mientras que esas mismas aulas en otros municipios
donde el hierro estaba más cerca cuestan 38 y 40 millones de pesos.
“La desnutrición ha sido uno de los problemas más graves para los nasas. La
pérdida de su agricultura y la dependencia de monocultivos han llevado a una
expectativa de vida de apenas 40 años y a unos índices de tuberculosis muy altos.
Durante un análisis de la realidad un grupo de jóvenes planteó la necesidad de
producir alimentos de mejor calidad. Después de darle vueltas al tema decidieron
construir una factoría para producir truchas bajo el nombre de Juan Tama. “Se
pensó en un proyecto que ayudara a la dieta alimenticia y sirviera para aprender a
construir una empresa más organizada, y que generara incluso más rentabilidad no
solo en la parte económica sino en la parte social.
“La alcaldía aportó los equipos como volquetas y escavadoras; el Proyecto Nasa se
encargó de la metodología y de la coordinación; la gente acudió de todos los
resguardos con el fin de apoyar este sueño “Habían 1000 ó 1.200 personas: unos
cargando piedra, otros arena, hacían unas cadenas desde el río hasta Juan Tama;
se hacían hasta 10 cadenas que de una vez cogían la piedra del río caía un chorro
permanente pasando de mano en mano y lo mismo con la arena se acomodaba en
costales iba saliendo”.
Hoy en día Juan Tama está en capacidad de producir 30 toneladas cada tres
meses, ha sido un aporte a la dieta de los comuneros y ha enseñado a administrar
una empresa propia y rentable. Es fruto de la minga y de la solidaridad. Según
evaluación hecha por el SENA, el costo de las instalaciones es superior a 1500
millones de pesos. Los nasas invirtieron 600, lo demás fue su trabajo.
Esa fue una minga que marcó cambios fundamentales. Ezequiel Vitonás comenta:
“Se hizo una minga en otros niveles, uno en nivel de la gente y otro en nivel de
instituciones. Allí se acabó el sectarismo de vereda, el sectarismo de resguardo
porque allí entraron a aportar los tres resguardos. Minga desde nivel local,
interveredal y de resguardo. Coordinación de los resguardos con el municipio, cosa
que nunca se daba. Entonces, los cabildos de Tacueyó, Toribío y San Francisco
pusieron los recursos económicos la alcaldía también y esa minga permitió hacer lo
que se debe hacer”.
En el acueducto de la vereda La Pila la comunidad invirtió 3000 jornales en cada
año y según su presidenta:“No anotamos lo que eran los niños porque ellos
trabajaban un rato y se ponían a jugar”. Ninguno de estos trabajos se cuantifica
pero sin duda son la fuente de recursos más permanente y decisiva.
Lo que invierte la administración se multiplica con el aporte del Proyecto Nasa y se
enriquece con la participación de la comunidad. Los métodos para esta
participación han adquirido diversas formas y posibilidades derivadas de la minga y
adecuadas a las necesidades.
La minga tradicional de los nasas es un trabajo colectivo a cambio del cual el que
invita ofrece alimento a los que participan. Ofrecer carne y maíz para llevar a casa
es obligatorio para quien pretenda hacer una minga.
Pero la minga comunitaria fue adoptando nuevas maneras de reconocimiento. Se
han construido escuelas, caminos, restaurantes escolares, acueductos, empresas
comunitarias; se han protegido las fuentes hídricas y los corredores biológicos.
Todo a cambio del bienestar y de la calidad de vida de los asociados.
Otra modalidad de trabajo solidaria es el intercambio. Son grupos pequeños que
fijan necesidades particulares que atienden de manera conjunta y cada día van
rotando el lugar de trabajo. Mediante esta modalidad se han logrado conformar
más de 150 grupos de rotación y sus acciones han permitido recuperar el tul, la
forma tradicional de producción agrícola.
IGLESIA DEL PUEBLO Y
SINCRETISMO CULTURAL
No es posible entender por completo
este proceso sin tener en cuenta la
filosofía que inspira la participación
religiosa. La mirada a la cultura
tradicional debe contrastarse con la
influencia ejercida por el grupo
misionero en cabeza de los religiosos
de La Consolata, Antonio Bonanomi
y Estío Raotino, dos religiosos que
han dedicado su vida a apoyar el
proyecto iniciado por Álvaro Úlcué.
Bonanomi lo expresa así: “Hay una motivación profunda que es la motivación de
mi vida, yo no estaría aquí si no creyera en esto. Creo profundamente en el
camino de Jesús, que se puede expresar en tres elementos. El primero es que yo
creo que a Dios y a Jesús, su hijo, no les gusta este mundo así como está,
desbaratado, destruido. El segundo elemento es una propuesta alternativa, la
propuesta de Jesús no es solamente la de cambiar las estructuras, distribuir la
tierra, ofrecer posibilidades de vida a todos, redistribuir los recursos que la tierra
da, sino que Jesús propone también un corazón nuevo, porque solamente desde
un corazón nuevo, que se libere de la prepotencia, de la soberbia, es posible
construir un mundo nuevo. Y, finalmente, que Dios indica un camino, el camino es
la entrega, la donación, la solidaridad, estar con él, ser parte de un camino”.
Una suerte de sincretismo asumido de lado y lado caracteriza la relación entre los
nasas y los misioneros. Estos usan sobre su sotana un chumbe que es un símbolo
muy importante para los paeces, pues es el elemento que acompaña al niño desde
su nacimiento y representa las relaciones con el mundo. Un chumbe también sirve
de marco al Cristo que protege el altar mayor y en uno de sus costados está Juan
Tama, cuya presencia es referencia obligada de identidad.
Por su parte, la religiosidad nasa va del médico tradicional al sacerdote y de la
misa a los refrescos (baños de purificación y sanación) sin marcar diferencias en
cuanto a devoción o respeto.
El proyecto de Álvaro Ulcué parece estar en el fiel de la balanza entre un mundo
de la vida que requiere cambios drásticos, reivindicaciones y dignidad para su
pueblo y una dimensión mítica cuyo principal aporte está en solidificar el sentido
ético de esta lucha. Bonanomi comenta al respecto: “El nasa vive muchos
elementos con la dimensión fuertemente espiritual, como unos valores éticos. Hay
un valor ético que yo subrayo siempre, que me encanta: para el nasa nadie es
dueño de nada ni de nadie, porque todo tiene otro dueño. Es lo contrario del
capitalismo, es decir, para el capitalista él es dueño de las cosas, de las personas,
hasta lo llaman patrón, mientras que para los indígenas nasa nadie es patrón de
nadie ni de nada”.
LOS NASAS FRENTE AL ESTADO
El Proyecto Nasa había logrado el cometido de formar sus líderes, había
conseguido crear un centro de estudios propio, el Centro de educación,
capacitación e investigación para el desarrollo integral de la comunidad, Cecidic,
que tiene sus instalaciones justo en el mismo lugar en donde los terratenientes
habían planeado el asesinato de Álvaro Ulcué. En eso estuvieron toda la década de
los 80, pero fue la Constitución de 1991 la que le dio a la nueva dirigencia
responsabilidades concretas en el manejo de lo público.
Con la Constitución de 1991 los pueblos indígenas experimentaron una nueva
relación con el Estado. El hecho de reconocer a Colombia como nación pluriétnica
y multicultural (art. 7) cambia del todo las leyes que desde 1886 habían
consagrado la exclusión como norma. La defensa de la diversidad cultural y del
acceso a la cultura en igualdad de oportunidades (art, 70) motivó un nuevo tiempo
en las relaciones entre el país político y la multiplicidad de pueblos que lo
componen. El proyecto ya estaba trazado, era la hora de empezar a realizarlo. Las
asambleas tuvieron un tema recurrente: la participación en elecciones y la
escogencia de sus candidatos que a la postre han sido siempre los elegidos.
Ezequiel Votonás, alcalde de Toribío 1998 – 2000, comenta: “Cuando la gente
definió el perfil de los candidatos y los criterios de quien debía representarlos fue
la misma gente quien se comprometía a hacer las campañas y se rebuscaron los
recursos haciendo rifas, empanadas para financiar los candidatos y como además
era mucha gente, de una logramos tener campañas en todas las veredas. Además
que para llegar a eso habíamos trabajado todo el plan de desarrollo con
participación comunitaria y se había soñado tanto con ese plan que alguien de
afuera no lo iba a hacer. La misma gente decía ‘si viene alguien de afuera a
ofrecer plata recíbansela pero ya no nos vendemos más, porque ya sabemos para
qué nos han utilizado y más vale lo que nos den lo dejamos para celebrar el triunfo
de nuestro propio candidato y ya nadie se va a vender sino que va a trabajar por
la defensa de nosotros’”.
BASES Y PROYECCIÓN DEL PLAN DE VIDA
El insumo principal del trabajo político lo constituye la organización. Esta
organización tiene sentido por cuanto plantea un Plan de Vida y con él unas metas
ambiciosas que obedecían a sus aspiraciones como pueblo. Para lograrlo, desde
1980, el plan incluyó tres elementos metodologicos:
1- La concientización a través de la educación y capacitación: 20 años después,
el Cecidic capacita a hombres y mujeres en educación básica secundaria,
cuenta con dos programas de carreras profesionales, inclusive cuenta con
programas de artes y oficios. Tiene una infraestructura completa con talleres,
sala de Internet y sistemas, y chivas 1 de propiedad del proyecto que
transportan a los estudiantes. Mediante convenio con la Universidad Pontificia
Bolivariana ofrece los títulos profesionales de Antropología y Economía para el
desarrollo.
1
La chiva es un bus abierto, con carrocería de madera, muy característico de esta y otras zonas de Colombia.
Un factor que influye en el desarrollo y consolidación del Proyecto Nasa es el
apoyo de las universidades San Buenaventura de Cali, la Universidad del Valle
y la Pontificia Universidad Bolivariana de Medellín. Estas instituciones
mantienen una dinámica permanente de intercambio y capacitación entre los
líderes y los académicos. Por ese camino se han adelantado investigaciones
de gran aliento como la cátedra Nasa – Unesco y la creación de la carrera de
Antropología que formó 45 profesionales de la comunidad. Esta disciplina,
que hasta hace poco tiempo los veía como objetos de estudio, pasó entonces
a hacerlos sujetos de conocimiento. También se logró la primera promoción
de economistas para el desarrollo.
2- La participación comunitaria y la organización: se trata de lograr una
vinculación activa de toda la comunidad, no solo de los líderes. Se crearon
grupos de jóvenes, de mujeres, de la familia.
3- El desarrollo integral a través de programas que abarquen la totalidad de la
vida y de la comunidad: todos los factores aquí reseñados muestran la
capacidad de adaptación del pueblo nasa. Los cambios no les resultan
extraños pero son aceptados cuando no ponen en riesgo su sentido como
pueblo. “Todo lo que nos sirve lo convertimos, es nuestro” concluía Gabriel
Paví a propósito de la introducción de nuevas tecnologías de información y
comunicación en su territorio. Con esto las posibilidades de participación
daban cuenta de un sentido integral: salud, educación, medio ambiente,
recreación y cultura se convirtieron en ejes para la acción conjunta.
Estos tres ejes conducen a un fin más amplio y tienen consecuencias políticas que
rebasan el ámbito de los nasas. Se trata de construir unas nuevas relaciones entre
la comunidad y el Estado, de hacer un Plan de Vida:
“El sueño de nosotros como pueblo indígena Paez es algún día lograr el equilibrio
y la armonía en nuestro territorio, que ha sido roto por los múltiples problemas
que han llegado a nuestras comunidades. El padre Álvaro, en el año de 1980,
diseñó con las comunidades un futuro y es una comunidad unida, organizada,
tecnificada, una comunidad educada, que no se avergüence de ser indígena. Sin
vicios, sin problemas, desmilitarizada, una comunidad realmente autónoma y en
este sentido todo el esfuerzo que nosotros estamos haciendo es para llegar allá.
Algún día logramos tener el equilibrio y la armonía en nuestro territorio”.2
2
Arquímedes Vitonás. Diputado a la Asamblea del Cauca 2000-2003
LOGROS
Vencer la politiquería tal vez ha sido el gran éxito. Ya no hay sillas de 8 mil pesos
comprado por 15, ni recibos de teléfonos inexistentes ni sobrecostos en
construcciones. Poco a poco lo mismos que alentaban sus trapos de colores van
acercándose a este proceso que muestra a las claras sus virtudes. “Yo no tengo el
porcentaje pero la primera vez se ganó con una diferencia de 163 votos al
contendor; de ahí se pasó a una diferencia de 1.600 y ahora se pasó a una
diferencia superior al 50%. El perdedor está en 2.200 y el ganador en 4.600”, dice
Ezequiel Vitonás.
Además de las razones expuestas más arriba este cuadro nos da la idea de porque
están cambiando las costumbre políticas en Toribio.
ANTES Y DESPUES DE LAS ADMINISTRACIONES PROPIAS
AREA
Educación
Hasta 1994
1.000 estudiantes
1994 al 2002
7.000 estudiantes de
primaria y secundaria
Escuelas adecuadas
Cubrimiento
veredal
del 20%
Ninguna atención a la
población en edad no
escolar
Proyecto
Educativo
Institucional
30%
20%
30%
Cubrimiento
veredal 60%
del 100%
700
adultos
en 100%
procesos
educativos
especiales
Proyecto
Educativo Plan
Comunitario
adecuado
condiciones
asumido por
educadores
municipio
90%
60%
70%
50%
100%
70%
0
12000
100%
Déficit de 5000
Déficit de 2000
Se construyeron 3000
Acceso a la educación
por parte de los
adultos
Plan pedagógico
Acueductos
Electrificación Rural
Campos deportivos
Salud
Población carnetizada
en el Sisben
Vivienda
Variación
700 por ciento
educativo
a
las
nasas y
todos los
del
Fuente: Alcaldes nasas.
ASOCIACIÓN REGIONAL Y DERECHO PROPIO
El Proyecto Nasa no tardó en servir de ejemplo a otros municipios y cabildos del
Norte del Cauca. En este momento existen cinco proyectos comunitarios que
recogen los elementos de participación, autonomía y construcción de comunidad:
Proyecto Global de Jambaló
Proyecto Chachaguala
Proyecto Yuluch
Proyecto Unidad Paez
Proyecto Integral
Por toda la región se despliega una actividad constante en donde el trabajo
comunitario pone la pauta y la organización define métodos y estrategias. Para
coordinar este nuevo encuentro basado en el trabajo conjunto se creó la
Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, ACIN. Contrario a una
práctica demasiado extendida esta propuesta busca unión a partir del trabajo y no
de la estructura corporativa.
Las áreas de ACIN fueron creadas para mantener una relación directa de
participación entre las autoridades propias (cabildos), los componentes más
representativos de la vida nasa, el conjunto de las organizaciones sociales de la
región, los centros académicos, las ONG y las entidades oficinales y privadas que
tengan que ver con sus proyectos de vida. Se han dividido en cinco componentes:
•
•
•
•
•
Jurídico
Educativo
Económico
Salud
Ambiental
La defensa del Derecho Mayor basado en la tradición histórica del pueblo nasa
constituye un aspecto de gran relevancia en todo el proceso de participación y
organización indígena. Mediante este derecho es la comunidad la que toma
decisiones y traza el rumbo de su vida, al tiempo que delega en jueces indígenas
el cumplimiento de su voluntad.
Este proceso ha sido de gran impacto, al punto que el juez Baltazar Garzón visitó
la región y firmó allí un convenio de cooperación humanitaria a nombre de la
Audiencia Nacional de España. Su principal interlocutor, Aldemar Pinzón,
coordinador del Equipo de Jurisdicción Indígena de la ACIN, fue asesinado el 6 de
septiembre de 2002. Aunque no se han logrado identificar con exactitud los
autores del crimen, es claro que la autonomía molesta a todos los actores del
conflicto armado y es la justicia propia una de las más apreciadas y respetadas
instituciones para el pueblo Nasa.
Atendiendo a ese sentido, la comunidad del municipio de Caldono decidió
desconocer el mandato del alcalde Gerardo Iván Sandoval y basó sus reclamos
para ejercer autoridad en los siguientes argumentos:
“Que el fallo contra el señor Gerardo Iván Sandoval, emitido por los
Capitanes Vitalicios y los Cabildos indígenas de Pioyá, Pueblo Nuevo, La
Aguada San Antonio, La Laguna Siberia, La Mercedes y San Lorenzo de
Caldono, se sustenta en el DERECHO MAYOR, que tiene sus raíces y
fundamentos en la identidad cultural nasa, en el saber ancestral de los
mayores y en la decisión comunitaria, y cuya legalidad jurídica está
confirmada por la Constitución Nacional, mediante el reconocimiento de la
diversidad y de la jurisdicción especial indígena.
“Que de forma amplia hemos manifestado las razones que dieron origen a
este fallo, las cuales han sido compartidas por nuestros hermanos
indígenas del Cauca, entre las que se destacan que el señor Gerardo Iván
Sandoval, en su ejercicio de alcalde municipal, incurrió en malos manejos
de recursos y en actos que atentan contra la integridad étnica, el Derecho
Mayor y las Leyes de Origen, creó condiciones de rompimiento de la
armonía y equilibrio de la integridad cultural tergiversando los usos y
costumbres del pueblo Nasa de Caldono, y generó situaciones de
resquebrajamiento de la convivencia intercultural y social campesino–
indígena.
“Que nuestra acción, iniciada de forma pública el 23 de mayo del presente
año, venía siendo analizada desde el mismo momento en que el señor
Gerardo Iván Sandoval, en su ejercicio de alcalde municipal, interfirió
nuestras competencias internas y detectamos manejos irregulares en el
presupuesto, proceso que finalizó con el fallo de nuestras comunidades y
Autoridades que lo desconocen en el cargo de Alcalde, decisión
fundamentada en que el control efectivo a la administración municipal
también es resistencia ancestral contra toda manifestación de violencia”.
Esta autoridad garantiza que la evaluación del desempeño de los funcionarios
conduzca a sanciones acordes con sus faltas e impide la impunidad, una de las
fuentes de la corrupción. Las evaluaciones son ejercicios públicos en los cuales los
comuneros declaran públicamente sus dudas y sus críticas. Ya es conocida en
Colombia la singular forma de hacer respetar las normas paeces y han sido
emitidos por televisión los latigazos que se han ganado quienes han osado infringir
la estricta ley paez.
En todos los municipios se llevan a cabo por lo menos una vez al año asambleas
generales con el propósito de rendir cuentas del desempeño por parte de los
funcionarios. “Ahora lo bonito es que la gente evalúa el trabajo del alcalde y de los
funcionarios: los sientan en la tarima y la comunidad en asamblea los van
evaluando, y lo que no les gusta de la atención de los funcionarios la gente lo
dice”, comenta el director de Radio Nasa, Leonardo Jurado.
Así se cierra un círculo que había partido de la Asamblea de planeación, tal y como
lo comenta Ezequiel Vitonás: “Pienso que la evaluación se ha hecho fácil para la
gente puesto que el plan de desarrollo se ha hecho con ella. Esto hace que la
gente sepa qué proyecto se había priorizado y con base en eso pues se sabe
cuánto quedó para cada proyecto y permite saber si el costo del proyecto se dejó
el 100% o el 50%: Entonces cuando se evalúa se sabe que el impacto fue al 50%
y que hace falta el resto, mira las obras físicas y (ve) que hace falta el resto”.
En Toribío algunas evaluaciones se han hecho utilizando como símbolos las frutas.
De esta manera, a cada funcionario se le entregó aquella que lo representara en
su trato con la comunidad. El tesorero se llevo el limón, pero hubo papaya y frutas
dulces para la mayor parte de los funcionarios mientras que el alcalde recibió un
mango grande como la gente veía el tamaño de su corazón.
RESULTADOS O FRUTOS ESPERADOS
Gracias a la coordinación regional las metas comunes se han ido aclarando y de
esta manera los proyectos cada una de las áreas se fija metas e indicadores de
logro. Todas ellas constituyen un camino que se viene recorriendo y sus niveles de
desarrollo son distintos en cada uno de los resguardos.
RESULTADOS ESPERADOS POR AREAS
AREA
Educación y salud
METAS
Cobertura: 100%
Permanencia: Garantizar la
presencia de personal en
todo el sistema de salud y de
los maestros en sus escuelas
y colegios.
Recursos Naturales
Conservación: Recuperar el
Tüll (chagra) como sistema
de producción propio.
Conservar el recurso Hídrico
y proteger Fuentes.
Suficiencia: Garantizar la
seguridad alimentaria.
Consolidar las empresas
propias.
Espiritualidad: Fortalecer la
relación con los The Gualas
(medico tradicional) y las
relaciones míticas con el
universo natural
Uso respetuoso del suelo y
manejo del Tüll
Economía
Cultural Ambiental
Ambiental Productivo
INDICADORES
Acceso a todos
Salud propia
Educación propia
Maestros y locales suficientes
Atención adecuada
Material y dotación adecuados
Continuidad
Protección
Recuperación
Diversidad
Autosuficiencia
Empleo propio e ingresos
Economía organizada
Respeto a las leyes de la naturaleza
Medicina tradicional viva
Prácticas culturales
Técnicas adecuadas
Cultural Productivo
Armonía
Reciprocidad en la mano de
obra prestada, en las mingas
y en las empresas
asociativas.
Felicidad
Uso ordenado del suelo
Trabajo comunitario
Actitud de recibir y devolver
Atención a los más pobres
Condiciones de vida buena
Vida sana
Relaciones de igualdad
Alimentación equilibrada
Fuente: Documento EMPODERAMIENTO TERRITORIAL
RESULTADO ESPERADOS EN LAS INSTITUCIONES
AREA
Administración
METAS
Buen manejo:
Capacitación
Capacidad:
Planificación
Cumplimiento:
Autonomía
Gobierno propio
Participación
Ser comunidad
Fuente: Documento EMPODERAMIENTO TERRITORIAL
INDICADORES
Autoridad moral
Responsabilidad y
compromiso
Coordinación
Control administrativo
Rendimiento
Formación y conocimientos
Destrezas
Malicia
Lograr los compromisos
Identidad
Ganar espacio
Derecho propio
Territorio legalizado y
ampliado
Participación amplia
Información
LA VIDA Y EL TERRITORIO
El tema ambiental constituye capítulo aparte, pues es claro que la vida y el
territorio son el eje de este pueblo. Los resultados alcanzados en menos de una
década de trabajo son alentadores y permiten ver consecuencias positivas en el
manejo del recurso hídrico, la soberanía alimentaria, la protección de la
biodiversidad y la defensa del “NASA KIWE”.
Desarrollo de los proyectos ambientales
La estructura municipal ha sido desbordada en todo este proceso y la posibilidad
de construir entidades territoriales propias ya se plantea como un tema prioritario.
Se trata de un desarrollo que surge de un proceso vivo y, por tanto, tiene todas las
posibilidades de consolidarse. Esta discusión apenas inicia, ya varias asambleas
han agotado horas y días, cientos de reuniones trajinan este nuevo capítulo de la
organización política nasa y de su relación con el resto del país. Pero las
conclusiones no se han sacado. Una vez se llegue a ellas habrá 109.001 hombres,
mujeres y niños haciéndolas realidad.
Ezequiel Vitonás afirma: “Nosotros lo que hemos hecho es retomar lo de los
concejos comunitarios y estos concejos con participación dentro del contexto del
plan de desarrollo no sería para mas politiquería o para volver a la politiquería o
para malgastar el presupuesto sino para pensar en grande y pensar en los planes
de desarrollo en un contexto intermunicipal; incluso estamos haciendo una
discusión zonal, regional, y en eso estamos buscando posibilidades en una
programación a ver si dialogamos con las comunidades afrodescendientes además
de las indígenas, a ver si pensamos en una región multiétnica, y vamos a meternos
en eso”.
CONCLUSIONES GENERALES
La experiencia alcanzada por los nasas en el norte del Cauca nos permite proponer
las siguientes conclusiones:
?
La participación puede ser un ejercicio global, que abarca todos los
momentos de la vida de una comunidad. De esta manera se garantiza la
transparencia y se logra la vinculación activa en la solución de los
problemas.
?
El ámbito cultural está fuertemente ligado a una participación efectiva, pues
la existencia de hábitos de solidaridad y de símbolos propios provee
resultados más acordes con los sueños del colectivo y más cercanos a la
cotidianidad de los asociados.
?
El sentido de pertenencia a una comunidad es factor central de la
participación.
?
Las organizaciones de base y las formas propias de solidaridad son el
principal insumo que garantiza la participación.
?
Los ejes transversales como género, relevo generacional y familia permiten
ir trenzando las áreas de trabajo específico como salud, educación,
seguridad alimentaria, y garantizando continuidad y ecuanimidad.
?
La planeación a largo plazo permite pasar de lo local a lo regional y hace
converger distintos procesos.
?
El conflicto armado que vive el país afecta de manera directa a las
organizaciones comunitarias y constituye el principal escollo para la
realización de sus objetivos. Es necesario propender por el respeto a la
población civil y por una salida negociada a la guerra.
?
El hecho particular de poseer autoridad propia confiere a este proceso una
ventaja comparativa con cualquier otro pues le da a la participación
mecanismos que integran la administración pública con la estructura del
cabildo lo cual, hecho de manera coordinada, genera eficacia y eficiencia en
el manejo de los recursos de ambas partes.
?
La identidad se construye en el dialogo no en el encierro. Los aportes
externos pueden ser apropiados a las necesidades y búsquedas de la
comunidad.
?
El proyecto define las líneas de liderazgo y no son lo líderes los que definen
el proyecto. De esta manera se evita el caudillismo, pero sobre todo se
garantiza la continuidad de los procesos.
TORIBÍO Y EL NORTE DE CAUCA
UNA CULTURA DE PARTICIPACIÓN EN COLOMBIA
CRONICA
En siete años, los nasas en el municipio de Toribio han conseguido garantizar agua
potable, luz y educación a más de 90 % de sus habitantes; han logrado multiplicar
por diez su presupuesto; su municipio ha sido premiado por desarrollar el mejor
plan de desarrollo de Colombia en 1998 y han contribuido a que su región, el
Norte del Cauca, sea ejemplo para Colombia de participación política y
administración ética.
Gabriel Paví es agricultor y no político, cuando deje de ser alcalde de Toribio,
volverá a su vereda, La Estrella, donde lo esperan sus dos plazas (160 metros
cuadrados) de tierra sobre la Cordillera Central que están descansando mientras él
se dedica a la administración pública.
Su actitud no es la de un político tradicional. No anda en carros lujosos, ni bebe
licores importados o de contrabando. Es un hombre humilde que llega a las
reuniones siempre entre los primeros, escucha a sus contertulios con la misma
atención, sean estos niños o ancianos, iletrados o ingenieros.
Algo extraño está pasando por estas tierras del norte del Cauca. Un hombre como
todos es el gobernante y aunque muchos le dicen señor alcalde, es más frecuente
llamarle Gabrielito con un diminutivo que le viene bien a su contextura delgada y a
la ternura de sus palabras.
El anterior alcalde también está allí. Es un poco más alto y definitivamente más
fornido. Ezequiel Vitonás salió de su cargo hace dos años, vive en una casa
arrendada y no tiene más fortuna que sus hijos para quienes trabaja sin más
compromiso que darles estudio y vida digna. Ningún lujo y ninguna carencia es su
filosofía.
La máxima con la que operó el poder durante casi toda la vida republicana de
Toribío fue la del abuso y la imposición. Los alcaldes se turnaron entre liberarles y
conservadores hasta 1994 dividiendo el municipio en parcelas políticas claramente
definidas.
La corrupción hacía del presupuesto municipal el coto de caza de los
administradores. Cuando llegaron los alcaldes cívicos encontraron recibos de
teléfonos públicos cancelados mensualmente de manera juiciosa, lo que no
hallaron fueron los teléfonos y no hay una sola persona que los haya conocido. Las
compras mostraron sobrecostos increíbles y varias obras que aparecieron
canceladas nunca se hicieron.
Era un pueblo como casi todos. Como las mil y pico de pequeñas administraciones
que a lo largo de Colombia han creado la perversa costumbre de que cada
gobernante tiene su oportunidad para hacer negocio.
Una fortaleza ética es la que está detrás de este proyecto de vida que se inició en
1971 cuando a los indios les dio por reclamar lo que les pertenecía y crearon el
Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC). De todos los sueños de aquella
época de utopías, uno de los pocos conseguidos es la tierra recuperada, más de
100 mil hectáreas, y la identidad convertida en proa para abrirse camino en medio
de dificultades económicas, militares y políticas.
En esas luchas contra el terraje y contra el latifundio, los paeces aprendieron a
pelear juntos y a trazar sus propios caminos. En 1980 crearon el Proyecto Nasa,
gracias al empuje de Álvaro Ulcué, el sacerdote que tenía una sotana de cristiano
sobre un corazón de indio. Enfrentó por igual a su cultura y a la cultura del invasor
y aprendió por igual de ésta y de aquella lo que tenían de bueno y de deseable.
El paez que no tiene descendencia es castigado por los dioses ancestrales y es
raptado por el perro negro que simboliza la maldición, su voto de castidad lo ponía
frente a su pueblo como un condenado en vida. Pero además reclamaba las tierras
en propiedad de los hacendados y promulgaba la justicia social como mandato
divino, su opción política era una condena a muerte en una región donde hace
siglos las diferencias se han saldado con plomo.
No renunció a su vocación ni a sus ideas y junto a 800 personas hizo la asamblea
que creó el Proyecto Nasa: recuperar la dignidad, la tierra y la cultura fueron sus
bases. Para lograrlo pusieron como pilar la educación y la formación de los líderes.
Gabriel recuerda al padre Álvaro cuando le dio su primera comunión y cuando
enfadado reclamaba a los líderes su falta de compromiso y sus excesos con el
alcohol. Pero, sobre todo, recuerda que por esa época les empezó a cambiar la
vida a los nasas.
EDUCAR A LOS JÓVENES, LA PRIMERA TAREA
Guillermo Tenorio evoca esos días de actividades incesantes. “Después de varias
reuniones en Tacueyó, San Francisco y Toribío trabajamos con la idea de que tenía
que ser a largo plazo. Uno de los objetivos primordiales era lograr que la juventud,
los hijos que fueran creciendo, se prepararan intelectualmente porque una
comunidad ignorante es una comunidad esclava, no tiene futuro; así que a través
de reuniones se hizo reflexionar a la gente. Era doloroso, porque en todos los tres
resguardos que componen el sitio Toribío somos paeces, pero la unidad no existía
porque cada resguardo tenían su cacique político”.
Guillermo es el único líder de aquella época que sigue con vida, todos los demás,
empezando por el padre Ulcué, fueron asesinados. Los que hoy trabajan en los
distintos proyectos son una nueva generación cultivada bajo la idea de educarse
políticamente y trabajar con responsabilidad y ética por su comunidad.
El trabajo con jóvenes ha sido fundamental, así lo plantea el padre Antonio
Bonanomi, párroco de Toribío. “Normalmente el joven no hablaba en una
asamblea y Álvaro decía: tenemos que formar urgentemente a la juventud, si no la
formamos la perdemos y la prueba es ésta: si vas a otros lugares del movimiento
indígena vemos que el más joven tiene 40 años; si vas a los cabildos del Norte del
Cauca hay gente de 16 -18 años que se gloria de ser líder, la mayor parte son
jóvenes y esto creo que ha sido una intuición profética maravillosa de Álvaro.”
LAS ASAMBLEAS COMUNITARIAS
Los nasas han dado muestras de no ser una cultura cerrada. Manteniendo sus
principios han logrado involucrar aspectos de la tecnología y de la cultura
occidental con gran eficiencia.
La capacidad de adaptar sus administraciones a las necesidades de la comunidad
es admirable. Cuando llegaron a la administración tuvieron que aprender a
manejar los presupuestos, a diseñar los proyectos, a diligenciar los formatos de las
distintas entidades. Todas estas exigencias les ocuparon y les siguen ocupando
gran parte de su tiempo. Ezequiel recuerda de las noches interminables en que los
sorprendía el amanecer leyendo papeles para tratar de descifrar qué era lo
correcto, para al fin firmar con la seguridad de no equivocarse.
Con aquella asamblea fundadora de 1980 se revivió la gran reunión comunitaria,
que de alguna manera subsistía para las labores del campo a través de la minga,
pero que como expresión política se había quedado en el recuerdo. Hoy en día las
asambleas llegan a 4 mil personas que son delegadas en grandes reuniones
veredales.
Las decisiones de la asamblea son acatadas y las personas elegidas por ella para
cumplir determinadas tareas rinden informe en una asamblea posterior. Es así
como se crearon los seis cabildos que coordinan el trabajo en la comunidad:
económico, educativo, ambiental, de jóvenes, de la mujer y misionero.
La alcaldía es una tarea delegada por la asamblea y la persona elegida participa en
elecciones a nombre del movimiento cívico. La primera vez que se presentaron, la
resistencia de la política tradicional fue muy fuerte y contra toda previsión ganaron
el cargo por 163 votos. La siguiente elección arrojó una diferencia de 1600 y en la
más reciente ganaron por más de 2400. Las evidentes trasformaciones en la
calidad de vida han cambiado la política local y prácticamente no hay espacio para
los politiqueros, quienes se han ido o han cambiado de profesión.
Las asambleas nombran a su candidato y es la comunidad la encargada de hacer
la campaña electoral. Allí también se nombran los dirigentes del Proyecto Nasa y
se renuevan los cabildos gobernadores. Tres instancias de poder político y de
dirigencia comunitaria son integradas en una sola práctica de gobierno
participativo.
Otras asambleas entran a definir los trabajos concretos. Cuando se discute el
presupuesto todos llegan con los sueños de su vereda y allí son presentados y
sustentados. Una vez se discuten, se hace un orden de prioridades en que todos y
todas tienen igualdad de condiciones. Los jóvenes a partir de los 14 años ejercen
igualmente el derecho al voto.
Cuando las prioridades están definidas se estudia su relación con los presupuestos.
En este punto, la participación del Secretario de hacienda converge con la del
Tesorero del cabildo, que maneja las transferencias, y con la del Coordinador del
Proyecto Nasa que maneja recursos de cooperación internacional o de proyectos
propios.
Sumando las posibilidades de todos, se logran proyectos de un impacto mucho
mayor y de eficiencia tanto en la ejecución como en el resultado. Han construido
escuelas por 15 millones cuando en el resto del país su costo no baja de 35. Han
desarrollado una industria de truchas por 600 millones cuando su valor sería de
1500. Han construido carreteras y acueductos con dineros que a duras penas
pagarían la maquinaria. El valor que agrega la comunidad con su trabajo no está
contabilizado pero cientos de millones han sido cubiertos con la solidaridad del
trabajo comunitario.
Las asambleas de evaluación sirven para saber la opinión de la comunidad. Con
métodos creativos las mujeres y los hombres pueden expresar no solo sus ideas
sino sus sentimientos frente a los funcionarios. Hace dos años, por ejemplo, cada
funcionario fue calificado con una fruta: hubo limón para el tesorero que aprendió
a tratar mejor a su gente y ser amable, naranjas para los que eran a veces dulces
y a veces ácidos y mangos para los de corazón grande. Uno de ellos fue para
Ezequiel, el alcalde.
ESTADO Y AUTONOMÍA
Acceder a puestos de responsabilidad dentro de la estructura del Estado ha sido un
proceso de aprendizaje en el que los nasas han resultado excelentes alumnos.
La eficiencia en el manejo de los recursos les ha permitido pasar de un
presupuesto de 700 millones en 1994 a uno de 8.000 en 2002. Gracias a sus
gestiones han recibido aportes por concepto de predial que les son reconocidos en
su calidad de resguardo y de otras partidas con los distintos ministerios. Para la
vigencia de 2002, la administración de Gabriel Paví ejecutó 12 mil millones de
pesos, una cifra record para este municipio y una eficiencia del 140% respecto al
presupuesto del año.
Entre los funcionarios de la alcaldía se cuenta con profesionales de diversas áreas
que a pesar de no ser nasas adoptan las decisiones de la comunidad y aportan sus
conocimientos para el logro de los objetivos comunes. Estos funcionarios ocupan
secretarías como la de obras públicas y salud, así como la Umata, cuyo principal
trabajo ha sido la recuperación de la forma de producción tradicional a partir del
policultivo llamado tul, que equivale a la chacra de lo huitotos o al conuco de los
curripacos.
Sin embargo, adaptar las políticas del Estado a las necesidades de la población ha
sido una tarea compleja. En el campo de la educación bilingüe y en el de la salud
es donde se han dado las mayores dificultades pero también los principales logros.
Al respecto comenta Ezequiel Vitonás “El PAB (Plan de Atención Básica) en la Ley
100 es atención y vacunas, aquí lo logramos modificar porque con los cabildos
indígenas hicimos una resolución ya que aquí tenemos problemas de desnutrición,
de tuberculosis y eso se resuelve con comida y no con vacunas ni con talleres.
Logramos hacer una resolución y hubo problemas con el ministerio pero al final
aceptaron que a través del PAB se entreguen semillas, alimentos y vacunas. Lo
primordial era solucionar el problema de los desnutridos y lo hemos logrado”.
El Estado, antes lejano e inaccesible, ha sido un interlocutor con quien ya se sabe
negociar y encontrar soluciones. En este proceso, los avances le permiten al
pueblo nasa buscar nuevas maneras para ejercer una acción más efectiva en la
administración política. La creación del Consejo Territorial Indígena es el nuevo
paso, a través del cual los nasas quieren administrar su territorio con autonomía y
con nuevas y más claras relaciones con el Estado.
SER, AUN EN MEDIO DE LA GUERRA
La cultura ha sido fundamental para darle sentido a los procesos políticos que vive
el pueblo nasa, pero su revaloración es también reciente. Lo que ha permitido
construir esta alternativa comunitaria ha sido en primer lugar el proceso de
educación de las nuevas generaciones; en segundo lugar, el diálogo
intergeneracional que permitió conocer la historia y la tradición hasta el punto de
lograr recuperar los títulos reales emitidos por la Corona española en el año 1700.
Apelaron a la tradición y la llenaron de juventud, en dos décadas se han
recuperado más de cinco siglos de tradición y de cultura.
La guerra, en medio de la cual se ha dado todo este proceso, ha dado nuevos
argumentos a los nasas para rechazar el camino de las armas y su fuerza como
organización no ha variado a pesar de los múltiples crímenes de los que han sido
víctimas. El ELN fue obligado a salir del territorio en 1998 y las FARC han sido
conminadas a respetar a la juventud para que no la enrolé en sus filas y a dejar
libre el camino a la autonomía de su pueblo.
La claridad de su discurso político no deja lugar a dudas sobre la madurez
alcanzada y el vigor de su resistencia, como lo plantearon en un comunicado del
25 de septiembre de 2002: ”Resistimos a un modelo económico que produce
muerte y pobreza, a un sistema político que consagra la exclusión y unos actores
del conflicto armado que no respetan nuestra Autonomía, Cultura y Territorio,
violan los derechos humanos (DH) y el derecho internacional humanitario (DIH)
Por ello, nuestra acción organizativa se realiza como un acto de afirmación de
dignidad y resistencia en lo propio, pues no queremos que poderes externos,
independientemente de sus motivaciones políticas e ideológicas, vengan a
imponernos formas de vida contrarias a nuestra memoria”.
Toda Colombia está llena de razones para sentirse orgullosa, no hay una sola
región a donde la memoria no tenga guardados los rastros de la creatividad y de la
solidaridad. Educar a las nuevas generaciones para asumir y hacer los cambios
pensando en el territorio con alegría y ética son las principales enseñanzas del
modelo nasa.
Pronto cambiarán los gobernadores del cabildo y elegirán a los nuevos directivos
del Proyecto Nasa, también en 2003 una asamblea definirá quién es el candidato o
la candidata a las alcaldías de los municipios de Jambaló, Caldono y Toribío.
Nuevos líderes asumirán las tareas y Gabriel podrá volver al surco, para ello hay 10
mil hombres y mujeres educándose y más de 109 mil personas identificadas en un
proyecto común.
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