INFORME Sobre la propuesta del CGPJ para reducir la

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Grupos de Trabajo Procesal
INFORME
Sobre la propuesta del CGPJ para reducir la litigiosidad
ÍNDICE
I.-
Introducción.
II.-
Ley de Enjuiciamiento Civil.
1.- Exclusiones en el acceso al recurso de apelación.
2.- Elevación límite económico de acceso al recurso de casación por
razón de la cuantía.
III.-
Ley de Enjuiciamiento Criminal.
1.- Valoración de la introducción de la comparecencia para la ejecución.
2.- Agilización de la ejecución con aplicación de las normas vigentes.
IV.-
Ley de Procedimiento Laboral.
1.- Exclusiones en el acceso al recurso de suplicación.
2.- Las costas en los recursos laborales.
3.- La cuantía de los depósitos para recurrir.
V.-
Ley Reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa.
1.- Repercusiones de la ampliación del ámbito del procedimiento
abreviado.
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Anexo.- Letrados que han colaborador en la redacción de este informe.
I.I.- INTRODUCCIÓN.
La Comisión de Estudios e Informes del Consejo General del Poder
Judicial ha elaborado el “Informe relativo a la propuesta de modificación de la
Ley Orgánica del Poder Judicial y de diversas leyes procesales, al objeto de
reducir la litigiosidad y agilizar los procedimientos judiciales.
La propuesta, además de la reforma de determinados artículos de la LOPJ
(adaptación a los medios técnicos informativos, adscripción de jueces en
prácticas, flexibilización de acceso al cuarto turno, composición de tribunales
calificadores de pruebas de acceso a carrera judicial y fiscal), contempla la
reforma de las leyes reguladoras de cada jurisdicción con la principal finalidad
–dice la introducción de dicho informe- de “aumentar las restricciones a la
posibilidad de recurrir en razón de la cuantía”; aunque hay propuestas de
modificación (de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y de la Ley de la Jurisdicción
Contencioso-Administrativa) cuya finalidad exclusiva parece ser la agilización
del procedimiento.
También se prevé la reforma de la Ley 1/1996, de Asistencia Jurídica
Gratuita, en el ámbito de la representación procesal; desde la perspectiva de la
representación en los procedimientos de extranjería.
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La pretensión de este informe de los Grupos de Trabajo es realizar una
valoración inicial de la propuesta de modificación de las normas procesales.
II.II.- Ley de Enjuiciamiento
Enjuiciamiento Civil.
1.- Exclusiones en el acceso al recurso de apelación.
La propuesta bajo el título “racionalización de la segunda instancia”
prevé excluir del recurso de apelación:
Las sentencias dictadas en procedimientos verbales seguidos
a)
por razón de la cuantía cuando la misma no exceda de 3.000
euros.
b)
Las sentencias que, por disposición legal , carezcan de efecto
de cosa juzgada.
Lo primero que debe dejarse sentado, y sirve para todas las
jurisdicciones, es que la doctrina del Tribunal Constitucional señala que el
acceso al recurso, con excepción del derecho del condenado por una sentencia
penal al recurso, es un derecho de configuración legal; de manera que
corresponde al legislador establecer en que casos y con que circunstancias y
requisitos puede accederse al recurso.
Por otro lado, la Ley de Enjuiciamiento Civil, en su preámbulo, apartado
XVI, señala que este nueva Ley “representa una decidida opción por la
confianza en la Administración de Justicia y por la importancia de su
impartición
en
primera
instancia”.
Y,
aunque
dichas
palabras,
están
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contempladas al referirse a la ejecución provisional, debe entenderse que
resultarían aplicables al caso.
Analizaremos las dos exclusiones previstas:
a) Exclusión por razón de la cuantía.
La exclusión de determinadas sentencias de la segunda instancia no es
una novedad en el procedimiento civil. En la Ley de Enjuiciamiento Civil de
1881 (artículo 732, en redacción vigente hasta entrada en vigor Ley 1/2000),
quedaban fuera del recurso de apelación aquéllas sentencias dictadas en juicio
verbal (el límite era de 80.000 pesetas) en las que se haya resuelto sobre
acciones personales basadas en derecho de crédito.
En otras jurisdicciones, como la laboral y la contencioso-administrativa,
existen también supuestos de exclusión de la segunda instancia atendiendo a
la cuantía. Así no son susceptibles de recurso de suplicación a aquellas
sentencias dictadas por los Juzgados de lo Social en reclamaciones cuya cuantía
no exceda de 1.800 euros (artículo 189 L.P.L., redacción Ley 13/2009).
Tampoco cabe recurso de apelación contra las sentencias dictadas por los
Juzgados de lo Contencioso-Administrativo o los Juzgados Centrales de dicha
jurisdicción cuya cuantía no exceda de 18.000 euros (artículo 81 LRJCA,
redacción Ley 13/2009).
Por ello entendemos que, desde la perspectiva de la necesidad de reducir
la litigiosidad y agilizar la carga de trabajo de las Audiencias Provinciales, la
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limitación en el acceso al recurso de apelación de determinadas sentencias
dictadas por razón de la cuantía puede ser un instrumento útil que, además, no
resulta “discriminatorio” con la postura legislativa adoptada respecto a otras
jurisdicciones.
Únicamente surge, en este momento, una duda: por qué el límite de
3.000 euros y no otro superior o inferior. Es un dato que debería ser objeto de
justificación con bases estadísticas, de manera que permitiera conocer
previamente qué porcentaje de resoluciones no accederán al recurso de
apelación y cuál es la previsión de reducción en el tiempo de resolución de los
recursos por parte de las Audiencias en el caso de tomarse esta medida.
Además sería conveniente tener una previsión de qué reducción de la
carga de trabajo de la Oficina Judicial de los Juzgados de Primera Instancia se
produce al no tener que tramitar estos recursos y cómo se verá agilizada la
tramitación de los procedimientos que se resuelven en primera instancia.
b) Exclusión por carecer de efecto de cosa juzgada.
Van a quedar sin posibilidad de recurso de apelación los juicios verbales
sobre tutela sumaria de la posesión, los de desahucio por impago de la renta,
los que pretendan la efectividad de derechos reales inscritos posesorios frente
a quienes se opongan o perturben su ejercicio sin disponer de título inscrito.
(Ver artículo 447 L.E.C.). Lo que implica que, por esta vía, también quedarán
excluidos del recurso de casación, por interés casacional, lo que dificultaría la
unificación de doctrina en estas materias.
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Aún cuando pudiera tener cierto sentido, partiendo de que queda abierta
la posibilidad de la tutela judicial a través de otro procedimiento, la exclusión
de estos procesos del acceso a los recursos, no comprendemos bien cómo
puede reducirse la litigiosidad abocando a las partes a iniciar otro proceso;
salvo que se parta –que no debe descartarse- de que la parte que no vea
satisfechas sus pretensiones en única instancia optará por no iniciar nuevos
procesos. Es más lógico pensar que quien ve desestimadas sus pretensiones en
varias instancias no continúe litigando que el hecho de que desista de
continuar con su pretensión quien se encuentra sin recurso.
Por otro lado, en alguno de los casos, como el de los desahucios por
impago de renta, el acceso al recurso queda limitado a estar al corriente de las
rentas vencidas y las que vayan venciendo; lo que ya supone un obstáculo
lógico al recurso. Además se ha producido una reciente reforma de la
legislación procesal civil para la agilización de los procesos arrendaticios sin
que se haya valorado conveniente tal limitación de recursos.
Adicionalmente se plantearían dudas sobre la recurribilidad de procesos
en los que se acumulase la acción de desahucio, que no haría cosa juzgada, a
la de reclamación de cantidad, en la que incluso pueden resultar demandados
los avalistas, que si lo haría. Entendemos que no deberían producirse
diferencias en el acceso al recurso atendiendo al ejercicio acumulado o no de
determinadas acciones. En cualquier caso, si se dejara estos procedimientos
fuera del recurso de apelación, habría que plantearse la modificación del
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artículo 449, puntos 1 y 2, sobre la obligación de pago de rentas vencidas para
el acceso a los recursos.
Y al igual que en el punto anterior entendemos que resultaría
conveniente una explicación basada en el número de asuntos que dejaría de
acceder al recurso de apelación para justificar la utilidad de la propuesta.
2.- Elevación límite económico de acceso al recurso de casación por razón de la
cuantía.
La propuesta es incrementar el importe de la cuantía de los asuntos que
pueden acceder al recurso de casación por razón de tal cuantía (artículo
477.2.2º), de manera que el punto de corte pasa de asuntos que excedan de
150.000 euros a los que excedan de 300.000 euros.
La única objeción que puede hacerse, al igual que se ha realizado con
anterioridad, es la falta de justificación en el límite concreto que se fija. Hay
otras normas procesales con idéntico límite en el acceso al recurso de casación,
como en la jurisdicción contencioso-administrativas (125 millones de pesetas)
que no sufren modificación; aunque bien es cierto que dicha jurisdicción sólo
tienen acceso a la casación las sentencias dictadas en única instancia por
determinados órganos judiciales.
II.II.- Ley de Enjuiciamiento Criminal.
1.- Valoración de la introducción de la comparecencia para la ejecución.
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La idea de resolver tras un único acto de alegación (una comparecencia)
todas las cuestiones que pueden plantearse en una ejecución puede parecer,
desde un punto de vista teórico, una manera de evitar las dilatadas ejecuciones
en los procedimientos penales; pero en la práctica la propuesta nos parece muy
difícil de cumplirse en muchos casos, como analizamos a continuación.
Adicionalmente consideramos que la dilación en las ejecuciones no es el
principal problema de la Justicia en el ámbito penal. Sería necesario, con
carácter preferente, acabar con las dilaciones en la tramitación de la instrucción
(principalmente en los Juzgados mixtos de muchos partidos judiciales de
Madrid-Región) y en el señalamiento de los juicios que en algunos órganos
judiciales se demoran meses y hasta años.
Las dificultades para generalizar la comparecencia prevista en la
propuesta son varias:
a) En primer lugar, la existencia en algunas ciudades, como Madrid
capital, de Juzgados de Ejecuciones. Estos Juzgados, que se encuentran en
Madrid cerca del colapso, no son los que declaran la firmeza de la sentencia
por lo que pensar que la comparecencia se va a celebrar en los diez días
siguientes a que otro Juzgado haya declarado la firmeza es una previsión muy
optimista.
b) Por otro lado, hay situaciones en las que no es factible resolver en el
breve plazo señalado todas las cuestiones que puedan plantearse. Así, por
ejemplo: la suspensión de las penas privativas de libertad por causa de
sometimiento a tratamiento de desintoxicación o por enfermedad muy grave e
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incurable exigen que el médico forense vea al condenado y realice un informe
pericial; la suspensión de la ejecución de la responsabilidad personal
subsidiaria por impago de multa exigirá en primer lugar comprobar la
insolvencia actual del condenado y fijar la responsabilidad personal antes de
valorar la posible suspensión. Los dos ejemplos puestos son casos muy
habituales en la práctica ante nuestros Juzgados.
2.- Agilización de la ejecución con aplicación de las normas vigentes.
La normativa actualmente vigente,
al menos
en
lo
referido
al
Procedimiento Abreviado y al Juicio Rápido, otorgan competencias al Juzgado
de lo Penal, en el primer caso, y al Juzgado de Instrucción, en el segundo, para
pronunciarse sobre la sustitución o suspensión de la pena y dar principio a la
ejecución de la pena impuesta.
Es conveniente, en aras a la agilización de las ejecuciones, aprovechar
los mecanismos legales existentes en la actualidad.
En el Procedimiento Abreviado, el apartado 6º del Artículo 787 de la Ley
de Enjuiciamiento Criminal dispone: “… Si el Fiscal y las partes, conocido el
fallo, expresaran su decisión de no recurrir, el Juez en el mismo acto, declarará
oralmente la firmeza de la sentencia, y se pronunciará, previa audiencia de las
partes, sobre la suspensión o sustitución de la pena impuesta.” Es por tanto
posible, sin necesidad de envío de las actuaciones al Juzgado que tramitará la
ejecución si éste fuera diferente, resolver lo procedente sobre la suspensión o
sustitución
de
la
pena,
inclusive
comprendería
la
potestad
del
Juez
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sentenciador de establecer el fraccionamiento de la responsabilidad civil al
amparo de lo dispuesto en el artículo 125 del Código Penal, en aras a hacer
posible la suspensión de la pena.
Si el Protocolo de Conformidades diera el resultado pretendido, sería
además un cauce adecuado para que en el momento de alcanzar la
conformidad, las partes y el Juzgado que la controlará y validará, contaran con
la información necesaria para entrar a conocer en comparecencia seguida,
sobre la suspensión o sustitución.
Lo dicho hasta ahora resulta aplicable a las conformidades alcanzadas
ante el Juzgado de lo Penal en los denominados “juicios rápidos” .
En este último procedimiento, si el acuerdo se produjera ante el Juez de
Instrucción, le son aplicables las reglas expresadas en el artículo 801 de la
norma procesal. De la norma se desprende que el Juez resolverá no sólo si es
aplicable la remisión condicional o la sustitución sino que además le faculta
para dar inicio a la ejecución de la pena (por ejemplo, procediendo a la retirada
del carné de conducir). Son reiterados los pronunciamientos judiciales que en
este sentido lo interpretan (auto 827/2008, de 28 de noviembre, de la sección
15ª de la Audiencia Provincial de Madrid; auto 820/2004, de 6 de septiembre,
de la sección 17ª de la misma Audiencia, auto 59/2009, de 17 de febrero, de la
sección 2ª de la Audiencia Provincial de Castellón).
IV.IV.- Ley de Procedimiento Laboral.
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1.- Exclusiones en el acceso al recurso de suplicación.
La
propuesta
de
modificación
del
artículo
189
de
la
Ley
de
Procedimiento Laboral consiste en lo siguiente:
a) Elevación de la cuantía para el acceso al recurso de suplicación,
pasando de 1803 euros a 3000 euros.
Esta propuesta de modificación del límite cuantitativo para el acceso al
recurso de suplicación nos parece adecuada, compartiendo el criterio sostenido
por el Consejo General del Poder Judicial, en cuanto a que la cantidad de 1803
euros es una cantidad que está muy desfasada, dada la evolución del IPC y la
realidad social.
Consideramos que dicho aumento no genera indefensión al mantener la
previsión de no aplicar el límite si existe afectación conforme a lo establecido
en el articulo 189.1.b de la LPL.
Por lo tanto, dicha medida, sí podría contribuir a la finalidad prevista,
reducir recursos de suplicación y en consecuencia, recursos de casación para
unificación de doctrina.
b) Se añaden como supuestos excluidos de recurso de suplicación los
procesos de impugnación de alta médica y las sentencias íntegramente
desestimatorias sobre el grado de incapacidad permanente aplicable.
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No estamos de acuerdo con esta propuesta, al entender que estos dos
tipos de procedimiento, aunque sólo se discuta la situación clínica, deben ser
susceptibles de recurso de suplicación, de lo contrario, se evitaría el control de
legalidad al juzgado de instancia en unos procesos de vital importancia para
los afectados.
El argumento esgrimido en defensa de esta propuesta en relación con las
sentencias íntegramente desestimatorias sobre el grado de incapacidad
permanente aplicable, como es que se puede presentar una nueva solicitud, no
nos parece de adecuado, ya que lo cierto es que en este tipo de procesos
también se discuten efectos económicos de la prestación, de modo que
entenderlo de la forma propuesta sería abrir el camino para eliminar el acceso
al recurso de suplicación a todas las prestaciones de Seguridad Social.
Además la realidad en relación con los procesos de incapacidad es que
es muy difícil el acceso a la casación para unificación de doctrina, ya que es
prácticamente imposible encontrar una sentencia de contraste que sea válida
para la admisión del recurso, pero al menos se debe permitir el intento por
parte del afectado, en aras de la tutela judicial efectiva.
2.- Las costas en los recursos laborales.
Propone el Consejo General del Poder Judicial tres variaciones del
artículo 233.1 LPL:
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a ) Elevación de cuantías en los honorarios, pasando de 600 euros a
1200 en recursos de suplicación y de 900 a 1800 euros en el recurso de
casación.
Esta elevación de cuantías nos parece una medida adecuada para
disuadir a los litigantes de interponer recursos con la finalidad de dilatar en el
tiempo el proceso, además esta medida pone en una situación más adecuada la
intervención de los letrados en el ejercicio de su actividad, acercando un poco
más la imposición de costas al verdadero coste de la intervención del
profesional, al estar las anteriores cantidades desfasadas en la actualidad.
b) Extensión al graduado social colegiado:
Consideramos que esta equiparación en cuanto a costas entre el
abogado y el graduado social colegiado no es acertada. Debería especificarse
de forma independiente, por un lado, la cuantía de los honorarios de los
letrados y por otro, la de los graduados sociales colegiados, ya que conforme a
la Ley de Reforma de la Legislación Procesal para la Implantación de la Nueva
Oficina Judicial se permite firmar a los graduados sociales en el recurso de
suplicación pero sólo como “representantes técnicos” ( considerando así que se
salvaguarda el principio de que la defensa la ejercen en exclusiva los abogados)
Entendemos que la formalización de un recurso de suplicación está
dentro del ejercicio de defensa y que el graduado social colegiado si firma el
recurso sólo está asumiendo la representación técnica y los honorarios a
13
efectos del 233.1 de la LPL
de estos profesionales se debe ceñir a esta
representación técnica.
c) Eliminación de la excepción a la imposición de costas “cuando goce del
beneficio de justicia gratuita”:
Esta supresión nos parece necesario, pero inadecuada desde el punto de
vista jurídico, y ello por cuanto con ella, todo el que interponga un recurso está
sujeto a la imposición de costas y no es en la Ley de Procedimiento Laboral
donde se deben regular las condiciones de acceso a la justicia gratuita, sino en
la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita (que en nuestra opinión debe ser
modificada en este sentido ).
Con esta eliminación nos encontraríamos con una incongruencia entre
dos normas, ya que, por un lado la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita ( única en
la que que se deben regular las condiciones de acceso a la justicia gratuita )
establece que son beneficiarios de justicia gratuita “todo trabajador o
causahabiente o beneficiario del régimen público de la Seguridad Social” y por
otro lado aparecería una Ley de Procedimiento Laboral en la que, con la
propuesta que estamos analizando, se afirma que todo el que imponga un
recurso está sujeto a la imposición de costas.
Consideramos, pues, que es necesario en primer lugar modificar la Ley de
Asistencia Jurídica Gratuita y posteriormente proceder a esta supresión en el
artículo 233.1 LPL.
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3.- La cuantía de los depósitos para recurrir.
Se propone el incremento de las cuantías de los depósitos establecidos
en el artículo 227.1 LPL, incremento que nos parece excesivo, y ello por cuanto
la realidad es que son las empresas las que tienen que realizar dichos
depósitos y la finalidad disuasoria no se consigue con el aumento de estos
depósitos, sino que en realidad lo que lleva a no interponer el recurso se la
necesidad de consignación del importe de la condena.
La Ley Orgánica complementaria de la Ley de Reforma de la Legislación
Procesal para la implantación de la Nueva Oficina Judicial, que modifica la Ley
Orgánica del Poder Judicial establece para otros órdenes jurisdiccionales
depósitos por importe de 50 euros. Por ello, mantener los importes recogidos
en la actual LPL nos parece correcto, siendo su incremento desproporcionado a
efectos comparativos con otros órdenes jurisdiccionales.
El camino a seguir en materia de depósitos consideramos que es la
modificación de la Ley de Justicia Gratuita, suprimiendo la anteriormente
señalada concesión general de este beneficio, que se concede a todos los
trabajadores y beneficiarios de la Seguridad Social con independencia de sus
recursos económicos.
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V.V.-
Ley Reguladora de la Jurisdicción ContenciosoContencioso-Administrativa.
1.- Repercusiones de la ampliación del ámbito del procedimiento abreviado.
La propuesta contenida en el Informe del CGPJ al objeto de reducir la
litigiosidad y agilizar los procedimientos judiciales con relación a la Jurisdicción
Contencioso-administrativa se limita a una ampliación del ámbito de
conocimiento del procedimiento abreviado.
En este sentido, el informe contempla una modificación del artículo 78.1
LJCA de tal manera que propone la ampliación del ámbito de conocimiento de
este procedimiento abreviado a fin de que se extienda a un mayor número de
asuntos. Así, además de los ya especificados por el precepto actualmente en
vigor,
se
propone
que
se
sigan
por
este
procedimiento
todas
las
impugnaciones frente a sanciones, tributos (en estos dos casos sin especificar
con relación a qué Administraciones) y cuestiones relativas a las Haciendas
Locales, independientemente de su cuantía así como a todos aquellos que,
siendo de conocimiento de los órganos judiciales unipersonales, sean de
cuantía que no supere los 30.000 euros. El actual texto establece el límite de
13.000 euros.
La proposición se justifica por considerar que el procedimiento
abreviado se ha vislumbrado como un eficaz método para conseguir agilizar la
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tramitación de los asuntos antes lo Juzgados Unipersonales. Porque, según se
declara en el informe, la agilidad de la tramitación se ha conseguido a partir de
la concentración de la mayor parte de las fases del proceso en un único acto de
desarrollo oral.
Frente a esta justificación cabe poner de manifiesto que tras la entrada
en vigor de la Ley Orgánica 19/2003 de 23 de diciembre, que modificó, entre
otros, los artículos 8, 9 y 78 LJCA, en el mismo sentido que la propuesta que se
examina de extender el procedimiento abreviado a un mayor número de
asuntos, hasta este momento se ha producido precisamente lo contrario a lo
que se busca en la mayor parte de los órganos unipersonales, de tal manera
que se está ante manifiestas y generalizadas dilaciones indebidas. Estas
dilaciones que se producen derivan no del silencio judicial ante peticiones de la
parte, ni de la inactividad procesal durante largos períodos de tiempo, sino
porque entre el momento en que se dicta la providencia de señalamiento y la
fecha señalada para la vista media un período de tiempo manifiestamente
excesivo, incluso de varios años. Ejemplos de estas dilaciones están recogidos
en las SSTC 93/2008 y 94/2008 de 21 de julio. Así, en el supuesto de hecho
examinado por la primera sentencia desde la providencia en que señala la vista
y la fecha señala para ésta media más de año y medio, llegando en la
actualidad en más de un juzgado a establecerse un período que supera los tres
años.
Es patente que la carga de trabajo que soportan los Juzgados de lo
Contencioso-administrativo tras la entrada en vigor de la Ley Orgánica
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19/2003 de 23 de diciembre, que modificó, como se ha señalado, entre otros,
los artículos 8, 9 y 78 LJCA ha hecho que los señalamientos y posteriores
celebraciones de las vistas se hagan con varios años de retraso.
A partir de esta circunstancia, la propuesta realizada, tomando en cuenta
la justificación que la respalda en contraste con el funcionamiento actual de los
Juzgados conduciría a una situación contraria a la que pretende.
Además, la extensión a los nuevos asuntos que se proponen se lleva a
cabo de una manera que puede calificarse de arbitraria, dado que no se
justifica. En cuanto al límite de 30.000 euros no guarda ninguna relación con
otras cuestiones de cuantía también relevantes como la de la cuantía a partir de
la cual cabe interponer recursos de apelación contra sentencias de los órganos
unipersonales, que el artículo 81. a) LJCA fija en dieciocho mil euros.
Por otro lado, dados los temas tratados en esta jurisdicción, en muchos
de los casos las cuestiones planteadas son relativas a cuestiones jurídicas, no a
fijación de hechos, de tal manera que la inmediación no es una cuestión
esencial. En muchos procedimientos abreviados, como se observa en la práctica
forense, incluso no se llega a proponer ningún medio de prueba, durando las
vistas un reducido período de tiempo manifiestamente desproporcionado con
el tiempo que se ha demorado en su señalamiento.
Por
ello,
sería
conveniente
buscar
soluciones
más
radicales
e
imaginativas y que tomen en consideración la realidad del día a día de la
práctica forense. En este sentido, se pone el ejemplo que un procedimiento
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ordinario en el que no se propone la práctica de ningún medio de prueba la
duración del mismo puede llegar a reducirse a unos meses frente a los años
que puede suponer un procedimiento abreviado.
Anexo.En la elaboración de este informe han colaborado:
a) En materia civil:
-
Marta García Palacios (Grupo Procesal Civil.- Arrendamientos)
-
Meylín Martí Vázquez (Grupo Procesal Civil.- Familia)
-
Myriam Saiz Ortiz (Grupo Procesal Civil.- Civil General)
-
Victoria Plazuelo Fernández (Grupo Procesal Civil.- Mercantil)
-
Valentín J. Sebastián Chena (Coordinador Grupos de Trabajo)
b) En materia penal:
-
José Valero Alarcón (Grupo Procesal Penal)
-
Elena del Castillo de la Fuente (Grupo Procesal Penal)
-
Valentín J. Sebastián Chena
c) En material laboral.
-
Begoña Barreira Igual (Grupo Procesal Laboral)
-
Mariano Salinas García (Grupo Procesal Laboral)
d) En materia contencioso-administrativa.
-
César Pinto Cañón (Grupo Procesal Contencioso-Administrativo)
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