Un total de 22 gallegos pidieron la eutanasia el pasado año

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Un total de 22 gallegos pidieron la eutanasia el
pasado año
24/03/2005
Derecho a Morir Dignamente dice que en los hospitales se desconecta a la gente
que lo solicita.
Las asociaciones en contra de prolongar la vida atienden una media de dos casos al mes
Veintidós vidas prefirieron la muerte el año pasado en Galicia. Unos la pidieron con sus propias
voces y otros, impedidos, a través de sus familias. Y todos se dirigieron a la asociación Derecho a
Morir Dignamente, que les puso al tanto de la legislación al respecto.
Nadie acierta con los motivos que llevaron a tantos gallegos a solicitar el año pasado que les
practicasen la eutanasia con ayuda directa. «No es normal», apunta Carmen Vázquez, presidenta
en Galicia de la asociación Derecho a Morir Dignamente. Fuera por lo que fuera, ningún año ha
habido tantos casos. Carmen Vázquez no sabe a qué achacarlo, «si a la casualidad, a que cada vez
hay mayor información sobre el asunto o a un cambio en la conciencia de la sociedad».
Todos los meses, esta asociación recibe una media de dos llamadas de alguien que pide para él o
para un familiar que les dejen morir. Lo que ocurre es que la ley lo impide. Pero eso no quita que
en la práctica se produzca. Según Carmen Vázquez, «la eutanasia se practica en todos los
hospitales». Cuenta que cuando un paciente le plantea al médico que no le prolongue la agonía, la
mayoría de los doctores lo respetan.
En una encuesta realizada por la OCU entre médicos y enfermeras (un tercio de los doctores y
todas las enfermeras trabajaban con pacientes terminales), el 65% de los primeros y el 85% de
las segundas aseguraban haber recibido de algún enfermo la petición de que se adelantara su
muerte. Un 21% de los médicos preguntados creía que en España se practicaba el suicidio asistido
o la eutanasia activa. Es más, un 15%, al amparo del anonimato, reconocía haberlo hecho alguna
vez.
«Es una realidad habitual. No se habla de ello porque en España es un delito y porque sigue
habiendo muchos prejuicios religiosos, pero existe», dice Carmen Vázquez.
Sobre el testamento vital (un documento que puede hacer cualquiera en el que se deja escrito, y
con testigos, que no se prolongue su vida artificialmente en caso de padecer una enfermedad
irreversible), Carmen Vázquez afirma que «es un primer paso». Claro que después dice que esa
ley «no hizo más que legislar una práctica médica que siempre se hizo en los hospitales».
Más de 200 enfermos terminales piden cada año en las unidades de cuidados paliativos de España
que se acabe sin más dilación con su vida. Estos cálculos del hasta hace unos meses presidente de
la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, Antonio Pascual, se quedan cortos según Carmen
Vázquez.
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