Lingüística textual

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LA LINGÜÍSTICA TEXTUAL
TEMA 1 (tema 5 temario): EL TEXTO COMO UNIDAD DE TRADUCCIÓN
La gramática tradicional consideraba la oración como la máxima unidad de lenguaje. A mediados de los años
60 surgen algunas escuelas que defienden la lingüística del texto; superan la gramática basada en la oración, y
consideran la lengua como una actividad encaminada a hacer, es decir, se destaca el componente pragmático
de la lengua.
Este punto de vista no sólo enfocaba la lengua como un sistema de signos con sus estructuras abstractas y sus
reglas de combinación entre ellas, sino que añadía el estudio del uso de la lengua de acuerdo con la situación,
intención. Por lo tanto, la lengua del texto superaba el estructuralismo.
La lingüística textual también defiende que las lenguas son partes integrantes de la realidad sociocultural de
los grupos humanos y que la diversidad en el uso de una lengua es síntoma de riqueza y flexibilidad.
Las variedades de la lengua pueden ser:
• Diastráticas: registro sociocultural.
• Diatópicas: geográfico−dialectal.
• Diafásicas: situacional.
Por eso hay que extender el estudio del hablante ideal a los múltiples hablantes reales y a la multiplicidad de
las situaciones comunicativas.
Dentro de estas nuevas corrientes también se reparó en que la facultad del lenguaje no se ejerce mediante
enunciados de habla aislados y cerrados sino mediante un discurso o texto en el que los enunciados sucesivos
se articulan en un todo con una significación global que condiciona su estructura.
Un texto no es una suma de oraciones, sino la gran unidad del lenguaje, con sus reglas de formación y su
finalidad concreta. Esta concepción se basa en la gramática clásica. La retórica clásica oponía la ars bene
dicendi al ars recte dicendi. Los estudios retóricos antiguos hacían hincapié en el hablar bien, eficazmente,
transmitir. Y reservaban a la gramática la parte normativa, supeditada a la transmisión de una idea, al carácter
pragmático.
Esto se abandonó a principios del siglo por el triunfo del estructuralismo.
Así pues, la lingüística del texto surge por la necesidad de aclarar una serie de fenómenos sintácticos que no
podían ser explicados si no se tiene en cuenta el contexto verbal, esencial para la traducción. El contexto
verbal es todo lo que rodea lingüísticamente a una palabra.
Denotativo (objetivo)
Connotativo (subjetivo)
Significado de una palabra
Contextual (entorno lingüístico
Situacional (entorno no lingüístico)
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La lingüística textual estudia el significado contextual. Junto a la lingüística del texto, hay otras disciplinas
que se preocupan por describir y analizar los factores lingüísticos y extralingüísticos que intervienen cuando
hacemos uso de la lengua. Por ejemplo: la sociolingüística, la psicolingüística, la etnografía de la
comunicación,... Estas disciplinas tienen en común el entendimiento de la lengua como una unidad
impregnada de significados socioculturales y de intenciones personales, es decir, que todos los actos verbales
utilizan el lenguaje con la intención de conseguir diferentes objetivos.
Algunos de estos objetivos son: informar, enseñar, convencer, motivar, argumentar, vender, expresar
sentimientos, llamar la atención sobre la propia lengua, embellecer la propia lengua, establecer contacto
(función fática). Por tanto, el habla realiza acciones fundamentales para la vida social.
• El texto
No es sólo un extracto de literatura, es cualquier manifestación verbal que se produce en un intercambio
comunicativo. Por tanto, se considera texto tanto una muestra de lenguaje oral como una muestra de lenguaje
escrito. No existe ninguna extensión prefijada para que un conjunto de palabras pueda constituir un texto. Los
límites dependen de la intención comunicativa del hablante. Para que una muestra verbal sea texto tiene que
tener un tema, hablar acerca de algo, tener una intención.
Se puede definir texto como todo conjunto analizable de signos como un fragmento de conversación, una
novela,... (Lázaro Carreter). Según Dubois, un texto es un conjunto de enunciados lingüísticos sometidos al
análisis. Por lo tanto, el texto es una muestra de comportamiento lingüístico que puede ser escrito o hablado.
Según Enrique Bernárdez, un texto es la unidad lingüística comunicativa fundamental, producto de la
actividad verbal humana, que posee carácter social. Se caracteriza por su cierre semántico y comunicativo, y
por su coherencia. Su estructuración se articula en dos conjuntos de reglas: las de nivel textual y las de la
gramática.
Según esta definición, en un texto destacan las siguientes dimensiones:
• Carácter comunicativo.
• Carácter pragmático.
• Estructura basada en las reglas gramaticales y textuales.
El texto y el discurso pueden considerarse quasi sinónimos. En las escuelas inglesa y francesa son sinónimos,
pero algunos lingüistas distinguen el texto como conjunto de unidades lingüísticas interrelacionadas y el
discurso como la unión de texto y contexto. En lenguaje coloquial se emplea el discurso en la exposición oral,
más o menos coloquial.
• Las propiedades del texto.
Las propiedades del texto son las siguientes:
• Aceptabilidad.
• Adecuación.
• Intencionalidad.
• Informatividad.
• Situacionalidad comunicativa.
• Intertextualidad.
• Coherencia.
• Cohesión.
La aceptabilidad es la propiedad por la que le texto resulta apropiado para un contexto determinado. Por
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ejemplo, en mitad de una novela de aventuras, sería inaceptable un texto lírico que rompiera la estructura del
texto, aunque fuera gramaticalmente perfecto.
La adecuación implica que el texto se adapta a la diversidad lingüística. Un texto cumple la adecuación
cuando elige la variedad diatópico, diastrático y diafásica adecuada. Para que un texto sea adecuado, el
redactor debe conocer bien las variedades lingüísticas.
La intencionalidad es la propiedad por la que el texto está organizado de acuerdo con su fin, es decir, las
unidades lingüísticas se eligen y articulan según el fin. Por ejemplo, si quiero pedir algo por carta, mi
intencionalidad es conseguir lo que pido, y para ello he de usar fórmulas de cortesía.
La informatividad del texto consiste en que el texto debe añadir algo nuevo, una nueva información.
La situacionalidad comunicativa se refiere al entorno no lingüístico, a la situación en la que se desarrolla el
texto. El texto no puede contradecir o resultar absurdo o sin sentido en la situación en la que se realiza.
La intertextualidad es la relación de unos textos con otros. Los textos no son frutos espontáneos, se encuadran
en géneros y se construyen a partir de otros textos. Por eso, los modelos textuales pertenecen a una tradición y
se elaboran con materiales extraídos de la misma.
La coherencia es la propiedad por la cual el texto puede ser comprendido como una unidad cuyas partes están
relacionadas entre sí y también con el contexto y la situación en la que se produce el texto.
La coherencia es congruencia, es decir, es la conformidad de lo expresado con las normas lingüísticas y con el
conocimiento del mundo. La coherencia también depende del llamado marco de referencia (frames)
sociocultural, que son puntos socioculturales de referencia común (que todos sabemos). Los frames ayudan a
entender los enunciados.
Grice estableció en 1975 el llamado principio de cooperación, básico para la coherencia y punto de partida
que hace posible un acuerdo entre los hablantes para iniciar, continuar y finalizar una comunicación
coordinada y razonable. Este principio se compone de cuatro máximas:
• Máxima de cantidad.
• Máxima de calidad.
• Máxima de relación.
• Máxima de manera o modo.
La máxima de cantidad aconseja no dar ni más ni menos información que la necesaria para que se entienda el
texto (economía lingüística).
La máxima de calidad es la que recomienda no decir nada acerca de lo que no estemos seguros de que es
cierto o de algo que no tenga relación con el texto. Tiene que ver con la sinceridad que obliga al emisor a
decir siempre la verdad.
La máxima de relación nos indica que la información ha de ser relevante, pertinente, significativa, es decir,
que interese.
La máxima de manera nos advierte que la información ha de darse con claridad, brevedad y orden.
Sin embargo, estas máximas se violan a veces de manera voluntaria, por ejemplo, para mentir o engañar. A
veces se violan de manera involuntaria porque el hablante no posee suficiente competencia.
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En cuanto a la máxima de calidad hay que tener en cuenta que a veces los textos pertenecen a la ficción
literaria en la que no tiene por qué haber una correspondencia entre realidad y texto. En ese caso, la verdad del
texto no es otra que su existencia como texto literario y emisor y receptor se sitúan en una ficción.
Otro concepto importante para la coherencia es la presuposición, que es un conjunto de conocimientos,
experiencias, tradiciones, reales o textuales compartidos por una cultura. Las presuposiciones son de dos
tipos:
• Basadas en el conocimiento del mundo.
• Basadas en el conocimiento expresado en el texto anteriormente.
Debemos distinguir entre significado literal, convencional, denotativo, del significado conferido por los
hablantes a su significado que es intencional y depende de las circunstancias en las que se circunscribe todo
acto de comunicación.
La coherencia interna proporciona al texto la unidad global de significado.
Cuando se traduce, pasamos de un texto original a uno traducido, creando así un nuevo texto.
Los mediadores a veces trasgreden las máximas de Grice cuando:
• Máxima de calidad.
• El texto traducido permite una interpretación contradictoria de la que se puede hacer del texto
original.
• La información añadida no conduce a facilitar una aproximación entre las interpretaciones del TO y
del TT en sus contextos respectivos.
• La información suprimida alimenta las divergencias entre las interpretaciones del TO y TT en sus
contextos respectivos.
• Los mediadores presentan como creación original lo que es producto de la mediación partiendo de
otro texto o discurso.
• Máxima de cantidad.
• Reducen la extensión de un texto (por ejemplo: mostrar más interés por los resultados de una
investigación que por la metodología utilizada en un artículo científico).
• Amplían la extensión de un texto de forma innecesaria (mayor repetición, lentitud en su desarrollo).
• Máxima de relevancia o relación.
• El mediador considera redundante una parte de la información y la omite sin ninguna justificación
(proceso de reducción).
• Añade información que resulta redundante en la cultura terminal (proceso de explicitación).
• Máxima de modo.
• No son tan claros, sucintos y ordenados como el TO.
• Trastocan un TO (por ejemplo literario) de manera que una estructura deficiente o pobre mejore en el
TT.
• Concurren en ambigüedades o errores no presentes en el TO.
La cohesión, otra de las propiedades del texto, es el conjunto de procedimientos lingüísticos que se utilizan
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para asegurar la coherencia. Hay que emplear una serie de mecanismos lingüísticos.
Los procedimientos de cohesión son elementos o técnicas que proporcionan trabazón al texto y lo conforman
como una gran unidad de significado. Los seis procedimientos básicos de cohesión son: (fotocopia)
• Recurrencia o reiteración: es uno de los procesos fundamentales de la cohesión textual desde la retórica
clásica. Puede ser de varios tipos:
♦ Reiteración léxica: repetición de una palabra en el texto.
♦ Reiteración léxica sinonímica: consiste en reiterar un elemento léxico mediante sinónimos.
♦ Reiteración por hiperónimos: es una unidad léxica de significación muy amplia que incluye
otras unidades léxicas más específicas que son hipónimos (rosa, clavel, margarita = flor).
♦ A veces los sinónimos son sólo contextuales, es decir, que sólo en ese texto son sinónimos
por mecanismos metafóricos, metonímicos,...
• Sustitución: consiste en repetir un concepto mediante pronombre y otras formas. Pueden ser de distintos
tipos:
♦ Las proformas son elementos lingüísticos que sirven para sustituir elementos léxicos y pueden
ser:
• Léxicas: son palabras nominales o verbales especializadas en sustitución. También se llaman palabras
comodín y pueden ser nominales (cosa, hecho, asunto, tema,...) y verbales (sobre todo el verbo hacer).
♦ Pronombres: de entre los pronombres personales, sólo los de tercera persona son proformas
como sustitutos textuales, es decir, como sustitutos de algo que ya ha aparecido (pronombres
anafóricos) o de algo que va a aparecer próximamente (catafóricos).
Envió una carta a su jefe. La recogió el portero.
No te lo vas a creer: me ha tocado la lotería.
♦ Proadverbios: sustituyen elementos del texto en función adverbial.
• La elipsis: es una forma especial de sustitución en la que el sustituto es cero. Consiste en eliminar un
componente lingüístico con la finalidad de evitar repeticiones. La elipsis sólo es posible cuando el elemento
suprimido es identificable por el oyente. Los mecanismos de elipsis funcionan de manera diferente en cada
idioma. Puede ser:
♦ Nominal: si se elimina cualquier palabra del sintagma nominal.
♦ Verbal: consiste en la supresión del verbo, sobre todo en el caso de estructuras paralelísticas.
Se da habitualmente en verbos copulativos.
♦ Oracional: se eliminan períodos oracionales completos, sobre todo en el caso de
subordinadas.
♦ Comparativa: se da en oraciones en las que se elimina el segundo término de la comparación.
Está supresión está ya lexicalizada.
La elipsis se emplea por motivos de economía lingüística en pro de la concisión y de la fluidez. Al traducir, se
ha de procurar este recurso que permite condensar conceptos y dar la información exacta. Contribuye a la
máxima de manera.
• Carácter informativo: otro procedimiento de cohesión textual es la suma y articulación perfecta de lo
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conocido y lo desconocido. Un texto está bien construido y avanza si de la información conocida procede la
desconocida.
Los conceptos de tema y rema se aplicaron en principio a las estructuras oracionales. Tema era el punto inicial
del enunciado conocido por el receptor y rema es todo lo que sigue que aporta información nueva, es decir,
aporta el contenido fundamental, lo realmente nuevo de la información. El tema también se llama tópico y al
rema también se le llama comento.
Los remas, una vez enunciados, se convierten en nuevos temas que a su vez derivarán en nuevas
informaciones o remas.
Los cambios de tema a rema y las conversiones de rema en nuevo tema aseguran el equilibrio, la comprensión
y el interés de la comunicación. A medida que el receptor descodifica el texto, éste avanza. Este fenómeno se
denomina progresión temática o informativa.
• La tematización: también llamada topicalización, es el proceso por el que los enunciados sucesivos se van
convirtiendo en temas.
En lingüística textual, estos conceptos han pasado a emplearse preferentemente en el nivel textual. Por tanto,
son temát9icas todas las informaciones nuevas que se van recibiendo.
Los remas son todos explícitos, pero los temas pueden ser de naturaleza implícita, puesto que pueden ser
identificados por el contexto o la situación.
Hay múltiples modos de organizar la información. Algunos de ellos son:
♦ Progresión lineal: se puede identificar con el esquema T 1 > R 1 = T 2 > R 2 = T 3 > R 3 ...
♦ Progresión constante: un mismo contenido temático funciona como soporte de dos o más
remas:
T 1 > R 1, R 1`. R 1``, R 1```
♦ Progresión de hipertema o temas derivados: se trata de aquellos casos en los que se plantea un
tema genérico que en el momento del desarrollo informativo se divide en diferentes subtemas
que a su vez mantienen una progresión independiente. También el tema puede tener su rema
particular:
T 1 > R 1 o t 1 > r 1...
♦ Progresión convergente: se trata de aquellos casos en los que el tema que sirve de apoyo es el
resultado de la suma de dos o más informaciones y el rema en el que deriva se sitúa al final
del texto y matiza el tema.
T 1 (a + b + c + d) > R 1
• Marcadores textuales: en los textos, las oraciones se suceden unidas a través de una relación lógica. La
trabazón también se asegura mediante el uso correcto de los llamados marcadores textuales que son
palabras que introduce el emisor y que reflejan la actitud del hablante ante lo que dice o del redactor ante lo
que escribe.
Estas palabras, en el análisis sintáctico, se consideran extraoracionales. Van siempre entre comas. Los
distinguimos de algunos nexos por las comas y el sentido de la oración.
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Los marcadores discursivos son unidades diversas cuya característica más destacada es su polivalencia, ya que
es muy difícil deslindar su uso general de los usos ocasionales. Son unidades casi gramaticalizadas
especializadas en relacionar las oraciones de un texto.
Van siempre entre comas. En su significante pueden coincidir con nexos oracionales, pero su función es
claramente diferente.
2.1. Situacionalidad.
Todo texto tiene un entorno. El entorno, si es no lingüístico, se denomina situación o contexto situacional.
El entorno puede ser psicológico, es decir, el conocimiento que sobre cada uno de los interlocutores tiene el
hablante. Puede ser emocional, que explica el estado de ánimo del hablante. Puede ser paralingüístico, que es
el conjunto de signos no lingüísticos que acompañan a la palabra, es decir, gestos, tono de voz,...
Todo enunciado se entiende de acuerdo con su entorno. También tiene que ver con el entorno el nivel
sociocultural y la situación concreta en la que se produce la comunicación. También podrían incluirse como
elementos de este entorno el tiempo (momento) y el lugar.
Algunos lingüistas, al entorno no lingüístico, lo llaman contexto situacional.
El entorno lingüístico se denomina contexto. El contexto verbal es el conjunto de unidades lingüísticas que
preceden y siguen a un iniciado.
Los mismos autores que llaman al contorno contexto situacional, llaman al contexto, cotexto.
2.2. Intertextualidad.
Los textos no son productos espontáneos, sino que se elaboran con material de la tradición cultural y textual
en que se insertan.
Los textos presentan en esencia una de las cinco formas siguientes de discurso: narración, descripción,
argumentación, exposición o diálogo.
Estas formas determinan la organización lingüística de los textos, y además condicionan o son preferentes de
un tipo de texto.
Los diferentes tipos de textos se reservan a otros tales ámbitos de uso o espacios sociales.
Los ámbitos de uso son los espacios en que se produce el proceso de comunicación y son, entre otros:
• Académico: es el espacio de la educación. Se refiere a secundaria, universidades,... Son textos
formativos.
• Personal: es el de la propia persona que escribe. Se incluyen diarios, opiniones personales,...
• Familiar: produce textos de relaciones familiares y de confianza. Los textos de este ámbito son las
felicitaciones, las cartas,...
• Laboral: abarca textos especializados en temas de trabajo y F. P. Incluiríamos currículos, entrevistas
de trabajo, memorias,...
• Administrativos: comprende textos relacionados con las instituciones públicas o privadas.
Encontramos instancias, informes,... Dentro de este ámbito también encontramos el lenguaje jurídico.
• Literario: es el ámbito de la literatura. Tendríamos poesía, novela, teatro,...
• Medios de comunicación social: abarca textos propios de cualquier medio (periódico, radio,
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televisión).
• Del ocio: comprende textos con finalidades lúdicas, por ejemplo, los chistes, las canciones,...
• Social: comprende los textos que mantienen y establecen relaciones sociales protocolarias, de
compromiso, comerciales,...
TEMA 2 (tema 4 temario): SIGNIFICADO Y COMUNICACIÓN EN EL PROCESO DE TRADUCCIÓN:
EL ESTADIO CONTEXTUAL
1. La variación social.
Es evidente que una lengua tiene realizaciones diversas según la clase social, el nivel de educación, la edad, el
grupo étnico, a veces el sexo.
Las fronteras de estas variables no suelen coincidir con los dialectos geográficos.
Los dialectos se distinguen según la zona geográfica. Los lingüistas hablan de dialectos geográficos y
sociales. Las manifestaciones de ambas se relacionan. Se llama lecto a cualquier variación de la lengua. Los
sociolectos se distinguen según algunos rasgos sociales.
El estudio de la variación social en las lenguas es objeto de la Sociolingüística, disciplina que comenzó en los
años 30 y su boom tuvo lugar durante los años 50 y 60.
La Sociolingüística estadounidense se concentra en la relación entre los grupos sociales y el uso de la lengua.
Algunos de los temas más importantes son el bilingüismo y la diglosia, los motivos sociales de los cambios
semánticos,... pero todo de acuerdo con la sociedad.
La Sociolingüística europea se interesa más bien por las variaciones del uso, por los diferentes registros de la
lengua en situaciones comunicativas diversas. Se ocupa, por ejemplo, de la etnografía del habla, del análisis
del discurso.
La estratificación social que realiza cada persona de modo intuitivo se basa en gran parte en las diferencias
lingüísticas más o menos constantes que se aprecian en los hablantes. Es decir, clasificamos a los hablantes
según su forma de hablar y escribir.
Juzgamos como socialmente inferior o superior a las personas según el habla.
Las variedades lingüísticas se pueden clasificar genéricamente según el habla en estándar y no estándar.
Los lectos estándar son aquellos que atraen una reacción negativa por parte de los lectores u oyentes y nos
llevan a pensar que los hablantes son socialmente inferiores. El traductor o intérprete debe decidir cómo
afronta un texto o discurso en un lector no estándar. Si el lecto es intencionadamente no estándar, se puede
seguir esa pauta; pero si no hay esa intención, se podría corregir ese registro.
Los sociolectos no estándar pueden gozar de un prestigio encubierto en aquellos ámbitos donde su uso es
mayoritario.
1. 2. Parámetros sociales.
Los parámetros sociales son:
• Clase social y nivel de educación: Hay una correlación entre el uso lingüístico y la clase socia, pero muchas
veces la educación distorsiona la correspondencia diversa entre ambos parámetros. Esto es prácticamente
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imposible en las sociedades de castas. Por ejemplo, en la India, hay unas clases diferenciadas entre
brahmanes y no brahmanes. Las clases sociales no son equiparables a las castas. Sus fronteras están menos
definidas y los miembros de una clase pueden acceder a otra. Por tanto, no existen en el habla unos
contrastes tan claros y evidentes como en una sociedad de castas. Por eso, no se habla tanto en nuestra
sociedad de niveles socioeconómicos como de niveles socioculturales y en esto sí que hay diferencias
claras. A veces ocurre el fenómeno de la hipercorrección en los hablantes menos instruidos, que consiste en
aplicar reglas gramaticales en estructuras que no corresponden.
• Raza, grupo étnico: los estudios lingüísticos en general demuestran que no hay una conexión exacta entre la
raza y la lengua. Hay países con gran variedad de grupos étnicos. Suelen coincidir con países de gran
inmigración, de hecho los inmigrantes suelen concentrarse en un área específica, trabajan en lo mismo,
tienen un nivel económico similar,... Por eso, a veces, es difícil establecer los distintos lectos y a qué se
deben. Sin embargo, a veces, la lengua puede ser un componente esencial de la identidad de un grupo
étnico, es más, se puede usar como valor reivindicativo. En la antigua Yugoslavia se hablaba esloveno,
macedonio, albanés y húngaro como lenguas minoritarias de grupos étnicos distintos. Sin embargo, el resto
hablaban serbo− croata. Pero, por ejemplo, en Sarajevo hay variedades diferentes en palabras concretas
entre croatas, musulmanes y serbios. Las diferencias entre croatas y serbios de Bosnia tienden a coincidir
con las de los dialectos de la zona. Sin embargo, los musulmanes bosnios tienen muchas palabras turcas.
Por tanto, los límites geográficos tienen también gran importancia. Las etnias refuerzan la identidad de sus
lenguas, pero los lectos dependen de otros parámetros: geográficos, educativos, etc. Una de las variedades
más estudiadas es el Black English Vernacular, variedad étnica de los negros estadounidenses.
• Sexo: hombres y mujeres suelen tener criterios distintos sobre la propiedad en el uso de la lengua, lo que
determina sus distintos usos. Por una parte, estas diferencias son resultado de las diferentes actitudes
sociales del comportamiento de hombres y mujeres. Por otra parte, puede haber usos que respondan a las
particularidades de cada sexo. Hay determinados términos y expresiones que por motivos sociales, se
emplean más por hombres que por mujeres o viceversa. Estos cambios léxicos son más acusados en
culturas primitivas. La sociedad hace que utilicemos un vocabulario distinto.
• Idiolecto: la variación lingüística no termina en las variantes temporales, geográficas y sociales. Dialectos y
sociolectos son objeto de una variación interna notable porque en cada persona concurren circunstancias
específicas que hacen única su habla. Todo ese cúmulo de circunstancias configuran el idiolecto, que es el
modo particular e irrepetible que cada hablante hace de su lengua. Hay tantos idiolectos de una lengua
como hablantes de la misma. Los sociolectos y dialectos no son más que abstracciones de los rasgos
comunes a un determinado número de idiolectos (hablantes). Por tanto, un texto o discurso lleva su manera
sociodialectal, pero sobre todo, idiolectal. Por eso, a veces, se identifica idiolecto con estilo. Los textos
traducidos y los discursos de los intérpretes son reflejo de dos idiolectos: el idiolecto de quien escribió el
TO y el idiolecto del traductor. Por tanto, la traducción pura es imposible. El traductor o intérprete debe
acoplarse en la medida de lo posible al idiolecto del TO, pero no podrá evitar rasgos de su propio idiolecto.
Pero debemos eliminar todo rasgo geográfico y sociocultural inferior. Si en el TO hay rasgos de idiolecto
intencionados, el traductor o intérprete debe procurar reflejarlos. El idiolecto de cada mediador puede
marcar un texto en un sentido o en otro, por tanto, debemos someter nuestra lengua a un control riguroso
para evitar distorsiones por automatismos o dejadez. Hay además que tener especial cuidado en la
traducción de determinadas expresiones que de una lengua a otra podrían resultar discriminatorias como:
hablar en cristiano, trabajar como un negro, estar hecho un gitano, engañar como a un chino,...
2. Variaciones respecto al uso.
En el curso de la comunicación, los hablantes tienen intuiciones sobre lo apropiado para cada intercambio
verbal. Por tanto, todo hablante organiza su idiolecto en un repertorio de variedades estructurales según las
circunstancias de la comunicación (tema, mayor o menor grado de formalidad,...). También elegimos uno u
otro registro según sea el discurso hablado o escrito.
Los elementos contextuales y situacionales relevantes, se han formulado en lingüística muchas maneras. Se ha
llegado a firmar que hay hasta trece variables, pero el modelo más simple es el que distingue tres variables o
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parámetros de situación:
• Campo o tema: es el eje que se refiere al propósito y al tema del intercambio.
• Modo: se refiere al medio de intercambio (lengua escrita o hablada 0 traducción o interpretación).
• Tenor: se refiere a las relaciones, sobre todo de poder, entre los participantes.
Estas tres variables combinadas en cada situación dan lugar a los registros (Halliday).
Como las situaciones comunicativas tienden a repetirse, cada hablante se entrena en un número concreto de
registros que le permiten comunicarse con mayor soltura.
Los textos y los discursos pueden incluir más de un registro.
Los cambios de registro suelen ser tan automáticos que muchos hablantes no son conscientes de ellos, pero
siempre hay que tenerlos en cuenta para traducir e interpretar.
Los hablantes tendemos a asociar determinados temas con textos o discursos. Además, muchos temas
conllevan unos conocimientos especializados que se expresan mediante un lenguaje específico. Cualquier
conocimiento de cualquier rama del saber sólo consta cuando quedan por escrito y se expresan en los
llamados lenguajes de especialidad, por eso, hay un lenguaje jurídico, científico,.. que se asocian con el campo
o tema. La traducción de textos especializados requieren un estudio previo de la materia.
Un lenguaje especializado suele consistir en una lista más o menos extensa de términos, una serie de
locuciones, una serie de estructuras sintácticas y unos cuantos tipos textuales y discursiones preferentes. El
aspecto terminológico es el más notorio.
Los lenguajes especializados evitan la ambigüedad y debemos hacerlo al traducir, y continuamente incorporan
neologismos. Por tanto, hay diccionarios especializados de cada lenguaje.
Los lenguajes especializados (LE) no existen sin el apoyo del lenguaje común, la gramática y el vocabulario
general son comunes. Hay muchos términos de los lenguajes especializados que pasan con el tiempo al
lenguaje común.
Un lenguaje especializado es una serie de variedades organizadas respecto a una escala cuyos extremos son la
especialización máxima y el lenguaje general.
Los lenguajes especializados están condicionados por la lengua a la que pertenecen.
Los mediadores suelen adaptar el estilo retórico al de la comunidad receptora, aunque en la interpretación es
francamente difícil.
El lenguaje científico tiene las siguientes características:
• Sentencias impersonales.
• Exposición lógico.
• Descripción minuciosa.
• Ausencia de expresiones emocionales, de humor y de opiniones personales.
• En cuanto a la sintaxis, no es complicado pero es acumulativa.
• El vocabulario tiene una huella grecolatina importante y una influencia notable del inglés. Es inmenso y se
renueva constantemente.
El lenguaje legal se caracteriza por:
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• Está muy alejado del lenguaje común. Es muy elaborado, arcaizante, con innumerables tecnicismos y con
una sintaxis complicada.
• Es sobre todo escrito, y por eso, al ser escrito desde hace mucho tiempo, es un lenguaje poco mutable.
El lenguaje periodístico tiene determinadas características:
• Se dirige a las variedades del público en general.
• Las restricciones del estilo son mínimas, aunque cada empresa periodística establece sus propias normas.
Hay una falsa creencia acerca de la superioridad de la lengua escrita sobre la
lengua hablada. Los textos pueden parecer más correctos y estables, mientras los discursos se dice que son
menos elegantes y cuidados. También es cierto que hay una tradición finisecular de que la educación se
relaciona con la lengua escrita.
Es verdad que en Occidente, los textos fueron desde el principio los modelos de corrección lingüística y todo
tema o asunto sólido requería una plasmación escrita.
Se ha tendido en la historia a que todo lo relevante se escribe. Todo esto se debe, en gran parte, a que frente a
la fugacidad de la lengua hablada, los textos ofrecían además la estabilidad necesaria para los modelos.
Los textos suelen gozar de un léxico más variado y una organización más compleja y evidente, porque además
un texto es el resultado de un proceso deliberado que incluye revisión y corrección. Además están más libres
de errores, vacilaciones, imprecisiones, ambigüedades y oraciones incompletas; todo esto propio de la lengua
oral.
En el siglo XX, con el auge de la lingüística moderna, se sobrevaloró la lengua hablada y se llegó a decir que
la lengua real era la oral. Para muchos, la lengua real es la oral y la lengua escrita no es más que un sistema
convencional para fijar el resultado del habla.
Es cierto que no todas las lenguas del mundo tienen un sistema de escritura pero todas son orales. Los
sistemas de escritura se desarrollaron mucho más tarde que la lengua hablada. A los hablantes hay que
enseñarles a escribir, mientras que aprenden a hablar automáticamente. La mayor parte de la humanidad es
analfabeta (no sabe leer ni escribir), pero todo el mundo sabe hablar.
Estos argumentos son razonables, pero hoy día hay que reconocer que la lengua escrita está mejor preparada
para realizar algunas funciones: conservar y difundir el conocimiento, dar valor a los contratos personales,
fijar las leyes de un país,...
La lengua oral es la apropiada para otras funciones, en general las que se llevan a cabo en la vida cotidiana,
pero también, la lengua oral sirve para situaciones cultas.
No se puede sustituir un texto por un discurso y viceversa, sin modificar su naturaleza e incluso empeorar la
comunicación.
La lengua oral y la lengua escrita son dos modos que se consideran subsistemas lingüísticos.
El uso de los medios técnicos modifica las condiciones que se dan en la comunicación oral.
Convencionalmente tendemos a expresar más distancia ante desconocidos, mayores y quienes tienen más
poder que nosotros (tenor). En español, para este tipo de relaciones es conveniente utilizar usted. Un mayor
grado de intimidad y confianza da lugar al tú. A veces, en español, se utiliza el usted para marcar las
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distancias y no permitir que una persona con menos nivel alcance un nivel mayor de confianza.
El tenor es la variable que distingue los grados de relación de mayor a menor igualdad.
Los grados de formalidad no sólo se asocian a la selección de pronombres, aunque es el rasgo formal más
característico.
En traducción e interpretación hemos de procurar un equilibrio entre el tenor del TO y el tenor que requieren
los destinatarios del TT.
3. Pragmática y traducción.
• Cállate.
• ¿Qué quieres para cenar?
• Llueve.
• Me opongo.
• Te lo prometo.
• Te advierto que está prohibido.
• Yo te bautizo en el nombre del padre,...
• 1. Decir y hacer.
Siempre se aceptó en Lingüística que las oraciones eran descripciones de estados del mundo, sin embargo, con
el avance de la Pragmática, los lingüistas advirtieron que muchas oraciones, por ejemplo, las que expresan
órdenes o preguntas, no funcionan así.
Austin observó también que hay un tipo de oraciones declarativas que no son verdaderas ni falsas, como los
ejemplos d − g. Estas oraciones tienen en común que no se utilizan para describir un estado del mundo, sino
para hacer algo. El hablante utiliza el lenguaje para hacer. Austin denominó preformativas a este tipo de
oraciones. Estas oraciones no se pueden analizar según el criterio de verdad, tienen un verbo preformativo
(oponer, bautizar), lo que implica que a la vez que se dice, se ejecuta la acción correspondiente a su semántica
y tiene que estar en primera persona singular del presente de indicativo. Para que las oraciones preformativas
puedan ejecutar algo, se tienen que cumplir una serie de condiciones de fortuna
3.2. Condiciones de fortuna (felicity conditions).
Las oraciones preformativas pueden no ser verdaderas ni falsas, pero no tienen por qué ser eficaces.
Las condiciones de fortuna se pueden referir al receptor, al contexto cultural, social, religioso, etc. Se incluyen
entre las condiciones de fortuna la exactitud lingüística, que son parte del procedimiento (fórmula o
convención a seguir).
Por tanto, las condiciones de fortuna afectan al:
• Procedimiento: por ejemplo, el rito del matrimonio, hay un procedimiento convencional que tiene un efecto
y cambia en cada lengua. Las circunstancias y las personas han de ser las adecuadas al procedimiento.
• Ejecución: se refiere a la exactitud lingüística y también a su cumplimiento de principio a fin.
• Participantes: para que se den las condiciones de fortuna, las personas deben albergar los pensamientos,
sentimientos e intenciones necesarias. Es importante que si el procedimiento especifica una conducta
posterior consecuente, los agentes implicados deben observarlo.
3.3. Tipologías de los actos del habla (speech acts).
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Las oraciones preformativas se oponen a las constantivas, que son las que describen estados del mundo.
En mediación lingüística, estos dos grupos necesitan tratamientos distintos. Mientras para las oraciones
constantivas hemos de considerar únicamente el significado, para las preformativas, hay que tener en cuenta la
función que ejercen, porque la expresión de las funciones es distinta en cada lengua. Por ejemplo, las
oraciones a y b significan lo mismo, pero la b es la forma convencional del preformativo inglés.
E −−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−− Yo os declaro marido y mujer.
A −−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−− I declare you husband and wife.
B −−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−− I pronounce you husband and wife.
En un texto constantivo tengo más libertad para elegir entre varios términos siempre que me atenga al
significado, pero en un texto preformativo hay que seguir las convenciones.
En la lengua común no hay una distinción exacta entre oraciones preformativas y constantivas:
• Te ordeno que cierres la puerta.
• Cierra la puerta.
• Habla más bajo.
• No quiero que nos oigan.
• Esto no es la calle.
• Las paredes oyen.
De las oraciones b − f no hay verbos preformativos, pero la reacción es la misma. Hay oraciones que por el
uso del imperativo, la enunciación indirecta (d), la ironía (e) e incluso algunas oraciones constantivas (f) se
convierten o funcionan como oraciones preformativas.
La expresión más objetiva incluye además de su significado una acción determinada por la cual quien habla,
consciente o no, intenta alcanzar la consecución de unos fines.
• Se me ha acabado el tabaco −−−−−−−−−−−−− Me voy, dame un cigarro
• Hay una corriente de aire, ¿no? −−−−−−−− Cierra la ventana.
• ¡Anda!, es tardísimo −−−−−−−−−−−−−−−−−−−−− Me voy.
• Te lo prometo −−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−− Probablemente no estoy haciendo una promesa tan
fuerte.
Siempre que hablamos, decimos algo, pero también hacemos algo. Realizamos, en todo caso, un acto de
habla, ya que la mayoría de las oraciones se pueden usar como preformativas, los lingüistas distinguen entre
actos preformativos explícitos (digo y hago a la vez) e implícito (digo e indirectamente hago).
Toda oración independientemente de su significado lleva a cabo ciertas acciones, gracias a unas fuerzas
específicas. Hay tres sentidos básicos por los cuales decir es igual a hacer. Estos tres sentidos distinguen en
una oración tres actos:
• Acto locutivo: enunciación de una oración con un determinado sentido de referencia.
• Acto ilocutivo: conlleva oferta, imposición, promesa, advertencia, en virtud de la fuerza convencional
asociada a la oración.
• Acto perlocutivo: se refiere a los efectos producidos en los destinatarios y en la audiencia por la
enunciación de la oración. Pertenece a la esfera de los receptores y constituye su reacción ante los actos de
quien habla. No es siempre identificable ni delimitable.
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Como los actos de habla en distintas lenguas no coinciden, se ha intentado clasificarlos y establecer
correspondencias entre ellas. La clasificación más popular es la se Searle que distingue entre cinco actos de
habla:
• Actos de habla representativos: son los que afirman, concluyen, definen algo ajeno al hablante.
• Directivos: sirven para preguntar, requerir, sugerir, pedir.
• Comisivos: son los que expresan orden, promesa, amenaza,...
• Expresivos: son los que se refieren al propio hablante. El hablante agradece, se lamenta,...
• Declarativos: coinciden con los preformativos, es decir, a la vez que se dice se hace.
Hay múltiples clasificaciones. El problema es que al enunciar una determinada oración, el hablante puede
estar intentando ejecutar más de una acto de habla a la vez. En general, hay tantos actos de habla como
situaciones comunicativas. De todas formas, podemos simplificar según Searle y descubrir el tono o intención
de cada texto o discurso.
3.4. Teoría de la relevancia (Sperber y Wilson).
La teoría de la relevancia parte de la máxima de Grice de relación. Grice eleva el principio de relevancia a
condición indispensable para la coherencia. Sperber y Wilson destacan la relevancia como un factor central
para la mediación y defienden que comunicar es reclamar la atención de un individuo, por tanto, comunicar
siempre implica que la información comunicada sea relevante. La relevancia de una nueva información ha de
valorarse en la mejora que su conocimiento suponga para su representación del mundo. Una información es
más relevante en la medida que mejora mi representación del mundo.
Para que un texto discurso tenga relevancia, el equilibrio entre lo desconocido y conocido, lo nuevo y lo viejo,
puede darse de tres formas:
• Lo nuevo refuerce lo viejo: aunque en esencia no diga nada nuevo, sí lo es por los ejemplos, las pruebas,...
• Lo nuevo contradice a lo viejo.
• Lo nuevo se funde con lo viejo y a partir de ahí obtenemos nuevas informaciones.
Lo que es importante en la mediación es destacar el procedimiento seguido en cada texto o discurso.
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