maria de jesus páramo torrijos

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MARÍA DE JESÚS PÁRAMO TORRIJOS
Primera Directora de la Escuela Normal de Bucaramanga
Por. Jorge Alberto Deháquiz Mejía y Luz María Gutiérrez de Coronel.
El 31 de diciembre de 1874 el gobierno del Estado Soberano de Santander expidió
el decreto nombrando a la primera directora de la Escuela Normal Nacional de
Institutoras de Bucaramanga, la señorita María de Jesús Páramo Torrijos, una
bogotana que para ese entonces tenía 25 años de edad. La señorita María de
Jesús nació el 20 de enero de 1850 en el hogar constituido por José Guillermo de
Páramo Fernández y Dolores Torrijos Lesmes. Fue la cuarta de ocho hijos: José
Liborio; María Cándida; Victoria; María de Jesús; María Josefa Ignacia; Soledad;
Betsabé y Joaquín.
En el año 1874 la señorita María de Jesús se desempeñaba como Directora de la
Escuela de Niñas del Barrio La Catedral de Bogotá, la escuela más importante de
la capital de la República, en donde ganó fama y reputación como una excelente
maestra. Es muy probable que Dámaso Zapata Vargas, Superintendente de
Instrucción Pública del Estado Soberano de Cundinamarca, haya recomendado su
nombre para ejercer como primera directora de la naciente Escuela Normal de
Bucaramanga. Siempre se ha pensado que la señorita María de Jesús fue una de
las primeras maestras graduadas en Colombia. Infortunadamente esto no es
cierto, porque en los informes del señor Zapata Vargas sobre las alumnas
matriculadas en la Escuela Normal de Institutoras de Cundinamarca su nombre no
aparece y sí el de su hermana María Josefa (compañera de aula de las señoritas
Virginia Martínez y Mercedes Ramos, futuras directoras de la Escuela Normal de
Bucaramanga). Probablemente María de Jesús fue una autodidacta en cuestiones
pedagógicas, dada la educación que le brindó su familia y su alto nivel intelectual.
La señorita María de Jesús se desplazó de Bogotá hacia Bucaramanga el primero
de febrero de 1875, para ponerse al frente de los preparativos de la apertura de la
Escuela que estaba prevista para el día 1° de abril, pero que fue postergada para
el jueves 15 en las horas de la mañana. En el acto inaugural de la Escuela
estuvieron presentes Germán Vargas Santos, Presidente del Estado Soberano de
Santander; Daniel Rodríguez, Superintendente de Instrucción Pública; Gregorio
Villafrade, Subsecretario de Gobierno encargado del despacho; el Jefe del
Departamento de Soto y varias personalidades más. En el acto la señorita María
de Jesús prestó juramento, y el Presidente del Estado exhortó a las alumnas a
cumplir sus deberes y agradeció a la ciudadanía el apoyo para poner en marcha la
institución.
Los tres primeros años de trabajo de la señorita Páramo Torrijos fueron exitosos,
ganándose el aprecio y la admiración de las autoridades educativas. Los informes
que se enviaron a la Dirección de Instrucción Pública de la Unión así lo atestiguan;
un informe de estos fue elaborado por Alberto Blume, maestro alemán contratado
para sacar avante la reforma educativa de 1870. Sin embargo, la directora tuvo
que sortear algunas dificultades: en el año 1875 una corta suspensión de
actividades de la Escuela debido al terremoto que destruyó Cúcuta en el mes de
mayo y se sintió con fuerza en Bucaramanga, y en el año 1876 el cierre de la
institución por causa de la “Guerra de las Escuelas”, un conflicto bélico provocado
porque el Gobierno obligaba a los padres de familia a llevar a los niños a estudiar,
idea que no compartían un grupo de políticos y un sector del clero, quienes
pensaban que la ignorancia era un derecho y no la educación; por eso a este
movimiento adverso a las políticas educativas gubernamentales se le denominó
“los ignorantistas”.
En el año 1877 fue nombrada subdirectora de la Escuela Normal y directora de la
Escuela Anexa la señorita Balvina Rovira García, graduada en la primera cohorte
de maestras de la Escuela Normal Femenina del Estado en El Socorro. Balvina
era hija de Cupertino Rovira y María del Tránsito García Bretón. Posteriormente
contrajo nupcias con Ambrosio López Medina, un reconocido comerciante de la
ciudad, responsable con su hijo Enrique de la construcción del Parque de los
Niños. El matrimonio López-Rovira fue sepultado en el Cementerio Universal de
Bucaramanga y sus restos exhumados de ese sitio para dar paso al Viaducto de la
Novena.
El día 29 de noviembre de 1877 fueron graduadas las primeras maestras de la
Escuela Normal de Bucaramanga: Ana Dolores Martínez; Bethsabé Cornejo;
Bethasbé Sequeda; Carmen González; Chiquinquirá Carvajal; Heloisa Martínez;
Mercedes Figueroa; Paulina Mutis; Teresa Peralta; y Vicenta Arenas.
La directora de la Escuela contrajo nupcias en el año 1878 con el doctor Celestino
Collazos Puyana, hijo del matrimonio conformado por el militar Martiniano Collazos
Mejía y Celmira Puyana Benítez. El señor Collazos, una persona adinerada, socio
del Club de Soto y del Banco de Santander, fue nombrado catedrático de la
Escuela. En este año se comenzó a experimentar un clima laboral pesado, parece
ser por celos profesionales entre la señorita Balvina Rovira, quien al parecer
pensaba que al frente de la institución debía estar una maestra graduada, como
ella, y no una persona empírica, como la señora María de Jesús. El ambiente se
puso verdaderamente tenso en el siguiente año, incrementado por los deseos de
la señorita Balvina de vivir por fuera de la institución como se autorizó a la señora
Páramo de Collazos, y porque, además, la suegra de ésta, Celmira Puyana, firmó
el contrato para dar la alimentación a las alumnas y no vivía dentro de la
institución, como estaba estipulado en el Reglamento de las Escuelas Normales.
Un suceso social y político parecer ser el que marcó definitivamente la salida de la
señora Páramo de Collazos de la institución: la asonada que protagonizaron los
miembros de la sociedad democrática “Pico de Oro” (fundada en 1864 y llamada
por sus detractores “Culebra Pico de Oro”) en contra de los comerciantes
agrupados en el Club de Soto. Estos sucesos ocurrieron entre los días 7 (jornada
de elecciones del Cabildo Municipal) a 11 de septiembre de 1879. En el disturbio
murieron varias personas, entre ellas dos alemanes (Hermann Hederich y
Christian Goelkel). Uno de los protagonistas de esta algazara fue el alcalde Pedro
José Collazos Puyana, cuñado de la directora de la Escuela Normal. El señor
Pedro José, que al parecer heredó la rebeldía y el mal genio de su padre,
pertenecía a la sociedad democrática Pico de Oro. Estos hechos llevaron a la
destitución del Gobernador de Soto, Pedro Rodríguez y del Alcalde de
Bucaramanga por parte del General Solón Wilches, Presidente del Estado
Soberano de Santander. A pesar que en las honras fúnebres de uno de los
muertos en la revuelta popular el Doctor Celestino Collazos dirigió un sentido
discurso sobre lo sucedido, la política y el ambiente laboral de la Escuela pudieron
precipitar la salida de la señora Páramo de Collazos.
No se tienen mayores noticias de la vida posterior de la familia Collazos-Puyana.
Se sabe que procrearon tres hijos: Jorge Antonio, José y Felisa. El señor Celestino
murió en el año 1922 y la señora María Jesús en el año 1938, a la edad de 83
años. El día 31 de agosto de 1975 el Ministerio de Comunicaciones mediante
decreto autorizó la emisión de cinco millones de unidades de la estampilla con el
catálogo C624, la cual conmemora el Año Internacional de la Mujer y contiene la
efigie de la Educadora María de Jesús Páramo.
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