informe núm - Unión General de Trabajadores

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INFORME NÚM. 324
CUESTIONES JURÍDICAS EN RELACIÓN CON LA NUEVA REDACCIÓN DEL
ARTÍCULO 87 DEL ESTATUTO DE LOS TRABAJADORES
Elaborado a instancia de parte por los profesores María Emilia
Casas Baamonde y Juan Carlos García Quiñones en el marco del
convenio de asesoramiento UGT y UCM.
SEPTIEMBRE 2013
1
CUESTIONES JURÍDICAS EN RELACIÓN CON LA NUEVA REDACCIÓN DEL
ARTÍCULO 87 DEL ESTATUTO DE LOS TRABAJADORES
Sumario:
1. Antecedentes y objeto de consulta
2. Efectos de la desaparición en la redacción actual del artículo
87 del Estatuto de los Trabajadores del inciso legal que obligaba
a
las
partes
negociadoras
a
reconocerse
en
todo
caso
como
interlocutores
3. Consecuencias de la prioridad legal a favor de las secciones
sindicales
en
la
negociación
de
los
convenios
colectivos
de
empresa o de ámbito inferior (distinto a los convenios colectivos
para un grupo de trabajadores o convenios de franja)
4. La legitimación de las secciones sindicales para negociar los
convenios colectivos de franja
5. Evitación de legitimaciones “interesadas”
dependiendo de cuál
sea la finalidad para la que se acredita la legitimación.
6. Actuaciones susceptibles de potenciar la negociación colectiva
sectorial
cuando
existan
problemas
de
legitimación
de
las
asociaciones empresariales.
7. Conclusiones.
1. ANTECEDENTES Y OBJETO DE CONSULTA
El Real Decreto-Ley 7/2011, de 10 de junio, de medidas
urgentes para la reforma de la negociación colectiva, modificó
el
artículo
legitimación
general,
con
87
para
la
del
Estatuto
negociar
de
convenios
pretensión
los
Trabajadores,
colectivos
declarada
de
de
sobre
eficacia
facilitar
esa
negociación, como reconoce la Exposición de Motivos del citado
Real
Decreto-Ley
empresarial,
las
7/2011,
reglas
de
cuando
afirma
legitimación
se
que
“Del
completan
lado
en
el
2
ámbito sectorial incorporando a las asociaciones empresariales
que den ocupación a un porcentaje relevante de trabajadores, así
como
en
los
alcancen
supuestos
de
suficiente
correspondiente
ausencia
de
asociaciones
representatividad
según
las
reglas
en
el
generales,
que
no
sector
mediante
la
atribución de legitimación a las asociaciones empresariales más
representativas de ámbito estatal o de Comunidad Autónoma. Con
ello se avanza en el objetivo de la reforma de extender la
negociación colectiva hacia mayores niveles de cobertura”(V).
No
obstante,
a
pesar
de
tan
plausible
propósito,
como
constatan los solicitantes del presente Informe, en la práctica
siguen
existiendo
encontrar
los
problemas,
interlocutores
fundamentalmente,
válidos
para
a
la
la
hora
de
negociación
colectiva.
y
En efecto, la nueva regulación de la legitimación (inicial
plena)
para
negociar
convenios
colectivos
estatutarios,
conforme a las previsiones de los reformados preceptos del ET,
aun de gran calado, mantiene el modelo sobre el que se han
construido desde un principio las reglas de la legitimación
negociadora en convenios colectivos de eficacia general. Los
cambios introducidos son de diversa naturaleza e intensidad.
En relación con las modificaciones de fondo, suponen, en
primer
lugar,
el
reforzamiento
de
la
intervención
de
las
principalmente,
la
secciones sindicales en la negociación colectiva de eficacia
general,
objetivo
al
que
obedece,
articulación de una vía para que dichas secciones sindicales
puedan hacer valer su prioridad a la hora de negociar sobre las
representaciones unitarias; en segundo lugar, el reforzamiento
de
reglas
seguras
sobre
la
práctica
y
legitimación
en
dos
unidades
de
(grupos
de
negociación que, aunque no previstas por la ley, estaban ya
presentes
en
la
en
la
jurisprudencia
empresas y empresas en red); y, por último, la ampliación de la
cobertura dispensada por la negociación colectiva sectorial a
través de la flexibilización de las condiciones de legitimación
de
las
asociaciones
empresariales,
en
concreto
mediante
la
introducción de una nueva regla legal que permite que ciertas
3
asociaciones empresariales puedan conseguir con mayor facilidad
que antes la legitimación negociadora inicial ordinaria, así
como
mediante
la
concesión
de
una
legitimación
negociadora,
inicial y plena, de naturaleza extraordinaria a asociaciones
empresariales de ámbito estatal y de Comunidad Autónoma, y, en
fin,
de
una
organizaciones
legitimación
sindicales
plena
más
extraordinaria
representativas
en
el
a
las
ámbito
estatal o de Comunidad Autónoma.
Estas reformas afectan, en esencia, a los arts. 87 y 88 del
ET.
En cualquier caso, las bondades de una buena parte de las
nuevas reglas quedan oscurecidas, en efecto, por una redacción a
menudo oscura, ambigua o imprecisa, que las posteriores Ley
3/2012, de 6 de julio y normas de urgencia sucesivas, no ha
corregido.
En
línea
con
lo
afirmado
también
por
los
propios
solicitantes del Informe, la ausencia de un sistema que permita
medir la representatividad de la parte empresarial constituye un
problema permanente de nuestro sistema de relaciones laborales.
Y, si bien es cierto que las nuevas reglas legales tratan de
clarificar
ciertos
asociaciones
aspectos
empresariales
de
en
la
la
representatividad
negociación
de
las
colectiva
sectorial, persisten las dificultades en el cumplimiento de las
nuevas reglas, pues el sistema sigue falto de reglas mínimas de
acreditación,
medición
e
identificación
consiguiente
de
antecedentes,
se
cuatro
representatividad de las asociaciones empresariales.
A
partir
de
estos
cuestiones básicas, en relación con:
plantean
la
a) Los efectos de la desaparición en la redacción actual del
artículo 87.1 del ET de la frase que otorgaba a las partes cierta
presunción de legitimidad si era avalada por la contraparte,
cuando se especificaba que “En todos los casos será necesario que
ambas partes se reconozcan como interlocutores”.
4
b)
secciones
Consecuencias
sindicales
de
en
la
la
prioridad
negociación
legal
de
a
los
favor
de
convenios
las
de
empresa o para un grupo de trabajadores.
c) Evitación de legitimaciones “interesadas”, dependiendo de
cuál sea la finalidad para la que se acredita la legitimación.
d)
Posibles
actuaciones
susceptibles
de
potenciar
la
negociación colectiva cuando existan problemas de legitimación
empresarial.
Cuestiones
todas
que
serán
objeto
de
un
específico en los epígrafes que siguen a continuación.
tratamiento
2. EFECTOS DE LA DESAPARICIÓN EN LA REDACCIÓN ACTUAL DEL ARTÍCULO
87 DEL ESTATUTO DE LOS TRABAJADORES DEL INCISO LEGAL QUE OBLIGABA
A
LAS
PARTES
INTERLOCUTORES
La
NEGOCIADORAS
primera
cuestión
A
a
RECONOCERSE
analizar,
EN
TODO
siguiendo
el
CASO
COMO
orden
del
escrito de solicitud del presente Informe, viene dada por los
efectos de la desaparición en la redacción actual del artículo 87
del
ET
de
la
frase
que,
según
dicho
escrito
de
solicitud,
“otorgaba a las partes cierta presunción de legitimidad, si era
avalada por la contraparte”, cuando se especificaba que “En todos
los casos será necesario que ambas partes se reconozcan como
interlocutores”.
Previsto
negociación
el
reproducido
colectiva
en
inciso
la
empresa
legal
y
en
únicamente
ámbitos
para
la
inferiores
incluida la “franja” (ocupaba el párrf. 3º del art. 87.1 ET,
anterior a su reforma por RDL 7/2011), ha servido, sin embargo,
para constituir una práctica negocial habitual de reconocimiento
recíproco y notoriedad en la negociación colectiva de ámbitos
superiores, y señaladamente en la sectorial. La regulación del
procedimiento negocial y, dentro de él, la exigencia de que en el
escrito
de
promoción
conste
la
legitimación
de
la
parte
promovente para poner en marcha el deber de negociación de la
contraparte
(art.
89.1
ET),
convirtió
en
habitual
que
en
la
5
constitución de la comisión negociadora de cualquier convenio
colectivo,
con
independencia
de
su
ámbito,
ambas
partes
se
reconocieran mutuamente como interlocutores, esto es, legitimadas
para negociar.
En relación con esa práctica y con el derogado párrf. 3º del
art. 87.1 ET la doctrina se había pronunciado apelando a la
ineficacia
“legitimante”
reconocimiento
recíproco
para
como
las
partes
negociadoras
interlocutores.
La
de
su
doctrina
científica se ocupó de plantear la cuestión de si la reproducida
exigencia legal, ubicada sistemáticamente en el apartado 1 del
art. 87 ET como regla de cierre de su regulación, constituía una
nueva condición que se añadía a las garantías de legitimación
negociadora,
o
si,
por
el
contrario,
se
trataba
de
una
disposición más propia del procedimiento negociador.
Con
carácter
reconocimiento
negociadoras
un
requisito
general
mutuo
de
se
la
consideró
que
la
legitimación
de
necesidad
las
del
partes
(“como interlocutores”) no podía ser entendida como
añadido
a
los
de
legitimación
negociadora,
ni
tampoco como la condición que pudiera suplirlos. De modo que los
sujetos
con
legitimación
inicial
y
plena
no
podían
quedar
sometidos a la decisión de la contraparte negociadora en orden a
su aceptación o no como sus interlocutores, porque no estaba en
el
poder
de
disposición
de
ninguno
de
ellos
determinar
la
legitimación negociadora de la otra parte. Interpretación que se
explica, como ha declarado el Tribunal Supremo, por el hecho de
que la legimitación negociadora solo depende de que se cumplan
los requisitos que sobre la misma, y de manera indisponible,
establece la norma legal estatutaria, por lo que nada aportaba el
recíproco
permitía
obtuviera
reconocimiento,
que
por
quien
ese
ya
careciera
motivo,
que
de
igual
que
este
legitimación
tampoco
su
trámite
negociadora
falta
privaba
no
la
de
legitimación a quien la tuviera (STS de 18 de enero de 1993 [Rec.
Cas. 1682/1991 –FD 3º-]).
De este modo, se ha señalado que la voluntad de las partes
negociadoras no está por encima de los requisitos legales que
6
construyen la legitimación para negociar convenios colectivos de
eficacia
general,
por
lo
más
un
formal,
que
cabe
negar
un
mero
trámite
de
plano
cualquier
eficacia “legitimante” a ese reconocimiento recíproco, que no era
que
acto
del
procedimiento
negociador. En este sentido, con ocasión de la STS de 18 de enero
de 1993, citada, ante la denuncia del recurrente de que no había
reconocido
razón
al
por
recurrido
la
que
pedía
como
que
interlocutor
quedara
de
excluido
la
negociación,
de
la
comisión
negociadora, el Tribunal Supremo responde que “resulta evidente”
la falta de consistencia de “tan insólita denuncia” porque la
norma estatutaria “no defiere a las partes que fueran a negociar
la recíproca atribución de legitimación al respecto”.
Ello no excluye, como bien se señala en el escrito de
solicitud del presente Informe, que en la práctica negociadora
haya sido habitual, en efecto, recurrir a cláusulas de estilo en
las que, tras señalar quiénes son las partes signatarias, se
añada
que
ambas
se
reconocen
mutuamente
legitimación
para
negociar el correspondiente convenio colectivo.
La habitualidad de la fórmula hace innecesario citar la
extensa relación de convenios colectivos, de diferente ámbito,
que la incluyen como regla de estilo, si bien, en ocasiones,
pudiera
utilizarse
o
amparar
para
encubrir
las
posibles
carencias
de
legitimación negociadora de alguna de las partes intervinientes,
para
la
creencia
de
su
virtualidad
para
evitar
posteriores reclamaciones acerca de la ilegalidad del convenio
como
estatutario
legitimación
por
exijan,
tal
antes
causa,
y
por
ahora,
más
como
que
se
las
ha
reglas
dicho,
de
su
cumplimiento estricto, de modo que no pueden ser subsanadas por
ese acto de voluntad de parte. Y ello, por más que la doctrina de
los actos propios, conforme a la cual nadie puede ir lícitamente
contra sus propios actos (que en la negociación colectiva deriva
del principio de negociar de buena fe previsto en el artículo
89.1 del ET), pudiera hacer pensar erróneamente a quienes así
actuaban
que,
con
tales
cláusulas
de
mutuo
reconocimiento,
quedaban protegidos contra futuras demandas judiciales.
7
Esas
prácticas
predominantemente
negociales,
vinculadas
con
como
se
sabe,
negociación
la
sectorial en aquellas unidades de negociación
empresarial
encontraba
dificultades
han
estado
colectiva
en que la parte
para
demostrar
el
cumplimiento de los requisitos de representatividad legalmente
requeridos
para
observar
las
exigencias
de
la
legitimación
inicial o plena, unido al interés sindical, lógico, por contar
con
un
convenio
de
eficacia
general
en
dichas
unidades.
La
jurisprudencia, por su parte, contribuyó a su consolidación al
otorgar
la
presunción
iuris
tantum
de
cumplimiento
de
las
exigencias legales de legitimación negociadora en los convenios
suscritos y publicados. De modo que dicho reconocimiento mutuo
podía servir, en la práctica, para fortalecer, precisamente, esa
presunción de legitimidad de los negociadores, como ha confirmado
la
jurisprudencia
cuando
señala
que
constituye
un
“trámite
indicativo” de que en la mesa negociadora “se ha apreciado por
unos y otros, sin necesidad de demostración expresa, por ser
notoria o al menos sobradamente conocida, la superación de la
representatividad mínima exigida por la ley” (STS de 21 de marzo
de 2002 [Rec. Cas. 516/2001 –FD 4º-]). Si bien tal presunción
podía quedar en juicio “esencialmente afectada” por la actividad
probatoria del demandante, siendo entonces cuando recaía sobre el
demandado
la
carga
de
probar
lo
necesario
para
lograr
una
convicción contraria (SSTS de 7 de julio de 2004 [Rec. Cas.
121/2002 –FD 4º-] y 21 de septiembre de 2006 [Rec. Cas. 27/2005 –
FD 6º-]).
En definitiva, la legitimación negociadora solo depende,
como tiene dicho el Tribunal Supremo y afirma unánimemente la
doctrina, de la observancia de los requisitos que sobre la misma,
y de manera indisponible, establecen los preceptos estatutarios
citados (arts. 87 y 88 del ET).
Cuestión distinta es la que se refiere a la desaparición por
efecto del RDL 7/2011 de la exigencia de que ambas partes se
reconocieran como interlocutores para la negociación colectiva de
eficacia general de ámbito empresarial e inferior. Sabido es que
el reconocimiento por el empresario de las representaciones de
8
los trabajadores no era jurídicamente irrelevante para decidir la
legitimación
para
negociar
en
la
empresa
y
en
ámbitos
infraempresariales en representación de los trabajadores en la
fórmula
alternativa
entre
representaciones
unitarias
y
representaciones sindicales del viejo art. 87.1 ET. La supresión
de
tal
exigencia
la
empresa
por
el
Real
Decreto-Ley
7/2011
es
una
franja
esa
consecuencia de la sindicalización de la negociación colectiva en
y
en
ámbitos
inferiores
–en
la
sindicalización procedía ya del ET originario de 1980-, que es,
sin la menor una duda, una importante modificación introducida
por
la
citada
norma
de
urgencia
de
2011
en
la
regulación
tradicional del ET desde su versión inicial de 1980.
ET,
Conforme refiere el nuevo artículo 87.1, párrafo 2º, del
“La
intervención
en
la
negociación
corresponderá
a
las
secciones sindicales cuando éstas así lo acuerden, siempre que
sumen la mayoría de los miembros del comité de empresa o entre
los delegados de personal”. Por tanto, en sentido contrario, si
no lo acuerdan, negocian o pueden hacerlo las representaciones
unitarias. Esto es, el ET reformado establece así la prioridad
negociadora de las secciones sindicales. Consiguientemente, la
nueva
regulación
legal
deroga
el
párrafo
3º
del
art.
87.1
antiguo, que ya no tiene sentido. De este modo, la elección,
dentro
del
doble
canal
de
representación
propio
de
nuestro
ordenamiento, está hoy en las secciones sindicales y no en el
empresario –solución lógica; no es lógico que la elección del
sujeto
negociador
estuviera
en
el
empresario
a
través
del
reconocimiento como interlocutor válido de la contraparte, sino
que
debe
estar
en
las
propias
representaciones
de
los
trabajadores concernidas-. A ellas corresponde la iniciativa y la
responsabilidad de sindicalizar la negociación en la empresa y en
unidades inferiores, por acuerdo entre ellas, siempre que sumen
la mayoría de miembros del comité o de los delegados de personal.
Iniciativa y responsabilidad bien importantes, por cierto.
sobre
A este respecto, haciendo una mínima retrospectiva histórica
la
evolución
legislativa
acaecida
en
esta
materia,
convendrá recordar que cuando se aprobó el ET de 1980 aún no se
9
había
promulgado
la
LOLS,
subyaciendo
al
ET
una
abierta
discrepancia entre las posiciones favorables a la negociación
sindical
(UGT)
y
aquellas
que
defendían
la
negociación
por
representaciones unitarias (CC. OO), cuya fórmula de compromiso
fueron el Título II y el Título III (procedente del ABI) del ET y
el párrafo hoy derogado de regulación de la solución empresarial
a la legitimación negociadora alternativa de las representaciones
unitarias y sindicales; solución corregida por el principio prior
in tempore, pues la primera iniciativa negociadora formalizada y
comunicada al empresario por sujeto legitimado activaba el deber
de éste de negociar (art. 89.1 ET; SSTS de 17 de octubre de 1994
[rec. 3079/1993], 30 de octubre de 1995 [rec. 2215/1994]; 14 de
julio de 2000 [rec. 2723/1999], entre otras).
en
Las reformas de 2011 parten de la regulación de la LOLS y,
este
extremo,
significan
una
clara
apuesta
por
la
sindicalización de la negociación en la empresa sin suprimir, no
obstante,
la
legitimación
alternativa
de
las
representaciones
unitarias, manteniendo el doble canal de representación como se
ha entendido entre nosotros –esto es, y a diferencia del modelo
alemán, no discriminando entre las representaciones sindicales y
unitarias según las atribuciones reconocidas a unas y otras-,
pero
primando
ahora
a
las
representaciones
o
secciones
sindicales: “La intervención en la negociación corresponderá a
las secciones sindicales cuando éstas así lo acuerden”, con el
requisito de que sumen la mayoría de los miembros del comité de
empresa o entre los delegados de personal (art. 87.1, párrafo 2º,
ET).
En el caso de que exista colisión de legitimaciones, de las
representaciones
seguido
unitarias
recurriendo
al
y
sindicales,
principio
del
la
jurisprudencia
prior
in
tempore
ha
o
cronológico en un supuesto muy singular en que se había puesto en
marcha ya un procedimiento negociador con el comité intercentros
“frente al cual no puede prevalecer el interés negocial de una
sección sindical” carente, además, de legitimación inicial al no
sumar la mayoría de miembros del comité (STS de 13 de junio de
2012). La solución hubiera sido otra de contar la sección o
10
secciones
regulación
acuerdo
sindicales
de
legal
con
no
deja
legitimación
dudas
intervención
de
al
inicial,
respecto.
las
secciones
pues
la
nueva
sindicales
debe
Ahora
bien,
el
adoptarse con prontitud para evitar supuestos patológicos –de
difícil acaecimiento práctico al tener que sumar las secciones
sindicales
la
personal-
mayoría
de
de
miembros
colisión
con
del
los
comité
o
órganos
delegados
de
unitarios
de
representación.
3. CONSECUENCIAS DE LA PRIORIDAD LEGAL EN FAVOR DE LAS SECCIONES
SINDICALES
EN
LA
NEGOCIACIÓN
DE
LOS
CONVENIOS
COLECTIVOS
DE
EMPRESA O DE ÁMBITO INFERIOR (DISTINTO A LOS CONVENIOS COLECTIVOS
PARA UN GRUPO DE TRABAJADORES O CONVENIOS DE FRANJA)
La siguiente cuestión que interesa la petición de informe se
refiere a las consecuencias derivadas de la prioridad legal a
favor
de
las
secciones
sindicales
en
la
negociación
de
los
convenios de empresa o para un grupo de trabajadores.
En
el
derivados
secciones
plano
de
la
jurídico-formal
decisión
sindicales
en
hay
legal
de
que
destacar
atribuir
la
negociación
la
legitimación
de
los
cambios
prioridad
los
a
convenios
las
de
empresa o ámbito inferior:
1º)
En
anterior
relación
del
con
artículo
87.1
del
ET
inicial,
hacía
la
referencia
versión
a
la
legitimación de las “representaciones sindicales”, mientras la
nueva
se
refiere
ya,
en
todos
los
casos
(párrafos
primero,
segundo y cuarto del apartado 1 del citado precepto legal), a la
de las “secciones sindicales”, de modo que pasa a concordar con
lo dispuesto en el artículo 8.2.b) de la LOLS, cuando reconoce a
las secciones sindicales de los sindicatos mas representativos y
de
los
órganos
que
de
tengan
representación
representación
de
las
en
los
comités
Administraciones
de
empresa,
públicas
o
cuenten con delegados de personal (“sin perjuicio de lo que se
establezca
negociación
legislación
mediante
convenio
colectiva,
en
específica”,
colectivo”),
los
que
términos
son,
el
derecho
establecidos
precisamente,
“a
en
para
la
su
las
11
relaciones laborales sometidas al ET, los contenidos en el Título
III del ET, que constituye la “legislación específica” de la
negociación colectiva.
Es
obvio
que
en
la
expresión
legal
“siempre
que
[las
secciones] sumen la mayoría de los miembros del comité de empresa
o
entre
utiliza
los
en
delegados
su
sentido
de
de
personal”
la
expresión
conjunción
de
una
“o”
no
alternativa
se
o
contraposición entre dos cosas. La determinación de si se llega o
no
a
la
referida
mayoría
ha
de
tener
lugar
considerando
el
resultado que en las elecciones a miembros de comités de empresa
y delegados de personal haya sido atribuido al sindicato al que
pertenezca cada sección sindical, no el número de representantes
unitarios con que cuente la misma en el momento de la adopción
del acuerdo de intervención preferente en la negociación del
convenio. Así se desprende del artículo 12.3 del Reglamento de
elecciones a representantes de los trabajadores en la empresa,
aprobado por Real Decreto 1844/1994, de 9 de noviembre, según el
cual
“el
cambio
trabajadores,
de
producido
afiliación
durante
la
del
representante
vigencia
del
de
mandato,
implicará la modificación de la atribución de resultados”.
los
no
Además la legitimación de dichas secciones sindicales ya no va
referida, como sucedía en la versión anterior del artículo 87.1
del ET, a “los convenios que afecten a la totalidad de los
trabajadores de la empresa”, lo cual dificultaba la comprensión
del
tipo
de
87.1
del
ET,
unidades
de
negociación
la
de
la
en
que
actuaba
tal
legitimación negociadora. Con la nueva redacción del artículo
regla
legitimación
de
las
secciones
sindicales que sumen la mayoría de los representantes unitarios
(art. 87.1, párrafo segundo) solo deja de ser aplicable en la
negociación de los denominados “convenios dirigidos a un grupo de
trabajadores (de la empresa) con perfil profesional específico”
(los conocidos como convenios de franja), sometidos a la regla
específica del nuevo párrafo cuarto del art. 87.1 ET. En estos
últimos,
sometida
la
a
legitimación
la
de
designación
las
secciones
mayoritaria
de
sindicales
los
está
trabajadores
12
representados a través de votación personal, libre, directa y
secreta.
2º) Por lo que se refiere a la legitimación plena, se exige
expresamente que la constitución de la comisión negociadora por
las secciones sindicales inicialmente legitimadas se efectúe con
observancia
del
principio
de
proporcionalidad
representativa
(art. 88.1 ET), que antes imponía la jurisprudencia a partir de
la aplicación analógica del art. 63.3 ET sobre la constitución
del comité intercentros.
En el plano de la acción sindical, conviene insistir en que la
nueva
prioridad
secciones
legal
de
sindicales
sobre
la
legitimación
las
negocial
representaciones
de
las
unitarias
(comités de empresa y delegados de personal; en su caso, el
comité intercentros) no conlleva la supresión de la legitimación
de éstas últimas, sino que ambas siguen coexistiendo y el ET
partiendo de que no cabe una intervención acumulativa o conjunta
de unas y otras dentro de su regulación (dentro de la negociación
colectiva “estatutaria”, por tanto), de modo que deben negociar
las sindicales –si así lo acuerdan y las que lo acuerden sumen la
mayoría de miembros del comité de empresa y de los delegados de
personal-
o
las
unitarias,
según
ha
tenido
oportunidad
de
confirmar la jurisprudencia del Tribunal Supremo en reiteradas
ocasiones.
En consecuencia, el gobierno de la negociación colectiva en
la empresa queda remitido por la ley a la decisión de la sección
o
secciones
sindicales
que
cuenten
con
la
mayoría
de
los
representantes unitarios existentes en la unidad de negociación.
Aunque la aportación de la indicada mayoría, de la que
depende la efectividad de la decisión de intervención prioritaria
o
preferente
colectiva,
secciones
o
de
puede
de
las
secciones
hacer
todas
sindicales
necesario
las
el
secciones,
en
concurso
también
la
de
negociación
dos
puede
o
estar
más
al
alcance y proceder de una única sección sindical.
La
cuestión
práctica
importante
que
aquí
se
plantea
es
determinar la situación jurídica de una sección sindical con
13
legitimación para negociar –una sección sindical que cuente con
miembros del comité o delegados de personal- que, sin embargo,
decida no suscribir la decisión de otra sección o el acuerdo de
otras que sumen la mayoría de los representantes unitarios. La
consecuencia de su decisión ha de ser su exclusión de la comisión
negociadora, puesto que ésta ha de constituirse “con respeto al
derecho
de
todos
los
representatividad”
inicialmente
legitimados…
(art.
las
88.1
secciones
en
ET),
proporción
estando
sindicales
a
su
legitimadas
que
cuenten
con
representantes unitarios y en su conjunto sumen la mayoría de
dichos representantes cuando acuerden negociar. La autoexclusión
de
una
sección
sindical
con
representantes
en
los
órganos
unitarios del acuerdo de negociar acarrea la exclusión de la
comisión negociadora, sin que ello vulnere el derecho de libertad
sindical de la sección sindical que libremente ha decidido no
participar
en
la
negociación.
Cuestión
distinta
sería
la
exclusión por las secciones sindicales que acuerdan negociar de
otra sección sindical que puede y quiere contribuir a sumar la
mayoría
de
miembros
de
las
representaciones
sindicales,
aún
excediéndose esa mayoría. Esa exclusión vulneraría el derecho de
libertad sindical de la sección excluida, teniendo ésta derecho a
participar
en
la
comisión
negociadora
en
proporción
a
su
representatividad. En definitiva, la prioridad ganada por medio
del cauce examinado aprovecha a todas las secciones sindicales
que existan y decidan o acuerden negociar.
Consecuencia, sin duda, relevante de la prioridad legal de
la legitimación negociadora de las secciones sindicales utilizada
por éstas, tanto en el plano jurídico como en el de la acción
sindical,
es
protagonizada
la
por
aplicación
dichas
a
la
secciones
negociación
sindicales
(o
colectiva
plenamente
“sindicalizada”) de las garantías constitucionales del derecho
fundamental
de
libertad
sindical.
Es
cierto
que
el
Tribunal
Constitucional ha extendido esas garantías a las representaciones
unitarias
elegidos
“sindicalizadas”
en
negociación
listas
colectiva
(miembros
sindicales
promovida
y
y
de
esas
representaciones
afiliados).
llevada
a
Pero
término
en
por
la
las
secciones sindicales actúa el sujeto sindical propiamente dicho,
14
con
lo
actuación
que
las
quedan
eventuales
protegidas
vulneraciones
por
el
o
derecho
lesiones
a
fundamental
esa
de
libertad sindical del que, en su vertiente colectiva, es titular
único el sindicato, y no las representaciones unitarias (art.
28.1 en relación con el art. 37.1 CE y STC 118/1983, FJ 4), que,
en
consecuencia,
podrá
recabar
la
tutela
de
sus
derechos
fundamentales a través del procedimiento especial de tutela de
derechos fundamentales y libertades públicas ante la jurisdicción
social (arts. 177 a 184 de la Ley 36/2011, de 10 de octubre,
reguladora
de
la
Jurisdicción
Social,
LRJS)
y,
en
su
caso,
agotada la vía judicial ordinaria, a través del recurso de amparo
ante el Tribunal Constitucional (arts. 41 y 44 a 58 de la Ley
Orgánica 2/1979, de 3 de octubre, del Tribunal Constitucional,
LOTC, modificados por Ley Orgánica 6/2007, de 24 de mayo).
4. LA LEGITIMACIÓN DE LAS SECCIONES SINDICALES PARA NEGOCIAR
LOS CONVENIOS COLECTIVOS DE FRANJA
Por su lado, en relación con la legitimación para negociar
el convenio colectivo de franja -en la denominación del párrafo
cuarto del artículo 87.1 del ET, legitimación para negociar los
convenios
profesional
colectivos
de
específico”-,
“grupo
el
de
trabajadores
tratamiento
de
esta
con
perfil
legitimación
difiere notablemente del que contenía la regulación precedente.
Hay que advertir, no obstante, que la reforma introducida en el
ET
por
el
RDL
7/2011
no
resuelve
todos
los
problemas
que
planteaba la regulación anterior de la legitimación para negociar
convenios colectivos de franja y crea otros nuevos.
En este orden de cosas, las consecuencias principales que
ofrece la regulación actual en la materia que analizamos son las
siguientes:
a) La legitimación en los convenios colectivos de franja se
atribuye a las secciones sindicales designadas mayoritariamente
por
sus
representados
a
través
de
votación
personal,
libre,
directa y secreta (artículo 87.1, párrafo cuarto, del ET). La
regulación anterior establecía que los trabajadores incluidos en
15
el ámbito de aplicación de ese convenio colectivo debían designar
a los efectos de negociación, mediante acuerdo expreso adoptado
con los requisitos del artículo 80 del ET (referido al derecho de
reunión), a las “representaciones sindicales con implantación en
tal ámbito”.
Los “representados” (en la negociación, se sobreentiende)
que menciona el vigente art. 87.1, párrafo cuarto, ET y poseen la
condición de electores son todos los trabajadores de la franja,
no solo los que dentro de ella estén afiliados a los sindicatos a
los
que
pertenezcan
la
representación
las
secciones
sindicales
que
pueden
ser
designadas para llevar a cabo la negociación. Es de recordar que
Constitucional,
sindical,
no
sigue
los
según
ha
esquemas
dicho
de
el
Tribunal
apoderamiento
del
Derecho Privado y no representa únicamente a sus miembros, sino
que se trata de una representación institucional en la que el
sindicato
representa
los
intereses
de
los
trabajadores
(STC
70/1982, FJ 3, y otras muchas posteriores). Y es que la función
de representación del sindicato “no descansa sólo en el vínculo
de
la
afiliación,
sino
en
la
propia
naturaleza
sindical
del
grupo” (STC 210/1994, FJ 3, seguida asimismo por otras muchas).
Sobre
todos
los
trabajadores
se
debe
determinar
si
se
cumple la designación mayoritaria legalmente exigida. Puesto que
estamos ante la negociación de un convenio colectivo estatutario,
y por tanto de eficacia general, lo lógico será entender que la
mayoría a la que se refiere el precepto es la absoluta. Solo es
válida
a
efectos
de
atribuir
a
las
secciones
sindicales
la
legitimación para negociar un convenio estatutario de franja la
designación
que
tenga
el
apoyo
de
más
de
la
mitad
de
los
trabajadores comprendidos en la unidad de negociación, no de los
que participen en la votación. Una sección sindical no designada
en la forma indicada no podrá intervenir en la negociación del
convenio colectivo estatutario de franja por muy elevada que sea
su
representatividad,
su
presencia
en
los
órganos
de
representación unitaria [art. 8.2.b) LOLS], o su implantación
afiliativa en la franja.
16
b) La legitimación examinada no precisa ya, como se exigía
expresamente antes de la reforma, que la designación por acuerdo
mayoritario
de
los
que
van
a
resultar
representados
en
la
negociación, esto es, de los propios trabajadores comprendidos en
la franja, haya de recaer, necesariamente, sobre las secciones
sindicales “con implantación en tal ámbito”. Debe entenderse –y
así se ha considerado por la doctrina- que la supresión del
requisito, asentado sobre el concepto jurídico indeterminado de
implantación,
resulta
acertada.
Con
ella
desaparecen
los
problemas asociados a su significado y medición, extremos sobre
los
que
la
ley
omitía
todo
pronunciamiento.
En
efecto,
aun
considerando que era sección sindical con implantación la que
contase con afiliados entre los trabajadores incluidos en la
unidad de negociación, en la franja por tanto, permanecía sin
solución el concreto número de afiliados de los que dependía la
apreciación
de
la
implantación,
o
la
utilización
de
otros
criterios para esa apreciación.
La
reforma
de
2011
amplía
la
libertad
o
el
margen
de
elección y selección atribuido a los trabajadores que constituyan
la franja; la mínima o hasta nula implantación de una sección
sindical en la franja no impide que los trabajadores de ésta le
otorguen, de forma exclusiva o compartida con otras secciones de
la empresa de la que forma parte la franja, legitimación para
negociar un convenio colectivo propio por la confianza que les
inspire su intervención. Aunque en la práctica pueda resultar
excepcional
o
muy
difícil
que
una
sección
sindical
como
la
trabajadores
la
indicada sea designada por los trabajadores de la franja, la ley
no
quiere
posibilidad
presencia
descartar
de
de
o
acordar
las
no
tal
prohíbe
secciones
a
dichos
designación,
sindicales
haciendo
posible
“de
clase”
lo
expuesto
en
la
la
negociación colectiva de franja.
c)
De
haber
sido
designadas
según
varias
secciones sindicales, parece que el reparto entre ellas de las
vocalías
o
de
los
puestos
en
la
comisión
negociadora
“en
proporción a su representatividad” (art. 88.1 ET), así como el
cómputo del voto favorable de la mayoría de los vocales de la
17
representación
o
del
banco
social
que
forme
parte
de
dicha
comisión (artículo 89.3 ET), habrá de tener lugar atendiendo al
número de votos conseguido por cada sección sindical.
d) Para el supuesto de que no existan secciones sindicales
elegibles o ninguna de las que lo sean obtenga la designación
mayoritaria
de
los
trabajadores
(supuesto
en
el
que
debe
incluirse el caso de que tales secciones rehúsen negociar), se
abre la posibilidad de negociar el convenio a la representación
unitaria constituida en la empresa o en el centro o los centros
de
trabajo
a
cuya
plantilla
pertenezcan
los
trabajadores
referidos. Se trataría de una legitimación supletoria, de
cierre
del sistema, comprendida en la regla del párrafo primero del
artículo 87.1 del ET (convenios colectivos de “ámbito inferior”).
e) Si se parte de la literalidad del art. 87.1 ET y de que
“la redacción del nuevo artículo 87 (…) confirma la práctica
actual” (Exposición de Motivos del Real Decreto-Ley 7/2011, V) y,
por tanto, sigue admitiendo que los órganos de representación
unitaria
secciones
también
puedan
sindicales
no
intervenir
disponen
en
aquí
la
de
negociación,
la
posibilidad
las
de
obtener por sí mismas la preferencia sobre aquéllos, a diferencia
de lo que sucede en la negociación de los convenios colectivos de
empresa y en el resto de los convenios colectivos de ámbito
inferior. Son los propios trabajadores que componen la franja y
van a ser representados en la negociación los que deciden otorgar
legitimación a las secciones sindicales. Punto éste en el que no
se
habría
producido
ningún
cambio
respecto
de
la
regulación
anterior.
Finalmente,
y
al
margen
de
las
cuestiones
hasta
aquí
enumeradas, en relación con el silencio persistente sobre la
legitimación del sindicato, parte de la doctrina ha puesto de
manifiesto
que
el
ET
sigue
sin
resolver
la
posible
general
de
ámbitos
legitimación del sindicato, sobre todo cuando resulta ser de
empresa,
para
negociar
convenios
colectivos
los
contemplados, incluidos los de “grupo de trabajadores con perfil
profesional específico”. En este sentido, debe recordarse cómo
bajo la anterior redacción del artículo 87.1 del ET, cuando el
18
precepto hacía referencia a las “representaciones sindicales”, la
posición tradicional contraria de la Sala de lo Social de la
Audiencia
Nacional
a
reconocer
esa
capacidad
y
legitimación
(SSAN de 16 de abril de 1999 y 23 de mayo de 2003) terminó por
chocar con la de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, para
la cual la negociación de los convenios colectivos de empresa o
de ámbito inferior (de centro, de franja) por las mencionadas
“representaciones sindicales” no se constreñía a las secciones
sindicales e incluía también al sindicato, al que se le atribuye,
originariamente, el derecho a la negociación colectiva, de modo
que puede optar por ejercitarlo directamente o a través de sus
secciones
sindicales
(STS
de
28
de
febrero
de
2000
[Rec.
2040/1999]. Lo primero, no de forma incondicionada, sino bajo
iguales condiciones de representatividad que las establecidas a
propósito
de
la
legitimación
de
las
segundas
(STS
de
16
de
obligaría
a
septiembre de 2004). De este modo, para el Tribunal Supremo, el
único
problema
falta
de
que
se
podría
presentar,
que
determinar a quién corresponde finalmente negociar, es el de la
acuerdo
y,
por
lo
tanto,
del
conflicto
entre
el
sindicato y sus secciones sindicales sobre este extremo (STS de
28 de febrero de 2000), cuestión sobre cuya solución no llega a
un pronunciamiento directo, por no haberse planteado en los casos
enjuiciados.
Sobre este particular, hay autores que entienden que el
hecho de que el artículo 87.1 del ET haya sustituido la mención
anterior
secciones
a
las
representaciones
sindicales
no
pretende
sindicales
cerrar
al
por
la
de
las
sindicato
esa
posibilidad, reconocida por la doctrina del Tribunal Supremo, de
negociar el convenio colectivo de empresa o de ámbito inferior
(incluso
el
aparecerían
convenio
en
la
de
nueva
franja);
de
regulación
igual
modo
elementos
que
tampoco
decisivos
para
concluir que el legislador haya tenido el propósito de imponer la
preferencia para negociar de las secciones sindicales sobre el
sindicato
al
que
pertenezcan
al
margen
de
lo
que
puedan
establecer al respecto los estatutos de éste. Así, para esta
posición doctrinal, la nueva regulación del art. 87.1, párrafo
segundo,
del
ET
alcanzaría
también
a
la
determinación
de
la
19
prioridad del sindicato para negociar el convenio de empresa o de
ámbito inferior frente a las representaciones unitarias.
En nuestra opinión, sin embargo, el elemento concluyente es
justamente la sustitución de la vieja referencia genérica a las
representaciones sindicales por la precisa y ajustada a la LOLS
de las secciones sindicales, representaciones del sindicato en la
empresa constituidas por sus afiliados. Son éstas las que quedan
legitimadas para negociar en la empresa y en ámbitos inferiores,
sin que ello vulnere la libertad organizativa incluida en el
derecho de libertad sindical del sindicato.
Sea como fuere, el ET a través de las representaciones
sindicales,
antes,
y
de
las
secciones
sindicales,
ahora,
vinculaba y vincula al sindicato con la empresa o con ámbitos
inferiores
de
ésta
(el
centro,
la
actividad,
la
franja).
El
tratamiento expuesto no deja de ser formal, del mismo modo que
los pronunciamientos citados del TS responden a un supuesto muy
peculiar. Máxime, si se repara en que tanto la LOLS como el ET se
refieren a secciones sindicales que no son sino el sindicato (los
trabajadores afiliados al sindicato en la empresa), una vez que
carecen de personalidad jurídica propia.
5. EVITACIÓN DE LEGITIMACIONES “INTERESADAS”
DEPENDIENDO DE CUÁL
SEA LA FINALIDAD PARA LA QUE SE ACREDITA LA LEGITIMACIÓN
En
relación
“interesadas”,
acredita
la
con
según
cuál
legitimación
la
sea
-por
evitación
la
de
finalidad
ejemplo,
legitimaciones
para
supuestos
la
en
que
los
se
que
existen organizaciones empresariales legitimadas cuando se trata
de obtener y recibir fondos públicos, sin ir más lejos, para
formación, pero que sin embargo niegan su legitimación para la
negociación de convenio colectivo-, es una cuestión que entronca
claramente
legitimación
negociación
con
el
carácter
negociadora
colectiva
y
y
indisponible
los
libertad
derechos
sindical
de
las
reglas
los
sindicatos
fundamentales
de
de
de
(arts. 37.1 y 28.1 CE).
20
En efecto, el legislador estatutario no solo se ha ocupado
de ordenar las garantías de legitimación negociadora, inicial y
plena, y de adopción de acuerdos en la comisión negociadora, sino
que también, como han reconocido tanto la doctrina constitucional
como
la
jurisprudencia,
las
ha
protegido
de
posibles
intromisiones de la autonomía colectiva de los representantes de
los trabajadores y empresarios, haciéndolas indisponibles para la
propia autonomía colectiva. Solo así se puede asegurar el logro
de los fines que con tales garantías legales se persiguen, en
especial,
que
queden
reflejados
en
el
convenio
colectivo
de
eficacia general los intereses mayoritarios y que no se margine
de la negociación a quienes, teniendo derecho a participar, no se
hayan autoexcluido.
las
Por eso, la doctrina constitucional muy pronto declaró que
reglas
de
legitimación
negociadora,
tal
como
aparecen
reguladas en el ET, poseen un preciso significado que “impide
valorarlas desde la perspectiva del Derecho privado”, porque el
convenio, resultado de la negociación conforme a dichas normas,
“no es solo un contrato, sino una norma que rige las condiciones
de trabajo” de todos los que se hallan incluidos en su ámbito de
aplicación, “estén o no sindicados y pertenezcan o no a las
organizaciones firmantes” (STC 73/1984, FJ 2). Todo ello supone
que
tales
reglas
constituyen
un
presupuesto
legal
de
la
negociación colectiva “que escapa al poder de disposición” de las
partes negociadoras, que no pueden modificarlas libremente (SSTC
73/1984,
FJ
2,
modificaciones
sindicatos
cit.,
y
184/1991,
resultantes
terceros
y
“serían
también
FJ
lesivas
5),
de
de
su
nulas,
forma
que
inoponibles
derecho
a
las
a
la
negociación colectiva y, mediatamente, del derecho del libertad
sindical” (STC 184/1991, FJ 5, cit.).
En la misma línea, la jurisprudencia ordinaria también ha
destacado
el
carácter
inoponible
o
de
“derecho
necesario
absoluto” de las reglas de legitimación negociadora (STS de 4 de
junio de 1999 [Rec. Cas. 3755/1998 -FD 8º]), lo cual exige un
acatamiento estricto de las mismas (SSTS de 23 de julio de 2003
21
[Rec. Cas. 75/2002 -FD 4º.2-]; y de 20 de junio de 2006 [Rec. Cas.
189/2004 -FD 2º-].
Indisponibilidad
de
dichas
reglas
legales
que
no
solo
resulta aplicable a la negociación de un convenio colectivo, sino
que se extiende igualmente a la revisión posterior de parte del
mismo durante el tiempo de su vigencia, como ha tenido ocasión de
subrayar
el
TC,
cuando
refiere
que
si
“se
trata
de
una
negociación, cualquiera que sea el nombre que se le dé”, deben
aplicarse a la revisión o renegociación del convenio “las reglas
generales de legitimación” (SSTC 73/1984, FJ 3,] y 184/1991,FJ 5,
citadas ambas).
En línea con estos argumentos, la doctrina ha subrayado la
necesaria
reglas
de
conexión
de
legitimación
la
denuncia-promoción
negocial.
En
efecto,
negocial
la
con
fusión
las
entre
denuncia-promoción negocial-deber de negociar se enfrenta a un
problema
en
relación
con
la
legitimación
negocial
de
los
artículos 87 y 88 del ET. Antes del Real Decreto-Ley 7/2011, la
jurisprudencia exigía a los promotores de la negociación cumplir
con la legitimación inicial del artículo 87 del ET y las mayorías
suficientes del artículo 88 del ET para activar el deber de
negociar del artículo 89.1 del ET en la otra parte igualmente
legitimada (SSTS de 5 de octubre de 1995 y 22 de noviembre de
2005), puesto que el artículo 89.1 del ET exigía detallar en el
escrito
promocional
la
legitimación
ostentada
conforme
a
los
“artículos anteriores”, esto es, artículos 87 y 88 del ET.
Ahora, se mantiene la misma exigencia en el escrito promotor
de la negociación del artículo 89.1 del ET, pero, al unirse
siempre la denuncia y la promoción en un mismo acto, existe el
riesgo de que los sujetos firmantes que denuncian o los que
reciben
el
escrito
no
cumplan
con
la
legitimación
de
los
artículos 87 y 88 del ET. Esto es, las partes firmantes del
convenio colectivo, que remiten y reciben el escrito de denuncia-
promoción, pueden no coincidir con los sujetos legitimados para
negociar de los artículos 87 y 88 del ET.
22
Pues bien, en relación con esta cuestión, debe afirmarse una
vez mas que las reglas de legitimación negocial no pueden ser
sacrificadas en aras de agilizar las negociaciones. O dicho en
otros
términos,
sigue
siendo
de
aplicación
la
anterior
interpretación jurisprudencial que exigía el cumplimiento de los
artículos 87 y 88 del ET a los promotores negociales para activar
el deber de negociar de la otra parte, también legitimada. De
hecho, el artículo 89.1 del ET continúa exigiendo la concreción
escrita de la legitimación conforme a lo “artículos anteriores”
(artículos
87
y
88
del
ET)
en
la
iniciativa
negocial,
sin
perjuicio de su coincidencia temporal con la denuncia.
En
consecuencia,
las
partes
negociadoras
deben
ser
conscientes de que, sin cumplir los requisitos de los artículos
87 y 88 del ET, no pueden activar una nueva negociación por sí
solas y que los sujetos con capacidad negocial que no firmaron el
convenio anterior deben ser llamados a negociar. Por ello, si la
otra parte recibe un escrito de denuncia-promoción sin estos
requisitos
“causa
o
legal”
con
exclusión
para
no
de
iniciar
algún
las
legitimado
podrá
negociaciones,
alegar
quedando
desactivado el deber de negociar del artículo 89.1 del ET.
Como ha puesto de manifiesto la doctrina, la renegociación
de un convenio no debe ser confundida con la negociación de uno
nuevo, en aras de la agilidad, cuando lo que surge tras la
denuncia y promoción es una nueva negociación de un convenio
colectivo,
en
la
que
deben
participar
todos
los
sujetos
legitimados del artículo 87 del ET con las mayorías del artículo
88 del ET, tanto del lado empresarial como laboral. La promoción
respetuosa con las reglas de legitimación negocial, conforme a
los artículos 87 y 88 del ET, es esencial en el desarrollo del
procedimiento negocial porque el incumplimiento de sus requisitos
tiene consecuencias para el convenio firmado, que, al menos,
conforme a una consolidada jurisprudencia, perderá su inicial
condición de eficacia general, con un alto riesgo de impugnación
y conflictividad judicial. De este modo, el incumplimiento de los
plazos acordados, al tener un valor instrumental, puede carecer
de trascendencia jurídica si finalmente se alcanza un acuerdo,
23
pero la vulneración de las reglas del artículo 89.1 del ET en
conexión con los artículos 87 y 88 del ET, al incidir en la
legitimación necesaria para pactar con alcance general, vicia
desde un inicio la negociación como negociación estatutaria.
La reforma actuada por el Real Decreto-Ley 7/2011 debería
haber mencionado claramente esta exigencia en la regulación del
artículo
89.1
del
ET,
en
su
segundo
párrafo,
para
evitar
equívocos, más allá de la referencia genérica a los artículos
anteriores
del
primer
párrafo
del
precepto.
Situación
que
persiste con las reformas de 2012 y 2013, que no han incorporado
esta exigencia. Tal deficiencia técnica debe solucionarse con esa
interpretación
sistemática
del
acto
de
denuncia-promoción
del
artículo 89.1 del ET, pudiendo no obstante originar inercias y
confusiones
entre
firmantes
de
convenios
–que
denuncian,
promocionan, constituyen la mesa y negocian- y legitimados para
negociar
convenios,
creando
prácticas
de
exclusión
de
no
firmantes.
Error
técnico
que
habrá
de
corregirse
en
la
práctica
convencional, de modo que, antes del vencimiento del término del
convenio anterior, la promoción negocial sea respetuosa con las
reglas de legitimación de los artículos 87 y 88 del ET a los que
reenvía el artículo 89.1 del ET. En caso de no suceder así, se
producirá
un
contrarios
a
aumento
de
la
conflictividad
judicial
en
la
reformas
de
la
tramitación e impugnación de convenios colectivos, con resultados
los
buscados
por
las
últimas
negociación colectiva.
Lo
expuesto
evidencia
el
respeto
escrupuloso
que
debe
hacerse de las reglas de legitimación que resulten de aplicación
en cada caso, con independencia, por tanto, de la finalidad para
la que se acredita la legitimación, ya sea para obtener y recibir
fondos públicos –por ejemplo, para formación-, como se señala en
el escrito de solicitud del informe, ya sea para la negociación
de convenio colectivo. Si la legitimación negociadora se ostenta,
surge el deber de negociar, deber de naturaleza legal, pero, sin
duda, de dimensión constitucional, pues el art. 37.1 CE encarga a
la ley garantizar el derecho a la negociación colectiva laboral y
24
la
fuerza
vinculante
de
los
convenios.
La
negativa
al
reconocimiento de la legitimación negociadora, de poseerse ésta
por la parte empresarial en los términos señalados en los arts.
87 y 88 ET, constituirá una vulneración del deber de negociar que
ha
de
desencadenar
la
parte
social
interesada
en
la
negociación-, del derecho fundamental a la negociación colectiva
en relación con el derecho fundamental de libertad sindical del
que
es
titular
el
sindicato
o
sindicatos
promotores
de
la
negociación. No hará falta insistir en que la tutela de este
derecho dispone del proceso, preferente y sumario, de tutela de
derechos fundamentales y libertades públicas regulado en la LRJS
y, en su caso, del recurso de amparo ante el TC en los términos
de la LOTC (epígrafe 3).
6. ACTUACIONES SUSCEPTIBLES DE POTENCIAR LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA
SECTORIAL
CUANDO
EXISTAN
ASOCIACIONES EMPRESARIALES
PROBLEMAS
DE
LEGITIMACIÓN
DE
LAS
Como se sabe, entre los cambios introducidos en el ET por el
Real
Decreto-Ley
7/2011,
además
del
reforzamiento
de
la
intervención de las secciones sindicales en la negociación, como
se ha tenido ocasión de exponer en los epígrafes anteriores, está
también
el
legitimación
establecimiento
en
dos
unidades
de
de
reglas
seguras
negociación
que,
sobre
aunque
la
no
previstas por la ley, ya estaban presentes en la práctica (grupos
de empresas y empresas en red), así como la ampliación de la
cobertura dispensada por la negociación colectiva sectorial de
eficacia
general
condiciones
de
la
a
través
de
legitimación
la
flexibilización
negocial:
en
de
concreto,
las
1º,
mediante la ampliación de los criterios de legitimación inicial
de
las
asociaciones
empresariales
para
negociar
convenios
sectoriales de eficacia general y, 2º, la concesión de un tipo de
legitimación negociadora de naturaleza extraordinaria, inicial y
plena
a
las
asociaciones
empresariales
que
cuenten
con
una
determinada representatividad en el ámbito del Estado y de las
Comunidades Autónomas, y plena a las organizaciones sindicales
más representativas de ámbito estatal o de Comunidad Autónoma.
25
En
relación
legitimación
tienen
con
las
cuestiones
vinculadas
con
la
de la parte empresarial, específicamente las que
que
ver
legitimación
con
de
las
una
determinación
asociaciones
más
flexible
empresariales
para
de
la
negociar
convenios colectivos sectoriales (letra c) del nuevo apartado 3
del
artículo
artículo
88
87
del
y
párrafo
ET),
el
tercero
nuevo
del
artículo
nuevo
87.3
apartado
del
2
ET
del
altera
decisivamente la regulación legal anterior que completa con la
adición
de
conclusión
dos
de
nuevas
reglas
convenios
cuyo
objetivo
colectivos
es
sectoriales
facilitar
de
la
eficacia
general o, como afirma la exposición de motivos del Real Decreto-
Ley 7/2011, apartado V, “extender la negociación colectiva hacia
mayores
niveles
de
cobertura”.
Contribuye
también
a
este
objetivo, complementando y potenciando el efecto de esas reglas,
lo dispuesto en el párrafo tercero del artículo 88.2 del ET, que
añade la posibilidad, en los convenios colectivos sectoriales, de
la
válida
constitución
de
la
comisión
negociadora
por
asociaciones empresariales que no alcancen el requisito del que
depende la legitimación plena ordinaria y única hasta la reforma:
representar a empresas que den ocupación a la mayoría de los
trabajadores afectados por el convenio.
En las dos nuevas reglas aludidas del artículo 87.3.c) del
ET la doctrina ha advertido la respuesta del legislador a los
problemas que la acreditación de la legitimación inicial de las
asociaciones empresariales venía planteando en la práctica de la
negociación colectiva sectorial, como evidenciaba el abundante
número de decisiones judiciales que hubo de enfrentarse a la
dificultad de determinar la concurrencia de las circunstancias
definitorias de la suficiente representatividad exigida por el
anterior apartado 3 del artículo 87 ET, ante lo cual el TS adoptó
el criterio de que, con carácter general, se debía entender o
presumir que quien había negociado el convenio colectivo tenía
legitimación para hacerlo y, por tanto, correspondía a quien
mantuviera la falta de legitimación de alguno de los sujetos
negociadores la prueba de tal circunstancia (SSTS de 27 de abril
de 2000 [rec. 1581/1999]; 25 de enero de 2001 [rec. 1432/2000]; 21
de marzo de 2002 [rec. 516/2001]; 18 de diciembre de 2002 [rec.
26
1154/2001]; 16 de junio de 2003 [rec. 132/2002]; 20 de diciembre de
2004 [rec. 9/2004]; 20 de junio de 2006 [rec. 189/2004]; 1 de marzo
de 2010 [rec. 27/2009]; 29 de noviembre de 2010 [rec. 244/2009]; 14
de marzo de 2011 [rec. 189/2009]).
Con
la
nueva
regulación
legal
la
consecución
de
la
suficiente representatividad en el ámbito geográfico y funcional
del convenio sectorial de la que depende la legitimación inicial
para su negociación resulta más fácil; para lo cual la ley rebaja
el
requisito
de
volumen
o
consistencia
asociativa
de
las
asociación empresarial del 10 por 100 en el ámbito del convenio a
cambio de incrementar el requisito de trabajadores ocupados por
las
empresas
asociadas,
con
independencia
de
su
número
y
consiguiente porcentaje asociativo en el sector. No es necesario
que las asociaciones empresariales cuenten con el 10 por 100 de
los empresarios en el ámbito geográfico y funcional del convenio
si cuentan con empresas que den ocupación al 15 por 100 de los
trabajadores
afectados.
De
otra
parte,
la
representatividad
exigida a las asociaciones empresariales ya no tiene que ser una
representatividad real referida a la unidad de negociación o al
ámbito funcional y territorial del convenio colectivo que se
pretenda negociar. Conforme a la nueva regla del párrafo segundo
de la letra c) del art. 87.2 ET, “En aquellos sectores en los que
no
existan
asociaciones
empresariales
que
cuenten
con
la
suficiente representatividad, según lo previsto en el párrafo
anterior, estarán legitimadas para negociar los correspondientes
convenios colectivos de sector las asociaciones empresariales de
ámbito estatal que cuenten con el 10 por ciento o más de las
empresas
o
trabajadores
en
el
ámbito
estatal,
así
como
las
asociaciones empresariales de Comunidad Autónoma que cuenten en
ésta
con
un
mínimo
del
15
por
ciento
de
las
empresas
o
trabajadores”.
La
doctrina
que
estas
colectiva sectorial, no son las asociaciones empresariales
a las
asociaciones
ha
advertido
empresariales,
de
legitimadas
inmediato
para
la
negociación
que la disposición adicional 6ª del ET atribuye la condición de
“más representativas” a efectos de representación institucional y
27
de
obtención
de
la
cesión
temporal
del
uso
de
inmuebles
patrimoniales públicos, condición legal mas exigente que requiere
que la asociación empresarial acredite que cumple el porcentaje
de empresas afiliadas y el porcentaje de trabajadores a los que
estas den ocupación, bien en el Estado, bien en una Comunidad
Autónoma. La legitimación negociadora extraordinaria, que suple
la falta de la legitimación ordinaria en los sectores en que no
existan
asociaciones
empresariales
con
“suficiente
representatividad”, pide únicamente que la asociación empresarial
cumpla
uno
ocupación
de
de
los
dos
porcentajes,
trabajadores,
en
igual
el
asociativo
o
el
de
ámbito
territorial
de
ET
establece
una
medición, el Estado o la Comunidad Autónoma. De este modo, el
artículo
simetría
87.3.c),
entre
la
párrafo
segundo,
legitimación
del
inicial
de
no
las
asociaciones
sindicales y de las asociaciones empresariales, una vez que para
estas últimas no es preciso alcanzar la mayor representatividad
estatal o autonómica para contar con legitimación inicial.
Veámoslo con mayor detenimiento.
Como antes de la reforma del RDL 7/2011, es seguro que las
únicas
asociaciones
empresariales
que
pueden
contar
con
legitimación, tanto inicial como plena, para negociar convenios
colectivos sectoriales de eficacia general son las constituidas
con arreglo a la Ley 19/1977, de 1 de abril, reguladora del
derecho
de
asociación
sindical.
Carecen
de
capacidad
y
legitimación para negociar convenios colectivos estatutarios las
organizaciones
empresariales
constituidas
al
amparo
de
la
legislación común de asociaciones (STS de 21 de marzo de 2002
[rec. 516/2001]); también las federaciones deportivas y las ligas
profesionales
constituidas
en
las
diferentes
competiciones
oficiales, los colegios profesionales, las cámaras oficiales de
comercio, industria y navegación o una cofradía de pescadores.
En concreto, y por lo que se refiere a la atribución de
legitimación inicial “ordinaria” a las asociaciones empresariales
que cuenten con empresas que den ocupación, al menos, al 15 por
100
ciento
de
los
trabajadores
comprendidos
en
la
unidad
de
negociación, el párrafo primero de la letra c) del nuevo apartado
28
tercero del artículo 87 del ET mantiene en sus propios términos
la única regla que integraba el contenido de la versión anterior
del mismo apartado y artículo, según el cual tienen legitimación
inicial
para
negociar
un
convenio
colectivo
sectorial
las
asociaciones empresariales que cuenten en el ámbito geográfico y
funcional
de
este
con,
al
menos,
el
10
por
100
de
los
empresarios, “en el sentido del artículo 1.2” del ET, esto es,
los que dispongan de trabajadores dependientes a su servicio (no
son computables, por tanto, las empresas afiliadas sin personal
asalariado),
también
y
al
siempre
menos,
“a
que
igual
tales
empresarios
porcentaje
de
den
los
ocupación,
trabajadores
afectados” (no son computables, en el caso de las cooperativas,
sus socios trabajadores y socios de trabajo).
Sin embargo, y como ha quedado expuesto, el rigor de la
expresada regla legal se rebaja mediante la nueva regla legal, de
aplicación alternativa o acumulativa, que confiere legitimación
negociadora inicial, también (“así como”), a las asociaciones
empresariales
aumentando
hasta
el
mínimo
del
15
por
100
el
porcentaje de trabajadores afectados por el convenio al que han
de dar ocupación las empresas “afiliadas” a la asociación, a
cambio de hacer irrelevante el número de empresas asociadas, que,
en principio, bastaría, incluso, con que fuesen dos.
No obstante, antes y ahora se debe entender que resulta
preciso
que
efectos,
sea
los
aludidos
empresarios
figuren
vinculados
asociativamente a la organización empresarial, sin que, a estos
suficiente
con
que
le
concedan
un
poder
o
su
representación para negociar (STS de 21 de marzo de 2002). El
cumplimiento por las asociaciones empresariales de las exigencias
de cada una de las dos reglas atribuye, como dice el propio ET,
la “suficiente representatividad” sobre la que se asienta el
acceso, por vía ordinaria, a la legitimación negociadora inicial
en unidades de negociación sectoriales.
De este modo, conforme a la nueva regulación del ET, una
asociación
empresarial
constituida
por
pocas
pero
grandes
la
comisión
empresas (dos, tres, cuatro), que antes carecía de legitimación
inicial,
y,
por
tanto,
no
podía
participar
en
29
negociadora, ahora contará con esa legitimación inicial y podrá
ejercer su derecho a estar presente en dicha comisión en la forma
que dispone el artículo 88.1 y 2 del ET: en proporción a su
representatividad
siempre
que
en
su
conjunto
representen
a
empresarios que ocupen a la mayoría de trabajadores afectados por
el convenio sectorial.
Hay que advertir, además, que la nueva regla legal puede
aprovechar
al
conjunto
de
las
asociaciones
empresariales
que
existan en el sector al permitir la negociación de un convenio
colectivo
estatutario
donde
antes
no
era
posible,
evitando
situaciones de inviabilidad del convenio colectivo estatutario de
sector cuando las asociaciones de pequeñas y medianas empresas
que dispongan de
cumplir,
por
sí
legitimación inicial no estén en condiciones de
solas,
el
requisito
del
que
depende
la
legitimación negociadora plena de las asociaciones empresariales
: el que acaba de ser expresado, que las empresas asociadas a
ellas den ocupación a la mayoría de los trabajadores afectados
por el convenio.
Ello enlaza directamente, a su vez, con las nuevas reglas
del
párrafo
segundo
de
la
letra
c)
del
art.
87.3,
antes
reproducida, y del párrafo tercero del artículo 88.2 del ET, que
dan entrada a la
válida constitución de la comisión negociadora
por asociaciones empresariales sin “suficiente representatividad”
real en el ámbito geográfico y funcional del convenio sectorial:
“En
aquellos
sectores
en
los
que
no
existan
asociaciones
empresariales que cuenten con la suficiente representatividad,
se
entenderá
cuando
la
válidamente
misma
esté
constituida
integrada
la
por
comisión
las
negociadora
organizaciones
empresariales estatales o autonómicas referidas en el párrafo
segundo del artículo 87.3 c)”. Repárese en que aquí, como en la
regla del art. 87.3.c), párrafo segundo, ET , la ley no exige la
mayor
representatividad
de
las
asociaciones
empresariales
estatales o autonómicas que define la disposición adicional 6ª
del ET.
de
Se trata, por tanto, de una vía extraordinaria de atribución
legitimación,
inicial
y
plena,
a
las
asociaciones
30
empresariales estatales y de Comunidad Autónoma para negociar
convenios colectivos sectoriales de eficacia general.
La cuestión es si esta nueva regulación legal, facilitadora
de la legitimación negociadora de las asociaciones empresariales
y, por tanto, de la negociación colectiva de sector, no cubre en
la práctica las dificultades de acreditación de la legitimación
de las asociaciones empresariales. Es difícil pensar que pueda
ser
así
a
la
luz
de
las
asociaciones empresariales ya
hemos
llamado
negociadora
reglas
y
la
legitimación
de
las
expuestas, en que, en la vía que
extraordinaria,
inicial
de
plena
o
coinciden
válida
la
legitimación
constitución
de
la
comisión negociadora de las asociaciones empresariales estatales
y de Comunidad Autónoma, y cuya medición, como se ha visto, no se
asienta ya en criterios de representatividad real dentro de la
unidad de negociación, sino en la pertenencia a la asociación
empresarial estatal o autonómica de un porcentaje de empresarios
de fuera de la unidad de negociación sectorial (10 por 100 en el
Estado
o
15
por
100
en
las
Comunidades
Autónomas)
o
de
empresarios que den ocupación a un porcentaje de trabajadores
asimismo
de
fuera
de
la
unidad
de
negociación
sectorial
(en
iguales ámbitos estatal o autonómico). Puede, pese a todo, que
persistan dificultades en la acreditación del vínculo asociativo,
así como del número de trabajadores ocupados por las empresas
asociadas. Pero no debería ocurrir así.
Ante
la
falta
de
legitimación
negocial
esgrimida
“interesadamente” por una asociación empresarial –de tratarse de
asociaciones
empresariales
representatividad
parece
que
asociaciones
por
la
esa
en
la
falta
unidad
de
empresariales
insuficiente
legitimadas
de
negociación
legitimación
estatales
por
o
pueda
su
sectorial;
usarse
autonómicas
representatividad
de
suficiente
por
no
las
legitimadas
aquéllas,
cuya
a
para
representatividad es notoria-, corresponde a los sindicatos mas
representativos
negociar
y
convenios
representativos
sectoriales
legitimados
poner
en
marcha
su
el
vez
proceso
negociador ante la asociación empresarial legalmente legitimada y
denunciar, en caso de negativa o desconocimiento “interesado” de
31
su legitimación, el incumplimiento del deber legal de negociar y
de
sus
correspondientes
derechos
fundamentales
mediante
los
instrumentos procesales ya destacados (los procesos tutelares de
derechos fundamentales ordinario y constitucional).
Con lo dicho, que es lo principal a juicio de este Informe,
no son incompatibles los criterios de actuación que, antes de las
reformas
del
RDL
identificado
con
7/2011
el
fin
y
de
de
la
LRJS,
facilitar
la
la
doctrina
acreditación
había
de
la
legitimación de las asociaciones empresariales –realmente de su
representatividad ante la inexistencia de una oficina pública
certificante de la misma, que, en determinados casos, se acredita
por
“notoriedad”-
y
potenciar
así
la
negociación
colectiva
sectorial de eficacia general.
a) Reconocimiento presunto de la legitimación convencional
de los interlocutores sin necesidad de acreditación formal de la
representatividad de quienes participan en la elaboración del
convenio colectivo, cuando no se cuestione en el inicio de la
negociación y en la constitución y desarrollo de las sesiones de
la
comisión
negociadora,
que
encuentra
apoyo
en
distintos
argumentos: 1º, la inexistencia en la regulación legal de un
trámite de acreditación de la legitimación distinto al de la
promoción de la negociación por parte legitimada y hacia o frente
a contraparte legitimada según las reglas propias de la buena fe
negocial (art. 89.1 ET) y aplicación consiguiente de las normas
generales
obligan
a
sobre
distribución
quienes
aleguen
de
la
carga
de
incumplimientos
la
prueba,
legales
a
que
la
demostración de los mismos; y 2º, el reconocimiento mutuo de los
interlocutores
convenio,
con
en
los
el
momento
matices
ya
inicial
de
señalados,
la
negociación
ratificado,
del
además,
mediante el control oficial de legalidad llevado a cabo por la
Autoridad Laboral, como previenen el artículo 90.5 del ET y el
artículo 163.2 y 3 de la LRJS.
b) En el plano procesal, reglas de distribución de la carga
probatoria
y
presunción
de
legitimación
negociadores de los convenios colectivos.
negocial
de
los
32
La STS de 3 de diciembre de 2009 (Rec. 84/2008) afirma
expresamente que “si bien es cierto que la determinación de la
representatividad
presenta
especiales
dificultades
cuando
se
trata de las asociaciones empresariales, al no contar con la
garantía de datos fiables incorporados a registros oficiales, a
diferencia de lo que sucede con los resultados de las elecciones
sindicales (en este sentido, STS de 21 de junio de 2006 [rec.
27/2005]), la distribución de la carga de la prueba impone a quien
combate la legalidad del convenio colectivo el deber de soportar
y superar dicha dificultad. No cumple con tal gravamen la parte
demandante
que
se
representatividad
empresarial”.
En
distribución
de
limita
de
la
las
a
la
asociaciones
consecuencia,
carga
negar
el
probatoria
implantación
integrantes
justo
no
se
del
equilibrio
alcanza
y
banco
en
cuando
la
el
demandante se limita a negar implantación y representatividad,
confiado
sin
más
en
la
disponibilidad
probatoria
de
su
contraparte.
Conforme a la prueba de presunciones “se presume que quienes
participan
colectivo
en
la
tienen
negociación
y
representatividad
conclusión
de
suficiente,
un
convenio
mientras
que
quienes impugnan la legalidad de los actos de negociación pueden
hacerlo desde luego por las vías jurisdiccionales previstas a tal
efecto, pero soportan la carga de la prueba tanto de su propia
condición representativa como de la falta de representatividad de
quienes participan o han participado en la negociación colectiva
impugnada” (SSTS de 21 de marzo de 2002; y 21 de noviembre de
2005).
c) Apelación a la intervención de la Autoridad Laboral en el
control
de
legalidad
de
los
convenios
colectivos
que,
sin
embargo, no se erige en pauta vinculante para la labor judicial,
como ha tenido ocasión de señalar el Tribunal Supremo (STS de 25
de mayo de 2006): “la intervención de la autoridad laboral, a
quien
corresponde
legalidad,
les
el
dota
control
de
una
mediato
o
apariencia
indirecto
sobre
de
validez
por
parte
su
solo
desvirtuable por prueba a cargo de quien lo impugna”, por lo que
“la
admisión
de
validez
de
un
convenio
de
la
33
Administración laboral no resulta concluyente, se trata de un
criterio interpretativo de la Administración que no es vinculante
para
los
órganos
subrayado,
judiciales”.
también,
el
Del
carácter
registro de convenios (STC 18/1982).
d)
Refuerzo
Administración
convenio
con
por
y
agilización
los
falta
órganos
de
mismo
modo
meramente
de
la
judiciales
que
el
TC
instrumental
cooperación
representatividad
de
y
de
impugnarse
ha
del
la
el
consiguiente
legitimación negocial de una asociación empresarial, que podrá
ser acreditada a través de toda la gama de medios probatorios
admitidos en Derecho, objeto de la libre y conjunta valoración
judicial, en la que destaca el particular valor de los datos
aportados por la TGSS y por el DIRCE del INE, o los modelos de
hojas estadísticas del convenio colectivo.
Sin
criterios
embargo,
o
pautas
es
de
pertinente
actuación
relativizar
el
enumerados,
una
valor
vez
de
que
los
las
normas legales que regulan la legitimación negocial constituyen
normas de derecho necesario absoluto y que las nuevas reglas
legales
obtención
han
de
empresariales
asociaciones
CEPYME
y
suavizado
extraordinariamente
legitimación
con
la
norma
empresariales
asociaciones
negocial
de
los
por
cierre
notoriamente
empresariales
de
las
requisitos
de
asociaciones
atribuírsela
representativas
a
(CEOE,
representativas
de
Comunidades Autónomas), como se ha tenido ocasión de señalar
repetidamente a lo largo de este Informe.
Por último, tampoco hay que olvidar la nueva regla legal,
contenida en el párrafo segundo del apartado 2 del art. 87 ET,
que permite la válida constitución de la comisión negociadora,
por parte ahora de las representaciones sindicales, en aquellos
sectores en los que no existan órganos de representación de los
trabajadores,
organizaciones
cuando
la
sindicales
misma
que
esté
ostenten
integrada
la
condición
por
de
las
más
representativas en el ámbito estatal o de Comunidad Autónoma. La
reforma legal llega aquí al límite, y
puede decirse que lo
traspasa, que habían establecido las SSTC 98/1985 y 57/1989 de
la necesaria correspondencia entre la mayor representatividad
34
sindical y la implantación real en las unidades de negociación.
Razones
de
negociación
necesidad
colectiva
de
facilitar
sectorial
la
explican
existencia
la
nueva
de
la
regulación
legal.
Por ello, y desde la perspectiva del interés sindical, la
clave está en la utilización sindical de la potencialidad que
ofrecen las reformas sustantiva y procesal de 2011 (del ET por el
RDL 7/2011 y la LRJS) a partir de los instrumentos jurídicos
analizados de manera pormenorizada.
7. CONCLUSIONES
• En relación con el supuesto controvertido:
1ª)
La
nueva
regulación
de
la
legitimación
(inicial
y
plena) para negociar convenios colectivos estatutarios, conforme
a las previsiones del vigente ET, reformado por el Real Decreto-
Ley 7/2011 -y mantenidas por la Ley 3/2012 y normas legales
posteriores-, aun de gran calado, mantiene el modelo sobre el
que
se
han
legitimación
construido
para
general.
desde
negociar
un
principio
convenios
las
colectivos
reglas
de
de
la
eficacia
2ª) Respecto a las modificaciones de fondo, suponen, en
primer
lugar,
sindicatos
a
el
reforzamiento
través
de
sus
de
la
secciones
intervención
sindicales
de
en
los
la
negociación colectiva de empresa y ámbitos infraempresariales,
al que sirve la articulación de la vía del acuerdo entre las
secciones
sindicales
con
miembros
en
las
representaciones
unitarias y que sumen la mayoría de miembros del comité de
empresa o delegados de personal a fin de que puedan hacer valer
su prioridad legitimadora para negociar convenios colectivos de
eficacia
general
sobre
las
representaciones
unitarias,
que
siguen contando con esa legitimación negocial que les sigue
reconociendo
el
ET
(art.
87.1);
en
segundo
lugar,
el
establecimiento de nuevas reglas legales sobre la legitimación
para negociar convenios colectivos de eficacia general en dos
35
unidades de negociación que, aunque no previstas por la ley
antes de su reforma de 2011, estaban ya presentes en la práctica
y
de
las
que,
jurisprudencia
empresas
en
señaladamente
del
en
consecuencia,
Tribunal
red),
rellenando
el
problema
se
Supremo
el
de
había
(grupos
vacío
la
de
legal
ocupado
empresas
para
la
y
atender
legitimación
de
las
Administraciones públicas en los convenios de grupos de empresas
; y, por último, la ampliación de la cobertura de la negociación
colectiva
sectorial
flexibilización
de
de
las
eficacia
condiciones
general
de
a
través
de
legitimación
de
la
las
asociaciones empresariales mediante la rebaja de las exigencias
de
su
capacidad
representativa-asociativa,
ahora
de
medición
también posible por el volumen de trabajadores ocupados por sus
empresas asociadas con independencia de su capacidad o entidad
asociativa, y la atribución de una legitimación inicial y plena
de
naturaleza
existan
extraordinaria,
asociaciones
para
los
sectores
empresariales
con
en
que
no
suficiente
representatividad, a determinadas organizaciones empresariales
representativas en el ámbito estatal o de Comunidad Autónoma
(que cuenten con el 10 por 100 y el 15 por 100, respectivamente,
de
o
empresas
[no
territoriales).
del
y]
de
trabajadores
3ª) En línea con lo afirmado
Informe,
la
objetivamente
la
empresariales,
ausencia
a
dichos
ámbitos
por los propios solicitantes
de
un
sistema
su
capacidad
representatividad
confiada
en
de
que
las
permita
medir
asociaciones
asociativa
y
a
sus
propios datos sobre la misma, constituye un problema permanente
de nuestro modelo de relaciones colectivas, si bien las nuevas
reglas legales de legitimación negocial corrigen, en parte, las
consecuencias
derivadas
acreditación
de
la
de
las
dificultades
representatividad
de
de
medición
las
y
asociaciones
empresariales trasladando el criterio de su identificación desde
su
entidad
o
capacidad
asociativa
(porcentaje
de
empresas
asociadas) al volumen de trabajadores ocupados por las empresas
asociadas
a
convenios
(lo
geográfico
y
dichas
asociaciones
funcional
que
rebaja
de
e
incluidas
aplicación
aquel
de
porcentaje
en
los
si
el
ámbito
respectivos
las
empresas
36
asociadas
son
de
tamaño
grande).
Las
nuevas
reglas
legales
legitiman también a las asociaciones empresariales que en el
ámbito geográfico y funcional del convenio asocien a empresas
que den ocupación al 15 por 100 de los trabajadores afectados
(legitimación inicial), siempre que representen a empresarios
que ocupen a la mayoría de los trabajadores afectados por el
convenio (legitimación plena o negociadora). Para el caso de que
no
existan
en
determinados
sectores
asociaciones
con
representatividad suficiente en el sector, la ley legitima para
negociar
los
Autónoma
que
asociaciones
correspondientes
empresariales
representen
a
de
convenios
ámbito
los
sectoriales
estatal
porcentajes
y
de
ya
a
las
Comunidad
señalados
de
empresas o de trabajadores en el ámbito estatal (el 10 por 100)
o en el de la Comunidad Autónoma (el 15 por 100).
• En
relación
con
los
efectos
de
la
desaparición
en
la
redacción actual del artículo 87.1 del ET de la anterior
exigencia, que cerraba la regulación del citado precepto
legal: “En todos los casos será necesario que ambas partes
se reconozcan como interlocutores”
1ª) No obstante constituir el contexto de la regulación
legal desaparecida el de la legitimación para negociar convenios
de
empresa
convenios
de
legitimación
práctica
y
de
ámbitos
franja,
de
negocial
las
en
el
infraempresariales,
partes
las
reconocimiento
negociadoras
distintas
de
se
unidades
incluidos
la
recíproca
extendió
de
los
como
negociación
(supraempresariales y sectoriales), hecha valer en el inicio del
procedimiento negociador y en el acto de constitución formal de
la
comisión
negociadora.
Esa
práctica
negocial
habitual
de
reconocimiento recíproco y notoriedad otorgaba a la negociación
cierta presunción de legitimidad, que correspondía destruir a
quien negase y probase la falta de la debida legitimación de las
partes para negociar convenios colectivos de eficacia general.
2ª) La expresada supresión legal no conlleva que las partes
negociadoras
no
puedan
mantener
la
costumbre
de
reconocerse
mutuamente como interlocuores –lo que equivale al reconocimiento
mutuo de la legitimación debida- en el inicio del procedimiento
37
de
negociación,
reconocimiento
que
seguirá
aportando
la
presunción iuris tantum de que la negociación colectiva tiene
lugar dentro de las exigencias de legitimación del ET y de que,
por
tanto,
los
convenios
colectivos
que
se
alcancen
poseen
eficacia personal general. Ahora bien, es sobradamente sabido
que las reglas legales de legitimación negociadora del ET son de
derecho necesario y, como tales, indisponibles por las partes
negociadoras.
En
consecuencia,
ese
reconocimiento
recíproco
carecerá de eficacia “legitimante” si la legitimación ostentada
no se corresponde con la legalmente exigida. Antes como ahora, la
presunción derivada de ese reconocimiento mutuo se subordina al
cumplimiento
negociadora
estricto
que,
de
de
los
manera
requisitos
indisponible,
de
legitimación
establece
la
norma
estatutaria citada (artículo 87 del ET). El reconocimiento mutuo,
en
definitiva,
es
jurídicamente
irrelevante
ante
el
incumplimiento del requisito legitimador.
Semejante resultado tiene, seguramente, su contrapunto o su
efecto compensador con el hecho de que la reforma acaecida en el
artículo 87 del ET introduce reglas de legitimación que extienden
la negociación colectiva estatutaria a supuestos en los que antes
no era posible, dando lugar a una regulación de la legitimación
más completa, en el sentido de que cubre de forma expresa más
tipos de unidades de contratación y de situaciones, y también más
flexible,
en
el
sentido
de
que
para
hacer
posible
que
la
negociación colectiva estatutaria llegue a los ámbitos donde se
den
las
aludidas
situaciones
procede
a
la
rebaja
de
las
exigencias de representatividad hasta un punto que permite que
cuenten con legitimación sujetos que antes carecían de ella.
3ª)
Sin
embargo,
la
mencionada
supresión
legal
no
es
irrelevante en la negociación colectiva de empresa y para ámbitos
infraempresariales.
La
legitimación
preferente
para
negociar
convenios colectivos de empresa y de ámbitos inferiores es de las
secciones sindicales: 1º, si éstas así lo acuerdan; y 2º, si
suman la mayoría de los miembros del comité de empresa o de los
delegados de personal (así se asegura su representatividad según
el
mecanismo
de
comprobación
tradicional
de
nuestro
38
ordenamiento).
Por
tanto,
en
sentido
unitarias.
RDL
7/2011
ha
“sindicalizado”
acuerdan,
negocian
El
o
pueden
hacerlo
contrario,
las
si
no
lo
representaciones
la
negociación
colectiva en estos ámbitos con la consiguiente supresión de la
regla legal que dejaba en manos del empresario la elección de la
parte
negociadora,
sindical
versus
unitaria,
si
ambas
simultáneamente pretendían negociar. El necesario reconocimiento
de ambas partes como interlocutores significaba, a la postre, el
reconocimiento
del
empresario
para
negociar
con
las
representaciones unitarias o con las sindicales en el sistema de
legitimación negocial alternativo y no acumulativo del ET. En la
regulación vigente el acuerdo de las secciones sindicales ordena
la
negociación
y
obliga
al
empresario
a
negociar
con
parte
legitimada. Dicho de otro, la elección, dentro del doble canal de
representación de nuestro ordenamiento, está hoy en las secciones
sindicales y no en el empresario. De ahí que esa legitimación
preferente
sea
un
importante
sindicatos en las empresas.
instrumento
de
acción
de
los
• En relación con las consecuencias de la prioridad legal en
favor de las secciones sindicales en la negociación de los
convenios de empresa y de ámbitos inferiores (a excpción de
los convenios de franja)
1ª)
La
consecuencia
primera
y
más
importante
es
la
ya
unitarios
de
expresada: queda en manos de los sindicatos, a través de sus
secciones
sindicales
con
presencia
en
órganos
representación, la decisión de negociar en las empresas y ámbitos
inferiores (con la particularidad que veremos de inmediato de los
convenios
de
franja)
o
permitir
la
negociación
de
las
representaciones unitarias (comités de empresa y delegados de
personal; en su caso, el comité intercentros). El modelo español
de doble canal de representación en la empresa gira hacia el
modelo
alemán,
aun
sin
culminar
esa
evolución
(pues
entre
nosotros las representaciones unitarias no solo colaboran en la
gestión empresarial, sino que siguen también negociando convenios
colectivos, ni las secciones sindicales legitimadas no acuerdan
lo contrario). Pero el ET se pronuncia ahora de modo expreso
39
sobre la relación entre ambas representaciones, partiendo, igual
que antes, de que no cabe una intervención acumulativa o conjunta
de tales órganos y de las secciones sindicales en la negociación
del convenio, de modo que deben negociar los primeros o las
segundas,
según
ha
tenido
oportunidad
de
confirmar
la
jurisprudencia del Tribunal Supremo.
2ª) Consecuencia importante de la prioridad legal de la
legitimación negociadora de las secciones sindicales, utilizada
por éstas, tanto en el plano jurídico como en el de la acción
sindical,
es
la
protagonizada
aplicación
por
dichas
a
la
secciones
negociación
sindicales
colectiva
(o
plenamente
“sindicalizada”) de las garantías constitucionales del derecho
fundamental de libertad sindical. El Tribunal Constitucional ha
extendido
ya
esas
garantías
a
las
representaciones
unitarias
“sindicalizadas” (miembros de esas representaciones elegidos en
listas sindicales y afiliados). Pero en la negociación colectiva
promovida y llevada a término por las secciones sindicales actúa
el sujeto sindical propiamente dicho, con lo que las eventuales
vulneraciones o lesiones de esa actuación quedan protegidas por
el
derecho
vertiente
fundamental
colectiva,
es
de
libertad
titular
sindical
único
el
del
que,
sindicato
y
en
no
su
las
representaciones unitarias (art. 28.1 en relación con el art.
37.1 CE y STC 118/1983, FJ 4), que podrá recabar su tutela a
través
del
procedimiento
especial
de
tutela
de
derechos
fundamentales y libertades públicas ante la jurisdicción social
(arts. 177 a 184 de la Ley 36/2011, de 10 de octubre, reguladora
de la Jurisdicción Social, LRJS) y, en su caso, agotada la vía
judicial
ordinaria,
a
través
del
recurso
de
amparo
ante
el
Tribunal Constitucional (arts. 41 y 44 a 58 de la Ley Orgánica
2/1979,
de
3
de
octubre,
del
Tribunal
Constitucional,
LOTC,
modificados por Ley Orgánica 6/2007, de 24 de mayo).
3ª)
La
prioridad
legal
de
las
secciones
sindicales
se
refiere tanto a la negociación de los convenios colectivos de
empresa, como de ámbito inferior que no sean de franja. En estos
últimos,
sometida
la
a
legitimación
lo
que
de
establece
las
el
secciones
párrafo
sindicales
cuarto
y
último
está
del
40
artículo 87.1 del ET, a cuyo tenor la voluntad de las secciones
sindicales
no
puede
prevalecer
sobre
la
de
los
propios
trabajadores de la franja, de no concederles la legitimación
precisa para intervenir en la negociación.
Hay que destacar que en la nueva regulación
además,
una
relevante
mejora
técnica,
se ha producido,
de
manera
que
la
legitimación inicial para negociar en la empresa y en ámbitos
inferiores distintos a la franja no se refiere ya, como sucedía
en la versión anterior del artículo 87.1 del ET, a “los convenios
que afecten a la totalidad de los trabajadores de la empresa”, lo
que
dificultaba
la
comprensión
del
tipo
de
unidades
de
negociación en el que habría que estar a aquélla.
4ª)
Las
instrumento
de
secciones
obtención
a
de
cuya
la
disposición
prioridad
se
pone
negociadora
este
son,
exclusivamente, las que cuenten con la legitimación inicial para
la negociación, conforme a las reglas del artículo 87.1 del ET.
En relación con la legitimación inicial, la versión anterior
del artículo 87.1 del ET hacía referencia a la legitimación de
las “representaciones sindicales”, mientras la nueva se refiere
ya, en todos los casos (párrafos primero, segundo y cuarto), a la
de las “secciones sindicales”, de modo que se identifica con
precisión el sujeto sindical legitimado, pasando la regulación
del ET a concordar con lo dispuesto en el artículo 8.2.b) de la
LOLS, que reconoce a las secciones sindicales de los sindicatos
mas representativos y de los que tengan representación en los
órganos
unitarios
Administraciones
colectiva,
específica”;
en
de
públicas,
los
representación,
términos
legislación
el
derecho
establecidos
específica
que
de
“a
en
es
la
su
empresas
y
negociación
legislación
precisamente
la
contenida en el ET (y en el EBEP y en la Ley 9/1987, de 12 de
junio,
de
órganos
de
representación,
determinación
de
condiciones de trabajo y participación del personal al servicio
de las Administraciones Públicas).
Plantea ello el problema de determinar si las legitimadas para
negociar
en
la
empresa
y
en
ámbitos
inferiores
convenios
de
41
eficacia general son sólo las secciones sindicales o también está
legitimado el sindicato, especialmente el sindicato de empresa.
Aunque hay opiniones doctrinales contrarias, la sustitución, por
la nueva regulación legal, de la vieja referencia genérica a las
representaciones sindicales por la precisa y ajustada a la LOLS
de las secciones sindicales, lleva a concluir que son solo éstas
las que quedan legitimadas para negociar en la empresa y en
ámbitos inferiores, sin que ello vulnere la libertad organizativa
incluida en el derecho de libertad sindical del sindicato.
5ª) La ley otorga una prioridad automática o directa a las
secciones sindicales, bien que condicionada a su decisión de
negociar. No obstante, si existen varias secciones sindicales, no
se exige que semejante decisión se suscriba por unanimidad o por
la mayoría de ellas. Lo requerido es que las secciones sindicales
que la respalden cuenten con la mayoría de los representantes
unitarios existentes en la unidad de negociación, sin que tales
secciones
sindicales
sindicales
que,
puedan
contando
excluir
con
a
aquellas
representación
en
los
secciones
órganos
unitarios, manifiesten su voluntad de participar en el acuerdo de
iniciar la negociación. En efecto, la aportación de la indicada
mayoría, de la que depende la efectividad de la decisión de
intervención prioritaria o preferente de las secciones sindicales
en la negociación, puede hacer necesario el concurso de dos o más
secciones o de todas las secciones, si bien también pudiera estar
al
alcance
y
proceder
de
una
única
sección
sindical
con
la
condición de no excluir a otras inicialmente legitimadas para
negociar so pena de vulneración de su derecho fundamental de
libertad sindical (art. 28.1 CE).
La determinación de si se llega o no a la referida mayoría
ha de tener lugar considerando el resultado que en las elecciones
a miembros de comités de empresa y delegados de personal haya
sido
atribuido
al
sindicato
al
que
pertenezca
cada
sección
sindical, no el número de representantes unitarios con que cuente
esta en el momento de la adopción del acuerdo de intervención
preferente en la negociación del convenio.
42
6ª) Por lo que se refiere a la legitimación plena de las
secciones sindicales para negociar, se exige ahora expresamente
que la constitución de la comisión negociadora por las secciones
sindicales inicialmente legitimadas y que, por ende, sumen la
mayoría de miembros de los órganos unitarios de representación,
se
efectúe
con
representativa
observancia
(art.
88.1
del
principio
ET),
de
que
proporcionalidad
antes
imponía
la
jurisprudencia a partir de la aplicación analógica del art. 63.3
ET sobre la constitución del comité intercentros.
• En relación con las consecuencias de la prioridad legal a
favor de las secciones sindicales en la negociación de los
convenios de franja
1ª) La legitimación para negociar convenios colectivos de
franja –convenios dirigidos a un grupo de trabajadores con perfil
profesional específico- se atribuye a las secciones sindicales
designadas mayoritariamente por sus representados a través de
votación
párrafo
personal,
cuarto,
libre,
del
ET).
directa
Antes,
y
secreta
se
(artículo
establecía
que
87.1,
los
trabajadores afectados por ese convenio colectivo debían designar
a los efectos de negociación, mediante acuerdo expreso adoptado
con los requisitos del artículo 80 del ET (referido al derecho de
reunión), a las “representaciones sindicales con implantación en
tal ámbito”.
2ª)
Los
“representados”
(en
la
negociación,
se
sobreentiende) que menciona el citado párrafo cuarto del art.
87.1
ET
y
poseen
la
condición
de
electores
son
todos
los
trabajadores de la franja, no solo los que dentro de ella estén
afiliados a los sindicatos a los que pertenezcan las secciones
sindicales que pueden ser designadas.
3ª)
La
nueva
regulación
legal
prescinde
de
la
anterior
exigencia de que la designación por acuerdo mayoritario de los
trabajadores que van a resultar representados en la negociación,
esto es, de los propios trabajadores comprendidos en la franja,
haya
de
recaer,
necesariamente,
sobre
las
representaciones
sindicales “con implantación en tal ámbito”, en la franja. De
43
este modo se amplía la libertad o margen de elección atribuido a
los trabajadores que constituyan la franja; la mínima o hasta
nula implantación de una sección sindical en la franja no impide
que los trabajadores de ésta le otorguen, de forma exclusiva o
compartida con otras secciones de la empresa de la que forma
parte la franja, legitimación para negociar un convenio colectivo
propio por la confianza que les inspire su intervención. Aunque
en la práctica pueda resultar excepcional o muy difícil que una
sección
sindical
prohíbe
a
trabajadores
de
la
dichos
como
la
franja,
indicada
la
trabajadores
ley
la
no
sea
designada
quiere
posibilidad
por
descartar
de
acordar
o
los
no
tal
designación, que posibilita la presencia de secciones sindicales
“generales” en la negociación colectiva de franja, que deja de
ser patrimonio de sindicatos corporativos.
4ª)
De
haber
sido
designadas
según
lo
expuesto
varias
secciones sindicales, parece que el reparto entre ellas de las
vocalías o de los puestos en la comisión negociadora a efectos de
su válida constitución (legitimación negocial plena: art. 88.1
ET), así como el cómputo del voto favorable de la mayoría de los
vocales de la representación o del banco social que forme parte
de dicha comisión (artículo 89.3 del ET), habrá de tener lugar
atendiendo
al
número
de
votos
conseguido
por
cada
sección
sindical.
5ª) Para el supuesto de que no existan secciones sindicales
o ninguna de las que existan obtenga la designación mayoritaria
de los trabajadores (supuesto en el que se incluye el caso de que
tales secciones rehúsen negociar), se abre la posibilidad de
negociar el convenio a la representación unitaria constituida en
la empresa o en el centro o los centros de trabajo a cuya
plantilla pertenezcan los trabajadores referidos. Sería ésta una
legitimación
supletoria
comprendida
en
la
regla
del
párrafo
primero del artículo 87.1 del ET (convenios colectivos de “ámbito
inferior”),
regla
que,
ciertamente,
también
se
abre
a
las
secciones sindicales con mayoría de miembros del comité, pero el
supuesto aquí contemplando es, precisamente, el de que éstas no
existan,
no
cuenten
con
la
designación
mayoritaria
de
los
44
trabajadores,
o
rehúsen
representaciones
negociar.
unitarias
sería,
La
negociación
de
por
las
prosperar
esta
interpretación del primer párrafo del art. 87.1 ET, la regla de
cierre,
que
garantizaría
la
franja como última ratio.
posibilidad
de
negociar
para
la
6ª) Si se parte de que “la redacción del nuevo artículo 87
(…) confirma la práctica actual” (Exposición de Motivos del Real
Decreto-Ley
7/2011)
y,
por
tanto,
sigue
admitiendo
que
los
órganos de representación unitaria también puedan intervenir en
la negociación, las secciones sindicales no disponen aquí de la
posibilidad
de
obtener
por
sí
mismas
la
preferencia
sobre
aquellos, a diferencia de lo que sucede en la negociación de los
convenios colectivos de empresa y en el resto de los convenios
colectivos de ámbito inferior. Son los propios trabajadores que
compongan la franja los que, a la vista de la disponibilidad de
las secciones sindicales para negociar, deciden, si lo desean,
otorgarles
legitimación.
Punto
éste
en
el
que
no
se
habría
producido ningún cambio respecto de la regulación anterior.
•
En relación con la evitación de legitimaciones
“interesadas” dependiendo de cuál sea la finalidad para la
que se acredita la legitimación
sea
1ª) La evitación de legitimaciones “interesadas”, según cuál
la
finalidad
supuestos
en
los
para
que
la
que
se
existen
acredita
la
organizaciones
legitimación
-
empresariales
legitimadas cuando se trata de obtener y recibir fondos públicos,
por ejemplo, para formación, pero que sin embargo niegan tal
legitimación para la negociación de convenio colectivo-, es una
cuestión que entronca claramente con el carácter indisponible de
las reglas de legitimación negociadora, el derecho fundamental a
la negociación colectiva en relación con el derecho fundamental
de
libertad
sindical
de
los
sindicatos,
frente
a
cuyas
vulneraciones por la negativa a negociar de las asociaciones
empresariales legitimadas para ello pueden aquéllos utilizar el
procedimiento
sumario
y
preferente
de
tutela
de
derechos
fundamentales y libertades públicas (LRJS) y, agotada la vía
45
judicial
ante
la
jurisdicción
social,
el
recurso
de
amparo
constitucional (LOTC).
2ª) La doctrina constitucional muy pronto declaró que las
reglas de legitimación negociadora, tal como aparecen reguladas
en el ET, poseen un preciso significado que “impide valorarlas
desde la perspectiva del Derecho privado”, porque el convenio,
resultado de la negociación conforme a dichas normas, “no es solo
un contrato, sino una norma que rige las condiciones de trabajo”
de todos los que se hallan incluidos en su ámbito de aplicación,
“estén o no sindicados y pertenezcan o no a las organizaciones
firmantes”. Todo ello supone que tales reglas constituyen un
presupuesto legal de la negociación colectiva “que escapa al
poder de disposición” de las partes negociadoras, que no pueden
modificarlas
libremente,
de
forma
que
las
disposiciones
resultantes “serían nulas, inoponibles a sindicatos terceros y
también
lesivas
de
su
derecho
a la
negociación
colectiva
y,
destacado
el
mediatamente, del derecho del libertad sindical”.
3ª)
La
jurisprudencia
ordinaria
también
ha
carácter inoponible o de “derecho necesario absoluto” de las
reglas de legitimación negociadora, lo cual exige un acatamiento
estricto de las mismas. Indisponibilidad de dichas reglas legales
que no solo resulta aplicable a la negociación de un convenio
colectivo,
sino
que
se
extiende
igualmente
a
la
revisión
posterior de parte del mismo durante el tiempo de su vigencia.
4ª) En línea con estos argumentos, la doctrina científica ha
subrayado, en los casos de unidades de negociación ya existentes
y ya cubiertas convencionalmente, la necesaria conexión de la
denuncia-promoción
negocial
con
las
reglas
de
legitimación
negocial, de igual modo que sostiene cómo las mismas no pueden
ser sacrificadas en aras de agilizar las negociaciones. En los
casos de unidades de negociación nuevas los criterios legales de
legitimación han de ser respetados y aplicados igualmente, so
pena de vulnerar la obligación legal de negociar (art. 89 .1 ET)
y, en inmediata conexión con esta obligación legal pero ya en el
plano constitucional, los derechos fundamentales de negociación
colectiva y de libertad sindical.
46
5ª) Criterios todos que evidencian el respeto escrupuloso
que merecen en todos los supuestos las reglas de legitimación que
resultan
de
aplicación,
con
independencia
por
tanto
de
la
como
se
finalidad para la que se acredita la legitimación, ya sea para
obtener
y
recibir
fondos
públicos
–para
formación-,
refiere en el escrito de solicitud del informe, ya sea para la
negociación
de
convenio
colectivo.
Naturaleza
de
las
reglas
reguladoras que mantiene, como se ha indicado anteriormente, la
nueva
regulación
negociar
de
convenios
la
legitimación
colectivos
(inicial
estatutarios
que
y
plena)
incorpora
para
la
versión vigente del ET, reformado por el Real Decreto-Ley 7/2011.
• En relación con las actuaciones susceptibles de potenciar la
negociación colectiva sectorial cuando existan problemas de
legitimación empresarial
1ª)
En
relación
con
las
cuestiones
vinculadas
con
la
legitimación de las asociaciones empresariales, específicamente
las que tienen que ver con una determinación más flexible de la
legitimación
de
las
asociaciones
empresariales
para
negociar
convenios colectivos sectoriales y facilitar su existencia [letra
c) del nuevo apartado 3 del artículo 87 y párrafo tercero del
nuevo apartado 2 del artículo 88 del ET], el nuevo artículo 87
del
ET
altera
de
forma
evidente
la
anterior
regulación,
haciéndola mas laxa.
2ª) Así lo ha destacado la doctrina científica que ve en las
dos nuevas reglas del artículo 87.3.c) y en la nueva regulación
del
art.
88.2,
párrafo
tercero,
del
ET
la
respuesta
de
la
legislación de urgencia a los problemas que la acreditación de la
legitimación
inicial
de
las
asociaciones
empresariales
venía
de
tales
planteando en la práctica, como evidenciaba un abundante número
de
decisiones
judiciales
que,
con
el
fin
solventar
dificultades y permitir la negociación colectiva sectorial de
eficacia general, adoptó el criterio de presumir que quien había
negociado el convenio colectivo tenía legitimación para hacerlo
y,
por
tanto,
correspondía
a
quien
mantuviera
la
falta
de
legitimación de alguno de los sujetos negociadores la prueba de
tal circunstancia.
47
3ª) Las novedades que incorpora el ET, reformado por el Real
Decreto-Ley 7/2011, en relación con las reglas de legitimación de
las asociaciones empresariales son, si duda, importantes: las
reglas
de
legitimación
se
diversifican
para
facilitar
su
los
criterios
de
cumplimiento por las asociaciones empresariales, si bien ello
conlleva
una
regulación
más
compleja
de
representatividad de las asociaciones empresariales.
A
la
asociaciones
regla
tradicional
empresariales
de
para
legitimación
negociar
inicial
convenios
de
las
colectivos
sectoriales de eficacia general –asociar al 10 por 100 de los
empresarios
del
ámbito
funcional
y
geográfico
del
convenio,
siempre que esos empresarios den ocupación a igual porcentaje de
trabajadores
afectados-,
el
reformado
art.
87.3.c),
párrafo
primero, añade la legitimación de las asociaciones empresariales
que, con independencia de su peso afiliativo inferior al 10 por
100 anterior, en ámbito del convenio den ocupación al 15 por 100
de los trabajadores afectados (primera regla adicional); y para
el caso de que no existan en el sector para el que se va a
negociar
asociaciones
empresariales
que
cuenten
con
la
suficiente representatividad, según las dos reglas anteriores,
el ET otorga también legitimación inicial a las asociaciones
empresariales de ámbito estatal que cuenten con el 10 por 100 o
más de las empresas o trabajadores en el ámbito estatal, así
como las asociaciones empresariales de Comunidad Autónoma que
cuenten en ésta con un mínimo del 15 por 100 de las empresas o
trabajadores (segunda regla adicional).
queda
En cuanto a la legitimación plena, la comisión negociadora
válidamente
constituida
cuando
las
asociaciones
empresariales con legitimación inicial en el ámbito del convenio
(del 10 por 100 de empresarios y de trabajadores o del 15 por
100
de
trabajadores)
representen
como
mínimo
a
empresarios,
siendo irrelevante cuántos sea éstos, que ocupen a la mayoría de
los trabajadores afectados por el convenio, y repartiéndose el
numero de miembros de la comisión negociadora se efectuará con
respeto al derecho de todos los legitimados y en proporción a su
representatividad. En aquellos sectores en los que no existan
48
asociaciones
empresariales
representatividad,
válidamente
la
constituida
que
cuenten
comisión
con
la
se
negociadora
cuando
esté
suficiente
entiende
integrada
por
las
organizaciones empresariales estatales o autonómicas referidas
en el párrafo segundo del artículo 87.3 c), efectuándose en este
último
caso
el
reparto
de
los
miembros
de
la
comisión
negociadora en proporción a la representatividad que ostenten
las organizaciones empresariales en el ámbito territorial de la
negociación (art. 88. 2, párrafos primero, tercero y cuarto,
ET).
4ª)
Con
facilitan
la
las
nuevas
negociación
reglas,
sectorial
que
de
hay
que
reconocer
eficacia
que
general,
los
problemas siguen siendo de determinación de la representatividad
de
las
asociaciones
asociadas
y
especialmente
número
si
empresariales
de
medida
(identidad
trabajadores
esa
por
de
sus
ellas
representatividad
en
empresas
ocupados),
el
ámbito
geográfico y funcional del convenio. La acreditación es más fácil
en las reglas de legitimación extraordinaria, inicial y plena,
pues, de ordinario funcionará el criterio de la notoriedad, que
reforzará el jurisprudencial de presunción de legitimación en
quien negocia sin oposición, o reconocimiento, de la contraparte.
5ª) La nueva regulación legal también permite que en los
sectores en los que no existan órganos de representación de los
trabajadores
la
comisión
negociadora
quede
válidamente
constituida por las organizaciones sindicales que ostenten la
condición
de
más
representativas
en
el
ámbito
estatal
o
de
Comunidad Autónoma.
en
6ª) Desde la perspectiva del interés sindical, la clave está
tratar
reforma
de
de
aprovechar
2011,
a
toda
partir
la
potencialidad
de
los
que
instrumentos
ofrece
la
jurídicos
analizados en este Informe de manera pormenorizada. Potencialidad
que podrá llevar, en ocasiones, a tratar de acomodar la unidad de
negociación a las reglas legales de legitimación, y a solicitar
de
las
asociaciones
empresariales
y
de
las
Administraciones
Públicas –en su caso a través de las Oficinas de registro de
asociaciones
empresariales
y
de
convenios
colectivos,
de
la
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Comisión Consultiva Nacional de Convenios Colectivos, o de las
Secretarías
de
Estado
de
Empleo
y
de
Seguridad
Social
del
Ministerio de Empleo, así como de la Inspección de Trabajo, y del
Instituto Nacional de Estadística- los datos correspondientes.
7ª) En último extremo, para el supuesto de observarse la
persistencia
concierne,
a
de
problemas
partir
del
localizados
estado
de
en
la
regulación
materia
que
actual
tras
nos
la
reforma de 2011, y advertido nuevamente el carácter de derecho
necesario
vinculación
absoluto
con
la
de
las
reglas
defensa
y
de
legitimación
y
de
garantías
de
los
acerca
la
posibilidad
su
derechos
fundamentales a la negociación colectiva y de libertad sindical,
habría
que
conveniencia
acreditación
reflexionar
de
de
y
ordenar,
la
debatir
mediante
representatividad
futuras reformas legales.
de
sistemas
objetivos,
empresarial
en
orden
y
la
a
Este es nuestro informe sometido a otro mejor fundado en
Derecho.
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