Historia de la gran revolución socialista de octubre

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HISTORIA DE LA GRA REVOLUCIÓ
SOCIALISTA DE OCTUBRE
Varios autores
Índice
Introducción. ..............................................................1
I. RUMBO HACIA LA REVOLUCIÓN
SOCIALISTA. ...........................................................5
Capítulo I. La situación en el país después del
derrocamiento de la autocracia. .................................5
1. Dualidad de poderes en el país. .........................5
2. La lucha del proletariado para seguir
impulsando la revolución. ...................................10
3. La política antipopular del gobierno provisional.
.............................................................................13
4. El rumbo leninista hacia la revolución
socialista. .............................................................18
Capítulo II. La lucha del partido bolchevique por
ganarse a las masas en el periodo de la dualidad de
poderes. ....................................................................23
1. La manifestación de abril. ...............................23
2. El primer gobierno de coalición. .....................26
3. El trabajo de los bolcheviques entre las masas
después de la Conferencia (de abril) de toda Rusia
del POSD(b)R. ....................................................29
4. I Congreso de los Soviets de diputados obreros
y soldados de toda Rusia. La manifestación de
junio.....................................................................35
5. Fin de la dualidad de poderes. .........................38
Capítulo III. Incremento de la crisis revolucionaria.
.................................................................................41
l. Curso hacia la insurrección armada. ................41
2. La derrota de la sublevación
contrarrevolucionaria del general Kornílov. .......43
3. La ruina económica. ........................................48
4. El auge revolucionario en el país en el otoño de
1917. ....................................................................50
5. El acrecentamiento del proceso de
bolchevización de los Soviets. ............................56
6. La crisis ha madurado. ....................................59
Capítulo IV. Preparación de la insurrección armada.
.................................................................................61
II. TRIUNFO DE LA GRAN REVOLUCIÓN
SOCIALISTA DE OCTUBRE. INSTAURACIÓN
DEL PODER SOVIÉTICO EN EL PAÍS. ..............69
Capitulo V. Derrocamiento del gobierno provisional.
II Congreso de los soviets de toda Rusia. ................69
1. El triunfo de la insurrección armada en
Petrogrado ...........................................................69
2. II Congreso de los Soviets de Diputados
Obreros y Soldados de toda Rusia.......................76
3. Aplastamiento del motín contra-rrevolucionario
de Kerenski-Krasnov ...........................................81
Capítulo VI. La implantación del poder soviético en
Moscú. .....................................................................86
Capítulo VII. El triunfo de la revolución socialista en
los frentes y en el territorio del país.........................99
1. El triunfo de la revolución en los frentes. .......99
2. Instauración del poder soviético en el país. ...110
III. EDIFICACIÓN DEL ESTADO SOVIÉTICO.
TRANSFORMACIONES REVOLUCIONARIAS
EN EL PAÍS. .........................................................163
Capítulo VIII. Edificación del estado soviético. ... 163
1. Creación del aparato estatal central y comienzo
de su actividad. ................................................. 163
2. Abolición de los órganos coercitivos burgueses.
Creación del aparato para la defensa del estado
proletario. ......................................................... 174
3. Estructuración y comienzo de la actividad de los
órganos locales de poder soviético ................... 178
Capítulo IX. Primeras transformaciones en la
economía y en la cultura. ...................................... 181
1. Creación del régimen socialista en la industria.
.......................................................................... 181
2. Realización del decreto sobre la tierra. ........ 187
3. Primeras medidas del poder soviético en la
esfera de la cultura............................................ 193
Capítulo X. Disolución de la Asamblea
Constituyente. III Congreso de los soviets de toda
Rusia. .................................................................... 197
1. Disolución de la asamblea constituyente
contrarrevolucionaria. ...................................... 197
2. III Congreso de los Soviets de toda Rusia. ... 203
Capítulo XI. La lucha de la Republica Soviética por
salir de la guerra. La paz de Brest......................... 206
1. Primeros pasos del poder soviético en la lucha
por terminar la guerra. ...................................... 206
2. La paz de Brest. ............................................ 208
Capítulo XII. La lucha por crear las bases de la
economía socialista. .............................................. 214
Capítulo XIII. La agresión de los imperialistas contra
la Republica Soviética. V Congreso de los Soviets.
.............................................................................. 219
1. Comienzo de la intervención militar extranjera
y la guerra civil................................................. 219
2. V Congreso de los Soviets de toda Rusia ..... 224
Capítulo XIV. El desenvolvimiento de la revolución
socialista en el campo. .......................................... 229
1. La lucha de clases en el campo. Medidas del
estado soviético para luchar contra el hambre.. 229
2. Actividad de los comités de campesinos pobres.
.......................................................................... 234
Capítulo XV. Trascendencia internacional de la Gran
Revolución Socialista de Octubre......................... 239
HISTORIA DE LA GRA REVOLUCIÓ SOCIALISTA DE OCTUBRE.
Introducción.
Los anales de la historia universal no conocen
otro acontecimiento tan importante como el de la
Gran Revolución Socialista de Octubre.
A medida que van alejándose de nosotros los
acontecimientos de 1917, con mayor fuerza se
manifiesta su importancia para los destinos de la
humanidad. El retorno a los sucesos acaecidos en los
inolvidables días de 1917 no sólo es una digresión
histórica al pasado, sino también la iniciación en la
gran escuela de lucha por el futuro feliz de la
humanidad. Hoy en día, ya son muchos los pueblos
del mundo que avanzan por el camino de Octubre.
C. Marx y F. Engels, fundadores del comunismo
científico, demostraron la ineluctabilidad de la
sustitución revolucionaria del capitalismo por el
socialismo. El hundimiento de la burguesía y la
victoria del proletariado -señalaban en el Manifiesto
del Partido Comunista- son en igual inevitables. El
capitalismo es el último régimen explotador de la
historia. En el curso de su desarrollo se preparan las
condiciones objetivas para el paso a un peldaño
superior en la vida de la humanidad, al comunismo.
A finales del siglo XIX, el capitalismo entró en la
fase superior de su desarrollo: el imperialismo.
Vladímir Ilich Lenin consideraba que la
prepotencia de los monopolios era el rasgo principal
que distingue al imperialismo. Desarrollándose sobre
la base de la gigantesca concentración de la
producción, el capital monopolista crea las premisas
materiales del socialismo. El imperialismo se
caracteriza por el acrecentamiento de la explotación
de los trabajadores por un puñado de monopolistas y
por la acentuación de las contradicciones entre el
trabajo y el capital, entre la burguesía y el
proletariado. Esto lleva a la clase obrera hacia la
revolución socialista como único medio que ha de
salvarla del yugo de los imperialistas. Durante la
lucha contra la burguesía, el proletariado gana para
su causa a las masas explotadas de trabajadores a
quienes el dominio de los monopolios trae la
ausencia de derechos políticos, la miseria y la ruina.
Aunque el capitalismo comenzó a desarrollarse en
Rusia más tarde que en otros Estados de Europa, ya a
comienzos del siglo XX, del país del arado de
madera y del mayal, del molino de agua y del telar
casero, se transformaba en el país del arado de hierro
y la trilladora, del molino y el telar movidos a vapor.
En Rusia se había creado el capitalismo monopolista,
el imperialismo, que se conjugaba con la pequeña
producción predominante en el país. En Rusia eran
fuertes los vestigios feudales de servidumbre que
tenían nefastas consecuencias para la economía del
país y que frenaban el desarrollo de sus fuerzas
productivas. En los aspectos económico y técnico,
Rusia estaba muy a la zaga de los países capitalistas
muy avanzados. El despotismo zarista y la opresión
capitalista
y
terrateniente
agudizaban
las
contradicciones de clase en el país. Las masas se
levantaban a la lucha política. Maduraba la
revolución popular, planteándose como su tarea
principal derrocar a la autocracia, liquidar la
propiedad terrateniente en el campo y proclamar la
república democrática en Rusia. La revolución de
1905-1907 había fracasado. Pero la experiencia
adquirida por la clase obrera en los cruentos
combates contra la autocracia no fue baldía. La
revolución demostró palmariamente que sólo en
sólida alianza con los campesinos es como los
obreros podían derribar al zarismo. Evaluando la
trascendencia de la primera revolución rusa, Lenin
señalaba que ésta había preparado a los combatientes
que triunfaron en 19171 y que la nueva revolución no
estaba muy lejos, pues las causas que suscitaron la
tormenta revolucionaria de 1905-1907 no habían sido
eliminadas. "La primera revolución y la época de
contrarrevolución que la siguió (1907-1914) -escribía
Lenin- pusieron al descubierto la verdadera
naturaleza de la monarquía zarista, llevaron a ésta a
su "último extremo", revelaron toda su putrefacción,
toda la ignominia, todo el cinismo y todo el
libertinaje de la banda zarista con el monstruo de
Rasputin a la cabeza; revelaron toda la ferocidad de
la familia de los Románov -esos pogromistas que
anegaron a Rusia en sangre de judíos, de obreros, de
revolucionarios..."2
El dominio de los terratenientes y capitalistas traía
a las masas trabajadoras nuevas calamidades y
sufrimientos. La tierra seguía en manos de los
terratenientes. 28.000 "nobles y mugrientos
1
V. I. Lenin. El heroísmo de los obreros de la Presnia.
O.C., t. 37, pág. 387.
2
V. I. Lenin. Cartas desde lejos. O.C., t. 31, pág. 12.
Varios autores
2
landlords", como denominaba Lenin a los grandes
terratenientes, eran dueños de 62 millones de
desiatinas3 de tierra, mientras que a 10 millones de
familias campesinas les correspondían solamente 73
millones de desiatinas4.
En vísperas de la I Guerra Mundial (1914-1918),
los monopolios en Rusia se habían adueñado de todas
las ramas fundamentales de la industria. Entre las
agrupaciones monopolistas más poderosas descollaba
el sindicato "Prodamet", al que le correspondía más
del 80% de la producción siderúrgica vendida en el
país. En las empresas de "Prodvagón", otro
importantísimo sindicato, estaba concentrada casi
toda la fabricación de vagones. Tres entidades
monopolistas -"Oil", "Shell" y "Nobel"- tenían el
dominio indiviso en la industria petrolera. Por el
grado de monopolización de la industria, Rusia
sobrepasaba a Francia e Inglaterra, cediendo sólo a
Alemania y a los EE.UU. A la par con los
monopolios industriales, se creaban también grandes
monopolios bancarios. Más de la mitad del capital
básico de todos los bancos comerciales accionistas se
guardaba en las cajas fuertes de siete bancos de San
Petersburgo. Por el nivel de concentración de bancos,
Rusia aventajaba a los principales países capitalistas
de Europa Occidental. La I Guerra Mundial
contribuyó al incremento de los monopolios
capitalistas. En esos años surgieron 897 sociedades
anónimas nuevas con un capital que superaba los
1.600 millones de rublos5. Además, se realizaba la
reorganización de las entidades monopolistas
anteriormente existentes, el acrecentamiento del
poderío de los bancos y la consolidación de los
grandes grupos industrial-financieros. A cuenta de
las superganancias bélicas crecía rápidamente el
poderío económico de los monopolios.
V. I. Lenin escribía: "El número de grandísimos
accionistas es insignificante; pero su papel, lo mismo
que la suma total de sus riquezas, es enorme"6.
Varios miles (es posible que sólo mil) de las personas
más ricas de Rusia concentraron en sus manos las
principales riquezas acumuladas a costa de explotar
el trabajo ajeno y mantenían todos los hilos del
"control" de la producción y la distribución sociales
de los productos7. El desarrollo del capitalismo
monopolista y su transformación en capitalismo
monopolista de Estado, que se aceleraba debido a las
necesidades de organizar la economía para los
3
Desiatina: antigua medida rusa de superficie equivalente
a 1,09 Ha.
4
V. I. Lenin. El programa agrario de la socialdemocracia
en la primera revolución rusa. O.C., t. 16, pág. 201.
5
A. L. Sídorov. Las premisas económicas de la revolución
socialista en Rusia. "Historia SSSR" ("Historia de la
URSS"), 1957, N° 4, pág. 27.
6
V. I. Lenin. La catástrofe inminente y las promesas
desmesuradas. O.C., t. 32, pág. 109.
7
Ibídem., págs. 109-110.
menesteres bélicos, Lenin lo consideraba como el
índice principal que determinaba la madurez de las
condiciones objetivas de la revolución socialista. "No
hay insurrección -señalaba él- capaz de instaurar el
socialismo si no han madurado las condiciones
económicas para él..."8
En los años de guerra no sólo se acrecentó el
poderío económico de la burguesía, sino aumentó
también su organización política. A principios de
1915, se concluyó la creación de la red de
organizaciones sociales de la gran burguesía: los
comités bélico-industriales. La burguesía concentró
en sus manos muchos de los organismos
gubernamentales creados en los años de guerra para
regular la economía del país. En el "bloque
progresista", que había agrupado a todos los partidos
burgueses en la Duma de Estado9 -octubristas10,
progresistas11, demócratas constitucionalistas12 y
otras organizaciones más pequeñas-, el papel
fundamental lo desempeñaba el principal partido de
la burguesía, el de los demócratas constitucionalistas,
denominado por ellos mismos "Partido de la libertad
del Pueblo". Los demócratas constitucionalistas eran
el partido de la burguesía imperialista.
La I Guerra Mundial exacerbó hasta el extremo
las contradicciones en el país y se reflejó gravemente
en la situación de los obreros y campesinos. A las
puertas de las tiendas de comestibles y de las
panaderías de los centros industriales aparecieron
8
V. I. Lenin. La catástrofe que nos amenaza y cómo
combatirla. O.C., t. 34, pág. 193.
9
Duma de Estado (1906-1917): institución representativa
y legislativa con derechos limitados, creada por la
autocracia bajo el empuje de la revolución de los años
1905-1907 en Rusia. De hecho, esta institución ayudó a la
autocracia a mantener la alianza con la burguesía y a
conservar su poder político omnímodo.
Duma: órgano urbano de autogestión local que se
componía de representantes de la burguesía y de los
partidos burgueses y pequeñoburgueses.
10
Octubristas: miembros del partido de los octubristas (o
"Unión del 17 de octubre"), partido de los grandes
terratenientes y la cúspide de la burguesía comercialindustrial, surgido en 1905. Se pronunciaba por un "fuerte
poder monárquico".
11
Progresistas: miembros del "Partido Progresista",
partido de la gran burguesía y de los terratenientes
capitalistas rusos. Se fundó en 1907, exigía una
Constitución restringida y un poder fuerte, capaz de
asegurar los intereses imperialistas del gran capital.
12
Demócratas constitucionalistas: miembros del Partido
Demócrata Constitucionalista, partido de la burguesía
liberal fundado en 1905. Se pronunciaban por la
monarquía constitucional. En 1917, teniendo en cuenta el
estado de ánimo antimonárquico de las masas, se vieron
obligados a exigir la república parlamentaria. El partido de
los demócratas constitucionalistas era el principal partido
contrarrevolucionario que trataba de prevenir la revolución
socialista; después del triunfo del Poder soviético
emprendió el camino de desencadenar la guerra civil.
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
3
grandes colas. En las empresas se implantó un
régimen cuartelero. A todo el que intentase protestar
contra la arbitrariedad y la explotación se le
encarcelaba o se le enviaba al frente. La guerra
condujo a la ruina económica que abarcó la industria,
el transporte y la agricultura. De 9.750 grandes
empresas, en los años de la guerra estaban paradas
3.884, es decir, el 37,8%13. Los ferrocarriles no
daban abasto.
Desde el comienzo de la guerra hasta 1917 habían
sido llamados a filas más de 16 millones de
hombres14, lo que creó la falta de mano de obra en el
campo. Casi un tercio de las haciendas campesinas
quedaron sin brazos. La cosecha de los principales
cereales disminuyó, en 1916, comparando con el
período de preguerra, en 1.600 millones de puds1516.
Se redujeron las áreas de siembra, A los 5.400-5.600
millones de rublos de deuda exterior (1913) se
sumaron cerca de 5.200 millones más17. Acreció
sensiblemente la dependencia financiera de Rusia de
los Estados extranjeros.
A principios de 1917, el desbarajuste económico
había alcanzado tal envergadura, que los medios
habituales para regular la economía y que estaban a
disposición del Estado capitalista ya no podían salvar
al país de la grave enfermedad. Únicamente las
medidas revolucionarias resueltas, dirigidas contra la
omnipotencia del capital y la propiedad privada,
podían salvar a Rusia de la catástrofe económica que
se aproximaba.
Sólo el proletariado ruso, que se había forjado en
las luchas de clase y encabezado por su partido,
podía dirigir a las masas explotadas que se
levantaban para aplastar a la autocracia. En 1917, el
proletariado componía, entre toda la población del
país, una parte relativamente pequeña: cerca del
10%18. Pero en cualquier país capitalista, señalaba
Lenin,
la
fuerza
del
proletariado
es
incomparablemente mayor que su proporción
numérica en la masa general de la población19. "Y
esto es así -subrayaba más adelante- porque el
proletariado domina económicamente en el centro y
en el nervio de todo el sistema económico del
capitalismo, y también porque, bajo el capitalismo, el
proletariado expresa, económica y políticamente, los
verdaderos intereses de la inmensa mayoría de los
trabajadores"20
En los años de guerra aumentó el número de
obreros industriales. A principios de 1917, en las
empresas sometidas a la inspección fabril y minera,
así como en las empresas estatales, estaban ocupados
3,5 millones de obreros, contra 3,1 millones en 1913.
El número de obreros ocupados en el transporte, la
construcción y las comunicaciones alcanzaba cerca
de 3,3 millones21.
Además, una parte considerable de obreros estaba
ocupada en la producción artesanal, en la agricultura,
en las empresas comerciales, etc.
En ningún país del mundo se registraba una
concentración tan elevada de la clase obrera como en
Rusia. En 1915, cerca del 60% de los obreros estaban
ocupados en grandes empresas que contaban con más
de 500 operarios22. Incluso un país capitalista tan
desarrollado como los EE.UU., en vísperas de la
guerra sus grandes empresas no tenían más de 1/3 del
número global de obreros23. La alta concentración
obrera en los principales centros industriales de
Rusia contribuía a elevar la conciencia y la
organización del proletariado, facilitando la labor de
los bolcheviques para cohesionarlo.
Grandes masas de obreros se concentraban en los
mayores y principales centros industriales del país.
La guerra intensificó este proceso, ya que la
ampliación de la producción bélica se efectuaba en
las antiguas zonas industriales. Más de la mitad del
proletariado industrial (hasta un 64 %) estaba
ocupada en las zonas fabriles de Petrogrado y el
Centro24. Había también grandes contingentes
obreros en Járkov, Odesa, Kíev, Rostov del Don,
Ekaterimburgo y Bakú, que desempeñaban el papel
de centros revolucionarios de sus regiones. V. I.
Lenin concedía gran importancia a la ubicación de
las principales fuerzas de la clase obrera de Rusia en
los puntos decisivos del país. "Las capitales señalaba- y, en general, los centros comerciales e
industriales más importantes (en Rusia, estos dos
conceptos coincidían, pero no siempre ocurre así en
otras partes) deciden en medida considerable los
13
Boletín de la Dirección Central de Estadística, t. XXVI,
fascículos 1 y 2. Censo industrial y profesional de toda
Rusia del año 1918. Apartado 1. M., 1926, pág. 23.
14
P. I. Liáschenko. Historia de la economía nacional de la
URSS, t. 2, M., 1956, pág. 612.
15
Pud: antigua medida rusa de peso equivalente a 16,3 kg.
16
P. I. Liáschenko. Ob. cit., pág. 637.
17
Enciclopedia histórica soviética, 1. 5, pág. 820.
18
S. G. Strumilin. La composición del proletariado en la
Rusia Soviética en 1917-1919. Dos años de dictadura del
proletariado. 1917-1919. Pág. 14.
19
V. I. Lenin. Las elecciones a la Asamblea Constituyente
y la dictadura del proletariado. O.C., t. 40, pág. 23.
20
V. I. Lenin. Las elecciones a la Asamblea Constituyente
y la dictadura del proletariado. O.C., t. 40, pág. 23.
21
L. S. Gaponenko. Acerca del número de proletariado
industrial en Rusia en vísperas de Octubre. "Istoricheski
arjiv" ("Archivo Histórico"), 1961, N 5, pág. 158.
22
Boletín de la Dirección Central de Estadística, t. VII,
fase, 1. Recopilación estadística de los años 1913-1917.
M., 1921, pág. 37.
23
P. I. Liáschenko. Ob. cit., pág. 284.
24
L. S. Gaponenko. El proletariado de Rusia, su número y
distribución territorial por las principales zonas
industriales en vísperas de la revolución socialista. La
clase obrera y el movimiento obrero en Rusia en 1917.
Actas de la sesión científica celebrada en Kíev del 3 a 5 de
julio de 1962. M., 1964, pág. 47.
Varios autores
4
destinos políticos del pueblo..."25.
En las difíciles condiciones de guerra, la clase
obrera de Rusia seguía siendo la más revolucionaria
del mundo. En el movimiento obrero mundial no
había otra igual por la rica experiencia de lucha en
las diversas condiciones políticas. Siendo la clase
revolucionaria más consecuente, el proletariado
actuaba como dirigente de todas las fuerzas que
luchaban contra el zarismo y el capitalismo. Lenin
subrayaba: "Sólo el proletariado -en virtud de su
papel económico en la gran producción- es capaz de
ser el jefe de todas las masas trabajadoras y
explotadas, a quienes con frecuencia la burguesía
explota, esclaviza y oprime no menos, sino más que a
los proletarios, pero que no son capaces de luchar por
su cuenta para alcanzar su propia liberación"26.
Los campesinos pobres, al ser los aliados del
proletariado, eran una de las fuentes principales de su
fuerza. La clase obrera también encontró amplio
apoyo en las capas trabajadoras no proletarias de la
ciudad. En 1917, en las ciudades de Rusia habitaban
más de 22 millones de personas27, cuya parte
considerable la componían artesanos, pequeños
comerciantes y pequeños empleados, que en su gran
mayoría estaban sometidos a la explotación y
llevaban una vida penosa.
La dualidad económica de las capas
pequeñoburguesas hacía que éstas, por una parte,
vacilasen constantemente entre el proletariado y la
burguesía, mostrasen indecisión e inconsecuencia. El
barómetro político que reflejaba las vacilaciones de
las capas pequeñoburguesas de la ciudad y el campo,
eran el partido de los eseristas28 y el de los
mencheviques29. Por la otra, el desarrollo del
capitalismo, la guerra y la ruina intensificaban la
proletarización de las capas pequeñoburguesas,
aproximaban su situación política y económica a la
del proletariado, suscitaban el acrecentamiento del
espíritu revolucionario en una parte considerable de
la población pequeñoburguesa de Rusia. En virtud de
estas causas, las capas pequeñoburguesas,
principalmente los campesinos pobres, estaban
25
V. I. Lenin. Las elecciones a la Asamblea Constituyente
y la dictadura del proletariado. O.C., t. 40, págs. 6 y 7.
26
V. I. Lenin. El Estado y la revolución. O.C., t. 33, págs.
25 y 26.
27
E. Z. Vólkov, La dinámica de la población de la URSS
en 8-10 años. M.-L., 1930, págs. 174, 175.
28
Eseristas (o socialistas revolucionarios): miembros de
un partido pequeño burgués surgido en 1902. Expresaban
los intereses, fundamentalmente, del campesinado
acomodado.
29
Mencheviques: miembros de un partido pequeñoburgués
que se denominaba socialdemócrata. Surgió en 1903 como
resultado de la escisión del II Congreso del POSDR en
minoría oportunista (de aquí el nombre de "menchevique":
minoritario) y mayoría revolucionaria leninista.
Realizaban la política de conciliación con la burguesía y
eran enemigos de la revolución socialista.
interesadas en la alianza con el proletariado.
Al formular uno de los principales postulados de
la teoría de la revolución socialista, Lenin tenía en
cuenta las singularidades de la estructura clasista de
Rusia. El proletariado, señalaba él en los años de la
primera revolución rusa, compone la minoría de la
población y "sólo podrá convertirse en la inmensa
mayoría, en la mayoría abrumadora, si se une a la
masa de semiproletarios, semipropietarios, es decir, a
la masa pequeñoburguesa de la población pobre de la
ciudad y el campo"30.
El Partido Bolchevique, encabezado por Lenin,
era el guía probado del proletariado de Rusia, que
marchaba a la vanguardia del movimiento obrero
internacional. El movimiento revolucionario en el
país siguió en aumento en los años de guerra. La
revolución que se avecinaba tenía como tareas
inmediatas derrocar al zarismo, liquidar todos los
vestigios del régimen de servidumbre y solucionar
democráticamente el problema agrario. No obstante,
la revolución en Rusia no podía detenerse en esto. En
un país con tan deforme entrelazamiento de
relaciones capitalistas y precapitalistas era imposible
acabar con las supervivencias de la servidumbre sin
asestar antes un golpe demoledor al imperialismo, sin
avanzar hacia el socialismo. Lenin subrayaba que la
segunda
misión
se
había
acercado
extraordinariamente a la primera.
La crisis revolucionaria maduraba con gran
rapidez. El movimiento huelguístico había abarcado
las principales zonas industriales del país. Según
datos, que distan mucho de ser completos, en los
meses de enero y febrero de 1917 fueron a la huelga
676.000 obreros31. Arreciaron la lucha por la tierra
los campesinos, quienes incendiaban las fincas de los
detestables terratenientes y se apoderaban del trigo y
de los aperos. Como informara la policía secreta
zarista a la entonces capital de Rusia, Petrogrado
(hoy Leningrado), la situación en el campo recordaba
a la del año 1905. También se pusieron en
movimiento los pueblos oprimidos de las regiones
con población no rusa. La insurrección iniciada a
mediados de 1916 en el Asia Central y Kazajstán,
enroló a decenas de miles de personas. Comenzaron
las acciones revolucionarias en el ejército. Esta era la
situación política en Rusia en vísperas de la
Revolución de Febrero de 1917.
El Gobierno zarista y las clases gobernantes
buscaban febrilmente los modos de prevenir la
revolución que se avecinaba de una manera
inexorable.
Este Gobierno se proponía concertar la paz por
separado con Alemania y desatarse las manos para
luchar contra el "enemigo interno". Pero el cese de la
30
V. I. Lenin. La socialdemocracia y el Gobierno
Provisional Revolucionario. O.C., t. 10, pág. 18.
31
El movimiento obrero en 1917. M.-L., 1926, págs. 20,
22.
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
5
guerra contravenía a los intereses de la burguesía.
Estrechamente ligada a los capitalistas de Inglaterra,
Francia y los EE.UU., la burguesía imperialista rusa
decidió, a su vez, anticiparse a la revolución
mediante una revuelta palaciega: a Nicolás II, tan
odiado por el pueblo, se pensaba obligarle a abdicar
el trono en favor de su pequeño hijo Alexéi,
encargando la regencia a Mijaíl, hermano del zar. Así
es como la burguesía calculaba continuar la guerra
hasta la victoria final.
Pero los planes de la autocracia y la burguesía
fracasaron. En el país estalló la revolución popular.
La huelga de los obreros de la fábrica Putílov, en
Petrogrado, comenzada el 18 de febrero de 1917, fue
una especie de señal para las acciones
revolucionarias masivas del proletariado. En febrero,
en la capital, estaban ya en huelga cerca de 200.000
personas32, es decir, casi la mitad de todos los
obreros petrogradenses.
Por decisión del Buró del CC y del Comité
petrogradense del Partido Obrero Socialdemócrata
(bolchevique) de Rusia, los bolcheviques se pusieron
al frente de la acción de los obreros de Petrogrado. El
25 de febrero, el Comité petrogradense del
POSD(b)R publicó una octavilla, en la que se decía:
"¡Tenemos por delante la lucha, pero nos aguarda la
victoria segura! ¡Todos bajo las banderas rojas de la
revolución! ¡Toda la tierra de los terratenientes para
el pueblo!, ¡Abajo la guerra!, ¡Viva la fraternidad de
los obreros del mundo entero!"33. El llamamiento de
los bolcheviques a la lucha decisiva por el
derrocamiento de la autocracia sonó como un fuerte
toque de rebato. La huelga de los obreros de
Petrogrado se hizo general. Columnas de
manifestantes enarbolando las consignas de "¡Abajo
el zar!" y "¡Pan y paz!", se dirigieron al centro de la
ciudad, a la avenida Nevski. Se entablaron choques
entre los manifestantes y la policía. La huelga se
transformaba en insurrección armada contra el
zarismo.
Al declinar el día 27 de febrero, más de 60.000
soldados de la guarnición de Petrogrado se habían
pasado al lado de los obreros. Durante ese día, la
insurrección abarcó a casi toda la ciudad.
Los obreros insurreccionados y los soldados a
ellos unidos ocuparon las estaciones de ferrocarril,
Correos y Telégrafos, la Fortaleza de Pedro y Pablo y
los puentes sobre el río Neva, abrieron las puertas de
las cárceles a los presos políticos. Los ministros
zaristas fueron detenidos, quedando bajo custodia en
el Palacio de Táuride. El 27 de febrero, día en que
triunfó la revolución, el Buró Ruso del CC del
POSD(b)R publicó el manifiesto A todos los
ciudadanos de Rusia. El documento exhortaba a los
obreros y soldados a iniciar inmediatamente la
elección de sus representantes para el Gobierno
revolucionario
que
debería
satisfacer
las
reivindicaciones del pueblo en cuanto a las libertades
democráticas, la tierra y la jornada laboral de 8 horas
y entablar contacto con los proletarios de los Estados
beligerantes para luchar conjuntamente por el cese de
la guerra imperialista. V. I. Lenin estimó altamente
este Manifiesto. Refiriéndose a la táctica de los
bolcheviques en los días de la Revolución de
Febrero, señalaba que ésta había sido la única táctica
auténticamente socialista y revolucionaria.
La autocracia, que durante siglos había oprimido a
los pueblos de Rusia, fue barrida. Pero ella no se vino
abajo "por sí sola", como afirman algunos
historiadores extranjeros contemporáneos. Se
necesitó la fuerza de las masas populares organizadas
para "dejar caer", según la expresión de Lenin, al
zarismo que estaba corrompido hasta la médula, pero
que se agarraba con tenacidad y que había echado
profundas raíces en el organismo del Estado. Esa
fuerza fue el proletariado, que levantó a la lucha a
amplísimas masas populares.
La revolución democrática burguesa en Rusia
había triunfado.
32
P. I. Liáschenko. Ob. cit., pág. 653.
El proletariado de Petrogrado y la organización
bolchevique en los años de la guerra imperialista. 19141917. Compilación de materiales y documentos. L., 1939,
pág. 201.
33
I. RUMBO HACIA LA REVOLUCIÓ
SOCIALISTA.
Capítulo I. La situación en el país después del
derrocamiento de la autocracia.
1. Dualidad de poderes en el país.
La nueva sobre el derrocamiento de la autocracia
se extendió rápidamente por el país, a pesar de que
los gobernadores zaristas y los mandos de los frentes
intentaban ocultar de la población y de los soldados
las noticias de la revolución que llegaban de la
capital. Por doquier se celebraban mítines, asambleas
y manifestaciones. Al son de las bandas militares,
que tocaban el himno revolucionario La Marsellesa,
en las calles de las ciudades no cesaban los desfiles
festivos con banderas rojas. También la población
rural organizaba manifestaciones. Era la fiesta de un
pueblo que al fin había roto las cadenas del
despotismo zarista.
La revolución dio salida al genio creador de las
masas populares. Su expresión más brillante era la
creación de los Soviets de diputados obreros y
soldados. Los Soviets de diputados obreros
aparecieron por primera vez en Rusia en 1905. Ya
entonces Lenin no sólo los calificaba como órganos
de la insurrección, sino también como el "embrión
del Gobierno provisional revolucionario"34. La
experiencia histórica de la primera revolución rusa
no pasó en balde para el proletariado de Rusia.
Apoyándose en ella, los obreros de Petrogrado y de
34
V. I. Lenin. 8uestras tareas y el Soviet de diputados
obreros. O.C., t. 12, pág. 63.
Varios autores
6
otras ciudades comenzaron a crear Soviets de
diputados obreros y soldados en cuanto triunfó la
Revolución de Febrero. Los bolcheviques
popularizaban por todos los medios la idea de crear
los Soviets y lograron ejercer gran influencia en el
proceso de su formación.
El 27 de febrero, día en que triunfó la revolución,
el Buró Ruso del CC del POSD(b)R publicó una
octavilla dirigida a los obreros, en la que se decía:
"Empezad sin demora a elegir en las fábricas los
comités de huelga. Sus representantes constituirán el
Soviet de diputados obreros que asumirá el papel
organizador en el movimiento y creará el gobierno
provisional revolucionario”35. En un llamamiento a
los obreros y soldados hecho público en ese mismo
día por el comité del POSD(b)R del distrito de
Víborg de la capital, se decía: "Sólo la organización
puede consolidar nuestra fuerza. Primero elegid los
diputados y después que ellos se pongan en contacto.
Que el Soviet de diputados se organice bajo la
protección de las tropas"36.
No obstante, a consecuencia de la insuficiente
organización y conciencia del proletariado, así como
de la gran predominancia de la población
pequeñoburguesa en el país, los partidos
pequeñoburgueses -mencheviques y eseristas- se
apoderaron de la dirección del Soviet de Petrogrado y
de la mayoría de los demás Soviets. En estos Soviets
los bolcheviques se encontraban en minoría.
Caracterizando la composición clasista de los
Soviets de diputados obreros y soldados surgidos a
raíz de la Revolución de Febrero, Lenin escribía que
"en ellos justamente prevalecen los campesinos,
prevalecen los soldados, prevalece la pequeña
burguesía"37.
El Soviet de Petrogrado abrió su primera sesión
en la tarde del 27 de febrero en el Palacio de Táuride.
En marzo, la minoría bolchevique contaba tan sólo
con unas 50 personas38. Se eligió presidente del
Comité Ejecutivo a N. S. Chjeídze, líder del grupo
menchevique en la Duma de Estado, y
vicepresidentes, al menchevique M. I. Skóbelev y al
eserista A. F. Kerenski. Al Comité Ejecutivo del
Soviet, compuesto por 15 miembros, fueron elegidos
tres bolcheviques.
Los representantes de la burguesía y de los
terratenientes aburguesados decidieron crear su
propio organismo de poder para "restablecer el
orden", es decir, para luchar contra la revolución. Así
es como el 27 de febrero surgió el Comité
35
El PCUS en la lucha por el triunfo de la revolución
socialista en el periodo de la dualidad de poderes. 27 de
febrero-4 de julio de 1917. Compilación de documentos.
M., 1957, pág. 29.
36
Ibídem, pág. 171.
37
V. I. Lenin. Cartas sobre táctica. O.C., t. 31, pág. 137.
38
N. Y. Ivanov. El Gran Octubre en Petrogrado. Esbozo
histórico. L., 1957, pág. 13.
Provisional de la Duma de Estado, en el que fueron
incluidos, de la "democracia", el eserista Kerenski y
el menchevique Chjeídze. Lo encabezó M. V.
Rodzianko, presidente de la Duma de Estado,
monárquico y ultrarreaccionario. Actuando en
nombre del Comité Provisional, Rodzianko ordenó
en la noche del 28 de febrero que las tropas de la
guarnición se reintegrasen inmediatamente a los
cuarteles y que los oficiales impusieran un orden
férreo en las unidades. Desconfiando de que los
soldados acataran esta orden, Rodzianko y otros
miembros de este comité fueron a los regimientos
con el propósito de persuadir a los soldados a que
entregaran las armas y se subordinasen a los
oficiales.
Los bolcheviques exhortaban a los obreros y
soldados a desconsiderar la disposición del Comité
de la Duma de Estado y subordinarse únicamente al
Soviet de diputados obreros y soldados.
En la primera sesión del Soviet de Petrogrado,
celebrada en la noche del 28 de febrero, se acordó
crear la milicia obrera para establecer el orden
revolucionario en la ciudad. A los pocos días, el
periódico bolchevique Pravda ("La Verdad") decía:
"Gracias a la milicia obrera revolucionaria, reina
hasta el momento un orden ejemplar en los arrabales.
El gamberrismo ha desaparecido de las calles como
el polvo barrido por un torbellino"39.
El Soviet envió comisarios a todos los distritos de
Petrogrado para organizar en ellos el nuevo poder,
situó retenes de soldados y guardias rojos en el
Banco de Estado y la Casa de la Moneda. Las
estaciones ferroviarias, telégrafos e imprentas
estaban controladas por obreros y soldados
revolucionarios. Con el fin de mejorar el
abastecimiento de la ciudad con víveres se organizó
una comisión de abastos.
Una medida revolucionaria de gran importancia,
adoptada por el Soviet de Petrogrado el 1 de marzo,
fue la Orden Nº 1 a las tropas de la Región Militar de
Petrogrado. Esta orden la redactó un grupo de
diputados soldados del Soviet encabezado por los
bolcheviques A. N. Padérin y A. D. Sadovski. En
virtud de esta orden, en todas las unidades militares
se instituían comités electivos de soldados, a
disposición de los cuales se ponía todo el armamento.
Los soldados y marineros se equiparaban en derechos
al resto de los ciudadanos. Se abolía el tratamiento a
los oficiales por su título y se establecía la
subordinación directa de las unidades militares al
Soviet de diputados obreros y soldados.
El mando de la Región Militar se apresuró a
declarar que esta orden era una patraña de
malintencionados y amenazó con castigar a todo el
que la difundiera y más aún al que la cumpliera. Pero
la orden no sólo la conocieron las tropas de la Región
39
Pravda, ("La Verdad"), 8 de marzo de 1917.
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
7
Militar de Petrogrado, sino todo el ejército. No
obstante, el Soviet de Petrogrado no tardó en
demostrar su inconsecuencia. Los mencheviques y
eseristas, incapaces de toda acción independiente,
ante la disyuntiva de a quién adherirse, al
proletariado o a la burguesía, optaron por la última.
Todo esto sucedía cuando el propio Rodzianko,
presidente de la Duma de Estado, reconocía que en
realidad el 27 de febrero se había creado una
situación en la que "el partido de los socialistas tenía
en sus manos a la guarnición de Petrogrado y se
había convertido en el dueño de la situación"40. En
este momento, la plenitud de poder se encontraba en
manos del Soviet, pero los líderes de este organismo
prefirieron entendérselas con la burguesía.
En las altas horas de la noche del 1 de marzo, se
celebró una reunión conjunta de los miembros del
Comité Provisional de la Duma de Estado y los
líderes eseristas y mencheviques del Soviet de
Petrogrado, en donde se examinó la formación de un
nuevo Gobierno, llegando ambas partes a un acuerdo
sobre la composición del mismo.
Así es como surgió el Gobierno Provisional
burgués.
La presidencia del Consejo de Ministros la ocupó
un gran terrateniente, el príncipe G. E. Lvov, a quien
ya antes de la revolución el zar le proponía ocupar el
cargo de primer ministro. Se nombró ministro de
Relaciones Exteriores a P. N. Miliukov, líder del
Partido Demócrata Constitucionalista (principal
partido de la burguesía) y ministro de la Guerra y la
Marina a A. I. Guchkov, líder de los octubristas
(partido de los grandes terratenientes y capitalistas).
Las carteras de ministros de Comercio e Industria y
de Finanzas las recibieron los grandes capitalistas M.
I. Teréschenko y A. I. Konoválov (progresista); el
socialista revolucionario (eserista) A. F. Kerenski fue
nombrado ministro de Justicia y debería representar a
la "democracia" en el Gobierno. Ministro de
Agricultura se designó a A. I. Shingariov (demócrata
constitucionalista); de Vías de Comunicación, a N.
V. Nekrásov (demócrata constitucionalista); de
Educación, a A. A. Manúilov (demócrata
constitucionalista); procurador general del Sínodo, a
V. N. Lvov (centrista)41; Inspector del Estado, a I. V.
Gódnev (octubrista). Era claro a todas luces que el
nuevo Gobierno no subsistiría ni un sólo día sin el
apoyo del Soviet y sería derribado por los obreros y
soldados. Para sancionar al nuevo Gobierno, los
líderes de los mencheviques y los eseristas
convocaron el 2 de marzo un pleno del Soviet de
Petrogrado, en el que los bolcheviques se
manifestaron
contra
el
proyecto
eseristamenchevique de compromiso del Soviet con la
burguesía.
Pero por mayoría de votos, el Soviet tomó una
decisión que aprobaba el acuerdo del Comité
Ejecutivo del Soviet con el Comité Provisional de la
Duma de Estado sobre la formación del Gobierno
Provisional burgués. Los líderes de los partidos
pequeñoburgueses, al actuar de ese modo, partían de
la siguiente idea: puesto que la revolución es
burguesa, el poder debe encontrarse en manos de la
burguesía. Opinaban que la revolución socialista sólo
podría suceder en países donde hayan alcanzado un
alto nivel las fuerzas productivas y en los que el
proletariado constituya la mayoría de la población.
En Rusia, en cambio -razonaban los "teóricos"
eseristas y mencheviques-, no existen tales
condiciones, y por lo tanto no se puede hablar de la
revolución socialista.
Para ejercer el "control revolucionario" de los
actos del Gobierno burgués, los líderes de los
partidos pequeñoburgueses propusieron crear una
"Comisión de enlace". Hablando de este organismo,
Lenin señalaba que "los eseristas y mencheviques
hacían en la "Comisión de enlace" el papel de esos
tontos a quienes se engaña con frases ampulosas, con
promesas, con los "vuelva usted mañana""42.
El Soviet de diputados obreros y soldados de
Petrogrado publicó un llamamiento en el que
exhortaba al pueblo a apoyar al Gobierno
Provisional.
De
este
modo,
entregaba
voluntariamente el poder estatal a la burguesía, a su
Gobierno Provisional, concertando con él un acuerdo
sobre su apoyo. Lenin caracterizó las acciones de los
líderes eseristas y un mencheviques, encaminadas a
entregar a la burguesía el poder, conquistado por los
obreros y campesinos, como un ejemplo clásico de
traición a la revolución y al proletariado43.
Siguiendo el ejemplo de Petrogrado, los
trabajadores creaban Soviets en todo el país, en
primer término en los principales centros industriales
y en las mayores ciudades.
En la noche del 28 de febrero, el Buró Regional
de Moscú del CC del POSD(b)R se dirigió a los
obreros y soldados de la ciudad y de la región
exhortándolos a apoyar al Petrogrado insurrecto.
“¡Camaradas -se decía en la proclama-,
abandonad el trabajo! ¡Soldados! ¡Recordad que
ahora se decide la suerte del pueblo! ¡Todos a la
calle! ¡Todos bajo las banderas rojas de la
revolución!
¡Elegid al Soviet a diputados obreros!
40
Se cita por el libro de V. Komin La bancarrota de los
partidos burgueses y pequeño burgueses de Rusia en el
periodo de preparación y triunfo de la Gran Revolución
Socialista de Octubre. M., 1965, pág. 112.
41
Centristas: partidarios de una corriente en el partido de
los mencheviques que con frases izquierdistas
condimentaban su oportunismo y su tendencia a aliarse
con la burguesía.
42
V. I. Lenin. Las enseñanzas de la revolución. O.C., t.
34, págs. 61-62.
43
Véase V. I. Lenin. Cartas desde lejos. O.C., t. 31, págs.
30 y 31.
Varios autores
8
¡Cohesionaos en una fuerza revolucionaria única!"44
Miles de moscovitas respondieron a este
llamamiento. Desde la mañana del 28 de febrero, las
calles de la ciudad se llenaron de manifestantes.
Surgían mítines espontáneos en los que hacían uso de
la palabra los bolcheviques V. P. Noguín, P. G.
Smidóvich y otros. En la tarde del 1 de marzo, los
destacamentos revolucionarios de obreros y de
soldados a ellos adheridos ocuparon Correos,
Telégrafos, el Arsenal, el Kremlin y las estaciones
ferroviarias. El gobernador de la Ciudad, el
gobernador provincial y el comandante en jefe de la
Región Militar fueron detenidos. Salieron de las
cárceles los presos políticos.
El 1 de marzo, el Comité moscovita del
POSD(b)R preparó un proyecto de mandato a sus
diputados elegidos al Soviet de diputados obreros de
Moscú. En este documento se indicaba que el Soviet
de diputados obreros, "en alianza con las
organizaciones revolucionarias de otros lugares, debe
crear lo antes posible el Gobierno Provisional
revolucionario"45.
El Soviet moscovita de diputados obreros, igual
que el Soviet petrogradense de diputados obreros y
soldados, nacido en el fuego de la revolución,
disfrutaba de la confianza y el apoyo ilimitados de
los trabajadores. Pero igual que sucedió en
Petrogrado, la mayoría de puestos en él pertenecía
también a los mencheviques y eseristas. El
menchevique A. M. Nikitin fue elegido presidente
del Soviet de Moscú, y sustituido poco más tarde por
el menchevique L. M. Jinchuk. A diferencia de
Petrogrado, en Moscú, aparte del Soviet de diputados
obreros, se creó también el Soviet de diputados
soldados, en el que la mayoría pertenecía a los
eseristas. Los líderes mencheviques y eseristas de los
Soviets de Moscú, igual que en el de Petrogrado,
decidieron aliarse con la burguesía que creó en la
ciudad el Comité de Organizaciones Sociales. El 2 de
marzo, el Soviet de diputados obreros acordó apoyar
al Gobierno Provisional si éste convocaba la
Asamblea Constituyente46.
De una manera análoga se desarrollaban los
acontecimientos en otras provincias. Por doquier se
creaban Soviets, pero en ellos no predominaban los
representantes del proletariado, sino de las capas
pequeñoburguesas.
Nada más que en el ejército se conoció la noticia
sobre el derrocamiento del zar, comenzaron a crearse
comités de soldados: de frente, de ejército, de cuerpo
de ejército, de regimiento, de compañía, etc. Algunos
comités destituían a los oficiales reaccionarios,
elegían nuevos jefes y privaban a los oficiales del
derecho a disponer de armas. Para la actividad de los
comités tuvo también gran importancia la
mencionada Orden Nº 1, aprobada el l de marzo por
el Soviet de Petrogrado.
El alto mando pronto se convenció de que ya era
imposible detener la democratización del ejército y
mantener en él el antiguo orden. El generalato
emprendió el curso de crear comités mixtos de
oficiales y soldados. En el telegrama del 11 de
marzo, el jefe supremo interino del ejército, general
M. V. Alexéiev, ordenó a los jefes de los frentes y
ejércitos coger en sus manos la organización de los
comités de soldados e incluir en ellos a oficiales para
dirigir el desenvolvimiento de los acontecimientos.
En esa misma dirección actuaban también los jefes
de las regiones militares de Rusia, tratando de
apoderarse de los comités de soldados. En el
Proyecto de reglamento provisional de las
organizaciones militares de Moscú, aprobado a
mediados de marzo por la comisión militar anexa al
Estado Mayor del jefe de la Región Militar de
Moscú, se indicaba que en interés de la unidad del
ejército revolucionario, era necesario crear comités
unificados de oficiales y soldados. A finales de
marzo, la mayoría absoluta de los comités se
componía de soldados y oficiales. Por su
composición partidaria, estos comités eran,
generalmente, mencheviques y eseristas.
La noticia sobre el derrocamiento del zar también
llegó muy pronto al campo. Comenzaron a celebrarse
mítines y asambleas. Los campesinos detenían a los
jefes de los zemstvos47, a los síndicos subdistritales,
policías, gendarmes y guardas. Se creaban comités de
aldea, de subdistrito y de distrito o Soviets de
diputados campesinos. Primeramente, los Soviets de
diputados campesinos se crearon en las provincias
industriales. Si a finales de julio había Soviets en 52
provincias de Rusia48, ya en mayo éstos existían en
todas las provincias de la Región Industrial Central.
Era algo más lenta la creación de los Soviets de
diputados campesinos en los distritos. Para mediados
de julio de 1917, éstos se habían organizado en el
45,6% de los distritos de Rusia49, mientras que en las
provincias de la Región Industrial Central existían en
casi todas las partes.
En la mayoría de las veces, los puestos dirigentes
en los Soviets los ocupaban mencheviques y eseristas
que llegaban a un acuerdo con la gran burguesía.
La burguesía también creaba y fortalecía sus
organizaciones. Después de formarse el Gobierno
Provisional en Petrogrado, en las localidades
comenzaron a surgir órganos del Gobierno
47
44
Preparación y triunfo de la Revolución de Octubre en
Moscú. Documentos y datos. M., 1957, pág. 10.
45
Ibídem, pág. 12.
46
La Gran Revolución Socialista de Octubre. Crónica de
acontecimientos, t. 1, M., 1957. pág. 41.
Zemstvo: órgano de autogestión local, compuesto de
representantes de los terratenientes, la burguesía, el clero y
los kulaks.
48
8oticias del Soviet de diputados campesinos de toda
Rusia, 25 de julio de 1917.
49
Memorias históricas, t. 32, pág. 16.
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
9
Provisional en forma de diversos comités; más tarde,
a todas las provincias y distritos, se designaron
comisarios del Gobierno Provisional, promovidos a
estos puestos por los dirigentes de los consejos de los
zemstvos distritales y provinciales. Generalmente,
eran destacados representantes de la burguesía o de
los terratenientes que durante la autocracia ocupaban
puestos de dirección en los distritos y provincias.
Según datos incompletos, en mayo de 1917 había 50
comisarios provinciales y 437 distritales.
Así surgió, como resultado del derrocamiento del
zarismo, la dualidad de poderes en toda Rusia, un
entrelazamiento de dos dictaduras desconocido en la
historia: la dictadura de la burguesía personificada
por el Gobierno Provisional, y la dictadura
democrática revolucionaria del proletariado y el
campesinado representada por los Soviets.
La dualidad de poderes fue engendrada por causas
socioeconómicas. No expresaba "más que un
momento transitorio en el curso de la revolución, el
momento en que ésta ha rebasado ya los cauces de la
revolución democrática burguesa corriente, pero no
ha llegado todavía al tipo "puro" de dictadura del
proletariado y de los campesinos"50. La revolución
democrática burguesa fue un gran viraje en la historia
del país y puso en movimiento a todos los sectores de
la sociedad. Millones de personas, antes alejadas de
la política, se incorporaban a la actividad política. En
su gran mayoría era la pequeña burguesía:
campesinos, capas pequeñoburguesas de la ciudad,
pequeños funcionarios y artesanos. Su parte
proporcional en la población del país componía más
del 80%51. La pequeña burguesía viró hacia el
chovinismo, hacia el apoyo a la gran burguesía.
El barómetro político que reflejaba las
vacilaciones de las masas pequeñoburguesas del país,
eran los partidos pequeñoburgueses de los
mencheviques y los eseristas. En la situación creada
a raíz de la Revolución de Febrero, los mencheviques
y eseristas consideraban que su misión era conciliar
los intereses de las amplias masas trabajadoras con la
burguesía, convencer a los obreros de la necesidad de
apoyar a la burguesía y a su política, "debido a que
estamos en guerra y hay que defenderse del
enemigo". Influenciados por los mencheviques y
eseristas, las gentes inexpertas en política creyeron
ingenuamente que el Gobierno Provisional burgués
daría satisfacción a sus recónditos anhelos: pondría
rápidamente fin a la guerra, entregaría las tierras de
los terratenientes a los campesinos y efectuaría
transformaciones democráticas. En esto no sólo
creyeron los soldados y campesinos, sino también
parte de los obreros. V. I. Lenin escribía entonces:
"Una actitud de confianza inconsciente hacia los
capitalistas, los peores enemigos de la paz y del
socialismo: eso es lo que caracteriza la política actual
de las masas en Rusia, ese es el fenómeno que ha
brotado con rapidez revolucionaria en el terreno
socioeconómico del país más pequeñoburgués de
Europa"52.
Otra de las causas que propició el predominio de
los partidos pequeñoburgueses en los Soviets fue la
insuficiente organización y conciencia del
proletariado. Más del 20% de los obreros industriales
(hombres) se encontraba en el ejército53. Las
movilizaciones militares, que con frecuencia se
utilizaban como medidas represivas, azotaban en
primer lugar a los cuadros obreros que habían pasado
por la escuela de la lucha revolucionaria, ocupando
su lugar obreros menos capacitados, principalmente
mujeres y niños. En la industria fabril, por ejemplo,
las mujeres, los adolescentes y los menores de edad
componían, el 1 de enero de 1914, el 41,5%,
mientras que el 1 de enero de 1917, el 54,1 %54.
Durante la guerra, entre el proletariado industrial
había surgido una capa pequeñoburguesa, que se
dejaba sentir notablemente en su composición social.
La guerra debilitó mucho a las organizaciones
obreras de masas. Las represiones acometieron, ante
todo, al partido de los bolcheviques; casi ningún
comité del partido pudo evitar la desarticulación.
Fueron dispersos los sindicatos e incluso las
sociedades cultural-educativas. El debilitamiento de
la organización del proletariado, en combinación con
el engrosamiento de sus filas con elementos
procedentes de las capas pequeñoburguesas y
burguesas, contribuía a un cierto fortalecimiento de
las posiciones de los partidos pequeñoburgueses
(mencheviques y eseristas) entre el proletariado.
El partido de los eseristas crecía rápidamente; a
finales de mayo contaba con centenares de miles de
afiliados y tenía sus organizaciones en 63 provincias
y regiones de Rusia, así como en las flotas del
Báltico y del Mar Negro y en los frentes Norte,
Oeste, Suroeste y Rumano55. Sobre todo, los eseristas
gozaban de gran influencia entre los soldados y
campesinos. En mayo de 1917, el partido de los
mencheviques contaba con cerca de 45.000 afiliados,
agrupados en 27 organizaciones puramente
mencheviques y 27 organizaciones partidarias
50
V. I. Lenin. Las tareas del proletariado en nuestra
revolución, O.C., t. 31, pág. 155.
51
V. S. Nemchínov. La Gran Revolución Socialista de
Octubre y el cambio de la estructura clasista en la
sociedad soviética. Importancia histórico-mundial de la
Gran Revolución Socialista de Octubre. M., 1957, pág. 65.
52
V. I. Lenin. Las tareas del proletariado en nuestra
revolución. O.C., t. 31, pág. 156.
53
I. V. Volobúev. La política económica del Gobierno
Provisional. M., 1962, pág. 20.
54
Boletín de la Dirección Central de Estadística, t. 7, fasc.
1, págs. 4-35,38.
55
III Congreso del partido de los socialistas
revolucionarios. Petrogrado, 1917, págs. 494-502.
Varios autores
10
unificadas56. Principalmente, los mencheviques
tenían influencia entre las masas pequeñoburguesas
de la ciudad.
El partido político más importante era el Partido
Demócrata Constitucionalista, que expresaba y
representaba los intereses de la burguesía y los
terratenientes aburguesados. En marzo de 1917, este
partido ya tenía sus organizaciones locales en más de
50 provincias y regiones de Rusia57. A raíz de la
Revolución
de
Febrero,
los
demócratas
constitucionalistas querían a toda costa salvar la
monarquía, pero al no poder conseguirlo, se tiñeron
rápidamente en republicanos. En el VII Congreso de
su partido (marzo de 1917), los demócratas
constitucionalistas se expresaron por la alianza con
los partidos pequeñoburgueses. Este era un paso bien
meditado, pues la burguesía comprendía que sin la
alianza con dichos partidos ella no podría mantenerse
en el poder. Sin embargo, al dar este paso, los
demócratas constitucionalistas fortalecían al mismo
tiempo la alianza con los partidos y grupos que
estaban más a la derecha que ellos. Esta táctica les
ayudó a mantenerse en el poder. Aquí desempeñaron
un importante papel los Gobiernos imperialistas de
los EE.UU., Inglaterra y Francia. Al momento de
crearse el Gobierno Provisional, los círculos
gobernantes de estos Estados se apresuraron a
reconocerlo como único Gobierno legítimo de Rusia.
David Francis, embajador norteamericano en Rusia,
así lo declaró en la recepción solemne dada por el
Gobierno Provisional el 9 de marzo de 1917. Pero la
cosa no se limitó al simple reconocimiento. El
Gobierno de los EE.UU. ofreció al Gobierno
Provisional un préstamo de 500 millones de
dólares58, lo cual tenía gran importancia para
consolidar las posiciones de la burguesía rusa que
asumió el poder.
2. La lucha del proletariado para seguir
impulsando la revolución.
El papel decisivo en la cohesión de las fuerzas del
proletariado pertenecía a su vanguardia: el Partido
Bolchevique. Este era el único partido en Rusia que
verdaderamente expresaba los intereses radicales de
la inmensa mayoría de la población del país. Según
datos incompletos, a principios de 1917 contaba con
23.600 afiliados59, de los cuales eran obreros el
60,2%. Las mayores organizaciones eran las de
56
Conferencia de organizaciones mencheviques y
unificadas del POSD(b)R. 6-12 de mayo de 1917.
Petrogrado. 1917, págs. 29-31.
57
Riech ("La Palabra"), 29 de marzo de 1917.
58
Archivo Central Estatal de la Revolución de Octubre de
la URSS. Fondo 3, lista 1, expediente 326, folio 53; fondo
6, lista 2, expediente 1, parte 1, folios 49 y 50.
59
Censo de los militantes del Partido Comunista
(bolchevique) de toda Rusia en 1922, fase, 4, M., 1923,
pág. 32.
Petrogrado (2.000 miembros); Moscú (600);
Ekaterinoslav (400); Kíev (200); Lugansk (100) y
Járkov (105).
Después del derrocamiento de la autocracia,
salieron de las cárceles y regresaron de la
deportación eminentes personalidades del partido.
El 5 de marzo reanudó su publicación el periódico
Pravda, órgano central del POSD(b)R, clausurado en
1913 por el gobierno zarista. Pravda explicaba a los
trabajadores que la Revolución de Febrero era la
"primera etapa en el camino hacia la victoria total de
la revolución social, hacia el triunfo pleno de la clase
obrera"60; exhortaba al proletariado a proseguir la
lucha: "¡Camaradas obreros! ¡Camaradas soldados!
No entreguéis las armas, pertrechad a nuevos cuadros
de la milicia revolucionaria. La revolución no ha
concluido, las reivindicaciones del pueblo en armas
están planteadas, pero aún no se han cumplido. Sólo
nosotros podremos realizarlas. ¡Fortaleced la milicia!
¡La revolución está en marcha!"61.
Tras el Pravda, en las provincias comenzaron a
editarse otros periódicos bolcheviques: Sotsialdemokrat ("El Socialdemócrata"), en Moscú; Golos
Sotsial-Demokrata ("La Voz del Socialdemócrata"),
en Kíev; Proletari ("El Proletario"), en Járkov;
Privólzhskaya Pravda ("La Verdad del Volga"), en
Samara; Golos Pravdi ("La Voz de la Verdad"), en
Kronstadt; Kavkazski Rabochi ("El Obrero
Caucasiano"), en Tiflis; Bakinski Rabochi ("El
Obrero de Bakú") y otros.
El trabajo revolucionario en Rusia lo dirigía el
Buró Ruso del CC del POSD(b)R, creado en 1912.
En su resolución del 4 de marzo, apreciaba así la
esencia clasista del Gobierno Provisional: "El actual
Gobierno
Provisional
es
de
hecho
contrarrevolucionario, puesto que lo integran
representantes de la gran burguesía y de la nobleza,
siendo ésta la razón por la que es imposible llegar a
ninguna clase de acuerdo con él"62. En otra
resolución del 9 de marzo, el Buró indicaba que el
Gobierno Provisional perseguía en la guerra los
mismos fines imperialistas de saqueo que el depuesto
Gobierno zarista. Estas resoluciones son testimonio
de que el Buró del CC calificaba correctamente al
Gobierno Provisional como contrarrevolucionario.
No obstante, en las condiciones complejas y
peculiares que existían en Rusia después de la
Revolución de Febrero, algunas organizaciones del
partido y ciertos funcionarios del Buró del CC del
POSD(b)R no llegaron a comprender bien la
situación creada para elaborar, sobre esta base, una
táctica nueva. El Buró del CC y varias
personalidades del partido que se manifestaron contra
60
Pravda, 9 de marzo de 1917.
Pravda, 8 de marzo de 1917.
62
El PCUS en la lucha por el triunfo de la revolución
socialista en el periodo de la dualidad de poderes, pág.
29.
61
11
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
el apoyo al Gobierno Provisional y denunciaban su
esencia contrarrevolucionaria, al mismo tiempo
estimaban que la situación podría arreglarse
estableciendo el control sobre éste por parte del
Soviet. Esta posición errónea daba una orientación
falsa a las organizaciones del partido, engendraba en
los obreros, soldados y campesinos la esperanza de
que el Gobierno burgués podía realizar una política
en interés de los trabajadores.
A Lenin le pertenece el mérito en la definición de
la verdadera estrategia y táctica revolucionarias del
partido en las nuevas condiciones. Encontrándose
exiliado en Suiza, Lenin supo formar una idea exacta
de la situación creada en el país, aunque no disponía
más que de las fragmentarias noticias que llegaban de
Rusia. La carta que él envió el 17 de marzo a A. M.
Kollontái, que se encontraba en Oslo para el enlace
entre la parte del CC del POSD(b)R en el extranjero
y Rusia, contenía importantes indicaciones referentes
a la táctica que deberían seguir los bolcheviques.
Lenin exigía con especial insistencia intensificar la
labor para organizar las masas y prepararlas para la
conquista del "poder por los Soviets de diputados
obreros. Sólo este poder puede dar pan, paz y
libertad”.
Ahora es necesario acabar con la reacción; ni un
ápice de confianza o apoyo al nuevo Gobierno (ni un
ápice de confianza a Kerenski, Gvózdiev, Chjenkeli,
Chjeídze y Cía.) y expectativa armada, preparación
armada de una base más amplia para una etapa
superior"63. En las cartas posteriores, Lenin señalaba
que el proletariado debía continuar luchando por la
victoria del socialismo. El cumplimiento de esta tarea
requería organizar los Soviets, armar a los obreros y
ganarse para el proletariado al ejército y al
campesinado trabajador.
V. I. Lenin prestaba particular atención a la
necesidad de luchar contra los "defensistas". Estos
eran, principalmente, mencheviques y eseristas,
quienes trataban de convencer a las masas populares
de que una vez derrocado el zarismo, la guerra había
dejado de ser imperialista y exhortaban a "defender la
patria", aunque después de pasar el poder a manos de
la burguesía no había cambiado el carácter
imperialista de la guerra. Por eso Lenin exigía que las
organizaciones del Partido Bolchevique conservasen
su plena independencia y se mantuviesen alejados de
los partidos que sustentaban las posiciones del
defensismo. El espíritu unificador -advertía él- es el
mayor peligro que amenaza a la revolución rusa.
En sus Cartas desde lejos, escritas para el
periódico Pravda, Lenin formuló las tareas del
partido en las nuevas condiciones. En una de ellas
decía: "Ahora nos encontramos en un periodo de
transición..., de paso de la "pelea" con el zarismo a la
"pelea" con el imperialismo guchkoviano-
miliukovista de los terratenientes y los capitalistas"64.
Las Cartas desde lejos fueron un aporte a la
elaboración de la teoría de la revolución socialista;
ayudaron al partido de los bolcheviques a
comprender correctamente la situación creada en
Rusia a raíz de la Revolución de Febrero. No
obstante, algunos funcionarios del partido seguían
manteniendo y difundiendo puntos de vista erróneos,
considerando que Rusia no había madurado para la
revolución socialista.
Subsanando los errores, superando las dificultades
y guiándose por las indicaciones de V. I. Lenin, el
partido desplegaba su labor en los Soviets, logrando
en algunos de ellos acrecentar el papel de los
bolcheviques.
Desde el mismo momento de su organización los
Soviets con mayoría bolchevique iniciaron la lucha
contra los órganos del poder burgués en las
localidades. En este aspecto, se destacaron
especialmente los Soviets de una serie de ciudades de
la Región Industrial Central: Ivánovo-Voznesensk,
Gus-Jrustalni, Kovrov y Oréjovo-Zúievo, El Soviet
de Ivánovo-Voznesensk, por ejemplo, en marzo
acordó incautarse de la imprenta del periódico
ultrarreaccionario Ivánovski Listok ("La Hoja de
Ivánovo"); desarmó a la policía y presentó un
ultimátum a los empresarios: admitir de nuevo a los
obreros despedidos por participar en la huelga de
enero de 1917. El Soviet de diputados obreros de
Kimri (provincia de Tver) se encargó de organizar la
milicia. El Comité Ejecutivo civil, creado por la
burguesía, se vio obligado a coordinar su actividad
con el Soviet. En la fábrica Liudínov (provincia de
Kaluga), todas las funciones administrativas de la
dirección de la empresa pasaron prácticamente al
Soviet. La comisión de instrucción del Soviet
estableció el control del cumplimiento de los pedidos
y el abastecimiento de la fábrica con materias primas.
Sin el consentimiento de la comisión nadie podía ser
despedido de la fábrica ni admitido en ella.
El Soviet unificado de diputados obreros,
soldados y campesinos de la ciudad de Viázniki
(provincia de Vladímir) actuaba como poder. Dicho
Soviet ordenó a los fabricantes pagar a los obreros
los 6 días que estuvieron en huelga. Es característica
la queja que presentaron los fabricantes al ministro
de Comercio e Industria. El Soviet local –escribíanactúa como poder, inculcando en los obreros la
seguridad de que cualquier reivindicación de ellos es
una ley para los fabricantes. "Nosotros no podemos
oponernos a las reivindicaciones de los obreros, que
siempre son apoyados por los Soviets"65.
En los Urales, donde los bolcheviques dirigían los
Soviets de Ekaterimburgo (hoy Sverdlovsk),
64
V. I. Lenin. Cartas desde lejos. O.C., t. 31, pág. 45.
Archivo Estatal de la Revolución de Octubre y de la
Edificación Socialista del Ministerio de Defensa, f. 683, 1.
3, exp. 14, fs. 5 y 6.
65
63
V. I. Lenin. A A. M. Kollontái. O.C., t. 49, pág. 402.
Varios autores
12
Vérjnaya Turá, Neviansk, Miniar, Motovílija, Lisvá y
otras localidades, los Soviets también llegaron a ser
verdaderos órganos de poder. En el distrito
Górlovka-Scherbínovka (Donbás), donde los
bolcheviques gozaban de gran influencia entre los
mineros, los Soviets tenían bajo su control todas las
empresas. Sin la sanción del Soviet, la
administración empresarial no podía despedir a
ningún obrero. Los Soviets enviaron sus
representantes a los tribunales y controlaban la
administración judicial.
A la par con los Soviets de diputados obreros y
soldados, el ímpetu revolucionario de las masas
trabajadoras suscitó a la vida una nueva organización
combativa:
los
comités
fabriles.
Siendo
organizaciones de la clase revolucionaria y habiendo
experimentado desde los primeros días de su
surgimiento la gran influencia de los bolcheviques,
los comités fabriles no sólo actuaban como
portadores de las iniciativas más revolucionarias y
radicales en el terreno de la vida interna fabril, sino
también en la esfera política.
Los comités fabriles eran elegidos por todos los
obreros, independientemente de su profesión. En los
Estatutos de los comités fabriles de Petrogrado se
señalaba que las elecciones se realizaban por
decisión de la asamblea general de los obreros y
empleados de la empresa, en la asamblea generala
por categorías (por secciones, talleres, etc.). El
derecho al voto activo o pasivo lo tenían todos los
obreros, sin distinción de sexo, edad, nacionalidad y
religión. Las elecciones se efectuaban por votación
secreta. Para que las elecciones fuesen consideradas
válidas, era necesario que en ella participase no
menos de la mitad de los electores. Los miembros de
los comités fabriles, así como los suplentes, podían
ser retirados en cualquier momento por sus electores.
Los Estatutos de los comités fabriles de Petrogrado,
igual que los de los demás comités fabriles del país,
no dejan duda de la más amplia democracia en la
elección de estas organizaciones del proletariado.
En marzo y abril surgieron comités fabriles en
todas las zonas industriales del país. Por las mismas
causas ya antes mencionadas y, sobre todo, debido al
serio cambio que la clase obrera había experimentado
durante la guerra, en muchos comités fabriles las
posiciones dirigentes fueron ocupadas por
representantes de los partidos pequeñoburgueses,
principalmente del partido de los mencheviques. Pero
a diferencia de los Soviets, la bolchevización de los
comités fabriles transcurría mucho más rápido.
Encontrándose en estrecho contacto con los obreros,
en su actividad se reflejaba de una manera más
profunda
y
completa
el
proceso
de
revolucionarización del proletariado. En un plazo
relativamente corto, estos comités se convirtieron en
firmes puntales del Partido Bolchevique.
En la organización de las fuerzas de la clase
obrera, desempeñaron un gran papel los sindicatos,
que surgieron primeramente en Petrogrado y Moscú.
Exhortando a la clase obrera a organizar
sindicatos, los bolcheviques moscovitas decían: "Los
sindicatos son necesarios en todas las profesiones.
No hay que aguardar permiso alguno. Abrid
inmediatamente sindicatos por cuenta propia.
Designad hoy mismo el local, publicad sus señas,
cread un buró provisional y afiliaos a la
organización”66. Durante los meses de marzo y abril,
en Moscú y Petrogrado se organizaron 130
sindicatos, y en el país, según datos incompletos, en
ese mismo tiempo se crearon más de 2.00067. Los que
mayor capacidad organizativa demostraron fueron
los metalúrgicos y los obreros del textil. En ese
mismo tiempo, surgían los sindicatos de ferroviarios,
curtidores y tipógrafos; creaban sus organizaciones
los artesanos, guardianes y sirvientes. En una serie de
centros industriales del país se organizaban burós
centrales de sindicatos que agrupaban a las
organizaciones
sindicales
de
un
territorio
determinado y coordinaban la actividad de los
sindicatos de distintas ramas de la industria68. En la
dirección del movimiento sindical, los bolcheviques
lograron notables éxitos ya en los primeros meses
después de la Revolución de Febrero, sobre todo
entre los metalúrgicos y los obreros del textil.
Respecto a los sindicatos más pequeños, así como a
los de los tipógrafos y ferroviarios, allí los
mencheviques eran los que ocupaban la posición
dirigente.
Planteando ante los bolcheviques la tarea de
organizar a las masas y luchar por la entrega de todo
el poder a los Soviets por vía pacífica, Lenin
manifestaba al mismo tiempo gran preocupación por
armar a los obreros. Una expresión práctica de esta
preocupación leninista fue la creación de
destacamentos de obreros armados, que comenzaron
a surgir ya en las jornadas de febrero bajo la
dirección de los bolcheviques. En los meses
siguientes, estos destacamentos crecían rápidamente
y se fortalecían en sentido organizativo. A comienzos
de marzo, en las empresas del distrito de Petrogrado,
de la capital, la milicia obrera contaba con 2.600
personas elegidas en las asambleas obreras. El 10 de
marzo, la milicia obrera de la ciudad de Járkov tenía
600 personas. También se crearon destacamentos de
la milicia obrera69 en Moscú, Minsk, Reval, Sarátov
y otras grandes ciudades. Acerca de la composición
66
Preparación y triunfo de la Revolución de Octubre en
Moscú, pág. 21.
67
A. Pankrátova. Los comités fabriles y los sindicatos en
la revolución de 1917. M.-L., 1927, pág. 53.
68
A. G. Egórova. Los sindicatos y los comités fabriles en
la lucha por el triunfo de Octubre. Ensayo. M., 1960, pág.
33.
69
No hay que confundirla con la milicia "popular" creada
en las provincias por el Gobierno Provisional.
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
numérica de la milicia obrera capitalina se puede
juzgar aunque sólo sea por el hecho de que para
armarla se necesitaron 55.000 fusiles y 30.000
revólveres, armamento que fue tomado por los
obreros de Petrogrado en la fábrica de armas de
Sestroretsk durante las jornadas de febrero y marzo.
La principal misión de los destacamentos de la
milicia obrera era custodiar las empresas.
Los destacamentos de la milicia obrera fueron la
base para la formación de los destacamentos de la
Guardia Roja. En esta importante cuestión la
iniciativa pertenecía también a las organizaciones
bolcheviques. El 22 de marzo, el Buró del POSD(b)R
planteó como misión inmediata y más importante de
los Soviets "el armamento general del pueblo y,
particularmente, la creación urgente de la Guardia
Roja obrera en todo el país"70.
El surgimiento de los Soviets de diputados
obreros y soldados, comités fabriles y sindicatos y la
creación de los destacamentos de obreros armados
tuvieron decisiva importancia para el desarrollo de la
revolución, inspiraban a los obreros fe en sus fuerzas.
La creación de organizaciones de la clase obrera para
luchar por los derechos políticos y económicos
conducía inevitablemente a la colisión de estas
organizaciones con la política del Gobierno
Provisional burgués y con los partidos aliados a él. A
la clase obrera no le bastaban las declaraciones del
Gobierno y las muy prometedoras manifestaciones
sobre el mejoramiento de la vida. Eran necesarias
medidas reales.
La lucha del proletariado se desenvolvió,
principalmente, en torno a la jornada laboral de 8
horas. El 10 de marzo, se concertó un acuerdo entre
el Soviet de Petrogrado, que en realidad cumplía la
función de órgano de los Soviets de toda Rusia, y la
Sociedad
Petrogradense
de
Fabricantes
y
Empresarios para establecer la jornada laboral de 8
horas en las empresas capitalinas71. La victoria de los
obreros petrogradenses, producto de una lucha tenaz
contra los capitalistas, tuvo gran importancia para los
obreros de otros centros industriales del país. La
lucha por la jornada laboral de 8 horas, que se
implantaba como resultado de un acuerdo entre los
obreros y los empresarios o por iniciativa de los
propios obreros, adquirió gran envergadura en todo el
país.
En el transcurso de marzo y abril, la jornada
laboral de 8 horas se implantó en la mayor parte de
las empresas de Rusia. A despecho del Gobierno
Provisional, la clase obrera realizó una de las más
importantes reivindicaciones del programa mínimo
bolchevique.
70
El PCUS en la lucha por el triunfo de la revolución
socialista en el periodo de la dualidad de poderes, pág.
37.
71
El movimiento revolucionario en Rusia después del
derrocamiento de la autocracia. M., 1957, págs. 242-243.
13
En algunos lugares, los comités fabriles tomaban
en sus manos el control de la distribución de las
materias primas, combustibles y productos
alimenticios, destituían a la administración fabril y
daban la réplica organizada a las acciones
contrarrevolucionarias de los empresarios. En los
comités fabriles se creaban comisiones de control, de
administración, de tarifas, de inspección y finanzas y
otras. Como es natural, los obreros no podían
someter a su pleno control a las empresas particulares
mientras la burguesía detentase el poder, pero incluso
el control obrero parcial de la producción y
distribución tenía gran importancia para el desarrollo
de la revolución y para la preparación de los obreros
en la gestión de la producción.
Los iniciadores del control sobre la producción y
distribución fueron los metalúrgicos de Petrogrado.
En la conferencia, que representaba a 100.000
obreros de las fábricas de artillería, convocada el 13
de marzo se aprobaron instrucciones, para organizar
a los obreros de las empresas estatales, en las que se
decía que, a partir de aquel momento, toda la vida
fabril iba a ser dirigida por una comisión de
representantes obreros. La Dirección Principal de
Artillería fue impotente ante las acciones organizadas
de los obreros. A pesar de la oposición de las
autoridades, el control obrero iba implantándose
también en otras ciudades. La actividad de los
bolcheviques para movilizar a las masas, y en primer
término a los obreros, ya empezaba a dar sus
primeros frutos.
3. La política antipopular del gobierno
provisional.
Apoyándose en la mayoría menchevique-eserista
de los Soviets, el Gobierno Provisional comenzó
desde los primeros días a realizar una política
exterior e interior en interés de las clases que él
expresaba y representaba: la burguesía y los
terratenientes. Por eso no es de extrañar que en las
declaraciones programáticas del Gobierno no se
mencionase para nada el cese de la guerra
imperialista, la entrega de la tierra a los campesinos,
la jornada laboral de 8 horas y otras reivindicaciones
de los trabajadores. En cambio, en esas mismas
declaraciones se expresaba, aunque en una forma
velada, la exigencia de la burguesía imperialista de
continuar la guerra "hasta la victoria definitiva".
El Gobierno Provisional se apresuró a asegurar a
las potencias aliadas que cumpliría sagradamente
todos los compromisos que se derivaban de los
acuerdos militares concertados por el Gobierno
zarista. Este rumbo de proseguir la guerra "hasta la
victoria definitiva", el Gobierno Provisional lo
encubría con frases sobre la necesidad de defender
las conquistas de la revolución. La burguesía
exhortaba a los trabajadores a que olvidaran,
mientras durase la guerra, la hostilidad clasista y
Varios autores
14
defendieran con su pecho la patria. Sólo la derrota de
los enemigos externos -afirmaba la burguesíagarantizará el florecimiento de "una Rusia nueva,
libre".
El Gobierno Provisional podía llevar a cabo esa
política únicamente gracias a la ayuda de los eseristas
y mencheviques que encabezaban los Soviets. Eran
ellos precisamente los que intentaban demostrar a los
obreros, soldados y campesinos que con el triunfo de
la Revolución de Febrero había cambiado el carácter
de la guerra y que ésta ya no era imperialista.
Apreciando el defensismo revolucionario que
había abarcado a amplias masas de Rusia, V. I. Lenin
señalaba que esto era "de una parte, fruto del engaño
de las masas por la burguesía, fruto de la confiada
inconsciencia de los campesinos y de un sector de los
obreros, y, de otra parte, expresión de los intereses y
puntos de vista del pequeño propietario, interesado
hasta cierto punto en las anexiones y ganancias
bancarias y que conserva "religiosamente" las
tradiciones del zarismo, el cual corrompía a los rusos
convirtiéndolos en verdugos de otros pueblos"72.
Los "socialistas" de los países occidentales,
duchos en engañar a sus pueblos, no tardaron en
prestar ayuda a los mencheviques y eseristas rusos. A
finales de marzo, llegaron a Rusia representantes de
los partidos socialistas de Inglaterra y Francia,
quienes fueron acogidos calurosamente por la
burguesía rusa. En la recepción organizada por el
Gobierno Provisional, el líder del Partido Demócrata
Constitucionalista burgués, Miliukov, aseveró que
Rusia no infringiría el deber de aliado. Las
delegaciones de socialistas presenciaron una reunión
del Soviet de Petrogrado, en la que se pronunciaron
por continuar la guerra imperialista, lo cual, según
ellos, respondía a los intereses de la democracia,
mientras que la concertación de la paz contradecía a
esto. Los dirigentes del Soviet de Petrogrado
apoyaron estas intervenciones. Sólo los bolcheviques
señalaron en su declaración los verdaderos objetivos
que perseguía la visita de delegados de los partidos
socialistas occidentales. En esta declaración se decía:
"Los socialistas contribuyen al engaño de las masas.
El objetivo de vuestra llegada es lanzar a los ejércitos
rusos a la ofensiva"73. Los socialistas extranjeros
pronunciaron numerosos discursos en mítines y
reuniones, tratando de convencer a los obreros y
soldados de que sólo las acciones activas del ejército
ruso podrían salvar a Europa del yugo de la
Alemania monárquica; salieron a los frentes Norte y
Oeste, donde exhortaban a los soldados a continuar la
guerra. Sus intervenciones, al unísono con la política
de los partidos conciliadores del país, ejercieron
determinada influencia en los trabajadores de Rusia.
Los campesinos, soldados y, en parte, obreros
atrasados no supieron orientarse en la falaz
propaganda de la burguesía rusa y de los
conciliadores rusos y occidentales, y fueron
envueltos por la oleada del "defensismo
revolucionario". Creyeron en las frases demagógicas
en defensa de la revolución, a pesar de que no
estaban interesados en la guerra, ni en el sentido
político ni en el económico. A estos obreros y
campesinos Lenin los llamaba "defensistas
honrados".
El Gobierno Provisional se esforzaba por
conservar la monarquía. El zar continuaba en libertad
y el eserista Kerenski, ministro de Justicia, le
preparaba la huida a Inglaterra. Miliukov y Guchkov,
líderes de los demócratas constitucionalistas y de los
octubristas, sostenían conversaciones con Mijaíl,
hermano del ex zar Nicolás, suplicándole que
"aceptara el poder supremo". En este sentido es de
interés la conversación sostenida entre M. V.
Rodzianko, presidente de la Duma de Estado, y el
general N. V. Ruzski, comandante en jefe del Frente
Norte. A la pregunta del último: "¿En qué forma se
supone solucionar la cuestión dinástica?", Rodzianko
contestó que la abdicación de Nicolás "a favor del
hijo, bajo la regencia de Mijaíl Alexándrovich, se
convierte en una exigencia concreta"74. La burguesía
rusa no deseaba romper con la autocracia zarista,
pues eran demasiado íntimos los lazos que les unían.
Mas, al ver el estado de ánimo de las masas, Mijaíl
rehusó el trono que le proponían. Por exigencia de las
masas revolucionarias, el Comité Ejecutivo del
Soviet de Petrogrado acordó detener a Nicolás II y
encarcelado en la Fortaleza de Pedro y Pablo. No
obstante, el Gobierno Provisional lo alojó en el
palacio de Tsárskoe Sieló, dejándole toda su
servidumbre
palaciega y asignándole una
considerable pensión. El Consejo de Estado, la Duma
de Estado, el Senado, los ministerios y los distintos
comités de la época zarista apenas fueron afectados.
"Lo más importante para los terratenientes y los
capitalistas, cuando se han convencido de la fuerza
de las masas revolucionarias -decía Lenin- es
conservar las instituciones más importantes del
antiguo régimen, conservar los viejos instrumentos
de represión: la policía, la burocracia, el ejército
regular"75. Y esto lo lograron en gran medida.
En primer término, la burguesía confiaba en los
generales y oficiales zaristas. Por eso el Gobierno
Provisional designó jefe supremo del ejército al
general M. V. Alexéiev, que bajo el zarismo
desempeñaba el cargo de jefe del Estado Mayor, y al
general monárquico L. G. Kornílov, comandante en
jefe de la Región Militar de Petrogrado. El apoyo
fundamental de la burguesía y los terratenientes en
las provincias eran los comisarios del Gobierno
72
74
V. I. Lenin. Las tareas del proletariado en nuestra
revolución. O.C., t. 31, pág. 159.
73
"Krasni arjiv" ("Archivo Rojo"), 1926, N° 2, pág. 66.
Véase el citado libro de V. Komin, pág. 83
V. I. Lenin. Una milicia proletaria. O.C., t. 31, págs.
286, 287.
75
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
Provisional. Los representantes del "nuevo" poder se
diferenciaban tan poco de sus predecesores, que el
pueblo decía de ellos: "Los mismos perros, pero con
distintos collares".
El Gobierno Provisional comenzó la formación de
la "milicia popular", cuyos efectivos se completaban
con hijos de comerciantes, estudiantes, colegiales de
las familias burguesas y antiguos policías.
Los capitalistas consolidaban sus posiciones en la
economía. El Gobierno Provisional publicó una
disposición que simplificaba el orden de organizar
sociedades anónimas y suprimía toda clase de
limitaciones de derechos para los empresarios
extranjeros, reconociendo, al mismo tiempo, la
necesidad de cierta ingerencia estatal en la economía.
El Gobierno rehusó también de las formas radicales
de intervención estatal en la economía sindicalización coercitiva, obligación laboral general,
nacionalización, etc.-, limitándose solamente a
determinados cambios en el aparato estatal-militar de
"regulación de la economía" creado durante el
zarismo. La composición de los ministerios zaristas,
asambleas especiales, comités y comisiones que
administraban los asuntos económicos, sólo se
renovó parcialmente.
El
Gobierno
Provisional
favorecía
al
enriquecimiento de los monopolistas, concediendo
numerosos préstamos y subsidios estatales. También
obtenían grandes ganancias como resultado de la
especulación en el mercado negro, que estaba libre
de la "regulación". V. I. Lenin escribía: "Los
industriales han saqueado toda Rusia en los dos
meses transcurridos después de la revolución”76.
El 25 de marzo se aprobó la ley sobre el
monopolio del trigo, por la que todo el grano
excedente a la norma establecida por el Gobierno
debería entregarse al Estado a precio de tasa. En
realidad, el Gobierno no se proponía aplicar en serio
esta ley. Una demostración de ello fueron las
declaraciones de conocidas personalidades del
Partido
Demócrata
Constitucionalista
que
encabezaban
los
abastos.
El
demócrata
constitucionalista A. I. Shingariov, ministro de
Agricultura, dio a entender en una de sus
intervenciones que él no pondría en práctica la ley
del monopolio del trigo para no perjudicar a los
capitalistas y terratenientes.
El Gobierno Provisional no quería ni podía
resolver en interés de los trabajadores ninguno de los
problemas planteados por la revolución. Se
pronunció contra la solución del problema agrario, ya
que ello no sólo sería un golpe contra la propiedad
terrateniente, sino también contra la propia
burguesía, pues más de la mitad de las tierras de los
terratenientes estaban hipotecadas más de una vez en
distintos bancos. Por eso, la confiscación de las
76
V. I. Lenin. La guerra y la revolución. O.C., t. 32, pág.
96.
15
tierras de los terratenientes y su entrega a los
campesinos significaría, de hecho, la confiscación de
considerables capitales de la burguesía.
La única concesión con la que la burguesía y los
terratenientes estaban de acuerdo, se reducía a
reconocer "posible de principio" el enajenamiento
parcial de las tierras de los terratenientes a favor de
los campesinos por pago de rescate. Esto era el
programa de los demócratas constitucionalistas en lo
referente a la solución del problema agrario. Pero los
campesinos exigían la confiscación de las fincas de
los terratenientes, la entrega de todas las tierras a los
labradores y su distribución sobre la base del
usufructo igualitario. El contraste diametral que
existía entre las reivindicaciones de los campesinos y
de la burguesía se puso muy de relieve también
cuando
los
demócratas
constitucionalistas
propusieron una salida que les parecía muy
ingeniosa. Al proclamar que la esencia de su
programa agrario era el enajenamiento coactivo de
las tierras de los terratenientes, los demócratas
constitucionalistas declararon al mismo tiempo que
se trataba de rescatar las tierras de los terratenientes a
costa del Estado. En realidad, esto significaba a costa
del pueblo. El cumplimiento del programa agrario
según el plan de los demócratas constitucionalistas
prometía grandes beneficios a los terratenientes y la
burguesía. Por los certificados de rescate que
deberían recibir por las tierras arrebatadas, los
terratenientes percibirían anualmente enormes
intereses: una parte, del Estado; la otra, de los
campesinos, en forma de impuesto de la tierra. Según
cálculos previos, la suma de este impuesto no sería
menor que la que pudiera obtenerse arrendando las
tierras. Impuesto de la tierra en vez de
arrendamiento: esto es todo lo que prometía a los
campesinos el cumplimiento del programa demócrata
constitucionalista. En cambio, a los terratenientes les
aseguraba los pagos fijos de los campesinos.
El programa agrario de los eseristas sólo de
palabra
difería
del
de
los
demócratas
constitucionalistas. En él se indicaba que el partido
de los eseristas trataría de divulgar entre los
campesinos las ideas de que la tierra no es de nadie,
que el derecho a utilizarla lo da únicamente el trabajo
y que por eso el partido se esforzaría por lograr la
socialización de la tierra, es decir, substraerla de la
circulación mercantil y transformarla de propiedad
privada en patrimonio de todo el pueblo. Según la
opinión de los eseristas, el usufructo de la tierra debe
ser igualitario-laboral, o sea, asegurar la norma de
consumo a razón del trabajo propio aplicado. El
subsuelo será propiedad del Estado. A los que sean
víctima de este cambio se les concederá el derecho a
recibir apoyo social durante el tiempo necesario para
adaptarse a las nuevas condiciones de existencia
personal. Pero esto era el programa que los eseristas
habían aprobado durante la fundación del partido.
Varios autores
16
Ahora ya estaban dispuestos a esperar la solución del
problema agrario hasta la convocatoria de la
Asamblea Constituyente y se pronunciaban con
dureza contra la ocupación arbitraria de las tierras
por los campesinos.
En los primeros tiempos después de la revolución,
los campesinos creían que pronto recibirían la tierra,
pero los días pasaban y la ley agraria no se
promulgaba. El aplacado movimiento agrario arreció
con nueva fuerza. Para apaciguar a los campesinos se
enviaban destacamentos de castigo. El 8 de abril, el
ministro-presidente, príncipe Lvov, envió una
circular a los comisarios provinciales ordenándoles
reprimir los disturbios campesinos aplicando todos
los medios a su alcance, "sin detenerse incluso en el
empleo de destacamentos militares". Así era como
obraba el Gobierno burgués en cuanto a las
reivindicaciones de los campesinos sobre la tierra.
También en la cuestión nacional el Gobierno
Provisional mantenía una posición antinacional. La
burguesía rusa, que estaba muy vinculada
económicamente con las periferias nacionales y
sacaba de allí beneficios fabulosos, no deseaba
abandonar los grandes mercados y las fuentes de
materias primas baratas. Por eso el Partido
Demócrata Constitucionalista proclamó la consigna
de "libre autodeterminación cultural" de los pueblos,
que en realidad significaba la conservación de la
Rusia "única e indivisible" a la fuerza.
Para el Gobierno Provisional era característica, en
general, la política de retumbantes declaraciones y de
hechos miserables que no significaban nada. Así, en
la ley Sobre la supresión de las restricciones
religiosas y nacionales se indicaba que era necesario
terminar con algunas de las formas medievales más
humillantes en la desigualdad nacional. Pero esta ley
no tocaba las principales cuestiones de la vida de los
pueblos oprimidos. La esencia de la reforma
gubernamental consistía en que las personas de una
nacionalidad, independientemente del lugar de
residencia, pudiesen elegir su parlamento nacional
para dirigir la escuela, la literatura y el arte, mientras
que la dirección de la vida política y económica
debería quedar en manos de organismos de todo el
Estado, es decir, del Gobierno Provisional.
En las provincias, el aparato estatal de opresión,
creado durante el zarismo, no había cambiado casi
nada. En el Turquestán, por ejemplo, seguía siendo
dueño y señor el general-gobernador A. N.
Kuropatkin, designado por el zar. Sólo después de
insistentes requerimientos fue destituido de su cargo
a finales de marzo. Se creó el Comité de Turquestán
integrado por representantes de la burguesía rusa y de
los nacionalistas burgueses autóctonos. Dicho comité
estimaba que "Turquestán debía estructurarse,
respecto a su administración autónoma, a semejanza
de las colonias inglesas y francesas"77. También se
proponía dejar en su cargo al gobernador zarista en el
Cáucaso, pero los acontecimientos revolucionarios en
el país obligaron al Gobierno a instituir para la
administración de este territorio el Comisariado
Especial Transcaucásico (CET), presidido por el
demócrata constitucionalista B. A. Jarlámov. El
carácter de la actividad de este organismo puede
juzgarse por su llamamiento del 18 de marzo, en el
que el CET amenazaba con castigar a todo el que
intentara apoderarse de las tierras de los
terratenientes o crear organizaciones políticas en el
ejércitos78.
El Gobierno Provisional no deseaba conceder la
independencia estatal a Finlandia. Incluso fue
rechazado un modesto proyecto de autonomía
presentado por la Dieta finlandesa.
Los nacionalistas burgueses de Transcaucasia,
Ucrania, Asia Central y otras zonas del país
intentaban aprovechar el movimiento de las masas
contra la opresión nacional para encaramarse ellos
mismos al poder. Con este fin crearon organizaciones
nacionalistas burguesas: en Ucrania, la Rada Central;
en el Báltico y Transcaucasia, los consejos
nacionales; en Crimea y Bashkiria, los kurultay
(congresos de los Soviets); en Kazajstán y Kirguizia,
los "Shurá e Islam", los "Comités kirguises", etc.
Los nacionalistas burgueses no fueron más allá de
la exigencia de la autonomía nacional dentro de los
marcos del Estado ruso. Esa autonomía la
necesitaban para explotar ellos mismos a los
trabajadores de su nacionalidad y para que le tocase
menos a la burguesía rusa. No obstante, incluso estas
exigencias
de
los nacionalistas
burgueses
encontraron resuelta objeción en el Gobierno
Provisional. Este no deseó hacer ninguna concesión,
lo que condujo al acrecentamiento de los roces entre
él y la burguesía de las periferias nacionales.
En las condiciones de auge revolucionario de las
masas y cuando las armas se encontraban en manos
del pueblo, el Gobierno Provisional no podía aplicar
abiertamente su política de represión. Recurría a la
política del melindre, reservando el látigo para el
momento más propicio. En sus múltiples
declaraciones, manifestaciones y llamamientos
juraba su fidelidad a la revolución, prometía "realizar
los anhelos populares" en cuanto la Asamblea
Constituyente
aprobase
las
resoluciones
correspondientes. Viéndose obligado a respetar la
exigencia tan extendida entre el pueblo de convocar
la Asamblea Constituyente, el Gobierno declaró que
estaba dispuesto a convocarla, pero en realidad no
pensaba cumplir su promesa. Incluso no fijó la fecha
de su convocatoria.
77
La Gran Revolución Socialista de Octubre. Crónica de
acontecimientos, t. 1, pág. 586.
78
G. V. Jachapuridze. La lucha del pueblo georgiano por
la implantación del Poder soviético. M., 1956, pág. 47.
17
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
Invitando a las masas a esperar la solución del
problema agrario, la cuestión nacional y otros hasta
convocarse la Asamblea Constituyente, la burguesía
calculaba apaciguar a las masas y, al mismo tiempo,
reunir fuerzas para aplastar la revolución. He aquí
como Guchkov, ministro de la Guerra, expuso los
planes del Gobierno a sus allegados en una reunión
secreta celebrada en los primeros días de abril: "La
revolución es una gran calamidad para el Estado.
Desplaza la vida de sus cauces habituales, las masas
se echan a la calle. Ahora tenemos que hacer retornar
a la multitud a su sitio... Para ello necesitamos
concentrar suficientes fuerzas armadas y asestar el
golpe en cuanto se presente la primera ocasión
favorable”79.
La burguesía calculaba realizar estos planes con la
ayuda de los eseristas y mencheviques, quienes
entonces disfrutaban aún de gran confianza entre las
masas, especialmente entre los campesinos. Hay que
señalar que la burguesía no se equivocó en sus
cálculos. Esto se demostró diáfanamente en la
Conferencia de los Soviets de diputados obreros y
soldados de toda Rusia, inaugurada en Petrogrado el
29 de marzo, a la que acudieron representantes de
139 Soviets de las mayores ciudades, de 13 unidades
militares de retaguardia, de 6 ejércitos y de 27
unidades independientes del frente80. El propio hecho
de convocarse una reunión tan representativa tan sólo
un mes después de realizarse la Revolución de
Febrero era testimonio de la viabilidad y del enorme
potencial revolucionario de los Soviets. Pero en
marzo, en ellos prevalecían los conciliadores, hecho
que se manifestó en las labores de la Conferencia.
La Conferencia aprobó el llamamiento A los
pueblos del mundo del Soviet de Petrogrado, fechado
el 14 de marzo, y la declaración del Gobierno
Provisional del 27 del mismo mes acerca de las
tareas de la guerra. Esta declaración expresaba los
intereses de la burguesía y su aprobación en la
Conferencia de los Soviets de toda Rusia le dejaba
campo libre para proseguir la política externa e
interna antipopular. Uno de los puntos de la
resolución sobre la guerra decía que al objeto de
defender a la Rusia revolucionaria contra los
atentados del exterior, la Conferencia de los Soviets
exhorta a la "democracia de Rusia a movilizar todas
las fuerzas vivas del país en todas las esferas de la
actividad nacional para fortalecer el frente y la
retaguardia"81.
La resolución causaba desconcierto en la
conciencia de las masas. La guerra había sido
79
Se cita por el libro de A. I. Verjovski Una difícil
ascensión. M., 1959, pág. 228.
80
Conferencia de los Soviets de diputados obreros y
soldados de toda Rusia. Actas taquigráficas. M.-L., 1927,
pág. 3.
81
El movimiento revolucionario en Rusia después del
derrocamiento de la autocracia, pág. 375.
engendrada por las contradicciones imperialistas y no
se podía darle fin solamente con las exigencias de
paz. La guerra no podría acabar mientras la burguesía
se encontrase al frente del Estado, no podría acabar
mientras no viniese al poder otra clase: el
proletariado desinteresado en continuar la guerra.
Respecto a la actitud para con el Gobierno
Provisional, la Conferencia también siguió a los
líderes mencheviques y eseristas. La resolución
exhortaba a controlar la actividad del Gobierno
Provisional, prestándole apoyo. Con esta línea
conciliadora se solidarizaba Kámenev.
En la Conferencia, los líderes de los partidos
conciliadores expusieron el plan de lucha contra el
desbarajuste económico en el país. La resolución
propuesta por el menchevique B. O. Bogdánov, en
nombre del Comité Ejecutivo del Soviet de
Petrogrado, recomendaba al Gobierno Provisional
"regular metódicamente toda la vida económica del
país, organizando su producción, intercambio,
movimiento y consumo bajo el control directo del
Estado"82. De este modo, los autores de la resolución
encomendaban al Estado burgués una misión que, a
ciencia cierta, no podría cumplir. El programa
reformista de los conciliadores, que partía del
reconocimiento del poder estatal como organismo
situado por encima de las clases, era totalmente
utópico y reaccionario. Ese programa tiraba hacia
atrás, mientras que ante el país se abría la nueva
perspectiva de una serie de transformaciones
democrático-revolucionarias, las cuales podían
llevarse a la práctica únicamente apoyándose en la
energía revolucionaria de las masas trabajadoras, a
las que los conciliadores asignaban el papel de
"revisor", pero que en realidad desempeñarían el
papel de observador pasivo, ya que el control sin
poder era inconcebible.
En la resolución sobre el problema agrario se
decía que había que postergar su solución definitiva
hasta la convocación de la Asamblea Constituyente.
Se condenaba el despojo, por iniciativa propia, de las
tierras de los terratenientes.
Las resoluciones de la Conferencia de los Soviets
de toda Rusia, aprobadas a propuesta de los
mencheviques y eseristas, ayudaron al Gobierno
Provisional a seguir realizando su política
contrarrevolucionaria, tanto interna como externa.
Debido a que las resoluciones de la Conferencia
eran consideradas como directiva para todos los
Soviets, dicha política encontró su expresión en la
actividad práctica de los mismos. Poco más tarde, el
Soviet de Petrogrado envió a todos los Soviets
locales instrucciones que contenían indicaciones de
principio sobre la táctica que deberían seguir en
aquel
período.
El
documento
formulaba
detalladamente las resoluciones de la Conferencia de
82
Conferencia de los Soviets de diputados obreros y
soldados de toda Rusia, pág. 203.
Varios autores
18
los Soviets de toda Rusia referentes a la guerra, a la
actitud para con el Gobierno Provisional, al problema
agrario y a otras cuestiones. Los conciliadores se
basaban en que la revolución en Rusia ya había
terminado y que no cabía pensar de ninguna forma en
su desarrollo.
Esto era un gran error que causó a los pueblos de
Rusia enormes víctimas. Ante Rusia se abría otro
camino, el camino vinculado con la transformación
de la revolución democrática burguesa en revolución
socialista. Este camino lo indicaba a los trabajadores
el Partido Bolchevique dirigido por V. I. Lenin.
4. El rumbo leninista hacia la revolución
socialista.
La Revolución de Febrero sucedió cuando Lenin
se encontraba emigrado en Suiza. La nueva situación
política exigía del Partido Bolchevique una
apreciación precisa de la situación en el país y la
determinación de la estrategia y la táctica del partido
en la nueva etapa. La presencia de Lenin se convertía
en una imperiosa necesidad y él deseaba volver a
toda costa a su patria. Pero el regreso no era cosa tan
fácil. Lo impedía no sólo la guerra imperialista, sino
también la política de los círculos gobernantes de los
países de la Entente y el Gobierno Provisional que se
oponían por todos los medios al regreso de Lenin a
Rusia. Miliukov, ministro del Exterior del Gobierno
Provisional, envió el 11 de marzo de 1917 un
telegrama secreto a las embajadas rusas en el
extranjero en el que indicaba que se permitía regresar
a Rusia sólo a los emigrados que no figurasen como
"sospechosos" en las listas de control internacionales
o militares. No era difícil comprender que se trataba
de impedir el regreso de Lenin y de sus
correligionarios.
El 17 de marzo, Lenin telegrafió a Jakub Hanecki,
en Estocolmo, quien aseguraba el enlace con el Buró
Ruso del CC del partido: "Inglaterra jamás me dejará
pasar, más bien me interne. Miliukov nos engañará.
Única esperanza: envíe a alguien a Petrogrado,
asegure por medio del Soviet de diputados obreros el
canje por alemanes internados"83. En una de las
numerosas reuniones de emigrados que examinaba la
cuestión del regreso a Rusia, surgió la idea de pasar a
través de Alemania. Cuando se recibió el
consentimiento oficial del Gobierno alemán, los
mencheviques y emigrados de otros partidos y
grupos empezaron a vacilar. Ellos consideraban
necesario esperar el permiso del Gobierno
Provisional. El tiempo pasaba, pero la autorización
esperada no llegaba. El dramatismo de la situación
aumentaba más aún debido a que casi no había
enlace entre Lenin y el Buró Ruso del CC del partido
y la redacción del Pravda. El Gobierno Provisional
retenía los telegramas que Lenin enviaba al
83
V. I. Lenin. Telegrama a Jakub Hanecki. O.C., t. 49,
pág. 418.
periódico. Al no tener noticias sobre los preparativos
del regreso de Lenin, el Buró del CC del POSD(b)R
envió dinero, a través de Estocolmo, y un telegrama a
nombre de Jakub Hanecki suplicándole transmitir a
Lenin que debería salir inmediatamente. Hanecki y
V. V. Vorovski cumplieron la solicitud. Ellos
remitieron el telegrama a Lenin, añadiendo: "Le
rogamos que salga sin demora ahora mismo, sin
contar con nadie"84.
Al fin se terminaron las negociaciones con los
representantes alemanes acerca del viaje. Las
mantuvo exitosamente Fritz Platten, secretario del
Partido Socialdemócrata de Suiza. El tránsito sólo era
posible a través de Alemania. Lenin comprendía que
tal solución de ese problema sería aprovechada como
un nuevo pretexto para calumniar a los bolcheviques,
para acusarles de complicidad con los alemanes.
Sabía que los enemigos del proletariado estaban
preparando toda clase de intrigas con motivo del
tránsito de los emigrados rusos a través de Alemania.
Pero no había otra salida de esa situación tan
embarazosa.
El 25 de marzo, en la Casa del Pueblo, de Berna,
se reunieron los socialdemócratas rusos, así como
socialistas de distintos países que se mantenían en las
posiciones del internacionalismo proletario. Después
de examinar la cuestión sobre el regreso de los
emigrados rusos a su patria, los participantes en la
reunión aprobaron el plan de tránsito a través de
Alemania y suscribieron una declaración en la que se
decía: "Los abajo firmantes, internacionalistas de
Francia, Suiza, Polonia y Alemania, consideramos
que nuestros correligionarios rusos no sólo tienen
derecho, sino que tienen la obligación de utilizar la
ocasión que se les brinda para regresar a Rusia. Les
deseamos toda suerte de éxitos en su lucha contra la
política imperialista de la burguesía rusa, lucha que
también es parte de nuestra lucha común por la
emancipación de la clase obrera, por la revolución
socialista”85.
El 27 de marzo, V. I. Lenin, en compañía de un
grupo de emigrados, salió para Rusia. Todos, excepto
él, viajaban de incógnito. Se le dio la posibilidad de
viajar en un compartimiento aparte para que pudiese
trabajar tranquilamente. Durante el viaje, como
recuerda Platten, surgió precisamente el borrador de
las Tesis de Abril86. En el territorio de la Alemania
kaiseriana, el tren usaba el derecho de
extraterritorialidad. Los emigrados políticos rusos
llegaron al puerto alemán de Sassnitz, de donde se
trasladaron, a bordo de un carguero sueco, a la
84
Compilación leninista, t. XIII, pág. 270.
El PCUS en la lucha por el triunfo de la revolución
socialista en el periodo de la dualidad de poderes. 27 de
febrero-4 de julio de 1917. Compilación de documentos.
M., 1957, pág. 50.
86
Acerca de Lenin. Recuerdos de contemporáneos
extranjeros. Compilación. M., 1962, pág. 161.
85
19
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
Suecia neutral a través del Báltico sembrado de
minas.
El 31 de marzo, llegaron a Estocolmo, donde
fueron recibidos cordialmente por los emigrados
bolcheviques residentes en la ciudad y los
socialdemócratas de izquierda suecos. Lenin
transmitió a la redacción del periódico Politiken el
Comunicado sobre el tránsito de los revolucionarios
rusos a través de Alemania. En este documento se
indicaba que "El Gobierno inglés no deja pasar a
Rusia a los revolucionarios rusos que viven en el
extranjero y que se pronuncian contra la guerra"87. Su
interviú al corresponsal del periódico Politiken fue
muy breve. "Lo más importante es que lleguemos a
Rusia lo antes posible -dijo Lenin en tono
apasionado-. Cada día nos es preciso. Los Gobiernos
hicieron cuanto pudieron para impedir el viaje"88.
Lenin permaneció en la capital sueca solamente un
día. Aquí se convocó una reunión de los
bolcheviques, en la que se creó el Buró Extranjero
del CC del POSD(b )R, centro de propaganda y
organización del Partido Bolchevique en el
extranjero, y otra reunión de los emigrados rusos y
socialdemócratas internacionalistas suecos. Los
últimos se adhirieron a la declaración firmada por
internacionalistas de varios países en Berna,
confirmando que el regreso de los emigrados
políticos rusos a su patria no era un asunto privado.
Dos días más tarde, Lenin estaba ya en la frontera
sueco-finlandesa, en el paso fronterizo de Tornio,
desde donde envió un telegrama a sus hermanas A. I.
Uliánova-Elizárova y M. I. Uliánova, residentes en
Petrogrado: "Llegaremos lunes, 11 noche.
Comuníquenlo a Pravda. Uliánov.”89.
De camino a Petrogrado, Lenin conversó toda la
noche con soldados. En Bieloóstrov le recibió una
delegación de obreros de Petrogrado y Sestroretsk, le
sacaron en hombros y lo llevaron al edificio de la
estación, donde pronunció un breve discurso de
saludo.
El día de su llegada a Petrogrado coincidió con las
fiestas de Pascua de Resurrección. Y aunque las
fábricas, tipografías e instituciones no trabajaban y
los diarios no salían, la noticia de la próxima llegada
de Lenin se extendió rápidamente por la ciudad. Ya
anochecía cuando comenzaron a llegar columnas de
obreros. A la Estación de Finlandia, donde debía
arribar el tren que traía a Lenin, acudieron obreros
del distrito de Víborg, soldados del Regimiento
moscovita de la guardia imperial y destacamentos de
la Guardia Roja. Después aparecieron columnas de
obreros del distrito de Petrogrado y el Regimiento de
87
V. I. Lenin. El paso de los revolucionarios rusos a
través de Alemania. O.C., t. 31, pág. 487.
88
V. I. Lenin. Respuestas al corresponsal del periódico
"Politiken". O.C., t. 31, pág. 95.
89
V. I. Lenin. Telegrama a M. I. Uliánova y A. I.
Uliánova-Elizárova. O.C., t. 49, pág. 434.
Granaderos de la Guardia. No tardaron en acudir los
obreros de la fábrica Putílov y, tras ellos, los de las
fábricas del Báltico, Nevski, "Treugólnik" y
"Skorojod", de las fábricas de pólvora de Ojta y de
muchas otras empresas de la capital. A la plaza
llegaron autos blindados y camiones con reflectores.
Para recibir al jefe de los trabajadores, vinieron
también marineros de Kronstadt. A las 10 de la
noche, toda la plaza frente a la Estación de Finlandia
estaba llena de columnas de obreros, soldados y
marineros.
"Sobre las cabezas de los reunidos -recordaba N.
I. Podvoiski-, ondeaba todo un mar de banderas rojas
y pancartas. En las pancartas, saludos al jefe del
proletariado y consignas combativas del día: ¡Viva
Lenin! ¡Viva el jefe de la revolución! ¡Viva la
jornada laboral de 8 horas! ¡La tierra para los
campesinos! ¡Abajo la guerra! ¡Viva la
revolución!"90.
Ya avanzada la noche, llegó el tren. La banda
militar ejecutó La Marsellesa. Lenin salió del vagón,
escuchó el informe de la guardia de honor, saludó a
los marineros y soldados y después pasó al edificio
de la estación, donde ya se habían reunido los
miembros del CC y del Comité petrogradense del
POSD(b)R y los dirigentes de las organizaciones
bolcheviques distritales y subdistritales. Vinieron
también a recibir a Lenin representantes del Soviet de
Petrogrado. El menchevique Chjeídze, presidente del
Soviet de Petrogrado, saludó a Lenin en nombre del
Comité Ejecutivo del Soviet y expresó el deseo de
que se iniciase el período de trabajo conjunto de
todos los partidos democráticos.
V. I. Lenin dirigió un breve discurso a los
camaradas de partido y a los obreros, soldados y
marineros presentes en la sala. Expresó la seguridad
de que la clase obrera de Rusia no se detendría en lo
logrado y en alianza con las masas de soldados
"transformaría la revolución democrática burguesa en
revolución proletaria, socialista"91. A continuación,
Lenin salió a la plaza y pronunció un discurso desde
un automóvil blindado. Este fue breve y terminaba
con las palabras de ¡Viva la revolución socialista!".
Rodeado de obreros, soldados y marineros, el
automóvil blindado se dirigió hacia la barriada de
Petrogrado, al Palacio de Kshesínskaya, entonces
sede del Comité Central del Partido Bolchevique.
En la noche del 4 de abril, Lenin se entrevistó con
activistas del partido y miembros del CC y del
Comité petrogradense del POSD(b)R. Cariñosamente
saludado por los reunidos, expuso sus puntos de vista
respecto a las tareas ulteriores del partido de los
bolcheviques, por primera vez formuló el programa
práctico de la transición de la revolución democrática
burguesa a la revolución socialista.
Al día siguiente, 4 de abril de 1917. V. I. Lenin
90
91
N. I. Podvoiski. El año 1917. M., 1958, págs. 7,8.
Ibídem, pág. 10.
Varios autores
20
presentó en la reunión de los bolcheviques el informe
Las tareas del proletariado en la presente
revolución, que después repitió en la reunión
unificada de bolcheviques y mencheviques,
participantes en la Conferencia de los Soviets de toda
Rusia, celebrada del 29 de marzo al 3 de abril. Como
base del informe, Lenin expuso sus tesis que daban
respuesta a las fundamentales cuestiones de la
revolución.
"La peculiaridad del momento actual en Rusia escribía Lenin en sus tesis- consiste en el paso de la
primera etapa de la revolución, que ha dado el poder
a la burguesía por carecer el proletariado del grado
necesario de conciencia y de organización, a su
segunda etapa, que debe poner el poder en manos del
proletariado y de las capas pobres del
campesinado"92. Determinando así el carácter y las
fuerzas motrices de la revolución, Lenin arrancaba de
que en Rusia había concluido la revolución
democrática burguesa y de que el aliado del
proletariado en ella había sido todo el campesinado.
Ahora, en el orden del día se planteaba la cuestión de
la revolución socialista. Y en ella, el aliado del
proletariado podía ser únicamente el campesinado
pobre, pues era inminente la lucha no sólo contra la
burguesía urbana, sino también contra la rural.
El problema más apremiante que a la sazón
preocupaba a los pueblos de Rusia y del mundo
entero, era el de la guerra.
V. I. Lenin exhortaba al partido a luchar contra la
guerra imperialista, vinculando su cese con el paso
del poder a manos de la clase obrera y los
campesinos pobres que se pronunciaban contra la
guerra. Lenin trazaba una línea divisoria muy precisa
entre los defensistas equivocados y los que estaban
interesados, económica y políticamente, en proseguir
la guerra.
Sintetizando la experiencia del movimiento
obrero mundial y de la labor creativa revolucionaria
de las masas en Rusia, Lenin descubrió la forma de
organización política de la sociedad en el período de
transición del capitalismo al socialismo: la República
de los Soviets.
La República de los Soviets es una forma del
Estado democrático más elevada que la república
parlamentaria ordinaria. La República de los Soviets,
igual que la Comuna de París, surge como resultado
de la demolición de la vieja máquina estatal,
adaptada a la opresión de las masas. Se crea un
nuevo aparato estatal -los Soviets de diputados
trabajadores, central y locales- controlado por las
amplias masas trabajadoras.
La República de los Soviets -explicaba Leninabre ante las masas populares posibilidades
ilimitadas para que éstas participen activamente en la
dirección del Estado y en la edificación de una vida
92
V. I. Lenin. Las tareas del proletariado en la presente
revolución. O.C., t. 31, pág. 114.
nueva. La república parlamentaria, por el contrario,
les impide participar en la dirección estatal. El
Gobierno soviético -continuaba Lenin- "es el único
Gobierno revolucionario posible, que expresa
directamente la conciencia y la voluntad de la
mayoría de los obreros y campesinos. La humanidad
no ha creado hasta hoy, ni nosotros conocemos, un
tipo de Gobierno superior ni mejor que los Soviets de
diputados obreros, braceros, campesinos y
soldados"93.
Al tratar sobre el paso del poder a manos de los
Soviets, Lenin tenía en cuenta que la mayoría en
ellos pertenecía a los partidos pequeñoburgueses. Por
eso, al promover la consigna de "¡Todo el poder a los
Soviets!", él no consideraba que el paso del poder a
manos de los Soviets significaría el triunfo inmediato
de la dictadura del proletariado. Para eso era
necesario que la mayoría de los diputados en todos o
en la mayor parte de los Soviets comprendiese
claramente hasta qué extremo eran erróneas y
nocivas la táctica y la política de los mencheviques y
eseristas94.
Los bolcheviques estaban dispuestos a aceptar un
compromiso con los mencheviques y eseristas para
lograr el poder unipersonal de los Soviets,
quedándose en éstos como partido oposicionista de la
extrema izquierda. En el seno de los Soviets se
desplegaría la lucha de partidos. Los bolcheviques
tendrían amplias posibilidades de mostrar a los
trabajadores la auténtica política de los
mencheviques y eseristas, política incapaz de
satisfacer las reivindicaciones vitales de las masas
trabajadoras y, de ese modo, desenmascarar a los
partidos pequeñoburgueses y obtener la mayoría en
los Soviets. "Para convertirse en poder -señalaba
Lenin-, los obreros conscientes tienen que ganarse a
la mayoría: mientras no exista violencia contra las
masas, no habrá otro camino para llegar al poder"95.
La situación era muy favorable para consolidar a la
mayoría de los trabajadores en torno al partido de los
bolcheviques. En ninguna parte del mundo existía
entonces una libertad política como en Rusia; en
ningún lugar del mundo existían organizaciones tan
revolucionarias como los Soviets de diputados
obreros y soldados. La burguesía no ejercía ni podía
ejercer violencia, pues las armas se encontraban en
manos del pueblo. La burguesía utilizaba la
demagogia política, el engaño, el halago y las
promesas. Las masas de obreros, soldados y
campesinos, desconcertadas por los mencheviques y
eseristas e inexpertas en política, creían en las falsas
promesas de la burguesía. Teniendo en cuenta todo
esto, V. I. Lenin planteó la consigna de "Ningún
93
V. I. Lenin. La dualidad de poderes. O.C. t. 31, pág.
147.
94
V. I. Lenin. Cartas sobre táctica. O.C., t. 31, pág. 142.
95
V. I. Lenin. La dualidad de poderes. O.C., t. 31, pág.
147.
21
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
apoyo al Gobierno Provisional". Indicaba la
necesidad de explicar paciente y convincentemente a
las masas la plena falsedad de todas las promesas del
Gobierno Provisional. Orientando al partido y al país
hacia el paso pacífico del poder a manos del
proletariado, Lenin consideraba imprescindible
prepararse también para conquistar el poder por vía
armada, si fuera necesario. N. I. Podvoiski, al relatar
la actividad de Lenin en el período anterior a julio,
escribía: "Desde el primer día de su llegada, Vladímir
Ilich se interesaba particularmente por el armamento
de los obreros. Con cada funcionario que conversase
-ya podía ser de la capital o de la provincia-, le
preguntaba inevitablemente y de la manera más
circunstanciada cómo estaba la cuestión con el
armamento de los obreros"96.
En las Tesis de Abril, Lenin no sólo planteó ante
los bolcheviques tareas políticas, sino también
económicas, supeditadas a la cuestión principal -el
poder-, y que perseguían el objetivo de salvar al país
de la catástrofe económica a la que se aproximaba.
En primer lugar, se formulaban las exigencias
programáticas de los bolcheviques en el problema
agrario: confiscar las fincas de los terratenientes,
nacionalizar toda la tierra del país, entregarla a
disposición de los Soviets locales de diputados
braceros y campesinos y crear bajo el control de
éstos haciendas modelo en las grandes fincas. Para
socavar el poderío económico de la burguesía, tenían
gran importancia las pautas de las tesis sobre la
fusión inmediata de toda la banca del país en un
Banco nacional controlado por los Soviets. A los
intereses de la lucha contra el desbarajuste y el
hambre respondía la necesidad de establecer el
control de la producción y la distribución sociales de
los productos. La puesta en práctica de estas medidas
no significaba la "implantación" inmediata del
socialismo, pero eran un paso en el camino hacia el
socialismo, ayudaba a las masas a comprender la
necesidad del paso del poder a manos del
proletariado.
V. I. Lenin consideraba también que había
madurado la necesidad de convocar el congreso del
partido y revisar el programa aprobado por el II
Congreso del POSDR, celebrado en 1903. En el
programa se debía incluir, en particular, la
apreciación del imperialismo y la característica de las
guerras imperialistas, indicar las cuestiones
referentes a la actitud del partido del proletariado
respecto al Estado y acerca de la fundación de la
República Soviética. En general, era necesario
introducir una serie de precisiones, enmiendas y
adiciones en las que se consideraran las
singularidades de la nueva época y el hecho de
haberse realizado en Rusia la revolución democrática
burguesa. Lenin proponía denominar al partido no
socialdemócrata, sino comunista, como C. Marx y F.
Engels denominaban al partido proletario. Este
nombre -señalaba Lenin- es acertado científicamente
y corresponde al objetivo final del partido: la
edificación de la sociedad comunista. En cambio, la
denominación de "socialdemócrata" ha sido difamada
por los partidos de la II Internacional y por los
mencheviques rusos que han traicionado al
socialismo. "Mas ha llegado la hora de quitarse la
camisa sucia -decía Lenin-, ha llegado la hora de
ponerse ropa limpia"97. Lenin propuso al partido
tomar en sus manos la iniciativa de fundar la III
Internacional y salir de la Unión Zimmerwaldiana.
En las Tesis de Abril se daba un plan concreto,
científicamente argumentado, para la toma del poder
por el proletariado de Rusia. La tarea del partido
consistía en llevar a la práctica este plan de Lenin.
Era necesario, ante todo, aunar en lomo a las Tesis de
Abril a todo el partido y movilizarlo para solucionar
las tareas en ellas planteadas. A principios de abril,
las tesis se publicaron en Pravda con el título de Las
tareas del proletariado en la presente revolución y
más tarde fueron reproducidas por los periódicos
bolcheviques de Moscú, Járkov, Bakú, Tiflis,
Krasnoyarsk y otras ciudades.
En el transcurso de dos o tres semanas, el partido,
y en primer término sus organizaciones de
Petrogrado y Moscú, cerraron filas en torno a las
tesis leninistas. El grupo de funcionarios del partido L. B. Kámenev, G. L. Piatakov, A. I. Rikov y sus
escasos partidarios- que se opuso a las tesis de Lenin,
afirmando que Rusia no había madurado aún para la
revolución socialista, se encontró aislado.
Los partidos burgueses y pequeñoburgueses
comprendieron la importancia revolucionaria de las
Tesis de Abril. Por eso no es de extrañar que fuesen
recibidas de uñas no sólo por los demócratas
constitucionalistas,
sino
también
por
los
mencheviques y eseristas. Las tesis de Lenin
contradecían los dogmas teóricos de la II
Internacional, a las que se atenían los partidos
conciliadores. Jorge Plejánov las calificó de
descabelladas, y el plan leninista de transformación
de la revolución democrática burguesa en revolución
socialista, de prematuro, condenado al fracaso. Según
la opinión de Plejánov, en Rusia no había premisas
materiales para la revolución socialista y la clase
obrera del país no había madurado aún para la
supremacía política. El menchevique Chjeídze
declaró después de leer las tesis: "Sólo Lenin queda
al margen de la revolución; todos los demás
seguimos nuestro camino”98.
La crítica menchevique-eserista de las tesis se
fundió con el rabioso acoso de la burguesía rusa y
extranjera contra Lenin. La burguesía extranjera
97
96
N. I. Podvoiski. El año 1917, pág. 53.
V. I. Lenin. Las tareas del proletariado en nuestra
revolución. O.C., t. 31, pág. 183.
98
Lenin en Octubre. Memorias. M., 1957, pág. 74.
Varios autores
22
también comprendió bastante bien qué significaba el
plan de Lenin trazado en las Tesis de Abril. Se inició
un colérico acosamiento contra él y se aplicaron
todos los medios para denigrarlo. La prensa burguesa
empezó a aullar con motivo del regreso de V. I.
Lenin a través de Alemania, dando a entender
determinadamente que el consentimiento del
Gobierno alemán a su tránsito era síntoma de los
estrechos vínculos existentes entre Lenin y
Alemania, Estado enemigo de Rusia. Así fue cómo
apareció la versión de que los bolcheviques eran
espías alemanes. Los periódicos burgueses Riech
("La Palabra"), Birzhevie Viédomosti ("Noticiero de
la Bolsa") y otros exigían represalias contra el partido
de los bolcheviques y el arresto de Lenin.
Caracterizando la situación creada después de
publicarse las Tesis de Abril, N. K. Krúpskaya
escribiría: "La burguesía y todas las fuerzas
tenebrosas se lanzaron con rabiosa fuerza contra
Lenin. Todo el odio, que guardaban contra las masas
populares que se levantaban a la toma del poder, lo
descargaron sobre Lenin, que para ellos era la
encarnación del paso del poder a manos de los
obreros, amenaza para todo el régimen existente,
para todos los privilegios de los que nadaban en la
abundancia, para los que hasta hacía poco habían
sido dueños y señores".
El Partido Bolchevique se cohesionó en torno a V.
I. Lenin, su jefe y guía. Esto se demostró de manera
muy evidente en la VII Conferencia (de Abril) de
toda Rusia del POSD(b )R, celebrada en Petrogrado
del 24 al 29 de abril de 1917. En sus labores
participaron 133 delegados de las organizaciones del
partido en Siberia, zonas Meridional y Central,
cuenca del Volga, los Urales, territorios Occidental y
del Báltico y unidades del frente, que agrupaban a
unos 80.000 afiliados99. Por primera vez en la historia
de Rusia, la conferencia de los bolcheviques se
celebraba legalmente. Muchos de sus participantes
acababan de salir de las cárceles y de regresar de la
deportación. La conferencia se inauguró en la sala de
actos del Instituto Femenino de Medicina a guisa de
reunión estudiantil, ya que nadie quería conceder el
local para una reunión de bolcheviques. Pero los
participantes en la conferencia -revolucionarios
profesionales- se parecían muy poco a estudiantes y
la administración, al darse cuenta del error cometido,
les propuso buscar otro local.
En la conferencia, Lenin hizo tres informes: el
momento actual, la revisión del Programa del partido
y el problema agrario. Pronunció también discursos
sobre el proyecto de la convocatoria de una
conferencia socialista internacional, la actitud que
debía observarse respecto a los Soviets de diputados
obreros y soldados, en apoyo de las resoluciones que
trataban de la guerra, del problema nacional, del
momento actual y de la situación en la Internacional
y las tareas del POSD(b)R, y el discurso de clausura
de la conferencia. También escribió las resoluciones
sobre las principales cuestiones del orden del día,
aprobadas por la Conferencia.
En el informe y la resolución sobre el momento
actual, V. I. Lenin argumentó la madurez de las
condiciones objetivas para la revolución socialista,
creadas por la rápida transformación del capitalismo
monopolista en capitalismo monopolista de Estado;
determinó el papel del proletariado de Rusia como la
fuerza motriz y hegemónica en la inminente
revolución socialista. Lenin consideraba que la
principal tarea del partido en las condiciones creadas
era "una labor de crítica y esclarecimiento de los
errores de los partidos pequeñoburgueses -el eserista
y el socialdemócrata-, una labor de preparación y
cohesión
de
los
elementos
del
partido
conscientemente proletario, del Partido Comunista,
una labor de liberación del proletariado de la
embriaguez pequeñoburguesa "general""100. Señalaba
que esto no sólo era una labor de propaganda: "En
realidad, es la labor revolucionaria más práctica,
pues es imposible impulsar una revolución que se ha
estancado, que se ahoga entre frases y se dedica a
"marcar el paso sin moverse del sitio", no por
obstáculos exteriores, no porque la burguesía emplee
contra ella la violencia (...), sino por la inconsciencia
crédula de las masas"101.
Según la opinión de Lenin, en la lucha por las
masas deberían prestar servicio las consignas
políticas, claras para ellas y que respondiesen a los
intereses de la revolución. Por eso argumentaba las
consignas expuestas en las Tesis de Abril como lemas
que respondían a los intereses del desarrollo ulterior
de la revolución: "¡Todo el poder a los Soviets!",
"¡Paz sin anexiones ni contribuciones!", "¡La tierra
para los campesinos!" y otras. Lenin demostró la
inconsistencia de las afirmaciones de Kámenev y de
su correligionario Ríkov de que Rusia todavía no
había madurado para la revolución socialista y de que
el sol del socialismo podría salir únicamente en
Occidente. No es obligatorio que el socialismo venga
de otros países, con industria más desarrollada, decía
Lenin.
La Conferencia también acordó incluir en la
plataforma
política
del
partido
nuevas
reivindicaciones: nacionalización de una serie de
consorcios más preparados para eso; trabajo general
obligatorio; implantación del control de los Soviets
sobre la producción y la distribución sociales de los
productos; la fusión de todos los bancos en un Banco
de Estado. La realización de los pasos hacia el
socialismo a nivel de todo el Estado, igual que el
cumplimiento de las reivindicaciones democráticas,
100
99
VII Conferencia (de abril) de toda Rusia del POSD(b)R,
págs. VII, 315.
V. I. Lenin. Las tareas del proletariado en nuestra
revolución. O.C., t. 31, pág. 157.
101
Ibídem.
23
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
V. I. Lenin los ponía en dependencia directa de la
solución de la tarea principal de la revolución: el
paso de todo el poder a manos del proletariado.
La conferencia respaldó la más importante tesis
leninista de que el poder debería pasar de manos de
la burguesía y de los terratenientes aburguesados a
manos de la clase obrera y de las capas pobres del
campesinado. En el informe de Lenin y en los
acuerdos de la conferencia se subrayaba con
particular fuerza la idea de la alianza entre la clase
obrera y los campesinos pobres como condición
fundamental para el triunfo de la revolución
socialista. "La suerte y el desenlace de la revolución
rusa -se indicaba en la resolución de la conferenciadependerán de si el proletariado urbano logra
conducir al proletariado agrícola y atraerse la masa
de semiproletarios del campo o de si esta masa sigue
a la burguesía campesina, propensa a aliarse con
Guchkov y Miliukov, con los capitalistas y
terratenientes y con la contrarrevolución en
general"102.
La conferencia prestó gran atención al problema
agrario. V. I. Lenin fundamentó la necesidad de
aprobar el programa agrario de los bolcheviques, que
postulaba la confiscación de las fincas de los
terratenientes, de la Iglesia y de la familia zarista, así
como la nacionalización de todas las tierras del país.
Esta solución del problema agrario respondía al
anhelo de los campesinos de terminar con la
propiedad agraria terrateniente en el campo, era un
fuerte golpe contra la propiedad privada de todos los
medios de producción. A despecho de los
mencheviques y eseristas que aplazaban la solución
del problema agrario hasta la convocatoria de la
Asamblea Constituyente, Lenin consideraba que los
bolcheviques debían difundir entre los campesinos la
idea del paso inmediato de los campos de los
terratenientes a manos de los campesinos y que en la
solución de esta cuestión era necesario desarrollar la
iniciativa revolucionaria de los propios campesinos y
de sus organizaciones en las localidades. La
conferencia aprobó la resolución sobre el problema
agrario propuesta por Lenin, resolución que, como es
sabido, desempeñó un gran papel en la creación y el
fortalecimiento de la alianza de la clase obrera y los
campesinos pobres.
El informe sobre el problema nacional corrió a
cargo de I. V. Stalin. En los debates, Lenin sometió a
crítica la posición de G. L. Piatakov, quien negaba el
derecho de las naciones a la autodeterminación, hasta
la formación de Estados independientes. La
conferencia aprobó la resolución sobre el problema
nacional redactada por Lenin. En ella se planteaba la
exigencia de que las naciones ejercieran el derecho a
la autodeterminación, llegando incluso a la
separación y formación de Estados independientes.
El reconocimiento de este derecho garantizaría la
plena solidaridad de los trabajadores de todas las
naciones. En la resolución se indicaba también que la
cuestión del derecho de las naciones a la
autodeterminación no debía confundirse con la
conveniencia de separarse o no una u otra nación en
tal o cual momento. Esto debería resolverlo el partido
y el pueblo en cada caso concreto, desde el punto de
vista de los intereses de todo el desarrollo social y de
la lucha de clase del proletariado por el socialismo.
En la conferencia se examinó también una de las
cuestiones más importantes: la actitud del
proletariado ante otros partidos, y en primer lugar,
ante los partidos pequeñoburgueses de los
mencheviques y eseristas, que tenían mayoría
absoluta en los Soviets, en los comités de soldados y
campesinos y en las municipalidades urbanas. Se
aprobó una resolución sobre la posibilidad de
fusionarse con los grupos y corrientes de los
internacionalistas que realmente se mantenían en las
posiciones del internacionalismo, pero a condición de
que rompiesen con la política de traición
pequeñoburguesa al socialismo. La conferencia
estimó imposible la unificación con los partidos y
grupos que desertaron a la posición del "defensismo
revolucionario", pues la política por ellos realizada
"constituye el principal obstáculo para el desarrollo
de la revolución y crea la posibilidad de su
derrota..."103.
En las resoluciones de la conferencia se
combinaban las reivindicaciones socialistas y las
demócratas, que aseguraban al proletariado la
conquista de aliados seguros: los campesinos pobres
y los trabajadores de las regiones nacionales.
La conferencia eligió el Comité Central del
partido, dirigido por V. I. Lenin, compuesto por
nueve miembros y cuatro miembros suplentes.
Al clausurar la conferencia, Lenin apreció así su
significado: "Teníamos poco tiempo y mucho
trabajo... El proletariado encontrará en nuestras
resoluciones material que lo orientará para el
movimiento hacia la segunda etapa de nuestra
revolución"104.
Capítulo II. La lucha del partido bolchevique
por ganarse a las masas en el periodo de la
dualidad de poderes.
1. La manifestación de abril.
Utilizando las libertades democráticas logradas
por el pueblo a raíz de la Revolución de Febrero, los
bolcheviques desenvolvieron una gran labor para
ganarse a la mayoría de las masas. En las fábricas,
cuarteles, trincheras y Soviets, los bolcheviques
explicaban tesoneramente que el carácter imperialista
de la guerra no había cambiado bajo el nuevo
103
102
VII Conferencia (de abril) de toda Rusia del
POSD(b)R, pág. 246.
Ibídem, pág. 253.
V. I. Lenin. VII Conferencia (de abril) de toda Rusia
del POSD(b)R. O.C., t. 31, pág. 453.
104
Varios autores
24
Gobierno; desenmascaraban la naturaleza burguesa
de la actividad del Gobierno Provisional y la esencia
conciliadora de los eseristas y mencheviques que
habían concertado la alianza con la gran burguesía.
La experiencia política que acumulaban los obreros,
soldados y campesinos contribuía a que éstos se
convenciesen en la certeza de las ideas bolcheviques.
La propia vida y todo el curso del arrollador
desenvolvimiento
de
los
acontecimientos
revolucionarios les había enseñado a distinguir quién
es amigo y quién enemigo.
Los acontecimientos de abril fueron una etapa
muy importante en la educación política de las
masas. El 18 de abril (1 de mayo por el nuevo
calendario), por primera vez se celebró abiertamente
en Rusia la jornada de solidaridad internacional de
los trabajadores.
Los comités de las grandes organizaciones del
partido publicaron proclamas que exhortaban a los
trabajadores a fortalecer la solidaridad internacional
y la amistad de los pueblos, a proseguir la lucha
revolucionaria contra la guerra imperialista y por el
paso de todo el poder a manos de los Soviets.
En su octavilla del Primero de Mayo, el Comité
Central de la Socialdemocracia del Territorio de
Letonia decía: "Que dejen de tronar los cañones, que
cesen los lamentos y las maldiciones, y que sobre
toda la Tierra, de océano a océano, sobre mares y
montañas, desde el remoto Norte hasta el soleado
Sur, resuene nuestro llamamiento:
¡Proletarios de todos los países, uníos!
¡Abajo la guerra! ¡Viva la paz entre los pueblos!...
¡Abajo el capitalismo! ¡Viva el socialismo!"
Llegó el día de fiesta. En el país se celebraban
manifestaciones y mítines multitudinarios. Sobre las
columnas de manifestantes campeaban las consignas
de "¡Viva la fraternidad de los pueblos!" y "¡Paz sin
anexiones ni contribuciones!" El día 1 de mayo,
Petrogrado ofrecía un aspecto inusitado. Desde por la
mañana, columnas encuadradas de manifestantes se
dirigían de los barrios obreros a los puntos de
concentración. Se oían los acordes de La Marsellesa
y el canto de La Internacional. Compañías y
unidades independientes de soldados marchaban al
lado de las columnas obreras. En las calles, plazas y
fábricas se realizaban mítines masivos. En el mitin
multitudinario organizado en el Campo de Marte,
Lenin terminó su discurso con este ardoroso
llamamiento: "¡Abajo la guerra! ¡Viva la paz y la
lucha por la república proletaria y socialista!”
Y precisamente en ese día cuando los trabajadores
expresaban sus anhelos de establecer una paz sin
anexiones ni contribuciones, Miliukov, ministro de
Relaciones Exteriores del Gobierno Provisional,
envió a los aliados una nota en la que declaraba el
propósito del Gobierno de seguir la guerra hasta el
final victorioso. Los obreros y soldados, que creían
en el próximo fin de la guerra una vez derrocado el
zar, estaban muy indignados.
En las fábricas y cuarteles de Petrogrado comenzó
una ola de mítines de protesta. El 20 de abril,
comenzaron
a
congregarse
manifestaciones
espontáneas en las calles de la capital. A las tres de la
tarde, el Regimiento de Finlandia llegó al Palacio de
María, sede del Gobierno Provisional. En la plaza
frente al palacio se reunieron más de 15.000
soldados. Por todas partes se veían carteles con las
consignas de "¡Abajo Miliukov!", "¡Abajo la
guerra!", "¡Viva la paz sin anexiones ni
contribuciones!" y "¡Todo el poder a los Soviets!".
Los
demócratas
constitucionalistas
temieron
conversar con los manifestantes y enviaron a los
líderes eserista-mencheviques A. R. Gots y M. I.
Skóbelev, quienes intentaron convencer a los
soldados de que se reintegraran a los cuarteles. Pero
ellos no se disolvieron.
La resolución aprobada en el mitin celebrado allí
mismo decía: "Después de conocer la nota de
Miliukov en cuanto a los fines de la guerra y
expresando nuestra indignación por este acto tan
desvergonzado que contradice claramente al
llamamiento del Soviet de diputados obreros y
soldados dirigido a los pueblos del mundo entero y a
la declaración del propio Gobierno Provisional,
exigimos la dimisión inmediata de Miliukov"105. En
estas
condiciones
cuando
el
Petrogrado
revolucionario bullía, los bolcheviques decidieron
que era preciso darle la dirección necesaria al
movimiento espontáneo de las masas y elaborar
consignas revolucionarias precisas y claras. En la
mañana del 20 de abril, el CC del POSD(b)R aprobó
una resolución propuesta por Lenin, en la que se
decía que sólo un Gobierno formado por el
proletariado revolucionario estaba en condiciones de
terminar la guerra mediante una paz justa. La
Conferencia del POSD(b)R de la ciudad de
Petrogrado, que se celebraba en aquellos días, aprobó
dicha resolución.
En las fábricas no cesaban los agitados mítines de
protesta contra la nota de Miliukov. Por la tarde del
20 de abril, columnas de obreros con las consignas de
"¡Todo el poder a los Soviets!", se dirigieron al
Palacio de Táuride, sede del Soviet de diputados
obreros y soldados. En esta situación, la burguesía
recurrió al procedimiento experimentado: calumniar
a los bolcheviques, acusándolos de originar
desórdenes. La prensa burguesa y eseristamenchevique comenzó a acusar a los bolcheviques
de querer desencadenar la guerra civil.
Para contrarrestar las asambleas, mítines y
manifestaciones de obreros y soldados que exigían la
entrega del poder a los Soviets, en el centro de la
capital se celebró una manifestación de los
partidarios del Gobierno Provisional. Tenderos,
105
Historia de la guerra civil en la URSS, t. 1, M., 1939,
pág. 104.
25
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
dueños de casas de vivienda, oficiales y funcionarios
acudieron a la avenida Nevski enarbolando las
consignas de "¡Confianza al Gobierno Provisional!",
"¡Guerra hasta el final victorioso!", ¡Viva
Miliukov!", "¡Detened a Lenin!". Los partidarios del
Gobierno Provisional intentaban provocar a los
manifestantes pacíficos a un conflicto. En algunas
partes de la ciudad sonaban tiros. Por las calles
céntricas comenzó un sospechoso movimiento de
camiones con oficiales y cadetes armados. El general
L. G. Kornílov, comandante en jefe de la Región
Militar de Petrogrado, ordenó situar en la Plaza del
Palacio dos baterías de la Escuela de Artillería del
gran príncipe Mijaíl, pero los soldados y parte de los
oficiales se negaron a cumplir la orden y la pusieron
en conocimiento del Soviet de Petrogrado.
La situación se agravó. La guerra civil en el país
pendía de un pelo. Sólo gracias a la vigilancia del
Partido Bolchevique y a la serenidad revolucionaria
del proletariado fue posible abortar las provocadoras
maquinaciones de la burguesía. El CC del partido de
los bolcheviques seguía atentamente el desarrollo de
los acontecimientos y ponía fin a cualquier acción
que pudiese perjudicar a la causa de la revolución.
Por eso cuando algunos funcionarios (S. Y.
Bagdátiev y otros) del Comité petrogradense del
POSD(b)R lanzaron, durante la manifestación, la
consigna de derrocar inmediatamente al Gobierno
Provisional, el CC del partido censuró duramente
esta aventura izquierdista. El llamamiento a derrocar
al Gobierno Provisional, en los momentos cuando
éste disfrutaba del apoyo de los Soviets, en los que
confiaba la mayoría de los obreros, soldados y
campesinos, era, según la opinión de Lenin, un
"grandioso crimen". En aquella etapa, el partido
propugnaba la línea del desarrollo pacífico de la
revolución, que significaba el establecimiento del
poder único de los Soviets y el cambio de su
composición en lo sucesivo.
También
en
Moscú
hubo
mítines
y
manifestaciones multitudinarios de obreros y
soldados. Respondiendo al llamamiento de los
bolcheviques, todo el 55 Regimiento, armado
totalmente, salió a la manifestación y se situó frente
al edificio del Soviet de Moscú, en la calle Tverskaya
(hoy calle Gorki). Los manifestantes encomendaron a
su delegación, enviada al Soviet, protestar la nota del
Gobierno Provisional, expresarle su desconfianza y
declarar que los soldados estaban dispuestos a apoyar
con las armas en las manos a los Soviets de diputados
Manifestaciones
obreros
y
soldados106.
multitudinarias de obreros y soldados tuvieron lugar
en Minsk, Nizhni Nóvgorod, Járkov, Ekaterimburgo
y otras ciudades. Las reivindicaciones fundamentales
de los manifestantes se reducían a la entrega de todo
el poder a los Soviets y al cese de la guerra
imperialista.
El país atravesaba una crisis política. Su esencia
clasista consistía en que como resultado de la política
antipopular del Gobierno Provisional, quien se había
declarado abiertamente partidario de continuar la
guerra imperialista, la amplia e indecisa masa,
pequeñoburguesa a todas luces, se apartó primero de
los capitalistas pasándose al lado de los obreros
revolucionarios. Se crearon condiciones favorables
para que todo el poder pasase pacíficamente a los
Soviets, que era por lo que luchaban los
bolcheviques. En aquel período, en el país no había
fuerza capaz de impedirlo. Pero los partidos
pequeñoburgueses de los mencheviques y eseristas,
que contaban con la mayoría en los Soviets, a
despecho de las exigencias de los obreros y soldados,
se negaron a coger el poder en sus manos, temiendo
desprenderse de la burguesía.
En la reunión conjunta de los miembros del
Comité Ejecutivo del Soviet de diputados obreros y
soldados de Petrogrado y del Gobierno Provisional,
los líderes mencheviques y eseristas imploraban a los
ministros burgueses no abandonar sus puestos, hacer
algunas concesiones a las masas y publicar una
"aclaración" a la nota de Miliukov para tranquilizar
los excitados ánimos. El Gobierno Provisional
prometió cumplir la petición. En la prensa pronto
apareció la explicación a la nota de abril que se
reducía, de hecho, a un artero juego de palabras
calculado para engañar a los obreros y soldados. El
llamamiento a la victoria decisiva sobre el enemigo se decía en la aclaración- presupone, en consonancia
con la declaración del 27 de marzo, el "logro de una
paz firme". Esta "aclaración" les venía al pelo a los
mencheviques y eseristas. Los conciliadores
respaldaron su punto de vista referente a esta
cuestión con la resolución del Soviet de Petrogrado,
que había examinado la "aclaración" del Gobierno
Provisional. El Comité Ejecutivo aceptó, por 34
votos a favor y 19 en contra, como plenamente
satisfactoria la "aclaración" del Gobierno, quedando
así zanjado el incidente107.
Además de la resolución que expresaba la
confianza al Gobierno Provisional, el Comité
Ejecutivo del Soviet de Petrogrado se dirigió con un
llamamiento a la población exhortándola a poner fin
a los mítines y manifestaciones callejeros. De manera
análoga actuaban los eseristas y mencheviques en
Moscú, Nizhni Nóvgorod, Samara (hoy Kúibishev),
Sarátov, Vorónezh y otras ciudades. En casi todas las
partes lograron la aprobación de resoluciones
semejantes a la del Soviet de Petrogrado.
Teniendo en cuenta que la continuación de las
manifestaciones callejeras podía ser aprovechada por
la contrarrevolución, los bolcheviques instaron al
proletariado a que acatase la resolución del Soviet de
106
107
Preparación y triunfo de la Revolución de Octubre en
Moscú. Documentos y datos. M., 1957, págs. 109, 110.
Los bolcheviques de Petrogrado en el año 1917.
Crónica de acontecimientos. L., 1957, pág. 150.
Varios autores
26
Petrogrado. Los obreros, demostrando alta
conciencia
revolucionaria,
cumplieron
esta
indicación. La primera crisis del Gobierno
Provisional se resolvió a favor de la burguesía por
culpa de los mencheviques y eseristas, mas para los
soldados y parte de los obreros equivocados fue una
buena lección que les hizo comprender mejor la
política del Gobierno burgués y de los partidos
aliados a él. Las profundísimas contradicciones entre
los intereses de las masas trabajadoras y los de la
burguesía no habían desaparecido. V. I. Lenin
subrayaba que "las causas de la crisis no han sido
suprimidas y es inevitable la repetición de crisis
semejantes"108.
2. El primer gobierno de coalición.
La burguesía hizo sus deducciones de los
acontecimientos de abril. Intentando afianzar su
posición, el Gobierno Provisional decidió sacrificar a
Guchkov y Miliukov, cediendo las carteras
ministeriales a representantes de los mencheviques y
eseristas, Creando esa coalición, la burguesía
calculaba proseguir su política valiéndose de
"ministros socialistas".
La idea de formar un Gobierno de coalición
complacía también a los líderes eseristas y
mencheviques del Soviet de Petrogrado, quienes
consideraban que de ese modo podrían dirigir por un
cauce
determinado
los
acontecimientos
revolucionarios en proceso de desarrollo.
El problema de la formación de un Gobierno de
coalición se discutió en la sesión extraordinaria del
Comité Ejecutivo del Soviet de Petrogrado, celebrada
en la noche del 2 de mayo. Por mayoría de votos
(excepto los bolcheviques), se aprobó la entrada de
los representantes de los partidos eserista y
menchevique en el Gobierno burgués. Se formó el
primer Gobierno de coalición109, compuesto por
representantes de los partidos burgueses y
pequeñoburgueses. De este modo, la alianza de
108
V. I. Lenin. Resolución aprobada por el CC del
POSD(b) R en la mañana del 22 de abril de 1917, O.C., t.
31, pág. 319.
109
Formaron parte de este Gobierno: G. E. Lvov, ministropresidente y ministro del Interior; ministros: A. F.
Kerenski (eserista), de la Guerra y la Marina; P. N.
Perevérzev (trudovique), de la Justicia; M. I. Teréschenko
(sin partido), del Exterior; N. V. Nekrásov (demócrata
constitucionalista), de Vías de Comunicación; A. I.
Konoválov (progresista), de Comercio e Industria; A. A.
Manúilov (demócrata constitucionalista), de Instrucción
Pública; A. I. Shingariov (demócrata constitucionalista),
de Finanzas; V. M. Chernov (eserista), de Agricultura; I.
G. Tsereteli (menchevique), de Correos y Telégrafos; M. I.
Skóbelev (menchevique) del Trabajo; A. V. Peshejónov
(socialista popular), de Abastos; príncipe D. I. Shajovski
(demócrata constitucionalista), de la Beneficencia Pública;
V. N. Lvov (centrista), procurador general del Sínodo; I..
V. Gódnev (octubrista), Inspector del Estado.
dichos partidos, que hasta el momento tenía un
carácter formal, se legalizaba también en el sentido
organizativo.
El 5 de mayo se celebró una sesión especial del
Soviet de diputados obreros y soldados que discutió
nuevamente la cuestión del Gobierno coalicionista.
Fundamentando la necesidad de una alianza más
estrecha con la burguesía, A. R. Gots, uno de los
líderes de los eseristas, declaró farisaicamente que
los eseristas, al enviar sus representantes al
Gobierno, "no van a entregarse prisioneros a la
burguesía", sino a ocupar posiciones avanzadas de la
revolución110. La situación creada sólo tenía dos
salidas, coreaba a Gots el líder de los mencheviques
Tsereteli: o bien formar parte del Gobierno o bien
hacerse cargo del poder. El segundo camino se
excluye -declaró él- debido a que puede desgajar del
movimiento revolucionario a una parte del ejército y
del campesinado. Por mayoría de votos, el Soviet
expresó "su plena confianza" al Gobierno Provisional
de coalición y exhortó a todos los Soviets del país a
prestarle apoyo111.
Los bolcheviques comprendían perfectamente las
intenciones de la burguesía, encaminadas a engañar a
las masas con la ayuda de los mencheviques y
eseristas que habían entrado en el Gobierno. Los
bolcheviques protestaban resueltamente contra la
formación del Gobierno de coalición y utilizaban la
prensa y la tribuna de los Soviets, de las dumas
urbanas, de los zemstvos y de otras organizaciones
para denunciar los verdaderos objetivos del Gobierno
y la política de los partidos conciliadores.
Las sesiones de los Soviets se convirtieron en
palestra de enconadas disputas entre los
bolcheviques, que denunciaban la política del
Gobierno Provisional, y los conciliadores, que
defendían la necesidad de la alianza con la burguesía.
Transcurría en un ambiente muy agitado la discusión
del problema "acerca de la actitud para con la
coalición" en el I Congreso de los Soviets de la
región de Moscú, en el que estaban representados los
Soviets de diputados obreros y soldados de 14
provincias centrales. Los mencheviques trataban de
demostrar que gracias a la entrada de los socialistas
en el nuevo Gobierno, éste ahora era mucho más
revolucionario que el anterior. Alegando que las
agrupaciones de derecha arremetían contra algunas
declaraciones "demasiado valientes" del Gobierno,
los mencheviques hacían la siguiente conclusión: si
las derechas están descontentas, significa que el
Gobierno ha evolucionado hacia la izquierda. Los
bolcheviques demostraban de forma convincente que
los ministros "socialistas" no sólo no habían
agregado espíritu revolucionario al Gobierno, antes
bien, se metían cada vez más en el cauce de la
110
Historia de la guerra civil en la URSS, t. 1, M., 1938,
pág. 107.
111
Ibídem.
27
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
política imperialista de la burguesía monopolista. Si
el Gobierno de Lvov-Guchkov -señalaba A. S.
Búbnov en el Congreso- no se había decidido a
lanzar abiertamente al ejército a la ofensiva, con la
entrada de los "socialistas" esta cuestión se
solucionaría rápidamente. No obstante, los
mencheviques y eseristas en aquel tiempo gozaban
aún de gran influencia en las masas, principalmente
entre los soldados y campesinos. Eso fue por lo que
el Congreso de los Soviets de la región de Moscú,
siguiendo al Soviet de Petrogrado, apoyó al Gobierno
de coalición. Igualmente obró la mayoría de los
Soviets en todo el país.
Una parte considerable de soldados y campesinos,
así como parte de los obreros atrasados, creyeron que
los representantes de los mencheviques y eseristas en
el Gobierno harían cambiar su política, mas esto fue
un gran error. La política exterior e interior del
Gobierno Provisional no varió después de entrar en él
los "socialistas". Como resultado del "enlace
matrimonial del bloque de los eseristas y
mencheviques con la burguesía", el 5 de mayo
apareció una declaración en la que se hablaba del
próximo logro de la paz sin anexiones ni
contribuciones, del "control y la regulación estatal
general" y de la "implacable" política tributaria
respecto a las clases pudientes; contenía ininteligibles
promesas de la "protección multilateral del trabajo" y
del aumento de la producción de cereales para las
"necesidades del país"112. Todo el carácter de la
declaración se reducía a lo siguiente: el Gobierno
coalicionista prodigaba promesas. Pero este
documento tampoco le gustó a la burguesía, tanto
más que los eseristas y mencheviques insistían en el
cumplimiento de las medidas enumeradas en la
declaración. Según ellos, esto era necesario para
"apaciguar" a los obreros. El 16 de mayo, el Comité
Ejecutivo del Soviet de Petrogrado aprobó la
resolución sobre la lucha contra el desbarajuste
económico, documento que debería servir de guía
práctica a la parte "socialista" del Gobierno. El
documento contenía algunas disposiciones sobre la
estatalización de los trusts, la obligación laboral
general y otras. Pero de principio, la resolución era
irreal, ya que el cumplimiento de las tareas se
encomendaba a los capitalistas. Como era de esperar,
la burguesía rechazó las decisiones del Soviet de
Petrogrado. Los líderes del Soviet, asustados de que
pudiera desintegrarse la coalición con la burguesía,
consideraron mejor poner bajo el tapete la resolución
y siguieron en el cauce de la política de la burguesía.
Testimonio de ello era, en particular, el llamamiento
de M. I. Skóbelev, ministro del Trabajo, a los obreros
de Rusia (28 de junio). Al principio no escatimó
frases "revolucionarias", pero seguidamente condenó
las acciones "arbitrarias" de los obreros y su lucha
por elevar los salarios, que, según él,
"desorganizaba" la producción.
La burguesía, al ver la fragilidad de su supremacía
política y el infructuoso afán del Gobierno de
terminar con la dualidad de poderes, lanzó contra la
revolución las armas del sabotaje y el hambre. Los
líderes de los capitalistas, reunidos el 1 y el 2 de
junio en Petrogrado, en la Conferencia de
representantes de las organizaciones industriales y
comerciales de toda Rusia, decidieron crear el
Comité de defensa de la industria, así como agrupar
todas las organizaciones de empresarios para ejercer
constante presión sobre el Gobierno. Los ministros
capitalistas expresaron su plena simpatía para con el
programa de los organizadores de los lock-outs.
Como resultado de la ofensiva desarrollada por
los capitalistas contra los obreros, el número de
fábricas cerradas en mayo y junio aumentó en un
80%, en comparación con los meses de marzo y
abril, y el número de obreros despedidos, en 5
veces113. Los capitalistas obstaculizaban cualesquiera
medidas encaminadas a "regular la economía",
escondían las mercancías, ocultaban el monto real de
utilidades y se sustraían del pago de los impuestos.
Los
lock-outs
adquirirían,
indudablemente,
muchísima mayor envergadura si no fuese por la
reacción del proletariado y las decididas acciones de
los bolcheviques, quienes alzaron su voz de protesta
contra esos actos de los capitalistas.
El Gobierno Provisional, por su parte, adoptó una
serie de disposiciones dirigidas a proteger el secreto
comercial, preservar a los bancos del control de las
organizaciones democráticas y librar de la
responsabilidad a los suministradores del tesoro
público por incumplir los plazos de los suministros
debido a los conflictos con los obreros, ayudando a
desenvolver la ofensiva de la burguesía contra la
clase obrera.
En la lucha contra las acciones revolucionarias, la
burguesía recurría cada vez más a las medidas
represivas, utilizando para estos fines a los ministros
"socialistas".
Por efectuar acciones antibélicas en el frente, el
Gobierno Provisional estableció, el 30 de mayo, el
destierro a trabajos forzados. Las unidades militares
con espíritu revolucionario deberían disolverse
inmediatamente.
El carácter imperialista del Gobierno Provisional
coalicionista también se reflejaba de manera evidente
en su política de gran potencia en el problema
nacional. Ante el creciente movimiento popular,
dirigido contra la opresión nacional y social, los
nacionalistas burgueses de las regiones periféricas de
Rusia contaban con el apoyo de la burguesía
imperialista rusa. Los nacionalistas burgueses no
113
112
Boletín del Gobierno Provisional, 6 de mayo de 1917.
La situación económica de Rusia en vísperas de la
Gran Revolución Socialista de Octubre. Documentos y
materiales, II parte, M.-L., 1957, pág. 44.
Varios autores
28
planteaban todavía la separación de las regiones
periféricas de Rusia, sólo se limitaban a presentar
exigencias de autonomía, exhortando al mismo
tiempo a sus pueblos a supeditarse al Gobierno
Provisional. Los cálculos de los nacionalistas
burgueses se justificaron totalmente. Ellos recibían
toda clase de ayuda no sólo de la burguesía rusa, sino
también de los partidos pequeñoburgueses aliados a
ella.
Después de que en mayo de 1917 entraran en el
Gobierno coalicionista los eseristas y mencheviques,
éstos trataron de lograr el cumplimiento de su
resolución en cuanto al problema nacional, cuya
esencia se reducía a la creación de la "autonomía
cultural-nacional", o sea cualquier ciudadano,
independientemente del lugar de residencia, podía
declararse miembro de la nación, y cada nación,
compuesta de ese modo, constituía una integridad
jurídica, con el derecho de imponer tributación
coactiva a sus miembros, con el derecho de convocar
su parlamento para solucionar las cuestiones de la
cultura nacional, la escuela, el idioma, etc. La prensa
conciliadora pregonaba este programa como el más
democrático. En realidad, era un programa burgués
que no tenía nada de común con la comprensión
socialista de la nación ni con la solución del
problema nacional en interés de los pueblos del país.
Semejante solución del problema nacional no daba
nada a los trabajadores de las naciones oprimidas, ya
que dejaba a cargo del Gobierno la solución de todos
los problemas de la economía y la política, es decir,
dejaba, en realidad, todo el poder en manos del
Gobierno burgués. Además, el programa nacional
conciliador escindía el frente único del proletariado.
El Gobierno Provisional no se apresuraba a
estudiar el problema nacional. La consigna de Rusia,
"única e indivisible", era la base de la política
gubernamental. Este ni siquiera deseaba satisfacer las
modestas exigencias de la autonomía que cuadraban
enteramente en los marcos de la democracia
burguesa.
Particular agudeza adquirieron los roces entre el
Gobierno y la burguesía nacional de Ucrania. La
Rada Central Ucraniana, creada en marzo de 1917
por los partidos y grupos que expresaban los
intereses de la burguesía y de la intelectualidad
pequeñoburguesa ucranianas, planteó el problema de
la autonomía de Ucrania. La política nacionalista
burguesa de la Rada no conducía a la unión, sino a la
desunión de las fuerzas de los pueblos ruso y
ucraniano, socavaba la amistad fraternal entre ellos.
No obstante, una parte considerable de los
trabajadores de Ucrania, principalmente los
campesinos, siguió a la Rada. Esta logró adquirir
capital político como resultado, principalmente, de su
conflicto con el Gobierno Provisional. Sin esperar el
consentimiento del Gobierno, la Rada Central
comenzó a crear radas provinciales, distritales y
subdistritales, es decir, a poner arbitrariamente en
práctica la consigna de autonomía nacional. Con
soldados ucranianos se formaban regimientos
nacionales que con frecuencia se utilizaban para
aplastar el movimiento revolucionario.
A finales de mayo de 1917, la Rada Central se
dirigió al Gobierno Provisional con la proposición de
dar pasos reales en el camino de la autonomía de
Ucrania. Entre las medidas de primer orden estaba
incluida la de crear el cargo de comisario especial
para los asuntos de Ucrania adjunto al Gobierno
Provisional; ucranizar la escuela de enseñanza media
y superior; nombrar solamente a personas que
hablasen ucraniano a los cargos de responsabilidad
en Ucrania. El Gobierno Provisional se negó discutir
esta cuestión hasta la convocación de la Asamblea
Constituyente. La Rada Central publicó un bando
sobre la autonomía nacional dentro de los marcos de
la Rusia burguesa. El orden y el régimen en Ucrania,
se decía en el documento, deberá establecerlos la
Asamblea Ucraniana. El Gobierno Provisional
rechazó también esta exigencia.
V. I. Lenin consideraba que exigir la autonomía
de Ucrania era una cosa modesta y legal, mientras
que la actitud del Gobierno Provisional respecto al
pueblo ucraniano lo calificó de "un descaro inaudito,
de una insolencia salvaje por parte de los
contrarrevolucionarios"114. Sin embargo, de aquí no
se deduce que el partido de los bolcheviques apoyara
a la Rada ucraniana en sus reivindicaciones
nacionalistas. Pronunciándose contra la política del
Gobierno Provisional, que había declinado las justas
reivindicaciones de autonomía de Ucrania, el Partido
Bolchevique desenmascaraba al mismo tiempo a los
nacionalistas burgueses que se pronunciaban, junto
con la burguesía rusa, contra el movimiento
revolucionario de las masas. El conflicto entre el
Gobierno Provisional y la Rada Central terminó con
un compromiso, y ésta comenzó a reprimir todos los
intentos de los ucranianos de efectuar por su propia
cuenta la autonomía de Ucrania, aplazando la
cuestión hasta la convocación de la Asamblea
Constituyente. El Gobierno Provisional, por su parte,
permitió a la Rada elaborar el proyecto de la
autonomía de Ucrania y presentarlo a la Asamblea
Constituyente.
Los nacionalistas burgueses del Cáucaso y Asia
Central también preferían vivir en paz con los
capitalistas y terratenientes rusos y junto con ellos
aplastar el movimiento de liberación nacional. En el
comportamiento de la burguesía de las regiones
periféricas nacionales se manifestaba de manera muy
clara su doble naturaleza. Por una parte, estaba
interesada en liquidar la dependencia de los
imperialistas rusos; por la otra, no podía pasarse sin
la colaboración con ellos.
114
V. I. Lenin. Ucrania y la derrota de los partidos
gobernantes de Rusia. O.C., t. 32, pág. 351.
29
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
3. El trabajo de los bolcheviques entre las
masas después de la Conferencia (de abril) de
toda Rusia del POSD(b)R.
V. I. Lenin, dirigente del partido, se encontraba en
el centro de la ardorosa y multifacética actividad de
los bolcheviques entre los obreros y soldados.
Recibía a funcionarios de las organizaciones locales
del partido, conversaba con obreros, soldados y
delegados campesinos. Sus artículos casi todos los
días se publicaban en el Pravda. Desde que regresó a
Rusia hasta comienzos de julio, es decir, en tres
meses, Lenin escribió más de 170 artículos,
llamamientos, resoluciones y folletos que trataban de
las más importantes cuestiones de la revolución. En
la educación política de las masas, tenían gran
importancia los discursos de Lenin en los populosos
mítines de obreros y soldados, que en aquel período
habían adquirido la más amplia divulgación. Esa
forma de trabajo tenía tanto mayor interés por cuanto
en las reuniones y mítines participaban con sus
programas representantes de diversos partidos; la
confrontación de las palabras con los hechos, de los
partidos, ayudaba a los obreros y soldados a asimilar
con mayor rapidez el programa de los bolcheviques.
Es muy característico e incluso típico el mitin de
20.000 obreros de la fábrica Putílov, celebrado el 12
de mayo. Los partidos conciliadores enviaron al
mitin experimentados oradores y dirigentes: V. M.
Chernov, ministro de Agricultura, N. D. Avxéntiev,
F. Dan y otros. Uno tras otro subían a la tribuna los
representantes de los partidos pequeñoburgueses para
argumentar la certitud de su política. Chernov
arremetió contra el Partido Bolchevique, amenazando
a los obreros de que si seguían a los bolcheviques,
bien podía ser que "se quedasen con dos palmos de
narices".
Lenin vino a la fábrica invitado por los
bolcheviques, miembros del comité fabril, para
participar en la discusión. Su discurso produjo gran
impresión entre los obreros. "Toda la atención de los
presentes -cuenta I. Ereméev, uno de los
participantes en el mitin- estaba concentrada en la
bajuela figura de Ilich. Lenin hablaba apasionada y
sugestivamente. Hablo a los obreros de los horrores
de la guerra imperialista, de los miles de millones de
superganancias que se embolsaba la burguesía a
costa de la guerra mundial y les explicó a quién
convenía y era necesaria esa matanza. Olvidándose
de la resolución por ellos propuesta, Chernov,
Avxéntiev, Mártov y otros líderes de los partidos
pequeñoburgueses, abucheados por los gritos de los
obreros de "¡Fuera los conciliadores!" y "¡Abajo la
guerra!", abandonaron apresuradamente el patio de la
fábrica”115. Lenin habló también en otras empresas de
la capital.
Ese mismo día, Lenin hizo uso de la palabra en el
mitin de los obreros de los astilleros del
Almirantazgo y de la fábrica Franco-Rusa. A los
pocos días hizo un informe sobre la situación actual y
las tareas del proletariado a los obreros de la fabrica
"Skorojod" y de otras empresas del distrito de
Moscú. Los obreros de la fábrica Obújov cuentan así
la intervención de Lenin: "Después de escucharle,
para nosotros quedaron completamente claras las
tareas planteadas ante la revolución, se esfumó la
verborrea nebulosa con que los oradores de otros
partidos envolvían a los obreros y soldados"116. Por
eso no es de extrañar que la fábrica Obújov, esta
"ciudadela del defensismo", no tardase en alinearse
bajo las banderas de los bolcheviques. Bajo la
dirección de Lenin, el Partido Bolchevique, con
tenacidad y tesonería, conquistaba soldados y obreros
a los mencheviques y eseristas. Entre las masas era
cada vez más fuerte el descontento por la política
antipopular de los líderes menchevique-eseristas en
los Soviets. Se hacían más frecuentes las exigencias
de reelegir los Soviets, reivindicaciones promovidas
por la parte más revolucionaria de obreros y soldados
y apoyadas por el partido de los bolcheviques. El 7
de mayo, Pravda publicó el Proyecto de mandato
para las elecciones de delegados al Soviet de
diputados obreros y soldados, redactado por V. I.
Lenin.
Durante mayo y junio, los bolcheviques lograron
organizar la reelección en una serie de Soviets del
país. Los obreros revocaban a los diputados
mencheviques y eseristas de los Soviets y elegían en
su lugar a bolcheviques. Así ocurrió en la fábrica de
armas de Sestroretsk, en la "Novi Lessner" y en otras
importantes empresas capitalinas. Los bolcheviques
obtuvieron éxitos considerables en la fábrica Putílov,
ganándose cientos de obreros. En los talleres de
laminado de acero, material ferroviario, forja y
turbinas de la empresa, los obreros eligieron
solamente diputados bolcheviques, privando de su
confianza a los representantes de los partidos
pequeñoburgueses. Se intensificó considerablemente
la influencia de los bolcheviques en los Soviets
distritales de la capital.
Los bolcheviques moscovitas lograron grandes
éxitos en la lucha por atraer a las masas, y en
particular, a los obreros y soldados. A mediados del
año, 6 de los 10 Soviets distritales de Moscú se
encontraban bajo la influencia de los bolcheviques.
Como resultado de las nuevas elecciones celebradas
en mayo, el grupo bolchevique en el Soviet de Moscú
116
115
I. Erernéiev. Lenin con los obreros de la fábrica
Putílov. En la compilación Anales del Gran Octubre.
Abril-octubre de 1917. M., 1958, págs. 50-51.
A. A. Antónov, A. S. Gúndorov y E. P. Onúfriev. V. I.
Lenin habla a los obreros de la fábrica Obújov. En la
compilación Lenin en Octubre. Memorias. M., 1957, pág.
156.
Varios autores
30
se convirtió en el más numeroso117.
La influencia de los bolcheviques se intensificó
también en otros Soviets locales: en Sarátov,
Ekaterimburgo, etc.
Cada vez eran más los diputados que apoyaban a
los bolcheviques en los problemas de la guerra y la
paz, del control obrero y de la tierra.
En el acrecentamiento del espíritu revolucionario
de las masas y el paso de los obreros, soldados y
campesinos a las posiciones de los bolcheviques,
ejercieron gran influencia los acontecimientos
relacionados con la decisión del Soviet de Kronstadt.
A mediados de mayo, este Soviet se declaró único
poder en la fortaleza, destituyó al comisario del
Gobierno Provisional V. N. Pepeliáev y decretó
mantener relaciones únicamente con el Soviet de
Petrogrado. Esta resolución alarmó mucho al
Gobierno y a los conciliadores, que iniciaron una
campaña
difamatoria
contra
el
Kronstadt
revolucionario. El ejemplo del Soviet de Kronstadt lo
siguieron otros Soviets. Bajo la presión de los
Soviets locales, a finales de mayo fueron destituidos
y reemplazados por electivos 30 (el 60%) de los 50
comisarios provinciales del Gobierno Provisional y
260 (el 59%) de los 437 comisarios distritales118.
Los bolcheviques lograron relevantes éxitos en los
comités fabriles y en los sindicatos, particularmente
en Petrogrado y Moscú. Esto se atestiguó
palmariamente en la I Conferencia de comités
fabriles de Petrogrado, celebrada del 30 de mayo al 3
de junio. En el Palacio de Táuride se reunieron 568
delegados de 367 comités fabriles que representaban
a más de 337.000 obreros. El 75% de los delegados a
la conferencia mantenía la línea de los bolcheviques.
El problema central discutido fue el del control
obrero, que los bolcheviques consideraban como
importante medio de lucha contra el sabotaje y los
lock-outs de la burguesía. En la conferencia hizo uso
de la palabra V. I. Lenin y los delegados aprobaron
una resolución, escrita por él, sobre las medidas para
combatir la ruina.
Efectuando el control sobre la producción y la
distribución, la clase obrera impedía la actividad
contrarrevolucionaria de la burguesía y se capacitaba
para la gestión de la producción. En muchas
empresas, especialmente en las de la industria
metalúrgica y del textil, los comités fabriles
intervenían en las funciones de la administración,
investigaban la situación económica de las fábricas y
ponían coto al sabotaje de los capitalistas. La
burguesía comprendía qué peligro tan serio entrañaba
para su dominio el control obrero. Al objeto de
engañar a los obreros, intentaba sustituir la consigna
117
El movimiento revolucionario en Rusia en mayo-junio
de 1917. La manifestación de junio. M., 1960, pág. 216.
118
Archivo Estatal de la Revolución de Octubre y de la
Edificación Socialista del Ministerio de Defensa, f. 683,1.
1, exp. 10, fol. 98.
de control obrero por la de "control estatal". También
en esta cuestión los mencheviques acudieron
presurosos en ayuda de la burguesía, manifestándose
contra el control obrero y ensalzando el "control
estatal", silenciando, naturalmente, que el control del
Estado burgués se ejercería en interés de la burguesía
y no de los obreros. En su discurso en la I
Conferencia de comités fabriles, Lenin desenmascaró
la esencia burguesa de la idea del "control estatal".
En la resolución redactada por él, sobre las medidas
económicas de lucha contra el desbarajuste, se
señalaba que esta contienda tendría éxito únicamente
a condición de que todo el poder del Estado pasase a
manos de los proletarios y semiproletarios119. La
conferencia eligió el Consejo Central de comités
fabriles de Petrogrado compuesto por 25 personas,
incluidos 19 bolcheviques120, organismo que hasta
octubre de 1917 desempeñó el papel de centro
nacional y actuó en estrecho contacto con los
sindicatos. Presidente del Consejo Central se eligió al
bolchevique N. A. Skripnik.
Tras la Conferencia de Petrogrado, el 16 y 17 de
junio se celebró en Moscú el Congreso de comités
fabriles de la Región Industrial Central. Asistieron
delegados de 164 comités fabriles que representaban
cerca de 200.000 obreros del textil. El Congreso
aprobó una resolución de lucha contra los lock-outs,
propuesta por los bolcheviques. Conferencias y
congresos análogos de comités fabriles se celebraron
en Ivánovo-Voznesensk, Yaroslavl y otras ciudades.
Estas conferencias, tanto por su composición
partidaria como por el carácter de las resoluciones
aprobadas, eran una demostración de que la
influencia de los bolcheviques en la clase obrera
había aumentado considerablemente, mientras que la
de los mencheviques continuaba reduciéndose.
A finales de abril de 1917, el número global de
sindicados superaba el millón y medio121. Por
iniciativa de los bolcheviques se crearon
agrupaciones
sindicales
denominadas
burós
centrales, los cuales aglutinaban a todos los
sindicatos del territorio respectivo. En marzo se
formaron los burós centrales de sindicatos de Moscú
y Petrogrado. En junio funcionaban ya 51 burós
centrales que agrupaban 967 sindicatos con
1.475.429 afiliados122.
En la III Conferencia de los Sindicatos de toda
Rusia, celebrada del 21 al 28 de junio, se eligió un
órgano único de dirección del movimiento sindical
119
V. I. Lenin. Resolución sobre las medidas económicas
contra la ruina. O.C., t. 32, pág. 197.
120
Los bolcheviques de Petrogrado en 1917. Crónica de
acontecimientos, pág. 253.
121
Historia del movimiento sindical en la URSS. t. 2, M.,
1955, pág. 9.
122
A. G. Egórova. Los sindicatos y los comités fabriles en
la lucha por el triunfo de Octubre (marzo-octubre de
1917). M., 1960, pág. 89.
31
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
del país: el Consejo Central de la Unión de
Sindicatos de toda Rusia (provisional). En dicha
conferencia, los bolcheviques lograron la aprobación
de una directiva sobre la organización de los
sindicatos por el principio de producción, contra lo
cual se oponían los conciliadores. En las resoluciones
sobre las tareas de los sindicatos y la lucha
económica de la clase obrera, aprobadas por una
mayoría insignificante, reinaba el espíritu
conciliador.
Los bolcheviques activaron el trabajo político
entre la juventud y las mujeres trabajadoras. Las
uniones de juventud proletaria comenzaron a crearse
ya en la primavera de 1917. El Partido Bolchevique
defendía los derechos políticos de la juventud y
emprendió una campaña masiva porque se
concedieran derechos electorales a los jóvenes de 18
y 19 años de edad. "Si el Estado envía a las trincheras
a los jóvenes de 18 y 19 años, no hay motivo alguno
para privarles de los derechos políticos"123 -escribía
Sotsial-Democrak ("El Socialdemócrata"), órgano de
los bolcheviques moscovitas. El Gobierno
Provisional decidió conceder derechos electorales a
los ciudadanos que habían cumplido los 20 años de
edad.
En la vida política de Rusia se consideró como un
gran acontecimiento las elecciones a las dumas
distritales y urbanas, celebradas en mayo de 1917.
Las antiguas dumas, elegidas por las leyes zaristas,
estaban
constituidas,
principalmente,
por
representantes de la burguesía y actuaban en interés
de ésta. Por primera vez en Rusia, los organismos
locales de autoadministración se elegían sobre la
base del sufragio universal. El Gobierno Provisional
pensaba reducir la campaña electoral a la discusión
de pequeñas cuestiones económicas de importancia
local. Los mencheviques y eseristas trataban de
celebrar las elecciones bajo el signo de lucha
puramente económica por lograr algunas reformas en
la autoadministración local, mientras que los
bolcheviques utilizaban la campaña electoral para
movilizar a las masas, para hacer propaganda contra
la guerra imperialista y por el paso del poder estatal a
manos de los Soviets.
Como base de la plataforma electoral de los
bolcheviques y a la cabeza de la lista de reformas, V.
I. Lenin planteaba tres puntos principales:
'"1) Ningún apoyo a la guerra imperialista...
2) Ningún apoyo al Gobierno capitalista.
3) Impedir la restitución de la policía, que debe
ser reemplazada por una milicia popular"124.
La burguesía también se preparaba intensamente
para las elecciones. Todo el aparato estatal burgués
fue movilizado para asegurar el triunfo al Partido
Demócrata Constitucionalista. Se pusieron en juego
los procedimientos experimentados de la burguesía:
adulteraciones, falsificación de las elecciones,
sobornos, etc. Se practicaba ampliamente la
exclusión de las listas electorales a los obreros y
soldados que no gozaban de la confianza de la
burguesía. Pero a pesar de todo, los demócratas
constitucionalistas no consiguieron conquistar la
mayoría.
En
Petrogrado,
los
demócratas
constitucionalistas, junto con otros partidos
burgueses, sólo obtuvieron el 25% de los votos, sin
poder lograr la mayoría en ninguna duma distrital de
la capital. Entre los 806 concejales de las dumas
distritales, 156 (el 19,4%) fueron elegidos por las
listas del Partido Bolchevique. En la duma urbana de
Moscú, los demócratas constitucionalistas obtuvieron
34 escaños; los bolcheviques 23; los mencheviques,
24 y los eseristas, 106125. Para el 1 de agosto, las
elecciones se habían celebrado en 276 ciudades.
Las elecciones demostraron la alta influencia del
Partido Bolchevique entre las masas proletarias y
semiprolerarias, sobre todo en los grandes centros
industriales. No obstante, la mayoría de los electores,
aunque expresó su desconfianza en la burguesía,
todavía no había roto con los partidos conciliadores.
Un número considerable de ciudades dio la mayoría a
los mencheviques y eseristas.
Los bolcheviques elegidos a las dumas, aunque
componían la minoría, utilizaban sus tribunas para
denunciar la política de los demócratas
constitucionalistas, mencheviques y eseristas, y
ganarse de ese modo a las masas trabajadoras, I. I.
Skvortsov-Stepánov,
presidente
del
grupo
bolchevique en la duma urbana de Moscú, escribía:
"Nuestro grupo, sin desconcertarse por su pequeño
número, respondía a cada golpe con otro golpe.
Desde los primeros días, se encontró en el centro de
la exasperada lucha. Y esta contienda la desenvolvía
con tanta energía, que en vísperas de los días de
reunión, el edificio de la duma estaba asediado por
una enorme muchedumbre que deseaba presenciar la
sesión… Pese a las protestas unánimes de los
demócratas
constitucionalistas,
eseristas
y
mencheviques, nosotros presentábamos, una tras otra,
proposiciones prácticas: la confiscación inmediata de
todas las ex posesiones del departamento palaciego y
el empleo de éstas en interés de las capas humildes:
el paso inmediato de todas las posesiones y el capital
de la Iglesia y de los monasterios a disposición de la
ciudad; inventariar los locales de vivienda"126.
Desde los primeros días de la Revolución de
Febrero, los bolcheviques desplegaron una gran labor
entre los soldados que se encontraban en la
125
123
Sotsial-Demokrat ("El Socialdemócrata"), 24 de mayo
de 1917.
124
V. I. Lenin. Han olvidado lo principal. O.C., t. 32, pág.
25.
VI Congreso del POSD(b)R. Agosto de 1917. Actas.
M., 1958, pág. 57.
126
I. Stepánov. Como llegó Moscú a las jornadas de
Octubre. En Moscú en octubre de 1917. Recopilación
ilustrada de comentarios y memorias. M., 1919, pág. 110.
32
retaguardia y el frente con el objetivo de atraerlos al
lado de la clase obrera. El ejército se componía,
principalmente, de campesinos. La lucha por las
masas de soldados, la parte avanzada y armada del
campesinado, era una lucha por la alianza de la clase
obrera con los campesinos pobres, fuerza decisiva en
la contienda contra la burguesía de la ciudad y el
campo. Al mismo tiempo, la influencia de los
eseristas y mencheviques en los soldados era todavía
muy considerable. Un ejemplo de ello era la
composición de los comités de soldados de ejército,
frente y otros. Los soldados seguían teniendo fe en
estos partidos, creían que después de caer la
autocracia, la guerra había dejado de ser imperialista,
de rapiña.
Para transformar al ejército en fuerza activa de la
revolución proletaria había que arrancar a los
soldados de la influencia de los partidos
conciliadores, ante todo del partido de los eseristas.
Los bolcheviques realizaban todo el trabajo de
agitación masiva en el ejército bajo la consigna de la
entrega del poder a los Soviets. Sólo este poder,
explicaban los bolcheviques, está en condiciones de
acabar con la guerra imperialista y de solucionar el
problema agrario en interés de los campesinos.
En la cuestión de ganarse a los soldados al lado
del proletariado, un papel importante pertenecía a las
organizaciones militares bolcheviques. En marzo de
1917, se creó la Organización Militar aneja al Comité
petrogradense del POSD(b)R, que tenía la misión de
realizar trabajo entre los soldados de la guarnición.
La encabezaba el bolchevique N. I. Podvoiski. Más
tarde, se crearon organizaciones militares en Moscú,
Vorónezh, Tula y muchas otras ciudades donde había
guarniciones militares. El 15 de mayo, el CC del
POSD(b)R reestructuró la Organización Militar aneja
al Comité de Petrogrado en organismo del CC del
Partido (Voenka), y el periódico Soldátskaya Pravda
("La Verdad del Soldado") pasó a ser órgano del
Comité Central y del Comité petrogradense del
POSD(b)R. Este periódico gozaba de gran
popularidad entre los soldados y ejercía en ellos gran
influencia. La Voenka estableció amplios contactos
con el frente. Sólo en junio, por ejemplo, acudieron
diariamente a la Organización Militar, en Petrogrado,
más de 300 delegados del frente. M. S. Kédrov,
miembro de la Voenka, traza en sus memorias un
vivo cuadro del trabajo que realizaba el Buró Militar
anejo al CC del POSD(b)R: "El Palacio de
Kshesínskaya, Estado Mayor de la Voenka, era un
verdadero hervidero. Desde la mañana hasta muy
avanzada la noche no cesaba la afluencia de
soldados... Reuniones, entrevistas y asambleas
continuas. Peticiones de oradores para mítines que
habían de celebrarse hoy, mañana, pasado
mañana”127.
127
M. S. Kédrov. Conferencia de toda Rusia de las
organizaciones militares del POSD(b)R 16-23 de junio de
Varios autores
En el Palacio de Kshesínskaya se organizó el Club
del Soldado, que llevaba el nombre de Pravda y que
muy pronto se convirtió en el lugar preferido de los
soldados. Aquí se pronunciaban conferencias, se
organizaban seminarios para agitadores, encuentros
con obreros y delegados de los frentes, etc. "El Club
del Soldado -señalaba N. I. Podvoiski en el VI
Congreso del POSO(b)R- era un crisol donde se
transformaba a la masa de soldados con bastante
rapidez, donde se discutían nuestras divergencias con
los eseristas y mencheviques y donde se forjaban
nuevos partidarios del bolchevismo"128. En el club,
Lenin dirigió muchas veces la palabra a los soldados.
Después de sus informes -recuerda el bolchevique A.
Alexéiev-, "era raro el que saliera de allí sin ser
bolchevique o simpatizante con ellos"129. La
influencia de los bolcheviques entre la guarnición de
Petrogrado era cada día mayor. La Organización
Militar aneja al CC del POSD(b)R tenía en mayo casi
6.000 miembros130 a quienes les seguía una parte
considerable de los soldados de la guarnición de
Petrogrado.
En abril, los bolcheviques moscovitas organizaron
células del partido en los 55, 56 y 85 regimientos de
infantería de reserva. El Club del Soldado anejo a la
Organización Militar, lo mismo que en Petrogrado,
se convirtió en centro de actividades entre los
soldados. Los miembros de la Organización Militar
actuaban en los cuarteles, hablaban en las reuniones
y mítines, explicaban el programa del partido de los
bolcheviques, su actitud para con la guerra y la
cuestión de la tierra. Valiéndose de su mayoría en los
Soviets de diputados obreros y soldados de Moscú,
los mencheviques y eseristas trataban de amenguar la
influencia que ejercían los agitadores bolcheviques
entre los soldados y tomaban medidas para impedir la
entrada de los bolcheviques en los cuarteles. Mas
esto no podía salvar la situación. "Si nos impedían
entrar por la cancela, los altos muros no suponían
obstáculo alguno para nosotros"131 -recordaba E.
Yaroslavskí, que trabajaba entonces entre los
soldados de Moscú. El Buró Militar anejo al Comité
moscovita del POSD(b)R mantenía amplios
contactos con el frente. En el transcurso de dos meses
y medio, visitaron el Buró 838 soldados del frente.
1917. Del libro La Gran Revolución Socialista de Octubre.
Recopilación de memorias de los participantes en la
revolución en Petrogrado y Moscú. M., 1957, págs. 71, 72.
128
VI Congreso del POSD(b)R, pág. 60.
129
A. Alexéiev. En la "Voenka" de Petrogrado en 1917
(Fragmentos de memorias)."Krásnaya létopis" ("Anales
Rojos"), 1926, N° 1, pág. 74.
130
V. V. Anikéiev. Datos acerca de las organizaciones
bolcheviques desde marzo hasta diciembre de 1917.
"Voprosi istorii KPSS" ("Cuestiones de la Historia del
PCUS"), 1958, N° 3, pág. 140.
131
Em. Yaroslavski. La organización militar bolchevique
de Moscú en 1917. En la recopilación La organización
militar bolchevique de Moscú en 1917. M., 1937, pág. 8.
33
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
En mayo y junio se enviaban cada día al frente,
gratuitamente, hasta 3.000 ejemplares de periódicos y
más de un millar de folletos y libros.
Eran sólidas las posiciones de los bolcheviques
entre los marineros de la Flota del Báltico. En
Helsingfors
(hoy
Helsinki),
trabajaban
experimentados funcionarios del partido: B. A.
Zhemchuzhin, V. N. Zalezhski, M. G. Roshal y otros.
"De ordinario, nuestros agitadores -escribía
Zalezhski- hablaban dos veces al día en los buques o
en las unidades militares, y una vez por semana,
comúnmente los domingos, se convocaba un mitin
público..."132. Bajo la influencia de los bolcheviques
se encontraba el Comité Central de la Flota del
Báltico (Centrobalt), que en realidad controlaba la
actividad de los oficiales y del mando de la flota.
Gran trabajo político entre los soldados se había
organizado en los frentes, particularmente en el Norte
y Oeste. A finales de julio de 1917, la Organización
Militar del XII Ejército del Frente Norte contaba con
1.800 bolcheviques y tenía la posibilidad de realizar
una gran labor entre los soldados133. Publicaba el
periódico Okópnaya Pravda ("La Verdad de las
Trincheras"), que gozaba de gran autoridad entre los
soldados. Estos se iban apartando de los partidos
conciliadores para mantener la línea de los
bolcheviques.
El general Brusílov, jefe supremo del ejército, en
un parte enviado el 23 de junio a Kerenski, se
lamentaba de que en muchas unidades del V Ejército
del Frente Norte "el estado de ánimo es
extremamente exaltado y en algunos regimientos se
ha declarado abiertamente que para ellos no hay más
autoridad que la de Lenin"134.
Los soldados procedentes de las guarniciones de
retaguardia contribuían a la bolchevización del
frente. Encontrándose en contacto con los obreros y
participando junto con ellos en mítines y
manifestaciones, los soldados asimilaban las ideas
bolcheviques que difundían luego en el frente. Y lo
cierto es que había muchos de estos soldados. Desde
abril hasta junio de 1917, fueron enviados al frente
unos 750.000 soldados de las unidades de reserva
acantonadas en distintas ciudades135. Una buena parte
de estos soldados se convirtió en activo portador de
la influencia proletaria en el frente.
Del 16 al 23 de junio, en Petrogrado se celebró la
Conferencia de organizaciones militares del frente y
de la retaguardia del Partido Bolchevique. El
trascendental papel que desempeñó esta conferencia
132
V. N. Zalezhski. Helsingfors en la primavera y verano
de 1917. "Proletárskaya revolutsia" ("La Revolución
proletaria"), 1923, N o 5, pág. 135.
133
VI Congreso del POSD(b)R, pág. 72.
134
El movimiento revolucionario en Rusia en mayo-junio
de 1917. La manifestación de junio, pág. 372.
135
Rusia en la guerra mundial de 1914-1918 (en cifras).
M., 1925, pág. 20.
en la bolchevización de los soldados se caracterizaba
no sólo por el hecho de haberse reunido por primera
vez los representantes de los bolcheviques de todos
los frentes, sino, principalmente, por el carácter de
las resoluciones aprobadas en ella. Acudieron a este
comicio delegados en representación de 26.000
afiliados al Partido Bolchevique de 43
organizaciones del frente y 17 de retaguardia, todas
militares136.
Los participantes en la conferencia aguardaban
con impaciencia la intervención de V. I. Lenin. En el
informe sobre la situación actual, pronunciado el 20
de junio, Lenin señaló que las masas no seguían aún
a los bolcheviques, sino a los conciliadores. Por esta
razón -advertía-, hay que impedir las acciones
prematuras, acumular fuerzas y fortalecer nuestra
influencia en los Soviets. Los conferencistas
escucharon también con gran atención el informe de
Lenin sobre el problema agrario. Todas las
resoluciones de la conferencia estaban encaminadas a
acrecentar la influencia de los bolcheviques en el
ejército; ayudaron a las organizaciones militares a
elaborar una línea única de lucha para atraer a las
masas de soldados. La conferencia eligió el Buró de
la Organización Militar de roda Rusia, compuesto
por N. I. Podvoiski (presidente), N. V. Krilenko, M.
S. Kédrov, K. A. Mejonoshin, V. J. Nevski y otros.
El sector más difícil para los bolcheviques era el
campo. La ignorancia, la dispersión, el
embrutecimiento y el casi total analfabetismo eran
factores que dificultaban enormemente el trabajo de
propaganda entre los campesinos. Los pocos
periódicos que había eran, principalmente,
demócratas constitucionalistas o mencheviqueeseristas. Los campesinos pobres no leían la prensa y
se enteraban de las principales novedades a través de
las cartas que llegaban del frente. En tales
condiciones, eran necesarias formas especiales de
trabajo entre el campesinado. Y esa forma fue
hallada. Eran las sociedades de paisanos que se
crearon en abril y mayo en Petrogrado, Kronstadt y
otras ciudades. Dichas sociedades agrupaban a
obreros y soldados oriundos de una misma localidad:
subdistrito o provincia; enviaban al campo literatura
y periódicos y también a sus propios representantes.
En el mes de julio, las sociedades de paisanos de
Petrogrado agrupaban a más de 30.000 personas de
21 provincias137.
En el trabajo de estas sociedades participaban
también los eseristas de izquierda. El Buró Central de
las sociedades de paisanos lo constituían siete
bolcheviques y dos eseristas de izquierda. En el
Reglamento de estas sociedades, elaborado por los
bolcheviques y eseristas de izquierda, se decía: "Las
sociedades de paisanos, siendo organizaciones sin
136
El PCUS en resoluciones y acuerdos de congresos,
conferencias y plenos del CC, p. I, pág. 354.
137
N. I. Podvoiski. El año 1917. M., 1958, pág. 50.
Varios autores
34
partido, mantienen, no obstante, la plataforma de los
partidos socialistas que exigen la confiscación de
todas las tierras y su entrega al pueblo, sin pago de
rescate alguno”138.
Para explicar su programa a los campesinos y
apartarlos de los eseristas, el Partido Bolchevique
aprovechó exitosamente un acontecimiento tan
importante en la vida política del campesinado como
era el I Congreso de diputados campesinos de toda
Rusia, inaugurado el 4 de mayo en Petrogrado139, al
que asistieron 1.115 delegados: eseristas y
mencheviques predominantemente, 465 sin partido y
unos 20 bolcheviques140. La mayoría de los
delegados apoyaban al Gobierno Provisional y su
política. A ello contribuían también los discursos de
los socialtraidores de la II Internacional: Albert
Thomas, Emile Vandervelde y otros que asistieron al
congreso y que declararon que los trabajadores de
Inglaterra, Francia y Bélgica deseaban continuar la
guerra hasta derrotar a los alemanes para recibir
después "una paz eterna".
V. I. Lenin se encontraba en aquellos días
enfermo y no pudo asistir a la inauguración del
congreso, pero se dirigió a los participantes con una
carta abierta en la que aclaraba los problemas más
importantes que preocupaban a los campesinos: la
tierra, la guerra y el poder. Lenin desenmascaraba a
los eseristas y mencheviques, quienes intentaban
persuadir a los campesinos de que aplazasen el
problema de la tierra hasta la convocatoria de la
Asamblea Constituyente, y aconsejaba a los
campesinos que se apoderasen de las tierras
inmediatamente. Tan pronto se restableció, Lenin
acudió al congreso y el 22 de mayo pronunció un
discurso sobre el problema agrario. "¡Nosotros
queremos -señaló- que los campesinos obtengan los
campos de los terratenientes inmediatamente, sin
perder un solo mes, una sola semana, ni siquiera un
solo día!"141. Invitando a los campesinos a apoderarse
organizada e inmediatamente de las fincas de los
terratenientes, Lenin subrayaba que sólo la firme
alianza de los obreros y los campesinos pobres, sólo
la victoria de la clase obrera sobre el capitalismo,
asegurarían la solución de los problemas de la tierra
y la paz.
El bolchevique A. P. Kuchkin, que participó en
las labores del congreso, recuerda: "Al principio se
138
A. Smirnov. Acerca de la actitud de los bolcheviques
para con los eseristas de izquierda. "Voprosi istorii KPSS"
("'Cuestiones de la Historia del PCUS"), 1966, N 2, pág.
22.
139
La Gran Revolución Socialista de Octubre. Crónica de
acontecimientos, t. I, M., 1957, pág. 673.
140
P. N. Sóbolev. El campesinado pobre, aliado del
proletariado en la Revolución de Octubre. M., 1958, pág.
111.
141
V. I. Lenin. I Congreso de diputados campesinos de
toda Rusia. O.C., t. 32, pág. 174.
oyeron réplicas desde los escaños de la derecha. Pero
después cesaron. Los delegados, sobre todo los
campesinos, mantenían fijas sus miradas en el rostro
y los gestos de Lenin. Este andaba de un lado a otro
por el estrado, su voz era tonante y sus palabras
claras, concisas y comprensibles para todos.
Cuando Lenin terminó de hablar, la mayoría del
congreso le otorgó una clamorosa ovación que
sorprendió incluso a muchos de los que le aplaudían:
hasta tal punto les había cautivado el discurso de
Vladimir Ilich"142.
Para atenuar la impresión producida por el
discurso de Lenin, la presidencia eserista suspendió
por dos días las labores del congreso. Después del
correspondiente trabajo de captación entre los
delegados, la mayoría conciliadora del congreso
aprobó una resolución de confianza al Gobierno
Provisional y de continuar la guerra "hasta el final
victorioso", y también otra resolución sobre la tierra,
inspirada en el espíritu eserista. El congreso eligió el
Comité Ejecutivo del Soviet de diputados
campesinos de toda Rusia compuesto por eseristas,
trudoviques143 y socialistas populares144, encabezado
por el eserista de derecha Avxéntiev.
Las resoluciones aprobadas por el congreso no
ayudaron a los cabecillas eseristas a lograr el
apaciguamiento de los campesinos. Los disturbios
campesinos y la ocupación de los campos de los
terratenientes, que habían empezado a raíz de la
Revolución de Febrero, iban adquiriendo cada vez
mayor envergadura. En marzo de 1917, la estadística
oficial registró 12 "infracciones de la ley" en cuanto a
la tierra; en abril, 163; en mayo, 512; en junio, 855 y
en julio, 767145.
Donde más disturbios se registraban era en las
regiones de Rusia Central, pues aquí eran muy
fuertes las reminiscencias de la servidumbre. Las
principales formas en que se manifestaba el
movimiento campesino en marzo-julio eran la
ocupación de tierras, henares y pastos (35,3%); la
apropiación del inventario vivo y muerto, semillas y
heno (17%); la limitación de derechos a la propiedad
terrateniente y capitalista, que consistía en prohibir la
tala de bosques y la recolección de la cosecha, en
ocupar los molinos y las fabricas para elaborar
142
A. Kuchkin. En el I Congreso de diputados campesinos
de toda Rusia. En la compilación Recuerdos sobre
Vladimir Ilich Lenin, p. 1, M., 1956, pág. 512.
143
Trudoviques: miembros del "Grupo de Trabajo",
organización de demócratas pequeñoburgueses surgida en
1906. Se pronunciaban por la república democrática y por
el rescate de las fincas de los terratenientes a costa del
Estado; expresaban los intereses del campesinado
acomodado.
144
Socialistas populares: miembros del Partido Socialista
Popular del Trabajo, que en l 906 se separó del partido de
los eseristas. Defendían los intereses de la burguesía rural
y se pronunciaban contra la revolución socialista.
145
Rabochi ("El Obrero"), 26 de agosto de 1917.
35
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
productos agrícolas, en reducir el arrendamiento y en
renunciar a los contratos de arriendo (cerca del 20%
)146.
Los comités campesinos, creados por la ley del 21
de abril con la finalidad de distraer al campesinado
de la ocupación arbitraria de los campos de los
terratenientes, no justificaron las esperanzas que
ponía en ellos el Gobierno Provisional. Influenciados
por los campesinos, estos comités con frecuencia
apoyaban activamente la lucha contra los
terratenientes y por la entrega de las tierras al pueblo
trabajador sobre el principio del usufructo igualitario.
La lucha de clases en el campo se agudizaba. El
campesinado se daba cuenta de que no recibiría tierra
del Gobierno Provisional ni de los mencheviques y
eseristas que estaban en ese Gobierno; de que el
problema agrario podría solucionarse única y
exclusivamente por la vía revolucionaria que
proponían los bolcheviques.
Bajo la influencia del movimiento revolucionario
de la clase obrera en las regiones centrales, se
recrudecía también la lucha de los pueblos oprimidos
de Rusia. Las masas obreras y campesinas se
organizaban en torno a los Soviets y a las
organizaciones
democráticas
revolucionarias
nacionales. En Asia Central, esas organizaciones eran
los Soviets de obreros musulmanes y las uniones de
trabajadores musulmanes, no sólo integrados por
obreros y artesanos, sino también por intelectuales
avanzados y representantes de la pequeña burguesía
descontentos con la política de los círculos
gobernantes nacionales. Desenmascaraban a las
organizaciones nacionalistas de Asia Central y
Kazajstán. En la cuenca del Volga influía de manera
notable el Comité Socialista Musulmán, en torno del
cual se agrupaban las fuerzas democráticas de la
intelectualidad y parte de los obreros de Tartaria.
Los hombres avanzados de las naciones oprimidas
formaban parte del partido proletario único, llevando
a las masas las consignas de los bolcheviques; aquí,
con particular brillantez, se puso de manifiesto el
principio del internacionalismo proletario, base de la
construcción y de la táctica del partido. Los obreros y
el campesinado trabajador de Ucrania, Bielorrusia,
las regiones del Báltico, Cáucaso y Asia Central se
pronunciaban por el cese de la guerra y la liquidación
de la propiedad terrateniente. Exigían la liquidación
de la opresión nacional, el libre desarrollo del idioma
y la cultura paternos y la igualdad de todas las
naciones. "Nosotros, obreros ucranianos de las minas
de Auerbach, de la cuenca del Donbás -se decía en
un telegrama enviado el 10 de junio a nombre del
Congreso de los Soviets de toda Rusia-, protestamos
contra la política de opresión del Gobierno
coalicionista en el problema nacional"147.
En la lucha por la emancipación social y nacional,
los trabajadores de los pueblos oprimidos marchaban
hombro a hombro con los trabajadores de Rusia. El
propósito de la burguesía nacional de separarlos del
pueblo ruso encontraba resuelta resistencia. El grupo
bielorruso en el I Congreso de diputados campesinos
de toda Rusia, integrado por 200 personas, aprobó el
16 de junio esta resolución: "En nombre de la
población bielorrusa que nos ha elegido y enviado al
Soviet de diputados campesinos de toda Rusia,
declaramos que el pueblo trabajador de Bielorrusia
no desea separarse bajo ningún concepto de Rusia,
nuestra Patria común, entendiendo todos los
propósitos de separación como el deseo de las clases
pudientes de Bielorrusia para coger el poder en sus
manos y no dar a los campesinos ni tierra ni
libertad”148. Luchando consecuentemente contra la
política jingoísta del Gobierno Provisional, el partido
de la clase obrera desenmascaraba simultánea y
resueltamente a los nacionalistas burgueses. La
revolución enseñaba a los trabajadores no sólo a ver
su enemigo en los colonizadores imperialistas, sino
también en la burguesía nacional.
4. I Congreso de los Soviets de diputados
obreros y soldados de toda Rusia. La
manifestación de junio.
El 3 de junio, cuando se redoblaba el movimiento
revolucionario en el país y aumentaba la influencia
de los bolcheviques, en Petrogrado se inauguró el I
Congreso de los Soviets obreros y soldados de toda
Rusia, al que asistieron 1.090 delegados: 822 con
derecho a voz y voto y 268 con derecho a voz. De los
777 delegados que declararon su filiación política.
105 eran bolcheviques; 285, eseristas, y 248,
mencheviques149.
Los delegados de 305 Soviets representaban a 20
millones de obreros y soldados organizados. El
Congreso de los Soviets, apoyándose en millones de
personas, podría tomar todo el poder en sus manos,
pero esto no entraba en los planes de los líderes del
bloque conciliador. El menchevique M. Líber (M. I.
Goldman) pronunció un discurso acerca de la actitud
que debería adoptarse en cuanto al Gobierno
coalicionista y rechazó de plano la idea sobre la
posibilidad de la torna del poder por los Soviets. Le
apoyó I. G. Tsereteli, otro líder de los mencheviques
y ministro de Correos y Telégrafos. Argumentando la
necesidad de la alianza con la burguesía, intimidaba a
los delegados con el fantasma de un cataclismo si se
debilitaba la coalición entre la burguesía y los
partidos pequeñoburgueses. Al finalizar su discurso,
Tsereteli declaró que en Rusia no existía partido
político capaz de asumir la responsabilidad por el
148
146
Ibídem.
147
El movimiento revolucionario en Rusia en mayo-junio
de 1917. La manifestación de junio, pág. 462.
Ibídem, pág. 469.
I Congreso de los Soviets de diputados obreros y
soldados de toda Rusia. Actas taquigráficas, t. I, M.-L.,
1930, pág. XXVII.
149
Varios autores
36
presente y, menos aún, por el futuro del país.
Respondiendo a esta declaración, en la sala se oyó la
voz de V. I. Lenin: "¡Ese partido existe!" En su
discurso en el congreso, Lenin expuso
detalladamente un claro y preciso programa de lucha
por el triunfo de la revolución y por la
transformación de Rusia. Exhortó apasionadamente a
los delegados a terminar con la dualidad de poderes y
a concentrar la plenitud del poder en manos de los
Soviets. Declaró que el partido de los bolcheviques
estaba dispuesto a asumir la responsabilidad por los
destinos del país.
El discurso de Lenin causó gran impresión en los
delegados al congreso. Los líderes eseristas y
mencheviques lanzaron al combate sus mejores
fuerzas. Uno tras otro subían a la tribuna Kerenski,
Skóbelev, Chernov, Dan y otros abogados de la
burguesía, intentando demostrar que la consigna de
"¡Todo el poder a los Soviets!", propugnada por
Lenin, era irrealizable. Los mencheviques y eseristas,
que predominaban en el congreso, aprobaron una
resolución que ratificaba la formación del Gobierno
coalicionista. La propuesta de los bolcheviques sobre
el paso del poder a manos de los Soviets fue
rechazada una vez más.
En el discurso consagrado al problema de la
guerra y la paz, pronunciado en el congreso el 9 de
junio, V. I. Lenin se mofaba despiadadamente de los
mencheviques y eseristas que exhortaban a los
pueblos a derrocar a los zares, reyes y banqueros de
sus países, mientras que ellos mismos apoyaban a los
mayores capitalistas de Rusia. Mientras en el país
siga detentando el poder un Gobierno en el que los
capitalistas están en mayoría -subrayaba Lenin-, éste
realizará "la política exterior por medio de la guerra
imperialista, apoyando íntegramente los tratados que
Nicolás II concluyó en Rusia"150. De la guerra sólo se
puede salir con la victoria de la revolución socialista.
El alférez bolchevique N. V. Krilenko, que había
llegado del frente, declaró en el congreso que los
soldados no deseaban luchar más. "Yo no exhortaré
por la ofensiva" -dijo Krilenko, dirigiéndose a
Kerenski que se encontraba en la presidencia.
No obstante, la mayoría eserista-menchevique
predeterminó la resolución del congreso en los
problemas de la guerra y la paz. Y el 12 de junio se
aprobó una resolución sobre la ofensiva en el frente.
Ahora, la cuestión de la fecha de la ofensiva la
decidiría el Gobierno. Las posiciones de los
bolcheviques fueron expuestas con precisión en el
proyecto de la resolución dado a conocer en el
congreso el 12 de junio. Los bolcheviques exigían
que el congreso opusiera inmediatamente resistencia
a los contrarrevolucionarios que preparaban la
ofensiva. Pero su destino había sido decidido por la
mayoría eserista-menchevique. La aprobación de
semejante resolución en interés de la burguesía
situaba a los partidos conciliadores en una
complicada situación: negar a la burguesía sus
exigencias acerca de la ofensiva significaba romper
la alianza con ella; aceptar su proposición significaba
presentar a sus partidos ante los soldados, obreros y
campesinos como partidos que defienden los
intereses de la burguesía. Los líderes de los partidos
conciliadores prefirieron lo segundo, con la
esperanza de que el furor del defensismo aún era
grande y se lograría lanzar a los soldados a la
ofensiva.
Mientras sesionaba el Congreso de los Soviets, en
Petrogrado
maduraba
espontáneamente
una
manifestación de obreros y soldados que
reivindicaban del congreso la toma del poder en sus
manos. La indignación de las masas proletarias de la
capital por la política del Gobierno Provisional,
amenazaba con transformarse en acción abierta. La
situación se agravó con la disposición del Gobierno
Provisional de apropiarse de la villa del antiguo
dignatario zarista P. Durnovo, en la que se
encontraban organizaciones obreras, sindicatos y un
club obrero. Por eso, en señal de protesta, los obreros
del distrito de Víborg se declararon en huelga. Al día
siguiente, el paro abarcó 28 fábricas. La ocupación
de la villa de Durnovo por el Gobierno no era más
que un pretexto para iniciar la ofensiva. No era
menor el descontento de los soldados por la política
del Gobierno Provisional, quienes se desvivían por
echarse a la calle.
Los bolcheviques conocían y tenían en cuenta el
estado de ánimo de las masas. El CC del partido,
junto con el Comité de Petrogrado, la Organización
Militar y representantes de todos los distritos de la
capital, acordó celebrar el 10 de junio una
manifestación pacífica, acuerdo que apoyaron los
dirigentes del Consejo Central de comités fabriles y
los mayores sindicatos. Los partidos conciliadores
decidieron frustrar la acción de las masas y, en vista
de ello, Lenin escribía: "Los líderes eseristas y
mencheviques, enredados en acuerdos con la
burguesía y por la política imperialista de la ofensiva,
se sintieron aterrados, viendo que perdían su
influencia en las masas. Se alzó un griterío general
contra la manifestación, en él que esta vez las voces
de
los
demócratas
constitucionalistas
contrarrevolucionarios se unían a las de los eseristas
y mencheviques"151. Aprovechando su mayoría en el
Congreso de los Soviets, los conciliadores hicieron
aprobar una resolución que prohibía la demostración,
lo que era un atentado abierto contra los derechos
revolucionarios del pueblo. Mas los bolcheviques no
podían ir contra esta decisión del congreso. Las
masas no estaban todavía preparadas para la acción
abierta contra las fuerzas mancomunadas de la
150
151
V. I. Lenin. I Congreso de los Soviets de diputados
obreros y soldados de toda Rusia. O.C., t. 32, pág. 281.
V. I. Lenin. Las enseñanzas de la revolución. O.C., t.
34, pág. 66.
37
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
burguesía, mencheviques y eseristas. Tomando esto
en consideración, el CC del POSD(b)R acordó, en la
noche del 10 de junio, suspender la manifestación.
Con gran dificultad se logró retener a las masas.
Pero los conciliadores pusieron en juego una
patraña provocadora de la supuesta "conspiración
militar bolchevique" que amenazaba a las
"conquistas revolucionarias". Con este pretexto,
Tsereteli propuso desarmar a los obreros capitalinos
y disolver inmediatamente las unidades de la
guarnición de Petrogrado influenciadas por los
bolcheviques.
Por indicación del CC del POSD(b)R y el Buró
del grupo bolchevique en el Congreso de los Soviets,
V. P. Noguín se dirigió a los delegados al congreso
con una declaración, en la que se decía: "Teniendo
plena conciencia de las consecuencias a las que
conduce la política provocadora de semejante género,
desenmascaramos ante el Congreso de toda Rusia y
ante las masas populares que éste representa, y en
primer lugar las masas proletarias, esta ofensiva del
Gobierno Provisional que se prepara entre bastidores
contra la revolución "152. El menchevique E. P.
Gueguechkorn, presidente del congreso, interrumpió
al orador y exigió poner fin a la lectura de la
declaración de los bolcheviques. Esto era un caso sin
precedentes para el período de desarrollo pacífico de
la revolución, cuando todavía los líderes de los
conciliadores se aferraban a las formas aparentes de
la democracia. El texto de la declaración, que se
prohibió leer en el congreso, fue publicado en el
Pravda.
Los líderes eseristas y mencheviques que habían
prohibido la manifestación, no podían, sin embargo,
ignorar la indignación que colmaba a los obreros y
soldados. Los delegados al I Congreso de los Soviets
de diputados obreros y soldados de toda Rusia, que
visitaron en aquellos días las fábricas de la capital
(Putílov, "Stari Parviainen", "Novi Lessner" y otras)
y los cuarteles, informaban que por doquier se
observaba descontento con la resolución que había
tomado el Congreso de los Soviets. Los líderes
eseristas y mencheviques decidieron maniobrar:
acordaron celebrar la manifestación el 18 de junio
bajo las consignas de confianza al Gobierno
Provisional y aprobación de la ofensiva en el frente.
En nombre del Congreso de los Soviets, se publicó
un llamamiento al ejército, en el que se exhortaba a
los soldados a ir al combate sin vacilar, por la
libertad y la felicidad de la patria, sin temor ni
desconfianza. Los bolcheviques decidieron encabezar
la manifestación y comenzaron a prepararse
enérgicamente para ese día.
Llegó el 18 de junio. Un potente torrente de
manifestantes se encaminó hacia el Campo de Marte,
donde se encontraban los sepulcros de los mártires de
la revolución. Todas las empresas e instituciones de
la capital estaban cerradas; se interrumpió la
circulación del transporte. En la manifestación
participaron cerca de medio millón de obreros y
soldados. Sobre las columnas ondeaban centenares
de banderas rojas, y con ellas arriadas pasaban las
interminables filas junto a las tumbas de los caídos
por la revolución. Los manifestantes proclamaban:
"¡Paz sin anexiones!" y "¡Todo el poder a los
Soviets!" A despecho de lo que esperaban los
mencheviques y eseristas, los manifestantes, obreros
y soldados de Petrogrado, exigían el paso del poder a
los Soviets. No hubo ni una sola fábrica o regimiento
que saliera a la manifestación con la consigna de
confianza al Gobierno Provisional. Este fue un gran
golpe para la política de los mencheviques y
eseristas.
La manifestación demostró lo mucho que había
aumentado la confianza de los obreros y soldados en
los bolcheviques y lo populares que eran sus
consignas revolucionarias. "La manifestación escribía Lenin- ha disipado en pocas horas, como una
nubecilla de polvo, toda esa vacua charlatanería
sobre los bolcheviques conspiradores, y ha
demostrado con irrefutable claridad que la
vanguardia de las masas trabajadoras de Rusia, el
proletariado industrial de la capital y sus tropas están,
en su aplastante mayoría, por las consignas
mantenidas siempre por nuestro partido"153.
Manifestaciones y mítines de masas se celebraron
también en Moscú, Tver, Ivánovo- Voznesensk,
Kovrov y en una serie de grandes ciudades de las
regiones nacionales. En la mañana del 18 de junio
comenzaron a llegar a los puntos de concentración
los obreros y soldados de Kíev. De allí las columnas
de manifestantes se encaminaron a la Kreschátik,
arteria central de la ciudad. En las banderas estaba
escrito: "¡Todo el poder a los Soviets!" Cerca de
60.000 habitantes de Riga acudieron ese día al
cementerio Brátskoe. Sobre las filas de los
manifestantes se divisaban transparentes: "¡Abajo los
10 ministros capitalistas!" y "¡Todo el poder a los
Soviets de obreros, soldados y campesinos sin
tierra!"
En Petrogrado, Rusia Central y algunas regiones
nacionales, las manifestaciones eran dirigidas por los
bolcheviques y fue una demostración de la creciente
conciencia política y del grado de organización de
sus participantes. No obstante, en las regiones
distanciadas del centro del país la indignación de las
masas por la política contrarrevolucionaria del
Gobierno Provisional no llegó a tener tanta fuerza ni
fue tan amplia la incorporación como en la capital.
Lenin señalaba que la principal particularidad de ese
período era que la mayoría del pueblo no había
152
I Congreso de los Soviets de diputados obreros y
soldados de toda Rusia, t. II, M.-L., 1931, pág. 23.
153
V. I. Lenin. El dieciocho de junio. O.C., t. 32, pág. 360.
Varios autores
38
perdido todavía la confianza en los conciliadores154.
Sin contar con la opinión y las reivindicaciones de
los obreros y soldados, el Gobierno Provisional
emprendió la ofensiva en el frente. Decenas de miles
de soldados fueron lanzados al combate por intereses
ajenos a ellos.
Pero esta ofensiva, que realizó el ejército ruso en
el mes de junio, fracasó. Durante los 10 días que
duró, las bajas en el Frente Sudoeste ascendieron a
cerca de 60.000 muertos y heridos155. A este precio
tan caro pagaron los obreros y campesinos su
confianza en los partidos pequeñoburgueses.
Por el país se extendió una oleada de mítines
antibélicos de obreros y soldados. El descontento con
la política contrarrevolucionaria del Gobierno
Provisional y la ofensiva en el frente estaba a punto
de reventar en una acción armada.
5. Fin de la dualidad de poderes.
Los obreros y soldados tenían fuerzas suficientes
para derrocar al Gobierno Provisional y tomar el
poder. Pero más difícil era mantenerlo, ya que la
mayoría del pueblo confiaba aún en los
mencheviques y eseristas,
Lenin tomaba todas las medidas para impedir las
acciones armadas prematuras. El 21 de junio, Pravda
publicó el artículo El Congreso de los Soviets y los
obreros petrogradenses, en el que se explicaba la
inconveniencia de la acción. El 22 de junio, esa
misma cuestión se examinó en la reunión del CC del
POSD(b)R con representantes de los comités locales,
en la que se expresó también la opinión sobre la
inconveniencia de la acción prematura. Pero
resultaba extraordinariamente difícil contener a las
masas. Los soldados del I Regimiento de
Ametralladoras eligieron, el 3 de julio, un comité
revolucionario provisional encargado de dirigir la
acción y se enviaron delegados del regimiento a las
unidades de la guarnición de Petrogrado y a las
fábricas.
El odio hacia el Gobierno Provisional era tan
grande que tampoco se logró contener a los obreros.
A pesar de todos los esfuerzos aplicados por los
bolcheviques para contener la acción de las masas,
los marineros de Kronstadt también acordaron
dirigirse a Petrogrado.
El llamamiento a la acción era acogido por todas
partes con ferviente aprobación. Los manifestantes se
encaminaron hacia el Palacio de Táuride, a donde no
tardó en llegar una columna de 30.000 obreros de la
fábrica Putílov, que por el camino iba engrosándose
con obreros de otras empresas. Los manifestantes se
situaron en torno al palacio y designaron una
delegación para comunicar al Comité Ejecutivo
Central de los Soviets de diputados obreros y
soldados y al Comité Ejecutivo del Soviet de
diputados campesinos de toda Rusia las
reivindicaciones sobre el paso de todo el poder a los
Soviets. Los delegados declararon que la
manifestación no se disolvería hasta que no se
resolviese este problema.
Al encuentro de los manifestantes salió el eserista
Chernov, ministro de Agricultura del Gobierno
Provisional. Encaramado en un coche de alquiler y
agitando unas cuartillas, gritaba que éstas eran las
leyes tan esperadas, las cuales darían la tierra a los
campesinos. El escritor norteamericano Albert Rhys
Williams, testigo presencial de esta escena, contaría:
"Está bien -gritaron desde la multitud-. Pero sus
leyes, ¿entrarán en vigor inmediatamente?
- Entrarán en vigor tan pronto lo permitan las
circunstancias -respondió Chernov.
- Ya conocemos esas circunstancias -voceaba el
gentío-. ¡No! Queremos que eso se realice ahora
mismo, inmediatamente. ¡Entreguen inmediatamente
toda la tierra a los campesinos! ¿Qué han estado
haciendo ustedes todas estas semanas?
- ¡Yo no estoy obligado a rendirles cuentas de mis
actos! -gritó Chernov, lívido de ira"156.
Los obreros y soldados, indignados, echaron al
ministro y comisionaron por segunda vez una
delegación al Palacio de Táuride. Esta vez salió a
hablar con los manifestantes el líder de los
mencheviques Chjeídze, pero al ver el estado de
ánimo de los obreros y soldados, se metió a toda
prisa en el recinto.
Ante el partido de los bolcheviques se planteó una
tarea dificilísima: a pesar de la enorme tensión
revolucionaria, era necesario conjurar la acción,
impedir los choques armados. En vista de que era
imposible evitar la manifestación, se acordó
realizarla el 4 de julio bajo la consigna de "¡Todo el
poder a los Soviets!" y darle un carácter pacífico.
Para dirigirla, se creó una comisión especial que
celebró una reunión con representantes de las
unidades militares. Fueron elaboradas una serie de
medidas para asegurar el orden y la disciplina entre
los soldados y se enviaron a las unidades las
instrucciones correspondientes. Por la mañana
temprano del 4 de julio, en las barriadas obreras ya se
distribuían octavillas de los bolcheviques invitando a
participar en la manifestación pacífica.
Salieron a la calle los obreros y los soldados de la
guarnición de Petrogrado, así como algunas unidades
de
Peterhof
(actualmente
Petrodvorets),
Oranienbaum (hoy Lomonósov), Krásnoie Sielo y
Kronstadt. Desde los distintos distritos de la capital,
las columnas de manifestantes se dirigían hacia el
Palacio de Kshesínskaya. Cuando los marineros de
Kronstadt pasaban frente al palacio, Lenin les dirigió
desde el balcón unas breves palabras, expresando la
154
V. I. Lenin. La revolución, la ofensiva y nuestro
partido. O.C., t. 32, pág. 366.
155
Historia de la guerra civil en la URSS, t. 1, pág. 127.
156
A. R. Williams. Acerca de Lenin y de la Revolución de
Octubre. M., 1960, pág. 103.
39
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
seguridad de que la consigna de "¡Todo el poder a los
Soviets!" debería vencer y vencería y exhortándolos
a mantener serenidad, firmeza y vigilancia. En la
manifestación participaba más de medio millón de
personas.
A continuación, los manifestantes se dirigieron
hacia el Palacio de Táuride. Aquí, representantes de
54 grandes empresas de Petrogrado, así como
delegados de algunas unidades militares, participaron
en la reunión conjunta del Comité Ejecutivo Central
y el Comité Ejecutivo de los Soviets de diputados
campesinos, en la que exigieron nuevamente que el
Comité Ejecutivo Central de los Soviets tomase
inmediatamente el poder en sus manos, rompiese con
la burguesía imperialista, concertase una paz justa,
entregase la tierra a los campesinos y realizase un
control eficaz sobre la producción.
Los conciliadores hicieron caso omiso de estas
reivindicaciones
y
acordaron
prohibir
la
manifestación. Los mencheviques y eseristas, una
vez más, se negaron a cumplir las exigencias de los
obreros y soldados acerca de la torna del poder por
los Soviets. Simultáneamente, el Comité Ejecutivo
Central conciliador combinó con el Gobierno
Provisional la adopción de medidas conjuntas para
aplastar las acciones revolucionarias de los obreros y
soldados. En varios distritos de Petrogrado se abrió
fuego de fusil contra los manifestantes. En la
comisión gubernamental creada para luchar contra el
pueblo revolucionario, figuraban representantes del
Comité Ejecutivo Central: el menchevique Skóbelev
y los eseristas Avxéntiev y Gots. Al mismo tiempo, a
Petrogrado fueron enviadas unidades militares del
frente, en las que el Gobierno Provisional confiaba.
Una vez obtenido el apoyo de los mencheviques y
eseristas, el Gobierno Provisional pasó a la ofensiva.
El general P. A. Pólovtsev, comandante en jefe de la
Región Militar de Petrogrado, ordenó al jefe del
grupo de artillería de reserva de la guardia enviar
piezas de artillería a la Plaza del Palacio y levantar
los puentes, prohibió a los habitantes salir a la calle y
prescribió a las unidades militares comenzar
inmediatamente a "restablecer el orden"157.
En cumplimiento de esta orden, los cadetes,
oficiales y cosacos atacaron a la manifestación
pacífica de los trabajadores. Cuando las columnas de
obreros pasaban por la Plaza Sennaya, en la iglesia
de enfrente empezaron a sonar las campanas: era la
señal
para
que
los
contrarrevolucionarios
emboscados abriesen fuego de fusil y ametralladora
contra los manifestantes. Disparaban desde las
ventanas y tejados de las casas situadas en la esquina
de la avenida Nevski y la calle Sadóvaya, en la
avenida Liteini, en la Plaza Sennaya y cerca del
Castillo de Ingenieros. Los que disparaban eran
delincuentes sacados de la cárcel para este fin. Como
157
Los bolcheviques de Petrogrado en 19/7. Crónica de
acontecimientos, pág. 329.
es natural, los soldados, atacados por los
provocadores, tomaron medidas de autodefensa.
Empezaron los choques armados. Las calles de la
capital se tiñeron con la sangre de obreros y
soldados. Hubo varios cientos de muertos.
Un destacamento de soldados atacó el local de la
redacción del periódico Pravda. Los trabajadores que
allí se encontraban fueron apaleados y detenidos. Ese
mismo día fue desarticulada la tipografía Trud ("El
Trabajo"), donde se imprimían periódicos
bolcheviques. Por distribuir el Listok Pravdi ("La
Hoja de la Verdad"), los contrarrevolucionarios
asesinaron al obrero bolchevique I. A. Vóinov.
En la noche del 5 de julio, la reunión de los
miembros del CC y del Comité petrogradense del
POSD(b)R, dirigida por Lenin, acordó cesar la
manifestación. En el llamamiento del CC del
POSD(b)R se decía: "No den motivo alguno a la
enfurecida reacción para que se nos acuse de
violencias, no caigan en la provocación. Ninguna
acción en la calle, ningún choque"158.
En la noche del 6 de julio, Pólovtsev, con la venia
del Comité Ejecutivo Central de los Soviets, ordenó
apoderarse del Palacio de Kshesínskaya y de la
Fortaleza de Pedro y Pablo.
La reunión conjunta del Comité Ejecutivo Central
de los Soviets de diputados obreros y soldados y del
Comité Ejecutivo del Soviet de diputados
campesinos de toda Rusia, examinó el
ametrallamiento de la manifestación y declaró que
las medidas del Gobierno correspondían a los
intereses de la revolución. Esto fue el colmo de
degradación moral de los líderes de los partidos
conciliadores. Declarando su solidaridad con los
verdugos, los conciliadores dejaban completamente
libres las manos a la contrarrevolución.
Debido a que se comenzó la persecución de los
bolcheviques, el CC del POSD(b)R tomó el acuerdo
de que Lenin pasara inmediatamente a la
clandestinidad. En la mañana del 5 de julio, Y. M.
Sverdlov lo comunicó a Lenin y éste, acatándose a la
decisión del CC, abandonó el apartamento de los
Elizárov y pasó al domicilio de M. L. Sulímova
(calle Kárpovka, 25), donde permaneció hasta la
mañana del 6 de julio. Este día, Lenin participó en la
reunión de la Comisión Ejecutiva del Comité
petrogradense del POSD(b)R, celebrada en la garita
de los guardas de la fábrica "Renault Ruso". A
propuesta suya, se acordó lanzar un llamamiento a
los obreros para que éstos reanudasen el trabajo el 7
de julio.
La contrarrevolución continuaba la ofensiva. Se
declaró el estado de guerra en Petrogrado. Todo el
poder en la ciudad pasó a manos del general
158
El PCUS en la lucha por el triunfo de la Gran
Revolución Socialista de Octubre. 5 de julio-5 de
noviembre de 1917. Compilación de documentos. M.,
1957, pág. 30.
Varios autores
40
Pólovtsev, comandante en jefe de la Región Militar
de Petrogrado, al que le ayudaban los mencheviques
y eseristas designados por el Comité Ejecutivo
Central de los Soviets. Comenzó una campaña de
salvaje acoso contra el Partido Bolchevique. Se
pusieron en juego infundíos contra V. I. Lenin,
amañados sobre la base de deposiciones de
provocadores. El Gobierno Provisional acordó el
arresto de Lenin. El 7 de julio, Lenin se ocultaba en
el domicilio del obrero S. Y. Allilúev, viejo militante
del partido159. Según cuenta el propio Allilúev, Lenin
estaba tranquilo, escribía notas alentadoras a los
camaradas y se reía con toda su alma de los rumores
difundidos entre los petrogradenses acerca de que los
principales culpables de los sucesos de julio y los
agentes secretos de Guillermo habían huido a
Alemania en un submarino.
En el domicilio de Allilúev se celebró una reunión
que trató sobre la comparecencia de Lenin ante el
tribunal. Para tratar de este problema, Sergó
Ordzhonikidze fue al Comité Ejecutivo Central de
los Soviets donde aclaró que este organismo no
garantizaba la seguridad de Lenin. En vista de ello,
se decidió que no podría haber ninguna conversación
acerca de su comparecencia ante el tribunal. La
permanencia de Lenin en Petrogrado era peligrosa.
En la tarde del 9 de julio comenzó a prepararse para
trasladarse a Sestroretsk: se afeitó la barba, se cortó
el bigote y se vistió con un abrigo de color marrón y
gorra de visera gris. Disfrazado de tal suerte y
acompañado por N. A. Emeliánov, obrero de la
fábrica de Sestroretsk, partió en el último tren de esa
noche para la estación Razliv, donde residió varios
días en el desván de la leñera que había en el patio de
la casa de Emeliánov. Más tarde, haciéndose pasar
por un segador, vivió en una choza a orillas del lago
Razliv. Lenin trabajaba mucho, leía y escribía; con
frecuencia le visitaban los camaradas, miembros del
CC del partido.
Los acontecimientos del 3 y 4 de julio en
Petrogrado resonaron con poderoso eco por todo el
país. Las acciones de los obreros y soldados en otras
regiones no sólo fueron la repercusión de los
acontecimientos en Petrogrado, sino también el
resultado lógico del desarrollo de las contradicciones
clasistas y una demostración del creciente abismo
que existía entre los líderes de los mencheviques y
eseristas y las masas que ellos representaban en los
Soviets; era una demostración de que si no fuese por
la política traicionera de los mencheviques y
eseristas, el Gobierno Provisional sería barrido por
las masas de obreros y soldados revolucionarios que
se habían levantado a la lucha.
El ametrallamiento de la manifestación pacífica
de los obreros petrogradenses activó las fuerzas de la
contrarrevolución. La burguesía comenzó a tomar
159
Lenin en 1917. Fechas de su vida y actividad (marzooctubre), M., 1957, pág. 79.
medidas drásticas, extremas. El Gobierno Provisional
formó una comisión especial para enjuiciar a los
soldados y obreros que habían participado en la
manifestación. Con ayuda de los "socialistas", la
burguesía realizaba con gran éxito su política de
represiones contra los obreros bolcheviques y los
soldados revolucionarios.
El 8 de julio, el eserista Kerenski fue nombrado
primer ministro. Una vez a la cabeza del Gobierno
Provisional, dio la orden de reprimir con la fuerza de
las armas todas las acciones revolucionarias en el
ejército Tsereteli, titular del Ministerio del Interior,
ordenó a los comisarios provinciales y regionales del
Gobierno Provisional aplicar medidas urgentes y
drásticas para terminar con todas las acciones
arbitrarias en el ámbito de las relaciones agrarias160.
Los terratenientes recurrían a las tropas para aplastar
las acciones campesinas; a los campesinos los
encarcelaban, enviaban a las compañías de castigo o
desterraban a trabajos forzados.
Las
conversaciones de
los
demócratas
constitucionalistas con los representantes de los
partidos socialistas terminaron el 24 de julio con la
formación del segundo Gobierno coalicionista161. Los
puntos fundamentales de su programa se reducían a
continuar la guerra imperialista y a seguir luchando
contra la revolución. El Gobierno Provisional, al que
el CEC y el CE del Soviet de diputados campesinos
de toda Rusia denominaron "Gobierno de salvación
de la patria y la revolución", implantó la pena de
muerte en el frente. Kerenski ordenó poner fin a la
publicación y difusión de periódicos bolcheviques
entre los soldados; se prohibieron las reuniones,
congresos y mítines de los soldados. Así es como se
puso fin a la dualidad de poderes. Concluyó el
período pacífico de la revolución.
Encontrándose en la clandestinidad y siguiendo
atentamente el desarrollo de los acontecimientos, V.
I. Lenin no sólo valoró con gran precisión la
situación creada en el país después de los sucesos de
julio, sino que trazó el plan de la actividad ulterior
160
Boletín del Gobierno Provisional, 18 de julio de 1917.
Formaron parte de este Gobierno: A. F. Kerenski,
ministro-presidente y ministro de la Guerra y la Marina; N.
V. Nekrásov, ministro-presidente adjunto y ministro de
Finanzas; ministros: N. D. Avxéntiev (eserista, del
Interior; M. I. Teréschenko, de Asuntos Extranjeros; A. S.
Zarudni (socialista popular), de Justicia; S. F. Oldenburg
(demócrata constitucionalista), de Instrucción Pública; S.
N.
Prokopóvich
(próximo
a
los
demócratas
constitucionalistas), de Comercio e Industria; M. V.
Chernov, de Agricultura; A. M. Nikitin (menchevique) de
Correos y Telégrafos; M. L Skóbelev, del Trabajo; A. V.
Peshejónov, de Abastos; L N. Efrémov (Partido Radical
Democrático), de la Beneficencia Pública; P. P. Yurenev
(demócrata constitucionalista), de Vías de Comunicación;
A. V. Kartashev (demócrata constitucionalista),
procurador general del Sínodo; F. F. Kokoshkin
(demócrata constitucionalista), Inspector del Estado.
161
41
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
del partido, determinó su táctica en las nuevas
condiciones, encaminada a preparar las fuerzas para
conquistar el poder mediante la lucha armada.
Terminó la dualidad de poderes; toda la plenitud del
poder había pasado a manos de la burguesía
contrarrevolucionaria. Los Soviets se convirtieron en
un impotente apéndice del Gobierno Provisional. El
partido de los bolcheviques, como dirigente y
portavoz de los intereses de la mayoría del pueblo,
debía preparar a los obreros y a los campesinos
pobres para obtener el poder mediante la insurrección
armada. Comenzaba una nueva etapa en el desarrollo
de la revolución.
Capítulo III. Incremento de la crisis
revolucionaria.
l. Curso hacia la insurrección armada.
Los artículos escritos por Lenin después de los
sucesos de julio daban respuestas exhaustivas a las
preguntas que entonces inquietaban a todo el partido.
La cuestión relacionada con la táctica de los
bolcheviques en las nuevas condiciones estaba en el
centro de la atención del VI Congreso del
POSD(b)R, celebrado en Petrogrado del 26 de julio
al 3 de agosto de 1917.
La inauguración del congreso corrió a cargo del
viejo bolchevique M. S. Olminski. Los delegados
aceptaron con clamorosos aplausos la proposición de
elegir presidente de honor a V. I. Lenin, que entonces
se encontraba en Razliv. El congreso inició sus
labores en el distrito de Víborg, en la casa N° 37 de
la avenida Bolshói Sampsónievski, bajo la custodia
de obreros, y sus labores transcurrían en condiciones
de desenfreno de la contrarrevolución, de furioso
acosamiento a los bolcheviques. El 28 de julio, el
Gobierno Provisional tomó una decisión especial en
la que se confería al ministro del Interior y al de la
Marina el derecho de "prohibir y clausurar cualquier
reunión o congreso..." Esto era una preparación
palmaria para desbaratar el congreso de los
bolcheviques, por lo que sus labores ulteriores se
desarrollaron en la clandestinidad. Las sesiones hubo
que celebrarlas en diferentes locales del distrito de
Narva y reforzar la custodia del congreso. Los
piquetes de guardias rojos, apostados ocultamente,
vigilaban día y noche, listos para hacer frente a los
pogromistas contrarrevolucionarios.
Asistieron al congreso 267 delegados: 157 con
derecho a voz y voto y 110 con derecho a voz. Entre
ellos había muchos revolucionarios profesionales que
pasaron la dura escuela de la clandestinidad, de las
cárceles y de las deportaciones. De 171 delegados
que llenaron cuestionarios, casi un 25% señaló que
había comenzado su actividad en el partido antes del
año 1905; como término medio, cada uno de ellos
participaba en el movimiento revolucionario no
menos de 10 años, y más de 8 años pertenecía a
organizaciones bolcheviques. Por sus actividades
revolucionarias, 110 delegados habían cumplido en
total 245 años de condena en las cárceles; 150
personas habían sido detenidas 549 veces. Al llegar
la Revolución de Febrero, sólo 79 delegados se
encontraban en libertad; los restantes estaban
encarcelados, deportados o emigrados. Varios
delegados desempeñaban destacados cargos en los
organismos soviéticos y sindicales; 9 eran miembros
del Comité Ejecutivo Central de los Soviets, 109
diputados a los Soviets locales; 55 habían terminado
estudios superiores; los restantes poseían enseñanza
media y primaria.
A pesar de las represiones, había aumentado la
capacidad combativa de los bolcheviques y seguía
creciendo su autoridad entre los trabajadores. En los
tres meses transcurridos después de celebrarse la VII
Conferencia (de Abril) del POSD(b)R y hasta la
convocatoria del VI Congreso en julio, el número de
organizaciones del partido se había más que
duplicado: de 78 a 162. En este mismo período, el
número de afiliados al partido había aumentado hasta
240.000162. Sobre todo habían engrosado mucho las
organizaciones de los grandes centros industriales del
país. La organización de Petrogrado, por ejemplo,
registró un aumento desde 16.000 hasta 41.000
afiliados; la de Moscú, desde 7.000 hasta 15.000
afiliados. En vísperas de inaugurarse el VI Congreso,
la Zona Industrial Central, incluida Moscú, contaba
con 50.000 afiliados al partido; los Urales, con
25.000; el Donbás, con 16.000; Kíev y su región, con
casi 10.000; el Cáucaso, con 9.000; la cuenca del
Volga, con 13.000; Siberia, con 10.000 y las regiones
del Báltico, con 14.000163.
Según los datos de la encuesta sobre la prensa
partidaria, en aquel tiempo se editaban en el país 30
periódicos y 11 revistas bolcheviques con una tirada
global de 235.000 ejemplares, sin contar el Pravda,
cuya tirada diaria promedia era de 85.000 números.
27 periódicos y revistas se editaban en ruso y los
restantes en letón, lituano, estonio, armenio,
azerbaidzhano, georgiano y polaco. A raíz de los
acontecimientos de julio, 8 periódicos fueron
clausurados y Pravda aparecía con otros nombres.
Toda la labor del congreso del partido transcurría
bajo la dirección de V. I. Lenin, aunque no pudo
estar presente por encontrarse en la clandestinidad.
Entre Lenin y el partido se logró organizar un enlace
permanente. Por encargo del CC del partido, A. V.
Shotrnan, delegado al congreso, visitaba casi
diariamente a Lenin en Razliv. El delegado B. Z.
Shurniatski señalaba que "la mano del jefe se hacía
sentir por doquier. Tesis, proyectos, resoluciones y
directivas, todo eso partía de Ilich..."164.
Las labores del congreso se centraron en torno a
162
VI Congreso del POSD(b)R. Agosto de 1917. Actas.
M., 1958, pág. VII.
163
Ibídem, pág. 36.
164
Pravda, 4 de noviembre de 1927.
Varios autores
42
la cuestión sobre el momento actual. En las jornadas
de julio, el proletariado había sufrido una derrota
temporal. Algunos funcionarios del partido vieron en
ello el final de la revolución. El delegado al congreso
E. A. Preobrazhenski y algunos más, alegando al
atraso del país y al reducido número del proletariado,
hicieron la conclusión de que en Rusia era imposible
la revolución socialista. El destino ulterior de la
revolución rusa -decían ellos-, depende enteramente
del triunfo de la revolución proletaria en los países
euroccidentales. También N. I. Bujarin cometió
graves errores teóricos y políticos. El consideraba
que todo el campesinado estaba en bloque con la
burguesía imperialista y que no apoyaría al
proletariado en la revolución socialista. Según la
opinión de Bujarin, la clase obrera de Rusia debería
contar, única y exclusivamente, con la ayuda del
proletariado euroccidental. Tal característica del
campesinado, como un todo único, no reflejaba la
realidad objetiva, no tenía en consideración la
diferenciación del campesinado, ignoraba a los
campesinos pobres que se pronunciaban por la
alianza con el proletariado. En todas estas
intervenciones se traslucía la incomprensión de que
la revolución en Rusia podría triunfar con las fuerzas
del proletariado en alianza con los campesinos
pobres. Bujarin y sus partidarios menospreciaban el
papel que jugaba la alianza de la clase obrera y los
campesinos pobres como fuerza decisiva para
derrocar el poder de la burguesía.
El congreso señaló la plena inconsistencia de esas
afirmaciones y puntos de vista que ponían el destino
de Rusia en dependencia de la revolución en el
Occidente. Apoyándose en la teoría leninista de la
revolución socialista y en la conclusión de Lenin
sobre la posibilidad del triunfo de la revolución en un
solo país, el VI Congreso del POSD(b)R argumentó,
bajo todos los aspectos, la existencia de premisas
para la conquista del poder político en Rusia por la
clase obrera y el campesinado pobre. El congreso
estimaba que era totalmente posible un desarrollo de
los acontecimientos en el país cuando "...el nuevo e
inevitable auge de la revolución lleve al poder a los
obreros y campesinos pobres antes de suceder la
revolución en los países capitalistas de Occidente"165.
Todas las resoluciones del congreso estaban
saturadas de la idea leninista sobre la alianza de la
clase obrera y el campesinado pobre como fuerza
decisiva en el triunfo de la revolución socialista. La
liquidación total de la dictadura de la burguesía
contrarrevolucionaria -se indicaba en la resolución
del congreso sobre la situación política- podrá
lograrla el proletariado revolucionario únicamente
con el apoyo de los campesinos pobres.
En plena concordancia con las indicaciones
leninistas, el congreso determinó la táctica del
165
VI Congreso del POSD(b) R, pág. 254.
partido en la situación creada a raíz de las jornadas
de julio, cuando había desaparecido la posibilidad del
desarrollo pacífico de la revolución. Ateniéndose a la
proposición de Lenin, el congreso retiró
temporalmente la consigna de "¡Todo el poder a los
Soviets!" Pero esta resolución no significaba que el
partido de los bolcheviques desistiera de la lucha por
los Soviets. No se trataba de los Soviets en general,
sino de los Soviets conciliadores que ahora
desempeñaban el papel de apéndice del Gobierno
Provisional burgués. El congreso exhortó a los
bolcheviques a seguir en los Soviets y trabajar allí
para conquistarlos.
El congreso determinó el curso de la insurrección
armada para derrocar a la burguesía. En la resolución
se subrayaba: "En el momento actual, el desarrollo
pacífico y el paso del poder a los Soviets sin
violencia son imposibles, ya que el poder ha pasado,
en realidad, a manos de la burguesía
contrarrevolucionaria.
En el momento actual, la única consigna correcta
puede ser la liquidación total de la dictadura de la
burguesía contrarrevolucionaria"166.
El congreso no exhortaba a la inmediata
insurrección armada contra el Gobierno Provisional.
Todavía no se había iniciado el nuevo auge
revolucionario, del que Lenin escribiera que era
condición imprescindible para la insurrección
armada. Sin embargo, era evidente la inminencia de
este auge, pues ningún problema de la revolución se
había resuelto y la misión del partido consistía en
propagar la necesidad de la insurrección armada.
El congreso eligió el Comité Central compuesto
por 21 miembros167 y 10 miembros suplentes. Debido
a que existía el peligro de que se suspendiese el
congreso y fuesen detenidos los delegados, las
elecciones al CC se celebraron antes de terminarse el
congreso y en él no se dieron a conocer los resultados
de la votación; solamente fueron anunciados los
nombres de cuatro miembros del CC que habían
recibido el mayor número de votos. Lenin fue
nombrado el primero. Las decisiones del VI
Congreso estaban saturadas de un verdadero
internacionalismo proletario. En ellas se indicaba la
necesidad de romper totalmente con los
socialchovinistas y se subrayaba la unidad de tareas
del proletariado de todos los países. El congreso
formuló así la necesidad de la unión de las fuerzas
del movimiento obrero internacional: "¡El socialismo
revolucionario internacional contra el imperialismo
166
Ibídem, pág. 256.
V. I. Lenin, Artem (F. A. Serguéev), Y. A. Berzin, A.
S. Búbnov, N. I. Bujarin, F. F. Dzerzhinski, G. E.
Zinóviev, L. B. Kámenev, A. M. Kollontái, N. N.
Krestinski, V. P. Miliutin, M. K. Muránov, V. P. Noguin,
A. I. Ríkov, Y. M. Sverdlov, I. T. Smilga, G. y.
Sokólnikov, I. V. Stalin, L. D. Trotski, M. S. Uritski y S.
G. Shaumián.
167
43
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
internacional!"168.
El VI Congreso del POSD(b)R realizó una tarea
de enorme importancia histórica. Debido a que era
imposible el desarrollo pacífico de la revolución en
aquella etapa, el congreso encauzó al partido y al país
hacia la conquista del poder mediante la lucha
armada. Indicó al partido y a los trabajadores de
Rusia el camino que libraría a los trabajadores de la
opresión capitalista y terrateniente. Guiándose por las
resoluciones de su congreso, el partido desplegó una
ardorosa actividad entre los obreros, soldados,
marineros y campesinos, preparándolos para la
insurrección armada.
2.
La
derrota
de
la
sublevación
contrarrevolucionaria del general Kornílov.
El auge revolucionario, de cuya inevitabilidad
había hablado Lenin, llegó más pronto de lo que se
podía esperar. Ello se debía a la lucha contra el
levantamiento contrarrevolucionario del general
Kornílov.
A pesar de que en el segundo Gobierno de
coalición entraron siete "socialistas", no cabía la
menor duda de que aquí el papel dirigente lo
desempeñaba
el
Partido
Demócrata
Constitucionalista. Sin embargo, la burguesía
imperialista no estaba satisfecha y decidió terminar
de un golpe con los restos de la democracia, a los que
consideraba nefastos para su política. Necesitaba un
dictador, y lo halló en la persona del general
Kornílov, jefe supremo de las Fuerzas Armadas,
quien agradaba a los círculos gobernantes por su
carácter reaccionario.
La elección fue aprobada por los imperialistas
ingleses, franceses y norteamericanos. El embajador
inglés George Buchanan declaró que Kornílov era el
único hombre suficientemente fuerte y capaz de
restablecer la disciplina en el ejército, tan necesario a
los imperialistas para continuar la guerra169.
Kornílov comenzó a preparar la campaña contra
la revolución. Empezó ordenando disolver 59
divisiones "ineptas para combatir". En realidad, en
esta categoría de unidades se incluían,
principalmente, las que mantenían espíritu
revolucionario.
Al mismo tiempo, se inició la formación de
batallones de choque para luchar contra la
revolución. A finales de agosto, el Cuartel General
logró formar 33 de estos batallones170. Hacia
Petrogrado se desplazaban unidades cosacas. Se
creaban organizaciones contrarrevolucionarias en las
capitales, en una serie de grandes ciudades y en el
ejército. Surgió el Comité Principal de la Alianza de
168
VI Congreso del POSD(b)R, pág. 263.
G. Buchanan. Mi misión en Rusia. Memorias de un
diplomático, t. 2, Berlín, 1924, pág. 130.
170
Archivo Estatal Central Histórico-Militar, f. 2003, 1. 2,
exp. 350, fol. 167.
169
Oficiales que se planteó la tarea de preparar las
condiciones en el ejército y crear una fuerza armada
para implantar la dictadura militar en el país.
En el II Congreso comercial-industrial de toda
Rusia se fundó la Asamblea de Fuerzas Sociales
compuesta por unas 300 personas, representantes del
Partido Demócrata Constitucionalista y del de los
octubristas. Aquí se aprobaron definitivamente todos
los detalles para el golpe de Estado señalado y el
establecimiento de la dictadura militar; también se
eligió un Buró Permanente, del que formaron parte
M. V. Rodzianko, P. P. Riabushinski, P. N.
Miliukov, N. M. Kishkín, P. B. Struve, A. I.
Shingariov y otros171. El 9 de agosto, Kornílov
recibió el siguiente telegrama firmado por
Rodzianko: "En la terrible hora de duras pruebas, la
Rusia pensante le mira con esperanza y fe. ¡Que Dios
le ayude en su gran hazaña de reunificar el potente
ejército para la salvación de Rusia!"172.
El 12 de agosto, en el teatro Bolshók de Moscú se
inauguró la Asamblea de Estado, convocada por el
Gobierno Provisional. Sus partícipes eran
representantes
de
organizaciones
políticas,
nacionales, comerciales, industriales y cooperativas,
altos rangos del ejército, miembros de la Duma de
Estado de las cuatro legislaturas y representantes del
clero. La delegación de los Soviets estaba compuesta
por mencheviques y eseristas.
El día de la inauguración de la Asamblea, los
obreros de Moscú y de sus alrededores, respondiendo
al llamamiento de los bolcheviques y pese a la
prohibición del Gobierno Provisional y de las
protestas de los mencheviques y eseristas de los
Soviets moscovitas, declararon la huelga general en
la que participaron más de 400.000 personas. Los
obreros y soldados retuvieron un regimiento de
cosacos que llegaba a Moscú y mantuvieron bajo un
control avizor a las unidades militares fieles a
Kornílov, acantonadas en la ciudad. "La huelga del
12 de agosto en Moscú -escribía Lenin-, demostró
que el proletariado activo apoya a los
bolcheviques…"173. Huelgas masivas de protesta
contra la Asamblea de Estado tuvieron lugar en
Ekaterimburgo, Kíev, Járkov, Vladímir, GusJrustalni, Nizhni Nóvgorod, Tsaritsin, Sarátov,
Kostromá y otras ciudades.
En la reunión del CC del partido, celebrada el 5
de agosto, se examinó la cuestión de la Asamblea y
se acordó "organizar un grupo que elaboraría una
declaración y abandonaría la Asamblea tan pronto
como se inaugurase y eligiese la presidencia (antes
171
V. Komin. La bancarrota de los partidos burgueses y
pequeñoburgueses de Rusia en el periodo de preparación
y triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre. M.,
1965, págs. 345-346.
172
Ibídem, pág. 346.
173
V. I. Lenin. Rumores sobre una conspiración. O.C., t.
34, págs. 77, 78.
Varios autores
44
de comenzar la Asamblea sus labores)". Así
procedieron los bolcheviques. En la Declaración de
los bolcheviques, miembros de la delegación a la
Asamblea de Moscú se desenmascaraban los planes
conspirativos proyectados por la burguesía y se
indicaba la necesidad de la lucha enérgica de los
obreros y campesinos pobres contra la
contrarrevolución.174
Mostrando celo ante la burguesía, el primer
ministro Kerenski, sin cohibirse, declaró en su
intervención que las tareas fundamentales del
Gobierno eran continuar la guerra e imponer "el
orden" en el ejército y en el país. Más tarde, Kerenski
reconocería que merece la pena hojear el Izvestia ZIK
("Noticias del Comité Ejecutivo Central") de julio y
agosto para convencerse de la lucha tan tensa que
estaba librando el Comité Ejecutivo Central de los
Soviets de diputados obreros y soldados contra el
bolchevismo. Los ministros Prokopóvich y Nekrásov
confirmaron que la política realizada por el Gobierno
no sufriría cambios. El general Kornílov exigía el
establecimiento de la dictadura militar en el país y la
implantación de la pena de muerte no sólo en el
frente, sino también en la retaguardia. De lo
contrario, amenazaba con entregar Riga. El atamán175
cosaco Kaledin pronunció un discurso pogromista,
propuso disolver los Soviets y comités y militarizar
los ferrocarriles y la industria. A su vez, los líderes
menchevique-eseristas
Tsereteli,
Chjeídze
y
Avxéntiev prometieron a la burguesía apoyar todas
las medidas trazadas por ella para restablecer el
"orden". Los conciliadores no objetaban, en
principio, a los líderes burgueses la liquidación de los
Soviets y comités en general, pero les aseguraban
que aún no había llegado la hora de "quitar los
andamios, pues no estaba terminada la construcción
del edificio de la Rusia libre y revolucionaria"176. No
se trataba de conservar los Soviets y comités, sino de
fijar la fecha de su supresión. La posición tomada por
los conciliadores en la Asamblea fue acogida con
entusiasmo por los Estados aliados de Rusia. El
Presidente de los EE.UU., W. Wilson, envió un
telegrama a la Asamblea en el que la felicitaba y
prometía "prestar toda clase de apoyo material y
moral al Gobierno de Rusia"177.
Después de celebrarse la Asamblea de Estado, el
Cuartel General se convirtió en el centro de la
contrarrevolución, a donde venían a entrevistarse con
Kornílov banqueros, fabricantes y líderes de los
partidos contrarrevolucionarios; aquí se concentraban
las fuerzas contrarrevolucionarias del generalato y de
los
demócratas
constitucionalistas.
Los
representantes de los Estados Unidos, Inglaterra y
174
Actas del Comité Central del POSD(b)R, págs. 7-9.
Atamán: jefe de los cosacos.
176
Asamblea de Estado. Actas taquigráficas. M.-L., 1930,
pág. 122.
177
Proletarii ("El Proletario"), 15 de agosto de 1917.
175
Francia prometieron ayudar a Kornílov en la lucha
contra el movimiento revolucionario, En aquellos
días, el embajador norteamericano Francis escribía al
Secretario de Estado de su país: "Tenemos que hacer
todo lo posible para apoyar y reforzar la situación
existente aquí"178.
Con el fin de asestar un golpe en el propio
corazón de la revolución, la burguesía decidió
entregar Petrogrado a los alemanes. En el tiempo
transcurrido desde el 23 de julio hasta el 18 de
agosto, el Alto Mando ordenó retirar del sector de
Riga, en el Frente Norte, 17 regimientos y gran
cantidad de artillería que cubrían los accesos a la
capital.
El 19 de agosto, las tropas alemanas iniciaron la
ofensiva sobre Riga. El XII Ejército estuvo durante
26 horas seguidas rechazando los ataques del
enemigo, pero no logró mantener la ciudad. La
camarilla militar contrarrevolucionaria traicionó a las
tropas rusas y entregó premeditadamente Riga, que
fue ocupada por los alemanes el 21 de agosto. El
enemigo se encontraba a las puertas del Petrogrado
revolucionario. El Cuartel General aprovechó la
situación creada como pretexto para acelerar el
traslado de tropas fieles a él a la capital. La entrada
de las tropas Kornílovianas en la capital estaba
prevista para el día 27 de agosto. Los conspiradores
esperaban que para esa fecha se organizasen en la
ciudad manifestaciones de obreros y soldados, que el
Gobierno
Provisional
tildaría
de
"motín
bolchevique", proporcionando la posibilidad de
aplastarlas con fuerzas armadas.
Los
conspiradores
calculaban
apoderarse
rápidamente de Petrogrado, desarmar a los obreros y
a las tropas revolucionarias de la guarnición de
Petrogrado y detener a los bolcheviques.
Simultáneamente a la ofensiva de Kornílov sobre
Petrogrado, el atamán A. M. Kaledin preparaba la
sublevación en la Región de los Cosacos del Don. En
la preparación del complot de Kornílov tomaron
parte activa los representantes diplomáticos de los
EE.UU., Inglaterra y Francia. Según atestiguaría el
coronel norteamericano R. Robins, los automóviles
blindados ingleses que participaban en la ofensiva
sobre Petrogrado amenazaban con abrir fuego contra
las unidades Kornílovianas en caso de que éstas se
negaran ir más allá de Pskov. Cifrando sus
esperanzas en Kornílov, los imperialistas extranjeros
vinculaban con él la posibilidad del ulterior
sojuzgamiento de Rusia y, principalmente, su
participación activa en la guerra. Lenin configuró un
cuadro preciso y completo sobre el plan del complot
y de su magnitud. En la prensa apareció una serie de
artículos suyos que trazaban el plan de acción del
partido del proletariado en caso de que los
Kornílovianos iniciasen la ofensiva. Lenin prevenía
178
Los bolcheviques petrogradenses en la Revolución de
Octubre. L., 1957, pág. 251.
45
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
categóricamente al partido de la inadmisibilidad de
cualesquiera acuerdos con los mencheviques y
eseristas en defensa del Gobierno Provisional;
recomendaba dirigir el golpe principal contra la
Korníloviada, sin debilitar al mismo tiempo la lucha
contra Kerenski, lucha que sólo debería cambiar sus
formas. En la carta enviada al CC del POSD(b)R,
Lenin señalaba: "Vamos a combatir y combatimos a
Kornílov, como lo hacen las tropas de Kerenski, pero
nosotros no apoyamos a Kerenski, sino que
desenmascaramos su debilidad... Es una diferencia
bastante sutil, pero archiesencial y no se la puede
olvidar"179.
El 27 de agosto, el CC y el Comité petrogradense
del POSD(b)R, la Organización Militar aneja al CC
del partido, el Consejo Central de comités fabriles y
los grupos bolcheviques en el Comité Ejecutivo
Central de los Soviets de diputados obreros y
soldados y en el Soviet de Petrogrado hicieron
público el llamamiento conjunto A todos los
trabajadores, a todos los obreros y soldados de
Petrogrado, exhortándoles a levantarse en defensa de
la capital revolucionaria180.
En aquellos días, Petrogrado hacía recordar un
avispero soliviantado. En las fábricas, unidades
militares e instituciones, nada más que se supo la
noticia del alzamiento de las tropas Kornílovianas
contra el Petrogrado revolucionario, se celebraron
mítines de protesta contra las acciones de la
contrarrevolución. En las fábricas se organizaban
destacamentos de la Guardia Roja.
Los
Soviets
distritales
de
Petrogrado
desempeñaron un gran papel en la organización del
proletariado capitalino para luchar contra la
Korníloviada. La Asamblea interdistrital de los
Soviets181, dirigida por los bolcheviques, desempeñó
en realidad la función de Comité Ejecutivo del Soviet
de Petrogrado. La asamblea acordó incluir sus
representantes en todos los organismos de combate
con la contrarrevolución, crear inmediatamente la
milicia obrera, para lo cual era necesario iniciar la
confección de las listas de obreros revolucionarios,
establecer el control directo de los Soviets distritales
sobre los actos de los comisarios del Gobierno
Provisional y organizar destacamentos móviles para
detener a los agitadores contrarrevolucionarios182. Se
179
V. I. Lenin. Al Comité Central del POSD(b)R. O.C., t.
34, pág. 120.
180
El movimiento revolucionario de Rusia en agosto de
1917. Aplastamiento de la korniloviada. M., 1960, págs.
474-475.
181
La Asamblea interdistrital de los Soviets de Petrogrado
y de sus alrededores fue creada por decisión del Soviet
petrogradense. Después de los acontecimientos de julio, la
dirección de la asamblea pasó a manos de los
bolcheviques.
182
El movimiento revolucionario de Rusia en agosto de
1917. Aplastamiento de la korniloviada. M., 1960. M.,
1959, págs. 483-484.
acordó también que todas las disposiciones dadas por
los Soviets distritales pasasen a través de la
Asamblea interdistrital. Las acciones resueltas de
este organismo neutralizaban en grado considerable
los obstáculos que ponían los líderes del Soviet
petrogradense a la organización revolucionaria de las
masas.
En aquellos días, el número total de guardias rojos
en Petrogrado alcanzó las 13.000-15.000 personas183.
Los destacamentos de la Guardia Roja eran una
fuerza temible para el enemigo. A principios de
septiembre, sólo en 12 fábricas del distrito de Víborg
se inscribieron en la Guardia Roja más de 2.000
personas184. El Soviet del distrito de Víborg, ayudado
por los guardias rojos, estableció en su territorio un
orden público ejemplar, puso bajo su control los
establecimientos comerciales y las imprentas, se
dedicaba al armamento y la instrucción militar de los
obreros. En las empresas del distrito se crearon
destacamentos de obreros, y en los centros donde la
mayoría la componían mujeres, se formaron
destacamentos de hermanas rojas de la caridad. Las
resoluciones e indicaciones del Soviet se cumplían
sin objeción. En el distrito de Petrogrado, los
guardias rojos impidieron que entrasen en la fábrica
Langenzippen los cadetes que habían llegado con el
pretexto de custodiar la empresa; crearon un centro
distrital de lucha contra la Korníloviada y
establecieron el servicio de guardia de obreros
armados. El Soviet de diputados obreros y soldados
de la fábrica de explosivos de Shlisselburgo organizó
el control del despacho de pólvora. Los obreros de
esta empresa enviaron a Petrogrado más de 200 cajas
de explosivos para equipar a la Guardia Roja. En las
fábricas de explosivos de Sestroretsk y de Ojta y en
el Arsenal de Petrogrado, los obreros pusieron bajo
su control la comunicación telefónica y se
apoderaron de fusiles y de otro material bélico. En
los distritos se organizaban destacamentos para abrir
trincheras, construir casamatas y tender alambradas
en torno a Petrogrado.
En la movilización y organización de las masas
para combatir la Korníloviada participaron
activamente los sindicatos y comités fabriles. Con
ayuda de los últimos, los bolcheviques formaban
destacamentos de la Guardia Roja, organizaban la
vigilancia de las empresas, atajaban los intentos de
los capitalistas de parar la producción y declarar
lock-outs. En esos días se activó más el control
obrero. Los comités fabriles obligaron a los
empresarios a pagar a los obreros por las horas que
dedicaban a la guardia en las empresas, por las que
invertían en la construcción de fortificaciones o las
que pasaban en los destacamentos de la Guardia
183
V. Stártsev. Relatos sobre la historia de la Guardia
Roja y la milicia obrera de Petrogrado. M.-L., 1965, pág.
164.
184
Ibídem, pág. 163.
Varios autores
46
Roja. El sindicato de metalúrgicos tomaba parte
activa en la formación, pertrechamiento y
financiación de los destacamentos obreros. El
sindicato de chóferes y mecánicos automovilistas
concedió todos los vehículos y talleres de reparación
existentes. El sindicato de empleados del comercio y
trabajadores de la alimentación asumió la
organización del avituallamiento a los obreros y sus
familias. El sindicato de impresores estableció el
control sobre las tipografías de la ciudad, aseguró la
salida de las ediciones extraordinarias y tiradas
complementarias de periódicos y proclamas del
Partido Bolchevique. Actuaban enérgicamente los
ferroviarios del nudo de Petrogrado: retenían los
convoyes de los Kornílovíanos en las estaciones de
Luga, Dno, Gátchina, Pskov y otras, levantaban los
rieles, metían en vías muertas los trenes con tropas
Kornílovianas y averiaban sus locomotoras.
En el transcurso de tres días marcharon a luchar
contra los Kornílovianos más de 10 destacamentos
obreros de la fábrica Putílov185. Intensificaron sus
acciones los obreros de muchas fábricas. Siguiendo
el ejemplo de los obreros y respondiendo al
llamamiento de los bolcheviques, por doquier se
levantaban los soldados revolucionarios para
combatir con los Kornílovianos.
La clase obrera encontró ardiente apoyo entre los
soldados de la guarnición de Petrogrado y los
marinos de la Flota del Báltico. Respondiendo al
llamamiento del CC del POSD(b)R, salieron cuatro
destructores de Helsingfors y dos de Reval186. El 30
de agosto, el Soviet de Reval acordó "enviar de esta
ciudad unidades de tropas con artillería" para aplastar
la sublevación Korníloviana. El Regimiento de
Granaderos, los de Izmáilovo, Kexholm, Letonia,
Moscú, Pavlovsk, Preobrazhenski y otros designaron
destacamentos mixtos para defender Petrogrado.
En Kronstadt, el Comité Ejecutivo del Soviet puso
bajo su control el telégrafo y la administración de
correos, organizó una comisión especial de lucha
contra la Korníloviada y envió a Petrogrado más de
3.000 marineros para combatir con los sublevados187.
Al comprender el peligro que se corría, las fuerzas
revolucionarias del país se pusieron en movimiento.
En la etapa de lucha contra la Korníloviada, la
alianza de la clase obrera y el campesinado pobre se
manifestó como la fuerza decisiva de la revolución.
Durante tres días, se logró crear en torno a
Petrogrado una potente fuerza armada de obreros,
soldados y marineros revolucionarios; en total, no
185
M. Mítelman. El año 1917 en la fábrica Putilov, L.,
1939, pág. 137.
186
P. Sivkov. Los marinos de la Flota del Báltico en la
lucha por el poder de los Soviets en 1917. M., 1946, pág.
170.
187
Los marineros del Báltico en la preparación y
realización de la Gran Revolución Socialista de Octubre.
Documentos y datos. M.-L., 1957. pág. 198.
menos de 60.000 combatientes188. Los conjuradores
no tenían ni un tercio de las tropas que se les
enfrentaban en las cercanías de Petrogrado. Estaba
claro que el complot fracasaría. Semejante
correlación de fuerzas se produjo no sólo en
Petrogrado, sino también en otros lugares donde los
Kornílovianos se proponían actuar.
La lucha contra la Korníloviada estaba
encabezada por el Partido Bolchevique. A. V.
Lunacharski, entonces teniente de alcalde, escribiría
acerca de aquellas jornadas: "Los eseristas y
mencheviques de la Duma eran presa del pánico.
Ahora veían en los demócratas constitucionalistas a
fautores de Kornílov; y en nosotros, el apoyo y los
salvadores... La Duma votaba unánimemente las
proposiciones de carácter defensivo que nosotros
proponíamos..."189.
El primer ministro Kerenski estaba de acuerdo
con Kornílov en lo tocante a la lucha contra la
revolución. Pero viendo en la persona del general un
peligroso rival y asustado por la poderosa acción de
las masas, capaces no sólo de liquidar la
Korníloviada, sino también de barrer al Gobierno
Provisional, el primer ministro declaró reos a
Kornílov y demás generales rebeldes. En realidad,
esta "lucha" entre Kerenski y Kornílov no se reducía
más que a los métodos de aplastar la revolución.
Los líderes menchevique-eseristas declararon que
apoyarían incondicionalmente a Kerenski en la
batalla contra Kornílov, considerando a éste como "el
mal mayor".
Desde la tarde del 27 de agosto hasta la mañana
del día siguiente estuvo sesionando el Comité
Ejecutivo Central de los Soviets y el Comité
Ejecutivo de los Soviets de diputados campesinos.
Debido a que en esos días los ministros del Partido
Demócrata
Constitucionalista
presentaron
la
dimisión,
la
mayoría
menchevique-eserista
encomendó a Kerenski formar el Gobierno según su
propio parecer. En esta sesión se aprobó una
resolución para crear el "Comité de lucha popular
contra la contrarrevolución", del cual formaron parte
representantes de los partidos eserista y
menchevique, del Comité Ejecutivo Central de los
Soviets de diputados obreros y soldados, del Comité
Ejecutivo de los Soviets de diputados campesinos,
del Consejo Central de los sindicatos y del Soviet
petrogradense de diputados obreros y soldados. Los
bolcheviques también entraron en el comité. Se creó
un órgano de coalición para combatir el complot de
Kornílov. En relación con esto, el CC del POSD(b)R
informó a las organizaciones locales acerca de su
táctica: "En aras de rechazar a la contrarrevolución,
trabajamos en colaboración técnica e informativa con
el Soviet, manteniendo una línea política
188
N. Y. Ivanov. El Gran Octubre en Petrogrado. L.,
1957, pág. 207.
189
A. V. Lunacharski. Semblanzas. M., 1965, pág. 485.
47
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
completamente independiente”190. Según datos
incompletos, en los Soviets de 100 ciudades se
crearon centros revolucionarios para luchar contra la
Korníloviada191.
En la primera sesión, celebrada el 28 de agosto, el
"Comité
de
lucha
popular
contra
la
contrarrevolución", aprobó la siguiente resolución
compromisoria: "Reconocer necesario armar ciertos
grupos de trabajadores para defender los barrios
obreros, bajo la dirección inmediata de los Soviets y
el control del comité"192. De este modo, el
armamento de los obreros adquirió reconocimiento
legal por parte de un organismo extraordinario,
creado para combatir la contrarrevolución. No
obstante, este comité, en el que predominaban
mencheviques y eseristas, actuaba de un modo
indeciso. Los verdaderos centros que organizaban la
lucha contra los facciosos Kornílovianos eran el CC
del POSD(b)R, el Buró de la Organización Militar y
el Comité de Petrogrado.
Como resultado de las enérgicas acciones del CC
del POSD(b)R y de los comités revolucionarios
creados en las provincias, se hizo cenizas el plan
encaminado a aplastar la revolución, ideado
detalladamente y aprobado por el imperialismo
internacional. La clase obrera y los soldados, que
actuaban conjuntamente bajo la dirección del Partido
Bolchevique, alcanzaron la victoria. Kornílov y
algunos de sus allegados fueron detenidos. El
aplastamiento de la Korníloviada no sólo fue una
seria derrota de la burguesía de Rusia, sino también
de los que estaban detrás de ella: los imperialistas
ingleses, franceses y norteamericanos.
Organizando a las masas para aplastar el complot
Korníloviano, los bolcheviques realizaban una
singular táctica de unidad de acción, creaban
intensamente el ejército político de la revolución
socialista. Lo conseguido en unos días de lucha
contra la Korníloviada no hubiera podido hacerse en
varios meses de desarrollo ordinario de la revolución.
La sublevación Korníloviana demostró claramente la
bancarrota de la política de los conciliadores. Los
campesinos y soldados abandonaban a los eseristas y
pasaban al lado de los bolcheviques. Era una
demostración de que sólo el poder de los obreros y
campesinos pobres podía impulsar a la revolución y
consolidar sus conquistas. La lucha contra la
Korníloviada ayudó a muchos soldados y obreros a
desechar las ilusiones de que mediante un acuerdo
con la burguesía se podría lograr la salida de la
guerra imperialista, el establecimiento del control
obrero sobre la producción y la entrega de las tierras
190
Correspondencia del Secretariado del CC del
POSD(b)R con sus organizaciones locales, t. I, M., 1957,
pág. 31.
191
N. Ivanov. La korniloviada y su aplastamiento. L.,
1965, pág. 184.
192
Citado por V. Stártsev. Obra indicada, pág. 147.
de los terratenientes a los campesinos. Los soldados,
particularmente los de los frentes Norte y Oeste, así
como los de muchas guarniciones de retaguardia,
rompían con la política de los partidos conciliadores
y se pasaban al lado de los bolcheviques.
A finales de agosto y principios de septiembre de
1917, es decir, durante el combate con la
Korníloviada, en el país se creó una situación muy
peculiar. El poder del Gobierno Provisional en la
capital y las provincias se había debilitado y minado
su autoridad; en cambio, los Soviets y comités
activaron su labor. De nuevo surgieron posibilidades
reales para el paso pacífico del poder a manos de los
Soviets. El partido de los bolcheviques decidió
aprovechar esa posibilidad para evitar víctimas
innecesarias. En el artículo Acerca de los
compromisos, escrito el 1 de septiembre, Lenin
planteó el problema del compromiso con los partidos
pequeñoburgueses. "Es un compromiso por nuestra
parte -escribía Lenin- retornar a nuestra
reivindicación de antes de julio: todo el poder a los
Soviets, formación de un Gobierno constituido por
eseristas y mencheviques, responsable ante los
Soviets". Y más adelante señalaba: "Sólo en nombre
de este desarrollo pacífico de la revolución,
posibilidad extraordinariamente rara en la historia y
extraordinariamente valiosa, exclusivamente rara,
sólo en nombre de ella, pueden y deben, a mi
parecer, los bolcheviques, partidarios de la
revolución
mundial
y
de
los
métodos
revolucionarios, aceptar tales compromisos”193.
Los Soviets debían y podían tomar todo el poder y
formar
un
Gobierno
soviético,
proponer
inmediatamente a todos los pueblos beligerantes la
paz basada en condiciones democráticas, declarar
abolida sin pago de rescate la propiedad privada de la
tierra, entregar ésta a disposición de los comités
campesinos e implantar el control obrero sobre la
producción y el consumo. A condición de que se
garantizase la plena libertad de agitación, igual que
antes de julio, los bolcheviques podrían lograr el
incremento de su influencia y conquistar la mayoría
en los Soviets. En aquel tiempo nadie podría pensar
en oponer resistencia a los Soviets, al igual que en el
período anterior a julio.
No obstante, pronto desapareció la posibilidad del
desarrollo pacífico de la revolución. Los
mencheviques y eseristas, que se encontraban en la
dirección de los Soviets, se coaligaron nuevamente
con la burguesía. El 1 de septiembre, el Gobierno
Provisional publicó un decreto por el cual el Imperio
Ruso pasaba a llamarse República de Rusia. Para su
gobernación, se creó un "directorio" compuesto por
cinco personas y presidido por Kerenski. Y aunque
en el "directorio" no figuraban legalmente
representantes de los demócratas constitucionalistas,
193
V. I. Lenin. Acerca de los compromisos. O.C., 1. 34,
págs. 134-135.
Varios autores
48
en la práctica era una forma solapada de alianza entre
la burguesía y los partidos pequeñoburgueses. El 2 de
septiembre, el Comité Ejecutivo Central de los
Soviets, cediendo a la petición de los líderes eseristas
y mencheviques, aprobó una resolución de apoyo al
"directorio". Este era un poder bonapartista
contrarrevolucionario, una forma de dictadura de la
gran burguesía que, apoyándose en la camarilla
militarista, maniobraba entre las clases beligerantes,
que más o menos se equilibraban entre sí, y se
protegía con consignas de "interés nacional al
margen de las clases". Hablando de los líderes de los
partidos menchevique y eserista, Lenin señalaba que
ellos se habían "vuelto a hundir en la charca de los
sucios y viles regateos con los demócratas
constitucionalistas"194.
3. La ruina económica.
La previsión de Lenin acerca de la inevitabilidad
de un nuevo auge revolucionario fue confirmada a
través de todo el desarrollo ulterior de los
acontecimientos.
Una
de
las
evidentes
manifestaciones de que maduraba la crisis era la
ruina económica.
El Gobierno Provisional no se preocupaba por
evitar el desastre económico. En 1917, es decir, en el
tercer año de guerra, el transporte ferroviario se
encontraba en estado de decadencia. Se reducía el
suministro de materias primas a las fábricas;
disminuyó la extracción de hulla. Tan sólo en el
Donbás, desde marzo hasta septiembre, descendió en
un 23,4%195. Comparando con 1913, año anterior a la
guerra, la fundición de arrabio se rebujo de 282,9
millones a 190,5 millones de puds, y la producción
de hierro y acero, bajo de 246,5 millones a 155,5
millones de puds196. Los gastos de guerra alcanzaban
sumas astronómicas. En 1915, Rusia invertía
diariamente en la guerra 25 millones de rublos,
ascendiendo en 1917 a la suma de 58 millones de
rublos197. Comparando con 1916, el presupuesto de
guerra aumentó casi la mitad, lo que, sin duda, caía
con todo su peso sobre los hombros de los
trabajadores. Para cubrir el déficit presupuestario, el
Gobierno Provisional inundó el país con papel
moneda, cuyos billetes se llamaban "kérenki". Si
desde el inicio de la guerra hasta febrero de 1917
había en circulación 8.200 millones de rublos en
papel moneda, durante los últimos ocho meses ya
estaban circulando cerca de 9.500 millones de rublos
194
V. I. Lenin. Del diario de un publicista. O.C., t. 34,
pág. 262.
195
La situación económica de Rusia en vísperas de la
Gran Revolución Socialista de Octubre. Documentos y
datos, par. 2, M.-L., 1957, pág. 86.
196
P. I. Liáschenko. Historia de la economía nacional de
la URSS, 1. 2, M., 1956, pág. 669.
197
La situación económica de Rusia en vísperas de la
Gran Revolución Socialista de Octubre, p. 2, pág. 379.
más198. El rublo perdía su valor de día en día.
Aumentaba la deuda estatal de Rusia, llegando a la
suma de 49.00050.000 millones de rublos, de la que
cerca de 12.000 millones pertenecían al capital
extranjero199.
La burguesía, tratando de aplastar la revolución
ascendiente, declaraba lock-outs y cerraba empresas,
con lo que acrecentaba la ruina económica. Mediante
el sabotaje y los lock-outs, los capitalistas calculaban
poner de rodillas al pueblo revolucionario. Desde
marzo hasta julio de 1917, en el país se cerraron 568
empresas, cuya mayoría pertenecía a la industria de
labrado de metales200. En octubre, los propietarios se
disponían a cerrar otras empresas en las que
trabajaban 300.000 personas201. Es difícil calcular el
daño material que la burguesía causó a la economía
de Rusia con su política de lock-outs y sabotajes. El
Comité Económico Principal anejo al Gobierno
Provisional legalizó, en septiembre, los lock-outs
como medio de lucha contra el proletariado. Según
datos oficiales, desde marzo hasta septiembre de
1917 se registraron 114.000 parados en la Zona
Industrial Central202.
La campaña de la burguesía contra la clase obrera
iba acompañada de una ofensiva dirigida contra el
nivel de vida de los trabajadores.
En una reunión conjunta de la Directiva Central
del sindicato textil y de sus 16 secciones, celebrada a
finales de agosto, se señalaba que "últimamente, los
fabricantes se niegan a cumplir los convenios
concertados con el sindicato, dando motivo a muchos
conflictos"203. Amenazando con cerrar las empresas,
los capitalistas exigían de los obreros la renuncia a la
jornada laboral de 8 horas, esa importantísima
conquista de la clase obrera.
En el país subieron muchísimo los precios de los
productos alimenticios y de los artículos de primera
necesidad. Sólo en septiembre y octubre de 1917
aumentaron en un 340% y alcanzó un 1.020% en
comparación con el nivel de anteguerra204. Mientras
tanto, el salario de los obreros quedaba muy a la zaga
de la incesante alza de los precios. En septiembre, el
salario en varias empresas de Moscú no superaba 2
198
A. L. Sídorov. La situación financiera de Rusia en los
años de la I Guerra Mundial (1914-1917). M., 1960, págs.
143,144.
199
Ibídem, págs. 92, 518, 526.
200
A. M. Pankrátova. Los comités fabriles de Rusia en la
lucha por la fábrica socialista. M., 1923, pág. 218.
201
Historia de la guerra civil en la URSS, 2ª ed., t. 1, M.,
1939, pág. 191.
202
G. A. Trukán. En torno a la cuestión del salario del
proletariado de Rusia en vísperas de la Revolución de
Octubre. "Istoria SSSR" ("Historia de la URSS"), 1959, Nº
6, pág. 119.
203
Archivo Central Estatal de la Revolución de Octubre de
la URSS, f. 5457, 1. 1, exp. 5, fol. 23.
204
M. P. Kojn, Índices de precios en Rusia. M., 1926, pág.
160.
49
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
rublos al día. "Con este salario -comunicaban los
obreros en una de sus cartas- sólo puede uno morirse
de hambre, pero no vivir"205. Para el mes de octubre,
los salarios de las empresas textiles de Shuisk habían
aumentado, como promedio, en 3,5 veces, en
comparación con el período de anteguerra, mientras
que los precios de los productos alimenticios habían
subido 912 veces. En Gus-Jrustalni, el mínimo de
vida de un obrero con su familia era de 248 rublos,
sin embargo, él ganaba cuatro veces menos206. Los
impuestos del azúcar, té, cerillas, keroseno, tabaco y
otros artículos de consumo aumentaron en cinco
veces, comparando con 1916207. Mientras tanto, la
burguesía seguía llevando una lucha tenaz contra la
elevación de los salarios e incluso exigía la reducción
de éstos.
La burguesía, tratando de someter a los obreros
mediante el agotamiento, inició la organización del
hambre en el país. El millonario Riabushinski declaró
cínicamente en el II Congreso de la Unión de
Comercio e Industria de toda Rusia que la mano
descarnada del hambre debería atenazar a la
revolución por la garganta y estrangularla. La
burguesía acaparaba y ocultaba los productos
alimenticios.
En agosto de 1917, el Gobierno Provisional subió
los precios del pan en dos veces, prohibiendo a los
empresarios elevar los salarios a los obreros. El
Gobierno señalaba que la aprobación de esa decisión
era necesaria para restablecer la "justicia" e igualar
con las "demás clases" la situación del agricultor. Los
principales detentares de cereales comerciables eran
los terratenientes y kulaks, por eso el alza de los
precios del pan, realizada por el Gobierno, los
bolcheviques la calificaban, con mucha razón, como
un daño directo al pueblo hambriento, a los millones
de campesinos y obreros que compraban el pan, y
como un regalo directo a los terratenientes208.
En el otoño de 1917, muchas provincias
consumidoras de la zona central de Rusia se
encontraban en una situación dificilísima. Los
suministros de comestibles se reducían de mes en
mes. Si a principios de abril Moscú y las provincias
centrales recibían el 43,4% de los víveres
planificados, en septiembre el abastecimiento ya se
había reducido hasta el 15,2%209. En las ciudades
empezaba a sentirse mucho el hambre. En Moscú,
por ejemplo, se daban 100 gramos de pan por
205
Archivo Central Estatal de la Revolución de Octubre de
la URSS, f. 5457,1. 1, exp. 29, fol. 66.
206
G. A. Trukán. En torno a la cuestión del salario..., pág.
119.
207
Archivo Central Estatal de la Revolución de Octubre de
la URSS, f. 5457,1. 1, exp. 32, fol. 52.
208
Rabochi Put ("La Senda Obrera"), 14 de octubre de
1917.
209
G. A. Trukán. En torno a la cuestión del salario..., pág.
122.
persona y a veces ni siquiera había eso. En el otoño
de 1917, la situación con los productos alimenticios
ya era catastrófica.
También en el frente reinaba una situación muy
penosa con los comestibles. Uno de los intendentes
militares escribía: "El autócrata más terrible- el
hambre- ya exhala su aliento directamente en el
ejército. Parte de las panaderías ya han cesado de
funcionar y dentro de dos o tres días, se pararán las
restantes por falta de harina”210.
Y esto ocurría en un país que todavía contaba con
grandes reservas de trigo cosechado en los años
1915-1916. Baste decir que sólo la región de
Novorossiisk disponía de 374 millones de puds de
sobrantes cerealistas211 y podía, sin esforzarse,
alimentar a ambas capitales y a las provincias
hambrientas. Pero el trigo se encontraba en poder de
los kulaks, terratenientes y comerciantes que se
habían planteado la tarea de estrangular la revolución
con ayuda de la mano descarnada del hambre. Para
mejorar la situación con los productos alimenticios,
era necesario concentrar su distribución en manos del
Estado y prohibir el comercio privado con estos
productos. Pero el Gobierno Provisional, debido a su
naturaleza clasista, no recurrió a esas medidas. Los
acopios de cereales, realizados por el Ministerio de
Abastos para el ejército y la población, seguían
descendiendo: en julio constituyeron 28.000 puds y
en agosto, 19.700 puds, o sea, el 16,9% del plan212.
Estaba claro que el Gobierno burgués era incapaz de
resolver el problema de la alimentación, así como
otros acuciosos problemas, en interés de las masas
trabajadoras.
La catástrofe de proporciones sin precedentes
continuaba tomando fuerza. La responsabilidad por
la situación creada, la burguesía y los líderes
menchevique-eseristas intentaban descargarla sobre
los bolcheviques que con su política "minaban los
pilares estatales".
El Partido Bolchevique hacía todo lo posible para
salvar al país de la amenazante catástrofe. En el mes
de septiembre, V. I. Lenin dedicó a este
importantísimo problema un trabajo especial titulado
La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla,
en la que señalaba que los tormentos de la guerra, el
hambre y la ruina que estaba sufriendo el país eran el
resultado del mangoneo de la burguesía y los
terratenientes, apoyados por los partidos de los
eseristas y mencheviques; que precisamente la
burguesía y los partidos conciliadores eran los
verdaderos culpables de la calamitosa situación del
pueblo.
210
Se cita por el libro de G. P. Gólikov Esbozo de la
historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre. M.,
1959, pág. 213.
211
La situación económica de Rusia en vísperas..., p. 2,
pág. 280.
212
P. I. Liáschenko. Obra citada, t. 2, pág. 668.
Varios autores
50
Lenin subrayaba que nada salvaría al país del
hundimiento si no se tomaban medidas
revolucionarias, tales como el control sobre la
producción y la distribución, la nacionalización de
los bancos y su unificación en un Banco de Estado y
la nacionalización de la gran industria.
Las medidas económicas propuestas por Lenin en
nombre del Partido Bolchevique para salvar al país
de la catástrofe que se avecinaba, eran al mismo
tiempo pasos necesarios para seguir adelante, hacia el
socialismo.
"En la Rusia del siglo XX, que ha sabido
conquistar por la vía revolucionaría la república y la
democracia, es imposible avanzar sin caminar hacia
el socialismo, sin dar pasos hacia él..."213.
Únicamente el proletariado, encontrándose en el
poder, podría salvar al país de la catástrofe;
únicamente el proletariado podría llevar a cabo las
medidas que garantizasen la renovación económica
de Rusia y un mejoramiento radical en la situación de
las masas trabajadoras. Los pueblos de Rusia
deberían confiar su suerte al proletariado, de lo
contrario al país le amenazaría la ruina.
Las conclusiones de Lenin, quien estaba
plenamente convencido del próximo y grandioso
futuro de Rusia, se asentaban en una base
estrictamente científica, en el análisis marxista de la
situación económica y política del país. Lenin veía
con claridad que Rusia se había aproximado de lleno
a la revolución socialista que cortaría el "nudo
gordiano" de los problemas sociales candentes. En
Rusia existía una gran concentración de capital
industrial-financiero; tenían gran influencia las
agrupaciones monopolistas que comenzaron a
convertirse, sobre todo en los años de la I Guerra
Mundial, en capitalismo monopolista de Estado.
4. El auge revolucionario en el país en el otoño
de 1917.
El acrecentamiento de la crisis revolucionaria en
el país se manifestó con un nuevo auge
revolucionario. La realización de las reivindicaciones
de la clase obrera respecto a la elevación del nivel de
vida, al mejoramiento de la situación con los abastos,
a la jornada laboral de 8 horas y otras tropezaba con
la cuestión del poder. En la reunión conjunta de los
Comités Ejecutivos de los Soviets de Moscú,
celebrada el 18 de octubre, los representantes de
numerosos sindicatos señalaban que los obreros
entendían perfectamente la inevitabilidad de la
acción general bajo la consigna de "¡Todo el poder a
los Soviets!" para mejorar la situación214. El hecho de
que las masas proletarias comprendiesen la necesidad
de dar la batalla decisiva a la burguesía, llevó al
213
V. I. Lenin. La catástrofe que nos amenaza y cómo
combatirla. O.C., t. 34, pág. 192.
214
E. Ignátov. El Soviet de Moscú en 1917. M., 1925, pág.
344.
cambio en las formas y la envergadura de la lucha
clasista. En lugar de las huelgas aisladas, con
frecuencia espontáneas, vinieron las acciones
organizadas de los obreros a nivel de ramas enteras
de la industria o de grandes zonas del país. La
bolchevización de los Soviets, sindicatos y comités
fabriles creaba condiciones para organizar esas
acciones del proletariado. En las regiones donde la
clase obrera componía un exiguo grupo de población
(Siberia, Asia Central, Cáucaso), la huelga general no
era una condición obligatoria que precediera al paso
del poder a manos del proletariado, mientras que en
las grandes zonas industriales (en los Urales, el
Donbás y la Zona Industrial Central), las huelgas
generales, a la par con la implantación del control
obrero, eran el medio principal en la preparación de
las masas para la lucha armada. Es notorio lo
siguiente: en marzo de 1917, hubo 66 acciones
obreras distintas; y en septiembre, 880215, es decir,
las acciones obreras aumentaron en más de 10 veces.
Las huelgas de obreros surgían una tras otra,
incorporándose a la lucha masas cada vez más
amplias de trabajadores, soldados y campesinos.
En las condiciones cuando estaba madurando la
crisis nacional, este movimiento se convirtió
rápidamente en la lucha por el derecho a ejercer el
control obrero sobre la producción y por liquidar el
régimen capitalista.
Debido a que los empresarios no desearon aceptar
la nueva tarifa, en agosto comenzó, en Moscú y sus
alrededores, la huelga de los curtidores, que poco
más tarde se convirtió en huelga general, en la que
participaban 100.000 obreros. Esta huelga fue
apoyada por los obreros de Petrogrado, Vladímir,
Oriol y otras ciudades. El Comité moscovita del
POSD(b)R exhortaba a los obreros de Moscú a
prestar ayuda a los huelguistas. "La causa de los
curtidores -se indicaba en el llamamiento- es la causa
de todos los obreros...
¡Camaradas! Muestren su solidaridad. Acudid en
ayuda de los camaradas curtidores y la victoria será
completa".
La huelga económica de los curtidores, la cual
duró más de dos meses, se convirtió al fin en huelga
política. A principios de octubre, los curtidores
aprobaron una resolución sobre la entrega de todo el
poder a los Soviets y exigieron expropiar las
empresas de los capitalistas que no deseasen ponerse
de acuerdo con los obreros. Sin esperar indicaciones
del Comité Huelguístico Central, que mantenía una
táctica de expectación, los comités fabriles iniciaron
el inventario de las mercancías y máquinas. Estas
acciones de los huelguistas obligaban a los
empresarios a aceptar la mayor parte de las
reivindicaciones de los obreros.
En la noche del 24 de septiembre estalló la huelga
215
El movimiento campesino en 1917. M.-L., 1927,
suplemento.
51
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
general de los ferroviarios. El CC del POSD(b)R
consideraba que su misión en aquel período era hacer
todo lo posible para que los obreros de las vías
férreas no se encontrasen aislados en su lucha contra
la burguesía y llamaba a los obreros de otras ramas a
expresar su solidaridad proletaria con los huelguistas.
El Gobierno Provisional se vio obligado a aceptar el
aumento de sueldos de los ferroviarios. El Comité
Ejecutivo de Ferroviarios de toda Rusia, en su
mayoría compuesto por conciliadores, declaró el 27
de septiembre el cese de la huelga. Los obreros de
algunos ferrocarriles declararon abiertamente que no
se subordinarían a este comité y continuaron el paro,
expresando de ese modo su protesta contra la política
de los partidos conciliadores.
En la historia de movimiento obrero, inscribió una
brillante página el proletariado de Bakú. Bajo la
dirección de P. A. Dzhaparidze, I. T. Fiolétov y M.
A. Azizbékov, el 27 de septiembre comenzó la
huelga de los petroleros de Bakú, en la que
participaban más de 30.000 personas. Les apoyaron
los obreros de otras empresas, los soldados
revolucionarios de la guarnición de la ciudad y los
marinos de la Flota Mercante del Caspio. Los
propietarios de las explotaciones petrolíferas se
vieron obligados a capitular y a concertar un
convenio colectivo con los obreros.
Una de las mayores acciones del proletariado ruso
en vísperas de la Revolución de Octubre fue la
huelga de los obreros textiles de la Zona Industrial
Central, organizada por los bolcheviques. En
septiembre, en Moscú se formó el Comité Central
Provisional de toda Rusia del sindicato, encabezado
por los bolcheviques M. V. Rikunov e Y. E.
Rudzutak. Los obreros del textil exigieron de los
fabricantes el aumento de sueldos. Estos se negaron
incluso a discutir esta reivindicación y, en respuesta,
declararon lock-outs en varios lugares. Los obreros
contestaron ocupando las fábricas y deteniendo a los
patronos.
El 21 de octubre estallaron huelgas en IvánovoVoznesensk, Shuia, Kostromá, Kovrov y Kíneshma,
en las que participaron cerca de 300.000 obreros de
la industria textil216.
Los capitalistas, con la ayuda del Gobierno
Provisional, intentaron frustrar la huelga, pero
tropezaron con la monolítica resistencia de los
obreros. Los huelguistas establecieron el control en
muchas empresas, pusieron guardia armada y
prohibieron sacar de las fábricas la producción
acabada.
Son muy significativas la firmeza y la
inconciliabilidad para con los explotadores, que
manifestaron los mineros del Donbás en septiembre
de 1917. Por disposición del Soviet de Scherbínovka,
los obreros confiscaron los pozos que pertenecían a
216
La Gran Revolución Socialista de Octubre. Crónica de
acontecimientos, t. IV, M., 1959, págs. 531, 532.
los más contumaces saboteadores, quienes fueron
arrestados por desobedecer las resoluciones del
comité distrital de control obrero. Cuando el
Gobierno se enteró de este acontecimiento de
extraordinario carácter, Kerenski exigió poner
inmediatamente en libertad a los patronos y
devolverles las minas, y ordeno también arrestar, por
"arbitrariedad y anarquía"217, a los miembros del
Soviet que habían aprobado la resolución
antigubernamental. Pero los mineros se negaron a
cumplir esta exigencia de Kerenski. Temiendo que la
acción de los obreros adquiriese un carácter más
amenazante, el Gobierno Provisional envió al
Donbás, "para mantener el orden", unidades cosacas
del atamán Kaledin y trasladó del Frente Rumano
una división de caballería218. No obstante, estas
medidas del Gobierno Provisional no quebrantaron la
voluntad de los mineros. El atamán Kaledin
terminaba así el Informe enviado al Gobierno: Los
obreros han declarado que no devolverían las minas y
que no deseaban reconocer más poder que el de los
Soviets.
En este mismo mes de septiembre, también
estallaron huelgas en Kíev, Ekaterinoslav, Odesa y
otras ciudades de Ucrania. Los choques abiertos de la
clase obrera con la burguesía tenían un carácter
político muy elocuente. La Conferencia de la región
de Járkov del sindicato de metalúrgicos del Sur de
Rusia aprobó una resolución sobre el paso del poder
a manos de los Soviets.
Por su envergadura, las acciones obreras del otoño
de 1917 superaban muchísimo al movimiento
huelguístico en vísperas del derrocamiento de la
autocracia. En enero y febrero de 1917, en el país
participaron en las huelgas cerca de 700.000 obreros,
mientras que en agosto-octubre fueron al paro cerca
de 2.000.000 de personas219. Las acciones de los
obreros en septiembre y octubre de 1917 estaban
encaminadas a solucionar la principal tarea de la
revolución: la toma del poder. Para el otoño de 1917,
el partido de los bolcheviques ya había logrado
ganarse a la clase obrera y prepararla para el combate
decisivo contra la burguesía, por el triunfo de la
revolución socialista.
El acrecentamiento de la crisis revolucionaria en
el país se caracterizaba también por la intensificación
del movimiento campesino. La experiencia
acumulada en los meses de revolución transcurridos
demostró a los campesinos que el Gobierno
Provisional, en el que se encontraban los líderes de
los mencheviques y eseristas, no estaba dispuesto a
217
I. S. Chernomaz. La lucha de la clase obrera de
Ucrania por el control sobre la producción. Járkov, 1958,
pág. 91.
218
Ibídem, pág. 92.
219
Los cálculos se han efectuado por las recopilaciones de
documentos y monografías aparecidas en 1957-1963, así
como por la prensa periódica de 1917.
Varios autores
52
resolver el problema agrario. Los hechos
demostraban que los eseristas habían renunciado a su
programa agrario, sustituyéndolo por el proyecto
reaccionario de la ley agraria, propuesto por el
eserista S. L. Máslov, ministro de Agricultura. "El
partido eserista -escribía Lenin- ha engañado a los
campesinos: ha abandonado su proyecto agrario para
caer en el plan terrateniente, demócrata
constitucionalista..."220. A las exigencias de los
campesinos respecto a la entrega de las tierras, el
Gobierno Provisional y los ministros mencheviques y
eseristas respondían con expediciones punitivas,
detenciones de los miembros de los comités agrarios
y declaración del estado de guerra en provincias
enteras. Sin embargo, estas medidas no alcanzaban
sus objetivos. El movimiento agrario continuaba
extendiéndose.
El Partido Bolchevique, tanto en los Soviets y en
los Congresos de los Soviets de toda Rusia como en
la prensa, se expresaba determinantemente por la
confiscación inmediata de los campos de los
terratenientes sin esperar la convocatoria de la
Asamblea Constituyente. Y ahora, preparándose para
las elecciones a dicha Asamblea, los bolcheviques
intensificaron más aún la agitación por la entrega
inmediata de las tierras a los campesinos. Para
realizar la labor entre el campesinado, tuvieron gran
importancia las conferencias provinciales de los
bolcheviques, celebradas en septiembre y octubre de
1917. Después de celebrarse estas conferencias, los
comités provinciales y distritales de los bolcheviques
comenzaron a enviar con mayor frecuencia al campo
a propagandistas obreros y soldados revolucionarios
que exhortaban a los campesinos a tomar las tierras
de los terratenientes sin dilación.
El movimiento campesino se desenvolvió con
extraordinaria fuerza en Rusia Central. En esta zona,
que se distinguía por el alto nivel de desarrollo
industrial, se encontraba también el mayor número de
haciendas terratenientes y aquí eran particularmente
estables las reminiscencias de la servidumbre.
Continuaba ascendiendo el número de las llamadas
"infracciones de la ley". Si en marzo de 1917 se
registraron 73 acciones campesinas, en septiembre la
cifra ya había aumentado hasta 3.017221. Este número
de acciones nos da únicamente una idea vaga del
acrecentamiento del movimiento agrario, pues, en
realidad, el número de acciones campesinas era
mucho mayor que el registrado por los organismos
del Gobierno Provisional.
La gran envergadura del movimiento campesino
ejerció influencia en los acuerdos de una serie de
congresos distritales y provinciales de los Soviets de
diputados campesinos, los cuales, a despecho del
Gobierno, aprobaban resoluciones sobre la entrega de
la tierra a los campesinos sin esperar a que se
reuniese la Asamblea Constituyente.
En el partido de los eseristas se produjo la
escisión. De él se separó el ala izquierda que fundó el
nuevo partido de eseristas de izquierda. En una serie
de cuestiones, los eseristas de izquierda actuaban con
los bolcheviques. Así sucedió en el II Congreso de
delegados de la Flota del Báltico, en el que los
eseristas de izquierda apoyaron a los bolcheviques;
así fue también en el III Congreso regional de
diputados del ejército, la flota y los obreros de
Finlandia. Los eseristas de izquierda exigían la
entrega de todas las tierras a los comités agrarios.
El movimiento campesino con frecuencia se
transformaba en acción armada contra el Gobierno
Provisional y sus organismos provinciales. En los
telegramas al Gobierno, los terratenientes y la
burguesía rural pedían unidades militares para
aplastar las insurrecciones campesinas. Telegramas
de esta índole se recibían en abundancia. Reunido en
sesión el 27 de septiembre para tratar el problema del
movimiento agrario, el Gobierno Provisional tuvo
que reconocer que era necesaria la adopción de las
medidas más drásticas para aplastar el movimiento
campesino y ordenó a los comisarios provinciales
que emplearan para ello la fuerza militar. Pero los
soldados de los destacamentos punitivos, aunque
vestían capote de soldado, también eran campesinos
y tenían los mismos objetivos. En este sentido, es
significativa la reunión de dirigentes del Soviet
moscovita de diputados soldados y el Buró de los
Soviets de la región de Moscú, convocada por el
mando de la Región Militar de Moscú. En dicha
reunión se puso en claro que no había tropas, en las
que se pudiese confiar, para aplastar el movimiento
campesino. Por eso el coronel Riábtsev, comandante
en jefe de la Región Militar, declaró que enviaría a
las zonas rurales a cadetes y cosacos fieles al
Gobierno. Para cada una de esas expediciones
punitivas, los mencheviques y eseristas designaban
su emisario. Lo mismo ocurría en otras provincias.
Durante septiembre y octubre, sólo a 7 provincias
de Rusia Central fueron enviadas 18 expediciones
punitivas que contaban con 3.000 cosacos, cadetes y
dragones. Si en los meses de marzo-junio se
aplastaron con ayuda de la fuerza militar 17 motines
campesinos, en septiembre y octubre ya fueron
150222.
No obstante, el movimiento campesino seguía su
línea ascendente y adquiría formas cada vez más
violentas. En algunos distritos, según comunicaban
de la provincia de Smolensk, los campesinos
expulsaron a todos los terratenientes. Tan sólo en el
distrito de Kozlov, provincia de Tambov, fueron
asaltadas e incendiadas en el mes de septiembre 46
haciendas, y de allí el movimiento se extendió a la
220
V. I. Lenin. Un nuevo engaño del partido eserista a los
campesinos. O.C., t. 34, pág. 428.
221
El movimiento campesino en 1917, suplemento.
222
Historia de la guerra civil en la URSS. M., 1939, t. 1,
pág. 200.
53
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
provincia de Riazán223. El movimiento siguió
abarcando nuevas regiones del país -las provincias de
Podolia y Volinia- y al poco tiempo se extendió a las
de Kíev, Ekaterinoslav, Járkov y otras.
En Siberia y Extremo Oriente, regiones en las que
no existía la propiedad agraria terrateniente, el
movimiento campesino adquiría otras formas:
insubordinarse a las autoridades, labrar sin
autorización los terrenos incultos, negarse a pagar el
arriendo y los impuestos y expulsar a los guardias.
En el otoño de 1917, al movimiento agrario se habían
incorporado ya los campesinos de más del 90% de
los distritos del país. A. M. Nikitin, ministro del
Interior, propuso a A. I. Verjovski, ministro de la
Guerra, un plan detallado para aplastar el
movimiento campesino. En las provincias de Kíev,
Besarabia, Podolia, Volinia, Minsk y Moguilev, que
eran zonas cercanas al frente, recomendaba utilizar
las unidades del ejército de operaciones, y en las
provincias de Nóvgorod, Járkov, Penza, Tambov,
Jersón, Samara y Vorónezh, los regimientos
acantonados en las ciudades de estas provincias. En
16 provincias, él pedía acantonar escuadrones de
regimientos de caballería de retaguardia. Nikitin
terminaba así su carta a Verjovski: "Además, le
ruego crear en Moscú, Kazán, Járkov, Sarátov, Perm
y Omsk destacamentos mixtos para los casos de
llamada urgente durante los excesos de masas"224.
Sin embargo, esto no alcanzaba sus objetivos.
Cuando los soldados llegaban a la aldea, éstos con
frecuencia se pasaban al lado de los campesinos y
apoyaban sus reivindicaciones en lo referente a la
tierra. Según comunicaban los funcionarios del
Gobierno Provisional, en las provincias de Volinia,
Riazán, Podolia, Besarabia y Minsk los campesinos,
apoyados por los soldados, se apropiaban de los
campos de los terratenientes, talaban los bosques e
incendiaban las haciendas. El general P. S. Balúev,
comandante en jefe del Frente Oeste, comunicaba
que un cuadro análogo se observaba también en las
provincias de Tver, Vítebsk, Smolensk, Kaluga y
Oriol. El Mando del Frente Sudoeste retiró de las
posiciones avanzadas a la 5 y 6 divisiones de cosacos
del Don para lanzarlas a la lucha contra el
movimiento revolucionario en el campo. Pero cuando
los regimientos cosacos, en los que el Gobierno
Provisional cifraba particular esperanza, se veían
envueltos en la caldeada atmósfera de la guerra
campesina, se negaban a cumplir el papel de fuerzas
punitivas.
Lenin concedía gran importancia al movimiento
campesino como una de las manifestaciones más
trascendentales de la crisis nacional. En el artículo La
crisis ha madurado, fechado el 27 de septiembre de
223
El movimiento revolucionario en Rusia en septiembre
de 1917. La crisis nacional general. M., 1960, pág. 505.
224
El movimiento revolucionario en Rusia en vísperas de
la insurrección armada de Octubre. M., 1961, pág. 459.
1917, decía: "Cae de su peso que si en un país
agrario, después de siete meses de república
democrática, se ha podido llegar a una insurrección
campesina,
dicha
insurrección
demuestra
irrefutablemente la bancarrota nacional de la
revolución, su crisis, que ha alcanzado una fuerza sin
igual, y el acercamiento de las fuerzas
contrarrevolucionarias a la última línea"225.
Lenin veía en la insurrección campesina,
conjugada con otros factores, no sólo el crac de la
política menchevique-eserista de conciliación con la
burguesía, sino también la existencia de una crisis
revolucionaria necesaria para la insurrección armada.
El movimiento democrático campesino por la tierra
se fundía en un torrente único con el movimiento
socialista de la clase obrera por la liquidación del
capitalismo en Rusia.
Al mismo tiempo, se caldeaba la atmósfera
revolucionaria en el frente. El proceso de
bolchevización en el ejército había progresado con
particular rapidez después de la Korníloviada. En
lugar de la embriaguez defensista, que había envuelto
al país a raíz de la Revolución de Febrero, vino el
inaguantable deseo de terminar cuanto antes con la
guerra. "Los soldados -escribía Lenin- están
extenuados, los soldados están descalzos, los
soldados pasan hambre, los soldados no quieren
pelear en defensa de los intereses de los capitalistas,
no quieren "tolerar" que se les obsequie sólo con
bellas palabras acerca de la paz y que, en realidad, se
demore durante meses (como lo demora Kerenski) la
proposición de la paz, de una paz justa, sin
anexiones, a todos los pueblos beligerantes"226. La
autoridad de los bolcheviques en el ejército seguía
ascendiendo. A mediados de septiembre en el Frente
Oeste había 6.548 afiliados al Partido Bolchevique; y
en el Frente Norte, un mes más tarde, cerca de
13.000227. Estos trabajaban en el seno de las masas de
soldados, compartiendo con ellos todas las
calamidades y desgracias que acarreaba la guerra.
Masas de soldados se apartaban de los partidos
conciliadores, lo que encontró su expresión en el
cambio de la composición de los comités de
soldados. En las reelecciones de los comités de
soldados de compañía, regimiento y, parcialmente,
de división y cuerpo de ejército, se elegían,
principalmente, bolcheviques. En el otoño de 1917,
en manos de los eseristas y mencheviques quedaban,
principalmente, los comités de ejército y de frente,
pero éstos no se apoyaban en las masas de soldados
ni expresaban su estado de ánimo.
El mayor auge del movimiento revolucionario se
225
V. I. Lenin. La crisis ha madurado. O.C., t. 34, pág.
277.
226
V. I. Lenin. A los obreros, a los campesinos y a los
soldados. O.C., t. 34, págs. 284-285.
227
La Gran Revolución Socialista de Octubre. Crónica de
acontecimientos, t. IV, págs. 54,441.
Varios autores
54
observaba en los frentes Norte y Oeste. En los partes
del Mando del Frente Norte de la primera semana de
septiembre se indicaba que en las asambleas
celebradas, los soldados se manifestaban con dureza
contra
los
oficiales,
los
calificaban
de
contrarrevolucionarios y traidores. La reunión de
delegados de 23 regimientos de infantería del Frente
Norte, celebrada el 10 de septiembre, se negó a
reconocer el "directorio" y exigió la entrega
inmediata del poder a los Soviets de diputados
obreros, soldados y campesinos228. Los soldados
aunaban ahora el cese de la guerra con el paso del
poder a los Soviets, y esto se expresaba clara y
concisamente en las resoluciones de los soldados. El
Congreso del comité del 35 Cuerpo de Ejército del
Frente Oeste y los comités de las divisiones y
regimientos de esta agrupación militar, celebrado en
octubre, exigía en su resolución que el próximo
congreso de los Soviets "tomara el poder en sus
manos, publicase los acuerdos secretos concertados
con los gobiernos aliados, anunciase inmediatamente
las condiciones democráticas de paz y firmase acto
seguido el armisticio en todos los frentes"229.
Era demostrativo en este aspecto el estado de
ánimo de los soldados del 33 Cuerpo de Ejército del
Frente Rumano. El 30 de septiembre se celebró el
Congreso de representantes del cuerpo, al que
acudieron delegados de todas sus unidades. Todos los
mandatos de las unidades se reducían a una sola
cosa: la exigencia de concertar inmediatamente la
paz.
La delegación elegida por este congreso llegó el 5
de octubre a Petrogrado y en la sesión del Comité
Ejecutivo Central de los Soviets, el alférez V. N.
Vasilevski dio lectura al mandato del Congreso del
Cuerpo de Ejército: "Nosotros, delegados del 33
Cuerpo de Ejército, hemos venido para exigirles, ante
todo, una respuesta, que llevaremos a las trincheras, a
la pregunta de dónde están sus medidas prácticas,
dónde están sus pasos activos para iniciar las
conversaciones de paz. Durante varios meses sólo
hemos escuchado sus declaraciones, sus palabras;
respondan ¿dónde están sus hechos? Hemos venido
para advertirles que en las amplias masas de soldados
todavía se conserva, aunque débil, la fe en ustedes
como órgano central de la democracia y que si no
llevamos a nuestros camaradas la respuesta concreta
de qué han hecho ustedes para aplastar el deseo de la
burguesía de alargar la guerra..., esta fe en ustedes
morirá definitivamente... Hemos venido aquí para
hacerles saber que de lo contrario, ocurrirá una
catástrofe, cuya responsabilidad recaerá enteramente
228
El movimiento revolucionario en Rusia en septiembre
de 1917. La crisis nacional general, págs. 413-415.
229
II Congreso de los Soviets de diputados obreros y
soldados de toda Rusia. Recopilación de documentos. M.,
1957, pág. 177.
sobre ustedes"230.
El proceso de bolchevización del ejército se
desarrollaba con mayor intensidad aún en las
guarniciones de retaguardia. El Comité Regional del
POSD(b)R del Territorio del Suroeste, al que
pertenecían las provincias de Kíev, Chernígov,
Poltava, Volinia, Podolia, Jersón y Táuride,
comunicaba el 16 de septiembre al CC del partido:
"En muchas unidades hay compañías enteras que a la
pregunta de si "hay bolcheviques entre vosotros",
contestan: "¡Todos somos bolcheviques!" No hay
duda de que la mayoría de las tropas está al lado de
nuestro partido..."231.
Los balances de las elecciones a las dumas
distritales de Moscú, celebradas el 24 de septiembre,
manifestaron la creciente influencia de los
bolcheviques entre los soldados de las guarniciones
de retaguardia. De los 17.819 soldados y oficiales
que acudieron ese día a las urnas, 14.467 dieron sus
votos a los bolcheviques232. Los soldados de las
guarniciones de retaguardia eran una fuerza enorme.
En las unidades de reserva y de retaguardia había,
como promedio, cerca de cuatro millones de
soldados.
Los soldados detenían con bastante frecuencia a
los oficiales con orientación contrarrevolucionaria.
"El arresto de oficiales por la mínima sospecha de
fidelidad al antiguo régimen -se decía en uno de los
partes de septiembre de la censura militar acerca del
estado de ánimo en el ejército- se ha convertido en un
fenómeno habitual"233.
En septiembre y octubre de 1917, en el frente eran
cada vez más frecuentes los casos de fraternización
con los soldados austro-alemanes. En las trincheras
resonaba cada vez más fuerte la ansiada palabra de
"paz". La actitud de las amplias masas de soldados
para con la guerra -informaba el Mando al Cuartel
General-, "es de lo más negativa; la aspiración a la
paz se hace espontánea y la mejor confirmación de
ello es el gran éxito de las consignas e ideas
bolcheviques en el frente"234.
El ejército desobedecía al Gobierno Provisional,
dejaba de ser el arma de opresión y violencia de las
clases explotadoras. De 1.700.000 soldados de los
frentes Norte y Oeste, en el otoño de 1917 la masa
fundamental seguía a los bolcheviques; y en la Flota
del Báltico, casi todos los marinos estaban con los
bolcheviques.
230
Soldat ("El Soldado"), 11 de octubre de 1917.
Correspondencia del Secretariado del CC del
POSD(b)R con sus organizaciones locales. M., 1957, t. 1,
pág. 237.
232
Preparación y triunfo de la Revolución de Octubre en
Moscú. Documentos y datos. M., 1957, pág. 317.
233
Se cita por el libro de P. A. Gólub Las masas de
soldados del Frente Sudoeste en la lucha por el poder de
los Soviets. Kíev, 1958, pág. 122.
234
Ibídem, pág. 123.
231
55
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
En los frentes Sudoeste, Rumano y Caucásico, así
como en la Flota del Mar Negro, que a finales de
abril contaban con más de 5.000.000 de efectivos235,
las masas de soldados y marineros se apartaban de
los partidos conciliadores con mayor lentitud. Eso no
sólo era la consecuencia de que estaban alejados de
los centros políticos e industriales del país, sino
también de la ausencia de grandes fuerzas proletarias
en las retaguardias inmediatas. También se notaba la
actividad desorganizadora de los partidos y
organizaciones burgueses nacionalistas ucranianos,
georgianos, armenios y otros en estos frentes y en sus
zonas de retaguardia. Pero en el otoño de 1917,
también aquí los bolcheviques lograron grandes
éxitos en la conquista de las masas de soldados.
Refiriéndose a la moral del ejército en vísperas de
Octubre y a su disposición para apoyar al
proletariado en la lucha armada contra la burguesía,
Lenin señalaba que la mitad del ejército era
bolchevique. En los puntos y en el momento
decisivos, los bolcheviques tenían una enorme
superioridad de fuerzas sobre la burguesía. Indicaba:
"En noviembre de 1917, los bolcheviques tenían ya
también en el ejército una "agrupación de choque"
política, que les aseguró una superioridad aplastante
de fuerzas en el lugar decisivo y en el momento
decisivo. No podía caber ninguna resistencia del
ejército contra la Revolución de Octubre del
proletariado, contra la conquista del poder político
por el proletariado, pues en los frentes Norte y
Occidental los bolcheviques tenían una superioridad
gigantesca, y en los frentes alejados del centro los
bolcheviques tuvieron tiempo y posibilidades de
arrebatar las masas campesinas al partido
eserista..."236.
Esta era la correlación de fuerzas que había en el
país en vísperas de la insurrección armada en
Petrogrado.
Influenciados por la revolución ascendente, los
pueblos oprimidos de Rusia intensificaron también su
lucha. Con una oleada de huelgas y con un
acrecentamiento de acciones campesinas respondían
los trabajadores de Ucrania, de las regiones del
Báltico
y
de
Bielorrusia
a
los
actos
contrarrevolucionarios del Gobierno Provisional y de
la burguesía local. En el transcurso de esta lucha,
crecía la autoridad de los bolcheviques y la clase
obrera. Los pueblos oprimidos veían en el Partido
Bolchevique al defensor de sus intereses. Se
ahondaba el aislamiento de los partidos y grupos
nacionalistas-burgueses de carácter reaccionario. Los
trabajadores de las nacionalidades oprimidas se
convencían en su propia experiencia de que sólo la
victoria de la clase obrera les emanciparía del yugo
nacional y social. El movimiento de liberación
nacional, que por su carácter era democrático igual
que la lucha por la tierra, se entroncaba cada vez más
con la lucha del proletariado por el poder, por la
revolución socialista.
Es demostrativo el aumento de la organización y
la actividad política de las masas en Asia Central,
donde reinaban aún las relaciones patriarcal-tribales
y la población indígena era totalmente analfabeta. El
mayor auge revolucionario se manifestó en Tashkent
durante las jornadas de septiembre de 1917. Los
trabajadores de esta ciudad ya hacía tiempo que
estaban indignados con la política del Gobierno
Provisional. El 12 de septiembre, en el Parque de
Alejandro se celebró un mitin multitudinario de
obreros y soldados rusos y de trabajadores uzbekos.
Las intervenciones de los bolcheviques y sus
llamamientos para crear un comité revolucionario,
requisar inmediatamente las reservas de productos
alimenticios a los beys237 y kulaks, nacionalizar las
empresas bancarias y entregar toda la tierra sin pago
de rescate a los campesinos, encontraron el ferviente
apoyo de los asistentes. El mitin aprobó una
resolución sobre la entrega del poder al Soviet y
eligió el Comité Revolucionario Provisional238.
Después de celebrarse el mitin, fue reelegido el
Comité Ejecutivo del Soviet de Tashkent, donde
estaban en mayoría, igual que en el Comité
Revolucionario, los eseristas de izquierda que
apoyaban a los bolcheviques en una serie de
cuestiones. Por disposición del Soviet y el Comité
Revolucionario de Tashkent, fueron detenidos el
general L. N. Cherkés, comandante en jefe de las
tropas de la Región Militar del Turquestán, y otros
representantes del Gobierno. Pero la indecisión de la
mayoría de los eseristas de izquierda en el Soviet
permitió a los contrarrevolucionarios reunir fuerzas.
Poco más tarde, en la ciudad entraron tropas del
Gobierno Provisional.
Estallaron insurrecciones de los dejkanes
(labriegos) en las regiones de Semirieche y Turgái:
ocupaban las haciendas de los terratenientes y se
apoderaban de los bienes de los beys y de los kulaks
rusos. La administración de la región de Turgái
comunicaba alarmada al Gobierno: "En caso de que
no se tomen medidas urgentes y decisivas, toda la
estepa kirguiza turgaiana no tardará en verse envuelta
por una conmoción general, como ocurrió el año
pasado”239 (alusión a la insurrección de 1916).
Hervía también todo el multinacional Cáucaso del
Norte, donde los bolcheviques, dirigidos por S. M.
237
235
Rusia en la guerra mundial de los años 1914-1918 (en
cifras). M., 1925, pág. 24.
236
V. I. Lenin. Las elecciones a la Asamblea
Constituyente y la dictadura del proletariado. O.C., 1. 40,
pág. 10.
Bey: ganadero, propietario de tierras o comerciante en
Asia Central.
238
El triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre
en el Turquestán. Tashkent, 1947, págs. 54,56.
239
Archivo Estatal Central de la RSS de Kazajia, f. 18, t.
1, exp. 7, fol. 29.
Varios autores
56
Kírov, estaban realizando una gran labor política
entre los trabajadores, prestando gran atención a la
lucha contra los elementos que fomentaban la
enemistad nacional en el Cáucaso. Esta era
precisamente una de las singularidades en el trabajo
de los bolcheviques en esta región, singularidad
determinada por las condiciones locales.
Para el otoño de 1917, adquirió agudo carácter la
lucha por la emancipación nacional de Finlandia. A
pesar de todas las prohibiciones de los gobernadores
provisionales de Rusia, el 15 de septiembre se
celebró en Helsingfors una sesión de la Dieta
finlandesa, lo cual provocó una agitada reacción por
parte del Gobierno Provisional. En la sesión de la
comisión jurídica del Gobierno Provisional, el
demócrata constitucionalista M. Adzhémov declaró
que el poder supremo en Finlandia, que antes
pertenecía a los monarcas rusos, ahora debía
pertenecer al Gobierno Provisional. Dicho Gobierno
no deseaba examinar ninguna cuestión referente a la
autodeterminación, a la separación de Finlandia de
Rusia o al derecho de solucionar ella misma los
problemas locales.
Los soldados y marineros del ejército ruso
acantonados en Finlandia apoyaron la exigencia de
conceder a este país la independencia nacional.
Teniendo en cuenta la influencia "negativa" que
ejercían los soldados entre la población, el Gobierno
dispuso sacar de Finlandia las tropas más
revolucionarias. El Comité Regional del ejército, la
flota y los obreros de Finlandia, en el que
predominaban los bolcheviques, se negó a acatar esta
disposición. Encontrándose en la clandestinidad,
Lenin seguía atentamente el desenvolvimiento de los
acontecimientos y cuando se enteró de que el
Gobierno Provisional retiraba las tropas de Finlandia,
so pretexto de que allí no hacían falta (y esto
conduciría al debilitamiento de las posiciones de los
bolcheviques), escribió a I. T. Smilga, presidente del
Comité Regional, de que había que impedir por todos
los medios la retirada de las tropas y estar dispuestos
en aras de ello a todo: a la insurrección, a la toma del
poder, para entregárselo después al Congreso de los
Soviets240. La negativa del Comité Regional del
ejército, la flota y los obreros de Finlandia de retirar
las tropas era el cumplimiento directo de las
indicaciones de Lenin.
Seguía creciendo la confianza que depositaban los
pueblos oprimidos en el proletariado ruso.
Apreciando en aquel tiempo las relaciones existentes
entre las naciones oprimidas y el proletariado ruso,
Lenin señalaba: "La gran masa de la población de las
naciones
oprimidas,
es
decir,
su
masa
pequeñoburguesa, confía más en el proletariado de
Rusia que en la burguesía, pues la historia ha puesto
sobre el tapete en nuestro país la lucha por la
emancipación de las naciones oprimidas contra las
naciones que las oprimen. Y si la burguesía ha
traicionado infamemente la causa de la libertad de las
naciones oprimidas, el proletariado permanece fiel a
esta causa"241.
5. El acrecentamiento del proceso de
bolchevización de los Soviets.
Una vez liquidada la Korníloviada, en la
conciencia política de los obreros, soldados y
campesinos se produjo un brusco viraje. Los meses
de cruenta lucha de clases en la ciudad y el campo
fueron para los trabajadores una gran escuela
política. Las ilusiones pequeñoburguesas de
conciliación con la burguesía iban desapareciendo
poco a poco de la conciencia de las masas. Los
obreros y soldados comenzaron a comprender mejor
que los problemas radicales de la revolución podrían
solucionarse únicamente con el paso del poder a
manos del proletariado, dirigido por el partido de los
bolcheviques. Esto, al fin de cuentas, determinaba el
acrecentamiento de la confianza que los obreros,
soldados y campesinos tenían en los bolcheviques.
El viraje que sucedió en la conciencia de las
masas a raíz de la Korníloviada y el abandono de
éstas a los partidos pequeñoburgueses, encontró su
reflejo en la creciente bolchevización de los Soviets.
Este proceso se observaba en la etapa pacífica, pero
tampoco se detuvo después de los sucesos de julio,
aunque se redujo considerablemente. El proceso de
bolchevización de los Soviets se aceleró sobre todo
en el otoño. El CC del POSD(b)R decidió que había
llegado el momento de realizar acciones resueltas. El
31 de agosto, en la reunión ampliada del CC del
POSD(b)R con los representantes de los grupos
bolcheviques del Comité Ejecutivo Central y del
Soviet de Petrogrado, se aprobó una resolución en la
que se rechazaba categóricamente la política de
conciliación con la burguesía y se proponía crear un
poder con representantes del proletariado y el
campesinado revolucionario. La resolución proponía
que ese poder admitiese como base de su actividad lo
siguiente: decretar la república democrática, anular la
propiedad privada de las fincas de los terratenientes,
implantar el control obrero sobre la producción y la
distribución y proponer inmediatamente una paz
democrática general242. Como medidas urgentes, la
resolución exigía: poner fin a las represiones contra
la clase obrera, derogar la pena de muerte en el
frente, retirar del ejército al personal de mando
contrarrevolucionario, llevar de hecho a la práctica el
derecho de las naciones a la autodeterminación y
convocar
inmediatamente
la
Asamblea
241
240
V. I. Lenin. Carta a J. T. Smilga, presidente del Comité
Regional del ejército, la flota y los obreros de Finlandia.
O.C., t. 34, pág. 265.
V. I. Lenin. ¿Se sostendrán los bolcheviques en el
poder? O.C., 1. 34, pág. 299.
242
Actas del Comité Central del POSD(b)R. Agosto de
1917- febrero de 1918. M., 1958, págs. 37,256.
57
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
Constituyente.
El grupo bolchevique presentó esta resolución al
Soviet de Petrogrado y en la noche del 1 de
septiembre fue aprobada por la mayoría de los
diputados. Este desenlace causó gran sorpresa a los
líderes de los partidos conciliadores que se sentían
dueños del Soviet. El Presídium conciliador del
Comité Ejecutivo convocó a una segunda votación,
pero el resultado fue el mismo. Entonces, los
conciliadores se lanzaron a otra aventura. Después de
examinar los resultados de la votación, el Presídium
se negó nuevamente a reconocerlos. El pleno
extraordinario del Soviet, celebrado el 9 de
septiembre, expresó su desconfianza al viejo
Presídium. Los líderes menchevique-eseristas
Chjeídze, Tsereteli, Skóbelev y otros se vieron
obligados a deponer sus poderes. La dirección del
Soviet de la capital pasó a los bolcheviques243.
En la resolución Acerca del poder, aprobada por
el Soviet, se indicaba que el poder debería pasar a
manos de los representantes del proletariado y el
campesinado revolucionarios. En realidad, esto
equivalía a la realización de la consigna de "¡Todo el
poder a los Soviets!" La aprobación de esta
resolución del Soviet de Petrogrado tenía enorme
importancia para la bolchevización de los Soviets en
todo el país.
El 5 de septiembre, la sesión conjunta de los
Soviets de diputados obreros y soldados de Moscú
aprobó la resolución acerca del poder, propuesta por
el grupo bolchevique244, que tenía como base la
resolución del CC del POSD(b)R del 31 de agosto.
La resolución del Soviet de Moscú indicaba la
necesidad de romper totalmente con la política de los
conciliadores y exhortaba a las amplias masas
populares a luchar resueltamente por el poder de los
Soviets de diputados obreros y soldados. El pleno del
Soviet de diputados obreros de Moscú eligió poco
más tarde nuevos Comité Ejecutivo y Presídium. En
el Comité Ejecutivo entraron 32 bolcheviques, 16
mencheviques, 9 eseristas y 3 unificadores245. El
bolchevique V. P. Noguín, miembro del CC del
partido, fue elegido presidente del Comité Ejecutivo.
En el Comité Ejecutivo del Soviet de diputados
soldados, los bolcheviques se encontraban aún en
minoría, pero cuando se celebraban reuniones
conjuntas de ambos Soviets de diputados obreros y
soldados, se aprobaban las resoluciones propuestas
por los bolcheviques.
Apreciando el hecho de la bolchevización de los
Soviets de Petrogrado y Moscú, Lenin consideraba
que en esta cuestión el lugar decisivo pertenecía a la
243
S. Gonchárskaya. El Soviet se ha hecho bolchevique.
En la compilación Hablan los participantes en el Gran
Octubre. M., 1957, pág. 56-59.
244
Sotsial-Democrat, 8 de septiembre de 1917.
245
Preparación y triunfo de la Revolución de Octubre en
Moscú. M. 1957, pág. 310.
experiencia de las masas. La mayoría en estos
Soviets era "pura y exclusivamente", fruto de la
historia de los meses de julio y agosto, de las
enseñanzas de las "represalias" contra los
bolcheviques y de las enseñanzas de la
Korníloviada"246.
Numerosos documentos de aquel período son
testimonio del intenso proceso de bolchevización de
los Soviets en los meses de septiembre y octubre. Del
30 de septiembre al 5 de octubre, se celebró el II
Congreso de los Soviets de la región de Moscú, al
que asistieron 119 bolcheviques, o el 54,4% de todos
los delegados247, mientras que en el I Congreso de los
Soviets de diputados obreros y campesinos de la
región de Moscú, celebrado a últimos de mayo y
principios de julio, los bolcheviques componían
cerca de un 33 % del número total de delegados. En
el otoño de 1917, 42 Soviets de diputados obreros y
soldados, de los 104 existentes, enviaron al congreso
solamente a bolcheviques; más de la mitad de los
delegados elegidos en 14 Soviets eran bolcheviques;
y 4 Soviets enviaron a bolcheviques e
internacionalistas que conjuntamente componían la
mayoría de los delegados248. Los Soviets de las
provincias industriales, como la de Moscú, Vladímir,
Smolensk y Kostromá, estaban representados,
generalmente, sólo por bolcheviques. El proceso de
bolchevización de los Soviets avanzaba por doquier.
"La bolchevización observada en toda Rusia -escribía
S. G. Shaumián desde Bakú-, se ha manifestado
también y en las más amplias proporciones en
nuestro reino del petróleo... Los mencheviques, hasta
ayer dueños de la situación, no se atreven a mostrarse
en los barrios obreros"249.
El 8 de septiembre, el Soviet de diputados obreros
de Kíev aprobó por primera vez una resolución
propuesta por el grupo bolchevique. Los
mencheviques, eseristas y bundistas250 trataban de
asustar a los diputados abandonando el Comité
Ejecutivo del Soviet. El Soviet aceptó la dimisión y
246
V. I. Lenin. El marxismo y la insurrección. O.C., t. 34,
pág. 243.
247
G. A. Trukán. La bolchevización de los Soviets de
Rusia Central en vísperas de Octubre. En la compilación
Octubre y la guerra civil en la URSS. M., 1966, pág. 103.
248
Ibídem, pág. 104.
249
S. G. Shaumián. Obras Escogidas. M., 1958, t. 2, pág.
95.
250
Bund (en hebreo significa Unión): organización
nacionalista
pequeñoburguesa
que
agrupaba,
fundamentalmente, a capas semiproletarias de artesanos
hebreos. Surgió en 1897. Exigía la división del partido
proletario por el indicio nacional; en todas las cuestiones
más importantes del movimiento revolucionario mantenía
posiciones oportunistas; en 1917, junto con otros partidos
pequeñoburgueses, se pronunciaba contra la revolución
socialista.
Varios autores
58
acordó "reelegir su Comité Ejecutivo"251.
El Comité Regional del POSD(b)R del territorio
del Sudoeste escribía en su balance, fechado el 16 de
septiembre, acerca de la creciente influencia general
bolchevique en los Soviets de diputados obreros y
soldados252. Acerca de cómo se desarrollaba el
proceso de bolchevización de los Soviets en el país a
raíz de la Korníloviada, puede juzgarse aunque no
sea nada más que por las resoluciones aprobadas en
un solo día. Por ejemplo, el 1 de septiembre, fueron
126 Soviets locales los que se dirigieron al Comité
Ejecutivo Central exigiendo la entrega del poder a los
Soviets253.
En los Soviets renovados, en los que ahora
predominaban los bolcheviques, se observaba una
paulatina ampliación y afirmación de las funciones
de los órganos del poder. Según los datos de las
encuestas de los bolcheviques, delegados al II
Congreso de los Soviets de toda Rusia, en los
territorios de 123 Soviets se hacía notar la gran labor
creativa que realizaban los bolcheviques para mejorar
la situación de los trabajadores. 55 delegados
señalaban que los Soviets habían establecido el
control obrero de la producción; 47, que estaban
combatiendo el paro. La mayoría de los
representantes de los Soviets escribían que habían
declarado la lucha contra la especulación, tomado
medidas para organizar el aprovisionamiento de las
ciudades y establecido estrechos vínculos con las
organizaciones obreras del transporte ferroviario y de
correos y telégrafos. Los Soviets se oponían a los
lock-outs y los sabotajes, limitaban o liquidaban
totalmente una serie de importantes funciones del
aparato estatal burgués en las provincias. Crecía el
significado y el papel de los Soviets bolcheviques en
la solución de los problemas más importantes. En
Barnaul, por ejemplo, las órdenes del jefe de la
guarnición se consideraban nulas sin la sanción del
comité de la guarnición, anejo al Soviet. El delegado
del Soviet de Izhevsk escribía que el jefe de la
milicia "era elegido y sustituido únicamente por el
Soviet". El representante del Soviet de Yaroslavl
señalaba que el Soviet había destituido al jefe de la
guarnición y disuelto el batallón de choque. En GusJrustalni, "el poder, en realidad, se encuentra en
manos de los Soviets, y los funcionarios
gubernamentales se subordinan a ellos".
El cambio de la composición y de la política de la
inmensa mayoría de los Soviets del país, ante todo en
Petrogrado y Moscú, así como su transformación en
organismos combativos de las masas, crearon
premisas objetivas para que el Partido Bolchevique
251
La preparación de la Gran Revolución Socialista de
Octubre en Ucrania. Compilación de documentos y datos.
Kíev, 1955, págs. 85, 650.
252
Correspondencia del Secretariado del CC del
POSD(b)R con sus organizaciones locales, t. 1, pág. 239.
253
Historia de la guerra civil en la URSS, t. 1, pág. 215.
plantease de nuevo la consigna de "¡Todo el poder a
los Soviets!". Pero esta consigna tenía ahora otro
significado, había cambiado su contenido: si antes de
las jornadas de julio era la consigna del desarrollo
pacífico de la revolución, ahora era la consigna de la
insurrección. "Por lo menos -escribía Lenin- desde
mediados de septiembre, esta consigna equivale al
llamamiento a la insurrección"254. En septiembre, la
cuestión sobre la toma del poder comenzó a figurar
en el orden del día.
Lenin, que en ese tiempo se encontraba en
Finlandia, continuaba elaborando los principales
problemas de la teoría y la práctica de la revolución.
Y en esta situación, cuando la cuestión de la
conquista del poder por el proletariado se planteaba
como una tarea práctica del día, Lenin dio cima a su
trabajo El Estado y la revolución, en el que
desarrollaba la doctrina de los clásicos del marxismo
acerca del Estado.
El estudio de esta cuestión era una necesidad
apremiante para el proletariado. El problema de la
demolición del viejo aparato estatal de poder y la
creación de otro nuevo, el problema de con qué
sustituir a la máquina estatal burguesa destrozada,
tenía para el partido una trascendencia primordial. En
su trabajo, Lenin sometió a crítica demoledora a los
jefes de la II Internacional que tergiversaban la
doctrina de C. Marx y F. Engels sobre el Estado.
Analizó la experiencia de las revoluciones en
Occidente, incluida la experiencia de la Comuna de
París, la de la revolución de 1905-1907 y la del
proceso revolucionario de 1917; señalaba que el
aparato estatal burgués -los funcionarios, la policía,
los tribunales y el ejército- era el fiel guardián de los
explotadores, inconciliablemente hostil a los
trabajadores y a las tareas de la revolución; este
aparato de poder había que destruirlo y el
proletariado debía crear un aparato estatal nuevo que
sirviera a los intereses del pueblo.
V. I. Lenin consideraba que los Soviets eran la
forma estatal de la dictadura del proletariado y que
esta dictadura se necesitaba para aplastar la
resistencia de la burguesía, para dirigir la enorme
masa
de
población
y
para
transformar
revolucionariamente a la sociedad capitalista en
socialista.
Subrayaba también que el proletariado sólo
emplearía la violencia contra la burguesía, los
terratenientes y sus acólitos que presten resistencia.
En cuanto a las masas trabajadoras, el poder
proletario será una auténtica democracia. Todo el
sistema estatal de la dictadura del proletariado
realizará una política única, determinada por el
destacamento de vanguardia de la clase obrera: el
Partido Comunista.
Lenin reservaba al Partido Comunista no sólo el
254
V. I. Lenin. Carta a los camaradas bolcheviques. O. C:
t. 34, pág. 388.
59
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
papel decisivo en la conquista del poder, sino
también en el afianzamiento de la dictadura del
proletariado, en la edificación del socialismo.
Determinando los fines y las tareas del partido en
todo un período histórico, el libro El Estado y la
revolución se convirtió en un documento
programático para organizar y edificar el Estado de
tipo nuevo, el Estado socialista.
6. La crisis ha madurado.
Perdida la mayoría en los Soviets de diputados
obreros y soldados de los principales centros
industriales y administrativos del país, los
mencheviques y eseristas decidieron sustituir el
Congreso de los Soviets, fijado para septiembre, por
la Asamblea Democrática. El orden de
representación en la Asamblea, elaborado por los
líderes eserista-mencheviques, ofrecía una serie de
ventajas a las organizaciones en las que aún era
bastante considerable la influencia de los
conciliadores. A los Soviets, sindicatos y comités
fabriles, que agrupaban a decenas de millones de
obreros, campesinos y soldados revolucionarios, se
les redujo mucho su representación en la Asamblea,
en comparación con las dumas urbanas, cooperativas
y zemstvos. De las organizaciones militares sólo
acudieron representantes de los comités de frente y
de ejército.
La Asamblea Democrática de toda Rusia sesionó
en Petrogrado del 14 al 22 de septiembre. El
principal asunto fue el problema del poder. Según la
certera expresión de Lenin, la Asamblea se
asemejaba a un tremedal, al que los conciliadores
trataban de arrastrar a los bolcheviques, apartarlos de
las masas y, de ese modo, crear un obstáculo a la
revolución socialista. Lenin propuso a los
bolcheviques que se dirigiesen a la Asamblea con
una declaración, exigiendo la destitución del
Gobierno y el paso inmediato del poder a manos del
proletariado
revolucionario.
Después,
los
bolcheviques deberían abandonar esta Asamblea
falsificada, pero dejando varias personas para el
enlace y enviando todas sus fuerzas a las fábricas y
cuarteles, pues precisamente allí era donde se decidía
la suerte de la revolución socialista que maduraba, y
no en el Teatro de Alejandro, donde sesionaba la
Asamblea.
Los bolcheviques desplegaron una gran labor para
desenmascarar las intenciones contrarrevolucionarias
de los organizadores de la Asamblea Democrática.
A propuesta de Lenin, los bolcheviques dieron a
conocer su declaración en la Asamblea. En ella se
señalaba que la revolución había llegado a su punto
más crítico, que el pueblo se hallaba extenuado por la
guerra y quizá más agotado aún por la indecisión y
atormentado por las vacilaciones de los partidos
políticos. En el documento se indicaba también que,
pese a todos los esfuerzos de los líderes
mencheviques y eseristas por menoscabar el
significado de los Soviets, la consigna lanzada por el
partido de los bolcheviques en el mismo comienzo de
la revolución de "¡Todo el poder a los Soviets en el
centro y las provincias!", se había convertido en la
voz de todo el país revolucionario. La declaración
denominaba poder de la violencia y de las
represiones contra los trabajadores al poder
coalicionista proclamado por los mencheviques y
eseristas.
En las reuniones y mítines, los bolcheviques
explicaban a los obreros y soldados los verdaderos
objetivos de los organizadores de la Asamblea. Los
obreros y soldados aprobaban airadas resoluciones
contra el juego a la democracia y exigían la entrega
del poder a los Soviets. Es típica para una asamblea
obrera la resolución de la colectividad de la fábrica
militar de herrajes de Petrogrado: "Declaramos que
no nos dejaremos engañar por ninguna asamblea
democrática ni por ningún anteparlamento.
Solamente creemos en nuestros Soviets, por el poder
de los cuales lucharemos hasta la muerte".
Como era de esperar, los líderes mencheviqueeseristas Chjeídze, Tsereteli y otros se manifestaron
en la Asamblea Democrática por la creación de un
nuevo Gobierno coalicionista, con lo que se
empañaron más aún, ya que la coalición con los
demócratas constitucionalistas era condenada por la
gran mayoría de la población del país. Por la
resolución que aprobaba el principio de la coalición
se manifestaron 185 personas; contra, 262
representantes de los diputados obreros, soldados y
campesinos.
En vista de que en la Asamblea sufrieron una
derrota, los líderes de los partidos conciliadores
inventaron un nuevo ardid: propusieron destacar de
la Asamblea un Anteparlamento (Soviet Democrático
de toda Rusia). Este era un organismo consultivo sin
ningún derecho, facultado únicamente para examinar
las cuestiones aprobadas por el Gobierno. Los
miembros
del
Anteparlamento
debían
ser
confirmados por el Gobierno Provisional. La
creación de esta institución perseguía objetivos a
largo alcance: distraer a los obreros, soldados y
campesinos de la revolución que maduraba.
Lenin se expresó rotundamente por el boicot al
Anteparlamento255. Kámenev y otros miembros del
grupo bolchevique en la Asamblea Democrática
insistían en participar en el Anteparlamento como
"oposición de izquierda". Lenin señaló que esa
táctica era perniciosa para la revolución, pues frenaba
la preparación de la insurrección y sembraba
ilusiones constitucionales entre las masas.
Las mayores organizaciones del partido en el país
apoyaron la propuesta de Lenin de boicotear el
Anteparlamento, que fue la táctica que triunfó. Esto
255
V. I. Lenin. Del diario de un publicista. O.C., t. 34,
pág. 262.
Varios autores
60
encontró su expresión en la resolución de la sesión
del CC del POSD(b)R, celebrada el 5 de octubre. El
CC acordó (sólo Kámenev estaba en contra)
abandonar el Antepartamento256. El grupo
bolchevique dio a conocer su declaración en la
apertura del Anteparlamento y abandonó la sala de
sesiones. La declaración decía que los bolcheviques
no querían, ni directa ni indirectamente, encubrir la
actividad criminal contra el pueblo que se llevaba a
efecto entre los bastidores del Anteparlamento257. A
la declaración de los bolcheviques se unieron los
delegados del II Ejército, del sindicato ferroviario, de
las organizaciones nacionales y del Consejo Central
de los comités fabriles presentes en la sesión.
El "directorio" creado para ese tiempo y dirigido
por Kerenski, no era capaz de dominar la situación en
el país y decidió acelerar las negociaciones con el
Partido Demócrata Constitucionalista para formar el
tercer Gobierno de coalición. Entraron en este nuevo
gabinete, formado el 25 de septiembre, los
demócratas constitucionalistas N. M. Kishkín y A. V.
Kartashov, los grandes monopolistas moscovitas A.
I. Konoválov, S. N. Tretiakov, S. A. Smirnov y otros.
El carácter coalicionista del Gobierno era en realidad
una ficción: la burguesía tenía 11 carteras de las 17.
El socialdemócrata finlandés Juho Latukka, en el
domicilio del cual se ocultaba entonces Lenin,
recuerda: "Cuando Vladímir Ilich supo que en el
nuevo Gobierno habían entrado Gvózdiev,
Liverovski, Kishkín y otros, suspiró profundamente y
dijo: "Esto quiere decir que, al fin, se ha formado el
último Gobierno de Kerenski"258.
El impetuoso desarrollo de los acontecimientos
confirmó la apreciación leninista del momento. La
situación del nuevo Gobierno coalicionista era menos
estable que la del anterior. El 25 de septiembre, el
Soviet de Petrogrado exigió, en nombre de los
obreros y soldados de la capital, la dimisión del
Gobierno de violencia y exhortó a crear un poder
verdaderamente
revolucionario.
Resoluciones
análogas se aprobaban por todo el país.
El trastrueque gubernamental no cesaba. De los
197 días de existencia del Gobierno Provisional decía con amargura Teréschenko a finales de
septiembre-, 57 se fueron en las crisis. Unos
ministros sucedían a otros, pero la situación no
mejoraba.
El nuevo Gobierno tampoco gozaba de gran
confianza entre las agrupaciones monopolistas. En
las asambleas de la Sociedad de Fabricantes de
Petrogrado se decía directamente a finales de
septiembre que el Gobierno no podía hacer nada y
que se dedicaba "al eterno arreglo de los conflictos".
256
Actas del Comité Central del POSD(b)R, págs. 76, 265.
Ibídem, págs. 77-79.
258
Juho Latukka. Lenin en la clandestinidad en Finlandia.
En la compilación Lenin en Octubre. Recuerdos. M., 1957,
pág. 273.
257
Los cabecillas monopolistas se desengañaron
definitivamente de la coalición, y de nuevo
comenzaron a cifrar todas sus esperanzas en el
establecimiento de una dictadura militar. Esa actitud
de la burguesía para con su propio Gobierno era una
de las demostraciones de la profundísima crisis que
atravesaban los "círculos dirigentes".
Un reflejo del viraje hacia la izquierda de las
masas era la descomposición en el seno de los
partidos eserista y menchevique. El ala izquierda de
los eseristas criticó duramente al CC de su partido.
Entre los mencheviques crecía también el grupo de
"izquierdistas" que se oponía a la política de
conciliación con los demócratas constitucionalistas,
llevada a cabo por la dirección de su partido.
Caracterizando el estado de cosas, la sesión del Buró
del CC de los mencheviques, celebrada el 13 de
octubre, señalaba que el partido se encontraba en
estado de "desorganización". Las contradicciones y
conflictos en el seno de los partidos conciliadores,
exacerbadas hasta llevarlos a la escisión, eran uno de
los exponentes de la bancarrota total de la política de
conciliación con la burguesía; era una demostración
más de que se habían creado las condiciones para la
acción armada del proletariado y los campesinos
pobres contra la burguesía.
La crisis nacional general abarcó todo el país. Con
motivo de ella, Lenin escribía: "La ley fundamental
de la revolución, confirmada por todas las
revoluciones, y en particular por las tres revoluciones
rusas del siglo XX, consiste en lo siguiente: para la
revolución no basta con que las masas explotadas y
oprimidas tengan conciencia de la imposibilidad de
seguir viviendo como viven y exijan cambios; para la
revolución es necesario que los explotadores no
puedan seguir viviendo y gobernando como viven y
gobiernan. Sólo cuando los "de abajo" no quieren y
los "de arriba" no pueden seguir viviendo a la
antigua, sólo entonces puede triunfar la revolución.
En otras palabras, esta verdad se expresa del modo
siguiente: la revolución es imposible sin una crisis
nacional general (que afecte a explotados y
explotadores)”259. Liquidar el dominio de la
burguesía y establecer el poder de los trabajadores
representado por los Soviets, tal era la inflexible
exigencia de los obreros, campesinos y soldados.
Paralela a la disposición de la clase obrera y del
campesinado pobre de emprender la acción contra la
burguesía, alcanzó proporciones inusitadas la crisis
del
poder
burgués y de
los partidos
pequeñoburgueses que le apoyaban.
También era propicia para las fuerzas
revolucionarias la situación política exterior.
Inglaterra, Francia y Estados Unidos con sus aliados
estaban enzarzados en una cruenta lucha contra los
países del bloque austro-alemán. Las fuerzas
259
V. I. Lenin, La enfermedad infantil del "izquierdismo"
en el comunismo. O.C., t. 41, págs. 69-70.
61
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
fundamentales de las dos agrupaciones imperialistas
estaban inmovilizadas en los frentes, lo que les
impedía acudir rápidamente en ayuda de la
contrarrevolución rusa. Además, en muchos países de
Europa Occidental arreciaba también el movimiento
revolucionario. En Francia, las manifestaciones
antibélicas se convertían en contiendas callejeras.
Durante varios días de agosto combatieron los
obreros de Turín (Italia) contra la policía y las tropas.
En ese mismo mes estalló la insurrección de los
marineros alemanes; bajo la presión de las masas
revolucionarias, crujía el fragmentario imperio de
Austria-Hungría. La lucha contra la guerra
imperialista se convertía en un combate contra el
imperialismo, prestando de este modo ayuda
inapreciable a la revolución en Rusia.
Analizando todo el conjunto de acontecimientos
en el país, Lenin llegó a la conclusión de la necesidad
de emprender la insurrección armada. En sus trabajos
El marxismo y la insurrección, Consejos de un
ausente y otros llamaba a la insurrección armada y al
mismo tiempo subrayaba que el poder proletario
tenía garantizados la simpatía y el apoyo abnegado
de los trabajadores y de los explotados de todo el
mundo en general, de los países beligerantes en
particular, y de los campesinos rusos sobre todo.
Proponiendo concertar inmediatamente una paz
democrática, entregando sin demora la tierra a los
campesinos y restableciendo las instituciones y las
libertades
democráticas,
los
bolcheviques
constituirán un Gobierno que nadie podrá derrocar.
Había llegado el momento propicio para romper
las cadenas del imperialismo en el eslabón más débil
que era Rusia. El 29 de septiembre, Lenin escribió el
artículo La crisis ha madurado, en el que insistía
resueltamente en empezar la insurrección antes de
celebrarse el Congreso de los Soviets. El artículo
contenía también indicaciones concretas para
organizar y llevar a cabo la insurrección; "Está en
juego todo el porvenir de la revolución rusa -escribía
Lenin-. Está en juego todo el honor del Partido
Bolchevique. Está en juego todo el porvenir de la
revolución obrera internacional por el socialismo”260.
Capítulo IV. Preparación de la insurrección
armada.
En sus históricas cartas Los bolcheviques deben
tomar el Poder y El marxismo y la insurrección, así
como en su artículo Consejo de un ausente, V. I.
Lenin demostraba convincentemente que la crisis
nacional general había madurado y que habían
surgido las condiciones necesarias para transformar
la consigna de preparación política general de la
insurrección armada en consigna de acción práctica;
desarrolló la doctrina de C. Marx y F. Engels sobre la
insurrección armada como un arte; remarcó la
260
V. I. Lenin. La crisis ha madurado. O.C., t. 34, pág.
280.
seriedad y la responsabilidad de esta forma de lucha;
advirtió contra el aventurerismo y el juego
conspirador para "adueñarse" del poder. "Para poder
triunfar -escribía Lenin-, la insurrección no debe
apoyarse en una conjuración, en un partido, sino en
la clase avanzada. Esto en primer lugar. En segundo
lugar, debe apoyarse en el auge revolucionario del
pueblo. Y en tercer lugar, la insurrección debe
apoyarse en aquel momento de viraje en la historia de
la revolución ascensional en que la actividad de la
vanguardia del pueblo sea mayor, en que mayores
sean las vacilaciones en las filas de los enemigos y en
las filas de los amigos débiles, a medias, indecisos,
de la revolución"261. En el otoño de 1917 se daban
todas las condiciones señaladas por Lenin.
Teniendo en cuenta la situación creada en el país,
en la carta que Lenin envió desde Víborg, el 1 de
octubre, al CC, a los comités de Moscú y Petrogrado
y a los bolcheviques miembros de los Soviets de
Petrogrado y Moscú, Lenin expresaba la plena
seguridad de que "la victoria está asegurada,
existiendo el noventa por ciento de posibilidades de
conseguirla sin derramamiento de sangre.
Esperar es un crimen ante la revolución"262
Únicamente la insurrección armada frustraría la
confabulación de los imperialistas rusos y extranjeros
contra Rusia, sólo ella podría conjurar una nueva
conspiración Korníloviana y evitar el sangriento
aplastamiento de la revolución que preparaba la
burguesía.
Lenin enlazaba el éxito de la insurrección armada
con su esmerada y multilateral preparación; indicaba
que para llevar a buen término la insurrección era
necesario concentrar en el lugar y en el momento
decisivos fuerzas muy superiores, porque, de lo
contrario, el enemigo, mejor preparado y organizado,
aniquilaría a los insurrectos; que una vez comenzada
la insurrección, había que proceder con la mayor
energía y pasar indispensablemente a la ofensiva; que
"la defensiva es la muerte de toda insurrección
armada"; que había que esforzarse por sorprender al
enemigo y aprovechar el momento en que sus tropas
se hallen dispersas; que había que esforzarse por
obtener triunfos diarios, aunque fuesen pequeños,
manteniendo a toda costa la "superioridad moral"263.
Para la revolución tenía importancia decisiva la
victoria de la insurrección armada en Petrogrado y
Moscú, en los frentes Norte y Oeste, y en los
principales centros industriales del país. En
Petrogrado y Moscú era donde primeramente el
proletariado podía y debía infligir la derrota a la
261
V. I. Lenin. El marxismo y la insurrección. O.C., t. 34,
págs. 242- 243.
262
V. I. Lenin. Carta al CC, a los comités de Moscú y
Petrogrado y a los bolcheviques miembros de los Soviets
de Moscú y Petrogrado. O.C., t. 34, pág. 341.
263
V. I. Lenin. Consejos de un ausente. O.C., t. 34, pág.
383.
Varios autores
62
burguesía264. Lenin propuso organizar un ataque
combinado con destacamentos de la Guardia Roja
obrera, marineros y unidades militares para cercar y
apoderarse de Petrogrado. De acuerdo con su plan,
era muy importante ocupar ciertos puntos de la
capital: el Palacio de Invierno (residencia del
Gobierno Provisional), el Palacio de María, en el que
sesionaba el Anteparlamento, y la Fortaleza de Pedro
y Pablo; consideraba también necesario ocupar y
mantener a toda costa Teléfonos, Telégrafos,
estaciones ferroviarias y puentes sobre el Neva; para
la realización de esta tarea proponía designar
destacamentos de obreros y marineros más decididos
y más fieles a la revolución.
El 24 de septiembre se celebró una reunión de los
miembros del CC del Comité petrogradense del
POSD(b)R con los funcionarios de las
organizaciones locales del partido. En la resolución
El momento actual y las tareas del proletariado,
aprobada en la reunión, se subrayaba que la
burguesía estaba conduciendo al país hacia la guerra
civil contra el pueblo y que por eso el partido del
proletariado debía aplicar todas las fuerzas para
movilizar las amplias masas populares y luchar por el
paso del poder a manos de los Soviets265.
El 27 y 28 de septiembre, la sesión plenaria del
Buró Regional moscovita del POSD(b)R aprobó la
resolución sobre la necesidad de comenzar a
organizar y orientar el creciente movimiento
espontáneo de las masas y su transformación en
acción revolucionaria decisiva; se preveía la creación
de centros combativos en las localidades y el
establecimiento de estrechos contactos entre ellos266.
En aquellos días, Lenin se encontraba ya en la
capital y vivía ilegalmente en el distrito de Víborg,
en el domicilio de M. V. Fofánova, participante en el
movimiento revolucionario. "Todo él, por entero recordaría después N. K. Krúpskaya-, vivió Lenin
este último mes con el pensamiento puesto en la
insurrección, sólo pensando en esto, contagiando a
los camaradas su estado de ánimo, su convicción"267.
En la preparación de la insurrección armada, tuvo
muchísima importancia la reunión del CC del partido
celebrada el 10 de octubre de 1917. Más tarde, Lenin
diría que ésta fue "la reunión decisiva del Comité
Central"268. Se celebró en condiciones de riguroso
sigilo. En el informe sobre el momento actual, Lenin
desarrolló sus puntos de vista a favor de la
264
V. I. Lenin. Los héroes del fraude y los errores de los
bolcheviques. O.C., t. 34, pág. 254.
265
Actas del Comité Central del POSD(b)R. Agosto de
1917-febrero de 1918. M., 1958, págs. 70-71.
266
Preparación y triunfo de la Revolución de Octubre en
Moscú. M., 1957, pág. 326.
267
N. K. Krúpskaya. Recuerdos sobre Lenin. M., 1957,
pág. 310.
268
V. I. Lenin. Llamamiento del CC del POSD(b)R... O.C.,
t. 35, pág. 74.
insurrección armada en los próximos días; señaló que
la insurrección era inevitable, que la mayoría ahora
seguía a los bolcheviques y era necesario pasar a las
acciones resueltas; que el momento decisivo estaba
muy próximo y que desde el punto de vista político
las cosas habían madurado plenamente para la
transferencia del poder y que era menester prestar
atención al aspecto técnico de la insurrección, pues
en eso residía toda la cuestión269.
La resolución del CC del POSD(b)R acerca de la
insurrección, propuesta por Lenin, fue aprobada por
mayoría: 10 votos contra 2 (Kámenev y Zinóviev).
Para dirigir en el sentido político la preparación de la
insurrección, en la reunión se eligió un Buró Político
encabezado por Lenin. Las mayores organizaciones
del partido fueron informadas respecto a la
resolución del CC del POSD(b)R del 10 de octubre.
Las ideas leninistas acerca de los preparativos
para la insurrección armada encontraron el más
ardiente apoyo en las conferencias y reuniones
urbanas del partido, celebradas en el centro y en las
localidades en vísperas de Octubre. En aquel período
se celebraron más de 30 conferencias provinciales.
En total, sesionaron más de 90 conferencias
regionales, territoriales, provinciales, distritales y
urbanas, así como conferencias de las organizaciones
militares del partido.
La III Conferencia urbana de los bolcheviques
petrogradenses (7-11 de octubre) aceptó el proyecto
de la resolución propuesto por V. I. Lenin en su carta
del 7 de octubre270. Dicha conferencia exigió del CC
"que adopte todas las medidas necesarias para dirigir
la inevitable insurrección de los obreros, los soldados
y los campesinos con el fin de derribar al Gobierno
antipopular y terrateniente de Kerenski"; acordó
"enviar inmediatamente delegaciones a Helsingfors,
Víborg, Kronstadt, Reval, a las unidades militares
que se encuentran al Sur de Petrogrado y a Moscú
con objeto de hacer agitación en pro de la adhesión a
esta resolución y de la necesidad de derrocar a
Kerenski con una rápida insurrección general para
abrir el camino de la paz, de la salvación de
Petrogrado y de la revolución, de la entrega de la
tierra a los campesinos y del poder a los Soviets"271.
En la sesión de clausura, la Conferencia escuchó y
discutió el informe de V. I. Nevski sobre la Guardia
Roja, donde se subrayaba que la Guardia Roja de
Petrogrado debería ser la fuerza de choque de la
insurrección; que ella "tiene enorme importancia en
el comienzo de la insurrección", pues es capaz de
asestar el primer golpe certero al enemigo, y que, por
269
Véase V. I. Lenin. Reunión del Comité Central del
POSD(b)R. O.C., t. 34, págs. 391-392.
270
Véase V. I. Lenin. Carta a la Conferencia de la ciudad
de Petrogrado. O.C., t. 34, págs. 347-350.
271
Archivo Central del Partido del Instituto de MarxismoLeninismo, f. 66,1. 1, exp. 3, fol. 8. Archivo del Partido de
Leningrado, f. 1, I. 1, exp. 10, fol.
63
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
lo tanto, es necesario organizar la instrucción militar
de los obreros de la manera más diversificada. "Es
necesario crear en cada distrito tropas especiales",
pues sólo de este modo podrá evitarse la derrota,
como ocurrió en Moscú en diciembre de 1905272.
Durante los debates, el delegado N. A. Skripnik
propuso estudiar el plano de Petrogrado y prepararse
para la lucha armada en las calles de la ciudad273.
Las conferencias de partido que se celebraron en
el país fueron una demostración de la unidad
ideológica y organizativa del Partido Bolchevique. El
partido estaba unido -escribía E. Yaroslavski
refiriéndose a aquellos días-, "no hubo una
organización o ciudad en donde las organizaciones
del partido se expresasen en el momento decisivo
contra la insurrección o reconociesen injusta la línea
del CC'274.
En octubre, el Partido Bolchevique contaba con
no menos de 400.000 afiliados275, mientras que a
finales de abril tenía 80.000. Este era un exponente
objetivo de la creciente influencia del partido de los
bolcheviques entre las masas trabajadoras. El
crecimiento de las filas del partido puede juzgarse
por dos organizaciones capitalinas: la organización
bolchevique de Petrogrado tenía en marzo 2.000
militantes; en julio, 32.000 y en octubre, cerca de
50.000; la de Moscú tenía en marzo cerca de 600
afiliados; en abril, 7.000; en julio, 15.000 y en
octubre, cerca de 20.000. La guarnición de
Petrogrado tenía 5.800 militantes, y la de Moscú,
cerca de 5.000; el Frente Norte (junto con la Flota del
Báltico) contaba con más de 13.000 y el Frente
Oeste, con 21.000 militantes del POSD(b)R y con
más de 27.000 simpatizantes276. Las mayores fuerzas
del partido estaban concentradas precisamente en los
puntos donde se decidía la suerte de la revolución.
Según datos incompletos, en otoño de 1917 en el
país había 348 organizaciones distritales del partido,
334 urbanas, 24 provinciales y 12 regionales277. En
las últimas semanas y días de la preparación de la
insurrección, el CC del partido organizó contactos
muy estrechos con sus organizaciones locales. Si en
el período comprendido entre marzo y septiembre el
CC del POSD(b)R había remitido a las provincias
poco más de mil cartas, durante los dos meses
incompletos antes de la insurrección armada envió
550. También se intensificaron considerablemente
los contactos personales. Sólo en el mes de
septiembre acudieron al CC del partido más de 70
delegaciones del ejército. A través del Secretariado
del CC del partido, creado en agosto y con sede en el
Instituto Smolny, fueron enviados en septiembre
agitadores a todas las provincias de la parte europea
de Rusia y de Siberia. Además, representantes del
Comité Central del partido, en septiembre y octubre,
visitaron 43 organizaciones partidarias278.
En vísperas de la insurrección armada de Octubre
en Petrogrado, los bolcheviques editaban 53
periódicos con una tirada semanal de 2.180.000
ejemplares como promedio279. A finales de octubre,
la tirada diaria del periódico Rabochi Put ("La Senda
Obrera"), órgano central del partido, era de 200.000
ejemplares280.
Toda la propaganda y agitación verbal e impresa
estaban supeditadas a una tarea: preparar la
insurrección armada del proletariado. N. I. Podvoiski
recordaba que en aquellos días los agitadores iban a
las masas a convencer y a triunfar, pues ante sus
argumentos cedía la más hábil dialéctica de los
oradores conciliadores y burgueses281. Como dijera
A. V. Lunacharski, era la "época de oro de los
mítines"; la agitación se hacía de un modo directo y
eficiente en el sentido de preparar una nueva
revolución282.
Los temas de los discursos que pronunciaban los
bolcheviques ante las masas eran muy diversos:
"¿Qué dio la revolución durante los 7 meses?", "La
guerra actual y cómo terminarla", "El momento
actual y el papel de la clase obrera", "El momento
actual y las tareas de la Guardia Roja", "Las tareas
del movimiento sindical", "El Congreso de los
Soviets y la Asamblea Constituyente", "Sobre el
Estado", "El problema nacional", "Acerca del
régimen socialista", "Anarquismo o socialismo",
"Las tareas del arte proletario" y otros283.
El 16 de octubre tuvo lugar una sesión ampliada
del CC del POSD(b )R, la Comisión Ejecutiva del
Comité petrogradense, la Organización Militar, el
Soviet de diputados obreros y soldados de
Petrogrado, los sindicatos, los comités fabriles, el
Comité del partido de la región de Petrogrado y los
ferroviarios, la cual debería examinar el estado de
preparación para la insurrección armada. En esta
278
El PCUS. Compendio. M., 1965, págs. 142,143.
V. P. Búdnikov. La prensa periódica del Partido
Bolchevique en la etapa de preparación y realización de
la Revolución de Octubre. Autoponencia de la tesis de
doctor en ciencias históricas. M., 1963, pág. 38.
280
A. V. Lunacharski. Semblanzas. M., 1965, pág. 492.
281
N. Podvoiski. La Organización Militar del CC del
POSD(b)R y el Comité Militar Revolucionario (1917).
"Krásnaya Liétopis" ("Anales Rojos"), 1923, Nº 6, pág.
70.
282
Archivo Central del Partido del Instituto de MarxismoLeninismo, f. 142, 1. 32, exp. 1, fol. 15.
283
Rabochi Put, 1, 7 y 21 de octubre de 1917.
279
272
Archivo Estatal Central del Ejército Soviético, f. 1, I. 1,
exp. 298, fs. 1 y 2.
273
Ibídem.
274
Em. Yaroslavski. Los bolcheviques en Octubre.
"Proletarskaya revolutsia" ("La Revolución Proletaria"),
1927, Nº 10, pág. 73.
275
Actas del CC del POSD(b)R, pág. 94.
276
V. V. Anikéiev. Datos acerca de las organizaciones
bolcheviques desde marzo hasta diciembre de 1917.
Cuestiones de la historia del PCUS, 1958, W 2, pág. 132.
277
Ibídem.
Varios autores
64
reunión Lenin dio a conocer la resolución del CC de
partido del 10 de octubre y adujo una serie de
argumentaciones nuevas que demostraban la
necesidad y la inevitabilidad de la insurrección.
También fueron sometidos a un circunstanciado
análisis los informes de representantes de los distritos
de Petrogrado, del Buró Militar y de otras
organizaciones.
El CC del POSD(b)R aprobó la resolución
propuesta por Lenin (20 personas votaron por la
resolución, 2 en contra y 3 se abstuvieron), en la que
se exhortaba a todas las organizaciones del partido, a
todos los obreros y soldados, a "preparar
intensamente y en todos los aspectos la insurrección
armada, apoyar el Centro que instituía el Comité
Central para estos afectos..."284. La reunión expresó
la plena seguridad de que el CC del partido y el
Soviet de diputados obreros y soldados indicarían a
tiempo el momento oportuno y los métodos
convenientes para la ofensiva. En la reunión,
Kámenev y Zinóviev volvieron a manifestarse contra
la insurrección armada y fueron los únicos que
votaron contra la resolución de V. I. Lenin.
Lenin sometió a una crítica acerba la posición de
Kámenev y Zinóviev, quienes oponían a la
insurrección armada métodos "parlamentarios",
"pacíficos", para solucionar la cuestión del poder.
Del mismo modo que Kámenev y Zinóviev
cifraban las esperanzas en la Asamblea
Constituyente,
Trotski
consideraba
posible
solucionar la cuestión del poder en el Congreso de
los Soviets. Cualquier conversación sobre la solución
de la cuestión del poder a través del Congreso de los
Soviets o de la Asamblea Constituyente, Lenin la
calificaba de engaño, de mentira y de traición a la
revolución. "No cabe la menor duda -escribía Leninde que si los bolcheviques cayeran en la trampa de
las ilusiones constitucionalistas, de la "confianza" en
el Congreso de los Soviets y en la convocatoria de la
Asamblea Constituyente, de la "espera" del Congreso
de los Soviets, etc.; no cabe duda de que esos
bolcheviques serían unos traidores miserables a la
causa proletaria"285. Advertía al partido que sin el
derrocamiento del Gobierno de Kerenski, podría
resultar que tuviese "magníficas resoluciones y
Soviets, ¡pero sin poder!"286
El Congreso de los Soviets, según la idea de
Lenin, de ninguna manera podría ser un organismo
que derrocase al Gobierno Provisional. El Congreso
podría cumplir su tarea -proclamar el poder de los
Soviets y crear el Gobierno soviético- únicamente
como resultado de la insurrección armada victoriosa.
Lenin exigía que se supeditara precisamente a esta
tarea la lucha del partido por la convocatoria del II
Congreso ordinario de los Soviets de toda Rusia;
exhortaba a realizar la "preparación de las mentes"
para la insurrección bajo la consigna de "entrega
inmediata del poder al Soviet de Petrogrado, que lo
entregará al Congreso de los Soviets"287.
En el otoño de 1917, la consigna bolchevique de
"¡Todo el poder a los Soviets!" agrupaba,
mancomunaba a millones de seres. Era el lema de
acción de todas las organizaciones de masas
trabajadoras. Lenin consideraba que la preparación
de la insurrección y la conquista del poder debería
efectuarse a través de los Soviets; subrayaba que sin
los últimos, la insurrección no podría ser firme,
rápida y segura288. Los Soviets podrían unificar en el
sentido político la insurrección a nivel de todo el
país, ser órganos del poder revolucionario del pueblo,
un aparato del sistema estatal nuevo, proletario. La
tarea de tomar el poder los Soviets es la tarea de la
exitosa insurrección, indicaba Lenin, y "renunciar
hoy a la insurrección armada equivaldría a renunciar
a la consigna más importante del bolchevismo (todo
el poder a los Soviets) y a todo el internacionalismo
proletario-revolucionario en general"289.
Bajo la presión de las fuerzas revolucionarias y
por exigencia de los Soviets provinciales, el Comité
Ejecutivo Central de los Soviets se vio obligado a
fijar para el 20 de octubre la convocatoria del II
Congreso de los Soviets de toda Rusia, tratando de
optar al congreso, mediante diversas maquinaciones,
una apropiada composición de delegados para
imponerle después las resoluciones deseables.
Trazado ese plan, el Comité Ejecutivo Central aplazó
la inauguración del Congreso para el día 25 de
octubre. En torno a la fecha de apertura del Congreso
se desplegó una lucha entre los bolcheviques y los
partidos conciliadores.
Los principales jalones en la vía de la preparación
del II Congreso de los Soviets y la movilización de
las masas para la insurrección armada eran los
congresos regionales de los Soviets. Lenin concedía
particular importancia al Congreso de los Soviets de
diputados obreros y soldados de la Región Norte,
inaugurado en Petrogrado el 11 de octubre y en el
que estaban representados los Soviets de Petrogrado,
Moscú, Nóvgorod, Kronstadt, Helsingfors, Reval y
otras ciudades, el Frente Norte y la Flota del Báltico.
La composición partidaria del Congreso era la
siguiente: 51 bolcheviques, 24 eseristas de izquierda,
10 eseristas de derecha, 1 menchevique
284
Actas del Comité Central del POSD(b)R, pág. 104.
V. I. Lenin. La crisis ha madurado. O.C., t. 34, pág.
279.
286
V. I. Lenin. Carta a t. T. Smilga, presidente del Comité
Regional del ejército, la flota y los obreros de Finlandia.
O.C., t. 34, pág. 265.
285
287
Ibídem , págs. 266-267.
V. I. Lenin. Carta a los camaradas. O.C., t. 34, pág.
408.
289
V. I. Lenin. Consejos de un ausente. O.C., t. 34, pág.
382.
288
65
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
internacionalista290 y 4 mencheviques defensistas291.
N. V. Krilenko fue elegido presidente del Congreso.
Lenin se dirigió con una carta especial: A los
camaradas bolcheviques que participan en el
Congreso de los Soviets de la Región 8orte. El
congreso escuchó los informes de las localidades,
sobre el momento actual, sobre la situación políticomilitar, sobre el problema de la tierra y sobre la
convocatoria del II Congreso de los Soviets. Exhortó
a las guarniciones militares de la región a que
elevasen su disposición combativa. En el
llamamiento a los campesinos, el congreso les
invitaba a apoyar la lucha por el poder de los Soviets.
Los bolcheviques y eseristas de izquierda en el
congreso obraban en común acuerdo en lo tocante al
problema de la entrega del poder a los Soviets y la
cuestión de la tierra. Al Comité Regional de los
Soviets fueron elegidos 11 bolcheviques y 6 eseristas
de izquierda292. El congreso formó un comité para la
lucha por la convocatoria del Congreso de los Soviets
de toda Rusia y la coordinación de las acciones de las
organizaciones militares revolucionarias293.
Los delegados de las localidades informaban
acerca de la disposición de los obreros y soldados
para iniciar la lucha decisiva. El congreso declaró:
"Ha llegado el momento cuando únicamente a través
de la acción resuelta y unánime de todos los Soviets
puede salvarse al país y la revolución, y solucionar el
problema del poder central”294.
Albert Rhys Wiliams, escritor norteamericano y
participante en la Revolución de Octubre, señalaba al
respecto: "Los congresos de los Soviets demostraron
que de las entrañas de las masas populares se oyó el
potente grito de "¡Todo el poder a los Soviets!" Lo
que en julio exigía la capital, ahora comenzó a
exigirlo todo el país"295.
Los congresos de los Soviets activaron la lucha
por la urgente convocación del Congreso de los
Soviets de toda Rusia, reavivaron su actividad los
Soviets locales, contribuyeron a intensificar la
campaña por la reelección de los Soviets y la
expulsión de ellos a los representantes de los partidos
conciliadores. Los congresos de los Soviets,
celebrados en septiembre y octubre, demostraron que
290
Mencheviques internacionalistas: ala izquierda de los
mencheviques, surgida en los años de la I Guerra Mundial.
Se pronunciaban contra la guerra imperialista.
291
La insurrección armada de Octubre en Petrogrado.
Documentos y datos. M., 1957, pág. 924.
292
A. Smirnov. Sobre la actitud de los bolcheviques para
con los eseristas de izquierda en el período de
preparación de la Revolución de Octubre. "Voprosi Istorii
KPSS", ("Cuestiones de Historia del PCUS"), 1966, W 2,
pág. 21.
293
La insurrección armada de Octubre en Petrogrado,
pág. 88.
294
Ibídem, pág. 84.
295
Albert Rhys Williams. Acerca de Lenin y de la
Revolución de Octubre. M., 1960, págs. 147-148.
los Soviets habían recobrado fuerzas y que deberían
convertirse en órganos de poder en el país. Según
datos incompletos, en vísperas de la insurrección
armada de Octubre, en el país había 1.429 Soviets:
706 Soviets de diputados obreros y soldados, 235
Soviets de diputados obreros, soldados y campesinos,
33 Soviets de diputados soldados y 455 Soviets de
diputados campesinos296.
Para preparar y llevar a cabo la insurrección
armada, era necesario crear el Estado Mayor de la
insurrección, cosa que ya había propuesto Lenin en
sus cartas al CC a mediados de septiembre.
Dicho organismo fue creado el 9 de octubre en el
pleno del Soviet de Petrogrado. Al Comité Ejecutivo
del Soviet se le encomendó organizar un "comité
revolucionario de defensa" para proteger al pueblo de
"los ataques que estaban preparando abiertamente los
Kornílovianos militares y civiles"297.
El proyecto del reglamento fue aceptado, con
algunas modificaciones, por el Comité Ejecutivo del
Soviet de Petrogrado el 12 de octubre en su sesión a
puertas cerradas, y aprobado definitivamente el 16 de
octubre en la sesión plenaria del Soviet
petrogradense. A este organismo se le llamó Comité
Militar Revolucionario298. Formaban parte de él
representantes del CC y del Comité petrogradense
del POSD(b)R, de las organizaciones militares del
partido, del Presídium del Soviet de Petrogrado y de
su sección de soldados, del Comité Regional de
Finlandia, del Comité Central de la Flota del Báltico,
de los comités fabriles, del Estado Mayor de la
Guardia Roja, de los sindicatos y de otras
organizaciones revolucionarias. A disposición del
Comité Militar Revolucionario pasaron la Guardia
Roja y las unidades revolucionarias de la guarnición
y la flota. El 20 de octubre, el Comité Militar
Revolucionario celebró su primera sesión, en la que
se eligió el Buró del Comité, compuesto de cinco
personas: los bolcheviques N. I. Podvoiski, V. A.
Antónov-Ovséienko y A. D. Sadovski y los eseristas
de izquierda P. E. Lazimir y G. N. Sujarkov.
Primeramente, presidía el Comité Revolucionario el
eserista de izquierda Lazimir, después Podvoiski.
Las cuestiones de principio, relacionadas con la
actividad del Soviet de Petrogrado y del Comité
Militar Revolucionario, las estudiaba Lenin, y, por lo
general, eran examinadas previamente en la reunión
del CC del POSD(b)R. El Centro Militar
Revolucionario del CC del Partido Bolchevique,
creado el 16 de octubre y compuesto por A. S.
296
D. A. Chugáev. Historia de la creación y
fortalecimiento del Estado soviético. Informe que
generaliza el contenido de los trabajos científicos
presentados para defender el título de doctor en ciencias
históricas. M., 1964, pág. 10.
297
Rabochi Put, 24 de octubre de 1917.
298
La insurrección armada de Octubre en Petrogrado,
págs. 204-205, 206.
Varios autores
66
Búbnov, F. E. Ozerzhinski, y. M. Sverdlov, I. V.
Stalin y M. S. Uritski, se convirtió en el núcleo
dirigente del Comité Militar Revolucionario.
La posición de los eseristas de izquierda,
miembros del Comité Militar Revolucionario, no era
consecuente. Así, el 23 de octubre, es decir, varios
días después de crearse este órgano, los eseristas de
izquierda, cuando en el Anteparlamento se
examinaba el problema de la "insurrección
bolchevique" que se preparaba, apoyaron la
resolución propuesta por el menchevique Dan, que
condenaba la insurrección y exhortaba a los obreros,
campesinos y soldados a "mantener tranquilidad y
cumplir con su deber"299.
El Partido Bolchevique reunía y preparaba
enérgicamente las fuerzas armadas de la revolución
para los próximos combates. En septiembre y
octubre, se produjo un incremento muy rápido de los
destacamentos de la Guardia Roja: en vísperas de la
insurrección armada de Octubre, la Guardia Roja de
Petrogrado y de sus alrededores contaba con cerca de
23.000 efectivos300; la de Moscú, con 10.000-12.000.
En el transcurso de los combates de octubre, la
Guardia Roja de Moscú aumentó numéricamente.
Según comunicaba el bolchevique A. S. Vedérnikov,
destacado organizador de la Guardia Roja obrera
moscovita, en las jornadas de Octubre, en Moscú
había casi 25.000 obreros armados301.
A mediados de septiembre de 1917, la
Organización Militar aneja al CC del POSD(b)R
organizó cursos de 10 días para los instructores de la
Guardia Roja de toda Rusia, que se convirtieron en
escuela permanente para la preparación de cuadros
de mando.
En la preparación organizativo-militar de la
insurrección desempeñó un gran papel la prensa
bolchevique. El periódico Soldat ("El Soldado")
ilustraba ampliamente en sus páginas los problemas
de la organización técnico-militar y la preparación
combativa de los guardias rojos; publicó un
programa modelo de preparación combativa de los
guardias rojos, que incluía la instrucción de tiro, el
combate a la bayoneta, los ejercicios tácticos
vinculados con la lucha en las trincheras y la
topografía, la táctica del combate en la calle y en las
barricadas, la instrucción de orden cerrado y el
estudio de las armas.
En septiembre y octubre, la Guardia Roja se
armaba intensamente, a lo que contribuían mucho los
comités fabriles y los obreros de las empresas
299
Se cita por el libro de V. Komin La bancarrota de los
partidos burgueses y pequeñoburgueses de Rusia en el
período de preparación y triunfo de la Gran Revolución
Socialista de Octubre. M., 1965, pág. 511.
300
E. Erikálov. La Guardia Roja en la lucha por el poder
de los Soviets. M., 1957, pág. 39.
301
De la historia de la Guardia Roja obrera de Moscú.
Materiales y documentos. M., 1930, pág. 150.
militares. El 27 de septiembre, el Comité Ejecutivo
del Soviet del distrito de Víborg se dirigió al comité
de la fábrica de municiones de Petrogrado
solicitándole 5.000 cartuchos para la Guardia Roja.
El comité fabril dispuso: "Despachar la cantidad
indicada de cartuchos para la instrucción de la
Guardia Roja"302. El 23 de octubre, el comité de la
fábrica de municiones acordó despachar cartuchos a
petición del Comité Militar Revolucionario. Ese
mismo día, recibió municiones el Estado Mayor de la
Guardia Roja del distrito de Víborg. Se ha
conservado el siguiente recibo: "Al comité fabril de
la fábrica de municiones. El Estado Mayor de la
Guardia Roja anejo al Soviet de diputados obreros
del distrito de Víborg ha recibido 83 cajas de
cartuchos de bala -600 unidades en cada una- y 3
cajas de cartuchos de instrucción militar, lo que se
certifica con la firma y la selladura"303.
En las fábricas de Petrogrado (Putílov, del Báltico
y otras) y de Moscú, así como de Járkov, Lugansk,
Sarátov y Ekaterimburgo, los obreros organizaron la
producción y reparación de armamento para la
Guardia Roja. De acuerdo con el programa trazado,
los guardias rojos aprendían el arte militar.
Solamente en septiembre, se inició la instrucción de
los guardias rojos en 79 empresas de Petrogrado304. A
finales de septiembre, en la fábrica Putílov recibían
instrucción 12 destacamentos de guardias rojos, con
120-150 hombres en cada uno de ellos (algunos
tenían hasta 200 hombres). La instrucción de orden
cerrado se realizaba de tres a cinco veces por semana,
durante varias horas305. Por lo general, los que
enseñaban el arte militar a los guardias rojos eran
soldados que estaban distribuidos por fábricas.
La Conferencia de los guardias rojos de
Petrogrado, celebrada el 22 de octubre, aprobó el
Reglamento de la Guardia Roja. Esta estaba agrupada
en sentido organizativo y tenía dirección centralizada
a nivel de toda la ciudad306. Después de clausurarse la
Conferencia, se celebró una sesión ampliada de la
comandancia central de la Guardia Roja, de la que
formaban parte un representante de cada distrito, en
la que se eligió el Buró de la comandancia central. A
las comandancias distritales se les encomendó
organizar la movilización de todo el transporte, crear
destacamentos especiales para ocupar los puntos
estratégicos más importantes, reforzar la custodia de
302
Materiales de la historia de la URSS, t. 1, M., 1955,
págs. 29-30.
303
Ibídem, págs. 53, 61, 72, 80, 211.
304
N. I. Podvoiski. La Guardia Roja en las jornadas de
Octubre. En la recopilación. La insurrección armada de
Octubre en Petrogrado. Memorias de partícipes activos en
la revolución. L., 1956, pág. 46.
305
M. Mítelman y otros. Historia de la fábrica Putilov.
1801-1917. M., 1961, pág. 663.
306
Reglamento de la Guardia Roja obrera de Petrogrado.
Petrogrado, 1917.
67
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
las empresas, designar destacamentos de guardia y
mantenerlos en estado de alerta permanente por si
fueran solicitados por el Comité Militar
Revolucionario. Para establecer el enlace operativo,
cada distrito enviaba dos guardias rojos al Buró de la
comandancia central.
De acuerdo con el Reglamento, la Guardia Roja
se dividía en unidades de combate y comandos
técnicos (de demolición, de motociclistas, de
telégrafos, de ametralladoras, de artillería, etc.). La
principal unidad combativa de la Guardia Roja era la
decena. Cuatro decenas componían un pelotón; tres
pelotones, una centuria; tres centurias, un batallón.
Todos los batallones del distrito componían el
destacamento distrital. De acuerdo con esto, el
personal de mando, que era electivo, contaba con
jefes de decena, de pelotón y de centuria. A todos los
destacamentos los agrupaba la Comandancia Central
de la Guardia Roja obrera.
En las filas de la Guardia Roja se encontraba la
flor y nata de la clase obrera: destacamentos armados
dispuestos a luchar abnegadamente por el triunfo de
la revolución proletaria.
Partiendo de la principal tarea estratégica -la
lucha conjunta de la clase obrera y el campesinado
pobre contra la burguesía-, los bolcheviques se
ganaron a su lado a los efectivos de la guarnición de
Petrogrado (hasta 150.000 soldados)307 y de los
frentes Norte y Oeste, próximos a la capital, así como
a los marinos de la Flota del Báltico. En la Carta a I.
T Smilga, presidente del Comité regional del
ejército, la flota y los obreros de Finlandia, del 27 de
septiembre, Lenin escribía que la actitud marxista
para con la insurrección requería del partido una
labor sistemática en la preparación de sus fuerzas
militares. También daba una serie de indicaciones
concretas referentes a la preparación de las tropas
que se encontraban en Finlandia y de la Flota del
Báltico para el derrocamiento inminente del
Gobierno
Provisional;
aconsejaba
estudiar
escrupulosamente la dislocación de las unidades
cosacas y organizar la propaganda sistemática entre
sus efectivos. Atribuyendo gran importancia a la
participación de los campesinos al lado de la clase
obrera, Lenin proponía organizar grupos de
agitadores, compuestos de soldados que iban a pasar
un breve descanso en sus aldeas, para que éstos
realizasen propaganda en el campo. Destacando la
importancia que suponía el bloque con los eseristas
de izquierda, Lenin le recomendaba a Smilga:
"Organicen ustedes allí inmediatamente ese bloque,
organicen la publicación de volantes (vean qué
pueden hacer desde el punto de vista técnico, así
como para introducirlos en Rusia). Cada grupo de
propaganda enviado al campo deberá estar
compuesto por no menos de dos personas: un
307
V. A. Antónov-Ovséienko. En la revolución. M., 1957,
pág. 134.
bolchevique y un eserista de izquierda. El "nombre"
de eserista sigue siendo popular en el campo, y
ustedes deben aprovechar la oportunidad (ustedes
tienen algunos eseristas de izquierda) para formar en
el campo un bloque de los bolcheviques con los
eseristas de izquierda, aprovechando ese nombre, un
bloque de campesinos y obreros y no de campesinos
y capitalistas"308.
Los marinos de la Flota del Báltico eran una gran
fuerza militar de la revolución. La Flota del Báltico
tenía unos 700 buques de combate y auxiliares,
incluidos 7 buques de línea, 9 cruceros y 68
destructores309; protegía los accesos inmediatos al
Petrogrado revolucionario; podía prestar ayuda
urgente a la capital enviando buques de combate y
efectuando desembarcos para participar en las
operaciones terrestres.
En septiembre de 1917, en la Flota del Báltico
había tal situación que, prácticamente, el poder se
encontraba en manos de los Soviets de comités de
marineros y soldados. Después del II Congreso de
representantes de la Flota del Báltico, el nuevamente
elegido Comité Central lo dirigió el bolchevique P.
E. Dibenko. Este organismo estableció el control de
la actividad de los mandos de los estados mayores,
designando allí a sus comisarios. En los buques se
formaron destacamentos combativos de marineros,
dispuestos a salir en ayuda de Petrogrado tan pronto
fuera recibida la señal de los bolcheviques.
Las guarniciones capitalinas, la Flota del Báltico,
las tropas revolucionarias en Finlandia y la mayoría
de las tropas de los frentes Norte y Oeste estaban
listas para participar junto con la clase obrera, bajo la
dirección de los bolcheviques, contra el Gobierno
Provisional. La mayoría de las guarniciones de
retaguardia del país, igual que la guarnición de
Petrogrado, apoyaban al proletariado.
Como resultado de la multifacética preparación
del estado técnico de la insurrección armada, el
partido de los bolcheviques logró, para octubre de
1917, crear grandes fuerzas armadas de la
revolución; los destacamentos obreros de guardias
rojos de Petrogrado contaban con unos 23.000
combatientes; la Flota del Báltico, con más de 80.000
marineros; la guarnición de Petrogrado, junto con los
soldados de las guarniciones próximas a la capital
(Tsárskoe Sieló, Pávlovsk, Krásnoie Sieló, Strelka,
Lígovo, Gátchina, Peterhof y Oranienbaum) y las
tropas terrestres de la fortaleza de Kronstadt,
constituían un ejército de 200.000 hombres. Así pues,
el Partido Bolchevique en vísperas de la insurrección
armada en Petrogrado se apoyaba en una fuerza
armada de obreros, marineros y soldados que contaba
308
V. I. Lenin. Carta a I. T. Smilga, presidente... O.C., 1.
34, pág. 266.
309
V. V. Petrash. Los marinos del Báltico en las jornadas
de Octubre. En la recopilación de artículos La
insurrección armada de Octubre, págs. 185-186.
Varios autores
68
con más de 300.000 combatientes310.
Los resultados de las elecciones a la Asamblea
Constituyente muestran que ya en octubre, la
inmensa mayoría del proletariado apoyaba a los
bolcheviques, quienes tenían superioridad de fuerzas
en los puntos decisivos: Petrogrado, Moscú y Zona
Industrial Central. Les apoyaba también la mitad del
ejército, y en los frentes más importantes, casi 2/3 de
los soldados. En la Flota del Báltico, los
bolcheviques tenían el 57,7% de votos, y los eseristas
de izquierda, que apoyaban a los primeros en el
derrocamiento del Gobierno Provisional, cerca del
26%. En las ciudades provinciales y regionales, los
bolcheviques obtuvieron el 36,5 % de los votos; los
demócratas constitucionalistas, el 23,9%; los
eseristas, el 14,5% y los mencheviques, el 5,8%. De
68 ciudades, los bolcheviques obtuvieron mayoría en
32 de ellas311.
Se aproximaba la batalla decisiva con la
contrarrevolución. El Gobierno Provisional trataba de
emprender medidas para adelantarse a la insurrección
y coger la iniciativa en sus manos. En una reunión
cerrada del Gobierno, celebrada el 17 de octubre, los
ministros, uno tras otro, hacían uso de la palabra y
declaraban: "¡No se puede esperar!". Teréschenko y
Maliantóvich proponían "provocar una acción para
aplastarla". Sin embargo, otros, comprendiendo la
debilidad del Gobierno, vacilaban sin ocultar el
temor. Prokopóvich decía: "El marasmo se ha
apoderado de nosotros, puesto que no podemos crear
un poder en el país. Mientras falten fuerzas, será
imposible hacer algo". "Me fastidia oír eso -le hacía
eco Verjovski, ministro de la Guerra-; no hay
posibilidad de obrar activamente. Existe un plan, mas
hay que esperar la acción del otro bando. El
bolchevismo se encuentra en el Soviet de diputados
obreros y no hay fuerza capaz de suprimirlo. Yo no
puedo poner a disposición del Gobierno Provisional
una fuerza real y por lo tanto pido la dimisión".
Kerenski concluyó: "Nuestras pláticas son el efecto
de la sugestión de Petrogrado"312 y exigió la
designación de una persona con amplios poderes para
aplastar al Petrogrado revolucionario. Del frente
fueron urgentemente reclamadas tropas fieles al
Gobierno Provisional. De los alrededores de
Petrogrado se enviaron a la ciudad varias escuelas de
alféreces y de cadetes, un batallón de choque, el
"batallón de la muerte" femenino y artillería de la
guardia: se declaró el estado de alarma en las
escuelas militares y la milicia urbana; se reforzó la
guardia en los palacios de Invierno y de María, en el
Estado Mayor de la Región Militar, en el Banco de
Estado, en Correos y Telégrafos y en la Central
Telefónica. El Estado Mayor de la Región Militar dio
una serie de órdenes prohibiendo cualquier acción
masiva en las calles de Petrogrado.
La contrarrevolución reunía febrilmente fuerzas,
tratando de crear una agrupación de choque y
concentrarla en los puntos decisivos: Petrogrado,
Moscú, Minsk, Donbás y otros grandes centros
políticos y estratégicos del país. Se intensificó la
formación de unidades especiales: batallones y
destacamentos de choque voluntarios. A principios
de octubre, en el frente se habían formado cerca de
70 batallones y regimientos independientes de
choque313. La burguesía cifraba grandes esperanzas
en las 26 escuelas de cadetes y 38 escuelas de
alféreces situadas en la capital y en otros
importantísimos centros del país. El número total de
estas tropas, según datos incompletos, casi llegaba a
las 250.000 personas314. Sin embargo, a disposición
de la contrarrevolución en la capital había poco más
de 10.000 personas armadas, dispuestas a combatir al
lado del gobierno. Entre ellas se encontraban los
oficiales dispersos por las unidades de la guarnición
y la flota (7.000-8.000 hombres); las formaciones
especiales (unidades de choque, destacamentos de
voluntarios, regimiento de combatientes mutilados,
destacamentos estudiantiles armados y otros; en total,
unos 6.000-7.000 efectivos); los cadetes de diversas
instituciones docentes militares (9.000-10.000
personas); los cosacos (3.000-4.000 personas); los
efectivos de la milicia urbana y los así llamados
destacamentos de la guardia civil (no más de 5.0007.000 hombres)315.
Los
bolcheviques
tenían
considerable
superioridad en fuerzas. Los políticos sensatos en el
extranjero, temiendo la explosión revolucionaria en
Rusia y teniendo en cuenta la correlación de fuerzas
en el país, consideraban que el Gobierno Provisional
necesitaba ayuda extranjera. El almirante inglés
Kemp estimaba que era necesario enviar de Londres
un destacamento de tropas para defender al Gobierno
Provisional316. Francis, embajador de los EE.UU. en
Rusia, proponía a su Gobierno desembarcar tropas
norteamericanas en Rusia. "¿Qué opina usted escribía en la mañana del 24 de octubre de 1917 al
secretario de Estado, Robert Lansing- sobre nuestro
310
313
E. F. Erikálov. La insurrección armada de Octubre en
Petrogrado. L., 1966, pág. 303.
311
L. M. Spirin. Las clases y los partidos en la guerra
civil de Rusia. Autoponencia de la tesis de doctor en
ciencias históricas. M., 1965, págs. 26-27.
312
Borrador del acta de la reunión a puertas cerradas del
Gobierno Provisional, celebrada el 17 de octubre de 1917.
"Istoricheski arjiv'' ("Archivo Histórico"), 1960, N° 5, pág.
85.
G.
I.
Zhuravliov.
Acerca
del
complot
contrarrevolucionario en vísperas de la revolución
socialista. "Istoricheskie zapiski" ("Memorias Históricas"),
t. 56, pág. 281.
314
Historia de la guerra civil en la URSS, t. 1, pág. 254.
315
E. F. Erikálov. Obra citada, págs. 303-304.
316
S. M. Mirni, I. V. Bezemer. La revolución rusa vista
por el Occidente. Impresiones de testigos. "Istoria SSSR"
("Historia de la URSS"), 1957, Nº 4, pág. 192.
69
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
envío de dos o más divisiones de tropas a través de
Yladivostok o Suecia en ayuda de Rusia, si yo
pudiese lograr el consentimiento del Gobierno ruso o,
incluso, forzarle a que se dirigiese con esta
petición?"317. Esa misma idea la desarrollaba el
agregado militar norteamericano Crosley, quien
proponía a su Gobierno enviar a Petrogrado un
destacamento militar de la colonia extranjera en
Pekín318.
En esa situación política creada en el país,
adquiría gran importancia, si no era la decisiva, la
cuestión referente a la fecha de la insurrección
armada. En sus cartas escritas en septiembre, Lenin
no mencionaba el día de la insurrección, pero ya
entonces prestaba la atención del partido a la elección
del momento, que debería determinarse únicamente
basándose en un estudio minucioso del estado de
ánimo de las amplias masas. En octubre, ese
momento para la insurrección había llegado.
La fecha designada con anticipación podría
resultar inoportuna, ya que la situación variaba con
gran rapidez. Además, se podría trascender al
conocimiento público. Era necesario que la circular
de emprender la acción de las tropas revolucionarias
y la propia acción coincidiesen en el tiempo. Esta era
la única manera de poder ocultar del enemigo el
comienzo del ataque y, con ello, asegurar a los
insurrectos la ventaja del golpe inesperado contra las
tropas del enemigo. Lenin consideraba absolutamente
necesario realizar la insurrección antes de
inaugurarse el Congreso de los Soviets.
La insurrección estaba preparándose. El 22 de
octubre se celebró el Día del Soviet de Petrogrado,
que fue una revista de las fuerzas revolucionarias en
vísperas de la insurrección. Ese mismo día se celebró
una conferencia de la Guardia Roja de la ciudad de
Petrogrado. En las fábricas y cuarteles se celebraban
mítines y asambleas de masas. El tema principal del
día era exigir la entrega del poder a los Soviets. El
periódico 8óvaya Zhizn ("Vida Nueva") apreciaba
así este acontecimiento: "El domingo pasado, el Día
del Soviet, fue una jornada en la que se hizo el
recuento decisivo de las fuerzas del bolchevismo en
la guarnición y el proletariado de Petrogrado. Las
fuerzas resultaron suficientes. La guarnición, en todo
caso, se encontraba en la esfera de influencia del
Partido Bolchevique..."319
Todo se desenvolvía según el plan trazado. En la
víspera, el 21 de octubre, el Comité Militar
Revolucionario había destinado sus comisarios a las
unidades de la guarnición de Petrogrado y a otras
instituciones. Para los cargos de comisario eran
317
A. V. Berezkin. El curso leninista del partido hacia la
revolución socialista y el imperialismo norteamericano.
"Voprosi istorii KPSS". 1965, N° 6, págs. 53-54.
318
S. M. Mirni. Obra citada, pág. 192.
319
Los bolcheviques petrogradenses en la Revolución de
Octubre. L., 1957, pág. 361.
promovidos bolcheviques, activistas de la
Organización Militar del partido. Desde el 21 hasta el
23 de octubre, el Comité Militar Revolucionario
designó cerca de 60 comisarios a los principales
puntos de la capital y a las unidades militares
acantonadas en la ciudad y en la provincia de
Petrogrado.
En la noche del 22 de octubre, el Comité Militar
Revolucionario envió al Estado Mayor de la Región
Militar una delegación, la cual exigió, en nombre del
CMR, que se permitiera a los comisarios de dicho
Comité controlar todas las disposiciones del Estado
Mayor. Este rechazó la exigencia, declarando que no
reconocía a los comisarios del Comité Militar
Revolucionario. Entonces, el Comité envió a todas
las unidades de la guarnición un telefonema en el que
se comunicaba que el Estado Mayor, desde el
momento en que se negaba a reconocer a los
comisarios, rompía con la guarnición de la capital y
se convertía en "un arma directa de las fuerzas
contrarrevolucionarias", y que debido a ello, todas
sus disposiciones que no estuvieran firmadas por el
Comité Militar Revolucionario, se considerarían
nulas. El Comité Militar Revolucionario exhortó a
los soldados a mantener vigilancia, firmeza y
disciplinas320.
El 22 y 23 de octubre se celebraron asambleas con
representantes de los regimientos de la guarnición en
las que se confirmó que dicha guarnición estaba al
lado del Soviet de Petrogrado y que cumpliría única
y exclusivamente las disposiciones del Comité
Militar Revolucionario. En la sesión extraordinaria
del Soviet de Petrogrado, celebrada en la tarde del 23
de octubre, se hizo la conclusión de que las fuerzas
combativas estaban listas para el asalto.
II. TRIUFO DE LA GRA REVOLUCIÓ
SOCIALISTA DE OCTUBRE. ISTAURACIÓ
DEL PODER SOVIÉTICO E EL PAÍS.
Capitulo V. Derrocamiento del gobierno
provisional. II Congreso de los soviets de toda
Rusia.
1. El triunfo de la insurrección armada en
Petrogrado
Esforzándose por conjurar la revolución que se
avecinaba, el Gobierno Provisional, en la noche del
24 de octubre, ordenó detener y entregar a los
tribunales a los miembros y comisarios del Comité
Militar Revolucionario y prohibir los periódicos
bolcheviques Rabochi Put y Soldat. El Estado Mayor
de la Región Militar de Petrogrado envió
destacamentos militares reforzados a las principales
arterias de la ciudad. De acuerdo con el plan trazado
de antemano, Petrogrado fue dividido en sectores,
por cada uno de los cuales respondían determinadas
unidades militares. Las autoridades militares
320
La insurrección armada de Octubre en Petrogrado.
Documentos y datos, pág. 234.
Varios autores
70
elaboraron escrupulosamente el plan para aplastar la
revolución. Parecía que lo habían previsto todo.
Destacamentos especiales de cadetes y de choque
sustituían a los soldados que vigilaban las
instituciones gubernamentales, estaciones de
ferrocarril, arsenales, plantas eléctricas y otros
importantes objetivos. El jefe de la milicia urbana
ordenó a las comisarías enviar grupos reforzados
para recorrer las calles y efectuar registros y redadas,
y preparar destacamentos para "aplastar la acción
política que se esperaba"321.
Para reforzar la custodia del Palacio de Invierno,
residencia del Gobierno Provisional, el Estado Mayor
de la Región Militar, cumpliendo la disposición
personal de Kerenski, ordenó a las escuelas militares
de Pablo I, Vladímir y Konstantín "situarse en plena
disposición combativa en la plaza frente al Palacio de
Invierno". A Petrogrado fueron enviados los
efectivos de las escuelas de oficiales y unidades
militares, fieles al Gobierno Provisional, acantonadas
en las afueras de la capital. Especial atención se
prestaba a la vigilancia de los almacenes de armas y
arsenales. Al general A. A. Manikovski, ayudante del
ministro de la Guerra, se le encomendó redoblar el
control del trabajo de estos objetivos y entregar
armas y municiones únicamente por indicación
personal del jefe del Estado Mayor de la Región
Militar322.
En la madrugada del 24 de octubre, un
destacamento de cadetes, por orden del Gobierno,
irrumpió en la tipografía Trud ("El Trabajo"), donde
se editaba el periódico Rabochi Put, órgano central
del Partido Bolchevique. Los cadetes destrozaron las
planchas, sellaron la tipografía, se llevaron 8.000 de
los 20.000 ejemplares impresos del periódico y
apostaron su guardia323.
En el plan de preparación de la lucha contra la
revolución se prestaba especial atención a la
ocupación y custodia de los puentes que dividían la
capital en zonas. El Gobierno decidió levantar los
puentes sobre el Neva al objeto de aislar el Smolny,
Estado Mayor de la revolución, del distrito de
Víborg, barriada proletaria muy importante. A las 3
de la tarde, los cadetes empezaron a ocupar los
puentes. El Comité Ejecutivo Central mencheviqueeserista de los Soviets se dirigió a los soldados de la
guarnición de Petrogrado exhortándoles a
desobedecer las órdenes del Comité Militar
Revolucionario y subordinarse sólo al Estado Mayor
de la Región Militar; envió un telegrama al frente
comunicando que rompía con el Comité Militar
Revolucionario y que abandonaba el "Instituto
Smolny por ser el punto de apoyo del Soviet
petrogradense rebelde”324.
El 24 de octubre se inauguró la sesión del
Anteparlamento. El primer ministro Kerenski, quien
hizo uso de la palabra, exigió que se otorgasen al
Gobierno poderes extraordinarios. El grupo
menchevique-eserista se conformó. Los eseristas de
izquierda en el Anteparlamento criticaron duramente
al Gobierno. No obstante, éstos propusieron crear un
poder "en el que no figurasen elementos que
organizan demostraciones en honor de Kornílov”325.
Es decir, crear un poder en el que estén representados
todos los partidos, excepto los demócratas
constitucionalistas.
En el Anteparlamento, los eseristas de izquierda
tenían 15 escaños; los de derecha, 110. Por eso fue
aprobada la exigencia del primer ministro de
conceder al Gobierno poderes extraordinarios. Del
mismo modo actuaban los conciliadores en otras
instituciones y organizaciones. En la sesión de la
duma urbana petrogradense, celebrada el 24 de
octubre, los concejales de los grupos menchevique y
eserista protestaron contra la designación de
comisarios del Comité Militar Revolucionario a las
unidades e instituciones militares y exigían aunar los
esfuerzos para combatir a los bolcheviques326. Esta
plena coincidencia de puntos de vista de los
demócratas constitucionalistas y los conciliadores en
la lucha contra la revolución que se avecinaba,
también la destacaba el periódico eserista Riech ("La
Palabra"), declarando que tanto los primeros como
los segundos hablaban el mismo idioma.327
Pero
la
revolución
se
desenvolvía
inconteniblemente. En la madrugada del 24 de
octubre, el CC del POSD(b)R escuchó el Informe del
Comité Militar Revolucionario, le encomendó enviar
inmediatamente retenes de guardia a la imprenta con
el fin de asegurar la salida oportuna del número
ordinario del periódico Rabochi Put. También se
enviaron representantes del CC del partido a los
principales sectores de combate para dirigir la
insurrección.
El CC del POSD(b)R encomendó a distintos
miembros del Comité Central del partido las
siguientes tareas: a Y. M. Sverdlov, vigilar las
acciones del Gobierno Provisional; a A. S. Búbnov,
enlazarse con los ferroviarios; a F. E. Dzerzhinski,
establecer contacto con los empleados de Correos y
Telégrafos; a V. P. Miliutin, organizar el
324
321
Archivo Estatal de la Revolución de Octubre y la
Edificación socialista, f. 148, t. 1, exp. 11, fol. 24; f.
131,1. 1, exp. 13, fol. 48.
322
Archivo Estatal Central Histórico-Militar, f. 11, t. 1,
exp. 10002, fol. 123, 124.
323
Rabochi y Soldat ("El Obrero y el Soldado"), 24 de
octubre de 1917; Rabochi Put, 25 de octubre de 1917.
Golos Soldata ("La Voz del Soldado"), 25 de octubre
de 1917.
325
8oticias del CEC de los Soviets, 25 de octubre de 1917.
326
Actas taquigráficas de la sesión de la Duma urbana de
Petrogrado, celebrada el 20 de agosto de 1917 (Biblioteca
pública estatal M. E. Saltikov-Schedrín, sección de
manuscritos), t. 1, págs., 2, 3, 50-52,53-57.
327
Riech ("La Palabra"), 25 de octubre de 1917.
71
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
avituallamiento. Debido a la gran importancia que
tenía la Fortaleza de Pedro y Pablo como arsenal y
como importante centro estratégico, a Sverdlov se le
encomendó también la misión de mantener enlace
constante con ella. A. Lómov y V. Noguín deberían
mantener constante comunicación con Moscú para
informar todo lo que sucedía en Petrogrado y después
salir para allá.
A las 8 de la mañana, el Comité Militar
Revolucionario envió a la imprenta Trud un
destacamento de soldados del Regimiento de
Lituania y del 6 Batallón de zapadores de reserva,
dirigido por P. V. Dashkévich, miembro del Comité
Militar Revolucionario. Los soldados desalojaron el
retén de cadetes y a las 11 de la mañana se reanudó la
impresión del periódico328. Igualmente fue frustrado
el propósito del Gobierno de cerrar el periódico
vespertino Rabochi y Soldat ("El Obrero y El
Soldado"), del Soviet petrogradense, que se imprimía
en la tipografía "Kopeika". Un destacamento de
milicia confiscó el periódico, pero el Comité Militar
Revolucionario, al enterarse del suceso, envió dos
secciones del Regimiento Preobrazhenski para
custodiar la imprenta.329
Por indicación de F. E. Dzerzhinski, fueron
destinados a Telégrafos, en calidad de comisarios del
Comité Militar Revolucionario, S. S. Pestkovski,
funcionario del Secretariado del CC del partido, y los
bolcheviques A. M. Liubóvich e Y. M. Leschinski.
El CC del partido ordenó a todos sus miembros
permanecer en el Smolny durante todo el día, sin
abandonar el recinto a no ser con permiso especial.
A eso de las 9 de la mañana, el Comité Militar
Revolucionario envió la directriz Nº 1 a las unidades
militares acantonadas en Petrogrado y en las afueras
de la ciudad, a los Soviets distritales, a los Estados
Mayores de la Guardia Roja, a Kronstadt y
Helsingfors, que decía: "Un peligro directo amenaza
al Soviet de Petrogrado. Esta noche, los
conspiradores contrarrevolucionarios intentaron traer
de las afueras de Petrogrado a cadetes y batallones de
choque. Han sido cerrados los periódicos Soldat y
Rabochi Put. Se ordena mantener el regimiento en
disposición combativa. Esperen indicaciones
ulteriores. Cualquier retardo o confusión será
calificado de traición a la revolución. Envíen dos
representantes a la reunión de delegados que se
celebrará en el Smolny”330. Al mismo tiempo, el
Comité Militar Revolucionario imprimió proclamas
en las que advertía al pueblo sobre las acciones
contrarrevolucionarias del Gobierno Provisional y le
exhortaba a mantener vigilancia y serenidad. En la
proclama dirigida a los soldados de las guarniciones
locales, el Comité Militar Revolucionario exigía
proteger los accesos a Petrogrado, encontrarse en
disposición combativa completa, informar acerca de
todos los movimientos de tropas, impedir el paso
hacia Petrogrado a unidades militares sin el previo
conocimiento de su fidelidad a la revolución. Las
proclamas del Comité Militar Revolucionario se
divulgaban por las empresas, instituciones y unidades
de la guarnición; también se fijaban en las calles.
Los distritos obreros de la capital se pusieron en
movimiento. El Comité del distrito de Víborg del
POSD(b)R, junto con el Comité Ejecutivo del Soviet
distrital y el Estado Mayor de la Guardia Roja,
aprobó la siguiente resolución: "Todos los obreros
deberán permanecer en sus fábricas y esperar las
directivas generales del Soviet, del Estado Mayor y
del comité del distrito"331. Ese mismo día, el Soviet
del distrito de Narva protestó categóricamente contra
las represiones del Gobierno y exigió la prohibición
de todos los periódicos contrarrevolucionarios332.
Intensa actividad se desenvolvía también en la
guarnición de la capital. En las asambleas de
soldados y en las reuniones de comités de compañías
y regimientos de Moscú, de Granaderos, de
Cazadores, de Kexholm, Preobrazhenski, de
Lituania, de Pávlovsk y de Finlandia, todos ellos de
reserva de la guardia, en el 1, 3 y 171 regimientos de
infantería de reserva y en muchas otras unidades de
la guarnición de Petrogrado, se acordó mantener a las
unidades en disposición combativa. La asamblea de
los comités de buques y del Comité Central de la
Flota del Báltico (Centrobalt) aprobó una resolución
en la que se declaraba que los marineros de la Flota
del Báltico estaban dispuestos a vencer o morir en la
lucha por el poder de los Soviets333. El Soviet de
Kronstadt, después de discutir el llamamiento del
Comité
Militar
Revolucionario
sobre
el
aseguramiento de los accesos a Petrogrado, decidió
poner a las unidades militares de Kronstadt en
disposición combativa completa, así como organizar
un destacamento mixto de tropas para enviarlo a
Petrogrado334.
El Gobierno Provisional no logró la realización de
los planes trazados: la prensa bolchevique seguía
apareciendo; los miembros y comisarios del Comité
Militar Revolucionario, que por decisión del
Gobierno deberían estar detenidos, desarrollaban
enérgica actividad revolucionaria. En lo que respecta
328
Rabochi Put, 25 de octubre de 1917; Informes de los
comisarios del Comité Militar Revolucionario de
Petrogrado. M., 1957, pág. 220.
329
Rabochi Put, 26 de octubre de 1917; Rabochi y Soldat,
25 de octubre de 1917.
330
Archivo Estatal Central de la Revolución de Octubre de
la URSS, f. 1236, 1. 1, exp. 3, fol. 46; La insurrección
armada de Octubre en Petrogrado, págs. 293-294.
331
Ibídem, pág. 295.
Archivo Estatal de la Revolución de Octubre y la
Edificación Socialista, f. 100,1. 1, exp. 2, fol. 31.
333
Los marinos del Báltico en la preparación y
realización de la Gran Revolución Socialista de Octubre.
Recopilación de documentos. M.-L., 1957, pág. 262.
334
Ibídem, págs. 259-260.
332
Varios autores
72
a la ocupación de los distritos capitalinos por las
unidades de la guarnición, en las que depositaba
confianza el Mando, es menester señalar que,
efectivamente, ocuparon posiciones, pero nada más
que las indicadas por el Comité Militar
Revolucionario. Por eso, de las unidades militares,
acantonadas en las afueras de Petrogrado, sólo logró
entrar en la ciudad un reducido grupo de cadetes de
la escuela de Oranienbaum y de la escuela de
alféreces del Frente Norte, situada en Gátchina. Las
demás no lograron pasar.
Toda la preparación de la insurrección, realizada
por el partido de acuerdo con el plan de Lenin,
demostraba que ella debería iniciarse como una
acción masiva y organizada de las tropas
revolucionarias para la ofensiva decisiva contra los
objetivos y puntos de apoyo más importantes del
enemigo.
A las 2 de la tarde del 24 de octubre, se celebró
una reunión del grupo bolchevique en el II Congreso
de los Soviets. El informe sobre el momento actual
corrió a cargo de Trotski, quien se había pronunciado
reiteradamente contra el comienzo de la insurrección
antes de inaugurarse el Congreso de los Soviets; en
esta reunión seguía defendiendo su posición.
A las 7 de la tarde del mismo día, se celebró la
sesión del Soviet de Petrogrado, en la que Trotski
declaró una vez más que la insurrección en vísperas
del congreso "no entraba en nuestros planes"335.
Semejantes declaraciones en un momento tan crítico
desorientaban las filas de obreros y soldados, listos
para iniciar el combate. Tanto en esta cuestión como
en otras. Trotski coincidía, en realidad, con los
puntos de vista de Kámenev y Zinóviev, quienes
negaban la posibilidad del triunfo de la revolución
socialista en Rusia y se pronunciaban contra la propia
insurrección armada.
Mientras el Soviet de Petrogrado sesionaba, la
situación en la ciudad se ponía cada vez más tensa.
El Gobierno, que había perdido la fe en la guarnición
de Petrogrado y que únicamente se apoyaba en los
batallones de choque, en los cadetes y en los
oficiales, enviaba telegramas al frente exigiendo el
envío de tropas fieles. En la respuesta recibida se
comunicaba que estaban aproximándose a Petrogrado
el 3, 5 y 10 batallones de ciclistas.
Llegó el momento cuando las horas determinaban
el éxito de la insurrección armada. En la resolución
del Comité petrogradense del POSD(b)R, aprobada
el 24 de octubre, se decía: "El Comité petrogradense
considera que la tarea imprescindible de todas las
fuerzas de la revolución es derrocar inmediatamente
al Gobierno y entregar el poder a los Soviets, tanto
en el centro como en las localidades. Para cumplir
esta tarea, el Comité petrogradense estima necesario
pasar a la ofensiva con toda la fuerza organizada de
335
Rabochi y Soldat, 25 de octubre de 1917.
la revolución, sin la menor demora, sin esperar a que
la contrarrevolución, recobre fuerza y disminuya la
posibilidad de nuestra victoria"336.
V. I. Lenin, encontrándose en un domicilio
clandestino, que no podía abandonar sin la
autorización del CC del partido, mantenía contacto
permanente con el Smolny a través de mensajeros del
CC del Partido Bolchevique. Durante el día 24 de
octubre, envió tres cartas al Smolny, exigiendo que
se pasase, sin demora, a la ofensiva decisiva. Lenin
estaba al corriente de la intervención de Trotski en el
Soviet de Petrogrado, del que era presidente a la
sazón. También conocía la posición que ocupaban
Zinóviev y Kámenev. Por eso en la Carta a los
miembros del CC, escrita en la tarde del 24 de
octubre, señalaba que la situación se había agravado
hasta tal punto crítico, que había llegado el momento
de iniciar la ofensiva decisiva, y por eso no se podía
esperar la inauguración del Congreso de los Soviets,
ni dejar el poder en manos de Kerenski hasta el 25 de
octubre. "Aguardar a la votación incierta del 25 de
octubre -señalaba Lenin- sería echarlo todo a perder,
sería un puro formalismo; el pueblo tiene el derecho
y el deber de decidir estas cuestiones no mediante
votación, sino por la fuerza;
....El Gobierno vacila. ¡Hay que acabar con él,
cueste lo que cueste!
Demorar la acción equivaldría a la muerte"337.
La carta de Lenin desempeñó su papel. Se inició
la insurrección armada. Por indicación del CC del
POSD(b)R, el Comité Militar Revolucionario
designó un grupo operativo encargado de dirigir las
acciones combativas, compuesto por V. A. AntónovOvséienko, N. I. Podvoiski y G. I. Chudnovski. Entre
las 8 y las 10 de la noche del 24 de octubre, los
destacamentos obreros y las tropas revolucionarias
comenzaron a ocupar los puntos más importantes de
la capital. A P. E. Dibenko, presidente del Comité
Central de la Flota del Báltico, se le transmitió a
Helsingfors, por radiograma cifrado, la orden de
enviar marineros y barcos de guerra a Petrogrado. La
misma misión la recibió Kronstadt. El comisario de
la Fortaleza de Pedro y Pablo preparaba el recinto
para hacer frente en caso de que fuese atacado por la
contrarrevolución.
Por indicación del Comité Militar Revolucionario,
en el Smolny se concentró un destacamento mixto de
la Guardia Roja compuesto por unas 1.500 personas.
También llegaron destacamentos del Regimiento de
Lituania, del 6 Batallón de zapadores y de marineros.
En el edificio se emplazaron ametralladoras, y en la
entrada principal, piezas de artillería. En la plaza
frente al Smolny en el trayecto hasta el Puente del
Gran Ojta, por la avenida Suvórov y a lo largo del
336
La insurrección armada de Octubre en Petrogrado.
pág. 287.
337
V. I. Lenin. Carta a los miembros del CC. O.C., t. 34,
págs. 435, 436.
73
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
Neva, hacían guardia patrullas de guardias rojos y
soldados.
Cerrada la noche del 24 de octubre, Lenin
abandonó su domicilio clandestino y, acompañado de
Eino Rahja, salió para el Smolny. Parte del camino,
hasta la esquina de la calle Botkin, lo hicieron en
tranvía; luego a pie, atravesando el Puente Liteini, y
a continuación por la calle Shpalérnaya. A eso de las
11 de la noche, Lenin se presentó en el Smolny. El
CC del partido comunicó inmediatamente esta noticia
a todos los distritos, regimientos y fábricas. Esta
medida era necesaria debido a que las amplias masas
de obreros, soldados y marineros desconocían el
paradero de Lenin. Ellas sabían que él se encontraba
en la clandestinidad y que el Gobierno Provisional lo
buscaba. Y ahora, los obreros y soldados deseaban
que Lenin estuviese cuanto antes en Petrogrado para
encabezar la insurrección. El comunicado del CC
infundía fe en la victoria sobre la burguesía.
Recordando esa tarde histórica, Podvoiski escribiría
más tarde: "De todas las partes de Petrogrado
comenzaron a dirigirse a Lenin los jefes de
destacamentos de la Guardia Roja y de las unidades
insurrectas: todos querían cerciorarse de que Lenin
estaba con ellos, deseaban escuchar indicaciones
personalmente de él"338. Lenin citaba a miembros del
Comité Militar Revolucionario, conversaba con
guardias rojos, marineros y soldados que partían a
cumplir misiones combativas, daba indicaciones
sobre problemas referentes al cumplimiento del plan
de la insurrección. Se encontraba en constante
comunicación con el trío operativo, del Comité
Militar Revolucionario, encargado de dirigir las
acciones combativas; supervisaba su actividad.
La insurrección se desenvolvía. Llegaron guardias
rojos de las afueras de la capital. Los efectivos de la
Guardia Roja en Petrogrado aumentaron hasta
40.000. Los marineros de la Flota del Báltico
pusieron a disposición del Comité Militar
Revolucionario cerca de 25 barcos de guerra y no
menos de 15.000 combatientes (incluidos los
guardias rojos y soldados de la fortaleza de
Kronstadt)339. De los 200.000 y pico soldados de la
guarnición de Petrogrado y los suburbios,
participaban en la insurrección, según cálculos muy
aproximados, más de 50.000 soldados. En total, el
ejército de la revolución contaba con más de 100.000
combatientes activos que se habían levantado a la
lucha contra la burguesía340. En la tarde del 24 de
octubre, se pasó al lado de los insurrectos el Grupo
de automóviles blindados de reserva, que era una
gran fuerza combativa en la lucha callejera.
En concordancia con el plan trazado, los
destacamentos de obreros, soldados y marineros se
apoderaban de los principales puntos de apoyo y de
las instituciones gubernamentales en la capital y los
suburbios. En las condiciones de Petrogrado, los
puentes sobre el Gran Neva tenían importancia
primordial, pues unían los distritos obreros con el
centro de la ciudad. A las 11 de la noche del 24 de
octubre, guardias rojos de la Isla Vasílievski y
soldados del 180 Regimiento de Infantería tendieron
el Puente de Nicolás, pero los soldados de choque
que llegaron, obligaron a los obreros y soldados a
recular y de nuevo levantaron el puente. A las 03.30
del 25 de octubre, frente al Puente de Nicolás aferró
el ancla el crucero Aurora. Un comando de marinos
del barco, apoyado por marineros de la 2 Escuela
Naval del Báltico y guardias rojos, dispersó a los
soldados de choque y a los cadetes. A las 7 de la
madrugada, los guardias rojos del distrito de
Petrogrado y de la Isla Vasílievski, junto con
marineros, ocuparon también el Puente del Palacio.
Igualmente fueron ocupados otros puentes sobre el
Gran Neva, Pequeño Neva y Gran Nevka, que unían
los populosos distritos de la capital.
Por la mañana del 25 de octubre, las tropas
revolucionarias ocuparon las estaciones ferroviarias
del Báltico, de Varsovia, de Nikolás, de Tsárskoie
Sieló y de Finlandia, así como las principales
instituciones de comunicaciones. La lucha por la
Central de Telégrafos comenzó a las 5 de la tarde del
24 de octubre. Los soldados del Regimiento de
Kexholm, que custodiaban la empresa, acordaron
entonces subordinarse al comisario del Comité
Militar Revolucionario. La Central de Telégrafos se
puso al servicio de la revolución. Al enterarse de lo
sucedido, el Estado Mayor de la Región Militar envió
a la Central de Telégrafos una sección de cadetes,
pero los soldados del Regimiento de Kexholm se
negaron a entregar los puestos y continuaron
montando la guardia. A las 9 de la noche, un
destacamento de marineros capitaneado por G. K.
Starka, miembro del Comité de Helsingfors del
POSD(b)R, ocupó la Agencia Telegráfica de
Petrogrado. Por la noche, el Estado Mayor de la
Región Militar trató de recuperar la Agencia, pero no
tuvo éxito. La guardia de esta entidad fue reforzada
con guardias rojos y soldados del Regimiento de
Kexholm. Cerrada la noche, ocuparon Correos; a las
06.30 del 25 de octubre, el Banco de Estado; a las 7
de la mañana de ese mismo día, las tropas
revolucionarias se apoderaron de la Central de
Teléfonos341.
También resultaron vanos los intentos del Estado
Mayor de la Región Militar de utilizar en la lucha las
escuelas militares y escuelas de oficiales. Algunas
escuelas militares, como la de Pablo I, por ejemplo,
fueron desarmadas antes de empezar a actuar; otras
338
N. I. Podvoiski. El año 1917. M., 1958, pág. 128.
E. F. Erikálov. La insurrección armada de Octubre en
Petrogrado. L., 1966, págs. 368,373.
340
Ibídem, págs. 367, 373, 433.
339
341
La insurrección armada de Octubre en Petrogrado,
pág. 345; 8oticias del CEC, 26 de octubre de 1917; Riech,
26 de octubre de 1917.
Varios autores
74
fueron bloqueadas por destacamentos de tropas
revolucionarias y no podían prestar ayuda al
Gobierno. No desearon actuar en defensa del
Gobierno y se declararon "neutrales" el 1, 4 y 14
regimientos de cosacos, en los que el Estado Mayor
de la Región Militar cifraba grandes esperanzas.
Pasó a disposición de los insurrectos el arsenal de
la Fortaleza de Pedro y Pablo, en donde había unos
100.000 fusiles almacenados. En la noche del 25 de
octubre, se realizó en dicho arsenal la entrega en
masa de armamento a los destacamentos de las tropas
revolucionarias.
El plan de la insurrección, elaborado por Lenin, se
cumplía con éxito. Durante la noche y la mañana
siguiente fueron ocupadas todas las instituciones
gubernamentales más importantes, las plantas de
energía eléctrica y las empresas de la economía
municipal. Petrogrado se encontraba en manos del
pueblo insurrecto. El Gobierno Provisional, que se
hallaba en el Palacio de Invierno, no tenía salida.
Todos los accesos al Palacio estaban controlados por
obreros y soldados insurrectos.
A las 9 de la mañana del 25 de octubre, G. P.
Polkóvnikov, comandante en jefe de la Región
Militar, informó a uno de los ministros, quien se
interesaba por la situación en Petrogrado, de que la
situación era crítica, ya que "no había soldados a
disposición del Gobierno"342. En un telegrama al
comandante en jefe del Frente Norte, Polkóvnikov
comunicaba que la situación en la ciudad era
peligrosa. "En las calles no se registran acciones ni
desórdenes, lo cual no es óbice para que de manera
sistemática vayan ocupando las instituciones y
estaciones de ferrocarril y se realicen detenciones.
No se cumple ninguna orden. Los cadetes entregan
sus puestos de guardia sin oponer resistencia; los
cosacos, a pesar de las reiteradas disposiciones, no
han salido hasta el momento de sus cuarteles”343.
En esas condiciones, el Mando de la Región
Militar veía la única salvación en la urgente llegada
de soldados del frente. Pero los refuerzos no
llegaban. La mayoría de los soldados, principalmente
de los frentes Norte y Oeste, más próximos a la
capital, apoyaban a los bolcheviques. Dos batallones
de ciclistas, que venían del frente, fueron detenidos a
70 km de la capital por soldados revolucionarios.
El 25 de octubre, en Petrogrado triunfó la
insurrección armada de obreros, marineros y
soldados revolucionarios. El histórico llamamiento
¡A los ciudadanos de Rusia!, escrito por V. I. Lenin,
decía que el Gobierno Provisional había sido
depuesto y que el poder del Estado había pasado a
manos del Comité Militar Revolucionario, órgano del
Soviet de Petrogrado. El llamamiento decía más
342
Diario de A. V. Liverovski sobre las últimas horas del
Gobierno Provisional. "Istoricheski arjiv" ("Archivo
Histórico"), 1960, Nº 6, págs. 40-41.
343
"Krasnii arjiv" ("Archivo Rojo"), 1927, Nº 4, pág. 149.
adelante: "Los objetivos por los que ha luchado el
pueblo -la propuesta inmediata de una paz
democrática, la supresión de la propiedad agraria de
los terratenientes, el control obrero de la producción
y la formación de un Gobierno soviético- están
asegurados"344. Ese mismo día el llamamiento fue
transmitido por la emisora del crucero Aurora y
publicado en el periódico Rabochi y Soldat; después
apareció en los demás periódicos que a la sazón se
editaban en Petrogrado y en 21 diarios locales de
distintas zonas del país345.
A las 14.35 del 25 de octubre, en la sala de actos
del Instituto Smolny se inauguró la sesión
extraordinaria del Soviet de Petrogrado. Además de
los diputados al Soviet, estaban presentes muchos
delegados al II Congreso de los Soviets de toda
Rusia, así como representantes de los Soviets
distritales de Petrogrado y mandatarios de las
unidades de la guarnición y de la flota. Se escucharon
los informes del Comité Militar Revolucionario sobre
el estado de las cosas. La asamblea, en pie, aclamó a
V. I. Lenin que había entrado en la sala. Durante
varios minutos no cesó la ovación, acompañada de
apasionadas exclamaciones de "¡Viva Lenin!".
Después de establecerse el silencio, Lenin pronunció
las palabras que conmovieron a todo el orbe:
"¡Camaradas! La revolución obrera y campesina, de
cuya necesidad han hablado siempre los
bolcheviques, se ha realizado"346. En su corto
discurso, Lenin subrayó la enorme importancia que
tenía esta revolución. "Se inicia hoy -señaló- una
nueva etapa en la historia de Rusia, y esta revolución,
la tercera revolución rusa, debe conducir, en fin de
cuentas, a la victoria del socialismo"347. Lenin
consideraba que las tareas inmediatas del poder
creado por la revolución, eran: terminar
urgentemente la guerra, publicar los tratados
secretos, liquidar la propiedad terrateniente e instituir
el verdadero control obrero sobre la producción.
En la resolución aprobada se decía que el Soviet
de Petrogrado saludaba el triunfo de la revolución y
reconocía "la cohesión, organización y disciplina, la
plena unanimidad de que han dado prueba las masas
en esta insurrección, extraordinariamente incruenta y
extraordinariamente feliz". En la resolución se
indicaban las principales tareas del nuevo poder y se
expresaba la inquebrantable seguridad de que el
Gobierno soviético, que creará la revolución,
"marchará firmemente hacia el socialismo, único
medio para salvar al país de las inauditas
344
V. I. Lenin. ¡A los Ciudadanos de Rusia! O.C., t. 35,
pág. 1.
345
Indicador cronológico de las obras de Lenin, p. 2, M.,
1962, págs. 93-94.
346
V. I. Lenin. Sesión del Soviet de diputados obreros y
soldados de Petrogrado. 25 de octubre (7 de noviembre)
de 1917. O.C., t. 35, pág. 2.
347
Ibídem, pág. 2.
75
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
calamidades y horrores de la guerra". El Soviet
exhortó a todos los obreros y campesinos "a apoyar
abnegadamente con la mayor energía la revolución
obrera y campesina" y expresó la convicción en que
el proletariado de los países eurooccidentales
ayudaría a la clase obrera de Rusia a "llevar la causa
del socialismo a la victoria completa y firme"348.
El Soviet acordó también enviar comisarios al
ejército en campaña y a todas las regiones del país
para informar a la población acerca de la revolución
realizada. Esto era un acto muy importante del Soviet
de Petrogrado, encaminado a ganarse rápidamente a
las masas trabajadoras del país. El Comité Militar
Revolucionario, a su vez, envió un telegrama a las
tropas de los frentes y a las guarniciones de
retaguardia, en el que se comunicaba el triunfo de la
insurrección armada en Petrogrado y las resoluciones
aprobadas por el Soviet de Petrogrado. "Informando
al ejército en el frente y en la retaguardia sobre este
hecho -decía el telegrama-, el Comité Militar
Revolucionario llama a los soldados revolucionarios
a vigilar con ojo avizor la conducta del personal de
mando; los oficiales, que no se unan directa y
abiertamente a la revolución realizada, deben ser
arrestados inmediatamente como enemigos". Los
soldados deberán impedir el "desplazamiento de
unidades sospechosas del frente a Petrogrado". El
Comité Militar Revolucionario exigía que dicho
telegrama fuese leído "ante las unidades militares de
todas las armas" y advertía a los mandos que el hecho
de ocultar de los soldados el contenido del telegrama
sería considerado "como el más grave delito ante la
revolución, castigándose con toda la rigurosidad de la
ley revolucionaria”349.
En esos momentos, los ministros del Gobierno
Provisional continuaban sesionando en el Palacio de
Invierno, aunque tenían pocas esperanzas de que
Kerenski, quien había huido a frente en la mañana
del 25 de octubre, pudiera cambiar la situación. Ese
mismo día, los ministros acordaron conceder
"poderes extraordinarios para restablecer el orden en
la capital" al miembro del Gobierno, demócrata
constitucionalista N. M. Kishkín. Como ayudantes
suyos fueron designados P. I. Palchinski y el eserista
P. E. Rutenberg350.
Cerca del Palacio de Invierno combatían obreros,
soldados y marineros para apoderarse del Palacio de
María, que fue ocupado a la una del 25 de octubre,
por soldados del Regimiento de Kexholm, guardias
rojos y marineros de la Escuela Naval de la Guardia.
El Anteparlamento, que sesionaba allí, se declaró
disuelto. El cerco, que abarcaba el Palacio de
Invierno y el edificio del Estado Mayor de la Región
Militar, continuaba estrechándose.
Seguían llegando a las inmediaciones de la Plaza
del Palacio nuevos destacamentos de guardias rojos y
unidades de la guarnición y de la flota.
A las 6 de la tarde, se había sitiado totalmente el
Palacio de Invierno y el Estado Mayor de la Región
Militar de Petrogrado.
Unos 20.000 guardias rojos, marineros y soldados
estaban listos para comenzar el asalto y combatir
contra los 3.000 efectivos que defendían el
Palacio351. A las 6 y 50 de la tarde, el Comité Militar
Revolucionario presentó un ultimátum en el que se
proponía "la capitulación de los miembros del
Gobierno Provisional y de sus tropas". Para la
respuesta, se concedió una tregua de 20 minutos352.
Pasó el tiempo indicado, pero no se recibió
contestación. A las 7 y 40 de la tarde, las tropas
revolucionarias ocuparon el Estado Mayor de la
Región Militar. Lenin, quien dirigía la actividad del
grupo operativo y seguía el desarrollo de los
acontecimientos, exigía la urgente ocupación del
Palacio de Invierno. Desde las 11 de la mañana hasta
las 11 de la noche -escribiría después N. I.
Podvoiski-, Vladímir Ilich nos colmó de esquelas.
Indicaba que estábamos infringiendo todos los
planes, que el congreso estaba a punto de
inaugurarse, pero que el Palacio de Invierno seguía
sin ocupar y el Gobierno Provisional no había sido
detenido aún. Lenin exigía categóricamente que
fuese asaltado el Palacio de Invierno y detenidos los
ministros para informar sobre eso al Congreso de los
Soviets353. No se podía perder más tiempo.
A las 9 y 45 de la noche, el crucero Aurora, por la
señal de la Fortaleza de Pedro y Pablo, disparó un
cañonazo con proyectil de fogueo, anunciando el
inicio del asalto al Palacio de Invierno. Se intensificó
el fuego de ametralladoras y fusiles contra los
cadetes y destacamentos de choque parapetados tras
las barricadas levantadas frente al Palacio. A eso de
las 10 de la noche, abandonaron el Palacio los
cadetes de las escuelas de alféreces de Oranienbaum
y de Peterhof y los restos de las centurias cosacas.
Las mujeres del batallón de choque, que habían
quedado en el Palacio, levantaron la bandera blanca
y, bajo escolta, fueron conducidas a los cuarteles del
Regimiento de Pávlovsk. Según atestiguaba
Chudnovski, para las 10 de la noche se fueron, en
total, cerca de 1.000 personas354. No obstante, los
cadetes de la escuela de alféreces de tropas de
ingeniería, así como los oficiales y soldados de
choque, se mantenían en sus posiciones. Pero la
situación de los sitiados iba de mal en peor. En el
Palacio comenzaron a penetrar grupos de 50-100
personas: guardias rojos, marineros y soldados.
Por orden del Estado Mayor de las tropas
348
351
349
352
Ibídem, págs. 4-5.
La insurrección armada de Octubre en Petrogrado.
pág. 354.
350
8oticias del CEC, 26 de octubre de 1917.
E. F. Erikálov. Obra citada, pág. 435.
Diario de A. V. Liverovski, pág. 45.
353
N. I. Podvoiski. V. I. Lenin en 1917, pág. 131.
354
Pravda, 8 de noviembre de 1917.
Varios autores
76
revolucionarias, a las 12 de la noche se inició el
asalto general. Los atacantes avanzaban, desde todas
las direcciones, hacia el Palacio de Invierno. John
Reed, socialista norteamericano y participante en el
asalto, escribía: "Al salir a la plaza echamos a correr,
agachándonos y apretándonos unos a otros. Corrimos
así hasta chocar con el pedestal de la Columna de
Alejandro... Tras unos minutos de permanencia allí,
el destacamento, que contaba con varios cientos de
hombres, cobró ánimos y de pronto, sin ninguna
orden, volvió a lanzarse adelante. En este momento,
a la viva luz que salía de las ventanas del Palacio de
Invierno, observé que los doscientos o trescientos
hombres de la vanguardia eran todos guardias rojos.
Había muy pocos soldados entre ellos. Trepamos a
las barricadas de leña y al saltar abajo lanzamos
gritos de triunfo: a nuestros pies había montones de
fusiles abandonados por los cadetes. Las puertas del
edificio a ambos lados de las entradas principales
estaban abiertas de par en par"355.
No era la una de la madrugada del 26 de octubre
cuando guardias rojos, marineros y soldados
irrumpieron en el Palacio y los cadetes se vieron
obligados a abandonar un piso tras otro. Los
asaltantes se dispersaban por los pasillos y salas del
enorme edificio. Los obreros de la Guardia Roja
manifestaban
extraordinaria
conciencia,
alta
organización y firmeza. Con el fin de proteger los
valores artísticos del Palacio, se situaron centinelas.
A las 2 y 10 del 26 de octubre, el Palacio de Invierno
ya se encontraba en manos de los insurrectos; los
ministros del Gobierno Provisional fueron detenidos
y enviados a la Fortaleza de Pedro y Pablo.
El triunfo de la insurrección armada en
Petrogrado era el resultado de la puesta en práctica
de la doctrina marxista-leninista de la insurrección
como un arte.
El 25 de octubre, fecha en que triunfó la
insurrección en Petrogrado, entró en la historia como
el día que dio comienzo él la Gran Revolución
Socialista de Octubre en el país y que abrió una
nueva era en la historia de la humanidad.
2. II Congreso de los Soviets de Diputados
Obreros y Soldados de toda Rusia.
Los primeros delegados al II Congreso de los
Soviets de toda Rusia empezaron a llegar a
Petrogrado el 17 de octubre. Los delegados
bolcheviques se incorporaron inmediatamente al
trabajo activo para preparar la insurrección armada
en la capital. Varios delegados fueron incluidos en el
Comité Militar Revolucionario y representaban en
ese organismo a diversas zonas del país.
Muchos delegados al Congreso, por indicación
del Comité Militar Revolucionario, fueron
designados comisarios de unidades militares,
355
John Reed. Diez días que estremecieron el mundo. M.,
1959, pág. 98.
instituciones, etc.
Los grupos partidarios acordaron inaugurar el
congreso el 25 de octubre por la tarde. Para ese
tiempo, la inmensa mayoría de los delegados ya
había llegado a Petrogrado. Los mencheviques y
eseristas, quienes todavía encabezaban el Comité
Ejecutivo Central de los Soviets, intentaban restringir
la labor del congreso a la discusión de algunas
cuestiones de segundo orden. En el orden del día,
elaborado el 17 de octubre por el Buró del Comité
Ejecutivo Central de los Soviets, no figuraban los
problemas fundamentales, tales como la cuestión del
poder, de la paz y de la tierra. No obstante, esta
maniobra de los conciliadores también fracasó.
Como ya hemos señalado, el CC del Partido
Bolchevique, después de examinar, el 21 de octubre,
el asunto de la celebración del congreso, acordó
preparar los siguientes informes: sobre la tierra;
sobre la guerra; sobre el poder (informante V. L
Lenin); sobre el control obrero (Miliutin); sobre el
problema nacional (Stalin); sobre el momento actual
(Trotski)356. En el curso de la preparación ulterior
para el congreso, en el orden del día fueron
introducidas, por lo visto, algunas precisiones.
Para las 7 de la tarde del 25 de octubre, habían
llegado 559 delegados al congreso, incluidos 126 con
derecho a voz357. Los delegados al congreso vinieron
de 309 ciudades y localidades del país, entre ellos, 37
de Ucrania, 11 de Bielorrusia, 9 del Cáucaso y
Transcaucasia, 15 de Kazajstán y Asia Central, 12 de
Estonia, Letonia y Lituania y 2 de Besarabia. Los
principales centros industriales y políticos enviaron
el mayor número de delegados: Petrogrado, 26;
Moscú, 23; Kíev, 17; Nizhni Nóvgorod, 12; Odesa,
8; Ekaterinoslav, 7; Reval, 7; Járkov, 5; Bakú, 4358.
Los delegados representaban a 402 Soviets359,
incluyendo 358 Soviets de diputados obreros. En lo
que se refiere a los representantes de los campesinos,
es de señalar que debido a la posición saboteadora
que mantenía el Comité Ejecutivo eseristamenchevique del Soviet de diputados campesinos de
toda Rusia, en el congreso había pocos delegados de
Soviets campesinos: únicamente representaban a 19
Soviets. Teniendo en cuenta a los Soviets unificados
de diputados obreros, soldados y campesinos, al
campesinado lo representaban en total delegados de
138 Soviets. En el congreso estaban presentes
también delegados del sindicato de ferroviarios. El
ejército en campaña envió al congreso más de 200
356
Actas del Comité Central del POSD(b)R. Agosto de
1917-febrero de 1918. M., 1958, pág. 118.
357
Rabochi Put. 26 de octubre de 1917.
358
Se ha calculado por las listas de los delegados (II
Congreso de los Soviets de diputados obreros y soldados
de toda Rusia. M.-L., 1928).
359
V. Avériev. Los Soviets ante la Revolución Socialista
de Octubre. "Soviétskoye gosudarstvo y pravo" ("El
Estado Soviético y el Derecho"), 1941, Nº 1, pág. 26.
77
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
delegados360. El II Congreso de los Soviets era un
órgano representativo de un país multinacional y el
verdadero portavoz de los intereses de los
trabajadores.
La mayoría de los delegados apoyaban a los
bolcheviques. La posición de los Soviets locales
encontró su viva expresión en las numerosas
resoluciones-mandatos aprobadas en las localidades
con motivo de convocarse el Congreso de los Soviets
de toda Rusia. En el mandato del Soviet de Minsk se
decía: "Todo el poder en el país debe pertenecer
solamente a los Soviets de diputados obreros,
soldados y campesinos. Ningún acuerdo con la gran
burguesía, ninguna participación en el Gobierno de
los capitalistas361. En el mandato del Comité Central
de la Flota del Báltico a los delegados al congreso se
indicaba: "Exigimos que se aniquile inmediatamente
el venal Gobierno de coalición... A ustedes,
representantes del Báltico, les encomendamos...
coger el poder en sus manos, en manos de los Soviets
de diputados obreros, soldados y campesinos"362. El
paso inmediato del poder a los Soviets lo exigía la
asamblea de representantes de soldados de la
guarnición de Petrogrado, celebrada el 22 de
octubre363.
Exigencias semejantes las trajeron también
delegados de diversas regiones del país. Según las
encuestas del grupo bolchevique en el II Congreso de
los Soviets, de 368 Soviets y comités del ejército
representados en el comicio, cuyos delegados
indicaron la actitud de sus Soviets respecto al poder,
257 se expresaron incondicionalmente por el paso del
poder a los Soviets; 36 no definieron su posición y
sólo 75 apoyaron la exigencia menchevique-eserista:
"Todo el Poder a la democracia" y "Coalición sin
demócratas constitucionalistas"364.
Antes de inaugurarse el congreso, los burós de los
grupos partidarios notificaron la afiliación de 649
delegados: 390 bolcheviques, 160 eseristas, 72
mencheviques y 27 de otros partidos y grupos365. De
este modo, los bolcheviques constituían más del 60%
del número total de delegados (390 de 649). Es
característico el hecho de que algunos delegados que
no pertenecían a ningún partido o eran miembros de
otros partidos, se registraron en el grupo bolchevique
como afiliados al Partido Comunista. En el grupo de
los eseristas, la posición rectora la ocupaban los
eseristas de izquierda, posición que no era
consecuente, aunque en una serie de cuestiones
360
Se ha calculado por las listas de los delegados a II
Congreso de los Soviets.
361
II Congreso de los Soviets de diputados obreros y
soldados de toda Rusia. Compilación de documentos. M.,
1957, pág. 180.
362
II Congreso de los Soviets..., M., 1957, pág. 186.
363
Rabochi Put, 23 de octubre de 1917.
364
II Congreso de los Soviets..., M., 1957, págs. 386-398.
365
Pravda, 29 de octubre de 1917.
coincidía con la bolchevique. Los bolcheviques,
junto con el grupo de eseristas de izquierda, tenían la
mayoría en el congreso.
El 23 de octubre, se iniciaron las reuniones de los
grupos partidarios. Ese mismo día se reunió el grupo
de delegados del frente. Los líderes eseristamencheviques intentaron formar un grupo especial de
delegados del frente, independientemente de su
afiliación partidaria. Sin embargo, los delegados
bolcheviques del frente ignoraron esta tentativa y se
inscribieron en el grupo de su partido. Prácticamente,
el grupo de delegados del frente se descompuso. No
obstante, los eseristas y mencheviques continuaban
interviniendo por doquier en nombre de todos los
delegados del frente.
A la reunión del grupo bolchevique, celebrada el
25 de octubre después de la sesión extraordinaria del
Soviet de Petrogrado, asistieron 350 personas366.
Y. M. Sverdlov, presidente del Buró del grupo
bolchevique, informó a los delegados sobre los
sucesos del día, subrayó que los bolcheviques en el
congreso tendrían la mayoría. Después se escucharon
los informes de las localidades: de V. P. Noguín
(Moscú), P. I. Stárostin (Odesa), F. I. Goloschekin
(Urales), V. A. Vatin (Donbás)367. Goloschckin,
miembro del Buró del grupo bolchevique, recuerda
que Lenin hizo un discurso sobre las tareas del grupo
en el congreso a celebrar368.
El 25 de octubre sesionó el grupo de los
mencheviques y el de los eseristas. Antes de
inaugurarse la sesión de su grupo, el CC
menchevique condenó el paso del poder a los Soviets
y acordó no participar en las labores del congreso,
sino mantener conversaciones con el Gobierno
Provisional para crear un nuevo poder. Una posición
análoga la ocupaba también el CC del partido de los
eseristas. Pero esta política de los líderes eseristamencheviques suscitaba descontento incluso en el
seno de esos partidos. A la hora de inaugurarse el
congreso, la lucha entre los diversos grupos y
corrientes en el seno del bloque pequeñoburgués
había alcanzado su máxima agudeza. En la reunión
del grupo eserista, los eseristas de izquierda, quienes
no habían roto definitivamente con sus colegas de
partido, decidieron, a diferencia de los eseristas de
derecha, no abandonar el congreso, planteándose la
tarea de exigir a la mayoría bolchevique que se
invitase a participar en el Gobierno a representantes
de todos los partidos socialistas. Nuestra idea
principal -decía V. A. Karelin, uno de los líderes de
los eseristas de izquierda-, es la creación de un
órgano democrático de poder; nosotros debemos
proponer a los bolcheviques la creación de un bloque
366
En las jornadas de la Gran Revolución proletaria. M.,
1937, pág. 175.
367
De Febrero a Octubre, págs. 275-276.
368
Ibídem, pág. 112.
Varios autores
78
de la democracia revolucionaria369. La proposición de
Karelin fue aceptada. Más adelante, en la resolución
del grupo eserista se decía que si en el congreso se
formaba un Gobierno compuesto por bolcheviques
exclusivamente, los eseristas de izquierda no
formarían parte de él, sino sólo entrarían en el
Comité Ejecutivo Central de toda Rusia370. El
proyecto de resolución, propuesto por el eserista de
derecha M. Y. Guéndelman, de abandonar el
Congreso, fue rechazado por 92 votos contra 60.
Teniendo en cuenta que en aquella etapa a los
eseristas de izquierda les seguía una parte
considerable del campesinado, los bolcheviques, en
la sesión del CC del POSD(b)R, estimaron posible
crear un Gobierno con la participación de los
eseristas de izquierda. Por eso los bolcheviques
propusieron participar en el nuevo Gobierno a los
eseristas de izquierda B. D. Kamkov, V. B. Spiro y
V. A. Karelin. Sin embargo, los eseristas de izquierda
no desearon participar en el Gobierno soviético,
continuaron defendiendo la idea de crear un
Gobierno sobre la base de la coalición de todos los
partidos, aunque era evidente la esencia
contrarrevolucionaria de algunos de ellos.
Mayor disensión aún reinaba entre los
mencheviques. A la par con las diversas
agrupaciones mencheviques de derecha (grupo
"Unidad", grupo de Potrésov y otros), actuaban los
mencheviques de "izquierda" representados por los
llamados internacionalistas y unificadores (su órgano
era 8óvaya Zhizn “Vida Nueva"). El CC del partido
de los mencheviques y todos los grupos de derecha
ocupaban, en cuanto al Congreso, una posición
francamente hostil y trataban de torpedearlo. Los
mencheviques internacionalistas, encabezados por
Mártov, se proponían primero exigir del congreso su
conformidad para crear el poder con representantes
de todos los partidos socialistas; después, en función
de la actitud del comicio, decidir si era necesario
abandonarlo. El menchevique N. Sujánov (N. N.
Guimmer) escribía más tarde que en lo tocante a la
cuestión de abandonar el congreso, Mártov vacilaba
y maniobraba", "pero entre sus acólitos más cercanos
había decididos partidarios de abandonarlo"371.
En la tarde del 25 de octubre, a propuesta del
Buró del grupo bolchevique, se celebró una sesión
conjunta de los burós de todos los grupos, en la que
se llegó al acuerdo de acelerar las labores de los
grupos partidarios e inaugurar el congreso cuanto
antes. A las 10 y 40 de la noche, el menchevique F.
Dan, en nombre del Comité Ejecutivo Central de los
369
V. Komin. La bancarrota de los partidos burgueses y
pequeñoburgueses de Rusia en el período de preparación
y triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre. M.,
1965, pág. 592.
370
Ibídem.
371
N. Sujánov. Apuntes sobre la revolución, libro VII.
Berlín, 1923, pág. 195.
Soviets de la primera legislatura, inauguró el
congreso. V. A. Avanésov, en nombre del grupo
bolchevique, propuso formar la presidencia sobre los
principios de la proporcionalidad partidaria.
Guéndelman, representante de los eseristas, declaró
que el grupo eserista no participaría en la elección de
la presidencia. Esa misma declaración la hizo L. M.
Jinchuk, del grupo menchevique, al que se le unió
Mártov, de los mencheviques internacionalistas.
Después de largos debates, el congreso aprobó la
composición de la presidencia. Del grupo
bolchevique fueron elegidos V. I. Lenin, V. A.
Antónov-Ovséienko, A. M. Kolontái, N. V. Krilenko,
A. V. Lunacharski, V. P. Noguín, P. I. Stuchka y
otros.
Los mencheviques y eseristas de derecha hacían
todo lo posible para torpedear el comicio; pusieron
en juego declaraciones demagógicas de que el
congreso era incompetente, calumnias contra los
bolcheviques y tergiversaciones de todo género en
cuanto al sentido y el carácter de los sucesos
ocurridos en Petrogrado. El delegado del XII
Ejército, menchevique Y. A. Jarash, gritaba desde la
tribuna del congreso: "Ahora, en el momento en que
se ha cañoneado el Palacio de Invierno, en el
momento cuando los delegados de los partidos
socialistas, que no han sido revocados por sus
partidos, sesionan en el Palacio de Invierno, en este
momento inaugura su sesión el congreso". Los
grupos menchevique y eserista, decía él, aplicarán
todas sus fuerzas para "oponerse a esta aventura"372,
calificando de esta manera a la insurrección de los
obreros y soldados revolucionarios. El menchevique
G. D. Kuchin, presidente del comité del XII Ejército,
declaró que hablaba "en nombre del grupo del
frente". Dijo que el II Congreso de los Soviets era
incompetente y exhortaba a los delegados a
abandonarlo. La respuesta a la intervención fueron
gritos llenos de indignación de los delegados
bolcheviques del frente: "¡Usted habla en nombre del
Estado Mayor y no en representación del Ejército!" y
"¡Kornílovianos!”373
A la tribuna subían, uno tras otro, los delegados
militares, verdaderos representantes de las masas de
soldados. Con gran satisfacción fue escuchado el
discurso del bolchevique K. Péterson: "Ustedes han
oído las declaraciones de dos representantes de
comités de Ejército y estas declaraciones tendrían
valor si sus autores fuesen verdaderos representantes
del ejército. Yo no hablo sin fundamentos. Ellos no
representan a los soldados"374.
Cuando G. M. Ehrlich, representante de los
bundistas, se enteró de que los demócratas
constitucionalistas, junto con los eseristas y
mencheviques de la duma urbana, estaban
372
II Congreso de los Soviets..., M.-L., 1928, págs. 35, 36.
Ibídem, págs. 36, 37.
374
Ibídem, pág. 38.
373
79
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
organizando una procesión hacia el Palacio de
invierno, con fingido énfasis invitaba a los delegados
a ir con los miembros de la duma y compartir la
suerte de los ministros. El eserista de derecha V. Y.
Gurévich, representante del Comité Ejecutivo de
diputados campesinos, invocaba al congreso:
"Nosotros partiremos ahora mismo, para morir junto
a los que fueron a poner en práctica nuestra
voluntad"375. Al comprender que no lograrían frustrar
el comicio, los mencheviques, eseristas de derecha y
bundistas, bajo los indignados gritos de
"¡Desertores!", "¡Traidores!" y "¡A enemigo que
huye puente de plata!", abandonaron el Congreso. Al
día siguiente, la prensa demócrata constitucionalista
y eserista-menchevique decía que el congreso era
incompetente e ilegal; que después de marcharse los
"representantes de la democracia" (como se
denominaban a sí mismo los conciliadores), el
congreso se había convertido en una asamblea
particular de los bolcheviques y que no representaba
la voluntad de los Soviets, de las amplias masas de la
población376. Esta era una mentira de turno, con la
que se pensaba engañar a los obreros, soldados y
campesinos.
Basándose en el recuento efectuado después de
marcharse los mencheviques y eseristas, la comisión
de encuestas estableció e informó al congreso: "El
número de delegados que ha abandonado
definitivamente el congreso oscila entre 25 y 51
personas, lo que representa un porcentaje
insignificante con relación a los que se han quedado".
La comisión expresó su profunda indignación por la
actitud del Comité Ejecutivo Central de los Soviets
de la primera legislatura que divulgaba en su prensa
"noticias falsas y sin fundamento alguno"377. El
congreso aprobó una resolución propuesta por los
bolcheviques, en la que se decía que la deserción de
los conciliadores no debilitaba a los Soviets, sino, al
contrario, los fortalecía, pues "depuraba a la
revolución obrera y campesina de elementos
contrarrevolucionarios”378.
La deserción de los mencheviques, eseristas de
derecha y bundistas mostró una vez más la auténtica
faz de éstos. Ellos no deseaban actuar junto con los
partidos y grupos que expresaban los intereses de la
clase obrera y del campesinado. Esa actitud de los
líderes de los partidos conciliadores aceleraba el
proceso de su autodesenmascaramiento. Durante las
labores del congreso, muchos miembros de filas de
los partidos menchevique y eserista, perdiendo la fe
en la política de sus dirigentes, abandonaban estos
partidos para unirse a los grupos de izquierda o a los
bolcheviques. El grupo de los eseristas de izquierda y
el de los bolcheviques iban aumentando.
A las 3 y 10 de la madrugada del 26 de octubre,
después de un receso de media hora, el congreso
reanudó sus labores. Para ese momento se había
recibido la noticia de la toma del Palacio de Invierno.
Cuando el presidente de la sesión informó de que
estaban detenidos los ministros del Gobierno
Provisional, el comunicado fue acogido por los
delegados con clamorosa ovación y entusiasmo. El
comisario de Tsárskoe Sieló y delegado de los
soldados ciclistas comunicó al congreso que el 3
Batallón de Ciclistas se había pasado al lado del
pueblo revolucionario379. El alférez N. V. Krilenko
comunicó que el Comité Militar Revolucionario
organizado en el Frente Norte, reprimía todas las
tentativas de la contrarrevolución de enviar tropas a
Petrogrado.
A. V. Lunacharski dio lectura al llamamiento,
escrito por Lenin, en el que se decía, en particular:
"Apoyándose en la voluntad de la inmensa mayoría
de los obreros, de los soldados y de los campesinos y
en la insurrección victoriosa de los obreros y de la
guarnición de Petrogrado, el congreso toma en sus
manos el poder". El documento proclamaba que
"todo el poder en las localidades pasa a los Soviets
de diputados obreros, soldados, campesinos",
exhortaba a los obreros y a los campesinos a edificar
y fortalecer los Soviets en las localidades, se
expresaba la seguridad de que "el ejército
revolucionario sabrá defender la revolución contra
todos los ataques del imperialismo..."380. El
llamamiento fue aprobado casi unánimemente por los
delegados. La primera sesión del Congreso terminó
cerca de las 6 de la mañana del 26 de octubre.
Ese mismo día se celebró una reunión del CC del
POSD(b)R, en la que se examinó la composición del
Gobierno soviético. La lista de Comisarios del
Pueblo se discutió también en la reunión del grupo
bolchevique en el congreso.
A las 9 de la noche del 26 de octubre, comenzó la
segunda (y última) sesión del congreso. Con
clamorosa ovación, que duró varios minutos, los
delegados recibieron al jefe de la revolución
socialista, Lenin, que por primera vez aparecía en el
congreso. Antes de discutir los principales,
problemas -sobre la paz, la tierra y la formación del
Gobierno soviético-, el congreso aprobó un decreto
sobre la abolición de la pena de muerte en el frente,
la liberación de los miembros de los comités agrarios
encarcelados y el arresto de Kerenski; se discutieron
y aprobaron los llamamientos al frente, a los cosacos
y a los ferroviarios y el llamamiento a todos los
Soviets para asegurar el orden revolucionario en las
localidades.381
A continuación, Lenin hizo el informe sobre la
375
379
Ibídem, págs. 39-40,45.
Golos Soldata, 25 de octubre de 1917.
377
Pravda, 29 de octubre de 1917.
378
II Congreso de los Soviets..., M.-L., 1928, pág. 8.
376
Ibídem, págs. 49, 50.
V. I. Lenin. ¡A los obreros, a los soldados, a los
campesinos! O.C., t. 35, págs. 11, 12.
381
II Congreso de los Soviets..., M., 1957, págs. 414- 417.
380
Varios autores
80
cuestión de la paz. "Cuando Lenin apareció en la
tribuna -recuerda A. Andréiev, delegado al congreso, toda la sala se puso en pie y se abalanzó hacia la
tribuna donde estaba Lenin, el cual, durante largo
rato, no pudo comenzar su discurso por los
incesantes aplausos y gritos de "¡Viva Lenin!".
En la sala de sesiones ocurría algo inenarrable.
Los aplausos se fundían con las exclamaciones de
alegría. No sólo estaban presentes los delegados al
congreso; la abarrotaban los obreros, soldados y
marineros concentrados en el Smolny. Las gentes se
subían a los antepechos de las ventanas, a los
salientes de las columnas y a las sillas, ansiosos de
ver a Lenin en la tribuna. Volaban gorros y gorras de
soldados, marineros y paisanos, centelleaban los
cañones de los fusiles en alto"382. Cuando cesó la
ovación, Lenin comenzó su informe.
"El problema de la paz -señaló- es un problema
candente, palpitante, del momento actual. Mucho se
ha hablado y escrito acerca de este problema y es
seguro que todos vosotros lo habéis discutido muchas
veces". Lenin leyó el proyecto del Decreto de la paz,
escrito por él. El documento exponía con gran
precisión y claridad el punto de vista del Partido
Bolchevique en cuanto a este importantísimo
problema. Se señalaba que el Gobierno soviético,
creado por la revolución del 24 y 25 de octubre y que
se apoyaba en los Soviets, proponía a todos los
pueblos beligerantes y a sus Gobiernos entablar
negociaciones inmediatas para concertar la paz. "El
Gobierno -señaló Lenin- considera que continuar esta
guerra por el reparto entre las naciones fuertes y ricas
de los pueblos débiles conquistados por ellas es el
mayor crimen contra la humanidad y proclama
solemnemente su resolución de firmar sin demora
unas cláusulas de paz que pongan fin a esta guerra en
las condiciones indicadas, igualmente justas para
todas las nacionalidades sin excepción”383.
Declarando su decisión de firmar inmediatamente
la paz sin anexiones ni contribuciones, el Gobierno
de los Soviets señalaba que estaba dispuesto a
discutir también cualesquiera otras condiciones de
paz, "insistiendo únicamente en que sean presentadas
con la mayor rapidez posible por cualquier país
beligerante y estén redactadas con toda claridad, sin
ninguna ambigüedad y fuera de todo secreto"384.
Objetando a los que calificaban de muestra de
impotencia la aceptación de examinar cualesquiera
condiciones de paz, Lenin decía: "Nosotros creemos
que la conciencia de las masas es la que determina la
fortaleza del Estado. Este es fuerte cuando las masas
lo saben todo, pueden juzgarlo todo y lo hacen todo
382
A. A. Andréiev. Acerca de Vladimir Ilich Lenin. En la
compilación Recuerdos sobre Vladimir llich Lenin, p. 2,
M., 1957, pág. 19.
383
V. I. Lenin. Informe sobre la paz. 26 de octubre (8 de
noviembre). O.C., t. 35, págs. 13,14.
384
Ibídem, pág. 15.
conscientemente"385.
Con el fin de facilitar el comienzo de las
negociaciones de paz, a todos los países beligerantes
se les proponía concertar inmediatamente un
armisticio que debería durar tres meses como
mínimo. Como primer paso, el Gobierno soviético
manifestaba
su
resolución
de
publicar
inmediatamente los tratados secretos ratificados o
concertados por el Gobierno de los terratenientes y
capitalistas, desde febrero hasta el 25 de octubre de
1917. Lenin decía: "Rechazamos todas las cláusulas
de bandidaje y de violencia, pero aceptaremos con
satisfacción y no podemos rechazar las cláusulas que
establezcan relaciones de buena vecindad y acuerdos
económicos”386.
El proyecto del Decreto de la paz estaba dirigido
directamente no sólo a los Gobiernos, sino también a
los pueblos y sobre todo a los proletarios conscientes
de los principales países beligerantes, exhortándolos
a que ayudasen con su lucha resuelta al proletariado
de Rusia a llevar a cabo felizmente la causa de la paz.
Los delegados al congreso escucharon en pie el
discurso de Lenin y aprobaron por unanimidad el
proyecto del Decreto de la paz por él propuesto. Este
documento asentó las bases de la actividad del
Gobierno soviético en la política exterior, proclamó
el principio de la coexistencia pacífica entre Estados
con distintos sistemas políticos.
Después de aprobar el histórico Decreto de la paz,
el congreso pasó a discutir la siguiente e
importantísima cuestión que preocupaba al
multitudinario campesinado ruso: el problema de la
tierra. Lenin hizo un informe sobre esta cuestión.
Demostró de una forma convincente el carácter
antipopular que tenía la política del Gobierno
burgués derrocado respecto al problema campesino.
El Gobierno de Kerenski y los partidos del bloque
conciliador, decía Lenin, demoraban bajo distintos
pretextos la solución del problema agrario y, de ese
modo, condujeron al país a la ruina y a la
insurrección campesina. "Cuanto dicen acerca de los
pogromos y de la anarquía en el campo son
falsedades y un cobarde engaño. ¿Cuándo y dónde se
ha visto que los pogromos y la anarquía sean
suscitados por medidas sensatas? ¿Es que las masas
campesinas se habrían agitado si el Gobierno hubiera
actuado sensatamente y sus medidas hubiesen
respondido a las necesidades de los campesinos
pobres? Pero todas las medidas gubernamentales,
refrendadas por los Soviets de Avxéntiev y Dan, iban
dirigidas contra los campesinos y los empujaban a la
insurrección"387.
Lenin dio lectura al proyecto del Decreto sobre la
tierra. Las fincas de los terratenientes, así como todas
385
V. I. Lenin. II Congreso de los Soviets de toda Rusia.
O.C., t. 35, pág. 21.
386
Ibídem, pág. 20.
387
Ibídem, pág. 23.
81
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
las tierras de la Corona, de los monasterios y de la
Iglesia, con todo su ganado de labor y aperos de
labranza, edificios y todas las dependencias, pasaban
a disposición de los comités agrarios subdistritales y
de los Soviets de diputados campesinos de distrito. A
los Soviets se les imponía la obligación de proteger
con el mayor rigor revolucionario todas las
explotaciones agrícolas, edificios, aperos, ganado y
reservas de productos que pasaban al pueblo.
Cualquier deterioro de los bienes confiscados, que
desde ese momento pertenecían a todo el pueblo, se
consideraba un grave delito, punible por el tribunal
revolucionario. En el proyecto figuraba una cláusula
especial de que no se confiscaban las tierras de los
simples campesinos y cosacos.
En calidad de guía para ejecutar las
transformaciones agrarias se utilizó el mandato
campesino, incluido en el decreto y confeccionado
sobre la base de 242 mandatos campesinos enviados
ya al I Congreso de los Soviets de diputados
campesinos de toda Rusia. El primer punto del
mandato decía que quedaba abolido para siempre el
derecho de la propiedad privada sobre la tierra; toda
la tierra se convertía en patrimonio de todo el pueblo
y pasaba en usufructo a todos los que la trabajan. El
mandato determinaba que las tierras con haciendas
de alto nivel técnico no serían repartidas: éstas se
convertían en haciendas modelo y "transferidas en
usufructo exclusivo al Estado o a las comunidades,
según su extensión e importancia"388. A
continuación, en el mandato se decía que el usufructo
del suelo debería ser igualitario, y las formas de
usufructo de la tierra -individual, en cortijo, comunal
o cooperativa-, se establecía conforme lo decidiesen
las distintas aldeas y poblados. Los delegados al
congreso aprobaron el decreto sobre la tierra con
gran entusiasmo revolucionario. Con este acto
histórico, se cumplían los anhelos y esperanzas
seculares del campesinado de toda Rusia.
Con palabras de gratitud al Partido Bolchevique y
a su jefe, Lenin, habló en el congreso K. G.
Zhigunov, campesino del distrito de Rzhev, de la
provincia de Tver. Su discurso, sencillo y expresivo,
fue convincente. Aplaudido por los delegados,
Zhigunov declaró que "era portador de una profunda
reverencia y de un saludo a esta asamblea" y que
transmitía en nombre de sus electores campesinos
"un saludo y el agradecimiento al camarada Lenin,
como el más firme defensor del campesinado
pobre"389.
Después de aprobar el Decreto de la paz y el
Decreto sobre la tierra, el II Congreso de los Soviets
resolvió el problema del nuevo Gobierno. Hasta ese
momento, el poder estatal en el país lo ejercía el
Comité Militar Revolucionario. El Congreso de los
388
Ibídem, pág. 25.
8oticias de los Soviets de diputados trabajadores de la
URSS, 7 de noviembre de 1957.
389
Soviets dispuso: "Formar para la dirección del país,
hasta la convocatoria de la Asamblea Constituyente,
un Gobierno Obrero y Campesino provisional, que se
denominará Consejo de Comisarios del Pueblo"390.
La dirección de las distintas ramas de la vida del
Estado se encomendaba a comisiones, las cuales, en
estrecha unión con las organizaciones de masas
trabajadoras, deberían asegurar la aplicación del
programa proclamado por el congreso. El poder
gubernamental se concedía al Colegio de presidentes
de estas comisiones, es decir, al Consejo de
Comisarios del Pueblo: el control sobre la actividad
de los Comisarios del Pueblo y el derecho de
revocarlos pertenecería al Congreso de los Soviets de
toda Rusia y a su Comité Ejecutivo Central. "Lenin
era intransigente en las cuestiones de principios de la
ideología y la política... Luchador infatigable, por su
naturaleza, sabía aceptar, cuando hacía falta, un
compromiso..."391. Lenin se expresó por la creación
de un Gobierno con la participación de los eseristas
de izquierda. No obstante, éstos rechazaron la
proposición de los bolcheviques de entrar en el
Gobierno. Por eso el Consejo de Comisarios del
Pueblo estaba constituido solamente de bolcheviques.
El congreso eligió el Comité Ejecutivo Central
compuesto por 101 miembros; de ellos, 62
bolcheviques, 29 eseristas de izquierda, 6
socialdemócratas internacionalistas unificados, 3
socialistas ucranianos y 1 eserista maximalista.
A las 5 y 15 del 27 de octubre, bajo las
exclamaciones "¡Viva la revolución!" y "¡Viva el
socialismo!" y el canto de La Internacional, el II
Congreso de los Soviets concluyó sus labores. Los
delegados partieron para todas las regiones del
enorme país para difundir la nueva acerca del triunfo
de la insurrección armada en Petrogrado y de la
creación del primer Gobierno de obreros y
campesinos en el mundo.
3.
Aplastamiento
del
motín
contrarrevolucionario de Kerenski-Krasnov
El primer ministro del Gobierno Provisional,
Kerenski, se fugó del Palacio de Invierno y se dirigió
al Estado Mayor del Frente Norte, donde desenvolvió
una actividad febril pensando reunir fuerzas para
dirigirlas contra los obreros y soldados insurrectos de
Petrogrado. La noche del 26 de octubre, Kerenski la
pasó en Pskov, y por la mañana salió para Ostrov,
390
V. I. Lenin. II Congreso de los Soviets de toda Rusia.
O.C., 1. 35, pág. 28.
391
L. I. Brézhnev. Cincuenta años de grandes victorias del
socialismo. Informe y palabras de clausura pronunciados
en la sesión solemne conjunta del Comité Central del
PCUS, del Soviet Supremo de la URSS y del Soviet
Supremo de la RSFSR, celebrada en el Palacio de los
Congresos del Kremlin el 3-4 de noviembre de 1967.
Editorial de la Agencia de Prensa Nóvosti. Moscú, 1956,
pág. 18.
Varios autores
82
donde se encontraba el Estado Mayor de P. N.
Krasnov, jefe del 3 Cuerpo de Caballería.
Seguidamente envió un telegrama a los ejércitos de
todos los frentes en el que se decía que él, Kerenski,
ya estaba entrando en Petrogrado y que las
guarniciones de la capital y de Kronstadt se habían
rendido392. Esto era una provocación. En realidad, la
situación era distinta. Las tentativas del general
Cheremísov, comandante en jefe del Frente Norte, de
cumplir la orden de Kerenski respecto al envío de
tropas contra el Petrogrado revolucionario, no dieron
ningún resultado. Así, el jefe del 42 Cuerpo de
Ejército, al que se le encomendó preparar unidades
para avanzar hacia Petrogrado, informó a
Cheremísov que la 5 División Caucasiana no deseaba
actuar y que el 26 de octubre, el comité divisionario
había acordado "enviar a Petrogrado dos baterías a
disposición del comité revolucionario”393. Una
respuesta análoga la recibió Cheremísov del jefe de
las tropas terrestres de la base naval de Reval. En
realidad, el Comité Militar Revolucionario de Reval
se había convertido en el dueño de la situación en la
base y prohibió el envío de tropas en ayuda de
Kerenski.
Las conversaciones de Cheremísov con los
mandos y los comités del V y XII ejércitos del Frente
Norte tampoco dieron resultados palpables.
El jefe del Estado Mayor del Mando Supremo,
general Dujonin, trató de enviar contra el Petrogrado
revolucionario tropas del Frente Oeste. En la noche
del 26 de octubre, mantuvo conversaciones con el
comandante en jefe de dicho Frente, general P. S.
Balúev. A la pregunta de si había en el Frente
unidades militares que apoyasen incondicionalmente
al Gobierno Provisional, el general contestó que no
había tales unidades, y añadió: "Incluso las unidades
que están cerca de mí, es posible que no sirven más
que para detener los pogromos y los desórdenes, pero
es poco probable que sirvan para apoyar al Gobierno
Provisional"394. No sólo la inmensa mayoría de los
soldados del Frente Norte, sino también del Frente
Oeste, estaba al lado de los bolcheviques ya antes de
iniciarse la insurrección armada en Petrogrado. El 26
de octubre, el general Balúev y su Estado Mayor
fueron detenidos por soldados del frente. Así es
como se desmoronó el plan de sofocar la revolución,
elaborado por Kerenski y sus allegados.
Una pequeña parte de tropas que se logró enviar
contra Petrogrado, no pudo llegar hasta allí. Las
tropas eran detenidas y desarmadas por los soldados
revolucionarios. Así, el Buró de la Organización
Militar de los bolcheviques del V Ejército comunicó
a Petrogrado que "había logrado poner avanzadas en
392
Soldátskaya Pravda ("La Verdad del Soldado"), 3 de
noviembre de 1917.
393
"Krasnii arjiv", 1927, N° 4, pág. 163.
394
La insurrección armada de Octubre en Petrogrado,
pág. 600.
las vías hacia Petrogrado-Rézhitsa-Sokólniki y
establecer comunicación hasta Smolensk", detener
tres regimientos cosacos, 16 automóviles blindados y
un tren blindado395. En la estación de Dno fueron
detenidos los trenes de la 3 División de Finlandia,
traída del Frente Sudoeste. Los soldados enviaron a
sus representantes a Petrogrado, los cuales, después
de conocer la situación que reinaba en la capital,
aseguraron al Comité Militar Revolucionario que la 3
División de Finlandia no iría contra el Gobierno
soviético396. El 26 de octubre, el Comité Militar
Revolucionario recibió del VI Ejército del Frente
Sudoeste el comunicado de que los soldados del 3
Regimiento de Fusileros habían aprobado
unánimemente el paso del poder a los Soviets y de
que estaban listos, "sin perder un solo minuto", para
defender este poder con las armas en las manos397. El
estado de ánimo de la mayoría de los soldados en los
frentes cercanos a la capital confirmaba la justa
conclusión de Lenin de que los soldados no irían
contra el poder que les había dado tierra y paz.
La principal fuerza de Kerenski era el
destacamento del general Krasnov, que en la tarde
del 27 de octubre contaba con unos 500 hombres, 8
ametralladoras y 16 piezas de artillería398. Más tarde,
a este destacamento se unieron varias unidades,
incluidos los cadetes de la Escuela de Alféreces en
Gátchina. A disposición de Kerenski se encontraban
también un tren y un automóvil blindados, que los
cosacos habían capturado por el camino hacia
Púlkovo. Cuando comenzó la ofensiva contra
Petrogrado, Kerenski no tenía más de 5.000
hombres399. En la propia capital, las fuerzas
contrarrevolucionarias se preparaban también para
luchar contra el Poder soviético. Se suponía que la
acción
contra
los
Soviets
se
iniciaría
simultáneamente: tanto las fuerzas de Kerenski como
las que deberían estar preparadas en el propio
Petrogrado. En la noche del 26 de octubre, en la
sesión de la duma urbana de Petrogrado se organizó
el "Comité de Salvación de la Patria y la
Revolución", que debería dirigir la formación de las
unidades contrarrevolucionarias en la capital.
Formaron parte de ese comité eseristas,
mencheviques, demócratas constitucionalistas y
monárquicos que odiaban el Poder soviético y
estaban dispuestos a hacer todo lo posible para
derrocarlo. A través de N. D. Avxéntiev, uno de los
395
Correspondencia del Secretariado del CC del
POSD(b)R con sus organizaciones locales, t. II, M., 1957,
pág. 460.
396
La insurrección armada de Octubre en Petrogrado,
pág. 771.
397
Archivo Estatal Central de la Revolución de Octubre de
la URSS, f. 1.236, t. 1, exp. 12, fol. 128.
398
P. N. Krasnov. En el frente interno. L., 1925, pág. 84.
399
La insurrección armada de Octubre en Petrogrado,
págs. 620, 629, 644.
83
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
líderes eseristas, se estableció contacto con el
embajador inglés George Buchanan. El "Comité de
Salvación de la Patria y la Revolución" creó una
organización militar para dirigir la acción armada,
comenzó a publicar proclamas exhortando a los
soldados de la guarnición de Petrogrado a no
subordinarse al Comité Militar Revolucionario y a
sus comisarios; y a los funcionarios y empleados, a
desobedecer a los órganos del Poder soviético. La
principal fuerza del "Comité de Salvación" deberían
constituirla los cadetes de las escuelas militares. Las
tentativas del "Comité de Salvación" de ganarse a los
soldados de la guarnición fracasaron totalmente; sólo
logró reunir varias centenas de personas. En los
materiales del "comandante en jefe de las tropas del
"Comité de Salvación", coronel Polkóvnikov", se
conservó una nota por la que puede constatarse que a
disposición de los conspiradores había 830 cadetes
dispersos por toda la ciudad400. Así pues, no más de
5.000 hombres tenía, Kerenski y 830 cadetes el
"Comité de Salvación de la Patria y la Revolución":
eso era todo lo que logró "reunir" la
contrarrevolución para combatir el Poder soviético.
Se calculaba asestar un golpe inesperado contra
las fuerzas revolucionarias desde la retaguardia, en el
momento cuando las tropas de Kerenski-Krasnov
comenzasen a atacar Petrogrado desde Tsárskoe
Sieló. La contrarrevolución creía que este plan, aun
contando con pocas fuerzas, daría el resultado
deseable. En la madrugada del 27 de octubre, el
destacamento del general Krasnov ocupó Gátchina;
al día siguiente, Tsárskoe Sieló, donde se encontraba
la radioemisora. Estos éxitos alentaron a Kerenski y
éste pensaba que la victoria no estaba lejos.
En el llamamiento a las tropas, Kerenski exigía
que todas las unidades de la guarnición de la Región
Militar
de
Petrogrado
cumpliesen
incondicionalmente sus órdenes. Utilizando distintas
vías y procedimientos, en Petrogrado, en los frentes y
en el país se propagaban rumores de que "el
bolchevismo se descompone, está aislado y en
Petrogrado ya no existe como fuerza organizada”401.
Cuando Kerenski inició su cruzada, el "Comité de
Salvación" acordó comenzar las acciones combativas
en el propio Petrogrado. Se decidió ocupar en primer
lugar la Central Telefónica y el Picadero Mijáilovski,
donde se estacionaban los automóviles blindados. A
los cadetes de las escuelas de Pablo I y de Vladímir
se les planteó la misión de ocupar la Fortaleza de
Pedro y Pablo, después de lo cual las fuerzas unidas
de los facciosos deberían atacar y ocupar el Smolny.
La acción se fijó para el 30 de octubre, cuando las
tropas de Kerenski-Krasnov, según los cálculos del
"Comité de Salvación", estarían ya cerca de
Petrogrado. A la revolución le amenazaba un gran
peligro, pero éste no consistía en que hacia
Petrogrado avanzaban fuerzas contrarrevolucionarias
de unos 5.000 efectivos, sino en que algunos
soldados de la guarnición manifestaban vacilaciones
y no estaba clara la posición de los soldados en los
frentes alejados. Para dirigir las acciones combativas
de las tropas revolucionarias se creó el Estado Mayor
militar. A iniciativa de Lenin, en la defensa de
Petrogrado participaron barcos de guerra de la Flota
del Báltico. El 27 de octubre, Lenin telefoneó a
Mijáilov, representante del Comité regional del
ejército y la flota de Finlandia, y a N. F. Ismaílov,
presidente del Comité Central de la Flota del Báltico,
y les exigió que enviasen a Petrogrado, además de
refuerzos en hombres, también barcos de guerra. De
acuerdo con las indicaciones de Lenin, el crucero
Oleg y el destructor Pobedítel echaron anclas en el
Canal Marítimo, y por el río Neva, hacia el pueblo
Ribatski, pasaron los torpederos Zabiyaka, Mietki y
Dalni, que tenían la misión de mantener encañonados
el suburbio nordeste de Tsárskoe Sieló y los accesos
al ferrocarril de Nikolás.
En la noche del 29 de octubre, Lenin visitó la
fábrica Putílov. Los obreros de la empresa
justificaron totalmente las esperanzas que Lenin
había cifrado en ellos: formaron destacamentos de
guardias rojos y enviaron a la lucha contra KerenskiKrasnov plataformas blindadas, 4 automóviles con
cuatro cañones antiaéreos de tres pulgadas, 4
camiones con proyectiles, 2 automóviles habilitados
como ambulancias, 2 automóviles con cocinas de
campaña y 23 piezas de artillería402.
El 29 de octubre, el Comité Militar
Revolucionario de la capital convocó una asamblea
de representantes de los regimientos de la guarnición
de Petrogrado, en la que Lenin hizo uso de la palabra.
Subrayó que en el momento actual, la cuestión
política coincidía con la militar, e indicó las tareas
concretas para organizar la derrota del enemigo. En
la reunión se aprobó unánimemente un llamamiento a
los soldados de la guarnición de Petrogrado: ponerse
en defensa de la revolución. Atendiendo a esta
llamada, muchos soldados de la guarnición de
Petrogrado marcharon voluntarios al frente para
luchar contra las tropas de Kerenski-Krasnov.
Cumpliendo indicaciones del CC del partido y del
Gobierno soviético, el Comité Militar Revolucionario
emitió una orden en la que se decía: "El ejército y la
Guardia Roja de la revolución necesitan el apoyo
inmediato de los obreros. Ordenamos a los Soviets
distritales y comités fabriles: 1. Designar el mayor
número posible de obreros para abrir trincheras,
levantar barricadas e instalar alambradas. 2. Para
cumplir estas tareas inmediatamente, cesar el trabajo
en las fábricas si ello fuera necesario. 3. Reunir todas
las reservas de alambre corriente y de púas, así como
400
Historia de la guerra civil en la URSS, t. 2, M., 1942,
pág. 194.
401
"Krasnii arjiv", 1927, W 5, pág. 79.
402
La insurrección armada de Octubre en Petrogrado,
pág. 782.
Varios autores
84
todo el instrumento necesario para abrir trincheras y
levantar barricadas. 4. Todo el que tenga armas,
deberá llevarlas consigo. 5. Observar la más rigurosa
disciplina y estar listos para apoyar con todos los
medios al ejército de la revolución"403.
Los miembros del CC y del Comité petrogradense
del partido, de la Organización Militar aneja al CC
del POSD(b)R y del Comité Militar Revolucionario
fueron a las fábricas y a los cuarteles para organizar
allí mismo las fuerzas revolucionarias. Los obreros
de una serie de empresas se declararon movilizados y
se inscribían íntegramente en la Guardia Roja o
marchaban a levantar obras defensivas. Durante un
día, en la fábrica del Almirantazgo se alistaron en la
Guardia Roja 400 personas y en la Franco-Rusa,
1.000. Todos los guardias rojos del 2 distrito urbano
se fueron a luchar contra las tropas de KerenskiKrasnov404.
Cuando
el
Comité
Militar
Revolucionario ordenó a la Comandancia Central de
la Guardia Roja enviar a las 7 de la mañana del 29 de
octubre 20.000 obreros para levantar obras
defensivas405, fueron muchísimos más los que se
presentaron.
Los estados mayores de la Guardia Roja
desenvolvieron una gran actividad. El Estado Mayor
de la Guardia Roja del distrito de Víborg anunció la
movilización total de los guardias rojos. En la orden
de movilización se decía: "1. Todos los comités
fabriles y destacamentos de la Guardia Roja deberán
enviar
inmediatamente
al
Estado
Mayor
destacamentos de las fábricas, en disposición
combativa completa y con el armamento, así como
adquirir por todos los medios y en la mayor cantidad
posible palas de hierro para convertirlas en
herramientas de zapa (cortar los mangos). 2.
Asimismo, proveerse de pan para un día como
mínimo. 3. Todos los guardias rojos deben estar
puestos en pie de guerra, aunque para ello fuera
necesario parar la producción. 4. Mantener
preparados todos los automóviles, tanto camiones
como coches. 5. Organizar inmediatamente equipos
para abrir trincheras y comunicar al Estado Mayor la
cantidad. 6. Aclarar la existencia de armas y
cartuchos, y, en caso de que fuera insuficiente la
cantidad de los últimos, recibirlos en el Estado
Mayor... 8. Enviar inmediatamente al Estado Mayor
destacamentos de obreros u obreras para abrir
trincheras"406.
El Comité Militar Revolucionario, a través de sus
comisarios y los estados mayores de la Guardia Roja,
403
8oticias del Comité Ejecutivo Central, 29 de octubre de
1917.
404
La labor creativa de los obreros revolucionarios del 2º
Distrito urbano de Petrogrado. Petrogrado, 1918, pág. 10.
405
Archivo Estatal Central de la Revolución de Octubre de
la URSS. f. 1.236, t. 1. exp. 29, fol. 2.
406
Archivo Estatal de la Revolución de Octubre y la
Edificación Socialista, f. 413, t. 1, exp. 2, fol. 9.
durante los días 27, 28 y 29 de octubre logró
solucionar en lo fundamental el problema del
abastecimiento de las tropas con armas, municiones y
víveres. La artillería, que al fin de cuentas fue la que
determinó el resultado del combate en las alturas de
Púlkovo, había sido preparada y formada en baterías
en las fábricas Putílov, Obújov e Izhorsk. Una parte
de las piezas de artillería se trajo del Polígono Naval.
El 28 de octubre apareció en el frente un tren
blindado preparado y completado con obreros de la
fábrica Putílov. Cuando el Estado Mayor de la
Guardia Roja del distrito de Víborg tuvo dificultades
en la obtención de granadas y municiones para la
batería de artillería creada por este Estado Mayor,
Lenin ordenó al almacén de explosivos de Ojta:
"Entregar inmediatamente al cam. Orlov, miembro
del Estado Mayor de la Guardia Roja y del Soviet del
distrito de Víborg, granadas de mano y 300
proyectiles explosivos (de trotil)"407.
El Estado Mayor de la Guardia Roja del distrito
de Víborg recogió todo el armamento existente en el
distrito, requisó los automóviles particulares, logró
pertrechar totalmente dos baterías de artillería y tres
compañías de ametralladoras compuestas de guardias
rojos. El Estado Mayor cogió bajo su control los
aviones de combate de la Escuela de Aviación. El 29
de octubre, el Soviet del distrito de Víborg ordenó al
comandante del aeródromo de la Escuela de
Aviación entregar a disposición del Estado Mayor de
la Guardia Roja todos los aviones y automóviles que
se encontrasen en la escuela. El 30 de octubre,
debido al sabotaje del mando de esta escuela, el
Comité Militar Revolucionario ordenó al Estado
Mayor desarmar a todos sus oficiales408.
Gran importancia tenía el aseguramiento de las
tropas revolucionarias con víveres y vestuario. En
condiciones del sabotaje organizado por el aparato de
intendencia y como resultado de la débil
organización del avituallamiento en general, los
guardias rojos, soldados y marineros, que se
marchaban al frente, carecían, al principio, de lo más
necesario. Por iniciativa de los comités del partido de
los distritos de Peterhof y Moscú, los estados
mayores de la Guardia Roja organizaron en estos
distritos puntos de alimentación para las tropas de
paso. En la reunión del Comité petrogradense del
Partido Bolchevique, celebrada el 29 de octubre, el
representante del distrito de Peterhof informó que en
su territorio se habían organizado cinco puntos de
alimentación y que todos los víveres del distrito
estaban bajo el control de las organizaciones
distritales. El 30 de octubre, se organizaron dos
puntos de alimentación más. Durante cinco días desde el 28 de octubre hasta el 2 de noviembre-, los
407
V. I. Lenin. Correspondencia militar (1917-1920). M.,
1956, pág. 9.
408
Archivo Estatal Central de la Revolución de Octubre de
la URSS, f. 1.236, t. 1, exp. 27, fol. 3.
85
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
puntos de alimentación distribuyeron más de 300
puds de pan, 100 puds de granos y 10 barriles de
arenque. En el distrito de Moscú fueron adaptados
para puntos de alimentación los comedores de las
fábricas
Rechkin,
Siemens-Schuckertwerke,
"Dinamo", "Skorojod" y de otras empresas, que
atendían a las tropas que marchaban al frente409.
El grueso de las tropas revolucionarias salieron de
Petrogrado el 27 y el 29 de octubre para hacer frente
a las unidades de Kerenski-Krasnov. En los combates
participaban, junto con la Guardia Roja y marineros,
soldados revolucionarios de la guarnición de
Petrogrado, incluidos efectivos de los regimientos de
Ismáilovo, de Granaderos, de Pávlovsk, 1 de
Ametralladoras y otros. El 29 de octubre, el distrito
de Peterhof envió al frente 2.000 guardias rojos; el de
Narva, un destacamento de 500 hombres, compuesto,
en lo fundamental, de guardias rojos de la fábrica
"Treugólnik"410; el de la Isla Vasílievski, cerca de
3.000 guardias rojos de las fábricas de Tuberías y del
Báltico; el 2 Distrito Urbano, 1.200 guardias rojos.
En total, salieron para el frente no menos de 10.00012.000 guardias rojos, marineros y soldados411.
Fue un gran mérito del Estado Mayor de la
defensa la exitosa formación de baterías de artillería
y automóviles blindados. La necesidad de crear tales
unidades quedó sobre todo clara cuando el enemigo
ocupó Tsárskoe Sieló con ayuda de artillería, de la
que no disponían las tropas revolucionarias al
iniciarse las hostilidades.
Como resultado del trabajo preparatorio, realizado
en Petrogrado bajo la dirección personal de Lenin, se
crearon las condiciones para derrotar al enemigo.
Ante todo, se terminó con los conspiradores
contrarrevolucionarios en la propia ciudad. Su plan
fue descubierto antes de empezar a ponerlo en
práctica. Esto ocurrió así.
En la noche del 29 de octubre, los guardias rojos
detuvieron a A. A. Bruderer, miembro del CC del
partido de los eseristas, al que le encontraron la orden
para la intervención de los cadetes, firmada por G. P.
Polkóvnikov y A. R. Gots. Cuando en el "Comité de
Salvación" se enteraron de que había sido
descubierto el plan de la conspiración, Polkóvnikov
ordenó actuar inmediatamente. Los cadetes lograron
apoderarse del Picadero Mijáilovski y de la Central
Telefónica. Se intentó también alzar los regimientos
de la guarnición. A los cuarteles del Regimiento
Semiónovski vinieron delegados del "Comité de
Salvación" proponiendo dinero a los soldados "si
éstos intervenían contra los Soviets"412. Y a pesar de
que no se logró alzar al regimiento, los cabecillas de
los conjuradores se apresuraron a anunciar, en una
relación jactanciosa de que habían ocupado todos los
puntos más importantes y de que "estaban
concentrándose fuerzas para ocupar los últimos
refugios de los bolcheviques: la Fortaleza de Pedro y
Pablo y el Instituto Smolny, que están totalmente
aislados gracias a las medidas adoptadas”413.
Los documentos del "Comité de Salvación" que
cayeron en poder del Comité Militar Revolucionario
permitieron determinar los puntos de apoyo de los
facciosos. Partiendo de ello, se elaboró un plan para
aplastarlos. Las escuelas militares y unidades que se
preparaban para participar en el motín fueron
cercadas por tropas revolucionarias. La sublevación
fue aplastada nada más iniciarse. La Escuela de
Pablo I se entregó a los guardias rojos sin oponer
resistencia. En la mañana del 29 de octubre, los
guardias rojos de las fábricas Rosenkranz, de
artículos metálicos y "Fénix" y los del distrito de
Víborg, así como un destacamento de la Guardia
Roja de Schlisselburgo, atacaron y ocuparon la
Escuela de Artillería del gran príncipe Mijaíl. La
Central Telefónica, que defendían los cadetes de la
Escuela de Ingeniería de Nikolás I, fue atacada por
un destacamento mixto de guardias rojos y
marineros. En poder de los cadetes se encontraba un
automóvil blindado que habían cogido en el Picadero
Mijáilovski, pero el vehículo fue averiado por los
guardias rojos al iniciarse el ataque. A las 5 de la
tarde, los cadetes se rindieron.
Un encarnizado combate se desató junto a los
muros de la Escuela de Vladímir, cercada por
guardias rojos de la Fábrica de Tuberías, marineros y
soldados del Regimiento de Granaderos de Reserva,
con dos piezas de artillería y el apoyo del vehículo
blindado Yaroslav. Antes de comenzarse el ataque, a
los cadetes se les presentó un ultimátum que ellos
rechazaron. Los guardias rojos cañonearon la escuela
y los cadetes izaron la bandera blanca. Los marineros
y guardias rojos no hicieron más que aproximarse a
la escuela con las armas en las manos, cuando los
cadetes, de repente, abrieron fuego. La perfidia no
salvó a los cadetes: a las 4 de la tarde, la Escuela de
Vladimir fue ocupada, apoderándose los guardias
rojos de una pieza de artillería, 11 ametralladoras y
1.000 fusiles414. Igualmente fue ocupada la Escuela
de Ingeniería de Nikolás I, donde se encontraba el
Estado Mayor de los facciosos.
La liquidación del motín en la capital mejoró
considerablemente la situación de las tropas
409
412
Ibídem, exp. 14, fol. 4.
Archivo del partido de Leningrado, f. 5,1. 10, exp. 90,
fol. 1.
411
I. A. Buliguin. El aplastamiento del motín
contrarrevolucionario de Kerenski-Krasnov, "Istoria
SSSR" ("Historia de la URSS"), 1957, Nº 5, pág. 50.
410
Archivo Estatal Central de la Revolución de Octubre de
la URSS, f. 1.236, 1. 1, exp. 12, fol. 54.
413
La insurrección armada de Octubre en Petrogrado,
pág. 818.
414
Archivo Estatal Central de la Revolución de Octubre de
la URSS, f. 1.236,1. 1, exp. 12, fol. 47.
Varios autores
86
revolucionarias en las cercanías de Petrogrado. Los
destacamentos de guardias rojos, que habían
aniquilado a los cadetes, aparecieron en el frente, en
las alturas de Púlkovo.
En la mañana del 28 de octubre, los cosacos, a los
que Kerenski logró engañar comunicándoles que
Petrogrado estaba "en poder de los alemanes",
ocuparon Tsárskoe Sieló después de un breve
combate. Una parte considerable de la guarnición de
esta plaza se declaró neutral y se quedó en Tsárskoe
Sieló; el 2 Regimiento se retiró hacia Petrogrado y el
1 Regimiento se unió, cerca de Púlkovo, a los
guardias rojos, participando más tarde en los
combates.
Cuando se recibió la noticia de que los cosacos
avanzaban hacia Tsarskoe Sieló, el Comité Militar
Revolucionario concentró el grueso de las fuerzas en
la dirección de Púlkovo.
En la madrugada del 30 de octubre, el general
Krasnov, con nueve centurias de cosacos, 18 piezas
de artillería, un automóvil y un tren blindados,
intentó ocupar las alturas de Púlkovo. Al combate
fueron lanzadas unidades del Regimiento Cosaco de
Oremburgo, en el que Krasnov cifraba grandes
esperanzas, pero los ataques de los cosacos fueron
rechazados.
A las 3 de la tarde, se intensificó el fuego de
artillería de ambas partes. Los partidarios de Krasnov
abrieron fuego con todas las piezas del tren blindado
que actuaba en la estación de Alexándrovskaya. Al
amparo del tren blindado, los cosacos emprendieron
el ataque, que fue rechazado con grandes pérdidas
para ellos. El destacamento de la Guardia Roja de
Kólpino, que combatía en este sector, dejó que los
cosacos se aproximaran a poca distancia y después
abrió fuego de fusilería y de dos ametralladoras de un
automóvil blindado. La centuria cosaca quedó
eliminada casi totalmente. En la segunda mitad del
día, las tropas revolucionarias se internaron en los
flancos de las tropas de Krasnov, creándose la
amenaza de penetrar en la retaguardia del enemigo.
Las unidades de Krasnov iniciaron la retirada, que
después se convirtió en fuga. A finales del día 30 de
octubre, las tropas revolucionarias ocuparon
Tsárskoe Sieló.
Kerenski y los miembros del "Comité de
Salvación" (los líderes de los mencheviques y
eseristas Avxéntiev, Gots y otros) se dirigieron a los
soldados de los frentes, pidiéndoles ayuda en la
ofensiva contra Petrogrado, pero los llamamientos no
alcanzaron el objetivo. La situación que se había
creado en el campo de Kerenski intranquilizó mucho
a los imperialistas extranjeros. El 31 de octubre, a
Kerenski lo visitó el general francés Niessel, quien
había llegado del Cuartel General. En la
conversación mantenida, Kerenski y Krasnov
expresaron su insistente deseo de tener "aunque sólo
fuera un batallón de tropas extranjeras..."415. Pero
también esta posibilidad estaba excluida. La
situación en el campo de la contrarrevolución
empeoraba cada vez más. El 31 de octubre, los
cosacos que habían participado al lado de Kerenski,
enviaron a Tsárskoe Sieló una delegación con la
proposición de cesar las hostilidades. En nombre del
Comité Militar Revolucionario, salió para Gátchina
una delegación encabezada por P. E. Dibenko, donde
acordó con los cosacos el cese de las acciones
militares. En la noche del 1 de noviembre, las tropas
revolucionarias ocuparon Gátchina. Krasnov fue
detenido; Kerenski logró huir.
En el día de la liquidación total de la sublevación
de Kerenski-Krasnov, en la prensa inglesa apareció el
comunicado de que el Poder soviético se mantenía
solamente en algunos distritos de Petrogrado y de
que todo el poder se encontraba en manos de
Kerenski. "Kaledin -anunciaba la prensa inglesa- es
el caudillo de Rusia Meridional. Las órdenes del
Gobierno Provisional son firmadas por los señores
Kerenski, Kornílov y Kaledin. Ahora, las embajadas
de los aliados mantienen relaciones con el señor
Kerenski". Los imperialistas extranjeros, que
inspiraban a la contrarrevolución rusa y que la
ayudaban en la lucha contra los obreros y
campesinos, se engañaron en sus cálculos. Lo
deseado lo hacían pasar por realidad.
Como resultado de los combates, las tropas de
Kerenski-Krasnov perdieron un considerable número
de muertos y heridos, toda la artillería y el tren
blindado. Las tropas revolucionarias tuvieron 200
bajas entre heridos y muertos. En esa lucha resuelta
contra las fuerzas de la contrarrevolución, la Guardia
Roja, soldados y marineros manifestaron valor sin
límites, salvaguardaron las conquistas del Gran
Octubre.
Capítulo VI. La implantación del poder
soviético en Moscú.
El triunfo de la revolución proletaria en todo el
país dependía mucho del resultado de la lucha por el
poder de los Soviets en la segunda capital de Rusia,
Moscú. V. I. Lenin, al elaborar el plan de la
insurrección armada, concedía gran importancia a la
simultaneidad de la acción en Moscú y la toma del
poder en Petrogrado. Por eso subrayaba: "Tomando
el poder simultáneamente en Moscú y Petrogrado (no
importa quién empiece; quizá pueda empezar incluso
Moscú), triunfaremos de modo absoluto y seguro”416
Los bolcheviques moscovitas y sus organismos
dirigentes iniciaron la preparación de la insurrección
armada. En las cartas Los bolcheviques deben tomar
el poder (dirigida al CC y a los comités de
Petrogrado y Moscú del POSD(b)R y El marxismo y
415
P. N. Krasnov. En el frente interno. L., 1925, pág. 100.
V. I. Lenin. Los bolcheviques deben tomar el poder.
O.C., t. 34, pág. 241.
416
87
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
la insurrección417 (dirigida al CC del POSD(b)R),
Lenin dedicaba un lugar especial a la argumentación
de la necesidad de realizar la insurrección armada y
señalaba: "Se trata de hacer clara esta tarea para el
partido: plantear a la orden del día la insurrección
armada en Petrogrado y Moscú (comprendida la
región), conquistar el poder, derribar el Gobierno"418.
La carta Los bolcheviques deben tomar el Poder se
puso en conocimiento de los miembros de la
organización moscovita del partido. El 27 y 28 de
septiembre, se celebró el Pleno del Buró Regional de
Moscú, en el que se discutió el momento actual.
Nadie dudaba de que la lucha abierta por la
implantación del poder de los Soviets era una
cuestión del futuro más cercano, sin embargo, en lo
referente a la forma de tomar el poder, a pesar de las
indicaciones de Lenin en esta carta, no había
unanimidad entre los participantes en el Pleno. La
mayoría consideraba que la conquista del poder por
los Soviets sucedería a través de la insurrección;
otros (la minoría) vinculaban la toma del poder con
la convocatoria del Congreso de los Soviets. Estos
desacuerdos encontraron su reflejo en la resolución
aprobada en el Pleno. En ella, a la par con la
constancia acerca de que "en las condiciones del
momento actual la lucha política se vierte a la calle",
se exigía convocar inmediatamente el Congreso de
los Soviets de toda Rusia, "en el que nuestro partido
exigirá la proclamación del paso de todo el poder a
manos de los Soviets"419. Precisamente contra esa
táctica se pronunciaba de manera resuelta Lenin,
quien indicaba que no podía esperarse el congreso
para solucionar la cuestión del poder.
El Pleno aprobó una resolución que apoyaba el
punto de vista de Lenin sobre la necesidad de
abandonar
inmediatamente
la
Asamblea
Democrática, señalando que el CC "debe tomar la
línea, determinada y clara, de la insurrección"420.
A principios de octubre, se celebró una reunión de
los dirigentes del Comité de Moscú, del Buró
Regional de Moscú y del Comité Provincial de
Moscú, donde se examinó la Carta al CC, a los
comités de Moscú y Petrogrado y a los bolcheviques
miembros de los Soviets de Petrogrado y Moscú, en
la que el jefe de la revolución, Lenin, expresaba la
idea de que el Soviet de diputados obreros de Moscú
podía ser el iniciador de la acción. Algunos de los
participantes en la reunión (A. I. Ríkov, O. A.
Piátnitski) consideraban que Moscú no podía asumir
tal responsabilidad y, en general, ponían en duda el
éxito de toda la empresa. Pero la mayoría no dudaba
de la necesidad de la lucha armada por el poder de
los Soviets. El 10 de octubre, se celebró una
conferencia de la organización del partido de Moscú.
El texto de la resolución aquí aprobada se asemejaba
bastante al texto del proyecto de la resolución escrito
por Lenin el 7 de octubre para la conferencia de la
organización petrogradense del partido. La
conferencia encomendó al Comité de Moscú tomar
medidas para "poner en disposición combativa a las
fuerzas revolucionarias"421.
El 14 de octubre se celebró una reunión del Buró
Regional de Moscú del partido de los bolcheviques.
Después de escuchar el Informe del secretario del
Buró, V. N. Yákovleva, referente a la reunión del CC
del 10 de octubre, a la que ella asistió como
representante de la organización del partido de la
región de Moscú, y a las resoluciones allí aprobadas,
la reunión, sin debates, apoyó las resoluciones del
CC del POSD(b)R sobre la insurrección armada.
Simultáneamente el Buró Regional de Moscú acordó
crear un centro combativo del partido "para coordinar
las actividades en el momento de actuar y para dirigir
la propia acción"422.
No obstante, debido al desacuerdo entre el Buró
Regional de Moscú y el Comité moscovita del
partido, no se pudo crear dicho centro partidario
hasta el 25 de octubre.
En la mañana de ese mismo día (25 de octubre),
entre Petrogrado y Moscú se restableció el contacto
interrumpido durante algún tiempo. A mediodía, el
presidente del Soviet de diputados obreros de Moscú,
V. P. Noguín, que a la sazón se encontraba en
Petrogrado, logró comunicarse con los camaradas
moscovitas e informarles sobre el triunfo de la
insurrección en la capital423. La nueva obligó a
superar rápidamente las desavenencias organizativas
y a obrar de consuno. Por decisión conjunta del
Comité de Moscú, del Buró Regional de Moscú y del
Comité Provincial de Moscú del POSD(b)R, el 25 de
octubre fue creado el centro combativo del partido.
En la reunión del Comité moscovita del partido se
discutió y acordó elegir el Comité Militar
Revolucionario anejo al Soviet de diputados obreros
y al Soviet de diputados soldados. Comprendiendo
que era imposible aplazar la creación del Centro
combativo anejo a estos Soviets, los miembros del
Comité moscovita del POSD(b)R mantenían, no
obstante, distintos puntos de vista en lo tocante a su
composición: unos proponían incluir en el Comité
Militar Revolucionario a representantes de los grupos
partidarios en los Soviets, de la Guardia Roja y de los
sindicatos; otros consideraban que esa composición
421
417
Ibídem, págs. 239-247.
418
Ibídem, pág. 240.
419
Preparación y triunfo de la Revolución de Octubre en
Moscú. Documentos y datos. M., 1957, pág. 326.
420
El movimiento revolucionario en Rusia en septiembre
de 1917. La crisis nacional general. M., 1961, pág. 99.
Preparación y triunfo de la Revolución de Octubre en
Moscú, pág. 351.
422
El movimiento revolucionario en Rusia en vísperas de
la insurrección armada de Octubre. M., 1962, págs. 8283.
423
La marcha triunfal del Poder soviético. Documentos y
datos, p. I. M., 1963, pág. 251.
Varios autores
88
no era lo suficientemente representativa. I. V.
Tsivtsivadze, miembro del Comité moscovita del
partido, decía que sin el contacto con los
mencheviques y eseristas "nuestro organismo
quedará en el aire"424. O. A. Piátnitski, a su vez,
proponía incluir en el Comité Militar Revolucionario
a representantes del Comité Ejecutivo de los
ferroviarios de toda Rusia y de la Unión de Correos y
Telégrafos.
Teniendo en cuenta que el Soviet de diputados
soldados seguía influenciado por los eseristas,
algunos miembros del Comité moscovita del partido
proponían efectuar con antelación la reelección del
Comité Ejecutivo del Soviet de diputados soldados.
Pero hubo que negarse por falta de tiempo. Fue
rechazada la proposición de incluir en el Comité
Militar Revolucionario a representantes de la Unión
de Ferroviarios y de la Unión de Correos y
Telégrafos. Se acordó encomendar al grupo
bolchevique de los Soviets "crear inmediatamente el
centro combativo, basándose en la proporcionalidad",
compuesto de tres bolcheviques, un menchevique y
un eserista, miembros del Soviet de diputados
obreros y del Soviet de diputados soldados, así como
un representante de la Guardia Roja y otro del Estado
Mayor de la Región Militar de Moscú, a razón de
cuatro bolcheviques y tres representantes de otros
partidos.
La participación de representantes de la Guardia
Roja y de los sindicatos debería acrecentar la
influencia de los bolcheviques en el Comité Militar
Revolucionario, sin embargo, era errónea la decisión
de incluir en este organismo a mencheviques,
eseristas y, sobre todo, al representante del Estado
Mayor de la Región Militar de Moscú, cuyas
posiciones contrarrevolucionarias no suscitaban
dudas.
El centro combativo del partido envió a todas las
localidades de la región de Moscú telegramas
concordados con anticipación y que eran la señal
para el comienzo de la insurrección. Destacamentos
de obreros y soldados revolucionarios apostaron
guardia en Correos, Telégrafos y Central Telefónica;
destacamentos de ciclistas se aproximaron al edificio
del Soviet de Moscú en la Plaza Skóbelevskaya
(actualmente Plaza Soviética) y al Museo
Politécnico, donde sesionaba, por lo general, el Pleno
del Soviet. A los Soviets distritales se les propuso
"mantener en estado de alerta a todo el aparato
combativo". También fue aprobada una resolución
extraordinariamente importante y necesaria en interés
de la revolución: cerrar los periódicos burgueses
Rússkoe Slovo ("La Palabra Rusa"), Utro Rossii ("El
Amanecer de Rusia"), Russkie Viédotnosti
("Noticiario Ruso") y Ránnee Utro ("La
Madrugada"), que publicaban artículos provocadores
424
La marcha triunfal del Poder soviético. Documentos y
datos, p. I. M., 1963, pág. 252.
e instigadores.
En la mañana del día 25 de octubre se celebró una
reunión del Buró de los grupos partidarios del Soviet
de diputados obreros de Moscú, en la que
participaron el eserista de derecha V. V. Rúdnev,
alcalde de la ciudad, y el coronel Riábtsev, jefe de la
Región Militar de Moscú y también eserista de
derecha. De los bolcheviques estaban presentes P. G.
Smidóvich y E. N. Ignátov. Después de intercambiar
opiniones, se aprobó una resolución "conciliadora"
para presentarla al Pleno unificado del Soviet de
diputados obreros y el Soviet de diputados soldados
de Moscú, que se suponía convocar ese mismo día.
Al Pleno se le proponía elegir un "órgano
democrático revolucionario provisional”425 para
"mantener el orden y defender las conquistas de la
revolución", en el que estarían incluidos no sólo
representantes de los Soviets, sino también de la
administración autónoma urbana, del zemstvo, de la
Unión de Ferroviarios, de la Unión de Correos y
Telégrafos de toda Rusia y del Estado Mayor de la
Región Militar de Moscú. Estaba claro que este
organismo no podría estar de acuerdo con la toma del
poder por los Soviets.
Los representantes bolcheviques, en principio, no
se pronunciaban contra esta resolución, expresando
su inconformidad únicamente en cuanto a las normas
de representación en este organismo. Esa posición
estaba en contradicción con la decisión del Comité
moscovita del partido respecto a la composición del
Comité Militar Revolucionario.
A las 6 de la tarde del 25 de octubre, en el aula
magna del Museo Politécnico se reunió el Pleno
unificado del Soviet de diputados obreros y el Soviet
de diputados soldados de Moscú para elegir el
Comité Militar Revolucionario. Aquí se desenvolvió
una exasperada lucha interpartidaria426. Los eseristas
y mencheviques exhortaban a "no hacerse cargo del
poder" en vísperas de la convocatoria de la Asamblea
Constituyente, pues, según ellos, era la única
competente para decidir la suerte del pueblo, e
insistían en aprobar la resolución "conciliadora"
elaborada, en la víspera, por el Buró de los grupos
partidarios de los Soviets. Los unificadores ocuparon
una posición vacilante. Por una parte, declaraban que
había que apoyar al Petrogrado revolucionario; por la
otra, insistían en incluir en el órgano revolucionario a
representantes de todas las organizaciones
mencionadas en la resolución "conciliadora".
Después de mucho polemizar, el grupo
bolchevique del Soviet de diputados obreros propuso
una resolución que decía: "El Soviet de diputados
obreros y el Soviet de diputados soldados de Moscú
eligen en la reunión plenaria de hoy el Comité
425
8oticias del Soviet de diputados obreros de Moscú, 26
de octubre de 1917.
426
La marcha triunfal del Poder soviético, p. 1, págs. 259261.
89
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
Revolucionario compuesto por 7 miembros. A este
Comité se le concede el derecho de cooptar a
representantes de otras organizaciones y grupos
democráticos revolucionarios, con el sancionamiento
del Pleno del Soviet de diputados obreros y el Soviet
de diputados soldados. El Comité Revolucionario
elegido comienza a actuar inmediatamente,
planteándose como tarea prestar apoyo en todo lo
posible al Comité Revolucionario del Soviet de
diputados obreros y soldados de Petrogrado"427.
Dicha resolución fue aprobada por 394 votos contra
106 y 23 abstenciones.
En la resolución indicada, el proletariado de
Moscú y los diputados soldados declararon que
estaban dispuestos a luchar por el poder de los
Soviets, apoyar a los obreros de Petrogrado y a los
soldados y marineros revolucionarios. Los eseristas,
excepto el grupo de "izquierda", no participaron en la
votación ni desearon participar en el Comité Militar
Revolucionario, declarando que su influencia
partidaria la encaminarían a distraer a las masas de la
insurrección. Los mencheviques, que votaron contra
la resolución bolchevique, declararon al mismo
tiempo que participarían en el Comité Militar
Revolucionario "para luchar allí contra la táctica de
los bolcheviques”428.
El Comité Militar Revolucionario estaba
compuesto de 13 miembros y miembros suplentes: 8
bolcheviques y 5 representantes de los mencheviques
y unificadores. Entre los elegidos, 9 eran del Soviet
de diputados obreros y 4 del Soviet de diputados
soldados. Más tarde, el Comité se complementó
mediante la cooptación y entraron en él
representantes del Comité Ejecutivo del Soviet de
diputados obreros, de la Unión de obreros y
empleados urbanos y de otras organizaciones
democráticas. También se cooptó a A. S.
Vedérnikov, uno de los dirigentes de la Guardia
Roja. En total, el Comité Militar Revolucionario
estaba compuesto de 30 personas. A la par con los
partidarios consecuentes de la insurrección, al
Comité se cooptaron también partidarios de la línea
conciliadora, lo que se manifestó negativamente en
toda su actividad.
Anejo al Comité Militar Revolucionario, se creó
un Estado Mayor que concentró en sus manos la
dirección operativa de la insurrección. En los 12
distritos de la ciudad también se eligieron comités
militares
revolucionarios,
compuestos
casi
exclusivamente de bolcheviques, hecho que
determinó toda su labor, activa y consecuente, en el
transcurso de la insurrección. En muchas fábricas se
creaban "quintetos" y "tríos" combativos que
organizaban destacamentos de guardias rojos en las
empresas, conseguían armas y mantenían contacto
427
8oticias del Soviet de diputados obreros de Moscú, 26
de octubre de 1917.
428
Ibídem.
con los distritos.
La Guardia Roja de Moscú, que en vísperas de la
insurrección contaba con 5.000-6.000 efectivos,
solamente durante el día 25 de octubre aumentó el
doble. Al lado del Comité Militar Revolucionario
también se encontraba la mayoría de los soldados de
la guarnición de Moscú. Para las tropas
revolucionarias, eran una gran fuerza los
"dvinskistas" (cerca de 900 personas)429. En total, las
fuerzas de la revolución disponían de unos 30.000
combatientes activos, cuyo número aumentó después
el doble430.
Las fuerzas contrarrevolucionarias se aunaron
para luchar contra el proletariado revolucionario. Ya
el 24 de octubre, la duma urbana acordó apoyar por
todos los medios al Gobierno Provisional y crear un
órgano "revolucionario" para combatir las "acciones
anárquicas de elementos irresponsables"431. Al día
siguiente, mientras en el Museo Politécnico se
celebraba la reunión de los Soviets y se elegía el
Comité Militar Revolucionario, la duma se reunió en
su última sesión. El alcalde de la ciudad, eserista V.
V. Rúdnev, caracterizó los acontecimientos
acaecidos en la capital como acto de un grupito de
conspiradores y declaró que la duma, poder supremo
de la ciudad, "no puede dar aquiescencia a lo que
estaba ocurriendo en Petrogrado"432.
Después de Rúdnev, hizo uso de la palabra el
bolchevique I. I. Skvortsov-Stepánov, quien señaló:
"Ahora ustedes son la minoría. En este momento la
duma no representa a la población. En aras del futuro
del país, nosotros hablamos valiente y resueltamente.
El poder no lo toma una minoría insignificante, sino
los representantes de la mayoría del país"433. Acto
seguido, el grupo bolchevique abandonó la reunión.
La duma, con 80 votos contra 14, aprobó la
resolución de los eseristas de derecha sobre la lucha
resuelta contra las "tentativas de tomar el poder"434.
Aquí mismo se instituyó el "Comité de Seguridad
Pública" encabezado por Rúdnev y Riábtsev, jefe de
la Región Militar. Además de los miembros de la
duma y militares del Estado Mayor de la Región
Militar de Moscú, formaron parte de dicho comité
429
Se llamaban "dvinskistas" a los soldados del V Ejército
del Frente Norte, a quienes el Gobierno Provisional había
detenido por hacer propaganda revolucionaria y recluido
en la cárcel de Dvinsk (de aquí su nombre); algo más
tarde, parte de ellos fueron trasladados a Moscú y
encerrados en la prisión Butírskaya. Bajo la presión de las
masas, en septiembre de 1917 fueron puestos en libertad y
en octubre tomaron parte activa en la insurrección armada
de Moscú.
430
G. S. Ignátiev. Octubre de 1917 en Moscú. M., 1964,
págs. 54, 132.
431
"Krasnii arjiv", 1933, Nº 6, pág. 27.
432
8oticias del Soviet de diputados obreros de Moscú, 26
de octubre de 1917.
433
Ibídem.
434
Ibídem.
Varios autores
90
representantes del Comité Ejecutivo del Sindicato de
Ferroviarios de toda Rusia, de la Unión de Correos y
Telégrafos, del consejo del zemstvo provincial de
Moscú y de los comités ejecutivos de los Soviets de
diputados campesinos y soldados, que no reflejaban
los puntos de vista políticos de los miembros de filas
de esas organizaciones. Después de recibir el
comunicado sobre la inauguración del II Congreso de
los Soviets de toda Rusia, en Petrogrado, Rúdnev
envió a las administraciones urbanas y de los
zemstvos del país un telegrama en el que proponía
"elegir inmediatamente delegados, los cuales, tan
pronto fueran llamados, deberían reunirse para
organizar el apoyo a la Asamblea Constituyente"435.
El congreso de las administraciones urbanas y de los
zemstvos, que Rúdnev proyectaba convocar en
Moscú, se pensaba contraponerlo al II Congreso de
los Soviets de toda Rusia. También se ideaba crear
un nuevo Gobierno Provisional, a cuyo favor obraba,
además, la llegada a Moscú, el 26 de octubre, de
algunos miembros del Gobierno Provisional que
habían huido de Petrogrado. En el telegrama enviado
al Cuartel General, Rúdnev escribía que "ante Moscú
se había planteado la necesidad de organizar el
Gobierno Provisional”436.
El motín de los cadetes en Petrogrado, la campaña
de las tropas de Kerenski-Krasnov contra la capital y
la creación de un nuevo Gobierno Provisional en
Moscú eran parte del plan general orientado a
restablecer el poder de la burguesía, plan que
entrañaba gran peligro para la causa de la revolución,
y sobre todo porque su cumplimiento se apoyaba en
las fuerzas armadas que se encontraban a disposición
de la contrarrevolución. Bajo las órdenes del Estado
Mayor de la Región Militar de Moscú estaban 3.200
cadetes de las escuelas militares Alejandro I y Alexéi
y hasta 3.600 personas de seis escuelas de alféreces.
Tres Cuerpos de Cadetes podían presentar unos 300
combatientes. En los destacamentos organizados por
la juventud estudiantil burguesa y estudiantes de las
instituciones de enseñanza superior había cerca de
3.000 hombres armados. En Moscú se encontraban
también muchos oficiales que en su mayoría
mantenían una orientación hostil para con la
revolución. En total, Riábtsev disponía de unos
15.000
combatientes437.
Las
unidades
contrarrevolucionarias estaban bien instruidas y
armadas. Además, podían contar con el apoyo de la
"guardia casera", compuesta por las capas burguesas
de la población, que venían a ser unos 5.000
hombres. El "Comité de Seguridad Pública" cifraba
sus mayores esperanzas en los refuerzos del frente,
de donde llegaban telegramas alentadores. Dicho
435
"Krasnii arjiv," 1933, Nº 6, pág. 26.
Ibídem, pág. 31.
437
O. Piátnitski. De la historia de la insurrección de
Octubre en Moscú. "Lstorik-marksist" ("El Historiador
Marxista"), 1935, N° 5-6, págs. 8-9.
436
"comité" se dirigió a la población con un
llamamiento que decía que únicamente el "Comité de
Seguridad Pública" era el poder legal y que "todas las
disposiciones que partían del Comité Militar
Revolucionario no debían cumplirse”438.
La situación en Moscú era tal que la mayoría de
los distritos de la ciudad estaban controlados por los
comités revolucionarios allí organizados. Las
fábricas eran puntos de apoyo donde se concentraban
las principales fuerzas de la revolución. Las
estaciones ferroviarias estaban controladas por tropas
revolucionarias. En el Kremlin, con su gran arsenal
de armamento, se encontraban cinco compañías del
56 Regimiento de Reserva, fieles a la revolución.
Verdad es que aquí mismo se hallaba el cuartel
principal del jefe de la Región Militar de Moscú,
Riábtsev, y el Estado Mayor de las formaciones
ucranianas, lo cual complicaba la situación. Los
organismos dirigentes de la insurrección -el Centro
del partido y el Comité Militar Revolucionario- se
situaron en el edificio del Soviet en la Plaza
Skóbelevskaya y mantenían enlace permanente con
los distritos.
Los principales puntos de apoyo de la
contrarrevolución estaban situados en la parte
céntrica de la ciudad. Eran el edificio de la duma
urbana en la Plaza Voskresénskaya (actualmente
Museo de V. I. Lenin en la Plaza de la Revolución),
donde sesionaba el "Comité de Seguridad Pública",
el hotel Metronol, el Picadero, el Estado Mayor de la
Región Militar de Moscú en la calle Prechístenka
(actualmente calle Kropotkin), la Escuela Militar
Alejandro I en la esquina de la Plaza Arbat y la calle
Známenka (actualmente calle Frunze), los almacenes
de víveres del servicio de intendencia en la Plaza de
Crimea, el edificio del Liceo del príncipe heredero
Nikolái en la esquina de la calle Ostózhenka (hoy
calle Metrostróevskaya) y la Plaza de Crimea.
Además, la contrarrevolución en los distritos se
apoyaba en la 5ª. Escuela de Alféreces distrito
Jamóvnicheski-Dorogomílovski), el Cuerpo de
Cadetes (distrito Basmanni) y los cuarteles Krutitski
(distrito Rogozhski).
Era indudable que la superioridad numérica, la
situación ventajosa, la iniciativa y, al fin, la
supremacía moral al comienzo de la insurrección
pertenecían al Comité Militar Revolucionario de
Moscú. Tales condiciones requerían el absoluto y
preciso cumplimiento de la doctrina marxista sobre la
insurrección armada como un arte, que requiere el
paso de todas las fuerzas de la revolución a la
ofensiva más resuelta. Los acontecimientos, no
obstante, se desenvolvieron de otra manera. En vez
de dirigir la insurrección, en el Comité Militar
Revolucionario comenzaron las discusiones sobre la
composición de éste y de los pasos prácticos. Los
438
El Octubre en Moscú. M.-L., 1932, pág. 181.
91
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
mencheviques propusieron incluir en el Comité
Militar Revolucionario a representantes de otras
organizaciones
"democráticas"
y
entablar
negociaciones con el Estado Mayor de la Región
Militar de Moscú para llegar a un "acuerdo
pacífico”439. Estas proposiciones fueron rechazadas
por los bolcheviques del Comité Militar
Revolucionario. Seguidamente se aprobó y en la
mañana del día 26 de octubre se publicó la primera
orden del Comité Militar Revolucionario en la que se
declaraba que dicho Comité, elegido para luchar por
el poder de los Soviets, tomaba posesión de su cargo
y ordenaba a todas las unidades de la guarnición de
Moscú estar alerta para entrar en acción en cuanto lo
ordenase el Comité Militar Revolucionario y que no
debía cumplirse ninguna orden o disposición que no
partiera del Comité440. A los Soviets distritales se
envió un telefonema ordenándoles designar
comisarios especiales en las unidades militares,
milicia, Correos y Telégrafos, organizar la custodia
de los distritos con las fuerzas de la Guardia Roja441.
También se publicaron los llamamientos A los
camaradas soldados, ¡Camaradas campesinos!,
¡Camaradas ferroviarios! y A los empleados de
Correos y Telégrafos, en los que se explicaba el
sentido de los sucesos que estaban ocurriendo y se
exhortaba a la lucha por el poder de los Soviets442.
Estas eran acciones políticas importantes y
necesarias, pero en ellas faltaba el llamamiento a la
acción armada inmediata, a la toma del poder, a la
detención de los cabecillas de la contrarrevolución y
al aplastamiento y desarme de los destacamentos de
oficiales y cadetes.
La mañana del 26 de octubre había comenzado
tranquilamente. Ninguno de los bandos mostraba
actividad. Al amanecer, el bolchevique E.
Yaroslavski, al que habían designado comisario del
Kremlin, seguido de una compañía del 193
Regimiento, entró en esta plaza para reforzar su
guarnición y tomar armas del arsenal, cuya
insuficiencia se hacía sentir mucho en los
destacamentos de la Guardia Roja. Los cadetes, sin
poner obstáculo alguno, dejaron entrar en el Kremlin
a los soldados revolucionarios, pero cuando los
vehículos cargados de fusiles salían por las Puertas
de la Trinidad, detuvieron los automóviles y se
apoderaron de las armas. Como recordara
Yaroslavski, había plena posibilidad de abrirse el
camino por la fuerza y llevarse las armas, pero en ese
momento comunicaron del Comité Militar
Revolucionario
que
estaban
manteniéndose
conversaciones con Riábtsev y no debían permitirse
choques armados443. En efecto, en los momentos
cuando era necesario actuar resueltamente, en el
Comité Militar Revolucionario predominaba la línea
de mantener conversaciones con el "Comité de
Seguridad Pública". El bolchevique V. P. Noguín,
que ya había regresado de Petrogrado, y un grupo de
miembros del Comité Ejecutivo del Soviet de Moscú,
que mantenía la línea conformista, insistieron en
continuar las conversaciones, pretextando la
debilidad de las fuerzas revolucionarias y la
insuficiencia de armas. Exhortando al acuerdo con el
"Comité de Seguridad Pública" y alegando a la
victoria sin derramamiento de sangre alcanzada en
Petrogrado, Noguín no tenía en cuenta que esa
victoria no se había logrado gracias a las
negociaciones con los enemigos de la revolución,
sino a las acciones resueltas del CC del partido, del
Comité Militar Revolucionario de Petrogrado y de
los obreros y soldados. En cambio, la conformidad de
Riábtsev de mantener conversaciones, con lo que
trataba de ganar tiempo y encontrar el momento
propicio para la ofensiva, se consideraba como el
deseo sincero de arreglar el asunto mediante la paz.
En el transcurso de las conversaciones, Riábtsev
trapaceaba y se escabullía, insistiendo en retirar del
Kremlin a la compañía del 193 Regimiento,
prometiendo, a cambio, retirar el cordón de cadetes
que cercaba la fortaleza. Tan pronto fue cumplida la
exigencia y la compañía abandonó el Kremlin en la
mañana del 27 de octubre, Riábtsev mostró sus
verdaderas intenciones. El cerco en tomo al Kremlin
volvió a cerrarse y en la tarde de ese mismo día, el
Soviet de Moscú recibió un ultimátum en el que
Riábtsev exigía disolver el Comité Militar
Revolucionario y retirar del Kremlin todas las
fuerzas revolucionarias, amenazando, en caso
contrario, con cañonear el Soviets444.
Al mismo tiempo, en la ciudad se pusieron en
movimiento todos los elementos, partidos y grupos
contrarrevolucionarios. Siguiendo el ejemplo de
Riábtsev, los mencheviques exigieron de modo
perentorio que las disposiciones del Comité Militar
Revolucionario fuesen firmadas por todos los siete
miembros, lo que en las condiciones creadas era
equivalente a la desorganización total de dicho
comité. Los mencheviques también insistían en
delegar representantes del Soviet al "Comité de
Seguridad Pública" y cumplir incondicionalmente las
exigencias del Estado Mayor de la Región Militar de
Moscú, expuestas en el ultimátum de Riábtsev. De
ese modo, se trataba de liquidar el Comité Militar
Revolucionario como órgano dirigente de la
insurrección. Cuando los bolcheviques rechazaron
439
Vperiod ("Adelante"), 27 de octubre de 1917.
8oticias del Soviet de diputados obreros de Moscú, 26
de octubre de 1917.
441
Preparación y triunfo de la Revolución de Octubre en
Moscú, págs. 386-387.
442
Sotsial-Demokrat, 26 de octubre de 1917.
440
443
Em. Yaroslavski. Cómo se vertió la sangre. De la
compilación de memorias La Gran Revolución Socialista
del Octubre. M., 1957, pág. 411.
444
Ensayos sobre la historia de la Revolución de Octubre
en Moscú, pág. 279.
Varios autores
92
esas exigencias, los mencheviques abandonaron el
Comité Militar Revolucionario. La salida de los
mencheviques permitió que el Comité cerrase filas y
elevara su capacidad combativa. Sin embargo, el
tiempo y la iniciativa para la lucha se habían perdido
en grado considerable. Lo que dos días antes podía
lograrse con bastante facilidad y el mínimo de
víctimas, ahora habría que alcanzarlo a costa de
grandes esfuerzos y sacrificios. El ultimátum de
Riábtsev fue rechazado unánimemente y sin
votación. El Comité Militar Revolucionario aprobó el
Plan general del ejército revolucionario, que se
reducía a lo siguiente:
"1. Todas las acciones combativas estarán
dirigidas hacia el centro.
2. La función de los distritos consistirá en mover
planificadamente sus fuerzas militares hacia el
centro. Las operaciones por separado se permiten
siempre y cuando no infrinjan el plan general.
3. Tener presente que la zona de retaguardia de
los distritos es insegura y puede convertirse en teatro
de operaciones del ejército revolucionario en las
afueras de Moscú.
4. Actuar con decisión y energía..."445
Mientras tanto, los distritos de Moscú ya habían
empezado las acciones combativas. El 26 de octubre,
destacamentos
de
la
Guardia
Roja
de
Zamoskvorechie ocuparon la central eléctrica y
aseguraron la protección del distrito Zamoskvorechie
por la parte del Puente Kámenni. En el distrito
Símonovski fueron rechazados los intentos de los
cadetes de ocupar los polvorines. En el distrito
Suschevski-Márinski, los guardias rojos ocuparon
Correos, la sucursal del Banco, las comisarías de
milicia y el cine Olimpia en la calle Alexándrovskaya
(actualmente calle de Octubre).
Las acciones enérgicas emprendidas por el
Comité Militar Revolucionario después de salir de él
los mencheviques, fueron totalmente asentidas por
las organizaciones de obreros y soldados. La reunión
extraordinaria conjunta del Buró Central de los
sindicatos y 17 directivas se solidarizó con el Comité
Militar Revolucionario y eligió un centro
revolucionario compuesto de 9 personas, que tenía la
misión de coordinar las acciones con el Comité
Militar Revolucionario y el Soviet de diputados
obreros446. La reunión de comités de compañías y la
conferencia de representantes de todas las unidades
de la guarnición de Moscú, celebradas ese mismo
día, aprobaron resoluciones señalando que los
soldados reconocían como único poder al Soviet de
diputados obreros y el Soviet de diputados soldados y
que cumplirían única y exclusivamente las órdenes
del Comité Militar Revolucionario; también
exigieron que Riábtsev retirase inmediatamente los
445
"Krasnii arjiv", 1934, W 4-5, págs. 173, 179.
El Consejo de sindicatos de Moscú en 1917 (Actas).
M., 1927, págs. 120, 124.
446
cadetes del Kremlin y liberase a los soldados del 56
Regimiento que estaban allí sitiados.
Gran influencia ejerció en los obreros y soldados
de Moscú los comunicados acerca de que el 26 de
octubre, en Kolomna, Podolsk, Bogorodsk, OréjovoZúevo, Klin, Mozhaisk y otras ciudades de las
cercanías de Moscú, el poder había pasado a manos
de los Soviets447. La actividad revolucionaria en
Moscú se intensificó; se avecinaban las acciones
resueltas. El Comité Militar Revolucionario ordenó a
los comisarios distritales poner en estado de alerta a
los guardias rojos armados, y a los desarmados
mandarlos a disposición del Comité448.
El jefe de la Región Militar de Moscú planteó la
misión de bloquear y ocupar el edificio del Soviet de
Moscú. Con este fin, trató de aislar los distritos
obreros, principalmente el distrito Zamoskvorechie,
del centro de la ciudad y apostó patrullas de cadetes
en los accesos a los puentes Moskvoretski, Kámenni
y Krimski. Por orden del Comité Militar
Revolucionario, en la tarde del 27 de octubre, cuatro
compañías de dvinskistas, capitaneadas por E. N.
Sapunov, intentaron desplazarse de Zamoskvorechie
al Soviet de Moscú; atravesaron el Puente
Moskvoretski, pero en la Plaza Roja los recibieron a
tiros. Los dvinskistas sufrieron considerables bajas y
con gran dificultad lograron abrirse paso a la plaza
Skóbelevskaya. En la escaramuza fue herido de
muerte el jefe Sapunov. También los cadetes
sufrieron grandes bajas. Así fue como en Moscú
comenzó la lucha armada abierta que duró una
semana. Esa misma noche, los cadetes aniquilaron el
Comité Militar Revolucionario del distrito
Danílovski; penetraron en los dispositivos de la I
Brigada de Artillería de Reserva, se apoderaron de
dos cañones y averiaron varios más. Otro
destacamento de cadetes ocupó el Puente Borodinski
con el fin de mantenerlo hasta la llegada de tropas del
frente a la estación de Briansk (actualmente de Kíev).
Durante la noche y el día del 28 de octubre, los
cadetes ocuparon un sector de la calzada Sadóvoie,
desde el Puente Krimski hasta el mercado de
Smolensk, cortando del centro al distrito
Jamóvnicheski-Dorogomílovski. Consolidándose en
el edificio de la gobernación de la ciudad, en el paseo
de Tver (actualmente de Pushkin), destacamentos de
oficiales y cadetes pusieron bajo amenaza directa el
Soviet de Moscú. Los obreros insurrectos sufrieron
las mayores bajas en la mañana del 28 de octubre.
Riábtsev comprendía perfectamente que mientras el
Kremlin -potente fortaleza que domina el centro de la
ciudad- permaneciera controlado por el Comité
447
G. S. Ignátiev. De la historia de la lucha por el triunfo
de la Revolución de Octubre. En la compilación de
artículos 40 años de la Gran Revolución Socialista de
Octubre. M., 1957, págs. 292-296.
448
Preparación y triunfo de la Revolución de Octubre en
Moscú, pág. 397.
93
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
Militar
Revolucionario,
las
fuerzas
contrarrevolucionarias no podrían lograr rápidos
éxitos. Y careciendo de fuerzas suficientes para
asaltarlo, Riábtsev recurrió a la provocación. La
situación de los soldados del 56 Regimiento que
custodiaban el Kremlin era muy difícil; no había
comunicación con el Comité Militar Revolucionario;
los teléfonos estaban controlados por los oficiales
que habían quedado en la fortaleza, y el comandante
del Kremlin, alférez O. M. Berzin, quien había
sustituido a Yaroslavski, no sabía nada de lo que
estaba ocurriendo en la ciudad. De eso se aprovechó
precisamente Riábtsev. Se comunicó por teléfono
con Berzin y le dijo que el Comité Militar
Revolucionario estaba detenido y que la ciudad se
encontraba en manos del "Comité de Seguridad
Pública";
después
le
propuso
entregar
inmediatamente la fortaleza, amenazándole, en caso
contrario, con abrir fuego de artillería449. Berzin
accedió y ordenó abrir las Puertas de la Trinidad. Los
cadetes irrumpieron en el Kremlin y cometieron
sangrientas represalias con los soldados que se
habían entregado. El propio Berzin fue detenido y
apaleado.
La noche del 28 de octubre fue el período más
penoso y verdaderamente crítico para las fuerzas
revolucionarias moscovitas. En esa etapa, la
iniciativa pertenecía a las fuerzas de la
contrarrevolución. El enlace entre el Comité Militar
Revolucionario y los distritos era muy deficiente. En
las calles de Moscú aparecieron barricadas. En esa
situación, el Comité Militar Revolucionario, después
de una larga discusión, dispuso: "Establecer estrecho
contacto con los distritos, asegurándose la base del
comité en uno de ellos. Iniciar las acciones
combativas en el centro y la lucha de guerrillas en los
distritos"450. Algunos miembros del Comité Militar
Revolucionario, sin comprender las consecuencias
políticas ni lo desastrosa que era la táctica defensista,
proponían abandonar el edificio del Soviet de Moscú,
trasladarse a uno de los distritos y pasar a la defensa.
Sin embargo, la mayoría rechazó esa proposición.
Los obreros y guardias rojos que se encontraban en el
edificio del Soviet de Moscú protestaron
resueltamente contra la proposición de abandonar el
centro de la ciudad; declararon con franqueza que
"era mejor morir aquí, en el entrañable Soviet, que
entregárselo cobardemente a los guardias blancos"451.
Se decidió que una parte de los camaradas marcharía
para organizar la lucha en los distritos, mientras que
la otra se quedaría en el Soviet de Moscú para
449
O. M. Berzin. Las jornadas de Octubre en Moscú.
"Proletárskaya revolutsia" ("La Revolución proletaria"),
1927, N° 12, pág. 181.
450
"Krasnii arjiv” 1927, N° 4, pág. 70.
451
Moscú en Octubre. Recopilación ilustrada de
comentarios y memorias de los participantes en el
movimiento. M., 1919, pág. 58.
mantenerlo como centro político y ciudadela
combativa de la revolución. La contrarrevolución se
regocijaba. El coronel Riábtsev comunicó al Cuartel
General que la "insurrección había adquirido un
carácter desorganizado"; el Cuartel General, a su vez,
se apresuró a comunicar a los frentes: "En Moscú, los
bolcheviques hoy se han entregado al Comité de
Salvación de la Revolución. El Kremlin está
liberado. Están entregándose las armas"452.
Pero el júbilo de la contrarrevolución era
prematuro. A pesar del fracaso temporal, el
proletariado moscovita no había perdido la fe en el
triunfo de la insurrección armada. Moscú no estaba
solo. La insurrección en Petrogrado había triunfado
totalmente. El II Congreso de los Soviets de toda
Rusia concluyó sus labores; había aprobado el
Decreto de la paz y el Decreto sobre la tierra y
creado el Gobierno soviético encabezado por V. I.
Lenin. El CC del partido seguía con gran atención los
acontecimientos en Moscú y preparaba fuerzas para
prestarle ayuda. Apreciando la situación creada en
aquellos días en Moscú, Lenin decía que las fuerzas
de la contrarrevolución "se apoderaron del Kremlin,
pero no controlan los suburbios, donde viven los
obreros y la población más pobre en general"453.
Fracasaron los intentos del Cuartel General de enviar
a Moscú unidades militares del frente.
En el mismo Moscú, los actos cometidos por el
"Comité de Seguridad Pública" y sobre todo la brutal
represión contra los soldados del 56 Regimiento en el
Kremlin, provocaron una explosión de indignación
entre los obreros y soldados. El 28 de octubre, el
periódico Izvestia Moscóvskogo Sovieta Rabochij
Deputatov ("Noticias del Soviet de Diputados
Obreros de Moscú") publicó el llamamiento del
Comité Militar Revolucionario, Consejo Central de
los sindicatos de Moscú, Unión Central de empleados
y obreros moscovitas, Comité moscovita del
POSD(b)R y organización moscovita de la
socialdemocracia de Polonia y Lituania, exhortando a
comenzar la huelga.
Se trataba de alzar a toda la clase obrera de Moscú
para asestar el golpe decisivo a la burguesía. Los
locales de los Soviets distritales se convirtieron en
estados mayores combativos; aquí se reunían
centenas de obreros que exigían armas y la orden
para combatir a la contrarrevolución. Junto con los
obreros actuaban también los soldados de la
guarnición. La reunión de los comités de
regimientos, compañías, comandos y brigadas de la
guarnición acordó no subordinarse al Estado Mayor
de la Región Militar de Moscú y reelegir el Soviet de
diputados soldados, cuyos dirigentes mencheviques y
452
"Krasnii arjiv” 1927, N° 4, pág. 71; 1933, W 6, págs.
33,55.
453
V. I. Lenin. Reunión de los delegados de los
regimientos de la guarnición de Petrogrado. O.C., t. 35,
pág. 36.
94
eseristas, traicionando a la causa de la revolución,
habían entrado en el "Comité de Seguridad Pública".
Aquí mismo se eligió el Comité provisional del
Soviet de diputados soldados -el Consejo de los diez, dirigido por los bolcheviques S. Y. Budzinski y S.
A. Sava-Stepniak, Al principio, la "decena" intentó
incitar al "Comité de Seguridad Pública" a hacer
concesiones y celebrar un acuerdo con el Comité
Militar Revolucionario. Pero al ver que los
"socialistas" en el "Comité de Seguridad Pública"
mantenían una posición irreconciliable, la "decena"
entró en contacto con el Comité Militar
Revolucionario y sus representantes formaron parte
de él. Esto tenía gran importancia en el auge de la
actividad de la guarnición de Moscú. Antes de
elegirse la "decena", la guarnición, de uno o de otro
modo, estaba influenciada por el Soviet de diputados
soldados existente y compuesto en su mayoría de
mencheviques y eseristas.
El Comité Militar Revolucionario aplicaba
grandes esfuerzos para armar a los guardias rojos y
soldados. Al Estado Mayor de la Guardia Roja se le
ordenó tomar las medidas necesarias para conseguir
armas y municiones. Ordenes de conseguir
armamento se enviaron al I Regimiento de
Telégrafos y Reflectores, al almacén moscovita de la
artillería de plaza, a los almacenes de artillería de
Misa-Ráevo y a otros. En muchas empresas se
organizó la producción de granadas de mano y de
armas blancas. Ese mismo día, el guardia rojo I.
Markin descubrió en los andenes de carga de la
estación de Sokólniki vagones con 40.000 fusiles
estriados, todos nuevos. El problema del armamento
se había resuelto. Durante toda la noche, los
camiones estuvieron transportando fusiles de la
estación ferroviaria a los distritos.
El 28 de octubre, los obreros y soldados
revolucionarios pasaron a la ofensiva. Con guardias
rojos, soldados del 55 y 85 regimientos y dvinskistas,
el Comité Militar Revolucionario creó un
destacamento especial, comandado por el alférez G.
V. Sablin, eserista de izquierda, que acababa de
llegar del II Congreso de los Soviets celebrado en
Petrogrado. El destacamento recibió la misión de
echar a los cadetes del edificio de la gobernación
urbana situado en el paseo de Tver y liberar del
enemigo los accesos al Soviet de Moscú. En ese
momento llegó a la plaza Skóbelevskaya una batería
de cuatro piezas de la I Brigada de Artillería de
Reserva para cubrir el Soviet de Moscú.
La ofensiva contra los cadetes se desplegaba
desde las afueras hacia el centro de la ciudad. En esta
ofensiva, cada distrito desempeñaba una función
determinada, que dependía de su situación y de la
existencia de fuerzas. Un gran papel en la
insurrección lo desempeñó Zamoskvorechie, cuya
Guardia Roja había aumentado en dos días de 800 a
varios miles de combatientes. Las hostilidades
Varios autores
corrían a cargo del Comité Militar Revolucionario
distrital dirigido por el bolchevique y profesor de
astronomía P. K. Shtémberg. Eran dirigentes de los
destacamentos de guardias rojos P. A. Apákov,
tranviario de las cocheras de Zamoskvorechie; P. G.
Dobrinin, tornero de la fábrica de teléfonos; M. I.
Brun, soldado del 251 Regimiento de Infantería de
Reserva; P. G. Arutiuniánts y Y. S. Mishkin,
estudiantes del Instituto de Comercio de Moscú; M.
V. Krzherninski, ajustador de la fábrica Michelson, y
otros. Junto con los obreros peleaban soldados
revolucionarios del 55 Regimiento de Reserva, del
196 Destacamento de Fusileros y los dvinskistas.
En la mañana del 28 de octubre, destacamentos de
guardias rojos intentaron atravesar los puentes
Kámenni y Krimski, pero el primer puente no
pudieron pasarlo de inmediato al ser detenidos por el
fuego de ametralladoras de los cadetes, por lo que
tuvieron que fortificarse en los malecones de Sofía y
de Bersénevskaya. En otra dirección, guardias rojos
comandados por Dobrinin se abrieron paso a través
del Puente Krimski y entablaron combate en la zona
de Ostózhenka y Prechístenka. Esto les permitió
unirse a los guardias rojos del distrito
Jamóvnicheski-Dorogomílovski
y
atacar
conjuntamente el edificio del liceo y los almacenes
de los servicios de intendencia en la Plaza de Crimea.
Al declinar el día 28 de octubre, destacamentos de
guardias rojos cercaron el centro de la ciudad que
estaba casi todo bajo el control de los cadetes. Y
aunque los éxitos operativos de las fuerzas
revolucionarias no habían sido muy grandes en ese
día, el entusiasmo era enorme. El paso de la
iniciativa a manos del Comité Militar Revolucionario
infundía en los corazones de los obreros y soldados
ánimo y seguridad en la cercana victoria, con tanta
más razón por cuanto en las ciudades y poblados de
las cercanías de Moscú, según las noticias que
llegaban de allí, los Soviets mantenían sólidamente el
poder en sus manos.
En la madrugada del 29 de octubre, las tropas
revolucionarias iniciaron la ofensiva en todas las
direcciones. El destacamento especial, capitaneado
por G. V. Sablin, apoyado por la artillería emplazada
en la Plaza de la Pasión (actualmente Plaza de
Pushkin), atacó el edificio de la gobernación civil de
Moscú, después irrumpió en él, obligando a los
defensores a capitular. Los guardias rojos obligaron a
los cadetes a retirarse de los callejones adyacentes a
la calle de Tver, arrojándolos a la línea de las Puertas
de Nikita. Al mismo tiempo, se liberaron la calle de
Tver y parte de la calle Ojotni Riad. El Soviet de
Moscú estaba ya fuera de peligro y de ese modo pudo
restablecer el contacto con los distritos. Por la tarde
fueron recuperados Correos y Telégrafos, ocupados
por cadetes en la víspera. Realizaron acciones
enérgicas los obreros armados de Presnia dirigidos
por su Comité Militar Revolucionario. Ellos salieron
95
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
a la Plaza Kúdrinskaya (actualmente Plaza de la
Insurrección) y desde allí iniciaron la ofensiva a lo
largo de las calles Spiridónovka (hoy calle A.
Tolstói) y Málaia Brónnaia y el callejón Granatni
(actualmente calle Schúsev), en dirección a las
Puertas de Nikita.
Los guardias rojos del distrito Jamóvnicheski y
media compañía del 193 Regimiento, dirigidos por el
alférez A. A. Pomerántsev, se apoderaron de los
almacenes de los servicios de intendencia y junto con
la Guardia Roja del distrito Zamoskvorechie, salieron
a Ostózhenka, avanzando hacia el Estado Mayor de
la Región Militar de Moscú, donde se libraron
encarnizados combates. Las tropas revolucionarias en
este sector de gran importancia las dirigía el obrero
Dobrinin, que resultó ser un jefe de talento. Los
tranviarios de Zamoskvorechie, encabezados por P.
A. Apákov, cubrieron tranvías con chapas de hierro y
sacos de arena) en esos improvisados "trenes
blindados" actuaban en los sectores más peligrosos,
efectuando el reconocimiento y transportando
municiones y demás pertrechos. En la mañana del 29
de octubre, destacamentos mixtos de los distritos
Basmanni, Blagushe-Lefórtovo, Rogozhski y
Símonovski tomaron tres de los cinco edificios de la
Escuela Militar de Alexéi.
Ese mismo día, el Comité Militar Revolucionario
moscovita se dirigió a los comités revolucionarios de
las ciudades cercanas a Moscú con el llamamiento de
enviar destacamentos armados en ayuda del
proletariado moscovita. A Moscú comenzaron a
llegar guardias rojos de Sérpujov, Pávlovo-Posad,
Tula y otras ciudades. A la cabeza de las fuerzas
armadas del distrito de Shuisk-Ivánovo se encontraba
M. V. Frunze, que el 30 de octubre llegó a Moscú
con un destacamento armado de 2.000 obreros y
soldados.
Durante el día 29 de octubre se determinó
claramente el éxito militar de las tropas
revolucionarias. La suerte de la contrarrevolución
estaba sentenciada. Por la tarde, el ayudante del jefe
de la Región Militar de Moscú comunicó al Cuartel
General: "Nuestras fuerzas... se van agotando poco a
poco y están cansadísimas... Se necesita ayuda
urgente, ya que la situación, sin la perspectiva de
recibir apoyo, no es de las brillantes"454.
Ese mismo día, el Comité Militar Revolucionario
de Petrogrado, aplicando medidas resueltas, liquidó
el motín de los cadetes y puso en situación crítica a
las tropas de Kerenski-Krasnov que no escatimaban
fuerzas por entrar en la capital. La contrarrevolución
mordía el polvo en los principales puntos del país. El
29 de octubre, el Comité Ejecutivo conciliador del
sindicato de ferroviarios de toda Rusia, que a toda
costa trataba de salvar a la contrarrevolución, exigió
perentoriamente del Gobierno soviético la creación
de un "Gobierno socialista homogéneo", compuesto
de representantes desde el Partido Bolchevique hasta
los socialistas populares inclusive, así como el cese
de las hostilidades durante las conversaciones. Una
exigencia análoga la presentó el Buró moscovita de
esa organización, que a todas luces pensaba ganar
tiempo y dar posibilidades al "Comité de Seguridad
Pública" para reunir sus fuerzas. El CC del
POSD(b)R examinó el ultimátum del Comité
Ejecutivo del Sindicato de Ferroviarios de toda Rusia
y rechazó toda posibilidad de participar en el
Gobierno mencheviques, eseristas de derecha y
socialistas populares, pero aceptó mantener
negociaciones
con
dicha
organización,
considerándolas
como
"un
encubrimiento
diplomático de las acciones combativas"455. No
obstante, la lucha armada no cesó en Petrogrado. En
Moscú, los acontecimientos se desenvolvían de otro
modo.
A pesar de haberse ya determinado claramente el
éxito de las fuerzas de la revolución, los miembros
del Comité Militar Revolucionario de Moscú con
orientación oportunista, seguían igual que antes
haciéndose ilusiones acerca de la posibilidad de
celebrar un acuerdo pacífico con el jefe de la Región
Militar de Moscú. Y cuando el Buró moscovita del
sindicato de ferroviarios de toda Rusia presentó la
proposición del armisticio, el Comité Militar
Revolucionario lo aceptó sin comprender el paso tan
peligroso que estaba haciendo. La mayoría de los
miembros del Centro del partido se encontraba a la
sazón en Zamoskvorechie y no previno esta decisión
errónea del Comité Militar Revolucionario. Se
anunció un armisticio de 24 horas: desde medianoche
del 30 de octubre hasta medianoche del día siguiente.
Pero en realidad no hubo armisticio, pues fue
infringido de inmediato por los cadetes. La mañana
del 30 de octubre, llegó del frente un destacamento
de choque que, junto con los cadetes que lo habían
recibido, logró pasar a mano armada desde la
Estación de Briansk, a través del Puente Borodinski,
hasta la Escuela Militar Alejandro I, en la Známenka,
reforzando así su guarnición. Los cadetes estuvieron
atacando durante varias horas la última casa en el
paseo de Tver, en las Puertas de Nikita. Aquí se
defendían siete intrépidos guardias rojos, cuatro de
los cuales perecieron luchando y tres fueron hechos
prisioneros. También se combatía en otros lugares
denominados "zona neutral". Esto demostraba una
vez más que la contrarrevolución procuraba entablar
conversaciones con el fin de movilizar sus fuerzas.
Y, a pesar de todo, el Comité Militar Revolucionario
aceptó mantenerlas. En la comisión de
"conciliación", creada por el Comité Ejecutivo del
sindicato de ferroviarios de toda Rusia, entraron
representantes del "Comité de Seguridad Pública", de
455
454
"Krasnii arjiv” 1933, N° 6, pág. 38.
Actas del Comité Central del POSD(b)R. Agosto de
1917-febrero de 1918. M., 1958, pág. 127.
Varios autores
96
la organización moscovita de los mencheviques, de la
vieja composición del Soviet de diputados soldados,
del Estado Mayor de la Región Militar de Moscú, del
Buró moscovita del sindicato de ferroviarios y de la
Unión de empleados de Correos y Telégrafos. El
Comité Militar Revolucionario estaba representado
en la comisión con dos miembros: P. G. Smidóvich y
P. I. Kúshner.
La nueva acerca de la conclusión del armisticio
fue recibida con indignación. Los obreros
condenaban la acción del Comité Militar
Revolucionario, exigían que no se hiciese concesión
alguna a la contrarrevolución.
En la tarde del 30 de octubre, en el pabellón del
zar de la Estación de Nikolái se iniciaron las
conversaciones;
ambas
partes
expusieron
proposiciones que reflejaban sus posiciones políticas.
En el proyecto del Comité Militar Revolucionario se
proponía reconocer el poder de los Soviets de
diputados obreros, campesinos y soldados y
completar este comité con "representantes de otras
organizaciones democráticas", mantener la Guardia
Roja "en interés de la defensa de la revolución" y
disolver la guardia blanca456. El proyecto propuesto
por el Comité Ejecutivo del sindicato de ferroviarios
de toda Rusia exigía crear en Moscú un Comité
provisional "para dirigir la vida del pueblo hasta que
el Gobierno central solucione la cuestión de la
organización del poder en las localidades", en el que,
a la par con los representantes de los Soviets,
deberían participar miembros de la duma urbana, del
zemstvo provincial y de otras organizaciones hostiles
a la revolución. Además, este proyecto preveía la
subordinación de las tropas al jefe de la Región
Militar de Moscú y el desarme de la Guardia Roja457.
Ni siquiera los miembros del Comité Militar
Revolucionario de tendencia conformista podían
aceptar las condiciones propuestas, ya que esto
significaría negarse totalmente del poder de los
Soviets. Las conversaciones se prolongaban. Con el
consentimiento de los representantes del Comité
Militar Revolucionario, la comisión acordó prolongar
el armisticio 12 horas más, hecho que otra vez le
venía al pelo a la contrarrevolución.
El Centro del partido, al enterarse de las
conversaciones, condenó severamente la posición
conciliadora del Comité Militar Revolucionario y 5
minutos antes de terminarse el armisticio, este último
envió al "Comité de Seguridad Pública" un
telefonema comunicando que el acuerdo propuesto
por el Comité Ejecutivo del sindicato de ferroviarios
de toda Rusia era "de principio y por su forma,
inadmisible" y que por eso era "imposible continuar
el armisticio”458. No obstante, el Comité Militar
Revolucionario volvió a cometer otro error grave:
propuso al "Comité de Seguridad Pública" poner fin
a las hostilidades con la condición de que fuese
reconocido el poder de los Soviets y creado el órgano
provisional del poder, sancionado por el Soviet, con
la participación de representantes de la duma urbana,
del zemstvo y de otras organizaciones y grupos
contrarrevolucionarios a todas luces'459. Pero el
"Comité de Seguridad Pública" no quiso reconocer el
Poder soviético. Después de eso, incluso los
miembros más vacilantes del Comité Militar
Revolucionario comprendieron perfectamente que
eran ilusorias las esperanzas en el resultado pacífico
de las conversaciones.
En la noche del 31 de octubre, el Comité Militar
Revolucionario anunció a las tropas revolucionarias y
a la Guardia Roja el cese del armisticio y las exhortó
a la lucha activa. La orden decía: "Desde este
momento, entramos en un período de acciones
resueltas460. El Comité Militar Revolucionario lanzó
sus fuerzas a la ofensiva decisiva. A Moscú
continuaban llegando refuerzos: 350 guardias rojos
de Sérpujov; un destacamento mixto de obreros del
distrito de Brónnitsa; 500 soldados de la guarnición
de Mizoráevsk; cerca de 800 guardias rojos de
Podolsk. El Comité Militar Revolucionario de
Zvenígorod envió un destacamento de 400
combatientes dirigido por el oficial bolchevique
Reútov, que cayó en uno de los combates.
También Petrogrado prestó ayuda a Moscú. V. I.
Lenin y el Comité Militar Revolucionario de
Petrogrado seguían atentamente el desarrollo de los
acontecimientos en Moscú. En cada reunión del
Comité Militar Revolucionario se escuchaban
comunicados sobre el desenvolvimiento de la
insurrección en la segunda capital de Rusia. El 31 de
octubre, en el Estado Mayor de la Región Militar de
Petrogrado se celebró una reunión especial, presidida
por Lenin, en la que se acordó enviar a Moscú un
destacamento mixto de guardias rojos y marineros.
En el destacamento se incluyeron el 428 Regimiento
de Lodéinoie Polie y marineros-radistas de la
emisora "Nueva Holanda". Entre los marinos
enviados a Moscú había un grupo de marineros del
crucero Aurora. Este destacamento de marineros y
soldados de Petrogrado llegó a Moscú el 4 de
noviembre, ya que durante la travesía, en la estación
de Bologóie, tuvo un encuentro con fuerzas
contrarrevolucionarias, como resultado del cual se
apoderó de un tren blindado que pertenecía a los
guardias blancos.
En resumidas cuentas, de los distritos y ciudades
próximos a Moscú y de Petrogrado, llegaron a la
456
"Krasnii arjiv", 1935, N° 4, pág. 101.
Ensayos sobre la historia de la unión de 1917.
Recopilación de la segunda comisión para el estudio de la
historia del movimiento sindical en el transporte. M.,
1924, págs. 86-87.
457
458
"Krasnii arjiv'', 1935, N° 4, pág. 70.
"Krasnii arjiv'', 1935, N° 4, pág. 71.
460
Preparación y triunfo de la revolución de Octubre en
Moscú, pág. 416.
459
97
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
segunda capital de Rusia no menos de 10.000
combatientes461. La supremacía de las tropas
revolucionarias era grande.
En la noche del 31 de octubre, en Moscú
empezaron combates encarnizados. El Comité Militar
Revolucionario ordenó abrir fuego de artillería contra
los puntos de resistencia del adversario. Dos piezas
de artillería emplazadas en Jamóvniki cañonearon el
Estado Mayor de la Región Militar de Moscú; los
cañones emplazados en Presnia disparaban contra la
Escuela Militar de Alejandro I y las Puertas de
Nikita; desde el Soviet de Moscú se disparaba contra
el hotel 8acional, y desde la Plaza de la Pasión,
contra las Puertas de Nikita. Desde Shviva
(actualmente calle Volodarski), dos piezas de
artillería pesada batían el Kremlin.
Al amparo de la noche, destacamentos de guardias
rojos y soldados ocupaban las líneas de partida para
el ataque. Al amanecer, comenzaron el avance. Bajo
doble golpe se hallaban la zona del Arbat, la Plaza de
Smolensk, Prechístenka y Známenka. Desde la Plaza
Kúdrinskaya, los destacamentos de Presnia
avanzaban hacia las Puertas de Nikita, Arbat y Plaza
de Smolensk. Por otro lado avanzaban los
destacamentos de Zamoskvorechie, Jamóvniki y
Dorogomílovo.
Se combatía en Prechístenka y Ostózhenka. En el
combate por la toma del monasterio de la
Concepción fue nuevamente herido Piotr Dobrinin,
esta vez de muerte. En la dirección de Prechístenka y
Ostózhenka dificultaban el avance las ametralladoras
de los cadetes atrincherados en el templo del
Redentor, enclavado junto a las Puertas de la
Purísima. Después que la artillería apaciguó las
ametralladoras de los cadetes parapetados en dicho
templo, los destacamentos revolucionarios pudieron
acelerar la ofensiva. Luego de cañonearla, capituló la
6 Escuela de Alféreces, situada en los cuarteles
Krutitski.
Al declinar el día 31 de octubre, las fuerzas
revolucionarias lograron grandes éxitos. A los
cadetes les quedaba el Kremlin y las manzanas
adyacentes a él, así como Prechístenka, Ostózhenka,
Plaza de Arbat y la zona de las Puertas de Nikita. El
1 de noviembre, en los suburbios de Moscú ya estaba
todo tranquilo. Los combates se desarrollaban en el
centro de la ciudad. Por la mañana, las piezas de
artillería emplazadas junto al Teatro Bolshói y en el
callejón 2 Spasski, frente al Teatro Zimin,
comenzaron a cañonear el hotel Metropol y el
edificio de la duma urbana, en el que se encontraba el
"Comité de Seguridad Pública". Al Comité Militar
Revolucionario de Zamoskvorechie se le ordenó
cañonear el Kremlin desde la Voljonka, la Mojováia
y el Puente Kámenni. En el callejón Miliutin
(actualmente calle Marjlevski), un destacamento de
guardias rojos, dirigido por G. A. Usiévich, se
apoderó de la Central Telefónica, después de
bombardearla. A eso de la una del día, el Comité
Militar Revolucionario recibió el comunicado de que
habían sido tomados el edificio de la duma urbana y
el Museo de Historia. El "Comité de Seguridad
Pública" se ocultó en el Kremlin.
En la tarde del 1 de noviembre, la situación de las
fuerzas contrarrevolucionarias ya era irremediable.
En esas condiciones, el presidente del "Comité de
Seguridad Pública", Rúdnev, con ayuda de los
unificadores, intentó una vez más salvar la situación.
Cerrada la noche, una delegación de unificadores se
presentó en el Comité Militar Revolucionario con la
proposición de concertar un nuevo armisticio y crear
un comité provisional compuesto de representantes
de ambos bandos. Pero los conciliadores recibieron
una respuesta rotunda: la lucha cesará únicamente a
condición de que el "Comité de Seguridad Pública"
declare la capitulación, desarme a sus fuerzas y
reconozca el paso de todo el poder a los Soviets462.
En la madrugada del 2 de noviembre, Rúdnev,
comprendiendo que era inútil seguir resistiendo, se
dirigió al Comité Militar Revolucionario con una
carta en la que indicaba que el "Comité de Seguridad
Pública" estaba dispuesto a cesar la lucha armada463.
Una vez recibida la carta, el Comité Militar
Revolucionario comenzó a elaborar las condiciones
de la capitulación. Se encomendó mantener las
conversaciones a P. G. Smidóvich y V. M. Smirnov,
miembros del Comité Militar Revolucionario. En la
confección del proyecto de las condiciones de la
capitulación participaron representantes de seis
partidos "socialistas" y varios de ellos hicieron todo
lo posible para que éstas no fuesen muy duras.
Mientras se mantenían las conversaciones, las
hostilidades no cesaban, aunque sí se dio la orden de
suspender el fuego de artillería. La orden del Comité
Militar Revolucionario de suspender el cañoneo
contra los últimos puntos de resistencia de los
blancos, debido a las conversaciones que estaban
manteniéndose, provocó descontento entre los
guardias rojos, y por eso en algunas partes
continuaba el fuego de artillería. A eso de las 11 de la
mañana, se ocupó después de un combate el
Metropol y cerca de 120 cadetes fueron hechos
prisioneros; a las 3 del día, el Kremlin se encontraba
ya cercado y las piezas de artillería emplazadas en la
calle Nikólskaya disparaban a tiro directo contra las
Puertas de San Nicolás de la fortaleza.
La capitulación se firmó a las 5 de la tarde. La
redacción definitiva se efectuó en términos más
tibios aún que el proyecto inicial: a las escuelas de
cadetes se les dejaba el armamento "necesario para la
instrucción"; se incluyó un punto sobre la liberación
462
"Krasnii arjiv", 1927, N° 4, pág. 79.
Documentos de la Gran Revolución proletaria, t. II,
M., 1948, pág. 177.
463
461
G. S. Ignátiev. Octubre de 1917 en Moscú, pág. 110.
Varios autores
98
inmediata de los prisioneros; la formulación correcta
y precisa sobre el desarme, ahora estaba sustituida
por una frase evasiva y nebulosa: "devolución de las
armas"464.
La capitulación firmada de esa forma era una
demostración de que la mayoría de los miembros del
Comité Militar Revolucionario mantenían aún el
deseo de solucionar la cuestión mediante un acuerdo
de los bandos, incluso en la etapa cuando ya estaba
totalmente clara la esencia contrarrevolucionaria del
"Comité de Seguridad Pública" y cuando ya se había
determinado el desenlace de la lucha. Obreros y
soldados expresaron en una serie de resoluciones su
descontento por el contenido del pacto y exigían que
se incluyese un punto sobre el arresto de los
cabecillas de la contrarrevolución y el desarme total
de los cadetes y oficiales.
Al amanecer del 3 de noviembre, los
destacamentos revolucionarios entraron en el
Kremlin abandonado poco antes por los cadetes. El
Comité Militar Revolucionario publicó un manifiesto
que decía: "Después de cinco días de sangrientos
combates, los enemigos del pueblo que alzaron su
mano armada contra la revolución han sido
derrotados completamente. Se han rendido y han sido
desarmados. Se ha logrado la victoria a costa de la
sangre de valerosos combatientes obreros y soldados.
Desde este momento queda instaurado en Moscú el
poder popular: el poder de los Soviets de diputados
obreros y soldados"465.
El carácter prolongado que adquirió la
insurrección en Moscú fue debido a que, en
particular, los dirigentes de la insurrección,
principalmente el Comité Militar Revolucionario de
la ciudad, cometieron una serie de errores de carácter
político y militar. Las acciones resueltas del Centro
del partido, emprendidas por él en la mañana del 25
de octubre, no se desarrollaron después de elegirse el
Comité Militar Revolucionario, el cual, en las
primeras etapas, fundaba sus principales esperanzas
en el acuerdo pacífico con el "Comité de Seguridad
Pública", tratando de evitar el derramamiento de
sangre. Muchas de las acciones del Comité Militar
Revolucionario eran una infracción de la doctrina
marxista-leninista sobre la insurrección como un arte,
cuyo sentido consiste en que una vez comenzada la
insurrección, hay que proceder con la mayor energía
y pasar indispensablemente a la ofensiva.
No cabe duda de que fue un error admitir en el
Comité Militar Revolucionario a los mencheviques,
quienes desempeñaban, en realidad, el papel de
agentes contrarrevolucionarios y constantemente
estaban tratando de lograr la reconciliación con el
"Comité de Seguridad Pública" y de crear un
"Gobierno
homogéneo".
Los
mencheviques
acrecentaban las vacilaciones en el seno del Comité
Militar
Revolucionario;
impedían
el
desenvolvimiento de la insurrección; insistían en
firmar armisticios y compromisos con el adversario,
lo que se manifestaba de manera negativa en el
desarrollo de la insurrección.
La victoria del Poder soviético en Moscú se logró
a un precio muy caro. Según datos incompletos, en
los combates murieron no menos de un millar de
personas; solamente en la fosa común junto a las
murallas del Kremlin, en la Plaza Roja, yacen los
restos de unos 400 combatientes que dieron sus vidas
por el poder de los Soviets.
A pesar de todas las complejidades y dificultades
de la lucha, la clase obrera de Moscú, junto con los
soldados revolucionarios, dirigidos por el CC del
POSD(b)R y la organización del Partido Bolchevique
de Moscú, alcanzaron la victoria decisiva sobre el
enemigo.
El 3 de noviembre, respondiendo al llamamiento
del Comité Militar Revolucionario y el Consejo de
sindicatos, los obreros moscovitas reanudaron el
trabajo. Las calles de Moscú iban adquiriendo poco a
poco un aspecto pacífico: se rellenaban las trincheras,
se recogían las alambradas y se desmontaban las
barricadas; y sólo los balazos y cañonazos en las
paredes de los edificios hacían recordar los
sangrientos combates. El 5 de noviembre se permitió
el movimiento libre por la ciudad, tanto de día como
de noche; al día siguiente comenzaron a funcionar los
primeros tranvías.
El 4 de noviembre, el Comité Militar
Revolucionario acordó disolver la duma urbana
contrarrevolucionaria, la cual no deseó dimitir
voluntariamente de sus poderes; y el 16 de
noviembre, este acuerdo se confirmó con un decreto
del Consejo de Comisarios del Pueblo firmado por
Lenin466. El 7 de noviembre, el Comité Ejecutivo del
Soviet de diputados obreros de Moscú rechazó en su
sesión las proposiciones sobre el acuerdo con los
mencheviques y eseristas de derecha y reconoció
necesario crear el Soviet conjunto de diputados
obreros y soldados como único órgano del poder. A
su vez, el Soviet de diputados soldados reelegido
aprobó la resolución sobre la necesidad de fusionarse
el Soviet de diputados obreros y el Soviet de
diputados soldados, creándose uno solo. El 14 de
noviembre, en la reunión conjunta de los plenos de
ambos Soviets se acordó crear un Soviet único con
una sección de obreros y otra de soldados467. Se
eligió el Comité Ejecutivo y el Presídium del nuevo
Soviet. En el Comité Ejecutivo entraron 62
bolcheviques, 10 mencheviques, 13 eseristas de
izquierda y 4 unificadores; en el Presídium, 11
bolcheviques, 3 eseristas de izquierda y 1
466
464
"Krasnii arjiv", 1935, N° 4, pág. 105.
465
Sotsial-Demokrat, 4 de noviembre de 1917.
Decretos del Poder soviético, t. I, M., 1957, pág. 100.
Preparación y triunfo de la Revolución de Octubre en
Moscú pág. 474.
467
99
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
unificador468. El conocido historiador y bolchevique
M. N. Pokrovski fue elegido presidente del Soviet.
Ese mismo día, el Comité Militar Revolucionario
renunció a sus poderes ante el nuevo organismo
soberano: el Soviet de diputados obreros y soldados
de Moscú.
El triunfo de la revolución socialista en ambas
capitales y las resoluciones del II Congreso de los
Soviets de toda Rusia tuvieron gran importancia para
la marcha victoriosa de la revolución por el país.
Capítulo VII. El triunfo de la revolución
socialista en los frentes y en el territorio del país.
1. El triunfo de la revolución en los frentes.
La Gran Revolución Socialista de Octubre
transcurría en las condiciones de la I Guerra
Mundial, hecho que ejercía gran influencia en el
desenvolvimiento de la revolución.
El ejército ruso, que en el otoño de 1917 contaba
con más de 7 millones de efectivos en el frente y la
retaguardia469, era una enorme fuerza revolucionaria.
En sus filas se encontraba una parte considerable de
la población activa del país, principalmente
campesinos. La participación de los soldados en la
revolución era una viva demostración de la alianza de
la clase obrera con el campesinado pobre. En el
transcurso de la guerra, el ejercito, según la expresión
de Lenin, "había reunido en sus filas la flor y nata de
las fuerzas del pueblo..."470, adquirido "una
importancia excepcional en toda la vida del
Estado"471. Los soldados no participaban en la
revolución como cierta fuerza independiente, sino
como representantes de clases determinadas. Después
de arrebatar la mitad del ejército a los partidos
burgueses y pequeñoburgueses, en octubre y
noviembre de 1917 el Partido Bolchevique se
aseguró una de las principales condiciones para el
triunfo exitoso de la revolución. Lenin señalaba que
sin ganar para su causa al ejército, el proletariado no
podría triunfar472.
Los frentes y las guarniciones más activas y
revolucionarias eran los situados en las zonas donde
estaban concentradas grandes masas obreras; donde
existían fuertes organizaciones bolcheviques que
desenvolvieron gran actividad entre los soldados.
Esos frentes eran, particularmente, el Frente Norte y
el Frente Oeste.
468
El Moscú rojo. Años de 1917-1920. M., 1920, pág. 34.
Rusia en la guerra mundial de 1914-1918 (en cifras),
M., 1925, pág. 20.
470
V. I. Lenin. Las elecciones a la Asamblea
Constituyente y la dictadura del proletariado, O.C., t. 40,
pág. 8.
471
V. I. Lenin. La crisis ha madurado. O.C., t. 34, pág.
278.
472
V. I. Lenin. Las elecciones a la Asamblea
Constituyente y la dictadura del proletariado. O.C., t. 40,
pág. 8.
En el plan leninista de la insurrección armada,
dichos frentes ocupaban un lugar importantísimo.
Siendo los más próximos a Petrogrado, a Moscú y a
toda la Zona Industrial Central, deberían proteger los
puntos de apoyo de la revolución de la posible
cruzada de fuerzas contrarrevolucionarias desde el
frente y, en caso de necesidad, prestar ayuda armada
directa a Petrogrado y Moscú.
Al prepararse para conquistar el poder político, el
partido de los bolcheviques creó en los frentes
próximos a la capital, como se expresara Lenin,
agrupaciones políticas de choque. Como demostraron
los congresos celebrados en los frentes en noviembre
de 1917, los bolcheviques y los eseristas de izquierda
eran apoyados por el 80% de los soldados de los
frentes Norte y Oeste473. Esa supremacía abrumadora
de fuerzas en el momento decisivo en las capitales y
los frentes cercanos al centro, Lenin la consideraba
una de las tres condiciones más importantes para el
triunfo de la Revolución de Octubre474.
Al iniciarse la insurrección, en el Frente Norte
(junto con la Flota del Báltico) había más de 13.000
militantes del Partido Bolchevique475; en el Frente
Oeste, más de 21.000476. Eso suponía casi 3/4 partes
de todas las fuerzas del partido en el ejército en
campaña (sin contar el Frente Caucásico). A ellas les
prestaban toda clase de ayuda las organizaciones del
partido de la zona de retaguardia inmediata,
principalmente
Petrogrado
y
Moscú:
un
destacamento que contaba con más de 100.000
bolcheviques.
El Partido Bolchevique concentró en los frentes
decisivos el grupo más numeroso de experimentados
dirigentes del partido, que disfrutaban de gran
confianza y cariño entre los soldados y marineros. El
CC del POSD(b)R y su Organización Militar
mantenían el más estrecho contacto con los
bolcheviques de los frentes más cercanos al centro.
Una vez aprobada la resolución del CC del
POSD(b)R sobre la insurrección, se envió al Frente
Norte un grupo complementario de activistas
bolcheviques.
Al comenzar la insurrección, los bolcheviques de
la Flota del Báltico y del Frente Norte estaban
respaldados por muchos comités de soldados de
unidades, así como por el Comité Regional del
ejército, la flota y los obreros de Finlandia, el comité
del 42 Cuerpo de Ejército (Finlandia), el CC de la
Flota del Báltico (Centrobalt), el comité del V
469
473
Golos Revoliutsii ("La Voz de la Revolución"), 9 de
diciembre de 1917; Soldátskaya Pravda ("La Verdad del
Soldado"), 1 de diciembre de 1917.
474
V. I. Lenin. Las elecciones a la Asamblea
Constituyente y la dictadura del proletariado. O.C., t. 40,
pág. 10.
475
Okopnii 8abat ("El Rebato de las Trincheras"), 17 de
octubre de 1917.
476
Soldat ("El Soldado"), 13 de octubre de 1917.
Varios autores
100
Ejército y el Comité Ejecutivo del Soviet unificado
de diputados fusileros letones. En el XII Ejército del
Frente Norte, como contrapeso al comité eseristamenchevique del Ejército, actuaba el bloque de
izquierda de las unidades revolucionarias de esa gran
unidad, encabezado por bolcheviques.
En vísperas de la insurrección armada en
Petrogrado, los bolcheviques del XII Ejército crearon
comités revolucionarios clandestinos dirigidos por el
Comité Militar Revolucionario de la zona de esa gran
unidad, que trazó un plan general de acción477. En el
distrito de Reval se organizó el Comité Militar
Revolucionario del Territorio de Estonia. En la Flota
del Báltico, la función del Comité Militar
Revolucionario la asumió el Centrobalt bolchevique;
en las tropas de la región de Finlandia, el Comité
Regional y el comité del 42 Cuerpo de Ejército.
Las organizaciones partidarias de la Flota del
Báltico y de los frentes Norte y Oeste estaban listas
para la acción. En nombre de la conferencia de los
bolcheviques del XII Ejército, se envió al CC del
POSD(b)R el siguiente telegrama: "Entregamos todas
nuestras fuerzas a disposición del CC y, al primer
grito de éste, comenzaremos a poner en práctica la
voluntad única de todo el proletariado socialista de
Rusia y de la Internacional".
Nada más que triunfó la insurrección armada en la
capital, a través del telégrafo, la radio, la prensa
bolchevique y los numerosos comisarios del Comité
Militar Revolucionario de Petrogrado se divulgó por
el frente la noticia de la victoria. El II Congreso de
los Soviets de toda Rusia, que había aprobado los
históricos decretos, notificó a los soldados en el
frente que el poder en el ejército pasaba a los comités
revolucionarios plenipotenciarios de soldados, les
exhortó a crear en todas partes esos organismos y
subordinar a ellos al personal de mando y a mantener
el orden y la firmeza revolucionarios en el frente. En
lugar de los comisarios del Gobierno Provisional
derrocado, el Congreso acordó enviar al ejército
comisarios del Poder soviético. La importancia
política de ese hecho era enorme, ya que significaba
la verdadera democratización del ejército sobre la
base de la victoria de la dictadura del proletariado.
Procediendo de ese modo, se asestaba un golpe
demoledor a la élite dirigente del ejército, se le daba
salida a la energía revolucionaria de las masas de
soldados en el frente.
La noticia de la victoria de la insurrección en
Petrogrado fue acogida con entusiasmo en los
frentes. Defender al poder de los Soviets, apoyarlo
con todas las fuerzas, ése era el arrebato unánime de
los marineros revolucionarios del Báltico y de los
soldados de los frentes Norte y Oeste. "Toda la Flota
del Báltico tiene absoluta confianza en el poder de
los Soviets nuevamente organizado -declaró el
477
Okópnaya Pravda ("La Verdad de las Trincheras"), 24
de diciembre de 1917.
Comité Central de la Flota del Báltico bolchevique- y
se le subordina sin objeción, reconociendo este poder
como el único legal... Por todas nuestras
reivindicaciones entregaremos nuestras fuerzas y
nuestras vidas"478. "Estamos totalmente con nuestros
hermanos soldados, obreros y campesinos",
notificaba la Organización Militar de los
bolcheviques del XII Ejército en nombre de
centenares de miles de soldados del Frente479. "Todo
el ejército revolucionario está por la insurrección, por
el poder de diputados obreros, soldados y
campesinos", escribía el periódico Zvezdá ("La
Estrella") de Minsk, del 1 de noviembre de 1917, al
comentar el estado de ánimo de los soldados del
Frente Oeste.
La Flota del Báltico apoyó con abnegada
resolución la insurrección. En la tarde del 24 de
octubre, el Comité Central de la Flota del Báltico, el
Soviet de Helsingfors y el Comité Regional de
Finlandia, así como los comités de los buques y
regimientos, reunidos urgentemente en Helsingfors,
acordaron unánimemente: apoyar al Soviet y al
Comité Militar Revolucionario de Petrogrado con
todos los medios en la lucha por el poder de los
Soviets480. El Soviet de Kronstadt decidió enviar el
buque de línea Zariá Svobodi a Petrogrado, poner a
todas las unidades en completa disposición
combativa; designó comisarios a ese buque y al
destacamento mixto preparado para ser enviado a la
capital.
En la noche del 25 de octubre, el Centrobalt,
dirigido por el bolchevique P. E. Dibenko, ordenó a
sus comisarios poner bajo su control los medios de
comunicación y las actividades del personal de
mando. Acto seguido, a la señal del Comité Militar
Revolucionario de Petrogrado, se comenzó el envío
de buques y destacamentos de combate a la capital.
Los
marinos
bolcheviques
del
Báltico
establecieron con mano firme el poder revolucionario
en la Flota, obligaron subordinarse al mismo al
comandante de la Flota y su Estado Mayor,
destituyeron de sus cargos a los comisarios del
Gobierno Provisional y arrestaron a los manifiestos
saboteadores de la oficialidad. Todos los medios de
comunicación pasaron a disposición del Centrobalt.
En el distrito de Reval, el Comité Militar
Revolucionario del Territorio de Estonia, presidido
por I. V. Rabchinski, el 26 de octubre estableció
totalmente su poder en las tropas terrestres y en los
buques de la base de Reval. Sin perder tiempo, los
bolcheviques enviaron a Petrogrado buques de guerra
478
Los marinos del Báltico en la preparación y
realización de la Gran Revolución Socialista de Octubre.
Documentos y datos. M.-L., 1957, pág. 288.
479
Okopnii 8abat, 26 de octubre de 1917. (Suplemento
extraordinario).
480
Los marinos del Báltico en la preparación y..., págs.
262-264.
101
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
y auxiliares de la Flota del Báltico481, así como miles
de marineros; de la región de Finlandia, el 422
Regimiento de Kólpino, el 509 de Gzhatsk y el 511
de Sichevsk; destacamentos mixtos del 428
Regimiento de Lodéinoie Palie y otras unidades, así
como
comandos
de
artilleros,
zapadores,
comunicadores y gran cantidad de armamento y
municiones482.
En el XII Ejército, el más próximo a Petrogrado,
se desató una lucha exasperada. Los conciliadores
hicieron todo lo posible para mantener allí sus
posiciones y para lanzar las tropas, en el momento
crítico, en ayuda del Gobierno Provisional. El 26 de
octubre, la Organización Militar del XII Ejército
publicó un número extraordinario del periódico
Okopni Nabat ("El Rebato de las Trincheras") en el
que notificaba al ejército sobre la insurrección,
exhortaba a los soldados a apoyar con toda la fuerza
de las armas al Petrogrado revolucionario, observar
disciplina y unidad, actuar únicamente por indicación
de la Organización Militar que estaba en contacto
con el Comité Militar Revolucionario petrogradense.
Ese mismo día, el Comité Militar Revolucionario de
la zona del XII Ejército imprimió urgentemente
proclamas en las que avisaba a las unidades que ese
organismo iniciaba sus actividades y lanzó el grito de
impedir que del XII Ejército se enviara siquiera una
sola bayoneta punitiva a Petrogrado y de reprimir
cualquiera acción de esa índole efectuada por los
estados mayores contrarrevolucionarios483. Los
ferroviarios también apoyaron al Comité Militar
Revolucionario y le ayudaron a establecer el control
en las vías férreas.
Comenzaron su actividad legal los comités
revolucionarios creados por los bolcheviques en las
unidades y grandes unidades del Ejército, así como
en los mayores puntos de su retaguardia: Wenden,
Volmar, Yúriev y otros; ponían bajo su control la
actividad de los estados mayores, el personal de
mando, los medios de comunicación y los nudos
ferroviarios. Sobre todo, estaba bien organizado el
asunto en los regimientos letones. Los comités
revolucionarios de los regimientos y brigadas, bajo la
dirección del Comité Ejecutivo de los fusileros
letones y del Comité Militar Revolucionario del
Ejército, pusieron inmediatamente a los 40.000
fusileros letones en defensa del poder de los Soviets.
Un grupo reducido de oficiales, que trató de
impedirlo, fue destituido del mando y sustituido por
soldados elegidos.
En esta situación, los partidos conciliadores
decidieron utilizar en contra de la insurrección el
Congreso del Ejército, inaugurado en Wenden el 28
de octubre. Ellos tomaron medidas para que al
congreso no fuesen enviados delegados soldados,
sino de los comités que ya hacía tiempo que no se
reelegían, lo que aseguraría a los conciliadores una
amplia representación. Al congreso fue invitado V.
M. Chernov, uno de los líderes del partido de los
eseristas. También los bolcheviques estaban
preparándose para el congreso, los cuales estaban
dirigidos por S. M. Najimsón, apoderado del CC del
partido, gran organizador y favorito de las masas de
soldados. En el informe sobre el momento actual,
Najimsón comunicó al Congreso del Ejército acerca
de los sucesos revolucionarios en Petrogrado. Los
delegados bolcheviques que habían asistido al II
Congreso de los Soviets de toda Rusia hicieron un
relato sobre los decretos leninistas. La organización
bolchevique del ejército logró que se aprobara la
resolución del bloque de izquierda por 248 votos
contra 243. No obstante, el congreso no aprobó la
resolución sobre la cuestión principal: el poder484.
Los bolcheviques propusieron convocar en lo más
breve otro congreso de representantes de los
soldados, que expresara verdaderamente los intereses
del frente. Por el momento, hasta la convocatoria de
ese congreso, los bolcheviques decidieron entrar en
el Comité Ejecutivo de soldados coalicionista,
elegido en el Congreso del Ejército. Los
bolcheviques y representantes de los partidos
pequeñoburgueses recibieron por igual en ese
organismo 22 puestos485.
La coalición de los bolcheviques con los
conciliadores fue duramente criticada por muchos
miembros de la Organización Militar del XII
Ejército, exigiendo que se aplicasen todas las fuerzas
para concluir la insurrección, ampliar y ahondar la
actividad del Comité Militar Revolucionario486. En
realidad, la Organización Militar, terminado el
congreso, avanzó precisamente por ese camino; sus
representantes en el Comité Ejecutivo de soldados,
convencidos de lo erróneo que era el bloque,
comenzaron a preparar a los soldados para un nuevo
congreso del Ejército. El Comité Ejecutivo de
soldados coalicionista se descompuso.
Lenin prestó gran ayuda a los bolcheviques del
XII Ejército en cuanto a la corrección de la línea
táctica. A comienzos de noviembre, se entrevistó con
K. A. Gailis, delegado al II Congreso de los Soviets
de toda Rusia, quien partía para el XII Ejército, y le
dio indicaciones sobre la más rápida conclusión del
pronunciamiento revolucionario en el ejército y la
ayuda militar que debería prestar esa gran unidad a
Petrogrado487. Con el mandato de emisario de la zona
481
Ibídem. págs. 356-359.
Documentos de la Gran Revolución Proletaria, t. I, M.,
1938, págs. 78-79,86.
483
El Partido Comunista de Letonia en la Revolución de
Octubre de 1917. Documentos y datos. Riga, 1963, pág.
495.
482
484
Okópnaya Pravda, 12 de noviembre de 1917.
"Krasnii arjiv", 1927, W 5, pág. 73-74.
486
Okópnaya Pravda, 28 de diciembre de 1917.
487
"Istoricheskii arjiv" ("Archivo Histórico"), 1957, N° 5,
págs. 193-195.
485
Varios autores
102
del XII Ejército, Gailis llegó a Wenden y fue incluido
en el Comité Militar Revolucionario488, el cual
emprendió una lucha resuelta por la liquidación del
centro contrarrevolucionario en el Estado Mayor del
Ejército.
Los decretos aprobados por el II Congreso de los
Soviets y publicados en los periódicos bolcheviques
suscitaron grandes cambios en el estado de ánimo
político de los soldados. Por indicación del CC del
POSD(b)R y del Comité Militar Revolucionario de
Petrogrado, al ejército llegaban una tras otra
delegaciones de los marinos del Báltico para
consolidar allí las posiciones bolcheviques. Todo eso
permitió a la Organización Militar efectuar la
depuración de los comités de soldados,
desenmascarar ante las amplias masas de soldados la
gran traición de los eseristas y mencheviques.
Por orden del Comité Militar Revolucionario,
fusileros letones y siberianos y un batallón del
Regimiento de Nueva Ládoga, bajo el mando general
de A. G. Vasíliev, miembro del Buró de la
Organización Militar del Ejército, cercaron Valk y
exigieron que el Estado Mayor del Ejército,
dislocado
allí,
se
subordinase
al
poder
revolucionario489. Al no disponer de fuerzas reales, el
Estado Mayor del Ejército se entregó. En el
Congreso del Ejército, inaugurado en Wenden el 14
de noviembre, los mencheviques y eseristas fueron
derrotados totalmente. La victoria alcanzada por los
bolcheviques en el Ejército, uno de los mayores y de
los más próximos a Petrogrado, consolidó muchísimo
las posiciones del Poder soviético y la situación de la
capital
revolucionaria.
El
Comité
Militar
Revolucionario de la zona del XII Ejército envió
inmediatamente a la capital el 6 Regimiento Letón de
Tukums y un batallón mixto de otros regimientos
letones490.
En los demás ejércitos del Frente Norte, los
partidos conciliadores y los mandos no pudieron
oponer gran resistencia a las fuerzas de la revolución
y por eso la victoria allí se logró en el transcurso de
unos días.
Con grandes esfuerzos, los bolcheviques lograron
apoderarse del Estado Mayor del Frente Norte,
dislocado en Pskov, el cual, igual que el Cuartel
General, representaba un gran peligro para la causa
de la revolución. En vísperas de la insurrección de
Octubre, en Pskov se creó el comité revolucionario
clandestino, del que formaban parte representantes
del CC del partido: V. L. Pániushkin (presidente) y
B. P. Pozern, así como los dirigentes de la
organización local M. P. Ushárnov, M. G. Ivanov y
488
Archivo Estatal Central Histórico-Militar, f. 2.286, I. 1,
exp. 6, fol. 411.
489
8oticias del Comité Militar Revolucionario del
8oroeste (Pskov), 10 de noviembre de 1917.
490
El Partido Comunista de Letonia en la Revolución de
Octubre, págs. 539, 546.
A. Ivanov491.
Tan pronto se supo la noticia de la insurrección en
Petrogrado, el grupo bolchevique del Comité
Ejecutivo de los Soviets de la Región del Noroeste,
junto con representantes del Soviet de Petrogrado,
logró crear, el 26 de octubre, el Comité
Revolucionario del Noroeste492, que se planteó la
tarea de unificar las fuerzas revolucionarias del
Frente Norte y de la Región del Noroeste, pero su
actividad fue paralizada prácticamente debido al
sabotaje de los defensistas y a las vacilaciones de los
eseristas de izquierda. En la sesión del Soviet de
Pskov, celebrada ese mismo día, los bolcheviques
lograron que se acordase crear el Comité Militar
Revolucionario de Pskov, compuesto sólo de
bolcheviques, al que se le encomendó impedir el
desplazamiento de cosacos y de unidades de choque
hacia Petrogrado493. En la noche del 27 de octubre,
en la reunión del Comité Ejecutivo de los Soviets de
la Región del Noroeste los bolcheviques lograron la
aprobación de una resolución para establecer el
control en todos los puntos más importantes.
El Comité del partido de Pskov, que agrupaba
unos 300 militantes, movilizó todas sus fuerzas para
apoyar al Comité Militar Revolucionario. Los
agitadores trabajaban día y noche en las empresas y
en la guarnición. El 27 de octubre, apareció el primer
número del periódico bolchevique Pskovski Nabar
("El Rebato de Pskov") con el epígrafe de "¡Todo el
poder a los Soviets!". El Estado Mayor del Frente
Norte quedó bajo el control de los comisarios del
Comité Militar Revolucionario.
El 6 de noviembre, en Pskov se reunió la
Conferencia de representantes de 20 comités
revolucionarios, entre los que se encontraban los del
V y XII Ejércitos y los de Pskov, Reval, Valk,
Yúriev, Vítebsk, Luga, Rézhitsa, Yamburg y otros.
"Los comités militares revolucionarios creados a la
ligera -se decía en el informe de la conferencia-,
resultaron muy activos y viables. Su amplia red
abarca la Región del Noroeste, y al estar enlazada
con el Comité Regional, forma un todo único muy
fuerte"494. La conferencia aprobó unánimemente una
directiva a los comités revolucionarios locales para
ejercer inmediatamente la reelección de los Soviets
conciliadores, revocar de todos los puestos a los
mencheviques y eseristas y celebrar en breve
491
A. Ivanov. Las jornadas de Octubre en Pskov. En la
compilación Los obreros leningradenses en la lucha por el
poder de los Soviets. 1917. Artículos, memorias,
documentos. L., 1924, pág. 146.
492
8ash Put ("Nuestra Senda") (Pskov), 26 de octubre de
1917.
493
Establecimiento y afianzamiento del Poder soviético en
la provincia de Pskov. Compilación de documentos.
Pskov, 1957, pág. 124.
494
8oticias del Comité Militar Revolucionario del
8oroeste (Pskov), 10 de noviembre de 1917.
103
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
congresos de los Soviets distritales y, si fuera
posible, provinciales.
En esa situación, el Cuartel General ya el 1 de
noviembre se vio obligado a ordenar que se
suspendiera el desplazamiento de sus tropas a las
cercanías de Petrogrado. La Flota del Báltico y el
Frente Norte no sólo detuvieron a las unidades
contrarrevolucionarias que se dirigían a la capital,
sino también le proporcionaron una gran ayuda
armada. En este sentido, la experiencia de la
revolución rusa es muy aleccionadora. La condición
del éxito era conquistar a los soldados de los frentes
más próximos a la capital.
El 28 de noviembre, en Pskov se reunió el I
Congreso de representantes del Frente Norte, en el
que predominaban los bolcheviques. El congreso
apoyó, sin vacilación alguna, los decretos del Poder
soviético, elaboró el plan de la democratización del
ejército, que ya entonces habían iniciado los
soldados, eligió el Comité bolchevique del Frente y
dispuso instituir un órgano colegial: la Dirección del
Frente, que sustituiría al comandante en jefe495. La
revolución en el Frente Norte, el más cercano a la
capital, había triunfado.
En el Frente Oeste, los acontecimientos se
desenvolvían de un modo más o menos igual. Aquí
había una red relativamente extensa de células
bolcheviques. En la II Conferencia de la Región del
Noroeste del POSD(b)R, celebrada en octubre de
1917, estaban representados bolcheviques de 12
divisiones de fusileros, 62 regimientos de infantería,
3 comités de cuerpos de ejército, 2 Soviets de
diputados campesinos de ejército y más de 70
unidades especiales496. La organización bolchevique
del II Ejército se había creado ya a finales de
septiembre. En el Comité de la Región del Noroeste
del POSD(b)R había representantes de todos los
ejércitos del Frente, lo que aseguraba su estrecho
contacto con las localidades. El Comité de la Región
del Noroeste integró a todas las organizaciones
bolcheviques del Frente y las mancomunó con la
clase obrera de los centros proletarios,
principalmente de Bielorrusia. Eso contribuyó a la
creación y al fortalecimiento de la alianza de los
soldados revolucionarios en el frente con los obreros
y campesinos pobres y facilitó el triunfo de la
revolución en el Frente y en la región.
El Comité de la Región del Noroeste del
POSD(b)R disponía de experimentados cuadros
partidarios y mantenía estrecho y permanente
contacto con el CC del partido.
La insurrección en Petrogrado coincidió con los
congresos de soldados, en los que los combatientes
expulsaban a los conciliadores, designaban a
bolcheviques a la cabeza de los comités y
confirmaban el poder revolucionario. El 25 de
octubre, el Comité Militar Revolucionario de
Petrogrado transmitió a Minsk, centro político del
Frente Oeste, un telegrama comunicando el triunfo
de la insurrección armada en la capital. El Comité
Ejecutivo bolchevique del Soviet de Minsk,
cumpliendo las indicaciones del Comité de la Región
del Noroeste del POSD(b)R y apoyándose en la
Guardia Roja y en la guarnición revolucionaria,
asumió el poder en la ciudad497. Con los casi 2.000
soldados revolucionarios que salieron de la cárcel,
los bolcheviques organizaron inmediatamente el I
Regimiento Revolucionario, luego ocuparon los
almacenes del ejército, armaron a la guarnición y a la
Guardia Roja y se apoderaron de todas las
instituciones más importantes, incluido el Estado
Mayor del Frente Oeste498. Con dirigentes del Comité
Regional y del Comité de Minsk del Partido
Bolchevique se organizó el Comité Militar
Revolucionario del Frente Oeste y de la región,
encabezado por A. F. Miasnikov, presidente del
Comité de la Región del Noroeste del POSD(b)R. El
Comité Regional puso en acción a toda la
organización de los bolcheviques y atrajo a los
simpatizantes para contar a los obreros, soldados y
campesinos la verdad de la revolución.
La misión más importante que se planteaba ante el
Frente Oeste -cerrar el paso a las unidades
contrarrevolucionarias que se dirigiesen hacia
Petrogrado, Moscú y toda la Zona Industrial Centralse cumplía con éxito. La fuerte barrera que alzaron
los bolcheviques en la retaguardia del Frente Oeste se
unió con la barrera de la zona de retaguardia del
Frente Norte. Gracias a ello, los centros proletarios
lograron aniquilar rápidamente a las fuerzas de
Kerenski-Krasnov en las cercanías de Petrogrado, a
los cadetes en Moscú y a otros focos de guardias
blancos.
Los regimientos, divisiones y cuerpos de ejército
no cesaban de enviar por teléfono, telégrafo, radio y
correo especial al Comité de la Región del Noroeste
del POSD(b)R, al Soviet de Minsk y al Comité
Militar Revolucionario de Petrogrado comunicados
emotivos que expresaban la decisión de apoyar al
poder de los Soviets con todas las fuerzas del Frente.
El 30 de octubre, el Congreso del Cuerpo de
Granaderos, cuya mayoría la componían soldados
que habían llegado de las trincheras, votó por el
poder de los Soviets y su política.
El congreso declaró en su resolución: "El Cuerpo
de Granaderos pone todo su poderío militar a
disposición del Comité Militar Revolucionario de
Petrogrado y está listo para intervenir en cualquier
495
497
El ejército y la flota de la Rusia obrera y campesina,
30 de noviembre y 15 de diciembre de 1917.
496
El Partido Comunista (Bolchevique) de Bielorrusia en
resoluciones, 1934, pág. 71.
Burevestnik ("El Albatros") (Minsk), 27 de octubre de
1917.
498
Las jornadas de Octubre y su preparación en la región
Occidental. Rasgos y memorias. Minsk, 1918, pág. 45.
Varios autores
104
momento en defensa del poder de los Soviets de
diputados soldados, obreros y campesinos.
Saludamos al Gobierno de Comisarios del Pueblo.
¡Transmitimos un caluroso saludo al jefe de la nueva
revolución, camarada Lenin!"499.
No obstante, la contrarrevolución no pensaba
entregarse sin lucha; su plan se reducía a tomar
Minsk, liquidar los órganos dirigentes de los
bolcheviques y, apoyándose en las unidades
contrarrevolucionarias, arrollar los regimientos
revolucionarios. El Mando del Frente, junto con los
conciliadores, creó el "Comité de Salvación de la
Revolución" y decidió actuar. El 27 de octubre, entró
en la ciudad la División de Caballería Caucásica. El
Estado Mayor del Frente contaba con unos 20.000
combatientes500, mientras que las fuerzas del Comité
Militar Revolucionario en ese tiempo no llegaban a
5.000 soldados501. Para ganar tiempo y traer
refuerzos del frente, el Comité Regional del
POSD(b)R y el Soviet de Minsk llegaron a un
acuerdo con el "Comité de Salvación de la
Revolución", pero bajo la condición de que no sería
enviada a Petrogrado y Moscú ni una de las unidades
del frente502. "Al mismo tiempo -escribiría más tarde
A. F. Miasnikov-, todas nuestras fuerzas disponibles
fueron lanzadas al frente tan pronto como lo ordenó
el partido"503.
El generalato contrarrevolucionario y los
conciliadores decidieron que ahora tenían las manos
desatadas. El Cuartel General ordenó al Mando del
Frente Oeste enviar urgentemente una brigada de
caballería con artillería, unidades de la División de
Cosacos del Kubán, un destacamento mixto de
infantería y automóviles blindados para aplastar la
insurrección en Moscú; y a las cercanías de
Petrogrado, un destacamento de autos blindados y
otras
unidades504.
Pero
las
fuerzas
contrarrevolucionarias tenían cerrado el paso a
Petrogrado y Moscú. El Estado Mayor del Frente
Oeste comunicaba el 31 de octubre al Cuartel
General que "en todas nuestras acciones no
operativas estamos atados de pies y manos..."505.
La organización del partido de la Región del
Noroeste, actuando junto con los bolcheviques de la
499
Zvezdá ("La Estrella") (Minsk), 7 de noviembre de
1917.
500
K. Lánder. 1917. La Revolución de Octubre en
Bielorrusia. Compilación de memorias y documentos.
Minsk, 1927, pág. 40.
501
I. I. Saladkov. Los bolcheviques de Bielorrusia en el
periodo de la preparación y realización de la Gran
Revolución Socialista de Octubre. Minsk, 1957, pág. 244.
502
Zvezdá (Minsk), 1 de noviembre de 1917.
503
A. F. Miasnikov. 8uestro partido en las jornadas de
Octubre en la región Occidental y en el frente. En la
compilación Las jornadas de Octubre y su preparación en
la región Occidental. Minsk, 1918, pág. 43.
504
"Krasnii arjiv", 1927, Nº 4, págs. 167,172.
505
Ibídem, págs. 173-174.
zona de retaguardia, impidió que las unidades
contrarrevolucionarias irrumpieran en los centros
proletarios decisivos del país y, de ese modo, prestó
gran ayuda a la revolución. Los trenes con cosacos y
soldados de choque fueron detenidos en Vítebsk,
Orsha, Viazma, Gzhatsk, Zhlobin, Gómel y otras
localidades.
Apoyándose en los soldados del Frente, el Comité
Militar Revolucionario de la Región arrestó el 2 de
noviembre al comisario del Gobierno Provisional,
después disolvió el "Comité de Salvación" y designó
a S. E. Schukin comisario suyo en el Estado Mayor
del Frente. Luego de reconocer verbalmente el poder
del Comité Militar Revolucionario, el Estado Mayor
del Frente comenzó a sabotear sus órdenes. Entonces,
el Comité destituyó al comandante en jefe del Frente,
general Balúev, y designó a su puesto al alférez V. V.
Kámenschikov, miembro del Comité Regional de los
bolcheviques. Para ese tiempo, los bolcheviques, con
firmeza revolucionaria, habían terminado la
depuración en las jefaturas de los tres ejércitos del
Frente. Después de una gran labor preparatoria de las
organizaciones bolcheviques, los representantes de
los combatientes celebraron los congresos de los
ejércitos. Para dirigirlos, las organizaciones
bolcheviques enviaron a sus militantes más
experimentados. A los congresos asistían también
delegados al II Congreso de los Soviets de toda Rusia
que llegaban de Petrogrado con los decretos
leninistas sobre la paz y la tierra.
La composición partidaria de los congresos
demostró que había terminado el dominio de los
mencheviques y eseristas en los comités de los
ejércitos, sin hablar ya de los comités de las unidades
menores. En el Congreso del II Ejército, casi todos
los delegados eran bolcheviques; en el del X Ejército,
los bolcheviques componían 2/3 partes; en el del III
Ejército, de los 335 delegados con derecho a voz y
voto, 155 eran bolcheviques506.
Los congresos de los ejércitos del Frente Oeste
apoyaron unánimemente la Revolución de Octubre,
eligieron los comités de los ejércitos y los comités
militares revolucionarios, todos ellos bolcheviques, a
los que se les otorgó toda la plenitud del poder en
esas grandes unidades.
El 20 de noviembre se inauguró en Minsk el
Congreso del Frente Oeste, que refrendó la victoria
de la revolución en ese sector. De 714 delegados al
congreso, al bloque de representantes de los partidos
pequeñoburgueses pertenecían menos de 50
personas507. Los delegados expresaron con gran
entusiasmo su apoyo a la política del Gobierno
soviético. Los delegados de las trincheras fueron
506
La Gran Revolución Socialista de Octubre en
Bielorrusia, t. 2, pág. 136; Golos 10 armii ("La Voz del X
Ejército"), 8 de noviembre de 1917; Pravda, 9 de
noviembre de 1917.
507
Soldátskaya Pravda, 5 de diciembre de 1917.
105
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
saludados por los representantes del CC del
POSD(b)R y del Comité Ejecutivo Central de los
Soviets de toda Rusia, G. K. Ordzhonikidze y V.
Volodarski. El congreso aprobó las resoluciones
bolcheviques referentes a todas las cuestiones del
orden del día, declaró que los soldados del Frente
estaban dispuestos a apoyar la política del Consejo de
Comisarios del Pueblo y eligió al bolchevique
Miasnikov comandante en jefe del Frentes508.
El rápido y resuelto triunfo de la revolución en los
frentes Norte y Oeste fue un gran éxito del Partido
Bolchevique. Señalando esa circunstancia, Lenin
escribía: "No podía caber ninguna resistencia del
ejército contra la Revolución de Octubre del
proletariado, contra la conquista del poder político
por el proletariado, pues en los frentes Norte y Oeste
los bolcheviques tenían una superioridad gigantesca,
y en los frentes alejados del centro los bolcheviques
tuvieron tiempo y posibilidades para arrebatar las
masas campesinas al partido eserista..."509.
Sin embargo, la revolución encontró ensañada
resistencia por parte del generalato y la oficialidad
reaccionarios. Uno de los focos más peligrosos de
esa resistencia era el Cuartel General que se
encontraba en Moguiliov. El Comité General del
Ejército anejo al Cuartel General, compuesto de
mencheviques y eseristas, envió llamamientos
provocadores a los frentes, mientras que el propio
Cuartel General comenzó a desplazar al 3 Cuerpo de
Caballería y el 17 y 22 Cuerpo de Ejército, así como
a soldados de choque, a la línea Nével-Velíkie LukiVitebsk-Orsha, enfilándolos hacia Petrogrado. De
todo el país acudían al Cuartel General enemigos de
la revolución; enviados por sus centros partidarios,
llegaron allí líderes de los mencheviques y eseristas
que comenzaron a formar un Gobierno
contrarrevolucionario510.
Sus
acciones
eran
inspiradas y apoyadas por las misiones militares de
los EE.UU., Inglaterra, Francia y Japón, que habían
emprendido el camino de groseras injerencias en los
asuntos internos de Rusia.
Por el cariz que tomaba, la conspiración en el
Cuartel General amenazaba seriamente a toda la
revolución, por lo que el Partido Bolchevique tomó
medidas para liquidarla. El 7 de noviembre, Lenin,
en nombre del Gobierno soviético, ordenó al general
Dujonin, Jefe Supremo interino, que propusiese el
armisticio a todas las potencias beligerantes, de
acuerdo con la decisión del II Congreso de los
Soviets. Dujonin se negó a cumplir la disposición.
Los Gobiernos de los EE.UU., Inglaterra y Francia
exigieron cínicamente que Rusia continuase las
508
La Gran Revolución Socialista de Octubre en
Bielorrusia, t. 2, págs. 266-282.
509
V. I. Lenin. Las elecciones a la Asamblea
Constituyente y la dictadura del proletariado. O.C., t. 40,
pág. 10.
510
"Krasnii arjiv", 1927, Nº 5, págs. 95, 97.
hostilidades en el frente. Entonces el Gobierno
soviético destituyó a Dujonin y designó Jefe
Supremo al alférez bolchevique N. V. Krilenko. A
los Gobiernos de la Entente se les elevó una protesta
resuelta contra la ingerencia en los asuntos internos
del país. Lenin y Krilenko se dirigieron por radio a
todos los soldados del ejército revolucionario
exhortándoles a desbaratar el complot del generalato,
a tomar en sus manos la causa de la paz y a mantener
en el frente el más rígido orden revolucionario511.
La noticia sobre el complot en el Cuartel General
suscitó en las trincheras una tempestad de ira.
Apoyándose en los soldados revolucionarios, el
Gobierno soviético aplicó medidas resueltas para
aniquilar el avispero contrarrevolucionario en el
Cuartel General. Con ese fin, fue enviado Krilenko a
la cabeza de un destacamento mixto de marinos del
Báltico y de soldados. De Petrogrado fue enviado al
Comité Militar Revolucionario del Frente Oeste el
bolchevique M. K. Ter-Arutiuniánts con las
directivas combativas del Gobierno soviético512.
Basándose en ellas, el Comité Militar Revolucionario
del Frente Oeste elaboró el plan para derrotar al
Cuartel General. Con unidades del III Ejército y de
las guarniciones de Orsha, Vítebsk y otras ciudades,
se formó al Grupo Norte mandado por R. I. Berzin;
con unidades del II Ejército y de las guarniciones
próximas, en la región de Minsk se creó el Grupo Sur
capitaneado por E. I. Lisiakov, miembro del Comité
Militar Revolucionario del II Ejército. Para la
guarnición de Moguiliov salió V. Feierabend,
miembro del Comité Militar Revolucionario del III
Ejército. El CC del partido y el Comité Militar
Revolucionario de Petrogrado destinaron comisarios
a la zona de concentración del 3 Cuerpo de
Caballería y del 17 y 22 Cuerpo de Ejército, que eran
el apoyo del Cuartel General513. Con la ayuda de los
enviados de Petrogrado, las organizaciones del
partido locales iniciaron una intensa agitación entre
los soldados.
El cerco de las tropas revolucionarias en torno al
Cuartel General iba cerrándose. Los generales,
enfurecidos, exigían refuerzos, pero éstos no
llegaban.
El mando contrarrevolucionario, junto con las
misiones militares de los países de la Entente,
preparaba la fuga a Kíev, al amparo de la Rada
Central. Pero los soldados revolucionarios de la
guarnición de Moguiliov lo impidieron.
El 18 de noviembre, en la ciudad se organizó el
Comité Militar Revolucionario bolchevique que
tomó el poder en sus manos y estableció el control
sobre el Cuartel General. Dos días después, en la
ciudad entró el destacamento mixto de Petrogrado.
511
V. I. Lenin. Radio a todos. O.C., t. 35, págs. 81-82.
Instituto del Marxismo-Leninismo, archivo de la
sección de historia del PCUS, f. 1, t. 1, exp. 27 a, fol. 633.
513
Ibídem, fols. 633,646-647; f. 2, 1. 5, exp. 11, fol. 1.
512
Varios autores
106
Dujonin fue detenido, pero los soldados indignados
lo arrebataron a la guardia y lo mataron. Las
instituciones del Cuartel General pasaron a
disposición del Gobierno soviético.
El Partido Bolchevique descabezó a las fuerzas de
la contrarrevolución en el ejército, se adueñó del
aparato central de dirección de las tropas y, de ese
modo, contribuyó muchísimo a la lucha
revolucionaria de los soldados en otros frentes
alejados de los centros proletarios, donde la lucha por
el triunfo de la revolución tenía un carácter más
duradero. La retaguardia inmediata allí eran zonas
agrarias y las fuerzas locales del partido y del
proletariado eran reducidas. Eso creaba condiciones
favorables para la actividad de los partidos
pequeñoburgueses. En alianza con ellos, los partidos
nacionalistas burgueses de Ucrania, Moldavia y
Transcaucasia iniciaron una lucha encarnizada contra
la unión internacional de los soldados, tratando de
escindir sus filas e impedir el triunfo del Poder
soviético.
Pero la revolución seguía inconteniblemente su
camino hacia las regiones más alejadas de Rusia. Los
decretos del II Congreso de los Soviets de toda
Rusia, particularmente los decretos sobre la paz y la
tierra, muy pronto se convirtieron en patrimonio de
los soldados. Los bolcheviques agrupaban en torno al
partido a amplias masas de soldados.
En vísperas de la Revolución de Octubre, a las
organizaciones del partido en los ejércitos del Frente
Sudoeste las agrupaba el Buró del Frente, que
trabajaba bajo la dirección del CC del POSD(b)R y el
Comité de la Región del Sudoeste, con sede en Kíev.
En el Frente Rumano, únicamente existía
organización del partido en el VIII Ejército. En los
demás ejércitos existían aún organizaciones
agrupadas con los mencheviques, pero también allí
iban creándose células bolcheviques independientes.
En el Frente Caucásico, las organizaciones militares
bolcheviques del frente y la retaguardia las agrupaba
el Buró Territorial provisional, creado en octubre de
1917 y anejo al Comité Territorial Caucásico de los
bolcheviques; estaba encabezado por el bolchevique
G. N. Korgánov, quien más tarde sería uno de los
comisarios de la Comuna de Bakú.
El Comité de la Región del Sudoeste, el Comité
Territorial Caucásico, los comités de Kíev, Odesa,
Tiflis, Bakú y otros de las zonas de retaguardia,
dirigidos por el CC del POSD(b )R, acrecentaban
cada vez más la ayuda a los bolcheviques de los
frentes meridionales. El CC del partido envió a los
frentes Sudoeste, Rumano y Caucásico decenas de
experimentados comisarios, emisarios, agitadores,
delegados al II Congreso de los Soviets de toda
Rusia, marineros del Báltico y soldados
revolucionarios de la guarnición de Petrogrado.
A finales de octubre, el Comité Territorial
Caucásico del POSD(b)R convocó en Tiflis una
conferencia de las organizaciones militares. Saludó
ardientemente la victoria de la revolución socialista y
a su jefe, V. I. Lenin, trazó el plan para la
organización acelerada de células del partido en las
unidades del Frente Caucásico y en las guarniciones
de retaguardia, así como para el desenvolvimiento de
la agitación bolchevique. El 27 de octubre, el Buró
de las organizaciones militares se dirigió a los
soldados revolucionarios
con
el
siguiente
llamamiento:
"Ayudemos
al
Petrogrado
revolucionario -¡éste es el grito de guerra! No suelten
de las manos ni un fusil, ni una ametralladora, ni una
pieza de artillería. No cumplan ni una sola orden
referente al desarme y a la disolución de unidades...
Todas las bayonetas, todos los cartuchos, todas las
ametralladoras y piezas de artillería, contra los
enemigos de la revolución..."514.
En el Frente Rumano, los bolcheviques
abandonaron las organizaciones unificadas, crearon
centros independientes en los ejércitos y organizaron
el Comité general del Frente. Se inició una labor
enérgica para convocar las conferencias de los
ejércitos y del Frentes515.
Las conferencias bolcheviques de los ejércitos del
Frente Rumano, celebradas en noviembre,
demostraron que las filas del partido crecían
rápidamente.
Del 28 al 30 de noviembre, en Kishiniov se
celebró la Conferencia de los bolcheviques del Frente
Rumano, a la que asistieron unos 200 delegados de
las unidades516. El CC del partido y el Comité Militar
Revolucionario de Petrogrado enviaron como
representantes suyos a un grupo de marineros de la
Flota del Báltico517. Esta conferencia apoyó
totalmente al CC del POSD(b)R y al Consejo de
Comisarios del Pueblo; el Comité de los
bolcheviques del Frente, elegido en ese comicio, así
como las organizaciones bolcheviques de los
ejércitos, se pusieron a la cabeza de la revolución en
el Frente Rumano.
En el Frente Sudoeste, los primeros que cogieron
el poder en sus manos fueron los bolcheviques del 2
Cuerpo de Ejército de la Guardia. Con la
participación del comisario del VII Ejército, I. P.
Vasianin, que había llegado de Petrogrado, el 1 de
noviembre
se
creó
el
Comité
Militar
Revolucionarios518, que estableció control armado en
los teléfonos, telégrafos y sistema Hughes. Después
514
Kavkazski Rabochi ("El Obrero Caucasiano"), 25 y 27
de octubre de 1917.
515
8oticias del Comité del IX Ejército, 19 de noviembre
de 1917.
516
Archivo Estatal Central Histórico-Militar, f. 2.085, t. 1,
exp. 22, fs. 156-162.
517
8oticias del Soviet de diputados obreros y soldados de
Kishiniov, 2 de diciembre de 1917.
518
Archivo Estatal Central Histórico-Militar, f. 2.003, t. 1,
exp. 52, fol. 8.
107
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
se organizaron comités militares revolucionarios en
otras unidades y grandes unidades. En los
regimientos, divisiones y cuerpos de ejército, los
soldados expulsaban de los comités a los eseristas y
mencheviques y en su lugar elegían a los
bolcheviques.
También les llegó su última hora a los
conciliadores del Comité del Frente. El 18 de
noviembre, en Berdíchev debía reunirse el Congreso
Extraordinario del Frente; los mencheviques y
eseristas hicieron todo lo posible para orientarlo
contra el Poder soviético. El Buró del Frente pidió
ayuda al CC del partido y al Comité de los
bolcheviques de la Región del Sudoeste. Estos
organismos del partido enviaron al congreso a sus
apoderados.
De los 658 delegados al congreso con derecho a
voz y voto, cerca de 270 eran bolcheviques519, 213
eseristas (incluidos 50 eseristas de izquierda) y 47
mencheviques520. Entre los mandatos de los soldados
traídos al congreso, 150 se pronunciaban por el poder
de los Soviets y 102 exigían la creación de un poder
"socialista homogéneo", aunque también esos
mandatos contenían muchas reivindicaciones
bolcheviques521. Después de seis días de intensa
labor, el congreso no pudo decidir el problema
principal: la cuestión del poder. Aquí desempeñaron
un papel negativo los eseristas de izquierda, que todo
el tiempo procuraban conciliarse con los eseristas de
derecha y los mencheviques. No obstante,
apoyándose en la voluntad de las masas de soldados,
expresada claramente en los mandatos, los
bolcheviques lograron crear el Comité Militar
Revolucionario que debería actuar hasta la
convocatoria del congreso ordinario. En ese Comité
entraron 18 bolcheviques, 5 eseristas de izquierda, 9
eseristas de derecha, 2 mencheviques y un sin
partido522.
El 26 de noviembre, el Comité Militar
Revolucionario del Frente, presidido por el
bolchevique G. V. Raszhivin, publicó la orden N° 1,
en la que indicaba que el órgano supremo del poder
en el país era el Consejo de Comisarios del Pueblo, y
en el Frente, el Comité Militar Revolucionario que se
subordina a dicho Consejo523. Así triunfó la
revolución en el Frente Sudoeste, lo cual ayudó
muchísimo a los trabajadores de Ucrania a implantar
el poder de los Soviets en una amplia zona cercana al
Frente.
Después del Frente Sudoeste, la revolución
519
Golos Fronta ("La Voz del Frente"), 21 de noviembre
de 1917.
520
Soldátskaya Pravda, 1 de diciembre de 1917.
521
8oticias del Comité Militar Revolucionario del Frente
Sudoeste, 30 de noviembre de 1917.
522
Soldátskaya Pravda, 1 de diciembre de 1917.
523
Archivo Estatal Central Histórico-Militar, f. 2.067, t. 1,
exp. 94, fol. 629.
triunfó también en el Frente Rumano, aunque la
influencia de los partidos eserista y menchevique
aquí era mucho más fuerte y la situación se
complicaba debido a que en esa zona existían fuerzas
nacionalistas burguesas que desenvolvían gran
actividad. Al recibir la primera noticia sobre el
triunfo de la insurrección en la capital, los estados
mayores y comités conciliadores comenzaron a
formar una división punitiva mixta para ayudar a
Kerenski. Todo empezó por la decisión del Congreso
Extraordinario del Frente, compuesto en su mayoría
de mencheviques y eseristas. El 31 de octubre, dicho
congreso aprobó una resolución que condenaba la
insurrección armada en Petrogrado y aprobaba la
idea de organizar una expedición punitiva para
enviarla en ayuda del Gobierno Provisional. Pero
cuando se comenzó a formar la división, se puso en
claro que el envío de tropas a Petrogrado podía
provocar una explosión de indignación entre los
soldados, capaz de barrer a los estados mayores y a
los comités conciliadores. En las condiciones de
fuerte tensión revolucionaria entre los soldados, los
comités eserista-mencheviques tenían que pensar en
sí mismos y no en la salvación del Gobierno
Provisional.
El auge revolucionario seguía su ascenso por todo
el Frente Rumano y eso lo habían demostrado de un
modo evidente los congresos de las unidades del
Frente, celebrados en los meses de noviembre y
diciembre, en donde los mencheviques y eseristas
sufrían una derrota tras otra. Los bolcheviques, que
formaban bloque con los eseristas de izquierda,
lograron la aprobación de sus resoluciones. Los
soldados ponían a los bolcheviques y eseristas de
izquierda a la cabeza de los comités de los ejércitos y
de los comités militares revolucionarios. El Comité
bolchevique del Frente se preparaba para asestar el
golpe decisivo al centro fundamental de la
contrarrevolución: el Estado Mayor y el "Comité
revolucionario" conciliador del Frente con sede en
Yassi. El 2 de diciembre, salió de Kishiniov para
Yassi el comité de los bolcheviques que convocó una
reunión con la participación de representantes de los
comités ejecutivos de las guarniciones de Yassi y
Sokoli, del Comité del IV Ejército, del Comité
odesita del POSD(b)R y el representante del Consejo
de Comisarios del Pueblo, Reison, quien había
llegado en calidad de ayudante del comisario del
Frente Rumano524. En la reunión se creó el Comité
Militar Revolucionario del Frente.
Ese mismo día, a instancia del Comité Militar
Revolucionario, el "Comité revolucionario" eseristamenchevique renunció a sus poderes. El 3 de
diciembre, el Comité Militar Revolucionario del
Frente informó al ejército y comunicó al Consejo de
Comisarios del Pueblo sobre la victoria del poder de
524
Boletín del Buró de comisarios militares, 17 de enero
de 1918, pág. 5.
Varios autores
108
los Soviets en el Frente Rumanos525. Tres días
después llegó de Petrogrado el comisario soviético
del Frente Rumano, S. G. Roshal, quien encabezó el
Comité Militar Revolucionario.
El 10 de diciembre, en Odesa se inauguró el
Congreso de representantes del Frente Rumano y de
la región, que saludó cordialmente los pasos
revolucionarios del Gobierno soviético, condenó la
política alevosa del Rumcherod526 eseristamenchevique y eligió un nuevo órgano dirigente del
Frente y de la región, presidido por el bolchevique V.
G. Iudovski.
En condiciones más o menos similares se
desenvolvían los acontecimientos en el Frente
Caucásico.
Después de que las organizaciones militares
bolcheviques y el Comité Territorial Caucásico del
POSD(b)R realizaron una vasta labor preparatoria, el
10 de diciembre se reunió en Tiflis el II Congreso
Territorial del Ejército Caucásico. El grupo
bolchevique lo encabezaba S. G. Shaumián, miembro
del CC del Partido Bolchevique. Los bolcheviques,
junto con los eseristas de izquierda, constituían la
mayoría en el congreso. En la resolución aprobada, el
congreso reconoció el poder del Consejo de
Comisarios del Pueblo, refrendó los decretos
aprobados por el II Congreso de los Soviets de toda
Rusia y condenó resueltamente la política de los
mencheviques y eseristas de derecha. El congreso se
negó a reconocer al Comisariado Transcaucásico
contrarrevolucionario y eligió un nuevo Soviet
Territorial del Ejército Caucásico en el que 52 de los
100 escaños pertenecían al bloque de izquierda527. En
el mensaje que envió el congreso al Gobierno
soviético en nombre de los soldados revolucionarios
del Frente Caucásico se decía que a través de las altas
cordilleras del Cáucaso, por encima del furor
contrarrevolucionario en Ciscaucasia, ellos tienden la
mano de solidaridad fraternal a los obreros y
soldados de toda Rusia.
No obstante, la lucha entre las fuerzas de la
revolución y la contrarrevolución no terminó aquí.
Los altos mandos de los ejércitos y sus fieles
servidores -mencheviques, eseristas, nacionalistas
burgueses de Ucrania, Moldavia y Transcaucasia y la
reacción rumana- se agruparon contra el Poder
soviético. Tras esas fuerzas contrarrevolucionarias se
hallaba
el
imperialismo
anglo-franconorteamericano. A últimos de noviembre, llegaron
del Cuartel General a Kíev misiones militares de los
países de la Entente528. Como representantes de sus
Gobiernos ante la Rada Central, llegaron también
urgentemente un diplomático norteamericano, el
cónsul inglés en Odesa y un general francés529. En
Yassi actuaban los representantes norteamericano,
inglés y francés, así como misiones militares: la
norteamericana, la francesa y otras530. Cumpliendo
las instrucciones de sus Gobiernos, ellos se
encontraban en el centro del complot de los
facciosos. Instigados y apoyados por esas misiones
militares, la Rada ucraniana y el Comisariado
Transcaucásico se apoderaron temporalmente del
poder en Ucrania y Transcaucasia, cortaron los
frentes Sudoeste, Rumano y Caucásico de la Rusia
soviética y cesaron el avituallamiento a centenares de
miles de combatientes, exigiéndoles que rindiesen las
armas. Con el asenso de los imperialistas anglofranceses y norteamericanos, el "Sfatul Tari"
('"Soviet del País"), el Estado Mayor del Frente
Rumano y el Gobierno Real Rumano lanzaron tropas
rumanas para ocupar Besarabia y desarmar a los
soldados que habían reconocido el Poder de los
Soviets. El general D. G. Scherbachev, a la sazón
comandante en jefe del Frente Rumano, confesaba
cínicamente: "En todos los problemas políticos más
importantes, yo trabajaba en común acuerdo con los
embajadores de las potencias de la Entente”531. En
plena unanimidad con los últimos, en Ucrania
actuaban los nacionalistas S. V. Petliura, M. S.
Grushevski y otros cabecillas de la contrarrevolución
en diversas regiones.
Los enemigos del Poder soviético elaboraron un
plan para aniquilar la revolución; desenvolvieron la
agitación nacionalista tratando de destruir la unidad
internacional de los soldados, forjada por el partido
de los bolcheviques, dividir el ejército en
contingentes nacionales, azuzar a unos contra otros,
desorganizar el frente y exponer al peligro de las
bayonetas alemanas el poder de los Soviets que aún
no había cobrado fuerzas. En los frentes Norte y
Oeste, esas tentativas fueron reprimidas pronto y de
un modo resuelto. Pero en los frentes Sudoeste y
Rumano, desde diciembre de 1917 estaba librándose
una ensañada lucha armada entre las fuerzas de la
revolución y de la contrarrevolución. En Rovno, los
petliurovianos hicieron una incursión contra el
comité revolucionario del Ejército Especial,
arrestaron parte de sus miembros y saquearon la caja
del ejército. En Starokonstantínov, se apoderaron del
Estado Mayor del XI Ejército y detuvieron a una
parte de los miembros del Comité Militar
525
528
Archivo Estatal Central Histórico-Militar, f. 2.309, t. 2,
exp. 2, fol. 227.
526
Rumcherod: nombre abreviado del Comité Ejecutivo
del Soviet de diputados soldados, marineros, obreros y
campesinos del Frente Rumano, de la Flota del Mar Negro
y de la Región Militar de Odesa.
527
Kavkazski Rabochi, 29 de diciembre de 1917.
Kievskaya Misl ("El Pensamiento de Kíev"), 23 de
noviembre de 1917.
529
Lucha de clases, 1931, N° 2, pág. 74.
530
Létopis revolutsii ("Anales de la Revolución"), 1925,
N° 1, págs. 97-123.
531
Archivo Estatal Central Histórico-Militar, f. 2.085,1. 1,
exp. 25, fol. 56.
109
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
Revolucionario de esa gran unidad. En Berdíchev,
ocuparon el Estado Mayor del Frente Sudoeste y
apresaron parte de los miembros del Comité Militar
Revolucionario del Frente. En Moguiliov-Podolski,
con el apoyo de los cosacos, arrestaron a parte del
comité revolucionario del VIII Ejército. En el IX
Ejército desarticularon el Soviet de diputados
obreros. En el IV Ejército detuvieron al jefe electivo
de esa gran unidad y a muchos bolcheviques; en
Yassi y Sokoli, a parte de los miembros del Comité
Militar Revolucionario del Frente Rumano y algunos
destacados cuadros del partido. En el Cáucaso, las
unidades nacionalistas hacían lo mismo.
El representante del Gobierno francés en Kíev
expresó públicamente el apoyo a semejantes actos de
la Rada Central contrarrevolucionaria532. En Yassi,
los representantes de la Entente participaban
directamente en la organización de incursiones
bandidescas
contra
los
centros
dirigentes
bolcheviques del Frentes533. En el Cáucaso, el cónsul
norteamericano F. Smith y el general inglés Shore
fueron activos organizadores del salvaje fusilamiento
de soldados, cometido por las bandas del
Comisariado Transcaucásico en 1918 cerca de
Shamjor, Dalliar, Elisavetpol y otros lugares534.
La penosa lucha por el poder continuaba. A
finales de febrero de 1918, los soldados del Frente
Sudoeste, después de encarnizados combates,
liberaron casi totalmente de los petliurovianos la
Ucrania de la orilla derecha del Dniéper, ayudaron a
las tropas del Gobierno soviético ucraniano a tomar
Kíev y a derrumbar el poder de la Rada Central.
El VIII Ejército del Frente Rumano también logró
rechazar con éxito el empuje de las bandas
petliurovianas y restablecer el poder revolucionario
en su zona de retaguardia. Aquí mismo salieron,
librando combates, el 18 y 40 Cuerpo del IX Ejército.
Los soldados del IV y VI ejércitos, que se
encontraron en una situación muy difícil, después de
numerosos y pesados combates contra los
intervencionistas rumanos y unidades de guardias
blancos, cruzaron el frente y fueron internados por
las tropas austro-alemanas. Parte de los soldados de
esos ejércitos se abrieron paso a la zona de OdesaTiráspol, donde lucharon heroicamente contra los
ocupantes rumanos, conjuntamente con el I Ejército
revolucionario que había llegado de Kíev, enviado
por el Gobierno soviético para ayudar a los soldados
del Frente Rumano. Después de una serie de derrotas,
Rumania se vio obligada a firmar un acuerdo sobre la
retirada de sus tropas de Besarabia.
En el Frente Caucásico, una parte de las tropas
revolucionarias se retiró a la zona de Bakú y
532
Kíevskaya Misl, 8 de diciembre de 1917.
Létopis revolutsii, 1925, N° 1, pág. 108.
534
Papers Relating to the Foreign Relations of the United
States, 1918. Rusia, vol. 2, Washington, 1932, págs. 589590.
533
participó en la heroica defensa de la Comuna de
Bakú; otra parte se abrió paso con las armas en las
manos a Ciscaucasia, donde luchó por la instauración
del Poder soviético en el Kubán y en la zona
adyacente al Mar Negro.
En el transcurso de la revolución en el frente se
desenvolvió en toda su amplitud la democratización
del ejército, necesidad que emanaba de la propia
esencia de la revolución socialista. Su objetivo
principal consistía en retirar definitivamente de la
dirección de las fuerzas armadas a las clases
explotadoras y utilizar el ejército en interés del
fortalecimiento del Poder soviético. Durante los
meses de noviembre y diciembre de 1917, el
generalato y la oficialidad contrarrevolucionarios
fueron destituidos de los cargos que ocupaban y
sustituidos por jefes electivos. Al frente de muchos
Cuerpos de Ejército, divisiones y regimientos se
designó a soldados y suboficiales revolucionarios que
gozaban de la confianza de los combatientes. Para
dirigir el ejército, el partido de los bolcheviques
utilizaba también parte de los oficiales leales.
En los decretos del Gobierno soviético Sobre la
igualdad de derechos de todos los militares y Sobre
el principio electivo y la organización del poder en el
ejército, aprobados por el Consejo de Comisarios del
Pueblo el 15 de diciembre de 1917, se determinaba
que "el ejército, siendo el servidor de la voluntad del
pueblo trabajador, se subordina al intérprete supremo
de esa voluntad, el Consejo de Comisarios del
Pueblo" y que "toda la plenitud del poder en cada
unidad militar y en su gran unidad, pertenece a los
respectivos comités y Soviets de soldados"535. Con
esos decretos, las tropas salían de la subordinación
del mando reaccionario, poniéndose al servicio del
Poder soviético.
Las organizaciones bolcheviques destacaban a los
soldados y marineros más conscientes, disciplinados
y revolucionarios para aplastar los focos de la
contrarrevolución interna. Los soldados más
avanzados se integraban en las filas de la Guardia
Roja para defender las conquistas de la Revolución
de Octubre. Como resultado, la burguesía y los
terratenientes se privaron de uno de sus instrumentos
más importantes -el ejército-, mientras que la
revolución adquirió una fuerza armada que, junto con
la Guardia Roja obrera, pudo aplastar rápidamente
los motines antisoviéticos de la reacción y fortalecer
el Poder soviético.
Merced a los enormes esfuerzos del Partido
Bolchevique, el ejército era para millones de
soldados una magnífica escuela de educación
internacionalista. Los soldados y marineros
revolucionarios ayudaron a los obreros y campesinos
de Estonia. Letonia, Bielorrusia, Ucrania, Moldavia y
el Cáucaso en la lucha por el poder de los Soviets, en
535
Decretos del Poder soviético, t. 1, M., 1957, pág. 244.
Varios autores
110
el desenmascaramiento del nacionalismo burgués y el
chovinismo de gran nación y en la afirmación de las
ideas del internacionalismo proletario.
Con ayuda de sus organizaciones militares
partidarias, los bolcheviques divulgaban las ideas
revolucionarias entre los soldados de los ejércitos
alemán y austro-húngaro. Los bolcheviques, sobre
todo a raíz de los sucesos de Octubre, convirtieron el
frente fraternizante en una grandiosa conferencia
pacífica, que asestó un serio golpe a la ideología
chovinista de todo el campo imperialista e hizo
avanzar mucho la causa de la solidaridad proletaria
internacional. Eso aceleró la maduración de las
revoluciones en Alemania y Austria-Hungría. La
propaganda bolchevique -reconocía el general Max
Hoffmann, jefe del Estado Mayor de las tropas
alemanas en el Frente Oriental- tenía para el
imperialismo alemán "consecuencias fatales"536.
Durante la desmovilización del antiguo ejército,
que comenzó a últimos de 1917, las organizaciones
militares del POSD(b)R ayudaron a destacar a los
soldados más conscientes y combativos para integrar
las filas del nuevo Ejército Rojo. A comienzos de
1918, el Frente Norte dio 24.000 soldados; el Frente
Oeste, 15.000537; el Frente Caucásico, unos 10.000.
El ejército de la Comuna de Bakú, con sus 18.000
efectivos, lo componían en su mayoría soldados del
Frente Caucásico538. Muchas unidades con
orientación bolchevique ingresaron casi íntegramente
en el Ejército Rojo.
El triunfo de la revolución en el frente tuvo
extraordinaria importancia para la instauración del
poder de los Soviets en el territorio de Rusia, sobre
todo en el campo. Millones de soldados
desmovilizados, que habían pasado la escuela de
lucha revolucionaria en el ejército, se dispersaron por
todo el país como agitadores y combatientes por el
Poder soviético. Encontrándose ya en sus localidades
natales, los soldados y marineros, siendo ellos
mismos en su mayor parte campesinos trabajadores,
desempeñaron un gran papel en la cohesión de las
masas campesinas en torno a la clase obrera.
Precisamente por eso Lenin señalaba en marzo de
1918 que las organizaciones soviéticas "sólo ahora,
cuando han vuelto los soldados del frente, se han
extendido hasta la última aldea"539.
La experiencia del Gran Octubre confirmó de una
forma convincente el postulado del marxismo536
General Hoffmann. La guerra de las posibilidades
perdidas. M.-L., 1925, pág. 199.
537
Archivo Estatal Central del Ejército Soviético, f. 11, 1.
8, exp. 164, fol. 44.
538
De la historia de la guerra civil en la URSS.
Compilación de documentos y datos, t. 1, M., 1960, pág.
554.
539
V. I. Lenin. Discurso pronunciado en el Soviet de
diputados obreros, campesinos y soldados rojos de Moscú.
O.C., t. 36, pág. 85-86.
leninismo de que la condición más importante para el
triunfo de la revolución socialista es la conquista de
las fuerzas armadas del país por parte del
proletariado y su partido.
2. Instauración del poder soviético en el país.
El paso de las masas de soldados al lado de la
revolución cambió radicalmente la correlación de
fuerzas en el país. La alianza de la clase obrera con el
campesinado pobre, en cuya creación había trabajado
durante mucho tiempo el partido de los bolcheviques,
se fortaleció aún más. Acerca de ese período, Lenin
decía: "Triunfábamos con extraordinaria facilidad
precisamente porque el fruto estaba maduro, porque
las masas ya habían pasado por toda la experiencia
de la política de pactos con la burguesía. La consigna
de "¡Todo el poder a los Soviets!", comprobada
prácticamente por las masas a lo largo de una gran
experiencia histórica, fue perfectamente asimilada
por dichas masas"540.
La revolución desfilaba triunfalmente por el país,
aunque su propagación se distinguía por la gran
diversidad.
A la vanguardia de la lucha por la instauración del
poder de los Soviets en la Rusia multinacional
marchaban la clase obrera y el campesinado pobre,
ante todo de las provincias centrales. Allí estaban
concentradas las masas fundamentales de la clase
obrera y había grandes fuerzas bolcheviques. A la par
con Petrogrado, Moscú, la Zona Industrial Central,
parte de Ucrania, regiones del Báltico, Bakú y la
Zona Industrial de los Urales, en Rusia había grandes
zonas agrícolas y enormes extensiones poco
habitadas de Siberia y el Extremo Oriente, en las que
predominaba también la producción agrícola. En el
seno de las distintas zonas de Rusia había un
considerable
abigarramiento
de
relaciones
socioeconómicas. Por su composición nacional, la
población de las regiones centrales era
principalmente rusa. Mas allí también vivían otras
nacionalidades y algunas de ellas componían masas
bastante compactas: regiones del Volga, los Urales,
el Norte y Ciscaucasia. En virtud de ello, la lucha por
el triunfo de la Revolución de Octubre en esas
regiones tenía sus peculiaridades. No obstante, el
proceso de instauración del Poder soviético también
aquí transcurría sobre la base de las regularidades
generales de la revolución socialista.
Las más desarrolladas en sentido industrial eran
Petrogrado con sus alrededores y las provincias
adyacentes a Moscú, que en 1913 dieron cerca del
40% de la producción total industrial del país, donde
estaban concentrados numerosos cuadros del
proletariado. En las empresas sometidas a la
vigilancia de la inspección fabril, de la Zona
Industrial Central y de la provincia de Petrogrado,
540
V. I. Lenin. VII Congreso Extraordinario del PC(b) de
Rusia. O.C., t. 36, pág. 5.
111
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
trabajaban, en total, cerca de 1.300.000 obreros; es
decir, más de la mitad de todos los obreros
industriales del país541.
Sin embargo, también allí predominaba la
población campesina y muchas de las provincias eran
agrarias, como las de Smolensk, Kaluga, Riazán,
Kursk, Vorónezh, Tambov, Nóvgorod, Pskov, Penza,
Arjánguelsk, Vólogda y la mayoría de las regiones
del Volga. Los obreros de esas provincias estaban
dispersos, principalmente por pequeñas empresas
semiartesanas, que con frecuencia sólo trabajaban
por temporadas; la mayor parte de los obreros, igual
que en las provincias industrialmente desarrolladas,
la componían campesinos de las aldeas vecinas, que
no rompían con la agricultura. Verdad es que en las
zonas agrarias de la parte europea de Rusia también
existían grandes focos industriales donde estaban
concentrados considerables contingentes de obreros
(Briansk, Samara, Tsaritsin, Kazán y otros).
La composición social de la población en las
regiones centrales de Rusia se distinguía, en general,
por el alto porcentaje de obreros en relación con otras
regiones del país. La presencia de fuerzas proletarias
relativamente grandes era la condición principal que
convirtió a esa zona de Rusia en la base de la
revolución socialista. Allí, el proletariado
revolucionario contaba con el sólido apoyo del
campesinado pobre. La población rural predominante
en dichas regiones se componía, principalmente, de
campesinos pobres. Según datos de 25 provincias
centrales del país, el 28,7% de todas las haciendas
campesinas no tenían caballos; el 47,6% disponían de
un caballo; el 11,5% no tenían superficie de siembra;
y el 79,6% sembraban de 1 a 8 desiatinas542, que eran
evidentemente insuficientes para mantener la familia:
Igual que en el resto del país, el proletariado y el
campesinado pobre eran las principales fuerzas
sociales que decidieron el éxito de la lucha por la
instauración del Poder soviético.
En la lucha por el poder de los Soviets, a la
alianza de los obreros y los campesinos pobres se
oponían las fuerzas de la burguesía y de los partidos
pequeñoburgueses. Por lo general, los "Comités de
Seguridad Pública", "Comités de Salvación de la
Patria y la Revolución" y otras organizaciones
contrarrevolucionarias semejantes, creadas por los
enemigos de la revolución en una serie de ciudades,
eran, junto con el mando reaccionario de las
guarniciones locales, los principales centros que se
oponían a la instauración del Poder soviético en las
localidades y los organizadores de la lucha contra la
revolución socialista.
La homogeneidad de la composición nacional de
la población en la parte central de Rusia determinó el
541
Historia de la guerra civil en la URSS. t. 3, M., 1957,
pág. 15.
542
Estratificación económica del campesinado en 19171920. M, 1922, pág. 21.
hecho de que la revolución socialista no encontrara
allí, por lo común, una resistencia seria por parte de
los nacionalistas burgueses ni experimentara las
dificultades con las que tuvo que enfrentarse en las
periferias nacionales del país. Por su composición
nacional, eran muy abigarradas las regiones del
Volga inferior y medio, así como el Norte, lo que
complicaba la lucha por el triunfo de la revolución
socialista en esas regiones y la resistencia de los
elementos nacionalistas burgueses creaba dificultades
complementarias a la instauración del Poder
soviético. La condición más importante para la rápida
victoria de la revolución socialista eran la existencia
de organizaciones bolcheviques, su cohesión, el alto
grado de organización y los vínculos con las masas
trabajadoras de la ciudad y el campo.
Las organizaciones de Moscú y las provincias de
la Zona Industrial Central, agrupadas por el Buró
Regional de Moscú del POSD(b)R, contaban con
70.000 militantes543; la organización partidaria de
Samara, con 4.000 afiliados544; la de Sarátov tenía
alrededor de 3.600545. No obstante, las
organizaciones bolcheviques de una serie de
provincias eran aún muy reducidas. En Astrakán, por
ejemplo, había poco más de 100 bolcheviques546; el
mismo
número
de
afiliados
al
partido,
aproximadamente, había en Simbirsk y Penza.
En numerosas provincias, los bolcheviques
disponían de una amplia red de organizaciones de
base que agrupaban a los comunistas de las
empresas, unidades militares y distritos urbanos y
rurales. Los principales cuadros bolcheviques estaban
concentrados en las grandes ciudades y centros
industriales de Rusia. En las aldeas y pueblos, los
eseristas gozaban de gran influencia, sobre todo entre
el campesinado.
Sin embargo, la influencia bolchevique en
vísperas de la Revolución de Octubre también iba
aumentando incesantemente en el campo. En algunos
distritos y subdistritos, principalmente de las zonas
industriales, se creaban organizaciones bolcheviques.
Así, según datos incompletos, sólo en siete
provincias cercanas a Moscú, durante los meses de
septiembre y octubre de 1917 surgieron 30 células
rurales del partido. Pero la bolchevización más activa
del campo se desplegó a raíz del triunfo de la
543
I. I. Mints. El triunfo de la revolución socialista en las
localidades. "Istoria SSSR" ("Historia de la URSS"), 1957,
Nº 4, pág. 67.
544
E. I. Medvédev. La conquista y el afianzamiento del
poder de los obreros y campesinos en la provincia de
Samara. En la compilación de artículos El establecimiento
del Poder soviético en las localidades en los años 19171918.1. 2, M., 1959, pág. 312.
545
El año de 1917 en la provincia de Sarátov.
Compilación de documentos. Sarátov, 1957, pág. 5.
546
La lucha por el poder de los Soviets en el Territorio de
Astrakán. Documentos y datos, p. 1, Astrakán, 1958, pág.
19.
Varios autores
112
insurrección armada de Octubre en Petrogrado y
transcurría al mismo tiempo que iba implantándose el
Poder soviético en las zonas rurales.
Preparando a las masas para la revolución
socialista, los bolcheviques acrecentaban su
influencia en las distintas organizaciones de
trabajadores. A comienzos de octubre de 1917, los
sindicatos, comités de soldados, uniones juveniles y
gran parte de los Soviets eran el puntal seguro del
Partido Bolchevique y apoyaban las reivindicaciones
de entregar todo el poder a los Soviets. De 140
Soviets de la parte europea de Rusia que en las
encuestas del grupo bolchevique en el II Congreso de
los Soviets de toda Rusia expresaron su actitud
respecto al poder, 108 estaban por el poder de los
Soviets, 21 por el "poder de la democracia" y
solamente 11 por el "poder de la coalición"547. Al
momento de realizarse la revolución de Octubre, los
bolcheviques en la mayoría de los Soviets de las
ciudades industriales y grandes urbes ocupaban una
situación dirigente. Siguiendo el ejemplo de
Petrogrado, esos Soviets creaban comités militares
revolucionarios que eran los centros organizativos de
la lucha por la instauración y el fortalecimiento del
Poder soviético en las localidades. En los Soviets
provinciales, donde antes de la Revolución de
Octubre no predominaban los bolcheviques (Nizhni
Nóvgorod, Kursk, Arjánguelsk, Smolensk, Tambov,
Tula y algunas otras provincias), la lucha por la
instauración del Poder soviético se complicaba.
En la parte central de Rusia, el partido de Lenin
en octubre de 1917 llevaba tras de sí no sólo a la
clase obrera y la mitad del ejército, sino también a
gran parte del campesinado trabajador. Una idea
acerca de eso pueden dárnosla los resultados de las
elecciones a la Asamblea Constituyente, celebradas
unos días después de triunfar la insurrección armada
de Octubre en Petrogrado. Si los bolcheviques en
todo el país obtuvieron el 25 % de los votos, en la
parte central de Rusia el porcentaje fue más alto. Por
ejemplo, en la Región Septentrional, de la que
formaban parte las provincias de Arjánguelsk,
Vólogda, Petrogrado, Nóvgorod, Pskov y Liflandia,
los bolcheviques obtuvieron el 40% de los votos, y
en la Zona Industrial Central, que agrupaba las
provincias ele Vladímir, Kostromá, Moscú, Nizhni
Nóvgorod, Riazán, Tula, Tver y Yaroslavl, el 44% de
los votos; en varias provincias, el porcentaje fue
mayor aún: en la de Petrogrado, el 50%; en la de
Moscú, el 56%; en la de Tver, el 54%; en la de
Vladímir, el 56%548; en la de Tula, el 46%; en la de
547
El cálculo se ha realizado de acuerdo con los datos
expuestos en el libro El II Congreso de los Soviets de toda
Rusia. Compilación de documentos. M... 1957. págs. 386396.
548
V. I. Lenin. Las elecciones a la Asamblea
Constituyente y la dictadura del proletariado. O.C., 1. 40,
pág. 3-4.
Smolensk, el 55%; en la de Kostrorná, el 40% y en la
de Yaroslavl, el 38,5549. Es característico el hecho de
que precisamente en dichas regiones, los demócratas
constitucionalistas -principal partido de la burguesíaobtuvieran también más votos que en cualquier otra
zona del país. En la Región Septentrional ellos
obtuvieron el 13% de los votos y en la Zona
Industrial Central, el 10%550. Lenin señalaba que "en
esos centros la lucha de clases aparecía en la forma
más tajante. Allí era, precisamente, donde se hallaban
las fuerzas principales de la burguesía; allí, y sólo
allí, era donde el proletariado podía derrotar a la
burguesía"551.
Era mucho menor el número de votos que
obtuvieron los bolcheviques en las regiones agrarias
de la parte central de Rusia.
La presencia de fuerzas armadas revolucionarias
tenía gran importancia para la instauración del Poder
soviético en tal o cual región. Como ya se ha
señalado, en vísperas y durante las jornadas de
Octubre los bolcheviques prestaban especial atención
a la creación de destacamentos de la Guardia Roja,
cuyo número total llegó a alcanzar, en el período de
la revolución de Octubre, 200.000 combatientes,
aproximadamente. En Nizhni Nóvgorod, por
ejemplo, había más de 1.000 guardias rojos; en
Sarátov, 2.600; en Yaroslavl, 400-500; en Astrakán,
más de 500552. En el transcurso de la lucha por la
instauración del Poder soviético, los destacamentos
de la Guardia Roja iban aumentando en número y
componían la base de las fuerzas armadas de la
revolución socialista.
En
desarrollo
de
los
acontecimientos
revolucionarios desempeñaron un gran papel las
guarniciones de retaguardia, que actuaban en alianza
con la clase obrera y bajo la dirección de los
bolcheviques. En casi todas las ciudades grandes
había guarniciones militares. En los regimientos de
reserva de la Región Militar de Moscú, que
territorialmente casi coincidía con la Zona Industrial
Central, en vísperas de octubre de 1917 había más de
292.000 soldados y oficiales, es decir, más de 1/3 de
los efectivos de todas las regiones militares del
país553. En Kazán había 60.000; en Sarátov, 30.000;
549
Historia de la guerra civil en la URSS, t. 3, pág. 16; P.
I. Kozlov y N. I. Rezvi. Instauración del Poder soviético
en la localidades de Yaroslavl, en la compilación El
establecimiento del Poder Soviético en las localidades, (II
tomo), pág. 249.
550
V. I. Lenin. Las elecciones a la Asamblea
Constituyente y la dictadura del proletariado. O.C., t. 40,
pág. 3.
551
Ibídem, pág. 19.
552
P. I. Kozlov y N. I. Rezvi. Obra citada. pág. 23; La
lucha por el poder de los Soviets en el Territorio de
Astrakán, pág. 27.
553
Rusia en la guerra mundial de 1914-1918 (en cifras).
M, 1925, pág. 29.
113
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
en Samara, 51.000 y en Ufá, 30.000 soldados554.
El curso y el desenlace de la revolución socialista
dependía en sumo grado de con quién iban los
soldados. Para octubre de 1917, en casi todos los
centros proletarios se habían creado ya
organizaciones militares bolcheviques que agrupaban
a los soldados en tomo a la clase obrera. Junto con
los destacamentos de la Guardia Roja, los soldados
eran la fuerza militar decisiva de la revolución
socialista.
Las históricas resoluciones del II Congreso de los
Soviets de toda Rusia y los primeros decretos y
disposiciones del Gobierno soviético demostraron a
los trabajadores de la ciudad y del campo qué tareas
se planteaba el Partido Bolchevique y el Gobierno
soviético. Ya las primeras transformaciones
revolucionarias realizadas por el proletariado
victorioso ganaron para su causa a las grandes masas
de la población del país. "Al simple obrero y
campesino -señalaba Lenin- le hemos ofrecido
inmediatamente nuestras nociones de política en
forma de decretos. Resultado de esto fue la conquista
de esa inmensa confianza de la que hemos gozado y
gozamos entre las masas populares"555.
Las noticias sobre el triunfo de la revolución en
Petrogrado y las resoluciones del II Congreso de los
Soviets llegaban a los rincones más remotos del país
y levantaban a los trabajadores a la lucha por la
instauración del Poder soviético. El CC del Partido
Bolchevique mantenía permanente contacto con sus
organizaciones y con los diversos bolcheviques que
trabajaban en las localidades, informándoles acerca
de las cuestiones políticas y prácticas más
importantes de la revolución.
La sección de contacto con las provincias,
organizada por el Comité Ejecutivo Central de toda
Rusia, envió a la periferia a varios miles de emisarios
que desempeñaron un gran papel en la movilización
de las fuerzas revolucionarias en las localidades. El
CC del partido y el Consejo de Comisarios del
Pueblo se esforzaban por enviar a las localidades a
personas probadas en la lucha revolucionaria, entre
las que se destacaban los enviados por el Petrogrado
revolucionario. Según datos incompletos, sólo la
capital envió a las provincias, desde octubre de 1917
hasta marzo de 1918, cerca de 15.000 agitadores
bolcheviques556.
En la movilización de las masas en las localidades
también desempeñó un gran papel el Comité Militar
Revolucionario de Petrogrado. Del 29 de octubre al
24 de noviembre, dicho Comité examinó unas 29
554
II Congreso de los Soviets de toda Rusia, págs. 340,
358; F. V. Chebaevski. La marcha triunfal del Poder
soviético, en la compilación de artículos El triunfo de la
Gran Revolución Socialista de Octubre, M 1957, pág. 381.
555
V. I. Lenin. XI Congreso del PC(b) de Rusia. O.C., t.
45 pág. 111.
556
Historia del PCUS, t. 3, vol. I. M., 1967, pág. 355.
veces el desarrollo de la lucha por la instauración del
Poder soviético en 45 ciudades y regiones de
Rusia557.
En los primeros días de noviembre de 1917, el
Comité Militar Revolucionario de Petrogrado creó
una comisión especial de agitación que tenía la
misión de enviar agitadores a todos los confines de
Rusia. Esa comisión envió a las localidades unos 800
agitadores e instructores.
En la explicación de la verdad acerca de la
revolución tenían gran importancia los delegados de
las localidades, que eran enviados a Petrogrado para
entrevistarse con los miembros del CC del partido y
personalmente con Lenin. Los mensajeros de los
trabajadores deseaban saber acerca de los
acontecimientos ocurridos, recibir explicaciones de
muchas cuestiones. Desde octubre de 1917 hasta
febrero de 1918 visitaron el CC del Partido
Bolchevique cerca de 1.500 delegados de las
localidades558. En ese mismo tiempo, visitaron la
sección militar del Comité Ejecutivo Central de toda
Rusia 1.637 delegaciones, sin contar los centenares
de representantes aislados; durante los tres primeros
meses de 1918, la sección de enviados del
departamento campesino del Comité Ejecutivo
Central de toda Rusia recibió a unos 1.800 enviados
campesinos559.
Con esos delegados que venían a Petrogrado
conversaban los dirigentes del partido y del
Gobierno, contestando a las preguntas que les
preocupaban y ayudándoles con consejos y hechos
prácticos.
La información sobre el triunfo de la revolución
socialista y los históricos decretos del Poder
soviético llegaba a los trabajadores a través de la
prensa bolchevique. En el país se difundían
diariamente más de 100.000 ejemplares del periódico
Pravda y 40.000 del Dereviénskaya Biednotá ("El
Campesinado Pobre"). Además de estos periódicos
del CC del partido, también editaban sus rotativos
muchas organizaciones bolcheviques de las
provincias y distritos de la parte europea de Rusia. A
comienzos de 1918, en el país se editaban 884
periódicos y 753 revistas, todos ellos órganos
bolcheviques y soviéticos560.
La ayuda que prestaba el centro a las fuerzas
revolucionarias de las localidades tenía grandísima
557
G. E. Reigberg. Actas del Comité Militar
Revolucionario como fuente histórica en Estudio de las
fuentes históricas de la sociedad soviética, M., 1964, pág.
56.
558
Historia del PCUS. t. 3. vol. I, pág. 448.
559
M. M. Neélov. El trabajo político de masas del Partido
Comunista en el período de establecimiento y
afianzamiento del Poder Soviético (octubre de 1917-julio
de 1918), Omsk, 1970, págs. 43-44, 146.
560
La prensa de la URSS en 40 años. 1917-1957. M. 1957,
pág. 107, 123.
Varios autores
114
importancia para el éxito de la lucha por la
instauración del Poder soviético en el país. Pero esa
ayuda no sería tan efectiva sin el apoyo de los
trabajadores en las localidades.
En muchas ciudades de Rusia, los Soviets locales,
dirigidos por los bolcheviques, ya poseían el poder
real antes de triunfar la insurrección armada de
Octubre en Petrogrado. Tales eran los Soviets de las
ciudades y poblados industriales de las cercanías de
Moscú, de Ivánovo-Voznesensk, Kostromá, Tver,
Kazán, Briansk, Yaroslavl, Ribinsk, Sizran, Riazán,
Vladímir y otros. La proclamación del Poder
soviético en el país legalizó y afianzó su situación
como órganos del poder absoluto en las localidades.
Sin embargo, en Rusia también había muchos
Soviets en los que, después del triunfo de la
revolución en las capitales, seguían predominando
los mencheviques y eseristas, en los cuales los
bolcheviques tuvieron que mantener una dura lucha
contra los conciliadores. Semejante situación se creó
en los Soviets de Nizhni Nóvgorod, Kursk,
Arjánguelsk, Smolensk, Tambov, Tula, Simbirsk,
Penza y algunas otras ciudades. Pero también aquí,
bajo la influencia de la propaganda bolchevique y los
primeros decretos del Poder soviético, así como con
la ayuda de los enviados proletarios del Centro, los
trabajadores no tardaron mucho en librarse de la
influencia de los conciliadores e instaurar el poder de
los Soviets. Ya durante la primera semana después de
triunfar la revolución en Petrogrado, el Poder
soviético se estableció en 17, y un mes después en 28
ciudades provinciales y en casi todos los centros
industriales del país561. Por lo general, allí donde los
Soviets no eran todavía bolcheviques, a la
instauración del Poder soviético le precedía la
reelección de los Soviets y la expulsión de los
eseristas y mencheviques de esos órganos. Es
significativo el ejemplo de la lucha por el poder de
los Soviets en la provincia de Tula. En 1917, aquí
había cerca de 370 empresas industriales con 70.000
obreros562. Los mencheviques gozaban de notable
influencia entre los obreros, situación que se
mantuvo cierto tiempo también después de triunfar la
insurrección en Petrogrado y pasar el poder a manos
de los Soviets en una serie de ciudades de Rusia
Central. Además de los errores cometidos por los
dirigentes de la organización bolchevique de Tula, la
causa de esa situación se debía a que en los años de
guerra había sufrido considerables cambios la
composición de los obreros tulenses. En las empresas
de la industria bélica se habían emboscado elementos
de las capas pequeñoburguesas de la población:
comerciantes y kulaks que eludían así ser
movilizados al ejército. En esas empresas existía
también un considerable sector de obreros bien
pagados y privilegiados.
A comienzos de octubre de 1917, en la provincia
de Tula había cerca de 1.500 bolcheviques, mientras
que los mencheviques llegaban hasta 2.330563. La
organización eserista de Tula tenía su milicia de
combate. En el Soviet de diputados obreros y en el
Soviet de diputados soldados predominaban los
mencheviques y los eseristas.
Cuando el 26 de octubre se supo que la
insurrección armada en Petrogrado había triunfado,
los bolcheviques de Tula reunieron a los activistas
del partido de la ciudad y eligieron el Comité Militar
Revolucionario, el cual, no obstante, manifestó
lentitud. Aprovechándose de eso, el Soviet eseristamenchevique decidió, con ayuda de la milicia
armada, mantener en sus manos Correos, Telégrafos
y los bancos; destacamentos del conciliador Comité
Central del Sindicato de Ferroviarios de toda Rusia
que disponían de un tren blindado, controlaban el
nudo ferroviario y tenían la ciudad amenazada con
sus cañones. La duma urbana creó el
contrarrevolucionario "Comité
de Seguridad
Pública". En la ciudad se caldeaba la atmósfera. El
30 de octubre, en el pleno del Soviet, los
mencheviques y eseristas torpedearon la resolución
bolchevique sobre la entrega del poder a los Soviets
y aprobaron una disposición que trataba de la
instauración del poder "democrático homogéneo". En
Tula se instituyó el llamado "Comité de Lucha
Popular", pero en realidad, el poder en la ciudad
quedó en manos de los órganos del Gobierno
Provisional derrocado y de la duma urbana. Esa
situación se prolongó hasta finales de noviembre,
cuando los bolcheviques triunfaron en las elecciones
al Soviet de diputados soldados. El 7 de diciembre, el
contrarrevolucionario "Comité de Lucha Popular" fue
disuelto y todo el poder pasó al Soviet.
En la mayoría de las veces, el Poder soviético en
las ciudades de la Rusia europea se estableció
rápidamente. Sólo en algunas ciudades grandes la
contrarrevolución pudo oponer resistencia armada a
la revolución socialista. De 95 ciudades grandes de
Rusia, en 73 de ellas el poder pasó a los trabajadores
sin necesidad de lucha armada, y sólo en 12 hubo
necesidad de aplicar las armas564. Pero también en
estas ciudades la lucha terminaba, por lo general, con
la victoria relativamente rápida de los trabajadores.
Así, en Smolensk había 8.000 obreros y la
guarnición tenía cerca de 25.000 soldados565. Aquí
había muchos oficiales, pues en la ciudad se
encontraba el Estado Mayor de la Región Militar de
561
563
Enciclopedia histórica soviética, t. 3, M, 1963, pág. 51.
P. G. Bogdánov. La lucha por la instauración del
Poder soviético en la ciudad y en la provincia de Tula, en
la compilación El establecimiento del Poder soviético en
las localidades en los años 1917-1918. II tomo, pág. 111.
562
El Octubre en Tula. Recopilación de materiales y datos.
Tula, 1957, pág. 44.
564
Historia del Estado y el Derecho, t. 1, M., 1968, pág.
10.
565
II Congreso de los Soviets de toda Rusia, pág. 349.
115
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
Minsk. Además, estaban acantonadas unidades de
cosacos. En agosto de 1917, la organización
bolchevique de Smolensk contaba con 207
miembros566. En el Soviet de diputados obreros y
soldados
predominaban
los
eseristas
y
mencheviques; los bolcheviques sólo tenían 27 de los
220 escaños de diputados. En la reunión del Soviet
de Smolensk, celebrada el 26 de octubre, los
mencheviques y eseristas propusieron una resolución
que condenaba la revolución proletaria. La
proposición fue rechazada. El Soviet dispuso
organizar el Comité Militar Revolucionario. En
respuesta a ello, los conciliadores abandonaron la
reunión del Soviet y junto con los miembros de la
duma urbana crearon el "Comité de Salvación de la
Patria y la Revolución", el cual se pronunció contra
las decisiones del II Congreso de los Soviets de toda
Rusia y la creación del Consejo de Comisarios del
Pueblo. El 30 de octubre, el Soviet de Smolensk
escuchó el informe del delegado al II Congreso de
los Soviets de toda Rusia y acordó tomar el poder en
sus manos. Entre los destacamentos del Comité
Militar Revolucionario y los cosacos que apoyaban al
"Comité de Salvación" se produjo un choque armado.
Las tropas contrarrevolucionarias fueron desarmadas.
El 31 de octubre, en Smolensk se implantó el Poder
soviético.
Más difícil fue la lucha por el poder de los Soviets
en la provincia de Kaluga. En la propia ciudad, la
empresa más grande eran los talleres ferroviarios,
con una plantilla de 2.000 operarios. La población
agraria de la provincia estaba estrechamente
vinculada a la ciudad. Después de que del 17 al 19 de
octubre las tropas del Gobierno Provisional
desarticularon el Soviet de Kaluga, fueron
acantonados en la ciudad unos 40.000 cosacos,
dragones y soldados de los batallones de "choque"567.
A los soldados revolucionarios de la guarnición se les
envió al frente. El 26 de octubre, cuando a Kaluga
llegó la noticia del triunfo de la insurrección armada
en Petrogrado, la duma urbana aprobó una resolución
en apoyo del Gobierno Provisional. Los cadetes y
cosacos fueron puestos en estado de alerta.
Comenzaron las detenciones de bolcheviques. Estos,
en la clandestinidad, se preparaban para aniquilar a
las fuerzas contrarrevolucionarias. El 3 de
noviembre, los ferroviarios protestaron contra las
acciones del "órgano del poder provincial" y
exigieron que "se pusiese inmediatamente en libertad
a todos los socialistas detenidos dentro de los límites
de la provincia de Kaluga"568.
El 5 de noviembre, el Buró de la Región de
Moscú del POSD(b)R constataba que "Kaluga estaba
566
VI Congreso del POSD(b)R. Agosto de 1917. Actas.
M., 1958, pág. 347.
567
I. I. Mints. Obra citada, pág. 72.
568
La instauración del Poder soviético en la provincia de
Kaluga, págs. 19, 20.
convirtiéndose en el centro de reunión de oficiales y
cadetes derrotados en otras ciudades" y exigió el
desarme de las unidades contrarrevolucionarias. En
la reunión celebrada por la comisión que había
llegado de Moscú, y en la que participaron
representantes de los órganos soviéticos locales y de
las
organizaciones
de
los
bolcheviques,
mencheviques y eseristas, se acordó disolver el
"órgano del poder provincial" y restablecer en sus
derechos al Soviet de diputados soldados. A
propuesta del representante del Comité Central del
Sindicato de Ferroviarios de toda Rusia, se acordó
crear en Kaluga un "poder socialista homogéneo,
desde los socialistas populares hasta los bolcheviques
inclusive",
denominado
"Comité
Socialista
Revolucionario Provincial"569.
Semejante resolución no podía satisfacer a los
obreros y soldados. La reunión de representantes de
la guarnición reconoció necesario crear un órgano de
poder que mantuviese la plataforma del II Congreso
de los Soviets de toda Rusia. El 15 de noviembre, en
Kaluga se formó el comité revolucionario integrado
por 8 bolcheviques y 4 eseristas de izquierda570, pero
ese organismo no contaba con el suficiente apoyo
armado, mientras que la duma urbana disponía de
considerables fuerzas.
La situación en Kaluga se discutió el 22 de
noviembre en el Comité Militar Revolucionario de
Petrogrado y luego en el Consejo de Comisarios del
Pueblo. A Kaluga fueron enviados un regimiento de
Minsk y destacamentos de guardias rojos de Moscú y
de Tula. El destacamento moscovita llegó a Kaluga
el 28 de noviembre, ocupó la estación del ferrocarril
y encañonó la ciudad. Comprendiendo su
desesperada
situación,
las
unidades
contrarrevolucionarias no se decidieron a entablar
lucha armada y los destacamentos revolucionarios
tomaron la ciudad sin derramamiento de sangre571.
En la provincia de Vorónezh, la lucha tuvo un
carácter agudo, aunque breve. Aquí la prepotencia de
los eseristas se dejaba sentir más debido a que
poseían la mayoría en los Soviets de diputados
obreros y soldados, sin hablar ya de los Soviets de
diputados campesinos. Los enemigos de la
revolución cifraban grandes esperanzas en esa
provincia. Calculaban lanzar las unidades militares
de la guarnición de Vorónezh sobre Moscú, abriendo
así el camino hacia la segunda capital a los cosacos
blancos del atamán Kaledin acantonados en el Don.
Por decisión del Comité Provincial del
POSD(b)R, el 26 de octubre en Vorónezh fue creado
el Comité Militar Revolucionario. En el Pleno del
Soviet de la ciudad, el comunicado de la detención
del Gobierno Provisional fue acogido por obreros y
soldados con aplausos y gritos de "hurra". Los
569
Ibídem, pág. 20.
Ibídem, págs. 190, 192, 193.
571
I. I. Mints. Obra citada, pág. 72.
570
Varios autores
116
bolcheviques propusieron saludar la victoria de la
revolución socialista, ratificar el Comité Militar
Revolucionario y proclamar el Poder soviético en la
provincia. Sin embargo, la propuesta fue rechazada.
Los conciliadores, aprovechándose de la mayoría en
el Soviet, aprobaron una moción sobre la creación
del "Comité de Salvación Pública" y el apoyo al
Gobierno Provisional. El 28 de octubre, el "Comité
de Salvación Pública" dio a conocer un llamamiento
en el que se decía que Kerenski estaba ya a las
puertas de Petrogrado, al frente de tropas fieles a él, y
que sólo se necesitaban unas horas para restablecer el
"orden" en la capital. La sección campesina del
Soviet, compuesta íntegramente por eseristas, se
negó a reconocer el poder de los Soviets y exhortó a
los Soviets distritales de diputados campesinos a
oponerse al Soviet de diputados obreros y soldados
de Petrogrado.
En la noche del 30 de octubre, el comité
revolucionario del 5 Regimiento de Ametralladoras,
acantonado en Vorónezh, acordó, junto con los
miembros del Comité Provincial del Partido
Bolchevique, entrar en acción. Ese mismo día, en la
ciudad comenzaron los combates que terminaron con
la victoria de los soldados revolucionarios y los
obreros. El Comité Ejecutivo conciliador del Soviet
fue disuelto572. A comienzos de noviembre se
celebraron nuevas elecciones al Soviet de diputados
obreros, soldados y campesinos de Vorónezh, del que
fueron expulsados los mencheviques y eseristas de
derecha. Igual que la mayoría de los demás Soviets,
el nuevo Soviet compuesto, principalmente, de
bolcheviques y eseristas de izquierda, emprendió la
puesta en práctica de los decretos del Poder
soviético.
En la mayoría de las veces, el Poder soviético se
instauraba primero en los centros provinciales, en las
ciudades industriales distritales y en los poblados
fabriles, donde estaban concentrados los principales
cuadros del proletariado y del partido; después iba
estableciéndose de un distrito a otro y de un do;
después iba estableciéndose de un distrito a otro y de
un subdistrito a otro de las zonas rurales. Pero
también en esta regla había excepciones. En la
provincia de Kursk, por ejemplo, la instauración del
poder de los Soviets no comenzó en el centro de la
provincia, sino en la ciudad de Bélgorod, centro
industrial del distrito. La organización bolchevique
de esta ciudad tenía 370 miembros573. El Estado
Mayor revolucionario, creado a iniciativa del Soviet
de Bélgorod después de celebrarse el II Congreso de
los Soviets de toda Rusia, el 30 de octubre ya se
572
P. N. Sóbolev. Instauración del Poder soviético en la
provincia de Vorónezh, en la compilación El
establecimiento del Poder soviético en las localidades en
los años 1917-1918. I tomo., M., 1953, págs. 343-345.
573
Correspondencia del Secretariado del CC del
POSD(b)R con sus organizaciones locales, t. 1, pág. 486.
había convertido en el dueño de la ciudad y el
distrito.
Mientras tanto, el "Comité de Salvación Pública"
de Kursk había logrado atraer a su lado a una parte
de la guarnición. No obstante, también aquí el 20 de
noviembre el Soviet de diputados obreros y soldados
acordó reconocer el poder de los Soviets y apoyar al
Consejo de Comisarios del Pueblo. La reunión de los
Soviets de diputados obreros, soldados y campesinos
de la provincia, celebrada el 26 de noviembre,
dispuso entregar el poder a los Soviets. El nuevo
Soviet disolvió el "Comité de Salvación Pública",
arrestó al comisario del Gobierno Provisional y envió
a las aldeas y pueblos de la provincia a sus
comisarios.
En la provincia de Oriol, las primeras ciudades en
las que se instauró el Poder soviético fueron Briansk
y Bézhitsa. En esas ciudades, los bolcheviques tenían
la mayoría en los Soviets ya antes de triunfar la
insurrección armada en Petrogrado. En Briansk, por
ejemplo, ya el 20 de octubre se había organizado el
Comité Militar Revolucionario que comenzó
enérgicamente a crear destacamentos de la Guardia
Roja y preparar a la guarnición para tomar el poder.
Cuando se supo en la ciudad que el Gobierno
Provisional había sido derrocado, el Soviet declaró la
implantación del Poder soviético.
El poder en Oriol pasó al Soviet algo más tarde:
en noviembre. Los mencheviques y eseristas que
predominaban en los Soviets urbano y provincial,
junto con los demócratas constitucionalistas, crearon
el "Comité para la Defensa de las Conquistas de la
Revolución" y se proponían entregar el poder a una
"comisión ejecutiva" especialmente designada, es
decir, a un órgano coalicionista. No obstante, los
bolcheviques, con el apoyo de los obreros avanzados
y los soldados revolucionarios y la ayuda de los
Soviets de Briansk y Bézhitsa, lograron que el Soviet
de diputados obreros y soldados de Oriol aprobase la
decisión de celebrar nuevas elecciones. Como
resultado, en el nuevo Soviet triunfaron los
bolcheviques y eseristas de izquierda.
En la provincia de Tambov, los eseristas gozaban
de gran influencia. En Kozlov (actualmente
Michúrinsk), cabeza de distrito donde la
organización bolchevique tenía 400 miembros574, el
Poder soviético se instauró antes que en Tambov. El
26 de octubre, aquí ya se había formado el comité
revolucionario local: y el congreso campesino del
distrito, celebrado en los primeros días de enero,
adoptó la plataforma del Poder soviético, mientras
que los bolcheviques de Tambov sólo lograron
hacerse dueños del Soviet de la ciudad el 23 de enero
de 1918. El 31 de enero, el Soviet de diputados
obreros y soldados de Tambov decretó oficialmente
la transición del poder a los Soviets.
574
Ibídem, pág. 489.
117
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
En las ciudades industriales de la cuenca del
Volga, el poder de los Soviets se implantó en cuanto
triunfó la insurrección en Petrogrado. El Soviet de
diputados obreros, soldados y campesinos de Kazán
se había pronunciado por la entrega del poder a los
Soviets ya antes de la insurrección armada en
Petrogrado. Como respuesta, la contrarrevolución
creó el llamado "Bloque socialista", que agrupaba a
los partidos pequeñoburgueses. Apoyándose en los
oficiales, cadetes, cosacos, parte de soldados y
nacionalistas burgueses tártaros, este bloque intentó
el 24 de octubre desarmar a las tropas
revolucionarias. Dos días duró la lucha armada en la
ciudad. En la tarde del 25 de octubre, los obreros y
soldados revolucionarios se apoderaron del centro de
la ciudad y cercaron la fortaleza. Después de una
breve resistencia, las unidades contrarrevolucionarias
se rindieron.
El 26 de octubre, la sesión conjunta del Soviet de
diputados obreros, soldados y campesinos de Kazán,
de los comités fabriles y de los comités de las tropas
constituyó el comité revolucionario provisional, en el
que entraron bolcheviques. Los destacamentos de la
Guardia Roja ocuparon Correos, Telégrafos, la
Central Telefónica, la estación del ferrocarril y el
Banco. Fueron detenidos el jefe de las tropas de la
Región Militar y el comisario militar del Gobierno
Provisional.
Los mencheviques y eseristas del Soviet de Kazán
ofrecieron tenaz resistencia al comité revolucionario;
organizaron el "Comité de Salvación de la Patria" y
encabezaron el sabotaje de los empleados de Correos,
Telégrafos, Banca y Tesoro. A comienzos de
noviembre se celebraron nuevas elecciones al Soviet
de Kazán, cuyo resultado consolidó aún más las
posiciones de los bolcheviques. En su llamamiento a
la población, el Soviet declaró que, cumpliendo la
voluntad del II Congreso de los Soviets de toda
Rusia, "se ponía, desde ese momento, al frente del
gobierno de la provincia575.
El Poder soviético venció rápidamente en Samara.
La organización bolchevique de la ciudad -4.000
afiliados576-, ya mucho antes de Octubre contaba con
la mayoría en el Soviet urbano. Los bolcheviques se
apoyaban en la fábrica de tuberías, en la que estaban
ocupados 23.000 obreros. En esta empresa se
organizaron destacamentos de la Guardia Roja.
También se encontraba influenciada por los
bolcheviques la guarnición de la ciudad, que contaba
con 51.000 efectivos577. Los mencheviques y
eseristas, en cambio, sólo tenían el apoyo de las
capas pequeñoburguesas de la población y de una
575
M. K. Mujariámov. Octubre y el problema nacional en
Tartaria (octubre de 1917-julio de 1918). Kazán, 1958,
pág. 73.
576
Correspondencia del Secretariado del CC..., t. 1, pág.
498.
577
Historia de la guerra civil, t. 3, pág. 21.
pequeña parte de soldados.
El 25 de octubre, en Samara se celebró una
reunión conjunta de los comités ejecutivos del Soviet
de diputados obreros y soldados y del Soviet de
diputados campesinos. En ese tiempo, los obreros se
habían apoderado del telégrafo ferroviario y a través
de los telegramas que llegaban se enteraron de cómo
iban desarrollándose los acontecimientos en
Petrogrado. Al día siguiente, se celebró una reunión
ampliada del Soviet de diputados obreros y soldados
y del Soviet de diputados campesinos de Samara, en
la que participaron también representantes de los
sindicatos, comités fabriles y comités de regimientos
y compañías. El comunicado sobre el triunfo de la
revolución en la capital y la formación del Consejo
de Comisarios del Pueblo, encabezado por V. I.
Lenin, fue acogido con entusiasmo. La reunión eligió
el Comité Militar Revolucionario que tomó en sus
manos el poder en la ciudad y en la provincia.
En Sarátov, la lucha por el poder se demoró algo
y la cuestión hubo que resolverse mediante la lucha
armada. Pero también aquí la revolución triunfó al
cabo de unos días.
La instauración del Poder soviético en las
provincias y grandes ciudades de la parte europea de
Rusia transcurrió en los siguientes plazos,
aproximadamente. Desde el 25 de octubre hasta el 20
de noviembre de 1917, el poder de los Soviets se
estableció en Petrogrado, Moscú, Vladímir,
Vorónezh, Ivánovo-Voznesensk, Kazán, Kronstadt,
Nóvgorod, Nizhni Nóvgorod, Oriol, Oréjovo-Zúievo,
Pskov, Riazán, Samara, Sarátov, Smolensk, Tver,
Tsaritsin y Yaroslavl.
Del 21 de noviembre de 1917 al 18 de enero de
1918, el Poder soviético triunfó en Vólogda, Kaluga,
Kostrorná, Kursk, Penza, Petrozavodsk, Simbirsk y
Tula; el 25 de enero, en Astrakán; el 31 de enero, en
Tambov; el 17 de febrero, en Arjánguelsk.
Aunque la mayoría de la población de Rusia la
constituían campesinos y en las ciudades solamente
vivía el 17,7 % de la población total, no obstante, la
suerte de la revolución se decidía en las ciudades
grandes, las cuales, con su ejemplo, arrastraban tras
de sí a la población rural. La lucha por el triunfo del
Poder soviético en el campo transcurría en
condiciones muchísimo más difíciles que en la
ciudad. Allí, los campesinos ricos jugaban un papel
bastante importante, mientras que los campesinos
pobres no tenían aún el suficiente grado de
organización y de conciencia.
Entre los campesinos disfrutaban de gran
influencia los eseristas, quienes en una serie de
provincias obtuvieron en las elecciones a la
Asamblea Constituyente del 38 al 70% de todos los
votos578. Los eseristas ya no formaban un partido
578
V. I. Lenin. Las elecciones a la Asamblea
Constituyente y la dictadura del proletariado. O.C., t. 40,
pág. 3.
Varios autores
118
único. De su seno se destacó otro partido: el de los
eseristas de izquierda, que apoyaba las
fundamentales resoluciones del II Congreso de los
Soviets de toda Rusia. Los bolcheviques, por su
parte, pactaron con los eseristas de izquierda para
ampliar el frente de la lucha revolucionaria. Así se
constituyó el bloque de los bolcheviques y los
eseristas de izquierda, que permitió atraer a los
campesinos al lado del proletariado.
El Decreto sobre la tierra resonó, igual que el
toque a rebato, sobre la Rusia campesina, alzando a
la lucha a millones de campesinos, situándolos muy
pronto y resueltamente al lado del proletariado
victorioso y de su partido. Lenin escribía que "el
proletariado de Rusia arrebató a los eseristas las
masas del campesinado, y se las arrebató literalmente
a las pocas horas de haber conquistado el poder
estatal, pues unas cuantas horas después de haber
derrotado a la burguesía en Petrogrado, el
proletariado triunfante promulgó el "decreto sobre la
tierra", en el que con una rapidez, una energía y una
abnegación verdaderamente revolucionarias, dio
satisfacción plena e inmediata a todas las
necesidades económicas apremiantes de la mayoría
del campesinado, mediante la expropiación total de
los terratenientes sin ninguna indemnización"579.
Las noticias sobre el triunfo del Poder soviético y
sus primeros decretos llegaban a los pueblos y aldeas
más tarde que a las ciudades. En las zonas rurales, no
había entonces ni radio, ni teléfono ni telégrafo. La
emocionante noticia de que toda la tierra había
pasado a manos de los trabajadores la trajeron a las
aldeas remotas los soldados desmovilizados que ya
habían pasado la escuela de la lucha revolucionaria
junto con el proletariado, y los agitadores enviados
por el partido al campo.
Haciendo uso de la palabra en la reunión del CC
del partido, celebrada el 1 de noviembre de 1917,
Lenin señaló: "Debemos apoyarnos en las masas,
debemos enviar agitadores al campo"580. Varios días
después, Lenin firmó instrucciones especiales para
los agitadores que iban al campo581. Sólo el Buró
Central de las sociedades de paisanos, creado en
Petrogrado, envió a las zonas rurales más de 10.000
obreros con la misión de explicar el sentido de la
Revolución de Octubre582. Miles de agitadores y
organizadores fueron enviados por las organizaciones
bolcheviques y soviéticas de las ciudades
provinciales y distritales a los pueblos y aldeas.
579
Ibídem, pág. 13.
V. I. Lenin. Intervenciones en la reunión del CC del
POSD(b) de Rusia. 1 (14) de noviembre de 1917. O.C., t.
35, pág. 43.
581
El PCUS en la lucha por el triunfo de la Gran
Revolución Socialista de Octubre. Julio-noviembre de
1917. M., 1957, pág. 182.
582
G. P. Gólikov. Esbozo de la historia de la Gran
Revolución Socialista de Octubre. M., 1959, pág. 331.
Al enterarse de que el Poder soviético iba
triunfando en las ciudades y al conocer sus primeros
decretos, los campesinos instauraban el poder de los
Soviets en sus aldeas y pueblos. Los eseristas perdían
su influencia entre los campesinos, quienes veían que
sólo el Poder soviético, que sólo los bolcheviques,
eran capaces de satisfacer sus reivindicaciones
vitales.
Los Soviets campesinos aparecieron con mayor
intensidad en enero y febrero de 1918, cuando al
campo se lanzó un verdadero torrente de soldados
desmovilizados, cuando se desplomó la ingenua fe de
los campesinos en la Asamblea Constituyente y
comprendieron que nadie más que el Poder soviético
daría satisfacción a sus aspiraciones a la tierra y la
paz.
En enero de 1918, había Soviets de diputados
campesinos en 263 distritos de los 310 existentes en
las provincias de la parte europea de Rusia583. Según
datos recogidos en 1.926 subdistritos de los 4.082
existentes en las provincias centrales de la parte
europea de Rusia, a comienzos de marzo de 1918, se
habían organizado Soviets en un 74,8% de los
subdistritos, y en abril del mismo año, ya existían en
el 91,5% de ellos584.
A medida que iban creándose los Soviets
subdistritales, éstos liquidaban las instituciones de
los zemstvos locales y cogían el poder real en sus
manos. Los Soviets subdistritales se convirtieron en
órganos soviéticos absolutos en el campo. Siguiendo
el ejemplo de los obreros, creaban destacamentos de
la Guardia Roja, integrados, principalmente, por
soldados desmovilizados y campesinos pobres;
llevaban a la práctica el Decreto sobre la tierra y
otras decisiones del Gobierno soviético.
Verdad es que esos Soviets eran, en la mayoría de
las veces, órganos para la lucha común de los
campesinos contra los terratenientes y, como regla,
no llevaban una lucha activa contra los kulaks. Lenin
escribía acerca de ellos: "Los Soviets agrupaban a los
campesinos en general. La diferenciación de clase en
el seno de la masa campesina no estaba todavía
madura, no se había manifestado todavía
exteriormente.
“Este proceso fue desenvolviéndose durante el
verano y el otoño de 1918"585.
Mas en esa etapa, los Soviets ayudaron al partido
de los bolcheviques y al Gobierno soviético a
concluir la liquidación de la clase de los
terratenientes y a crear en el campo las condiciones
necesarias para el desenvolvimiento de la revolución
580
583
J. Y. Eritsián. Los Soviets de diputados campesinos en
la Revolución de Octubre. M., 1960, pág. 187.
584
P. N. Abrámov. En torno a la época en que se
organizaron los primeros Soviets subdistritales. "Istoria
SSSR" ("Historia de la URSS"), 1960, N° 5, pág. 160.
585
V. I. Lenin. La revolución proletaria y el renegado
Kautsky. O.C., t. 37, pág. 313.
119
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
socialista. El proletariado adquirió la posibilidad de
dirigir, a través de los Soviets, al campesinado
también por la línea estatal.
La lucha por la instauración del Poder soviético se
desenvolvía en una situación complicada en las
regiones donde vivían nacionalidades no rusas. La
población de esas regiones antes de la Revolución de
Octubre experimentaba doble opresión: la clasista y
la nacional. El movimiento de masas que se
desarrolló allí en 1917 no sólo era una lucha por la
emancipación política y social, sino también contra la
opresión nacional. Este último factor trataban de
utilizarlo por todos los medios los nacionalistas
burgueses, quienes se esforzaban por encauzar la
lucha revolucionaria de los trabajadores de las
naciones oprimidas por el camino del estrecho
nacionalismo y crear un sistema estatal nacional
burgués, apartando dicha lucha del movimiento
revolucionario que abarcaba toda Rusia. A los
nacionalistas burgueses les ayudaban activamente los
eseristas y mencheviques locales, con frecuencia
creando un bloque único contra la creciente
revolución socialista. Por eso la actividad de los
bolcheviques en esas regiones requería un tacto
especial y mucha flexibilidad.
Las organizaciones bolcheviques en las regiones
nacionales de Rusia Central realizaban una gran
labor entre los trabajadores de las nacionalidades
oprimidas; utilizaban también las organizaciones
nacionales democráticas para atraer a los trabajadores
al lado de la revolución. Así, los bolcheviques de
Kazán colaboraron con el Comité Socialista
Musulmán, el cual, aun siendo una organización
pequeñoburguesa que cometió una serie de errores,
de todos modos desempeñó un papel bastante
importante en la conquista de los trabajadores
musulmanes al lado del Poder soviético.
El principal procedimiento, mediante el cual los
nacionalistas burgueses trataban de dar un carácter
estrictamente nacionalista a la lucha revolucionaria
de las masas, era su afirmación acerca de la unidad
de las naciones oprimidas y de la ausencia de lucha
de clases entre ellas.
A lo largo del agitado año de 1917, en las
regiones nacionales de Rusia Central surgieron
numerosas organizaciones nacionalista de toda
suerte. En Chuvashia actuaban la "Sociedad Nacional
Chuvasha", el "Comité Regional Militar Chuvasho" y
el "Comité de la Guarnición de Chuvashia"586. Entre
la población tártara realizaban su labor los comités
musulmanes "Jarbi-Shuro"587, "Ittifik" y otras
organizaciones pantúrquicas. En las regiones de los
mari, los nacionalistas burgueses se agruparon en
torno a la "Unión Central de los Mari"588. Todas esas
organizaciones, así como otras semejantes a ellas,
realizaban activa propaganda nacionalista en una
serie de distritos de las provincias de Kazán, Nizhni
Nóvgorod, Simbirsk y otras.
Por lo general, las organizaciones nacionalistas
burguesas se pronunciaron contra la instauración del
Poder soviético en las regiones nacionales,
renunciaron a la mayoría de sus reivindicaciones
democráticas planteadas anteriormente, se coaligaron
con
otras
fuerzas
contrarrevolucionarias,
emprendieron el camino de la traición a los intereses
nacionales en aras de conservar el dominio clasista
de la burguesía y de los terratenientes. Como
contrapeso a las consignas de la Revolución de
Octubre, a las consignas de la liquidación de la
opresión nacional y social, de la igualdad de las
naciones y de la amistad de los pueblos, ellas
plantearon reivindicaciones nacionalistas de la
autonomía cultural-nacional y de la creación de
Estados nacionales burgueses; iniciaron la lucha
contra la revolución socialista. La Asamblea
Nacional Musulmana, reunida en Ufá a finales de
octubre de 1917, se negó a reconocer el poder del
Consejo de Comisarios del Pueblo, declarando que
"la gran nación turco-tártara no podía unir su suerte
con la del poder de tres días" de los bolcheviques.
Los nacionalistas comenzaron a organizar fuerzas
armadas para combatir al Poder soviético589. Los
nacionalistas burgueses tártaros promovieron la
consigna de crear "el Estado de los Urales y el
Volga" como Estado burgués tártaro e iniciaron la
lucha abierta contra el poder de los Soviets. A
comienzos de 1918, proclamaron en la región de
Kazán la "República del Transbulak", tratando de
utilizarla como centro de reunión de las fuerzas
nacionalistas antisoviéticas. Pero esa aventura fue
liquidada rápidamente por los trabajadores de Kazán
con el apoyo de un destacamento de marineros de la
Flota del Báltico. Contra el Poder soviético se
pronunciaron los nacionalistas de Chuvashia,
Mordovia y otras zonas de Rusia Central. No
obstante, la resistencia de los nacionalistas burgueses
pronto fue superada.
La política nacional leninista, que halló su
expresión en los primeros decretos del Poder
soviético, atrajo al campo de la revolución socialista
a los trabajadores de las nacionalidades oprimidas.
***
La lucha por el poder de los Soviets en las
regiones meridionales de Rusia se desenvolvía en
condiciones extraordinariamente complicadas. Esas
586
La Revolución de Octubre y la instauración del Poder
soviético en Chuvashia. Compilación de documentos.
Cheboksari, 1957, págs. 15- 23.
587
S. G. Batíev. El movimiento liberal-burgués
nacionalista tártaro y su evolución. "Istoria SSSR", 1964,
N° 4, págs. 60-61.
588
S. A. Kórobov. El triunfo y afianzamiento del Poder
soviético en el Territorio de los Mari, en la compilación El
establecimiento del Poder soviético en las localidades en
los años 1917-1918. I tomo, págs. 374-375.
589
S. G. Batíev. Obra citada, págs. 60, 61.
Varios autores
120
provincias se distinguían por el gran abigarramiento
de relaciones clasistas y nacionales. Una de sus
particularidades esenciales era la existencia de cuatro
grandes tropas cosacas: del Don, del Kubán, de
Astrakán y del Térek, que eran el apoyo armado de la
contrarrevolución.
En octubre de 1917, se formó la "Unión sudeste
de tropas cosacas, montañeses del Cáucaso y pueblos
libres de las estepas". Ese pomposo nombre
enmascaraba a la organización de los inveterados
contrarrevolucionarios de los círculos dirigentes de
los cosacos del Don, del Kubán, del Térek, de
Astrakán y del Ural, de los montañeses del Cáucaso
Septentrional y de los calmucos de las provincias de
Astrakán y de Stávropol590. El objetivo de la
"Unión", que agrupaba a los gobiernos de las tropas
cosacas, era aislar de la Rusia revolucionaria a las
regiones cosacas y luchar contra la revolución
socialista.
La región del Don se convirtió en el centro de
reunión de las fuerzas contrarrevolucionarias. En
1916, la población de esa región superaba los tres
millones y medio de habitantes; el 47% de ella la
componían cosacos privilegiados que disponían del
85 % de las tierras. De la población no cosaca que
vivía en la región del Don, 900.000 personas eran
campesinos "aborígenes" y 800.000 "foráneos"591. El
cabecilla de los cosacos del Don, atamán Kaledin,
concentraba en esa región regimientos cosacos del
frente y de otros lugares; allí se reunía también la
oficialidad contrarrevolucionaria; allí maduraba el
foco más peligroso de la contrarrevolución de toda
Rusia.
Pero en la provincia del Don también había y se
engrosaban fuerzas revolucionarias. A la par con la
población cosaca y campesina, en el Don había
considerables cuadros proletarios. En 1916, en la
región había 219.168 obreros592 concentrados,
principalmente, en las zonas industriales: en Rostov,
40.000; en Taganrog, 40.000; en la parte del Donbás
que formaba parte de la provincia del Don, 80.000593.
Esas zonas proletarias constituían la base principal de
lucha por el poder de los Soviets. Entre la población
rural de la región existía una ostensible diferencia en
cuanto al estado material y jurídico. Era sobre todo
difícil la situación de los "foráneos": el 94,8% de
ellos carecía de tierra; el 58,2% no disponía de
ganado de labor; y el 65,1 % no tenía aperos de
590
G. V. Maláshenko y L. I. Berz. La derrota de la
kalediniada y la instauración del Poder soviético en el
Don (noviembre de 1917-febrero de 1918), en la
compilación de artículos La Revolución de Octubre en el
Don. Rostov del Don, 1957, págs. 181-182.
591
I. I. Mints. Obra citada, pág. 90.
592
Yu. I. Serii. Composición y situación de la clase obrera
del Don en vísperas de la Revolución de Octubre, en la
compilación La Revolución de Octubre en el Don, pág. 60.
593
I. I. Mints. Obra citada, pág. 90.
labranza. Tampoco era mejor la situación de los
campesinos "aborígenes": el 23,8% de ellos carecía
de tierra y los demás disponían de míseras
parcelas594.
Tampoco los cosacos eran homogéneos; la
disgregación clasista también había echado
profundas raíces en su ambiente. Entre las haciendas
cosacas, el 18% no tenía sembrados; el 18,6% no
disponía de ganado de labor; el 19,6% carecía de
vacas. Pero entre los cosacos había una fuerte capa
de kulaks que explotaba despiadadamente a los
campesinos y cosacos pobres595. En el Don también
existían, aunque pocas, grandes haciendas
terratenientes. Sobre esa base social, la lucha de
clases en el Don adquirió un carácter muy tirante,
Para octubre de 1917 había crecido
considerablemente la organización bolchevique del
Don que encabezó la lucha por la instauración del
poder de los Soviets en la provincia. A comienzos de
octubre, el Buró del Partido Bolchevique de la
Región del Don agrupaba 6.851 miembros. Los
principales
cuadros
bolcheviques
estaban
concentrados en los centros industriales de la región:
en Rostov había 1.100 bolcheviques; en el distrito de
Grúshevka- Vlásovka, 550; en el de Gúkovka, 216;
en el de Sulin, 65; en el de Taganrog, 350; en el de
Makéievka, 1.000596; en el de AlexándrovkaGrúshevka, 832; en el de Kalmiuss, 1.630 y en el de
Yasínovka, 910597.
Los bolcheviques tenían gran influencia entre los
obreros y soldados de la provincia. Ya antes del
triunfo de la insurrección armada en Petrogrado, los
bolcheviques tenían predominio en una serie de
Soviets de ciudades y minas de la provincia, incluido
también el de Rostov. A propuesta de los
bolcheviques, a últimos de septiembre se comenzó la
formación y el armamento de destacamentos de la
Guardia Roja. En Rostov se organizó el Estado
Mayor Central de la Guardia Roja.
El 26 de octubre de 1917, en el Teatro Marte,
donde sesionaba el Soviet de Rostov-Najicheván, se
presentó el radista del buque de enlace Koljida,
anclado en el puerto de Rostov, quien trajo la noticia
recibida por la estación de radio del buque sobre el
triunfo de la revolución socialista en Petrogrado. El
Soviet, a despecho de los conciliadores, aprobó una
resolución propuesta por los bolcheviques que
reconocía al Poder soviético y creó el Comité Militar
Revolucionario provincial encabezado por los
bolcheviques. La nueva sobre el triunfo de la
594
V. A. Zólotov. El movimiento campesino en el Don en
el período de preparación de la Gran Revolución
Socialista de Octubre, en la compilación La Revolución de
Octubre en el Don, pág. 97.
595
I. I. Mints. Obra citada, pág. 90.
596
Correspondencia del Secretariado del CC..., t. 1, pág.
496.
597
I. I. Mints. Obra citada, págs. 90-91.
121
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
revolución socialista fue acogida con alegría por los
obreros y soldados de Rostov, Taganrog y los
poblados mineros. Los Soviets dirigidos por
bolcheviques tomaban el poder en sus manos y
ponían en práctica los decretos del Consejo de
Comisarios del Pueblo.
El Comité Militar Revolucionario del Don,
elegido por el Soviet, desenvolvió gran actividad.
Estableció estrecho contacto con los soldados de las
guarniciones, con los obreros y con las unidades
cosacas revolucionarias, preparando fuerzas para la
lucha por la instauración y el fortalecimiento del
poder de los Soviets en la provincia. En la solución
de esa tarea principal de la revolución en el Don, el
proletariado y los soldados revolucionarios pronto
tropezaron con fuerzas bien preparadas de la
contrarrevolución. El 25 de octubre, el atamán
Kaledin envió a todas las unidades militares de la
región un telegrama en el que comunicaba que "los
bolcheviques, al usurpar el poder, habían cometido
un hecho delictivo y totalmente intolerable" y que
"en estrecha alianza con los gobiernos de otras tropas
cosacas, prestará pleno apoyo al existente Gobierno
Provisional de coalición". Kaledin también declaró
que el Gobierno de las tropas, "a partir del 25 de
octubre del presente, asumía toda la plenitud del
poder ejecutivo estatal en la provincia del Don, hasta
que fuera restablecido el poder"598. En una serie de
distritos de la provincia, Kaledin implantó el estado
de sitio.
Los actos de Kaledin revestían gran peligro para
la revolución socialista en el país. Y ese peligro era
mayor aún debido a que en torno a Kaledin ya se
había creado y continuaba acrecentándose un núcleo
organizado de la contrarrevolución rusa. Las
acciones de Kaledin adquirían un carácter de
importancia nacional. El 29 de octubre, el Gobierno
de las tropas del Don envió a diversos puntos del país
un telegrama en el que declaraba que "invitaba al
Gobierno Provisional y a los miembros del Consejo
de la República a Novocherkassk, donde se podrá
organizar la lucha contra los bolcheviques y
garantizar la seguridad personal de unos y de
otros"599. Al Don acudieron los generales Kornílov,
Denikin, Lukomski y otros. También llegaron al Don
los líderes de los partidos burgueses: Miliukov,
Struve, Trubetskói y otros cabecillas demócratas
constitucionalistas. Representaba gran peligro para
los bolcheviques el hecho de convertirse la Región de
las Tropas del Don en el centro de reunión de
grandes fuerzas militares. A comienzos de
noviembre, en Novocherkassk apareció el general
Alexéiev, jefe del Estado Mayor del Mando
Supremo, quien consideraba, según sus propias
palabras, que el Don era "la base para actuar contra
los bolcheviques600. En el Don comenzó la formación
del "Ejército voluntario", que se convirtió en el
núcleo de las tropas de guardias blancos en el sur de
Rusia.
En ayuda de Kaledin acudieron apresuradamente
los imperialistas extranjeros. Ellos vieron en el
atamán una fuerza capaz de aplastar a la revolución.
"El único rayo de esperanza es, o parece ser,
solamente lo que hace o puede hacer el atamán
cosaco Kaledin", declaró el lord Robert Cecil601.
Robert Lansing, Secretario de Estado de los EE.UU.,
en un informe sobre la situación en Rusia,
comunicaba a W. Wilson que el "único núcleo visible
del movimiento organizado, lo bastante fuerte para
sustituir a los bolcheviques y establecer un Gobierno,
es el grupo de oficiales encabezado por el general
Kaledin, hetman de los cosacos del Don"602. A
Novocherkassk, capital kalediniana, llegaron
representantes de EE.UU., Inglaterra y Francia.
A comienzos de diciembre, Lansing dio
indicaciones al embajador norteamericano en
Londres para conceder a Kaledin un crédito secreto.
Al atamán le transfirieron grandes sumas de dinero
de bancos norteamericanos, ingleses y franceses y le
enviaban, por todas las vías posibles, armamento y
municiones.
Viendo en Kaledin una fuerza que podía
convertirse en la base de la contrarrevolución, a él
comenzaron a dirigirse todos los reaccionarios. El
comandante en jefe, general Dujonin, insistía que se
apoyara la acción del general Krasnov; Riabtsev, jefe
de la Región Militar de Moscú, pedía el envió de
cosacos a esta ciudad; también pedían ayuda desde
Sarátov. Respondiendo a esas peticiones, Kaledin
ordenó a los regimientos cosacos, dislocados en la
zona de Petrogrado, que apoyasen al general
Krasnov; al jefe de la 7 División Cosaca le ordenó
ocupar Vorónezh y continuar el avance hacia el
norte, liquidando en todas partes el poder de los
Soviets: Kaledin trataba de crear un bloque
antisoviético, concertando la alianza con otros
cabecillas antisoviéticos: el atamán Dútov en el
territorio de Oremburgo; el general Scherbachev en
el Frente Rumano y la Rada Central en Ucrania.
En el Don se creó una situación muy complicada
y peligrosa para la revolución; se formaron dos
centros hostiles y opuestos, situados muy cerca uno
del otro: en Rostov, el centro revolucionario dirigido
por los bolcheviques; en Novocherkassk, el centro
contrarrevolucionario encabezado por Kaledin. En la
lucha por el poder de los Soviets, los bolcheviques se
598
600
La lucha por el poder de los Soviets en el Don.
Compilación de documentos. Rostov del Don, 1957, págs.
144-145.
599
Descomposición del ejército en 1917. Compilación de
documentos. M.-L., 1925, págs. 157-158.
G. V. Maláshenko y L. I. Berz, Artículo citado, pág.
184.
601
M. Lévidov. En torno a la historia de la intervención
de los aliados en Rusia, la parte. M., 1925, pág. 13.
602
Ibídem, pág. 17.
Varios autores
122
apoyaban en los obreros, soldados revolucionarios,
cosacos y campesinos trabajadores. Kaledin, junto
con los generales huidos al Don, se apoyaba en la
oficialidad, la élite cosaca y las tropas
contrarrevolucionarias aquí concentradas. El centro
revolucionario recibía apoyo y ayuda del Gobierno
soviético y de los trabajadores del país, donde había
triunfado el poder de los Soviets; el campo
reaccionario contaba con la ayuda de los
imperialistas extranjeros y de la contrarrevolución de
toda Rusia. Maduraba la lucha armada entre estos
dos campos hostiles.
Kaledin comprendía que no podría aplastar la
revolución socialista en el país sin derrotar primero el
movimiento revolucionario en la propia provincia del
Don. Y ese movimiento se desenvolvía tan
impetuosamente que amenazaba con liquidar el foco
kalediniano de la contrarrevolución.
El 4 de noviembre de 1917, los bolcheviques del
Don comunicaron al CC del POSD(b)R: "El estado
de ánimo de las masas obreras está a favor nuestro; la
inmensa mayoría de la guarnición, también; hay
escisión incluso entre las unidades cosacas"603.
Testimonio del estado de ánimo antikalediniano, que
existía en una serie de unidades cosacas, fue la
sublevación iniciada el 9 de noviembre de 1917 en
las unidades cosacas acuarteladas en la stanitsa604,
Uriúninskaya, sublevación, que aunque fue aplastada
por Kaledin, frustró sus planes de avanzar sobre
Vorónezh y más al norte, como se había planeado
anteriormente. La sublevación fue una demostración
del creciente estado de ánimo bolchevique entre los
cosacos, demostró una vez más que la masa cosaca
no era homogénea y que Kaledin no podía contar con
todos los cosacos. Teniendo en cuenta ese hecho,
Kaledin tomó una serie de medidas para aplastar
cuanto antes a las fuerzas revolucionarias del Don.
Cumpliendo órdenes del atamán, los destacamentos
cosacos desarticulaban los Soviets y liquidaban las
organizaciones bolcheviques, desarmaban y disolvían
los regimientos de infantería con orientación
revolucionaria, retiraban urgentemente del frente las
unidades cosacas.
Por su parte, los bolcheviques de Rostov y de
otras zonas de la provincia tomaron una serie de
medidas encaminadas contra los kaledinianos. Pero
los destacamentos revolucionarios no tenían la
suficiente cantidad de armas. Uno de los más
importantes puntales de apoyo militar de los
bolcheviques eran las unidades de infantería
acantonadas en Rostov y en otros puntos de la
provincia. El 6 de noviembre, el Comité Militar
Revolucionario de Rostov ordenó "a todos los
comités de regimientos y compañías, a los oficiales y
soldados fieles a la revolución, no cumplir ninguna
603
Correspondencia del Secretariado del CC..., t. II, pág.
234.
604
Stanitsa: pueblo de cosacos.
orden encaminada a desarmar a la guarnición"605.
Respondiendo a la petición del Comité Militar
Revolucionario, en breve llegó a Rostov una flotilla
de barcos de la Flota del Mar Negro, y de Sebastopol
salió para el Don un destacamento de marineros.
El Comité Militar Revolucionario del Don
también tomó medidas para armar los destacamentos
de guardias rojos de Rostov, Taganrog y poblados
mineros. Pero para iniciar la ofensiva contra las
tropas de Kaledin, los bolcheviques del Don no
tenían todavía suficientes fuerzas.
La situación en el Don se agravaba, lo que
inquietaba muchísimo al Gobierno soviético, al CC
del partido y personalmente a V. I. Lenin.
Comprendiendo el gran peligro que representaba la
kalediniada para la revolución socialista, el partido
tomó una serie de medidas para extinguir ese foco
contrarrevolucionario. "O vencer a los Kaledin y los
Riabushinski o entregar la revolución"606, así
apreciaba Lenin la amenaza kalediniana. Partiendo
de esa amenaza, el Comité Militar Revolucionario de
Petrogrado ya el 2 de noviembre había examinado la
situación creada en la provincia del Don y después
casi todos los días se dedicaba a las cuestiones de la
lucha contra la kalediniada607.
El Gobierno soviético encomendó al bolchevique
V. A. Antónov-Ovsiéenko la organización práctica
del aplastamiento del motín de Kaledin. Para ayudar
a los bolcheviques del Don, el CC del partido envió a
Rostov a uno de sus miembros: A. S. Búbnov. De
Petrogrado, Moscú, Járkov y otras ciudades, así
como del Donbás, fueron enviados destacamentos de
guardias rojos, marineros y soldados revolucionarios
para combatir a los kaledinianos.
Pero para aquel tiempo, Kaledin había logrado
desarmar los regimientos de infantería en
Novocherkassk y en la stanitsa Kámenskaya y
ordenó disolver todos los regimientos de infantería
acantonados en la provincia. Algunos soldados se
fueron para casa; otros, influenciados por los
conciliadores, en los acontecimientos que estaban
desenvolviéndose ocuparon la posición de
"neutralidad". Las unidades cosacas cercaron Rostov.
En la noche del 26 de noviembre, los kaledinianos
emprendieron la lucha armada en Rostov, pero al
cabo de tres días de combate fueron derrotados y
arrojados de la ciudad. No obstante, la situación
seguía siendo muy tensa.
Kaledin reorganizó y completó sus unidades y
comenzó nuevamente la ofensiva sobre Rostov. Se
entablaron encarnizados combates en los accesos y
605
La lucha por el poder de los Soviets en el Don, pág.
156. S. S. Jesin, Marineros de la revolución. M., 1958,
págs. 221-224.
606
V. I. Lenin. Gente del otro mundo. O.C., 1. 35, pág.
230.
607
Documentos de la Gran Revolución Proletaria, t. 1, M.,
1938, págs. 157, 167, 174-175,177 y otras.
123
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
en la propia ciudad. Los defensores de la ciudad
rechazaban heroicamente los ataques del enemigo,
pero los destacamentos de los guardias rojos eran
poco numerosos, estaban mal armados e instruidos;
los soldados de la guarnición continuaban
manteniendo la posición de "neutralidad" y la flotilla
del Mar Negro, que había desempeñado un gran
papel al rechazar la primera ofensiva de los
kaledinianos, ahora se encontraba sin municiones. A
los guardias rojos enviados de otras ciudades no les
dio tiempo prestar ayuda. El 2 de diciembre Kaledin
ocupó Rostov.
Una vez solucionada esa tarea, Kaledin
emprendió la ofensiva hacia el norte, tratando de salir
al centro del país. Las bandas de Kaledin avanzaban
por la provincia del Don liquidando por doquier los
Soviets y castigando cruelmente a los funcionarios
del partido y de los Soviets.
La ofensiva de las tropas de Kaledin hacia el
centro del país fue la señal para la acción de todas las
fuerzas antisoviéticas, cuyos planes, como puede uno
suponer, estaban coordinados con anticipación. En
ayuda de Kaledin se apresuró la Rada ucraniana.
Favoreciendo a la concentración de tropas
contrarrevolucionarias en el Don, la Rada impedía el
movimiento de los destacamentos soviéticos. Las
unidades nacionalistas de la Rada iniciaron la lucha
armada contra los destacamentos que iban a combatir
contra los cosacos de Kaledin. Al mismo tiempo,
activaron las acciones el atamán cosaco Dútov en la
región de Oremburgo, la Rada del Kubán y el general
Scherbachev en el Frente Rumano. Se creó un frente
antisoviético único con su centro en el Don.
El 25 de noviembre, el Consejo de Comisarios del
Pueblo se dirigió con el llamamiento A toda la
población, en el que se decía que la "revolución está
en peligro. Es necesario llevar la causa popular hasta
el final. Es necesario barrer a los criminales
enemigos del pueblo. Es necesario que los
conspiradores contrarrevolucionarios, los generales
cosacos
y
sus
inspiradores
demócratas
constitucionalistas sientan la mano de hierro del
pueblo revolucionario". El Consejo de Comisarios
del Pueblo declaró el estado de sitio en las zonas de
rebelión, y a los cabecillas del motín, fuera de la ley;
prohibió
mantener
con
ellos
cualesquiera
conversaciones y exhortó a todas las fuerzas
revolucionarias a realizar acciones enérgicas608.
A las zonas ocupadas por Kaledin se dirigieron
destacamentos complementarios de tropas soviéticas
y se acrecentaron los envíos de armamento a los
guardias rojos del Donbás, En Járkov comenzó sus
acciones el Estado Mayor, que tenía la misión de
combatir la contrarrevolución en el sur del país.
Lenin se interesaba personalmente por la
formación y el armamento de las tropas soviéticas
que se dirigían a sofocar el motín de Kaledin, así
como por la rapidez de su desplazamiento hacia el
frente. A proposición de Lenin fueron asignadas
grandes sumas para luchar contra la kalediniada.
Además, el partido y el Gobierno adoptaron una serie
de medidas para explicar a los cosacos los verdaderos
objetivos de Kaledin y la política del Poder soviético
con el fin de apartar, de ese modo, a los cosacos
trabajadores del movimiento kalediniano.
De acuerdo con el informe de Lenin sobre la
visita que le hizo una delegación de la Unión de
Tropas Cosacas, el Consejo de Comisarios del
Pueblo acordó el 25 de noviembre dirigirse a los
cosacos con un llamamiento y enviar agitadores a las
zonas cosacas.
En el llamamiento del Consejo de Comisarios del
Pueblo se hacía un relato de las primeras medidas
adoptadas por el Poder soviético, se demostraba de
modo convincente la esencia contrarrevolucionaria y
los planes antipopulares de los atamanes facciosos609.
El 30 de noviembre, el Consejo de Comisarios del
Pueblo aprobó la proposición de la Sección Cosaca
del Comité Ejecutivo Central de toda Rusia sobre la
elaboración de proyectos de leyes para asegurar los
intereses de los cosacos trabajadores.
El 9 de diciembre, el Consejo de Comisarios del
Pueblo hizo pública una disposición por la que se
abolía el servicio militar obligatorio de los cosacos,
se les pertrechaba y equipaba a costa del Estado y se
establecía la libertad de su desplazamiento610. Esas
medidas, al igual que otras puramente militares,
tenían gran importancia para la descomposición de
las tropas de Kaledin.
A través de numerosos agitadores enviados a las
zonas cosacas y de los cosacos que regresaban del
frente para sus hogares, la noticia sobre esas medidas
del Poder soviético penetraba en el ambiente cosaco.
La verdad bolchevique acerca de los acontecimientos
que estaban sucediendo acrecentaba la excitación en
las tropas cosacas, relajaba ese sostén de la
contrarrevolución.
Simultáneamente, en la retaguardia kalediniana
activaron su labor las organizaciones bolcheviques
que habían pasado a la clandestinidad. Todo el
trabajo lo dirigía el Comité Militar Revolucionario
del Don, que se había trasladado a Vorónezh, y el
comité bolchevique clandestino de Rostov. Bajo la
dirección de esos comités, los trabajadores de la
provincia del Don se levantaban a la lucha contra
Kaledin. La estratificación de los cosacos y del
campesinado del Don continuaba acrecentándose.
Los cosacos y campesinos pobres, que por medio del
engaño fueron enrolados en el movimiento, se
apartaban del atamán faccioso. Al descontento y a la
descomposición en el ejército de Kaledin también
favorecía el empuje cada vez más fuerte de las tropas
608
609
Decretos del Poder soviético, t. 1. M., 1957, págs. 154155.
610
Ibídem, págs. 156-159.
Ibídem, pág. 199.
Varios autores
124
soviéticas.
Después de cercar las zonas envueltas en la
sublevación, las tropas soviéticas comenzaron a
prepararse para el combate decisivo. Contra Kaledin
salieron más de 8.000 combatientes con trenes
blindados, artillería y ametralladoras. La ofensiva se
desarrolló en varias direcciones. A medida que iban
acercándose a Rostov, las tropas soviéticas se
complementaban incesantemente a costa de los
obreros del Donbás.
A iniciativa de las unidades cosacas con
orientación revolucionaria que habían llegado del
frente, en aquellos días se celebró en la stanitsa
Kámenskaya el Congreso de Cosacos del Frente que
"discutió la política pérfida y traidora del
atamán…"611. El 10 de enero, el congreso acordó
unánimemente "declarar la guerra a Kaledin y
adueñarse de todo el poder en la provincia del
Don"612; eligió el Comité Militar Revolucionario
cosaco del Don, el cual exigió de Kaledin, de un
modo terminante, el cese de la lucha contra el Poder
soviético. El atamán declinó la reivindicación. El
congreso envió a Petrogrado una delegación que fue
recibida por Lenin y que participó en las labores del
III Congreso de los Soviets de toda Rusia.
La situación de Kaledin empeoraba de día en día.
Y aunque sus destacamentos habían ocupado Lijáia,
Zvérevo y Kámenskaya, sin embargo, no pudieron
avanzar más. Los kaledinianos se encontraban
atenazados: desde el frente avanzaban las tropas
soviéticas; en la retaguardia se alzó a la lucha contra
Kaledin la población trabajadora del Don. Las
unidades cosacas comenzaron a desobedecer a
Kaledin y no deseaban luchar contra los
destacamentos revolucionarios.
El 15 de enero, las tropas soviéticas ocuparon
Matvéev Kurgán y se aproximaron a Taganrog. Los
obreros de la ciudad, bajo la dirección del Comité
Militar Revolucionario creado por los bolcheviques,
se sublevaron el 17 de enero y arrojaron a los
kaledinianos de la ciudad. A finales de enero se
liberó Zvérevo, Lijáia y Sulin. El 29 del mismo mes,
Kaledin comunicó al Gobierno de las Tropas:
"Nuestra situación es irremediable. La población,
además de no apoyarnos, mantiene para con nosotros
una actitud hostil"613. Comprendiendo que no tenía
salida, Kaledin se pegó un tiro.
Cumpliendo indicaciones de Lenin, el 24 de
febrero las tropas soviéticas liberaron Rostov y al día
siguiente, Novocherkassk. El foco más peligroso de
la contrarrevolución rusa fue liquidado y en el Don
se instauró el Poder soviético.
Al sur de la provincia del Don, se extienden las
611
Yu. K. Kirienko. El Congreso de combatientes cosacos
en Kámenka. "Historia SSSR", 1964, N° 5, pág. 131.
612
"Krasnii arjiv", 1936, Nº 3, pág. 27.
613
G. V. Maláshenko y L. I. Berz, Artículo citado, pág.
209.
amplias estepas de Kubán, que llegan hasta la zona
premontañosa del Cáucaso y el litoral del Mar Negro.
En la provincia del Kubán vivían entonces 2.940.000
personas, siendo cosacos el 47%. Las relaciones
sociales en la provincia eran aproximadamente las
mismas que en la del Don. La diferencia esencial
entre ambas provincias era que en el Kubán no había
grandes centros industriales y, por consiguiente, era
mucho más reducido el número de proletarios.
También era relativamente pequeño el número de
guarniciones de retaguardia.
Para octubre de 1917, los bolcheviques del Kubán
y del litoral del Mar Negro ya habían conquistado la
mayoría en varios Soviets, incluido el de
Ekaterinodar. En las ciudades y las stanitsas se
organizaba la Guardia Roja. Los bolcheviques eran
apoyados por los soldados revolucionarios de las
guarniciones militares acantonadas en esa región.
La revolución encontró aquí un enemigo fuerte y
bien organizado: la Rada de las Tropas del Kubán,
que se apoyaba en la élite cosaca y en grandes
destacamentos de cosacos. La Rada de las Tropas
formó el "Gobierno de las Tropas", apoyado por el
coronel Filimónov, atamán de los cosacos del Kubán.
La contrarrevolución de la región mantenía estrechos
vínculos con Kaledin. El Kubán, igual que el Don,
atraía a la oficialidad reaccionaria que esperaba
encontrar allí el apoyo para organizar la lucha
armada contra la revolución socialista.
La nueva acerca del triunfo de la revolución
socialista llegó al Kubán y a los territorios
adyacentes al Mar Negro el 26 de octubre. El Soviet
de Ekaterinodar, el de Novorossiisk y otros
acordaron tomar inmediatamente el poder en sus
manos. Mas no lograron poner en práctica la
decisión. El "Gobierno de las Tropas" declaró el
estado de sitio en el Kubán, sus destacamentos
ocuparon Correos y Telégrafos de Ekaterinodar,
desarmaron al Grupo de Artillería que tenía
orientación revolucionaria y arrestaron a los
miembros del Comité Ejecutivo del Soviet de la
ciudad. Respondiendo al llamamiento de los
bolcheviques, los obreros de Ekaterinodar declararon
una huelga de protesta y junto con los soldados de la
guarnición organizaron un mitin masivo. Pero los
cosacos y cadetes abrieron fuego y lo dispersaron.
El 5 de noviembre, el Soviet de Ekaterinodar
decidió "avisar inmediatamente a todos los Soviets
de la situación existente en la provincia del Kubán y
pedir ayuda para combatir a la descarada
contrarrevolución". I. I. Yankovski, presidente del
Soviet, comunicó al Soviet de Petrogrado acerca de
los sucesos ocurridos en la ciudad614.
El I Congreso de Campesinos Foráneos, celebrado
en Ekaterinodar a comienzos de noviembre, aprobó
614
La lucha por el Poder soviético en el Kubán en 19171920. Compilación de documentos. Krasnodar, 1957,
págs. 115-116.
125
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
la resolución propuesta por los bolcheviques, en la
que señalaba que el atamán y el "Gobierno de las
Tropas" no eran reconocidos "como poder estatal ni
gozaban de autoridad entre la mayoría de la
población de la región" y exigió la anulación del
estado de sitio declarado por ellos. Pero los eseristas
y mencheviques presentes en el congreso lograron
realizar la segunda votación, revocando la resolución
bolchevique615.
Mientras tanto, al Kubán iban llegando del frente
soldados con orientación revolucionaria; ellos traían
a las ciudades y stanitsas la noticia sobre los
primeros decretos del Poder soviético, levantaban a
las masas a la lucha por la instauración del poder de
los Soviets.
El 23 de noviembre, en Novorossiisk inició sus
labores el Congreso de representantes de los Soviets
de la provincia del Mar Negro, convocado por los
bolcheviques. El congreso saludó a la Revolución de
Octubre y al Consejo de Comisarios del Pueblo con
V. I. Lenin a la cabeza; declaró el poder de los
Soviets en toda la provincia y formó la República
Soviética del Mar Negro616.
Pero también en el Kubán se organizaban las
fuerzas de la oficialidad contrarrevolucionaria que
huía a esa región de todos los confines de Rusia. La
contrarrevolución se hacía cada vez más insolente. El
9 de diciembre, la Rada del Kubán declaró,
abiertamente que no reconocía el poder de los
Soviets y exhortó a los cosacos a la lucha armada
contra el bolchevismo. Los bolcheviques tuvieron
que pasar a la clandestinidad y Ekaterinodar se
convirtió en el centro de la Rada.
La liquidación de la Rada del Kubán y la derrota
de sus fuerzas armadas se convirtió en la tarea
fundamental de los bolcheviques del Kubán y de la
zona adyacente al Mar Negro. La organización
clandestina de los bolcheviques de Ekaterinodar, aun
siendo muy difíciles las condiciones de trabajo,
seguía organizando y armando a la Guardia Roja. A
mediados de diciembre, los obreros de la ciudad ya
habían reunido cerca de 3.000 fusiles, 6
ametralladoras y 2 piezas de artillería617. Los
bolcheviques también sentían el apoyo de las
unidades acantonadas en la región, que habían
llegado del frente.
Para afianzar la situación de la Rada, el 12 de
diciembre los conciliadores convocaron en
Ekaterinodar el II Congreso de Campesinos
Foráneos, en el que se acordó unirse a la Rada,
creando de ese modo una apariencia de unión entre
cosacos y foráneos. No obstante, los bolcheviques
consiguieron que el congreso les siguiera a ellos;
divulgaron entre los delegados el llamamiento del
Consejo de Comisarios del Pueblo a los cosacos. El
congreso aprobó la resolución en la que se reconocía
la "necesidad de entregar en el Kubán toda la
plenitud del poder a manos de los Soviets de
diputados obreros, soldados, campesinos y cosacos";
también expresó su desconfianza a la Rada y a la
"Alianza del Sudeste"; reconoció el poder del
Consejo de Comisarios del Pueblo y exhortó a los
trabajadores del Kubán a luchar por el poder de los
Soviets. Se eligió un órgano provisional del Poder
soviético en el Kubán: el Soviet revolucionario de
diputados populares de la región del Kubán, al que se
le encomendó convocar en Ekaterinodar, el 25 de
enero de 1918, el I Congreso de los Soviets de la
provincia
del
Kubán618.
Pero
los
contrarrevolucionarios,
que
disponían
de
superioridad de fuerzas, arrestaron a los miembros
del Soviet de diputados populares y a una serie de
activistas bolcheviques, desarticularon el periódico
bolchevique Prikubánskaya Pravda ("La Verdad del
Kubán") y comenzaron las represiones contra los
trabajadores. La Rada logró estrangular el
movimiento revolucionario en la región y aniquilar a
muchos activistas del partido. Pero esa victoria fue
efímera, pues tropezaba con la resistencia de las
amplias masas trabajadoras.
A mediados de enero de 1918, el poder de los
Soviets se proclamó en la mayoría de las ciudades y
stanitsas de la provincia. Sólo en Ekaterinodar se
mantenía aún el dominio de la contrarrevolución. Los
acontecimientos en el Kubán se desenvolvían con
gran rapidez. El 17 de enero, en la stanitsa
Krímskaya se celebró una conferencia de
representantes de los distritos del Kubán que
proclamó la instauración del Poder soviético en la
provincia. Dicha conferencia creó el Comité Militar
Revolucionario del Kubán y el Mar Negro y acordó
empezar la ofensiva sobre Ekaterinodar para ocuparla
antes del 25 de enero, día de la convocatoria del I
Congreso de los Soviets de la región del Kubán619.
Sin embargo, la ofensiva estaba mal preparada;
los destacamentos de guardias rojos que avanzaban
de Novorossiisk fueron derrotados y tuvieron que
retroceder con grandes pérdidas. Las unidades
contrarrevolucionarias ocuparon una serie de
stanitsas y ejecutaron a muchos trabajadores.
El 24 de enero, la reunión del Comité Ejecutivo
Central de la República del Mar Negro, en la que
estaban
presentes
representantes
de
las
organizaciones bolcheviques y de la Guardia Roja,
acordó suspender la ofensiva e intensificar la
preparación de un nuevo golpe sobre Ekaterinodar.
La sección militar del Comité Ejecutivo Central de la
República del Mar Negro se fusionó con el Comité
Militar Revolucionario del Kubán y el Mar Negro y
en toda la región se comenzó a formar, armar e
instruir destacamentos de la Guardia Roja. Al Kubán
615
Ibídem, págs. 116-117.
Ibídem, págs. 14,410.
617
Ibídem, pág. 15.
616
618
619
Ibídem, págs. 15, 133-137.
Ibídem, págs. 16, 411.
Varios autores
126
llegaron agitadores y mandatarios de los órganos del
partido y soviéticos, quienes prestaron gran ayuda a
las fuerzas revolucionarias locales.
El 14 de febrero de 1918 se reunió en Armavir el I
Congreso de los Soviets del Kubán, en el que estaban
representados todos los distritos de la región, excepto
Ekaterinodar y varias stanitsas donde aún dominaba
la contrarrevolución. El congreso eligió el Soviet de
la provincia del Kubán. El 22 del mismo mes, el
Comité Ejecutivo del Soviet declaró fuera de la ley al
"Gobierno de las Tropas" ya la Rada620.
A finales de febrero, después de aniquilar a la
kalediniada, el Kubán estableció comunicación
directa con el centro. Para ese tiempo se había
terminado la preparación de la nueva ofensiva sobre
Ekaterinodar, que empezó unos días después y
terminó con la toma de la ciudad el 14 de marzo. La
Rada del Kubán, el "Gobierno de las Tropas" y sus
acólitos huyeron a la zona premontañosa del
Cáucaso. En todo el territorio del Kubán y el litoral
del Mar Negro se estableció el poder de los Soviets.
La lucha por el poder de los Soviets en las zonas
premontañosas y montañosas del Cáucaso también
transcurría en complicadas condiciones. Estas zonas
estaban habitadas por muchas nacionalidades que con
frecuencia estaban enemistadas entre sí y sojuzgadas
por las más diversas supervivencias religiosas y
feudales. En el Daguestán vivían más de 30
nacionalidades y grupos étnicos que hablaban en 32
lenguas y dialectos distintos. La parte privilegiada de
la población de esa región la componían los cosacos
del Térek y los campesinos foráneos. En el Térek y el
Daguestán no había más de 25.000-30.000 obreros,
lo que suponía poco más del 3% de la población621,
concentrados, principalmente, en las explotaciones
petrolíferas de Grozni y en Port-Petrovsk
(actualmente Majach-Kalá). Las nacionalidades
aborígenes no tenían casi su proletariado industrial.
Las mejores tierras se encontraban en poder de los
cosacos, de los kulaks prevenientes de otras regiones
de Rusia y de la nobleza feudal local. La mayor parte
de la población estaba desprovista de tierra o tenía
muy poca, lo que la condenaba al hambre y la
miseria.
Las fuerzas reaccionarias del Térek y el
Daguestán se apoyaban en las capas acomodadas de
los cosacos del Térek y en el clero; atizaban por
todos los medios la enemistad nacional, azuzaban a
unos pueblos contra otros, valiéndose de las
costumbres y de las tradiciones estamentales y
nacionales, y sobre todo de los prejuicios religiosos.
En octubre de 1917, en Stávropol, el Térek y el
Daguestán
actuaban
varias
organizaciones
bolcheviques. Junto con la clase obrera, en el
derrocamiento del poder de la burguesía
desempeñaron un papel importante en el transcurso
de la lucha revolucionaria las unidades militares
acantonadas en la región. A los trabajadores de la
región también les prestaron gran apoyo los
bolcheviques de Transcaucasia y principalmente los
de Bakú.
Teniendo en cuenta las particularidades locales,
los bolcheviques, aplicaban una táctica flexible,
atraían al lado de la revolución socialista a las
organizaciones democráticas que habían surgido aquí
anteriormente. Así, los bolcheviques de Vladikavkaz
colaboraban con el partido Kermén y lograron
incorporar a sus miembros a la lucha contra la
hostilidad nacional, a colaborar con el proletariado en
la revolución socialista. Los bolcheviques del
Daguestán también colaboraron exitosamente con el
grupo socialista daguestano que expresaba los
intereses
democrático-revolucionarios
del
campesinado nativo. Este grupo desempeñó un papel
bastante importante en la lucha por el triunfo de la
revolución socialista en la región.
El papel más decisivo en esa lucha lo
desempeñaba la política nacional leninista del
Gobierno soviético, quien declaró que aseguraría "a
todas las naciones que habitaban Rusia el verdadero
derecho a la autodeterminación”622. En el
llamamiento del Gobierno soviético A todos los
trabajadores musulmanes de Rusia y del Este,
divulgado ampliamente en el Daguestán, se decía:
"Organicen su vida nacional de una manera libre y
sin obstáculos. Ustedes tienen ese derecho. Sepan
que todos sus derechos, igual que los de todos los
pueblos de Rusia, son protegidos con todo el poderío
de la revolución y de sus órganos, los Soviets de
diputados obreros, soldados y campesinos. ¡Apoyen,
pues,
esta
revolución
y
su
Gobierno
plenipotenciario!623
A últimos de septiembre, los bolcheviques ya
habían logrado la mayoría en el Soviet de
VIadikavkaz y poco más tarde en el de Grozni.
Crecía la influencia bolchevique en los Soviets de
Port-Petrovsk, Kizliar y otras ciudades, así como
entre los pueblos montañeses.
Después de recibirse la noticia del triunfo de la
Revolución de Octubre en la capital, por muchas
ciudades pasó una ola de mítines de trabajadores que
exigían la transición del poder local a manos de los
Soviets. El 28 de octubre, el Soviet de Vladikavkaz
se expresó por el apoyo a la revolución socialista, y
el 4 de noviembre, después de escuchar el informe de
S. M. Kírov, conocido bolchevique que había asistido
al II Congreso de los Soviets de toda Rusia, aprobó
una resolución en la que testimoniaba "su fidelidad al
nuevo Gobierno proletario y campesino que había
622
620
Ibídem, págs. 171-172.
621
S. M. Magomédov. Octubre en el Térek y en
Daguestán. Majach-Kalá, 1965, págs. 4, 6.
La lucha por la instauración del Poder soviético en
Daguestán. 1917-1921. Recopilación de documentos y
datos. M., 1958, pág. 50.
623
Decretos del Poder soviético, t. 1, pág. 114.
127
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
tomado en sus manos la causa del cese de la masacre
de cuatro años, la solución inmediata del problema
de la tierra a favor de los trabajadores del campo, la
regulación de la producción que está siendo destruida
por la burguesía antipopular y la emancipación de las
nacionalidades oprimidas"624. Tres días después, el
Soviet de Port-Petrovsk también acordó reconocer al
Consejo de Comisarios del Pueblo e instaurar en la
ciudad el Poder soviético. Pero la contrarrevolución
del Daguestán logró traer del frente unidades de
cosacos del Térek y la "División salvaje". Estaban
preparándose fuerzas armadas para sofocar a la
revolución. Además, algunos de los Soviets, en los
que aún eran dueños los mencheviques y eseristas,
también se pronunciaron contra la Revolución de
Octubre.
El 12 de noviembre, en Vladikavkaz se reunió el
Congreso de representantes de la élite cosaca que
acordó no reconocer el poder de los Soviets. El
llamado "Gobierno montañés", instituido por la
nobleza feudal, la burguesía y el clero musulmán, y
el "Gobierno Provisional de las Tropas" se
convirtieron
en
centros
de
la
lucha
contrarrevolucionaria: el 1 de diciembre organizaron
el "Gobierno Provisional del Térek y el Daguestán",
que logró desarticular los Soviets de Vladikavkaz y
Grozni, arrestar a sus dirigentes y provocar choques
sangrientos entre cosacos y montañeses y entre
ingushes y osetios. En ese tiempo, los nacionalistas
del Daguestán concentraron sus destacamentos
armados en Temir-Jan-Shurá, preparándose para
declarar en esa región la monarquía encabezada por
el imán N. Gotsinski.
No obstante, los bolcheviques, junto con el grupo
socialista daguestano, organizaron destacamentos de
obreros, soldados y montañeses pobres y obligaron a
Gotsinski con sus bandas a huir a las montañas. Pero
quedaba aún el "Gobierno Provisional del Térek y el
Daguestán" que se oponía a la proclamación del
poder de los Soviets.
La reacción atizaba intensamente la enemistad
entre las nacionalidades, especulaba con los
sentimientos nacionales de los pueblos locales,
excitaba el odio hacia la población rusa, cuyos
representantes desempeñaban un importante papel en
el desarrollo del movimiento revolucionario entre los
pueblos montañeses. Estaba contaminada por el
nacionalismo la parte acomodada de la población
montañesa, pero no los pobres. Su punto de vista
encontró el reflejo en la resolución aprobada en
Piatigorsk, a finales de enero, en la reunión de las
organizaciones democráticas y de representantes de
las zonas montañesas. En ella se decía que "el pueblo
kabardo no tiene más que un sentimiento: el de
amistad y de sincero respeto hacia la población rusa;
que el pueblo kabardo se distancia resueltamente de
624
I. I. Mints. Obra citada, págs. 93-94.
la ola de expoliaciones, de bandidaje y de excesos
nacionalistas que abarcó a Chechenia e Ingushia, y
que sólo desea una cosa: convivir pacíficamente con
todos los pueblos en aras del trabajo común...,
fortalecer los principios de la libertad, la igualdad y
la fraternidad..." y que "la revolución rusa, que
proclamó el principio de la autodeterminación de los
pueblos, lleva la paz y la libertad a todos los
pueblos"625
La principal tarea de las fuerzas bolcheviques
ahora era cohesionar a los trabajadores de todas las
nacionalidades de la región para luchar contra la
reacción, desenmascarar los manejos de la
contrarrevolución nacionalista. En la solución de esas
tareas desempeñó un gran papel el I Congreso de los
pueblos del Térek, inaugurado en Mozdok a finales
de enero. Los bolcheviques agruparon a las fuerzas
democráticas del congreso, crearon un bloque
socialista y propusieron, en nombre de éste, terminar
ante todo con la enemistad nacional, que era el mayor
peligro para la revolución. El congreso consideró
necesario "crear ante todo un órgano de poder capaz
de agrupar a la democracia de la región del Térek y
que tenga autoridad entre las masas de la población,
independientemente del estamento y de la
nacionalidad"626. Ese órgano de poder fue el Soviet
Popular del Térek, elegido en el congreso, del cual
formaron parte representantes de todas las
nacionalidades y organizaciones democráticas del
Térek.
A comienzos de marzo de 1918, en Piatigorsk se
celebró el II Congreso de los pueblos del Térek, en el
que S. M. Kírov desempeñó el papel dirigente. Los
bolcheviques propusieron proclamar en el Térek el
Poder soviético. El 17 de marzo, el congreso, en
nombre de los trabajadores del Térek, envió un
telegrama a Lenin comunicándole la decisión de
reconocer el Consejo de Comisarios del Pueblo627. Se
formó la República Popular Soviética del Térek
dentro del marco de la RSFSR. En un breve plazo,
los destacamentos revolucionarios derrotaron a las
tropas contrarrevolucionarias y a últimos de marzo
en todo el Térek se instauró el Poder Soviético. El
"Gobierno del Térek y el Daguestán", con los restos
de sus bandas, huyó a Temir-Jan-Shurá, pasando
poco más tarde a Georgia.
En el Daguestán, la lucha por el poder de los
Soviets adquirió un carácter más prolongado. A
últimos de marzo, Port-Petrovsk era, en realidad, la
única ciudad del Daguestán en la que el poder se
encontraba en manos del Soviet. En las demás
localidades de la región dominaban los conciliadores
625
Por el poder de los Soviets en Kabardá y Balkaria.
Documentos y datos. Nálchik, 1957, pág. 41.
626
S. M. Kírov. Artículos y discursos escogidos. M., 1957,
pág. 21.
627
Por el poder de los Soviets en Kabardá y Balkaria, pág.
72.
Varios autores
128
y nacionalistas burgueses. El Comité Militar
Revolucionario de Port-Petrovsk emprendió medidas
para afianzar el Poder soviético.
A su vez, los contrarrevolucionarios daguestanos
comenzaron a preparar las acciones combativas. El
Comité Ejecutivo regional del Daguestán, creado ya
durante el Gobierno Provisional, se convirtió en el
centro
de
reunión
de
las
fuerzas
contrarrevolucionarias de la región. Las bandas
nacionalistas burguesas de Gotsinski y unidades del
Cuerpo de Caballería del general Pólovtsev ocuparon
Port-Petrovsk el 25 de marzo, después de vencer la
heroica resistencia de los escasos destacamentos de
guardias rojos de la ciudad. El Comité Militar
Revolucionario y los funcionarios soviéticos se
vieron obligados a evacuarse a Astrakán. El imán
Gotsinski exhortó a los montañeses a la guerra
"sagrada" contra los bolcheviques y comenzó a
provocar choques sangrientos entre los pueblos del
Daguestán. Para los trabajadores de la región
comenzaron días difíciles.
En su ayuda acudieron los trabajadores de Bakú y
Astrakán. El 18 de abril, del puerto de Bakú salieron
rumbo
hacia
Port-Petrovsk
varios
barcos
acompañados de cañoneras, teniendo a bordo un
destacamento
de
desembarco
de
tropas
revolucionarias. Al día siguiente, de Astrakán salió
para Port-Petrovsk otro destacamento, en el que se
encontraban los miembros del Comité Militar
Revolucionario de Port-Petrovsk628.
En la noche del 20 de abril, el destacamento de
Bakú desembarcó en Port-Petrovsk y entró en
combate. Los destacamentos contrarrevolucionarios
se dieron a la fuga y en la ciudad fue restablecido el
Poder soviético. Poco más tarde, los destacamentos
revolucionarios, apoyados por los trabajadores de las
aldeas, limpiaron todo el Daguestán de las bandas de
Gotsinski.
El 2 de mayo de 1918, en el liberado Temir-JanShurá se formó el Comité Militar Revolucionario de
la provincia del Daguestán, que proclamó el Poder
soviético en toda la región.
***
La lucha por el poder de los Soviets en los Urales
y las regiones adyacentes se distinguía por una serie
de particularidades. Los Urales eran una de las
mayores regiones industriales del país; en sus
numerosas empresas trabajaban más de 300.000
obreros; con los Urales lindaba la provincia de
Viatka, que contaba con más de 38.000 obreros,
siendo Izhevsk su principal centro industrial629. La
gran mayoría de los obreros uralenses estaba ocupada
en la industria minera y metalúrgica; muchos de esos
obreros, igual que los de otras regiones de Rusia,
estaban ligados con la agricultura. Las zonas más
desarrolladas en sentido industrial se encontraban en
el centro de los Urales, cuya ciudad más importante
era Ekaterimburgo (actualmente Sverdlovsk), aunque
la capital de la provincia era Perm.
En los Urales, los rusos componían,
aproximadamente, el 71 % de la población; los
bashkires, el 13 %; los tártaros, el 5 %; los udmurtos,
el 4 %; los mari, el 2 %; otras nacionalidades, cerca
del 5%630. La abigarrada composición nacional
también era característica para las provincias
adyacentes a los Urales.
Las zonas de los Urales meridionales eran
agrarias, donde también había una considerable capa
cosaca agrupada en la Tropa Cosaca de Oremburgo.
Igual que en las demás zonas cosacas, los cosacos
privilegiados eran el baluarte armado de la
contrarrevolución. Las principales fuerzas de la
contrarrevolución uralense se concentraban en la
provincia de Oremburgo, en cuyas ciudades vivía el
7% de la población. En 1917, en esa provincia había
menos de 5.000 obreros631. Los cosacos de
Oremburgo eran dueños de 4 millones de desiatinas
de tierras de labranza (en total había 6 millones). El
promedio de las parcelas de los cosacos era de 67,4
desiatinas, mientras que la de los campesinos era de
6,6. Sin embargo, tampoco aquí los cosacos eran
homogéneos por su situación económica. El 8,5 % de
las haciendas cosacas tenían de 100 a 1.000
desiatinas de tierra cada una, mientras que el 12,9%
no tenían tierras de labranza o no poseían caballo632.
La población de la provincia era también
multinacional: el 30% de la población la componían
kazajos, bashkires, tártaros y representantes de otras
nacionalidades no rusas.
Para el desarrollo de los acontecimientos en los
Urales tenía gran importancia su situación
geográfica. En el occidente, esa zona lindaba con la
cuenca media del Volga; en el oriente, detrás de la
cordillera de los Urales, comenzaban las ilimitadas
extensiones de Siberia; en el sur, lindaba con
regiones pobladas por nacionalidades no rusas,
sometidas a doble opresión: la clasista y la nacional.
El territorio de la región de Oremburgo colindaba
con las tierras kazajas, donde los nacionalistas
manifestaban bastante actividad.
En el otoño de 1917, en las ciudades y poblados
fabriles de los Urales, así como en los territorios
adyacentes, se activó el trabajo de las organizaciones
630
628
N. Emírov. La instauración del Poder soviético en
Daguestán y la lucha contra los intervencionistas
germano-turcos. M., 1949, pág. 61.
629
I. I. Mints. Obra citada, pág. 74; La instauración y el
afianzamiento del Poder soviético en la provincia de
Viatka. Recopilación de documentos. Kírov, 1957, pág. 4.
I. I. Mints. Obra citada, pág. 75.
N. K. Lisovski. La marcha triunfal del Poder soviético
en los Urales del Sur, en la compilación El
establecimiento del Poder soviético en las localidades en
los años 1917-1918. II tomo, M., 1959, pág. 397.
632
N. K. Lisovski. El aplastamiento de la dutoviada
(1917-1919). M., 1964, págs. 4-6.
631
129
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
bolcheviques. La organización más fuerte se creó en
Ekaterimburgo, donde se encontraba el Comité del
POSD(b)R de la región de los Urales. En octubre de
1917, los bolcheviques de la región editaban 7
periódicos de masas633.
Los centros industriales y los poblados fabriles de
los Urales se convirtieron en el baluarte del Partido
Bolchevique. En vísperas de la Revolución de
Octubre, los bolcheviques ocupaban la posición
dirigente en la mayoría de los Soviets de los centros
industriales de la región.
Preparándose para la revolución socialista, los
bolcheviques de la región organizaban destacamentos
de la Guardia Roja. Igual que en todo el país, los
bolcheviques estaban apoyados por los soldados
revolucionarios de las guarniciones uralenses.
De ese modo, la revolución socialista contaba con
el fuerte apoyo de las masas de la mayor parte de las
zonas uralenses, y excepto la provincia de
Oremburgo, logró triunfar con relativa facilidad.
En el centro de los Urales, el poder de los Soviets
se estableció a raíz del triunfo de la insurrección
armada en Petrogrado. Los Soviets de Ekaterimburgo
y de los poblados fabriles, apoyándose en los obreros
y soldados revolucionarios, se hicieron dueños del
poder. Durante octubre y noviembre de 1917, el
Poder soviético se estableció, por vía pacífica, en la
mayoría de las ciudades y poblados fabriles de los
Urales.
En muchos centros industriales de los Urales
meridionales, los Soviets declararon la toma del
poder en sus manos después de conocerse el triunfo
de la revolución en Petrogrado. Pero en los Soviets
de una serie de ciudades y poblados de la región
(Zlatoust, Bieloretsk, Verjne-Uralsk, Sotka y Kusa)
dominaban los mencheviques y eseristas, por eso la
lucha por la instauración del Poder soviético se
demoró varios meses y a veces se convertía en
conflictos armados.
Adquirió particular agudeza la lucha por la
instauración del poder de los Soviets en Perm, centro
administrativo de los Urales. Los conciliadores
predominaban en el Soviet de esa ciudad, tenían
influencia entre los soldados de la guarnición. En
Perm también se encontraba el Soviet regional de
diputados obreros y soldados de los Urales, donde los
eseristas y mencheviques ocupaban la posición
dirigente. Los conciliadores se pronunciaron contra
la instauración del Poder soviético en los Urales. Sin
embargo, Perm se encontraba rodeado de distritos
donde ya había triunfado el poder de los Soviets. Las
nuevas elecciones al Soviet de la ciudad de Perm
dieron superioridad a los bolcheviques.
En contraposición a este Soviet, los conciliadores,
junto con la burguesía, crearon el "Consejo para
gobernar la provincia". Los bolcheviques uralenses
633
La lucha por el triunfo de la Revolución Socialista de
Octubre en los Urales. Sverdlovsk, 1961, pág. 293.
desplegaron un activo trabajo para celebrar el
congreso provincial de los Soviets que se inauguró el
16 de diciembre. De los 139 delegados, 108 eran
bolcheviques, 27 eseristas de izquierda, 2 anarquistas
y 2 sin partido. Estaban representados 62 Soviets
uralenses que agrupaban a 417.335 obreros y
soldados de la provincia de Perm. El congreso
reconoció como único poder supremo del país al
Comité Ejecutivo Central y al Consejo de Comisarios
del Pueblo y declaró que "el proletariado y los
campesinos pobres de la provincia de Perm
marcharían hombro con hombro con ellos"634. Para
dirigir la provincia, el congreso eligió el Comité
Ejecutivo provincial.
También las diversas organizaciones nacionalistas
burguesas de los Urales y territorios adyacentes
oponían resistencia a la revolución socialista: la
"Sociedad cultural-educativa de los udmurtos de
Glázov" y el "Buró de alógenos" en los distritos de
Izhevsk, Vótkinsk y Glázov; en las provincias de Ufá
y Oremburgo se pronunciaron contra la revolución
los nacionalistas burgueses bashkirios agrupados en
torno al "Shuró nacional bashkir".
Los bolcheviques explicaban a los trabajadores de
las zonas nacionales la política nacional del Poder
soviético y la esencia contrarrevolucionaria de las
organizaciones nacionalistas. En esa labor le
correspondía el papel fundamental al grupo tártarobashkirio, perteneciente al Comité de Ufá del
POSD(b)R. Poco a poco, los trabajadores de los
Urales y de las zonas adyacentes iban rompiendo con
el movimiento nacionalista burgués e incorporándose
en las filas de los combatientes activos por el poder
de los Soviets.
Se desenvolvió una lucha tenaz por el poder en la
región de Oremburgo, donde surgió uno de los focos
más peligrosos de la contrarrevolución rusa: el motín
de Dútov. Este atamán organizó el "Gobierno de las
Tropas", reunió en la zona de la ciudad unidades de
oficiales y cosacos que contaban con unos 7.000
efectivos635 y encabezó la acción contra el poder de
los Soviets. Para organizar las bandas de Dútov, la
burguesía de Oremburgo reunió mediante la
suscripción más de 2 millones de rublos; apoyaban
también a Dútov los imperialistas extranjeros. El
propio atamán reconocía: "Franceses, ingleses y
norteamericanos tienen conmigo relaciones directas y
634
La lucha por el triunfo de la Gran Revolución
Socialista de Octubre en los Urales, pág. 377; La lucha
por el triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre
en la provincia de Perm, págs. 42, 531; La instauración y
el afianzamiento del Poder soviético en la provincia de
Viatka, págs. 247,253.
635
Por el poder de los Soviets. Memorias de los
participantes en la guerra civil en la provincia de
Oremburgo. Chkálov, 1957, pág. 28.
Varios autores
130
nos prestan ayuda"636.
Al enterarse de la victoria de la revolución
socialista en el centro, Dútov se adueñó del poder en
Oremburgo y exhortó a los cosacos a luchar contra el
Poder soviético. En su ayuda acudieron los
conciliadores que habían creado en Oremburgo el
"Comité de Salvación de la Patria y la Revolución".
Dútov estableció contacto con los dirigentes de las
tropas contrarrevolucionarias en el Don, en la cuenca
baja del Volga y en Siberia, así como con los
nacionalistas de Bashkiria y Kazajstán. Iniciando la
rebelión antisoviética, el atamán se planteaba ocupar
los Urales, cortar Siberia y Asia Central de la parte
europea de Rusia, unirse con Kaledin en el Volga y
continuar la ofensiva conjunta hacia el centro del
país. Con el fin de poner en práctica los planes,
Dútov comenzó la ofensiva sobre las ciudades y
poblados industriales de los Urales meridionales. Su
compañero de lucha, el atamán Tókarev, a la cabeza
de destacamentos cosacos que contaban con varios
miles de hombres concentrados en la zona de Tróitsk
y Verjne-Uralsk637, ocupó esas ciudades y siguió
avanzando en dirección de Cheliábinsk. Levantó
cabeza la contrarrevolución local. Los demócratas
constitucionalistas, mencheviques y eseristas se
agruparon en torno a la duma urbana de Cheliábinsk
y exigieron la liquidación del Poder soviético. Los
cosacos blancos presentaron al Soviet un ultimátum
exigiendo la entrega del poder a la duma. En esa
situación, el 2 de noviembre el Soviet declaró ante
las fuerzas unificadas de la contrarrevolución que
entregaba el poder en la ciudad a la duma urbana,
preparándose al mismo tiempo para iniciar la lucha
armada.
Empezaron
a
formarse
urgentemente
destacamentos de guardias rojos. El 8 de noviembre,
los obreros de Oremburgo declararon la huelga
general que no cesó hasta el momento de liberarse la
ciudad de las bandas de Dútov. El 14 de noviembre,
en Oremburgo se creó el Comité Militar
Revolucionario bolchevique. Mas tampoco dormían
las fuerzas de la contrarrevolución. Esa misma noche
detuvieron al Comité Militar Revolucionario y la
organización del partido tuvo que pasar a la
clandestinidad.
Dútov disponía de grandes fuerzas armadas. Era
necesario crear superioridad sobre ellas. El 23 de
noviembre, en Oremburgo se organizó el Estado
Mayor clandestino para crear la Guardia Roja638,
armar e instruir ilegalmente destacamentos de
guardias rojos. En ayuda de los trabajadores de la
región de Oremburgo acudieron los obreros de los
Urales y de la cuenca del Volga. El 20 de noviembre
llegó a Cheliábinsk un destacamento mixto de
guardias rojos de Ufá, Sízran y Samara y con su
ayuda fue restablecido en la ciudad el poder de los
Soviets y creado el Comité Militar Revolucionario639.
El 25 de noviembre, en Cheliábinsk se inauguró el
Congreso territorial de los Soviets del sur de los
Urales; instituyó el Buró del Soviet territorial y
presentó a Dútov un ultimátum que exigía la
liberación de los bolcheviques y los miembros del
Soviet que estaban detenidos. El 2 de enero de 1918
se inauguró la III Conferencia de los bolcheviques de
la región de los Urales, que acordó "formar cuadros
armados de la Guardia Roja rural compuesta de
campesinos pobres organizados en torno a los
Soviets, movilizar inmediatamente a todos los
obreros desde 18 hasta 40 años de edad para
organizar batallones unificados de la Guardia Roja" y
considerar a todos los miembros del partido, capaces
de empuñar las armas, combatientes de la Guardia
Roja640.
Las fuerzas revolucionarias se organizaban
rápidamente por toda la región de los Urales. Se
crearon grandes destacamentos en Cheliábinsk,
Ekaterimburgo, Perm y Ufá. También se levantaron a
la lucha contra los cosacos de Dútov los trabajadores
de Asia Central, quienes organizaron destacamentos
de guardias rojos en Tashkent, Samarcanda y
Chimkent.
Paralelamente,
los
bolcheviques
intensificaron la agitación entre los campesinos y
cosacos trabajadores, explicándoles los verdaderos
objetivos que se planteaba Dútov.
Este atamán, que tenía superioridad de fuerzas,
continuaba manteniendo en sus manos la mayor parte
de la provincia de Oremburgo; logró cortar casi
totalmente la comunicación del centro de Rusia con
Siberia y Asia Central; estaban bajo amenaza las
zonas industriales de los Urales y la cuenca del
Volga.
La cuestión referente a la lucha contra el motín de
Dútov se discutió muchas veces en el Consejo de
Comisarios del Pueblo y en una serie de reuniones
del Comité Militar Revolucionario de Petrogrado. A
comienzos de noviembre, P. A. Kóbozev fue
designado comisario extraordinario de la provincia
de Oremburgo y jefe del ferrocarril de Tashkent.
Basándose en la decisión del Consejo de Comisarios
del Pueblo, el 2 de diciembre Kóbozev declaró el
estado de sitio en la provincia de Oremburgo y
ordenó "no celebrar con los facciosos ningún
acuerdo, declarando a los cabecillas fuera de la ley.
Actuar resuelta e implacablemente contra ellos,
procurando, al mismo tiempo, siempre y cuando lo
permitan las posibilidades, proteger a los cosacos
trabajadores de las graves consecuencias del motín
636
La guerra civil en la provincia de Oremburgo, pág.
111.
637
N. K. Lisovski. Obra citada, pág. 9.
638
La guerra civil en la provincia de Oremburgo, pág. V.
639
640
N. K. Lisovski, Obra citada, pág. 19.
Ibídem, págs. 21-22.
131
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
dutoviano"641.
El 26 de noviembre, Lenin recibió a una
delegación de ferroviarios de Oremburgo. En el
mandato que la delegación presentó al Consejo de
Comisarios del Pueblo se exponía la situación
reinante en la región de Oremburgo y se solicitaba a
este organismo "tomar medidas rápidas y resueltas
para liquidar el motín contrarrevolucionario en... la
provincia de Oremburgo", así como también designar
medios para ayudar a los huelguistas de la ciudad de
Oremburgo642. Lenin encomendó al Mando Militar
de la República prestar ayuda urgente a la lucha
contra los cosacos de Dútov643. En adición a las
medidas tomadas, a finales de noviembre salió de
Petrogrado, para luchar contra las tropas de Dútov,
un destacamento de marineros, organizado
urgentemente, que recibió el nombre de
"Destacamento Relámpago del Norte". A mediados
de diciembre, en la zona de Buzuluk se concentraron
cerca de 2.000 guardias rojos que habían llegado de
Samara, Simbirsk, Ufá, Kazán, Izhevsk, Vótkinsk,
Ekaterimburgo, Perm y otras ciudades. El 16 de
diciembre, aquí se organizó el Estado Mayor del
Frente de Oremburgo.
El 18 de diciembre, el Consejo de Comisarios del
Pueblo volvió a examinar la situación en la provincia
de Oremburgo. Se le encomendó a Podvoiski
"presentar diariamente al Consejo de Comisarios del
Pueblo un informe escrito acerca de las medidas
tomadas" para liquidar la rebelión de Dútov644.
El 25 de diciembre, los destacamentos de guardias
rojos concentrados en Cheliábinsk con el
"Destacamento Relámpago del Norte" a la cabeza,
que en total contaban con 2.500 efectivos645,
liberaron Tróitsk de las bandas dutovianas, pero
fracasó la ofensiva de las tropas soviéticas en la
dirección de Buzuluk-Oremburgo. 6.000 cosacos
bien armados e instruidos rechazaron sin grandes
esfuerzos los ataques de 2.000 guardias rojos
insuficientemente instruidos y mal armados.
Cuando se desenvolvían los combates en la región
de Oremburgo, el Consejo de Comisarios del Pueblo
acordó el 24 de diciembre enviar armamento y
guardias rojos complementarios para combatir a las
tropas de Dútov. A comienzos de enero de 1918,
contra los dutovianos se concentraron más de 10.000
641
Los bolcheviques de los Urales en la lucha por el
triunfo de la Revolución Socialista de Octubre.
Compilación de documentos. Sverdlovsk, 1957, pág. 254.
642
La guerra civil en la provincia de Oremburgo, págs.
17-19.
643
V. I. Lenin. A 8. P. Podvoiski o B. A. AntánovOvséienko. O. C, t. 50, pág. 10.
644
La guerra civil en la provincia de Oremburgo, págs.
VII, 38.
645
N. K. Lisovski. La Revolución de Octubre en los
Urales del Sur, pág. 118.
combatientes soviéticos646.
Las medidas militares emprendidas por el
Gobierno soviético, en combinación con el amplio
trabajo político de masas, comenzaron rápidamente a
dar sus frutos. Los cosacos de filas, implicados
mediante el engaño y la provocación, se apartaban
del atamán faccioso. Se frustraron los cálculos de
Dútov de recibir apoyo de los bashkirios, tártaros y
kazajos. Los nacionalistas burgueses no lograron
prestar substancial ayuda a la rebelión dutoviana. Las
masas trabajadoras iban comprendiendo poco a poco
el contenido de la política nacional leninista,
enterándose de las medidas emprendidas por el
Gobierno soviético para liquidar la opresión nacional
y solucionar el problema agrario. Esas circunstancias
predeterminaron la actitud de los trabajadores
kazajos y de otras nacionalidades para con el motín.
Crecía la descomposición de las tropas de Dútov; los
tártaros, kazajos y bashkirios, no deseando servir a
los nacionalistas burgueses, se pasaban al lado del
Poder soviético; se formaban destacamentos que
volvían las armas contra Dútov.
A comienzos de enero de 1918, las unidades de
guardias rojos iniciaron una nueva ofensiva sobre
Oremburgo. El 16 del mismo mes, los obreros de la
ciudad se levantaron en armas y dos días después
Oremburgo fue liberado gracias al golpe simultáneo
de los insurrectos y las tropas soviéticas. Dútov con
un grupo de cosacos huyó a Verjne-Uralsk. En casi
toda la región de Oremburgo comenzó a ondear la
bandera de los Soviets.
***
Más allá de la cordillera de los Urales se
encuentran las vastas extensiones de Siberia y el
Extremo Oriente. Siberia se distinguía por la
extraordinariamente baja densidad de la población;
los habitantes de esa región no llegaban a los 10
millones, de los cuales un millón eran de
nacionalidades no rusas647. La distancia entre los
poblados alcanzaba a veces centenares de kilómetros.
En vísperas de la Revolución de Octubre, la industria
de Siberia no daba más del 1,8% de la producción
industrial de Rusia y el número de obreros ocupados
en las empresas siberianas sólo componía el 1 % del
número total de obreros en el país648. El proletariado
estaba concentrado, principalmente, a lo largo del
Ferrocarril Transiberiano, en las ciudades, minas y
placeres. En total, en Siberia había unos 325.000
obreros industriales.
Cerca del 90% de la población siberiana se
dedicaba a la agricultura; en vísperas de la I Guerra
646
S. S. Jesin. Marineros de la revolución, pág. 270.
M. M. Shórnikov, Los bolcheviques de Siberia en la
lucha por el triunfo de la Revolución de Octubre.
Novosibirsk, 1963, pág. 81; L. M. Spirin. El aplastamiento
del ejército de Kolchak. M., 1957, pág. 17.
648
V. P. Safrónov. El Octubre en Siberia. Krasnoyarsk,
1962, págs. 37, 38.
647
Varios autores
132
Mundial, aquí se producían anualmente más de 70
millones de puds de cereales comerciales y cerca de
4,5 millones de mantequilla.
Como particularidad característica de la
agricultura siberiana puede destacarse la casi
completa ausencia de la propiedad terrateniente y la
existencia de grandes extensiones de tierras baldías.
Verdad es que cerca de 68 millones de hectáreas de
tierras siberianas pertenecían al mayor terrateniente
ruso: el zar649. El campesinado siberiano, en su
mayoría, era más rico que el campesino de otras
regiones del país. Cada hacienda tenía, como
promedio, más de 17 desiatinas de tierra, lo que
superaba considerablemente a las parcelas
campesinas en la parte europea de Rusia y más del
doble de ganado que en las regiones centrales.
No obstante, la estratificación clasista del
campesinado siberiano en 1917 avanzó muchísimo.
La población del campo siberiano se dividía del
modo siguiente: kulaks, 15-20%; campesinos
medios, 30-35%; campesinos semipobres y pobres,
50-55%650. En Siberia y los territorios vecinos vivían
unos 550.000 cosacos privilegiados651. En la lucha
contra la revolución, la reacción siberiana cifraba
grandes esperanzas en los kulaks, cosacos y capas
pequeñoburguesas del campo.
La contrarrevolución en Siberia contaba con el
apoyo particularmente activo de los imperialistas
extranjeros que se aprovechaban de las incalculables
riquezas del territorio. Por ejemplo, más del 60% de
las acciones de la sociedad aurífera del Lena
pertenecía a la compañía inglesa "Lena
Goldfields”652. En los años de guerra, Siberia estaba
inundada de diplomáticos extranjeros y misiones
militares y económicas que trataban de apoderarse
del nervio fundamental de esa vasta región, el
Ferrocarril Transiberiano, y meter la mano en las
zonas industriales más importantes de Siberia. Sólo
en el Ferrocarril Transiberiano aparecieron más de
500 "expertos" norteamericanos653. Los imperialistas
de los EE.UU., el Japón, Inglaterra y Francia
desempeñaron un gran papel en la elaboración y
realización de los planes de lucha contra la
revolución en Siberia y el Extremo Oriente.
Esa situación social y política en Siberia
condicionó muchas dificultades, con las que tuvo que
enfrentarse allí la revolución socialista, determinó
una larga y muy considerable influencia de los
partidos pequeñoburgueses en las masas.
Igual que en el resto del país, la principal fuerza
revolucionaria de Siberia la constituían los obreros y
campesinos pobres, dirigidos por los bolcheviques.
En agosto de 1917, el Buró regional de los
bolcheviques de Siberia Central agrupaba 5.000
afiliados al partido654. Pero los bolcheviques de
varias ciudades siberianas cometieron un grave error:
durante mucho tiempo (hasta el otoño-invierno de
1917) siguieron militando en organizaciones
unificadas con los mencheviques.
En la lucha por el poder de los Soviets se
destacaron mucho los soldados de las guarniciones
acantonadas en Siberia. En 1917, aquí se encontraban
casi 250.000 soldados.
Para octubre de 1917, la influencia bolchevique
entre los trabajadores siberianos había crecido
considerablemente, hecho que se manifestó del modo
más preciso en las ciudades y poblados obreros. En
ese tiempo, algunos Soviets de las ciudades
siberianas estaban al lado de los bolcheviques y
apoyaban la reivindicación de entregar todo el poder
a los Soviets. Eran los Soviets de Barnaúl, Irkutsk,
Kansk, Tobolsk, Tomsk, Krasnoyarsk y de algunas
ciudades más.
Como ya habíamos señalado, en vísperas de la
Revolución de Octubre se celebró en Irkutsk el I
Congreso de los Soviets de Siberia, en el que estaban
representados 69 Soviets. De los 184 delegados, 64
eran bolcheviques, 35 eseristas de izquierda, 50
eseristas de derecha, 11 mencheviques y 24
representantes de otros partidos o sin partido. Los
eseristas de izquierda y algunos delegados sin partido
apoyaban a los bolcheviques. Por eso el congreso
transcurrió bajo la influencia bolchevique y exigió la
entrega de todo el poder a los Soviets655. En el
congreso se creó el Comité Ejecutivo Central de los
Soviets de Siberia (Centrosibir), encabezado por
bolcheviques, que se convirtió en el centro dirigente
soviético de lucha por el triunfo de la revolución
socialista en Siberia.
Sin embargo, en la mayoría de los Soviets de
Siberia, sobre todo en las aldeas, predominaban los
partidos pequeñoburgueses, principalmente el de los
eseristas. Los mencheviques y eseristas estaban
coligados con los demócratas constitucionalistas y
otros contrarrevolucionarios, tanto antes como
después del 25 de octubre de 1917. En la lucha
contra los Soviets, la contrarrevolución siberiana se
valía de la consigna de "autonomía regional de
Siberia", que en realidad significaba la separación de
los trabajadores siberianos de la Rusia
revolucionaria. Ante los bolcheviques de Siberia se
planteaba la tarea de explicar a los trabajadores el
sentido contrarrevolucionario de la política de los
partidos conciliadores y el sentido de la consigna
649
654
M. M. Shórnikov. Obra citada, pág. 117.
Ibídem, págs. 151, 158.
651
L. M. Spirin. Obra citada, pág. 17.
652
La lucha por el poder de los Soviets en la provincia de
Irkutsk, pág. 11.
653
V. P. Safrónov. Obra citada, pág. 58.
650
Correspondencia del Secretariado del CC..., t. 1, pág.
500.
655
Por el poder de los Soviets. Compilación de
documentos acerca de la lucha por el poder de los Soviets
en la provincia del Yeniséi (marzo de 1917-junio de 1918).
Krasnoyarsk, 1957, págs. 304-305.
133
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
sobre la autonomía.
El primero que se adueñó del poder fue el Soviet
de Krasnoyarsk. En la noche del 29 de octubre,
destacamentos de guardias rojos y soldados
revolucionarios ocuparon las principales instituciones
de la ciudad y destituyeron la antigua administración
local. A finales de 1917, el Poder soviético se
estableció en toda la provincia del Yeniséi. El atamán
cosaco Sótnikov, apoyado por los eseristas, organizó
una rebelión antisoviética, pero fue aplastada
rápidamente.
En otras provincias siberianas, los bolcheviques,
en algunas ocasiones, tuvieron que apoderarse del
poder con la fuerza de las armas. En Omsk, centro
administrativo y político de Siberia Occidental, el
Soviet de la ciudad, a pesar de que en él
predominaban los conciliadores, aprobó la resolución
bolchevique por la que el Comité Ejecutivo del
Soviet tomó el poder en sus manos el 28 de octubre.
Pero lo hizo con el fin de desorientar a las masas. En
la ciudad se organizó la "Unión de Salvación de la
Patria, la Libertad y el Orden" contrarrevolucionaria,
que se levantó en armas. La Guardia Roja, bajo la
dirección de los bolcheviques, que contaba entonces
con 3.000 efectivos656, aplastó con bastante facilidad
la rebelión. En la segunda mitad de noviembre, se
celebraron nuevas elecciones al Soviet de Omsk. De
los 16 escaños que tenía el Comité Ejecutivo, 9 los
recibieron los bolcheviques. El 30 de noviembre, el
Comité Ejecutivo del Soviet acordó declarar al
Soviet único poder en la ciudad. El Presídium del
Soviet de Omsk publicó el 6 de diciembre un
llamamiento sobre el paso del poder a manos del
Soviet en la ciudad y sus suburbios657.
El III Congreso regional de los Soviets de Siberia
Occidental, celebrado en Omsk a comienzos de
diciembre, en el que participaron delegados de 30
Soviets, por mayoría absoluta de votos aprobó la
proposición de los bolcheviques sobre el apoyo al
Consejo de Comisarios del Pueblo y la proclamación
del poder de los Soviets en toda Siberia Occidental.
El 18 de enero de 1918, a esa resolución se unió el
IV Congreso de los Soviets de diputados campesinos
de Siberia Occidental658. La resolución fue recibida
con exasperada resistencia en algunos lugares de
Siberia Occidental. Por ejemplo, el Soviet de
Novonikoláevsk, en el que predominaban los
conciliadores, se pronunció resueltamente contra la
instauración del poder de los Soviets. Los
bolcheviques lograron la reelección del Soviet. El 13
656
Omsk en las jornadas de Octubre y la instauración del
Poder soviético. Omsk, 1947, pág. 45.
657
Los bolcheviques de Siberia Occidental en la lucha por
la revolución socialista (marzo de 1917-mayo de 1918).
Compilación de documentos. Novosibirsk, 1957, págs.
234-235.
658
Ibídem, págs. 214-217. Omsk en las jornadas de
Octubre y la instauración del Poder soviético, pág. 69.
de diciembre, el nuevo Soviet declaró que tomaba el
poder en sus manos.
A mediados de diciembre, el Poder soviético fue
instaurado en muchas localidades de la provincia de
Tomsk. Pero en el propio Tomsk la situación resultó
mucho más complicada. El 6 de diciembre, el Soviet
de la ciudad acordó hacerse cargo del poder y el 11
del mismo mes se instituyó el Comité Ejecutivo de la
provincia659. Sin embargo, en la ciudad también
actuaba otro centro: el contrarrevolucionario. Ya en
vísperas de la Revolución de Octubre, aquí se celebró
el Congreso de los "regionalistas", apoyado por los
partidos conciliadores y burgueses. Este declaró que
lucharía por el "sistema autónomo" de Siberia y creó
un órgano del poder burgués: la Duma regional
siberiana. El 7 de diciembre, la duma convocó en
Tomsk el Congreso extraordinario de "regionalistas",
que acordó entregar el poder a ese organismo. Así
fue como surgieron dos centros diametralmente
opuestos, que se hacían frente uno al otro y que
ambos se consideraban poder.
Cumpliendo la voluntad de los trabajadores de
Siberia que exigían la liquidación de la Duma
regional contrarrevolucionaria, el 16 de enero de
1918 el Centrosibir propuso al Comité Ejecutivo de
la provincia de Omsk disolver la duma. En la noche
del 26 de enero de 1918, la duma fue disuelta y
detenidos sus dirigentes.
En
Siberia
Oriental,
los
conciliadores
predominaban en los Soviets de Irkutsk y de muchas
otras localidades. Ellos rechazaron la proposición de
los bolcheviques sobre la toma del poder por los
Soviets, situación que continuó hasta diciembre de
1917. En los primeros días de diciembre, se
celebraron nuevas elecciones al Soviet de Irkutsk,
obteniendo los bolcheviques la mayoría en ese
organismo.
El
8
de
diciembre,
los
contrarrevolucionarios se sublevaron, pero en ayuda
de Irkutsk acudieron destacamentos de guardias rojos
de Cheremjovo, Kansk, Krasnoyarsk y otras ciudades
siberianas. Después de nueve días de encarnizados
combates, el motín fue aplastado y el 22 de
diciembre el Soviet de Irkutsk declaró que todo el
poder en la ciudad y la provincia pasaba a él y al
Buró regional de los Soviets. En ese Buró
continuaban predominando los conciliadores. Con el
fin de paralizar su influencia, el 26 de diciembre se
creó el "Comité de Organizaciones Soviéticas de
Siberia Oriental", en el que el Buró regional y sus
líderes perdieron toda su influencia. El III Congreso
de los Soviets de Siberia Oriental, celebrado en
Irkutsk del 29 de enero al 3 de febrero de 1918,
aprobó la proposición de los bolcheviques de que
"como órgano de poder de la República obrerocampesina de toda Rusia, el congreso únicamente
reconoce al Soviet de diputados obreros, soldados,
659
La lucha por el poder de los Soviets en la provincia de
Tomsk, págs. XXVI, 182, 186,218.
Varios autores
134
campesinos y cosacos de toda Rusia y al Comité
Ejecutivo designado por él"660.
El balance de la lucha por el poder de los Soviets
se hizo en el II Congreso de los Soviets de Siberia,
celebrado en Irkutsk a mediados de febrero de 1918.
En el congreso estaban representados 72 Soviets. De
los 202 delegados con derecho a voz y voto, 123 eran
bolcheviques661. El congreso eligió el Centrosibir,
poder central en Siberia.
La lucha por la instauración del Poder soviético
en Transbaicalia se desenvolvía en condiciones
difíciles y complicadas. La reducida clase obrera
estaba dispersa a lo largo de la vía férrea, así como
en las minas de oro y de carbón y en los talleres
semiartesanos. La composición nacional de la
población era bastante abigarrada. Entre los obreros
de Transbaicalia había chinos, coreanos, buriatos,
evenkos y otros. Los cosacos privilegiados de
Transbaicalia ascendían a las 260.000 personas662.
A lo largo de todo el año 1917, los bolcheviques
de Transbaicalia formaban parte de organizaciones
unificadas con los mencheviques y sólo en la
primavera de 1918 rompieron en sentido organizativo
con los conciliadores. Los mencheviques, eseristas y
nacionalistas burgueses de la región gozaban de gran
influencia. La noticia del triunfo de la Revolución de
Octubre llegó a Transbaicalia con gran atraso. En
muchas ciudades y pueblos comenzaron a formarse
destacamentos de la Guardia Roja, a implantarse el
control obrero en las minas y a ponerse en práctica
los decretos del Consejo de Comisarios del Pueblo.
En el II Congreso de campesinos de la provincia
de Transbaicalia, los mencheviques y eseristas de
Chitá formaron, el 22 de diciembre de 1917, el
llamado "Soviet popular", que estableció contacto
con el Comité Nacional de Buriatia, organismo
nacionalista burgués, y con otros organismos
contrarrevolucionarios y trató de desarmar a los
guardias rojos. En ese tiempo, G. M. Semiónov,
capitán de las tropas cosacas, logró formar, con
ayuda de los imperialistas extranjeros, destacamentos
de cosacos que a mediados de enero de 1918
penetraron en Transbaicalia y comenzaron a liquidar
los Soviets y las organizaciones obreras y a reprimir
cruelmente a los trabajadores. De hecho, el "Soviet
popular" contribuía a los crímenes de Semiónov; en
vez de organizar la resistencia armada a sus bandas,
se limitó a preguntarle acerca de sus planes y
acciones. Como respuesta, Semiónov envió a Chitá
un vagón con los cadáveres descuartizados de los
miembros del Soviet de la estación de Manchuria.
En ayuda de los trabajadores de Transbaicalia
acudieron los bolcheviques de Siberia, quienes
enviaron destacamentos de guardias rojos y de
660
La lucha por el poder de los Soviets en la provincia de
Irkutsk, págs. 22, 199.
661
Ibídem, págs. 28, 210-212.
662
V. P. Safrónov. Obra citada, pág. 82.
combatientes cosacos que simpatizaban con la
revolución. Las tropas revolucionarias detuvieron la
invasión de las bandas de Semiónov. El 5 de febrero
de 1918, el Soviet de Vierjnieudinsk declaró que
tomaba el poder en sus manos; dos semanas después,
se hizo cargo del poder el Soviet de Troitskosavsk663.
A comienzos de febrero, el Soviet de Chitá ya era
bolchevique; con ayuda de destacamentos de la
Guardia Roja y cosacos revolucionarios, el 16 de
febrero disolvió el "Soviet popular" y se hizo cargo
del poder.
El 24 de marzo de 1918, en Chitá se inauguró el
III Congreso de delegados obreros, campesinos,
cosacos y buriatos de la provincia de Transbaicalia,
al que asistieron 386 personas con derecho a voz y
voto y 93 con derecho a voz664. Como resultado de la
ensañada lucha contra los conciliadores y
nacionalistas burgueses, los bolcheviques lograron la
victoria. El congreso proclamó el poder de los
Soviets en Transbaicalia y eligió el Comité Ejecutivo
del Soviet provincial.
En el Extremo Oriente, la lucha por la
instauración del Poder soviético tenía también sus
particularidades, determinadas por la situación
socioeconómica y geográfica. En 1917, allí había
unos 200.000 obreros. Los principales cuadros del
proletariado los componían los obreros del transporte
y de los astilleros y los mineros. Los mayores centros
del Extremo Oriente eran Vladivostok, Jabárovsk y
Blagovéschensk. En la agricultura del Extremo
Oriente, igual que en la de Siberia, había un número
relativamente grande de campesinos acomodados y
un número insignificante de campesinos pobres, en
comparación con la Rusia Central. En 1917, el 22%
de los campesinos del Extremo Oriente eran kulaks;
el 45%, campesinos medios; y el 33%, campesinos
pobres665. Por lo tanto, las fuerzas del campesinado
pobre -el aliado del proletariado- eran mucho más
reducidas que en las regiones centrales de Rusia.
En el Extremo Oriente habitaban unas 40
nacionalidades. En 1917, en la provincia del Amur
vivían más de 32.000 chinos, coreanos y
japoneses666. La mayoría de los extranjeros eran
obreros, pero también aquí había bastantes traficantes
y aventureros que venían en busca de fortunas
fáciles. En la región había muchas misiones,
663
La lucha por el poder de los Soviets en BuriatoMongolia, págs. 9, 86-91; Por el poder de los Soviets.
Chitá, págs. 51-52.
664
Ibídem, pág. 429.
665
La lucha por el poder de los Soviets en el Extremo
Oriente (19171922). Recopilación de documentos.
Vladivostok, 1955, pág. 6.
666
V. P. Málishev. La lucha por el poder de los Soviets en
el Amur. Blagovéschensk, 1961, pág. 16; L. Bélikova, La
lucha de los bolcheviques por la instauración y el
afianzamiento del Poder soviético en el Extremo Oriente.
Vladivostok, 1957, pág. 4.
135
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
consejeros ferroviarios, comisiones de control y
agentes de comercio extranjeros.
Los imperialistas japoneses, así como sus rivales,
los norteamericanos, en 1917 manifestaron aquí una
actividad extraordinaria, tratando de apoderarse de
las riquezas de Siberia. Se aprovechaban de que
Vladivostok, debido al estado de guerra, era casi el
único puerto a través del cual ingresaban en Rusia las
mercancías de los países aliados.
En el Extremo Oriente no había grandes
guarniciones de retaguardia. Los cosacos del Amur,
que gozaban de grandes privilegios y ventajas en
comparación con el resto de la población, contaban
con cerca de 90.000 hombres667. Lo mismo que en las
demás regiones, la élite cosaca constituía el apoyo
principal de la contrarrevolución del Extremo
Oriente. Las fuerzas revolucionarias, además del
proletariado, estaban representadas por unidades de
infantería de la fortaleza de Vladivostok, por marinos
de las flotillas de Siberia y del Amur y por pequeños
destacamentos de cosacos.
En tan complicada situación, los bolcheviques
trabajaban para establecer el Poder soviético en el
Extremo Oriente. En septiembre de 1917, el Buró
territorial del Extremo Oriente del partido agrupaba
4.700 bolcheviques668, cuya mayor parte se
encontraba en las ciudades de esa región. Sólo en
septiembre de 1917 los bolcheviques del Extremo
Oriente abandonaron las organizaciones unificadas
con los mencheviques.
La institución de organizaciones de partido
independientes permitió fortalecer considerablemente
su influencia entre los trabajadores.
En octubre de 1917, los partidos y organizaciones
conciliadores, e incluso burgueses, tenían gran
influencia entre la población de la región. La mayoría
de los Soviets del Extremo Oriente se encontraba en
manos de los mencheviques y eseristas. En las
ciudades y pueblos actuaban las dumas, zemstvos y
comités de seguridad pública, todos ellos burgueses,
que eran apoyados por los imperialistas extranjeros.
En la provincia del Amur ocupó una posición
extremamente negativa respecto a la revolución el
"Gobierno de las Tropas" cosaco, que disponía de
considerables fuerzas armadas.
Los bolcheviques se apoyaban en los obreros y los
campesinos pobres, en los cosacos que regresaban
del frente, en los marineros de las flotillas del
Extremo Oriente y en los soldados de las
guarniciones. La noticia sobre el triunfo de la
Revolución de Octubre fue acogida de diferentes
maneras. La mayoría conciliadora de los Soviets se
pronunció contra la entrega del poder a los Soviets.
En la solución de la cuestión del poder sólo podía
haber dos caminos: la lucha armada o la conquista de
la mayoría en los Soviets. Los bolcheviques del
Extremo Oriente eligieron el segundo camino. Ellos
iniciaron una campaña enérgica por la reelección de
los Soviets. A propuesta de los bolcheviques, el 5 de
noviembre se eligió un nuevo Comité Ejecutivo del
Soviet de Vladivostok, del que formaban parte 18
bolcheviques, 11 eseristas, 3 mencheviques y 8 sin
partido que apoyaban a los bolcheviques. El 18 de
noviembre, el Soviet declaró que aplicaría la línea de
llevar a la vida todas las decisiones del Consejo de
Comisarios del Pueblo669. El ejemplo de VIadivostok
lo siguieron los Soviets de Suchán, NikolskUssuríisk y otras localidades del Extremo Oriente.
N. S. Rusánov, comisario del Gobierno
Provisional en el Extremo Oriente, y el menchevique
Vakulin, presidente del Comité Ejecutivo territorial,
elevaron una protesta contra la toma del poder por
los Soviets. El cuerpo consular en VIadivostok se
negó a reconocer el Poder soviético, declarando que
sólo trataría con la duma y el zemstvo. En ese
tiempo, en la rada de Vladivostok apareció el crucero
norteamericano Brooklyn, llevando a bordo al
comandante en jefe de la Flota del Pacífico
estadounidense, almirante A. Knight. El cónsul
norteamericano J. Caldwell y Knight fueron
recibidos con entusiasmo en los "círculos de
negocios" de Vladivostok, quienes declararon que
expresaban "profundo reconocimiento en nombre de
la opinión pública avanzada rusa a nuestros amigos
norteamericanos por no habernos abandonado en la
época de grandes calamidades que arremetieron
contra Rusia"670. Los representantes norteamericanos
aseveraron a la burguesía de Vladivostok que el
Gobierno de los EE.UU. prestaría amplio apoyo a la
lucha contra el Poder soviético. Para la actividad
práctica en esa dirección, fue creado el "Comité rusonorteamericano económico-militar", organismo que
participó de la manera más activa en la organización
de la intervención de los imperialistas extranjeros en
el Extremo Oriente.
Los bolcheviques se preparaban para sostener una
lucha tenaz: se organizaron destacamentos de la
Guardia Roja, se intensificó la propaganda entre los
obreros y soldados, así como entre los marineros
rusos y norteamericanos, para explicarles la verdad
sobre los acontecimientos revolucionarios que
estaban sucediendo en Rusia. Poco más tarde, el
Brooklyn abandonó VIadivostok. Desde el crucero,
los marineros enviaron a la ciudad un telegrama que
decía: "Saludamos con entusiasmo al proletariado
ruso, que fue el primero en alcanzar la victoria sobre
el capital, el primero que llevó a efecto la dictadura
del proletariado"671. Esto era la expresión de la
669
L. Bélikova. Obra citada, págs. 91, 92.
B. A. Beliáev. Los hombres y los acontecimientos en el
Extremo Oriente. M., 1959, pág. 38.
671
8oticias del Soviet de Vladivostok, 25 de enero de
1918.
670
667
V. P. Safrónov. Obra citada, pág. 82.
Correspondencia del Secretariado del CC..., t. 1, pág.
502.
668
Varios autores
136
solidaridad internacional de los trabajadores
estadounidenses con el proletariado ruso.
A la vez que se fortalecía el poder de los Soviets
en Vladivostok, se desarrollaba la lucha por la
instauración del Poder soviético en otras ciudades del
Extremo Oriente, ante todo en Jabárovsk. Los
obreros, soldados y marineros de esa ciudad exigían
en los mítines y asambleas la toma de todo el poder
por el Soviet, pero éste, compuesto en su mayoría por
conciliadores, se negó a cumplir la reivindicación.
Los bolcheviques lograron la reelección del Soviet,
obteniendo en él la mayoría. No obstante, en la
ciudad, junto con el Soviet, continuaban funcionando
la duma urbana, el zemstvo y otras organizaciones
contrarrevolucionarias.
Una situación complicada se creó en
Blagovéschensk. En noviembre, aquí se formó la
Guardia Roja integrada por 1.000 obreros672. Por la
ciudad pasó una oleada de mítines y asambleas que
exigían la entrega del poder al Soviet; pero éste,
compuesto en su mayoría de mencheviques y
eseristas, no deseó admitirlo. Aprovechándose de
eso, I. M. Gámov, atamán de las tropas cosacas del
Amur, el 21 de noviembre declaró que "el Gobierno
de las tropas cosacas tomaba temporalmente en sus
manos toda la plenitud del poder"673. El 18 de
diciembre, el Soviet se vio obligado a declarar que se
hacía dueño del poder en la ciudad. Pero eso sólo era
una declaración, pues el Soviet no disponía de
fuerzas reales para cumplir su decisión. Únicamente
al cabo de un mes, cuando los bolcheviques
consiguieron celebrar nuevas elecciones al Soviet y
obtener en él la mayoría, el Soviet de
Blagovéschensk emprendió la vía revolucionaria. Al
Comité Ejecutivo fueron elegidos 16 bolcheviques, 6
eseristas y 6 mencheviques674. Y sólo en diciembre
de 1917 y enero de 1918 los Soviets se hicieron
cargo del poder en Svobodni y en otras localidades
de la provincia del Amur.
A pesar de la complicada situación que reinaba en
el Extremo Oriente, ya para diciembre de 1917 el
poder en la mayoría de los distritos del territorio se
encontraba en manos de los Soviets. El 12 de
diciembre, en Jabárovsk comenzó sus labores el III
Congreso de los Soviets del Extremo Oriente, en el
que participaron 84 delegados: 46 bolcheviques, 27
eseristas de izquierda, 9 mencheviques y 2 sin
partido675. El congreso aprobó la declaración
propuesta por los bolcheviques que reconocía al
Consejo de Comisarios del Pueblo como "único
poder central"; declaró en todo el Extremo Oriente el
poder de los Soviets y encomendó a los Soviets
"llevar a la vida, consecuente e inmediatamente,
todos los decretos, disposiciones e indicaciones del
Gobierno representado por el Consejo de Comisarios
del Pueblo"676. Los bolcheviques obtuvieron
predominio en el Comité Ejecutivo de los soviets de
la región, elegido en el Congreso.
La lucha por el Poder soviético en el Extremo
Oriente había entrado en una fase nueva. El poder de
los Soviets continuaba extendiéndose por toda la
geografía del territorio. Pero la contrarrevolución,
apoyándose en las dumas, zemstvos y élite de los
cosacos,
preparaba
febrilmente
acciones
antisoviéticas.
El 25 de febrero de 1918, en Blagovéschensk se
inauguró el IV Congreso provincial de trabajadores,
convocado por iniciativa de los bolcheviques.
Asistieron 605 delegados con derecho a voz y voto y
193 con derecho a voz, que representaban a los
obreros, campesinos y soldados de la provincia del
Amur. Y aunque entre los delegados no había más
que 15 bolcheviques, eran ellos los que dirigían las
labores del congreso. Lenin fue elegido presidente de
honor. El comicio acordó "reconocer como único
poder, tanto en el centro como en las localidades, al
Soviet de diputados obreros, soldados, campesinos y
cosacos", organizar la Guardia Roja y disolver las
dumas y zemstvos; también declaró la instauración
del Poder soviético en toda la provincia677. En el
Comité Ejecutivo de los Soviets de la provincia, los
bolcheviques obtuvieron más de 2/3 de los puestos.
Sin embargo, el Comité Ejecutivo provincial
manifestó lentitud al organizar la Guardia Roja,
disolver las dumas, los zemstvos y el "Gobierno de
las Tropas" y desarmar los destacamentos
contrarrevolucionarios. De eso se aprovechó el
atamán Gámov: el 6 de marzo organizó en
Blagovéschensk una sublevación armada. En ese
tiempo, el atamán disponía de varios miles de
cosacos y oficiales bien armados e instruidos y de la
milicia burguesa. Los efectivos de los destacamentos
revolucionarios en la ciudad apenas llegaban a los
1.000 combatientes mal armados. A Gámov le
apoyaron activamente los residentes japoneses
arraigados en Blagovéschensk. Los facciosos
lograron detener al Comité Ejecutivo provincial y
apoderarse de la ciudad. Los destacamentos
soviéticos se replegaron a la aldea de Astrajánovka,
cerca de Blagovéschensk, donde pasaban el invierno
algunos barcos de la Flotilla Militar del Amur.
La rebelión representaba un gran peligro para el
Poder soviético en todo el Extremo Oriente. Gámov
estableció contacto con las bandas de Semiónov en
Transbaicalia y con el servicio de información
norteamericano y japonés y recibió ayuda de todas
las fuerzas antisoviéticas.
Astrajánovka se convirtió en el centro de lucha
672
676
V. P. Málishev. Obra citada, pág. 65.
Ibídem, pág. 66.
674
Ibídem, pág. 70.
675
L. Bélikova, Obra citada, pág. 96.
673
M. I. Gubelmán. La lucha por el Extremo Oriente
soviético (1918-1922). M., 1958, pág. 59.
677
El Octubre en el Amur. Recopilación de documentos.
Blagovéschensk, 1961, págs. 29, 30-33.
137
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
contra las tropas de Gámov. Aquí se organizó el
Comité
Militar
Revolucionario;
llegaron
destacamentos de obreros y marineros de Jabárovsk,
ferroviarios y guardias rojos de Bochkarev,
VIadivostok, Nikólsk-Ussuríisk y Chitá, campesinos
de los pueblos y aldeas de los alrededores. En unos
días, en Astrajánovka se concentraron cerca de
12.000 combatientes. El mando de las tropas
soviéticas, deseando evitar el derramamiento de
sangre, propuso a Gámov poner fin a la rebelión y
desarmar a sus destacamentos, pero el atamán se
negó. Al amparo del fuego de los buques de la
Flotilla del Amur, el 12 de marzo las tropas
soviéticas iniciaron la ofensiva contra los
destacamentos facciosos que fueron derrotados
después de varios días de encarnizados combates. En
Blagovéschensk fue restablecido el Poder soviético.
Ya en marzo de 1918, el poder de los Soviets
había triunfado en todo el Extremo Oriente.
***
Para un país tan multinacional como era Rusia,
donde el 57% de la población la componían pueblos
no rusos, tenía particular importancia la instauración
del Poder soviético en las regiones nacionales.
La lucha por el poder de los Soviets en Ucrania,
Bielorrusia, Moldavia, las regiones del Báltico, Asia
Central, Kazajstán y Transcaucasia era una parte del
proceso revolucionario general que se desenvolvía en
el país. Pero también tenía sus peculiaridades que
eran determinadas por el carácter específico de la
situación socioeconómica de estos pueblos y el
alineamiento de las fuerzas clasistas.
Los pueblos de la Rusia multinacional se
encontraban en distintos escalones del desarrollo
económico y cultural. Excepto Ucrania y las regiones
del Báltico, todas las demás regiones nacionales eran
típicamente agrarias. Su particularidad consistía
también en que a la par con los partidos de la gran y
pequeña burguesía, generales para toda Rusia, como
eran
los
partidos
de
los
demócratas
constitucionalistas, de los mencheviques y de los
eseristas, también había partidos nacionalistas
burgueses. Las organizaciones creadas después de
febrero de 1917, tales como la Rada Central de
Ucrania, la Rada de Bielorrusia, los "Soviets
nacionales" en Letonia, Estonia, Georgia, Armenia y
Azerbaidzhán, los "Shurá e Islam", "Ulemá" y
"Alash" en Asia Central y Kazajstán, deseaban la
autonomía burguesa dentro de los marcos de Rusia.
La victoria del Poder soviético en el centro hizo
cambiar radicalmente la táctica de la burguesía
nacional. Tratando de aislar a los trabajadores de las
nacionalidades no rusas de los acontecimientos
revolucionarios, la burguesía de las periferias
nacionales exigió la separación de la Rusia soviética.
Se desplegó una amplia propaganda entre "sus"
trabajadores y con ese fin la burguesía nacional
trataba de aprovechar la consigna bolchevique de la
autodeterminación de los pueblos hasta la separación,
para formar en las regiones nacionales Gobiernos
nacionalistas burgueses.
Esas circunstancias complicaban la labor de los
bolcheviques en las regiones nacionales de Rusia,
dificultaban la lucha por la instauración del poder de
los Soviets. Por eso la justa política nacional de los
bolcheviques tenía enorme importancia para atraer a
los trabajadores de las nacionalidades no rusas al
lado de la revolución socialista.
"Después del problema agrario -escribía Lenin-,
en la vida estatal de toda Rusia tiene una importancia
particularmente grande, sobre todo para las masas
pequeñoburguesas de la población, el problema
nacional"678. De cómo sería resuelto en Rusia el
problema nacional dependía en sumo grado el
desarrollo y el resultado de la revolución. Era
necesario poner fin a la desconfianza de las
nacionalidades no rusas hacia el pueblo ruso,
desconfianza que durante muchos años estuvieron
inculcando las autoridades zaristas.
Lenin tenía todas las razones para afirmar que "el
zarismo y la burguesía rusa con su opresión, han
dejado en las naciones vecinas enorme irritación y
desconfianza hacia los rusos en general, y esta
desconfianza debe ser disipada con hechos y no con
palabras”679.
El partido de los bolcheviques consideraba que el
primer paso que debía hacerse en la solución del
problema nacional después de conquistar el poder era
el establecimiento de la igualdad de los pueblos.
El 2 de noviembre de 1917, el Consejo de
Comisarios del Pueblo aprobó la Declaración de los
derechos de los pueblos de Rusia y el 20 del mismo
mes, el llamamiento A todos los trabajadores
musulmanes de Rusia y el Este. El Gobierno
soviético proclamó la igualdad y la soberanía de los
pueblos de Rusia, su derecho a la libre autogestión,
incluso hasta la separación y formación de Estados
independientes, y la abolición de los privilegios
nacionales y religiosos. El Poder soviético manifestó
extraordinario respeto a las costumbres y tradiciones
de los pueblos antes oprimidos. A los pueblos se les
devolvió sus reliquias y santuarios nacionales, de las
cuales se habían apoderado las autoridades zaristas.
Esta conducta del Gobierno soviético contribuyó al
fortalecimiento de la confianza de los pueblos no
rusos hacia el Poder soviético, el proletariado ruso y
su partido.
Llevando a la vida de una manera consecuente la
consigna del derecho de las naciones a la
autodeterminación, el 3 de diciembre de 1917 el
Consejo de Comisarios del Pueblo reconoció los
derechos nacionales y la independencia del pueblo
678
V. I. Lenin. La crisis ha madurado. O.C., t. 34, pág.
277.
679
V. I. Lenin. A propósito de la revisión del programa
del partido. O.C., t. 34, pág. 379.
138
ucraniano680, hecho que tuvo gran importancia en el
fortalecimiento de la amistad entre los trabajadores
de Ucrania y Rusia. El 18 de diciembre del mismo
año, el Gobierno soviético reconoció la
independencia estatal de Finlandia. Once días más
tarde, el Consejo de Comisarios del Pueblo aprobó el
decreto Acerca de la "Armenia Turca". La Armenia
Turca (Occidental), que había sido ocupaba por
Rusia durante la I Guerra Mundial, estaba gobernada
por las autoridades rusas. El Gobierno soviético
declaró que apoyaba los derechos de los armenios de
la Armenia Turca a la libre autodeterminación,
llegando incluso a la independencia estatal. El
Gobierno soviético también declaró que anulaba
todos los tratados inicuos concertados por el
Gobierno zarista con China, Irán y otros Estados. El
29 de agosto de 1918, el Consejo de Comisarios del
Pueblo aprobó un decreto por el que se concedía a
Polonia, ocupada por las tropas austro-germanas en
el transcurso de la I Guerra Mundial, el derecho a
decidir ella misma su propio destino.
Después de conquistar el poder político, el
proletariado, dirigido por el Partido Bolchevique,
pudo comenzar inmediatamente a solucionar a lo
marxista el problema nacional en interés de las masas
trabajadoras. Ya los primeros pasos del Poder
soviético en ese ámbito demostraron con evidencia a
los pueblos de Rusia la gran importancia que se
concedía a la política nacional.
***
La región del Báltico (sobre todo Letonia y
Estonia) se distinguía por su alto grado de desarrollo
capitalista; era una de las mayores zonas de
concentración de la industria de construcción de
maquinaria y de vagones y de la producción cauchera
de Rusia. A la par con el desarrollo del capitalismo
en la industria, ese proceso se desenvolvía también
en la agricultura; las capas medias del campesinado
iban desapareciendo poco a poco, engrosando las
filas del proletariado y semiproletariado del campo.
Más de 3/4 partes de la población de la región del
Báltico las componían obreros agrícolas sin tierra,
braceros
y
pequeños
arrendadores.
Las
contradicciones clasistas se entrelazaban con las
contradicciones nacionales. Los campesinos sin tierra
o con poca eran, en lo fundamental, representantes de
las nacionalidades locales, mientras que los
terratenientes (barones "negros") eran nobles
alemanes.
Los partidos más fuertes que existían en Letonia
en 1917 eran la "Alianza campesina", partido de los
kulaks (barones "grises"), y el Partido Republicano,
de la burguesía urbana letona. Estos dos partidos
prometían al pueblo libertades de toda índole y
exigían la convocatoria de la Asamblea
680
V. I. Lenin. Manifiesto al pueblo ucraniano con la
exigencia perentoria a la Rada ucraniana. O.C., 1. 35,
pág. 143.
Varios autores
Constituyente de Letonia para proclamar la
autonomía burguesa de la región dentro del marco de
Rusia. Entre ambos partidos se desenvolvía una lucha
tenaz. La burguesía letona se esforzaba por desplazar
a los barones alemanes que dominaban en la región y
ocupar las posiciones rectoras en la economía y la
política; mientras que aquellos, a su vez, trataban de
fortalecer sus posiciones.
Los nacionalistas burgueses letones se agrupaban
en torno al "Consejo nacional", organización surgida
a raíz de la Revolución de Febrero. Además de los
partidos mencionados, este "Consejo" estaba también
integrado por mencheviques letones y otros partidos
y grupos pequeñoburgueses.
En Estonia, la burguesía rural y urbana estaba
agrupada en el Partido Democrático, en el Partido
Radical Democrático y en otros. El centro
contrarrevolucionario de Estonia era el Consejo del
Zemstvo provincial. La burguesía estonia, igual que
la letona, antes de la Revolución de Octubre no
pretendía separarse de Rusia, ya que la última era un
amplio mercado para sus mercancías. Los
nacionalistas burgueses planteaban la consigna de la
autonomía de Estonia dentro del marco de Rusia.
Jugando con los sentimientos nacionales de la
población, los nacionalistas burgueses de la región
del Báltico, igual que los nacionalistas de otras zonas
de Rusia, lograron arrastrar tras de sí a una parte del
campesinado y de los soldados. La burguesía letona
se valía hábilmente del odio secular que sentía el
pueblo letón hacia los avasalladores alemanes para,
atizando el chovinismo con motivo de la guerra,
acrecentar sus posiciones a costa de la nobleza local
y la burguesía alemanas. Ya al desencadenarse la
guerra, la burguesía letona comenzó a formar
unidades militares nacionales: regimientos de
fusileros letones. Ella logró convencer por algún
tiempo a los fusileros letones de que la guerra contra
Alemania era una lucha contra el eterno enemigo del
pueblo letón: los barones alemanes. A su vez, la
burguesía de Estonia también organizaba sus
unidades nacionales estonias.
Las organizaciones bolcheviques de la región del
Báltico eran pequeñas en el sentido numérico,
aunque firmes y templados destacamentos del
partido. El CC de la Socialdemocracia de Letonia, el
Comité de Estlandia del POSD(b)R en Estonia y el
Buró Central provisional de las secciones lituanas del
POSD(b)R ya antes de 1917, y sobre todo después de
la Revolución de Febrero, realizaban un gran trabajo
entre los obreros, campesinos y soldados, incluidas
también las unidades militares nacionales. Una de las
particularidades del desarrollo revolucionario de la
región del Báltico a raíz de la Revolución de Febrero
fue el hecho de crearse, a la par con los Soviets de
diputados obreros y soldados, también Soviets de
diputados campesinos sin tierras en Letonia y
comités de campesinos sin tierras en Estonia.
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
Estonia y la parte no ocupada de Letonia eran la
zona adyacente al frente. Aquí se encontraban bases
de la Flota del Báltico y unidades del Frente Norte.
Junto con los obreros y campesinos de Letonia y
Estonia, participaban activamente en la lucha por la
instauración del poder de los Soviets en la región del
Báltico los soldados del Frente Norte, sobre todo los
fusileros letones que formaban parte del XII Ejército
y los marineros de la Flota del Báltico.
La organización de partido de los fusileros letones
era la organización bolchevique más fuerte de
Letonia. Ella logró conquistar para su causa a los
fusileros. El Gobierno Provisional intentó disolver y
desarmar los regimientos letones, no obstante, los
fusileros y la mayoría de los soldados del XII
Ejército lo impidieron.
Para el otoño de 1917, los bolcheviques ya habían
conquistado los Soviets de las grandes ciudades de
Letonia y Estonia. En Reval (actualmente Tallinn),
no sólo el Soviet, sino también la duma urbana pasó
a manos de los bolcheviques.
En octubre de 1917, todos los Soviets de Letonia,
excepto el Comité Ejecutivo eserista-menchevique
del Soviet de diputados soldados del XII Ejército,
exigían el derrocamiento del Gobierno Provisional y
la entrega del poder a los Soviets. En la parte de
Letonia no ocupada por los alemanes, el Poder
soviético triunfó rápidamente y sin derramamiento de
sangre.
Las fuerzas contrarrevolucionarias concentraron
en la ciudad de Valk considerables unidades
militares. Crearon el "Comité de Salvación de la
Patria y la Revolución", del que formaron parte
representantes de la burguesía y de la oficialidad
letonas. Valk no estaba lejos de Petrogrado y por eso
era peligrosa esa concentración de fuerzas
contrarrevolucionarias. En ayuda de los trabajadores
de la ciudad acudieron los fusileros letones, los
cuales, junto con unidades revolucionarias rusas,
entraron en la ciudad el 7 de noviembre. Una vez
ocupada la ciudad de Valk, pasó a manos de los
Soviets el poder en la parte de Letonia no ocupada
por los alemanes.
El 8 y 9 de noviembre de 1917 se celebró el Pleno
del Iskolat (Comité Ejecutivo de los Soviets de
Letonia) que tomó la decisión de liquidar los
organismos locales autogestores: consejos de los
zemstvos, dumas urbanas y otros. El Pleno ordenó a
los Soviets crear en las ciudades, localidades y
subdistritos destacamentos de la Guardia Roja,
compuestos de obreros y campesinos sin tierras.
También se decidió establecer contacto con el Estado
Mayor de la Guardia Roja de Petrogrado y otros y
con el Comité Militar Revolucionario petrogradense.
A una comisión especial se le encomendó la tarea de
confeccionar un plan concreto para poner en práctica
el Decreto sobre la tierra.
Desempeñó un papel trascendental en el
139
fortalecimiento del Poder soviético el II Congreso de
diputados obreros, soldados y campesinos sin tierras
de Letonia, celebrado del 16 al 18 de diciembre. El
congreso eligió el Gobierno Soviético de Letonia,
aprobó la ley sobre la nacionalización de las tierras y
estableció la jornada laboral de 8 horas.
Temiendo al triunfo de la revolución socialista, la
burguesía de Letonia, igual que la burguesía de otras
regiones nacionales, trataba de aprovechar la
consigna de "autodeterminación de las naciones" con
el fin de separar a Letonia de la Rusia soviética.
Explicando debidamente a los trabajadores el
sentido contrarrevolucionario de las exigencias de los
nacionalistas burgueses sobre la así llamada
independencia, los bolcheviques de Letonia, no
obstante, sin tener en cuenta lo popular que era entre
el pueblo la consigna de crear el sistema estatal
nacional, se pronunciaban por conceder a Letonia
solamente el derecho de autonomía dentro de los
marcos de la RSFSR, hecho que utilizaron para sus
fines los nacionalistas burgueses, quienes llegaron a
un acuerdo con los imperialistas alemanes. En el
territorio ocupado de Letonia, los intervencionistas
alemanes crearon un Estado marioneta: el Ducado de
Curlandia. Los nacionalistas burgueses, traidores del
pueblo letón, junto con los barones alemanes de la
región del Báltico, se dirigieron al kaiser de
Alemania pidiéndole que permitiese a Curlandia
formar parte de Alemania.
En la declaración del 24 de diciembre de 1917, el
CC de la Socialdemocracia de Letonia y el Comité
Ejecutivo de los Soviets de esa región
desenmascararon a los barones alemanes y al grupito
de burgueses letones que querían hacerse pasar por
representantes del pueblo letón y se acordaba
disolver el "Consejo nacional" contrarrevolucionario.
Pero el fortalecimiento del poder de los Soviets en la
región fue interrumpido por la agresión de los
imperialistas alemanes y la ocupación de Letonia en
febrero de 1918.
El triunfo de la Revolución de Octubre en el
centro del país acrecentó el movimiento
revolucionario de los trabajadores en la Lituania
ocupada. La lucha de los trabajadores contra los
ocupantes y los explotadores locales transcurría bajo
la dirección del Buró Central provisional de las
secciones lituanas del CC del POSD(b)R. Dicho buró
creaba en la Lituania ocupada organizaciones
comunistas, enviaba allí a comunistas de Rusia y
publicaciones bolcheviques. Los trabajadores de
Lituania que huían de la invasión alemana a las
regiones centrales de Rusia, participaban, junto con
los obreros rusos, en la lucha por el Poder soviético.
El centro de las fuerzas contrarrevolucionarias en
Lituania era la "Tariba", organización creada en
vísperas de la Revolución de Octubre por los
nacionalistas burgueses lituanos, con el apoyo de los
imperialistas alemanes. Eran miembros de esa
Varios autores
140
organización los grandes terratenientes, capitalistas y
sacerdotes católicos. Experimentando temor ante la
revolución, el 11 de diciembre de 1917 la "Tariba"
firmó una declaración sobre la independencia de
Lituania. El documento declaraba el establecimiento
de la unión perpetua con el Imperio Alemán y la
anulación de los vínculos con otros Estados, es decir,
con la Rusia soviética681.
El día 26 de octubre, después de recibir la noticia
de la insurrección armada en la capital, el Comité
Militar Revolucionario de Estonia se dirigió a todos
los obreros, soldados y marineros, a toda la población
de esa región, con un llamamiento en el que se
comunicaba sobre la victoria de la revolución en
Petrogrado y el paso del poder en Estonia a manos
del Comité Militar Revolucionario. Ese mismo día,
en Estonia se celebraron numerosos mítines en los
que obreros, soldados y marineros declaraban su
apoyo al Poder soviético. De acuerdo con la decisión
del Comité Militar Revolucionario de Estonia, los
Soviets de las localidades destituían a los comisarios
del Gobierno Provisional y proclamaban el Poder
soviético.
Siguiendo el ejemplo de Reval, los trabajadores
de Estonia, junto con los marineros de la Flota del
Báltico y los soldados del Frente Norte, durante los
meses de octubre y noviembre de 1917 establecieron
el poder de los Soviets en Yúriev, Narva, Piarnu y
otras localidades de la región. Un gran mérito de los
bolcheviques de Estonia consistió también en que no
permitieron
el
avance
de
las
unidades
contrarrevolucionarias del general Krasnov hacia
Petrogrado. Las fuerzas revolucionarias se
enfrentaron en el territorio de Estonia contra las
tentativas de la contrarrevolución de organizar una
rebelión antisoviética. Como no disponía de
suficientes fuerzas, la burguesía estonia se unió a los
barones alemanes de la región del Báltico y a la
burguesía rusa e intentó organizar destacamentos de
guardias blancos en Yúriev, Villandi, Meriam y otras
localidades. Los guardias rojos estonios liquidaron
rápidamente
esos
destacamentos
contrarrevolucionarios. Entonces la burguesía
decidió utilizar para la lucha contra la revolución el
Consejo del zemstvo provincial, disuelto a raíz de la
Revolución de Octubre. El 15 de noviembre de 1917,
los nacionalistas burgueses estonios convocaron una
reunión extraordinaria del Consejo del zemstvo,
proclamándolo único poder supremo en Estonia682,
pero los obreros, marineros y soldados reunidos en
Reval para celebrar una manifestación, dispersaron
ese agolpamiento de la contrarrevolución. También
fracasaron los intentos de la contrarrevolución de
organizar en Yúriev una manifestación y proclamar
al Consejo del zemstvo órgano del poder supremo en
Estonia.
La burguesía estonia, igual que la letona, aplicaba
todos los medios para separar Estonia de la Rusia
soviética. La esencia de las reivindicaciones y el
contenido de la agitación realizada por los
nacionalistas burgueses se reducía a la creación de la
República Estonia "independiente" y su separación
de la Rusia soviética.
Pero los bolcheviques estonios cometieron en el
problema nacional el mismo error que los
bolcheviques letones; no consideraron oportuno
declarar a Estonia república independiente y eso lo
utilizaron los nacionalistas burgueses en su agitación
contrarrevolucionaria. Entusiasmados con la
organización de grandes economías socialistas, los
bolcheviques estonios no prestaron la debida
atención a las reivindicaciones de los campesinos
trabajadores de entregarles inmediatamente las tierras
en usufructo personal. Eso impedía afianzar la
alianza de la clase obrera y el campesinado,
obstaculizaba la atracción de los campesinos al lado
del Poder soviético. El proletariado de Estonia no
logró mantener el poder de los Soviets y la principal
causa de eso fue la intervención de los imperialistas
alemanes. Las amplias masas de obreros y soldados
estaban por los Soviets. Pero los ocupantes, con la
fuerza de las armas, lograron sofocar la revolución en
gran parte de la región del Báltico.
Los
acontecimientos
revolucionarios
en
Bielorrusia se desenvolvían impetuosamente. En
sentido industrial, Bielorrusia estaba mucho más
atrasada que las regiones centrales de Rusia y la zona
del Báltico. Era una región agraria. La reducida clase
obrera de Bielorrusia se componía, en sentido
nacional, de bielorrusos, rusos, ucranianos, polacos y
lituanos. La masa fundamental de obreros trabajaba
en empresas pequeñas y medias de tipo artesano. El
número de empresas grandes era muy reducido. Las
masas proletarias y semiproletarias en el campo
componían el 70% de toda la población rural de
Bielorrusia683.
En la revolucionarización de los trabajadores
desempeñaron un gran papel los cuadros obreros de
Moscú, Petrogrado, los Urales, el Donbás y otros
centros industriales, movilizados para trabajar en los
talleres de fabricación y reparación de armamento.
En el territorio de Bielorrusia se encontraba más de
un millón y medio de soldados684, que junto con los
obreros y campesinos luchaban por el poder de los
Soviets.
El centro dirigente de los bolcheviques de la
681
683
A. M. Andréev. La lucha del pueblo lituano por el
Poder soviético (1918-1919). M., 1954, pág. 32.
682
La Gran Revolución Socialista de Octubre en Estonia.
Compilación de documentos y datos. Tallinn, 1958, pág.
307.
I. M. Ignatenko. El campesinado pobre, aliado del
proletariado en la lucha por el triunfo de la Revolución de
Octubre en Bielorrusia (1917-1918). Minsk, 1962, pág. 8.
684
Ensayos de la historia del Partido Comunista de
Bielorrusia. 1883-1920. p. 1, Minsk, 1961, pág. 232.
141
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
región era el Comité del POSD(b)R de la región del
Noroeste.
La organización bolchevique más fuerte era la de
Minsk. Bajo su dirección trabajaba el Soviet de
diputados obreros y soldados de la ciudad. Como
resultado de las elecciones celebradas en septiembre,
los bolcheviques y los sin partido que les apoyaban
componían en el Soviet de Minsk el 70,9%685.
En vísperas de Octubre, una parte considerable de
obreros, soldados y campesinos pobres de Bielorrusia
seguían a los bolcheviques.
Pero también eran considerables las fuerzas
contrarrevolucionarias en esa región. Los
nacionalistas
burgueses
bielorrusos
estaban
agrupados en la Rada de Bielorrusia, que expresaba
los intereses de los kulaks, terratenientes, burguesía e
intelectuales nacionalistas. Sus reivindicaciones no
iban más allá de la autonomía territorial-nacional de
Bielorrusia dentro del marco de Rusia. La Rada tenía
influencia entre una parte de campesinos y soldados.
Al lado de la contrarrevolución se encontraba el
Cuartel General del Mando Supremo en Moguiliov y
el Estado Mayor del Frente Oeste en Minsk.
Los obreros de Minsk y los soldados de la
guarnición recibieron la noticia del triunfo de la
insurrección armada en Petrogrado y el
derrocamiento del Gobierno Provisional el 25 de
octubre. Ese mismo día, el Soviet de Minsk declaró
el paso del poder en la ciudad y en sus alrededores a
manos del Soviet de diputados obreros y soldados.
Simultáneamente, el Soviet se dirigió con un
llamamiento
a
todas
las
organizaciones
revolucionarias exhortándolas a instaurar el Poder
soviético en las localidades.
El I Regimiento Revolucionario, denominado
"Soviet de Minsk", organizado por los bolcheviques,
y los destacamentos de la Guardia Roja se
convirtieron en la punta de lanza del Poder soviético
en la ciudad. A los obreros de Minsk y a los soldados
de los regimientos de infantería de reserva, que
apoyaban a los bolcheviques, se les entregó el
armamento de los almacenes de artillería.
El Soviet de Minsk destinó comisarios a las
instituciones
estatales,
Correos,
Telégrafos,
ferrocarriles y estados mayores de las unidades
militares del Frente Oeste. Adjunto al Soviet de
Minsk se creó el Comité Militar Revolucionario de la
región del Noroeste y del Frente Oeste, el cual
declaró que todo el poder en la región debería
pertenecer a los Soviets. En Bielorrusia se
organizaban urgentemente destacamentos de guardias
rojos y se completaban al mismo tiempo los ya
existentes. El destacamento de Vítebsk contaba con
800 hombres; el de Moguiliov, con 600; el de Gómel,
con unos 1.000.
La contrarrevolución intentó impedir la extensión
del poder de los trabajadores a otras zonas de
Bielorrusia. El "Comité de Salvación de la
Revolución" eserista-menchevique, creado en Minsk
el 27 de octubre, mantenía estrechas relaciones con el
Estado Mayor del Frente Oeste y estableció sus
patrullas en las calles de la ciudad. Con ayuda del
Comité del Frente, que era conciliador, a Minsk
llegaron unidades militares del frente fieles al
Gobierno Provisional. Apoyándose en ellas, el
"Comité de Salvación" presentó al Soviet de Minsk
un ultimátum exigiéndole la entrega de todo el poder
en la ciudad y en el Frente Oeste. Teniendo en cuenta
que en ese momento los contrarrevolucionarios
tenían superioridad de fuerzas, el Soviet de Minsk
decidió celebrar un acuerdo provisional con el
"Comité de Salvación", enviando allí a sus
representantes. El "Comité de Salvación" se
comprometió a no enviar tropas en ayuda de la
contrarrevolución, pero todo el poder en la zona del
Frente Oeste debería encontrarse en manos de dicho
"Comité". Los bolcheviques de Minsk celebraron el
acuerdo y de ese modo ganaron el tiempo necesario
para movilizar sus fuerzas.
Faltando a sus compromisos, el "Comité de
Salvación" dejó pasar a través de Minsk varios trenes
con tropas contrarrevolucionarias que se dirigían
hacia Petrogrado y Moscú. Pero fueron detenidos en
otras ciudades. El Soviet de Minsk retiró a sus
representantes del "Comité de Salvación" y rescindió
el acuerdo. Para ese tiempo, ya estaban llegando a la
ciudad unidades revolucionarias del frente. En la
noche del 2 de noviembre de 1917, en ayuda del
Soviet de Minsk llegó a la ciudad un tren blindado
del frente686. Todo eso cambió la correlación de
fuerzas y ayudó al Soviet de Minsk a consolidar su
poder. El 4 de noviembre, el Comité Militar
Revolucionario de Bielorrusia y del Frente Oeste
disolvió el "Comité de Salvación". El día 12 del
mismo mes se envió un telegrama a Lenin
comunicándole la conclusión de la acción
revolucionaria en Minsk. Durante octubre y
noviembre de 1917, los Soviets se hicieron cargo del
poder, sin lucha armada, en Vítebsk, Gómel, Orsha,
Rogachov y otras ciudades de la parte no ocupada de
Bielorrusia.
El Soviet de Moguiliov, en el que predominaban
los mencheviques, eseristas y bundistas, acogió con
hostilidad la nueva sobre el triunfo de la revolución.
Pero como resultado del paso de los soldados de la
guarnición de Moguiliov al lado de la revolución,
cambió la composición partidaria del Soviet de la
ciudad. El 18 de noviembre de 1917, el Soviet acordó
tomar el poder en Moguiliov. El Comité Militar
Revolucionario, organizado en esa misma sesión, se
hizo dueño del poder y estableció el control sobre el
686
685
Ibídem, pág. 285.
La Gran Revolución Socialista de Octubre en
Bielorrusia. Documentos y datos, t. 2, Minsk, 1957, pág.
71.
Varios autores
142
Cuartel General, ocupado dos días después por
unidades soviéticas.
Durante noviembre y comienzos de diciembre, el
Poder soviético se estableció en toda Bielorrusia,
excepto los territorios ocupados por las tropas
alemanas. El Congreso de los Soviets de diputados
obreros y soldados de las provincias de Minsk,
Moguiliov y Vítebsk, el Congreso de diputados
campesinos de las provincias de Minsk y Vilna y el
Congreso de diputados soldados de los ejércitos del
Frente Oeste se pronunciaron resueltamente en sus
resoluciones por el apoyo al Gobierno soviético y la
proclamación del poder de los Soviets en
Bielorrusia687. Los comités ejecutivos, elegidos en los
congresos, se integraron y el 26 de noviembre de
1917 crearon el órgano supremo de poder en la
región: el Comité Ejecutivo de los Soviets de
diputados obreros, soldados y campesinos de la
región del Noroeste y del Frente Oeste688. Se formó
el Consejo de Comisarios del Pueblo de la región y el
Frente Oeste.
Los
nacionalistas
burgueses
bielorrusos
establecieron contacto con los nacionalistas
burgueses ucranianos, hebreos, lituanos y polacos. El
15 de diciembre, la Rada de Bielorrusia, con la activa
participación de los eseristas de derecha, convocó el
Congreso de "toda Bielorrusia" para "decidir" la
suerte de esa región. El congreso estaba integrado
por representantes de los zemstvos, dumas urbanas,
eseristas de derecha, mencheviques y nacionalistas
burgueses. Acudieron también representantes de
campesinos trabajadores que no habían comprendido
aún la esencia contrarrevolucionaria de la Rada de
Bielorrusia, aunque se pronunciaban en defensa del
Poder soviético.
Los líderes del congreso se encontraban en una
situación embarazosa. Ellos decidieron declarar que
reconocían el Poder soviético central, pero se
pronunciaron contra los Soviets locales en
Bielorrusia, proponiendo crear otro órgano
bielorruso, al que pasaría todo el poder en Bielorrusia
y en el Frente. Los representantes del campesinado,
tras comprender las intenciones de los nacionalistas
bielorrusos, abandonaron el congreso. Teniendo en
cuenta el carácter contrarrevolucionario de éste, el
Consejo de Comisarios del Pueblo de la región del
Noroeste y del Frente Oeste lo disolvió689.
También se acordó disolver la Rada de
Bielorrusia, pero ella no se acató a esa decisión y
comenzó a realizar labor clandestina contra el Poder
soviético. La Rada estableció contacto con el Cuerpo
(Legión) contrarrevolucionario polaco mandado por
el general I. R. Dowbór-Musnicki Esa Legión la
habían formado los nacionalistas burgueses polacos
con los soldados polacos que se encontraban en las
687
Ibídem, págs. 233, 235, 239.
Ibídem, págs. 294-296.
689
Ibídem, págs. pág. 599.
688
unidades militares del ejército ruso. En diciembre de
1917, contaba con 15.000 soldados y 1.505
oficiales690. En tomo a ella comenzaron a reunirse
fuerzas contrarrevolucionarias. Con el fin de preparar
una rebelión contra el Poder soviético, DowbórMusnicki concentró unidades del Cuerpo en la línea
Rogachev-Bobrúisk-Slutsk;
esas
unidades
aterrorizaban a la población local, cometían
arbitrariedades y violencias. A. F. Miasnikov,
comandante en jefe del Frente Oeste, exigió que
Dowbor-Musnicki se subordinase a la jefatura
soviética, pero el general se negó y el 12 de enero de
1918 se alzó en armas contra el Poder soviético. Al
día siguiente los legionarios polacos ocuparon
Rogachev, después Bobrúisk, Orsha y otras
ciudades691. En la organización del motín
antisoviético
participaron
los
imperialistas
extranjeros y los terratenientes polacos, quienes
enviaban armas y vestuario al Cuerpo.
La jefatura del Frente Oeste anunció la disolución
del Cuerpo polaco y a Dowbor-Musníckí se le
declaró fuera de la ley. Atendiendo al llamamiento
del Consejo de Comisarios del Pueblo de la región
del Noroeste y del Frente, los trabajadores de
Bielorrusia iniciaron acciones contra los insurrectos.
En ayuda de los primeros acudieron tropas
revolucionarias que para últimos de enero liberaron
Rogachev, Zhlobin, Smolensk y Dorogobuzh692.
Al comprender las verdaderas intenciones del
Mando, los soldados polacos se negaron a luchar
contra los obreros y campesinos de la Rusia
soviética. Parte de los soldados salieron del Cuerpo
polaco. Con estos soldados se formó en Minsk el I
Batallón Revolucionario Polaco que entró a formar
parte del Regimiento Revolucionario "Soviet de
Minsk". A mediados de febrero de 1918, el motín del
Cuerpo polaco de Dowbór-Musnicki fue aplastado.
Los primeros ataques de la contrarrevolución
dirigidos contra el Poder soviético en Bielorrusia
habían sido rechazados.
***
Fue mucho más complicada la lucha en Ucrania,
región desarrollada en sentido económico. En los
años de 1913 y 1914, Ucrania dio el 71 % de la
extracción global de hulla, el 68% de la producción
de arrabio, el 58% de acero, el 57% de laminados y
el 80% de azúcar693. Allí trabajaban 3,5 millones de
obreros694, de los que se contaban fabriles 812.500695.
690
Historia de la RSS de Bielorrusia, t. 2, págs. 79-80.
La Gran Revolución Socialista de Octubre en
Bielorrusia, t. 2, págs. 755, 831.
692
Ibídem, t. 2, pág. 870.
693
La Gran Revolución Socialista de Octubre en Ucrania
(febrero de 1917-abril de 1918). Recopilación de
documentos y datos, t. 1, Kíev, 1957, págs. VII, IX.
694
M. A. Rubach. El proletariado de Ucrania en vísperas
de la revolución socialista, en la compilación La clase
691
143
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
Pero la industria en Ucrania estaba distribuida muy
desigualmente. La industria pesada estaba
concentrada, en lo fundamental, en el Donbás y
Krivói Rog. En las demás zonas había empresas para
la elaboración de productos agrícolas. Gran parte de
Ucrania era agraria. La mayoría de las tierras
pertenecía a los terratenientes. Los kulaks
componían, aproximadamente, el 13% de la
población campesina, pero poseían más de la mitad
de todas las tierras. Los campesinos pobres
constituían el 63% del campesinado ucraniano696.
La Rada Central Ucraniana se convirtió en el
principal centro de reunión de las fuerzas
contrarrevolucionarias de Ucrania. La base de su
actividad era la consigna de autonomía territorialnacional. El Secretariado General, organizado por la
Rada, pretendía al cargo de Gobierno territorial. En
las localidades actuaban las radas provinciales,
distritales y subdistritales, las sociedades campesinas,
las "organizaciones educacionales" y otras
organizaciones nacionalistas creadas por la Rada
después de la Revolución de Febrero. Con los
soldados ucranianos, la Rada creó unidades militares
nacionales; y con los kulaks, destacamentos de
"cosacos libres" (haydamakos), que eran una
considerable fuerza armada. A la Rada la apoyaban
los partidos nacionalistas burgueses conciliadores. La
influencia de los nacionalistas burgueses se dejaba
sentir bastante en el seno de una buena parte del
campesinado, así como entre los soldados y obreros
atrasados.
La masa fundamental del campesinado seguía a
los eseristas. En vísperas de la Revolución de
Octubre, en los Soviets de las grandes urbes (Járkov,
Kíev, Ekaterinoslav, Odesa, Nikoláiev y otras)
predominaban aún los mencheviques, eseristas y
nacionalistas burgueses. Los bolcheviques, que aquí
se habían ganado a la mayor parte de los obreros, no
eran seguidos por la mayoría de los soldados en las
guarniciones.
A la cabeza de la lucha revolucionaria en Ucrania
se encontraban los obreros dirigidos por los
bolcheviques. Según datos incompletos, en
noviembre de 1917 la región contaba con cerca de
70.000 afiliados al Partido Bolchevique697. Pero en
Ucrania no había un centro único del partido.
Existían dos organizaciones regionales del partido:
cuenca del Donets-Krivói Rog, con el centro en
Járkov, y territorio del Suroeste, con el centro en
obrera y el movimiento obrero en Rusia en 1917. M.,
1964, pág. 71.
695
La Gran Revolución Socialista de Octubre en Ucrania,
t. 1, pág. IX.
696
M. A. Rubach. Ensayos sobre la historia de la
transformación revolucionaria de las relaciones agrarias
en Ucrania. Kíev, 1957, pág. 12.
697
Ensayos de la historia del Partido Comunista de
Ucrania. Kíev, 1964, pág. 210.
Kíev.
La fuerza armada de la revolución la componían
la Guardia Roja y las unidades revolucionarias de los
soldados de las guarniciones de retaguardia y del
Frente Suroeste. En septiembre de 1917, los
destacamentos de la Guardia Roja contaban con unos
600 guardias rojos en Ekaterinoslav; 800 en
Lugansk; 3.000 en Kíev, más de 3.000 en Járkov,
cerca de 1.000 en Nikoláiev y 3.200 en Odesa698.
A raíz del triunfo de la insurrección armada en
Petrogrado el Poder soviético se instauró en los
distritos obreros, en primer lugar en una parte
considerable del Donbás. En Lugansk, Górlovka,
Kramatorsk, Makéevka, Scherbínovka y algunos
otros puntos situados en la zona cercana al frente, los
Soviets se hicieron dueños del poder rápidamente y
por vía pacífica. El Donbás revolucionario, siendo la
punta de lanza del Poder soviético en el sur de Rusia
y
en
Ucrania,
malquistaba
las
fuerzas
contrarrevolucionarias en Ucrania y en la Región de
las Tropas del Don. El CC del POSD(b)R y los
bolcheviques de Ucrania prestaban especial atención
al Donbás. El Poder soviético en la mayor parte de
esta región se estableció por la fuerza de las armas,
proceso que se prolongó hasta enero de 1918.
En
Kíev
reinaba
una
situación
extraordinariamente complicada. El Estado Mayor de
la Región Militar de Kíev disponía de considerables
fuerzas militares, incluidos regimientos de cosacos,
unidades punitivas de choque y destacamentos de
cadetes: hasta 10.000 efectivos en total. Las fuerzas
armadas de la revolución en Kíev las constituían
unos 6.600 soldados y guardias rojos699.
En la tarde del 27 de octubre, en Kíev se celebró
el Pleno conjunto del Soviet de diputados obreros y
el Soviet de diputados soldados con la participación
de representantes de las unidades de la guarnición, de
los sindicatos y de los comités fabriles700, en el cual
se eligió el Comité Militar Revolucionario. Ese
mismo día, el Comité de Kíev del POSD(b)R y el
Comité Militar Revolucionario se dirigieron a los
obreros y soldados con el siguiente llamamiento:
"Obreros y soldados de Kíev, todos los que sufren las
consecuencias de la guerra, la carestía y el
desempleo, todos los oprimidos y desdichados, todos
los que padecen hambre y frío, ahora debéis cerrar
filas para apoyar a los obreros y soldados insurrectos
de Petrogrado, para combatir a la burguesía
contrarrevolucionaria"701. Pero tampoco dormían los
enemigos.
En la víspera, el 26 de octubre de 1917, en la
asamblea de la Duma urbana de Kíev se había
698
Ibídem, pág. 197.
Historia de Kiev, t. 2, Kíev, 1964, pág. 24.
700
Ibídem, t. 2, Kíev, 1964, pág. 26.
701
La Gran Revolución Socialista de Octubre en Ucrania
(febrero de 1917-abril de 1918). Recopilación de
documentos y datos, t. 2, Kíev, 1957, pág. 29.
699
Varios autores
144
acordado apoyar al Gobierno Provisional. Aunque la
Rada, con fines pérfidos, declarara su neutralidad, en
realidad estaba preparando a escondidas sus fuerzas
para iniciar la lucha armada contra la revolución. La
Rada, que disponía de considerables unidades
nacionales, mantenía estrechos contactos con el
Mando de la Región Militar y junto con él se
preparaba para asestar un golpe inesperado a las
fuerzas revolucionarias. Al mismo tiempo, la Rada
estaba dispuesta a aprovecharse de la caída del
Gobierno Provisional con el fin de afirmar su poder y
crear un Estado ucraniano burgués. Por orden del
Estado Mayor de la Región Militar de Kíev, los
cadetes y cosacos irrumpieron en el edificio del
Comité Militar Revolucionario y arrestaron a casi
todos sus miembros.
El 29 de octubre, en la reunión conjunta del
Comité de los bolcheviques de Kíev y los
representantes de las fábricas y unidades militares se
formó un nuevo Comité Militar Revolucionario702.
Ese mismo día, los obreros y soldados
revolucionarios de Kíev comenzaron la lucha
armada, a cuya vanguardia se encontraban los
obreros de la fábrica Arsenal (actualmente fábrica V.
I. Lenin) y de la Ruso-Meridional, así como los
soldados
revolucionarios.
Respondiendo
al
llamamiento de los sindicatos y comités fabriles; el
30 de octubre comenzó en la ciudad la huelga general
de obreros y empleados.
El Estado Mayor de la Región Militar de Kíev
intentó recibir ayuda del Frente Sudoeste, de donde
se enviaron urgentemente a esa ciudad 17 trenes con
tropas, pero fueron detenidos por los bolcheviques.
Los combates en Kíev duraron tres días. Los obreros,
guardias rojos y soldados diezmaron las unidades que
apoyaban al Gobierno Provisional derrocado.
No obstante, mientras los obreros y los soldados
revolucionarios mantenían encarnizados combates en
las calles de Kíev, la Rada Central, que
hipócritamente había declarado su neutralidad, trajo a
la ciudad unidades militares nacionalistas y en la
noche del 1 de noviembre ocupó Telégrafos, la
Central Telefónica, Correos y otras instituciones
gubernamentales703. Agotados por los duros
combates, los obreros ya no podían enfrentarse a las
unidades frescas de la Rada. Además, los Soviets
conciliadores de Kíev, Ekaterinoslav, Nikoláiev y
otras ciudades de Ucrania declararon que reconocían
a la Rada Central como poder territorial supremo en
Ucrania. Eso desorientó a muchos obreros y
soldados.
En
el seno
de los
Soviets estaba
desencadenándose una lucha tenaz entre los
bolcheviques y los conciliadores. Bajo la presión de
los obreros, el 27 de octubre el Soviet de
Ekaterinoslav aprobó una resolución que saludaba el
702
703
Historia de Kiev, t. 2, Kíev, 1964, pág. 28.
Ibídem, pág. 29.
derrocamiento del Gobierno Provisional y declaraba
su solidaridad con el proletariado de Petrogrado. Al
Comité Ejecutivo se le propuso tomar medidas para
hacerse cargo del poder en la ciudad. Pero la mayoría
eserista-menchevique del Comité Ejecutivo no
pensaba cumplir la voluntad de las masas y la
situación en Ekaterinoslav no cambió nada.
En Járkov, los conciliadores tenían la mayoría en
el Soviet de diputados obreros y soldados. En la
ciudad estaban acantonadas unidades militares fieles
al Gobierno Provisional y a la Rada Central, con las
que contaba precisamente la contrarrevolución. En la
reunión unificada del Soviet de diputados obreros y
soldados de la ciudad de Járkov, del Soviet
provincial de diputados campesinos y del Soviet
territorial de la cuenca del Donets-Krivói Rog,
celebrada el 26 de octubre de 1917, los
mencheviques, eseristas y nacionalistas burgueses,
que componían la mayoría en dicha reunión,
rechazaron la proposición de los bolcheviques sobre
el paso del poder a manos de los Soviets704.
Después de una dura lucha que llevaron a cabo los
bolcheviques, se volvió a elegir el Soviet de Járkov;
el 10 de noviembre de 1917, con 120 votos contra 75
se aprobó la resolución de transferir el poder al
Soviet705. Sin embargo, la resolución no decidió la
cuestión del poder. La contrarrevolución tenía
superioridad en fuerzas armadas. La situación en la
ciudad únicamente cambió después de llegar a Járkov
un destacamento de obreros de Petrogrado y
marineros de la Flota del Báltico. En la ciudad se
organizó el Comité Militar Revolucionario. Al
mismo tiempo, la Rada Central concentraba fuerzas
haydamakas en los alrededores de Járkov, pero los
bolcheviques ya tenían superioridad de fuerzas.
El 8 de diciembre de 1917, los guardias rojos de
Járkov, junto con los obreros y marineros que habían
llegado de la capital, ocuparon Correos, Telégrafos,
la Central Telefónica y la Dirección de los
ferrocarriles meridionales; luego, en la noche del día
siguiente, desarmaron al grueso de las tropas de la
Rada. El Soviet bolchevique de diputados obreros y
soldados se hizo dueño de la situación en la
ciudad706.
En Odesa, la mayoría de los obreros y parte de los
marineros de la Flota del Mar Negro y de los
soldados de la guarnición de la ciudad seguían a los
bolcheviques ya en vísperas de la insurrección
armada en Petrogrado. Pero la Guardia Roja de
Odesa estaba mal armada y en sentido numérico
704
V. I. Astájov y Y. Y. Kondufor. El proletariado de
Járkov en la lucha por el triunfo de Octubre. Járkov, 1957,
pág. 139.
705
La ciudad y la provincia de Járkov en la Gran
Revolución Socialista de Octubre. Compilación de
documentos y datos. Járkov, 1957, págs. 274-275.
706
V. I. Astájov y Y. Y. Kondufor. Obra citada, págs. 169171.
145
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
cedía
considerablemente
a
las
fuerzas
contrarrevolucionarias. La ciudad era la retaguardia
del Frente Rumano; en ella se encontraba el Comité
Ejecutivo Central eserista-menchevique de los
Soviets y comités militares del Frente Rumano, de la
Flota del Mar Negro y de la provincia de Odesa
(Rumcherod), el cual, igual que la Rada provincial,
mantenía una posición hostil para con el Poder
soviético. Eso dificultaba en grado considerable la
lucha de los bolcheviques por el poder. Teniendo en
cuenta la importancia de Odesa como punto político
y estratégico, así como el hecho de que aquí tenían
gran influencia los contrarrevolucionarios, la Rada
Central concentró en la ciudad varios regimientos
haydamakos y escuelas de artillería, infantería y
caballería, con un total de unos 10.000 soldados y
oficiales707.
Bajo la presión de los obreros y soldados, el 27 de
octubre el Soviet de diputados obreros, soldados,
campesinos y marineros de Odesa aprobó una
resolución sobre el paso del poder a manos del
Soviet, pero su Comité Ejecutivo, compuesto en su
mayoría de eseristas, mencheviques y nacionalistas
burgueses, no pensaba cumplirla. El poder seguía en
manos de la Rada. En una situación análoga se
encontraban también muchas ciudades de Ucrania.
Por eso el poder, a pesar de las resoluciones
aprobadas por los Soviets a instancia de los obreros y
soldados, quedaba en manos de la Rada Central. Sólo
en una parte del Donbás y en la retaguardia próxima
al Frente Sudoeste se estableció sólidamente el poder
de los Soviets.
La situación creada en Ucrania la utilizaron
hábilmente los nacionalistas burgueses. Estos se
aprovecharon de los errores cometidos por algunos
bolcheviques ucranianos, quienes consideraban que
la consigna del derecho de las naciones a la
autodeterminación no tenía gran importancia para
Ucrania. Los nacionalistas burgueses se presentaban
como los únicos defensores de los intereses de los
trabajadores ucranianos, mientras que los
bolcheviques de Ucrania, al subestimar el problema
nacional, complicaban y agudizaban la lucha.
El 7 de noviembre de 1917, la Rada Central
publicó su III Bando en el que proclamó la
"República Popular Ucraniana", prometió implantar
la jornada laboral de 8 horas, establecer el control
estatal en la industria, etc.708 El punto central del
documento era la cuestión sobre la tierra. La Rada
prometió a los campesinos la entrega de toda la
tierra, pero el problema debería resolverlo
definitivamente la Asamblea Constituyente de
Ucrania.
La promesa de entregar las tierras perseguía el
objetivo de ganar tiempo, de tranquilizar a los
campesinos y, principalmente, de presentarse como
defensores de sus intereses. No comprendiendo la
esencia clasista de la Rada, en el primer tiempo los
campesinos acogieron con credulidad el Bando y, en
particular, la solución del problema agrario
prometida. En el documento, la Rada no declaraba la
separación de Ucrania de Rusia, pero sí exhortaba al
pueblo ucraniano a luchar resueltamente contra la
"anarquía", que así llamaban los nacionalistas a las
acciones de los combatientes por el Poder soviético.
De ese modo, el sentido del III Bando se reducía a
separar Ucrania de Rusia, aunque no se dijese de
modo directo. La idea principal del documento y la
actividad práctica de la Rada fue bien comprendida
por los bolcheviques de Ucrania. La Rada prohibió
pasar por Ucrania a las tropas soviéticas que se
dirigían al Don para combatir a Kaledin, pero no
puso obstáculo alguno a las unidades cosacas que se
movían en esa misma dirección. La Rada no permitió
exportar trigo ucraniano para los obreros rusos y los
soldados de los frentes Oeste y Norte. Los
bolcheviques realizaron una gran labor de
esclarecimiento entre los trabajadores de Ucrania
para desenmascarar la política de la Rada. Era
significativo en este sentido el discurso de Artiom (F.
A. Serguéiev) en la reunión del Soviet de diputados
obreros y soldados de Járkov en noviembre de 1917.
"Prometiendo en el papel una República democrática
Ucraniana -señalo Artiom-, la Rada priva del derecho
electoral a regimientos enteros de soldados que
entraron en territorio ucraniano al comenzar la
guerra. Prometiendo la tierra sin rescate, la Rada, al
mismo tiempo, reconoce los pagos por las letras de
préstamo. Prometiendo la lucha por la paz, la Rada,
en realidad, impide realizar todas las iniciativas del
Consejo de Comisarios del Pueblo, menosprecia su
poder y al mismo tiempo mantiene conversaciones
con Kaledin. Por eso la actitud de los bolcheviques
para con la Rada Central es la misma que mantenían
con relación al ex Gobierno de Kerenski”709.
Los imperialistas norteamericanos, ingleses y
franceses veían en la Rada Central a su aliado seguro
en la lucha contra la revolución socialista en Rusia.
Por eso los imperialistas prestaban a la Rada ayuda
en todo lo posible. Los Gobiernos de los países de la
Entente, designaron ante la Rada a sus representantes
y consejeros militares. El Gobierno francés le
concedió un empréstito por la suma de 180 millones
de francos710.
Una vez fortalecidas sus posiciones y apoyándose
en la ayuda de los imperialistas extranjeros, la Rada
comenzó la lucha contra el Poder soviético. En
707
Odesa. Ensayo de la historia de la ciudad-héroe.
Odesa, 1957, pág. 138.
708
La lucha por la instauración y el afianzamiento del
Poder soviético. Crónica de acontecimientos. M., 1962,
pág. 169.
709
La Gran Revolución Socialista de Octubre en Ucrania,
t. 2, pág. 179.
710
Historia de la guerra civil en la URSS, t. 3, M., 1957,
pág. 39.
Varios autores
146
Ucrania se desenfrenó un terror brutal. Por orden de
la Rada, los haydamakos disolvían los Soviets y
comités fabriles, desarmaban a los obreros y soldados
revolucionarios, detenían y fusilaban a los
bolcheviques. Por toda Ucrania correteaban
"destacamentos de la muerte", compuestos de kulaks,
terratenientes y cadetes, que cometían represalias
contra los obreros y soldados revolucionarios. El
Secretariado General de la Rada exigía de los
comisarios provinciales y distritales del Gobierno
Provisional, que apoyaban a la Rada, el
incumplimiento de cualesquiera indicaciones del
Consejo de Comisarios del Pueblo. La misma
exigencia fue presentada también a los comités de las
tropas del frente y de las unidades de retaguardia.
El Comité Central del partido, el Consejo de
Comisarios del Pueblo y V. I. Lenin personalmente
consideraban que la situación en Ucrania era muy
alarmante. Desde mediados de noviembre hasta
últimos de 1917, el Consejo de Comisarios del
Pueblo analizó 29 veces la situación creada en
Ucrania y adoptó medidas para prestar ayuda a los
trabajadores ucranianos711. Durante octubre y
noviembre
de
1917,
el
Comité
Militar
Revolucionario de Petrogrado destinó a Ucrania 50
agitadores: obreros avanzados, soldados de la
guarnición de Petrogrado y marineros de la Flota del
Báltico712.
Respondiendo al III Bando de la Rada Central y a
sus acciones contrarrevolucionarias, el 3 de
diciembre de 1917 el Consejo de Comisarios del
Pueblo aprobó el Manifiesto al pueblo de Ucrania,
escrito por Lenin, en el que se confirmaba el
reconocimiento de los derechos nacionales y la
independencia del pueblo ucraniano. Al mismo
tiempo, el Gobierno soviético desenmascaraba el
carácter contrarrevolucionario de la Rada que
"encubriéndose con frases nacionales... practica una
política burguesa de doble sentido"713. El Consejo de
Comisarios del Pueblo presentó un ultimátum a la
Rada, de acuerdo con el cual ésta no debería dejar
pasar al Don, a los Urales y a otros lugares ninguna
unidad militar sin tener el consentimiento del Mando
soviético. Se le exigió también que dejase de
desarmar a las tropas soviéticas y a la Guardia Roja
en Ucrania, que devolviese las armas arrebatadas y
ayudase a las tropas revolucionarias en la lucha
711
M. I. Kulichenko. El papel de V. I. Lenin en la creación
y el fortalecimiento de la unión estatal de la Rusia y la
Ucrania soviéticas (1917-1922), "Voprosi istorii," 1961,
Nº 4, págs. 22-23.
712
I. G. Díkov. La ayuda del Comité Militar
Revolucionario petrogradense en la instauración del
Poder soviético en las localidades, en la compilación El
establecimiento del Poder soviético en las localidades en
los años 1917-1918. M., 1953, pág. 158.
713
V. I. Lenin. Manifiesto al pueblo ucraniano... O.C., t.
35, pág. 144.
contra los cosacos de Kaledin714.
La Rada Central rechazó las exigencias y
emprendió, de ese modo, el camino de guerra contra
la Rusia soviética.
Los trabajadores de Ucrania insistían en la
convocatoria del Congreso de los Soviets de toda
Ucrania y la entrega del poder a ese comicio. Ellos se
convencieron por propia experiencia de que la Rada
estaba defendiendo los intereses de los terratenientes,
kulaks y capitalistas. La aspiración de los
trabajadores ucranianos a crear su Estado nacional
soberano era apoyada totalmente por el Gobierno
soviético. Por la formación de la República Soviética
de Ucrania (así como por la convocatoria del
Congreso del partido de toda Ucrania) se
manifestaron la reunión de organizaciones
bolcheviques ucranianas (mayormente del territorio
situado en la orilla derecha del Dniéper), celebrada
en Kíev, y la Conferencia de los bolcheviques de la
región del Donets- Krivói Rog, celebrada en Járkov
en los mismos días que la primera, a comienzos de
diciembre de 1917. Tanto la reunión como la
conferencia reconocieron que la Rada era un arma de
la contrarrevolución y la declararon enemiga de
todos los trabajadores y de las masas explotadas de
las repúblicas populares de Ucrania y de Rusia715.
Las organizaciones bolcheviques comenzaron a
prepararse para convocar el Congreso de los Soviets
de toda Ucrania. La Rada intentó impedirlo, pero una
vez convencida de que no lo lograría, ordenó a sus
organizaciones en las localidades enviar al congreso
a sus representantes para entorpecer la actividad del
comicio.
El 4 de diciembre de 1917, en Kíev se inauguró el
I Congreso de los Soviets de toda Ucrania. Los
nacionalistas se apoderaron de la comisión de
mandatos del congreso y, violando las normas
establecidas de representación, repartieron los
mandatos entre sus testaferros de las "sociedades
campesinas" de los kulaks y otras organizaciones
nacionalistas. En vez de 200 delegados, el congreso
registró más de 2.000 personas716.
Los representantes de 29 Soviets de diputados
obreros y soldados abandonaron el congreso y
decidieron unirse a los delegados al III Congreso de
los Soviets de la cuenca del Donets-Krivói Rog, que
se celebraba a la sazón en Járkov. En realidad, el
congreso unificado representaba todas las zonas de
Ucrania. Por eso se decidió denominar a éste I
Congreso de los Soviets de toda Ucrania, que sesionó
el 11 y 12 de diciembre de 1917. El congreso aprobó
la política del Consejo de Comisarios del Pueblo y se
714
Ibídem, pág. 145.
Las organizaciones bolcheviques de Ucrania en el
período de instauración y afianzamiento del Poder
soviético (marzo-noviembre de 1917). Compilación de
documentos y datos. Kíev, 1957, pág. 100.
716
Historia de Kiev, t. 2, pág. 32.
715
147
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
expresó por el establecimiento de relaciones
federativas entre Ucrania y la Rusia soviética.
Ucrania fue proclamada República Socialista
Soviética. El congreso acordó activar la lucha contra
la Rada y la declaró fuera de la ley717.
Se eligió el Comité Ejecutivo Central de los
Soviets de Ucrania compuesto por 41 personas: 35
bolcheviques y 6 eseristas de izquierda,
socialdemócratas ucranianos de izquierda y
mencheviques internacionalistas718; 20 escaños
quedaron libres para los representantes del
campesinado. La Conferencia de diputados
campesinos de toda Ucrania, celebrada en Járkov a
mediados de enero de 1918, se adhirió a las
decisiones del I Congreso de los Soviets de toda
Ucrania y eligió sus representantes al Comité
Ejecutivo Central de los Soviets de Ucrania.
El Comité Ejecutivo Central de los Soviets de
Ucrania formó el primer Gobierno soviético de
Ucrania. El Consejo de Comisarios del Pueblo de la
República Soviética de Rusia declaró que reconocía
al Gobierno de Ucrania y le ofreció pleno apoyo. El
19 de diciembre de 1917, el Consejo de Comisarios
del Pueblo de la RSFSR designó a G. K.
Ordzhonikidze comisario extraordinario de Ucrania,
encomendándole prestar ayuda al Comité Ejecutivo
Central de los Soviets de Ucrania y a sus
organizaciones del partido719.
Los
trabajadores
ucranianos
saludaron
ardientemente la formación de la República Soviética
de Ucrania. Por doquier se celebraban mítines en los
que se aprobaban resoluciones exigiendo el
derrocamiento del poder de la Rada Central y
aprobando las decisiones del I Congreso de los
Soviets de toda Ucrania.
Para los campesinos y soldados era cada vez más
evidente el espíritu contrarrevolucionario de la
política de la Rada; los campesinos no recibían las
tierras que la Rada les había prometido
solemnemente; el antiguo aparato estatal había
quedado intacto. Los campesinos comenzaron a
apartarse de la Rada; aumentaba el descontento entre
las fuerzas armadas de la Rada.
Mientras
tanto,
la
Rada
concentraba
apresuradamente fuerzas para luchar contra el Poder
soviético. En el IV Bando, publicado en enero de
1918, la Rada proclamó la separación de la
"República Popular de Ucrania" de la Rusia Soviética
y amenazaba a todo el que atentase contra su
"independencia". Especulando con la consigna del
derecho de los pueblos a la autodeterminación, los
nacionalistas
burgueses
ucranianos
no
la
interpretaban como un derecho, sino como la
necesidad absoluta de separarse Ucrania de Rusia.
Sabiendo lo popular que era el nombre de Lenin
entre los trabajadores, "los chovinistas ucranianos
propagaban la idea de que Lenin estaba por la
separación, mientras que los bolcheviques en Ucrania
luchaban contra esa separación y, por lo tanto,
actuaban contra Lenin"720.
Los bolcheviques desarrollaban una campaña
tenaz para atraer a su lado nuevas capas de
trabajadores. En noviembre y diciembre de 1917, los
bolcheviques de Ucrania se ganaron para su causa a
los sindicatos de metalistas y de la industria de
confección y a los comités fabriles de Ekaterinoslav,
Kíev, Odesa y otras ciudades. Los trabajadores
abandonaban en masa a la Rada y se pasaban al lado
de los bolcheviques, hecho que cambió la correlación
de fuerzas en la república. Las nuevas elecciones a
los Soviets dieron la mayoría a los bolcheviques.
Como indicara Lenin en diciembre de 1917, la
correlación de fuerzas clasistas en Ucrania cambió a
favor de la revolución. "En la propia Ucrania escribió Lenin el 30 de diciembre de 1917-, el
movimiento revolucionario de las masas trabajadoras
ucranianas por la entrega de todo el poder a los
Soviets, adquiere cada vez mayor amplitud y promete
la victoria sobre la burguesía ucraniana en un futuro
inmediato"721.
Se crearon las condiciones para derrotar
definitivamente a la Rada. El centro de esa lucha era
Járkov. Aquí se encontraban el Gobierno soviético de
Ucrania y el Estado Mayor del comandante en jefe de
las tropas para la lucha con la contrarrevolución en el
sur de Rusia. Los bolcheviques ucranianos pidieron a
Petrogrado ayuda en la lucha contra la Rada Central.
Por indicación del Consejo de Comisarios del
Pueblo de la RSFSR, a Járkov llegaban
destacamentos de guardias rojos de Moscú,
Petrogrado y otras localidades de Rusia Central, así
como marinos del Báltico, enviados para liquidar a
Kaledin. Aquí se organizaban destacamentos de
obreros del Donbás. El 18 de diciembre de 1917, el
Comité Ejecutivo Central de los Soviets de Ucrania
acordó organizar el Comité Militar Revolucionario
de la región722, al que se le encomendó establecer
contacto con los destacamentos de guardias rojos de
las localidades y organizar nuevos destacamentos en
Ucrania.
El 29 de diciembre, los obreros de Ekaterinoslav
720
717
La Gran Revolución Socialista de Octubre en Ucrania,
t. 2, págs. 572, 573-576.
718
Ensayos de la historia del Partido Comunista de
Ucrania, pág. 214.
719
La Gran Revolución Socialista de Octubre en Ucrania
(febrero de 1917-abril de 1918). Compilación de
documentos y datos, t. 3, Kíev, 1957, pág. 9.
S. I. Gopner. La Revolución de Octubre en
Ekaterinoslav, en la compilación El triunfo de la Gran
Revolución Socialista de Octubre, pág. 297.
721
V. I. Lenin. Resolución del Consejo de Comisarios del
Pueblo sobre la respuesta de la Rada. O.C., págs. 211,
212.
722
La Gran Revolución Socialista de Octubre en Ucrania,
t. 3, pág. 45.
Varios autores
148
asestaron un golpe a la Rada: los haydamakos fueron
derrotados totalmente y en la ciudad triunfó el Poder
soviético723.
En enero de 1918 fue organizado el Estado Mayor
Central de la Guardia Roja del Donbás724. Al
armamento de los destacamentos de guardias rojos
del Donbás prestaron gran ayuda los obreros de
Moscú, Petrogrado, Tula y otras ciudades. En
diciembre de 1917 y enero de 1918, las tropas
soviéticas derrotaron a las bandas del atamán Kaledin
y liberaron el Donbás. En enero, se activaron las
fuerzas revolucionarias de Odesa. El CC del
POSD(b)R destinó a esa ciudad a V. Volodarski,
miembro del CC del partido, con un grupo de
bolcheviques petrogradenses, marinos de la Flota del
Báltico y soldados desmovilizados, nativos de
Ucrania y Moldavia. Este grupo realizó una gran
labor de agitación entre la población ucraniana, así
como entre los soldados. Como resultado, surgieron
condiciones para liquidar el Rumcherod eseristamenchevique. Por orden del Jefe Supremo del
ejército, N. V. Krilenko, y el Comité Militar
Revolucionario adjunto al Cuartel General, el 3 de
diciembre fue disuelto el Rumcherod.
El II Congreso del Rumcherod, celebrado bajo la
dirección de los bolcheviques (Odesa, 10-22 de
diciembre), reconoció como único poder el del
Consejo de Comisarios del Pueblo y eligió un
Rumcherod nuevo, bolchevique, encomendándole,
como órgano supremo del poder, tomar medidas para
instaurar el Poder soviético en las zonas de su
actividad.
El 14 de enero de 1918, en Odesa comenzó la
insurrección armada725. Los encarnizados combates
callejeros duraron más de tres días. El 18 de enero,
haydamakos y cadetes rindieron las armas y en la
ciudad triunfó el Poder soviético. El poder de los
Soviets se instauró también en Nikoláiev, Chernígov,
Jersón y Alexándrovsk (actual Zaporozhie).
Kíev continuaba en poder de la Rada. Allí se creó
una situación muy grave: los haydamakos
aterrorizaban a la población, ejercían represiones
masivas. A comienzos de enero de 1918,
destacamentos de guardias rojos ucranianos, junto
con tropas llegadas de la Rusia soviética,
comenzaron la ofensiva sobre Kíev. A mediados del
mes, las fuerzas revolucionarias que avanzaban hacia
esa ciudad liberaron Konstantinograd, Poltava,
Grébenka, Lójvitsa y otros puntos.
Cuando las tropas revolucionarias estaban
aproximándose a Kíev, el Comité del POSD(b)R de
la ciudad decidió comenzar la insurrección armada
para derrotar con mayor rapidez al enemigo mediante
un golpe combinado. El 15 de enero de 1918 se
celebró la reunión del Soviet de diputados obreros y
soldados de Kíev y de los comités fabriles, en la que
se acordó iniciar la insurrección armada y declarar la
huelga general en la ciudad.
La insurrección comenzó en la noche del 16 de
enero de 1918. Ese mismo día, el Comité de Kíev del
POSD(b)R se dirigió a los obreros y soldados
exhortándoles a derrocar a la Rada. En el
llamamiento se decía: "La Rada Central no os
conduce a la liberación nacional, sino a una nueva
esclavitud... Vean lo que está haciendo la Rada y el
Secretariado General: ¿Dieron tierra a los
campesinos? ¡No! ¿Implantaron el control de los
obreros sobre las empresas industriales? ¡No!
¿Convirtieron los Bancos en propiedad del pueblo?
¡No! Entretanto, ya han establecido estrecho contacto
con los opresores de todos los pueblos pequeños, los
capitalistas anglo-franceses, y están frenando la
causa de la paz democrática general, por la que está
luchando el poder de los Soviets"726.
Ese mismo día, en Kíev comenzó la huelga
política general.
La Rada ucraniana trajo a la ciudad unidades
nacionalistas del frente, pero a pesar de la
superioridad numérica del enemigo, los obreros
combatían valientemente. Junto con ellos entraron en
combate los soldados de los regimientos Bogdán
Jmelnitski y Tarás Shevchenko. Hombro a hombro
con los obreros de Kíev también luchaban por el
triunfo del Poder soviético los internacionalistas: los
ex prisioneros que entonces se encontraban en la
ciudad. Los obreros checoslovacos crearon su
destacamento de guardias rojos727.
Los
combates
más
encarnizados
se
desenvolvieron en el distrito Pecherski, en la fábrica
Arsenal, la cual, igual que en octubre, era el centro
de la insurrección en Kíev. Las tropas nacionalistas
ocuparon la fábrica y castigaron cruelmente a los
obreros.
El 22 de enero de 1918, las tropas soviéticas
tomaron la estación de Dárnitsa y arrojaron a los
contrarrevolucionarios del Arsenal. Al día siguiente
comenzó la ofensiva sobre el centro de la ciudad y el
26 de enero Kíev fue liberado. La ciudad se hizo
capital de la República Socialista Soviética de
Ucrania.
La lucha por la instauración del Poder soviético
en
Crimea
también
se
desenvolvió
en
complicadísimas condiciones. Aquí gozaban de gran
influencia entre la población los nacionalistas
723
726
V. Y. Borschevski. La clase obrera y los Soviets de la
cuenca del Donets-Krivói Rog en la Revolución de
Octubre, 2a parte, Dniepropetrovsk, 1962, págs. 153-154.
724
Ensayos de la historia del Partido Comunista de
Ucrania, pág. 218.
725
Ibídem, pág. 219.
La Gran Revolución Socialista de Octubre en Ucrania,
t. 3, pág. 166.
727
N. A. Golub. Fraternidad cimentada con sangre (los
obreros y campesinos checoslovacos en la defensa de las
conquistas de Octubre en Rusia en 1917-1920). M., 1958,
pág. 14.
149
Historia de la Gran Revolución Socialista de Octubre
tártaros. El partido nacionalista burgués tártaro
"Milli-Firka", constituido en julio de 1917, promovió
la consigna de "Crimea para los crimeanos"; trataba
de emponzoñar la conciencia de los trabajadores
tártaros con el veneno de la propaganda nacionalista.
Los organizadores del "Milli-Firka" soñaban con
separar a Crimea de la Rusia revolucionaria y crear
un Estado burgués tártaro bajo el protectorado de
Turquía. El Comité musulmán provisional burgués
de Crimea, organizado en marzo de 1917, creó sus
unidades con militares tártaros de la región.
A la par con la organización nacionalista burguesa
tártara, en Crimea actuaban las comunidades rurales
ucranianas, las organizaciones hebreas de sionistas y
las organizaciones armenias de dashnakes728, En el
otoño de 1917, en Crimea, principalmente en su
litoral meridional, se reunieron terratenientes,
capitalistas, oficiales y generales huidos de la Rusia
Central.
Las organizaciones bolcheviques en Crimea eran
muy reducidas, siendo la mayor de ellas la de
Sebastopol. El CC del POSD(b)R prestaba gran
ayuda a la organización bolchevique de Crimea. Al
sur se enviaban experimentados cuadros del partido y
publicaciones bolcheviques. La principal fuerza
revolucionaria de Crimea la constituían los marineros
de la Flota del Mar Negro, los obreros de Sebastopol,
Kerch, Melitópol y Feodosia, los ferroviarios y los
soldados de las guarniciones locales.
Los Soviets conciliadores de Crimea se
pronunciaron contra las decisiones del II Congreso
de los Soviets de toda Rusia. No obstante, el Soviet
eserista-menchevique de diputados militares y
obreros de Sebastopol, presionado por los obreros y
marineros, el 27 de octubre de 1917 acordó hacerse
dueño del poder en la ciudad729; mas, después de
llegar a ese acuerdo, se puso a concentrar fuerzas
antisoviéticas. El Congreso de los Soviets de la
provincia de Táuride, celebrado en Simferópol,
aprobó el 16 de diciembre de 1917 una resolución
eserista-menchevique que condenaba la Revolución
de Octubre730.
El Gobierno ("Directorio") nacionalista burgu&am