Que debemos esperar de un Sermon Dr. Rubén Murillo

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¿QUE SE ESPERA DE UN SERMON?
Efesios 3:8
INTRODUCCIÓN: Una de las cosas que más me
preocupa hoy en día es el sermón que es predicado en
las iglesias. El sermón no cabe duda que en muchos
casos ha caído en el descrédito.
Leemos de los Avivamientos de antaño, de los
tremendos sermones predicados por aquellos grandes
hombres de Dios, donde los oyentes se sentían que
literalmente estaban cayendo al infierno sin tener de
donde agarrarse.
Conozco una iglesia donde una de sus bancas está
quebrada del respaldo porque cuando el hombre de Dios
predicaba un oyente que se resistía a venir al altar a
aceptar a Jesús como salvador se agarro tan fuerte del
respaldo de la banca que tenía enfrente que esta se
quebró.
Mucho de los sermones de hoy son sermonetes, son
sermones “Al vapor” porque los elaboran en 15
minutos, son sermones sin oración, son sermones con
“Chiflete” son sermones sin sentido, son sermones sin
poder, sin unción, y sin un blanco.
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Pablo al escribir a la iglesia de Éfeso les dijo: “A mí,
que soy menos que el menor de todos los santos, me ha
sido conferida esta gracia de anunciar entre los gentiles
el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo”
Efesios 3:8
Muchos de los sermones de hoy aun y cuando son
predicados en la radio, la iglesia, las carpas, la TV, el
Internet, y los seminarios, son sermones que se predican
con el propósito de popularizar a cierto predicador.
“La gente de hoy no está cansada de la predicación,
quizás este cansada de NUESTRA predicación”
Con todo esto en mente, quisiera formular esta
pregunta: ¿Que debemos de esperar de un sermón?
¿Cuántos de vosotros han sido decepcionados por algún
sermón?
¿Cuántas veces vuestros sermones han decepcionado a
sus oyentes?
Para tener una guía, quisiera que viéramos uno de los
más grandes sermones de la historia cristiana, el sermón
que Pedro predico el Día de Pentecostés, este sermón es
detallado en el Libro de Los Hechos de los Apóstoles
2:14-47
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Ese sermón tuvo una efectividad tremenda aquel día de
tal manera que tres mil almas fueron salvas y adheridas
a la Iglesia en aquel día.
De aquel sermón podemos aprender que lo que se
espera de un sermón es que sea....
1.- UN SERMON QUE DISTURBE.

¿Te acuerdas como fuimos compungidos con el
sermón que fue predicado el día en que fuimos
salvos?
“Entonces, cuando oyeron esto, se afligieron de
corazón y dijeron a Pedro y a los otros
apóstoles: --Hermanos, ¿qué haremos?” Hechos
2:37
Infortunadamente hay mucha gente que no
quiere ser compungida, no quiere que su corazón
sea turbado, no quiere oír de su pecado, quiere
que le hagan “Cosquillas en los oídos” quieren
venir a la Casa de Dios y pasar “un buen
tiempo”
Quizás haya algunos de nosotros que nos
sentimos como Moisés cuando andaba en el
desierto, leemos que se resistió a obedecer a
Dios simplemente porque él se sentía más que a
gusto en compañía de su suegro, estaba
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conforme con cuidar el rebaño, no le importaba
el pasar toda su vida detrás del ganado. ¡Pero
Dios lo quería para liberar y ser el líder de una
gran nación!
Dos razones que causan tal compungimiento:
1. La exposición de Su Palabra.
“La exposición de tu palabra alumbra;
hace entender a los ingenuos.” Salmos
119:130
La gente hace cosas en la oscuridad que
no haría a la luz. La luz de Dios de
Verdad y Santidad molesta, disturba,
compunge a un corazón que está lleno de
oscuridad.
El cambio es lo menos que quiere la
gente, esta tan acostumbrada a la
oscuridad, malos hábitos, forma de vivir,
que lo menos que espera es un cambio.
Quieren a Jesús, pero no quieren que
interfiera en sus vidas.
Quieren dejar de sentir dolor en la muela
pero no quieren una ortodoncia. (Es por
eso que hay quienes buscan esas
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campañas donde se “Sacan muelas sin
dolor” “Se empastan de oro” etc.
2. Las mentes son despertadas y forzadas a
tomar una acción.
“¿Qué haremos?” Esta es la respuesta de
un corazón compungido. Esto es lo que
causa un sermón que es predicado en la
voluntad de Dios.
Es imposible que cuando un sermón es
predicado como Dios lo ha ordenado no
haya alguien que se decida a dejar de ser
oidor y convertirse en hacedor.
Muchos de los predicadores modernos no
retan a la gente a hacer algo.
Predican y son como nubes sin agua.
Empiezan y terminan y nadie supo lo que
predicaron.
Predican y no hubo ni siquiera una
decisión para algo.
Aquellos que escucharon el sermón de
Pedro estuvieron en lo correcto cuando
preguntaron: ¿Qué haremos?
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2.- UN SERMON DIRECTO.
“Pedro les dijo: --Arrepentíos y sea bautizado cada uno
de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de
vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu
Santo.” Hechos 2:38
Habían sido compungidos, ahora estaban siendo
dirigidos.
Habían sido llamados a la acción, ¿Pero a cuál? Pedro
ahora les enseña que deben de arrepentirse y bautizarse.
A las multitudes debemos de decirles “Que hacer” y
¡Cómo y cuándo hacerlo!
Dos cosas:
1.- La claridad con que Pedro les enseñó.
No fue: “Arrepiéntete y recibe” o
“si sientes” o “Admite tu necesidad y
recibe el regalo de Dios” NO, Pedro
fue especifico, predicadores como él se
necesitan hoy. La claridad del sermón
es importante.
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2.- La certeza de las palabras de Pedro.
El mensaje de Pedro estaba fundado en
las promesas de Dios.
No era de que “Quizás serian salvos”
sino ¡Serian salvos!
Si no somos predicadores de Dios
nuestros sermones son simples
especulaciones. Mas si somos de Dios
y predicamos Su Palabra, nuestros
sermones son ciertos y verdaderos.
Hay
quienes
nos
tachan
de
presuntuosos por la seguridad de
nuestras palabras, mas sin embargo tal
seguridad no radica en nosotros
mismos sino en las promesas de Dios.
No es mera presunción, es Palabra del
Señor.
3.- UN SERMON QUE DIVIDA.
“Y con otras muchas palabras testificaba y les
exhortaba diciendo: --¡Sed salvos de esta perversa
generación!” Hechos 2:40
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“Así que los que recibieron su palabra fueron
bautizados, y fueron añadidas en aquel día como tres
mil personas.” 2:41
Cada oyente tomara su decisión, después de escuchar el
sermón su actitud será de aceptación o rechazo.
Me maravillo de que ellos hayan recibido la Palabra
“Con gozo” La Biblia nos dice que estaban: “Todos
estaban atónitos y perplejos” “Pero otros, burlándose”
“Se afligieron de corazón” el mensaje del evangelio
son buenas nuevas, no hay miseria, hay bendición, hay
libertad, hay relación con Dios, hay sabiduría y poder,
mas sin embargo un sermón que no entristece,
compunge, hace enojar ¡No es sermón!
Juan 3:16
Jesús vino para darnos vida y vida en abundancia.
Pero volviendo a nuestro punto, la predicación divide.
Cada vez que el predicador predica el sermón que Dios
le ha dicho, la congregación es dividida. Las actitudes
son variadas.
CONCLUSIÓN: ¿Cuál será tu actitud después de este
sermón?
¿Que aprendiste de este sermón?
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