La mayoría de británicos quieren que Blair dimita lo antes posible

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La mayoría de británicos quieren que Blair dimita lo antes posible
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• Según un sondeo, un 56% de votantes y un 43% de laboristas exigen su renuncia
• Los comentaristas comparan el caso de la venta de títulos con el 'caso Watergate'
Tony Blair espera ante Downing Street, la semana pasada. Foto: REUTERS / DYLAN MARTINEZ
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BEGOÑA ARCE
LONDRES
La mayoría de los británicos quieren que Tony Blair deje la jefatura del Gobierno inmediatamente. La investigación
policial por posible corrupción en el entorno del primer ministro está teniendo una influencia muy negativa entre los
electores, según muestra un sondeo publicado ayer por el Sunday Express. El 56% de los consultados por el rotativo
quiere que Blair se marche ya, en lugar de esperar al verano, tal y como en principio está previsto.
Incluso entre los votantes laboristas, la confianza es muy baja, con el 43% convencido de que es el momento del relevo
en el Gobierno. La pérdida de credibilidad del Ejecutivo es alarmante, con el 66% de la opinión pública convencida de
que Downing Street ha ocultado pruebas a la policía en el caso de la concesión de títulos y honores a cambio de
donativos al Partido Laborista.
UN AÑO DE INVESTIGACIÓN
Los problemas se multiplican y la presión para el primer ministro ha aumentado considerablemente después de
saberse que el viernes 26 de enero fue interrogado por segunda vez por los detectives de Scotland Yard. La
investigación policial comenzó hace casi un año y se está prolongando mucho más tiempo de lo previsto en un
principio. Las indagaciones han tomado además un giro peligroso ante la posibilidad de que en el entorno de Downing
Street se hayan escondido o destruido pruebas comprometedoras.
Algunos comentaristas piensan que el caso puede concluir como el Watergate, el escándalo que obligó al presidente
norteamericano Richard Nixon a dejar la Casa Blanca en 1974 por mentir y ocultar información. Blair se aferra el poder
y en los últimos días, ha dejado claro que no tiene planes de adelantar su salida de la vida política a pesar del daño
que tal obstinación puede causar a su propio partido.
DAÑO IRREPARABLE
Con los sondeos encabezados permanentemente por los conservadores, algunas figuras del laborismo han expresado
su preocupación por la erosión que está sufriendo su reputación, algo que pude costarle años el subsanar. Ayer, sin
embargo, varios miembros del Gobierno mostraron su lealtad al primer ministro pidiéndole que continúe en el puesto.
La ministra de Cultura, Tessa Jowell, afirmó que Blair debe "seguir adelante con el trabajo" y no debe dimitir porque
eso implicaría "la presunción de culpabilidad". La responsable de Sanidad, Patricia Hewitt, señaló que debe ser él
"quien elija su propio momento para marcharse".
La oposición alega que este escándalo esta paralizando la actividad del Gobierno. "Creo que hemos llegado a un punto
en el que cada uno en el Parlamento, en la prensa y en el país se pregunta sí la cosa ha acabado ya", comentaba el
jefe tory, David Cameron. "No creo que sea de interés nacional que el primer ministro continúe", señaló por su parte el
responsable conservador en asuntos de defensa, Liam Fox. "Seguir en el puesto --añadió-- es un acto de egoísmo de
proporciones históricas".
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