TOMÁS DE AQUINO

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EPÍGRAFES SELECTIVIDAD
a) Agustín de Hipona.
1) De la filosofía antigua a la filosofía medieval: San Agustín. Filosofía y religión.
b) Tomás de Aquino y la filosofía escolástica.
1) Razón y fe, filosofía y teología.
2) Dios y su demostrabilidad. Las vías para probar la existencia de Dios.
3) Ética y política.
1. DE LA FILOSOFÍA ANTIGUA A LA FILOSOFÍA MEDIEVAL
Según la tradición, Roma fue fundada en el 753 a. C., cuando todavía era una aldea.
Durante el siglo VI a. C., se fue convirtiendo en una ciudad-estado independiente,
posteriormente en un fuerte Estado y al final en un gran Imperio. Tras largos años de
luchas con Cartago, su principal rival, se convirtió en la potencia más importante en el
Mediterráneo, ocupando y dominando todas las tierras adyacentes. En el siglo II a. C.,
conquista Grecia, incorporando su cultura y contribuyendo a su expansión.
ü La actividad científica y filosófica
El legado de los romanos fue muy importante en ámbitos como las comunicaciones,
comercio, urbanismo, derecho, y sin olvidar su lengua. Se preocuparon por cultivar la
cultura helenística, su filosofía natural, matemáticas, astronomía y medicina,
interesándoles más las últimas que las primeras. El mayor grado de actividad científica y
filosófica se dio en la parte oriental del Imperio, mientras que en la parte occidental
seguía siendo mucho menor, como había acontecido en los siglos anteriores, en los cuales
las colonias griegas en Jonia, Atenas y Alejandría, se habían convertido en los centros
culturales por antonomasia. Con la decadencia del Imperio a partir del S. III, en la parte
occidental se produjo un desarrollo cultural lento durante los primeros siglos, sometido a
las influencias culturales que llegaron con los musulmanes después y adquiriendo una
dinámica propia en la Baja Edad Media, mientras que en la parte oriental sí que se percibe
un estancamiento o decadencia que culminó en el año 1204, cuando Constantinopla fue
tomada por los cruzados.
Durante el período helenístico-romano van a continuar su actividad, con distinto éxito,
todas las escuelas filosóficas surgidas en Grecia: la Academia platónica, el Liceo
aristotélico, el Jardín de Epicuro, las escuela estoica, cínica, escéptica, etc. Estas
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escuelas van a adoptar una tendencia ecléctica, es decir, van a aunar elementos de las
distintas escuelas, debido a que los romanos buscan más lo que une que lo que los separa,
y también porque estaban cansados de las disputas entre las distintas escuelas. Además se
puede observar también la importancia que adquiere la orientación místico-religiosa en la
filosofía, la cual es todavía más patente en escuelas como la neopitagórica y la
neoplatónica.
ü Aparición del cristianismo
La aparición del cristianismo marca un hito en la historia y en la cultura de Occidente.
Todos los campos de la cultura (arte, moral, política, filosofía…) quedan definitivamente
marcados por su impronta. Aunque surge en el Imperio Romano como una religión más,
importada de una de las zonas conquistadas, en pocos siglos queda incorporada a la historia
de Occidente.
En un principio, las autoridades romanas no vieron con buenos ojos una religión que
proclamaba la dignidad de todas las personas, incluso de los esclavos. Los cristianos
fueron perseguidos y martirizados desde los tiempos de Nerón, alcanzando su cénit con
Diocleciano en el siglo III d. C. A pesar de lo cual el número de creyentes se fue
extendiendo de forma muy rápida por todo el Imperio. Antes de concluir el primer cuarto
de siglo de existencia, se había arraigado en Europa e incluso contaba con comunidades en
ciudades tan importantes como Atenas, Éfeso, Corinto e incluso Roma. En el año 313
Constantino proclamó el Edicto de Milán, según el cual se garantizaba la libertad de culto
para todos, incluidos los cristianos. Posteriormente, Teodosio, en el año 380, reconoció al
cristianismo como religión oficial del Imperio. En menos de 70 años había cambiado
radicalmente la relación de la religión cristiana con el poder político.
ü Relación del cristianismo con la filosofía anterior
El cristianismo aparece como una religión revelada que aporta las claves necesarias y
suficientes para que el hombre alcance su salvación. Sin embargo, poco a poco van a ir
surgiendo algunos pensadores cristianos que, a partir del mensaje evangélico, van a aportar
nuevos conceptos e ideas sobre temas que ya habían preocupado a numerosos filósofos.
Así, el cristianismo aportó una nueva visión del mundo o cosmología, una nueva visión de la
divinidad o teología, una visión del ser humano o antropología, una nueva moral o ética…
Veamos algunos rasgos distintivos:
•
COSMOS. Los griegos concebían el cosmos, como un todo ordenado que había surgido
a partir de algo ya preexistente y eterno: el arché, unos elementos o una materia
caótica que por la acción de un dios (el Demiurgo) o siguiendo ciertas leyes
naturales, había dado lugar al mundo que ya conocemos. Siguiendo el axioma de
Parménides, “de la nada, nada sale”. Por el contrario, el cristianismo introduce la
idea de la creación “ex nihilo”: Dios ha creado el mundo a partir de la nada.
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•
DIVINIDAD. Monoteísmo contra politeísmo. La filosofía griega había admitido una
diversidad de dioses, jerarquizados de distinta manera. Platón y Aristóteles, habían
considerado como divinos a los astros, aunque luego sitúen en lo alto de la jerarquía
al Demiurgo, en el caso de Platón, o al Motor inmóvil, en el caso de Aristóteles. Sin
embargo los cristianos, al igual que los judíos, defienden el monoteísmo: un dios
único, con un poder infinito y trascendente, es decir, radicalmente distinto de todo
lo demás.
•
LEYES NATURALES. Según los filósofos griegos, la naturaleza, el universo está
sometido a unas leyes necesarias que hacen que siempre se comporte de la misma
manera, precisamente por eso es Cosmos, porque es algo bello, algo que tiene
orden, armonía. Hasta los dioses están sometidos a estas leyes. Con el cristianismo
se destaca la idea de que Dios es quien ha establecido las leyes de la naturaleza, y
debido a su omnipotencia puede trasgredir y saltarse esas leyes, como ocurre en los
milagros.
•
HISTORIA. Los griegos tuvieron una concepción circular o cíclica de la historia. Así,
por ejemplo, los estoicos pensaban que el cosmos se destruye cíclicamente, y
posteriormente se reproduce tal como había sido el anterior, hasta en sus más
insignificantes detalles. El cristianismo, sin embargo, tomando como herencia la
mentalidad judía defiende una concepción lineal de la historia: la historia del
mundo y del hombre tiene un comienzo y un fin, desde la creación hasta el final de
los tiempos. Además en este devenir histórico Dios juega un papel relevante, ya que
dirige en la sombra los acontecimientos para llegar a la meta deseada. Dios es un
dios providente.
•
CONOCIMIENTO. La mentalidad griega solo admite como fuentes de conocimiento
las facultades naturales del hombre: los sentidos y la razón. Con la aparición del
cristianismo aparece una nueva fuente de conocimiento: la fe en la revelación. Dios
ha hablado a los hombres y esa palabra también forma parte de nuestro
conocimiento. Mientras que el filósofo griego poseía una verdad que había obtenido
con el esfuerzo de su inteligencia, el hombre cristiano se presentaba en posesión de
la verdad definitiva y absoluta, a la que consideraba una gracia de Dios y a la que se
adhería por la fe.
•
ANTROPOLOGÍA. Hombre y mujer son considerados hijos de Dios, dotados de un
alma inmortal, y con un valor absoluto. De ahí que se opusieran a la esclavitud,
defendieran la dignidad de la mujer, criticaran el infanticidio y el aborto… Aunque
el mensaje evangélico promete una resurrección completa de cuerpo y alma, la
influencia platónica llevó a algunos pensadores cristianos a defender el dualismo
platónico y a hacer hincapié en la inmortalidad del alma, la parte más noble y
elevada del ser humano.
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•
MORAL. la filosofía griega es básicamente intelectualista respecto de la moral. En
cambio, la moral cristiana no es intelectualista. En el intelectualismo, el mal moral
no es sino ignorancia; en el cristianismo el mal moral no es ignorancia, sino pecado,
y el pecado es el resultado de dos factores: la maldad humana que inclina al mismo,
y la libertad humana, que cede a tal inclinación.
ü Etapas del pensamiento cristiano antiguo y medieval
Podemos clasificar en dos las etapas del desarrollo del pensamiento cristiano a lo largo de
estos quince siglos que se suceden desde la aparición del cristianismo hasta el final de la
Edad Media: la Patrística y la Escolástica.
•
La Patrística. Los cristianos van sintiendo la necesidad de defenderse de los ataques
de sus adversarios (de los judíos, paganos y luego de los herejes, sobre todo los
gnósticos) buscando unificar el mensaje cristiano para alcanzar una mayor cohesión
entre un número de creyentes cada vez más numeroso, y de exponer racionalmente
y de forma comprensible sus creencias más relevantes.
A esta tarea se dedicaron los que conocemos como padres de la Iglesia. Aunque
algunos de ellos rechazaron de plano la filosofía, mayoritariamente vieron su
utilidad. Durante esta etapa, y hasta el siglo XII, los cristianos descubrieron en el
platonismo, y en menor medida en el estoicismo, ideas y teorías que utilizaron para
esta labor, lo cual explica que hasta el siglo XIII el platonismo dominara en el
pensamiento cristiano. Dentro de este grupo la figura más importante es la de San
Agustín que estudiaremos a continuación.
•
La Escolástica. Genéricamente, “Escolástica” (de “schola”, escuela) designa la
enseñanza que en la Edad Media se practicaba en las escuelas. En especial, se utiliza
para denominar la doctrina filosófico-teológica que se cultivó y se desarrolló en las
escuelas y universidades cristianas medievales.
En la Escolástica los esfuerzos se dedican resueltamente a la elaboración de una
filosofía cristiana, lo que convertirá en un caballo de batalla el problema de las
relaciones entre fe y razón, o teología y filosofía. Las dos tendencias doctrinales
distintas y algunas veces enfrentadas, de la filosofía medieval cristiana serán el
platonismo agustiniano y el aristotelismo. Como se ve, Platón y Aristóteles, las dos
grandes filosofías de Grecia, serán el telón de fondo sobre el que se desarrolla la
filosofía medieval. En esta etapa podemos distinguir un período de formación (hasta
el siglo XII) de clara influencia agustiniana, un período de apogeo (S. XIII) en el que
destaca la figura de Tomás de Aquino, y un período de decadencia (S. XIV) en el que
resalta la figura de Ockham.
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2. SAN AGUSTÍN
1. VIDA Y OBRA (354-430)
Nacido en Tagaste, en la provincia romana de Numidia, en la actual Argelia, de padre
pagano y madre cristiana (santa Mónica). Formado en el cristianismo, pasó sin embargo
largo tiempo despegado de la creencia cristiana y entregado a una vida de correrías y
placeres, hasta que cayó en sus manos un libro de Cicerón que contenía una exhortación a
la filosofía. Ansioso de saber, se adhirió primero al maniqueísmo, en el que vio una
solución al problema del mal (que lo atormentaba) y una explicación de las pasiones (el
maniqueísmo era una secta, mezcla de elementos paganos y cristianos, fundada por el
persa Manes, que se basaba en el dualismo de la religión de Zoroastro. Admite dos
principios absolutos: la luz, el bien, y las tinieblas, el mal. “Me parecía-dice Agustín - que
no éramos nosotros los que pecábamos, sino que era no sé qué naturaleza extraña la que
pecaba en nosotros”). Después combatirá duramente contra los maniqueos, dando otra
solución al problema del mal.
Tras el maniqueísmo, Agustín se hizo escéptico, dudando de la posibilidad de alcanzar
cualquier tipo de verdad. Del escepticismo salió con ayuda del cristianismo. A los treinta
años fue a Milán, donde entró en contacto con el obispo Ambrosio, y a través de éste con la
obra del neoplatónico Plotino (filósofo del siglo III, último gran representante de la
filosofía griega, que. espiritualiza el platonismo). En Plotino encontró la consideración de
Dios y el alma como realidades inmateriales, y una explicación más convincente del mal.
Agustín hizo que este inmaterialismo pasara a ser doctrina definitiva en la filosofía
cristiana posterior.
Los sermones de Ambrosio llevaron a Agustín a la transformación interior y a la conversión
al cristianismo. En el 387 recibe el bautismo. Se dedica intensamente a la actividad
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literaria. En el 391 es ordenado sacerdote y en el 395 obispo de Hipona, en Numidia. El
saqueo de Roma, perpetrado en el 410 por los godos de Alarico, hecho que había puesto de
actualidad la vieja tesis de que el cristianismo socavaba el poder de Roma, llevó a Agustín
a escribir su obra capital: La Ciudad de Dios, una defensa de los cristianos contra estas
acusaciones. Murió en Hipona, mientras asediaban la ciudad los vándalos.
Además de La Ciudad de Dios, podemos destacar entre sus obras sus Confesiones, un relato
autobiográfico en el que reconstruye su evolución intelectual y moral, el Tratado sobre la
Trinidad, Contra los Académicos, La vida feliz…
2. FILOSOFÍA Y RELIGIÓN: RELACIONES ENTRE LA RAZÓN Y LA FE
ü Planteamiento del problema
El problema de las relaciones entre la razón y la fe fue muy debatido a partir de la aparición
del cristianismo. Este problema es, también, el problema de las relaciones que puede haber
entre la filosofía y la religión, pues la primera se fundamenta en la razón mientras que la
segunda se apoya en la fe. Por eso, en las páginas que siguen hablar del problema de la
relación razón-fe es, al mismo tiempo, hablar del problema de la relación filosofía-religión.
Este problema puede ser enunciado de la siguiente manera: la razón y la fe son dos facultades
por las que el ser humano puede tener conocimiento de la verdad. Son facultades distintas
que siguen caminos o procedimientos diferentes:
• La razón exige que cualquier enunciado para ser considerado verdadero ha de ser
demostrado, argumentado y verificado como cierto, ya sea por el testimonio de la
experiencia o por las leyes lógicas.
• La fe, en cambio, es creencia firme y sin necesidad de demostración, argumentación y
verificación (tener fe, de alguna manera, es aceptar como verdadero aquello que no se ve y
que, posiblemente, nunca pueda ser visto).
De esta manera, la cuestión o problema es: ¿qué tipo de relaciones pueden establecerse
entre dos facultades tan diferentes en sus procedimientos como la razón y la fe? ¿Es
posible algún tipo de colaboración entre ambas? ¿Hay que defender su separación y
autonomía?
ü Razón-fe en los orígenes del cristianismo
En los orígenes del cristianismo encontramos una ambigüedad. San Pablo mantiene una doble
actitud frente a la filosofía que llega a ser contradictoria: por una parte rechaza la “sabiduría
de este mundo” y dice que el cristianismo es “locura para los gentiles”, pero por otra parte
se sirve de la filosofía para hacer comprender el evangelio en su discurso en el Areópago de
Atenas: el Dios cristiano ha sido ya intuido y descubierto, aunque de manera confusa por la
filosofía griega. Posteriormente podemos distinguir tres actitudes del cristianismo frente a la
filosofía:
• La de rechazo total. Su principal representante es Tertuliano (160-240). Mantiene una
actitud antirracionalista: el evangelio se justifica por sí mismo y no necesita de filosofía
alguna. El hombre puede llegar a la verdad solamente con la fe y el cristianismo no puede
esperar nada de la filosofía sino peligro para su fe, porque es la fuente de todas las herejías
y errores. “Es cierto porque es imposible”, “Creo porque es absurdo” son frases que
resumen perfectamente su pensamiento.
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• La corriente gnóstica. Es un movimiento que aparece en el siglo II dentro del cristianismo
e intenta hacer racionales los contenidos revelados. Es más, pretende hacer del
conocimiento racional un medio de salvación y, al sustituir la fe por la razón, rechazan la
revelación.
• La escuela de Alejandría intenta conciliar fe y razón: sin renunciar a los contenidos
revelados que se admiten por la fe, intenta en lo posible hacerlos comprensibles y
razonables. El principal representante es Clemente de Alejandría, para quien no se puede
despreciar la verdad filosófica porque, aunque por un camino distinto, tiene el mismo origen
que la verdad revelada: Dios. Por tanto, no existe oposición entre fe y filosofía, sino que
ambas se complementan: Dios habló a los hebreos a través de los profetas y a los griegos por
medio de los filósofos; la ley hebrea y la razón griega son una preparación de la fe cristiana,
constituyen la etapa histórica que prepara la llegada del cristianismo. Para los hombres que
no han llegado al cristianismo, la filosofía es la mejor guía de sus vidas y para los cristianos
es el mejor medio del que se pueden servir para exponer su doctrina y con el que pueden
defenderla.
ü Relaciones razón-fe en San Agustín
Agustín, como otros autores de la época, no establece una clara delimitación entre razón y
fe, entre filosofía y teología. Agustín piensa en el hombre de carne y hueso que quiere
alcanzar la verdad y la felicidad, y que para conseguirlo recurre simultáneamente tanto a la
razón como a la fe. En un segundo momento, si analizamos el proceso seguido, naturalmente
que podemos distinguir las aportaciones de una y de otra, y su función en esta labor:
o Aportaciones de la fe: la fe nos permite conocer la verdad que tanto anhelamos. De
hecho, para muchos hombres, se convierte en la única vía de acceder a la verdad, ya que no
disponen de formación intelectual para emprender otro camino. Para los que han recibido
una formación académica y pueden cultivar su razón, la fe se convierte en guía de la
misma, es la brújula que nos guía en nuestro camino.
o Aportaciones de la razón: la razón por su parte, precede a la fe, ya que gracias a ella nos
planteamos los problemas cuya solución encontraremos en la fe, pero también será
necesaria después de acceder a la fe, ya que gracias a ella podremos profundizar en la fe y
comprender mejor nuestras creencias. San Agustín refleja de esta forma su trayectoria
vital, ya que fueron sus preocupaciones filosóficas las que le condujeron a la fe, ya que
halló en el cristianismo la respuesta a sus interrogantes. San Agustín llega a decir
“Prestadme una verdad manifiesta, que no deje lugar a duda, en contra de las propuestas
de la fe, y yo abandonaré estas por aquella”
Esta posición de San Agustín se resumirá posteriormente en las siguientes fórmulas: credo ut
intelligam e intelligo ut credam, es decir, creo para poder comprender y pienso para poder
creer. De esta forma apuesta por una continua y profunda colaboración entre razón y fe.
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I.
LA EDAD MEDIA: CONTEXTO HISTÓRICO-FILOSÓFICO.
La Edad Media es un largo periodo de la Historia de Europa que dura aproximadamente diez
siglos y que, tradicionalmente, ha sido considerado como un periodo de decadencia y
oscuridad que "media" entre (o está en la mitad de) dos periodos "luminosos" y brillantes: la
Antigüedad y el Renacimiento. Normalmente, se considera que tiene sus comienzos en el
siglo V después de Cristo, con la caída del Imperio Romano de Occidente (caída producida por
la profunda crisis interna del Imperio y por la invasión de los pueblos bárbaros procedentes del
Norte del Imperio), y tiene su final en el siglo XV, siglo en que tienen lugar dos
acontecimientos "claves": la caída del Imperio Romano de Oriente, tras la toma de la ciudad de
Constantinopla por los turcos en el año 1453, y el "descubrimiento" de América en el año 1492.
En estos diez siglos que van del siglo V al XV tienen lugar distintos acontecimientos de tipo
religioso y cultural que poseen una gran relevancia para comprender el tipo de filosofía "hecha"
en esta época.
La sociedad feudal caracterizó a la Alta Edad Media europea. En esencia, el sistema feudal
consistía en una cadena de dependencias según la cual el noble de menor rango debía servir a
otro superior, y éste a un tercero más poderoso, y así sucesivamente hasta llegar al rey. Cada
señor en su feudo gozaba de amplia autonomía política, económica y judicial, llegando a
convertirse en dueño de haciendas y vidas. Ya en el siglo XIII se produce una desintegración
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económica de los feudos, un renacimiento de las ciudades y la prosperidad de los
comerciantes y artesanos que trabajan en ellas.
En el ámbito de los hechos culturales, hay que decir, en primer lugar, que la actividad filosófica
desarrollada en los siglos centrales de la Edad Media (siglos XII, XIII y XIV) fue posible gracias
a la labor de conservación de la cultura antigua llevada a cabo en monasterios y abadías,
especialmente en Irlanda e Inglaterra, entre los siglos VI y XI. Otro acontecimiento cultural de
enorme trascendencia fue la aparición de las escuelas clericales (que sustituyen a las
antiguas escuelas paganas que fueron cerradas por orden de Justiniano a principios del siglo
VI), destinadas a la formación y educación de clérigos y personas destinadas a los oficios
religiosos, en el siglo VI. En estas escuelas se enseña el trivium (gramática, retórica,
dialéctica), y el quadrivium (aritmética, geometría, música y astronomía), pero siempre
respetando la palabra y el mensaje contenidos en las Sagradas Escrituras. Es decir, es una
enseñanza basada en el criterio de autoridad: la investigación intelectual y la enseñanza han de
respetar la "autoridad" que representan las Sagradas Escrituras.
Por evolución de estas escuelas surgieron en el siglo XIII las Universidades (En Inglaterra,
la de Oxford; en Francia, la de París; en Italia, la de Bolonia; en España, la de Salamanca.)
Este acontecimiento cultural es relevante por dos razones: en primer lugar, porque en los siglos
sucesivos la filosofía se va a hacer en ellas; y, en segundo lugar, porque las grandes figuras
filosóficas de los siglos XIII y XIV van a desarrollar su actividad intelectual en alguna de estas
universidades (Tomás de Aquino en la de París; Guillermo de Ockham, en la de Oxford.) Las
principales facultades de este momento son: Derecho, Medicina, Teología y Artes. Los
métodos que se empleaban era la lectio (lectura de textos relevantes) y la disputatio (discusión
sobre un tema propuesto en forma de pregunta, quaestio, sobre el cual intervenían primero los
estudiantes y luego el maestro).
ü La filosofía en la edad media
La característica principal de la Filosofía Medieval es la estrecha vinculación que la filosofía
tiene con la religión. Es decir, la filosofía medieval es una filosofía elaborada desde la religión, o
sea, tomando como base y punto de partida unas determinadas creencias religiosas. Esta
subordinación de la filosofía a la religión explica el que, durante mucho tiempo, la
filosofía fuese considerada como una sierva o esclava de la religión (ancilla theologia).
Ahora bien, la subordinación y relación de servidumbre de la filosofía respecto de la religión no
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radica sólo en que el punto de partida del filosofar sea la aceptación incondicional de ciertas
verdades religiosas sino que radica también en que la filosofía en cuanto actividad racional está
al servicio de la religión, es decir, la filosofía debe contribuir a fundamentar racionalmente
verdades religiosas que se aceptan mediante la fe. En Europa la filosofía que se hace es una
"filosofía cristiana", aunque no conviene olvidar que en España hay también una "filosofía
árabe", cuya figura fundamental es Averroes, y una "filosofía judía", representada sobre todo
por el judío cordobés Maimónides.
Conviene resaltar la importancia que, para el desarrollo de la filosofía medieval, ha tenido la
recepción, traducción y conocimiento de las obras filosóficas y científicas de los
filósofos antiguos y árabes. A pesar de la labor de conservación cultural llevada a cabo en
los monasterios en los primeros siglos de la Edad Media, muchas de las obras de los grandes
filósofos antiguos eran desconocidas en Europa. No obstante, gracias a la expansión de los
árabes, que sí conservaban estas obras, pues habían conquistado los territorios donde se
encontraban los grandes centros culturales de la antigüedad, muchas de estas obras
comenzaron a conocerse y divulgarse en Occidente. En esta labor de divulgación del saber
antiguo y árabe desempeñaron un papel fundamental los centros de traductores de la
Península Ibérica y tuvo como resultado el redescubrimiento de la filosofía antigua, sobre todo
la aristotélica, a partir del siglo XII. Este hecho es de una enorme trascendencia pues si
hasta el siglo XII la filosofía medieval había tenido principalmente una orientación
platónica, a partir de este momento distintos pensadores van a recurrir a Aristóteles
para exponer su filosofía, y entre ellos destaca Tomás de Aquino.
Como hemos visto más arriba, la influencia de Platón en el medievo es enorme, sobre todo en
S. Agustín, aunque solo se conocía el diálogo Timeo. Se decía lo siguiente: " Platón no está por
ningún lado, pero el platonismo por todos". De Aristóteles hasta el siglo XII sólo es conocido el
Organon (obras lógicas) a través de la obra de Boecio. En el siglo XII se consigue un mayor
conocimiento de él a través de filósofos árabes, sobre todo Avicena y Averroes. Y ya en el
siglo XIII Tomás de Aquino encarga una traducción completa de las obras de Aristóteles a
Guillermo de Moerbecke.
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II.
DATOS BIOGRÁFICOS Y OBRAS DE TOMÁS DE AQUINO
Entre Roma y Nápoles, cerca de Aquino, está el castillo de Rocasecca, en el cual nació en
1224 Tomás, hijo del Conde Landulfo de Aquino. Con cinco años fue entregado para su
educación a los benedictinos de la cercana abadía de Montecassino. A los 17 años ingresó en
la orden de los dominicos, la cual, en los años siguientes, lo envió a París para que
perfeccionase sus estudios. Allí, conoció a Alberto Magno, que se convirtió en su maestro.
Durante toda su vida, Tomás permaneció apegado a él con cariño y admiración. A partir del
año 1252 comenzó en París su actividad docente. Durante una estancia en Italia entra en
contacto con Guillermo de Moerbecke, quien había traducido al latín numerosas obras de
Aristóteles. Fue así como Tomás adquirió un conocimiento a fondo del filósofo griego. Vuelve a
París y comienza la etapa esplendorosa de su actividad filosófica y teológica. Fue llamado por
el Papa para participar en el Concilio de Lyon. De viaje hacia allí la muerte le sorprendió en el
monasterio de Fossanova en el año 1274.
La obra literaria de Tomás de Aquino es enorme. Entre sus obras filosóficas más
importantes se incluyen varios libros en los que hace comentarios a diferentes obras de
Aristóteles. Las dos obras principales son, sin duda alguna, la Suma contra gentiles, (escrita en
torno al año 1260, es una obra de encargo solicitada por el General de la orden dominica para
la misión evangelizadora de esta orden religiosa) y, sobre todo, la Suma Teológica, compuesta
entre 1266 y 1273 (su obra más importante en la que expone de un modo sistemático su
pensamiento teológico y filosófico).
En líneas generales podemos decir que Tomás de Aquino afirma que Dios ha creado el
mundo de la nada, y que el mundo está formado por sustancias compuestas de materia y
forma. El ser humano es una sustancia más, formada por un cuerpo y por un alma inmortal
creada por Dios, el cual gobierna el universo a través de una ley eterna y a su vez ha dado a
los hombres una ley natural, que deben conocer e intentar cumplir.
III.
RAZÓN Y LA FE, FILOSOFÍA Y TEOLOGÍA
El problema de las relaciones entre la razón y la fe fue muy debatido en la filosofía
medieval, como hemos visto más arriba: ¿Qué tipo de relaciones pueden establecerse
entre dos facultades tan diferentes en sus procedimientos como la razón y la fe? ¿Es
posible algún tipo de colaboración entre ambas? ¿Hay que defender su separación y
autonomía? Además de lo ya señalado anteriormente vamos a mencionar dos posiciones
más:
ü El Averroísmo latino
En el siglo XIII el Averroísmo latino ( la expresión averroísmo latino se utiliza para hacer
referencia a una serie de filósofos cristianos de orientación aristotélica del siglo XIII, entre los
que destaca Siger de Brabante y que, en lo esencial, apuestan por la solución que al problema
de las relaciones razón-fe había dado el filósofo árabe Averroes) había defendido como
solución del problema de las relaciones razón-fe la denominada Teoría de la Doble Verdad.
Según esta teoría, acerca de determinadas cuestiones (origen del mundo, inmortalidad del
alma, etc.), razón y fe pueden llegar a verdades distintas, incluso contradictorias, es decir,
pueden entrar en conflicto ya que llegan a verdades y conclusiones distintas. Dicho de otra
manera, acerca de determinadas cuestiones hay una doble verdad: la verdad a la que nos
conduce la razón y la verdad a la que nos conduce la fe. En el fondo era un intento de defender
la autonomía de la razón frente a la fe. Esta posición fue declarada herética en el año 1277.
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ü Concepción de Tomás de Aquino
Tomás de Aquino se opone a la Teoría de la Doble Verdad del averroísmo latino y defiende la
imposibilidad de contradicción entre la razón y la fe, ya que ambas proceden de Dios. Si se
diese el caso de que la razón contradijera a la fe eso sería señal de que el ser humano se ha
equivocado al hacer uso de su razón pues entre la razón y la fe tiene que haber
coincidencia. De hecho la razón colabora con la fe en la demostración de algunas de las
verdades reveladas. Según Tomás de Aquino, mediante la razón y la fe el ser humano es
capaz de descubrir diferentes tipos de verdades
• Verdades naturales. Son aquellas verdades que el ser humano conoce haciendo uso
exclusivamente de la razón. Las llama “naturales” porque se accede a ellas sólo a través de la
razón natural. Las verdades matemáticas (“la suma de los ángulos de un triángulo es igual a
180 grados”; “2 + 2 = 8: 2”) filosóficas y científicas (“el agua se congela a cero grados
centígrados”; “lo material tiene extensión”) son verdades de este tipo.
• Artículos de fe. Son verdades necesarias para la salvación del ser humano que
sobrepasan el poder natural de la razón humana y que el ser humano conoce exclusivamente
mediante la fe. La verdad que hace referencia al misterio de la Trinidad o la creación del
mundo por Dios a partir de la nada son verdades de este tipo. Pertenecen a la Teología
Revelada.
• Preámbulos de la fe. Son verdades necesarias para la salvación del ser humano que
pueden ser aceptadas mediante la fe pero que también son accesibles a la razón humana. Un
ejemplo de estas verdades es el enunciado “Dios existe”. Según Tomás de Aquino, por fe
creemos en la existencia de Dios pero, sin tener fe y haciendo uso de nuestra capacidad
racional, también podemos descubrir la verdad de la existencia de Dios. Lo mismo ocurre con
la ley natura (leyes morales). En este ámbito de verdades, la razón y la fe nunca pueden
entrar en contradicción. Pertenecen a la Teología Natural o Racional.
A.F.
FE
V.N.
RAZÓN
Preámbulos
IV.
EL PROBLEMA DE LA DEMOSTRACIÓN RACIONAL DE LA EXISTENCIA DE
DIOS
ü Datos para pensar.
La gran mayoría (un 85%) de la población mundial tiene religión. Una tercera parte de la
población mundial es cristiana, con un crecimiento de 1,4%. Una quinta parte de la
población mundial es musulmana, con una tasa de crecimiento más fuerte, del 2,1%.El
hinduismo está creciendo con un 1,7%. Los ateos representan el 2’5 % de la población. En
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13
España el 73% se declara católico
año 1900
Población total
año 2000
1619
100%
6055
100%
Cristianos
558
34'5%
1999
33%
Musulmanes
200
12'3%
1188
19'6%
Hindúes
203
12'5%
881
13'4%
Budistas
127
7'8%
360
5'9%
Religiones Indígenas
117
7'3%
228
3'8%
12
0'8%
14
0'2%
Nuevas Religiones
6
0'4%
102
1'7%
No creyentes
3
0'2%
778
12'7%
Judíos
Para algunos filósofos el que la religión sea un hecho universal en el espacio y en el tiempo, es
un argumento (consenso de las gentes) para defender la existencia de Dios. Los ateos, como
veremos más adelante, tendrán que explicar por qué si Dios no existe tantas personas a lo
largo de todos los tiempos y culturas han creído en él.
En el caso de Tomás de Aquino, el problema de la existencia de Dios consiste en tratar de
saber si podemos llegar a conocer que Dios existe haciendo uso exclusivamente de la razón, o
lo que es lo mismo, se trata de saber si la razón es capaz de demostrar que Dios existe. Si
esto fuera posible llegaríamos a la conclusión de que para admitir la existencia de Dios no es
preciso refugiarse en la fe; bastaría con hacer uso de nuestra facultad racional.
1. El argumento ontológico de San Anselmo.
Antes de que Tomás de Aquino tratase con detenimiento este problema, Anselmo de
Canterbury (1033-1109), en una obra titulada Proslogion, había ofrecido una prueba o
argumento racional mediante el cual se podía demostrar la existencia de Dios. Este
argumento se conoce con el nombre de argumento ontológico (más adelante veremos que
R. Descartes también hace uso de él para demostrar que Dios existe.)
El punto de partida del argumento de Anselmo de Canterbury es la noción o concepto que de
Dios tienen los hombres. Esta noción o concepto de Dios es la siguiente: Dios es el ser más
perfecto que pueda pensarse. El ateo, a pesar de que reconoce que Dios es el ser más
perfecto, considera que sólo existe Dios como concepto, como noción mental, y no como algo
existente en la realidad. Ahora bien, un ser tal ha de existir en la realidad ya que si no
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existiese no sería el ser más perfecto pues le faltaría la existencia en la realidad. Por tanto, si
Dios, por definición, es el ser más perfecto necesariamente tiene que existir en la realidad.
1. Premisa 1ª: todos los hombres tienen la noción de Dios: el ser más
perfecto que pueda pensarse.
2. Premisa 2ª: el ser más perfecto tiene que existir tanto en el pensamiento
como en la realidad, porque de lo contrario existiría un ser más perfecto
(aquel que también existiera en la realidad) que el ser más perfecto, lo
cual es contradictorio.
Tomás de Aquino responderá a San Anselmo, que nosotros podemos pensar en el ser más
perfecto y que éste no exista en la realidad, ya que en la realidad no tiene porqué existir lo más
perfecto. Pudiera ser que en este mundo todos los seres tuvieran carencias, imperfecciones,
limitaciones, con lo cual el razonamiento de San Anselmo pierde su valor argumentativo.
2. ¿Si la existencia de Dios es evidente por sí misma?
Aunque parece que la existencia de Dios es evidente (Dificultades: argumentos de autoridad
y sobre todo el argumento de San Anselmo, mencionado anteriormente), no lo es. Para
explicar esta afirmación acerca de la necesidad de una demostración de la existencia de Dios,
Tomás de Aquino distingue entre dos tipos de proposiciones evidentes (una proposición es un
juicio en el que decimos que ciertos seres tienen tales o cuales cualidades o relaciones, es
decir que atribuimos un predicado a un sujeto).
a) Proposiciones evidentes en sí mismas y para nosotros (los seres humanos): una
proposición es evidente en sí misma y para nosotros cuando, conocidos los términos del sujeto
y el predicado concluimos de manera inmediata y clara que el predicado está incluido en el
sujeto. Así, por ejemplo, la proposición los hombres son animales racionales es evidente en sí misma y
para nosotros pues sabemos que en la esencia de los hombres se encuentra la propiedad de ser
racional. Otros ejemplos de proposiciones evidentes en sí mismas y para nosotros son también las
siguientes: El todo es mayor que cada una de las partes; Los triángulos tienen tres lados; Lo incorpóreo
no ocupa lugar, etc.
b) Proposiciones evidentes en sí mismas pero no evidentes para nosotros: son aquellas
proposiciones en las cuales el predicado está incluido en el sujeto pero no vemos con evidencia
y claridad dicha inclusión. La proposición Dios existe es una proposición evidente en sí misma pero
no para nosotros: es evidente en sí misma pues la existencia es una propiedad que se incluye en la
esencia de Dios, pero no es evidente para nosotros ya que nuestra mente no está capacitada para ver
con evidencia el sujeto-Dios, ni tampoco dicho nexo o relación con el predicado existencia. Dice Tomás
de Aquino que si nuestro entendimiento fuese como el de los ángeles, veríamos con tanta claridad que
Dios existe como vemos que los triángulos tienen tres lados, pero el entendimiento humano es limitado
y, en consecuencia, incapaz de verlo con claridad.
Por tanto, y dado que la existencia de Dios no es una evidencia para los seres humanos,
es necesaria una demostración. Pero, ¿esta demostración es posible? A esta cuestión
responde Tomás en el segundo artículo, titulado Si la existencia de Dios es demostrable.
3. Si la existencia de Dios es demostrable
La tesis o postura que defiende Tomás de Aquino en este segundo artículo es que la existencia
de Dios se puede demostrar, aunque parezca que no (Dificultades: porque según algunos sería
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un artículo de fe, porque no conocemos su naturaleza o por la desproporción entre los efectos y
la causa). Una demostración es una operación racional que consiste en obtener una
conclusión a partir de unas premisas utilizando como base y fundamento de la demostración la
relación causa - efecto (principio de causalidad) entre el hecho afirmado en las premisas y el
hecho afirmado en la conclusión. Hay dos tipos o clases de demostración según Tomás de
Aquino:
Proposición 1
Proposición 2
Proposición n
Nueva proposición
Premisas
Conclusión
a) Demostración propter quid (demostración a priori): con ella en la conclusión se
demuestra la existencia de algo a partir de la causa que lo produce; va desde el conocimiento
de algo que es temporalmente primero o anterior (la causa) a algo que viene después (el
efecto), por lo cual se llama demostración a priori. La premisa de la demostración es, pues, la
existencia de algo que es la causa del hecho que afirmamos en la conclusión y que, por tanto,
sería su efecto. Por ejemplo, si percibimos un fuego, demostramos sus efectos como la
producción de humo o quemaduras.
b) Demostración quia (demostración a posteriori): con ella se demuestra algo a partir de los
efectos que ese algo supuestamente ha producido; va de algo que es producido posteriormente
(el efecto) a algo que le ha precedido en el tiempo (la causa), y por eso la llamamos
demostración a posteriori.. Por ejemplo, un aumento del caudal del río Arlanzón es el efecto del
que partimos para remontarnos a su causa y demostrar la existencia de un deshielo de la nieve
de las montañas.
Ahora bien, ¿cuál de los dos tipos de demostración es válido para demostrar la existencia de
Dios? La demostración propter quid no sirve, según Tomás de Aquino. La existencia de Dios no
se puede demostrar a priori ya que supondría partir del conocimiento pleno de Dios como
causa para deducir y concluir la afirmación de sus efectos, pero al hombre esta posibilidad le
está vedada porque Dios es un ser que no puede ser conocido en su plenitud.
El tipo de demostración válido para demostrar la existencia de Dios es la demostración
quia. En efecto, la existencia de Dios es demostrable a partir de sus supuestos efectos. Según
Tomás de Aquino, si Dios ha creado el mundo ha tenido que dejar en él alguna huella o sello,
igual que la obra de un artista manifiesta de alguna manera las peculiaridades de su autor. Así
pues, la demostración a posteriori parte de los efectos de la actuación de Dios en el mundo
para remontarse a Él como su causa.
Por último Tomás de Aquino se plantea la cuestión de si Dios existe o no existe. Este
planteamiento lo hace en el artículo 3 titulado Si Dios existe.
4. Si Dios existe.
Según Tomás de Aquino, Dios existe, aunque parezca que no (Dificultades: existencia del mal
y principio de economía), y se puede demostrar mediante una serie de argumentos
demostrativos denominados vías. El tipo de demostración que está presente en estos cinco
argumentos es la demostración quia o a posteriori dado que en los cinco se parte de la
existencia de un efecto para llegar a la existencia de su causa. Las cinco vías tienen la misma
estructura formal o argumentativa. Esta estructura formal o argumentativa se compone de
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cuatro partes:
a) Punto de Partida: constatación de un hecho de la Naturaleza. Este hecho real es
diferente en cada una de las cinco vías pero en todas este hecho real es un hecho observable
cuya existencia requiere una explicación.
b) Aplicación del principio de causalidad eficiente al hecho real observado: el hecho real
observado es producido por algo, esto es, tiene una causa, es decir, es el efecto de la
intervención de una causa pues todo lo que existe o se produce es producido por una causa.
c) Imposibilidad de un proceso indefinido en la serie de las causas: el hecho real es el
efecto de la intervención de una causa; ésta, a su vez, es el efecto de otra causa, y así
sucesivamente. Ahora bien, no se puede prolongar indefinidamente la serie de las causas
causadas o subordinadas unas a otras; es preciso detenerse y afirmar la existencia de una
causa inicial o causa primera responsable de toda la serie de causas causadas.
d) Conclusión: existencia de una causa primera; identificación de esa causa primera con
Dios, y, por tanto, existencia de Dios.
PRIMERA VÍA: VÍA DEL MOVIMIENTO O CAMBIO
- Los sentidos nos muestran la existencia del movimiento o cambio. El hecho real observable
es, pues, la existencia del movimiento o cambio. Por movimiento o cambio hay que entender
aquí, como lo hacía El Filósofo (Aristóteles), el paso de la potencia al acto.
- Se afirma que todo lo que se mueve es movido por otro, es decir, la causa de que algo se
mueva no puede ser la misma cosa que se mueve sino otra cosa que actúe como motor del
cambio. Para explicar esto, Tomás de Aquino, basándose en Aristóteles, señala que lo que se
mueve (móvil) debe estar en potencia y lo que mueve (motor) debe estar en acto, y no es
posible que una misma cosa esté a la vez en potencia y en acto respecto a lo mismo, es
decir, no puede ser móvil (potencia) y motor (acto) a la vez. Por tanto, la causa del movimiento
está en otra cosa distinta a la cosa que se mueve y que actúa como su motor.
- Existe una cadena de cosas movidas y motores, pero esta cadena no puede ser indefinida
pues ello supondría la imposibilidad del movimiento mismo.
- Existencia de un primer motor no movido por ningún otro motor, y por tanto, un motor inmóvil,
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e identificación de Dios con él. Por tanto, existencia de Dios como causa primera explicativa del
movimiento o cambio que experimentan las cosas.
SEGUNDA VÍA: VÍA DE LA CAUSALIDAD EFICIENTE
- Observamos en la realidad que cualquier cosa es efecto de otra cosa que la ha producido y a
la que llamamos causa eficiente.
- Es imposible que una cosa sea causa eficiente de sí misma pues necesitaría ser anterior a sí
misma ya que la causa siempre es anterior en el tiempo al efecto. Por tanto, tiene que tener su
causa en otra cosa que existe con anterioridad.
- No es posible continuar indefinidamente la serie o cadena de cosas que se producen unas
a otras (causas eficientes).
- Existencia de una primera causa eficiente o causa incausada e identificación de Dios con ella;
por tanto, existencia de Dios.
TERCERA VÍA: VÍA DE LOS SERES CONTINGENTES
- La experiencia muestra que las cosas pueden existir o no existir pues percibimos que
comienzan a ser y dejan de ser. Estas cosas que pueden existir pero también no existir se
llaman seres contingentes o posibles. Se trata de seres de cuya esencia no se deduce la
existencia pues existen pero pueden también no existir.
- Si los seres que vemos en la realidad son todos seres contingentes es imposible que
existan desde siempre, es decir, desde la eternidad, pues lo que tiene la posibilidad de no
existir (y los seres contingentes la tienen), alguna vez no existió, y, por lo tanto, cabe inferir que
hubo un tiempo en que nada existió. Ahora bien, si hubo un tiempo en que nada había o nada
existió, en la actualidad nada habría o existiría, cosa evidentemente falsa pues vemos que
existen cosas. Por tanto, tiene que haber algún ser que exista y que no pueda no-existir y que
sea la causa de la existencia de los seres contingentes. Ese ser o realidad es un ser necesario,
esto es, un ser que existe y no puede no-existir, esto es, un ser que necesariamente tiene que
existir y, por tanto, eterno ya que su esencia implica la existencia.
- No es posible prolongar indefinidamente la serie de seres necesarios
- Existencia de un ser absolutamente necesario e identificación de Dios con él; por tanto,
existencia de Dios.
CUARTA VIA: VÍA DE LOS GRADOS DE PERFECCIÓN
- Vemos que en las cosas existen diferentes grados de perfección pues son más o menos
buenas, bellas, nobles, veraces, etc. Este más o menos se dice de las perfecciones en cuanto
que se aproximan más o menos a lo máximo (así, más caliente se dice de aquello que se
aproxima más al máximo calor o temperatura).
- El grado de perfección que encontramos en las cosas no puede tener su origen en un grado
menor de perfección sino en un grado más alto o superior (lo más perfecto no puede venir de lo
menos perfecto).
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- Ahora bien, no se puede prolongar indefinidamente los grados de perfección que se originan
unos de otros; es preciso admitir un máximo en cada una de las perfecciones que sea causa de
los diferentes grados existentes.
- Existencia de una perfección total y absoluta que es la causa originaria de los diferentes
grados de perfección que observamos en las cosas; identificación de Dios con ella; por tanto,
existencia de Dios.
QUINTA VÍA: VÍA DEL ORDEN EN EL MUNDO
- Observamos que las cosas carentes de inteligencia, como por ejemplo un planeta, actúan
siempre, o casi siempre, de la misma manera pues tienden siempre al mismo fin lo que significa
que esa actuación no se desarrolla al azar sino siguiendo una determinada pauta (teleología).
- Estos seres que no tienen inteligencia tienden a ese fin porque son dirigidos por algún ser que
sí tiene inteligencia, al igual que la flecha, que es un ser sin inteligencia, es dirigida a un fin -el
blanco de la diana- por el arquero, que sí es un ser inteligente. La causa, pues, del obrar de los
seres naturales se encuentra siempre en la intervención de un ser inteligente.
- No es posible prolongar indefinidamente la lista o sucesión de seres inteligentes que se
dirigen unos a otros; es preciso detenerse en un primer ser inteligente que dirija a los seres
inteligentes intermedios.
- Existencia de un primer ser inteligente, identificación de Dios con él; por tanto, existencia de
Dios.
5. Puntos débiles de la argumentación de Aquino
Siguiendo la estructura de las vías tomistas vamos a señalar tres consideraciones que
muestran la debilidad de los argumentos mencionados:
a) Punto de Partida: constatación de un hecho de la Naturaleza. Este apartado no presenta
ninguna dificultad.
b) Aplicación del principio de causalidad eficiente al hecho real observado: como
veremos más adelante, algunos pensadores han puesto en entredicho la validez del principio
de causalidad, que es el cimiento sobre el que se construyen las pruebas.
c) Imposibilidad de un proceso indefinido en la serie de las causas: si admitimos la
posibilidad de un proceso infinito en la sucesión de causas y efectos, las pruebas ya no tienen
validez.
d) Conclusión: existencia de una causa primera; identificación de esa causa primera con
Dios, y, por tanto, existencia de Dios: podemos llegar a admitir la existencia de una primera
causa y no identificarla con Dios.
De todas formas, Tomás de Aquino, quizá intentó mostrar que es razonable pensar que Dios
existe, y que no es sólo una cuestión de fe, más que llevar a cabo una demostración definitiva e
irrebatible de su existencia.
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V.
ÉTICA Y POLÍTICA
ü Una ética eudemonista
Tomás de Aquino va a seguir muy de cerca a Aristóteles en su teoría ética. Considera que
todo ser humano busca ciertos fines en su vida, pero que el último fin, aquel que buscamos
por él mismo y no con vistas a alcanzar otro, es la consecución de la felicidad. La felicidad
no consiste en la adquisición de riquezas, ni en la búsqueda del placer o de la fama, sino
en alcanzar el Bien Supremo del ser humano, que no es otro que Dios mismo. En este
aspecto Tomás de Aquino se distancia de Aristóteles, para el cual la felicidad radicaba en
el conocimiento teórico en general, mientras que para Tomás radica en la contemplación
de Dios. Por ello los santos ofrecen el máximo ejemplo de vida feliz. Sin embargo la
auténtica contemplación de Dios solo es alcanzable en la otra vida, por lo que la auténtica
felicidad es una promesa que se realizará en la otra vida. En esta vida el medio más eficaz
para alcanzar la felicidad es la adquisición de las virtudes, ya que gracias a ellas nuestro
comportamiento será racional y nos permitirá perfeccionarnos. Al igual que Aristóteles
clasifica las virtudes en virtudes morales e intelectuales, y añade las virtudes teologales:
fe, esperanza y caridad.
ü La ley natural
El hombre como ser racional que es, tiene la capacidad de conocer aquellos principios que
deben guiar las acciones buenas, porque se desprenden de nuestra propia naturaleza.
Comprender, sin embargo, no significa actuar. Y el hombre, precisamente porque es libre,
actúa mal cuando se aleja deliberadamente e infringe aquellas leyes universales,
inmutables y no escritas (pero sí inscritas en nuestro corazón) que la razón le da a conocer.
Tomás distingue tres tipos de leyes, por encima de las cuales sitúa la ley divina o ley
revelada por Dios:
• La ley eterna: es la ley férrea a través de la cual Dios gobierna todo el universo y pone
orden y armonía en el mismo. Por ejemplo, la ley de la gravitación universal.
• La ley natural: es una parte de la ley eterna que afecta a los seres humanos y que
gracias a nuestra racionalidad podemos descubrir pero no inventar, y como consecuencia
de nuestra libertad podemos cumplir o transgredir, lo cual no ocurre con el resto de
seres. El núcleo esencial de esta ley se resume en el siguiente principio: “hay que hacer
el bien y evitar el mal”. Para el hombre, como para cualquier ser, su propia conservación
es un bien; como para cualquier animal, es un bien para el hombre seguir las enseñanzas
universales de la naturaleza: unión del varón y la mujer, la protección y crianza de los
hijos, etc.; en tanto ser racional es un bien para el hombre la búsqueda de la verdad, el
vivir en sociedad, etc.
• La ley humana o positiva: es la ley que hemos instituido los seres humanos para poder
vivir en sociedad. La ley natural es genérica y son necesarias las leyes positivas para
poder aplicarlas a situaciones distintas. La ley natural manda respetar la vida de los
demás, pero es necesario concretar ese mandato para casos particulares: conducción de
vehículos, atención a enfermos, seguridad en el trabajo, defensa propia… Estas leyes
para ser justas tendrán que ser coherentes con la ley natural. Y si no lo fueren, al no
ser ya propiamente leyes, tendríamos el derecho e incluso el deber de desobedecerlas,
dependiendo de las circunstancias. Un ejemplo claro sería el derecho a rebelarse contra
el tirano.
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La corriente de pensamiento que defiende la existencia de leyes naturales se conoce como
iusnaturalismo, y la encontramos presente en filósofos griegos (physis contrapuesta a
nomos en los sofistas, y sobre todo en los estoicos), medievales y modernos. La escuela de
Salamanca (Francisco de Vitoria, Molina…) apoyó los derechos naturales de los indios
americanos, y entre otras justificaciones se ha recurrido al derecho natural para justificar
la DUDH. Negar los derechos naturales implicaría asumir que antes de promulgar las leyes
humanas no serían injustos el robo, el asesinato o la tortura. Y por otra parte, que todas
las leyes promulgadas serían justas, incluida la legislación nazi, el apartheid,…
ü Política
Santo Tomás considera que el hombre es un ser sociable por naturaleza ya que no es
autosuficiente, de hecho su situación es la más precaria de todos los animales. Además, al
igual que Aristóteles esgrime el argumento de la posesión del lenguaje como un signo claro
de su sociabilidad. Y si la sociedad es una institución natural también lo es la existencia de
un gobierno que busque el bien común en medio de las tendencias egoístas y
disgregadoras características de los individuos. El gobernante es a la sociedad como la
cabeza al resto del cuerpo: tiene que dirigir y tomar las decisiones que sean más
adecuadas, con vistas al bien común: buscar la paz interior, la seguridad externa y
promover los medios para satisfacer las necesidades vitales.
A la hora de clasificar las formas de gobierno toma prestada la teoría de Aristóteles, y sitúa
como peor forma de gobierno la tiranía y como mejor la monarquía, ya que tan solo ella
puede proporcionar unidad a la sociedad. Pero esto no implica que sea solo uno el que
lleve las riendas del Estado, sino que aunque sea la cabeza visible, tiene que contar con la
aristocracia y el pueblo llano. Por eso afirma Tomás en la Suma Teológica que “la mejor
gobernación está bien dosificada: de realeza, en cuanto que uno solo manda; de
aristocracia, en tanto que varios ejercen el poder a causa de la virtud; de democracia, por
último, o sea, del poder del pueblo, en tanto que los jefes pueden ser elegidos de entre las
filas del pueblo y que corresponde al pueblo la elección de los jefes”.
Al hilo de esta cita queremos resaltar cómo según Tomás la soberanía política procede de
Dios y parece probable que Tomás pensara que Dios la otorgó al pueblo y éste la delegó en
el gobernante. De esta forma el gobernante es un representante del pueblo y su poder es
legítimo siempre y cuando lo ejerza con vistas al bien común. En caso contrario, el pueblo
conservaría el derecho de deponer al que se habría convertido en tirano.
Por último conviene recordar que aunque en el ámbito terrenal el Estado es autónomo,
debido a que el fin último del hombre es sobrenatural (su salvación), el Estado tendrá en
cuenta a la Iglesia y favorecerá sus objetivos. En este sentido Tomás intenta encontrar un
punto de equilibrio entre el poder eclesiástico y el poder temporal, entre los defensores de
la superioridad del papa sobre el emperador y reyes, o a la inversa. En el medievo se
produjo una disputa permanente entre estos dos poderes que tenían vocación hegemónica:
el papa y el emperador, y entre los filósofos y teólogos que justificaron una u otra
posición. Así, frente a la costumbre que se había extendido de que fueran los reyes y
señores quienes nombraban a los obispos y abades, el papa Gregorio VII llevó a cabo una
profunda reforma en la Iglesia con el fin de evitar las injerencias externas y defender la
hegemonía del papa sobre el emperador y los reyes. Esta primacía de la Iglesia quedó
perfectamente reflejada en la formulación de la teoría de las dos espadas de Bernardo de
Claraval: “La espada espiritual y la espada material pertenecen a la Iglesia; pero ésta debe
empuñarse para la Iglesia, y aquella, por la Iglesia; una está en manos del sacerdote, la
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otra en manos del soldado, pero a las órdenes del sacerdote y bajo mando del emperador”.
Al final de la Edad Media Ockham y otros autores defendieron la total independencia del
poder temporal respecto al eclesiástico, reflejando una situación ya consumada en la que
algunos reyes habían dejado de reconocer la autoridad papal. Entre ambas posiciones
encontramos la teoría de Tomás de Aquino.
VI.
OTRAS REFLEXIONES
ü La relación del ser humano con otras especies.
“No existe pecado en la utilización de un objeto para aquello que fue creado. Ahora bien, el orden de las
cosas es tal que las imperfectas existen para las perfectas... las cosas, como las plantas que
meramente tienen vida, son todas iguales para los animales, y todos los animales lo son para el hombre.
Por consiguiente, no es ilícito que los hombres usen las plantas para el bien de los animales, y a los
animales para el bien del hombre como afirma el Filósofo (Política, I, 3.)
Ahora bien, la utilización más necesaria parece que debería consistir en que los animales usen las
plantas, y los hombres a los animales, para alimentarse, y esto no puede hacerse a menos que se les
quite la vida. Por consiguiente, es lícito acabar con la vida de las plantas para el uso de los
animales y con la de los animales para el uso del hombre. De hecho, esto está de acuerdo con el
mandato del propio Dios (Génesis, I, 29,30 y Génesis IX, 3.)
“Es evidente que si un hombre siente afecto y piedad por los animales, estará aún mejor dispuesto para
ser piadoso con sus iguales, los hombres, por lo que está escrito (Proverbios XII, 10) el justo atiende las
necesidades de su ganado”
Así, pues, santo Tomás llega a la opinión, que habrá de repetirse a menudo, de que la única razón para
no ser crueles con los animales es que serlo puede conducir a la crueldad con los seres humanos.
Ningún argumento podría revelar más claramente la esencia del especismo.
ü La relación del hombre con la mujer.
Artículo 1: Si la mujer fue hecha al principio
Primera objeción.-(La mujer)... no ha podido ser hecha en la primera producción de cosas porque,
como dice el Filósofo, la mujer es un macho mal conseguido... y nada defectuoso ha podido
hacerse en el primer momento...
Segunda objeción.-... no puede haber sido hecha en el primer momento de la creación porque
sujeción y limitación son el resultado del pecado, y a la mujer se le dijo después del pecado: «Estarás
bajo el poder del hombre» (Gén., 3, 16), Gregorio dice que «donde no hay pecado no hay
desigualdad», Pero, como dice Agustín, la mujer es por naturaleza de menor fuerza y dignidad que el
hombre, porque el agente es siempre más honorable que el paciente,
Tercera objeción.-Además, las ocasiones de pecado deberían ser suprimidas, y Dios previó que la
mujer sería ocasión de pecado para el hombre, Por tanto, no debería haber hecho a la mujer.
Tesis,-...Era necesario que la mujer fuera hecha como ayudante para el hombre; no para ayudarle en
otros trabajos en los que el hombre puede ser más eficazmente ayudado por otros hombres, sino
para el trabajo de la procreación. Esto puede verse más claramente si observamos la generación de
los seres vivos... Entre los animales perfectos, el poder activo pertenece al género masculino, y el
pasivo, al sexo femenino. Así podemos considerar que, por la cópula, el macho y la hembra son
siempre uno,... aunque uno de ellos sea más fuerte que el otro... Como el hombre está ordenado a
una forma de vida más noble, la actividad intelectual, ésta es la razón por la que el macho y la
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hembra fueron engendrados separadamente, aunque, como dice la Escritura, estarán unidos para la
procreación (Gén., II, 24: «Serán dos en una carne».)
Réplica a la objeción 1.-... La mujer es defectuosa porque, frente al poder activo del semen, el origen
de la mujer viene de una indisposición material... Por otra parte, según la naturaleza humana
universal, la mujer no es defectuosa, sino que está incluida en la intención de la naturaleza, como
dirigida hacia un trabajo de reproducción. Ahora bien, la intención universal de la naturaleza
depende de Dios, que es el Autor Universal de la naturaleza. Por tanto, al producir la naturaleza,
Dios creó no solamente al macho, sino también a la hembra...
Réplica a la objeción 2.- La sujeción tiene dos facetas: una es servil, en virtud de la cual, un superior
hace uso de un sujeto para su propio beneficio. Esta es la clase de sujeción que se empleó después
del pecado. Pero hay otra clase de sometimiento, que se llama económico o civil, en el que el
superior hace uso de sus sometidos para el beneficio y el bien de ellos: esta clase de sometimiento
existía antes del pecado. Por el bien del orden es necesario en la familia humana, que unos sean
gobernados por lo más sabios, y por esta clase de sujeción está la mujer naturalmente sometida
al hombre, porque en el hombre el discernimiento y la razón predominan.
Réplica a la objeción 3.-... si Dios hubiera privado al mundo de todo lo pecaminoso, el universo
hubiera sido incompleto... y además, Dios es tan poderoso que puede dirigir cualquier mal a un buen
fin.
VII.
VALORACIÓN
La obra de Tomás de Aquino es ingente, y su influencia ha sido muy importante, tanto en
el ámbito teológico, constituyendo la fuente principal de la doctrina oficial de la Iglesia
Católica hasta nuestros días, como en el filosófico.
Su pensamiento filosófico consiste en un serio intento de llevar a cabo una síntesis entre el
pensamiento cristiano y el legado aristotélico, para conseguir demostrar que son
compatibles en muchos aspectos las creencias recibidas por la fe y los conocimientos
alcanzados por la razón. Y no debemos olvidar que asumir muchos de los postulados
aristotélicos no era sencillo en el siglo XIII, ya que fueron condenados por distintos
representantes de la Iglesia, aunque poco a poco reconocieron la gran labor desarrollada por
Tomás de Aquino, primeramente los miembros de su propia orden, los dominicos, y después
otros muchos, sobre todo después de su canonización el 18 de julio de 1323.
Con Tomás de Aquino la escolástica alcanza su cenit, y a partir de ahí inicia su
decadencia ya que se pondrán en entredicho algunos de los pilares básicos de esta filosofía.
Sin embargo, esto no quiere decir que desaparezca la escolástica, de hecho en el siglo XV y
XVI nos encontramos con algunos de los nombres más notables de la escolástica, y en
concreto en España, dentro de las órdenes de los dominicos y jesuitas: Francisco de Vitoria,
Domingo Soto, Francisco Suárez...,y en la segunda mitad del siglo XIX y durante el siglo XX,
aparece la neoescolástica, que vuelve a la filosofía medieval y sobre todo a la obra de
Tomás de Aquino.
Tomás de Aquino aunque sigue reconociendo la primacía de la fe sobre la razón (antes que
filósofo es un teólogo), reconoce una cierta autonomía de la razón (verdades naturales y
preámbulos de la fe.) En este sentido está preparando el camino a Ockham, quien definitiva
y taxativamente notificará la independencia de la razón en relación con la fe y su total
autonomía, lo cual va a constituir una característica básica de la filosofía moderna. En esta
misma línea Tomás ya establece una cierta separación entre la Iglesia y el Estado, que
será tajante con Ockham y autores posteriores.
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Respecto a sus demostraciones de la existencia de Dios, Tomás recoge y sistematiza
diversos argumentos, algunos de los cuales ya habían sido utilizados anteriormente. Quizá
más que intentar construir argumentos irrefutables, demostrativos al cien por cien,
totalmente necesarios, intentó mostrar que es razonable pensar que Dios existe, y que no
sólo es una cuestión de fe sorda y ciega. A esta posición se enfrentarán tanto ateos (se
puede demostrar que Dios no existe) como agnósticos (escépticos en cuestiones religiosas:
racionalmente no podemos afirmar si existe o no existe Dios.), mientras que otros filósofos
seguirán buscando argumentos para demostrar o hacer ver la racionalidad de la existencia
de Dios (argumento cosmológico- Dios como causa del mundo-, teleológico – Dios ha
ordenado el universo hacia un fin-, ontológico – que parte de la idea de Dios-, y moral – Dios
es el único que puede dar sentido a nuestro compromiso por el bien-).
VIII.
RELACIÓN DE TOMÁS DE AQUINO CON OTROS FILÓSOFOS
• SOFISTAS: Los sofistas ya habían planteado la problemática de las leyes naturales y las
leyes positivas (nomos-physis), que vuelve a plantear Tomás de Aquino.
• ARISTÓTELES: Tomás de Aquino representa el intento de aristotelizar el cristianismo y,
en este sentido, es un defensor claro de Aristóteles. De hecho, muchas veces se quiere
presentar a Tomás de Aquino como a un Aristóteles cristianizado. Fue tal el empeño de
Tomás de Aquino por utilizar la filosofía aristotélica para fundamentar racionalmente la
doctrina cristiano-católica que se sirvió de la terminología de Aristóteles (acto, potencia,
teleología, causa eficiente, Primer Motor, etc.) en repetidas ocasiones, especialmente para
demostrar la existencia de Dios.
De Aristóteles hereda Tomás de Aquino su explicación del cambio (en términos de potencia y
acto); el hilemorfismo de las sustancias (materia y forma); la teoría de las cuatro causas del
cambio (material, formal, eficiente y final); la teoría del Primer Motor Inmóvil como causa
primera de todo cambio (y al que Tomás de Aquino identifica con Dios); la consideración del
alma como principio formal del ser humano (aunque se aparta de Aristóteles al sostener que
el alma es inmortal); la felicidad como fin último de la vida del hombre (aunque para Tomás
dicha felicidad radica en la unión con Dios), etc.
• DEMOSTRACIÓN DE LA EXISTENCIA DE DIOS
Mientras que Anselmo de Canterbury considera que es evidente la existencia de Dios, Tomás
de Aquino utilizará distintas demostraciones a posteriori para probar su existencia, ya que
considera que no es evidente.
En segundo lugar, se diferencia con Guillermo de Ockham ya que según éste no es posible
una demostración racional de la existencia de Dios. Para Guillermo de Ockham, la existencia
de Dios no puede ser demostrada racionalmente ya que la razón humana no tiene poder y
capacidad para llegar a conclusiones verdaderas acerca de cuestiones o asuntos divinos y
sobrenaturales.
Descartes también intentó demostrar la existencia de Dios aunque hay que decir que las
argumentaciones son completamente diferentes: mientras de Descartes utiliza el argumento
ontológico de Anselmo de Canterbury, Tomás de Aquino utiliza una argumentación a posteriori
basada en los hechos observables.
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Kant negará validez a los argumentos utilizados para demostrar la existencia de Dios, tanto por
San Anselmo, como por Tomás de Aquino. Eso sí, defenderá que es necesario admitir la
existencia de Dios para dar sentido a nuestro comportamiento moral. Ya que no sería justo que
el malvado, por ser malvado fuera feliz, y que el bienhechor, por ser bueno, fuera un
desgraciado. Sólo Dios puede conseguir que al final los justos sean recompensados y alcancen
la felicidad, y los malvados reciban su castigo correspondiente.
Tanto Marx (alienación religiosa) como Nietzsche (la idea de Dios es creada para mitigar las
angustias de los seres humanos) aportarán argumentos para defender la no existencia de Dios.
• RELACIONES RAZÓN-FE
San Agustín no establece una clara separación entre ambas fuentes del conocimiento,
mientras que Tomás de Aquino sí. Hay una diferencia fundamental con la teoría de la doble
verdad del averroísmo latino ya que esta teoría sostiene que razón y fe pueden entrar en
contradicción y conflicto mientras que Tomás de Aquino sostiene que esa contradicción y
conflicto nunca puede darse. También hay una diferencia clara con Guillermo de Ockham:
mientras que Tomás de Aquino defiende que la razón colabore con la fe para el
esclarecimiento y fundamentación de las verdades religiosas, Ockham defiende la separación
total de razón y fe. Para Guillermo de Ockham, razón y fe tienen ámbitos de conocimiento
distintos y distintas fuentes de información. Al defender esto, Ockham y sus seguidores
comienzan a dar los primeros pasos hacia lo que será la filosofía moderna ya que son
defensores de la autonomía e independencia de la razón respecto de la fe y son partidarios
de que la filosofía se desvincule de la religión y acabe esa relación servil de la filosofía respecto
de la religión. Precisamente porque defiende la desvinculación de la filosofía respecto de la
religión, se dice que con Ockham comienza la crisis, declive y ocaso de la filosofía medieval.
IX.
TEXTOS. TOMÁS DE AQUINO. SUMA TEOLÓGICA. 1ª PARTE. CUESTIÓN 2ª
En la filosofía medieval aparece el género literario de la Summa, escrito conciso, completo y sintético de
una determinada doctrina, con un claro fin pedagógico. La Suma Teológica, es la obra en la que Tomás
de Aquino expone de una manera ordenada y sistemática su doctrina filosófica y teológica. La obra es
muy extensa y está dividida en tres partes, divididas a su vez en cuestiones, y éstas a su vez en
artículos. En la primera parte se habla de Dios; en la segunda parte se habla de la tendencia del
hombre hacia Dios, y en la tercera parte de Cristo como camino que conduce a Dios. En total, 512
cuestiones y 2.669 artículos. El texto extraído de la Suma Teológica pertenece a la primera parte,
cuestión segunda, dividida ésta a su vez en tres artículos cuyos títulos son los siguientes: Si la
existencia de Dios es evidente por sí misma, Si la existencia de Dios es demostrable, Si Dios existe.
Todos los artículos tienen la misma estructura formal o narrativa. Además del título del artículo (título
que nos enuncia qué cuestión se va a tratar en el artículo), las partes de esta estructura formal o
narrativa son las siguientes:
1.
Primera Parte, denominada Dificultades, y encabezada por la expresión "parece que...". En esta
parte Tomás de Aquino expone opiniones y teorías contrarias a la suya acerca de la cuestión
formulada en el título.
2.
Segunda Parte: comienza con la expresión "por el contrario..." y contiene la enunciación de la
opinión o teoría del mismo Tomás de Aquino acerca de la cuestión planteada y, además, el autor
suele apoyar o fundamentar su opinión con alguna frase o cita de las Sagradas Escrituras o de
alguna autoridad de la Iglesia.
3.
Tercera Parte, denominada Respuesta, y en la que Tomás de Aquino desarrolla y explica su
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opinión o teoría acerca de la cuestión planteada.
4.
Cuarta Parte, denominada Soluciones, en la que Tomás de Aquino responde a las dificultades
contenidas en la primera parte del artículo utilizando como base de la respuesta la teoría enunciada
y explicada en las partes segunda y tercera. La finalidad de esta parte titulada Soluciones es dejar
muy claro que las opiniones o doctrinas contrarias a las del propio Tomás de Aquino son
insostenibles e indefendibles.
Estos tres artículos están estrechamente vinculados en cuanto a la temática. Esta vinculación temática
hace que el artículo 1º nos conduzca al Artículo 2º y éste al Artículo 3º. Es decir, hay una continuidad en
los artículos que se desarrolla en tres pasos:
- ¿Es necesario demostrar que Dios existe o la existencia de Dios es algo que nadie en su sano juicio
puede negar ya que es evidente que Dios existe? (Artículo 1º.)
- En caso de que respondamos a la cuestión anterior diciendo que la existencia de Dios no es evidente
para nosotros, los hombres, y que, por tanto, es necesaria una demostración, la pregunta que surge es:
¿es posible una demostración de la existencia de Dios? (Artículo 2º)
- Si la respuesta a la pregunta anterior es que sí es posible esa demostración, habrá que construir
argumentos demostrativos (Artículo 3º).
Artículo 1º: Si la existencia de Dios es evidente por sí misma
En la primera parte del artículo titulada Dificultades expone Tomás de Aquino la opinión de que la
existencia de Dios es evidente para los hombres. Recoge tres dificultades, algunas de ellas basadas en
el principio de autoridad, pero nos interesa especialmente la segunda dificultad: el argumento
ontológico de Anselmo de Canterbury.
La opinión o teoría de Tomás de Aquino -segunda parte del artículo- es que la existencia de Dios no es
evidente para los hombres pues es posible concebir lo contrario de la existencia de Dios, esto es, es
posible concebir que Dios no existe. Para entender su postura conviene decir que Tomás de Aquino
distingue entre dos tipos de proposiciones evidentes: proposiciones evidentes en sí mismas y para
nosotros, y proposiciones evidentes en sí mismas pero no para nosotros -tercera parte del artículo-.
Una vez que Tomás de Aquino ha establecido que la existencia de Dios no es evidente para nosotros y
que, en consecuencia, es necesaria una demostración, responde a las tres dificultades. Estamos,
pues, en la cuarta parte del artículo: la titulada Soluciones.
Artículo 2º. Si la existencia de Dios es demostrable
En la parte titulada Dificultades -primera parte del artículo- recoge Tomás de Aquino la opinión de que la
existencia de Dios no es demostrable y ello por tres razones, fundamentalmente:
- La existencia de Dios no es demostrable porque es un artículo de fe. Por artículo de fe entiende
Tomás de Aquino una verdad revelada por Dios y supuestamente incomprensible para la razón humana
y, por tanto, aceptable solamente por fe.
- La existencia de Dios no es demostrable porque se desconoce el sujeto de la demostración, es
decir, se desconoce lo que es Dios, y cuya existencia, precisamente, se trata de demostrar. Y se ignora
lo que Dios es, esto es, su esencia o naturaleza, porque Dios es pura trascendencia y sobre lo que
trasciende al mundo y al hombre nada podemos saber con exactitud.
- La existencia de Dios no es demostrable ni siquiera partiendo de lo que supuestamente ha hecho, es
decir, partiendo de sus efectos ya que no hay proporción entre la presunta causa –Dios- y sus
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supuestos efectos, ya que Dios es infinito y los efectos son finitos y limitados.
La opinión o teoría de Tomás de Aquino -segunda parte del artículo- es que la existencia de Dios se
puede demostrar. La explicación de su opinión incluye la distinción entre dos tipos de demostración
(demostración propter quid y demostración quia) y la afirmación de que la única demostración válida es
la demostración quia o a posteriori -tercera parte del artículo-.
En la parte cuarta del artículo titulada Soluciones, Tomás de Aquino responde a las dificultades
contenidas en la primera parte; la más importante es lo que Tomás de Aquino afirma acerca de la
primera dificultad y la tercera dificultad. En la primera solución afirma que la existencia de Dios no es
un artículo de fe sino un preámbulo a un artículo de fe, pues se trata de una verdad que puede ser
conocida no sólo por la fe sino también por la razón ya que puede ser demostrada según lo dicho
anteriormente. En la tercera solución afirma Tomás de Aquino que, aunque los efectos no guardan
proporción con la causa-Dios, cabe decir que por sus efectos podemos conocer la existencia de su
causa pero no un conocimiento perfecto de la esencia o naturaleza de esa causa-Dios.
Artículo 3º: Si Dios existe
En la parte Dificultades, Tomás de Aquino recoge dos opiniones contrarias a la existencia de Dios.
- Dios no existe dado que existe el mal. Si Dios existiera y fuese infinitamente bueno no existiría el
mal. Ahora bien, observamos que el mal existe; cabe concluir, por tanto, que Dios no existe.
- Los hechos naturales se pueden explicar recurriendo a la naturaleza, y las acciones libres al ser
humano.
La opinión de Tomás de Aquino -segunda parte del artículo- es que Dios existe y esta existencia de
puede demostrar mediante una serie de argumentos construidos utilizando como base lo que es una
demostración quia o a posteriori. Estos argumentos demostrativos se llaman vías y son cinco -tercera
parte-.
Después de la exposición de las cinco vías, Tomás de Aquino en la parte Soluciones responde a las
dificultades de la primera parte del artículo -cuarta parte del artículo-. Respecto a la dificultad de la
existencia del mal como prueba de la no existencia de Dios, Tomás de Aquino responde utilizando la
concepción que del mal tenía San Agustín. Para San Agustín el mal no tiene entidad y, en este sentido,
no es real; el mal es más bien privación, carencia. Por tanto, si no es real, ni puede ser atribuido a Dios
ni puede oponerse a Él como realidad. Además, Dios, que es infinita bondad, permite el mal para
obtener de él un bien mayor para los hombres. En cuanto a la segunda dificultad, Tomás sigue
considerando que es necesario recurrir a Dios como causa primera para dar razón tanto de la
Naturaleza como del ser humano.
TEXTOS SELECTIVIDAD
Texto Selectividad Septiembre 2001
Por consiguiente, afirmo que la proposición Dios existe es evidente en sí misma, porque en ella el
predicado se identifica con el sujeto, pues, como más adelante mostraremos, Dios es su misma
existencia. Pero no es evidente para nosotros, puesto que no conocemos la naturaleza de Dios, que,
por el contrario, es preciso demostrar por medio de lo que nos es más conocido, aunque por su
naturaleza sea menos evidente, a saber, por sus efectos.Tomás de Aquino, Suma Teológica, Artículo
1º (Párrafo 3)
Selectividad Septiembre 2005 y septiembre 2009
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El mismo texto. La única diferencia está en la lista de términos subrayados. En septiembre de 2005
se subrayaron los términos siguientes: evidente en sí misma, existencia, evidente para nosotros,
demostrar, y efectos.
Texto Selectividad Septiembre 2004 (temario antiguo)
Hay dos clases de demostraciones. Una, denominada propter quid, que parte de la causa y que
discurre de lo absolutamente primero a lo posterior. Otra, llamada demostración quia, que parte del
efecto y que discurre de aquello que es únicamente primero para nosotros, pues cuando un efecto es
para nosotros más claro que su causa, por el efecto llegamos al conocimiento de la causa. Así,
partiendo de un efecto cualquiera, puede demostrarse la existencia de su causa (siempre que
conozcamos mejor el efecto), porque, dependiendo el efecto de la causa, si el efecto existe, es
necesario que la causa le preceda en la existencia. Por tanto, aunque la existencia de Dios no sea
evidente para nosotros, es, sin embargo, demostrable por los efectos que nos son conocidos. Tomás
de Aquino. Suma Teológica, 1ª parte. Cuestión 2ª Artículo 2º
Texto Selectividad Junio 2007
SOLUCIONES
1. En cuanto a la primera dificultad, he de decir que la existencia de Dios y otras proposiciones
semejantes que podemos conocer acerca de él, por la razón natural, como dice el Apóstol, no son
artículos de fe, sino preámbulos a los artículos, pues la fe presupone el conocimiento natural, como
la gracia presupone la naturaleza y la perfección lo perfectible. Nada impide, sin embargo, que
alguien que no entienda la demostración, acepte por fe lo que de suyo es demostrable y
cognoscible.
2. En cuanto a la segunda, he de decir que, cuando se demuestra la causa por el efecto, es
necesario usar el efecto en lugar de la definición de la causa para demostrar la existencia de ésta,
especialmente cuando se trata de Dios. Tomás de Aquino, Suma Teológica. 1ª parte. Cuestión 2ª.
Artículo 2
PREGUNTAS SELECTIVIDAD
• Doctrina de Tomás de Aquino sobre la demostrabilidad de la existencia de Dios
(Selectividad Septiembre 2001).
• La demostrabilidad de la existencia de Dios en Tomás de Aquino (Selectividad
Septiembre 2000, Septiembre 2005, septiembre de 2009)
• Razón y fe en Tomás de Aquino (Selectividad Junio 2007; Selectividad Junio 2004.
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