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Novedades en Drogas de Síntesis
Fernando Caudevilla Gálligo
Grupo de Intervención en Drogas de la SOMAMFYC
Durante la última década Internet ha supuesto un cambio revolucionario en el acceso a
la información, las relaciones sociales y el acceso a bienes de consumo, lo que supone
profundas implicaciones en ámbitos sociales muy distintos. En relación con las drogas, Internet
supone cambios igualmente importantes que son difíciles de valorar por falta de perspectiva
temporal. Pero hasta el momento los canales preventivos tradicionales (libros, folletos,
anuncios de TV) se han visto superados por una posibilidad casi infinita de intercambio de
información en páginas web, blogs y foros, cuyos contenidos y calidad son muy variables. Pero
además las posibilidades de Internet facilitan el intercambio de productos y las transacciones
económicas, lo que multiplica las posibilidades de acceso a nuevas sustancias.
Durante los últimos diez años se han sintentizado cientos de nuevas sustancias nuevas
pertenecientes a distintas familias químicas (feniletilaminas, triptaminas, dihidrobenzopiranos,
agonistas del sistema endocannabinoide, catinonas…) que tienen efectos sobre el Sistema
Nervioso Central. Conocidas de forma genérica como “legal highs” o “research chemicals” ,
algunas de las características de estas sustancias son:
•
Productos químicos legales o de status legal indeterminado al no estar fiscalizados por
los Convenios Internacionales
•
Efectos estimulantes, depresores o alucinógenos
•
Ausencia de datos de experimentación en animales o humanos
•
Abundancia de información sobre experiencias con estas sustancias disponible en
Internet
•
Facilidad de adquisición a través de la Red
•
Difusión limitada a circuitos restringidos
Aunque el uso de este tipo de drogas es hasta el momento actual poco frecuente a nivel de
la población general, algunas de ellas han sido detectadas de forma ocasional en el mercado
de drogas de uso recreativo durante la última década. Sólo en el ámbito de la Comunidad de
Madrid, durante los tres últimos años se han encontrado comprimidos que supuestamente
contenían 3,4-metilendioximetanfetamina (MDMA, éxtasis) pero que en realidad estaban
constituídos por 2,5-dimetoxi-4-bromo-feniletilamina (2C-B, nexus) o 2,5-dimetoxi-4-bromofeniletilamina (2C-I). La MDMA (éxtasis) fue descubierta en 1917 y existen cientos de artículos
científicos, ensayos clínicos y metaanálisis que documentan perfectamente sus efectos
farmacolçógicos y toxicológicos. Por el contrario, la 2C-B o la 2C-I son derivados sintéticos de
la mescalina, sintetizados en las últimas décadas del siglo XX y sobre los que no se han
llevado a cabo ninguna investigación o ensayos clínicos en humanos. En este sentido sus
efectos y riesgos sobre el organismo son desconocidos y todos los datos proceden de las
experiencias intercambiadas en foros de Internet (trip- reports) por parte de los consumidores.
También en la Comunidad de Madrid se ha detectado la presencia de mefedrona (4metilmetcatinona) en polvo o cápsulas, dentro de entornos recreativos. Se trata de un derivado
sintético de una planta africana llamada khat, con efectos estimulantes, que se utiliza por vía
oral o intranasal. Como sucede en el caso anterior, su toxicidad, efectos a largo plazo y
potencial de dependencia son desconocidos al no existir datos de investigación en humanos.
Los datos procedentes de Internet señalan que posee un potencial de adicción considerable
(ya que tiene una duración de acción corta), y que puede producir cuadros de vasoconstricción
periférica y crisis de ansiedad. Esta droga ha sido vendida legalmente hasta mayo del 2010,
aunque su ilegalización no parece haber reducido la disponibilidad de forma significativa.
Los medios de comunicación (y, en muchas ocasiones, los profesionales sanitarios)
transmiten una imagen sobre las drogas en las que se maximizan sus peligros y efectos
tóxicos. Este enfoque impide distinguir entre circunstancias y situaciones muy graves de otras
en las que, objetivamente, el riesgo es menor. Además se desacredita a los emisores de estos
mensajes como fuente fiable de información, ya que en muchas ocasiones ésta no es
coherente con los riesgos que perciben los usuarios.
La irrupción de nuevas drogas a través de Internet, aun siendo un fenómeno minoritario
hasta el momento, puede constituirse en una tendencia emergente en relación con el consumo
de drogas. Las características de estas sustancias, la ausencia de datos científicos y su
elevada accesibilidad hacen que las consecuencias de cara a la Salud Pública sean
imprevisibles. Es importante prestar atención al fenómeno de los research chemicals y plantear
nuevas estrategias preventivas, teniendo en cuenta la limitada efectividad de las existentes.
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