1. El FMI pide bajar pensiones por "el riesgo de esperado"

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1. El FMI pide bajar
pensiones por "el riesgo de
que la gente viva más de lo
esperado"
2. El organismo quiere que la edad de jubilación se ajuste con la
esperanza de vida
3. Sus economistas proponen recorte de prestaciones y aumento de
las cotizaciones
4. El Fondo plantea que las aseguradoras privadas cubran el riesgo
de longevidad
SANDRO POZZI Nueva York 11 ABR 2012 - 16:20 CET289
En la imagen, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine
Lagarde. / EFE
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El envejecimiento de la población es un reto conocido. Y a eso
dedica un extenso análisis el Fondo Monetario Internacional, en
un adelanto de los documentos de su cumbre semestral. Lo
que llama la atención es la agresividad y crudeza con la que
pone de relieve el problema. El Fondo reclama, entre otras
medidas, que se recorten las prestaciones y se retrase la edad
de jubilación ante "el riesgo de que la gente viva más de lo
esperado". Y también propone soluciones de mercado para
mitigar ese "riesgo".
Es lo que los economistas bajo la batuta del español José
Viñals llaman “riesgo de longevidad”. Y dan una cifra para
poner en contexto. “Si el promedio de vida aumenta tres años
más de lo previsto para 2050, el coste del envejecimiento que ya es enorme para los Gobiernos, las empresas,
aseguradoras y particulares- aumentaría un 50%” en las
economía avanzadas tomando como referencia el PIB de 2010.
Para los países emergentes, ese coste adicional sería del 25%.
En términos absolutos, se disparará el coste previsto en
decenas de billones de dólares a escala global. Eso su pone
una amenaza para sostenibilidad de las finanzas públicas al
disparar los niveles de endeudamiento público en una
proporción similar. En paralelo, es un riesgo para la solvencia
de las entidades privadas.
Según ha explicado el propio Viñals en la rueda de prensa en
la que ha presentado el informe, “vivir más es bueno, pero
conlleva un riesgo financiero importante". "Nos va a costar más
como individuos, a las corporaciones y a los Gobiernos. Por
eso debemos preocuparnos ahora por los riesgos de la
longevidad, para que los costes no nos atosiguen en el futuro”,
ha comentado Viñals, responsable del departamento de
Mercado de Capitales.
Vivir más es bueno, pero conlleva un riesgo
financiero importante. Nos va a costar más"
En 1750, la esperanza de vida en el momento del nacimiento
en los países de la Europa occidental no llegaba a los 40 años.
Desde 1900, siguió un incremento lineal hasta tocar los 80 en
2010. A escala global pasó de los 48 en 1950 hasta los 70 en
el último año de referencia. Pero lo que cambia los cálculos,
según el FMI es la esperanza de vida cuando se tiene 60
años.
Naciones Unidas proyecta que para 2050 la esperanza de vida
a partir de esa edad llegará a los 26 años en las economías
avanzadas y a los 22 años en los países en vía de desarrollo.
Eso significa que irá mejorando al ritmo de un mes por año.
Tomando como referencia a los europeos de 60 años que
vivían en 1910, la esperanza de vida era de 15 años. Un siglo
después llegó a los 24 años.
Al vivir más la población, tendrá que pagarse más en
pensiones y prestaciones a la seguridad social. En este caso
pone como ejemplo los planes de pensiones privados en EE
UU. “La empresas tendrían que multiplicar varias veces sus
contribuciones para poder afrontar esos pasivos adicionales”,
apunta. “Reconocer y mitigar este riesgo es un proceso que
debe ponerse en marcha ahora”, remacha.
Tanto el sector público como el privado llevan años
preparándose para amortiguar el impacto financiero del
envejecimiento. Pero el FMI cree que se subestimó la
evolución demográfica de la población y eso pesará “más de
lo esperado” en un balance que en ambos casos están ya de
por si debilitados. Eso, por tanto, amenaza con exacerbar su
vulnerabilidad frente a otras crisis.
Si el promedio de vida aumenta tres años más de
lo previsto en 2050, el coste subiría un 50%”
José Viñals
Christine Lagarde, directora gerente de FMI, quiere que la
reunión de primavera en Washington sirva para mirar hacia
delante. En este contexto, exige a los Gobiernos que
reconozcan que el envejecimiento les puede crear un serio
problema en el futuro y que es un riesgo. Para neutralizar sus
efectos, recomienda combinar el aumento de la edad de la
jubilación con otras medidas.
Para el retraso de la edad de jubilación, propone que se ligue
a la esperanza de vida, de modo que el número de años en
que los jubilados cobran la pensión no aumente. En la reciente
reforma española del sistema de pensiones que retrasaba la
edad e jubilación a los 67 años de forma progresiva ya se
prevé un mecanismo de este tipo, llamado factor de
sostenibilidad. Así, la ley prevé que las variables clave del
sistema de pensiones (como la edad de jubilación) se revisen
cada cinco años a partir de 2027 en función del aumento de la
esperanza de vida.
Pero ese retraso no basta. El Fondo cree que hay que tomar
más medidas y cita entre ellas el recorte de las pensiones, el
aumento de las cotizaciones y la posibilidad de que los
Estados contraten con aseguradoras privadas la cobertura de
ese "riesgo de que la gente viva más de lo esperado".
Así, el informe de estabilidad financiera plantea que se recurra
a los mercados de capitales para que se transfiera el riesgo
de la longevidad de los planes de pensiones a las instituciones
que tienen más capacidad para gestionarlo.
Los economistas del organismo plantean también que los
propios individuos aumenten su ahorro a través de planes
de pensiones, recomienda que se facilite o incluso obligue a
contratar rentas vitalicias y también apoya el uso de las
hipotecas inversas, por las que la casa en propiedad se
entrega en el momento de fallecimiento a cambio de recibir
hasta ese momento una renta por ella.
El Fondo también pide más transparencia a los países a la
hora de informar sobre la tendencia del envejecimiento y como
se están preparando para financiar la jubilación.
El FMI concluye recordando que todas estas reformas
“tardarán años en dar fruto” y cualquier retraso en el proceso
dificultará hacer frente al reto como es debido. “Prestar
atención al envejecimiento de la población y al riesgo de la
longevidad adicional forma parte del conjunto de reformas
necesarias para restaurar la confianza en la viabilidad de los
balances del sector público y privado”, remacha.
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