La vida llena del Espíritu

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Lección
La vida llena del Espíritu
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La meta de cada creyente debiera ser una vida llena del Espíritu. El ser lleno del Espíritu de
Dios es otro paso de progreso en la experiencia de cada cristiano. Una vida llena del Espíritu es
aquella que está completamente rendida y consagrada al Señor.
Cristo prometió a sus discípulos que cuando El ascendiera al cielo con su Padre, enviaría el
Consolador, el Espíritu Santo.
Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre;
el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero
vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros (Juan 14:16-17).
La venida del Espíritu Santo sucedió el día del Pentecostés. La historia se encuentra en Hechos
2. Desde entonces, ha sido posible para cada creyente una vida llena del Espíritu.
En esta lección aprenderemos lo que significa la vida llena del Espíritu. También aprenderemos
acerca de la recompensa que acompaña a la vida llena del Espíritu Santo.
En esta lección usted estudiará . . .
Ser lleno con el Espíritu
Sostenidos por el Espíritu
Esta lección le ayudará a. . .
• Describir lo que significa una vida llena del Espíritu.
• Probar si su vida está llena del Espíritu, al aprender cuáles evidencias deben estar presentes.
SER LLENO CON EL ESPIRITU
Objetivo 1.
Identificar algunas de las características de la vida llena del Espíritu.
Efesios 5:18 nos instruye diciendo: “Sed llenos del Espíritu.” Esta plenitud puede suceder
después de nacer de nuevo y ser bautizado en el Espíritu Santo. Cristo usó estas palabras:
bautizados en el Espíritu Santo, para indicar una experiencia espiritual muy hermosa que sus
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discípulos recibirían. El les dijo en Hechos 1:5: “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas
vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.”
Como creyentes podemos ser bautizados en el Espíritu Santo de la misma manera que los
primeros discípulos, quienes esperaron con fe, dándole gracias a Dios y adorándole. Obedecieron
las instrucciones que Jesús les dio cuando dijo: “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre
vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder
desde lo alto” (Lucas 24:49).
Una de las formas en que podemos saber si hemos sido llenos consiste en que el poder de Dios
descienda sobre nosotros, como lo hizo sobre los creyentes el Día del Pentecostés. El Espíritu Santo
hablará por medio de nosotros en lenguas que nosotros no hemos aprendido. “Y fueron todos llenos
del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”
(Hechos 2:4).
Es importante que la vida llena del Espíritu muestre rasgos característicos o “frutos”, como
algunas veces se les llama, como resultado de esa experiencia. “Mas el fruto del Espíritu es amor,
gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23).
Si creemos que somos llenos del Espíritu y no estamos demostrando estas características,
deberíamos acudir al Señor y preguntarle qué nos está pasando. Si no tenemos estos rasgos,
estorbamos la obra del Espíritu Santo en y por medio de nosotros.
Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención
(Efesios 4:30).
Podemos mantenernos llenos del Espíritu Santo, viviendo en obediencia a la voluntad de Dios.
No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,
hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al
Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de
nuestro Señor Jesucristo (Efesios 5:18-20).
Estos pasajes bíblicos nos ayudan a comprender lo que significa vivir en el Espíritu. Cuando
dejamos que el Espíritu Santo guíe nuestras vidas, crecemos y nos desarrollamos en madurez
cristiana (Gálatas 5:16). El Espíritu Santo nos mantiene vivos y activos. Nos sentimos fuertes y
listos para trabajar por El. Esta idea la encontramos en 2 Corintios 4:16: “Por tanto, no desmayamos;
antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de
día en día.”
1 Encierre en un círculo la letra correspondiente a cada declaración que complemente la frase
correctamente. Cuando se recibe el bautismo en el Espíritu Santo, el creyente
a) habla en una lengua desconocida.
b) muestra los “frutos” que se mencionan en Gálatas 5.
c) crece espiritualmente.
d) permitirá que el Espíritu Santo guíe su vida.
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2 Lea Efesios 5:17-21 una vez más. Haga una lista de por lo menos tres actividades en que un
cristiano lleno del Espíritu debería ocuparse, de acuerdo con estos versículos.
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3 De acuerdo con Gálatas 5:16, ¿cuál es la clave para vivir con el Espíritu?
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SOSTENIDOS POR EL ESPIRITU
Objetivo 2.
Estudiar cómo el Espíritu Santo sostiene a un creyente y relacionar el comportamiento
cristiano con los frutos del Espíritu.
El Espíritu Santo fue enviado para que fuera nuestro Ayudador. Otro de sus nombres es el
Consolador. Cuando alguien nos consuela, hace que nuestras vidas sean más llevaderas. Nos
sostiene cuando estamos bajo presión. A ello nos referimos cuando decimos que somos sostenidos
por el Espíritu.
El Espíritu Santo nos sustenta. Nos ayuda en cada fase de nuestro crecimiento cristiano. El
Espíritu Santo nos ayuda en nuestra vida de oración. “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en
nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo
intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8:26).
El Espíritu Santo también nos guía. Romanos 8:14 dice: “Porque todos los que son guiados por
el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”
El Espíritu Santo es el Espíritu de verdad y es el gran Maestro y Guía de toda verdad. “Mas
el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las
cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26). “Pero cuando venga el Espíritu de
verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo
lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Juan16:13).
Entre los resultados de la vida llena del Espíritu, se incluyen los dones que el Espíritu Santo
reparte. Estos dones pueden convertirse en herramientas para que nuestro trabajo en el Señor sea
más fácil y más eficiente que si no las tuviésemos. Uno de los primeros dones es el poder para el
servicio cristiano.
Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos
en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra (Hechos 1:8).
El Espíritu Santo hace posible que recibamos sus dones, los cuales son provisiones especiales
para el servicio cristiano. “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo”
(1 Corintios 12:4). Los dones del Espíritu que se mencionan en 1 Corintios 12:8-11 son: palabra de
sabiduría, palabra de ciencia, fe, sanidad, milagros, profecía, discernimiento de espíritus, lenguas
e interpretación de lenguas. También Dios nos da otros dones y habilidades por medio de su
Espíritu.
De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía,
úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;
el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud;
el que hace misericordia, con alegría (Romanos 12:6-8).
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El Espíritu Santo también tiene bendiciones y glorias para los hijos de Dios.
El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos,
también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente
con él, para que juntamente con él seamos glorificados (Romanos 8:16-17).
El maravilloso derramamiento del Espíritu Santo ocurre en nuestros tiempos modernos de la
misma manera que en el pasado. Dios está bautizando a muchos cristianos en el Espíritu Santo.
Oremos para que continúe haciéndolo. Ore por su iglesia para que su pastor, los diáconos y toda la
feligresía puedan ser llenos con el Espíritu de Dios y ser usados por El.
Este Espíritu nos sostendrá aun cuando nos enfrentemos a problemas, hambres, dificultades,
persecución, pobreza o muerte. “. . . En todas estas cosas somos más que vencedores por medio de
aquel que nos amó” (Romanos 8:37).
4 Cuando decimos que “el Espíritu Santo nos sustenta”, queremos decir
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5 Los cinco títulos del Espíritu Santo que se mencionan en esta lección indican cómo El nos
sustenta. Escriba los cinco títulos.
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a)
b)
c)
d)
e)
¿En cuáles de las siguientes situaciones se usan los dones del Espíritu Santo?
Usted ofrece hospitalidad a una familia necesitada .
Usted acepta enseñar en una clase de escuela dominical.
Usted amablemente cuida algunos niños mientras que la madre se encuentra enferma.
Usted predica en la cárcel durante los días de visita.
Usted testifica de Cristo a un compañero de trabajo.
1 Debió haber encerrado en un círculo todas las letras. Todas son correctas.
4 que nos consuela y nos sustenta cuando experimentamos mucha presión.
2 Pudo haber mencionado tres de las siguientes frases u oraciones: cantar himnos y salmos:
disfrutar de alabanza en su corazón; dar gracias por todo; someterse los unos a los otros;
observar reverencia hacia Cristo.
5 Ayudador, Consolador, Espíritu de Verdad, Maestro, Guía.
3 Dejar que el Espíritu dirija nuestras vidas.
6 Debió haber marcado todas las letras. Si se ocupa en alguna de las actividades que se mencionan
en esta lista, estará usando los dones del Espíritu Santo.
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Ahora ya está usted listo para llenar la última mitad de su informe del alumno de las
lecciones 9-16. Repase estas lecciones, después siga las instrucciones de su informe del
alumno. Cuando envíe sus hojas con las respuestas a su instructor, pregúntele acerca de
otro curso de estudio.
¡FELICITACIONES!
Ha terminado este curso. ¡Esperamos que haya sido de gran ayuda para usted! Recuerde que
debe completar la segunda sección de su informe del alumno y regresar la hoja de respuestas a su
instructor. Tan pronto como recibamos sus hojas con las respuestas las revisaremos y le enviaremos
su sello o certificado.
UNA PALABRA FINAL
Este es un libro especial porque fue escrito por personas que se preocupan por usted. Estas
son personas que han encontrado buenas respuestas a los problemas que aflijen a casi todos en el
mundo. Ellas creen que Dios desea que compartan con otros las respuestas que han encontrado.
Creen que usted necesita esta información importante para contestar sus propias preguntas, resolver
sus problemas y encontrar el modo de vida mejor para usted.
Ellas han preparado este libro a fin de proporcionarle esta información. Descubrirá que este
libro se basa en estas verdades fundamentales:
1. Usted necesita un Salvador. Lea Romanos 3:23; Ezequiel 18:20.
2. Usted no puede salvarse a usted mismo. Lea 1 Timoteo 2:5; Juan 14:6.
3. Dios desea que el mundo sea salvo. Lea Juan 3:16-17.
4. Dios envió a Jesús al mundo quien dio su vida para salvar a todos los que creen en El. Lea
Gálatas 4:4-5; 1 Pedro 3:18.
5. La Biblia nos muestra el camino de salvación y nos enseña cómo crecer en la vida cristiana. Lea
Juan 15:5; Juan 10:10; 2 Pedro 3:18.
6. Usted decide su propio destino eterno. Lea Lucas 13:1-5; Mateo 10:32-33; Juan 3:35-36.
Este libro le dice cómo decidir su destino, y le da oportunidades para expresar su decisión.
Además, el libro es diferente de otros porque le da la oportunidad de ponerse en contacto con las
personas que lo prepararon. Si desea hacer preguntas o explicar sus necesidades y sentimientos
puede escribirles.
En el reverso del libro encontrará usted una tarjeta titulada Informe de decisión y tarjeta de
petición. Cuando haya llegado a una decisión, llene la tarjeta y remítala por correo, como se le
indica. Entonces recibirá usted más ayuda. Puede usar la tarjeta para hacer preguntas, o hacer
peticiones de oración, o solicitar información.
Si este libro no tiene tarjeta, escriba a la siguiente dirección y recibirá una respuesta personal.
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