El espaol de Chile - Instituto Salesiano de Valdivia

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El español de Chile
En la unidad anterior ya viste que el español de América carece de uniformidad lingüística, debido a la
distinta procedencia de los colonizadores y a la diversa población nativa del continente. A pesar de que las
diferencias internas son menores que las existentes entre los dialectos peninsulares, es posible distinguir hablas
regionales en Hispanoamérica, en las cuales se evidencia una fisonomía idiomática propia. Y es que la lengua, en
los diferentes países, adquiere vida propia y se va adecuando al entorno donde se habla.
En este sentido, habrás oído hablar de los chilenismos, como todas aquellas expresiones originadas en
Chile desde cualquier punto de vista gramatical (morfológico, léxico, ortográfico, fonético, sintáctico y estilístico) y
empleadas por los chilenos que hablan el español como lengua propia o por los
extranjeros residentes que han asimilado el español de Chile. De este modo, por ejemplo, resulta fácil identificar a
un chileno al oírle utilizar las expresiones al tiro (inmediatamente), ya (sí, bueno) y cachái (entiendes).
Muchos son los lingüistas que se han dedicado a estudiar las diversas variedades del español. Un gran
lingüista chileno es Ambrosio Rabanales, quien durante muchos años ha estudiado las características del español
hablado en nuestro país. A continuación, y basándonos en sus estudios, te presentamos algunos de los
fenómenos más comunes que se observan a lo largo del país y que contribuyen en gran medida a la formación y
caracterización de nuestra identidad nacional. No olvides que el idioma se adapta siempre a las necesidades y
experiencias de quienes lo hablan.
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seseo: no se distingue en la pronunciación; por ejemplo entre coser y cocer, abrazar y abrasar.
aspiración de la "s” cuando precede a consonante y aspiración o pérdida completa en posición final de una
palabra antes de una pausa. Ejemplo: aspirar, palabras.
tono blando y suave, si se lo compara con otras variedades del español, que parecen más duras y ásperas.
pérdida de la “d” en posición final de una palabra, en alternancia con su pronunciación relajada.
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Aspectos fonéticos
Aspectos morfosintácticos
predomino del futuro analítico (ir a + infinitivo) sobre el sintético: Voy a comer, frente a comeré.
uso de -cit- en los monosílabos terminados en consonante: pancito, florcita.
frecuente reducción en la lengua oral del sistema pronominal este, ese, aquel, a este y ese, relegándose aquel
a la lengua literaria.
poco común es el uso de cuyo, cual y quien en la lengua oral, los que habitualmente se sustituyen por que.
predominio de la forma —ra frente a la forma —se del pretérito imperfecto del subjuntivo (bailara, riera, viniera,
en vez de bailase, riese, viniese).
alternancia al preguntar la hora de las expresiones “¿qué hora es?” y “¿qué horas son?”
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Aspectos léxicos
• empleo de un léxico formado por voces:
 peninsulares: patrimoniales, comunes a todo el mundo hispánico. Ejemplo: agua, sol, comer, peluquero,
etc.
 criollas: términos del español ejemplar que en Chile se emplean con un significado diferente. Ejemplo: roto
(de nivel sociocultural bajo), volantín (corneta), ampolleta (bombilla), etc.
 indígenas: procedentes, en su mayoría, de la época de la Conquista y de la Colonia y que han sido
tomadas desde diversas lenguas del Nuevo Mundo. Ejemplo: maíz, maní, loro, tiza, cóndor, palta, copihue,
etc.
 mestizas: derivados (de bases indígenas) y compuestos chilenos (con combinación de voces indígenas e
hispánicas) con estructura hispánica. Ejemplo: colchagüino, enguatarse, temucano, etc.
 extranjeras: la gran mayoría de uso internacional, pertenecientes a diversas lenguas de los cinco
continentes. Ejemplo: diván, quiosco, orangután, cóctel, milonga, estándar, etc.
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Trabaja en tu cuaderno
1. Investiga acerca de las diferencias existentes entre las hablas regionales del Norte, Centro y Sur del país y, a
partir de la información obtenida, determina si existe o no en Chile unidad lingüística.
2. De las lenguas indígenas de Hispanoamérica, las que más influencias han ejercido en el español de Chile son
el mapuche, el quechua y el aimara. Busca ejemplos de palabras originarias de cada una de estas lenguas que
utilicemos hoy en día.
3. Señala el significado de los siguientes chilenismos: apunarse, cocaví, chiripa, huiña, pucho, quiltro, suche,
pololo, pichanga, chuncho. Indica, cuando corresponda, los diferentes sentidos que poseen.
4. Las siguientes expresiones son consideradas chilenismos empleados en el habla coloquial. Explica su significado utilizando un lenguaje culto formal: agarrar papa, a todo chancho, anotarse un poroto, caldo de cabeza.
¿Qué otras expresiones de este tipo conoces?
El español de Chile
Por Lizardo Piña Vargas1
Publicado con autorización de la revista Hispania, de São Paulo
Si usted escucha o lee que "unos patos malos están aguaitando a unas cabras p'atracarles el bote y
tirárseles a los panqueques", dé por seguro que está escuchando hablar a un chileno, y si, además, se entera de
que “las pericas las pararon a tiempo y apretaron cachete..."podrá decir "al tiro" que "la conversa" se desarrolla de
la plaza Italia p'abajo, en alguna de las comunas o barrios "pobletes" de Santiago... (San Miguel, Pudahuel,
Estación Central, El Bosque o La Pintana).
Tal vez sea por esto que alguien dijo que "si en alguna parte de América había y hay condiciones de las
exigidas para la formación de una nueva lengua, debe ser en Chile".
Sin embargo, esos temores se han disipado totalmente, ya que en esta baranda andina y litoral del mar
Pacífico han cantado y contado al genio americano dos de las cumbres de la lengua española: Gabriela Mistral y
Pablo Neruda. Mas, como en cualquier otro lugar de esta América que "aún ama a Jesucristo y aún habla el
español", tampoco los chilenos andan reproduciendo el hablar culto y literario de Pablo y Gabriela. Su
conversación cotidiana se acerca más naturalmente al murmullo coloquial de Lucila (Godoy) y Neftalí (Reyes),
nombres con que los llamaron sus padres, hermanos y compañeros de la escuela.
El castellano o español llegado a Chile con Valdivia y sus 150 compañeros había tenido tiempo de
aclimatarse a las exigencias y novedades del medio americano en la llamada "koiné" antillana, primero, - donde
homogeneizó las diferencias dialectales traídas desde la "península" y asimiló los aportes del arahuaco (Haití) y
del náhuatl - y en el Cuzco después, donde recogió las pequeñas contribuciones del aimara y el guaraní; pero qué
decir de las del quechua, lengua con la que se vinieron topando y tropezando en cuanto tambo y pucará hicieron
alto hasta llegar al río Maule, frontera sur; alguna voz del incariato.
Sin embargo, la cantidad mayor de léxicos incorporados al español de Chile proviene de la lengua
mapuche o mapudungun, idioma del pueblo aborigen con el que el resto de América identifica a la nación chilena.
Como en todo el español de América, las lenguas indígenas no han influido, ni menos modificado, la estructura
interna del castellano. Particularmente, en Chile no ha presionado ni siquiera la fonética como algún filólogo creyó
notar en cierto momento de sus investigaciones. Pero se ha constituido como su primer sustrato léxico.
Las personas educadas y cultas de Chile emplean la lengua general de Castilla, con algunas
particularidades, procurando ajustarse a las normas de la lengua literaria, que tiene en Santiago, la capital del
país, su referente y centro difusor más importante, tanto porque en ella se concentra el tercio de la población,
cuanto porque acá se ubican los centros mayores y mejores de investigación y difusión científica, tecnológica,
cultural y de comunicación. Sin embargo, el esfuerzo modernizador de Chile en los últimos veinte años les está
permitiendo a las regiones erigir centros de educación superior y universitaria con proyecciones y resultados de
difícil pronóstico en cuanto al mejoramiento del uso de nuestra lengua madre. Tal vez sea aplicable a los usos
lingüísticas los temores y dudas que muchos chilenos tienen respecto a las distintas "transiciones" que se han
estado viviendo. Se constatan evidentes progresos y avances en "lo macro", no siempre percibidos de igual forma
en lo "micro". Lo que sí se puede aseverar con seguridad es que los avances y adquisiciones científicas y
económicas han descargado sobre el habla común un torrente de extranjerismos que nos han ido diluyendo la
identidad de un hablar propio.
En Chile, como casi en toda América, existe unificación completa de s-c (ante e, i) y z en s sorda (seseo).
Hoy por hoy, el seseo es general en todo el país, de modo que, sin un contexto esclarecedor, un chileno podría
estar "en la cima" o "en la sima", pero es más fácil saber "si siega una niña ciega".
Del mismo modo se puede decir que todo Chile es hoy día zona de "yeísmo". Se escucha un cada vez
más tenue "lleísmo" en regiones cordilleranas apartadas, y en sectores campesinos y de gente ilustrada de las
provincias de los Ángeles y Talca (centro sur).
En el uso cotidiano de la lengua se observan peculiaridades muy notables, como es un aflojamiento tan
ostensible de los puntos de articulación de la s y la d, en los finales de palabra o término de sílaba: se pierden
totalmente o se reducen a una leve aspiración. Una fórmula de saludo, normal en Chile, sería: ¿Cómoehtá uhté? ¿Cómo está usted?... ¿Quéhdesubi( )a - ¿Qué es de su vida?... Por estos lados (laoh) cuando le deseen "salu"
(salud) se lo desean de "verdá" (verdad). Deberá clarificar, eso sí, si le están deseando que se encuentre en
buenas condiciones físicas o lo están invitando a beberse un trago. Si a esto y otra particularidad, como la no
distinción entre b y v, le agregamos una enorme velocidad en el "tempo" de la frase, se podrá comprender la
petición que la intérprete y presentadora italiana le formulara a nuestro "lolo regalón", el zurdo (juega con la mano
izquierda) de Vitacura Marcelo ríos en la final del Abierto de Roma (tenis ATP):... "salude, mejor, en inglés, porque
para mí, su castellano es inentendible...
Regionalismos léxicos
"Digo que norte sur corre la tierra, y báñala del oeste la marina; a la banda del este va una sierra que el
mismo rumbo mil leguas camina" (La Araucana)
Antes de que Ercilla diera cuenta de la larguirucha fisonomía de esta tierra, ya embajadores tucmas
(tucumanos) noticiaban a Viracocha la existencia de un país llamado Chile, con el que no podían tener comercio
alguno "por una gran cordillera de sierra nevada que hay entre ellos y nosotros". Ya desde antiguo se sabía a
Chile como un aislado huiro aferrado a los acantilados de los Andes.
"Sabemos que en el extremo norte, Chile está separado del mundo por una ancha extensión desértica.
Por el sur mira a los hielos del Polo. Por el oeste tiene el océano hasta la mitad del mundo; y por el este, la
cordillera inmensa" (Chile o Una loca geografía. B. Subercaseaux).
Si nos echamos a andar por este largo choapino hecho jirones por ríos y estribaciones de cordilleras
transversales, nos vamos encontrando con una variada gama de climas y caracteres geográficos que, a su vez,
determinan una curiosa variedad de actividades laborales y tipos humanos. En el norte inmenso, la zona central, la
cordillerana, la costa y el sur maderero o criancero se oyen expresiones y palabras que, escuchadas en los barrios
o comunas de Santiago, apuntan al perfil geográfico en que se nutrieron y, fijando la atención, descubren hasta la
actividad laboral que frecuentaron.
Los nortinos llevan sus hijos " a la tota" (al apa); comen "cocho" (harina tostada con leche o agua caliente);
por el calor es bueno para ellos andar calatos (desnudos) y rumpos (pelados al rape); no les agradan los
malacates (flojos); y, en presencia de una birraña (algo difícil de entender) es mejor mirarse el pupo (el ombligo).
Por su parte, a los sureños les gusta conchabear (hacer trueque); con los caguineros (bulliciosos,
enredosos) se encarachan (enojan); no les gusta mostrar las güilas (andrajos), y toleran ser lile (débil, tembleque),
pero no piñiñento (mugriento).
Más al sur todavía, en Chiloé, a los niños los llevan cheque (al apa); después de una minga (trabajo
comunitario o en grupo) comen curanto (comida cuya base la constituyen mariscos y pescados cocinados al calor
de piedras calientes, en un hoyo y tapados con hojas de nalcas).
Algunas otras peculiaridades del lenguaje coloquial chileno
¿Querendones o "apocados"...?
Que haya que esperar "un poquito" porque se van a demorar "un ratito" es una forma frecuente en la
expresión coloquial de todas las clases sociales, constituyéndose en un rasgo sobresaliente del habla chilena. El
diminutivo en –ito/a, -ecito/a, como expresión de emoción, afecto y una variada gama de sensaciones es muy
propio y distintivo del hablar de mujeres y niños, pero particularmente de la gente del pueblo y de los campesinos.
Muy rara vez lo invitarán a tomarse un trago, un café o un pisco. Siempre le ofrecerán "un traguito", "un cafecito,
tecito o matecito", y "un pisquito". Si anda con suerte, hasta lo pueden convidar a tomarse "unas oncecitas",
costumbre chilena todavía vigente en ciudades y lugares provincianos. En Santiago, debido al cambio en los
horarios de trabajo, la extensión de la jornada laboral, etc., no se ha perdido la costumbre, pero se ha ido
desplazando hasta lo que llaman "onces-comida". "Tomar once" es como la versión chilensis del británico five
o'clock tea. Es un decir, puesto que la o las onces chilenas tienen la más variada expresión culinaria, que va
desde "el té pelado con galletitas" hasta la más apetitosa muestra de quesos, arrollados, queques, mermeladas y
pasteles. El nombre es la más clara muestra de la cazurrería o hipocresía criollas. En efecto, se cuenta que la
denominación arranca de un personaje que cambió su británica costumbre de tomar té por la criollísima de
envalentonarse con unos traguitos de AGUARDIENTE. Pero como su valentía no le alcanzaba para admitirlo en
público, contando las letras, le pedía a su criado que le "preparara sus ONCE". Hoy, en todos los lugares de
nuestra geografía física y social se toma once u onces, y, mejor todavía... "oncecitas".
Muchos interpretan esta manera de usar el diminutivo como reflejo del ama tierna y respetuosa del
chileno. Otros atribuyen esta forma de hablar "en poquito" como la aceptación de valer menos y falta de confianza
en sí mismo.
Los usos de tú, vos, usted
Tanto en el lenguaje culto como en el coloquial y popular, se utilizan todos los pronombres del siglo XVI,
salvo vosotros, os y el posesivo vuestro. No hay lugar ni estrato social donde se escuche el vosotros, os o
vuestro... sólo se soportan en los ceremoniosos discursos académicos. Hasta la Iglesia los ha eliminado de sus
púlpitos y oraciones.
"Vos tenís, tú tienes, tú tenís, usted tiene" son usos casi paralelos en las ciudades, lugares de diversión o trabajo a
lo largo del país. De ahí que, en la elaboración del mapa audible de Chile, habría que colocar una extensa zona de
uso indistinto del "voseo" y del "tuteo", con algún predominio del tuteo. Incluso, el tú está atrayendo para sí la
alteración de la forma verbal reservada, hasta no hace mucho, sólo para el vos: "vos sos" o "soi tonto", está siendo
reemplazado por "tú soi tonto", "tú tenís la culpa". Pero una especial relevancia tiene en Chile el uso del usted en
lugar del tú y del vos cuando se requiere expresar una íntima ternura o un frío, severo y, hasta despectivo modo
de colocar a alguien "en su lugar". Depende del tono y del semblante que el hijo observe en su padre para que
comprenda si en ese "A ver, a ver, mi amigo... Con usted quiero conversar..." le va a llegar una felicitación, un
consejo cariñoso, o una reprimenda con el respectivo raspacachos.
Los animales en el lenguaje popular de Chile
Sin aventurar explicaciones, es un hecho que en Chile se aprecia a un gallo choro, así como no es bien
mirado un gallo vaca; las cabras, por lo general, son caballas y si un pajarón se las quiere dar de avispado con
ellas, lo más seguro es que se vaya de aletazos.
La voz gallo es uno de los términos más populares y frecuentes para designar a un hombre hábil, listo y al
que se le tiene cierta consideración y aprecio. Salvo, claro, cuando se le indica como vaca que es como motejarlo
de pesado y "mala leche". Ahora, si, además, es choro, quiere decir que se le considera corajudo, simpático e
ingenioso. Las cabras y los cabros son muchachos o muchachas que, si por añadidura, son caballas, colman el
gusto por su bella figura. El pajarón es un colgado, poco avisado, que si se quiere pasar de listo - avisparse - le
van a pegar sus puñetes -irse de ala o de aletas. Un tonto simplón es un pavo y un gallina es un cobarde, así
como el incauto es un zorzal; el abusador embaucador es un tiburón, el mirón encubierto, un sapo, y el distraído y
boquiaberto un ganso. Con esos y otros términos, la gente en su lenguaje coloquial hace toda surte de
combinaciones ingeniosas y simpáticas para caracterizar a hombres y mujeres de su entorno más próximo.
1 Lizardo Piña Vargas es filólogo, especialista en literatura, profesor de español
PROYECTO: EL MÚLTIPLE Y CAMBIANTE LENGUAJE DE LOS CHILENOS
Para todo el curso:
a Reunir ejemplos lo más variados posible de modos diversos de uso del español de Chile
Para desarrollo paralelo por los diferentes grupos:
b Comparar características del español de Chile con el de España y algunos países hispanoamericanos.
c Reconocer diversas palabras y expresiones que se consideran típicas del español de Chile.
d Descubrir y agrupar elementos léxicos que se han incorporado de las lenguas nativas al español de Chile y
establecer los fundamentos de este fenómeno.
e Descubrir y agrupar elementos léxicos que se han incorporado de otras lenguas (excepto amerindias).
g Investigar acerca de la creatividad léxica en el castellano de Chile
A estos se agregarán dos temas integrativos, para ser desarrollados por todos los grupos:
h Identificar, a través de la lectura de diversas obras literarias de autores chilenos y de medios de comunicación
escrita, los cambios que se han producido en el habla de los chilenos.
i Caracterizar y valorar la importancia de la norma culta y la necesidad de su manejo por parte de todos los
chilenos.
Los grupos serán de no más de cuatro o cinco estudiantes, cada uno de los cuales deberá organizarse y tomar
decisiones como las siguientes:
• definir las tareas y responsabilidades de cada integrante,
• proponer fuentes de información que les ayudarán: observación directa, entrevistas, análisis de obras literarias,
observación de programas de radio, televisión y prensa escrita, consultas bibliográficas, internet,...),
• mantener un registro escrito de todo el material informativo que han recopilado y que servirá para que el grupo
estructure su trabajo final,
• compartir con los otros la información que se recopilará, lo que permitirá ir seleccionando la más relevante para
los objetivos del trabajo.
PREPARACIÓN DE LA EXPOSICIÓN Y PUESTA EN COMÚN
Una vez que el grupo ha terminado su investigación, y extraído las conclusiones, deberá preparar la forma como
presentarán los resultados de su trabajo. El grupo podrá optar por una disertación apoyada en recursos
audiovisuales, o simplemente visuales, collages, mapas conceptuales, dramatizaciones, etc. Diseñarán un
esquema de presentación ante el curso, considerando aspectos como la claridad de los conceptos y manejo de la
información, uso y calidad del material de apoyo, coherencia entre el esquema planteado y lo realizado,
organización de el o los discursos expositivos y uso de un vocabulario claro y preciso.
La puesta en común significará que los alumnos restantes puedan formular preguntas sobre los diversos temas
investigados, tomar apuntes y confrontar el logro de los objetivos planteados por cada grupo.
SÍNTESIS
El profesor elaborará una síntesis sobre los aspectos más relevantes de los trabajos entregados, estructurando un
mapa conceptual sobre los fenómenos investigados.
Evaluación
Criterios generales
Se observarán los siguientes criterios:
a La observación del trabajo personal y grupal, los recursos empleados y la recopilación y selección de la
información, por medio del análisis de la carpeta de cada grupo.
b La exposición del grupo para observar el nivel de la investigación realizada, el trabajo de equipo y la
comunicación competente de la información acerca del tema.
c Se aplicará una prueba sumativa de comprensión y aplicación de conceptos, relativos a los usos del español en
Chile, en Hispanoamérica y su comparación con el lenguaje de otros países hispanoparlantes.
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