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■ EDITORIAL
Publicaciones redundantes: todos contra ellas
Cuando un grupo de autores publica en una revista científica un trabajo, lo que está haciendo es presentar a toda la
comunidad científica los resultados de su investigación.
Para que los resultados sean aceptados como verdaderos,
otros grupos diferentes han de ser capaces de reproducir
los mismos experimentos y confirmar tales datos. Por tanto, la publicación del artículo en una revista de prestigio no
es en sí el fin de la investigación, sino un medio de hacerla
visible ante la comunidad científica; lo importante es que
otros autores confirmen que lo que se establece en el trabajo es útil para que la ciencia siga avanzando. Sin embargo,
a la hora de valorar el mérito científico de un autor, muchas veces sólo se valora el número de publicaciones realizadas o la suma de los factores de impacto de las revistas
en que se ha publicado, y ya que la promoción personal y
el acceso a fondos para seguir investigando depende de estos guarismos, algunos autores caen en la tentación de publicar un mismo trabajo en revistas diferentes, generándose
así una publicación redundante que, con pequeños matices
diferenciadores, es lo que se llama en inglés duplicate publication, repetitive publication, parallel publication o redundant
publication1,2.
La existencia de publicaciones repetidas no es en absoluto un hecho reciente. Se puede encontrar ya en las incipientes revistas de medicina del siglo XIX. La razón para estas publicaciones repetidas en aquella época tiene que ver
con la poca difusión de la información médica entre países
de diferentes lenguas y culturas, de manera que algunos
autores acababan enviando sus trabajos a revistas de países
con distintas lenguas. Así, por ejemplo, Ramón de la Sagra
se quejaba en su obra “Historia física, económico-política,
intelectual y moral de la isla de Cuba” (La Habana, 1861),
de que, habiendo publicado “el que creo sea el caso más
notable de la historia de la pubertad (precoz)” en la revista
Anales de ciencia, agricultura, comercio y artes, de La Habana
en 1827; sin embargo, “éste es poco conocido en Europa,
por la desgracia inherente a las publicaciones en lengua española”. Esta reflexión explica que el mismo autor publicase el mismo caso, casi 40 años después, en 1865, en Comptes
Rendus hebdomadaires des Séances de L’Académie de Sciences, viéndose obligado posteriormente a comunicar a la revista que el caso de la pequeña Isabella ya lo había publicado en 1827. Este hecho ha originado cierta confusión en
la literatura de la pubertad precoz, ya que, a veces, se describen como casos distintos.
Si volvemos al siglo XXI, veremos que el International
Committee of Medical Journal Editors (ICMJE) publica en
su página de internet (www.icmje.org) los Uniform requirements for manuscripts submitted to medical journals, actualizados en febrero de 2006, en los que diferencia la remisión
duplicada de un artículo (duplicate submission) de la publicación redundante o duplicada (redundant or duplicate publication).
La remisión duplicada se define como el envío simultáneo de un mismo manuscrito a dos revistas diferentes, cosa
que en teoría podría hacer el investigador con el fin de ganar tiempo, pero la gran mayoría de las revistas exigen
que, para ponerse en marcha el proceso de evaluación del
artículo, los autores han de certificar que no lo han enviado a otra. No les faltan razones, ya que se pueden generar
conflictos sobre qué revista tiene el derecho sobre el artículo y, por otro lado, se han de desarrollar dos procesos editoriales paralelos, que suponen una sobrecarga en personal, recursos y tiempo a ambas revistas. Sin embargo, esto
no impide que varias revistas y sociedades científicas se
puedan poner de acuerdo para publicar simultáneamente
determinados artículos de especial interés sanitario para
diferentes tipos de especialistas (por ej., en nuestro país la
publicación de un consenso sobre el manejo del cáncer de
laringe en revistas de otorrinolaringología, radioterapia,
oncología, etc.).
En ese mismo documento se considera una publicación
redundante cuando su contenido es muy similar al que
aparece en otro trabajo publicado en papel o en medios
electrónicos (exceptuando resúmenes de congresos). Aunque algunos autores han sugerido que la publicación redundante puede ser útil, ya que las diferentes revistas
tienen distintos tipos de lectores, de manera que la
información se diseminaría mejor a toda la comunidad
científica, el ICMJE establece que los lectores de las revistas
médicas primarias (es decir las que publican artículos originales) tienen derecho a confiar en que lo que están leyendo es original, a menos que se establezca claramente que lo
que se vuelve a publicar obedece a una razón específica
por parte del autor y el editor de la revisa. La investigación
científica se ha de basar en la confianza, el juego limpio y
la buena fe de todos los actores implicados en el proceso y
romper estos principios pone en peligro todo el proceso.
Las publicaciones redundantes indican una falta de ética
por parte de los autores, que buscan exclusivamente su beneficio, provocando un desprestigio y una falta de confianza en el sistema. Además, pueden tener repercusiones económicas desagradables para el que engaña y para la
revista, al infringirse las leyes internacionales que protegen
los derechos de autor. Por otro lado, provoca un gasto innecesario de recursos a la revista y a los revisores del artículo, y compite por el espacio de la revista, bloqueando la
publicación de otros trabajos interesantes. Finalmente, y
esto es muy grave, puede ocurrir que al hacerse un metaanálisis de un tema concreto (p. ej., resultados del trataActa Otorrinolaringol Esp. 2008;59(2):45-6
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Amado Señarís JA. Publicaciones redundantes
miento con un nuevo quimioterápico en el cáncer de laringe), un único trabajo, con datos obtenidos de la misma
muestra, pero publicado en dos revistas distintas con pequeños matices diferentes, se cuente inadvertidamente
como dos trabajos diferentes, distorsionando totalmente
los resultados de dicho metaanálisis, de lo cual podrían derivar graves daños a los pacientes. Por todas estas razones,
hoy día las revistas exigen que el trabajo que se presenta
para ser considerado incluya una declaración de todos los
autores indicando que el trabajo es original, y que no se ha
publicado en otras revistas. En los casos en los que existe
una publicación preliminar del mismo grupo o de parte del
mismo grupo, debe establecerse en las referencias. El ocultamiento de tal información supone una falta de ética.
Von Elm et al3 establecieron una interesante clasificación
de los tipos de publicaciones redundantes según un análisis de 78 artículos principales y 103 duplicados. Para ellos
el artículo redundante tipo 1A correspondería a lo que es
una simple copia, más o menos maquillada, y el tipo 1B, a
una publicación en la que un autor, no necesariamente relacionado con la investigación primaria, recibe el encargo
de una empresa farmacéutica para reunir diversos trabajos
sobre un determinado fármaco y el artículo típicamente se
publica en un suplemento de una revista, patrocinado por
la empresa contratante. El artículo redundante tipo 2 corresponde a lo que se llama publicación en trozos (fragmentación artificial excesiva de los datos, que podrían ir en
un único trabajo, que acaba convirtiéndose en 2 o 3 artículos con mucho contenido repetido); esto es lo que en inglés
se denomina publicación en salami slicing, salami style of publishing o publishing of the least publishable unit. Este tipo de
publicación suele darse en investigadores pagados por fondos públicos, que intentan sacarle el máximo rendimiento
a su trabajo y justificar así las becas. Generalmente aquí se
encuentra autoplagio, ocultación de referencias a trabajos
propios muy similares y envío casi simultáneo de los diferentes trozos a diversas revistas. La publicación redundante tipo 3A consistiría en expandir un artículo preliminar,
añadiéndole más datos para producir un segundo artículo
(agregación de nuevos datos), mientras que el tipo 3B sería
lo opuesto (desagregación de datos); este último tipo se
suele dar en los ensayos clínicos multicéntricos en los que
se fragmentan los resultados para publicar a la vez varios
trabajos en diferentes revistas, muchas veces coincidiendo
con algún congreso importante, lo que aumenta mucho la
publicidad de dicho ensayo. La publicación redundante
tipo 4 es la más caótica y peligrosa de todas, en la que a
partir de un mismo estudio se publican trabajos en los que
las muestras y los objetivos parecen diferentes. Este tipo de
publicación es muy difícil de identificar sin la ayuda de los
autores y es una fuente de graves distorsiones del conocimiento, pero existe, según el estudio de Von Elm et al.
En 2002 Bailey4 analizó las publicaciones redundantes en
el campo de la otorrinolaringología y comprobó que el tipo
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Acta Otorrinolaringol Esp. 2008;59(2):45-6
más frecuente era la publicación secuencial de datos y conclusiones muy similares (el 41 % de los casos). Las publicaciones redundantes ocultaban citas previas de los mismos
autores en el 32 % de los casos o presentaban sólo algunas
de ellas en el 11 % de los casos, aunque la mayoría citaba
sus artículos previos. La fragmentación artificial de un único estudio representaba el 20 % de las publicaciones redundantes.
Finalmente, conviene aclarar que todo lo dicho se refiere
a las publicaciones primarias, es decir las que incluyen material de investigación original. La ICMJE considera que
puede estar justificada la publicación secundaria de un trabajo original por varias razones, en la misma o en otra lengua, especialmente en otros países, siempre y cuando se
cumplan las siguientes condiciones:
1. Los autores han recibido la aprobación de los editores
de ambas revistas; el editor de la publicación secundaria
debe tener una fotocopia, separata o manuscrito de la publicación primaria.
2. La prioridad de la publicación primaria ha de ser respetada con un intervalo de publicación de al menos una semana (a menos que se negocie específicamente otra cosa
entre los editores).
3. El trabajo de la publicación secundaria se dirige a un
grupo diferente de lectores; podría ser suficiente una versión abreviada.
4. La publicación secundaria refleja fielmente los datos e
interpretaciones de la primaria.
5. El pie de página del título de la publicación secundaria ha de informar a los lectores, pares y agencias de documentación de que el trabajo ha sido publicado enteramente o en parte y ha de establecer cuál es la referencia del
artículo primario.
6. El título de la publicación secundaria debe indicar
que es una publicación secundaria de una publicación primaria previa y si es una versión completa o abreviada o
una traducción completa o abreviada.
José A. Amado Señarís
Servicio de Endocrinología y Nutrición.
Hospital Universitario Marqués de Valdecilla.
Universidad de Cantabria. Santander. Cantabria. España.
BIBLIOGRAFÍA
1. Brochard L. Redundant publications, or piling up the medals. Getting published is not the Olympic Games. Intensive Care Med. 200;30:1857-8.
2. Bornmann L, Daniel HD. Multiple publication on a single research study:
does it pay? The influence of number of research articles on total citation
counts in biomedicine. J Am Soc Inform Sci Tech. 2007;58:1100-7.
3. Von Elm E, Poglia G, Walter B, Tramèr MR. Different patterns of duplicate publication. An analysis of articles used in systematic reviews. JAMA. 2004;291:
974-80.
4. Bailey BJ. Duplicate publication in the field of otolaryngology-head and neck
surgery. Otolaryngol Head Neck Surg. 2002;126:211-6.
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