Fracturas Vertebrales

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Fracturas Vertebrales
Las fracturas vertebrales se producen tras una caída causal, traumatismo o accidente.
Dependiendo de la energía inicial del traumatismo, las fracturas serán más graves o
inestables (mayor destrucción) o menos (fracturas estables). De ello también depende la
calidad del hueso. Se sabe que en varones mayores de 60 años y mujeres mayores de 55
años, el hueso tiene peor calidad y traumatismos menores pueden producir fracturas. En
personas mayores con baja calidad de hueso, una flexión forzada del tronco o incluso un
esfuerzo brusco, puede producir fractura de la vértebra.
La clínica que produce una fractura es dolor que se irradia en cinturón hasta la parte
anterior del tronco o abdomen dependiendo del nivel de la vértebra afectada. Esto con
frecuencia hace que el abdomen duela y se paralice de manera transitoria el ritmo
intestinal.
El diagnóstico de la fractura se realiza con radiografías y en fracturas más complejas se
complementa la información con una resonancia magnética o un scanner. Con todo ello
es posible clasificar la gravedad de la fractura y plantear un tratamiento adecuado para
cada una. Los cuerpos vertebrales se asemejan a un cuadrado en la radiografía, lo
solemos comparar con un azucarillo. Para que se rompa es necesario que se aplaste y
por eso utilizamos términos análogos como fractura, aplastamiento, acuñamiento para
referirnos a la rotura de una vértebra.
El tratamiento se describe a continuación y va encaminado a que la vértebra no siga
aplastándose con el tiempo, que consolide (que “pegue”) y que poco a poco deje de
doler.
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FRACTURAS ESTABLES
Si la fractura tiene un patrón estable, se considera que puede consolidar o curar sin
necesidad de operar. La pauta de tratamiento en estas en un corsé que habitualmente
dejamos durante tres meses. La función del corsé es semejante a una escayola, dando
protección y seguridad al paciente y evitando que el aplastamiento aumente con el
tiempo por el peso del cuerpo. A su vez consigue mitigar algo el dolor. Cualquier
ejercicio de inclinación hacia delante podría producir un aumento del aplastamiento y
ello se controla con el corsé que produce que la espalda se mantenga erguida y la
fractura vaya pegando con el tiempo.
Lo normal es que una fractura duela entre tres y seis meses, aunque ese dolor disminuya
de manera progresiva y para ello nos ayudamos de los calmantes. Pero es normal que se
tengan molestias tras el primer y a veces tras el segundo año tras la fractura, sobretodo
con sobre esfuerzos o con los cambios de tiempo. Estas fracturas se van controlando
periódicamente en la consulta y haciendo radiografías seriadas para ver que la fractura
va curando. Lo principal los primeros tres meses es que la fractura no empeore, es decir
no se siga aplastando, y eso nos indica indirectamente que está curando. Si a los tres
meses aproximadamente, la evolución ha sido satisfactoria se empezaría a retirar el
corsé, si no lo es se podría cambiar de estrategia y convertirse en quirúrgica, bien
inyectando cemento, bien operando.
El corsé ha de llevarse todo el tiempo. Se puede retirar para ir a la cama, pero se debe
poner siempre que estemos sentados o levantados. Se aconseja llevarlo con una
camiseta de algodón debajo y apretarlo para que se sienta bien sujeto. Es recomendable
sentarse en sillas duras y altas para que no se clave en los muslos y ascienda, porque la
parte superior se clavaría sino en la zona del pecho. La retirada del mismo se hace tras
indicación del médico y solemos aconsejar que se haga progresivamente, aumentando
una hora sin el corsé cada dos o tres días transcurridos. Se suele aconsejar que durante
las horas que estemos sin el corsé se haga vida normal y se aproveche para ir a la
piscina y caminar dentro del agua con el fin de que la musculatura que lleva tiempo sin
moverse vaya cogiendo tono progresivamente. Es habitual que en el mes que se tarda en
retirar el corsé de manera definitiva, se comience con algo más de dolor. Habitualmente
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no es necesario la rehabilitación en gimnasio, pero sí se aconseja hacer ejercicio
aeróbico tipo natación o bicicleta.
La incorporación a la vida normal se suele producir entre los tres y los seis meses, aún
sabiendo que la recuperación completa tarda más en llegar.
FRACTURAS INESTABLES
En fracturas más graves, con inestabilidad, generalmente se indica una cirugía. Estas
son fracturas que necesitan un anclaje con tornillos, ganchos o alambres y dos barras
laterales para dar estabilidad a la columna. Dependiendo de la gravedad de la fractura se
podrá realizar una cirugía por vía anterior (a través del abdomen o tórax) aunque lo
habitual es realizar un abordaje posterior (por la espalda como en la imagen inferior). El
tiempo de ingreso si no hay complicaciones suele ser de una semana, y dependiendo de
la estabilidad conseguida con la instrumentación a veces se decide suplementar el
postoperatorio con un corsé, que llevas pautas generales semejantes a lo descrito
previamente para las fracturas estables.
FRACTURAS OSTEOPORÓTICAS
Merece un apartado aparte. Estas son fracturas en personas con mala calidad ósea,
donde el riesgo de que la fractura se siga aplastando a pesar del tratamiento con corsé es
alto. Solemos hacer una vigilancia de cerca con consultas periódicas y radiografías que
nos muestren la evolución de la fractura. Si en los primeros meses observamos un
retroceso en la curación de la fractura podemos plantear un tratamiento suplementario
con cemento. En nuestro medio de trabajo esto lo llevan a cabo otros médicos
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(radiólogos intervencionistas) y son ellos los que toman la decisión de realizarlo en
función de unos criterios estrictos. De ser así, ingresan al paciente uno o dos días y bajo
control de scanner y con ayuda de sedación, inyectan cemento en la vértebra rota con un
doble fin: mejorar el dolor y evitar el aplastamiento progresivo. No es habitual llevar
corsé tras esta intervención, aunque sí tomar calmantes durante una temporada.
La evolución final de las fracturas vertebrales suele ser buena en general, llegando a
hacer una vida semejante a la realizada antes de la fractura. En un 15% de los casos el
dolor persiste aún pasados dos años sin embargo se suele hacer muy tolerable tomando
analgesia. Nuestra Unidad de Columna ha realizado una serie de trabajos en los últimos
años sobre su experiencia en la biomecánica, el diagnóstico, el tratamiento y los
resultados de las fracturas vertebrales. Pueden ser consultados en el apartado
currículum.
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